Atención de la salud de niños, niñas y adolescentes trans
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Cómo deben atender a niños, niñas y adolescencias trans, travestis y no binarias en los centros de salud

El Ministerio de Salud armó una serie de pautas para que las pongan en práctica desde el personal médico hasta el administrativo. El manual recomienda cómo dirigirse al paciente, anotarlo y hasta llamarlo públicamente. Propone una atención despatologizadora y un abordaje psicosocial. Qué dicen exactamente los seis puntos clave de la guía que busca cumplir con lo establecido en la ley de Identidad de Género.

Cómo deben atender a niños, niñas y adolescencias trans, travestis y no binarias en los centros de salud

Ilustración: Denise Belluzzo

“Recomendaciones para la Atención Integral de la Salud de Niñeces y Adolescencias Trans, Travestis y No Binaries”. Ese es el título de la guía que armó el Ministerio de Salud de la Nación, desde las direcciones de Géneros y Diversidad, Salud perinatal y Niñez y Adolescencias y Juventudes. Este material está hecho en el marco de la Ley de Identidad de Género, funciona como una herramienta para su aplicación y tiene el objetivo de evitar violencias institucionales tan usuales en el sistema de salud en relación a identidades trans, travestis y no binarias.

Se trata de una serie de recomendaciones divididas en seis puntos y redactadas de manera simple para que, aunque esté destinada a cada uno de los eslabones que conforman el sistema de salud (desde la persona de seguridad que está en la puerta hasta el personal administrativo que toma el turno y la o el especialista que se fue a consultar), sea de fácil acceso para toda la sociedad.

Con esta meta, bajo la coordinación de Alicia Comas (integrante del Área de Diversidad Sexual y Corporal), realizaron un trabajo articulado entre las diferentes áreas del Ministerio de Salud, con el apoyo y la colaboración de sociedades científicas, equipos de salud con experiencia en la atención de niñeces y adolescencias trans, travestis y no binarias y organizaciones de la sociedad civil. 

Los puntos principales de la guía 

Romina Pezzelato, quien fue convocada para participar de la elaboración del material por la Organización Panamericana de la Salud (que apoyó financieramente el proyecto) en calidad de consultora, pero también como activista y madre de una niña trans, explica los puntos principales de la guía: “Todo el documento está organizado tomando como eje troncal la Ley de Identidad de Género número 26743”. Por eso inicia con la definición de identidad de género en relación a las niñeces y adolescencias trans, travestis y no binarias, “y se hace mucho hincapié en tener una escucha activa y abierta al momento del abordaje desde los equipos de salud para garantizar un acompañamiento atento a los deseos que sean expresados y manifestados por cada niño, niña, niñe que se encuentra con el sistema de salud”. 

Por ejemplo, cuando en sus procesos de expresión identitaria o de transición desean cambiar algo en su aspecto (como el peinado, la vestimenta, los accesorios o incluso el modo de hablar) o cambiar sus características corporales cuando son más grandes, elegir un nuevo nombre, vincularse desde el juego con roles de género asociados a su identidad.

El punto número dos tiene que ver con el respeto a la identidad de género en el sistema de salud “basado en el artículo 12 de la ley, que es el del trato digno”, señala. Este indica “que todas las personas deben ser acompañadas, registradas y tratadas en diversos ámbitos institucionales de acuerdo a la identidad autopercibida manifiesta”.

A partir de esto es que la guía presenta de qué modos preguntar, cómo enunciar determinadas cosas, cómo vincularse con quienes acuden a una consulta, cómo registrar y recolectar la información necesaria. “Esto a fin de evitar violencias institucionales muy habituales”, dice Pezzelato. 

El punto tres tiene como objetivo “garantizar una atención despatologizadora”, para lo que se basa en la ley de Salud Mental (26.657) que, en el año 2010, anunció la despatologización de las identidades travestis, trans y no binarias. Lo que busca hacer entender que “no hay nada que curar, que no hay una anormalidad ni una disrupción que necesite ser adecuada”. Lo que hay son diferentes procesos y experiencias “que escuchar y acompañar desde una mirada integral y de calidad de la salud”. Es decir, se apunta a que en el momento de la atención prime el respeto a la identidad como un derecho humano. 

