Salud | 14 de noviembre

Cómo es la vida de los niños con diabetes de tipo 1 y por qué la información es vital

Theo tiene 12 años y vive con diabetes desde los 2. Es diabetes de tipo 1, una enfermedad crónica que se caracteriza por la falta de producción de insulina y, en consecuencia, por el aumento de la glucosa en la sangre. Theo se cuida y toma precauciones pero, por lo demás, hace una vida normal.

Los niños y los adolescentes tienen más chance de desarrollar diabetes de tipo 1 que cualquier otra enfermedad crónica. Hoy es el Día Mundial de la Diabetes y en una charla que tuvo lugar el viernes pasado, organizada por el Centro de Información de Naciones Unidas (CINU) y por la Asociación para el Cuidado de la Diabetes en Argentina (CUI.D.AR), siete niños, algunos de sus padres y dos médicas contaron cómo es el asunto.

“Desde los 2 años, me empecé a medir [la glucosa] seis veces por día, empecé a contar todos los carbohidratos que comía y a aplicarme insulina”, dice Theo. “Porque si no, la glucosa me subía por las nubes”. Theo sabe que una medialuna se come a conciencia, y algunas otras cosas por el estilo que sus amigos desconocen. “Esto no es tan fácil de manejar, pero tampoco es imposible”, dice. “Depende de si sos responsable o no”.

Crédito: Cui.d.ar

Una persona puede ser diagnosticada con diabetes de tipo 1 a muy temprana edad, pero si recibe atención constante (lo que los médicos hoy llamaron estar “bien adherido” a un tratamiento), su expectativa de vida es la misma que la de alguien sin diabetes de tipo 1. Una de las médicas mencionó el caso de una paciente que actualmente tiene 82 años y que fue diagnosticada a los 7. Y el de Elizabeth Hughes Gossett, que en 1918 se convirtió en una de las primeras niñas en ser tratadas con insulina y que, luego de unos 42.000 pinchazos, alcanzó los 75 años, una carrera como jueza y la maternidad de tres hijos.

¿Cuáles los signos más claros de la diabetes de tipo 1? El niño o la niña toma mucha agua, orina mucho y pierde peso.

Según un estudio de 2011 del Comité de Pediatría de la Sociedad Argentina de Diabetes, el 12% de los chicos con diabetes de tipo 1 en nuestro país tienen menos de 12 años. Pero muchos pediatras no están demasiado entrenados en la detección temprana de esta condición: a menor edad, el diagnóstico se hace menos claro y tarda más en llegar. Hay casos de bebés con diabetes de tipo 1 en los que se creyó que sufrían de asma, de infecciones gastrointestinales o de cuadros meníngeos.

Mientras tanto, el Senado argentino tiene en carpeta un proyecto de ley para ordenar protocolos respecto a niños con diabetes en las escuelas.

“Los chicos pueden comer de todo, pero antes de hacerlo tienen que medirse la glucosa y aplicarse insulina”, dice Gabriela, la madre de Theo. “Es muy abrumador al principio y uno cree que no va a poder. Pero después los chicos se adaptan, hacen un hábito y saben que el ejercicio también es muy bueno”.

Conocé la campaña #VivirConDiabetesNoImpideSoñar

Salud | 9 de noviembre

Carta escrita por Luana / Ilustración por Pablo Domrose

Cómo un nuevo sistema de donación de sangre está salvando vidas

En Argentina, 9 de cada 10 personas necesitarán en algún momento de su vida una transfusión de sangre para ellas o alguien de su entorno. Y la mayoría de ellas dependerán de su red de contactos para recibir estas donaciones, ya que en el país apenas el 25% de las donaciones de sangre son voluntarias.

Para cubrir el 100% de las necesidades de sangre en los hospitales argentinos se necesitaría que entre el 3% y el 5% de la población done sangre por lo menos dos veces al año. Pero, estiman que sólo 1.5 millones de personas donan sangre cada año.

Luana fue diagnosticada con leucemia cuando tenía tres años y medio. Ocurrió en junio de 2012. Durante los dos años que siguieron, Luana recibió decenas de sesiones de quimioterapia, dos trasplantes de médula ósea, y más de 600 transfusiones de sangre.

Hoy, seis años después del primer diagnóstico, Luana superó la enfermedad y cursa el cuarto grado de colegio normalmente.

“Más allá de los médicos, el tratamiento, la quimioterapia… si no hubiesen estado los donantes de sangre, Lua no se hubiera podido recuperar”, dice Soledad Gutiérrez, la madre de Luana. “Sin esa sangre, no hubiera sido posible que esta historia hubiera sido así”.

Para Luana, uno de los desafíos más difíciles fue conseguir donantes de sangre. En el país, el 75% de las donaciones de sangre ocurren solo una vez que familiares o amigos piden donaciones para un caso en particular.

“De un día para el otro el hospital nos pedía que consigamos 50 donantes. Fue casi imposible. Somos muchos familiares, pero no todos podían donar. Muchos no eran compatibles o no estaban acá”, cuenta Soledad.

El desafío de conseguir donantes

Según la Organización Mundial de la Salud, la única manera de asegurar un confiable abastecimiento de sangre en hospitales es promoviendo la donación voluntaria y frecuente de sangre. Esto es necesario no solo para el tratamiento de urgencias y accidentes, sino también para realizar diversos trasplantes, operaciones y tratamientos oncológicos.

En Argentina, para lograr que el 100% de las necesidades de sangre en los hospitales esté cubierta, se necesitaría que el 3% al 5% de la población done sangre por lo menos dos veces al año (es decir, que hayan casi 4 millones de donaciones por año). Sin embargo, se estima que actualmente en el país solo 1.5 millones de personas donan sangre cada año.  

Para Silvina Kuperman, directora del Banco de Sangre del Hospital Garrahan, la falta de donaciones no surge de una falta de gente dispuesta a donar, sino que de una falta de acceso a los servicios de donación de sangre.

