El desafío de educar a economistas y banqueros a entender las consecuencias de sus decisiones | RED/ACCIÓN
Educación |   21 de junio de 2018

El desafío de educar a economistas y banqueros a entender las consecuencias de sus decisiones

El mundo académico debe tomar medidas para potenciar un capitalismo inclusivo y finanzas sustentables más responsables. Los inversores ya no se contentan con retirar dividendos nada más. Exigen ahora que las empresas actúen de una manera responsable y ética, aún si esto supone desinvertir en determinadas compañías.

Si bien alguna vez fueron consideradas un nicho de mercado para inversores responsables, hoy, las finanzas sustentables se encuentran en una etapa de expansión y aceleración. El mejor ejemplo es el anuncio reciente de la Comisión Europea sobre sus planes de acción en materia de finanzas sustentables, basados en los hallazgos del High-Level Expert Group (HLEG), durante una conferencia con jefes de estado e importantes financistas, incluídos el presidente francés Emmanuel Macron y el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg.

El objetivo es claro y ambicioso: se necesitan cerca de 180 mil millones de euros por año en inversiones adicionales para lograr las metas 2030 de la Unión Europea acordadas en París, que reservan una gran parte del presupuesto de la UE (40%) “para la financiación de la transición hacia un modelo inclusivo y con bajos niveles de carbón, pero también el restante 60% para no dañarlo”.

Este anuncio se hace eco y da sentido a las numerosas iniciativas tomadas por determinados protagonistas financieros para transformar su modelo de negocios. Y los mensajes no provienen solamente de las empresas. También se escuchan las voces de bancos centrales y organismos políticos. Hace poco, el director del Banco de Inglaterra, Mark Carney, pidió que el sistema financiero se adapte con rapidez, sin sobresaltos y con eficacia a las necesidades sociales y, en especial, a los temas relacionados con el cambio climático. Por su parte, el Banco de Francia, que acaba de anunciar un estatuto de inversiones responsable, está comprometido a llevar las cosas más allá del apoyo a los activos verdes. Piensa de hecho penalizar a los que dañen al clima (los llamados “activos marrones”). Todos estos mensajes y posiciones son parte de fuertes políticas de inversión sustentables y éticas ya adoptadas por determinados fondos soberanos como el Norges Bank Investment Management (fondo soberano noruego).

Las finanzas sustentables se popularizan

En cuanto a las iniciativas privadas, éstas se vienen estructurando desde hace muchos años, en especial, por parte de inversores institucionales y administradores de activos. Pero ahora la aceleración y transformación son comunes y están sacando a las finanzas sustentables de su nicho para volverlas populares e inevitables. El banco francés La Banque Postale anunció planes hace poco para administrar para 2020 todos sus activos valiéndose de métodos socialmente responsables, lo que representa un total de 220 mil millones de euros.

Blackrock, el mayor inversor del mundo con sus 6 billones de dólares en activos bajo control, acaba de anunciar su intención de excluir a los minoristas y fabricantes de armas, lo que toma como blanco de forma categórica a Walmart y a Kroger. Los accionistas ya no se contentan con retirar dividendos nada más. Exigen ahora respuestas sobre la estrategia empresaria y sobre la posición responsable y ética, aún si esto supone desinvertir en determinadas compañías. Tal el caso de Nordea Asset Management, que acaba de retirar todas sus acciones en Facebook luego del escándalo con la información de Cambridge Analytica.

Más allá del cambio climático y los temas éticos, el desafío reside en elevar los patrones morales del capitalismo financiero. El plan de acción de la UE sobre finanzas sustentables recomienda volver a poner en curso al “río de las finanzas” de modo tal de que pueda servir a la sociedad. Esta línea de pensamiento está más alineada con las ideas del intelectual húngaro Karl Polanyi, quien explicó en su libro “La gran transformación” (1944) que la sociedad guía y está insertada dentro de la economía y de las finanzas, por ende. Las finanzas son una herramienta estratégica para el beneficio de la economía, la cual, a su vez, trabaja para el beneficio de la sociedad. Por ende, los temas sociales deben guiar los proyectos sociales y las decisiones económicas, con el objetivo de una planificación social comprometida.

Colocando los temas sociales en el plan de estudios

En junio de 2016, David Pitt-Watson, socio ejecutivo en la London Business School, publicó un artículo de opinión en el Financial Times, en el que explicaba que los graduados en Master en Finanzas necesitan aprender su verdadero papel y que los programas de posgrado deben incluir los temas del rol social de la economía y las finanzas dentro de sus programas de estudio.

Para poder capacitar financistas responsables, capaces de enfrentar los nuevos desafíos sociales del mañana, tanto las universidades como las facultades de administración necesitan volver a evaluar de qué forma están enseñando las prácticas financieras y mostrar también una mayor responsabilidad. Todo esto resulta vital si es que deseamos evitar repetir los errores del pasado y seguir educando a personas que están totalmente desconectadas de los temas de la economía real e incapaces de entender las consecuencias de sus decisiones sobre los negocios, y por ende, a los hombres y mujeres que dependen de ellas.

Aún hoy, son muy pocos los establecimientos de educación superior que han comprometido sus programas de finanzas con estos temas, habiendo optado en cambio por enfoques matemáticos y cuantitativos, a pesar de que éstos mostraron sus limitaciones durante las crisis financieras pasadas y no lograron abordar los desafíos económicos del futuro.

Los estudiantes de masters en mercados financieros son hoy elegidos por su capacidad para producir y codificar algoritmos distribuidos para servidores de trading de alta frecuencia. La elección de su trabajo no se basa las más de las veces en la pasión o el compromiso, sino básicamente en la búsqueda del éxito financiero, única garantía de credibilidad según su parecer.

Pero los responsables son los académicos en primer lugar. Su incapacidad para dudar de ellos mismos y el hecho de preferir enseñar teorías financieras y económicas que han generado crisis en lugar de crear nuevos caminos innovadores relacionados con las necesidades de la economía y la sociedad, muestra que la comunidad académica también es culpable de todos los protagonistas capacitados en los últimos 30 años, que están directamente involucrados con todas las crisis recientes conocidas.

El mundo académico cuenta con el poder como para transformar los acontecimientos en lo que tiene que ver con la redefinición de su misión social, respondiendo a este plan de acción de la UE sumamente ambicioso, con el surgimiento de planes que se ajusten a las expectativas no sólo de las empresas sino de la sociedad, sobre todo.

Christophe Revelli es profesor de Finanzas y director de MSc Corporate and Sustainable Finance, Kedge Business School.

© The Conversation
(Traducción: Silvia S. Simonetti)

Sociedad | 20 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Microcréditos: historias de superación y resiliencia

En Argentina, existen cerca de 98.000 personas excluidas del sistema financiero tradicional que reciben un microcrédito, y el 66% de ellas son mujeres. En todo el país, unas 52 instituciones otorgan préstamos de montos pequeños y cuentan con una cartera de más de 2.660 millones de pesos.

Con un altísimo impacto social y económico, los microcréditos impulsan miles de emprendimientos que alientan el desarrollo de personas y comunidades habitualmente excluidas del mercado. Aquí, casos de organizaciones y personas que entraron en el círculo virtuoso de los préstamos de montos pequeños pero grandes resultados.

Federico Wainhaus, gerente general de FONCAP-empresa privada con participación estatal del Ministerio de Finanzas de la Nación dedicada a lograr la inclusión financiera- define al tomador de microcrédito como una persona que no tiene posibilidad de acceder a servicios financieros bancarios porque le faltan garantías formales para demostrar su voluntad de pago. Por su situación, el sistema financiero estándar no tiene elementos para evaluarlo a la hora de otorgarle un crédito. “Muchas personas desconocen la herramienta del microcrédito y cuando necesitaban dinero terminan recurriendo a un usurero, el cual suele tener tasas de interés abusivas y modalidades de| cobro que son poco convencionales, incluso violentas”, relata Wainhaus

De acuerdo con un informe realizado por la Comisión Nacional de Microcrédito (CONAMI), FONCAP y la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito (RADIM), 52 instituciones de microfinanzas cuentan con una cartera bruta de $2.660.949.548. El 90% de ellas son asociaciones sin fines de lucro, mientras que el 10% son sociedades anónimas. Por otra parte, la mora en esta metodología crediticia en general es inferior al del mercado financiero formal, debido principalmente a la naturaleza de este tipo de créditos, en el que el seguimiento es mucho más personalizado y a medida de cada emprendedor.

Hace 19 años que la organización Mujeres 2000 desarrolla el Programa Emprende en el partido de Tigre y San Fernando. Este proyecto tiene como objetivo el desarrollo de habilidades emprendedoras en mujeres para que puedan concretar ideas de negocio, y alcancen así una mayor independencia y autonomía. “Nosotros ponemos énfasis en que invertir en un emprendimiento no solo tiene una tasa de retorno individual, sino que también tiene un impacto positivo en  la comunidad, ya que se empieza a desarrollar un entramado productivo local. Cuando ellas crecen con sus emprendimientos, empiezan a generar trabajo, consumo y mejoran el entorno de sus barrios”, enfatiza Agustina Valsangiacomo, Directora Ejecutiva de la asociación civil.

Los emprendimientos productivos de las mujeres son muy diversos. Algunas se dedican al rubro gastronómico, otras al textil y hay quienes prefieren realizar manualidades. También hay muchos emprendimientos de servicios como masajista, depiladoras  o peluqueras.

“Como no tenemos requisitos o garantías el eje de nuestro trabajo es la confianza. El primer crédito que otorgamos es el más bajo. Luego, vamos subiendo los montos. Los microcréditos parten de los $4.500 hasta los $20.000. Los ciclos de devolución del préstamo son de seis meses. Tenemos una modalidad de pago semanal y tenemos tasas de interés asequibles para que el repago sea fácil. Entregamos microcréditos y no subsidios porque el objetivo es seguir contando con fondos para dar créditos a otras mujeres. Cuando una emprendedora paga, sabe que está ayudando a otra a recibir su crédito”, explica Valsangiacomo.

Antes de otorgar el crédito Mujeres 2000, propone realizar un curso de cinco clases que capacita en gestión de emprendimientos. “Muchas veces las mujeres tienen un oficio o una habilidad determinada, pero no lo saben  traducir en un emprendimiento rentable y sostenible. Les enseñamos a armar presupuestos, calcular costos fijos y variables, poner precios de venta, y desarrollamos habilidades blandas. Además, brindamos acompañamiento y mentoría durante todo el proceso de duración del crédito” comenta Valsangiacomo.

La directora ejecutiva de Mujeres 2000 cuenta que la problemática de género no escapa a esta temática. Por ejemplo, explica que hay emprendedoras que van acompañadas por los maridos a las capacitaciones porque quieren corroborar que sean solo mujeres. En otros casos, mujeres que asisten sin el conocimiento de sus maridos por temor a que no las dejen ir, o que luego deben entregar el resultado de sus ingresos a su pareja. “No podemos trabajar sobre autonomía económica, sino trabajamos autonomía decisional y física. Tenemos casos en los que se logró salir de esa situación y hoy son mujeres sumamente empoderadas”, enfatiza.

La coyuntura macroeconómica actual afecta a toda la actividad crediticia. “En el caso de los microcréditos relevamos que hasta el momento no hubo un ascenso grande en relación a los niveles de mora. Subió, pero dentro de los parámetros esperables. Las instituciones de microfinanzas están haciendo un trabajo arduo y fructífero. Hoy el principal desafío es ganar una mayor escala para llegar a aquellas personas que necesitan un microcrédito para mejorar su calidad de vida. Hay mucha necesidad insatisfecha en materia crediticia”, señala Wainhaus.

En la misma línea, Valsangiacomo opina: “Actualmente, no tenemos problemas con el repago, la gran mayoría está al día. Ellas ven que sus emprendimientos están estancados porque se trabó el consumo. Por este motivo, se les complica invertir en más mercadería o maquinaria. Hay mujeres que en el camino se caen. Algunas por desmotivación o descapitalización abandonan el emprendimiento, mientras que hay otras que en el camino se reinventan y se van adaptando a las nuevas demandas u oportunidades”.

Microcréditos para micro emprendimientos

En 2012, Zunilda Franco fue la primera en tomar un microcrédito de Semillitas, un centro de ayuda integral para niños y su familia, ubicado en Lanús. En aquel entonces, la organización le dio a la emprendedora un crédito de $500 para comprar telas. Zunilda ya contaba con máquinas de coser y deseaba emprender en el rubro textil. A medida que fue avanzando su proyecto, fue tomando nuevos créditos y logró comprar una estampadora e incluso reformar su casa para poner su local en la parte de adelante.

Zunilda Franco, de Lanús, tomó un microcrédito de Semillitas para desarrollar su emprendimiento textil. Foto: Florencia Tuchin

“Yo hago prendas de acuerdo a las necesidades del barrio. En este momento estoy haciendo los pintorcitos para el jardín. En invierno hago muchas poleras y, para las nenas, llevan muchos tutús para los cumpleaños. El año pasado hice vestidos de novia. Mis clientes llegan por el boca en boca”, relata Zunilda, de 35 años. Explica que en los últimos años fue ganando mucha experiencia: “el año pasado tuve muchos pedidos de guardapolvos en febrero y no di abasto. Perdí muchas ventas. Ahora estoy armando stock con más tiempo porque trabajo sola”.

Mientras Zunilda renovó una y otra vez los créditos, Sabrina Spatafore, de 39 años, se acercó a Semillitas por primera vez hace tres meses para desarrollar su emprendimiento de masajes. “Durante mucho tiempo trabajé en relación de dependencia, pero cuando tuve a mi nene, dejé de trabajar. Antes de que nazca mi segundo hijo, hice un curso de masajes como hobby. Al tiempo, mi marido se quedó sin trabajo y nos mudamos de Capital a vivir a Lanús. Los dos empezamos a buscar trabajo y no encontrábamos nada. Un día, pensando, le dije que iba a buscar gente para hacer masajes. Lo primero que necesitaba era una camilla para poner en la parte de delante de mi casa. Ahí me enteré de los microcréditos que daba Semillitas y pedí que me prestaran $4.000 para devolver en seis meses. Las personas que me atendieron me parecieron súper serias y no me dejaron ninguna duda sobre el crédito. Cuando me pude comprar la camilla estaba tan feliz, que saltaba en una pata. Cuatro días después ya tuve a mi primera clienta”, cuenta Spatafore.

Sabrina Spatafore tomó un crédito para comprar una camilla para su servicio de masajes. Foto: Florencia Tuchin

Actualmente, ella es el único ingreso de la familia, por lo que constantemente está pensando ideas para salir de la situación ajustada en la que se encuentra. “Ahora estoy en contacto con Lanús Emprende, un programa del municipio, para que me asesoren sobre cómo tener más clientes y difusión. Todos los días escribo publicaciones en Instagram y Facebook. También mando mensajes por whatsapp. Estoy pensando en agregar un servicio de depilación.

Lorena Leiva es trabajadora social y la asesora de crédito de Semillitas de ambas emprendedoras. Ella las visita mensualmente, pero está en contacto para acompañarlas cotidianamente. Si bien es voluntaria de la organización hace muchos años, hace un año tomó este rol. “El programa sirve para potenciar a las familias, que asisten al centro comunitario”, enfatiza Leiva.

Mejorar la vivienda

Los microcréditos de Fundación Vivienda Digna están destinados a las familias que quieren mejorar o terminar su casa, pero que no pueden acceder a créditos bancarios para lograrlo. En este momento, la organización está trabajando en los municipios de San Martín, San Isidro, San Fernando, Tigre, Malvinas Argentinas y Pilar en la provincia de Buenos Aires. Y en el municipio de Wanda de la provincia de Misiones. Los montos de los créditos son desde $3.000 hasta  $15.000, el valor se determina entre la familia y la Fundación, según la necesidad de mejora.

“Las familias que dan este paso tienen en el horizonte la mirada puesta en alcanzar una mejora en la calidad de vida. Seguro lo hacen pensando en que sus niños y niñas no corran riesgos dentro de su casa. Un techo con agujeros o una pared sin revocar, es una invitación a tener humedad dentro del hogar, y de ahí a enfermedades respiratorias y de todo tipo, no hay más que un sólo paso. Por eso, quien decide tomar un microcrédito suele ser consciente de la dificultad, pero es más fuerte la voluntad de alcanzar condiciones más saludables para que su familia viva mejor”, cuenta Fernando Collado, Director del programa de Microcréditos de Fundación Vivienda Digna.

Las familias multiplican el rendimiento del recurso monetario que reciben a través del microcrédito, gracias a que en su mayoría, cuentan con el conocimiento directo de los oficios de la construcción. O a través de la solidaridad de un familiar, de amistades o de la colaboración de los vecinos del barrio. Además, cuentan con el aporte de los arquitectos voluntarios que acompañan a quienes toman los microcréditos. Acercarse a la Institución de Microcrédito (IM) más cercana al domicilio.

Encontrá la institución de microcréditos más cercana a tu domicilio.

Sociedad | 19 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

En México sólo confían en el Equipo Argentino de Antropología Forense

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, acaba de anunciar un programa para buscar e identificar a los 40 mil desaparecidos que ha dejado la guerra contra el narcotráfico. En esa tarea, será fundamental el Equipo Argentino de Antropología Forense, organismo respetado por los familiares de los desaparecidos y que, en 16 años de trabajo en ese país, ya logró identificar a alrededor de 300 víctimas.

