La Inteligencia Artificial tiene el potencial de revolucionar el bienestar humano | RED/ACCIÓN
Tecnología |   10 de enero de 2019

La Inteligencia Artificial tiene el potencial de revolucionar el bienestar humano

Michael Chui es miembro del McKinsey Global Institute y un experto en el impacto de la tecnología en la sociedad.

El entusiasmo actual en torno a la inteligencia artificial no solo refleja el modo en que las aplicaciones de la tecnología podrían transformar las empresas y las economías, sino también la expectativa de que pueda dar respuesta a retos como el cáncer, la educación y el cambio climático. Obviamente, la idea de que pueda revolucionar el bienestar humano es atractiva, pero ¿cuán realista es?

Para responder a esa pregunta, el McKinsey Global Institute ha examinado más de 150 escenarios en que la Inteligencia Artificial se aplica o podría aplicarse para el bien común. Llegamos a la conclusión de que la IA podría convertirse en una potente contribución para resolver muchos tipos de desafíos de la sociedad, pero no es un remedio mágico… al menos no todavía. Si bien su alcance es amplio, antes de que se materialicen sus beneficios a escala global es necesario superar los obstáculos y riesgos de su aplicación.

La revolución ya está ocurriendo

No hay dudas de que la IA ya está cambiando la manera en que enfrentamos los retos para el desarrollo humano. Por ejemplo, en 2017 el software de detección de objetos y las imágenes por satélite ayudaron a los rescatadores en Houston mientras se desplazaban por los efectos del Huracán Harvey. En África, los algoritmos han ayudado a reducir la caza furtiva en parques naturales.

En Dinamarca, se usan programas de reconocimiento de voz para detectar si en las llamadas de emergencia los pacientes están sufriendo un paro cardíaco. Y en el MIT Media Lab, en los alrededores de Boston, los investigadores han recurrido al “refuerzo educativo” en ensayos clínicos simulados en que participan pacientes con glioblastoma, la forma más agresiva de cáncer cerebral, para reducir las dosis de quimioterapia.

Más todavía, esto es solo una fracción de lo que es posible. La IA ya puede detectar signos tempranos de diabetes a partir de datos de sensores del rimo cardiaco, ayudar a que niños con autismo manejen sus emociones y guiar a las personas con discapacidad visual. Si estas innovaciones se usaran y estuvieran disponibles ampliamente los beneficios sanitarios y sociales serían inmensos. De hecho, nuestra evaluación concluye que las tecnologías de IA podrían acelerar el avance en cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Los obstáculos para que el impacto se multiplique

Pero para que cualquiera de estas soluciones de IA signifique una diferencia a escala global, se debe aumentar radicalmente su uso. Para ello, primero debemos abordar los obstáculos para su desarrollo y, al mismo tiempo, reducir los riesgos que podrían volverlas más dañinas que benignas.

Por el lado del desarrollo, la accesibilidad de datos es uno de los mayores obstáculos. En muchos casos, los datos sensibles o comercialmente viables que tienen implicaciones para la sociedad son de propiedad privada y las organizaciones no gubernamentales no pueden acceder a ellos. En otros casos, la inercia burocrática mantiene en la oscuridad datos que podrían llegar a ser útiles.

Los llamados retos de implementación de “última milla” son otro problema común. Incluso en casos en que los datos están disponibles y la tecnología es madura, la falta de científicos de datos puede volverlas difíciles de aplicar en el ámbito local. Una manera de abordar la escasez de trabajadores con las habilidades necesarias para implementar y fortalecer capacidades de IA es que las compañías los empleen para dedicar más tiempo y recursos a causas benéficas. Deberían fomentar que los expertos de IA adopten proyectos pro bono y los recompensen por hacerlo.

Hay riesgos, por supuesto. Se puede hacer un uso indebido de las herramientas y técnicas de IA, de manera intencional o inadvertida. Por ejemplo, se pueden incluir sesgos en los algoritmos o conjuntos de datos de IA, lo que puede amplificar las desigualdades existentes cuando se usen las aplicaciones. Según un estudio académico, las tasas de error del software de análisis facial son de menos de 1% para hombres de tez clara, pero pueden llegar al 35% en el caso de mujeres de tez negra, lo que plantea importantes preguntas sobre cómo el prejuicio humano está presente en la programación de IA. Otro peligro obvio es el mal uso de la IA por quienes deseen amenazar la seguridad emocional, financiera, digital y física de las personas.

Los actores interesados de los sectores público y privado deben colaborar para dar respuesta a estos problemas. Por ejemplo, para aumentar la disponibilidad de los datos, las autoridades públicas y los actores privados deberían dar un mayor acceso a quienes busquen usar los datos para iniciativas en pro del bien público. Ya las compañías de satélites participan de un acuerdo internacional que las compromete a otorgar un acceso libre durante emergencias. Las relaciones de colaboración en torno a datos como estas se deben ampliar y convertirse en un rasgo de sus rutinas operacionales.

La IA se está convirtiendo con rapidez en una parte invaluable de las herramientas para el desarrollo humano. Pero para hacer realidad por completo su pleno potencial benefactor, hay que centrarse menos en las expectativas y más en los obstáculos que lo impiden.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Vida Cotidiana | 20 de marzo de 2019

Illustración: Mark Conlan / The New York Times

Cómo lograr que tu relación dure

Las buenas relaciones no ocurren de la noche a la mañana. Toman compromiso, acuerdos, perdón y, sobre todo, esfuerzo. Aquí hay algunas sugerencias sobre cómo fortalecer su relación en base a los hallazgos de varios estudios.

Mantente generoso

¿Eres generoso con tu pareja? ¿Con qué frecuencia expresas afecto? ¿O cosas pequeñas como traerle café? Los hombres y las mujeres que obtienen los puntajes más altos en la escala de generosidad tienen muchas más probabilidades de reportar matrimonios “muy felices”, según una investigación del Proyecto Nacional de Matrimonio de la Universidad de Virginia.

Se decisivo

Cuan consideradamente toman decisiones las parejas puede tener un efecto duradero en la calidad de sus relaciones románticas. Parejas que son decisivas antes del matrimonio —definiendo intencionalmente sus relaciones, conviviendo y planeando una boda— parecen tener mejores matrimonios que las parejas que simplemente dejan que la inercia los lleve a través de transiciones importantes.

“Tomar decisiones y hablar con las parejas es importante”, dice Galena K. Rhoades, investigadora de relaciones en la Universidad de Denver. “Cuando tomas una decisión intencional, es más probable que sigas adelante con eso”.

Nutre amigos y familia

A veces las parejas se enfocan tanto en la relación que se olvidan de invertir en amigos y familiares. Las investigadores Naomi Gerstel de la Universidad de Massachusetts, Amherst y Natalia Sarkisian del Boston College encontraron que las parejas tienen menos vínculos con los familiares que los solteros.

Eso coloca una carga y una tensión irracional en el matrimonio, dice Stephanie Coontz, quien enseña historia y estudios familiares en el Evergreen State College en Olympia, Washington.

“A menudo sobrecargamos el matrimonio pidiéndole a nuestra pareja que satisfaga más necesidades de las que cualquier persona pueda satisfacer”, escribe. Para fortalecer un matrimonio, considera pedir menos de él.

© 2019 The New York Times

Actualidad | 19 de marzo de 2019

La maldición de la economía argentina: uno de cada cuatro trabajadores no está registrado

Este jueves sabremos la profundidad de la recesión de 2018 y su impacto en el mercado laboral. Lo expondrá el Indec al publicar el PBI del cuarto trimestre de 2018. Pero hace algunas semanas se conocieron datos sobre la generación del ingreso e insumo de mano de obra del tercer trimestre de 2018. Ese estudio del Indec reveló que en Argentina hay más de 20 millones de personas que tienen empleo, pero un 24% no está en blanco (4,8 millones). Es decir, uno de cada cuatro trabajadores.

Esas cifras muestran que un poco más de la mitad son asalariados registrados y un 24% son trabajadores no asalariados (monotributistas o cuentapropistas).

El informe dice que entre julio y septiembre hubo una baja en la cantidad de puestos de trabajo totales (0,1%), principalmente debido a un aumento del trabajo “en negro” (0,4%) y una caída en el trabajo asalariado (0,2%).

Los economistas coinciden en que el alto nivel de “trabajadores en negro” es uno de los factores que complica a todos los gobiernos a la hora de tener un presupuesto balanceado y controlar el déficit fiscal.

Si se toma el total de trabajadores no registrados, la mayoría pertenece al servicio doméstico, comercio, agricultura y construcción.

Una mirada más profunda sobre estas cifras revela que el 71% de las empleadas domésticas no está registrada. En el top 3 de los sectores con más trabajadores en negro le siguen la agricultura y el sector de hotelería y gastronomía.

La mayor cantidad de trabajadores en blanco está en el rubro educación, donde el 73% corresponde a la gestión pública y el 27% a la privada. Le sigue la administración pública.

Para dar una idea del impacto de la caída del empleo en la economía, el aporte de la remuneración al trabajo en el tercer trimestre de 2018 cayó 4,76 puntos porcentuales y en consecuencia pasó a representar el 45,9% del PBI. La mayor baja fue en el sector privado.

Cabe mencionar que la remuneración de los asalariados tiene dos componentes: los sueldos, ya sean en dinero o en especie, y las contribuciones al seguro social que pagan los empleadores.

Sie7e Párrafos | 19 de marzo de 2019

China, la edad de la ambición, comentado por Alejandro Bianchi

China, la edad de la ambición
Evan Osnos
Malpaso

Uno (mi comentario)

El periodista estadounidense Evan Osnos vivió y trabajó en China entre 2005 y 2013 y como buen periodista, no se resistió a contar en un libro semejante experiencia. A partir de historias personales, con nombre y apellido, describe la gran dicotomía que hay en el país que se pelea con EEUU por el dominio del planeta.

Por un lado, el autor relata la gran transformación histórica y el desarrolo nunca antes vistos en un país en tan corto tiempo. Pero en paralelo, aparecen la falta de libertades de todo tipo, la corrupción espeluznante, la superioridad del Partido Comunista por sobre la ley, el abismo entre ricos y pobres y el surgimiento de una generación insensible de chinos que sólo piensa en acumular riqueza ya que el dinero parece ser la única defensa contra el abuso de poder del gobierno.   

Dos (la selección)

“El pueblo chino ya no pasa hambre –el ciudadano medio come seis veces más carne que en 1976- pero estamos ante una era voraz en otro sentido, un período histórico en el que el pueblo se ha despertado hambriento de nuevas sensaciones, ideas y respeto. China es el mayor consumidor mundial de energía, películas, cerveza y platino y está construyendo más ferrocarriles de alta velocidad y aeropuertos que el resto del mundo junto”.

Tres

“La política china del hijo único había tenido consecuencias inesperadas en el matrimonio. Al fomentar el uso de preservativos a una escala sin precedentes, desvinculó el sexo de la reproducción y alentó así una mini revolución sexual. Pero al mismo tiempo acentuó la competencia: cuando la técnia de las ecografías se extendió por el país en los años ochenta, muchas parejas decidieron abortar fetos hembra a la espera de que llegara un varón. Como resultado de ello, se estima que China tendrá unos 24 millones de hombres que estarán en edad de contraer matrimonio para 2020 pero no podrán encontrar esposa”.

Cuatro

“Ir de compras, o al menos, a mirar, se transformó en la afición más popular. El ciudadano medio dedica al menos 10 horas a la semana a ir de compras, mientras que en Estados Unidos el promedio es menos de cuatro horas. Un estudio de publicidad descubrió que el ciudadano medio de Shanghai veía tres veces más anuncios en un día normal que un consumidor de Londres. Tan abundantes eran los anuncios que las revistas de moda se toparon con limitaciones físicas: la edición china de Cosmopolitan tuvo que dividir en dos volúmenes uno de sus números porque uno solo eran tan grueso que costaba manejarlo”.

Cinco

“Tradicionalmente, una pareja joven se mudaba a la casa de los padres del novio, pero llegado el siglo XXI, menos de la mitad se quedaban allí mucho tiempo. Se descubrió que los padres con hijos varones estaban construyendo casas más grandes y más caras  para sus descendientes con la esperanza de atraer a novias mejores, un fenómeno inmobiliario al que se lo bautizó como “síndrome de la suegra”. En consecuencia, entre 2003 y 2011, los precios de las casas en Pekin, Shanghai y oras grandes ciudades subieron un 800 por ciento”.

Seis

“Algunos potentados como el rey de Jordania reaccionaron a la primavera árabe prometiendo que aflojaría con la esperanza de evitar una amenaza mayor. Pero los gobernantes chinos optaron por la medida contraria. De la caída de Mubarak en Egipto sacaron la misma lección que del derrumbe de la Unión Soviética: si no se pone freno a las protestas, la cosa puede derivar en una revuelta en toda regla. El Politburó envió a Wu Bangguo, uno de sus conservadores más ortodoxos, para que desempolvara tu teoría de los Cinco No: China NO tendría partidos de la oposición, ni principios alternativos, ni separación de poderes, ni un sistema federal ni privatización a gran escala. ´Si flaqueamos, el Estado podría precipitarse al abismo´, dijo Wu”.

Siete

“En Pekin, un profesor de nombre Yao Yang, publicó una visión del futuro político y económico de China. Consideraba que el capitalismo amiguista y el abismo entre ricos y pobres eran la prueba de que el modelo económico chino había llegado al límite de lo que era viable sin abrir el grifo de una mayor apertura política para compensar las demandas de los diferentes grupos sociales. Citaba, por el ejemplo, el control sobre Internet y los sindicatos, así como la inseguridad en las condiciones laborales. ´Más pronto que tarde se hará necesaria algún tipo de transición política específica que permita al ciudadano de a pie tomar parte en el proceso político´”.


