Kasia Wezowski | RED/ACCIÓN
Harvard Business Review | 11 de marzo de 2019

Cómo leer mejor a personas de culturas diferentes

El lenguaje corporal varía significativamente entre culturas. Lo que puede ser considerado grosero o tonto en un país, puede ser cálido y amigable en otro.

Sin embargo, lo que se mantiene consistente entre todas las culturas son las microexpresiones. Esos breves e involuntarios destellos de expresión facial revelan nuestros verdaderos sentimientos respecto a otra persona o situación.

Algunas personas intentan esconder estas expresiones de diferentes formas, pero para un lector experimentado las emociones verdaderas siempre son visibles. La habilidad de leer microexpresiones es particularmente útil en culturas más reservadas, donde las personas manejan cuidadosamente las señales físicas que transmiten.

Reconocer e interpretar las microexpresiones requiere práctica, pero he aquí algunas cosas que se pueden empezar a hacer de inmediato para mejorar esta habilidad.

Primero, debe estudiar las microexpresiones que la gente muestra más a menudo como: sorpresa, ira, temor, aversión, felicidad y desprecio. De esta forma, se empiezan a distinguir cada una.

La aversión, por ejemplo, involucra labios caídos, mientras que las personas que sienten desprecio podrían mostrarlo al levantar, involuntariamente, un lado de su boca. La sorpresa y el miedo podrían parecer similares, pero esta última emoción hará que las personas junten las cejas.

Segundo, si está está a punto de visitar o interactuar con otra cultura, aprenda acerca del lenguaje corporal local, incluyendo las técnicas para disfrazarlo. YouTube es una gran herramienta para ello: Encuentre vídeos de 10 ejecutivos de esa cultura y observe cómo se comunican.

Tercero, cuando llegue el momento, ponga atención. No puede interpretar las microexpresiones si no las nota. No ponga incómoda a su contraparte con una mirada constante, pero manténganse enfocado en su cara.

Cuarto, escuche a su intuición. Cuando note un pequeño movimiento facial, pregúntese: “¿Qué podría significar esto?”. Los humanos estamos preparados para detectar los más sutiles destellos emocionales, por lo que su instinto podría estar en lo correcto.

También podría probar imitando el movimiento. Cuando repite lo que vio, ya sea una pequeña elevación de la ceja o un fruncimiento de los labios, esto le da tiempo de pensar y enciende las neuronas espejo en su cerebro, facilitando que asocie la emoción con el movimiento que observó.

Si sigue confundido, comience a descartar emociones. Por ejemplo, si vio que alguien bajó las cejas, puede excluir sorpresa, temor y tristeza, todas las cuales están asociadas con levantar las cejas, y trabajar a partir de ahí.

El lenguaje corporal es cultural, pero las emociones son universales. Las microexpresiones revelan los verdaderos sentimientos de alguien en una fracción de segundo, por ende vale la pena notarlas y calibrar con base en ello su comportamiento en interacciones interculturales.

Kasia Wezowski es fundadora del Center for Body Language.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group