Cómo los países en desarrollo pueden lograr cobertura universal de salud | RED/ACCIÓN

Cómo los países en desarrollo pueden lograr cobertura universal de salud

En los últimos años, algunos países han logrado un progreso notable hacia el logro de la cobertura universal, gracias en parte a la adopción de asociaciones estratégicas público-privadas por parte del gobierno. Para los países que han luchado por ampliar el acceso a una atención de calidad, este modelo puede valer la pena.

Prácticamente todos los países del mundo se han comprometido a lograr la cobertura universal de salud (CUS) hasta el año 2030, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Pero algunos países están progresando mucho más rápido que otros para brindar un acceso equitativo no sólo a los servicios de salud, sino también a medicamentos y vacunas asequibles. Entre los que lideran este grupo se encuentra Vietnam.

En la actualidad, el 87,7% de la población de Vietnam, es decir 83,6 millones de personas, están cubiertas por un seguro de salud. Según el último Global Monitoring Report sobre la CUS, publicado conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial, el 97% de los niños vietnamitas ahora reciben inmunizaciones estándar, en comparación con el 95% de los niños en Estados Unidos. Desde el año 1990, la tasa de mortalidad materna del país ha disminuido en un 75%.

Vietnam ha logrado alcanzar hitos tan impresionantes antes de lo previsto, a pesar de tener un ingreso per cápita promedio de tan sólo $2.342 en el año 2017. La clave de su éxito no es la escala de la inversión en atención médica, que asciende a una modesta cifra de $142 por persona al año (dicha cifra incluye los fondos públicos y los gastos del propio bolsillo de las personas), sino la forma cómo el gobierno utiliza sus recursos, entre ellos al capital intelectual del país.

El enfoque estratégico de Vietnam se puede ver en su esquema de Orientación de las actividades de atención médica del Ministerio de Salud, que requiere instalaciones de salud en los niveles central y provincial de la administración gubernamental para ayudar a desarrollar la capacidad de las instalaciones distritales y comunitarias. Un objetivo clave de este esquema es transferir más de la carga de brindar servicios médicos desde hospitales de niveles superiores a centros de atención primaria de salud de niveles inferiores.

Debido a una larga historia de profundas disparidades en los resultados de salud entre las zonas urbanas y rurales, los vietnamitas todavía intentan a menudo pasar por alto sus centros de salud locales en favor de hospitales principales ubicados en los centros urbanos. Esto crea ineficiencias en el sistema de salud y aumenta los costos del propio bolsillo para los pacientes y sus familias, sin garantizar la mejor atención.

Por lo tanto, más allá de garantizar que los servicios de salud comunitarios puedan ofrecer atención asequible y de calidad, existe la necesidad de cambiar las percepciones del público. Las familias deben confiar en que pueden obtener un diagnóstico confiable de malaria, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o diabetes a nivel local, así como otros tratamientos y medicamentos necesarios.

Con este fin, los establecimientos de salud deben fortalecer sus relaciones con las comunidades locales, sobre todo proporcionando de manera rutinaria un nivel de servicio que satisfaga a los pacientes. Estas relaciones ayudarán a promover otro imperativo de mejora de la salud y ahorro de costos: los trabajadores de salud locales deben poder educar a sus comunidades para mantener la salud y evitar enfermedades. El éxito requerirá buenas condiciones de trabajo y acceso a la capacitación continua, así como también el apoyo administrativo, todos estos factores que son de importancia crítica para la satisfacción laboral.

El gobierno de Vietnam reconoce que, para implementar su estrategia de atención médica de manera efectiva, necesita ayuda. Ha establecido un nuevo Grupo de trabajo para la transformación de la atención primaria de salud, liderado por el Ministerio de Salud de Vietnam y que incluye a diversos actores de los sectores público, privado y sin fines de lucro. Los socios fundadores del grupo son el Foro Económico Mundial, la Escuela de Medicina de Harvard y Novartis (empresa en la cual soy presidente de la Junta).

El grupo de trabajo tiene como objetivo fortalecer los proyectos de demostración de atención primaria ya existentes en treinta provincias vietnamitas y aplicar las lecciones aprendidas, con el propósito de desarrollar soluciones holísticas que puedan replicarse y ampliarse. También otorgará una alta prioridad a la medición y evaluación rigurosas de los resultados: desde la calidad de los servicios de salud a nivel comunitario hasta la rentabilidad de la atención primaria de salud.

Cada socio está invitado a contribuir con capacidades, recursos y conocimientos para este esfuerzo. Por ejemplo, la Escuela de Medicina de Harvard aporta experiencia de clase mundial en la gestión organizativa de los equipos de atención primaria de salud. Los socios nacionales aportan, entre otras cosas, una profunda comprensión del contexto local, que es esencial para desarrollar e implementar soluciones sostenibles.

Por su parte, Novartis ofrece una comprensión de cómo implementar la tecnología digital a gran escala, involucrar a las comunidades rurales en educación para la salud, y ampliar los programas de educación para profesionales de la salud en comunidades rurales. De hecho, Novartis ya ha realizado contribuciones similares a través de otra exitosa asociación público-privada en Vietnam, denominada Cùng Sông Khòe (CSK).

Llevada a cabo en colaboración con el gobierno de Vietnam, Cùng Sông Khòe ha estado brindando una gama de servicios a comunidades rurales desatendidas en Vietnam desde el año 2012. Esa iniciativa ha ampliado tanto el cuidado de problemas médicos comunes (por ejemplo: la diabetes, la hipertensión y las afecciones respiratorias), así como la educación para la salud del paciente y la educación médica continua para los profesionales de la salud. Desde el 2012, CSK ha llegado a más de 570.000 personas, principalmente adultos, en 16 provincias.

Vietnam tiene importantes desafíos por delante. Tendrá que lidiar con los factores ambientales y de comportamiento que subyacen a la mala salud y las enfermedades, especialmente las altas tasas de tabaquismo entre los hombres, las altas tasas de consumo de alcohol, y la contaminación del aire. El país también tiene una de las poblaciones de más rápido envejecimiento en el mundo.

Además, aún deben emprenderse importantes reformas en la atención de la salud para mejorar los resultados. Por ejemplo, el gobierno debería crear incentivos para que los médicos sean más selectivos al remitir pacientes a hospitales de mayor nivel y para que envíen más pacientes a los centros locales de atención primaria de salud.

No obstante, el progreso de Vietnam hacia la cobertura universal de salud ha sido notable, en parte gracias a la adopción de alianzas estratégicas público-privadas por parte del gobierno. Para los países que han luchado por avanzar puede vale la pena hacer suyo este modelo, así como también los abordajes de otros países, como por ejemplo Indonesia, Ruanda y Tailandia, que tienen un alto desempeño en la carrera por alcanzar la cobertura universal de salud,

Traducción del inglés al español por Rocío Barrientos

Jörg Reinhardt es presidente de la Junta Directiva de Novartis.

© Project Syndicate 1995–2019.

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