El cuarto punto habla sobre “el modelo de atención desde una mirada integral de la salud”, es decir “que pone el acento en la necesidad de tener un abordaje psicosocial por parte de los equipos de salud, entendiendo que el acompañamiento de las vivencias y experiencias de niñes y adolescentes trans travestis y no binaries también tiene mucho que ver con los entornos que habitan, con los espacios con los que se vinculan, con propiciar puentes hacia espacios de acompañamientos, con ponerse en diálogo, en la medida de lo posible, con los espacios que habitan”. 

El punto número cinco hace referencia a “las vivencias de la corporalidad”, recuerda que “no hay una corporalidad que adecuar ni que normativizar si no que las vivencias o percepciones del cuerpo son singulares. Y de lo que se trata es de escuchar de qué se tratan esas vivencias, esas necesidades, de acompañar esos deseos y esas decisiones tomadas en virtud de los propios deseos”. Para acompañar estos procesos, los tratamientos de hormonización, bloqueo hormonal o modificación corporal son algunas de las opciones entre muchas posibles dependiendo de lo que desee quien se acerca a una consulta. El rol del sistema de salud en estos casos es informar acerca de las posibilidades y acompañar y garantizar el acceso a la práctica si es la opción escogida. 

Finalmente, la guía cierra con recomendaciones específicas en el escenario de la COVID-19  “que tienen que ver con que se arbitren los medios necesarios para que los acompañamientos sean sostenidos dentro del sistema de salud y los tratamientos ininterrumpidos, en el caso de que haya alguno”.

Por qué es importante este material

Este material “era una deuda y una demanda por parte de las organizaciones de la sociedad civil y, sobre todo, de las familias que han empezado a acompañar las niñeces y adolescencias trans, travestis y no binaries”, dice Candela Cabrera, directora de Géneros y Diversidad del Ministerio de Salud. “Es una herramienta que nos permite formarnos y transformarnos, contemplando este enfoque de género, diversidad y derechos”, agrega.

La psicóloga y coordinadora de Investigación Social en la Fundación Huésped, Inés Aristegui, quien trabaja con la población adulta del colectivo LGBTIQ+, señala la importancia y los aportes de este tipo de materiales en la sociedad: “Creo que todas las guías con recomendaciones son supernecesarias y contribuyen en diferentes niveles: por un lado hacen visible una temática, eso ya es favorecer a que esa temática esté presente, es nombrarla, que exista. Darle entidad garantiza que uno pueda trabajar sobre eso y permitir que más personas conozcan y se informen y aprendan de las situaciones que viven algunas personas”.

Aristegui asegura que, muchas veces, las situaciones de discriminación y los prejuicios se deben al desconocimiento, “entonces, lo mejor que podemos hacer es acercar a ese otro”. Y esta guía es una herramienta que también sirve para ese fin.  

“Además —continúa— estos materiales ayudan un montón en las familias porque, por un lado, brindan información sobre derechos, sobre leyes, sobre qué puede esperar una persona de la atención, qué puede esperar de distintos efectores de salud o de educación o de lo que fuese. Y, por otro lado, porque muchas veces las familias no saben para dónde ir, tienen vergüenza o no saben dónde consultar. Y esta información visibiliza y da la posibilidad de saber que uno no está solo, que hay otras personas que atraviesan una situación similar, y como seres humanos y sociables que somos eso es algo super importante”.

La especialista resalta que es fundamental trabajar estos temas en las niñeces y adolescencias, y que, en ese sentido, un material como este prepara un futuro diferente para quienes llegarán a la adultez dentro de algunos años. Intenta cambiar las historias de infancias y adolescencias travestis, trans y no binarias para que sean completamente distintas a las que tuvieron quienes son hoy adultos y adultas trans, travestis y personas no binarias. “Porque si hay algo que hemos aprendido es que las problemáticas de salud (física y mental), sociales y las problemáticas de vulnerabilidad social que tienen no son caausadas por ser trans si no que son resultado de todo el estigma y la discriminación que sufrieron a lo largo de su vida. Entonces, llegar con guías de este tipo es abrir la puerta y empezar a trabajar para que eso cambie”, dice. 

Infancias y adolescencias libres y adulteces plenas

La investigadora comparte algunas cifras de estudios llevados a cabo desde la Fundación Huésped para mostrar de qué manera es importante que las infancias y adolescencias trans, travestis y no binarias dejen de sufrir situaciones de discriminación y violencia para vivir una adultez plena. 

