La soledad es contagiosa y puede matar, pero hay maneras de combatirla | RED/ACCIÓN
Salud |   11 de septiembre de 2018

La soledad es contagiosa y puede matar, pero hay maneras de combatirla

Afecta a un tercio de los adultos y en muchos casos provoca depresión. Cuando salimos con gente feliz, tenemos más probabilidades de ser felices. Lo mismo pasa con la soledad. Pero hay opciones. Decirle adiós a la soledad es también decirle adiós al escepticismo y a la desconfianza en los demás.

La soledad afecta a uno de cada tres adultos. Sentirse solo daña el cerebro y el sistema inmunológico, puede causar depresión e incluso provocar el suicidio. Además, esa circunstancia tiene los mismos índices de muerte prematura que el tabaco y mayores que la obesidad. Si te sientes solo, tiendes a reaccionar peor que otras personas en situaciones de estrés; y, aunque hayas dormido lo suficiente, te sientes cansado todo el día.

En las últimas décadas, el número de personas que vive sola ha ido aumentando progresivamente. En Estados Unidos, se ha incrementado un tercio desde los años 80. Cuando a los estadounidenses se les preguntaba en cuantas personas podían confiar, la respuesta era tres en 1985, pero en 2004, la respuesta se redujo a dos.

En el Reino Unido, entre el 21% y el 31% de las personas afirma que ha tenido sensación de soledad en algún momento. Encuestas realizadas en otras partes del mundo muestran resultados parecidos. Y no solo los adultos nos sentimos solos. Una décima parte de los niños de preescolar y de los alumnos de primer curso afirman sentirse solos en el ambiente escolar.

Hay mucha gente que se siente así hoy en día. Pero la soledad no se refiere necesariamente al número de personas con las que hablas o que te rodea. Uno puede tener mucha gente a su alrededor y aun así sentirse solo. Como el humorista Robin Williams dijo en la película El mejor padre del mundo:

“Antes pensaba que lo peor que te podía pasar en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor que te puede pasar en la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo”.

¿Qué es la soledad?

La soledad es la diferencia que existe entre el número y la calidad de relaciones que queremos tener y aquellas que en realidad tenemos. Podemos tener solo dos amigos, pero si nos complementamos bien con ellos y satisfacen nuestras necesidades, no nos sentiremos solos. De igual manera, podemos sentirnos solos teniendo muchos amigos.

Pero la soledad no se limita a cómo nos sentimos. También puede provocar que actuemos de una forma diferente, porque tenemos menos control sobre nosotros mismos. Por ejemplo, es más probable que pidamos tarta de chocolate para comer en vez de un almuerzo de verdad, que pidamos comida a domicilio para la cena o que nos apetezca menos hacer ejercicio, algo que es importante para la salud física y mental. También es probable que bajo ese estado actuemos de manera agresiva con los demás.

A veces la gente piensa que la única solución a la soledad es hablar con más gente. Aunque eso pueda ayudar, la clave tiene que ver más con cómo vemos la realidad que con el número de contactos que tenemos. Cuando nos sentimos solos, empezamos a ver el mundo y a actuar de otra manera. Percibimos las amenazas con más facilidad, tememos que nos rechacen con más frecuencia y nos volvemos más críticos con las personas que nos rodean. La gente puede percibir eso y empezar a distanciarse de nosotros, lo que agrava aún más la espiral de soledad.

Los estudios muestran que las personas que no son solitarias tienen más probabilidades de volverse solitaria si sale con gente que lo es. La soledad es contagiosa, como la felicidad. Cuando salimos con gente feliz, tenemos más probabilidades de ser felices.

También hay un gen de la soledad que se puede heredar. Esto no implica que acabemos estando solos en la vida, pero afecta a lo afligidos que podamos sentirnos por la desconexión social. Las personas con este gen sufren más cuando no tienen las relaciones que desean tener.

Y hay malas noticias para los hombres. El índice de mortalidad por esta causa es mayor en los hombres que en las mujeres. Ellos son menos fuertes y tienden a ser más depresivos que las mujeres en las mismas circunstancias. La causa de esta diferencia es que, generalmente, los hombres no suelen expresar sus emociones en sociedad y, si lo hacen, son duramente juzgados. Por eso puede que ni ellos mismos admitan su situación y aguantan más tiempo antes de pedir ayuda. Esto puede acarrear graves consecuencias para su salud mental.

¿Cómo salir de la espiral?

Para superar la soledad y mejorar nuestra salud mental podemos tomar algunas medidas. Un estudio ha analizado las diferentes maneras de combatir esta condición, como ampliar el número de personas con las que hablamos, mejorar nuestras habilidades sociales o aprender a halagar a los demás. Pero parece que la mejor opción es cambiar la percepción que uno tiene de lo que le rodea.