“Hay personas dispuestas a donar, pero lo que hay que hacer es reformular la organización del sistema sanitario en bancos de sangre”, dice.

La importancia de acercarse a las comunidades

El desafío de que nuevos donantes se acerquen mes a mes al hospital a donar sangre llevó a la familia de Luana a pensar en una estrategia alternativa: dejar de esperar a que los donantes se acerquen a ellos, y en vez acercarse ellos mismos a los donantes.

Con el apoyo del Hospital Garrahan, llevaron el equipamiento necesario para donar sangre al jardín de infantes de Luana. Allí, se capacitaron a padres y maestros sobre la donación de sangre. En la primera colecta, más de 80 personas fueron donantes.

Las colectas externas son la principal estrategia del Banco de Sangre del Hospital Garrahan para aumentar el número de donantes voluntarios de sangre. En el 2011, el hospital se convirtió en el primero en el país en tener un sistema de donación de sangre basado 100% en donaciones voluntarias.

“Nos acercamos a universidades, escuelas, empresas. Vamos, atendemos a los donantes ahí, y luego traemos la sangre al hospital”, explica Kuperman. “Fue así como descubrimos que la gente es solidaria. Lo que pasaba antes era que no le estábamos dando la oportunidad de vehiculizar esa solidaridad”.

Asimismo, Kuperman destaca que este método no solo incrementa la cantidad de donaciones, sino que también mejora la calidad de la sangre que se dona.

“Los donantes de reposición generalmente tienen más prevalencia de transmitir infecciones por la sangre porque sienten la presión de donar sí o sí, aunque tal vez no cumplan todos los requisitos”, dice Kuperman. “Desde que tenemos el sistema de donaciones voluntarias, bajó 10 veces la tasa de infecciones en la sangre”.

A nivel nacional, el modelo de donación voluntaria del Hospital Garrahan se está replicando en otros bancos de sangre del país, incluyendo en la Provincia de Buenos Aires, Misiones y Jujuy.

Pasar la pelota

Luego de su segundo trasplante de médula ósea, en noviembre de 2014, Luana fue de a poco recuperando su salud, su pelo y su sonrisa, y fue dejando atrás las sesiones de quimioterapia y transfusiones de sangre.

No obstante, dos veces por año, su familia sigue organizando colectas de sangre en su jardín; ya no más para Luana, pero para todas las otras personas que necesiten las donaciones como en su momento las necesitó ella.

“Muchas veces, la gente necesita ponerle un rostro a quien ayuda. Pero hay muchos chicos que no se dan a conocer, y tienen la misma necesidad de sangre”, dice Soledad. “Hay muchos mitos que derribar sobre la donación de sangre. Es un trabajo de hormiga, es algo que hay que ir instalando en la sociedad, y que de a poco se vaya contagiando y cambiando la realidad”.

Dos maneras en las que te podés sumar

1. Encontrá el centro más cercano para donar sangre: si vivís en Buenos Aires, te podés anotar para ser donante en el Hospital Garrahan a través de este link. Si no vivís en Buenos Aires, este mapa te muestra todos los centros de donación de sangre del país.

Anotate para donar sangre

2. Si sos o formas parte de una institución o empresa, organizá una colecta: Las instituciones que estén interesadas en organizar una colecta de sangre en su ubicación pueden hacerlo registrándose al Registro Nacional de Instituciones y Empresas Amigas de la Donación Voluntaria de Sangre a través de este link. Si están en la Ciudad de Buenos Aires, se pueden contactar directamente con el Hospital Garrahan enviándo un correo a promocion@garrahan.gov.ar.

Salud | 7 de noviembre

Buscan que las prepagas y obras sociales cubran tratamientos de ACV

Desde septiembre de 2017, el Senado tiene pendiente tratar un proyecto de ley que busca incorporar el tratamiento del ACV (Accidente Cerebro Vascular) al Programa Médico Obligatorio (PMO). Aquí, las claves para entender el proyecto y por qué es importante que se apruebe la ley.

De qué trata el proyecto. Como principal medida, el proyecto de ley Nº 3231/2017 propone que el tratamiento del ACV sea incorporado al Programa Médico Obligatorio, con el objetivo de que el sector público, las obras sociales y las prepagas de todo el país brinden la cobertura para su prevención, diagnóstico y tratamiento integral. Además, el proyecto propone:

  • Crear un registro nacional de establecimientos públicos y privados especializados en el tratamiento de ACV e implementar un sistema de auditoría de estos establecimientos.
  • Diseñar e implementar campañas públicas de concientización y prevención.

Por qué es importante.

  • Falta de cobertura médica: “Actualmente, ninguna obra social, privada o del estado, ni las prepagas están obligadas a cubrir tratamientos de ACV, que son extremadamente costosos y hoy en día quedan en mano del paciente o de las pocas obras sociales privadas que sí cubren el tratamiento de la enfermedad”, dice Julio Fernández, neurocirujano especialista en neurocirugía endovascular y uno de los impulsores del proyecto, junto con la senadora Silvia Beatriz Elías de Pérez y el senador Pedro Braillard Poccard.
  • Falta de concientización: Según un reciente estudio, en Argentina el 75% de las personas que sufren de un ACV no llegan al hospital dentro de la ventana terapéutica (4-5 horas luego de ocurrido el ACV) debido a una falta de conocimiento sobre sus síntomas.

Cuántas personas sufren de ACV. En Argentina, una persona sufre de un ACV cada cuatro minutos, es decir hasta 190.000 personas por año. El 30% de estas personas fallecen el primer mes luego de haber sufrido el ACV. A nivel mundial, el número de víctimas llega hasta 15 millones de personas por año. Además, el ACV es la segunda causa de muerte en el mundo y la primera causa de discapacidad.

Cuáles son los próximos pasos. Actualmente, el proyecto de ley espera ser discutido por las comisiones de salud, de trabajo y previsión social, y de presupuesto y hacienda del Senado. En paralelo, una petición en Change.org busca juntar firmas para pedirle al Senado que apruebe la ley.

