FUTURO | Un científico chino dice haber modificado genéticamente a bebés | RED/ACCIÓN
Futuro |   30 de noviembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

FUTURO | Un científico chino dice haber modificado genéticamente a bebés

El mundo científico está conmocionado por la noticia de la modificación genética de dos gemelas por parte de un experto chino. Por otro lado, un nuevo estudio reveló que las redes sociales causan depresión y soledad entre sus usuarios. Esta semana, sin embargo, también compartimos material del lado luminoso de la tecnología: aterrizamos nuevamente en Marte, Elon Musk llega con otra idea disruptiva, y nos asomamos al futuro de la movilidad.Espero que disfrutes de la tercera edición de FUTURO.

1. Un científico chino dice haber modificado genéticamente a bebés

El investigador He Jiankui está en el medio de una polémica mundial por haber revelado, a través de un video que subió a YouTube, que modificó genéticamente los embriones de dos gemelas para volverlos más resistentes al VIH, del cual el padre es portador.

Científicos de todo el mundo se manifestaron en contra de Jiankui e incluso desde la SUSTech (Universidad del Sur de Ciencia y Tecnología, de China), donde trabaja el experto, dijeron que “desconocían el proyecto de investigación y su naturaleza”. El Comité Académico del departamento “cree que la conducta del doctor He Jiankui al usar CRISPR/Cas9 para editar embriones humanos violó gravemente la ética y los códigos de conducta académicos”. La técnica utilizada por el científico permite identificar y reemplazar partes indeseables del genoma de los embriones.

“Si es cierto, este experimento es monstruoso”, afirmó Julian Savulescu, profesor de la Universidad de Oxford. “Los embriones estaban sanos, sin enfermedades conocidas. La edición genética en sí misma es experimental y todavía está asociada con mutaciones no buscadas, capaces de causar problemas genéticos en etapas tempranas y más tardías de la vida, incluido el desarrollo de cáncer”.

Si bien esto generó una tormenta de críticas, todavía la investigación no pudo ser constatada porque no fue publicada en ninguna revista especializada y, por ende, tampoco pudo ser sometida a análisis. Aún así, se genera un debate científico, ético y filosófico.

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2. Usar mucho las redes sociales nos causa depresión y soledad

Un nuevo estudio, realizado por la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, reveló que las redes sociales causan depresión y soledad en quienes las utilizan mucho. Para la investigación, los expertos evaluaron el estado de ánimo y el bienestar de estudiantes de la universidad. Se le pidió a la mitad de los participantes que siguieran usando las redes sociales como siempre, mientras que a la otra mitad se le pidió que usaran, sólo 10 minutos por día y durante tres meses, Facebook, Instagram y Snapchat.

“Los resultados de nuestro experimento sugieren fuertemente que limitar el uso de las redes sociales tiene un impacto directo y positivo en el bienestar subjetivo, especialmente con respecto a la disminución de la soledad y la depresión”, indica el estudio. Si bien la investigación fue realizada en una pequeña muestra de un grupo etario particular, no se trata del primer estudio que revela este tipo de indicaciones.

Malas noticias para los que estamos todo el tiempo con el celular mirando Instagram, Facebook o Twitter. Tendremos que hacer fuerza para empezar a alejarnos un poco de esas plataformas… o no. Al menos, ya tenemos en claro cuáles pueden llegar a ser las repercusiones.

3. Algunas aerolíneas usan algoritmos para separarte de tu familia y hacerte pagar más

Margot James, la ministra de Cultura Digital del Reino Unido, reveló que algunas aerolíneas crearon un algoritmo para identificar cuando estás por viajar con tu familia, y te asigna asientos diferentes para que los viajeros paguen un fee extra para poder estar juntos. Llevan a cabo este tipo de medidas incluso cuando hacerlo supone, según informa la Royal Aeronautical Society, un riesgo para la seguridad del vuelo: es inseguro porque ante un potencial accidente en el que haga falta evacuar la aeronave, esta medida haría todo más lento.

“Tienen la imprudencia de separar a los pasajeros y cuando una familia desea viajar junta la hacen pagar más. Utilizar algoritmos para engañar al gran público es un ejemplo de una explotación muy cínica”, dijo James.

Foto: HO / NASA/JPL-CALTECH / AFP

4. La sonda InSight llegó a Marte

Seis años después del aterrizaje del rover Curiosity, la NASA volvió a colocar una sonda en Marte. Se trata de InSight, que el pasado lunes y después de casi siete meses de haber estado flotando en el espacio, logró desplegar sus paneles solares, que le permiten recolectar la energía necesaria para funcionar. “Hay una belleza muy tranquila acá. Estoy deseando explorar mi nuevo hogar”, fue uno de los primeros mensajes que se pudieron leer desde la cuenta oficial de la sonda en Twitter, @NasaInSight.

Es la primera misión diseñada para estudiar el interior de Marte y el trabajo que realizará InSight no es en la superficie del planeta, sino en el subsuelo. Con la tecnología que transportó se podrá averiguar si el planeta rojo está activo desde el punto de vista geológico y térmico.

5. Elon Musk quiere conectar a todo el mundo a Internet

Después de haber revolucionado a la industria espacial creando cohetes capaces de aterrizar luego de haber sido lanzados al espacio, Elon Musk quiere seguir cambiando el mundo. Esta vez, a través de miles de satélites interconectados para darle Internet a todo el planeta, haciendo foco en zonas remotas en las que es prácticamente imposible realizar cableados de conexión.

SpaceX, la empresa que llevará adelante el proyecto Starlink, recibió aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos (FCC) para lanzar más de 7.500 pequeños satélites de 10 centímetros y 1,3 kilos. Así, SpaceX será la empresa con mayor número de objetos en el espacio. Todavía no hay fechas exactas, pero para 2024 se espera que Starlink tenga el 50% de los satélites en órbita.

La tecnología de satélites baratos de SpaceX recuerda a Satellogic, la compañía argentina que está desarrollando nanosatélites baratos, que pueden ser lanzados al espacio con fines educativos y para la observación terrestre.

6. Hay tanta gente borrando su cuenta de Facebook que ya hay delays

Quizás no lo sepas, pero Facebook permite que descargues toda la información que tenés almacenada en la red social (fotos, publicaciones, videos, amigos, locaciones). Se trata de una característica que muchos empezaron a usar después del escándalo que involucró a Cambridge Analytica. Incluso es algo que la red social recomienda hacer cuando estás a un paso de eliminar tu usuario.

Y hay tantas personas intentando borrar su cuenta en la red social que ahora está funcionando con grandes delays. “Durante las últimas dos semanas, experimentamos un mayor volumen de solicitudes de descarga de información de lo habitual. Esto significa que se está demorando más de lo normal en procesar las solicitudes”, dijo un vocero de Facebook.

Si bien no se sabe cuál es el número exacto de personas que está intentando eliminar su cuenta, esta noticia llega en un momento crucial en el que el New York Times reveló que la red social contrató a una compañía que investigaba a sus detractores, entre los que estaba el multimillonario George Soros.

Video: Gogoro

7. El futuro de la movilidad

La empresa taiwanesa Gogoro está apostando a los vehículos eléctricos y parece haberle encontrado la vuelta a un sistema de baterías intercambiables para scooters. Pusieron, en puntos estratégicos de Taipei, más de 800 estaciones de carga con decenas de baterías para que los usuarios lleguen al lugar, saquen las baterías que tienen descargadas de sus motos y se lleven las que están cargadas. El sistema funciona con suscripción. Los clientes deberán pagar diferentes precios dependiendo de cuántas veces vayan a usarlas.

8. Cómo las compañías tecnológicas empezaron a redefinir nuestras ciudades

Es llamativo cómo, poco a poco y sin darnos cuenta, las empresas tecnológicas más importantes no sólo empezaron a acaparar el mundo del desarrollo e innovación, sino también el de nuestras ciudades.

Por ese motivo me pareció tan interesante el artículo que Cristina Mateo Rebolledo, la directora ejecutiva de la Escuela de Diseño y Arquitectura de la IE University, escribió para RED/ACCIÓN, donde explica la importancia que tiene “saber quién está al frente de las decisiones que definen el día a día de nuestras ciudades”.

Aunque suene raro, empresas como Amazon, Google, Apple o Facebook, en muchos casos, se convirtieron en alcaldes de las ciudades.

La modificación genética de embriones por parte del investigador He Jiankui y la depresión generada por las redes sociales seguirán dando que hablar en las próximas semanas. Yo voy a estar acá para contarte todo lo que suceda. ¡Gracias por estar del otro lado leyendo FUTURO, y buen fin de semana!

Axel.

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Sustentabilidad | 17 de enero de 2019

Foto: Amali Tower / Climate Refugees

Refugiados climáticos: una marcha silenciosa que desafía al mundo entero

Un granjero mexicano que ve perjudicada su actividad por los cambios en los patrones de las lluvias. Un padre nigeriano preocupado por el estilo de vida que lleva su hijo al tener que movilizarse por la sequía. Los dos tienen algo en común: la eterna búsqueda por sobrevivir. No son protagonistas de películas de ciencia ficción de un futuro muy lejano. Son historias de vida del presente.

Según el Banco Mundial, para 2050 habrá más de 143 millones de migrantes internos por motivos climáticos en África al sur del Sahara, Asia Meridional y América Latina. Hoy, no hay definición global que los incluya, no hay política que los proteja. Son la cara invisible del cambio climático. Representan uno de los principales desafíos de nuestro tiempo. Y necesitan de una primera acción: que hablemos sobre ellos.

El problema: breve descripción de una realidad que alarma

Las actividades humanas, basadas en la explotación de combustibles fósiles, emiten gases de efecto invernadero que generan un aumento de la temperatura del planeta. Los efectos de este cambio climático son múltiples e implican una realidad: hay personas que no pueden continuar con su vida en el lugar habitual.

El aumento en el nivel del mar pone en riesgo la supervivencia de las islas y ciudades costeras. El estrés hídrico -con períodos de sequías y otros de intensas precipitaciones que conllevan inundaciones- pone en alerta el futuro de muchas comunidades en SudAmérica. Los ciudadanos deberán iniciar una dificultosa marcha para sobrevivir. Ya se empieza a hablar de refugiados climáticos.

El debate: cuando las palabras y las definiciones importan

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un refugiado es quien huye de conflictos armados o persecusión y, como le es peligroso volver a su país, necesita asilo en otro lugar. Allí, los Estados y organizaciones le brindan asistencia y protección. Mientras que un migrante es quien elige trasladarse para mejorar su vida en busca de un trabajo o educación, pero aún recibe la protección de su país de origen al cual puede volver.

En la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 -aún vigente- los motivos ambientales brillan por ausencia en la teoría, pero no en la práctica. “Es una definición que prevé a la raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opinión política como motivos de persecución, pero no al clima. La falta de una definición sobre los refugiados climáticos impide poder precisar de quiénes estamos hablando”, reflexiona Ignacio Odriozola, abogado de la Universidad de Buenos Aires e investigador para la Red Sudamericana para las Migraciones Ambientales (Resama).

