Cómo la educación técnica amplia las opciones de trabajo | RED/ACCIÓN
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Crece la demanda de jóvenes con formación técnica: por qué estas carreras podrían ser las preferidas de las nuevas generaciones

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Las industrias demandan cada vez más profesionales con perfiles que integran el conocimiento y la práctica. Así, las nuevas especializaciones, los cursos certificados o los estudios en una escuela técnica se convierten en grandes oportunidades para ingresar al mercado laboral. Además, este tipo de educación corta y práctica se adapta a las preferencias de la juventud actual.

Una mujer analiza una placa de circuitos integrados.

Intervención: Julieta De la Cal.

Con el desarrollo de nuevas tecnologías, las industrias buscan innovar y brindar nuevos productos y soluciones al mercado. Pero esa evolución requiere muchas veces de personas con perfiles técnicos nuevos. Para cubrir esas demandas los cursos que otorgan certificación y la formación técnica son herramientas fundamentales. Además permiten que sobre todo los jóvenes puedan insertarse con mayor celeridad en el mercado laboral.

La educación técnica tiene una larga tradición en nuestro país, relacionando de manera directa el conocimiento con el mundo del trabajo. Al tiempo que cumple un rol fundamental para el sector productivo. En la formación técnica incluimos tanto a los cursos clásicos de tornería y electricidad, como a los de automatización, programación y los que capacitan en demandas de la industria 4.0, que combina técnicas avanzadas de producción y operaciones con tecnologías inteligentes. 

En los secundarios técnicos, las especializaciones más elegidas son electromecánica y construcciones. / Foto: Gentileza.

Las especializaciones más elegidas a escala nacional dentro de los secundarios técnicos son: electromecánica y construcciones. Mientras que en la formación profesional existe un amplio abanico que incluye electricidad, arreglo de electrodomésticos y de maquinaria más pesada, y la construcción. “Estos sectores se llevan el 50% de la matrícula”, informan desde el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), organismo del Ministerio de Educación de la Nación que tiene a su cargo la coordinación de la aplicación de las políticas públicas relativas a la Educación Técnico Profesional (ETP) en los niveles Secundario Técnico, Superior Técnico y Formación Profesional.

El tema es tan relevante que en los pocos días que lleva en su cargo el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, ya expresó su mirada al respecto. Fue durante una visita a la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT). Allí sostuvo que debe haber más formación para el trabajo en el nivel secundario: “Las chicas y los chicos tienen que estar preparados para el futuro y a esto lo tenemos que hacer desde la escuela y junto con los centros de formación profesional, el INET y los sindicatos. Nuestro objetivo es hacer cumplir el presupuesto de la educación técnico profesional, algo que no pasa hace seis años. Vamos por una mejor formación profesional, proveer equipamientos y lograr más y mejores oficios".

Formarse en habilidades que mejoren las opciones de trabajo

Los cursos de formación profesional que otorgan las jurisdicciones están validados por el Ministerio de Educación de la Nación a través del INET. Esto asegura el reconocimiento de esa formación en todo el país.

“Si bien hay avances en cursos de tecnologías novedosas orientadas hacia necesidades de la industria contemporánea, los que más proliferan son los de oficios básicos, que se requieren en todo momento y en toda localización geográfica como cursos de soldadura, de mecánica, de refrigeración y de gastronomía. Aunque están surgiendo, de a poco, cursos para instalación de aparatos de energías renovables. Todos los que los cursan tienen una oferta laboral esperándolos al final del curso”, resumió hace unas semanas Diego Golombek, profesor universitario, investigador del CONICET y quien hasta hace días se desempeñó como director del INET.

Por su parte, María Eugenia Pérez, directora ejecutiva de la Escuela de Innovación del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), destaca que los cursos con formación técnica han cobrado gran preponderancia en los últimos años. “El crecimiento de la demanda de perfiles técnicos en el mercado laboral ha generado un aumento en la oferta de cursos. Por otro lado, los jóvenes buscan formarse en habilidades que les amplíen sus posibilidades laborales”, asegura.

"Los jóvenes buscan formarse en habilidades que les amplíen sus posibilidades laborales”, dice María Eugenia Pérez, del ITBA. / Foto: Gentileza ITBA.

En el país se abren cada vez más centros de formación profesional. Mientras que desde el Estado Nacional ofrecen las becas Progresar Trabajo para promover la formación técnica.