Firmá la petición

Salud | 5 de noviembre

La atención quirúrgica es parte esencial de la cobertura universal de salud

Cinco mil millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a atención quirúrgica y anestésica segura y accesible. Mejorar el acceso a la cirugía no solo es bueno para la salud de las personas; también es una de las mejores maneras de aumentar la productividad económica en países de ingresos bajos y medios.

En un reciente viaje a India, tomé una bici taxi pedaleado por un hombre con una pierna tullida. Dos semanas antes, había sido atropellado por un coche mientras navegaba las transitadas calles de Nueva Delhi. Aunque se las había arreglado para obtener medicamentos de una farmacia cercana para paliar el intenso dolor (probablemente porque se le había roto la pierna) no tenía ni el tiempo ni el dinero para ver un cirujano.

Este tipo de trágico cálculo es demasiado común. La Comisión Lancet sobre Cirugía Global estima que cerca de cinco mil millones de personas –casi un 70% de la población mundial- carece de acceso a cuidados anestésicos y quirúrgicos seguros y asequibles, mientras 33 millones de personas deben afrontar gastos de salud insoportablemente altos. No es de sorprender que los pobres del mundo sufran de manera desproporcionada: aunque la población de los países de bajos ingresos representa cerca de un 35% de la humanidad, en ellos se realizan apenas un 3,5% del total de los procedimientos quirúrgicos.

La financiación es uno de los mayores obstáculos para lograr una cobertura sanitaria universal, declarada por las Naciones Unidas un objetivo global. Y, aunque suene paradójico, una de las mejores maneras en que los gobiernos pueden obtener los fondos que necesitan para ampliar la cobertura es hacer que las operaciones quirúrgicas estén más ampliamente disponibles.

Los problemas de salud en el que tiempo de respuesta es uno de los factores cruciales, como lesiones de accidentes de tráfico y complicaciones del embarazo, se cuentan entre las principales causas de muerte y discapacidad en los países de ingresos bajos y medios. Pero las enfermedades subtratadas o no tratadas que precisan de cirugía también afectan la productividad económica. Por ejemplo, el estudio de Lancet estimó que no mejorar la atención quirúrgica en los países en desarrollo se traduciría en US$12,3 billones menos de producción económica para 2030. No mantener una sólida capacidad quirúrgica incluso podría socavar las ganancias económicas de los países de ingresos medios, reduciendo el crecimiento del PIB total en aproximadamente un 2% al año.

Un cálculo que no suma

La percepción común de muchos líderes es que suministrar atención quirúrgica no es sostenible ni rentable. Al enfrentarse a opciones presupuestarias difíciles, los gobiernos suelen preferir programas que luchen contra enfermedades infecciosas y crónicas, dejando en la estacada a gente como mi conductor del bici taxi.

Sin embargo, un creciente cuerpo de evidencias sugiere que estas visiones están erradas. Cuando los investigadores de la Escuela Médica de Harvard analizaron intervenciones quirúrgicas en países de ingresos bajos y medios, encontraron una notable desvinculación entre los supuestos económicos y la realidad. Por ejemplo, calcularon que el dinero destinado a cesáreas y cirugías de articulaciones tenía mayores retornos que el gastado en el manejo del VIH o las enfermedades cardíacas.

No hay dudas de que las enfermedades crónicas e infecciosas también merecen nuestra atención: no podemos reestructurar los sistemas de salud de la noche a la mañana, ni dar la espalda a quienes reciben tratamiento para enfermedades que no exigen cirugía. Pero las reformas que presten especial atención a la importancia de las intervenciones quirúrgicas impulsarían la productividad económica, ayudando a crear una atención sanitaria más equitativa para todos.

Cirugías y anestesias tienen que ser parte de la cobertura universal

Para comenzar, los ministerios de salud y las organizaciones médicas deben reconocer formalmente que la atención quirúrgica y anestésica son parte esencial de la cobertura universal de salud. Para ejemplificarlo, los proveedores sanitarios deberán mejorar su recolección y análisis de datos sobre resultados quirúrgicos, lo que aumentaría la transparencia sobre mortalidad y morbilidad y fortalecería la rendición general de cuentas. Las decisiones sobre expansión de servicios podrían tomar como guía los indicadores centrales de la comisión de Lancet sobre la “preparación”, “provisión” e “impacto” de la atención quirúrgica.

En segundo lugar, para agrupar los riesgos y proteger contra sobrecostes, los países que estén considerando adoptar políticas de cobertura universal deberían poner la atención quirúrgica bajo planes de financiación pública. Si bien parte de los fondos para ampliar los servicios quirúrgicos deberían venir de la tributación, los proveedores sanitarios también podrían explorar opciones de financiación más innovadoras, como los “modelos de justicia social”, en los que la gente paga según sus medios.

Por último, para combinar recursos y aumentar la capacidad quirúrgica, los hospitales podrían explorar la realización compartida de tareas, por la cual los casos no urgentes se refieren a enfermeras licenciadas y asistentes médicos. Entre las estrategias de más largo plazo habría que invertir más en educación médica para elevar la cantidad de doctores y cirujanos.

El enorme progreso económico experimentado por muchos países en desarrollo en las últimas décadas se ha debido en gran parte a personas vibrantes, jóvenes y ambiciosas. Una de las maneras más eficaces de mantener este crecimiento y desarrollo es garantizar el acceso seguro y asequible a la sanidad, incluidas las intervenciones quirúrgicas. Si bien puede que el costo de prestar este servicio sea alto, no hacerlo resulta más caro aún.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Junaid Nabi es físico e investigador de la salud pública y miembro de Aspen New Voices 2018.

© Project Syndicate 1995–2018

Salud | 25 de octubre

Por qué es importante donar los medicamentos que no se usan

Qué pasó. La decimocuarta Campaña Nacional de Recaudación de Medicamentos que organizó la Fundación Tzedaká fue un éxito. Este año, unas 300 instituciones de todo el país se sumaron como sitios receptores de las donaciones que ayudan a abastecer al Banco Comunitario de Medicamentos, un centro que asiste a personas que necesitan remedios pero no los pueden pagar.