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Cultura | 19 de marzo de 2019

Foto: Silvia Poch | Intervención: Pablo Domrose

Inmersión en el mundo de Jorge Drexler a través de la exploración estadística de su letra y su música

Jorge Drexler es uno de mis artistas favoritos de todos los tiempos. Viene de Uruguay, vive desde hace años en España, pero su música representa a iberoamérica. En su carrera incorporó ritmos folclóricos nacidos desde Argentina hasta el Caribe, y sus influencias pueden rastrearse desde Leonard Cohen a Caetano Veloso. ¿Qué ocurre si analizamos la música y la letra de Jorge Drexler con herramientas de análisis de datos? Tomé sus 11 grabaciones de estudio, y esto es lo que encontré:

Contando las palabras que usa en sus canciones

Si tomamos todas las canciones de todas las grabaciones de estudio de Jorge Drexler y medimos su frecuencia, nos encontramos con este cuadro:

(El editor de la nota sugiere acompañar su lectura escuchando este tema)👇🏽

Sigamos. Si miramos la evolución en el tiempo de las tres palabras más usadas (mar, tiempo y noche), notamos cómo “mar” es muy usada en sus primeros discos, y no aparece en el último, y cómo la palabra “tiempo” muestra un comportamiento casi inverso:

Es interesante ver la evolución del uso de determinadas palabras: la palabra “tiempo” tiene un pico en Frontera (1999), “mar” en Llueve (1997) y “noche” en su último álbum, Salvavidas de hielo (2017). Por su parte, “Luna” llega a un máximo global en Bailar en la cueva (2014).

Ahora, si miramos el número de palabras utilizado en cada álbum notamos que el primero apenas alcanza las mil palabras, y el último supera las 2400. Y si tomamos las 500 palabras más usadas por Jorge Drexler en sus canciones y aplicamos una técnica de visualización, nos encontramos con esta pequeña y bella nube de palabras:

¿Cómo se sienten las canciones de Drexler?

Aquí nos encontramos con algo un poco más jugoso que sólo contar palabras. Sentiment analysis es el uso de procesamiento de lenguaje natural, análisis de textos, lingüística computacional y biométrica para sistemáticamente identificar, extraer, cuantificar y estudiar estados afectivos e información subjetiva. En este caso, utilicé un recurso llamado NRC Emotion Lexicon: una lista de palabras con sus asociaciones con ocho emociones básicas (enojo, miedo, anhelo, confianza, sorpresa, tristeza, alegría y disgusto) y dos sentimientos (positivo y negativo). Las asociaciones se hicieron manualmente con crowdsourcing. El resultado del análisis arroja este cuadro:

Las canciones de Drexler muestran mucho anhelo y tristeza. Esto se puede ver como afán, excitación, anticipación, melancolía, pena, dolor, desolación o simplemente tristeza. Sin ninguna sorpresa para cualquiera que haya escuchado su música, las canciones muestran muy poco enojo y disgusto.

Si uno se detiene en la evolución de los sentimientos presentes a lo largo del tiempo se ve que, excepto en 12 segundos de oscuridad, el autor se puso menos triste con los años. Creó la mayoría de las canciones de ese álbum mientras estaba en Cabo Polonio, un hermoso pedazo de tierra ubicado en Uruguay, sin electricidad y con un inmenso y estrellado cielo nocturno. 12 segundos de oscuridad hace referencia al faro que barre el pueblo cada 12 segundos, interrumpiendo la oscuridad periódicamente. Allí se recluyó para sanar luego de la separación con su ex mujer. Escuchando canciones como Soledad o Sanar, se puede sentir que el cantante llega a términos con el hecho de que ahora se encuentra solo, y que el tiempo va a curar su corazón roto. Esa es tal vez la razón por la cual la confianza tiene un pico en este álbum: a pesar de que está triste, tiene confianza en el hecho de que las cosas estarán mejor.

“Ya pasó, ya he dejado que se empañe / la ilusión de que vivir es indoloro”. El sentimiento de alegría, por su parte, tuvo un pico en Eco. Hay máximos del sentimiento de enojo en Vaivén y 12 segundos de oscuridad, posiblemente sus discos más tristes. Las emociones negativas (enojo, tristeza, disgusto y miedo) parecerían tener algún tipo de correlación.

Si comparamos los sentimientos negativos y positivos nos encontramos con el siguiente cuadro:

Su “pico de positividad” puede hallarse en Frontera (1999).

Y su “pico de negatividad” ocurre tres años antes, en Vaivén (1996).

El mínimo global de positividad en Amar la trama (2010). Su mínimo para negatividad sucede tanto al principio como en su último álbum. Álbumes más negativos que positivos: Vaivén (1996), 12 segundos de oscuridad (2006) y Amar la trama (2010).

La velocidad de la música

Si calculamos el tempo de las canciones (es decir, la velocidad medida en beats por minuto) y la extensión de las letras y vinculamos todos esos datos, notamos que con los años los temas de Drexler en promedio se fueron volviendo más cortos y con las letras más largas. Además, aumentó el tempo promedio y la velocidad de su canto.

En teoría musical, la tonalidad o clave de una pieza es el grupo de notas o escalas que forman la base de una composición musical. El grupo tiene una nota tónica y sus correspondientes acordes. Naturalmente las tonalidades más habituales en las canciones de Drexler son G (sol) y A (la) y en orden decreciente se encuentran las canciones compuestas en E (mi), D (re) y C (do). Las cinco tonalidad son usadas muy habitualmente por quienes componen con la guitarra.

De acuerdo con nuestros amigos de Spotify, valence (“valencia”) es una medida entre 0.0 y 1.0 describiendo la positividad musical que lleva un track. Los tracks con mayor valence suenan más positivos (ej. felices, alegres, eufóricos), mientras que los tracks con menor valence suenan más negativos (ej. tristes, deprimentes, enojados). Entonces, ahora probemos analizar la alegría y tristeza puramente desde el lado musical a partir de esta herramienta.

Ahora, probemos algo más interesante: hagamos que la música y la letra se encuentren. Vamos a aplicarle el Gloom Index, un “índice de oscuridad”, que toma el promedio de valencia y el porcentaje de palabras tristes por tema, ponderadas por densidad lírica. (Acá pueden leer el trabajo original de RCharlie que aplica el gloom-index para determinar qué canción de Radiohead es la más depresiva) Hagamos lo mismo con algunas de las canciones de Drexler.

Ahí lo tienen, cuando se combinan música y letra, 12 segundos de oscuridad es el tema más “oscuro” de Drexler.

En contraposición, Don de fluir es uno de los más alegre.

Si aplicamos el gloom_index a cada álbum, nos encontramos con lo siguiente: Llueve es el disco más oscuro, y Eco y Sea, los más felices.

Hasta aquí, el análisis estadístico de la música y la letras de Jorge Drexler. Si quieren saber más acerca de cómo todo fue programado y calculado, si quieren ver la exploración en detalle y no solo los puntos destacados, pueden leerlo en mi blog personal. Todo el proyecto fue versionado usando GIT y esta disponible públicamente en mi cuenta de Github.]

Este trabajo tómo como base solo en álbumes de estudio oficialmente lanzados por Jorge Drexler: La luz que sabe robar (1992), Radar (1994), Vaivén (1996), Llueve (1997), Frontera (1999), Sea (2001), Eco (2004), 12 segundos de oscuridad (2006), Amar la trama (2010), Bailar en la cueva (2014) y Salvavidas de hielo (2017).

Producción de gráficos: Luciana Coraggio

Alex Ingberg es Ingeniero en Informática recibido en la UBA. Está radicado en Tel Aviv donde completó un fellowship en Data Science en ITC y se desempeña como ingeniero de datos en el mercado de hi-tech israelí. Apasionado por la música, sin importar el género, y el mate amargo. También es fanático de viajar con su mochila por el mundo..

Opinión | 19 de marzo de 2019

Hay que ayudar a las mujeres a descifrar el “código de exportador”

A medida que el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer de este año, no cabe duda de que se ha logrado un progreso significativo en todo el mundo hacia el logro de la paridad de género. Pero hasta que se eliminen las barreras que impiden el acceso de las mujeres al comercio mundial, ese objetivo permanecerá fuera de alcance.

Cuando en 2014 conocí a la diseñadora de moda Chiedza Makonnen, radicada en Accra, sus ventas fuera de Gana eran mínimas. Hoy, en cambio, la marca de Makonnen, Afrodesiac Worldwide, se luce en las alfombras rojas de Hollywood y en los escenarios del Festival Essence de Nueva Orleans. Como Makonnen descifró el “código de exportador”, su compañía aumentó la producción, triplicó su personal y expandió ampliamente su perfil en los medios.

Descifrar el código de exportador significa superar la noción de que las empresas que son propiedad de mujeres y están gestionadas por mujeres no pueden ser globales, porque cumplir con los estándares requeridos para el comercio transfronterizo es demasiado difícil y costoso.

En general se supone (aunque no se lo dice abiertamente) que las empresas cuyas dueñas son mujeres son más riesgosas y, por lo tanto, menos atractivas para los inversores. Pero, de la misma manera que las mujeres hace 50 años quemaron sus corpiños para destruir un símbolo de opresión, las mujeres hoy deben eliminar las barreras que les impiden comerciar libremente en la economía global.

Sin duda, en este Día Internacional de la Mujer, las mujeres en muchos países están en mejores condiciones y gozan de más oportunidades que sus madres y abuelas, debido a enormes mejoras en el acceso a la educación y a la atención médica. Pero siguen existiendo brechas importantes y, dado el ritmo lento y desparejo del progreso, no hay lugar para la complacencia.

Según el Foro Económico Mundial, achicar la brecha de género general en 106 países llevará 108 años al ritmo actual de cambio; en el África subsahariana, donde el problema es más grave, llevará por lo menos 135 años. La brecha más importante es económica; cerrarla demandará unos 202 años.

La desigualdad de género es un problema verdaderamente global que persiste inclusive en los países con mayor equidad de género. Aun así, hay puntos positivos que pueden servir de guía para los demás.

En Noruega, por ejemplo, las mujeres hoy ocupan las tres posiciones más altas en el gobierno (primera ministra, ministra de Finanzas, ministra de Relaciones Exteriores) por primera vez en la historia de su país. En Ruanda, los puestos ministeriales están perfectamente equilibrados entre los géneros, y el 61% de los parlamentarios son mujeres. Y en Barbados, una mujer hoy se desempeña como primera ministra por primera vez.

Desafortunadamente, el comercio y los negocios parecen estar rezagados respecto de la política. A pesar de la ley pionera de Noruega de 2007 que exige que las mujeres ocupen el 40% de los puestos en los directorios corporativos, las mujeres siguen ocupando desproporcionadamente menos puestos gerenciales altos. En los sectores público y privado de Noruega, menos de una cuarta parte de los altos ejecutivos son mujeres; y en 2017, sólo 15 de 213 compañías públicas eran dirigidas por mujeres.

Es verdad, el Índice de Igualdad de Género 2019 de Bloomberg de empresas en 36 países sugiere que las compañías se están esforzando más para garantizar que las mujeres lleguen a las gerencias de primera línea y a los directorios. Sin embargo, la triste realidad es que las mujeres siguen en los márgenes económicos en la mayoría de los países del mundo.

La marginalización económica de las mujeres es un problema para todos. Según el Banco Mundial, los ingresos de los hombres a lo largo de la vida están más de 23.000 dólares por encima de los de las mujeres, en promedio, lo que implica que se dejan sobre la mesa 160 billones de dólares en patrimonio de capital humano, el equivalente a dos años del PIB global.

Incluir los 1.000 millones de mujeres que siguen en los márgenes de la economía formal en todo el mundo sería como agregar otra China u otro Estados Unidos. Como yo y muchos otros defensores de la igualdad de género hemos venido diciendo hasta el cansancio en los últimos años, “No se puede ganar el partido con la mitad del equipo en el banco”.

En el Centro de Comercio Internacional, trabajamos para permitir que las mujeres descifren el código de exportador y se sumen a los hombres como jugadores iguales en el campo de juego económico global. Nuestra investigación de 25 países determina que sólo una de cada cinco compañías exportadoras son propiedad de mujeres, debido a una discriminación significativa basada en el género.

Con la Iniciativa SheTrades del Centro, esperamos conectar a tres millones de emprendedoras mujeres con los mercados globales. Mekonnen es sólo una de muchas mujeres que se han beneficiado con el programa. Otras incluyen a Sonia Mugabo en Ruanda, a quien Forbes África ha incluido en su lista de jóvenes empresarias prometedoras, y a Anyango Mpinga, que hoy es una de las diseñadoras más reconocidas de Kenia.

El éxito en el diseño de moda no es lo único que estas tres mujeres tienen en común. Antes de adherir a la Iniciativa SheTrades, todas encontraron barreras relacionadas con el género cuando intentaron expandir sus negocios. Pero millones de otras mujeres empresarias siguen necesitando descifrar el código de exportador. Si no se abordan las barreras que enfrentan, nunca en la vida lograremos una igualdad de género.

Permitir la plena participación de las mujeres en el comercio global no es sólo una cuestión moral. También es un imperativo económico, porque los sectores exportadores prósperos mejoran la competitividad y crean empleos mejor remunerados. Y, si bien no existe ninguna solución mágica, la Iniciativa SheTrades y programas similares demuestran que se puede lograr. Con la implementación de las políticas apropiadas, hombres y mujeres por igual estarán en mejores condiciones.

El primer paso es equipar a las mujeres emprendedoras con las herramientas, capacidades y confianza necesarias para descifrar el código de exportador. Una vez que lo hayan hecho, lo que pueden alcanzar no tiene límite.

Arancha González es directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional.

© Project Syndicate 1995–2019.

