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Avelluto, Gremmelspacher y Avogadro: anticipo de los cruces que habrá en la inauguración de la Feria del Libro

El año pasado, el presidente de la Fundación El Libro exigió al Ministro de Cultura políticas de apoyo al sector editorial. Avelluto respondió redoblando la apuesta. Después de un 2017 que para muchos fue el peor año de la década para el libro, los discursos cruzados prometen ser más fuertes.

por Joaquín Sánchez Mariño

26 de abril de 2018

La apertura de la Feria del libro es un espacio político. Aunque la Feria en sí mismo sigue siendo un evento cultural y comercial (y una fiesta de la diversidad), en los últimos años la inauguración se convirtió en un breve escenario para la controversia política. En el 2011 una serie de intelectuales (intelectuales K, se los llamaba), se declaró en contra de que Mario Vargas Llosa diera el discurso inaugural. Lo dio un día después, como si fuera un discurso más, pero no uno de apertura. Años antes, rechazaron la invitación dos escritores: María Elena Walsh y Eduardo Galeano.

En el 2016 la abrió Alberto Manguel, que vio su discurso interrumpido por trabajadores que se manifestaron en contra de los despidos en la Biblioteca Nacional, institución de la que estaba en ese entonces a punto de hacerse cargo.

En el 2017 no fue menos picante: los discursos de Martín Gremmelspacher (presidente de la Fundación el Libro, institución que organiza la Feria), y Pablo Avelluto (Ministro de Cultura de la Nación), fueron de algún modo una contienda simbólica.

Y este año los decibeles no parece que vayan a bajar. No porque se trate de cruces personales sino porque desde el sector editorial están todos en estado de alerta y repiten en coro la misma sentencia: el 2017 fue el peor año en cuanto a la venta y la producción de libros.

Avelluto vs Gremmelspacher, versión 2017

El presidente de la Fundación El Libro así de afilado habló en la inauguración de hace un año: “El año pasado, en este mismo escenario, el Ministro de Cultura hizo referencia a su conocimiento de la problemática de la industria editorial por haber pertenecido durante muchos años al sector. Damos fe de ello. Pese a la ventaja que supone tener en esa elevada función del Estado a alguien con una sofisticada información del mundo editorial, la verdad, señor Ministro, es que no solo continuamos con esos mismos problemas, que arrastramos sin resolverlos, sino que los que teníamos se han agravado y han surgido otros nuevos. A la creciente caída de las ventas se sumó como el otro brazo de la tenaza que asfixia al sector, la subida de los costos impulsados por los desmedidos aumentos de las tarifas de servicios”, dijo Martín Gremmelspacher.

Para completar la imagen, aportó: “La industria editorial en su conjunto está atravesando uno de sus momentos más delicados, con caídas en las ventas del 25%, lo que afecta especialmente a las pequeñas y medianas editoriales. Permítanme mencionar sólo un dato: de un año al otro se han dejado de producir 20.000.000 de ejemplares, o sea casi 55.000 ejemplares por día”.

En la inauguración de la Feria del año pasado, Pablo Avelluto se sentó junto a Martín Gremmelspacher. Los dos dieron discursos cruzados.
En la inauguración de la Feria del año pasado, Pablo Avelluto se sentó junto a Martín Gremmelspacher. Los dos dieron discursos cruzados.

Por su parte, Avelluto mencionó las muchas políticas públicas que el Estado en general, y su ministerio en particular, implementan para apoyar al sector. Trece millones de pesos invertidos cada año para que los bibliotecarios de la CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares), compren libros al 50% en la Feria; los apoyos a editoriales y escritores para promocionarse en ferias internacionales, los premios que ofrece el Fondo Nacional de las Artes, la compra de libros para el programa El Estado en tu Barrio…

“Conmigo no, Martín. Esta no es la peor crisis de la industria editorial. No hay ningún tiro de gracia en ningún lugar para el sector, que en situaciones más duras, de hiperinflaciones y megadevaluaciones, logró salir adelante. Conozco el talento de nuestros autores, editores y libreros. La situación es difícil, pero en el último trimestre del año pasado las cosas empezaron a mejorar. Es un hecho”, dijo el Ministro.

Para desgracia de todos, la tendencia negativa no se revirtió. Según un informe presentado por la Cámara Argentina del Libro y basado en el registro de ISBN, en el 2017 se publicaron 11 millones de ejemplares menos que en el 2016. Según Gremmelspacher, en los años previos a Cambiemos la industria iba mejor. Los números muestran que es relativo. En el 2014 el mismo índice indicó que se produjeron en el país 129 millones de ejemplares. La caída, sin embargo, comenzó el año inmediatamente posterior: en el 2015 se hicieron 84 millones.