Refugiados en África. Foto: Amali Tower / Climate Refugees

Cuando la cuestión ambiental es causa de movilización, también valen las diferencias de conceptos. “Puede haber un terremoto y no necesariamente eso genera migrantes o refugiados por motivos ambientales. La incidencia tiene que ser tal que no implique un desplazamiento temporario y donde los medios de subsistencia ya no estén garantizados luego del desastre natural. Un mismo terremoto puede significar para algunos la obligación de desplazarse y llegar a otra región, y para otros una simple evacuación temporaria”, diferencia Odriozola.

“Podemos estar años buscando una definición. Definitivamente, el cambio climático va a reconfigurar la migración. Es ridículo pensar que los cambios del clima no van a afectar los movimientos de las personas”, opina Alex Randall, director de programa de la Climate and Migration Coalition.

La clave: las personas detrás de cada evento climático

Mortaza Behboudi es un joven fotoperiodista. La causa que le permite contar con el pasaporte de refugiado afgano en Francia fue política. Pero, por fuera de su situación personal,  su visión es más amplia: “En la isla griega de Lesbos conocí a muchas personas que tuvieron que abandonar Bangladesh por los desastres naturales. Ellos, como tantos otros desplazados por el clima, no tienen ningún estatus. La definición de refugiados es importante para garantizarles protección internacional. Los refugiados no somos sólo refugiados. Por la guerra, la persecución, la situación política o el clima, tuvimos que dejar nuestro país. Necesitamos protección fuera de nuestro hogar”. Hoy, Mortaza dedica su profesión a visibilizar historias de refugiados.

“A pesar de que la definición de refugiado no incluye al cambio climático, si le preguntas a algunos de los afectados te dirán que son refugiados, que se sienten como tales”, manifiesta Amali Tower, fundadora y directora ejecutiva de Climate Refugees.

Refugiados en África. Foto: Amali Tower / Climate Refugees

La organización realiza investigaciones de campo para visibilizar las historias de quienes se vieron obligados a abandonar sus hogares por motivos ambientales. “Estamos hablando de desplazamientos humanos. El énfasis debe estar en las personas. Ello nos permitirá pasar de la discusión y el debate sobre la ciencia al hecho de que lo que se dice está ocurriendo. Y está sucediendo hoy, no mañana”, subraya.

De entre esas historias de vida, Amali recuerda la de un refugiado nigeriano en el país vecino: Níger, que tuvo que movilizarse en varias ocasiones en un mismo año por la sequía. “Él estaba preocupado. Las razones ambientales lo obligaron a tener que elegir estar cerca del curso del agua del lago para sobrevivir y resignar la educación de su hijo a quien no pudo enviar al colegio”.

El caso de Leo: una historia entre millones

“El tifón Haiyan tuvo un impacto significativo en mi vida y en mi familia”, con estas palabras Leo Christian V. Lauzon empieza a contarnos su historia a través de un chat de Facebook. Nació y creció en Tacoblan, la ciudad de Filipinas más afectada por el fenómeno natural.

Filipinas tras el paso del tifón Haiyan. Foto: Leo Lauzon

Tras el tifón, su casa y sustento estaban destruidos. “La paz y la seguridad eran un problema. Cuando los reclusos pudieron escapar de las cárceles y las personas estaban desesperadas por encontrar comida, surgieron delitos como el robo y el saqueo”, recuerda. Mientras, escaseaba el agua limpia y la comida, reutilizaban el agua de lluvia para lavar los platos y bañarse, y había dificultades para conseguir medicamentos.

Dos semanas así fueron suficientes para tomar la decisión de abandonar Tacoblan. “Mientras nos dirigíamos a la ciudad portuaria de Ormoc, yo lloraba. Solía salir de la ciudad para participar en conferencias, reuniones y capacitaciones. Pero esa vez me iba como desplazado interno”. Algunos decidieron volver, otros migraron a otras ciudades.

Filipinas tras el paso del tifón Haiyan. Foto: Leo Lauzon

El tifón Haiyan dejó más de 10.000 muertos en Filipinas. Leo perdió a su tía y un primo. A cinco años, todavía espera que el gobierno realice las pruebas de ADN en los restos encontrados para darles un entierro adecuado. El estrés tras el tifón afectó la salud de su abuela y su propia vida no fue la misma desde entonces.

Su mensaje hoy es claro: “Es hora que los gobiernos comiencen a considerar el clima como una causa de migración y enfrenten la realidad de que algunas personas serán refugiados climáticos, les guste o no. Es importante para los países en desarrollo, como Filipinas, que el cambio climático sea reconocido como causa de migraciones y se integre en sus políticas”.

El desafío: no se migra por una sola causa, sino por muchas

Cada vez que se habla del muro que Donald Trump quiere construir entre Estados Unidos y México, Randall recuerda el testimonio de un granjero mexicano que vio afectada su actividad por los cambios en los patrones de la lluvia. Año tras año, cruzaba la frontera para hacer otros trabajos en suelo norteamericano y volvía a México con su familia para el período alto de cosecha. “Para él la habilidad de cruzar la frontera era una cuestión de supervivencia ante el cambio climático”, expresa Randall.

En su más reciente presentación en la COP24 en Polonia, el ex vicepresidente norteamericano, Al Gore, mostró un diferencial con sus exposiciones anteriores: se refirió a la incidencia de la sequía en los movimientos migratorios en Centroamérica. Es más, argumentó que la propia crisis migratoria desde Siria a Europa tuvo también su causa climática: “La sequía de 2006-2010 convirtió la tierra fértil en desierto”.   

¿Se movilizan por el clima? ¿Por la situación política? ¿Por una crisis social? Randall es contundente: “El movimiento migratorio no se produce por una única causa. Venimos hablando mucho sobre migraciones, pero poco sobre las causas climáticas del problema”. Odriozola coincide: “Ningún tipo de desplazamiento es monocausal. Lo que da la pauta de que hablamos de refugiados climáticos es cuando el factor climático incide sobre todos los demás”.

La actualidad: entre la decisión política y la resistencia cultural

Además de una definición que lo incluya, el problema exige acciones. ¿Cómo se responde desde la política? En diálogo con el programa radial Sábado Verde, Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica de España, argumenta: “Es un tema que merece una atención mucho más seria y una anticipación mucho más clara. Cuando la gente deja el lugar en el que vive, lo hace llevada por la desesperación y la voluntad de buscar una alternativa allí donde no se le ofrece”.

Residente de la comuna de Jérémie, en Haití, tras el devastador paso del huracán Matthew, en 2016. Foto: UN / Logan Abassi

Para la referente española, hay dos caminos sobre los cuales trabajar. Primero, evitar que una persona llegue a abandonar su sitio a través de la prevención y la generación de resiliencia “para que uno pueda quedarse donde está y donde quiere estar”. Segundo, cuando el contexto es tal que la salida es inevitable, la comunidad internacional deberá responder de una forma solidaria.

Ante la crisis actual del multilateralismo, Odriozola considera que las soluciones vendrán a nivel regional, no universal. Pero advierte la importancia de considerar a los afectados en ese camino. “Puede haber solidaridad de ciertos países en recibir a estas personas, pero también hay reticencia de ellas a irse. Los ciudadanos de las islas del Pacífico Sur, por ejemplo, no quieren irse sino que exigen justicia climática: reclaman terminar con la degradación del ambiente para garantizar su supervivencia”.

Residente de la comuna de Jérémie, en Haití, tras el paso del huracán Matthew, en 2016. Foto: UN / Logan Abassi

¿Por qué esta resistencia? El investigador es claro: “Estás perdiendo tu territorio y, en parte, la misma definición de Estado, que incluye territorio, población, gobierno, soberanía. Es parte de la identidad”.

Una primera solución: la información como poder para el cambio

Los expertos coinciden: debemos iniciar la conversación a través de sus protagonistas para llevar el tema a la agenda política internacional y promover acciones concretas. ¿Qué podemos hacer nosotros? “Apoyar nuestro trabajo y el de las organizaciones. En nuestro caso, el dinero se destina a las investigaciones de campo que visibilizan las historias”, responde Tower.

Haití tras el huracán Matthew, en 2016. Foto: UN / Logan Abassi

La conversación nos necesita conscientes y conocedores de la problemática. Ello es lo que impulsó al equipo de Climate and Migration Coalition a organizar el curso online “Cambio climático y migración: predicciones y política”. Randall nos anticipa: “El curso incluye conocimientos básicos sobre la temática, los motivos ambientales por los cuales la gente migra, las investigaciones científicas que explican el cambio climático y, lo más importante, testimonios de personas, historias de vida”. La propuesta es gratuita, digital, global y en inglés. Inicia el próximo 14 de febrero.

Inscribite

El curso no está dirigido a nadie en particular, más bien a todos los interesados en el tema. El presente nos desafía a mostrar estas historias, a exigir una respuesta política internacional, a visibilizar esa cara invisible del principal problema de nuestro siglo: el cambio climático. Tower nos deja un mensaje para reflexionar: “Usen sus voces para promover el cambio en sus comunidades; hablen a nivel local, estatal e internacional; firmen una petición; marchen en una protesta; usen su voz para expresar su preocupación. El cambio climático es un problema con la capacidad de impactarnos a todos por igual”.

Tecnología | 17 de enero de 2019

Ilustración: Mana Le Calvet

Conspiración tecnológica o una sociedad superficial: ¿qué hay detrás del #10YearChallenge?

Lo habrán visto: gente subiendo imágenes comparativas entre ellos hoy y ellos diez años atrás. Lo habrán hecho, incluso: un espejo de lo que fueron y lo que son, un recuerdo de aquel 15 de enero de 2009 y este 15 de enero de 2019. Habrán pensado dónde estaban aquel verano, cómo tenían el pelo, con qué amigo o familiar se juntaban que ya no.

Quienes saben de lo que hablo conocen el fenómeno como el #10YearChallenge (el desafío de los 10 años). Hay algo clave en ese nombre, la palabra desafío. Pensemos: ¿cuál sería, técnicamente, el desafío en todo esto? No solo validar nuestra vanidad, les aseguro.

La variante filosófica del asunto pregunta por qué nos divierte tanto. Un día algo sucede en las redes que todos hacen y parece relevante y por algún motivo no queremos quedarnos afuera. Nos lanzamos a eso como si fuera una aventura, como quien entra a una pista de baile en busca de su gran amor.

Pasó a fin de año con el Top Nine 2018, de repente todos ponían en Instagram un mosaico demodé con las nueve imágenes más celebradas de su año. ¿Por qué? ¿Qué nos falta y qué nos da aquello que se vuelve tendencia? Puse algunos likes en aquel entonces, algo del año ajeno contaba también mi año, pero no quise hacer el propio. Una voz de alerta, supongo.

También pasó con el huevo. Obviamente, si usted es una persona con relativa curiosidad se preguntará qué es el huevo. La respuesta es fascinante y parece una obra de Duchamp. A algún extraño habitante de esta tierra se le ocurrió hacer una cuenta de Instagram de un huevo en la que invitaba a la gente a ponerle like a ese huevo (el posteo único de la cuenta) y así lograr que fuera la imagen más likeada de la historia de Instagram (récord que ostentaba Kylie Jenner, la hermana de Kim Kardashian, con 18 millones). El truco funcionó y explotó ayer: siete millones empezaron a seguir la cuenta y la imagen acumuló 45 millones de likes.