Sie7e Párrafos | 18 de marzo de 2019

La dificultad, comentado por Mariana Arias

La dificultad
Tomás Abraham
Random House

Uno (mi comentario)

El magnetismo de Tomás Abraham siempre me atrajo. Lo seguí durante un tiempo, casi un año, con la intención de entrevistarlo. Finalmente aceptó cuando publicó su autobriografía novelada La Dificultad. Tomás (Nicolás en la ficción), define este singular libro (el más personal de toda su rica bibliografía) de la siguiente manera: “Escribir sobre una experiencia de la vida que no entendía y que había sido muy importante para mí. Narrar quirúrgicamente una historia propia desde afuera, de manera impersonal, sobre recuerdos vivos. Iluminar cómo uno se enamora, el tiempo de la escuela, los viajes, la relación con el padre (determinante). Mirar, desde afuera, cómo Nicolás resuelve situaciones. Escribir para entender cómo es posible que la vida tome un curso y que, de repente, haya un cambio total, y un día, por un gesto de distracción, uno está afuera del atolladero”.

La tartamudez era su más evidente dificultad, aunque no la única. La voz, esa manera de comunicarse, un puente hacia los otros, estaba roto. “La vida del que tiene la comunicación cortada lo hace sentirse muy cerca del abismo”, dice. Y sigue: “Para ser miembro de una sociedad tenés la obligación de hablar; cuando no es posible expresarse de manera fluida, aparece la torpeza, se pueden percibir las miserias.”

A los 15 años ya sabía quién quería ser; sin embargo, el camino fue sinuoso hasta llegar a cumplir su deseo. Los mandatos del “Big man” (su padre), un hombre exigente, admirado, seductor, creador de Hilos Tomasito, que fabricaba las famosas medias Ciudadela, eran difíciles de esquivar. Esa fue otra dificultad: enfrentar a un señor tan respetado y llegar a ser como él. Y revelarse en el camino. Viajar, volar, con la insolencia de la juventud, hasta destinos remotos, en busca de una identidad propia. Y tras la vuelta al mundo, la calma, la obediencia, la necesidad y la obligación de hacerse cargo de la herencia, de esa fábrica de medias que funcionó para Tomás como una nueva iniciación. Aprender a trabajar, a situarse en el mundo real. De Tokio a Ciudadela, Tomás ha recorrido un largo camino hacia sus propios orígenes, como una suerte de parábola que lo trajo de vuelta, pero con más experiencia y sabiduría. Aunque la filosofía, su gran pasión, siempre estuvo del otro lado del puente, al acecho, a mano. Ese sería su próximo destino.

Tomás Abraham hipnotiza con su prosa, a veces desarticulada y casi siempre desgarradora. Los sentimientos en bruto que expresa y el descenso a su lado más oscuro tocan su dolor de quien ha trabajado incansablemente por encontrarse a sí mismo. “Escribir no es vivir, ni revivir, por eso la autobiografía es un género de ficción, de inventiva, de creación”, expresa en sus últimas páginas. Pero es también una manera de descubrirse a uno mismo, de contarse quién fue y quién es.

Elegí algunos párrafos al azar, a los que nombré desde lo personal.

La Dificultad. El amor del padre. La indefensión. La pareja. El fracaso. El amor y el cuidado.

Dos (la selección)

La pareja. No es el matrimonio ni el noviazgo. Ser dos. Entrar en una confitería juntos. Ir al cine juntos. Salir juntos. Compartir el signo de la dignidad adulta del nuevo ideal de completud. La nueva sociabilidad argentina. La pareja se escapaba por la tangente de la tutela familiar. Todavía eran tiempos en los que el divorcio era una rareza. Además las parejas de jóvenes mantenían la virginidad mutuamente consentida. Las calenturas no tenían desahogo sino recarga. Recorríamos la ciudad solos los dos. Íbamos a Gotán a escuchar a Gelman y Cedrón. Al Lorraine a descubrir a Bergman, Fellini y Truffaut. Leíamos a Sartre y Simone de Beauvior. A Cortázar. Arlt. El sueño literario.

Brisa terminó el bachillerato con notas sobresalientes e ingresó a la facultad para estudiar Filosofía: peligro. Sentí el peligro. Sabuesos intelectuales merodeaban por las aulas y hacían ostentación de bibliografía seleccionada. El mercado era difícil. Todavía me debatía en la secundaria mientras ella era parte del mundo filosófico. Rostros con bigote en gancho, lentes prominentes, volúmenes pesados bajo el brazo, voces cavernosas, conversaciones cultas frente a pocillos de café, la armada letrada no carecía de artilugios para seducirla. Tantas cosas interesantes descubriría cada día.

Tres

Amar es cuidar. Cuando amaba cuidaba. Este amor-cuidado se daba con las personas y con todo lo que pudiera llegar a ser personificado como los animales y ciertos juguetes. Por eso sentía que mi mamá no me amaba, porque no me cuidaba, y que mi papá sí porque me cuidaba, a su modo, claro, como todos lo hacen, de un cierto modo.

Cuatro

Es la civilización la que ha generado la idea de la madre santa y la del padre proveedor. La indefensión infantil nos demora en un estado psicolactante un cuarto de nuestra vida, si es que no deriva en una estructura obcecada que lo perpetúa hasta la muerte.

Cinco

Pero el momento llegó. Apareció mi padre, al mediodía. Comieron en silencio, serios. Luego al living. Que fuera invitado al living era la antesala de la muerte. Como ser invitado una tarde a dormir en un ataúd. Todo era tan dramático. Una insoportable pesadez del ser. Las situaciones terminales abundaban. No se bromeaba. Nadie se burlaba de nadie. Mi padre sentía que siempre estábamos al borde de una crisis. Ante la frustración doméstica bramaba. Hambre de inmigrante que le dicen. Vivir bajo amenaza para un judío que no pudo tener juventud. En todo caso, ya no estábamos en Rumania sino en la generosa Argentina, y la opresión ya no era hitleriana ni estalinista sino meramente porteña.

Ingresé a la sala del juzgado en la que el juez dictaría la temida sentencia. Se precibía la aparición de algo rotundo, de un castigo doloroso, difuso, incierto. La silla eléctrica judía. ¿Qué pasaría una vez que mi padre se sentara con su porte de empresario joven, diestro en asumir todas las funciones de la autoridad, aun las más desagradables como despidos, suspensiones, regateos salariales, pago de proveedores, exigencias disciplinarias y conducta de los hijos?

Seis

Se dice que la tragedia se define por los amores prohibidos que se desencadenan en las familias. Los amores incestuosos. En las comedias estos amores se dan por malentendidos y picardías lícitas. En los culebrones, con las mucamas y las cuñadas. Pero en las tragedias, entre padres e hijos, o entre hermanos. Entre un padre y un hijo. Es fácil echarle la culpa a un padre por enamorarse de su hijo. ¿Qué culpa tiene el padre de no poder sacarle la vista de encima a un hijo?

Siete

Era tartamudo. No podía leer en clase. En realidad, lo hacía por pedido de la “señorita”. La quijada endurecida y la lengua pegada al paladar se resolvían más bien en gemidos. Tampoco escribía. Era un zurdo contrario. Varias sesiones con las manos atadas lograron acostumbrarme a aceptar que la otra mano estaba muerta para la escritura. Era como volver a nacer pero al revés. Alguien le había dicho a mi padre que si dejaba que su hijo escribiera con la mano izquierda se convertiría en un ser infeliz toda su vida.

Mariana Arias es periodista, licenciada en comunicación (UCA). Conductora en La Nación Más. Escribe en Lanacion.com y Perfil.com. Es productora y conductora en Radio Milenium #dimelotuaire (Martes a las 23 hs). Escribió: Dimelo tu, una conversación Íntima. Una recopilación de su programa Dimelo Tu, que condujo durante 14 años como entrevistadora de más de 500 personalidades. Y Una Mujer en La Mitad de La Vida, entrevistas sobre la problemática femenina.


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Vida Cotidiana | 19 de marzo de 2019

Ilustración: Adam Simpson / The New York Times

Cómo reducir tu huella de carbono en el hogar

En el hogar estadounidense promedio, el 25% de la energía se utiliza para calentar espacios, el 13% para calentar el agua, el 11% se utiliza para enfriar y el resto se gasta en electrodomésticos. Hacer incluso pequeños cambios en esto puede hacer una gran diferencia, dice Noah Horowitz, científico principal y director del Centro para la Eficiencia Energética del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. “Hay mucho que puedes hacer sin tener que levantar un martillo o escribir un cheque”, dice.

BAJA LA CALEFACCIÓN. Usa un termostato programable o inteligente, si tieneS uno. Mantenga las persianas cerradas para mantener la temperatura estable en el interior.

APAGUA TU CALENTADOR DE AGUA. Cuarenta y nueve grados celsius es suficiente.

APAGUA LAS LUCES Y LOS APARATOS CUANDO NO LOS ESTÁS UTILIZANDO. Apague los aparatos en la toma de corriente para reducir aún más la energía. Ponerlos a dormir es la segunda mejor opción.

HAZ STREAMING DE PELÍCULAS A TRAVÉS DE TU SMART TV, NO TU CONSOLA DE JUEGO. Los televisores inteligentes y sus complementos usan solo unos pocos vatios para transmitir películas, dice Horowitz, pero si usa su consola de juegos, el uso de energía es aproximadamente 10 veces mayor, porque no están optimizadas para reproducir películas.

COMPRA UNA COMPUTADORA PORTÁTIL, NO UNA COMPUTADORA DE ESCRITORIO. Las computadoras portátiles toman menos energía para cargar y ejecutar.

REEMPLAZAR LAS LUCES. Las luces LED consumen hasta un 85 por ciento menos de energía, duran hasta 25 veces más y son más baratas de ejecutar que las luces incandescentes. Alrededor de dos mil millones de enchufes en los Estados Unidos todavía tienen una bombilla que desperdicia energía, dice el Sr. Horowitz.

NO CONFIGURE LAS TEMPERATURAS DE LA HELADERA Y EL FREEZER MÁS BAJO DE LO NECESARIO. El Departamento de Energía de los Estados Unidos recomienda alrededor de 1.6 a 3.3 grados celsius para el compartimiento de alimentos frescos y -18 grados para los congeladores. (Y desenchufe el refrigerador viejo en el garaje cuando no lo necesite para enfriar nada).

ELIJA RENOVABLES. Si vive en un estado donde puede elegir su proveedor de energía, elija uno que funcione con energías renovables.

REEMPLAZAR HELADERAS VIEJAS. Son “cerdos de energía” según el Sr. Horowitz y pueden costarle hasta $ 100 dólares extra por año. “Si tiene entre 15 y 20 años de antigüedad”, dice, “no hay nada más difícil que reciclarlo”.

© 2019 The New York Times

100 Mujeres | 18 de marzo de 2019

Foto: Alina Negoita | Intervención: Pablo Domrose

Valeria Kechichian, la mujer que creó la comunidad más grande de longboard femenino

En todos los ámbitos de la cultura se habla de una mayor inclusión de la mujer y de romper estereotipos. Valeria Kechichian lo sabe bien.

Nacida en el seno de un hogar armenio-argentino, como tercera generación en nuestro país, Kechichian decidió autoexiliarse para tomar distancia de una situación familiar compleja. Empezó su inusual recorrido en Madrid, donde luego de realizar todo tipo de trabajos creó la comunidad más grande dentro de lo que se conoce como Actions Sport Industry (deportes extremos): la Longboard Girls Crew. Un grupo que practica longboard y skating que, además, tiene la particularidad de ser 100% femenino. Mujeres en un campo en el que estamos más habituados a ver varones, chicos y adultos, saltando, cayendo al suelo y haciendo piruetas.

A diferencia de muchos skaters profesionales o conocidos Valeria no llegó al longboard sino hasta los 28 años, cuando trataba de escapar de los malos hábitos (drogas, desórdenes alimenticios) y de superar su adicción al alcohol. Cuando tuvo que empezar a reemplazar aquellas prácticas por actividades recreativas dio con la tabla y ya no se bajó más. Aunque admite que es bastante torpe y trata de no accidentarse practicando lo interesante de su iniciativa, basada en la unión y la camaradería entre chicas longborders amateurs de todo el mundo, es cómo logró proveer una espacio y una plataforma de encuentro y apoyo entre mujeres. En el proceso, Kechichian, de 39 años, se propuso también hacer un aporte para cambiar los estereotipos en la industria y cómo se mostraba a las deportistas hasta entonces: sexualizadas, poniendo el foco en la belleza física más que en aptitudes como la destreza, la agilidad, la coordinación o la osadía, entre muchas otras cosas que se necesitan para subirse a cualquiera de las tablas (surf, skate, longboard, wakesurfing, snowboard).

Llevo años trabajando en mí misma, sanando, curando heridas, limpiando odio, rencores y traumas pasados para dar lugar a lo nuevo. Inclusive en épocas complicadas de cambios, de tener que desapegarme de gente que quiero, de procesos de transformación interna que suelen ser bastante incómodos, intento entender todo como parte de un desarrollo y no identificarme con esa incomodidad”, cuenta. Su testimonio echa luz sobre el valor de esta actividad, no solo como forma de mantener a las chicas y jóvenes alejadas de factores de riesgo (embarazo adolescente, violencia doméstica, adicciones) sino también como herramienta para fortalecer la autoestima, la resiliencia, la autopercepción, el sentido de los logros y, por supuesto, la pertenencia a una comunidad.

La agrupación que creó en 2010 comenzó como algo local, en Madrid, mostrando en un video el costado divertido y accesible del deporte practicado entre chicas. Luego, se convirtió en fenómeno. Hoy en día tienen una comunidad activa de casi 100.000 seguidores en Instagram, sus videos son vistos por millones de personas, tienen 70 embajadores y presencia en casi 100 países.

Tienen también una ONG, Longboard Women United, que lleva adelante proyectos e intervenciones en las áreas de género, salud e inclusión; en sitios tan disímiles como Cambodia, Brasil, India y Holanda. Trabajan con mujeres, niños, refugiados, personas con habilidades diferentes, poblaciones de zonas vulnerables y adultos mayores.

Pese a todos estos logros Valeria suele contar lo dificultoso que fue el camino; sobre todo teniendo en cuenta que este, como tantos otros ámbitos, estaba copado por hombres que no veían con buenos ojos el crecimiento de la comunidad. “Hacer las cosas de forma diferente siempre asusta”, dice.