Debemos ser conscientes de que, algunas veces, el motivo por el que alguien no queda con nosotros no es que hayamos hecho algo mal, sino que todo el mundo puede sufrir un imprevisto. Quizá la persona con la que queríamos quedar para cenar no puede aceptar nuestra invitación porque avisamos con poca antelación y ya había quedado con otra persona para tomar algo. La gente que no es solitaria se da cuenta de este tipo de situaciones y no se desanima ni se martiriza cuando alguien rechaza su invitación. Cuando no nos atribuimos los fallos a nosotros mismos, sino a las circunstancias, nos volvemos más fuertes y resistentes ante los golpes que nos da la vida.

Decirle adiós a la soledad es también decirle adiós al escepticismo y a la desconfianza en los demás. Así que la próxima vez que conozcamos a alguien debemos intentar deshacernos de ese escudo protector para que puedan conocernos también a nosotros. Uno nunca sabe qué puede depararle el destino.

Olivia Remes es candidata a PhD de la Universidad de Cambridge.

Actualidad | 21 de enero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

¿Somos más delincuentes los argentinos en España que los extranjeros en nuestro país? Sí.

La proporción de extranjeros detenidos en las cárceles argentinas es del 6%, una relación que se mantiene así desde hace 13 años. Actualmente hay en el país 4.943 presos que no son argentinos. Son el 0,22% de los extranjeros que viven en el país. ¿Qué pasa si analizáramos la población de argentinos presos en otros países? En España, por ejemplo, esa relación escala al 0,57%.

Por qué es importante. El Gobierno y líderes de la oposición insisten en la necesidad de acelerar el proceso de expulsión de extranjeros que hayan delinquido. Pero organizaciones de derechos humanos advierten que ese discurso contribuye a estigmatizar al inmigrante y distorsionar la realidad. Y que son dos maneras de generar consenso para promover leyes que provoquen incertidumbre en los 2,2 millones de extranjeros que viven en el país.

Cómo evolucionó la población carcelaria. Desde 2002 a 2005, el porcentaje de extranjeros sobre el total de presos aumentó de un 5% a un 6%. Desde entonces se mantuvo en esa proporción, según un informe de la Procuración Penitenciaria de la Nación. Es decir, van 13 años sin cambios.

Si se toman sólo las cárceles del servicio penitenciario federal, a donde se aloja el 14% de los presos del país y donde derivan a la mayoría de las personas acusadas o condenadas por tráfico o comercialización de drogas, la relación de extranjeros crece. Pero aunque pasó de un 15% en 2003 a un 22% en 2007, luego de ese año la relación bajó y se estabilizó en torno al 20%.

Desde su trabajo cotidiano en las cárceles del país, el análisis de Ariel Cejas Meliare, director General de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria de la Nación, coincide con lo que reflejan los datos. Es decir, “no hay un problema actual y específico vinculado a los extranjeros y el delito. La proporción de extranjeros presos es una variable que se mantiene estable en los últimos años”.

Meliare agregó además que la mayor proporción dentro de las cárceles federales está vinculado con delitos por drogas, en la mayoría de los casos protagonizados por personas en situación de muchísimas vulnerabilidad social y económica, por lo que se ven de alguna manera “obligados” a pasar droga por la frontera o dedicarse al narcomenudeo, algo que es aún más marcado entre las mujeres.

¿Y si analizamos la población de argentinos presos en otros países?

En todo el mundo hay 1.715 argentinos presos en cárceles de todo el mundo. La población más grande está en España, donde hay 412 presos.

Si tomamos en cuenta que según el Instituto Nacional de Estadística de España, hoy viven 72.190 argentinos en ese país, la relación entre población argentina y argentinos presos es muy alta: 0,57%.

Es decir que la tasa de presos argentinos en España es un 159% más alta que la de extranjeros presos en la Argentina.

Los riesgos de endurecer el discurso contra inmigrantes que delinquen

En línea con los argumentos esgrimidos por la Procuración, Diego Morales, experto en migrantes y director de litigio del Centro de Estudios Legales y Sociales, remarcó: “Cuando se sancionó la actual ley de Migraciones, en 2004, la proporción de extranjeros presos en cárceles argentinas era prácticamente la misma que hoy. Por lo que no es verdad que exista ahora un problema nuevo”.

Para Morales, endurecer el discurso sobre los extranjeros que delinquen tiene esencialmente dos consecuencias: “Por un lado, puede estigmatizar al inmigrante y generar un efecto sobre el trabajo de las fuerzas de seguridad y funcionarios de salud, educación y otras dependencias”. Es decir, puede aumentar la discriminación.