Tengo amigos que respeto incluso que dieron su aporte para el éxito del huevo. Cuando les pregunté por qué, la respuesta fue una mueca tan inentendible como el like mismo. Esa mueca era la forma en la que el cosmos me avisaba lo obvio, lo que ya debí entender cuando compartí en Instagram la primera de mis notas: este es el mundo en que vivimos.

Entra entonces la segunda variante de la cuestión, y en este caso además la más interesante. Los creadores de huevo rápidamente pusieron un link en el perfil en donde uno puede comprar el merchandasing del testículo. Digamos que ahí el truco es más bien obvio y de mal gusto, ¿pero en un caso como el del 10 year challenge? Si subir imágenes es gratuito, ¿quién monetiza?, ¿qué dios detrás de dios saca provecho?

No tan difundido como el challenge pero casi, apareció una nota en Wired sobre el riesgo de exponer tan livianamente esta información y sobre la posibilidad de que el meme lanzado alegremente fuera en verdad un truco para entrenar un algoritmo de reconocimiento facial que tome en cuenta el envejecimiento.

En el artículo, la periodista Kate O’Neill dice: “los humanos son las fuentes de datos más ricas para la mayoría de las tecnologías emergentes en el mundo. Debemos saber esto, y proceder con la debida diligencia y sofisticación”. Además, expone las muchas maneras en que podría usarse “el desafío” para mejorar el machine learning.

Sí, las imágenes ya estaban a disposición en la web, dice, pero no necesariamente catalogadas o fechadas. Para ella, quienes aceptaron el desafío le indicaron a un posible algoritmo cómo eran antes y cómo son ahora. Dicho de otro modo, se clasificaron.

Lo mismo sugirió Nicholas Thompson, editor en Wired: “Digamos que querés entrenar un algoritmo de reconocimiento facial que tome en cuenta el envejecimiento. ¿Qué hacer? Tal vez empezar con un meme como # 10YearChallenge”. Para él, la movida que tanto divierte a la multitud bien podría ser una herramienta. ¿Es muy difícil pensarlo sin parecer un loco alterado por las teorías conspirativas que necesariamente terminarían teniendo base en el 9/11 y las Torres Gemelas?

Cualquiera que profundice sobre el tema va a encontrar rápidamente artículos sobre China. Es que el gigante asiático está desarrollando fuertemente tecnologías de reconocimiento biométrico. Por lo pronto, los chinos ya pueden extraer plata o registrarse en vuelos por medio de reconocimiento facial. La tecnología tiene cientos de bondades: es fácil encontrar a alguien que se pierde, es fácil detener delincuentes… pero toda virtud tiene al acecho a su enemigo más vulgar: el abuso de poder. Con esta técnica, quienes se opongan al gobierno podrían ser vigilados las 24 horas del día. Big brother, un poroto.

Consultado sobre el tema de challenge, Hipólito Giménez Blanco (consultor en tecnología y experto en e-commerce), dice: “Es sorprendente: aparece lo del #10YearChallenge y todos se suben a compartir datos gratis. Nadie piensa que está facilitando el trabajo de los data scientists y ayudando a los algoritmos a trabajar mejor”.

Y agrega: “¿Está mal que la gente ayude a mejorar los algoritmos? No necesariamente, pero sí me parece que está mal que no lo sepan. Hay que empezar a ver la información comoun bien de cambio. Imaginemos esta situación: un día de tu cuenta de banco te sacan 500 pesos de prepo que van a ser utilizados para terminar con el hambre en el mundo. ¿Está mal que se termine el hambre en el mundo y que vos ayudes a eso? No. Pero por seguro en ese caso vas a pedir que te los pidan en lugar de sacártelos. Con la información es lo mismo, solo que no hay esa conciencia”.

¿Se imaginan? Le damos el poder de nuestro dinero y nuestra información a Greenpeace, Unicef y la fundación de Madonna en el África, ¿viviríamos en un mundo mejor? Me pregunto si un mundo mejor es un mundo que funciona bien pero en el cual somos marionetas, o uno que funciona mal pero donde todo es producto de nuestros actos y decisiones.

Yo no lo sé, por supuesto, pero seguro que Mark Zuckerberg tampoco. Ni él debe entender del todo el mundo del que es parte. Aunque claro, yo no lo entiendo desde mi departamento en el barrio porteño de Chacarita, él no lo entiende desde alguna isla a su nombre. Es solo una nimiedad paisajística, ¿pero por qué alguien que maneja esa cantidad de información es capaz de comprar una isla y yo no?

Es naif preguntárselo, pero Hipólito me ayuda en la respuesta: “Un ejemplo: los sitios necesitan validar permanentemente que la gente que llena los formularios online no sean robots sino personas, entonces se desarrolló una tecnología que se llama CAPTCHA. En principio era para identificar textos. Te muestran un texto, vos lo transcribís y con eso van creando una base de conocimiento que validan con patrones para saber que lo que escribiste sea lo que aparecía en la imagen. Eso evolucionó y ahora Google lo usa para casi todo. Ofrece el servicio de validación gratuita pero va recopilando información. Así por ejemplo te pide que reconozcas semáforos en fotos y bien podría cargar esa información en Waze, que ahora fue comprado por Google. Otra vez: es un ejemplo de cómo a veces sin saberlo estamos trabajando para grandes empresas o regalándoles información”, explica. Es decir, aunque algunos seamos chicatos para verlo, es un negocio absoluto tener dominio de la información de las personas.

Juan Melano, analista en tecnología, también analiza el fenómeno: “Esto ya lo vimos en Cambridge Analitica, era toda infomacion que salía de juegos inocentes que después se usaba con fines políticos”, dice.

Aunque advierte que “todas las cosas que compartimos es información pública que está siendo utilizado por empresas”, ve una luz de esperanza en algunos proyectos surgidos desde la industria misma de la tecnología: “Toda la iniciativa de OAI (Open Artificial Intelligence) de Elon Musk está encaminada hacia ese lado: si todos los algoritmos de inteligencia artificial que vamos creando son de open source o de código abierto podemos saber qué está haciendo esa inteligencia con los datos que nosotros le proveemos. Obviamente es medio utópico, pero es interesante el ejercicio para explicitar que se pueden hacer cosas no benignas con los datos y con los procesos de inteligencia artificial que hay detrás”.

Pienso cómo hacer trampa desde dentro yo también. Cómo engañar a la matrix. Lanzaría un nuevo desafío. Lo llamaría el Two Centurys Challenge. Postearía fotos del alma del ser humano entonces y el alma del ser humano hoy. Es un artefacto extraño, lo sé. ¿El hombre sigue siendo el lobo del hombre? O el espía, o el amante secreto que un día te deja desnudo en plena avenida de la libertad. ¿Será que los dinosaurios se fueron de mambo con la tecnología y chau? ¿Será que somos libres realmente o hijos de un algoritmo?

Cierro el pico. Aprete aquí abajo el botón minimizar. Prometo no robarle su huella dactilar.

Opinión | 17 de enero de 2019

Reflexiones de una premio Nobel: “Hay que dar tiempo y recursos a la ciencia básica”

Donna Strickland es profesora en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Waterloo y ganadora del Premio Nobel de Física 2018

El anuncio de mi obtención del Premio Nobel de Física por el desarrollo de un método para generar pulsos ópticos ultracortos de alta intensidad (CPA por sus siglas en inglés) ha suscitado un gran interés por las aplicaciones prácticas de este logro.

Es lógico que la gente quiera saber cómo le puede afectar este método pero, como científica, me gustaría que la sociedad se interesase también por la ciencia básica, que conocieran todos sus aspectos. Al fin y al cabo, no se pueden obtener avances sin investigar. Merece la pena apoyar el aprendizaje de la ciencia por la ciencia, sin pensar únicamente en sus posibles aplicaciones prácticas.

Desarrollé el CPA a mediados de la década de los ochenta junto con Gérard Mourou, con quien comparto el Premio Nobel. Todo comenzó cuando mi compañero se preguntó si podría incrementar la intensidad del láser por órdenes de magnitud o por factores de mil. Mourou, mi supervisor del doctorado en la Universidad de Rochester en ese momento, sugirió estirar un pulso ultracorto de baja energía para amplificarlo y, posteriormente, comprimirlo. Yo, como estudiante de posgrado, me encargué de los detalles.

El objetivo, revolucionar la física del láser

Nuestro objetivo no era otro que revolucionar el campo de la física láser de alta intensidad, un área fundamental de la ciencia. Queríamos comprobar cómo la luz intensa modifica la materia, y cómo la materia afecta a la luz en esta interacción.

Después de un año construyendo el láser, pudimos probar que era posible aumentar la intensidad por órdenes de magnitud. De hecho, el CPA produjo los pulsos de láser más intensos registrados hasta el momento. Nuestro descubrimiento cambió la manera de entender cómo interactúan los átomos con la luz de alta intensidad.

Pero todavía tuvo que pasar una década para que se hicieran visibles los usos prácticos comunes de hoy en día.

El láser y sus numerosas aplicaciones prácticas

El láser solo afecta al área donde es aplicado gracias a la brevedad de los pulsos de alta intensidad. El resultado es un corte preciso y limpio cuya aplicación ideal es en material transparente: un cirujano puede utilizar el CPA para realizar una incisión en la córnea de un paciente durante una cirugía ocular. Su efectividad es tal que puede cortar los componentes de cristal de nuestros teléfonos móviles.

Los científicos están aprovechando lo que se sabe sobre los láseres de CPA más intensos para utilizarlos en la aceleración de protones. Con suerte, algún día estas partículas aceleradas ayudarán a los cirujanos a extirpar tumores cerebrales inaccesibles hoy en día. Quizá, en el futuro, los láseres de CPA puedan deshacerse de la basura espacial empujándola fuera de nuestra órbita y de la atmósfera terrestre, donde se convertirá en ceniza y no podrá chocar con satélites activos.

En muchos casos, transcurren años e incluso décadas desde que se produce un hallazgo científico hasta que se desarrollan sus aplicaciones prácticas. Albert Einstein creó las ecuaciones para el láser en 1917, pero la primera demostración no llegó hasta el año 1960 de la mano de Theodore Maiman. Isidor Rabi fue pionero en medir la resonancia magnética nuclear en 1938, descubrimiento que condujo a la invención de la imagen por resonancia magnética. La primera prueba de IRM en un paciente tuvo lugar en 1977.

Está claro que las posibles aplicaciones merecen toda la atención pero, antes de conocerlas, los investigadores deben entender las preguntas básicas que hay tras ellas.

Hay gente a la que el término “ciencia básica” le crea la falsa impresión de que no afecta a sus vidas. Les parece algo lejano. Es más, el término “básico” responde a la definición no científica de simple, lo que socava su importancia en el contexto de la investigación básica.

