Cómo sobrevivir a una época de mucha carga en el trabajo | RED/ACCIÓN

Cómo sobrevivir a una época de mucha carga en el trabajo

Alice Boyes, autora de «The Healthy Mind Toolkit» y «The Anxiety Toolkit», brinda algunos tips para esos momentos en que uno está desbordado de responsabilidades. Cómo prepararse para no hacer malabares a último momento.

Usted es un contador a mitad de la temporada de declaraciones de impuestos, un joven doctor durante la residencia o un emprendedor que hace malabares entre una nueva startup y un bebé recién nacido. Muchos de nosotros atravesamos momentos en la vida en los que tenemos muy poco tiempo personal. Incluso, hay que personas comprometidas con trabajos que regularmente involucran intensas y largas jornadas, creando una falta de descanso a largo plazo.

Aunque el exceso de trabajo nunca es el ideal, hay situaciones en las que es necesario. En momentos donde no puede evitarse y el tener un fin de semana completo para descansar parece un sueño distante, se necesitan consejos prácticos para sobrevivir y prosperar. He aquí algunas estrategias que pueden ayudar:

Use el el principio de Premack. Consiste en realizar una tarea más fácil como recompensa por una más difícil. Por ejemplo, usted puede recompensarse por terminar una tarea cognitivamente demandante, completando otra que sea necesaria, pero menos exigente, como la de hacer un mandado. Este enfoque puede ayudarlo a tomar ritmo durante su jornada laboral, asegurando que tenga recesos regulares en los que su mente puede entrar en un modo más relajado, mientras sigue siendo productivo.

Compartimentar. Tareas que disfruta pueden volverse desagradables si, mientras las realiza, está mentalmente en otro lado, sintiéndose estresado y ansioso por completar su lista de tareas. Si sabe que la tarea es importante y usted la está enfocando con eficiencia, permítase disfrutarla. En el caso de trabajos tediosos recurrentes, piense en las partes que más le gustan de las etapas inicial, media y final. Al articular aspectos distintivos y disfrutables de las tareas, puede pasarla mejor mientras la realiza.

Deje algunos momentos para el descanso mental. Cuando uno está muy ocupado, es tentador tratar de condensar actividades productivas, como la de responder correos electrónicos, en cualquier pequeño espacio de tiempo –como los cinco minutos entre terminar algo y unirse a una junta. Cuando uno está saturado, puede parecer esencial el trabajar durante esos momentos. En lugar de ello, considere usar los breves espacios de tiempo de espera para verdaderos recesos mentales. Respire lento, baje sus hombros y simplemente relájese.

Incorpore rituales de descompresión física en su día. Cuando estamos sobrecargados podemos tener mucha tensión física. Esto se debe en parte a nuestra respuesta de pelear/huir/paralizarnos ante el miedo o el estrés. Pruebe decidiendo en qué momentos del día dedicará a descomprimir físicamente. Por ejemplo, quizá pueda respirar con lentitud mientras se dirige al baño, justo después de despertarse o antes de entrar en la cama. Cuando imita la fisiología de alguien que está relajado encontrará que sus pensamientos se vuelven menos cerrados y las actividades psicológicamente desafiantes parecerán más sencillas.

Acompañe experiencias placenteras con otras actividades. Las personas suelen posponer el placer, especialmente cuando se sienten muy ocupadas. Usted puede disminuir el estrés y el sentimiento de sobrecarga si constantemente acompaña las actividades que no está tan emocionado de realizar con pequeños condimentos que le den placer. Por ejemplo, si el cocinar es su pasión, quizá prepare una gran porción los domingos, para llevarla como almuerzo durante la semana.

No puede resolver con trucos la adicción al trabajo. Sin embargo, cuando el exceso laboral tiene sentido en el corto o largo plazo (o es una necesidad), es importante tener un ritmo y no dejar que sus obligaciones lo consuman.

Alice Boyes es autora de «The Healthy Mind Toolkit» y «The Anxiety Toolkit.»

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

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