Cómo influye la industria 4.0 en la educación | RED/ACCIÓN
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Por qué hoy más que nunca es indispensable vincular al mundo educativo con el productivo

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La industria 4.0 usa nuevas tecnologías y por lo tanto necesita de profesionales formados con nuevas habilidades. Acá te contamos de qué se trata esta forma de producir y qué adecuaciones educativas ya empezaron a implementarse en Argentina para satisfacer las necesidades de las empresas.

Por qué hoy más que nunca es indispensable vincular al mundo educativo con el productivo

Foto: Gentileza INET / Intervención: Denise Belluzo.

Cuando se habla de industria 4.0 se hace referencia a una nueva fase de la revolución industrial, que se caracteriza por el uso de nuevas tecnologías en sus procesos de producción. Entre las más utilizadas se destaca la automatización, la Internet de las Cosas (IoT por su sigla en inglés), la Inteligencia Artificial (IA) y la Big Data. 

Esta transformación no solo abarca a la producción de bienes o servicios. Sino que impacta en toda la cadena de valor, porque reconfigura tanto los procesos de elaboración y las prestaciones de productos, como la gestión empresarial, las relaciones entre clientes y proveedores; y los modelos de negocios.

Como consecuencia de esta transformación el mercado requiere de nuevos perfiles profesionales. Los cursos certificados y las carreras técnicas se presentan como una gran alternativa para abastecer a una demanda inmediata, que no puede esperar cinco, seis o diez años a formar en una universidad a sus trabajadores porque pierde la carrera en un sector tan competitivo y globalizado como el actual. 

El mercado requiere de profesionales con nuevas habilidades. / Foto: Gentileza UTN.

En ese sentido, un claro ejemplo de respuesta son las propuestas académicas enfocadas en IoT, Data Science, Data Analytics, Inteligencia Artificial y ciberseguridad. Incluso aparecieron especialidades diseñadas ad hoc por empresas. Entre ellas se encuentra Certified Tech Developer, una carrera de dos años que apunta a que los estudiantes aprendan sobre programación y diseño de productos digitales basado en metodologías ágiles y práctica intensiva. Lo interesante es que esta carrera fue pensada y diseñada por Mercado Libre, Globant y Digital House, con el objetivo de que los egresados cuenten con herramientas fundamentales para insertarse laboralmente en compañías. 

“La educación argentina no necesita entrar en una revolución industrial sino en una revolución educativa”, dice Uriel Cukierman, director del Centro de Investigación e Innovación Educativa de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Buenos Aires.

Herramienta eficaz contra la crisis

Para el Banco Mundial los programas técnicos de educación superior pueden ser una herramienta muy eficaz en momentos de crisis como el que estamos atravesando. Millones de personas de América Latina y el Caribe necesitan adquirir nuevas habilidades para insertarse de manera urgente en el mercado formal de trabajo. Así lo expresa el informe recientemente publicado por el organismos: “La vía rápida hacia nuevas competencias: programas cortos de educación superior de América Latina y el Caribe

Además, el reporte destaca que los beneficios salariales de este tipo de carreras son evidentes. Por ejemplo, si bien los graduados de programas técnicos superiores obtienen salarios menores que los universitarios, los primeros ganan, en promedio, un 25% más que los estudiantes que abandonan la universidad. La investigación muestra, también, que los estudiantes de carreras técnicas se gradúan en una proporción mayor que los estudiantes de carreras universitarias (57% contra 46%). 

Según un informe del Banco Mundial, los estudiantes de carreras técnicas se gradúan en una proporción mayor que los estudiantes de carreras universitarias (57% contra 46%). / Foto: Gentileza UTN

“Los programas técnicos tienen importantes ventajas, una de ellas es que los centros educativos pueden reaccionar de manera rápida y flexible a las necesidades del mercado laboral, tienen una relación fluida con el sector privado y a menudo asisten a los estudiantes en sus búsquedas de trabajo”, asegura María Marta Ferreyra, economista senior del Banco Mundial y una de las autoras del informe.

Pero el impacto de la industria 4.0 es diferente en cada zona, incluso dentro de un mismo país. “Cada región tiene sus demandas según sus objetivos productivos”, puntualiza Jazmín Belossi, directora Nacional de Educación, Trabajo y Producción del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). Este organismo del Ministerio de Educación de la Nación tiene a su cargo la coordinación de la aplicación de las políticas públicas relativas a la Educación Técnico Profesional (ETP) en los niveles Secundario Técnico, Superior Técnico y Formación Profesional.

La educación y la producción tienen que “matchear”

Para Tomas Karagozian, presidente UIA Joven y director de Tn&Platex, el gran desafío es acercar el mundo de la educación al de la producción. “En términos ‘tindereanos’ debemos hacer que matcheen. Por eso, desde UIA Joven estamos trabajando mucho en formación técnica, intentando fortalecer la articulación y vinculación entre las escuelas técnicas y los centros de formación profesional, con los industriales. La idea, es que la oferta educativa se dé a partir de la demanda de perfiles de cada zona en particular”, cuenta.  

Karagozian es optimista. Él sostiene que la industria 4.0 tiene grandes desafíos, pero también grandes oportunidades. “La digitalización y el uso de la información, por ejemplo, hacen que se automaticen procesos y esto puede modificar las rutinas de algunos de los trabajadores, cambiar sus tareas sin que desaparezcan. Seguramente se volverán más productivos. En las hilanderías los operarios que antes hacían trabajo manual en las máquinas hoy se dedican a la logística interna, supervisión y a tareas de limpieza y mantenimiento”, explica.