Los organizadores contabilizarán las donaciones en las próximas semanas y esperan una recaudación exitosa. De todos modos, llamaron a que la gente siga donando remedios que ya no necesita porque en los últimos dos meses se duplicó la demanda de ayuda.

doná

Por qué es importante. El banco asiste a pacientes de centros de salud, hospitales y organizaciones sociales de 20 provincias. Sólo en 2017, ayudó a 35.000 personas con medicamentos por un valor de $ 64 millones.

Cómo se desarrolló la campaña. Se hizo entre el 16 y el 23 de octubre. Unas 300 instituciones, entre escuelas, empresas, organizaciones sociales, clubes, templos y parroquias de todo el país, fueron las encargadas de recibir los remedios.

Seguir colaborando con el banco. En los últimos dos meses se duplicaron los pedidos de remedios, principalmente por el aumento de la pobreza y del precio de los medicamentos. Entre las donaciones más necesarias figuran, entre otros, remedios para la hipertensión, el colesterol y el parkinson.

“Se puede ayudar con una caja completa o un blíster. Lo importante es que el medicamento no esté vencido, ni requiera cadena de frío y si es un frasco, que no esté abierto”, detallo Ruth Heymann, directora de comunicación de la fundación.

Salud | 18 de octubre

Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama: el impacto de esta enfermedad en la Argentina

La tasa de mortalidad disminuye en la Argentina de manera sostenida desde 1996, pero aún es alta. Con causas no muy claras, la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad.

El 19 de octubre es el Día de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y las acciones para aumentar la atención, la detección precoz, el tratamiento y los cuidados paliativos se refuerzan en la Argentina a lo largo de todo el mes de octubre.

Las causas del cáncer de mama no están muy claras, por lo que la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad. Cuando se detecta a tiempo y se establece un tratamiento adecuado, las posibilidades de curación son elevadas.

La mamografía es el método de diagnóstico que ha demostrado ser efectivo en descubrir el nódulo cuando es muy pequeño y asintomático.

La decisión de hacer o no una mamografía debe ser personalizada y conversada con la médica o médico, según la pertinencia de realizar el estudio. pic.twitter.com/MNeXOrAktN

— Instituto del Cáncer (@inc_argentina) 16 de octubre de 2018

El Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama (PNCM) del Instituto Nacional del Cáncer (INC) presenta una charla virtual sobre esta enfermedad, disponible online hasta el 9 de noviembre. Más información: aquí y en www.campus.inc.gob.ar.

El Ministerio de Salud de la Nación estima que al final de este año se habrán producido más de 21.000 nuevos casos en el país, lo cual representa el 31,8% de todos los cánceres entre las mujeres. La tasa de casos más elevada se registra en la provincia de San Luis (21 casos por cada 100.000 mujeres) y la más baja, en Santiago del Estero (10,8 casos por cada 100.000 mujeres). Por otro lado, más del 75% de las mujeres con cáncer de mama no tienen ningún antecedente familiar de esta enfermedad.

Luego de Uruguay, la Argentina es el país de América con la tasa de mortalidad más alta por este cáncer. En nuestro país el cáncer de mama es el de mayor incidencia en mujeres, con una tasa de 73 casos por cada 100.000. Y es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres: se producen más de 5.800 fallecimientos cada año. Sin embargo, esta mortalidad ha disminuido de manera sostenida desde 1996, a un ritmo anual de 0,9% durante el período 1996-2013 y luego 2,1% entre 2013 y 2016.

Salud | 12 de octubre

Por qué es importante que las provincias adhieran a la Ley Nacional de Autismo. El caso de Santa Fe

Qué pasó. Ayer por la tarde, la Cámara de Diputados de Santa Fé votó por unanimidad la adhesión de la provincia a la Ley Nacional de Autismo. El voto se consiguió tras años de que padres y madres santafesinos de niños con Trastornos del Espectro Autista (TEA) trabajaran para que se incorporara la reglamentación.

Qué dice la ley nacional. La Ley 27.043 sobre el abordaje integral e interdisciplinario de las personas que presentan TEA fue sancionada en noviembre de 2014 por el Congreso Nacional. Entre sus puntos clave, la ley:

  • Promueve la investigación clínica y epidemiológica en la materia y la formación de profesionales en el tema.
  • Requiere que las organizaciones de seguridad social, entidades de medicina prepaga y obras sociales brinden “las prestaciones necesarias para la pesquisa, detección temprana, diagnóstico y tratamiento de los Trastornos del Espectro Autista (TEA)”.
  • Promociona la inclusión de las personas que presentan TEA a los diferentes niveles educativos, laborales y sociales.

Quiénes la impulsaron. Tanto la ley nacional como la iniciativa para que la provincia de Santa Fe adhiera a la ley fueron impulsadas principalmente por agrupaciones de padres.

  • “Siempre fue un proyecto de las agrupaciones de padres. Fuimos más de 60 agrupaciones en todo el país que trabajamos para presentar el proyecto nacional. No fue pensado por un político ni un funcionario, es exclusivamente una lucha de las familias que estamos en el tema y que logramos ponerlo en la agenda de política pública”, dice Sol Mateo, mamá de un adolescente con TEA y parte del grupo TGD Padres Rosario TEA.

Se aprobó el proyecto por el cual se adhiere a la Ley Nacional 27.043, que declara de interés el abordaje integral e interdisciplinario de las personas que presentan Trastornos de Espectro Autista (TEA)

— Diputados Santa Fe (@diputadossf) October 11, 2018

Por qué es importante que adhieran las provincias. El artículo 6 de la ley nacional invita a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherir a los lineamientos de la ley. Es por eso que la legislatura de cada provincia debe votar adherirse, para que la legislación se aplique a nivel provincial.