Quizás lo más valioso que las mujeres que participan de Longboard Girls Crew se llevan, y que puede extrapolarse a otras áreas, es la idea de que juntas podemos lograr más cosas, dejar atrás nociones caducas en torno a la mujer y su relación con otras chicas. “A medida que crecimos y nos apoyamos más unas a otras, sin competir entre nosotras, nos dimos cuenta de que esto que estábamos haciendo en la comunidad del longboard podía aplicarse afuera —dice Kechichian—. Al final, lo estuvimos haciendo mal todo este tiempo porque así nos educaron. Hoy sé que quiero ayudar y contar lo que he aprendido y voy aprendiendo cuando me deshago de esos mandatos: hay una vida maravillosa más allá de todo lo que nos han dicho y enseñado” .

Foto: Noelia Otegui

Nombre: Valeria Kechichian
Edad: 38 años
Profesión: Skater y promotora de cambio
Sector en el que trabaja: Deportes, sociedad, género
Lugar de Nacimiento: Buenos Aires, Argentina
Lugar en el que desarrolla su actividad: En todo el mundo

1. ¿Cuál es tu motor interior? ¿Qué te inspira a hacer lo que hacés? 

Tengo fe ciega en que si estás trabajando por un bien mayor, por algo más grande que vos, el universo te ayuda. Lo he comprobado cientos de veces y es hermoso. Siempre estoy atenta a las sincronicidades. Creo que cualquier cosa que hagamos, nos la hacemos primero y principalmente a nosotros mismos. Estar enfadada con algo o alguien consume muchísima de mi energía y me come por dentro. Estar de buen humor y sentirme en armonía con el entorno me llena y expande. Intento tirar por ahí.

2. ¿Qué te hace feliz? 

Cuando medito todas las mañanas soy feliz, abrazar a mi chico me hace feliz, salir a patinar, estar con mi familia y amigos, hablar con gente, comer cosas ricas, la conciencia social, hacer deporte, la naturaleza, transplantar una planta y que le salgan flores, hacer algo por alguien, ver cómo prospera la comunidad y los proyectos de nuestra ONG, cualquier animal bebé de cualquier raza (quizás las cucarachas no, pero todo el resto), ver crecer la conciencia medioambiental en el planeta y mil cosas más supercursis que me encantan.

3. ¿Qué no te deja dormir?

Intento que nada. Si yo no estoy bien no puedo hacer nada. Pero el tráfico humano, la esclavitud o la mutilación genital femenina son temas que me sacuden profundamente. Hay más de 40 millones de personas viviendo en alguna forma de esclavitud en el planeta: sexual, laboral, matrimonios infantiles… No concibo vivir con mis privilegios sin ayudar a quienes están pasando por situaciones inimaginables.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?

Me gustaría ayudar a despertar la conciencia social a la vez que la personal. Que entendamos que siempre podemos hacer algo, que no hace falta que tengamos altos cargos en ninguna entidad o que tengamos poder sobre nada. Ya lo tenemos, ya tenemos ese poder de cambiar las cosas, pero creo que el cambio siempre empieza en nuestro interior. Darnos cuenta de que la separación es una ilusión. Que el “no me importa porque no lo conozco” no es real.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?

No lo sabía. Y de grande tampoco lo supe. Recién hace unos años me di cuenta de lo que quería ser y hacer. Uno de los mayores problemas de la educación tradicional es que no nos enseñan a mirar ni a buscar soluciones dentro, a pensar, a querernos. No nos dicen que tenemos un potencial maravilloso. Nos adoctrinan en lo que al sistema le conviene. Pero no conocemos otra cosa y la gente sigue con esas vidas armadas en un sistema que no está diseñado para nuestra felicidad sino para lograr los beneficios de muy pocos basado en la opresión de muchos.

Harvard Business Review | 19 de marzo de 2019

Cómo vencer el malestar que puede aparecer a media carrera

Todos tenemos momentos donde nos preguntamos: “¿estoy en la compañía correcta? ¿tengo el trabajo adecuado? y ¿hasta dónde puedo llegar?”. Estas preguntas son especialmente significativas para aquellos profesionales que están en la mitad de su carrera, es decir, que podrían estar buscando satisfacción mientras equilibran las demandas del hogar y las intensas presiones financieras. ¿Cómo se debería atender una crisis de media carrera?

“La mediana edad es el momento en el que se pierde la ilusión de la inmortalidad. Uno entiende que sus oportunidades no son inagotables, y se da cuenta de que el tiempo es finito”, dice Gianpiero Petriglieri, profesor asociado de comportamiento organizacional en el INSEAD. Incluso, aquellas personas que han alcanzado grandes aciertos en sus carreras no son inmunes a estos sentimientos, explica Whitney Johnson, una instructora ejecutiva. “Aunque es natural y normal experimentar inquietud profesional, usted necesita ser proactivo y descubrir qué hacer al respecto”, añade.

He aquí cómo hacerlo:

Reflexione y re-encuadre. En primer lugar, identifique la causa de su insatisfacción profesional. “Cuando uno siente cierto malestar, comienza a cuestionar todo”, dice Petriglieri. “Sin embargo, necesita diseccionar el problema y comenzar con el lugar donde duele. ¿Es su trabajo? ¿Es la organización en la que se encuentra? Dependiendo de su respuesta, la prescripción será diferente”.

Haga pequeños cambios. Es bastante común que, en términos generales, esté contento en la organización, pero se sienta miserable en su trabajo. Un posible remedio, dice Petriglieri, es considerar qué clase de pequeños cambios puede hacer para dedicarse con mayor plenitud al trabajo. Por ejemplo, podría buscar un proyecto emocionante e inmersivo, contratar empleados con distintos antecedentes o unirse a un comité interno que lo desafíe.

Enfóquese en aprender. Uno de los mayores culpables del malestar de media carrera es el aburrimiento. “Su vida y su carrera es una gran curva de aprendizaje”, dice Johnson. “Sin embargo, cuando llega a los 40, sabe qué es lo que está haciendo y sabe que es bueno en ello, así que se aburre”. Pedirle a su jefe un ascenso, y enfrentar nuevos desafíos y oportunidades, es una respuesta obvia. Johnson, sin embargo, recomienda considerar un movimiento lateral. “Pregúntese: ¿Subir es el único camino?” Si no hay oportunidades atractivas, Johnson sugiere que usted la diseñe buscando desafíos dentro de su organización. “Sea creativo. Piense en qué formas podría usar sus fortalezas para hacer que su compañía ahorre o gane dinero”.

Busque conscientemente significado. El deseo incumplido de generar un impacto es otro punto en común de infelicidad profesional, de acuerdo con Petriglieri. Podría llegar al punto en el que trabaje largas horas preguntándose, ¿Para qué es todo esto? Él sugiere hacer un esfuerzo concertado para conocer a las personas que se benefician directamente de su trabajo, ya sean consumidores, clientes o colegas. “Cuando puede ver cómo su trabajo es utilizado por otros, es difícil no encontrar el propósito.”

Considere un cambio de carrera. “Si estas estrategias no tienen el efecto deseado, podría ser una señal de que usted necesita hacer un movimiento dramático”, dice Johnson. “Cuando en lo profundo de su alma siente que necesita una disrupción para sí mismo, no debe ignorarlo. Si se mantiene anulado en su trabajo, con el tiempo, precipitará su propia caída”.

Rebecca Knight es una periodista independiente en Boston y académica en Wesleyan University.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

Actualidad | 18 de marzo de 2019

Mercedes D’Alessandro: “Me decepcionan quienes piensan que ser feminista es odiar a los hombres”

Autora del libro “Economía feminista”, la economista Mercedes D’ Alessandro dice que las masivas marchas de este mes ayudaron a exponer las desigualdades y confirmaron que el movimiento está logrando poner en discusión el sistema entero.

Opinión | 18 de marzo de 2019

El problema del capitalismo moderno

Detrás de los trastornos populistas de hoy, hay un reconocimiento generalizado de que la economía ya no sirve al bien público, ni a los intereses de la mayoría de la gente. Para entender por qué, uno debe identificar lo que se ha perdido entre tanta ganancia material.

Casi de repente, el capitalismo se ha puesto visiblemente enfermo. El resurgido virus del socialismo infecta una vez más a los jóvenes. Otros más prudentes que aprecian los logros pasados del capitalismo y quieren salvarlo proponen diagnósticos y remedios. Pero sus propuestas a veces se superponen con las de quienes querrían hacer pedazos el sistema; y las distinciones tradicionales entre izquierda y derecha ya no dicen nada.

Felizmente, Raghuram G. Rajan, exgobernador del Banco de Reserva de la India y profesor de Economía de la Universidad de Chicago, ha puesto su conocimiento y experiencia sin igual a la tarea de analizar el problema.

En su nuevo libro, The Third Pillar: How Markets and the State Leave Community Behind [El tercer pilar: cómo los mercados y el Estado se olvidan de la comunidad], Rajan sostiene que el cáncer que aflige al capitalismo contemporáneo no es un problema de “Leviatán” (el Estado) ni de “Behemot” (el mercado), sino de la comunidad, que ya no actúa como freno a ambos monstruos. De modo que receta un “localismo inclusivo” para reconstruir comunidades que den a la gente un sentido de dignidad, estatus y significado.

El libro de Rajan, igual que The Future of Capitalism [El futuro del capitalismo] de Paul Collier (economista de la Universidad de Oxford), es exponente de un género cada vez más nutrido de críticas del capitalismo desde dentro. Rajan defiende el capitalismo, pero comprende que ya no está trabajando al servicio del bien social y que es preciso ponerlo otra vez bajo control.

The Third Pillar hace un profundo análisis del contexto histórico para explicar el momento actual; pero sus mayores aciertos son cuando recapitula los acontecimientos posteriores a la Segunda Guerra Mundial para explicar por qué todo empezó a descomponerse allá por 1970.

Hasta entonces, el mundo había estado ocupado en la recuperación y la reconstrucción, y el crecimiento económico había recibido un impulso adicional gracias a la adopción de tecnologías de frontera por medio de la inversión en reemplazos.

Pero después de 1970 el crecimiento tendencial se desaceleró, lo que explica muchas de las dificultades actuales. Mientras eso sucedía, los gobiernos no tuvieron idea de cómo hacer frente a la desaceleración, más que prometer la restauración del perdido paraíso de la posguerra.

En la mayoría de los casos eso supuso más endeudamiento. Y en Europa, las élites se lanzaron a la unificación continental, con el elevado propósito de poner fin a la reiteración de episodios de matanza. Pero en su prisa por obtener los beneficios obvios de la integración, se olvidaron de sumar a la ciudadanía. Fue así como finalmente aprendieron que después de la hibris llega la némesis.

El éxito de la socialdemocracia en la posguerra debilitó el poder del mercado para actuar como una influencia moderadora sobre el Estado. Según Rajan, ambos debilitados actores, en Europa y en Estados Unidos, quedaron mal parados para lidiar con la inminente revolución de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, de modo que la gente tuvo que hacer frente sola a las amenazas.

Y las corporaciones, en vez de ayudar a sus trabajadores a manejar la disrupción, la empeoraron, al usar la vulnerabilidad de sus empleados para enriquecer a sus accionistas y ejecutivos.

¡Y cómo se enriquecieron! Conforme la mediana de ingreso de los hogares se estancó y aumentó la concentración de la riqueza, el capitalismo se volvió manifiestamente injusto y perdió el apoyo popular. Para poner a raya a sus oponentes, el Mercado llamó en su auxilio al Estado, sin comprender que un Estado populista de derecha al final se come al Mercado.

Hay que destacar dos puntos de la exposición de Rajan. En primer lugar, la desaceleración del crecimiento es una causa fundamental (aunque de ritmo lento) del malestar social y económico de la actualidad. En segundo lugar, las consecuencias desafortunadas de la revolución digital no son propiedades inherentes del cambio tecnológico; más bien reflejan una “falta de modulación de los mercados por parte del Estado y de los mercados mismos”.

El autor no insiste en esto, pero el segundo punto nos da motivos de esperanza, porque implica que la revolución tecnológica no nos condena a un futuro sin empleo; todavía hay lugar para una formulación de políticas esclarecida.

Rajan hace una muy buena exposición de la mala conducta de las corporaciones. Según explica, el cuasi absolutismo de la doctrina de la primacía de los accionistas sirvió desde el inicio para proteger a los ejecutivos a expensas de los empleados, y sus efectos perjudiciales se agravaron por la práctica de pagar a los ejecutivos con acciones.

En The Future of Capitalism, Collier hace una exposición similar desde Gran Bretaña, con la historia de la empresa británica más admirada de su infancia (y de la mía): Imperial Chemical Industries. En aquel tiempo todos crecíamos soñando trabajar algún día en ICI, una empresa que proclamaba como misión “ser la mejor compañía química del mundo”. Pero en los noventa, ICI cambió de norte, al adoptar el principio de valor para los accionistas. Y según Collier, ese único cambio destruyó a la empresa.

¿Y la comunidad? En otros tiempos, Estados Unidos fue un país líder en educación pública, cuyas comunidades locales ofrecían a niños de cualquier nivel de talento y condición económica escuelas donde aprendían juntos. Y cuando la educación primaria dejó de ser suficiente, también empezaron a proveer acceso universal a la educación secundaria.

Pero hoy para triunfar se necesita título universitario, y los jóvenes más talentosos van a buscarlo muy lejos de su comunidad de origen, y terminan autosegregándose en ciudades cada vez más grandes, de las que los menos talentosos quedan excluidos por los altos costos de vida. Protegidos en sus relucientes claustros, los que triunfan forman una meritocracia en la que a sus hijos –y a casi nadie más– les va tan bien como a ellos.