Debemos facilitar a los científicos la oportunidad de investigar en ciencia básica a largo plazo y desde la curiosidad. Eso solo puede lograrse con tiempo y recursos. Porque la investigación que no repercute de manera directa en la industria o en la economía también merece la pena. Nunca se sabe lo que puede ocurrir si apoyamos una mente curiosa con ganas de descubrir algo nuevo.

The Conversation

Yo reciclo, ¿y vos?

¿Sabías que hay lugares de reciclaje en todo el país?

Buscá en tu ciudad

Sie7e Párrafos | 17 de enero de 2019

Crónica del agua sobre Epecuén

El agua mala
Josefina Licitra
Aguilar

Selección y comentario por Adriana Amado, Doctora en Ciencias Sociales por la FLACSO y analista de medios.

Uno (mi comentario)

Mil quinientos evacuados de las últimas lluvias dice el televisor, no importa cuando estén leyendo esto. En el mundo del calentamiento global, siempre habrá lluvias, inundaciones y evacuados. Pero algunas catástrofes condensan en sí mismas todas las catástrofes, como esa sopa que concentra en unos centímetros cúbicos un pollo cocinado con verduras. La tragedia de Epecuén es el caldo en que se cocina una de esas metáforas argentinas espesas: un pueblo que crece sin planificación pública al ritmo de la codicia individual que la naturaleza castiga con moraleja bíblica. Como si la fuerza sobrenatural fuera el único freno a la soberbia del sentido común. (…)

(sigue mi comentario)

Sentido común es el que dice que siempre que llovió paró y que los políticos roban pero ni siquiera hacen. Porque en la Argentina lo más común es el sinsentido de políticas públicas que desprecian el largo plazo que no entra en la estrechez de las campañas electorales. Y prefieren más asfaltos decorados con palmeras y menos desagües invisibles. Total, resarcir es más barato que construir y es más fotogénico el funcionariado entregando solidaridad ajena que inaugurando cloaca propia.

Sentido extraordinario es el de Licitra, que le permite relatar con compasión la historia de ese pueblo en el ombligo del fin del mundo que soñó con ser Saint Tropez y al final se convirtió en una Atlántida salada, tenebrosa. Una fosa que cristalizó los sueños en fósiles vulgares y desenterró cadáveres que flotaban a los ojos de los vivos para recordarles que ellos también estaban muertos. Agua mala es la parábola de un pueblo que vio hundirse sus modestas expectativas en aguas sépticas. Agua mala es esa que dicen que es mayoría en nuestro cuerpo y que en cada uno de los miles que alguna vez estuvimos inundados, será siempre tormenta.

Dos (la selección)

¿Aguantaría el terraplén? En Epecuén había dos opiniones encontradas. Estaban los llamados «alarmistas» —entre ellos, los bomberos de la zona– que auguraban un final trágico. Y estaban los que confiaban en los funcionarios municipales y provinciales, que habían jurado que cualquier desborde no superaría los diez centímetros, que Epecuén jamás se inundaría y que el pueblo seguiría siendo lo que siempre había sido: uno de los principales centros de turismo de salud de la Argentina. Un maná de aguas altamente salinas que ponían a Epecuén en un plano terapéutico a la altura del Mar Muerto, en Medio Oriente.

Tres

Con el sueldo de sereno, el padre de Alfredo fue ampliando su vivienda y la acondicionó para recibir turistas. Así lo hizo durante más de una década, hasta que llegó la inundación y ese y todos los negocios quedaron bajo agua. Para aquel entonces, Alfredo ya tenía veinte años y energía suficiente para desarmar la casa entera. Sacó puertas, ventanas, sanitarios. Y unos días después vio la llegada del lago y escapó a Carhué con su familia.

Cuatro

—A ver, señores: el agua nos pasa por encima, es preferible perder una temporada pero salvar las cosas –dijo Julio Fernández Badié, director de Turismo de Epecuén. Pero no hubo vecino capaz de escucharlo.

—No querían moverse de ahí —resume ahora Hirtz.

—¿Por qué cree que la gente ahora dice lo contrario?

—Bueno, a veces hay que encontrar un responsable de lo que pasó, ¿no? Mirando atrás en el tiempo, igual reconozco que hubo una credulidad mía, del intendente, del gobernador, del ministro, en la palabra de Hidráulica. Pero ahora con el diario del lunes todos tenemos la verdad. Esa situación a lo mejor la tendríamos que haber percibido y haber sido más agresivos. Porque cuando finalmente colapsa Epecuén y el agua empieza a venirse sobre Carhué, con cuatro años de atraso se terminan tomando las medidas de construir el canal aliviador, de volar los taludes del Ameghino, de poner el tapón… Pero en el momento era imposible saberlo.

Cinco

Ven las ruinas del supermercado El Pulpo, el Hotel Plage, la pizzería, los quinchos, el Castillo, la casa del doctor Gasparri, la panadería de Córsico, la heladería que hacía helado de mate cocido, la caramelería donde los chicos robaban caramelos, la cancha de bochas con un pizarrón donde había que anotarse para tener turno y jugar.

Ven botellas, mosaicos, espaldares, pedazos de platos: retazos de vida y de color que aparecen derrotados bajo las costras de sal.

Seis

Hubo familias enteras que quedaron a la deriva. En el caso de Esther, tenía allí a su padre, su suegro y un cuñado, y no sabía cómo rescatarlos. La Municipalidad había prohibido retirar los cajones porque el camino al cementerio estaba destruido, entonces la gente tuvo que buscar formas alternativas —no oficiales— para recuperar a sus muertos. En Carhué, una empresa funeraria empezó a vender sus servicios. Iban en una balsa y traían de regreso un féretro. También aparecieron buzos que cobraban por hacer ese trabajo. Y en algún momento, cuando la situación se hizo inmanejable, intervinieron los bomberos. Enviados por la Municipalidad, debían llevar los ataúdes y entregarlos a sus dueños siempre y cuando demostraran que tenían un lugar razonable —un cementerio— donde acomodarlos.

Siete

»Pienso en esto ahora, después del diluvio, cuando subo a mi escritorio y veo que la tela de araña no está. El agua barrió con ella, como barrió con tantas otras cosas. Y por primera vez después de la locura —de goteras, agua, mareas domésticas, papeles mojados, miedo: miedo a la próxima lluvia— me siento en mi silla, llena de supersticiones y rezos al cielo, y pienso en mi araña con amargura en el pecho. Como si la vida entera que habita en todas las cosas se hubiera escurrido por un tubo cloacal».


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Actualidad | 16 de enero de 2019

Cumbre Macri – Bolsonaro: por qué es tan importante que la relación funcione

Qué pasó. Mauricio Macri y Jair Bolsonaro apuestan a ser mejores amigos luego del primer encuentro bilateral en la que se presentaron oficialmente. Brasil es nuestro mayor socio comercial y de la recuperación económica de Brasil depende buena parte el repunte de la economía argentina y, por ende, el futuro político de este Gobierno y la reelección de Mauricio Macri.

La relación en números. Para dimensionar esa relación sirve destacar que por cada 3 puntos que crece el PBI de Brasil, el de Argentina crece 1 punto, según la Unión Industrial Argentina. Cifras del INDEC muestran que a noviembre de 2018 la Argentina había exportado poco más de US$ 10 mil millones a Brasil, lo que representa el 18% del total de las exportaciones y es una leve mejora sobre 2017. Y cabe mencionar que el 67% de las exportaciones a Brasil son bienes de origen industrial, algo que no ocurre con ningún otro mercado relevante en el mundo.

Por su parte, la Argentina importó casi US$ 15 mil millones de productos brasileños, lo que representa un 24% de las importaciones totales. Para Brasil, la Argentina es la tercera socia comercial más grande y representa el 6% de la suma de sus exportaciones e importaciones.

En 2017 casi la mitad de las exportaciones nuestras a Brasil estaban relacionadas con la industria automotriz y de transporte. Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba son las tres provincias que más exportan al país vecino.

Economía Brasileña en cifras. La economía de Brasil es la mayor economía de América Latina, la segunda de toda América (después de Estados Unidos) y la novena a nivel mundial, según el FMI. Tiene una población de 208 millones de habitantes y es el quinto país más poblado del planeta.

Tecnología | 16 de enero de 2019

Foto: Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima

Argentina logró extender la vida de una central nuclear y así bajar las emisiones de gases de efecto invernadero

En diciembre de 2015, la central nuclear de Embalse, en Córdoba, dejó de producir energía: terminó el ciclo ideado por los canadienses que la pusieron en marcha en 1984. Sin embargo, la Argentina tiene demasiada experiencia en tecnología nuclear como para dejar que la central simplemente se apagara. Por eso encaró una mega obra y logró lo que sólo siete países del mundo podrían haber hecho: renovó la central, le dio más potencia y el 4 de enero encendió el reactor que generará electricidad para 3 millones de personas durante 30 años más.

Para el país es un hito tecnológico que incluso podría exportarse: en el mundo hay 50 centrales como la de Embalse que necesitarán una renovación y Argentina podría competir en esas licitaciones. La obra, además, ofrece una segunda oportunidad para las centrales nucleares: constituirse en el complemento ideal de las energías renovables, ya que a diferencia de las centrales térmicas de gas o fuel oil, no generan los gases de efecto invernadero que alimentan el cambio climático.

Sólo siete países podrían haberlo hecho

“Lo que pasó en Embalse demuestra que Argentina domina la tecnología CANDU, que es la de la central cordobesa. Y es un hito tecnológico en términos de habilidades y capacidad de organizarse y articular esfuerzos privados y públicos para darle una nueva vida útil a una central nuclear”, considera el físico Diego Hurtado, director del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica de la Universidad Nacional de San Martín.

Francia, China, Estados Unidos, Rusia, Japón y Corea del Sur son los otros países que dominan esta tecnología. También son los únicos que construyen centrales nucleares destinadas a generar energía.

Para entender la dimensión del proyecto que llevó adelante Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal operadora de las tres centrales que tiene el país, sirve analizar algunas fechas y números. En primer lugar, el plan para extender la vida útil de Embalse empezó a diseñarse en 2005 y la obra en sí demandó tres años. La inversión global fue de US$ 2140 millones, casi cinco veces el presupuesto que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) tiene asignado para todo 2019.

Crédito: Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima.

En el proyecto participaron 650 ingenieros, técnicos y especialistas. Y 4200 operarios. Todo el personal fue entrenado dos años antes de la obra y durante la ejecución de los trabajos.

Explicar la ingeniería de los trabajos llevaría muchas líneas, aunque se puede leer en un documento interno que lo resume. Pero las tareas más relevantes fueron el retubado del reactor, el cambio de los generadores de vapor, el aumento de potencia y la actualización de toda la instalación.

Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero

La esencia de una central nuclear sucede en el núcleo del reactor. El de Embalse es de unos cinco metros de diámetro y paredes de acero. Ahí adentro ocurre de manera controlada un fenómeno físico: un átomo muy pesado, el uranio, se parte en dos cuando es bombardeado por neutrones, que son partículas muy pequeñas que conforman el átomo.