Cuál es el beneficio. Según las distintas agrupaciones de padres y de legisladores que impulsaron la adhesión, el principal beneficio de la ley es que asegura la prestación médica a todas las personas con TEA, sin importar si tienen obra social o no.

  • “Hay muchas familias que no tienen la suerte de tener una obra social. Esta ley apunta a la detección e intervención de TEA en el sector público; apunta a los más vulnerables y les asegura el acceso a un tratamiento gratuito”, dice Mateo.
  • La ley “implicará mayores derechos de los pacientes ante las obras sociales y empresas de medicina prepaga”, explica el diputado provincial Rubén Giustiniani (Igualdad y Participación).

Qué provincias han adherido. Según miembros de TGD Padres consultados, las provincias que han adherido a la ley nacional son: Buenos Aires, Misiones, San Luis, Jujuy, Salta, Santa Cruz, y Tierra del Fuego.

Cuáles son los próximos pasos. En Santa Fe, se espera que el Senado vote por la adhesión a la ley la semana que viene. Mientras tanto, a nivel nacional, las agrupaciones de padres están demandando al Poder Ejecutivo que reglamente la ley, una tarea pendiente desde el 2014.

  • “Es hora que el gobierno nacional reglamente la ley. Ya hemos hechos varios pedidos y estamos esperando con ansias la reglamentación, porque sin ella no se pueden aplicar los cambios que demanda la ley”, dice Sol Mateo.
Salud | 3 de octubre

Correrán con los ojos vendados para concientizar sobre la ceguera

Será este viernes en San Miguel y los interesados pueden sumarse el mismo día o anotarse antes para correr con la remera oficial. Todos serán guiados por un compañero.

Buscan orientar a la gente sobre cómo acompañar a los ciegos en la calle y difundir la campaña de donación de órganos. En la lista de espera para trasplantes del INCUCAI, 1 de cada 4 personas aguarda una córnea.

El viernes a las 12.30 se hará en el partido bonaerense de San Miguel una maratón en la que los participantes correrán con los ojos vendados pero guiados por un compañero.

La actividad es gratuita y pretende generar conciencia sobre las necesidades que tiene la comunidad de ciegos y disminuidos visuales.

Por qué es importante. La actividad tiene tres objetivos:

  • Comprender cómo se sienten las personas que no pueden ver.
  • Orientar a la gente sobre cómo guiar en la calle a los ciegos o disminuidos visuales.
  • Difundir la campaña nacional de donación de órganos y tejidos, especialmente de córnea, una membrana que puede ayudar a muchas personas a recuperar la vista. Es que en la lista de espera del INCUCAI, 1 de cada 4  personas espera un trasplante de córnea.

Cómo participar. Aunque los interesados podrán sumarse el mismo día de la carrera, también se pueden anotar anticipadamente llamando a la Fundación Nano, una ONG creada por oftalmólogos que trabaja para rehabilitar pacientes, impulsar el deporte para no videntes y concientizar sobre las patologías que afectan los ojos.

Con la inscripción anticipada, los participantes podrán correr con una remera especialmente diseñada para la maratón.

Si querés anotarte y correr con la remera oficial del evento, tenés que inscribirte anticipadamente por teléfono:


LLAMAR

Campaña de donación. Al menos una hora antes y luego de terminada la carrera, habrá un stand del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante (CUCAIBA), que invitará a la gente a que puedan anotarse formalmente como donantes.

La importancia radica en que uno de cada cuatro personas que están en la lista de espera para recibir un trasplante, necesita una córnea. En cifras totales a nivel país, son 2.775 personas de 11.000. Sólo en la provincia de Buenos Aires, casi 1.800 personas esperan por una córnea.

En ese espacio también informarán sobre la campaña nacional de donación o la Ley Justina, que fue aprobada en julio pasado y que determina que todas las personas son donantes de órganos, salvo que hubieran expresado su voluntad contraria.

Gracias a la solidaridad de su comunidad, La Pampa alcanzó en 2017 los 83 donantes por millón de habitantes, la tasa más alta de todo el país. Esa relación le permite a esa provincia no tener personas en lista de espera para trasplante de córnea.

Si querés manifestar tu voluntad de donar órganos, podés hacerlo desde el sitio del INCUCAI.


QUIERO SER DONANTE

Cómo se correrá. La mitad de los inscriptos correrá con los ojos vendados. La otra mitad, se encargará de guiar, dejando que les apoyen una mano en el hombro, como se lleva a las personas ciegas. Y en el camino de vuelta, en general, se invierten los roles.

“Es un evento que derriba barreras y ayuda a perderle el miedo a lo desconocido. Y se convierte en una gran fiesta de integración y muchas veces los atletas terminan corriendo junto a una persona ciega y formando vínculos fuertes”, explica María Bayá Casal, directora de la Fundación Nano, que organiza el evento junto a la Municipalidad de San Miguel y el CUCAIBA.

El circuito. La carrera largará en la esquina de avenida Perón y Conesa, en la Plaza de las Carretas de Muñiz. La competencia se hará por Perón hasta la esquina Pardo, ida y vuelta. Es decir, se extenderá unos 2 kilómetros.

Para el evento, cortarán tres carriles del tránsito, ya que esperan unos 500 inscriptos.

La opinión de un deportista ciego. En la largada estará Nacho Oviedo, joven promesa del fútbol para ciegos y delantero de Los Murciélagos.

“La carrera es una idea muy linda. Está bueno que la gente pueda vivir esa experiencia que genera tanto miedo”, dice el deportista de 17 años. Y explica: “Yo nací así y estoy acostumbrado a correr, pero la gente no entiende. Muchas veces voy por la calle y me choco con alguien que va mirando el celular. O quizás me quieren ayudar a cruzar la calle y me agarran la mano, no saben cómo se lleva a una persona ciega”.

