Coloquio de IDEA: para qué sirve | RED/ACCIÓN

Coloquio de IDEA: para qué sirve un foro empresarial

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Con vuelta a la presencialidad (parcial), y en Buenos Aires –no en Mar del Plata, como es tradición–, los actores clave dejaron sus mensajes en el encuentro.

Coloquio de IDEA: para qué sirve un foro empresarial

Políticos y empresarios dijeron lo que tenían para decir en el 57° Coloquio de IDEA. El consenso parece ser que las prioridades son la educación y la generación de empleo. Y que no hay futuro sin reglas de juego claras ni estabilidad.

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Imagen: IDEA.

Desarrollo. El Coloquio de IDEA es, desde siempre, un evento político. Se reúnen personas con poder –la sola presencia es un mensaje de vigencia–, se buscan oportunidades de interacción cara cara, y los expositores articulan mensajes para posicionarse, definir agenda y distinguir a aliados de adversarios. Política pura, en el sentido más clásico del término. No faltan los detractores que repiten lo obvio: que de ahí no sale nada concreto. Quizá olvidan que las reuniones multisectoriales masivas no sirven para tomar decisiones de gestión ni definir políticas públicas. Tienen otro objetivo: propiciar el diálogo e institucionalizar la convivencia entre los empresarios y el gobierno. Son el ágora. La democracia tiene sus ceremonias y sus símbolos, y el Coloquio es uno de ellos.

Con vuelta a la presencialidad (parcial), y en Buenos Aires –no en Mar del Plata, como es tradición–, los actores clave dejaron sus mensajes en el 57° Coloquio de IDEA:

  • Los empresarios. Educación y empleo. Preocupación por lo primero, en boca de Marcos Bulgheroni, Daniel Herrero y Daniel Hadad. Y propuestas para generar más trabajo: un nuevo esquema de desvinculaciones, modernización de los convenios colectivos de trabajo, bonificaciones para promover el empleo joven y cambios en las reglas de juego para evitar la alta litigiosidad por despidos, con Paula Altavilla como vocera. Buena manera de salirse de la grieta y proponer una agenda de largo plazo.
  • El gobierno. “No existe otro remedio que la inversión privada para lograr un desarrollo sostenible, esa ha sido nuestra convicción desde siempre”, dijo el presidente. Clímax. Aunque en el mismo discurso se refirió a la inflación y remató en referencia al control de precios: “seremos inflexibles en esta materia. El pueblo argentino no puede ser la víctima de la especulación y ambición de algunos”. Anticlímax. Freno y acelerador en simultáneo.
  • La oposición. A diferencia del presidente, Horacio Rodríguez Larreta la tenía fácil: los empresarios y su electorado piensan más o menos lo mismo. Hay que “liberar a la iniciativa privada de la maraña burocrática del peso del Estado”, dijo. Y volvió una y otra vez sobre la necesidad de “reglas del juego claras” y “previsibilidad”. La confrontación, sutil, se articuló con la propuesta de un acuerdo del 70% del arco político, en el que quede afuera (sin nombrarlo) sólo el kirchnerismo duro. Jugó de local.
  • La Iglesia Católica. Su vocero más potente, el Papa Francisco, participó desde Roma con dos definiciones fuertes, que ya tenían un antecedente en su encíclica Fratelli Tutti: reivindicación de la cultura del esfuerzo y propuesta de que los planes sociales sean siempre transitorios. Pero agregó algo, más contundente aun: “la noble vocación del empresario que busca con creatividad producir riqueza y diversificar la producción, haciendo posible al mismo tiempo la generación de puestos de trabajo”. Cuesta encontrar antecedentes, en los discursos de Francisco, de un elogio así a quien se dedica a “producir riqueza”. El mensaje tuvo eco entre empresarios y sindicalistas. Y en el propio gobierno. Signos de los tiempos.

Fue un Coloquio especial: post PASO, a pocas semanas de las elecciones de noviembre, con la pandemia en retirada y la economía plagada de desafíos. Al final, no importa tanto lo que cada uno dijo. Lo relevante es que se consolida un foro de diálogo, en el que el anfitrión no es el gobierno, sino los privados. Lujos de la democracia liberal.

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Tres preguntas a Jordan Peterson. Es un psicólogo clínico, crítico cultural y profesor de psicología. Se especializó en la psicología de las creencias religiosas e ideológicas, y la evaluación y mejora de la personalidad y el rendimiento laboral. Dicta clases en la Universidad de Toronto, Canadá.