En ese proceso, además de los dos fragmentos en los que se divide el átomo, se liberan dos o tres neutrones que a su vez golpean otros átomos de uranio. Ese proceso, llamado fisión, produce una enorme cantidad de energía. Y esa energía es la que calienta el agua, generar vapor y alimentar una turbina que produce electricidad.

Lo podés entender fácil en este video de un minuto:

Fuente: Nucleoeléctrica Argentina.

Con la extensión de vida, Embalse también ganó potencia: pasó a ser de 683 megavatios, un 6 % más que antes. Es decir, cuando en invierno ya esté funcionando al 100 % de su capacidad, producirá energía como para 3 millones de personas. Y a un costo por debajo del promedio actual: US$ 47 el megavatio por hora, mucho menos que los US$ 75 promedio que paga hoy el Estado por la energía.

Con las tres centrales argentinas (sumando Atucha I y II) funcionando a pleno, la energía nuclear pasará a representar el 6 % de la matriz energética. Hoy, sin Embalse, es el 4,8 %.

Pero embalse representa algo más que un hito tecnológico. También, para varios especialistas, es una segunda oportunidad para la energía nuclear por su capacidad de complementar a las energías renovables sin emitir gases de efecto invernadero.

“La energía solar y eólica son intermitentes porque dependen de las condiciones climáticas para su generación. Por eso, las energías renovables deben complementarse con energía de base. Y lo que logramos al sumar energía nuclear es reemplazar en alguna proporción parte de la energía que la Argentina produce con las centrales térmicas, que son las que más gases de efecto invernadero producen”, analiza Julián Gadano, subsecretario de Energía Nuclear de la Nación.

Ocurre que en el país la energía eléctrica se produce en un 65 % por generación térmica, es decir en centrales que operan con combustibles fósiles: gas, fuel oil o carbón. Mientras que las centrales hidroeléctricas aportan un 27,5 % y las nucleares cerca del 5%. El resto, menos del 3% lo aportan las renovables.

Este gráfico muestra la evolución de la producción de energía eléctrica en Argentina, por tipo de fuente, en gigavatio-hora, para el período 1992-2017:

Fuente: Cammesa 2017

En gran medida por la composición de esta matriz es que el principal generador de gases de efecto invernadero es el sector energético.

“La central de Embalse va a evitar el equivalente de las emisiones anuales de seis centrales térmicas a gas o las emisiones equivalente a 1 millón de autos”, graficaron desde la Secretaría de Gobierno de Ambiente de la Nación.

Un pastilla de uranio (combustible de las centrales nucleares) del tamaño de una moneda de 25 centavos produce la misma cantidad de energía que 40 garrafas de gas natural o que una tonelada de carbón mineral o que 477 litros de petróleo, tal como lo ejemplifica este gráfico:

Fuente: Comisión Nacional de Energía Atómica.

Para el investigador de la Universidad Nacional del Centro, Gabriel Blanco, experto en emisiones y sus efectos en el cambio climático, las centrales nucleares efectivamente son más limpias en cuanto a la generación de gases de efecto invernadero, pero presentan otras dudas ambientales.

“El principal problema es qué hacer con los desechos combustibles (el uranio se mantiene radioactivo durante 10 mil años y por eso por ahora es almacenado en piletones dentro de los mismo predios de las centrales) y cuáles son los daños ambientales que genera extraer uranio”, remarca Blanco.

Las dudas sobre la cuarta central

La idea de que Argentina construya una cuarta central nuclear sigue en pie y está en la agenda del Gobierno. Sin embargo, para eso hay que pensar en una inversión que no baja de los U$S 6.000 millones. El socio para financiar esa central sería China, como se viene barajando desde hace por lo menos cuatro años, sin embargo por ahora no hay precisiones.

Desde la Subsecretaría de Energía Nuclear simplemente deslizan que en marzo puede haber novedades. “La intención es que Argentina pueda llegar al año 2050 con el 10 % de su energía producida por centrales nucleares”, se limita a decir Gadano.

Si bien Argentina domina gran parte de la tecnología nuclear, proporcionalmente genera menos energía nuclear que la media mundial, que es del 11 %.

Proporcionalmente, de los 30 países que tienen las 448 centrales nucleares del mundo, Francia es el país que más energía nuclear usa (72,8 % del total), seguido de Eslovaquia (54 %) y luego por Bélgica y Hungría (51,2 %). Para Estados Unidos representa el 19,6 %.

Mientras que de América Latina, sólo México (3,5 %) y Brasil (2,6 %) tiene centrales nucleares, pero con una incidencia menor dentro de su matriz energética que la que tiene la Argentina.  

La oportunidad de exportar conocimiento

“Lo que se logró en Embalse es sumamente importante. Porque una gran parte de las centrales CANDU están llegando a su fin de ciclo de vida útil. Por lo que la experiencia que obtuvo la Argentina es útil pensando en los reactores que tiene Canadá, Corea del Sur y China. En general todos los países están pensando extender el ciclo de vida. Y Argentina puede salir a ofrecer esos servicios”, considera Carla Notari, fundadora y decana del Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson, de la Universidad Nacional de San Martín.

Nucleoeléctrica Argentina podría ser la encargada de salir a pelear ese mercado. Al menos eso aventura Julián Gadano: “Estamos estableciendo contactos para que Nucleoeléctrica tenga un perfil más exportador”.

La tradición argentina en tecnología nuclear ya le permitió al país exportar reactores de producción de radioisótopos para uso medicinales a varios países: Perú, Egipto, Argelia y, el último en 2006, a Australia. Mientras que actualmente, la estatal rionegrina INVAP fabrica uno para Holanda.

A eso hay que sumarle el diseño que realiza la Comisión Nacional de Energía Atómica de un pequeño reactor de potencia (para generar energía) que podría ser exportado y sumar operaciones por no menos de U$S 50.000 millones en las próximas dos décadas. Suena exagerado, pero aparece como posible: el prototipo de reactor, llamado CAREM, lo está construyendo la CNEA en Lima, partido de Zárate, y prevén terminarlo en 2021.

Podría convertirse en el desarrollo más importante en toda la historia nuclear nacional. El modelo, llamado CAREM, puede sentar las bases para que la Argentina de pelea en un mercado mundial que podría llegar a demandar 425 reactores de este tipo de aquí a 2035, según un informe de la Agencia de Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

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Sociedad | 2 de julio de 2018

La deuda de sueño de los argentinos

Dormir pocas horas puede tener consecuencias graves en el cuerpo. A su vez es una práctica tan frecuente que se ha vuelto una epidemia sanitaria. Un grupo de científicos, entre ellos algunos de nuestras universidades, está buscando una solución.

La vida de dos comunidades tobas de Formosa, una con acceso a luz eléctrica y otra no, fueron estudiadas por científicos de las universidades de Quilmes, Washington, Yale y Harvard. La investigación detectó cambios en los patrones de sueño según las estaciones del año. También develó que cada día los pobladores que vivían sólo con luz natural dormían entre 45 minutos y una hora más. El informe se tituló Journal of Biological Rhythms y se publicó en 2015.

Sufrimos una carencia de sueño de dos a tres horas desde que Thomas Edison inventó la bombilla de luz, acentuada por las condiciones de la sociedad contemporánea, y los especialistas sostienen que un sueño deficiente es un factor de riesgo para la salud física y psíquica, agravado en ciertos grupos etarios como los adolescentes.

Por otro lado, un estudio publicado en 2017 por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina demostró que el 14,8% de los argentinos duerme menos de 6 horas por día. Un 14,2% manifestó una mala calidad del sueño y un 22% una somnolencia diurna.

Daniel Cardinali, doctor en Ciencias Biológicas e investigador de la medicina del sueño en la Universidad Católica Argentina (UCA) y el CONICET, dice que “un sueño diario deficiente es un factor de amplificación de los problemas relacionados con la salud tales como los trastornos psicológicos, la mala alimentación, el sedentarismo y la enfermedad cardiovascular”.

Los especialistas consideran que la somnolencia diurna asociada a los trastornos de sueño se vincula con el deterioro de la capacidad de trabajo y a un aumento del riesgo de accidentes de tráfico. Por otro lado, varios trastornos de salud tienen factores de riesgo asociados a una alteración del sueño. Es el caso de las enfermedades psiquiátricas como la ansiedad o la depresión; neurológicas como Alzheimer o Parkinson; trastornos cardiovasculares como la hipertensión arterial y las afecciones coronarias; enfermedades metabólicas como la diabetes y la obesidad; y ciertos casos de cáncer.

El fenómeno del sueño no es solo una cuestión de salud, sino social, económica y organizativa. En Estados Unidos los ingresos a los centros de salud por tratamientos de desórdenes del sueño aumentan un 12% por año y en Argentina se consumen 86,51 unidades de psicofármacos per cápita al año. Los conductores somnolientos provocan 1550 muertes por año y los accidentes vinculados representan 31.100 millones de dólares por año.

“La falta de sueño se volvió tan frecuente que hoy es considerada una epidemia para la salud pública por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos”, asevera Cardinali. Es que “el sueño está peleando por nuestro tiempo con la vida laboral, social y familiar; y termina en un lamentable cuarto lugar en esta competencia”, explica el especialista.

El Mapa del Sueño de los argentinos

Si bien existen investigaciones que se hicieron en algunas ciudades y provincias, no hay un mapa completo de nuestra relación con el sueño. Y estos datos son imprescindibles para diseñar políticas públicas.

Para esto se diseñó “Crono Argentina”, una convocatoria abierta a completar una encuesta para graficar cuánto tiempo se destina al descanso y en qué horarios (está disponible en Crono Argentina; es gratuita y demanda unos 20 minutos).

Diego Golombek es uno de los tres científicos al frente de la investigación, junto a  María Juliana Leone y Marina C. Giménez, y la define como “un mapa del sueño en Argentina: una foto de cómo dormimos en este rincón del planeta”.  La encuesta ya tiene 15.000 respuestas y se espera llegar a una base de datos de 100.000 casos que permita obtener información precisa sobre nuestro ciclo sueño-vigilia.

“Sospechamos que nuestro huso horario no está bien puesto, sino que es una convención política más que geográfica”, dice Golombek. Y agrega: “Este mapa nos va a permitir saber dónde estamos parados con respecto a nosotros mismos y a nuestros vecinos. Cómo estamos respecto a nuestro huso horario y si realmente estamos en un ciclo sueño-vigilia que tiene que ver con nuestra geografía”.

Es decir que vamos a tener información real para discutir si existe la necesidad de recurrir a cambios horarios en verano y en invierno, o tener varios husos horarios para las provincias cordilleranas, que son las que más se diferencian.

“Estos datos del sueño además se van a poder correlacionar con otros datos estadísticos que tienen el Ministerio de Salud y las provincias para detectar trastornos metabólicos, trastornos cardiovasculares, vinculados con la calidad del sueño”, dice Golombek.

La encuesta también se centra en los cronotipos: las preferencias horarias para hacer determinadas actividades. Se pregunta, por ejemplo, en qué momento del día uno se siente mejor preparado para sobrellevar una situación laboral muy demandante, pero también a qué hora se realiza con mayor efectividad actividad física.