Salud | 27 de septiembre

En Argentina comienza a discutirse quién pagará en el futuro la salud de los jubilados

Es la pregunta que desvela a médicos, economistas y expertos de la salud en la Argentina, aunque el problema es global. El país invierte 10% del PBI en salud y se estima que más de la mitad se destina a gente mayor de 60 años. Es que hay una población que envejece y que vive más tiempo mientras los medicamentos y tratamientos cada vez son más caros y los recursos limitados. La industria pone sus expectativas en la nueva Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria (AGNET) que se discute en el Senado.

En 2009, el Instituto Nacional de Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE) anunció que el Servicio Nacional de Salud no podía ofrecer algunos medicamentos costosos para ciertos tipos de tratamientos para combatir el cáncer. ¿La razón? El costo era demasiado alto para los beneficios que generaban y se decidió que los fondos se podían usar más eficientemente en otros tratamientos.

La decisión provocó enojo en la población, pero fue defendida por el instituto como parte de los difíciles cambios, aunque necesarios, para racionar los recursos y establecer prioridades en medio de un escenario de recursos finitos.

El reto que el Estado británico comenzó a enfrentar hace 9 años es ahora una realidad para todos los sistemas de salud del mundo y muchos siguen su ejemplo, implementando algún tipo de control en los costos. La mayor preocupación es cómo se va a financiar el costo de la salud para los jubilados. Y la Argentina no es una excepción.

Ese desafío fue uno de los temas principales en la agenda de la Conferencia Anual de la Salud que se celebró en Mendoza hace dos semanas. El Gobierno y la industria de la salud concentran sus expectativas en la creación de la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria que está en los planes de este Gobierno.

El problema es el siguiente: la población envejece y vive más tiempo.

Argentina tiene un promedio de esperanza de vida de 76,6 años y ha venido aumentando a un ritmo de 10 meses cada cinco años. Al mismo tiempo, al vivir más tiempo, la población necesita más medicinas y hay mayor demanda por nuevos tratamientos, pero los nuevos medicamentos y las nuevas tecnologías terapéuticas surgen mucho más rápido, son cada vez más caros y exceden a los recursos financieros que se agregan al sector.

Según datos del Censo 2010, la población de 65 años o más representan el 10,2% del total y la de 60 años o más, el 14,3%, haciendo que la Argentina sea el tercer país con más expectativas de vida en América Latina después de Uruguay y Cuba. A su vez, con el correr de las décadas, se nota un paulatino descenso de la población de entre 0 a 14 años, representando el 25,5% en 2010, por debajo del 28,3% de 2001.

La pirámide de población (2010) confirma la tendencia al aumento del peso relativo de la población adulta mayor y, a la vez, da cuenta de menores niveles de natalidad. Esto último se refleja en el achicamiento de la base de la pirámide.

El desafío es tanto para el sistéma público cómo para el privado. Y los expertos dicen que las presiones políticas las sentirán ambos. En el caso Argentino, el sistéma público sufre una presión adicional con los jubilados, ya que una mayoría pasa directamente al PAMI.

Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.


Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.

Las cifras son contundente: en Argentina la inflación médica es mucho mayor que la inflación general, algo que también sucede en el resto del mundo, pero todos sabemos que la inflación acá es una de las mayores del mundo y eso hace que la inflación médica también lidere los rankings.

El informe anual de la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI), una de los organizadoras del congreso de Mendoza, reveló que en 2017 la inflación médica estuvo 2,9 puntos porcentuales por encima de la inflación oficial, que de acuerdo al Indec fue de 25%. O sea la inflación médica bordeó el 30%.

Los economistas de la salud describen la inflación médica como al aumento, a nivel general, del costo de la salud, en donde se incluyen los honorarios médicos, hospitales, tratamientos médicos y el tiempo que dura la enfermedad, entre otros factores.

Hugo Magonza, presidente de la ACAMI, dice que esto “prueba la necesidad de políticas que combatan ineficiencias en los sistemas de salud, entre ellas el modelo de remuneraciones de los servicios de salud, los criterios de costo-efectividad para la incorporación de nuevas tecnologías, indicadores de calidad para avalar hospitales y otros prestadores de servicios, entre otros”. Y agregó que el sistema está “bajo mucha presión”.

En el congreso de Mendoza se puso mucho énfasis en la necesidad de progresar en la discusión de la creación de la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria en Argentina (AGNET), donde se tomarán las decisiones sobre la adopción y uso de medicamentos, procedimientos, modelos de atención o equipamiento, y busca su uso racional en un contexto real. La ven como una política clave para impulsar mejoras en el sistema y hacerlo más eficiente.

La AGNET ocupará un rol fundamental, ya que será la encargada de realizar los estudios y evaluaciones de medicamentos, productos médicos e instrumentos tecnológicos destinados a prevenir, tratar o rehabilitar la salud, a fin de determinar su uso apropiado y modo de incorporación al conjunto de prestaciones cubiertas por el sector público y el Programa Médico Obligatorio (PMO). Los que impulsan el proyecto afirman que e dará transparencia y legitimidad.

Tanto desde el sector público como el privado abogan para que las evaluaciones económicas giren en torno de la excelencia clínica, con personal idóneo y liberado de presiones políticas. Y que eso ponga freno al “desmedido crecimiento” de los procesos judiciales tendientes a la cobertura de prestaciones médicas que le ponen una presión adicional al sistema.

El proyecto de ley para la creación de la AGNET está actualmente en la Comisión de Salud del Senado de la Nación.

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El secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, fue el invitado de honor en Congreso. En una conversación con RedAcción dejó en claro el desafío: “Los recursos que tenemos son limitados. En la región somos los que invertimos más en salud, pero no es suficiente. Sin racionar tendremos un tremendo problema de equidad. Los cambios implican decisiones políticas complejas porque los recursos no alcanzan y habrá que decidir cómo priorizar”.

Rubinstein dice que la clave será desarrollar formas más eficientes de gestionar el gasto y encontrar consensos de cómo financiarlo. “Hay que asegurar la disponibilidad, accesibilidad y equidad al acceso a medicamentos y nuevas tecnologías de una manera que sea sustentable”, dijo Rubinstein.

