David Rock | RED/ACCIÓN
Harvard Business Review | 11 de abril de 2019

Alzar la voz es difícil, pero necesario

Usted observa algo éticamente cuestionable. Nota que alguien no está siendo incluido. Se enfrenta a lenguaje ofensivo. Está en desacuerdo con una opinión que rápidamente se ha convertido en consenso. Quiere añadir una idea diferente al proceso de toma de decisiones.

Aunque todos quisiéramos pensar que, si viéramos alguna de estas acciones, diríamos algo, somos sorprendentemente malos para anticipar cómo nos sentiremos en circunstancias futuras y, por toda una serie de razones, puede ser increíblemente difícil alzar la voz en el momento. De hecho, nuestra investigación sugiere que la mayoría de las personas tienden a no actuar y luego racionalizan su falta de acción.

Sin embargo, usted no está haciendo realmente su trabajo -como empleado diligente, colega compasivo o líder prudente- si no aporta su voz a la conversación. Entonces, ¿Qué puede hacer?

Entienda lo valiosos y difícil que puede ser el alzar la voz. La investigación sobre el “optimismo realista” muestra que cuando las personas se lanzan a hacer cosas difíciles y personalmente significativas, tienden a darle más seguimiento. Al alzar la voz, uno debe apreciar la diferencia entre creer que tendrá éxito y asumir que lo alcanzará fácilmente.

Trabajar para reducir la amenaza social que crea el alzar la voz. La motivación social viene en cinco formas: estatus, certeza, autonomía, relacionamiento y justicia. Juntos forman la moneda común de la interacción interpersonal: las recompensas y amenazas que enfrentamos al tratar con otras personas. Cuando alce la voz ante alguien más, cualquiera de estos cinco botones podría activarse, pero comúnmente es el del estatus, en especial cuando se comunica hacia arriba de la cadena de mando. Por ende, necesita dejar en claro que no está en contra de alguien, y que no necesariamente le atribuye mala voluntad a la persona o personas a las que podría referirse. Muestre que está brindando retroalimentación sobre el impacto, sin hacer suposiciones respecto a la intención. Por ejemplo: “Quizá usted no quiso ofender, pero esta es la forma en que yo experimenté ese chiste”.

Haga un plan. La incertidumbre genera inacción. De ahí parte la necesidad de crear un plan. Quienes planean tienen aproximadamente 300% más probabilidades que los demás de alcanzar sus metas. Incluso aunque usted no pueda predecir las circunstancias específicas de cada situación, crear un plan de cómo alzar la voz puede incrementar significativamente las probabilidades de que lo haga cuando llegue el momento. Identifique de antemano las clases de situaciones que ocurren en su rol y en las que podría necesitar alzar la voz. ¿Tendrá una conversación directa que desafíe a la otra persona, o tomará otro camino? Si alza la voz ¿cómo iniciará la conversación? 

Y con este plan, puede alzar la voz con respeto e impacto.

Khalil Smith es jefe de la práctica de diversidad e inclusión en el NeuroLeadership Institute. Heidi Grant es directora global de investigación y desarrollo en el NeuroLeadership Institute y autora de “Reinforcements: How to Get People to Help You.” David Rock es cofundador del Neuroleadership Institute.

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