El biólogo y escritor Diego Golombek. Foto: Andrés Pérez Moreno / Ed. Siglo XXI.

El biólogo y escritor Diego Golombek. Foto: Andrés Pérez Moreno / Ed. Siglo XXI.

Los pioneros

Alemania es el país pionero en realizar este tipo de investigaciones. Till Roenneberg, especialista en cronobiología en la Universidad Ludwig Maximilians, de Munich, realizó un mapa de su país y ha llegado a correlaciones entre horas de sueño y diabetes tipo 2, demostrando que las alteraciones del ritmo circadiano pueden causar obesidad y favorecer el desarrollo de tumores.

Además, Roenneberg plantea la necesidad de que, así como existe un proyecto de genoma humano, hay que tener un “sueñoma humano” para poder determinar cómo es la estructura del sueño y qué está pasando en la sociedad contemporánea.

Su proyecto se llama Human Sleep Project y se propone recopilar información global sobre las pautas de sueño de un millón de personas de todo el mundo. Además, quiere utilizar la web y la telefonía móvil para recopilar información en tiempo real. Los resultados del proyecto podrían tener repercusiones sanitarias y quizás también se logre desarrollar horarios individualizados para adaptar los relojes biológicos de la población a los relojes sociales marcados por nuestra vida cotidiana.

Alumnos agotados a las 7:25 am

Este tipo de estudios en profundidad ha permitido que en algunos lugares de Estados Unidos y de Europa se demore el inicio de las clases del tuno mañana, ya que este horario no tiene ningún sentido biológico y genera problemas de rendimiento y de conducta en los alumnos.

Diego Golombek propone que una vez que haya datos concretos del mapa del sueño de los argentinos, habría que hacer una prueba piloto en algunas escuelas y retrasar el comienzo del turno mañana. “Esta propuesta en general no es muy bien recibida y en seguida los padres, los directores y los maestros se quejan porque están pesando que planteamos empezar a las 10 de la mañana, pero no es así”, dice.

“Se ha demostrado que retrasando la entrada media hora o idealmente una hora se obtienen grandes resultados en los alumnos. Los chicos se sienten mejor, faltan menos a la escuela y tienen mejores notas. Si das la oportunidad a los chicos de que duerman un poco más, el resultado es tremendo”, sostiene el científico.

Algunas escuelas del estado de Minnesota, en Estados Unidos, pasaron la hora de inicio de las jornadas de 7:25 a 8:30, lo que hizo que las notas en Matemáticas aumentaran un 15% entre los alumnos. Y en el estado de Kentucky se disminuyeron casi un 20% los accidentes de tráfico entre los adolescentes por este pequeño retraso.

Las nuevas tecnologías se inmiscuyen en la cama

A las horas que nos robó Edison hay que sumarle sin duda el papel que juegan en la actualidad las nuevas tecnologías dentro de un modelo de sociedad bastante parecido al que estudia Jonathan Crary en su libro 24/7: Capitalismo tardío y el fin del sueño, donde dice que el tiempo de descanso es demasiado costoso y que el ideal es estar produciendo todos los días, las 24 horas del día.

Incluso cuando llegamos a la cama al terminar el día no podemos dejar de estar consumiendo. Nuestros grandes compañeros en las noches, antes de dormir, son los celulares, que emiten una luz en una longitud de onda que “despierta” al reloj biológico. “Hay una directa relación entre iluminación digital y sueño que se interrumpe”, dice Daniel Cardinali, del CONICET. “La lectura en digital frente a la lectura de papel retarda el sueño unos 30 minutos”.

“El sueño puede sufrir prejuicios o mermas a causa de esa vida sin pausa inducida por las nuevas tecnologías y la globalización, pero nunca podrá ser totalmente colonizado o racionalizado”, escribe Jonathan Cray.  Quizás sea el último refugio que nos queda para escapar a esa lógica 24/7 sea el sueño.

Sustentabilidad | 16 de enero de 2019

Ilustración: Mana Le Calvet

Playas de plástico en Buenos Aires: el mejor (o peor) ejemplo del impacto de nuestro consumo

Inauguramos SUSTENTABLES allá en noviembre de 2018 hablando de plásticos, plásticos y plásticos, y la urgente necesidad de reducir su consumo y eliminar los descartables. Con una comunidad internacional más concientizada sobre el tema, aún atravesamos una etapa de hacernos cargos de los errores del pasado.

Siempre le aconsejo a amigos, familiares y a las audiencias en las charlas que si quieren conocer cuál es el real impacto de nuestro consumo, que vayan a una playa, que observen el agua, que miren la arena. Ahí se hace visible aquello que parece invisible al momento de deshacernos de una botella, un cigarrillo o una bolsa. Y así lo ha confirmado esta semana el Censo de Basura Costera de la Fundación Vida Silvestre.

La investigación de campo en las arenas de la provincia de Buenos Aires evidenció que más del 80% de los residuos en las playas bonaerenses son plásticos.

De los 46.673 residuos recolectados, ¿cuáles fueron los más destacados? Bolsas plásticas, colillas de cigarrillo, restos plásticos, restos de nylon, tapitas, botellas y otros residuos. Todos residuos que tuvieron que tener otro destino, toda una contaminación evitable, toda una responsabilidad de nuestra parte que no debemos olvidar.

El censo se realizó en un área de 81 hectáreas alrededor de 16 localidades bonaerenses con la participación de 535 voluntarios.

Cada material que se arroja en un ambiente costero, cada mínimo kilo de basura que sale de una boca de tormenta o sistema pluvial llega al mar que, con sus movimientos, regresa parte de ellos a la orilla. El resto queda flotando en las aguas, afecta a especies animales y contamina los mares. Y no ocurre sólo en la famosa “isla de plástico del Pacífico”, sucede aquí en San Clemente, Villa Gesell, Mar del Plata, Necochea, Bahía Blanca…

Los resultados del censo buscan dar información para que se realicen las acciones necesarias, desde políticas de gestión de residuos hasta la concientización de locales y visitantes. Por eso, hoy los tips del final te invitan a involucrarte por esta causa.

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Actualidad | 23 de noviembre de 2018

Foto: Eitan Abramovich / AFP

Los argentinos siguen creyendo en la democracia en medio de una fuerte caída del apoyo en América Latina

El apoyo de los ciudadanos de la región al sistema democrático cayó al 48%, el peor indicador desde el 2001. El apoyo también bajó en Argentina, pero la última encuesta de Latinbarómetro, un prestigioso sondeo que desde hace 23 años registra las percepciones políticas de la población, muestra que estamos entre los países de la región donde sigue siendo un sistema de gobierno que una amplia mayoría sigue prefiriendo.

En el mundo hay retrocesos de la libertad, la justicia y la equidad en pueblos que habían logrado avanzar en ello y América Latina no es una excepción, pero en Argentina, que experimenta una crisis económica, la gente sigue creyendo en las urnas como la mejor forma de decidir cómo gobernarnos. Estos 4 gráficos ilustran el estado de salud de la democracia en la Argentina.

El sondeo de Latinbarómetro muestra que en la región el apoyo a la democracia cayó cinco puntos este año. En 2010, el índice de apoyo democrático alcanzó su valor más alto con el 61%, pero desde entonces los gráficos muestran una curva descendente, no abrupta pero sí constante. En ocho países de la región la mayoría de la ciudadanía no considera que la democracia sea preferible a otras formas de gobierno.

Fuente: Latinbarómetro

Pero las cifras muestran que el 59% de los argentinos cree que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Es una apoyo 9 puntos menor al de 2017, pero en la región solo en Venezuela, Costa Rica y Uruguay hay un respaldo mayor.

Fuente: Latinbarómetro

Con respecto al nivel de satisfacción con la democracia, también viene cayendo de manera  constante en la región, de un 44% en 2008 hasta un 24% en 2018. En ningún país de América Latina hay una mayoría satisfecha, sólo en tres países este resultado se acerca a tener uno de cada dos ciudadanos satisfechos: Uruguay con 47%, Costa Rica con 45% y Chile con 42%.

En la Argentina, que experimenta una crisis económica, disminuye de 38% a 27% en el mismo período. Es una baja dramática, pero cifra lo pone entre los cinco países de la región más satisfechos.

Fuente: Latinbarómetro

El apoyo a la democracia no esconde que los argentinos no sean realistas: el país con la menor expectativa económica futura es Argentina con 33%. Y el 59% dice que la situación económica actual es “mala” o “muy mala”.

Fuente: Latinbarómetro

El informe concluye que la legitimidad del sistema democrático se resiente cuando los ciudadanos perciben que este sirve para resolver los problemas de los ciudadanos. Afirma que en numerosos países latinoamericanos “existen motivos más que sobrados para percibir las carencias de dicho sistema”. La corrupción sigue siendo un grave problema. Y sumado a  la desigualdad económica y social, genera polarización política.

El sondeo muestra que los pueblos de América Latina quieren prosperidad y desarrollo, pero no hay evidencia de una demanda de autoritarismo, aunque si hay evidencia de que quieren orden y ausencia de violencia.

Los autores del estudio dicen que quienes interpretan la demanda de mano dura como una demanda de autoritarismo contra la violencia, “le están regalando el camino a la derecha radical que está separada por una línea muy fina del autoritarismo”.

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Sie7e Párrafos | 16 de enero de 2019

Crítica a la crítica, el territorio de la pereza

Crítica de choque
Fredy Massad
Bisman

Selección y comentario por Fernando García, autor de “Los Ojos, vida y pasión de Antonio Berni”, “Conversaciones con León Ferrari”, “Marta Minujín: Los años psicodélicos”, “Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento”, “Crimen y Vanguardia: el caso Shocklender y el surgimiento del underground en Buenos Aires” y la serie “100 veces” (Pappo, Redondos, Stones, Charly) co-escrita con José Bellas.

Uno (mi comentario)

Fredy Massad es argentino pero reside en las afueras de Barcelona desde donde escribe sobre arquitectura para el diario ABC al tiempo que mantiene el blog “La viga en el ojo ajeno”. Si bien “Crítica de Choque” se ocupa del star system de la arquitectura global (la era de las starchitects) hay en su pormenorizada enjundia un mensaje para el ejercicio de la crítica en general. (…)

(sigue mi comentario)

La pereza actual hacia el juicio crítico que Massad denuncia en el campo del urbanismo puede trasladarse entera al dominio de las artes, ya fuera en el circuito alto o en el entretenimiento. Como explica Massad el crítico se ha convertido en un manso reseñador que chasquea los dedos al compás de las novedades. Por lo demás, se trata de una introducción fantástica al mundo de la arquitectura global desde una perspectiva que elude la neutralidad para comprometerse con los valores sociales del diseño dejando al descubierto el lado oscuro de las prácticas buenistas y multiculturalistas. “Crítica de choque” consigue ir más allá de su objeto y revelarse como un agudo volumen de ensayo en la tradición de, sí, la mejor crítica.

