Ser youtuber, kinesióloga y jugador de fútbol, las metas que persiguen los amigos y las amigas de Francisco | RED/ACCIÓN

Ser youtuber, kinesióloga y jugador de fútbol, las metas que persiguen los amigos y las amigas de Francisco

Para Rodrigo Pérez, Camila Bandi, Alejo Pelliza, Candela Martínez y Sofía Sarina, tener parálisis cerebral no es un impedimento para desarrollarse en lo que sueñan. Francisco Acuña, su compañero, ya trabaja en la publicación de su primera novela.

Sofía, Francisco, Rodolfo, Alejo y Candela / Foto: Rodrigo Mendoza

Como ocurre casi siempre que vemos a una persona con alguna discapacidad, la mirada se detiene en el límite que entendemos tiene esa persona. Pero si nos animamos a ir más allá, a mirar a cada uno como a una persona con un potencial ilimitado, la vida se nos vuelve más humana. A ambos.

"En marzo empecé a jugar al fútbol en silla de ruedas"

Rodrigo Pérez / Foto: Rodrigo Mendoza

Rodrigo Pérez siempre tiene un chiste o una broma a mano. Y es el primero en ofrecerse cuando alguien necesita ayuda. De hecho, muchas veces es quien lo ayuda a tipear textos a Francisco.

El año pasado, él egresó de una escuela primaria pública porteña rindiendo exámenes libres. “Ese fue un gran orgullo para mí”, recuerda. Se comunica de manera verbal y es fiel seguidor del periodista del noticiero de Telefé, Rodolfo Barili, a quien espera conocer algún día.

“En marzo de este año empecé a jugar al fútbol en silla de ruedas. Me gusta mucho. También venir al colegio”, cuenta.

A Rodrigo, como usuario de una silla de ruedas, le molesta que los colectiveros no paren o lo hagan en el medio de la calle. “Lo que hacen es discriminación”, considera.

"Voy a estudiar para ser kinesióloga"

Candela Martínez / Foto: Gentileza Aedin

Candela Martínez es la más callada del grupo. Pero siempre está super atenta y si alguien no entiende lo que uno de sus compañeros dice, ella es la traductora. Es la que también pide que se calmen cuando se ponen a hacer bromas en voz alta, a reírse fuerte o a empujarse entre ellos.

Se comunica de manera verbal. “Me gustaría seguir ampliando mi vocabulario y aprender inglés para poder viajar. También tener un iPad para ser más independiente y poder estudiar con él”.

Cuando termine el colegio, Candela proyecta seguir estudiando: “Quiero ser kinesióloga. Es algo que siempre me gustó”.

Ella disfruta mucho mirar televisión, sobre todo cuando actúa Luciano Castro.

"Quiero ser feliz y trabajar en lo que me vaya formando"

Camila Bandi y Francisco / Foto: Gentileza Familia Bandi

El año pasado, Camila Bandi egresó de una escuela primaria pública porteña rindiendo exámenes libres. Este año comenzó la secundaria para adultos en el Centro Educativo de Nivel Secundario Nº 92. “Curso por la noche. Me cuesta un poco pero no bajo los brazos”, aclara Camila.

Además de terminar la secundaría, a ella le gustaría encontrar un método que mejore su comunicación. “Quisiera que la gente me pueda escuchar y comprender”. Ella se comunica usando un abecedario impreso en una cartulina, sobre la que va señalando lo que quiere decir, letra por letra.

“En mi casa, por mucho tiempo, yo decidí no comunicarme con todos. Fui muy infantil al ser selectiva de la persona que me asistía. Ahora estoy más abierta a comunicarme con todos los que quieran o se animen”, desafía.

Camila tiene novio, se llama Francisco. “Me gusta que venga a mi casa para comer. También disfruto cuando juntos miramos películas o charlamos”. Y agrega: “En el futuro quiero trabajar en algo en lo que me vaya formando. Y ser feliz, como lo desean todos”.

Sube videos a Internet y sueña ser youtuber

Alejo Pelliza / Foto: Rodrigo Mendoza

“Mi sueño es jugar al fútbol con la silla motor". Los ojos le brillan a Alejo Pelliza cuando lo dice. Y enseguida agrega: "Pero no es fácil. Mi silla está rota desde hace un tiempo y la obra social está dando vueltas para arreglarla. Además, necesito transporte para ir y volver de los entrenamientos y los partidos”.

A Alejo también le gustaría ser youtuber. De hecho, tiene un canal de YouTube al que sube videos cuando puede. “Ahora estoy estudiando mucho para rendir el examen de séptimo y no tengo casi tiempo”, explica.

“Empezar a rendir exámenes en una escuela primaria pública fue para mí un desafío enorme. Tuve que aprender que no siempre se rinde bien, que las cosas me pueden salir bien o mal como a cualquier persona”.

Una jugadora de boccia con militancia feminista

Sofía Sarina / Foto: Rodrigo Mendoza

“Yo me comunico hablando. Pero muchas veces me doy cuenta de que la gente me dice que sí, sin entender lo que les estoy diciendo. Por eso repito las cosas 20 veces, pero no tengo problema”, se presenta Sofía Sarina.

Ella lleva un pañuelo verde atado a su silla. “Lo llevo porque si una chica tiene relaciones sexuales, queda embarazada y no quiere a ese bebé, creo que tiene que poder abortar en cualquier hospital de manera libre y gratuita. Sin correr riesgos de vida”, explica.

“Antes jugaba al fútbol pero me cansé y ahora juego boccia”, cuenta cuando hablamos de sus gustos. Según aclara Wikipedia, boccia “es un juego diseñado para personas con diversidad funcional, inspirado en el juego de origen italiano bocce o bochas, de donde toma su nombre, y aceptado como deporte paralímpico desde 1984”.

Este sábado Sofía estará disputando la final del Campeonato de Boccia de Florencia Varela, municipio en el que se preparó Aylen Flores, la atleta que el mes pasado obtuvo la medalla de oro en el Open de Boccia, desarrollado en Montreal, Canadá.

Pero a Sofía no solo la desvela jugar boccia, también lo hace el cantante Axel. “Me encantaría conocerlo”, se ruboriza entre risas.

Conocé en detalle el impacto que tuvo para Francisco contar su historia

Recibí OXÍGENO

La newsletter de Juan Carr. Todos los lunes, una mirada constructiva que busca cambiar la realidad.

Ver todas las newsletters

Nuestros miembros son una pieza fundamental para hacer un periodismo abierto, participativo y constructivo. Mirá cómo podés participar y qué beneficios recibís.

QUIERO SER MIEMBRO

Andrea Grobocopatel: “El contexto laboral sigue siendo machista”

Si bien trabaja para que las mujeres lleguen alto en las organizaciones y logren lo que se proponen, reconoce que hace poco aprendió sobre el empoderamiento. Criada en una familia patriarcal, durante años hizo lo que ”había que hacer” y se adaptó. Eso la condicionó, dice, pero no la hizo infeliz.

Redacción Abierta

Ilustración: Pablo Domrose

Médicos venezolanos: la odisea de escapar, salvar vidas en la Argentina y trascender al prejuicio

Ya son 500 los profesionales que lograron la convalidación de su título. Pero para muchos de ellos sigue siendo difícil ejercer su profesión. En el interior del país son indispensables para que algunos pueblos tengan al menos un médico fijo.