Collier cuenta la misma historia en Gran Bretaña, donde el talento y la participación en el ingreso nacional se han ido concentrando en Londres, y se generó vaciamiento y resentimiento en las localidades del interior. Pero como señala Janan Ganesh, del Financial Times, las élites metropolitanas ahora se encuentran “encadenadas a un cadáver”.

Rajan considera que la meritocracia es un producto de la revolución digital y tecnológica. Pero yo sospecho que viene de antes. No olvidemos que el sociólogo británico Michael Young publicó su presciente distopía The Rise of the Meritocracy [El ascenso de la meritocracia] en 1958. De hecho, Collier y yo somos parte de la primera camada de la meritocracia británica. Y tal como predijo Young, nuestra cohorte dejó el sistema inservible para las generaciones siguientes, sin dejar de alabar sus virtudes.

En Escocia, donde crecí, los talentos locales, intelectuales, escritores, historiadores y artistas, todos partieron a buscar mejor fortuna, o renunciaron simplemente a competir con las superestrellas de los mercados de masas. Y eso nos empobreció a todos.

Como Rajan, creo que la comunidad es una víctima de la captura de los mercados y del Estado por una élite minoritaria. Pero a diferencia de Rajan, dudo de que comunidades locales más fuertes o una política de localismo (inclusivo o no) puedan ser la cura del mal que nos aqueja. El genio de la meritocracia salió de la botella y ya no hay modo de volver a meterlo.

Traducción: Esteban Flamini

Angus Deaton es Premio Nobel de Economía de 2015

© Project Syndicate 1995–2019.

Sociedad | 18 de marzo de 2019

Fotos: Rodrigo Mendoza | Intervención: Pablo Domrose

Escuela de Líderes: los jóvenes que buscan transformar la realidad a través de la solidaridad

Desde 2017, la Escuela de Líderes para la Comunidad, organizada por Red Solidaria, reúne a jóvenes de entre 16 a 24 años que sueñan con formarse como líderes del futuro para generar un cambio positivo en su comunidad. A través de encuentros con referentes en lo social, deportivo, artístico, científico y tecnológico, los jóvenes aprenden herramientas y forman equipos de acción para implementar sus propios proyectos. Algunos llegan allí buscando respuestas; otros, sabiendo que éste es el espacio que siempre estuvieron buscando. Pero todos, con un mismo objetivo: transformar la realidad a través de la solidaridad. Aquí te presentamos a los jóvenes que dirigen la escuela de líderes, que este año arranca el lunes 25 de marzo.

“La escuela surge de la idea de transformar sueños en realidad. Saber que cualquiera de nosotros puede triunfar en lo suyo, pero lo que necesita el mundo actual, además de un líder, es un equipo, con una preocupación ética y moral por la sociedad”, dice Martin Giovio, voluntario de la Red Solidaria. “Es un espacio para pensar, crear, escuchar y compartir ideas, sueños, experiencias e historias de distintos líderes de distintos sectores de nuestra comunidad”.

Desde 2017, llegaron a la Escuela de Líderes para compartir sus experiencias y proyectos Matías Lammens (Presidente de San Lorenzo), Charly Alberti (baterista de Soda Stereo), Margarita Barrientos (fundadora del comedor Los Piletones), Horacio Vogelfang (trasplantólogo del Hospital Garrahan), Luján Rey (madre de víctima de la tragedia de Once), Rodolfo Donofrio (Presidente de River), Gabriela Michetti (Vicepresidenta de la Nación) y Gino Tubaro (fundador de Atomic Lab), entre muchos otros.

¿Quiénes son los jóvenes que, desde distintas partes del país, llegan a la escuela para aprender cómo hacer sus sueños realidad? Conocimos a cinco de ellos y te contamos sus historias.

Mercedes Márquez, 19 años, creó Doná Sangre, Regalá Vida. Foto: Rodrigo Mendoza

Mercedes: festejar dando vida

De chica, Mercedes Márquez (19) siempre supo que quería dedicarse al desarrollo social, pero al terminar el colegio, no sabía qué carrera la ayudaría a tener el mayor impacto en su comunidad. Fue así como llegó a formar parte de la primera Escuela de Líderes en 2017.

“Justo había terminado el colegio y estaba bastante perdida vocacionalmente, laboralmente, en mi casa, en todos lados”, cuenta Márquez. “La escuela me enderezó mucho, me hizo darme cuenta de muchas cosas que yo quería. Y me dio herramientas para ver que había cosas que yo quería que eran posibles”.

Hoy, Márquez estudia psicología y trabaja de docente. En agosto de 2018, creó la iniciativa “Doná Sangre, Regalá Vida”, a través de la cual invita a las personas a festejar su cumpleaños donando sangre e invitando a sus amigos a donar.  

“Antes de cumplir los 18 años, todas mis amigas me preguntaban qué iba a hacer, y yo les decía que iba a donar sangre. En mi vida la donación de sangre fue algo que siempre estuvo muy cerca mío. Cumplir los 18 para mí no era sobre poder salir al boliche, sino para poder donar también”, cuenta Márquez.

Para Márquez, poder donar sangre durante un cumpleaños es una manera de agradecer su vida y su salud. “Donar sangre es algo hermoso. Es dar algo con mucha gratitud, de que uno puede donar”, dice Márquez. “La sangre no hay otra manera de darla que no sea saliendo del cuerpo de uno, por ahora no hay sangre artificial. Creo que ahí tiene que pasar la conciencia, de que si no somos nosotros no hay nadie. Si no soy yo, si no somos nosotros, ¿quién es?”

Tomás Chaufan, 23 años, ayuda a personas en situación de calle. Foto: Rodrigo Mendoza

Tomás: acercarse a personas en situación de calle

Voluntario de la Red Solidaria desde muy jóven, Tomás Chaufan (23), participó de la primera Escuela de Líderes en 2017 con el objetivo de aprender nuevas herramientas y proyectos para continuar a las personas en situación de vulnerabilidad.

“La escuela te abre mucho las puertas para darte cuenta que las acciones solidarias son en el día a día. Tal vez acercarte al principio es difícil, pero una vez que ya pudiste romper la barrera, te das cuenta de que no es nada de otro mundo, y no es nada difícil ayudar a la gente. Una vez que encontrás esa necesidad en el otro, son acciones pequeñas que van haciendo un cambio”, dice Tomás.

El tema que más moviliza a Chaufan es el de las personas en situación de calle. Por ello, cada año, participa activamente de la campaña Frío Cero de Red Solidaria, que ofrece comida, ropa y compañía a las personas en situación de calle durante los meses más fríos del año.

“Al vivir en capital y moverme mucho por el centro, lo tengo muy cercano al tema de personas en situación de calle”, cuenta Chaufan. “A las personas en situación de calle hay que acercarse como a cualquier otra persona con la que quieran hablar. Acercarse, y desde una conversación preguntarle cómo está, si necesita algo urgente. Es más fácil y rápido y ayuda un montón”.

Para Chaufan, ese acercamiento puede cambiar todo en la vida de una persona. “Un ‘hola, ¿cómo estás?¿qué necesitás?’ hace toda la diferencia. Muchas veces la persona viven en la calle en la esquina de mi casa, y es un vecino más. Hay que tratarlo como tal, y no tratarlo como una persona que casi no es una persona, eso hace que sea mucho más difícil para ellos”, dice Chaufan y llama a las pequeñas acciones: desde acercar una campera o un par de medias secas, hasta compartir un plato de comida caliente.

Joaquín Martínez Christensen, 26 años, creó Festejo Solidario. Foto: Rodrigo Mendoza

Joaquín: festejar para devolver la niñez

Licenciado en Administración de Sistemas, Joaquín Martínez Christensen (26) quería arrancar el 2017 con un cambio positivo en su vida. “Mi lema era: si esto que te propones no te hace mal, dale para adelante”, cuenta con una sonrisa. Fue así como, luego de leer sobre la Escuela de Líderes en el diario, decidió sumarse a la propuesta.

“Lo que más me marcó de la escuela fue el pequeño aporte. Yo tenía un concepto de que para ser solidario había que hacer el viaje a África e inmolarse a lo Angelina Jolie y adoptar a 25 hijos”, recuerda Martínez Christensen. “Pero a través de los proyectos que íbamos conociendo, me di cuenta que realmente el impacto, el cambio, pasaba por pequeños aportes de un montón de personas. De que si todo el mundo hacía un pequeño aporte, llegábamos a ese gran objetivo”.

Mientras cursaba en la escuela, la inminente llegada de su cumpleaños lo inspiró a crear un proyecto: Festejo Solidario.

“Las semanas antes de mi cumpleaños mis padres me preguntaban qué querían que me regalen, y yo les decía que no necesitaba nada. De repente cayó la idea de que el día de mi cumpleaños en vez de recibir, quería dar. Yo realmente no quiero nada, pero hay alguien que si lo necesita”.

La propuesta de Festejo Solidario surge de un dato: el 17% de los niños del país de entre 1 a 12 años no festejó su último cumpleaños. La mayoría de ellos, viven en situación de vulnerabilidad.

“Detrás del festejo de cumpleaños, hay un desarrollo de psiquis muy importante. Los chicos con los que festejamos son chicos que han tenido una maduración muy acelerada. Por ahí tienen 7 años y ya son un pequeño amo de casa, o están trabajando”, dice Martínez Christensen. “Festejarles el cumpleaños es decir, no tenés 20 años, tenés 7. Y así, de alguna manera, le devolves la niñez”.

Todos los meses, un grupo de voluntarios de Festejo Solidario visita 6 centros recreativos en barrios vulnerables en el conurbano bonaerense para festejarle el cumpleaños a todos los niños que hayan cumplido ese mes. Llevan comida, regalos, animación, piñatas, bolsas de golosinas, y tortas con velitas para los cumpleañeros.

Hasta el día de hoy, el proyecto le ha festejado el cumpleaños a 400 chicos, y este año Martínez Christensen y su co-fundador Tomás Ordoñez planean expandir el proyecto a un centro en la Villa 31 y otro en el interior del país.

Clara Martorello (23) y Agustín Sundblad (21), de la primera camada de la Escuela de Líderes. Foto: Rodrigo Mendoza

Clara y Agustín: orientar a otros jóvenes hacia un camino solidario

Clara Martorello (23) y Agustín Sundblad (21) formaron parte de la primera camada de la Escuela de Líderes y hoy siguen participando de la iniciativa como “orientadores” de los nuevos estudiantes.

“Yo siempre pensaba que para ayudar tenías que tener ciertas capacidades, diferentes cualidades. Y lo que me dí cuenta en la Escuela de Líderes es que no, que nada que ver, que todos somos distintos y que esas diferencias nos ayudan a potenciarnos”, dice Martorello. “Todos trabajamos o estudiamos cosas distintas, y nos vamos ayudando entre nosotros y enseñando las distintas cosas que sabemos hacer”.  

Ambos coinciden en la importancia de que los jóvenes lideren iniciativas de solidaridad para lograr un futuro mejor.

“Todos tenemos una meta, un ideal de lo que queremos lograr para el mundo. Pero que todos nos estemos juntando en la escuela de líderes para intentar transformar la realidad, eso ya es el éxito”.

¿Te interesa sumarte a la camada de este año? Los encuentros comienzan el 25 de marzo y finalizan el 3 de junio, y se llevarán a cabo todos los lunes por la tarde en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Las inscripciones son gratuitas a través de [email protected] o a través del Instagram de Red Solidaria.

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Harvard Business Review | 18 de marzo de 2019

Cómo usar los privilegios para ayudar a otros

Suelo olvidar que soy heterosexual. Simplemente, no pienso mucho al respecto. Cuando me preguntan qué hice este fin de semana, o al poner fotografías familiares en mi oficina, no tengo motivos para preguntarme si incomodará a alguien. Nuestra cultura está planteada para que personas heterosexuales, como yo, seamos nosotras mismas sin pensarlo mucho. Sin embargo, para los colegas gays o las colegas lesbianas, una simple pregunta sobre el fin de semana o una decisión sobre cómo decorar el espacio de trabajo conlleva un significativo estrés. Un estudio reciente encontró que el 46% de los empleados LGBTQ no hablan de su orientación sexual dentro de sus lugares de trabajo, por razones que van desde el temor a perder su empleo hasta el ser estereotipados. Es muy poco probable que una persona no heterosexual tenga el privilegio de pasar un día entero sin recordar su orientación sexual.

Este privilegio, de poder olvidar parte de lo que usted es, no es exclusivo de los heterosexuales. Lo mismo sucede, si usted es blanco, cristiano o no tiene discapacidades. En esos casos, puede vivir su vida sin pensar constantemente acerca de esas identidades. Este privilegio es ordinario porque se mezcla con las normas y las personas a nuestro alrededor, y por ello es fácilmente olvidado.

Este privilegio ordinario es de hecho una oportunidad. Los investigadores de la temática confirman que aquellos con privilegios tienen el poder para alzar la voz en defensa de quienes carecen de este y tienen una influencia particularmente efectiva cuando lo hacen. Muchos de nosotros, que buscamos la oportunidad de pelear contra los prejuicios y sesgos en el lugar de trabajo y en la cultura en general, podríamos estar perdiendo la oportunidad que tenemos frente al espejo: usar la naturaleza ordinaria de lo que somos como una fuente de poder extraordinario.

He aquí algunas cosas que puede hacer:

  • Comience a aprender cuáles son los desafíos que las personas que carecen de su privilegio encuentran en el trabajo, la escuela y en sus comunidades. Puede usar internet como punto de partida para encontrar relatos en primera persona.
  • Busque oportunidades de hablar y actuar. Confrontar a las personas es sólo una de las muchas formas en que podemos usar nuestro privilegio. También podemos hacer preguntas, plantear temas y añadir perspectivas que no están emergiendo orgánicamente en las discusiones. Podemos introducir datos, invitar a personas a las conversaciones y crear interés en ideas distintas. Podemos amplificar las opiniones de las personas que no están siendo escuchadas en las reuniones y traer conversaciones de regreso cuando alguien es interrumpido. Podemos dar crédito por el trabajo de las personas y esparcir la voz sobre su talento. 
  • Debe ser cuidadoso de no hablar por encima del grupo al que pretende respaldar. No es inusual el ponernos accidentalmente en el centro, en lugar de colocar ahí a las personas de las que tratamos de ser aliados. En lugar de ello, de un paso al costado y aprenda de las personas cuyas vidas son directamente afectadas por la situación.