Mercedes Doretti, la antropóloga forense argentina fundadora del EAAF y directora del equipo que trabaja desde hace 16 años en México, explica que el trabajo representa un desafío descomunal, y que lo encara con esperanza y cautela. El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense ya desembarcó en más de 40 países alrededor del mundo.

El 17 de marzo de 2011, Carlos Alberto Osorio Parada, un joven salvadoreño de 27 años, se despidió de su mamá, Bertila, y de su papá, Jorge Alberto, para convertirse en uno más de los cientos de miles de migrantes centroamericanos que atraviesan el territorio mexicano con la ilusión de llegar a Estados Unidos.

Diez días después de su partida, Carlos Alberto habló con su mamá por teléfono. Le contó que ya estaba en Monterrey, a sólo 216 kilómetros de la frontera. Fue la última vez que Bertila supo algo de él.

Trabajo de laboratorio del Equipo Argentino de Antropología Forense en Chihuahua, México. Foto: Cedhem

El joven desapareció, al igual que desaparecieron más de 40 mil personas en México en los últimos 12 años, a raíz de una guerra contra el narcotráfico que recrudeció la violencia y fortaleció a las organizaciones criminales que se diversificaron y que, además de traficar drogas ilegales, se dedicaron a secuestrar, extorsionar, asesinar y desaparecer a víctimas en masa, migrantes incluidos. En varios casos, con complicidad del propio Estado.

Como ocurrió con muchas de las Abuelas de Plaza de Mayo, a Bertila la desaparición de su hijo la transformó en activista. Pidió el apoyo de las autoridades mexicanas y salvadoreñas, pero en todo momento se sintió sola, desamparada, hasta la tarde en que un joven argentino la llamó por teléfono para decirle que querían ir a tomarle muestras de sangre para hacer un ADN porque creían que habían encontrado a su hijo.

“Ahí me enteré de que existía el Equipo Argentino de Antropología Forense. Eran personas humanitarias que venían a ayudarnos. Para nosotros fue muy importante porque no teníamos dinero para hacer investigaciones por nuestra cuenta, ni siquiera para viajar a México”, recuerda Bertila.

A fines de 2013, le avisaron que la coincidencia genética era de un 96%. Sí, era el cuerpo de Carlos Alberto. El joven salvadoreño formaba parte de la lista de 193 víctimas de la llamada “masacre de San Fernando”, un asesinato en masa ocurrido en el estado de Tamaulipas en abril de 2011 y que, como todas las matanzas ocurridas en el marco de la guerra narco, sigue sin esclarecerse.

Bertila cuenta que “fue un momento muy traumatizante, yo esperaba encontrar a mi hijo internado en un hospital, pero vivo. Fue un dolor muy profundo. Pero al mismo tiempo la noticia trajo un poco de paz a mi corazón, ‘al menos lo encontramos’, pensé. Otras familias siguen buscando a sus desaparecidos”.

La tragedia no había terminado. Las autoridades mexicanas trataron de convencerla para enviarle el cuerpo cremado al Salvador, pero ella necesitaba ver a su hijo. Temía, como ya les había pasado a varios familiares de desaparecidos, que les entregaran restos de otras personas, incluso de algún animal. Después de meses de trámites y peleas burocráticas, gracias a la intervención del EAAF, la cremación no se llevó a cabo y, en enero de 2015, casi cuatro años después de la desaparición de Carlos Alberto, Bertila logró ir a México y llevarlo de regreso al Salvador, en donde pudo enterrarlo.

“Me siento totalmente agradecida con el Equipo Argentino. Los familiares de los migrantes desaparecidos sólo confiamos en ellos. Cuando fui, Mimí me dio el informe forense, contestó todas mis dudas. Ellos nos dan tranquilidad a las familias. Yo llevo al Equipo en mi corazón, están muy entregados a las familias de los desaparecidos. Yo nunca les iba a creer a los del gobierno mexicano ni a mi gobierno si me decían ‘aquí está tu hijo’. Nomás les creemos a los del Equipo porque les patean los talones a las autoridades, les enseñan a hacer su trabajo. Aunque encontré a mi hijo, sigo participando en el Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos. Cuando vienen los del Equipo, o hablamos con Mimí en México, los sentimos como parte de las familias, ellos entienden el dolor que llevamos en nuestro corazón y nos echan la mano”, dice la activista.

La “Mimí” que Bertila menciona a cada rato es Mercedes Doretti, quien dirige equipo que trabaja desde hace 16 años en México. Los peritos argentinos llegaron en 2003, por pedido del Alto Comisionado de Derechos Humanos, para realizar un protocolo de autopsias, pero luego se quedaron para trabajar en los femicidios de Ciudad Juárez, un caso de asesinato masivo de mujeres en la frontera México-Estados Unidos que tuvo repercusión internacional.

Mercedes doreti (izq) habla durante la conferencia de prensa de enero último en Chihuahua en la que el EAAF identifico a 15 desaparecidos. A la derecha sentadas, dos familiares de desaparecidos. Foto: Cedhem

En entrevista con RED/ACCIÓN, Doretti explica que el EAAF nunca había trabajado en temas de femicidios ni de migración, “así que este trabajo nos introdujo a la problemática migrante. Nos dimos cuenta de que había una ausencia de bases de datos forenses nacionales y centroamericanas. Encaramos el tema regionalmente y cada vez se hizo más grande”.

Pocos años después, en 2006, comenzó la guerra narco, se multiplicaron las desapariciones masivas y el EAAF fue cada vez más requerido por los familiares que buscaban a una hija, un hermano, un esposo. Desde entonces, la intervención de los expertos argentinos comienza con la solicitud de alguna organización de familiares de víctimas de desaparición forzada, desaparición por particulares o de ejecuciones extrajudiciales.

“A veces, para poder intervenir, tenemos que ser nombrados como peritos de la familia, pero en otros casos hemos firmado convenios de colaboración con fiscalías locales o la PGR (Procuraduría General de la República). Por ejemplo, ahora estamos trabajando en la Comisión Forense, que está formada entre PGR y el Equipo Argentino con 10 organizaciones de la sociedad civil de México y Centroamérica, e incluye la identificación de restos de tres masacres importantes del noreste de México”, señala la antropóloga.

El EAAF tiene trabajo para rato. Además de la identificación de cuerpos en estados como Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua, también participa en colectivos que diseñan políticas públicas en el área forense y que están siendo consultados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien el 4 de febrero anunció un programa inédito para buscar a las más de 40 mil personas desaparecidas en los últimos 12 años.

Alejandro, Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, reconoció ese día que “México es una fosa común”, tal y como venían denunciando hace años familiares de desaparecidos que, ante la ausencia del Estado, se organizan y excavan con sus propias manos la tierra para buscar a sus desaparecidos. Encinas calculó que a lo largo del país había 1200 fosas con miles de cuerpos amontonados, sin identificar. Se quedó corto: una investigación coordinada por las periodistas Alejandra Guillén, Mago Torres y Marcela Turati demostró que en México hay, por lo menos, 2000 fosas clandestinas.

Carlos Alberto, el hijo de Bertila, ya no forma parte de esa lista de desaparecidos. Tampoco las más de 200 víctimas que el EAAF ha logrado identificar en México, y a las que se le suman otros 90 mexicanos y centroamericanos identificados en Estados Unidos.  

Basurero de Cocula, México, donde el EAAF realizó un peritaje a pedido de las familias de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. Foto: EAAF

Es una tarea en la que, como reconocía y agradecía Bertila, la activista salvadoreña, los peritos argentinos priorizan el trato con los familiares.

“Ellos son centrales”, subraya Doretti, “nosotros no intervenimos si los familiares no están de acuerdo, si no nos dejan hablar con ellos, entregarles el dictamen y tener completa transparencia. Los primeros años era bastante complicado hacer entender nuestra relación con los familiares, no había mucha tradición de que los forenses se involucraran con ese trato. Es importante establecer un vínculo de confianza porque no hay nada que ocultar, nada que no pueda decírseles, los familiares agradecen que uno sea lo más honesto posible con ellos”.

El trabajo no ha sido fácil. Suele haber trabas para que el EAAF acceda a los expedientes para analizar peritajes previos, lo que retrasa la investigación; también complica el caudal de información que se fragmente en docenas de agencias federales y estatales. Y, en particular, dice Doretti, la ausencia de voluntad política para resolver los casos.

Hoy, el escenario parece diferente. En su asunción presidencial, López Obrador anunció la creación de una comisión especial para investigar la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, una historia que conmocionó a la opinión pública internacional en septiembre de 2014. La intervención del EAAF, que con sus peritajes demostró que el gobierno mentía, fue fundamental para evitar que el ex presidente Enrique Peña Nieto cerrara el caso. Hoy, la antropóloga reitera “las gravísimas irregularidades” que hubo durante la investigación, entre ellas la manipulación de la evidencia forense.

Doretti dice que ven este nuevo proceso “con esperanza”, ya que el gobierno está consultando a la sociedad civil, a los familiares y a los equipos forenses.

“Es un nuevo acercamiento. Si la Ley de Desaparición aprobada en 2017 realmente se implementa, si este mecanismo nuevo se hace de una manera apropiada, hay esperanzas de que podamos saber qué ha pasado con una parte importante de las personas desaparecidas”, señala.

Sin embargo, aclara que no se pueden generar demasiadas expectativas porque se trata de una cifra descomunal de 40 mil víctimas.

“Ninguna solución va a ser inmediata. Hay mucho trabajo por delante para poder dar respuesta a un número importante de personas. Pero es cierto que, después de un momento crítico, estamos ante una ventana de oportunidad. Ojalá salga para adelante, ojalá se pueda hacer un salto importante”, dice Doretti, invocando el mismo deseo que tienen los familiares de los desaparecidos.

El documental “Los días de Ayuzinapa” debate el informe del gobierno mexicano sobre cómo y por qué desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en Iguala, en 2014. Cecilia González, autora de esta nota, participó en su producción periodística.

Opinión | 19 de febrero de 2019

La abrumadora evidencia del poder de una educación de calidad para todos

Amina J. Mohammed es Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y fue ministra de Medio Ambiente de Nigeria.

En este mundo interconectado de hoy, los beneficios de los sistemas educativos sólidos e inclusivos son de gran impacto. Una educación de calidad les brinda a las personas el conocimiento que necesitan para reconocer la importancia de salvaguardar los recursos finitos del planeta, apreciar la diversidad y resistir la intolerancia, y actuar como ciudadanos globales informados.

Si todas las niñas de todo el mundo recibieran 12 años de educación de calidad, los ingresos de por vida para las mujeres podrían duplicarse, alcanzando los 30 millones de millones de dólares. Y, si todas las jóvenes y los jóvenes completaran la educación secundaria, se podría sacar de la pobreza a 420 millones de personas.

Pero también he visto lo que sucede cuando se priva a los jóvenes y a sus comunidades de la educación y consecuentemente se les quita el optimismo que la educación genera.

A lo largo de mi vida, he evidenciado el poder de la educación. He sido testigo de cómo una educación de calidad para todos puede apoyar la creación de economías dinámicas y ayudar a mantener la paz, prosperidad y estabilidad. También he observado cómo la educación inculca en las personas, de manera individual y sin importar sus circunstancias, un fuerte sentido de identidad, así como confianza sobre su lugar en el mundo y sus perspectivas futuras.

En mi país, Nigeria, el grupo militante islamista Boko Haram retira deliberadamente a los jóvenes, especialmente a las mujeres jóvenes, de los establecimientos de educación para diseñar una generación perdida. Las consecuencias son múltiples: pérdida de dignidad, exclusión, deterioro de la salud, pobreza y estancamiento del crecimiento económico, y negación de derechos.

Sabemos que cada año adicional de escolaridad eleva el crecimiento anual promedio del PIB en 0,37%, a la par de que aumenta las ganancias de un persona individual hasta en un 10%. Según un informe del Banco Mundial del año 2018, la educación secundaria universal podría incluso eliminar el matrimonio infantil.

En el mundo profundamente interconectado de hoy, los beneficios de los sistemas educativos sólidos e inclusivos se extienden aún más. La educación les brinda a las personas el conocimiento que necesitan para reconocer la importancia de salvaguardar los recursos finitos del planeta, apreciar la diversidad y resistir la intolerancia, así como también para actuar como ciudadanos globales informados.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas que fueron creados en el año 2000 para guiar el desarrollo mundial durante los siguientes 15 años, dieron un nuevo impulso a los esfuerzos en pos de garantizar la educación para todos. Desde el año 2000 al 2015, la matriculación en la escuela primaria en el mundo en desarrollo aumentó del 83% al 91%, reduciendo la cantidad de niños en edad escolar que no asisten a la escuela primaria de 100 millones a 57 millones. Además, desde el año 1990 al 2015, la tasa mundial de alfabetización en el grupo etario entre 15 a 24 años aumentó del 83% al 91%, disminuyendo, también, de manera sustancial la brecha entre hombres y mujeres.

Sin embargo, queda mucho por hacer. A nivel mundial, al menos 263 millones de niños no asistían a la escuela en el año 2016. Esta cifra incluye a la mitad de todos los niños con discapacidades en los países en desarrollo. Además, la mitad de todos los niños en edad preescolar (que son los años más cruciales para su desarrollo cognitivo) no están matriculados en educación infantil temprana.

La situación se deteriora aún más en las zonas de conflicto, donde las niñas tienen casi dos veces y media más probabilidades de no asistir a la escuela que sus pares en países con estabilidad. Y, esto no cubre a los aproximadamente 617 millones de niños y adolescentes en edad para asistir a educación primaria y secundaria –cantidad que representa el 58% de quienes forman dicho grupo etario– que no están alcanzando la aptitud mínima en lectura y matemáticas.

Para ayudar a cerrar estas brechas, el sucesor de los ODM, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también enfatizan la educación. El objetivo de desarrollo sostenible 4 (ODS4) sobre la educación mundial compromete al mundo a garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, esencialmente para aprovechar el poder de la educación con el propósito de desbloquear el potencial de cada persona. A pesar de la magnitud del desafío y las diversas barreras que pueden restringir e interrumpir el aprendizaje, sabemos lo que conllevaría una estrategia efectiva.

Primero, para ser una verdadera fuerza de cambio, la educación misma debe transformarse en respuesta a las realidades de la globalización acelerada, el cambio climático y los cambios en el mercado laboral. Si bien las tecnologías avanzadas (como por ejemplo: la inteligencia artificial, la computación en la nube y el blockchain) plantean nuevos desafíos, ellas pueden desempeñar un papel en la mejora de los resultados educativos. Las habilidades digitales deben formar parte de cualquier plan de estudios; y, de manera activa se debe ir en la búsqueda de nuevas alianzas con el sector tecnológico, alianzas, que a su vez, pueden proporcionar información valiosa sobre estos temas.

En segundo lugar, es esencial un enfoque inclusivo y de por vida, centrado en llegar a las poblaciones más marginadas y vulnerables. Como muestra el informe de UNICEF denominado Report Card N.° 15 de Innocenti, esto no significa sacrificar altos estándares. De hecho, como señala el mencionado informe, los niños de todos los orígenes tienden a tener mejores desempeños cuando se encuentran en un entorno escolar más integrado socialmente. Un enfoque tan inclusivo requerirá compartir las mejores prácticas e invertir en lo que se ha demostrado que funciona. Entre tanto, los asociados para el desarrollo deben brindar apoyo a largo plazo que enfatice el desarrollo de capacidades e instituciones, así como también equilibre los imperativos humanitarios, económicos y de seguridad.

Sin embargo, para que los sistemas y servicios educativos sean verdaderamente inclusivos, es necesario que dichos sistemas y servicios también no deben dejar a nadie atrás, como por ejemplo a los refugiados.

El más reciente Informe de Monitoreo Global de la Educación de la UNESCO estima que los refugiados han perdido 1,5 mil millones de días escolares desde el año 2016.

Si bien ocho de los diez principales países anfitriones (incluidos entre ellos varios países de ingresos bajos y medios) han soportado costos considerables, a pesar del estrés al que someten a sus sistemas educativos para garantizar que los refugiados asistan a la escuela junto con los nacionales, la mayoría de los países excluyen a los refugiados de los sistemas educativos nacionales o los asignan a instalaciones separadas.

Esto refuerza la desventaja y dificulta la integración social. Los dos pactos globales sin precedentes sobre migración y refugiados adoptados por los Estados miembros de la ONU en diciembre pasado señalan el camino para enfrentar este desafío.

Lograr la transformación educativa necesaria requerirá mucho más financiamiento del que se ofrece actualmente. En su forma actual, la brecha de financiamiento anual global para la educación asciende a casi 40 mil millones de dólares. Cerrar esta brecha requerirá no sólo un aumento del financiamiento interno, sino también un compromiso renovado de los donantes internacionales.

Toda persona tiene derecho a recibir educación. Mantener este derecho –y lograr el objetivo de desarrollo sostenible (ODS4) sobre la educación– requerirá de estrategias bien diseñadas, junto con un compromiso prolongado con respecto a la implementación y cooperación efectiva entre todas las partes interesadas pertinentes. La ONU y sus agencias continuarán apoyando tales acciones, a la par de que nos esforcemos para garantizar que nadie se quede atrás.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

© Project Syndicate 1995–2019

Sie7e Párrafos | 19 de febrero de 2019

López Rega, comentado por Graciela Fernández Meijide

Graciela Fernández Meijide, docente. Participó en ONG de defensa de los DD HH en Argentina. Integró la CONADEP. Fue Diputada y Senadora nacional, Ministra de Desarrollo Social.