Al mismo tiempo, el presidente de UIA Joven destaca que esta transformación en la industria provoca un aumento en la demanda de desarrolladores dentro de las compañías. “Muchos industriales están armando sus propios equipos de IT. Las oportunidades son altas, más que nada por el impacto que estamos viendo en la productividad”, dice.

También reconoce “que el desafío es complejo porque este sector debe adaptarse a reglas y formatos a los que no está acostumbrado porque nuestras empresas no son de base tecnológica. Por eso, estoy convencido de que la clave es vincular al mundo educativo con el productivo”.

Desde la UTN, Cukierman reconoce que el sector corporativo está demandando capacidades y competencias que no se desarrollan actualmente en las universidades. “No sólo desde el punto de vista de los contenidos sino, fundamentalmente, desde las habilidades blandas, es decir, las que tienen que ver con pensamiento crítico, comunicación, creatividad, trabajo en equipo y emprendedorismo”, resalta.

Camino a seguir

Las fuentes consultadas para esta nota coinciden en que hoy la digitalización y la industria 4.0 no es optativa, es una necesidad. “Debemos lograr que el entramado productivo, sobre todo las pymes, vean a la digitalización como algo posible, alcanzable”, dice Karagozian. Y sigue: “Un consejo que puedo darle a las empresas industriales más chicas es que realicen pequeños pasos hacia este camino. La digitalización es posible y no necesitan hacer todos los cambios juntos”.

La UIA Joven está trabajando en la conformación de cuatro Centros de Formación Profesional (CFP), en Corrientes, La Rioja, Salta y Mendoza; y en el programa Industria Inspira.

“Muchos industriales están armando sus propios equipos de Internet de las Cosas", dice Tomás Karagozian. / Foto: Gentileza UIA Joven.

“Queremos motivar a los alumnos y docentes de escuelas técnicas y CFP a través de charlas, por streaming, para todo el país. En paralelo desarrollamos un concurso para que los alumnos presenten emprendimientos con impacto en su comunidad. También estamos buscando más empresas que se vinculen con las escuelas técnicas”, resume Karagozian.

En tanto, desde el INET trabajan con las demandas productivas de varios sectores industriales. En Salta, por ejemplo, se está promoviendo la política para instalar un centro de agricultura de precisión. Allí se forman perfiles en el uso de drones para medir la cosecha, entre otras tecnologías. Córdoba, por su parte, se está convirtiendo en un centro industrial de software y hay una interesante vinculación entre el Ministerio de Educación, Empleo y Producción para formar los talentos que se están requiriendo. Mientras que en Cuyo se están preparando los nuevos perfiles que se requieren en la minería.

“Hay un diálogo permanente entre el INET y la Secretaría de Minería para registrar qué formación falta en este sector”, dice Belossi. Y sigue: “Lo mismo sucede en la región Patagónica con el sector de hidrocarburos. Justamente, si hablamos de esta industria se suele decir que faltan soldadores, pero cuando se indaga en el sector, esos soldadores deben tener una especificidad, una técnica, una incorporación de innovaciones que se alejan de los soldadores clásicos. Entonces es fundamental reconocer qué perfil se necesita y adaptarlo a esa tecnología”.

Desde el INET, también trabajan para conocer las demandas que hay desde el sector textil industrial representado por las empresas más grandes ubicadas en La Rioja. “Creemos e impulsamos constantemente el diálogo con el sector productivo porque tenemos una formación muy buena y extensa en la técnica secundaria y profesional, porque si después ese correlato no está en el mercado del trabajo se hace muy difícil para los estudiantes”, aclara Belossi.

¿Y cuál es el camino a seguir en el sector educativo? “Debemos minimizar las clases tradicionales expositivas y tratar de promover un aprendizaje activo y centrado en el estudiante. Hay que dejar atrás el sistema de aprendizaje pasivo y centrado en el profesor. Pero eso es apenas un título de lo que debemos hacer”, adelanta Cukierman.

"Hay que dejar atrás el sistema de aprendizaje pasivo y centrado en el profesor", dice Uriel Cukierman. / Foto: Gentileza UTN.

Entre los principales desafíos, el directivo de la UTN resalta la resistencia al cambio. Por eso, dice que es fundamental que se haga una gestión del cambio en las organizaciones educativas, productivas e industriales. “Desde el punto de vista educativo puedo destacar los cursos que desarrolla el Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (CONFEDI), los que está desarrollando nuestra facultad y el laboratorio de Industria 4.0 que está implementando el Departamento de Ingeniería de la UTN Buenos Aires. Creo que se está haciendo mucho”, asegura. 

Por último, desde el Banco Mundial aseguran que para favorecer el crecimiento de los programas técnicos y una mejor calidad en su oferta educativa es crucial implementar políticas apropiadas. Como puede ser la provisión y diseminación de información sobre los resultados, costos y beneficios de todos los programas. También corregir las desigualdades de financiación entre los estudiantes y tipos de programas, hacer responsables a los programas por los resultados de los estudiantes, y facilitar la acumulación de credenciales y las trayectorias académicas flexibles.

“Con las políticas apropiadas las instituciones podrían ofrecer mejores programas, los estudiantes podrían tomar decisiones de carrera más informadas y se podrían cubrir las necesidades tanto de los individuos como de las empresas y de la economía en su conjunto”, sostiene el organismo internacional.

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