Otro de los grandes retos es la difusión de las bondades de la enseñanza técnica. Más aún si tenemos en cuenta que la secundaria técnica requiere de más esfuerzo, gran carga horaria y mayor dedicación por parte de los estudiantes, que otras formaciones de nivel secundario. 

En esta línea, Pérez recomienda generar conciencia entre los estudiantes sobre la importancia y necesidad de estos perfiles. “Creo que este es el camino para que más cantidad de jóvenes se inclinen por este tipo de formación. Realmente la demanda es muy amplia y faltan profesionales con habilidades para cubrir esos puestos de trabajo”, asegura.

Trabajo conjunto entre el Estado, los privados y los sindicatos

Para lograr impulsar estas formaciones es fundamental que tanto el sector público como el privado trabajen juntos. Por eso el sector privado forma parte del Consejo Nacional de Educación, Trabajo y Producción (CoNETyP), donde las empresas informan su demanda laboral, mientras que el sector educativo y el sector del trabajo colaboran para que la formación esté orientada a esas demandas. Además, el Gobierno nacional está avanzando en programas de articulación entre la educación y la industria para que el sector privado directamente ofrezca formación profesional, bajo la tutela y el diseño del Estado en aquellas tecnologías que tienen mayor demanda. 

Pero más allá del sector educativo los sindicatos tienen una gran tradición en formación profesional. Muchos de estos centros de formación profesional están conveniados, incluso, con el Estado de manera de brindar un título que tenga validez nacional otorgada por el Ministerio de Educación. También hay algunas empresas grandes que realizan formación profesional que, en algunos casos, también cuentan con un convenio con el Ministerio de Educación para otorgar certificación y validez nacional de estas formaciones.

“Hoy tanto empresas como individuos deben invertir en capacitación para estar mejor preparados para enfrentar los desafíos futuros”, afirma la directora ejecutiva de la Escuela de Innovación del ITBA.

Jazmín Belossi, Directora Nacional de Educación, Trabajo y Producción del INET, destaca que uno de los puntos más importantes es encontrar la forma de acercar a los jóvenes hacia una formación que les permita ingresar al mercado de trabajo rápidamente.

"En ese sentido —explica Belossi— las prácticas profesionalizantes en la ETP causan gran impacto. Se trata de experiencias en el ámbito laboral durante los últimos años del secundario, como un espacio privilegiado dentro del diseño curricular donde la escuela acerca al joven al mercado de trabajo de su región o del lugar de influencia donde vive. Mientras que en lo que respecta a la formación profesional, esta tiene un dinamismo histórico que ofrece formaciones a demanda y aceleradas. Permite, incluso, responder a necesidades específicas, que pueden ir cambiando según lo que el sector productivo esté requiriendo”. 

Desde el INET, Jazmín Belossi sostiene: "tiene que ser política de Estado el vínculo entre la educación, el trabajo y la producción". / Foto: Gentileza INET.

“Partiendo de la base de la retroalimentación, tiene que ser política de Estado el vínculo entre la educación, el trabajo y la producción. De esta manera, los organismos que definan política pública sobre ciertos sectores productivos pueden definir la formación de los perfiles que necesitan. Mientras que Educación debe traducir esa formación y sistematizarla en proyectos formativos para los jóvenes que están cursando la secundaria y entrando al mundo del trabajo”, resume Belossi.

Otro punto interesante es que los futuros trabajadores son más curiosos e inquietos y están muy acostumbrados a obtener todo lo que desean en forma inmediata. Por eso, dicen los especialistas consultados que vale preguntarse si será esta educación corta y práctica la más elegida por las generaciones que vienen.

La directiva del ITBA agrega que en el futuro en la Educación las actualizaciones van a cobrar cada vez más importancia por la velocidad de las transformaciones, muchas de ellas generadas por la tecnología. Debido a esto, Pérez considera que los cursos de actualización van a ser cada vez más importantes en la vida profesional de las personas. La carrera universitaria será el punto de partida, pero la formación posterior tendrá un gran peso en sus posibilidades de progreso.

“Esa capacitación continua —sostiene Pérez— deberá seguir la evolución de los cambios tecnológicos y de las habilidades que se requieran para desarrollar esos puestos de trabajo que hoy aún no conocemos. Estar preparados genera ventajas competitivas y posibilidades a futuro. La integración de habilidades y la complementariedad de las personas con la tecnología son ejes que determinarán las necesidades para un mundo en constante cambio”.

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