López Rega. El peronismo y la triple A
Marcelo Larraquy
Sudamericana

Uno (mi comentario)

Cuando finalizaba un programa sobre los años 70 en radio Ciudad, Marcelo Larraquy le recordó a Hilda Sábato que había sido su alumno en la carrera de Historia en la UBA y le preguntó por qué en las clases se hablaba tan poco de aquellos años violentos. Hilda contestó que estaban entonces, democracia recién recuperada, demasiado cerca de los hechos y eso dificultaba la objetividad. Leí casi todos los libros de Marcelo que, preferentemente, indagan sobre distintos aspectos de aquella época y mientras se desarrollaba aquel diálogo pude imaginar al joven curioso, de alrededor de 20 años, que habría cursado parte de su secundario todavía en dictadura, dedicado ya adulto, munido de las herramientas del investigador, a desmenuzar cada momento, cada protagonista de ese angustiante escenario de nuestra historia. (…)

Ahora termino de leer “López Rega. El peronismo y la triple A” y uno se puede preguntar cómo es posible que semejante personaje pudiera llegar a acumular tanto poder, a gozar de tanta impunidad. Caído por fin en desgracia, fue extraditado de su exilio. Juzgado, estuvo en la cárcel varios años hasta que murió, en 1989 en una clínica privada. Afecto al esoterismo, apegado al rito umbanda, con la convicción de estar tocado por Dios, fue cantor, autor, mayordomo servil, intrigante Rasputín en los oídos de Isabel de Perón. Ministro de Desarrollo Social, desde el edificio en el que se asentó cuando sintió que había tocado el cielo con sus manos, convertido en “el imán de la derecha de cualquier sector”, había impulsado con fe doctrinaria y armamento concreto la violencia estatal clandestina encubierta por el paraguas de la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) . En este libro Larraquy pinta un fresco de pugnas, intrigas, competencias propias de la política más confrontativa y de lealtades inexplicables en el que la figura central es un “brujo”.

Dos (la selección)

Hacia fines de la década de los treinta, José López era uno más de los anónimos muchachos que jugaban a las barajas en el club El Tábano. En ese tiempo no tenía apuro por llegar a ningún lado y nada le interesaba tanto como indagar en las cuestiones del espíritu. Su padre, Juan López, era un inmigrante español que se había ganado la vida en Buenos Aires conduciendo un taxímetro, un viejo Buick negro. A su madre, Rosa Rega, no llegó a conocerla. Murió el 17 de octubre de 1916, en el mismo momento en que lo estaba pariendo.

Los primeros cincuenta años de su vida, López los vivió en la casa familiar de Guayra 3761, del barrio de Villa Urquiza. Pasó la infancia y buena parte de la primera adolescencia intentando sobrellevar la ausencia de su madre y jugando con cualquier bicho que apareciera bajo la tierra. Allí, en el patio de la casa, formaba ejércitos de soldados en miniatura y les daba instrucciones a los generales. Siempre recordaría que en esas tardes aprendió los significados de la soledad. Sin embargo, no podía entender quién era, de dónde había venido y hacia dónde iba. Esas cuestiones lo inquietaban. Su padre no sabría ayudarlo a develar esos misterios, pero cada tanto lo llevaba a un boliche de Congreso y Estomba para que lo acompañara, y eso resultaba, en parte, aliviador.

Tres

Mientras tanto, Perón se aferraba a la máquina de escribir para levantar la moral de sus seguidores. El 11 de julio de 1956 le escribió a Cooke:

El odio y el deseo de venganza ya sobrepasaron todos los límites tolerables hasta en nosotros mismos frente a tanta infamia y espíritu criminal. Es necesario confesar que aunque fuéramos santos tendríamos que descuartizar a los traidores y asesinos de inocentes ciudadanos y prisioneros indefensos. Yo dejé Buenos Aires sin ningún odio pero ahora, ante el recuerdo de nuestros muertos y asesinados en prisiones, torturados con el sadismo más atroz, tengo un odio inextinguible que no puedo ocultar.

Pero la pieza clave de toda esa etapa fueron las Instrucciones generales, que hizo llegar a los peronistas de la resistencia y de los comandos de exiliados para que las difundieran y aplicaran. Relataba cómo realizar crímenes contra sus enemigos y cómo preparar la “guerra de guerrillas” para el asalto final. Las Instrucciones… exhibían un grado de violencia tan manifiesto que muchos creyeron que eran apócrifas, pero él mismo se ocupó de confirmar su veracidad.

Cuatro

Durante su estadía en Ciudad Trujillo —actual Santo Domingo—, Perón se desembarazó de John William Cooke. El ex diputado había sido funcional a su estrategia de guerra revolucionaria durante más de dos años, responsable del armado de la “línea dura” del peronismo con activistas de la Resistencia Peronista. Pero luego de la firma del pacto con Frondizi, Perón comenzó a erosionar su liderazgo interno y lo puso en pie de igualdad con aquellos que habían buscado acomodarse primero con la Revolución Libertadora y luego con la política “integracionista” de la UCRI, seducidos por el calor oficial.

La influencia de Cooke dentro del Movimiento se vio reducida con la creación del Consejo Coordinador y Supervisor Peronista, un nuevo organismo de representación, “brazo táctico” de Perón, que integraban múltiples dirigentes, la mayoría de ellos pertenecientes a la “línea blanda”. Todos ellos se vigilaban entre sí y reportaban directamente al General. Con esta estrategia Perón lograba un efecto doble: por un lado, socavaba el poder interno de Cooke; por el otro, al integrar a la “capa blanda” a la conducción del Movimiento, evitaba la diáspora, aunque, según sus cartas, Perón confiaba en su propio poder de aniquilación.

Cinco

“López Rega resistió cada desprecio de Perón; se mostraba inmune a la burla y la ironía. Aguantar fue parte de su estrategia de largo plazo. También fue astuto. Los primeros tiempos empleó un raro ingenio para sostenerse en las mentiras más banales. Una vez apareció en el living de la residencia vestido de smoking. Estaba impecable. Dijo que durante dos años había sido primer mozo de salón del Hotel Savoy y que ahora iba a aplicarse para conseguir que la residencia funcionara del mismo modo. Empezó a dar instrucciones a la cocinera y a la mucama, y puso en práctica todas las reglas de protocolo que había aprendido de Buba Villone en Brasil, para servir la mesa del General y su esposa, como si fuera el mayordomo de una comedia italiana. En otra oportunidad, Perón lo encontró llorando en su cuarto de la planta baja. López Rega le dijo que su biógrafo, Enrique Pavón Pereyra, lo había tratado como a un perro. Al día siguiente el General organizó un careo entre su biógrafo y el mayordomo para aclarar el asunto. Pavón Pereyra aseguró que no existió entredicho alguno. Solamente le había ordenado a López Rega que no tocara la correspondencia del escritorio porque “Perón pone las cartas urgentes de un lado y las no tan urgentes de otro, y él las estaba mezclando”. Admitió que le había dicho dos veces “no toque eso” en tono enérgico. López Rega, por su parte, subrayó que, en la vehemencia de su orden, Pavón Pereyra le había dicho “¡fuchs, fuchs!”, como se trata a los perros. El biógrafo admitió que pudo haber actuado así, pero aclaró que su intención no había sido la de descalificarlo. Perón zanjó el incidente pidiéndole a Pavón Pereyra que tratara bien a López Rega para que no volviera a llorar por la noche.

Seis

El 25 de mayo de 1973 López Rega llegó al poder del Estado con amplias posibilidades de acción. Disponía de un amplio presupuesto para lanzar planes de obras públicas, entregar subsidios, responder a las necesidades populares. Y también podía movilizar recursos para formar y controlar grupos políticos y realizar alianzas con caudillos provinciales. El Ministerio le permitía construir poder y prestigio personal. Aspiraba a que su acción social fuese recordada como la de Evita. Y estaba dispuesto a mostrarle a la sociedad la idea que había formado sobre sí mismo: sería el hombre que salvaría a la Argentina. Perón le había dado esa oportunidad y le había demostrado su preferencia: el 26 de junio, un día antes de que lo sacudiera el infarto, recorrió con él los pasillos del Ministerio. En cambio, nunca visitó a Cámpora en la Casa Rosada durante los días de su fugaz gobierno.

Siete

López Rega partió en fuga hacia la nada, con la cobertura armada de seis de sus custodios y aferrándose al tubo negro que contenía el diploma que lo acreditaba como embajador extraordinario y plenipotenciario. Decidió hacer escala en el Brasil y encontrarse con Claudio Ferreira. La profunda amistad que lo unía con su hermano umbanda desde hacía casi veinticinco años, una amistad marcada a fuego a través de confesiones íntimas, búsquedas energéticas y retiros espirituales, a ojos de los otros parecía uno más de los aspectos misteriosos y exóticos —quizá también siniestros— de la personalidad del ex ministro.

López y Ferreira estuvieron dos días encerrados en el departamento 604 de avenida Atlántica 1186 de Río de Janeiro. Revivieron sus conversaciones nocturnas con los rosacruces de Uruguayana en los años cincuenta, recordaron la noche en que Ferreira, sin desprenderse de su pipa, le enseñó a bailar samba a Isabel en Puerta de Hierro bajo la mirada risueña de Perón, al que Ferreira se daba el lujo de tratar de “che” mientras el General, que le retribuía la confianza, lo llamaba “indio”. Los dos, Ferreira y López, vislumbraron que el sueño del retiro definitivo en la fina arena de Sombrío, donde pensaban montar un complejo turístico, se desvanecía. No hacía falta ponerlo en palabras: perderían para siempre la paz de esas playas. Los buenos tiempos habían terminado. Pero López Rega, tratando de que la hermandad que los unía no terminara, le pidió que lo acompañara a Europa con su pareja y su pequeño hijo, del cual él era el padrino. El dinero acumulado —dijo— les alcanzaría para vivir cómodos por bastante tiempo. Ferreira rehusó la oferta: no encontraba razones para escapar. Tenía intenciones de recuperar su nacionalidad brasileña, para impedir que la justicia argentina pudiera extraditarlo. En cuanto a sus bienes, Armonía, la hacienda de una veintena de hectáreas que había comprado en Mato Grosso, estaba a nombre de su pareja. En todo caso, le costaría recuperar los 56.000 dólares depositados en el Banco de la Nación Argentina, dinero que en verdad ya daba por perdido. Cada argumento con el que explicaba su negativa era parte de la despedida, y cada vez que decía que no, Eloá Copetti Vianna, su mujer, se enorgullecía más de él: Ferreira no era un criminal, de modo que no tenía razones que lo obligaran a escapar de su casa y someter a su familia a los peligros de una fuga dorada. En cambio, a López, Eloá lo miraba con tristeza: después de tantos años de sacrificio, después de tanto empeñarse en las prácticas mágicas para hacer retornar al General y salvar la Argentina, ahora tenía que largar todo e irse. Solo. Eloá lo miraba y pensaba: “Todos los muertos no le sirvieron de nada. Toda la atrocidad fue inútil, no había ninguna justificación. Muertos por nada”.


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Vida | 19 de febrero de 2019

Ilustración: Jaime Jacob/The New York Times

Cómo tener conversaciones difíciles con empatía

Conversaciones respetuosas y honestas pueden ser de gran ayuda para abrir la mente de las personas. Aquí hay algunos consejos para tener ese tipo de conversaciones.

Aprende a estar tranquilo. Si no te sentís cómodo con el tema de la conversación, o si alguien te ha dicho que dijiste algo ofensivo, el primer paso es escuchar. Algunos errores comunes, dicen los expertos, son: centrarse en tus propios sentimientos en lugar de los de la otra persona; hacer la conversación sobre vos mismo; culpar a la víctima o negar que sus experiencias sucedieron. Aquí hay algunas cosas que hacer en su lugar:

  • Paso Uno: No digas nada. Sólo escucha.
  • Paso dos: Si ofendiste a alguien, discúlpate (y discúlpate seriamente).
  • Paso Tres: Investiga. Lee artículos escritos por personas que han tenido experiencias de primera mano con lo que estás discutiendo.

Aprende a escuchar. Escuchar a alguien de verdad requiere un compromiso activo. Estos son algunos consejos de Helen Riess, psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard y científica líder de Empathetics, que brinda capacitación sobre empatía a los profesionales de la salud:

  • Usa el lenguaje de tu cuerpo para mostrar que estás abierto a escuchar: descruza tus brazos, inclínate ligeramente hacia adelante, haz contacto visual.
  • Presta mucha atención a las expresiones faciales y al lenguaje corporal de quien está hablando, que pueden transmitir más emociones que sus palabras.
  • No interrumpas.
  • Hacé preguntas abiertas.
  • Guarda tu teléfono.

© The New York Times Syndicate

Harvard Business Review | 19 de febrero de 2019

Cómo las grandes empresas deberían explorar nuevas tecnologías

Muchas industrias inician el nuevo año con un viaje hacia alguna gran exposición comercial, como el Consumer Electronics Show en Las Vegas. Cada una brinda un vistazo las tendencias, cambios tecnológicos y empresas emergentes que tienen el potencial de afectar a una industria en particular. 

Son elementos útiles para los individuos y equipos que logran ir. Sin embargo, aquellos que no asisten escuchan solo débiles ecos de lo que sucedió. Resulta que la mayoría de las empresas gastan más tiempo y dinero explorando tendencias y tecnologías emergentes que compartiendo los resultados de su trabajo de exploración con otros dentro de la compañía, o creando formas de realizar pruebas piloto relacionadas con lo que observan.

Resolver esos dos problemas es una gran oportunidad para crear ventaja competitiva -o quizá sólo sobrevivir como una organización que es relevante para sus consumidores en el siglo XXI.

Las grandes compañías entienden que necesitan un sistema de radar que pueda ayudarlas a ver lo que está adelante, y una encuesta que mi empresa, Innovation Leader, realizó a finales de 2017, encontró que la mayoría de ellas tienen múltiples grupos responsables de operar ese radar, en departamentos como marketing, investigación y desarrollo, desarrollo de nuevos productos o laboratorios de innovación. (La encuesta fue respondida por 140 personas en compañías con más de mil millones de dólares en ingresos). Sin embargo, en una escala de cero a 10, nuestros encuestados le dieron a sus compañías una calificación promedio de 5 en cuanto al tomar acciones respecto a las tendencias de consumo que observaron, y un 4.8 en cuanto a actuar en relación con tecnologías emergentes.

¿Los cinco principales desafíos para mejorar? De acuerdo con los encuestados, el grado de conectividad de la compañía, la habilidad de identificar qué áreas explorar, el tiempo disponible, las capacidades del personal y el financiamiento son áreas que pudieran afectarlas para tomar acción. Atender esos desafíos involucra plantear el argumento de por qué la actividad exploratoria es importante, y mostrar que puede brindar valor al negocio forma concreta.

Para obtener más valor del trabajo exploratorio que está haciendo su compañía, piense acerca de quién participa y quién tiene acceso a este – ¿sólo los altos sacerdotes de la investigación y el desarrollo?

Nuestra encuesta reveló que sólo el 22% de las compañías facilitaba el acceso a los datos de tendencias y exploración tecnológica. Y no están usando nada especialmente sofisticado para hacerlo. Crean blogs o series de vídeos en línea, realizan sesiones de información o usan software ampliamente disponible, como Microsoft SharePoint. Si usted cree que muchas personas en la organización podrían ser “sensores” importantes para el cambio, y que muchas personas podrían beneficiarse de un mejor entendimiento de lo que está sucediendo fuera de sus paredes, entonces ¿por qué no facilitar que más personas contribuyan y observen la información de las exploraciones?

Los resultados de la actividad exploratoria -ya sea que suceda en un centro de convenciones, un campus universitario o el día de demostraciones de una empresa emergente – necesita compartirse en forma mucho más amplia y uniforme. Además, si usted está interesado en entender cómo cambia el mundo a su alrededor, también necesita invertir en las relaciones y sistemas que le permitirán actuar rápidamente con base en lo que descubra.

Scott Kirsner es el editor de Innovation Leader y columnista de amplia trayectoria para The Boston Globe.
© HBR. Distribuido por The New York Times Syndicate

Tecnología | 18 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Estonia: cómo el modelo de la sociedad más digital del mundo se aplica en Neuquén

Gustavo Giorgetti es un ingeniero civil especializado en fabricar puentes. Supo hacer puentes para cruzar ríos, pero desde hace unos 25 años su especialización se fue mudando hacia los temas de calidad, comportamiento humano y tecnología digital. Entonces comenzó a trazar puentes entre los sistemas y entre los paradigmas. Nació en Bahía Blanca, vive en Neuquén, y allí procura instaurar un modelo que lo eclipsó: los principios de gobierno digital de Estonia.

La República de Estonia es la sociedad digital más avanzada del mundo. Situada en el norte de Europa, esta antigua república soviética es uno de los países menos poblados dentro de la Unión Europea, pero cualquier persona puede convertirse en residente electrónico. Allí, se puede abrir una empresa en 18 minutos. Ese es un récord mundial. Y estos servicios no solo están abiertos a los estonios. En 2014, el país abrió sus servicios digitales al mundo: más de 40 mil personas de 150 países diferentes han recibido la residencia electrónica estoniana. Su objetivo es tener 10 millones de e-estonios para 2025.