Dos (la selección)

La esencia del término “crítica” ha ido languideciendo y agonizando, monopolizada por fabricantes de celebrities que se postran ante ellas, ríen sus gracias y divismos, y se ocupan minuciosamente de ocultar sus miserias y flaquezas. Contribuyen así a reforzar otra más de las ficciones que cimentan el mundo actual. Ficciones apoyadas en esa destrucción de la voluntad reflexiva individual y autónoma que alientan las estructuras y herramientas de poder neoliberal, disimulándola bajo una abundancia de medios y redes sociales que, tal y como plantea el pensador Byung-Chul Han son un mero espejismo de libertad de opinión y pensamiento.

Tres

En 2013 Charles Jencks ligaba el concepto de starchitecture a los edificios icónicos construidos a mayor gloria de gobiernos y grandes corporaciones, comprendiéndolo asimismo como una consecuencia lógica del capitalismo tardío. Señalaba que el fenómeno del edificio icónico había generado un círculo vicioso del que los “Google Starchitects” no podían escapar, puesto que obtener esos prestigiosos encargos les otorgaba la plena libertad creativa con la que anhelaban trabajar. A su parecer, la arquitectura icónica iba a permancer pero sería necesario imbuirla de una iconografía consciente. Tajantemente opuesto a la arquitectura-estrella y sus consecuencias se manifestaba Kenneth Frampton en 2009, acusando a la mayor parte de proyectos firmados por arquitectos estrella de carecer totalmente de integridad, ser esencialmente toscos y decepcionantes y estar meramente reducidos a imágenes.

Cuatro

La idea de la cooperación con los países en vías de desarrollo, con tan buena prensa y admirada, es posiblemente la salida más apropiada para lavar las conciencias multiculturalistas: paternalistas, buenistas, etnocéntricas. De mantener disimuladamente la idea más pura del capitalismo y la superioridad colonialista. En ningún momento se plantea ni desea cambiar o modificar ese sistema desigualitario, esa brecha social, económica y cultural con la parte más desfavorecida del planeta, sino mantenerlo a base de pequeños gestos, asumiendo que ese Otro al que alude Zizek siempre va a ser el necesitado y “nosotros” seremos quienes les aportemos las “soluciones” a sus necesidades.  

Cinco

La necesidad de homogeneizar la realidad de Iberoamérica por su costado más pobre y sórdido a fin de hacerla un producto intelectual para el gusto primermundista dará lugar a un libro como Ciudades Radicales. Un viaje a la nueva arquitectura latinoamericana de Justin McGuirk. En la traducción más directa del subtítulo original del libro “A través de Latinoamérica a la búsqueda de una nueva arquitectura” se trasluce quizá más claramente cuál es el propósito con el que el ex director de la revista ICON emprendió su periplo por la región. No se trata de una búsqueda con objeto de indagar y aprender sino de colmar los neófagos ojos primermundistas, que no quieren “descubrir” más que lo que tienen deseo y necesidad de descubrir.

Seis

Alejandro Aravena es, sin el menor género de dudas, el golden boy del eje neopopulista. He vinculado con anterioridad su perfil al del modelo del storyteller que Nicole Aschoff define en su libro The New Prophets of Capital: emergentes e influyentísimos gurús “revolucionarios” que “bajo una máscara de progresismo, han emergido para reinventar el mercado libre como la solución universal a todos los problemas de la sociedad”. Escribe Aschoff: “Los más poderosos de estos narradores (storytellers) no son pobres ni gente trabajadora, son la superelite (…) Aunque sus perspectivas destacan problemas reales asociados al capitalismo, sus soluciones no desafían ni a este ni a sus efectos destructivos. Al contrario: lo apuntalan. Ofreciendo soluciones seguras y convenientes para el mercado a los problemas sociales, estos nuevos profetas refuerzan la lógica y las estructuras de acumulación. Sus historias marcan los términos del debate y los campos de posibilidad, dominando el plano de ideas y devorando las historias que desafían al statu quo. Sus narrativas permiten que el capitalismo evolucione, absorba las críticas y, consecuentemente, se preserve a sí mismo como sistema”.   

Siete

La intelligentsia ha optado por dar carpetazo y propiciar estrategias de huida hacia adelante en lugar de asumir y acatar la tremenda crisis que asola a la arquitectura. Su incapacidad para aportar respuestas o ideas al presente, más allá de seguir haciendo de él un espectáculo que nutrir con vanos relatos de personajes a idolatrar y narrativas épicas que dejan de lado a la realidad, ha quedado patente. Y ahora mismo da la impresión de que nos encontramos en un espacio donde pululan ideas zombis y muertos vivientes, que regresan esgrimiendo de nuevo sus mismas y fracasadas mañas. Después de haber sobreactuado, de haberse rasgado las vestiduras durante los años de recesión económica (cuando parecía que se terminaría desmontando el estado de bienestar en el viejo continente y, con ello, los jugosos beneficios que sus comportamientos les habían estado proporcionando) hoy salen de sus refugios del “sálvese quien pueda” o “yo no estuve ahí mientras sucedía” y regresan por sus fueros.  


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Actualidad | 16 de enero de 2019

Foto: twitter.com/nicolasmaduro

La crisis política de Venezuela, en 5 puntos

Qué pasó. La Asamblea Nacional de Venezuela, que es el parlamento y tiene una mayoría opositora, acordó “declarar formalmente la usurpación de la Presidencia” por parte de Nicolás Maduro. La crisis comenzó el 10 de enero, cuando Maduro asumió como presidente de Venezuela por segunda vez.

Por qué es importante. La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, Estados Unidos y varios otros países de América consideran que las elecciones presidenciales de Venezuela (llevadas a cabo en mayo de 2018) fueron ilegítimas.

Contexto. Las elecciones presidenciales fueron ordenadas por la Asamblea Constituyente (de corte oficialista) y tuvieron una abstención del 52%, la mayor de la historia venezolana. Maduro fue reelegido con 68% de votos.

En detalle. La crisis en Venezuela se ha pronunciado desde que Maduro llegó al poder en 2013. Las reservas del país disminuyeron de 35.000 millones de dólares en 2009 a 10.300 millones en 2018. El Fondo Monetario Internacional prevé una hiperinflación del 10.000.000% para 2019 y una pérdida del 60% de la riqueza per cápita para el período 2013-2023. Esta crisis ha llevado a unos 4 millones de venezolanos a migrar a otros países, incluyendo la Argentina.

Qué sigue. Ahora, siguiendo lo establecido en la Constitución para casos como éste, los opositores ven al presidente de la Asamblea Nacional, el antichavista Juan Guaidó, como una alternativa para tomar el mando del país. Guaidó está en la mira de Maduro: fue detenido el domingo pasado durante unas horas.

Mientras tanto, se espera una manifestación de oposición masiva para el 23 de enero y Maduro contraatacó aumentando en un 300% el salario mínimo (equivalente a casi 21 dólares).

Juan Guaidó. Foto: twitter.com/jguaido

Lo que no se sabe. La gran pregunta es: ¿cómo va a hacer Guaidó para arrebatarle el poder a Maduro, que cuenta con el apoyo de los militares? No la tiene fácil y el líder opositor Henrique Capriles lo advirtió con este tweet:

Actualidad | 15 de enero de 2019

El alza de precios golpeó con fuerza el poder adquisitivo de los argentinos

Qué pasó. Los precios minoristas subieron un 2,6% en diciembre, confirmando la tendencia a la baja que comenzó en octubre. Con las cifras de diciembre, la inflación en 2018 cerró en 47,6%, la cifra más alta en 27 años, cuando llegó a 84% y Carlos Menem estaba en el poder.

Cuáles fueron los factores claves. La devaluación y los ajustes en las tarifas de servicios públicos fueron los factores que más influyeran en que la inflación se disparara. Los sectores que más subieron en el año: Transporte (66,8%), Comunicación (55,3%) y Alimentos (51,2%). Lo que menos subió fue Bebidas Alcohólicas y Tabaco (28,3%). En 3 años de Cambiemos se acumula una inflación de 158,4%. Mauricio Macri llegó al poder con la promesa de bajar la inflación anual a un dígito.

El impacto en los salarios reales. El gran perdedor del brote inflacionario fue el poder adquisitivo de la gente, porque se estima que en los últimos tres años, el salario real cayó un 17,3%, la baja más profunda desde la crisis de 2001. La reapertura de las grandes paritarias en el último cuatrimestre de 2018 atenuó en parte la caída del salario real. Se estima que para todo el año habría quedado, en promedio, cerca de 12% por debajo de la inflación.

Ránking. Una inflación de 47,6% deja a la Argentina entre los cinco países con la mayor aceleración de precios en el planeta. La inflación argentina es sólo superada por Venezuela (2.500.000%, según el FMI), Sudán del Sur (94%) y Sudán (64%), mientras que Irán tiene una cifra (47,8% según estima el FMI) similar a la nuestra.

Las proyecciones para 2019. Las consultoras estiman que la inflación será entre 1,7% y 2,1% en enero. La promesa del Gobierno al FMI es que para 2019 la inflación termine ubicándose en alrededor de 23%. La suba de tarifas generalizadas anunciadas para el primer cuatrimestre de 2019 pondrán presión a ese objetivo.

Regalos con impacto

Arte y Esperanza trabaja desde 1986 en favor de los Pueblos Originarios, acompañando su desarrollo y reconocimiento cultural. Comercializan sus artesanías en el marco del Comercio Justo.

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Opinión | 16 de enero de 2019

Hay que ser honestos acerca de los costos sociales de la inmigración

Amar Bhidé es profesor de la Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia de la Universidad Tufts y autor de “A Call for Judgment”.

No hay duda de que la inmigración brinda una gran cantidad de beneficios, tanto para los inmigrantes como para la población nativa. Pero si se quiere mantener una inmigración ampliamente beneficiosa, los países de destino deben reconocer y abordar los riesgos reales que plantea.

A pesar de la actual reacción contra el libre comercio, de la cual la agenda proteccionista “Estados Unidos primero” del Presidente estadounidense Donald Trump es un ejemplo destacado, la facilitación de bienes y servicios sigue teniendo sentido en lo económico. El tema de la inmigración –es decir, el movimiento de mano de obra entre fronteras- no es menos interesante, aunque es mucho más complicado.

Para un libertario como yo, los beneficios del libre comercio son evidentes: las transacciones entre vendedores y compradores bien dispuestos, dentro de una economía o más allá de las fronteras, casi siempre beneficia a ambos lados. Si bien pueden ser necesarias restricciones para garantizar, digamos, la seguridad de los bienes que entran a un mercado, se debería mantener un mínimo de barreras.

Por otra parte, no vale la pena limitar el comercio o castigar a los países que, se supone, subsidian injustamente sus exportaciones o permiten que los empleadores exploten a sus trabajadores. Puede parecer justificado limitar las importaciones de los países con bajos salarios y malas condiciones de trabajo, pero en realidad priva a esos mismos trabajadores mal pagados a ganar lo poco que reciben. Al mismo tiempo, impone un impuesto injustificado y con frecuencia regresivo sobre los consumidores.

¿Por qué es la inmigración diferente del comercio?

A primera vista, la inmigración parece tener pocas diferencias con el libre comercio: en lugar de importar los bienes que la mano de obra produje en el extranjero, los países simplemente importan la mano de obra misma. En ciertas maneras, los beneficios potenciales de la inmigración pueden ser incluso mayores que los del libre comercio.