  • ¿Cómo operan los supuestos, o preconceptos, en nuestra percepción de la realidad?
    Hay diferentes maneras de definir lo que es real. No es tan fácil, porque estamos llenos de supuestos sobre lo que es real. Y es muy importante qué es real, porque tomamos nuestras decisiones importantes sobre la base de lo que consideramos real. Y si esos supuestos son incorrectos o incompletos, vamos a pagarlo caro. Los supuestos que usamos en nuestra cultura permitieron un enorme desarrollo tecnológico, pero a la vez nos produjeron un costo inmenso y un gran riesgo. Desde que empezó la era científica, vivimos en un universo en el que el estrato inferior de la realidad es algo muerto, externo, objetivo, sin un significado ni propósito. El significado queda relegado a lo subjetivo, que es en cierta medida ilusorio. Pero no hay evidencia de que ese supuesto sea correcto. No tenemos un conocimiento infinito y hay muchos aspectos de la estructura del ser que no entendemos. Por ejemplo, no podemos explicar desde la ciencia el cambio de lo potencial (lo que puede ser) a lo actual (lo que finalmente es). Es uno de los mayores misterios.
  • ¿Cómo afectan los supuestos a los sistemas de creencias?
    En la vida moderna hay bastantes patologías derivadas de supuestos que la gente usa para definir la realidad. Una de esas patologías es una especie de pesimismo nihilista, que es consecuencia del reconocimiento de que nada en realidad tiene significado. Y como la vida es difícil, y de eso no se puede escapar, sentirte forzado a abandonar tus creencias en un significado positivo y trascendente puede debilitarte en un momento en el que no podemos permitirnos ser débiles. Y hay patologías más importantes, que son de las creencias. En el siglo XX hubo gente cuyo sistema de creencias quedó destrozado, al menos en parte, por la competencia entre los puntos de vista científicos y religiosos. La consecuencia fue un masivo abandono de las creencias religiosas, que se plantearon como inviables. Eso trajo una aniquilación doble y perdimos cientos de millones de personas como consecuencia de los sistemas de creencias del siglo XX.
  • ¿De qué manera el fenómeno, eso que vemos, nos condiciona?
    “Phainesthai” es la raíz de la palabra “fenómeno”, que son las cosas que se nos aparecen. Y los fenomenólogos son los que se interesaron en el valor brillante de las cosas, bajo la presunción de que las cosas se manifiestan como lo más significativo. Nuestro cerebro está diseñado para reaccionar a cosas que tienen significado antes de que construyamos una teoría sobre ellas. Las cosas son más reales y más importantes que nuestra mirada sobre ellas como objetos. Cuando nos acercamos a un acantilado, no vemos un acantilado, sino un lugar del que podemos caernos. Es un acantilado real, pero lo primero que se nos presenta es que podemos caernos. El concepto de acantilado es una abstracción posterior. Los chicos se mantienen abiertos a todos los significados. Los adultos, cuando vemos algo, enangostamos su significado. Eso nos hace más prácticos pero menos lúcidos. Reducimos la realidad a su sombra. A lo que nos permite hacer lo que tenemos que hacer en ese momento. Cuanto más competentes nos volvemos, nos hacemos más ciegos.

Las Tres Preguntas a Jordan Peterson se tomaron de la presentación “Potential” dada en el contexto de TEDxUofT. Para acceder a la presentación completa, podés hacer click acá.

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Humildad. Dara Khosrowshahi se despidió recientemente de los empleados de Expedia, donde fue CEO por 12 años. Tomaba el desafío de liderar nada menos que Uber. Su discurso puso foco en algo infrecuente: el rol de la humildad en el liderazgo.

Este artículo de Mark Harris recoge los conceptos más destacados del discurso de Khosrowshahi: reconocimiento de los propios temores, vulnerabilidad, explicitar lo que no se sabe, empatizar, expandir la capacidad de escucha… Antiguos valores –ahora reconsiderados– para los líderes de los nuevos tiempos.

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Academia. La transparencia es esencial para la confianza de los stakeholders en las organizaciones. Sin embargo, no siempre se entiende con claridad su significado.

Este artículo sintetiza diversas investigaciones que contribuyen a una definición conceptual de transparencia y a definir su alcance. También propone herramientas que pueden usar las organizaciones para lograr una mayor percepción de transparencia entre sus públicos.

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Oportunidades laborales.

  • Novartis abrió la posición de Communications & Engagement Head para Argentina. LINK.

Hasta acá llegamos esta semana. Todas tus ideas, propuestas o consultas son bienvenidas. Podés escribirme a [email protected]

¡Hasta el miércoles que viene!

Juan

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