“Estuve en Estonia por primera vez en 2007 participando de un viaje de estudios, organizado por el Banco Mundial, sobre ‘buenas prácticas de Gobierno Electrónico’. Regresé allí en 2017 a presentar en el Congreso e-Governance2017 lo que habíamos implementado en Neuquén con lo aprendido de ellos”, cuenta Giorgetti. Es que en Estonia el 99% de los trámites oficiales pueden realizarse en cualquier momento. Solo las operaciones inmobiliarias, casarse o divorciarse exigen su presencia física. En Estonia no existen las colas. La firma digital reemplazó a la firma física. Pueden votar, consultar las notas de los niños en la escuela o acceder a una historia médica. Pero el cambio no solo es digital. Lo que cambió en Estonia es un paradigma.

—¿Cuáles son los méritos principales del sistema de Estonia?

—Una verdadera transformación digital, no una mera digitalización de lo que hacemos. Estonia -habiendo estado muy, pero muy mal, quebrado- luego de su separación de la Unión Soviética logró innovar y crear desde cero y sin recursos. Un modelo inédito que, a pesar de estar operando desde hace más de 15 años, hoy igue siendo el más evolucionado del mundo.

Los principios subyacentes del modelo de Estonia permiten eliminar todos los problemas de la burocracia como hoy la conocemos, al mismo tiempo que mejoran la seguridad, la integridad y la confidencialidad de los datos personales. Giorgetti enumera los principios que fueron los ejes para ese cambio de paradigma:

Principio Once Only: “Ninguna oficina u organismo puede pedirle al ciudadano un dato que otra oficina u organismo del Estado ya tiene”. Esto elimina todo tipo de peregrinaje entre diferentes oficinas y organismos o incluso entre portales web, escaneando, bajando y subiendo documentos por parte de las personas. Elimina todo el papel que se traslada en la calle por el ciudadano haciendo de cadete.

Procesos Push: “Todo proceso debe completarse, generando la próxima acción del ciclo de vida del ciudadano o consultándolo directamente a él ante la existencia de múltiples opciones”. Esto elimina toda posibilidad de hacer colas. Este mismo principio llevado al interior de los organismos y procesos Interáreas, elimina los papeles internos.

Interfaz abierta: “Cualquier desarrollador debe poder reemplazar e integrar con otras aplicaciones la interfaz del usuario”. Esto permite soportar la diversidad de necesidades presentes y futuras. Elimina las operaciones engorrosas entre aplicaciones y sistemas.

Auditoria inmutable del uso de datos: “Todos los actores incluido el ciudadano, pueden auditar a quien ha utilizado sus datos”. Esto permite generar una auditoría distribuida del uso de los datos. Elimina el uso indebido y oculto de ellos.

—¿Es muy complejo cambiar el paradigma de Argentina?

—El principal desafío que plantea el modelo de Estonia es pasar del EGO al ECO, pasar de un esquema de sistemas digitales “aislados” a un ecosistema de aplicaciones articuladas que conforman un ecosistema digital. Esto significa que no es un tema tecnológico, es un tema de cómo usamos la tecnología. En Argentina predominan los modelos EGO: “mi sistema es mejor”, entonces entra y reemplaza a todos los otros. En Estonia todo sirve y debe ser articulado.

—¿Qué están llevando a cabo en Neuquén ahora?

—En Neuquén desarrollamos el Modelo de Integrabilidad, junto con el Ingeniero Rodolfo Laffitte, en su gestión como Secretario de Gestión Pública de Neuquén. Su decisión política de llevar adelante esta transformación fue clave para el éxito del caso.

El modelo de Integrabilidad es una adopción y adaptación del modelo de Estonia a nuestra cultura latina que articula sistemas y cierra la brecha que existe entre la infraestructura digital de conectividad y el gobierno como plataforma: límite exterior del gobierno con la ciudadanía, continuando con el modelo de Gobierno Abierto hasta llegar a los ODS: Objetivos de Desarrollo Sustentable.

Giorgetti ejemplifica utilizando la figura de un triángulo. En su base, figura la conectividad de todos los actores de la comunidad. Luego, hay cuatro niveles:

  • Nivel 1: Compartir respuestas desde las Fuentes Auténticas. Esto permite implementar el principio Once Only.
  • Nivel 2: Cocrear procesos Inter-intra-organismos. Esto permite implementar los Procesos Push desde el punto de vista del ciudadano y entre las áreas.
  • Nivel 3: Liberar Servicios Abiertos y Extensibles. Permite implementar múltiples interfaces abiertas que soportan toda la diversidad de casos
  • Nivel 4: Confianza transversal. Permite realizar una auditoria inmutable –blockchain– de todos los datos por parte de todos los actores involucrados, incluido el propio ciudadano.

—¿Crees que vale el esfuerzo tratar de aplicar este modelo en todos lados?

Como muestra el caso de Neuquén, es un arquitectura descentralizada, de rápido despliegue con alto impacto en la ciudadanía. Por ejemplo: en 2017 un solo certificado ahorró a la ciudadania 108 años hombre, con mínimos ajustes en los sistemas existentes. Hoy tenemos más de un millon de ocurrencias en cientos de servicios, cada uno con su propio impacto. Este enfoque comienza a eliminar el papel en donde más molesta, el que traslada el ciudadano. Es fácil, es posible, se puede hacer ya y ver de inmediato el impacto. Esta es la gran diferencia del modelo EGO y el ECO: en el EGO “alguien” hace cambios en todos lados y eso lleva mucho tiempo y esfuerzo; en el ECO, pequeños cambios hechos de manera distribuida por distintos actores son rápidamente visibles por todos.

—¿Es posible salvar vidas con este sistema?

Cada día nuestras vidas dependen más y más de la calidad de los datos que usamos. Toomas Ilves, expresidente de Estonia, siempre ejemplifica con su tipo de sangre B, diciendo que solo un error de esa letra podría generarle una transfusión mortal. Modelos de bases de datos distribuidas como el de Estonia, donde nadie guarda en su base de datos los registros que no produce y está obligado a consultarlos en línea cuando los necesite, aseguran la calidad de los datos. Es fundamental tomar conciencia que los sistemas que se jactan de tener todos los datos en una base de datos centralizada son justamente los que tienen la peor calidad de datos, simplemente porque sus datos “viven” desactualizados.

—¿Qué es para vos la tecnología?

La tecnología digital es la mejor solución para satisfacer la mayoría de las necesidades de un gobierno, pero es la herramienta, no el fin.  Si la tecnología pasa a ser el fin y pasa a ser la que guía los cambios, cosa que ocurre con mucha frecuencia, solo lograremos digitalizar lo que hacemos, pero no la transformación que podemos alcanzar.

De Estonia a Argentina: el fin de la burocracia en los gobiernos | Gustavo Giorgetti en TEDxRosario
Sustentabilidad | 18 de febrero de 2019

Foto: Tais Gadea Lara I Intervención: Pablo Domrose

Tiendas libres de packaging: ejemplos exitosos de la economía circular

En sintonía con el consumo consciente, Precycle, en Nueva York, y La Quemisterie, en Palermo, son dos negocios que venden sus productos sin packaging o con envases reutilizables. Como emergente de la economía circular, proponen al mismo tiempo reducir residuos y un estilo de consumo responsable.

Las tiendas “sin packaging” surgen ante una realidad alarmante: cada año arrojamos ocho millones de toneladas de plástico a los océanos. Si no modificamos la situación, para 2050 esos océanos tendrán más plásticos que peces. Las cifras de Naciones Unidas evidencian una falla en la gestión de residuos, pero también la necesidad de un cambio de paradigma en la producción y el consumo.

¿Por qué vender un nuevo envase con cereales o shampoo cuando se puede recargar uno usado? ¿Por qué comprar una botella con agua cada día, cuando podemos recargar una de acero inoxidable que dure para siempre?

El concepto “sin packaging” parece responder a una lógica racional, esa que guía un nuevo concepto de economía: la circular. Las tiendas cumplen un doble objetivo: brindar una oferta de productos más amigable con el ambiente, pero sobre todo promover un estilo de vida libre de envases y descartables en cada persona que abre sus puertas.   

De Nueva York…

Katerina Bogatireva nos saluda con una sonrisa al ingresar a Precycle. Inmediatamente, realiza una pregunta: “¿Conocen el concepto de la tienda?”. El olor a nuevo se siente, los cereales componen una obra de arte en dispensers que invitan a recargar frascos enteros, las frutas están libremente “desnudas” de todo papel film o bandeja plástica. Bogatireva recibe a cada cliente de la misma manera. Allí lo que se ofrece no es sólo un producto, sino además experimentar un nuevo paradigma.

Katerina Bogatireva, en Precycle, Brooklyn. Foto: Tais Gadea Lara

Precycle abrió sus puertas en el frío diciembre pasado en el barrio de Bushwick en Brooklyn, Nueva York. ¿Por qué surgió? “Quise consumir con conciencia, sin packaging ni plásticos; y fue muy difícil lograrlo. Me di cuenta que quería abrir una tienda a la cual a mí me gustaría ir a comprar y promover este comportamiento de consumo en otras personas”, nos cuenta.

Originaria de Letonia en la era de la Unión Soviética, Bogatireva vivió en carne propia la necesidad de valorar y no desperdiciar los alimentos. Al llegar a Nueva York, se encontró con un mundo de abundancia y desperdicio constante. Un interrogante de su hijo fue el inicio del proyecto: “Mamá, ¿sabes cuánto tiempo permanecerá el plástico en el relleno sanitario?”.

Precycle, alimentos sin envases. Foto: Tais Gadea Lara

Con formación en marketing y negocios, decidió dar vida a esta tienda centrada en la alimentación. Su lema la define: “Sólo comida, sin packaging”. Cada uno puede llevar su frasco o envase de vidrio y rellenarlo con harina, arroz, cereales, fideos, legumbres. Cada uno puede tomar las peras, los limones, las paltas y colocarlos en su bolsa reutilizable. De la tienda a la bolsa, sin packaging como intermediario, sin la necesidad de generar un residuo innecesario.

Siguiendo una lógica sustentable, los productos tienen dos características distintivas: son orgánicos, es decir, libre de pesticidas, fertilizantes o sustancias sintéticas; y son elaborados localmente en suelo norteamericano, es decir que se reduce su huella de impacto ambiental al, por ejemplo, generar menos emisiones contaminantes en transporte.

Precycle ayuda en otro problema ambiental en agenda: la comida que tiramos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se desperdicia 1/3 de todos los alimentos que se producen alrededor del mundo cada año. La compra a granel facilita que cada consumidor se lleve sólo lo necesario: sin packaging, sin intermediarios, sin excesos que terminan en la basura.

…a Buenos Aires

Al llegar de Nueva York, parecía inevitable preguntarse por un concepto de negocio similar en Buenos Aires. Caminando por la calle Jorge Newbery, en Palermo, se encuentra la respuesta: La Quemisterie. Una propuesta original de productos de ambientación y limpieza a través del sistema de refill (o recarga).

Graciela Oblitas, Daniela Nobili e Inés Abbiati, fundadoras de La Quemisterie. Foto: Tais Gadea Lara

Graciela Oblitas, Daniela Nobili e Inés Abbiati son las protagonistas detrás de esta tienda. Química, editora y profesora, respectivamente. Tres amigas que encontraron el momento oportuno para dar apertura a la tienda en el barrio porteño de Las Cañitas hace dos años. “No existía algo así en Buenos Aires y éramos conscientes de la cantidad de residuos que generan los envases. Decidimos emprender y crear nuestra propia estación de recarga y que sea de productos de consumo masivo para generar más impacto positivo”, nos cuentan.

Al igual que Bogatireva, ellas reciben a diario a todo cliente y le explican los motivos detrás del proyecto y de cada aromatizador, detergente, limpiador, jabón para la ropa, suavizante, jabón y crema de mano. ¿Cómo funciona la propuesta? La primera vez uno compra el envase de, por ejemplo, jabón para la ropa de la fragancia a gusto. Cuando se termina, se regresa a la tienda para volver a llenarlo en la estación de recarga -iluminada con tecnología LED- y sólo se pagará por el contenido, no por el envase. Un plus: si ya se cuenta con uno de otra marca, La Quemisterie lo recepciona para enviarlo a reciclaje y no se cobra por el nuevo envase. Las emprendedoras explican que es necesario que el proceso se mantenga con el material diseñado para garantizar el estándar de calidad y control.

La Quemisterie, en Palermo

Conscientes de la importancia de la sustentabilidad en el ADN del negocio, no sólo se busca reducir la cantidad de residuos generados, sino que también los distintos productos son de elaboración propia, biodegradables, sin ingredientes contaminantes y con fragancias no testeadas en animales. Como química, Oblitas se ocupa de la ingeniería para que luego la producción se realice localmente en el país.

Una tendencia en alza, un nuevo modelo económico

En Holanda, Ekoplaza inauguró el primer pasillo de supermercado libre de plásticos. En Alemania, Unverpackt se presenta como el primer supermercado libre de packaging. La tendencia se expande alrededor del mundo como ejemplo exitoso de la economía circular. Aquella que la Fundación Ellen MacArthur define como un modelo reparador y regenerativo que busca que los productos mantengan su utilidad y valor en todo momento, optimizando el uso de recursos y minimizando los riesgos.

“Es una tendencia que no se detiene y que responde a dos necesidades existentes: la del consumidor y la del productor -explica Petar Ostojic, referente en economía circular y CEO del Centro de Innovación y Economía Circular (CIEC) en América Latina- El 92% de los consumidores prefiere productos que sean sostenibles. Por un lado, hay una exigencia y transformación del consumidor. Por otro, la economía circular pasó de ser un tema desconocido a estar en el interés de los directivos de empresas”.

Las emprendedoras norteamericanas y argentinas coinciden en que la mayoría de los consumidores se acercan a sus tiendas conscientes de la problemática ambiental y comprometidos con aportar un cambio. Como profesora, Abbiati considera que siempre se está “educando” al consumidor para que aproveche el sistema circular de la forma más eficiente posible. Pero también, se forma a proveedores para que comprendan el nuevo paradigma de ganancia a largo plazo. “No somos comerciantes, buscamos educar y generar un impacto positivo”, asegura.

“El 53% de las personas está dispuesto a pagar más por un producto que es sostenible”, argumenta Ostojic. El costo por packaging o material reutilizable se realiza una vez. La inversión inicial luego se capitaliza con una reducción al largo plazo. Las tres amigas aseguran que, incluso en el complejo contexto de la economía argentina, el negocio mantiene una línea de crecimiento.

Mientras que Chile hizo historia recientemente como el primer país latinoamericano en prohibir la entrega de bolsas plásticas en todo su territorio, Bogatireva ansía que eso ocurra en el país del Norte. Mientras, no se queda de brazos cruzados e invita a que otros tampoco lo hagan: “Como consumidores podemos hacer una diferencia porque en cada acto de compra estamos emitiendo un voto. Tenemos que multiplicarnos y expandir esta cultura de consumo consciente”. Para Ostojic, “el gran desafío de la economía circular es cultural y los cambios ya son inevitables”. Frente al actual modelo de una economía lineal del comprar-tirar-comprar, estas tiendas ya muestran la fórmula del éxito: comprar-no tirar-recargar.

Opinión | 18 de febrero de 2019

La salud mundial frente a los trolls y la información falsa online

Junaid Nabi es investigador de salud pública en el Brigham and Women’s Hospital y la Harvard Medical School, Boston.

BOSTON – La parte más frustrante de mi trabajo como profesional de la salud pública es la difusión de información falsa, por lo general en línea, que suplanta a años de estudios empíricos. Ya es suficientemente difícil contrarrestar las falsedades en conversaciones presenciales con pacientes. Resulta incluso más complicado combatirlas cuando el medio de propagación es Internet.

Hace poco fui testigo de primera mano en Cachemira, donde crecí. Allí los padres de niños y niñas pequeñas creían en vídeos y mensajes publicados en Facebook, YouTube o WhatsApp que difundían falsos rumores de que las vacunas y los medicamentos modernos eran dañinos, o incluso que eran financiados por extranjeros con terceros motivos. Mis conversaciones con colegas pediatras locales me revelaron cómo un solo vídeo o mensaje instantáneo con información falsa bastaba para disuadir a los padres de confiar en algunas terapias médicas.

Médicos de otras áreas de India y Pakistán han reportado numerosos casos en que los padres, muchos de ellos con buen nivel educacional, rechazan las vacunas contra la polio para sus hijos. Ha habido rumores de que la CIA organizó una vez una falsa campaña de vacunación para espiar a militantes en Pakistán que exacerbaron la desconfianza al interior de la región. Considerando lo mucho que hay en juego, a veces los estados recurren a medidas extremas, como arrestar a padres poco colaboradores, para asegurarse de que las comunidades vulnerables reciban vacunas.

Este es apenas un ejemplo regional de la amenaza mundial que la desinformación online representa para la salud pública. En los Estados Unidos, un estudio reciente del American Journal of Public Health informó la manera en que los bots de Twitter y los trolls rusos han logrado desviar el debate público sobre la eficacia de las vacunas. Habiendo examinado 1,8 millones de tuits emitidos a lo largo de un periodo de tres años (2014 a 2017), el estudio llegó a la conclusión de que estas cuentas automatizadas tenían la finalidad de crear suficiente contenido antivacunas online como para generar una falsa equivalencia en ese debate.

