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De reinas a embajadoras: las fiestas locales buscan derribar estereotipos de género y eligen nuevas figuras para su representación

La Fiesta de la Flor, en Escobar, dejó de elegir a una mujer como la reina del festival. Desde este año, incorporó varones en la selección de representantes. En ciudades como Chivilcoy, Saladillo, Junín y Villa Gesell se tomaron medidas similares. Pero, ¿estos cambios son realmente inclusivos y logran desarmar estereotipos?

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Flores, sol, aire libre, buena música y comida rica. ¿Estamos hablando de la primavera? Sí, pero también estamos hablando de la Fiesta Nacional de la Flor, un evento que reúne a vecinos y vecinas del partido de Escobar durante los primeros días de octubre para apoyar la floricultura nacional.

La Fiesta Nacional de la Flor tenía, además, una atracción extra: se elegía una reina que se iba a coronar como representante del turismo en su partido. Mujeres jóvenes, con buena presencia y un determinado peso y altura. Bueno, que cumplían con los parámetros clásicos de belleza.

Pero este año, la cosa fue distinta. Escobar rompió con su tradición y le dijo “chau” a las reinas. Por primera vez desde su creación, en la Fiesta Nacional de la Flor no se eligieron reinas ni princesas. Se decidió reemplazarlas por embajadoras y también embajadores para desalentar los estereotipos de género y promover la inclusión.

Las reinas, sus séquitos y las carrozas eran y en algunos casos siguen siendo figuras representativas de fiestas locales. Los concursos son organizados a nivel municipal, provincial y nacional. Con el avance del feminismo, buena parte de esos eventos tradicionales fueron cancelando la elección de la reina.

En 2019 llegó a la Municipalidad de Escobar y a la Comisión de la Fiesta Nacional de la Flor un comunicado de CONSAVIG, un área del Ministerio de Justicia. El comunicado sugería suspender la elección de la Reina Nacional de la Flor y de la Reina Nacional Infantil del Capullo, un concurso para niñas de cinco años.

“Con esa sugerencia se decidió no hacer más la elección de la Reina del Capullo y ese año hicimos la última elección de la Reina. En 2020 la fiesta fue virtual. Este año se eligió embajador y embajadora con un nuevo reglamento para que participen”, dice Tetsuya Hirose, presidente de la Fiesta Nacional de la Flor. Fue una decisión en conjunto entre la Municipalidad de Escobar, la Comisión de la Fiesta Nacional de la Flor y los ministerios nacionales de Turismo y Deportes y Mujeres, Géneros y Diversidad.

La crítica a los certámenes tiene que ver con que refuerzan la idea de que las mujeres tienen que ser ser valoradas y premiadas exclusivamente por su apariencia física, basada en estereotipos. Se los considera una práctica discriminatoria y sexista. O sea, una forma de violencia contra las mujeres.

“Estos concursos muestran que lo más importante que tenemos las mujeres para aportar al mundo es ser agradables a la vista, la belleza física, eso se impone como modelo de feminidad. Esas son las buenas mujeres, las reinas, las ideales, las que todos debiéramos ser. Eso se construye con un montón de dispositivos. Este es uno y tiene el poder de la tradición. El objetivo es muy claro y las consecuencias también”, explica Lala Pasquinelli, abogada, activista y directora de Mujeres Que No Fueron Tapa.

En Escobar, se buscó que las y los candidatos a embajadores tuvieran entre 18 y 26 años, presentaran un proyecto de promoción del turismo sostenible y tuvieran conocimientos en floricultura. Pero al mismo tiempo, los criterios de selección pedían que fueran solteros, desenvueltos, empáticos, elegantes y simpáticos.

"Tradición": la palabra clave que estructura y sostiene a estas fiestas

“Yo soy de la vieja escuela porque tuve la oportunidad de conocer el séquito y lo que significaba para las mujeres. Estoy a favor de la evolución y me parece que si el mundo avanza de esta manera para la inclusión voy a estar de acuerdo, más allá del sentimiento que tengo por la tradición. Más que un posicionamiento de la mujer lo veo como una tradición o una historia. No lo tomé como que somos objetos lo veo del lado del amor y lo que fue desde un principio”, cuenta Micaela Itabel, Segunda Embajadora Electa de la Fiesta Nacional de la Flor. “Las nuevas generaciones exigen cambios nuevos, es difícil para muchas personas que vienen de otras generaciones, los cambios son necesarios y el contexto lo exige”, agrega Cristal Larrosa, Primera Embajadora Electa.

Para las y los vecinos es muy importante hacer esta fiesta. “La Fiesta de la Flor es una cuestión identitaria de Escobar, tiene que ver con el ser escobarense y con la representación de su única fiesta nacional. Tiene que ver con nuestra cultura local, con la inmigración, muchos japoneses vinieron a Escobar y trajeron la floricultura al distrito”, dice Pablo Ramos, secretario de Cultura de Escobar.

¿Qué pasa en el resto de Argentina?

En diciembre de 2014, la ciudad bonaerense de Chivilcoy fue la primera del país en prohibir los concursos de belleza en las fiestas populares que organiza el municipio local. A lo largo de toda la Argentina hay cerca de 200 fiestas nacionales y regionales. Se estima que son más de 65 las localidades que decidieron dejar atrás este certamen.

Desde 2016, en Gualeguaychú, no se eligen más reinas para sus carnavales. En cambio, hay representantes culturales. En Villa Gesell, Saladillo y Junín, se frenaron los concursos. En Coronel Suárez decidieron premiar, en cambio, a una o un suarense destacado por su acción comunitaria.

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