“Yo tengo más recorrido en el trabajo con adultos por el tipo de trabajo que hago en investigación, pero justamente lo que veo es que esos adultos ya están muy vulnerados o muy golpeados, ya llegaron en condiciones de salud malas debido a todo lo que atravesaron en su infancia, sobre todo la exclusión temprana del hogar y el acoso escolar”.

En una encuesta que realizaron sobre acceso a salud sexual y reproductiva en masculinidades trans y personas no binarias encontraron que de 415 personas que participaron, el 75% se había causado autolesiones como cortes o quemaduras alguna vez en la vida. Aristegui explica que las realizan para aliviar el dolor emocional. Y cuando indagaron en las causas, indicaban como motivo cómo se habían sentido con su identidad de género y las experiencias que habían tenido de discriminación. Explica que este tipo de lesiones son más frecuentes en quienes sufrieron acoso escolar, debieron abandonar el hogar por situaciones de violencia familiar, denunciaron violencia en la pareja y entre quienes reportaron que alguna vez sufrieron situaciones de abuso sexual. También observaron que estas actitudes eran más frecuentes en personas no binarias que en masculinidades trans. “Lo cual también habla de la importancia del adscribir o no con el género. De poder conformar o no las expectativas de género binario”, dice. 

Y brinda más cifras:

  • El 46% se vio alguna vez forzado a abandonar su hogar y la edad promedio de ese abandono es de 18 años.
  • El 77%  sufrió acoso escolar.  
  • El 23% abandonó la escuela debido al acoso. 
  • El 53% sufrió violencia familiar.
  • El 71% dijo  tener algún tipo de problema de ansiedad.
  • El 58% se intentó suicidar. Y la edad promedio es de 15 años. 

“Por eso insistimos en que es importante trabajar con la comunidad de niñes y adolescentes trans desde chicos y trabajar con las familias en lo que es la aceptación porque la no aceptación en el hogar y en el colegio lleva a estos indicadores donde tenemos 58% con intento de suicidio alguna vez en la vida y 75% con cortes y quemaduras para alivianar el dolor. Si no se trabaja con las infancias llegamos muy tarde”, enfatiza. 

La psicóloga marca un punto muy interesante y es que, a diferencia de cualquier otra minoría como los grupos religiosos o étnicos en la que niños, niñas y adolescentes comparten esa condición con sus familias a quienes tienen de modelo, en las identidades trans, travestis y no binarias “lo primero que se pone en juego es la aceptación o el amor de esa familia. Porque lo más factible es que su madre y padre no sean igual que ellos o ellas en ese sentido y esto hace dudar de si seguirán siendo queridos/queridas de la misma forma”.

Aunque en muchos casos sientan rechazo, Aristegui dice que estas situaciones están  cambiando y que las familias están buscando otros recorridos para poder acompañar a sus hijos e hijas, que, en ese sentido, este material puede considerarse un paso más en la conquista de derechos y avances para este colectivo. “Por eso celebro este tipo de guías donde es necesario que todos y todas hablemos y sepamos porque hay muchos chicos y chicas que necesitan ser abrazados y abrazadas". 

Romina Pezzelato también celebra el documento, no solo por la satisfacción de haber sido parte de su producción sino también por lo que le significa como mamá de una niña trans: “Para mí es muy importante que este tipo de materiales sean difundidos y sean una herramienta a la que se puede acudir, para que quienes quizás generan situaciones de violencia institucional por no saber puedan revisar y transformar algunas prácticas y modos de vincularse con niñeces y adolescencias trans. Y, por otro lado, para que quienes actúan desde los prejuicios y desde una mirada represiva de las diversidades, también puedan ser monitoreados por su entorno en relación a las leyes vigentes, a normativas que indican que quien no respeta la identidad está incurriendo en un delito y eso está legislado en nuestro país. Desde ese lado, esto se suma a un camino de esperanza, que tiene que ver con un sistema de salud atento y cada vez más humano en relación al cuidado de nuestras niñeces y adolescencias trans travestis y no binaries que merecen el respeto a su identidad como un derecho humano y como una manera de vincularse desde un lugar de dignidad que es el que merece cualquier niño, niña y adolescente que se acerca al sistema de salud”.

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