Estos programas de desinformación tienen éxito por una razón. En marzo de 2018, investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts reportaron que las historias falsas en Twitter se propagan mucho más velozmente que las verdaderas. Sus análisis revelaron cómo la necesidad humana de novedades y la capacidad de la información de suscitar una respuesta emocional son vitales para la difusión de historias falsas.

Internet sirve de amplificador del daño que causan estos “hechos alternativos”, ya que puede diseminarlos a una escala y velocidad enormes: una pocas cuentas falsas o de troleo bastan para desinformar a millones. Y, una vez se difunden, es prácticamente imposible deshacer lo hecho.

Está claro el papel de los bots y trolls de Twitter en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y el referendo sobre el Brexit en el Reino Unido. Hoy han afectado la sanidad mundial también. Si no damos pasos sólidos y coordinados para enfrentar esta alarmante tendencia, podríamos perder un siglo de éxitos de vacunaciones y comunicación sanitaria, ambos de los cuales dependen de la confianza pública.

Podemos adoptar varias medidas para comenzar a revertir el daño. Para comenzar, las autoridades de salud de países desarrollados y en desarrollo tienen que entender el modo en que esta desinformación en línea está socavando la confianza pública en los programas sanitarios. Además, deben colaborar activamente con gigantes globales de las redes sociales como Facebook, Twitter y Google, así como con actores regionales importantes, como WeChat y Viber, trabajando estrechamente con cada uno para crear pautas y protocolos de diseminación segura de información de interés público.

Además, las compañías de redes sociales pueden colaborar con científicos para identificar patrones y conductas de las cuentas basura que intentan diseminar información falsa sobre asuntos de sanidad pública importantes. Por ejemplo, Twitter ya ha comenzado a usar tecnología de aprendizaje de máquina para limitar la actividad de cuentas basura, bots y trolls.

También una verificación más rigurosa desde el momento de registrarse servirá de potente disuasor para evitar el aumento de las cuentas automatizadas. La autenticación de dos factores, usando una dirección de correo electrónico o un número de teléfono al registrarse, es un comienzo prudente. La tecnología CAPTCHA, que pide a los usuarios identificar imágenes de coches o señales de tráfico –algo que por ahora, al menos, los seres humanos podemos hacer mejor que las máquinas-, también puede limitar los registros automatizados y la actividad de los bots.

Es improbable que estas precauciones infrinjan el derecho de expresión de las personas. Las autoridades de salud pública tienen que pecar por el lado de la precaución al ponderar los derechos de libre expresión frente a falsedades deliberadas que puedan poner en peligro el bien común. El abuso del anonimato que proveen la Internet, las cuentas basura, los bots y los trolls trastorna y contamina la información disponible y confunde a la gente. Es un imperativo moral tomar medidas prudentes para evitar situaciones en que haya vidas en juego.

La salud pública mundial ha dado grandes pasos en el siglo veinte. Los avances que se logren en el siglo veintiuno no vendrán solo de investigaciones de vanguardia y trabajo comunitario, sino también de la interacción online. Puede que la próxima batalla por la salud global se libre en la Internet. Y, al actuar con la rapidez suficiente para derrotar a los trolls, podemos prevenir enfermedades y muertes evitables en todo el planeta.

© Project Syndicate

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Vida | 18 de febrero de 2019

Ilustración: Till Lauer / The New York Times

Hay una brecha de estrés entre hombres y mujeres: por qué es importante

“Yo era una adicta al trabajo. Me encanta crear cosas, hacerlas crecer y resolver problemas “, dice Meng Li, un exitosa desarrolladora de apps en San Francisco. “Realmente no me importaban mi mente ni mi cuerpo, hasta que decidieron ir en huelga”.

Li dice que su estrés la llevó al insomnio. Cuando sí lograba dormir, experimentaba “sueños de resolución de problemas”, que la dejaban sintiéndose cansada al despertar. “Después de convertirme en madre por primera vez, rápidamente me di cuenta que entre el trabajo y la familia, estaba tan ocupada cuidando a otras personas y trabajando que que me había perdido a mi misma”, dice. “Había puesto mis propias necesidades físicas y mentales en un segundo plano”.

Es una historia común: una que frecuentemente ridiculizamos y descartamos fácilmente (por ejemplo, cuando llamamos a las mujeres molestas), a pesar de la creciente cantidad de investigación que subraya el problema. De acuerdo con un estudio de 2016 publicado en The Journal of Brain & Behavior, las mujeres tienen el doble de probabilidades de sufrir estrés severo y ansiedad que los hombres. La Asociación Americana de Psicología informa que existe una brecha de género año tras año que muestra que las mujeres reportan de manera constante niveles más altos de estrés. Claramente, existe una brecha de estrés.

Las mujeres hacen más trabajo doméstico no remunerado que los hombres

“La disparidad no es realmente una novedad para mí, basada en mi entrenamiento como psicóloga clínica”, dice Erin Joyce, una terapeuta de mujeres y parejas en Los Ángeles. “Está bien documentado en nuestro Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales, por ejemplo, que las tasas de prevalencia para la mayoría de los trastornos de ansiedad son más altas en mujeres que en hombres”.

Los escépticos pueden argumentar que se trata simplemente de datos informados por individuos, minimizando la disparidad (y junto con ello, las experiencias de las mujeres). Joyce dice que el escepticismo también radica en el hecho de que muchos hombres sienten las mismas presiones que las mujeres en cuanto a cumplir con sus responsabilidades en el trabajo y el hogar. En otras palabras, todos estamos realmente, muy estresados.

“La diferencia, sin embargo, está en la naturaleza y el alcance de estas responsabilidades en el entorno del hogar en particular”, dice la Dra. Joyce. Por ejemplo, las Naciones Unidas informan que las mujeres realizan casi el triple de trabajo doméstico no remunerado que los hombres. El problema es que el trabajo doméstico a menudo no se considera como un trabajo, aunque a menudo sea tan laborioso (o en algunos casos, más) como cualquier trabajo remunerado.

Como lo expresó la académica Silvia Federici en 1975, la naturaleza no remunerada del trabajo doméstico refuerza la suposición de que “el trabajo doméstico no es trabajo, lo que evita que las mujeres luchen contra éste, excepto en la disputa privatizada de dormitorio-cocina que la sociedad frecuentemente ridiculiza, por lo tanto reduciendo aún más a la protagonista de una lucha “.

Y también está el trabajo emocional

El problema no ocurre sólo dentro de la casa. Una investigación de la Universidad Nova Southeastern encontró que las gerentes mujeres eran más propensas que los gerentes varones a mostrar “actuación superficial” o forzar emociones que no sienten del todo. “Expresaron optimismo, calma y empatía incluso cuando no eran las emociones que realmente estaban sintiendo”, dice el estudio.

La actuación superficial es un excelente ejemplo de “trabajo emocional”, un concepto que la escritora Jess Zimmerman popularizó en un ensayo de 2015 publicado en The Toast. El ensayo provocó un hilo de comentarios masivo en MetaFilter, con cientos de mujeres hablando sobre su propia experiencia con el trabajo emocional: los deberes que se esperan de una, pero pasan desapercibidos.

Estos deberes invisibles se hacen evidentes solo cuando no los cumplís. Recuerdo una vez en la que hice una huelga de trabajo emocional. Le pedí a mi esposo que organizara un evento al que nos invitaron los dos, y cuando llegamos dos horas tarde, por su error, todos los ojos estaban puestos en mí. “Te esperábamos mucho antes”, dijo el anfitrión, solo hacia mí.

El trabajo emocional tiene consecuencias físicas y mentales

Al igual que el trabajo doméstico, el trabajo emocional generalmente es desestimado y no considerado como trabajo, pero investigaciones muestran que puede ser tan agotador como el trabajo remunerado. El trabajo emocional puede llevar al insomnio y al conflicto familiar, según un estudio publicado en Personnel Psychology. Claro, el estrés circunstancial, como perder un trabajo, puede llevar a estos mismos problemas, pero el trabajo emocional no es circunstancial. Es una responsabilidad duradera basada en el rol socializado de género de las mujeres.

Al igual que Meng Li, muchas mujeres intentan controlar estos factores estresantes adicionales para alcanzar lo que la Dra. Joyce reconoce como un ideal inalcanzable. “Algunas mujeres profesionales aspiran a hacerlo todo: llegar a la cima de la escala corporativa y volar como una super-mamá”, dice.

Cuando las mujeres no alcanzan este ideal, se sienten culpables y aún más estresadas. Después de dar su propia pelea contra esto, la Li dio un paso atrás, y luego usó su experiencia para construir Sanity & Self, una aplicación de autocuidado y una plataforma para mujeres con exceso de trabajo. “Las realizaciones que tuve en ese proceso me ayudaron a pensar nuevas ideas y, finalmente, me prepararon para incorporar el cuidado personal en mi vida diaria”, dice.

El problema del estrés se extiende más allá de la salud mental cuando se considera el vínculo entre el estrés crónico, la ansiedad y la salud del corazón. Peor aún, la mayor parte de lo que sabemos sobre la enfermedad cardíaca, la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres, proviene de estudios con hombres, pero “hay muchas razones para pensar que es diferente en las mujeres”, informa la Escuela de Medicina de Harvard.

Por ejemplo, las mujeres tienen más probabilidades de experimentar trastornos de sueño, ansiedad y fatiga inusual antes de un ataque al corazón. El estrés está tan normalizado que es fácil para las mujeres ignorar esos síntomas simplemente como las consecuencias de éste. Muchas mujeres tampoco experimentan dolor en el pecho antes de un ataque cardíaco como lo hacen los hombres, lo que lleva a que menos mujeres descubran problemas cardíacos graves.

Mientras que investigadores está comenzando a explorar estas diferencias, Harvard informa que las mujeres son “mucho más propensas que un hombre a morir dentro de un año de sufrir un ataque al corazón” y “muchas mujeres dicen que sus médicos nunca les hablan sobre el riesgo coronario y que a veces ni siquiera reconocen los síntomas “.

Cómo las mujeres pueden dar un paso atrás

La buena noticia es que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de hacerse cargo de su estrés y controlarlo, informa la Asociación Estadounidense de Psicología. Aquí hay algunos métodos para hacerlo.

1. Aceptar el autocuidado

El concepto de autocuidado se confunde a menudo con el exceso de indulgencia o el trato personal, pero en su esencia, el autocuidado es mucho más simple que eso. “Los principios básicos del sueño adecuado, una dieta saludable y el ejercicio son un buen lugar para comenzar”, dice la Dra. Joyce. “Tener apoyo de personas de confianza es vital, incluido el apoyo profesional de proveedores de salud y bienestar si el estrés es cada vez más abrumador”.

Desconectarse de factores estresantes como el trabajo y las responsabilidades domésticas también es obviamente importante, pero es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Li cuenta que construyó la aplicación Sanity & Self para ayudar a las mujeres a cuidarse a sí mismas cuando es posible que no tengan mucho tiempo para hacerlo. La aplicación incluye varias sesiones de autocuidado que van de dos a 45 minutos. Se puede elegir entre ejercicios de respiración, charlas de estímulo, pautas de escritura y rutinas de acondicionamiento físico, entre otras opciones.

2. Conoce tus desencadenantes

La aplicación también es útil para entender qué causa el estrés en primer lugar. “Hay que ser realmente específico con lo que le estresa”, dice Li. “A menudo atribuimos estrés a experiencias amplias como el trabajo, pero el estrés laboral puede tomar muchas formas diferentes. ¿Es un colega irrespetuoso con tu tiempo? ¿Un jefe te está desempoderando en tu toma de decisiones del día a día? Estos son diferentes tipos de factores de estrés y pueden beneficiarse de diferentes tipos de cuidados personales “.

Trabajar con un terapeuta también puede ayudar a descubrir estos factores desencadenantes. “En parte debido al mayor énfasis en la salud general y el bienestar en la sociedad en general, más hombres y mujeres emplean métodos más saludables de cuidado personal para el estrés, como el ejercicio, la meditación y la psicoterapia o la terapia de conversación”, dice la Dra. Joyce.

3. Buscar validación

Debido al escepticismo sobre la disparidad de género en el estrés, es fácil para las mujeres sentir que su ansiedad adicional es injustificada o exagerada. Por eso es importante buscar validación: recordatorios de que no, que no estás loca y que la cantidad que tienes en tu plato es bastante. “Esto es importante para el individuo, la familia, los niños y la sociedad”, dice Li.

Las secciones de autoayuda de la librería son un buen lugar para comenzar. “Me siento súper validada cuando estoy frente a la sección de autoayuda en una librería, porque cada libro está abordando un problema que tuve”, cuenta Li. “Me siento menos sola. Cuando creamos nuestra aplicación, queríamos darle a las mujeres el mismo sentido de validación. Está bien no siempre sentirnos O.K., y queremos ayudarte a superarlo “.

Idealmente, tu cónyuge o pareja te apoyará con tu estrés, no te desestimará. Es importante hablar sobre estos temas antes de que lleguen a un punto crítico. “Las mujeres que trabajan fuera del hogar deben hacer un esfuerzo para tener una conversación consciente con sus parejas sobre el reparto más equitativo de las responsabilidades familiares y del hogar”, dice la Dra. Joyce.

Por supuesto, en un mundo ideal, éstas conversaciones no tendrían que suceder. Paradójicamente, el esfuerzo recae en las mujeres para convencer a sus seres queridos de que existe trabajo emocional, y luego hacer campaña por la misma ayuda. Si solo esta fuera una tarea que pudieras monetizar.

© The New York Times Syndicate

Sie7e Párrafos | 18 de febrero de 2019

El deseo de revolución, comentado por Lucía Álvarez

Lucía Alvarez es socióloga y periodista. Publicó "Mayo 68. La revuelta francesa y sus huellas en Argentina" (Ariel, 2018). Se desempeña como Directora General Estudiantil de la Universidad Nacional de San Martín y es docente del Instituto de Altos Estudios Sociales de esa universidad.

El deseo de la revolución
Tomás Abraham
Tusquets

Uno (mi comentario)

“No existe una correspondencia directa entre las ideas filosóficas y los acontecimientos que le son contemporáneos. Pero hay resonancias: “el pensamiento de los filósofos no circula a diez metros sobre el nivel del mar”, advierte Tomás Abraham en El deseo de revolución, un libro dedicado a establecer un diálogo entre la historia reciente de Francia y la de su pensamiento filosófico, y sobre todo a rastrear la preeminencia de ese deseo más allá de las decepciones y los supuestos anacronismos. (…)

El libro examina las reminiscencias posmaoístas de los setenta y los “nuevos filósofos”, los que “huyen de la revolución” con la misma intensidad con la que se había bregado por ella, pasando antes por las resonancias de algunas de esas discusiones en la Argentina, y, más específicamente, en el pensamiento de David Viñas, J. C. Portantiero y León Rozitchner. La lectura de este libro nos revela una distancia. Lejos de negar los hechos que pusieron en cuestión a los proyectos emancipatorios, nos muestra el contraste con nuestro presente, un presente sombrío en el que palabras como deseo y revolución son, sobre todo, parte del glosario neoliberal”.

Dos (la selección)

La palabra revolución insiste. Como decía Kant de la revolución francesa: no se mide por sus éxitos o sus fracasos, es una virtualidad permanente. La revolución es un acto sublime, despierta entusiasmo. Es un deseo, y como tal, no tiene fecha de vencimiento. La ilusión sí es una entidad perecedera. Un deseo que insiste a pesar de la decepción, crea un problema que no se resuelve con la facilidad con la que Freud conjugó el principio de placer con el principio de realidad. Por eso este libro es una paradoja, pretende trazar el obituario de una insistencia deseante (…) Las filosofías no tienen identidad nacional, no perpetúan una esencia ni expresan a su pueblo. Hay filósofos singulares. Las tradiciones pueden dar un tono, pero nunca monocorde. Cada filósofo da un salto en un vacío, si no fuera así ni siquiera podría ser nombrable y menos recordado. Pero la falta de identidad no impide una repetición. En la filosofía francesa contemporánea hay un deseo de revolución. Y si la identidad se recibe, si, por otra parte, la voluntad se genera, el deseo insiste.

Tres

Sartre. Un minuto de silencio. Pertenezco a una generación que se educó con Sartre y que por él eligió su vocación. Despertó a una juventud que quiso escribir como él, y vivir una vida como la suya. Se inventó el existencialismo. Una de las últimas modas que ofreció la filosofía, la más importante, guiada por la acción de un escritor. Desde una forma de vestirse, un modo de fumar, la sexualidad, un estado anímico, la vivencia de la soledad, un vocabulario, estas y otras reseñas caricaturales, se hicieron universales (…) Sartre creó una forma de pensar que produjo efectos en la psiquiatría, en la política, además de la literatura y la filosofía. Fue el filósofo más popular en vida de la historia. Lo fue gracias a su teatro, a sus novelas, en una época en que estos dos géneros dominaban el ocio de la gente. Era el mundo sin pantalla, salvo el cine. He visto gente agolpada a la entrada de librerías del Barrio Latino, empujándose para hojear o robar sus libros. Ese mundo ya no existe. Pero la historia no es un réquiem, un calendario de feriados en homenaje a los muertos. Lo que sí podemos preguntarnos es por qué Sartre está vivo. Averiguar las razones de su retorno. Porque volvió.