Algunos datos para ilustrar el desafío

  • Casi un tercio del gasto que una persona hace a lo largo de su vida lo hace durante la mediana edad (de 40 a 60 años) y más de la mitad durante los años siguientes a esa edad. Y para los que llegan a los 85 años, más de un tercio de sus gastos de por vida se acumularán en sus años restantes.
  • En general, el gasto per cápita a lo largo de una vida es un tercio más para las mujeres que para los hombres. Dos quintos de esta diferencia se debe a la mayor esperanza de vida de las mujeres.
  • Al fenómeno demográfico, en Argentina hay que sumar el hecho que el sistema de salud es extremadamente desigual y segmentado. Está compuesto por los sectores público, privado y del seguro social. A eso hay que sumar que cada una de las 23 provincias retiene su autonomía y responsabilidad constitucional para ejercer las funciones de rectoría, financiamiento y prestación de los servicios de salud.
  • Argentina gasta el 10% del PBI en salud. Dos tercios corresponden al gasto público y de seguridad social y el otro tercio es inversión privada.
  • El 20% más pobre tiene 15 veces menos cobertura que el 20% de mayores ingresos.
  • El sistema se financia a través de aportes de 6,8 millones de trabajadores a obras sociales provinciales; otros 15,1 millones a obras sociales nacionales; 5 millones de jubilados al PAMI; y 6 millones de personas que contratan prepagas.

Un dilema complicado

En Argentina el derecho al acceso a la salud es universal. La Secretaría de Salud de la Nación lo describe como la capacidad de utilizar los servicios de salud sin que existan barreras administrativas, organizacionales, geográficas, financieras, culturales o de género.

El médico Gabriel Novick, CEO de Swiss Medical, uno de los exponentes en el congreso de Mendoza, dice que el sistema de salud argentino enfrenta un dilema: una población que envejece, costos que suben y recursos disponibles limitados. Afirma que la solución pasa por cómo priorizar, ya que los recursos “no alcanzan y sin racionar tenemos un tremendo problema de equidad, no solo para los jubilados, sino que para todo el sistema. Es por eso que la evaluación de tecnología y la creación de la AGNET son un paso indispensable en ese sentido”.

Conclusiones

El economista Keneth Arrow, Premio Nobel de Economía 1972, advirtió que “en salud, la sola aplicación de las fuerzas de mercado hace a los enfermos y los grupos desfavorecidos, aún más enfermos y vulnerables” y que “en salud es muy difícil distinguir entre bienes públicos y privados”.

Dado el rápido envejecimiento de la población, es urgente comprender y abordar la interacción entre el envejecimiento y el gasto en atención médica. Todos los países, ricos y pobres, tienen el desafío de obtener los fondos necesarios para pagar los servicios sanitarios que sus poblaciones necesitan o demandan, pero esas cosas no siempre son lo mismo. Y en el caso de los jubilados, ese dilema es aún más profundo.

Tanto en Argentina como en el resto del mundo, hay un consenso de que ningún país, al margen de su riqueza, puede ofrecer a su población entera todas las tecnologías o intervenciones que puedan mejorar la salud o prolongar la vida.

La Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria es una respuesta, aunque no suficiente por sí sola. En la industria de la salud tienen claro que una reforma más amplia al sistema requiere consensos muy amplios.

“Decidir en salud es priorizar, afrontar la amarga tarea de juzgar entre alternativas con presupuestos limitados y bajo presiones varias”, escribieron en Clarín hace unas semanas Rubén Torres, rector de la Universidad ISALUD, y Andrés Freiberg, coordinador ejecutivo de la misma universidad.

En una columna en la que dieron sus opiniones acerca de cómo debería ser la AGNET, explicaron que “en un país federal, de grandes inequidades y extrema fragmentación, la integridad de esta agencia no deberá verse afectada por una fuerza en particular ni construida sólo para un objetivo único. Nos pondrá a prueba en demostrar si somos capaces de construir instituciones que trasciendan a individuos y entender que salud es el mejor argumento para empezar a cerrar grietas y hacer un país mejor. Debemos cuidarla y ayudarla a crecer. La agencia nacional sólo sucede una vez”.

La Organización Mundial de la Salud dice que las opciones para los países incluyen que los gobiernos den mayor prioridad a la salud en sus asignaciones presupuestarias, recauden los impuestos o aumenten las cotizaciones obligatorias de manera más eficiente y reúnan fondos adicionales a través de los distintos tipos innovadores de financiación.

Los impuestos sobre productos perjudiciales como el tabaco y el alcohol son una de esas opciones: reducen el consumo, mejoran la salud y aumentan los recursos que los gobiernos pueden gastar en la salud.

A pesar de estas innovaciones, la mayoría de los países más pobres tendrán que aumentar las contribuciones de los donantes durante un periodo considerable de tiempo.

Foto: Municipalidad de San Isidro

Salud | 26 de septiembre

“En trasplante de órganos, lo más importante es detectar al donante”

Cada noche, tres aviones sobrevuelan los cielos de España llevando órganos en pequeñas heladeras. La actividad de donación y trasplantes en este país es intensa y apresurada: España es el líder mundial, con un índice de 47 donantes de órganos por millón de personas (hay unos 5.000 trasplantes anuales; o sea, 13 por día) y este número crece desde hace 25 años. Es casi cinco veces superior al registro argentino, donde hay 10 donantes por millón de personas. “Todo está muy coordinado”, dice Jaume Tort, el director de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT).

“Normalmente, los procesos de traslado de órganos ocurren de tarde y de noche. Por la mañana se detecta a los enfermos. Si fallecen, se habla con la familia y se consiguen las autorizaciones. O con el juez, si hiciera falta. Luego se mandan los datos del donante y se cuadran en la lista de espera a ver cuál es el receptor. Si hay que viajar a buscar el órgano, una ambulancia recoge a un equipo de médicos y lo lleva al aeropuerto. Otra ambulancia espera en el aeropuerto de destino y los lleva directo al hospital y al quirófano. El mismo equipo médico del trasplante hace la extracción del órgano y regresa a toda velocidad”.