Aquello en lo que menos pensamos podría ser el lugar desde el que podemos hacer el mayor bien. Cada uno de nosotros tiene una forma de privilegio, y eso son buenas noticias, porque significa que casi todos tenemos más influencia de la que nos damos cuenta.

Dolly Chugh es profesora asociada en la Stern School of Business de New York University.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

Vida Cotidiana | 18 de marzo de 2019

Ilustración: Timo Kuilder / The New York Times

Cómo hablar en público

La preparación asegurará que usted pueda entregar efectivamente un discurso que transmita el mensaje que desea entregar. Una de las mejores ideas que he escuchado sobre hablar con grandes audiencias provino de Marcus Ryu, el C.E.O. del software Guidewire. En mi entrevista de Corner Office con él, me explicó a qué he empezado a llamar la “Teoría de la Comunicación de Einstein”.

“Me he dado cuenta de que no importa cuán inteligentes sean las personas con las que te estás comunicando, cuantos más hay, más tonta es la colectividad”, me dijo Ryu. “Y entonces podrías tener una habitación llena de Einsteins, pero si hay 200 o 300 de ellos, entonces todavía tienes que hablar con ellos como si fueran personas promedio. A medida que la audiencia crece, su mensaje debe simplificarse cada vez más y la lista de puntos debe ser más corta “.

Esto no quiere decir que simple sea fácil o signifique simplista. Significa que realmente debería conocer la idea central de su conversación y expresarla en un lenguaje claro al principio y al final.

Pregúntese: ¿Cuál es la pregunta central que está haciendo y respondiendo? Si está creando una presentación que va a utilizar muchas veces, intente de que dure de 30 a 35 minutos para asegurarse de que tiene una presentación sustancial, y luego prepárese para hacer una versión más corta, si es necesario.

Luego, use viñetas para cristalizar tus subtemas. Asegúrese de que nadie pueda perderse el punto de su charla.

Puede sentirse como si estuviera “entorpeciendo” su charla para que sea tan clara, pero ese no es el punto. La visión de Ryu te ayudará a resolver impulsos que compiten entre sí. Sí, sabes que tu audiencia es inteligente, pero debes mantenerlo realmente simple.

Consigue un editor. Todo el mundo necesita un editor y los discursos no son diferentes; encuentre a alguien en cuyo juicio usted confíe y haga una prueba de presión para hablar con esa persona. ¿Es clara? ¿Tiene sentido el arco temático? ¿Cuál es el conocimiento clave? ¿Son claras las conclusiones?

© 2019 The New York Times

Educación | 15 de marzo de 2019

Crédito: Ministerio de Educación

La mitad de los estudiantes de sexto grado del país asegura que nunca trabajó en clase el tema embarazo

En casi todas las primarias del país, los directivos aseguran haber trabajado en la escuela temas de educación sexual y los docente reconocen que tienen materiales para abordar el tema. Sin embargo, hay contenidos que los niños y niñas de 11 y 12 años todavía no ven en clase: la mitad afirmó que nunca trabajó el tema embarazo y dos tercios de los alumnos dicen no haber hablado sobre cómo evitar abusos sexuales. Los datos son parte de los resultados de las pruebas Aprender difundidos por el Gobierno.

Las pruebas Aprender sirven para evaluar cómo evoluciona el aprendizaje en el país y en consecuencia qué políticas educativas deberían ser ajustadas. Fueron tomadas en octubre pasado a todos los estudiantes de 6° grado de las primarias públicas y privadas: unos 574.000 chicos y chicas. Se los evaluó sobre el aprendizaje alcanzado en las materias de Lengua y Matemática, pero esta vez les hicieron un cuestionario complementario con preguntas referidas a la implementación del programa nacional de Educación Sexual Integral (ESI), creado por ley en 2006 pero poco implementado en muchas escuelas.

Más abajo veremos cómo mejoró el aprendizaje en Lengua y cómo empeoró levemente en Matemática. Antes, expondremos en gráficos los contenidos vinculados a educación sexual que los estudiantes de 6° aseguran haber trabajado en clase con más regularidad.

Hablan de sus derechos pero poco de embarazo

En este gráfico de barras vemos que temas como el cuidado y los cambios del cuerpo, la igualdad de derechos entre mujeres y varones, los derechos de niños, niñas y adolescentes, y la importancia de comunicar las ideas son contenidos que la mayoría de los estudiantes asegura haber trabajado.

Pero el alcance de otros temas, como el embarazo, los métodos para prevenirlo, las formas de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual y las maneras de evitar un abuso sexual, es mucho menor: llega al 50% o menos de los estudiantes.

Fuente: Aprender 2018

Esto ocurre a pesar de que el año pasado hubo un acuerdo entre los ministros de educación de las provincias reunidos en el Consejo Federal de Educación para que durante la primaria se vean, entre otros temas, los siguiente contenidos:

  • Embarazo: aspectos biológicos, sociales, afectivos y psicológicos.
  • Métodos anticonceptivos.
  • Prevención de las infecciones de transmisión sexual.
  • Abuso sexual, la violencia de género y la trata de personas.
  • Decir “no” frente a interacciones inadecuadas con otras personas.
  • No guardar secretos que los hacen sentir incómodos, mal o confundidos.
  • Nuevas formas de masculinidad y femineidad en el marco de la equidad de género.
Imagen de las preguntas que le hicieron a los estudiantes.

Actualmente, organizaciones de la sociedad civil, centros de estudiantes y docentes reclaman por el cumplimiento del programa de educación sexual en las escuelas, tal como lo contamos en RED/ACCIÓN a fines del año pasado.

Ocurre que según una encuesta de la consultora D’Alessio IROL, solo 2 de cada 10 alumnos argentinos reciben educación sexual de manera habitual en el aula.

En las escuelas afirman que dan educación sexual

Desde el Ministerio de Educación destacaron las cifras como un avance, sobre todo partiendo de lo que declararon los directivos y docentes: “El 98% de los directivos aborda educación sexual integral en su escuela”, “un 99% de los docentes cuentan con materiales para abordar esos contenidos” y ” “más del 70% de los docentes ha recibido capacitaciones en esta temática”.

Fuente: Aprender 2018

Una mejora importante en Lengua

Los resultados difundidos por el Gobierno evidencian una mejora en Lengua en todas las provincias del país respecto de los exámenes de 2016.

Las pruebas marcan que el 75% de los estudiantes alcanzó un nivel satisfactorio o avanzado, lo que representa un incremento de 8,5 puntos porcentuales a nivel nacional con respecto a los resultados que habían alcanzado los alumnos en las pruebas Aprender de 2016.

Fuente: Aprender 2018

Ese 25% que quedó por debajo del nivel satisfactorio (1 de cada 4 chicos) nno puede jerarquizar información ni establecer secuencias de ideas
en textos expositivos. Tampoco incorporó la práctica de la relectura total o parcial y por eso se le dificulta encontrar información literal cuando no está destacada o reiterada.

Además, no maneja conceptos básicos de la asignatura y esto los lleva a realizar lecturas poco profundas en textos literarios más complejos en los que es necesario reflexionar sobre el tipo de narrador o las características psicológicas de los personajes.

Matemática: una leve baja agrava el diagnóstico

A contramano de lo que ocurrió con Lengua, el porcentaje de los estudiantes que consiguió un nivel avanzado o satisfactorio en la prueba de Matemática bajó del 58,6% al 57%.

Es decir que 4 de cada 10 niños o niñas no logran identificar propiedades específicas de las figuras geométricas ni calcular el área o trabajar con equivalencia de medidas de longitud. Y muestran dificultad en resolver situaciones problemáticas que involucran operaciones con fracciones o la división de números naturales con análisis del resto.

Sie7e Párrafos | 15 de marzo de 2019

Camino al este, comentado por Fernando Santillan

Camino al este
Javier Sinay
Tusquets

Uno (mi comentario)

En Camino al Este, Javier Sinay hace la crónica de un viaje en busca del amor. Cuando su novia argentina de antepasados japoneses gana una beca para estudiar en Japón el arte del té, el camino del té o Chado, él decide ir a buscarla en un viaje en soledad. Ella se llama Higashi, que en japonés significa “Este”, y él viajará 14.953 kilómetros, siempre hacia el Este, usando su oficio de periodista para indagar sobre el amor y sobre los viajes. Su camino tiene una parada especial en la ciudad de Grodno, en Belarús. Es la ciudad desde donde emigraron los antepasados de Sinay, su alter heim (old home, antiguo hogar).

¿Existe ya una literatura así, empezando por ejemplo con Everything is Illuminated de Jonathan Safran Foer, por ahí cerquita?) Aunque dice que viaja “en busca de una mujer” (p. 19), esa parada y los recuerdos sobre otras mujeres en su propia historia (Riva, Natalia, Inés) hacen de este un viaje no solo hacia el Este sino también hacia adentro, una reflexión sobre el origen (la reflexión sobre los antepasados propios y ajenos está siempre cerca) y sobre la vida y el camino del cronista. Los personajes y los temas que desfilan muestran la diversidad humana y la del amor: un chamán en Siberia; las historias de amor de un joven inmigrante de Gambia en Madrid; una pareja de actores porno en Barcelona; un inmigrante paquistaní que vende candados para que los enamorados los pongan en los puentes parisinos y una militante contra esa práctica. El amor se enlaza con la muerte (que al fin y al cabo es el final de un camino) en Berlín, en Ekaterimburgo – que “parece una continuidad de cementerios” (p. 181) – y en Irkutsk; y en Tokio vemos las extrañas costumbres de una zona roja donde se busca más hablar que tocar. El libro tiene por momentos temas de registro, con un idioma neutral o español que suena raro en un periodista porteño – “Muhammad se asentó donde unos amigos en Segovia” (p. 54), Riva “era de izquierdas” (p. 138) – y no todas las situaciones y los personajes tienen el mismo valor narrativo. Pero el texto es rápido, va de una situación hacia otra, de una ciudad hacia otra, y cuando nos preguntamos por el mérito de alguna cuestión siempre se recupera el sentido por la vía más obvia: el sentido es la dirección, el camino, el Este, Higashi: esa mujer que es origen y destino de este viaje.

Dos (la selección)

(Amor)

“Cuando me di cuenta de que había comenzado este viaje alrededor del mundo tan sólo para estar cerca de una mujer, me pregunté qué cosas hace la gente por amor y me propuse contar esas historias en cada uno de los sitios que recorriera. Pero la pregunta no estaba completa: el amor no es sólo el amor; es también la sexualidad y es el desamor y es la compañía y la soledad.” (p. 20)

Tres

(Soledad)

“Durante muchos años creí que ir solo no era la mío. A veces uno no sabe que está listo hasta que las cosas se imponen, y viajando solo, alejado de mis queridos, de mis objetos y de mi casa, pero también de mi pasado y de mi futuro, me encuentro con algo que se parece demasiado, para bien y para mal, a la esencia de mí mismo. Así descubro que estoy preparado para un trayecto que pocos se animarían a andar y, luego, que el camino me está transformando en un nómade astuto.” (p. 159)

Cuatro

(Este)

“En Alemania encontré por primera vez el Este: en los rubios, en los eslavos, en la sobriedad, en el Muro y en el viejo comunismo. Todo eso fue un cambio de paradigma, un nuevo mundo que apareció más allá de una cultura occidental en la que el individuo es un dios que hace lo que quiere. Ahora, cuando camino por Ulaanbaatar y veo por todos lados a personas tímidas y sencillas con el rostro muy redondo y los ojos muy rasgados, me doy cuenta de que me he adentrado mucho más en el Este. Como en Alemania, esto también ocurrió en un degradé lento y suave, tremendamente sutil, que sólo se deja ver cuando ya ha ocurrido.” (p. 233)

Cinco

(Grodno)

“¿Qué había entre España y Japón? Un país. O varios. Pero uno, especialmente. Uno que había querido visitar desde que descubrí que había sido el suelo enigmático de mis ancestros. Uno del que se sabía poco y al que entraban escasos aviones con turistas. Uno que, cuando llegaba a las noticias, parecía inverosímil. Belarús, Bielorrusia. La Rusia Blanca. Y ahí, Grodno: la ciudad donde vivió el abuelo de mi abuelo, y la que dejó para siempre cuando a fines del siglo XIX se embarcó hacia la colonia agrícola de Moisés Ville en Santa Fe, Argentina, América. Grodno, la joya de mi mitología personal. Yo tenía que ir ahí.” (p. 36)

Seis

(Diversidad)

“Viajo en el Tren Transiberiano en siete tramos, en total a lo largo de 5.793 kilómetros, y alcanzo latitudes situadas mucho más allá de Rusia. Llego a estar veintiocho horas a bordo. En el camino -o, mejor: en los vagones- conozco a tres parejas de argentinos (…); a John, un cantonés new rich que prueba delante de mí su primer plato de borsht (y no le gusta); a Slava y a Igor, dos entrenadores de boxeo que se emborrachan felizmente para pasar el tiempo; a Maxim, un estudiante enamorado; a un hombre místico que reza con una pequeña Biblia y me prohíbe que le tome fotografías; a otro, Slava, que administra un bar en Krasnoyarsk; a una rusa que da clases de surf en Bali; a Oyvind, un ingeniero noruego que a los 52 años se pregunta si es mejor vivir en el presente o planificar el futuro.” (p. 195-196)

Siete

(Camino)

“Teníamos muchas cosas en común con Higashi: los libros, la música, muchos amigos. El karate que yo practicaba era un do, como el Chado: un camino que se recorre buscando la perfección, sabiendo que nunca se va a alcanzar, donde lo que vale es el camino. Así que cuando ella me habló sobre la ceremonia del té, la encontré fascinante y comprensible.” (p. 313)

Fernando Santillan es politólogo y padre de tres hijas. Es aficionado al fútbol, el whisky y la literatura. Escribe en www.750aRetiro.blogspot.com y Flanders, su primera novela, está en imprenta. En Twitter es @santillanf.


