Ryan Szpiech | RED/ACCIÓN
Opinión | 18 de enero de 2019

Foto: Richard Finn Gregory / GOODWORK

Idioma e identidad: lecciones de una comunidad “afrikaans” única en la Patagonia

Ryan Szpiech es profesor del Departamento de
Literatura y Lenguas Romance de la Universidad de Michigan y tuvo la colaboración de media docena de colegas de la facultad para hacer esta investigación
.

El desierto patagónico en el sur argentino es un medio ambiente duro. Es poco lo que parece crecer en sus planicies rojizas aparentemente interminables y sus suelos resecos.

Con todo, en este difícil lugar hay una comunidad bilingüe única. Está integrada por los descendientes de habla afrikaans y español de los cerca de 650 boers sudafricanos que llegaron a la Patagonia en la primera década del Siglo XX.

Los boers tienen su origen en la población holandesa que se estableció en la punta meridional de Africa durante el Siglo XVII. Estos se enfrentaron al imperio británico a medida que éste se expandió en la región, culminando en la segunda Guerra Anglo-Boer de 1899-1902. Muchos boers, renuentes a aceptar la dominación británica, buscaron reubicarse en otro sitio, incluyendo a la Argentina.

Las primeras generaciones boer de la Patagonia subsistieron a duras penas de forma aislada. Pero luego, hacia el 1950, se registró un cambio cultural a medida que estos colonos aumentaron su contacto con las comunidades cercanas de Sarmiento y Comodoro Rivadavia. Hoy, los miembros más antiguos de la comunidad -los de más de 60 años- todavía hablan afrikáans, si bien su lengua dominante es el castellano. Como las generaciones más jóvenes, que sólo hablan castellano, están totalmente integradas con la sociedad argentina, la comunidad bilingüe está desapareciendo rápidamente.

Para muchos, el lenguaje de la comunidad es una reliquia del pasado. Sin embargo, contra todo pronóstico, se ha comenzado a registrar un renacimiento.

Como parte de esto, nuestro proyecto en la Universidad de Michigan, titulado “De Africa a la Patagonia: voces del destierro”, está llevando adelante una original investigación sobre los boers de la Patagonia y sus dos idiomas. El valor que tiene el estudio de esta extraordinaria comunidad es difícil de exagerar.

El dialecto afrikaans de la Patagonia, que no se habla en ningún otro sitio, conserva elementos del afrikáans de antes de 1925, cuando el gobierno sudafricano lo reconoció como lengua oficial. Ofrece por ende una mirada única sobre la historia del afrikáans de un período previo al momento en que sus variedades de dialecto se vieron reducidas a través de la homologación o estandarización.

Nuestro equipo está recogiendo datos sobre un período en el desarrollo del afrikáans sobre el que existen pocos testimonios orales o escritos. Nuestro archivo de entrevistas nos permite analizar las complejas relaciones entre la identidad bilingüe, la cultura y el idioma de la comunidad. Aporta datos también para futuros proyectos de los investigadores.

¿Cápsula del tiempo?

Como la comunidad había estado viviendo fuera de Sudáfrica durante más de un siglo, la desaparición de la herencia de sus antepasados parecía inevitable. Para fines del 1980, los observadores caracterizaron a la comunidad como virtualmente “extinta”. Con todo, en las últimas dos décadas hubo un resurgimiento del interés en promocionar la identidad cultural de los boers, que no tiene precedentes. Es así como se adquirió un lugar que albergará un museo y un centro cultural. Pero también revivieron tradiciones que se creía desaparecidas, como un festival de juegos anual.

Este renovado interés no se ha visto limitado a la comunidad. En 1995, el antropólogo Brian du Toit publicó Colonia Boer, la primera historia académica sobre el asentamiento. En 2002, las periodistas Liliana Peralta y María Morón hicieron una reseña sobre la comunidad en En las tierras del viento, última travesía boer. En 2015, la comunidad fue el eje de un documental titulado Los boers del fin del mundo (director Richard Gregory), que ganó tres premios de la Televisión y Cine Sudafricano y despertó un importante interés internacional.

La comunidad ha seguido atrayendo la atención de investigadores. Pero su exclusiva naturaleza ha exigido un innovador método de investigación. Durante la filmación de Boers, nuestro equipo recogió información en Argentina de forma paralela. Vimos entonces con claridad la necesidad de trabajar más allá de las disciplinas académicas para documentar la variedad de afrikáans de la comunidad y tomar nota de todo su dinámico contexto cultural y sociolingüístico.

Nuestro proyecto involucra a un equipo de más de 40 profesores, investigadores post doctorado y estudiantes de todos los niveles. Provienen de una amplia gama de campos, incluída la lingüística, la historia, la antropología, la literatura y los estudios religiosos. A lo largo de dos viajes de investigación, realizamos cerca de 100 entrevistas con miembros de la comunidad, en afrikáans y en castellano.

Las entrevistas ofrecen un rico caudal de información lingüística así como nuevas pruebas sobre el papel determinante del idioma, la identidad, la religión y las ideologías raciales en la integración de los colonos boer en la Argentina.

La comunidad es, en cierta forma, como una cápsula de tiempo, que refleja la pronunciación y sintaxis de una era anterior. Por ejemplo, la palabra para “nueve” en afrikáans, “nege”, se pronuncia “niaxa” en sudafricano moderno, pero con una “g” fuerte, como “niaga” en Patagonia.

Al mismo tiempo, algunos elementos son maravillosamente modernos, incluido el vocabulario para el siglo XXI. Un aeropuerto, por ejemplo, no es, como en la Sudáfrica moderna, un “lughawe”, que es una palabra que no existía cuando la comunidad desembarcó primero en la Argentina. Es un “vliegtuigstasie” (“estación de aviones” literalmente), palabra compuesta acuñada por la comunidad.

Crecimiento futuro

Nuestro trabajo despertó interés entre linguistas de Europa y Sudáfrica y condujo también a profundas conexiones en la Patagonia -en especial con las generaciones más jóvenes.

Los hijos y nietos de los miembros de más edad de la comunidad respondieron a nuestra visita en 2014 buscando un profesor que ofreciera clases online de afrikáans. Nuestro objetivo desde entonces es lograr que un público más amplio llegue a ver a esta comunidad tal como la ven sus miembros: no como una descolorida reliquia del pasado sino como un grupo que sigue floreciendo a pesar del nuevo paisaje socio cultural.

La importancia de este proyecto nos quedó clara este año durante nuestro segundo viaje de investigación. En un momento dado invitamos a tres primos a charlar únicamente en afrikáans, incluída Rebecka Dickason, que habló sólo este idioma hasta sus diez años. Durante la conversación, su hija Tecky, que habla castellano, fue testigo de un cambio en la conducta de su madre. Rebecka sonreía y gesticulaba a medida que conversaba a sus anchas en su lengua nativa original.

Fue un momento fuerte para Tecky, que nos agradeció después con lágrimas en sus ojos, ofreciendo una nueva sensación de esperanza y vitalidad:

“Ustedes no saben lo que han hecho por mi madre. Le han insuflado vida”.

Traducción: Silvia S. Simonetti