Cuatro

Una curva temporal marca la diferencia entre una Francia derrotada y otra que debe ceder ante una guerra cruenta en Argelia para dejar en manos de los norafricanos la independencia de su país. Son dos derrotas de Francia, la primera infligida al país orgulloso de su tradición republicana heredada de los valores de la Ilustración y la Revolución francesa, y la otra señalando el irreversible desmembramiento del Imperio francés. Lo curioso es que esta doble derrota fue ungida como una doble victoria gracias a la megalomanía tan eficaz como necesaria del general De Gaulle (…) La tremenda guerra de liberación de los argelinos, la violación de los derechos humanos de los franceses, las torturas y por otra parte, la resistencia de militantes anticolonialistas en Francia que muchas veces desde la clandestinidad denunciaron la acción de los militares franceses, se solidarizaron y fueron apoyo para los combatientes argelinos; todo eso fue sepultado por el gesto del gran general que se hizo acreedor de la gesta patriótica de sus ex colonizados. Así como en la posguerra en Francia la izquierda vivió un momento de euforia al identificarse con los resistentes entre los que se contaban muchos comunistas, y soñó con procesos revolucionarios que en poco tiempo se canalizarían y fosilizarían de acuerdo a con los tiempos de las grandes potencias en el nuevo mundo bipolar, esta vez la misma izquierda se había quedado sin armas, sin consignas y sin ideales (…) El Partido Comunista fue considerado traidor a la causa argelina ya que contemporizaba con los intereses colonialistas si así le convenía a la estrategia de la URSS. En este contexto, las ideas revolucionarias quedaron huérfanas de causas y de masas, y una nueva aurora filosófica se presentaba en el horizonte. Sus semillas germinaban en el campo literario y en los aportes de la fonología, es decir, en el espacio de la lengua. Se inician los años del “saber”.

Cinco

Cuando Foucault en Las palabras y las cosas anuncia el programa teórico para la constitución de una ‘ciencia general de los signos’ no hace más que nombrar la pretensión cultural de la nueva generación de filósofos. Se trata de adscribirse al valor de la Ciencia, pero no de la ciencia en el sentido positivista sino una ciencia revolucionaria, un conocimiento que sea disruptivo, subversivo, con los conceptos adecuados para la tarea. Este deseo de revolución no será político ni ideológico sino teórico, configurará nuevas problemáticas, inventará un vocabulario, y tendrá nuevos objetos de pensamiento. De las disciplinas invitadas a este ágape epistemológico, la principal es el psicoanálisis lacaniano. Porque es en sus seminarios, a los que asisten casi todos los que escribirán los principales textos de la década, en donde se habla de subversión del sujeto, del campo de la palabra, de la lógica del significante, de la falta y de la carencia. La insistencia en el detalle, la mirada sobre la superficie, el rescate de lo insignificante, la idea de que lo importante aparece por distracción son recursos del psicoanálisis aplicados al análisis del discurso. ‘Discurso’; otra palabra que abrirá nuevos surcos, junto a letra, a texto, a escritura, a signo. La revolución que quedó huérfana de historia, de referente político, hasta de masas, reaparece en la teoría por la vía de la discontinuidad. Revolución es ruptura, corte, salto, barre con el mito del progreso, de la evolución, de la continuidad.

Seis

Así llegamos a la palabra que embrujaría a las nuevas huestes de la Universidad: Poder. Detrás de cada palabra, de cada acto, de cada autoridad, el tema del poder era nuclear. ¿En qué se originaba? ¿Quién lo ejercía? ¿Cómo se legitimaba? ¿Qué finalidad perseguía? Este cuestionamiento no podía responderse con el manual del marxismo leninismo. La revuelta estudiantil confirmaba que los intelectuales marxistas y sus aparatos una vez más estaban a contracorriente de los cambios radicales. La URSS había traicionado los ideales de la Revolución y la clase obrera francesa estaba domesticada por una burocracia que transaba con el poder. Mayo del 68 se originó en los espacios en los que se impartía el saber: la Universidad. El tono libertario que tuvo en sus comienzos enfocó su protesta en el modo en el que se ejercía y distribuía el poder y la transmisión de conocimiento. Por lo tanto, el corolario estaba a la vista, lo que había que discutir era la relación entre saber y poder.

Siete

Ser de izquierda era pertenecer a una ideología que reivindicaban los postulados marxistas sobre la lucha de clases, y que combatía al sistema capitalista y al imperialismo, sin por eso pertenecer al partido político de la revolución proletaria. ¿Por que no se afiliaban al partido? Para no perder la posibilidad de la crítica, para no ceder en el uso de la libertad. ¿Para qué querían conservar ese uso? Para que no se les impusiera qué pensar, qué condenar y qué aprobar sobre el curso del mundo y de la historia. A esa actitud se la denunciaba por su carácter pequeñoburgués, lo que quiere decir individualista, egoísta y en abierta complicidad de hecho con la clase dominante (…) Los intelectuales tenían así el problema y el conflicto de la representación. No representaban a nadie, a nadie más que a ellos mismos. Y no sólo eso, sino que inevitablemente estaban en una situación artificial, falsa, por lo que no eran más que una conciencia libre que podían inflarse sin límite hasta convertirse en conciencia universal, una especie de espíritu absoluto que en nombre de una verdad llamada libertad, legislaba sobre el mundo. (…) Ese era el problema de Sartre, y también, en nuestro país, de Abelardo Castillo, entre otros (…) Había dos diferencias entre Francia y la Argentina. Una era que los intelectuales argentinos leían a los franceses, sin reciprocidad, salvo a los tres mosqueteros que gozaban del privilegio de la traducción: Borges, Sábato, Cortázar, aunque ninguno de los tres podía ser catalogado de intelectual de izquierda. La otra diferencia, de corte centrípeto, era que mientras en Francia el órgano político que representaba a la clase obrera era el Partido Comunista, en nuestro país ese lugar era ocupado por el peronismo. Lo que significaba algo bien concreto, y era que los obreros de carne y hueso, no en cuanto fantasmas invocados, siempre que podían votaban a su partido o su movimiento, y no reconocían ninguna otra representación. Por eso nuestros intelectuales debieron con el tiempo decidirse sobre su relación con el peronismo, a pesar de que tampoco faltaron quienes se dedicaron a romper lanzas con el Partido Comunista argentino.


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Harvard Business Review | 18 de febrero de 2019

La curiosidad, la fuerza más importante detrás de los innovadores

Piense en una innovación que cambió el cómo se desarrolla un proceso clave de su organización o la forma en que se fabrica un producto. Estoy dispuesta a apostar que la fuerza detrás de ella fue la curiosidad.

La curiosidad, el impulso de buscar nuevas ideas y experiencias, es crucial para la innovación, porque mueve a las personas a observar el mundo desde una perspectiva diferente y hacer preguntas en lugar de aceptar el estatus quo. Por es una herramienta importante para combatir el conformismo.

Sin embargo, pocas organizaciones y líderes piensan sistemáticamente al respecto. Una excepción es la firma global de búsqueda de ejecutivos Egon Zehnder, que ha desarrollado una forma robusta de evaluar la curiosidad, tanto en sus propios empleados como en los candidatos que le propone a sus clientes.

La mayoría de las compañías evalúan a los líderes y empleados con base en ciertas competencias generales, como el estar orientado a resultados o tener la habilidad de influir en otros. La propia Egon Zehnder lo hizo durante muchos años. Sin embargo, conforme el entorno empresarial se volvió más versátil y complejo, la firma entendió la importancia de poder adaptarse a situaciones imprevistas al aprender nuevas habilidades y comenzar a evaluar candidatos en términos de su potencial en esta área.

Para ello, crearon un modelo que consiste en cuatro dimensiones:

  • Curiosidad: una sed de nuevas experiencias y conocimiento, combinada con apertura a la retroalimentación, aprendizaje y cambio.
  • Perspicacia: la habilidad de reunir y sintetizar información que sugiere nuevas posibilidades.
  • Involucramiento: la habilidad de conectar con otros y comunicar una visión.
  • Determinación: la persistencia de superar obstáculos y alcanzar metas difíciles.

La investigación de Egon Zehnder mostró que la curiosidad era la más importante de las cuatro dimensiones y que las personas que calificaban alto en ella tendían a obtener calificaciones elevadas en las otras cualidades. De hecho, el nivel de curiosidad determina la disposición con la que una persona exhibirá el comportamiento asociado con los otros rasgos, y las variaciones en los niveles de curiosidad de las personas predicen variaciones en su desempeño laboral y comportamientos innovadores. La curiosidad activa una respuesta directa a situaciones que desafían nuestras suposiciones, y nuestra capacidad de cuestionar libera el potencial de cambio que dichas situaciones representan.

Enfocarse en la curiosidad, y en el potencial en general, puede poner bajo una luz diferente a candidatos que podrían parecer inadecuados para un rol, pero que se destacan al enfrentar nuevos desafíos. Para evaluar la curiosidad, haga preguntas como las que plantean los entrevistadores de Egon Zehnder, especialmente: “¿Cuándo no pudo detenerse de aprender algo nuevo?” y “¿Qué alentó ese impulso?” Las respuestas sugerirán si es que alguien estaba aprendiendo para un propósito estrecho (“tenía que revisar algo de mi trabajo”) o por curiosidad innata (“simplemente tenía que saberlo”). Una persona curiosa tiene dificultades para aprender algo, pero persevera — siente que necesita entender.

La curiosidad incrementa las probabilidades de que alguien no solo sobreviva, sino que triunfe al encontrar desafíos inesperados. Al alentar la curiosidad de los empleados, y nutrir esa cualidad en sí mismos, los líderes pueden liberar el potencial de su organización para adaptarse y crecer.

Francesca Gino, científica de la conducta y profesora en Harvard Business School, es autora de “Rebel Talent.”

© The New York Times Syndicate

Salud | 15 de febrero de 2019

Foto: Javier Sinay | Intervención: Pablo Domrose

La historia del hombre que hizo más de 60 trasplantes cardíacos infantiles

En la agenda de Horacio Vogelfang nada es cien por ciento seguro. En un día cualquiera, este médico de 67 años y dos matrimonios, de modales pausados y palabras precisas, puede estar cenando con sus amigos, viendo una película en el cine con su esposa, tomando un té con una de sus cuatro hijas o leyendo un libro en soledad, pero si en el teléfono suena cierta llamada, todo se interrumpe.

Vogelfang es el fundador y el jefe del servicio de trasplante cardíaco del hospital pediátrico más importante de la Argentina, el Hospital Garrahan: su trabajo consiste en colocar un nuevo órgano en un pecho donde hubo un corazón muy enfermo. Cuando alguien lo llama para avisarle que en algún lugar del país hay un corazón esperando, el operativo de trasplante comienza y Vogelfang arde en un torrente para el que ha venido entrenándose toda la vida. Pero su primer obstáculo es el tiempo. “Se supone que el deterioro de un corazón empieza después de las cuatro horas”, dice. “El límite son las seis horas”. Tan poco como seis horas entre la muerte de un donante y la colocación del órgano en el pecho de un niño.

Ahora es lunes al mediodía. Vogelfang ocupa una pequeña oficina repleta de papeles en ese hospital gigantesco por el que, cada día, pasan unas 10.000 personas. Su guardapolvo cuelga de una percha; un bastón de mango curvo duerme contra la pared. Vogelfang padeció de poliomielitis cuando tenía cuatro años y han quedado secuelas. A los 20 comenzó a visitar al mismo psicólogo que aún hoy visita. Una foto de Sigmund Freud sobresale entre libros de cirugía cardiológica.

Horacio Vogelfang en su oficina. Foto: JS

“Trabajamos cuando hay agujeros entre cavidades que no deben estar”, dice. “Arterias, válvulas tapadas, diminutas, algunas ausentes; porciones del corazón que deben ser reemplazadas por prótesis. Cuando no hay posibilidad de mejorar o corregir al corazón enfermo o con defectos, se recurre a una cirugía más excepcional: el trasplante”.

En esas cuatro o seis horas que hay antes del trasplante ocurren muchas cosas. Vogelfang evalúa en la primera llamada (en la que del otro lado de la línea hay alguien del INCUCAI, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) si el órgano sirve. Puede ser que ese corazón sea demasiado grande o demasiado chico, o que tenga un grupo sanguíneo diferente al del niño receptor, o que la forma en la que falleció el donante complique las cosas. En todo caso, Vogelfang lo piensa y lo discute también con algunos de los cirujanos de su equipo. Si lo acepta, el INCUCAI le indica el horario de extracción (el término técnico es “ablación”) coordinado con otros equipos que van a trabajar sobre otros órganos: por cada donante se pueden obtener hasta siete.

El equipo de trasplante cardíaco del Hospital Garrahan, en pleno trabajo. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang,

Paso dos: Vogelfang llama a su secretaria. Es una mujer que trabaja con él desde 1995, cuando no hacía trasplantes de órganos, sino de tejidos. Su nombre es Gisela Abad, y después de hablar, ella hace, a su vez, unas 30 llamadas telefónicas. El operativo está en marcha.

Si el órgano se encuentra a más de 100 kilómetros, el equipo de ablación (compuesto por unas seis personas) viajará a buscarlo en un avión Learjet. La secretaria llama: averigua si hay chance de despegar desde Aeroparque y si el clima presenta buenas condiciones. Llama también a una compañía de taxis aéreos y ésta se encarga de enviar remises para los médicos, y de coordinar la custodia policial que, entre el Aeroparque y el hospital, deberá acompañar a la ambulancia que llevará el órgano.

Más llamadas: hay que avisar a los cirujanos del segundo grupo, que trabajarán sobre el paciente receptor. Si ese niño se encuentra en terapia intensiva, sus médicos encargados lo preparan para el quirófano. Si el niño está en una sala común, la secretaria llama y avisa; lo mismo si está en su casa. (Un niño que se encuentra inscripto en la lista de emergencia del INCUCAI siempre tiene un remís listo para un eventual traslado urgente al hospital). La secretaria llama también al puesto de vigilancia del hospital para advertir que habrá policías, autos y movimientos.

El equipo de ablación, a punto de despegar. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Cuando el equipo de ablación despega, es tiempo del paso tres: el otro equipo lleva al paciente al quirófano. Los padres del niño –nerviosos, felices, aterrados– acaban de firmar un consentimiento para la operación y, un rato después, los anestesistas lo inducen en un sueño profundo. Ya no hay marcha atrás.

En un operativo de trasplante hay poco tiempo para pensar: el plan de acción no deja lugar a las dudas. La ciencia del trasplante, tan esforzada y admirable, pero también tan compleja e inquietante, es un triunfo de la técnica que parece estar más allá de nuestra comprensión cotidiana. “No es que me hayan abierto, hendido, para cambiarme el corazón”, escribió el filósofo Jean Luc Nancy en El intruso, un pequeño tratado filosófico sobre su trasplante cardíaco. “Es que esta hendidura no puede volver a cerrarse”. Pero no hay tiempo, y Nancy sólo pudo filosofar al respecto ocho años luego de la operación.

“El corazón nos llega unas cinco horas después de la ablación”, sigue Vogelfang. “Pero el receptor ya está con su corazón enfermo extraído, con circulación extracorpórea conectada a una máquina y con el tórax libre. Sin pérdida de tiempo, empieza la sutura del nuevo corazón con los elementos vasculares del receptor”.

Carpetas y fotos de pacientes, en la oficina de Horacio Vogelfang. Foto: JS.

Conocemos la importancia de la donación y la necesidad de hacer más trasplantes en un país como el nuestro, donde 7.586 personas necesitan uno para salvar su vida, pero no estamos demasiado al tanto acerca de lo que pasa en un quirófano como el del Hospital Garrahan, donde unas 30 personas trabajan durante seis o más horas.

Los cirujanos usan lentes de aumento. Una parte del corazón original (la que conserva las venas que llegan del pulmón con sangre oxigenada) queda en el cuerpo. ¿El resto? Se corta y se extrae. A la pieza original se le agrega el nuevo corazón. Para eso, hay que conectar la arteria aorta –que envía sangre a todo el cuerpo–, suturándola con la aorta del nuevo corazón. Lo mismo con la pulmonar. Las venas y las arterias se cosen entre sí punto a punto, con una cercanía muy inferior al medio milímetro. Se cosen a mano, con agujas e hilos muy delicados, y sólo ese trabajo puede hasta llevar dos horas.

“El momento más importante”, dice Vogelfang, “llega cuando terminamos de hacer ciertas conexiones y queremos que el nuevo corazón empiece a latir adentro del tórax del receptor, justo en el momento en que la sangre empieza a circular y llega a él”. Esto ocurre antes de terminar todas las suturas para que, con la recepción de sangre, el órgano reviva cuanto antes. “Vemos que empieza a latir y se produce una distensión del equipo”, dice Vogelfang. “Seguimos trabajando, pero sabemos que el corazón responde”.

El trabajo en el quirófano, a principios de la década de 2000.
Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Vogelfang habla sin demasiados tecnicismos; es fácil entenderlo y quizás por eso la charla TED que dio en 2013 sea tan emocionante. Pero, al mismo tiempo, no usa tantas palabras coloquiales. Vogelfang se mantiene en equilibrio y, en general, parece un hombre sereno.

Desde el año 2000, hizo 63 trasplantes. En los últimos tiempos ha llegado a hacer hasta diez por año y a participar también en tres renales cada mes.