Avelluto vs Gremmelspacher, versión 2018

Gremmelspacher señala que este año su intención no es polemizar. “Este año en mi discurso no usaré las mismas palabras. Pero está claro que lo que pasó en el año me dio la razón, así que volveré a marcar las falencias del sector”.

¿Qué soluciones podría haber? “Devolución del IVA, que el estado vuelva a comprar libros como lo hizo en su momento, que haya un apoyo mayor para combatir la piratería, declarar un estado de emergencia (o como se llame) atendiendo a que se facturó un 30% menos en estos dos años que pasaron… Antes había más consumo. Sin el consumo activado el libro no se vende. Esto es así”, explica el Presidente de la Fundación El Libro.

Más allá de los desacuerdos, Gremmelspacher confía en la labor del Ministro: “Yo quiero creer que se preocupa. En todo caso no encuentra los caminos para llevarlo adelante. No ha habido un gran llamamiento a que la situación cambie. Hace falta una política pública”, concluye.

Por el lado del Ministro de Cultura, lo más probable es que vuelva a enumerar las políticas de apoyo y mencione el gran éxito que está teniendo la presencia argentina en la Feria del Libro de Bogotá, que está sucediendo en estos días y donde nuestro país es invitado de honor.

Enrique Avogadro: el contrincante menos pensado

La tensión política sin embargo no terminará ahí. A un año de aquella contienda, este año se suma un nuevo integrante al cuadrilátero: el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2017 ese lugar lo ocupó un insulso Ángel Malher, que poco aportó en el evento. En esta edición, como giro del destino, sube al escenario un personaje harto más interesante para esta novela: Enrique Avogadro.

No es la primera vez que participa del evento. Sin ir más lejos, el año pasado también estuvo allí como funcionario debajo de la órbita de Avelluto. Era su Secretario de Cultura y Creatividad.

En sus épocas de Secretario de Cultura y Creatividad, Avogadro era el segundo de Avelluto en el Ministerio.
En sus épocas de Secretario de Cultura y Creatividad, Avogadro era el segundo de Avelluto en el Ministerio.

A mediados del año pasado Avogadro renunció a su cargo en la cartera de Avelluto y pocos meses después asumió en Ciudad. Fue una salida elegante, como es elegante la manera en que un torero hace pasar de largo a la bestia en pleno ruedo.

El discurso de Avogadro va a profundizar ahí donde Avelluto no lo hace: en apoyar la cultura independiente. Intentará, desde su ecosistema de recursos, lo que no logra (ni intenta) el Ministro nacional entre los artistas independientes: ser querido.

Para esto, el stand de la Ciudad de Buenos Aires en la Feria (que suele ser un bloque de madera lleno de plantas), este año abrió una convocatoria para que las editoriales que no tienen posibilidad de pagarse un stand tengan presencia en la feria. Así, 18 editoriales independientes chicas podrán promocionar sus libros.

Va a hablar, además, de Buenos Aires como ciudad creativa, de la interacción entre los vecinos y la creatividad, y de las cientos de bibliotecas que hay en la Ciudad. Va a omitir eso que exige el sector: los pocos libros que compra su ministerio para distribuir en distintos espacios y para apoyar a las editoriales.

La propuesta de los dos stands del Ministerio de Cultura de la Nación no dejarán al universo emprendedor de lado. En uno de sus dos stands (armado en conjunto con la Fundación El Libro), estarán a la venta los libros que edita la Biblioteca Nacional, libros de autores del interior y de editoriales independientes. La venta, vale aclarar, correrá por cuenta de la Fundación y no del Ministerio. Además, habrá cerca de 90 actividades, entre ellas los recitales de David Lebon o Eruca Sativa, la presencia de libreros y escritores recomendando libros, y charlas de todo tipo.

La última en hablar en la apertura será Claudia Piñeiro, la escritora elegida para abrir la feria este año. Si bien la tradición de que inaugure un escritor recién empezó en el 2001 (con la presencia de Juan José Saer, que vino desde Francia), solo hubo 3 mujeres en estos 18 años: Griselda Gambaro, Angélica Gorodischer y Luisa Valenzuela (el año pasado).

El discurso de Piñeiro no estará ajeno a la política. Ya adelantó en RED/ACCIÓN, que advertirá sobre los riesgos de la palabra “grieta”. Dará, desde su lugar de escritora, una advertencia. Y la feria, picante, comenzará a rodar.

Pero antes, claro, todos se harán una foto sonriendo.

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