La Organización Catalana de Trasplantes funciona en un edificio grande y silencioso, de pasillos amplios, en el Poblenou, cerca del puerto de Barcelona. Esta región, donde en 1965 se realizó el primer trasplante de riñón de España, es récord del país: en 2017 se hicieron 1.106 trasplantes, un 5,7% más que el año anterior. Cataluña es el sitio en el que se hacen más trasplantes en el mundo.

“Hay pacientes que están en fase muy crítica y para ordenarnos usamos criterios clínicos objetivables”, dice Tort. “La prioridad es del enfermo que está peor y luego, su localización; como más cerca esté alguien, menos tiempo perderemos en el proceso. Para un trasplante de riñón hay doce horas. Pero para pulmón y corazón, cuatro horas. La literatura científica habla de hasta ocho horas, pero según la experiencia de nuestros equipos no es más de cuatro”.

Crédito: OCATT

Crédito: OCATT

¿Por qué Cataluña es la región récord?
Cataluña destaca más en trasplante que en donación porque aquí hacemos mucho trasplante de donante vivo: entre el 40 y el 45% de trasplante con donante vivo de riñón y de hígado de España se hace en Cataluña. Por lo demás, tenemos el mismo modelo que el resto del país.

¿Cómo hace España para tener un modelo tan eficaz?
Hay varios elementos que explican por qué estamos en esta posición de liderazgo desde hace tantos años. Primero, la sociedad es solidaria. Pero, según algún estudio que se hizo, no lo somos más que muchos otros países. La clave del modelo español es el sistema organizativo que hay alrededor de la donación, más que del trasplante. El sistema se basa en tres niveles de coordinación: uno, a nivel del Estado; otro a nivel regional; y luego, y ésta es la clave real, a nivel hospitalario. La clave es la figura del coordinador hospitalario de trasplantes. Cada hospital tiene uno. En un inicio era un nefrólogo, porque se hacían más trasplantes de riñón, pero ahora es un intensivista, un médicos especialista en unidades de cuidados intensivos, o un anestesista, porque hay muchos de ellos en las unidades de enfermos críticos.

¿Qué hace exactamente el coordinador hospitalario de trasplantes?
Detecta al donante. Si nadie busca o se entera de que una persona va a fallecer en poco tiempo, no vas a tener donantes. Alguien tiene que estar mirando eso cada día, y no sólo viendo a los enfermos que están en la fase final, sino también viendo las defunciones que se producen en el hospital. El medico famoso que sale en la televisión es el cirujano que hace el trasplante, pero este señor es famoso gracias a un compañero suyo que nunca es famoso, pero que ha detectado al donante y ha hablado con la familia.

¿El hospital es el territorio clave?
Sí. El paciente donante tiene que estar en la unidad de cuidados intensivos porque cuando se certifica la muerte cerebral, los órganos tienen que seguir trabajando; si no, no funcionarán.

¿Y si alguien fallece en la calle no puede ser donante?
Es más difícil. Lo tienes que remontar. Te da pocos minutos: cinco, diez, quince. Cada persona es distinta, cada parada cardíaca es distinta. ¿Personas en la calle que hagan una parada cardíaca? Se habla de diez minutos sin reanimar. Pero esto es muy poco frecuente. Un donante habitual en países como el nuestro es alguien de edad que fallece en el hospital. Además, ahora hay mucha menos accidentabilidad en las carreteras. Un efecto secundario de los pocos accidentes de tráfico es que no hay donantes jóvenes. Los donantes por accidente de tráfico, en nuestro caso, no llegan a ser el 5%.

Crédito: OCATT.

Crédito: OCATT.

En la Argentina, la Ley Justina, sancionada recientemente, indica que todo el mundo es donante, salvo quien diga lo contrario. ¿En España es igual?
España tiene un sistema de opting out; o sea, de consentimiento presunto. Esto quiere decir que todos somos donantes por ley. Pero, de hecho, no lo aplicamos en un sentido estricto. ¿Qué hacemos? Siempre, siempre, siempre hablamos con la familia. La familia tiene la última palabra. Si la familia dice que no, es no.

¿Por qué lo hacen así, si la ley no lo indica?
Porque ¿cómo sabemos cuál era la opinión de un donante? Pues a través de sus familiars. No tenemos un registro en España de quienes han dicho que no. Los que no lo quieren se lo dejan dicho a la familia o lo dejan escrito en sus “voluntades anticipadas”. En definitiva, en España finalmente está todo en manos de la opinión de tus propios.

¿Cómo hizo España para comenzar a ser tan eficaz hace 25 años?
Había una tradicion médica muy potente, especialmente aquí, donde se hicieron los primeros trasplantes. El modelo de coordinación se creó en Barcelona antes que en España, un poco con la necesidad de ordenar el trabajo que se hacía.

Crédito: Wikimedia.

Crédito: Wikimedia.

¿En qué puede seguir mejorando el sistema?
Nuestro gran objetivo es contener la lista de espera. El año pasado hicimos 160 trasplantes de hígado y tenemos 119 personas en la lista: parece un asunto solucionado, pero no lo es porque el tema es que el donante y el receptor sean compatibles.

Y ahora, ¿siempre hay en marcha campañas de concientización sobre el tema?
¿Campañas como tales? No hacemos. Por suerte, no nos hacen mucha falta porque tenemos una tasa de donación muy alta. Pero sí hay un trabajo en determinados entornos; por ejemplo, en los medios de comunicación, donde intentamos ser muy transparente. También trabajamos en las escuelas y en los institutos. Trabajaríamos más, pero no tenemos recursos. Aunque el sistema no ha puesto nunca un reparo económico ante un trasplante.

¿El mayor número de trasplantes ha generado más dilemas éticos?
No, no tenemos en este momento temas éticos. Creo que el sistema está muy, muy consolidado.