El futuro del trabajo y la competencia global por el talento | RED/ACCIÓN

El futuro del trabajo y la competencia global por el talento

Foto: Rodrigo Mendoza

Más de un 3% de la humanidad vive fuera de su país de nacimiento. Pero si bien la proporción de migrantes en la población mundial se ha mantenido más o menos estable por seis décadas, su composición sí ha cambiado en forma radical.

Cerca de un 75% de los migrantes con altas habilidades residen en los Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y Australia; más del 70% de los ingenieros de software de Silicon Valley han nacido en el extranjero. Pero bien podría ser que los que van a la delantera hoy sean los rezagados del mañana.

Debido a la globalización de la demanda de talento, la relación de migrantes con habilidades complejas ha crecido radicalmente con respecto a la de aquellos con habilidades más básicas, y esto tiene una dimensión claramente geográfica.

La guerra de talentos

Hay muchos factores tras este cambio en la composición de los flujos migratorios, como la Cuarta Revolución Industrial, los menores costes de transporte y comunicaciones (los migrantes con habilidades complejas tienden a viajar a destinos más lejanos que sus contrapartes con habilidades más básicas) y las pocas oportunidades educacionales en sus países de origen. Sin embargo, la principal causa es el creciente reconocimiento de que el capital humano juega un papel clave en la economía actual del conocimiento.

Se está librando una “guerra por el talento” mundial y las empresas que administran bien su conjunto de talentos van a la vanguardia. La mayor parte de las corporaciones multinacionales insisten hoy en que los ejecutivos de alto potencial ganen experiencia global trabajando en otros países, y han convertido la movilidad internacional en un requisito para sus puestos de alta gerencia. Algunos de los actores más conocidos de la economía global, como Google, Microsoft, Alcoa, Clorox, Coca-Cola, McDonald’s, Pepsi y Pfizer, tienen directores ejecutivos inmigrantes.

La demografía también tiene un papel clave en las tendencias migratorias globales. Mientras la mayor parte del mundo desarrollado está envejeciendo, en muchos países en desarrollo se da una creciente proporción de jóvenes. En India hay cuatro personas de 20 años por cada una de 65 años, mientras que en Europa Occidental esa proporción es de uno a uno. Al mismo tiempo, los salarios promedio en los países de altos ingresos son 70 veces más altos que en los ingresos bajos. La combinación de estos diferenciales demográficos y salariales han sido un potente motor para la migración.

Aunque la carrera global por el talento inicialmente hizo que los países desarrollados crearan visas especiales para atraer profesionales altamente capacitados, desde entonces el sentimiento político hacia los migrantes se ha vuelto negativo. La migración ahora se ve como una amenaza a los trabajadores nativos de los países de destino, incluso cuando la evidencia empírica muestra que el efecto de desplazamiento del trabajo es muy pequeño. Por ejemplo, en Silicon Valley la inmigración no ha producido una baja en los salarios o el ingreso sobre las habilidades.

Los inmigrantes son en su mayoría un aporte económico

El efecto adverso de los migrantes en las finanzas públicas del país de destino es también muy limitado. Puede que al principio supongan un coste neto, pero es pequeño y más corto que el de escolarizar a un recién nacido nativo. Lo más importante es que los inmigrantes con educación superior en realidad han contribuido positivamente a las finanzas públicas de los países desarrollados, ya que pagan más impuestos que el dinero que usan en bienes y servicios públicos.

La movilidad del talento global también beneficia a los países de origen, porque ayuda a integrarlos a los mercados mundiales, lo que compensa algunas de las falencias que enfrentan las empresas en los países en desarrollo, como resultado de la menor inversión pública, la inadecuada capacitación y equipamiento y los escasos recursos para adquirir licencias tecnológicas o propiedad intelectual. Sin duda, la inmigración no es un método óptimo de largo plazo para mejorar la productividad en una economía del conocimiento, pero sí acelera la difusión tecnológica en el corto plazo.

Otra potente fuerza para el intercambio y la integración económica global es la Internet, que algunos han llegado a ver como un sustituto de la movilidad global. Pero si bien permite la provisión a distancia de algunas formas de trabajo, no ha desplazado a las redes de diáspora. Aunque la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) ha reducido la importancia de las conexiones tradicionales de la diáspora, ellas también han complementado sus innovaciones. Por ejemplo, el intercambio de conocimientos y tecnología a través de los vínculos de India con su diáspora ha permitido al país a saltar por sobre las etapas de desarrollo tradicionales.

En su conjunto, el mundo se ha beneficiado inmensamente con el aumento del comercio global y la movilidad del capital. Ahora es tiempo de cosechar los beneficios de la movilidad del talento. A diferencia del comercio y las finanzas/capitales, la migración sigue estando muy restringida, a pesar de que el crecimiento económico depende en gran medida de la disponibilidad de oportunidades de empleo y mayores ingresos sobre el trabajo, lo que a su vez exige movilidad, tanto global como nacional.

Las autoridades cuentan con muchas herramientas para mejorar la movilidad global del talento. El carácter multifacético del tema llama a establecer más relaciones de colaboración entre los sectores público y privado. Las empresas y universidades son los principales participantes de la carrera global por el talento, pero las organizaciones de gobernanza global, los bancos de desarrollo multilaterales y los grupos de la sociedad civil también tienen papeles clave que desempeñar. También lo tiene la tecnología, que hoy hace posible la movilidad del talento virtual a través de videoconferencias, plataformas digitales, bolsas de trabajo en línea y otras aplicaciones.

La carrera global por el talento seguirá acelerándose a medida que los países compitan por los más brillantes. Los países de ingreso medio que no forman parte de la OCDE (especialmente China e India) se están convirtiendo en un destino cada vez más importante para el trabajo con habilidades complejas. A medida que estos países crecen, seguirá declinando el atractivo económico global de las economías avanzadas. En sus marcas, listos… ¡ya!

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Ejaz Ghani es Economista en Jefe del Banco Mundial.
© Project Syndicate 1995–2018

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