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Educación | 13 de marzo de 2019

Foto: Inaubepro | Intervención: Pablo Domrose

Cómo Entre Ríos desarrolló el único sistema de becas universitarias del país financiado por sus egresados

En las últimas décadas, Argentina tuvo varios intentos por estructurar un sistema de becas universitarias a escala nacional financiado por los egresados. Por presiones, básicamente de los propios colegios profesionales, los proyectos no prosperaron. Sin embargo, Entre Ríos a escala provincial y Uruguay a escala país lograron desarrollar programas basados en la solidaridad intergeneracional. Es decir, que los egresados financian a los estudiantes que no cuentan con recursos económicos suficientes para afrontar una carrera universitaria. Acá te explicamos cómo se gestionan ambos programas y qué impacto tienen en sus beneficiarios.

“Sin la beca, no hubiese podido hacer la carrera universitaria o no la hubiera hecho en tiempo y forma como la hice. En 2001, por ejemplo, sin esa ayuda me hubiese tenido que volver a mi pueblo”. En el teléfono, la voz de Priscila Pusch suena sin titubeos.

Ella tiene 35 años y se licenció como instrumentadora quirúrgica en 2003, en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Hoy habla desde el lugar en el que trabaja: el hospital provincial Justo José de Urquiza, en Concepción del Uruguay.

Los logros de Priscila son más que ilustrativos del potencial de una beca si se tiene en cuenta que en Argentina solamente el 29,4% de los universitarios se gradúan en el tiempo teórico estipulado. Mientras que el 51,7% comienza a retrasarse ya desde el primer año, de acuerdo a las últimas estadísticas universitarias oficiales. Y cuando hacemos foco en la población universitaria con menores ingresos, la tasa de deserción promedio es del 55%, contra el 25% de quienes tienen ingresos más altos, según el estudio de Abandono de los Estudios Universitarios.

Priscila Pusch.

Priscila pasó su infancia en el campo entrerriano, en Colonia Los Ceibos, una localidad a 27 km. de Concepción. Allí cursó la primaria. Pero para hacer el secundario debió viajar todos los días 17 km hasta Colonia Elías, un pueblo al que el Censo de 2010 le contó 1.566 habitantes. “Mi papá es avicultor, cría pollos, y mi mamá es ama de casa. Fui la primer universitaria de la familia”, destaca con mezcla de agradecimiento y orgullo.

A la beca accedió en segundo año del secundario, en 1997, cuando el colegio, contemplando las necesidades económicas de la familia y el excelente rendimiento académico de Priscila, la alentó a solicitarla.

Y como el sistema de becas entrerriano contempla que mientras las necesidades y los rendimientos del estudiante se mantengan la beca se sostiene, Priscila la sostuvo hasta que terminó sus estudios universitarios, en 2002. “Fue una ayuda muy importante para mi. Sobre todo para estudiar en la universidad, que implicó venir a vivir a la casa de mis abuelos en Concepción, en medio de la crisis de 2001. Lo que mis padres me daban me alcanzaba para pagar el pasaje del colectivo y ayudar con algo de comida a mis abuelos”.

Con la beca solventó los gastos de la facultad propiamente dichos: cuadernos, libros y apuntes “que eran muchos porque por entonces no era tan fácil acceder a Internet, como lo es hoy”, subraya.

Graduados y Estado, un modelo único en el país

La historia de Priscila Pusch no es una historia aislada en Entre Ríos, donde la inclusión universitaria es política de Estado, por lo menos desde 1989. Ese año se creó a través de la Ley 8336 el Instituto Becario Provincial, que desde 1991, al adquirir autonomía, se denominó Instituto Autárquico Becario Provincial (Inaubepro). Su objetivo: asistir con becas a alumnos con recursos económicos insuficientes para realizar una carrera universitaria o terciaria y, así también, aumentar la cantidad de profesionales de la provincia y democratizar el acceso a las universidades.

Las becas se solventan mediante el Impuesto al Ejercicio de Profesiones Liberales que abonan más de 20.000 graduados universitarios que ejercen profesiones liberales en la provincia, sin importar la universidad en la que hayan cursado.

El tributo es del 2% de su facturación con un mínimo de $250 y, como compensación, los aportantes quedan exentos del pago de Ingresos Brutos. Considerando el tiempo de inserción y adaptación al mercado laboral que todo recién recibido necesita, los tres primeros años después de graduados los profesionales están eximidos del pago mínimo.

La recaudación se realiza a través de la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) y cubre el 60% de los recursos que administra Inaubepro; el 40% restante lo aporta el Tesoro Provincial. La ley también establece que el 90% de los fondos deben destinarse, sin excepción, a las becas y sólo el 10% para el funcionamiento del Instituto Becario.

Así, en 2018 el dinero destinado a becas fue de $85.500.000 con el que se beneficiaron 8.000 estudiantes universitarios y terciarios; 3.000 más respecto a 2017.

Las becas son exclusivamente para estudiantes o ingresantes de universidades públicas de Entre Ríos y Santa Fe, más algunos institutos terciarios y profesorados. Aunque también se becan a alumnos que estudian en universidades privadas carreras que no tienen opción estatal.   

Este año Inaubepro prevé abonar $1500 mensuales a los estudiantes universitarios y $1200 a los terciarios. Y el monto asciende a $2000 y $1500 respectivamente si la carrera está dentro del listado de las que la provincia califica como prioritarias para el desarrollo de Entre Ríos. Así las becas también son un incentivo para cubrir profesiones faltantes como Ingeniería Civil, Marketing, Lengua y Literatura, Enfermería y Psicología, solo por nombrar algunas de las 50 profesiones que componen el Mapa Entrerriano de Carreras Prioritarias.

A la beca pueden aplicar los entrerrianos o quienes tengan residencia comprobable por más de 3 años en la provincia.

Para facilitar la gestión de la beca el Inaubepro cuenta con 34 delegaciones distribuidas en los 17 Departamentos de la provincia de modo que el trámite no quede centralizado en Paraná, su capital.

Como contrapartida y para poder renovar el subsidio, el alumno terciario debe tener aprobado el 70% de las materias previstas para el año cursado y el universitario el 50%. Cabe resaltar que alrededor del 88% de los becarios logran renovar el beneficio. “Este alto rendimiento académico demuestra el impacto positivo de la beca”, traduce Claudia Gieco, Directora Ejecutiva de Inaubepro en una charla telefónica con RED/ACCIÓN.

Claudia Gieco, Directora Ejecutiva de Inaubepro.

La entrerriana Lucía Caminos, que estudia psicología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) coincide con Gieco. “De no tener la beca, podría estudiar en la universidad, pero no podría estar al día con la carrera ni hacer el curso de acompañante terapéutico que terminé el año pasado y que espero me permita una salida laboral más rápida”, sostuvo.

Desde Nogoyá, su pueblo natal, Lucía contó a RED/ACCIÓN que ella es la segunda de cuatro hermanos y que su hermana mayor, que estudia odontología en la misma universidad, al no estar becada no puede mantener al día la carrera. Ella debe trabajar algunas horas cuidando niños para solventar sus gastos.

Acompañar al estudiante desde el inicio

Si bien el Inaubepro se creó para financiar a los universitarios, en los últimos años amplió sus objetivos y a través de diferentes programas incentiva la educación desde el nivel inicial hasta el superior. De allí que en 2018, sin contar las becas a universitarios y terciarios, otorgó 25.000 subsidios.

De hecho, a Lucía Caminos le ofrecieron la beca en séptimo grado, cuando obtuvo el mejor promedio de su escuela. En ese momento su papá estaba sin trabajo y la familia sólo contaba con el sueldo de maestra jardinera de la madre. “La beca me permitió estudiar francés. Con ese dinero pagaba el instituto y los exámenes que se rendían en Rosario, Santa Fe. De hecho, ninguno de mis hermanos pudo estudiar idiomas”.

Inaubepro ambulante en un pueblo de Entre Ríos. Foto: Inaubepro

Daniela Pérez vive en Nogoyá y el último año tuvo a cargo la oficina que tramita las becas en esa ciudad. “Vi familias que esperaban ese dinero para comprar el guardapolvo o la mochila. La beca no es la solución, pero para muchos es una gran ayuda”.

Aunque no lo tienen medido, Gieco asegura que Inaubepro, a lo largo de sus 30 años de actividad, colaboró con la formación de muchas primeras generaciones de profesionales de familias entrerrianas. “Cuando hacemos las recorridas por lo barrios o nos reunimos con diferentes actores sociales, nunca falta un padre orgulloso que nos cuenta que gracias a la beca su hijo logró ser el primer profesional de la familia”, celebra Gieco.

Entre 2001 y 2016, Entre Ríos tuvo un aumento del 158% en la cantidad de estudiantes universitarios, pasando de 18.554 a 47.894. Mientras que a escala nacional, para el mismo período, el incremento fue del 37%. Pasó de 1.412.999 a 1.939.419.

La población de Entre Ríos es de aproximada 1.236.000 habitantes, lo que la convierte en la séptima provincia más poblada del país, y ostenta una tasa de alfabetización del 97.9%, según el INDEC. Es la única provincia argentina con un sistema de becas financiado por sus graduados.

La experiencia uruguaya

Del otro lado del Río de la Plata, Uruguay logró implementar un modelo similar al entrerriano, pero a escala nacional.   

Desde 1994 funciona el Fondo de Solidaridad Universitaria de Uruguay (FSU). Se trata de un ente público no estatal creado para financiar becas económicas para estudiantes de la Universidad de la República (UdelaR), de la Universidad Tecnológica (UTEC) y del nivel terciario del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP – UTU).

Desde su creación el FSU otorgó 118.000 becas. Es decir, 11% de los estudiantes que ingresaron a esas universidades recibieron el subsidio. En 2018 becó a 8582 estudiantes, 350 más que en 2017. El monto anual destinado a becas ronda los U$S17 millones.

Basado en el concepto de solidaridad intergeneracional, al igual que Entre Ríos, son los egresados los que aportan el dinero para financiar las becas de los estudiantes.

Según explicó Magdalena Difilippo, encargada de Comunicación del FSU, el aporte es obligatorio para todos los profesionales graduados de UdelaR, UTEC y CETP cuyos ingresos mensuales sean superiores a 8 Bases de Prestaciones y Contribuciones, que traducidos a valores del 2019 son alrededor de US$ 1000. Los aportantes, que al año 2017 eran 122.187, pagan a partir del quinto año de recibidos, ejerzan o no su profesión y hasta la jubilación.

Además de la ayuda económica, que ronda los U$S 251 mensuales y a la que pueden acceder estudiantes uruguayos o extranjeros con residencia, el FSU cuenta con programas enfocados al apoyo y seguimiento de los becarios ya que algunos estudiantes, pese a contar con la ayuda económica, explica Difilippo, abandonan sus estudios o tienen dificultades para cursar.

A esto se suma un plan de descuentos especiales para que los becarios puedan acceder a talleres de idiomas, clubes deportivos, pasajes y abonos diferenciales de telefonía móvil, entre otros beneficios especiales. Para renovar la beca, el estudiante debe aprobar el 60% de las materias cursadas.

El año pasado, a través de una encuesta, el FSU consultó a los becarios acerca de la relevancia del monto de la beca en relación al total del dinero destinado al estudio. Los resultados demostraron la necesidad del sistema:

  • el 45 % contestó que representa su mayor aporte
  • el 44 % que solo cuenta con ese dinero para solventar sus estudios
  • solo 11%  contestó que es similar o menos que otros aportes con los que cuenta.

Según el informe de resultados 2018, el 90% de los becarios son primera generación universitaria en la familia.

¿Qué pasaría en nuestro país si se creara un sistema como el uruguayo? En diciembre de 2018, el Centro de Estudios de la Educación Argentina, de la Universidad de Belgrano publicó un estudio que sostiene que si bien “nuestra universidad estatal es gratuita, son pocos los estudiantes de hogares humildes que se gradúan en ella”. Y planteó que de adoptar un programa de becas como el de Uruguay, financiadas por todos los graduados (según datos oficiales del 2016, se gradúan por año unos 125.000 estudiantes), se podría llegar a beneficiar a 100.000 estudiantes de origen humilde.

La propuesta no es nueva. Ya a fines de los 90, Hugo Juri, que fue Ministro de Educación durante la presidencia de Fernando de la Rúa y es el actual rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) propuso, inspirado en la experiencia entrerriana y uruguaya, la creación de un fondo universitario con aportes obligatorios de los graduados para becar a los estudiantes más necesitados. Pero la propuesta no prosperó porque, según evalúa hoy, se mal entendió: “Se creyó que todos los graduados debían pagar. No era así, pero los colegios profesionales protestaron, dijeron que no, que ellos ya pagaban impuestos”, recuerda.

Desde el Inaubepro, Claudia Gieco, sostiene que para implementar este sistema a escala nacional “se necesita el apoyo unánime de muchos actores, principalmente de quienes vayan a financiar el sistema; tienen que entender y compartir la finalidad, aceptar las condiciones y tener un espíritu solidario con las futuras generaciones”.   

Alieto Guadagni, director del Centro de Estudios de la Educación (CEA), concuerda: “Para que exista un fondo solidario necesitamos una sociedad solidaria”.

Becas Progresar

Sin un programa de becas basado en la solidaridad intergeneracional, los estudiantes universitarios y terciarios argentinos cuentan con las Becas Progresar, del Ministerio de Educación de la Nación. Financiadas con una partida del presupuesto nacional que para 2019 contempla $9.480.616.767, “que serán destinados exclusivamente al otorgamiento de becas”, sostuvieron autoridades del ministerio, vía mail.