“Vogelfang es muy agradable, una persona que no cambió con los años”, lo describe su secretaria, Gisela Abad. “Humilde: su grandeza te deja sin palabras”, dice Carolina Occhiuzzi, la madre de una niña llamada Abril Dispenza, que fue trasplantada en 2004. “Venía caminando desde la puerta del quirófano, sacándose el barbijo y sonriendo con satisfacción”, lo recuerda Sergio Dispenza, el padre de Abril. La operación había durado ocho horas y Vogelfang había aplicado un inusual protocolo canadiense para que Abril recibiera un órgano con un grupo sanguíneo incompatible. Una hazaña médica. “Tuvo la hombría de hacerlo”, dice Dispenza, aún emocionado. “Vogelfang es una persona que no espera que le den las gracias”, agrega la propia Abril.

El equipo que realizó el primer trasplante cardíaco en el Hospital Garrahan, el 1 de octubre de 2000. Vogelfang está en la última fila, en el centro. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Pero a Vogelfang no le gusta ser un héroe. Cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo reconoció en 2017 como Personalidad Destacada de las Ciencias Médicas, él pidió que todos los miembros de su equipo fueran mencionados y aparecieran en la foto. “La estrella de un trasplante es quien decidió donar el órgano”, dice ahora. “Generalmente no es quien falleció, sino un familiar que está atravesando el momento de máximo dolor y alcanza, para mí, la categoría de héroe”.

Dos días después de nuestro primer encuentro, sentado en su escritorio, de nuevo el bastón contra la pared y muchos papeles en todos lados, dice que se convirtió en un cirujano de trasplantes con el correr del tiempo y por las necesidades de los pacientes. Que en la etapa del aprendizaje (en Argentina, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Alemania) veía el quirófano con cierta distancia y con el interés de un principiante, pero que cuando empezó a operar él mismo, sintió la responsabilidad de trabajar con “algo que se donó”, algo que sólo funciona bien si la cirugía se hace bien. Que trata de hablar con los padres para que sean conscientes de los riesgos y que necesita que ellos formen parte del equipo. Que enfrentarlos si un niño ha fallecido es algo que no puede dar por aprendido y que aún lo golpea. Que su mayor satisfacción es haber desarrollado el único servicio de trasplante cardíaco en un hospital estatal pediátrico. Que es tarde. Y que ya se tiene que ir.

Un letrero de Abril Dispenza, en la oficina de Vogelfang. Foto: JS.

El encuentro inicial había sido un lunes. Después de la entrevista, Vogelfang se fue del Hospital Garrahan e hizo una operación en un sanatorio privado en el que también trabaja: una cardiopatía congénita. El niño ya está comiendo, sin respirador. El martes, Vogelfang realizó otra. De nuevo una cardiopatía congénita. Terminó a las diez de la noche. El paciente está en cuidados intensivos, evolucionando bien. “Hoy a la tarde tengo otra más”, dice el miércoles. Así es la vida de los cirujanos. Cada día, un acto quirúrgico. Algunos los ven como los príncipes de la medicina: una casta superior que camina con sus delantales al viento.

Sin embargo, Vogelfang ni siquiera quería ser un cirujano.

“Para mí, el cirujano no era un príncipe, sino un tipo cuadrado, que no pensaba, que hacía cosas con las manos”, dice. Soñaba con ser un psiquiatra o un psicoanalista y se sacó un 4 en la materia de cirugía en la Faculta de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Pero ingresó en algunas guardias de los hospitales, de a poco empezó a hacer cirugías y al final terminó apasionándose por ese ejercicio tan desarrollado que, a la vez, tiene algo de artesanal.

“Yo me di cuenta de que no está bien saber algunas cosas”, dice, en algún momento. “Todo esto es algo que le da sentido a mi vida, pero ¿por qué lo hago? No sé. Puede haber razones de la infancia, de los desafíos que uno adopta en la vida. No sé”.

¿Superar la poliomielitis? No lo dice él. Es una pregunta. Pero no duda en su respuesta. “Sí”, afirma, breve. “El desafío fue ese”.

Series | 29 de junio de 2018

Intervención: Pablo Domrose

La historia de Mia Fedra, la primera tenista trans de la Argentina

Hasta 2012 Mía Fedra fue él. Aunque hacía ya muchos años que para todo su entorno él era ella. Paradójicamente sólo su Documento Nacional de Identidad la seguía llamando por su nombre masculino, pero eso se acabó con la Ley de Identidad de género; Mía pudo ser ella sin que ningún papel diga lo contrario.

También pudo volver al tenis, el deporte la hace feliz, que la cobijó y salvó; pero que tuvo que dejar cuando, como andrógina, competir contra varones se volvió una desventaja. Hoy Fedra es la primera tenista profesional trans del país.

Fedra descubrió al tenis a los 7 años en el club Village de Adrogué como una travesura. Detrás del alambrado se robaba las pelotas perdidas, pero de paso pispiaba. “El ruido del golpe de las pelotas en la raqueta y el aroma a polvo del ladrillo me ponía como loca. En realidad, todo empezó con una paleta en la que mi papá me había pintado una sirenita, yo la adoraba”, confiesa entre risas.

Al tiempo la paleta de la sirenita se convirtió en una raqueta y la vereda de su cuadra en una cancha. Los torneos juveniles fueron su mejor plan y todos los días, al salir de colegio, Fedra iba a entrenar.

Pero, a medida que crecía, competir contra varones empezó a ser frustrante ya que por sus movimientos cada vez más delicados iba quedando en desventaja; tenía que competir  contra mujeres, pero era impensable en ese entonces. Dejó el tenis y en 2002, cuando terminó el colegio secundario, adoptó el nombre de Mía (por Mía Farrow en el Bebé de Rosemary) y empezó a trabajar en su cambio de género.

Si bien su familia siempre la acompaño en sus decisiones,  reconoce que la de la transición no fue tan fácil. Su padre, recuerda, se puso un poco triste y su madre temió que agarre el camino de la prostitución, un camino que muchas chicas trans se ven obligadas a tomar cuando, por su condición, la sociedad les cierra las puertas al mundo laboral. “Creo que lo que me salvó a mí fue bancarme no tener un mango.”, reflexiona.

Durante su adolescencia, en el secundario, Fedra reconoce que fue bastante discriminada por lo que para protegerse tuvo que cambiar varias veces de colegios.

“Hasta los 16 sufrí bastante, después no tanto porque fue el momento que te pones un piercing, tenés el pelo azul, nada te importa y haces tú vida. La cancha de tenis fue siempre mi principal refugio, mi cable a tierra”, recuerda.

Sin embargo, así como en el colegio fue objeto de risas, en el tenis fue diferente, allí tanto profesores como pares la respetaron y asegura que a nadie nunca le importó si era ella, él o si le gustaban las chicas o los chicos. Mía en la cancha siempre fue un contrincante.

Por eso, con su nuevo DNI, se acercó a la Asociación Argentina de Tenis (ATT) y a la Federación Internacional de Tenis (ITF), pidió ser incorporada y la revalidación de su título de profesora que obtuvo con su nombre de varón en 2009; la respuesta inmediata fue un sí y pudo volver a los saques y voleas; en 2017 alcanzó el cuarto lugar en la categoría de mujeres mayores de 30.

La primera vez que Mía se vistió con ropa de mujer fue con otra travesti en un auto para ir a bailar. Salió de su casa como varón y en el trayecto, como pudo, se cambió y se maquilló: “Entre la poca luz y el traqueteo del auto era un mamarracho, pero me sentía fantástica”, recuerda entre risas. Sin embargo, sus piernas largas, su cabellera negra y sus ojos claros conquistaron pasarelas que la consagraron como modelo, anfitriona de fiestas y drag queen.

Mía es extremadamente simpática, cada una de sus frases terminan con una broma. Por ejemplo, dice que no quiere hablar de su pareja actual para que sus amantes no se ofendan. Sin embargo, un poco más seria, confiesa que si de amor hablamos, casarse es algo que ya a su edad (que no quiso develar) empieza a considerar.

Aunque Fedra es consciente de lo difícil que es la vida para las chicas trans, cree que lo mejor que ella puede hacer es marcar el ejemplo viviendo. “Tengo puesta la camiseta por todas, pero nunca podría ser activista porque ignoro sobre leyes y derechos. Es una responsabilidad muy grande y siendo un personaje público tengo que ser responsable, no quiero hablar por hablar. Hay gente muy preparada que hace 20 años trabaja por la causa. Mi granito de arena pasa por otro lado”, explica.

MiaFedraS

Nombre: Mia Fedra
Edad: No contesta, solo dice que nació bajo el signo de Tauro
Profesión: Tenista y modelo
Sector en el que trabaja: Deporte y moda
Lugar de Nacimiento:  Adrogué, Buenos Aires
Lugar en el que desarrolla su actividad: Buenos Aires

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Mis sobrinos. Ellos me devuelven a mi infancia. Soy muy aniñada y me gusta mucho jugar con ellos y pelearlos; nos divertimos mucho.

2. ¿Qué te hace feliz?
Mi gente, mis amigos y la noche. Soy muy de abrazar y cariñosa; me encanta que me digan que soy divina. Me hace muy feliz bailar y jugar al tenis, pero también esos momentos de mates y charlas con mis papás. Además, me hace muy feliz dormir y andar relajada de entre casa y sin maquillaje.

3. ¿Qué cosa no te deja dormir?
 Los ex novios no me dejan dormir, me acosan. Son tremendamente obsesivos y me ponen muy nerviosa. También me ponen muy nerviosa las previas de los partidos; soy muy de pensar antes de dormirme y entonces maquino mucho con el cómo me irá y cómo voy a hacer para ganar.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?
La cabeza de la gente, que sigue tan cerrada como siempre.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Me gustaba mucho todo lo que tenía que ver con la moda. También soy medio nerd y me gustaba mucho todo lo que tenía que ver con el pensar y retar al ingenio.

Opinión | 15 de febrero de 2019

Foto: Tolga Akmen / AFP

¡Europa, despierta!

George Soros es presidente de Soros Fund Management, uno de los fondos de inversión más influyentes del mundo, y de la Fundación Open Society.

El sueño Europeo está en peligro y Europa no se da cuenta. El primer paso para defender a Europa de sus enemigos, tanto internos como externos, es reconocer la magnitud de la amenaza que presentan. El segundo es despertar a la mayoría pro-europea dormida y movilizarla para defender los valores sobre los cuales se fundó la Unión Europea.

Europa va como sonámbula a su aniquilación, y es necesario que el pueblo europeo despierte antes de que sea demasiado tarde. Si no lo hace, la Unión Europea correrá la misma suerte de la Unión Soviética en 1991.

Ni nuestros líderes ni la ciudadanía ordinaria parecen comprender que estamos experimentando un momento revolucionario, que el espectro de posibilidades es muy amplio, y que por ende el resultado final es muy incierto.

Solemos dar por sentado que el futuro se parecerá más o menos al presente, pero no siempre es así. En una vida larga y agitada, he presenciado muchos períodos de lo que denomino “desequilibrio radical”. Hoy vivimos uno de esos períodos.

El próximo punto de inflexión serán las elecciones para el Parlamento Europeo en mayo de 2019. Por desgracia, las fuerzas antieuropeas tendrán una ventaja competitiva en las urnas.

Esto se debe a varias razones, entre ellas el obsoleto sistema de partidos vigente en la mayoría de los países europeos, la imposibilidad práctica de modificar los tratados y la falta de herramientas legales para disciplinar a los estados miembros que infrinjan los principios fundacionales de la UE. Aunque esta puede imponer el acervo comunitario (el corpus de legislación de la UE) a los países que solicitan ingresar al bloque, carece de capacidad suficiente para fiscalizar su cumplimiento en el caso de los estados miembros.

Los partidos tradicionales están obsoletos

El anticuado sistema de partidos pone obstáculos a quienes quieren preservar los valores fundacionales de la UE, pero ayuda a quienes quieren reemplazarlos con algo radicalmente diferente. Esto se aplica en el nivel nacional, y todavía más a las alianzas supranacionales.

Los sistemas de partidos dentro de cada país reflejan las divisiones que importaban en los siglos XIX y XX, por ejemplo el conflicto entre el capital y la mano de obra. Pero hoy la divisoria que más importa es entre las fuerzas pro y antieuropeas.

El país dominante de la UE es Alemania, y la alianza política dominante en Alemania –entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la bávara Unión Social Cristiana (CSU)– se ha vuelto insostenible. La alianza funcionaba mientras en Baviera no hubiera un partido significativo a la derecha de la CSU. Eso cambió con el ascenso de la extremista Alternative für Deutschland (AfD). En las elecciones del pasado septiembre para los länder, la CSU obtuvo el peor resultado en más de seis décadas, y AfD logró ingresar por primera vez al parlamento bávaro.

El ascenso de AfD eliminó la raison d’être de la alianza CDU-CSU. Pero la ruptura de esa alianza obligaría a llamar a nuevas elecciones, algo que ni Alemania ni Europa pueden permitirse. Hoy por hoy, la actual coalición gobernante no puede ser tan firmemente proeuropea como sería si AfD no amenazara su flanco derecho.

La situación no es, ni mucho menos, desesperada. El partido alemán Los Verdes, que hoy es el único decididamente proeuropeo del país, sigue subiendo en las encuestas de opinión, mientras que AfD parece haber alcanzado su cima (excepto en la ex Alemania del Este). Pero los votantes de CDU/CSU se encuentran ahora representados por un partido cuyo compromiso con los valores europeos es ambivalente.

Brexit parece ser un callejón sin salida

En el Reino Unido también hay una estructura partidaria anticuada que impide una adecuada expresión de la voluntad popular. Mientras los partidos Laborista y Conservador están internamente divididos, sus respectivos líderes, Jeremy Corbyn y Theresa May, están tan decididos a cumplir con el Brexit que acordaron cooperar para lograrlo. La situación es tan complicada que la mayoría de los británicos sólo quieren que se termine como sea, aunque será el hecho que definirá al país por las décadas venideras.

Pero el pacto entre Corbyn y May generó en ambos partidos oposición, que en el caso del laborismo linda con la rebelión. El día después de la reunión entre Corbyn y May, la primera ministra anunció un programa para ayudar a los empobrecidos distritos laboristas pro‑Brexit del norte de Inglaterra. Y a Corbyn se lo acusa de traicionar el compromiso que formuló en el congreso del Partido Laborista en septiembre de 2018, de apoyar un segundo referendo por el Brexit si no fuera posible llamar a elecciones.

La población también comienza a darse cuenta de las terribles consecuencias del Brexit. Parece cada vez más probable que el 14 de febrero el acuerdo negociado por May termine siendo rechazado, lo cual podría generar un reclamo masivo de que se celebre otro referendo o, mejor aún, de que se anule la solicitud de salida conforme al artículo 50 del Tratado de la UE.

Italia está en las manos del populismo

Italia se halla en un brete similar. En 2017 la UE cometió un error fatal, al imponer en forma estricta el Acuerdo de Dublín, que es inequitativo con los países por donde ingresan los migrantes a la UE (como es el caso de Italia). Esto provocó en 2018 que el electorado italiano (predominantemente europeísta y favorable a la inmigración) diera su apoyo a la Liga (un partido antieuropeo) y al Movimiento Cinco Estrellas.

El antes dominante Partido Democrático está sumido en el caos, y la importante franja del electorado que sigue siendo proeuropea no tiene un partido al cual votar. Pero hay en marcha un intento de organizar una lista unida proeuropea. Un reordenamiento similar de los sistemas partidarios se está dando en Francia, Polonia, Suecia y probablemente en otros países.

En cuanto a las alianzas supranacionales, la situación es todavía peor. Los partidos nacionales al menos tienen raíces históricas, pero las alianzas supranacionales obedecen exclusivamente a los intereses de las dirigencias partidarias.

Esta crítica se aplica sobre todo al Partido Popular Europeo (PPE), que carece casi totalmente de principios, como revela el hecho de que esté dispuesto a seguir aceptando en sus filas al partido Fidesz del primer ministro húngaro Viktor Orbán, para conservar la mayoría y controlar la asignación de los puestos más altos en la UE. En comparación, las fuerzas antieuropeas hasta salen bien paradas, ya que al menos tienen algunos principios, aunque sean detestables.

La Unión Europea no quiere reconocer el problema

Es difícil ver de qué manera los partidos proeuropeos puedan salir victoriosos de la elección de mayo si no ponen los intereses de Europa por encima de los propios. Es posible todavía defender que se preserve la UE para poder reinventarla de raíz. Pero para ello es necesario un cambio de actitud en la UE. La dirigencia actual se parece al politburó de la Unión Soviética al momento de su derrumbe, que seguía emitiendo ucases como si todavía significaran algo.

El primer paso para defender a Europa de sus enemigos (internos y externos) es reconocer la magnitud de la amenaza que plantean. El segundo es despertar a la durmiente mayoría proeuropea y movilizarla en defensa de los valores fundacionales de la UE. De lo contrario, el sueño de una Europa unida puede convertirse en la pesadilla del siglo XXI.

Traducción: Esteban Flamini

Sie7e Párrafos | 15 de febrero de 2019

Roland Barthes, comentado por Virginia Cosín

Virginia Cosín escribe y coordina talleres de lectura y escritura en Sportivo Literario. Publicó la novela “Partida de nacimiento” en Editorial Entropía y cuentos en varias antologías. Colabora en medios nacionales como la Revista Ñ, el blog de Eterna Cadencia, La agenda BA, Anfibia y otros.