Los mismos inmigrantes se benefician de salarios más altos, así como de una mayor seguridad y libertad individual. La población local también gana, ya que la nueva mano de obra realiza tareas menores o desagradables, amplía la base tributaria y expande los mercados internos. Lo que es más importante: los inmigrantes pueden aportar una energía emprendedora importante y enriquecer la comunidad local con su cultura, comida y tradiciones.

El apoyo a la inmigración tiene además un atractivo moral adicional. Quizás les resulte difícil a los libremercadistas de línea dura persuadir a los escépticos misericordiosos que permitir el funcionamiento de fábricas explotadoras lejanas es mejor que eliminar los empleos mal pagados que proporcionan. Acoger y proteger a inmigrantes que enfrentarían torturas o hambre en sus países de origen se alinea más fácilmente con nuestros instintos humanitarios.

No hay mejor ejemplo de los beneficios de la inmigración que Estados Unidos. Generaciones sucesivas de inmigrantes convirtieron a este joven país, con su economía agrícola retrasada en lo industrial, en la mayor potencia tecnológica y militar del mundo. Los inmigrantes hicieron de Nueva York una meca cultural y a Los Ángeles un centro de la industria fílmica global. Dar la bienvenida a las “abigarradas masas que anhelan respirar libertad” dio al país por largo tiempo un propósito optimista y edificante.

Hay que admitir los costos sociales de la migración

Pero ni siquiera un inmigrante como yo puede pasar por alto los riesgos que conlleva la inmigración. A diferencia del libre comercio, la inmigración suele ser una opción unilateral, más que un intercambio voluntario y bilateral. Y, si bien puede implicar ventajas para los locales, eso no siempre es así.

Un ejemplo extremo de esto es la colonización. El “nuevo mundo” que “descubrieron” los exploradores europeos no lo era para quienes ya vivían allí. Los inmigrantes europeos, a menudo escapando de demandas judiciales o el hambre, usurparon los territorios y tierras de caza de los pueblos originarios, obligándolos a firmar tratados que no cumplirían, arrinconándolos en reservaciones y aniquilando a quienes se resistían.

De manera similar, los colonos europeos en Australia declararon el continente terra nullius, o libre para quien lo quiera tomar, mataron a los pueblos aborígenes y obligaron a sus hijos a ser adoptados para acelerar su asimilación cultural.

Por supuesto, los inmigrantes actuales no van a saquear ni usurpar Estados Unidos o sus países de destino en Europa, pero eso no significa que acogerles sea gratis.

Si bien muchos encuentran empleos productivos y pagan impuestos, algunos no lo hacen, tensionando las redes de seguridad social en tiempos de altas deudas externas y rápido envejecimiento demográfico. Son riesgos que se exacerban cuando llegan inesperadamente grandes cantidades de migrantes o refugiados, saturando los sistemas de educación y sanidad pública, así como la capacidad de viviendas.

También hay que considerar los riesgos a la seguridad. Sin duda que las fuerzas políticas nativistas y populistas exageran muchísimo los vínculos entre inmigración y crimen, incluido el terrorismo. Pero eso no significa que no existan.

Por ejemplo, es completamente posible que algunos miembros de bandas criminales cuyas actividades hicieron que miles de migrantes centroamericanos caminaran en caravana a la frontera entre México y Estados Unidos para pedir asilo intenten colarse con ella. De manera similar, un terrorista de Estado Islámico bien podría intentar entrar en Europa entre las hordas de desesperados solicitantes de asilo procedentes de Siria.

Es más, puede que los inmigrantes ilegales sigan conectados o incluso controlados por las organizaciones delictivas que los contrabandearon y reasentaron. En cuanto a los inmigrantes legales, históricamente los enclaves étnicos aislados de un control eficaz por parte de las autoridades estadounidenses han creado espacio para la expansión local de las mafias de sus países de origen.

Los riesgos se extienden más allá de los recién llegados. En los últimos años, inmigrantes de segunda generación que rechazan los trabajos menores que sus padres se vieron obligados a tomar, pero carecen de la educación y aceptación social necesarios para ascender socialmente, han ejecutado ataques terroristas.

Un ejemplo es Salman Abedi, hijo nacido en Gran Bretaña de inmigrantes libios que hizo un ataque con bomba suicida tras un concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande en Manchester en mayo de 2017.

Son casos de una rareza extraordinaria. Y, sin embargo, su creciente frecuencia en los últimos años resalta la importancia de manejar la inmigración con eficacia (lo que incluye destinar fondos a los recursos correspondientes) en el corto y largo plazo.

Hay quienes argumentan que para reducir los riesgos que conlleva la inmigración, los países deben usar una especie de sistema de puntos que se basen en antecedentes como la educación, ya que se supone que es menos probable que quienes poseen un alto nivel educativo caigan en el paro o cometan delitos.

Es necesario ser realista

Pero una persona no necesita estudios avanzados para hacer aportes inestimables en los ámbitos empresarial, tecnológico o artístico. Y sería, de plano, injusto rechazar a solicitantes de asilo por no tener un doctorado. La selección por razas es también inaceptable, por supuesto.

Más sensato sería comenzar con una evaluación de una serie de factores, como la infraestructura pública (¿cuántos inmigrantes puede sustentar de manera razonable?) y la eficacia de la verificación de antecedentes (¿qué les ocurre a los inmigrantes cuyas historias no se pueden confirmar?)

El nativismo no debería tener voz en estos debates, pero tampoco el idealismo poco realista. La clave para una inmigración mutuamente beneficiosa es un pragmatismo realista. La mejor manera de reducir el miedo es manejar los riesgos.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

© Project Syndicate 1995–2019

Opinión | 15 de enero de 2019

Foto: The Conversation

Leer en tiempos del smartphone

Antonio Fernández Vicente es profesor de teoría de la comunicación en la Universidad de Castilla-La Mancha

Un ensayo fotográfico de André Kertész, donde las instantáneas nos muestran momentos de recogimiento y fascinación en torno a la lectura, se tituló sencillamente Leer. En una de las fotografías, tres niños húngaros desharrapados devoran con avidez, encorvados, el mismo libro.

¿No sería hoy una estampa más significativa la de niños (y adultos) absortos en la lectura de sus dispositivos digitales?

Al igual que hay oyentes que oyen sin escuchar, y videntes que miran sin ver, los analfabetos secundarios no son capaces de leer entre líneas ni de explorar e indagar en los textos.

Las formas de leer a través de dispositivos digitales privilegian lo que la neurocientífica Maryanne Wolf llama skim reading: sentimos impaciencia cognitiva al mismo tiempo que nuestra capacidad para la lectura profunda, para el análisis crítico, la ausente y renombrada empatía, se empobrece.

En realidad son los valores de nuestra sociedad, la velocidad, la interconexión y el pragmatismo, los que se encarnan en el uso generalizado de tabletas y smartphones. De ahí la valoración del speed reading, a través de aplicaciones como la RSVP (Rapid Serial Visual Presentation).

Se trata de economizar el tiempo y los movimientos oculares incluso aunque sea a costa de la calidad y profundidad de la lectura.

La lectura como desaparición

Recuerda la imagen inicial de los niños el comienzo del prefacio que Marcel Proust escribiera en 1905 a Sésamo y lirio, de John Ruskin:

“Quizá no hubo días en nuestra infancia más plenamente vividos que aquellos que creímos dejar sin vivirlos, aquellos que pasamos con un libro favorito”.

La lectura atenta, que trata de descifrar los entresijos y complejidades de los textos, es una forma de vivencia en tiempos lentos y, además, un modo de desaparecer de sí. Olvidamos nuestras vidas para sumergirnos en otras. ¿No es esto realidad aumentada?

Son lecturas en silencio, creativas, frente al ruido ensordecedor. Las experimentamos en la intimidad de una precaria iluminación, sustraída a la comunidad, como la ilustrada por el pintor flamenco Matthias Stom. La luz y la imaginación corresponden al lector.

Al contrario, la hiperestimulación y la hiperconexión dan lugar a lecturas volátiles. No hay retiro posible cuando caemos presos de la doctrina del Always on descrita por la socióloga Sherry Turkle.

Siempre conectados y por tanto anclados de forma inexorable a nuestros contactos, como en la lecto-escritura compartida y comentada por los propios lectores de Candide 2.0. ¿Por qué esa obsesión con escribir y contribuir a la infoxicación? ¿Por qué no enorgullecerse, con Borges, no de lo que hemos escrito, sino de lo que hemos leído? La lectura también es activa y creativa.

La degradación de la lectura se expande por el colonialismo digital y sus modos normativos de lectura. El papel sabe a poco: nos parece una prisión cuyos lindes son infranqueables porque requiere el esfuerzo de imaginar por uno mismo.

La lectura como encuentro con lo diferente

En todas las fotografías de Kertész esa mirada escrutadora e incierta, absorta en las peripecias y pensamientos arrojados por otros, revela que la lectura es un viaje a lo desconocido.

Como nos decía Italo Calvino en Si una noche de invierno un viajero, leer “es ir al encuentro de algo que está a punto de ser y aún nadie sabe qué será”. Olvídate de la televisión, nos decía. ¡Olvídate del dispositivo digital hiperconectado!

Habría que dejar, con Calvino, que todo el mundo que nos rodea se esfume en lo indistinto, más allá de cualquier estímulo o preocupación egocéntrica. Leer para salir de uno mismo y encontrarse con lo que no eres tú. Pero no para huir de este mundo, sino para comprenderlo mejor desde otros puntos de vista diferentes al nuestro. Es una práctica contraria al narcisismo gregario presente en las redes sociales. Leer para entender en profundidad a los demás.

Leer no es cómodo. No es para consumidores ni clientes. En una carta de 1907, Kafka nos conminaba a leer los libros que nos estremezcan y golpeen: “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros”. Las mejores lecturas suelen ser las que propician zozobra en el lector y conmueven sus creencias más arraigadas.

Decía Kafka que leemos para hacer preguntas. ¡No para responderlas! Y mucho menos para habitar la burbuja de los filtros en las redes.

Es lo propio de la curiosidad: preguntar de continuo ¿por qué?, como harían los niños fotografiados por Kertész. De hecho, ése es el origen de las narraciones: inventamos los relatos para dar forma a nuestras preguntas.

Lectura trivializada

El historiador de la cultura Roger Chartier advirtió cómo, a partir del siglo XVIII, tomó forma otra clase de lectura. En lugar de centrar la atención en la lectura intensa de un texto, es decir, la lectura que lee y relee, que aprende de memoria y recita, se empezó a prestarle menos atención al acto de leer.

Se leía a modo de carrera extensiva -leer más y más textos-, donde la velocidad y el ansia de novedad corrían parejas a la merma en la atención lectora. Más no es mejor.

La saturación de (micro)textos online trivializa el acto de leer y lo despoja de sus dimensiones profundas de análisis e inmersión. Lo convierte en una práctica mecánica y anodina. Analfabetismo secundario digital.

The Conversation