Angela Merkel, la que sabía escuchar | RED/ACCIÓN

Angela Merkel, la que sabía escuchar

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El estilo político y comunicacional de la mandataria alemana merece un análisis profundo. Un primer acercamiento podría destacar cinco cualidades que parecen contradictorias.

Angela Merkel, la que sabía escuchar

Después de 16 años en el poder, Angela Merkel se retira con una popularidad que ronda el 80%. Sus admiradores le reconocen su templanza, su vocación de diálogo y su liderazgo a la vez firme y amable. Un estilo de comunicación complejo, lleno de matices.

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Foto: AFP

La Canciller. Se discutía el paquete de ayuda financiera a Grecia en la crisis de 2009. Los jefes de estado llevaban 30 horas sin dormir y salían de una sesión maratónica de debate cuerpo a cuerpo. Sarkozy casi se arrastraba: parecía que había perdido 10.000 calorías en una pelea con un oso, contaba Laura Shields en el Huffington Post. A su lado, Merkel se deslizaba sonriente, fresca, sin perder el brillo de sus ojos. El Presidente de Francia era proactivo, enérgico, elocuente. Gran emisor. La Canciller alemana, en cambio, sobre todo escuchaba, absorbía, parecía que reciclaba la energía. Gran receptora.

El estilo político y comunicacional de Merkel merece un análisis profundo. Un primer acercamiento podría destacar cinco cualidades que parecen contradictorias:

  • Duda. Merkel llega a todas las decisiones difíciles después de cavilar mucho. Duda, deja abiertas todas las posibilidades hasta el final. Como buena receptora, mantiene la actitud de escucha y cambia de opinión varias veces hasta que llega a la definitiva. Los alemanes hasta inventaron un término –Merkeln– para referirse a la acción de vacilar. Se nota en sus discursos, plagados de frases subordinadas que ni sus propios compatriotas a veces entienden.
  • Decisión. La Unión Demócrata Cristiana había perdido las elecciones en 1998 y al ex Canciller Hemlut Kohl, prócer de la unificación alemana, lo salpicaba un escándalo de financiación irregular del partido. Pasadas las dudas de rigor, Merkel, que había sido su ministra, terminó cometiendo el parricidio por el que pasa en algún momento todo político relevante. Publicó en el Frankfurter Allgemeine Zeitung una columna en la que aseguraba que le "había hecho daño al partido" y pedía su relevo. Implacable.
  • Frialdad. En 2015, Europa vivía el pico de su crisis migratoria: miles de refugiados entraban en el Viejo Continente huyendo del horror de la guerra. Una niña palestina no pudo contener el llanto mientras le hablaba a la Canciller de su temor a ser deportada. Merkel, amable pero impávida, le explicó la importancia de respetar las normas migratorias. Puño de hierro en guante de seda.
  • Pragmatismo. Unos meses después, el clima de opinión pública iba cambiando respecto del drama migratorio. Merkel, una vez más, supo escuchar. Mientras otros países cerraban sus fronteras, la Canciller decidió mantener abiertas las alemanas y lanzó a su país un mensaje que se convertiría en lema: Wir schaffen das, lo lograremos. Se refería a la capacidad de Alemania para recibir e integrar a un millón y medio de migrantes. Y lo logró.
  • Cercanía. La misma Merkel, que parecía de hielo en la primera etapa de la crisis migratoria de 2015, se convirtió en una líder cálida, vibrante, esperanzadora, en marzo de 2020, cuando Europa contaba por miles los muertos por covid. 25 millones de alemanes escucharon un mensaje que combinaba magistralmente sobriedad, emoción y drama: era “el mayor desafío colectivo desde la Segunda Guerra Mundial”. Crudo en la descripción de los hechos pero esperanzador sobre el futuro. Merkel en su punto de mayor madurez política y comunicacional. Churchill.

Sencilla, austera y sonriente, Angela se retira. El liderazgo femenino del futuro ya no puede pensarse sin su ejemplo. Se va la que escuchaba.

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Tres preguntas a Robin Hauser. Es una directora y productora de documentales basados en causas sociales. Se ha especializado en explicar y combatir prejuicios raciales y de género.

