Andrea Grobocopatel: "El contexto laboral sigue siendo machista" | RED/ACCIÓN

Andrea Grobocopatel: “El contexto laboral sigue siendo machista”

Si bien trabaja para que las mujeres lleguen alto en las organizaciones y logren lo que se proponen, reconoce que hace poco aprendió sobre el empoderamiento. Criada en una familia patriarcal, durante años hizo lo que ”había que hacer” y se adaptó. Eso la condicionó, dice, pero no la hizo infeliz.

Foto: Alejandro Guyot.

Andrea Grobocopatel preside y es la fundadora de FLOR (Fundacion Liderazgos y Organización Responsable).

“Lograr el balance de la vida laboral y familiar, sostener la vida en pareja y seguir creciendo sigue siendo un gran asunto a resolver en las mujeres de las nuevas generaciones”.

“Los techos de cristal nos los ponemos todos, pero el entorno y el contexto sigue siendo machista. La creencia de que las mujeres se van a embarazar y no conviene tomarlas -o ascenderlas- aún sigue en las empresas, y por eso estamos perdiendo mucho talento”.

“Para las organizaciones, generar espacios que entiendan la realidad de las mujeres -que cuidan a sus hijos, y en muchos casos, a sus padres- es un costo, pero a mediano plazo es una inversión”.

“Es una tensión que debe resolverse: o cobrás menos impuestos para que las empresas se ocupen del tema, o con los impuestos ponés más espacios de cuidado”. 

“El empleador más duro que tuve fue mi papá. No nos felicitaba nunca. En esa época, no se acostumbraba: decía que hacer las cosas bien era lo lógico, porque para eso te pagaban”.

“Mi mamá disfruta de mis éxitos, pero aún cree que estaría mejor si me ocupara más de mis hijos”.

“Hace poco aprendí lo de empoderar y creer que uno puede lograr lo que desee. Durante años, hice lo que había que hacer, o lo que fui educada para hacer. El hombre tenía un rol, y la mujer, otro. Yo no elegía: la vida me sorprendía, y yo siempre me adapté a lo que me tocó. Eso me condicionó, pero no me hizo infeliz”. 

“La primera parte de mi vida me ocupé de tener un patrimonio. Hoy, me ocupo de mantenerlo y de acompañar a otros a que logren su independencia económica, sus proyectos, que generen riqueza para sí mismos, y empleo y producto bruto para sus países”.

“Hay muchísimas mujeres a las que les cuesta generar su riqueza, ser protagonistas”. 

“Mi mejor terapia la hago con mis amigas de Carlos Casares, muchas, del equipo de voley del Colegio Nacional. De chica, ya no era tan buena jugadora, sino buena motivadora: durante el partido las alentaba o las hacía tomar té de tilo para que manejaran la ansiedad”. 

“Me gusta que la gente que elijo para trabajar conmigo me sorprenda, y si es posible, que sea mejor que yo, que me refresque. En general elijo bien, o tengo suerte”.

“Si soy buenísima en matemáticas es por Teresita Camoratti, una profesora que nos desafiaba a que resolviéramos rápido los problemas. Yo era de las que corría para que me pusiera el 10. Cuando quedó embarazada, la reemplacé como profesora en el colegio, pero no la pasé bien: tuve un levantamiento de los alumnos y sus padres por un examen que les quise tomar”.

“Para ser más productiva y hacer actividad física, durante una época ponía las calls, a las 18, y salía a caminar. En otra época, también caminé con mi profesora de inglés. Ahora tengo una bicicleta fija en casa, y las reuniones las tengo mientras pedaleo”.

Andrea Grobocopatel preside y es la fundadora de FLOR (Fundación Liderazgos y Organización responsable). Es, además, la “Primera Dama” de Carlos Casares. Está casada hace 31 años con el escribano y actual intendente Walter Torchio, que va por la reelección de su tercer -y último- mandato. Él la sacó a bailar con un tema de Los abuelos de la nada, y no se separaron más. Tiene 4 hijos, dos de ellos mellizos, de 24. Ama caminar por las calles de Casares, viajar, y venir a Buenos Aires para ir a eventos de la fundación, cenar tranquila, y ser más anónima.