Roland Barthes
Roland Barthes
Eterna Cadencia

Uno (mi comentario)

¿Cuántos hombres habitan una vida? ¿Cuántos una obra? Quien intenta mirarse a sí mismo  no consigue verse nunca entero, completo, uniforme, liso, parejo. Se ve recortado, ve hacia fuera y hacia dentro, ve el pasado, el presente y el futuro, se escribe, se desarma, se rompe en pedazos, hace de sí mismo una escritura, un imaginario hecho de retazos. Eso es Roland Barthes por Roland Barthes: un libro escrito por un hombre, un lector, EL lector, leyéndose a sí mismo, a sus textos, sus migajas, un hombre sin cabeza, dado vuelta, desclasado, des-acomodado. (…)

En Barthes por Barthes está el Roland Barthes  inconformista, el cultor del confort y de la forma-miniatura, el estructuralista y el post estructuralista, el crítico y el novelista, el detective salvaje, el elegante, el enamorado de los fragmentos y los discursos amorosos, las mitologías urbanas, el destructor de la norma totalizadora, el que se separa de sí para narrarse, el que se habla, se nombra, se multiplica, se pregunta. Esta nueva edición de un clásico del Siglo XX, publicada ahora por Eterna Cadencia, viene con un plus: la traducción y el prólogo de Alan Pauls.

Dos (la selección)

De ahí la gran consigna que abre el Barthes por Barthes: “Todo esto debe ser considerado como dicho por un personaje de novela”. “Todo esto” es real: los datos, las anécdotas biográficas, los materiales históricos, las fotografías, las ilustraciones, las referencias bibliográficas, las ideas, las “etapas”, los conceptos. Todo, menos el sujeto que lo enuncia, de golpe empujado, seducido, raptado -con la radicalidad delicada de un procedimiento de arte conceptual- por un movimiento imaginario que no hace sino diferir una y otra vez la constitución de una fuente única, un yo estable, un “autor”, figura del origen cuyo certificado de defunción el mismo Barthes había firmado apenas siete años atrás en “La muerte del autor” (1968), las seis páginas de teoría literaria más influyentes de la segunda mitad del siglo xx.

Tres

El Amateur (el que practica la pintura, la música, el deporte, la ciencia, sin espíritu de maestría o de competencia) conduce una y otra vez su goce (amator: que ama y ama otra vez); no es para nada un héroe (de la creación, de la hazaña); se instala graciosamente (por nada) en el significante: en la materia inmediatamente definitiva de la música, de la pintura; su práctica, por lo regular, no comporta ningún rubato (ese robo del objeto en beneficio del atributo); es –será tal vez– el artista contra–burgués.

Cuatro

Mi cuerpo sólo me existe a mí mismo bajo dos formas corrientes: la jaqueca y la sensualidad. Estos no son estados inusitados, sino por el contrario muy mesurados, accesibles o remediables, como si en uno y otro caso uno decidiese remitirse a imágenes gloriosas o malditas del cuerpo.La jaqueca no es el grado realmente primero del malestar físico, y la sensualidad no es considerada, por lo regular, más que como una suerte de cenicienta del placer.

En otras palabras, mi cuerpo no es un héroe. El carácter ligero, difuso, del malestar o del placer (la jaqueca, ella también, acaricia algunos de mis días) se opone a que el cuerpo se constituya en lugar ajeno, alucinado, sede de transgresiones agudas; la jaqueca (así denomino, con bastante inexactitud, al simple dolor de cabeza) y el placer sensual, no son más que cenestesias, que se encargan de individuar mi propio cuerpo, sin que éste pueda sacar gloria de ningún peligro: mi cuerpo es ligeramente teatral para sí mismo.

Cinco

Busca una definición de ese término de “moralidad” que leyó en Nietzsche (la moralidad del cuerpo en los griegos antiguos), y que opone a la moral; pero no logra –conceptualizarlo; sólo puede atribuirle una suerte de campo de acción, un tópico. Este campo es para él, sin lugar a dudas, el de la amistad, o más bien (“pues esta palabra de tarea de latín es demasiado rígida, demasiado pudorosa): el de los amigos (al hablar de ellos sólo puedo hacerlo tomándome a mí mismo, tomándolos a ellos, en una contingencia –una diferencia). En ese espacio de las afecciones cultivadas, encuentra la práctica de ese nuevo tema cuya teoría se busca hoy: los amigos forman entre ellos una red en la que cada uno tiene que aprehenderse como interior/exterior, sometido en cada conversación a la cuestión de la heterotropía: ¿dónde estoy entre los deseos? ¿dónde estoy en cuanto al deseo? La pregunta se me plantea debido al desarrollo de múltiples peripecias de amistad. Así se escribe, día a día, un texto ardiente, un texto mágico, que no terminará nunca, imagen brillante del Libro liberado.

Seis

Gusto por la división: “las parcelas, las miniaturas, los cercos, las precisiones brillantes (como el efecto producido por el hachís según Baudelaire), la vista de los campos, las ventanas, el haiku, el rasgo, la escritura, el fragmento, la fotografía, la escena a la italiana, en suma, según se elija, todo lo articulado del semántico o todo el material del fetichista. A este gusto se le declara progresista: el arte de las clases en ascenso procede por encuadramientos (Brecht, Diderot, Einstein).

Siete

El movimiento de su obra es táctico: de lo que se trata es de desplazarse, de obstaculizar, como en el juego, pero no de conquistar. Ejemplos: ¿la noción de intertexto? No tiene, en el fondo, ninguna positividad; sirve para combatir la ley del contexto (1971, II); la comprobación es presentada en cierto momento como un valor, pero no en absoluto para exaltar la objetividad sino para poner coto a la expresividad del arre burgués; la ambigüedad de la obra (CV, 55) no viene en absoluto del New Criticism y no le interesa en sí misma; no es más que una pequeña máquina de guerra contra la ley filológica, la tiranía universitaria del sentido recto. Esta obra podría entonces definirse como: una táctica sin estrategia.


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Cultura | 14 de febrero de 2019

Foto: Ed Jones / AFP

Datos y curiosidades que no sabías del Día de los Enamorados

Champagne, velas, flores … y una vista de la Torre Eiffel: deben haber pocas cosas más románticas que pasar el Día de San Valentín en París.

Pero esa escena no es para todos. Hay muchos hombres y mujeres que prefieren ignorar la tradición del Día de los Enamorados. El 14 de febrero divide al mundo entre los que viven enamorados del amor y todos los cínicos que detestan la fecha porque consideran que es un invento de la genialidad del marketing norteamericano.

Nosotros en RED/ACCIÓN estamos del lado de los románticos y es por eso que nos sumamos a los que celebran hoy con pasión.

El origen. El día de San Valentín es una festividad de origen cristiano que se celebra anualmente el 14 de febrero como conmemoración a las buenas obras realizada por san Valentín de Roma que están relacionadas con el concepto universal del amor y la afectividad. La fiesta de San Valentín es interpretada como una oportunidad de celebrar el amor y el cariño, independientemente de la religión que se profese, y sin importar la orientación sexual.

  • La Iglesia católica lo usó como contrapeso de las festividades paganas que se realizaban en el Imperio romano.
  • La versión moderna de la celebración es típicamente occidental y es en Estados Unidos donde se manifesta su máxima expresión cultural. En los últimos 20 años la tradición se popularizó alrededor del mundo y se celebra con pasión en países, como China, Japón y Taiwán.

Romance en los tiempos de #MeToo. La llegada del movimiento ha sumado un nuevo elemento que desafía la tradición del Día de San Valentín. El movimiento está cambiando la dinámica de las relaciones de manera dramática y le ha puesto un mayor énfasis en la comunicación en cuanto a consentimiento, intimidad y romance.

Amor en el trabajo. En lugares de estudio o trabajo, el #MeToo ha cambiado la rutina. Gestos románticos tradicionales como chocolates, tarjetas y flores ahora podrían interpretarse como agresivos y hostigadores. Aunque los expertos dicen que si se dispara un romance en el trabajo, hay mayores posibilidades de que sobreviva y lleve a una relación más sana.

San Valentín en Argentina. Se comenzó a popularizar en los últimos años, pero no alcanza los niveles de Estados Unidos o Europa. Acá no es usual el envío de tarjetas o corazones, algo que es considerado más propio del mundo anglosajón. Aunque si se acostumbra a regalarse flores y bombones.

  • Tampoco es el único día relacionado con el amor: la semana previa al Día del Amigo (20 de julio), se celebra la Semana de la Dulzura, que ha ido adquiriendo gran popularidad en los últimos años. En esta semana es habitual regalar golosinas y besos.

Los más generosos a la hora del amor. Las personas que hoy celebran San Valentín probablemente le hicieron un regalo a su pareja. Picodi, el sitio web de descuentos, publicó una encuesta sobre el gasto promedio por países. Los argentinos gastan en promedio 44 euros, 52 euros en el caso de ellos y 37 en el de ellas, lo que nos pone en el puesto 13 del ranking, por debajo de Chile, México y Perú en la región. ¿Los más generosos? Los irlandeses, que gastan en promedio 116 euros; los británico y Estados Unidos.

Amor por el chocolate. El chocolate casi triplica su popularidad en el Día de los Enamorados. Según los registros de búsquedas online, durante la primera quincena de febrero, la búsqueda de la palabra chocolate experimenta un crecimiento de un 270%, liderado principalmente por el formato de bombones. En la misma línea, las búsquedas de ofertas en perfume aumentan un 124%.

  • El caso curioso de Japón. En Japón, una tradición dicta que las mujeres deben regalar chocolates a colegas masculinos en el Día de San Valentín. Pero las mujeres japonesas están comenzando a rechazar la tradición y algunas oficinas comenzaron a prohibir la práctica.

Flores por el techo. En Estados Unidos el precio de una rosa sube de US$ 5 a US$ 8 esta semana. En Buenos Aires, este periodista puede testificar que una docena de rosas rojas importadas costaba en una florería de Recoleta 1.500 pesos la semana pasada y anoche el precio era 2.000. El florista admitió que ya el viernes los precios volverían a bajar.

Besos peligrosos. Besarse en la boca es una de las formas más comunes de expresar amor, pero lo más probable es que las parejas ignoren que con un beso de diez segundos pueden compartirse hasta 80 millones de bacterias.

Una oportunidad para concientizarnos sobre el Sida. Ayer se conmemoró el Día Mundial del Condón, que se celebra tradicionalmente en la víspera del Día de los Enamorados. La Fundación para la Cura del Sida (AHF por sus siglas en inglés) propuso que se conmemorara en la víspera de San Valentín para recordar la importancia del uso del preservativo.

  • El capítulo argentino de AHF publicó estudio que revela que el 20,5% de los argentinos reconoce no usar nunca preservaticos en sus relacioens sexuales, el 65% advirtió usarlo a veces y tan sólo el 14,5% de los argentinos dijo utilizar preservativo en todas sus relaciones sexuales.

El amor en la era de las App. Nos sentimos más solos que nunca y estamos recurriendo cada vez más a la tecnología para encontar pareja. Las computadoras están a cargo de encontrarnos a la pareja perfecta. Los avances en inteligencia artificial lo hacen cada vez más facil.

  • Un estudio de la Universidad de Stanford dice que en Estados Unidos el 40% de las relaciones heterosexuales en los últimos años comenzaron online y para el 2040 se estima que el 70% de la gente conozoca a su pareja a través de plataformas digitales como Tinder o Hppn.

La realidad es que los que saben del tema dicen que el amor tiene lugar entre lo biológico, lo social y lo cultural, y nadie entiende bien porqué despierta tantas pasiones.

Quizas el que mejor lo expresa es Pablo Neruda, el Nobel de Literatura chileno en “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, el libro que nosotros los románticos consideramos su obra maestra.

“Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”.

Opinión | 14 de febrero de 2019

Foto: The Notebook

El amor eterno… ¿es científicamente posible?

José-Manuel Rey es doctor en Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado de la facultad de Psicología de la Universidad de Harvard

El amor según los neurobiólogos tiene una base química, y lo que funciona químicamente suele tener una función biológica o evolutiva. La neurobiología dice que el amor es un impulso, una motivación.

En la naturaleza también existe el impulso amoroso, que tiene una función reproductora, pero en general no implica estar juntos de por vida. En cambio, los seres humanos occidentales sí creemos en general en el amor para siempre –está en nuestro ADN cultural–. Cuando nos enamoramos de verdad queremos y confiamos –tenemos ya la idea a priori– que sea para siempre.

Es de celebrar con entusiasmo la sensación potente y sublimadora del enamoramiento –existen pocas experiencias similares–, pero hay que entender que es un proceso bioquímico que suele desaparecer al cabo de unos dieciocho meses. ¿Y después? Como resulta que queremos mantener el amor para siempre, que no tiene la misma lógica de la pasión amorosa, deberíamos comprender los mecanismos que sostienen las relaciones duraderas.

Casarse y lanzar una moneda al aire

Al parecer no los comprendemos. Las tasas de divorcio en Europa y Estados Unidos son tremendamente altas. En Estados Unidos y la Unión Europea, los divorcios frente a los matrimonios están en una proporción muy próxima al 50%. Se puede decir que predecir el éxito de una pareja en Occidente es como adivinar cara al lanzar una moneda. Si se piensa que eso está condicionado por el formato de matrimonio, se acierta: los datos disponibles sobre cohabitaciones son peores.

Eso plantea una cuestión fundamental sobre la validez del modelo estandarizado de pareja en que creemos, que tiene evidentes implicaciones para la salud y la economía, no sólo de los individuos sino de la propia sociedad. Si pensamos en nuestra sociedad como una organización productora de un formato de relación diádica llamado matrimonio –o pareja estable–, con una tasa de fallo del 50% hace tiempo que habría quebrado en un mercado competitivo.

Un punto de partida razonable es pensar que tantas rupturas no se deben a una multiplicidad de causas, sino que quizá hay un mecanismo general que subyace detrás del fracaso de las parejas. A fin de cuentas somos todos mucho más parecidos de lo que creemos –obedecemos los mismos principios psicológicos, cognitivos y conductuales, y nos desenvolvemos en el mismo entorno socio-cultural–.

¿Cuánto trabajo requiere el amor?

Hay un principio general en la psicología del amor: para mantener una relación viva y sana es necesario aportar energía a la relación. Esto parece un lugar común, de acuerdo: con el amor no basta, es necesario poner esfuerzo.

Bien, hace falta esfuerzo, pero ¿cuánto? ¿Cuánto esfuerzo es necesario para mantener una pareja feliz y duradera? Visto así, el diseño de una vida feliz en común es un proyecto de ingeniería sentimental: se trataría de estimar el coste en forma de esfuerzo de un proyecto sostenible en términos emocionales.

En efecto, el proyecto se puede formular como un problema matemático, de ingeniería de control óptimo. Bajo hipótesis naturales de la psicología humana, el análisis del modelo revela que a una pareja ideal le resultará muy difícil mantener una relación exclusiva para siempre basada en el amor, porque el coste del proyecto es más alto del que a priori están dispuestos a realizar.

Es decir, el análisis sugiere que las parejas tienen que afrontar un gap o brecha de esfuerzo: independientemente de cuál sea nivel su esfuerzo preferido, el nivel requerido para conseguir una relación de éxito es superior. Además, resulta que la dinámica de esfuerzo no es resiliente, de modo que cuando se relaja el esfuerzo requerido –debido al gap de esfuerzo– la inercia es a relajarlo más, hasta niveles que no consiguen que la relación sea viable con el tiempo.

Ese mecanismo refuerza la idea de que el modelo estándar de relación –la relación para siempre basada en el amor– típicamente no funciona. Es más bien una utopía –difícilmente realizable– que quizá debería ser revisada.

Buscando soluciones

Aunque hay un interés social incipiente en la no monogamia y el poliamor, parece que en todos los segmentos de edad la mayoría de los individuos siguen creyendo en la monogamia. Sin salir de este formato, entonces, se trataría de corregir nuestro modelo estandarizado de pareja ideal.

Siempre está la posibilidad de aceptar el hecho de que una relación quizá tiene una vida natural –nace, crece, evoluciona y se acaba desinflando– y vivir las rupturas sin amargura, como un proceso natural de maduración. Pero no parece la opción más prometedora.

Otra posibilidad consiste en rebajar las expectativas de lo que una pareja debe proporcionar. La lista de necesidades y aspiraciones que la otra persona debe procurar resulta, a menudo, muy exigente: amante, amiga, compañera, confidente, cómplice, ayudante, acompañante, animadora,… Parece necesario disminuir tanta demanda, sin que eso suponga una disminución de bienestar. ¿Es posible?

Hay ya amplia evidencia de que las relaciones sociales están asociadas a una vida más sana, larga y satisfactoria. Las relaciones sociales nos hacen más felices. Si se aligera peso de lo que uno espera de su pareja y se traslada a otras personas de su red social, se debería mejorar el bienestar de la pareja y de sus miembros.

Se trata de que ser más modesto en los requerimientos que debe satisfacer la pareja y externalizar –usando un término empresarial– otras necesidades o aspiraciones. De ese modo, se mejora el bienestar emocional (y físico) de cada persona y, además, se disminuye la presión sobre la pareja, se alivia el esfuerzo de sostener la relación y se mejora su expectativa de éxito.

Es lo que se denomina en ciencias sociales una mejora de Pareto, una corrección en que mejoran todas las partes.

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