  • ¿En qué consiste el dilema que pone en tensión ser competentes y agradables?
    Hay un dilema que se produce con frecuencia en las mujeres y muy rara vez en los hombres: es muy difícil que seamos percibidas a la vez como competentes y agradables. La triste realidad es que muchos de nosotros no consideramos que una mujer fuerte y competente sea agradable. En 2003, el profesor Flynn, de Columbia Business School hizo un experimento. Tomó el caso de Heidi Roizen, una mujer exitosa dedicada al manejo de capitales, y le cambió el nombre (le puso Howard) manteniendo todo lo demás sin cambios. Le dio a la mitad de la clase el caso de Heidi y a la otra mitad el de Howard. Todos evaluaron como competentes a ambos, pero al grupo que le tocó Heidi no le pareció agradable porque la consideraron demasiado agresiva. Nadie quería contratarla ni tenerla como jefa, mientras que consideraron que Howard hubiera sido un gran compañero de trabajo.
  • ¿Qué se espera de los hombres y las mujeres, según los estereotipos sociales?
    En nuestra sociedad las mujeres se penalizan cuando se comportan de una manera que viola las normas de género. Nuestros estereotipos dicen que las mujeres deben ser amables, nutritivas y dispuestas a ayudar, y los hombres tienen que ser decididos, competentes, asertivos y fuertes. El dilema para las mujeres es que las cualidades que se espera de un líder, como ser decididos y fuertes, van en contra de lo que espera la sociedad de una mujer agradable. Ser inquisitiva no es una cualidad que guste en las mujeres. Hace poco en un cocktail estuve con una persona a la que le pregunté qué hacía, me dijo que trabajaba en una FinTech. Le dije “¡Qué interesante! ¿Y de qué tipo?”. Me respondió: “Es complicado”. Es probable que me respondiera eso asumiendo que, como soy mujer, no entiendo de finanzas. No creo que le hubiera dicho lo mismo a un varón.
  • ¿En qué consisten los prejuicios que tenemos sobre el liderazgo?
    Muchos de nosotros no sabemos bien por qué no nos parecen agradables las mujeres fuertes, pero en lo más profundo hay un prejuicio inconsciente. Se trata de un sesgo relacionado con la supervivencia que heredamos de nuestros ancestros. El problema es que no somos capaces de detectarlo en nosotros, incluso cuando podemos verlo en otros. Todos pensamos que somos justos, de mente abierta y sin prejuicios, y tengo que admitir que sigo considerando estridente la voz de Hillary Clinton. Mientras la sociedad siga asociando el liderazgo con rasgos masculinos, las mujeres van a ser juzgadas con más dureza, aun cuando tengan desempeños mejores que sus colegas varones. Está estudiado que las mujeres no negocian tan bien como los hombres cuando se representan a sí mismas, pero lo hacen mejor que los hombres cuando representan a otro. Las primeras son percibidas como egoístas y las segundas como generosas. Pero ser generoso no basta para ser un líder exitoso. Tenemos que desafiar los estereotipos, y redefinir qué es un líder y qué es ser una mujer.

Las Tres preguntas a Robin Hauser se tomaron de la presentación “The Likability Dilemma for Women Leaders” dada en el contexto de TEDxMarin. Para acceder a la presentación completa podés hacer click acá.

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Las redes. Este artículo de Adriana Amado rescata el valor de las redes sociales, sobre todo durante los tiempos de pandemia, en los que una parte de la política miraba para otro lado.

“La sociedad aprovechó el encierro forzado para apropiarse de las tecnologías y ponerlas al servicio de una conversación virtuosa”: se formaron comunidades para organizar el consorcio, la cooperadora o la seguridad del barrio, los padres hicieron visible su reclamo para que sus hijos volvieran a las aulas, otros exigieron la vacunación de grupos postergados, y otros organizaron la Marcha de las Piedras para despedir a los muertos por covid. También se convocaron fiscales para las PASO, y se logró una participación inédita en el control de las mesas electorales. Mientras haya redes –o sea, libertad– hay futuro.

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Academia. El liderazgo político de las mujeres es objeto de análisis desde hace tiempo. Este artículo publicado por Politics & Gender hace un aporte conceptual a la teoría política en esa materia y ofrece un índice para medir variables en relación al liderazgo político femenino.

El número de mujeres en el Congreso es un criterio, pero debe complementarse con otros como la presencia femenina en ministerios, secretarías, subsecretarías, embajadas y otras instituciones relevantes del Estado.

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Oportunidades laborales.

  • Binance busca un PR Director – LATAM. LINK.
  • Auravant tiene abierta la búsqueda de Jefe de Comunicación. LINK.

Hasta acá llegamos esta semana. Todas tus ideas, propuestas o consultas son bienvenidas. Podés escribirme a [email protected]

¡Hasta el miércoles que viene!

Juan

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