Whitney Johnson | RED/ACCIÓN
Harvard Business Review | 28 de marzo de 2019

Qué hábitos del trabajo pueden mejorar la vida en el hogar

Para que un hogar funcione sin contratiempos, los padres podrían emplear muchas de las tácticas que utilizan en la oficina: planificar, tomar decisiones con meticulosidad y poner a las personas en primer lugar.

Cuando estoy en el trabajo, me atengo a una agenda detallada. Todo está considerado y dejo tiempo para atender sorpresas inesperadas. Ahora estoy tratando de dirigir mi casa del mismo modo, de tal forma que pueda hacer todo de manera eficiente y efectiva, además de tener tiempo extra para crear experiencias significativas con mi familia.

Cuando necesito tomar una decisión importante en el trabajo, la consulto con mi equipo. La decisión final podría ser mía, pero primero quiero escuchar las opiniones de todos. En casa, tradicionalmente ha sido mucho más fácil el solo decidir, algunas veces consultando con mi esposo y mis hijos, y otras no. Sin embargo, esto está cambiando. Actualmente, estamos en el proceso de mudarnos y en lugar de dirigir por decreto, algo que nunca sucedería en la oficina, con mi esposo estamos conscientemente tomando en cuenta todas las opiniones. Nuestros hijos tienen 18 y 22 años. En el trabajo descubrí que las personas más jóvenes suelen brindar aportes valiosos e incluso cruciales.

En mi vida profesional, dedico mucho tiempo a pensar cómo puedo ayudar a que las personas de mi equipo se desarrollen. Evaluamos dónde están en su curva de aprendizaje, cómo añaden valor y qué pueden hacer para pulir sus habilidades. En este sentido, es cierto que la mayoría de los padres están trabajando constantemente para ayudar a que sus hijos se conviertan en adultos exitosos, pero podemos ser incluso más deliberados al respecto. Durante las vacaciones, cada miembro de nuestra familia tomó el examen de fortalezas y después leímos los resultados en voz alta y discutimos cómo podríamos ayudarnos a aprovecharlas mejor.

Quizá lo más importante que hago como jefa de una empresa es que procuro tratar a cada persona con la que trabajo como la persona más importante del mundo. Quiero aplicar este principio también en casa. En el trabajo ni siquiera pensaría en no voltear a ver a la persona con la que estoy hablando y no darle mi plena atención, ya sea un cliente o compañero. Sin embargo, muchas veces reviso distraídamente mi teléfono mientras mi esposo o mis hijos están hablando. Con un poco de insistencia de nuestra hija de último año de secundaria, he comenzado a enfocarme más en el tiempo cara a cara. Hablar de este modo es muy revitalizante.

Cuando usted es un padre o una madre que trabaja la jornada completa, el tiempo dedicado a la casa se comprime a unas horas al día, las mismas horas en las que quisiera relajarse. Sin embargo, para poder bajar un cambio hay que dejar planificadas las tareas del hogar. Tras realizar este esfuerzo, el hogar y la familia comienzan a funcionar sin contratiempos. Si quiero relajarme, debo ganármelo.

Whitney Johnson es instructora ejecutiva y autora de “Disrupt Yourself.”

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