Para acceder a la beca el estudiante debe tener entre 18 y 30 años, ser argentino o residente legal con al menos 5 años en el país y el ingreso de su grupo familiar no debe superar en 3 salarios vitales y móviles. Es decir, $37.500 desde marzo de 2019, teniendo en cuenta que ese salario se estipuló en $12.500 para este mes.

En cuanto a los requisitos académicos para mantenerla, el estudiante debe aprobar al menos 50% de las materias según el plan de estudios y año de cursada.

El monto de las becas van desde los $1600 a los $4900 dependiendo si el estudiante es universitario o terciario y si su carrera está comprendida en las ciencias básicas, ciencias aplicadas o enfermería; áreas que el Estado estableció como estratégicas y prioritarias para el desarrollo del país.

En 2018, Progresar otorgó 379.711 becas (171.132 para estudiantes terciarios y 208.579 para estudiantes universitarios).

Desde el ministerio aseguraron que no hay cupos. “Este es un programa que pretende ser universal, por lo tanto, toda persona que pida la beca y cumpla los requisitos la va a recibir; nadie se va a quedar afuera por falta de presupuesto”, prometen.

La inscripción es a través de la página del ministerio y puede hacerse hasta el 31 de marzo. “Al 8 de marzo tenemos 280.000 inscriptos. Pero esperamos beneficiar como mínimo a 573.000 estudiantes este año”, afirmaron desde el ministerio.

Querés inscribirte

Todos podemos colaborar

Más allá de los intentos fallidos por estructurar un sistema de becas universitarias a nivel nacional financiado por egresados, en la ciudad de Buenos Aires, en 2007, un grupo de amigos creó la Fundación Integrar. Con el objetivo de apoyar la formación profesional de jóvenes provenientes de contextos socioeconómicos vulnerables. Ya lo hicieron con 560 estudiantes.

Las becas, explica el presidente de la fundación, Juan Ignacio Sánchez Alcazar, son personalizadas. Es decir, son para cualquier carrera, cualquier universidad y con un presupuesto a medida, ajustado a las necesidades reales de cada estudiante. Por lo tanto, si un joven quiere estudiar una carrera específica puede hacerlo, de acuerdo a sus preferencias, en una institución pública o privada.

Belén Coria vive en la Villa 31, situada en el barrio porteño de Retiro. Su padre es operario en una fábrica de calzado y su madre vende tortillas en la vereda. Apoyada por la fundación, el año pasado Belén se recibió de abogada. Estudió en la Universidad de Buenos Aires y esta es su historia.

Además del aporte económico, Integrar pone a disposición del alumno, por un lado, un tutor voluntario de su misma área de estudio que lo acompañará durante su trayecto educativo, y por el otro lado, talleres formativos en habilidades blandas y competencias profesionales. Así se busca favorecer su inserción a la vida universitaria.

QUERÉS DONAR A INTEGRAR, SER TUTOR O ESTUDIAR

Al final de la charla, la tonada entrerriana de Priscila Pusch vuelve a sonar particularmente alegre: “Para mi era un orgullo poder tener la beca porque sentía que era un premio al esfuerzo que hacía cada día. Y luego, recibirme y trabajar de lo que estudié me hace muy feliz. Si bien al trabajar en unl hospital público no aporto al fondo de beca, siento que retribuyo lo que me dieron eligiendo trabajar en una institución pública”.

Actualidad | 15 de marzo de 2019

El temor que genera en los bancos los US$ 1.850 millones que levantó Mercado Libre esta semana

Qué pasó. Esta semana, con la inflación anual superando el 50%, el dólar arriba de los 43 pesos y el Gobierno negociando con el FMI más flexibilidad para usar los fondos para contener la divisa, Mercado Libre logró recaudar US$ 1.850 millones para financiar su expansión en la Argentina y en la región.

“No hay empresa argentina que podría haber levantado casi US$ 2.000 millones en cuatro días con el país viviendo una durísima recesión”. El comentario es de uno de los banqueros más importantes del país y refleja la confianza que le tienen los inversionistas de todo el mundo a la empresa que fundó y lidera Marcos Galperin.

Por qué es importante. Los fondos le permiten a la empresa financiar sus planes de expansión, cuyo foco es el sector financiero. Analista que lo siguen de cerca dicen que Mercado Libre va camino a ser un banco con una fintech integrada. Y eso genera temor en los bancos.

La propia empresa lo desliza en el comunicado a través del cual anunció la operación: “Los fondos permitirán consolidar el liderazgo de Mercado Libre como proveedor tecnológico de soluciones integrales de inclusión financiera en la región”.

Quienes invirtieron: PayPal se puso con US$ 750 millones. La empresa estadounidense es líder mundial en sistemas de pagos en línea y transferencias de dinero entre usuarios. El fondo de inversión Dragoneer se sumó a la operación con US$ 100 millones. Mientras que el resto de los fondos fue recaudado en Wall Street, donde a través de una emisión de acciones, Mercado Libre logró captar US$ 1.000 millones.

Las acciones de Mercado Libre acumulan un alza de 26% en Wall Street y la empresa tiene un valor en bolsa de US$ 23.000 millones. Desde que debutó en la bolsa de Nueva York, en 2007, las acciones han subido alrededor de 1.000%, o sea un dólar invertido ese día serían hoy mil dólares.

Fuente: Nasdaq

Los números. En 2018 Mercado Libre generó US$ 1.400 millones en ingresos netos, un crecimiento del 18%. Para llegar a esa cifra fue clave el negocio financiero, que comprende Mercado Pago y Mercado Crédito.

  • En los últimos tres meses de 2018 Mercado Pago creció 22%: las transacciones se dispararon en un 72%, generando un volumen de US$ 5.300 millones. En total, el año pasado las transacciones tocaron los US$ 18.000 millones.
Fuente: Statista
  • La compañía destacó en sus presentaciones a los inversores que durante 2018 “implementó exitosamente el servicio de préstamos y créditos dentro de Mercado Libre a través de Mercado Pago y Mercado Crédito, mientras que continuó desarrollando innovadoras soluciones de pagos online por fuera de la plataforma de e-commerce”.
Fuente: Mercado Libre

El temor de la banca. La empresa está apostando fuerte a la inclusión financiera y quiere que Mercado Pago se posicione como el proveedor líder de soluciones tecnológicas financieras integrales. “En particular, en aquellos segmentos de la población de América Latina que han sido históricamente marginados del sistema financiero tradicional y que, en muchos casos, operan en la economía informal de la región”, dice una presentación que tiene publicada en su sitio web.

Este foco en el sector financiero es el que genera preocupación en la banca. “Mercado Libre hace mucha de las cosas que hacemos nosotros, pero es mucho más ágil, no tiene la regulación financiera que tenemos nosotros, y opera con costos más bajos y márgenes mucho más altos”, se queja un ejecutivo de un banco local.

Los analistas que estudiaron la operación de esta semana dicen que toda la plataforma fintech de Mercado Libre ya es mucho más que un sistema de pagos digital y destacan que los inversores encuentran muy atractiva la propuesta de la empresa argentina. Apuntan a la baja bancarización de la región y la posición líder de Mercado Libre. Aún hay más de 400 millones de consumidores que no tienen cuenta de banco o historia crediticia.

Lo que dice a Wall Street. En un informe ante la SEC, el regulador de la bolsa de Nueva York, Mercado Libre destacó el lanzamiento de MercadoCredito. Dijo que “aprovecha nuestra base de usuarios, que no solo es leal y está comprometida, sino que también ha sido históricamente desatendida o ignorada por las instituciones financieras y adolece de falta de acceso al crédito necesario” y genera nuevos puntos de contacto e incentivos adicionales para utilizar MercadoPago.

También hizo hincapié que en la segunda mitad de 2018, entró al negocio de administración de activos para individuos en Argentina y para individuos y empresas en Brasil y que lo ve como un pilar fundamental del crecimiento. Dice que la rentabilidad que ofrecen sus productos es mayor que la de las cuentas corrientes tradicionales de los bancos.

Y revela que en Argentina, en los seis meses posteriores al lanzamiento, los fondos invertidos a través de MercadoFondo representaron casi el 40% del dinero almacenado por los usuarios MercadoPago.

Las especulaciones del mercado. Aunque el consenso es que Galperin usará los fondos para ponerle nafta a sus planes de expansión, hay analistas que ven la operación de esta semana como una jugada de PayPal para aumentar su presencia en la región y no dejarle el mercado a Amazon.

La analista de MoffettNathanson, Lisa Ellis, dijo a Bloomberg que la inversión es un ejemplo de cómo PayPal puede utilizar sus US$ 10.000 millones de caja para asociaciones únicas que pueden impulsar el crecimiento fuera de Estados Unidos.

Otra teoría es que PayPal buscaría eventualmente quedarse con Mercado Pago, que la ven como la “joyita” de Mercado Libre. En Wall Street estiman que Mercado Pago valdría US$ 8.000 millones por separado. Eso sí, un emprendedor local que conoce de cerca cómo piensa Galperin, descarta que esté dispuesto a venderlo.

100 Mujeres | 15 de marzo de 2019

Foto: Rodrigo Mendoza | Intervención: Pablo Domrose

Victoria Pascual: “A mí no me cambia el precio, quiero a todos los caballos por igual”

Victoria Pascual todavía no hablaba y ya montaba a caballo. Su carrera comenzó de la mano de su padre, Domingo “Cacho” Pascual —ganador de dos premios Carlos Pellegrini junto a Jorge Valdivieso—, y con el antecedente y la trayectoria de su abuelo, Elías Pascual. Entrenadora de caballos y jockey, es una de las pocas mujeres que se dedica a esta actividad en Argentina. “Siempre se sorprenden cuando digo que entreno caballos de carrera”, comenta, sentada a metros de la tribuna Paddock en el Hipódromo de Palermo, después de repetir la rutina diaria que arranca a las 6.30 en la Villa Hípica.

Cuando tenía 17 años, al volver de unas vacaciones en Punta del Este, Victoria le dijo a su papá que ella también quería ir al stud (el sitio donde se crían y cuidan los caballos) a trabajar, igual que lo hacían los hombres de su familia. Lo convenció y ese verano entrenó durante todo febrero. Para que la dejaran seguir y poder terminar el colegio secundario se pasó de una escuela privada y diurna a una pública y nocturna. Lo hizo en compañía de Gonzalo, su hermano mellizo. Al tiempo se metió de lleno en el turf  (las carreras de caballo donde corren apuestas) y se anotó en la Tecnicatura en Producción Agropecuaria de la Universidad de Belgrano para cumplir con el mandato paterno y alcanzar un título universitario.

A los 20 se emancipó y del Hipódromo de San Isidro se mudó al de Palermo para trabajar con la caballeriza Haras Don Arcángel. Ese fue su primer “patrón”, como se dice en la jerga para referirse a quien contrata a un entrenador.

“Al caballo lo tenés que conocer, saber cómo es el pedigrí, si come o no y para qué distancia es”, explica. Victoria, además, es considerada como una cuidadora; “la cuida”, así la llama toda la troupe que tiene a su cargo: el jockey, el galopador, los peones y el veterinario. “La gente de acá es sana, es buena, yo disfruto mucho. Esto es un equipo y hay que poner la mejor energía porque no depende solo de mí”, comenta.

Entre los momentos más difíciles de su vida está el secuestro que sufrió entrada la década del ‘90. Recuerda que le hicieron una emboscada y la tuvieron dos días cautiva hasta que finalmente pudieron rescatarla. Tras ese episodio y aprovechando una buena oferta laboral se fue a vivir a Estados Unidos donde aprendió casi todo de cero porque las reglas de las carreras son muy diferentes. “Pagué el derecho de piso de a poquito”, dice de ese nuevo comienzo. Estuvo ocho años en Miami, allá nació su hija Sofía que, por supuesto, ya sabe montar.

Instalada nuevamente en Palermo, ahora está al frente del stud Bingo Horse. Siempre rodeada de caballos, esa es su constante: “Quiero tanto al caballo más caro como al que es hijo de uno no muy conocido. A mí no me cambia el precio, quiero a todos por igual”, sintetiza.

Foto: Rodrigo Mendoza

Nombre: Victoria Pascual
Edad: 42 años
Profesión: Entrenadora de caballos
Lugar de nacimiento: San Isidro, Provincia de Buenos Aires
Lugar de trabajo: Palermo

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?

Mi motor es que amo lo que hago. No tengo problema de levantarme a las 5 de la mañana. Lo disfruto.

2. ¿Qué te hace feliz?

Soy feliz haciendo lo que me gusta. Además me hacen feliz mi hija, mi entorno familiar, mis hermanas, mi mamá y mi papá. Nos reunimos dos o tres veces por semana, somos una familia muy unida. Eso me encanta. Vivimos todos en el mismo barrio. Tengo amigas que son de toda la vida, como mis hermanas (Nicole Neumann y Denise Dumas). Me junto con ellas una o dos veces por semana sí o sí. La verdad es que mis afectos son los que siempre me sacaron adelante. Mi contención es mi núcleo íntimo.

3. ¿Qué cosas no te dejan dormir?

Gracias a Dios mi familia está bien de salud. Me puede preocupar algún problema en el stud, si un caballo se enfermó o algo así. Igual en lo posible trato de ser positiva. Lo del secuestro es como que lo hubiese borrado.

4. ¿Qué cambiarías del mundo?

Que no haya guerras ni terrorismo. Que no haya hambre en el mundo ni tanta desigualdad, porque hay muchos que tienen tanto y otros nada. Lo veo también acá, ves gente de mucho dinero y te das vuelta y ves gente muy humilde.

5. Cuando eras chica, ¿qué querías ser de grande?

En esa época estaba con los caballos de salto y soñaba con eso. Competía, llegué a hacerlo profesionalmente, pero después cuando me metí de lleno con los caballos de carrera dejé de hacerlo. Hoy sigo montando pero la satisfacción que me da ver ganar un caballo es diferente.