“Finalmente, hay un segundo riesgo y es que la asociación entre migración y delincuencia contribuya a crear condiciones para entender que es necesario promover normas más restrictivas. Lo que provocaría mucha incertidumbre en las comunidades de inmigrantes en el país”, concluyó Morales.

Es decir, pueden instaurarse reglas que afecten a 2.200.000 extranjeros radicados en el país sólo basados en que un 0,22% de ellos está preso por cometer un delito. Si analizamos de igual manera a toda la población argentina, el porcentaje de argentinos presos en nuestro país es del 0,18%.

Cuál es el porcentaje de presos extranjeros en otros países

El Instituto de Investigación de Política Criminal de la Universidad de Londres estudia la población carcelaria del mundo y releva el porcentaje de extranjeros presos en cada país.

De un total de 185 países relevados y ordenados de mayor a menor proporción de extranjeros presos en sus cárceles, Argentina se encuentra en el puesto 85, por debajo de la mayoría de los países europeos, pero con mayor proporción que la mayoría de los países de América Latina.

Caracterización de los extranjeros presos en Argentina

Si contemplamos la nacionalidad de los 4.943 extranjeros detenidos en 2017 dentro del total de la población carcelaria argentina (85.283), el 83% provienen de países limítrofes y Perú.

Fuente: Procuración Penitenciaria de la Nación

Esa concentración de detenidos provenientes de países de la región se explica principalmente en que exactamente la mitad de los extranjeros detenidos están acusados o condenados por tráfico, microtráfico, y comercialización de drogas. Es decir, delitos que muchas veces son detectados en pasos fronterizos y cometidos por personas que no necesariamente están radicadas en la Argentina.

Principales delitos que se les imputan a los extranjeros presos:

Fuente: Procuración Penitenciaria de la Nación
Opinión | 22 de enero de 2019

Educación y anticonceptivos: las claves para bajar la tasa de embarazo en adolescentes

Patricee Douglas es médica y receptora del premio “120 Under 40” por su liderazgo en planificación familiar. Es parte de “Women Across Differences”, una ONG que trabaja para empoderar a mujeres y niñas.

Para muchas niñas adolescentes, el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual son obstáculos importantes para el empoderamiento. La solución está en cambiar la forma en que se educa a los jóvenes sobre el sexo y asegurar que tengan acceso a la anticoncepción.

Mi país se encuentra abrumado de embarazos en jóvenes. En 2013, el Fondo de Población de las Naciones Unidas estimó que Guyana tenía la segunda mayor tasa de embarazo adolescente en América del Sur y el Caribe, con 97 de cada 1000 chicas embarazadas entre los 15 y 19 años de edad. Cinco años más tarde, poco ha cambiado.

Hoy, cerca del 42% de los jóvenes guyaneses son sexualmente activos, el 29% no usa preservativos durante el sexo, apenas un 15% dicen estar familiarizados con métodos anticonceptivos y un 56% de los jóvenes sexualmente activos han contraído una infección de transmisión sexual. Más aún, un 12% de las chicas guyanesas han tenido sexo antes de cumplir los 15 y 62% dicen tener una necesidad no satisfecha de anticonceptivos.

Cuando los adolescentes no pueden obtener preservativos y otras formas de control de la natalidad, aumenta el índice de embarazos no deseados, los resultados sanitarios se ven afectados y los jóvenes no pueden alcanzar su pleno potencial. Para evitar estas tendencias y revertirlas cuando existan, los países deben fortalecer sus sistemas de atención de salud y asegurarse de que todo adolescente tenga acceso a servicios de salud reproductiva y sexual.

Es clave la educación sexual en las escuelas

Uno de los mayores obstáculos para reducir la tasa de embarazos no planeados es la falta de educación sexual en las escuelas. En Guyana, el programa gubernamental de Educación para la Salud y la Vida Familiar se ideó para abordar este problema, pero solo un puñado de escuelas secundarias lo ofrecen en sus planes de estudios, y las que lo hacen suelen evitar los temas que contradigan la política de solo abstinencia del Ministerio de Educación. Como resultado, la mayoría de los profesores no educan adecuadamente a sus alumnos sobre sexo seguro.

Otro reto en Guyana es la brecha de servicios entre las regiones de la costa y el interior del país. Las zonas recónditas sufren de carencia de instalaciones de salud, lo que profundiza la limitación del acceso a información sobre sexo seguro, anticoncepción y cuidados neonatales. No es de sorprender que en el interior sean mayores los índices de embarazo adolescente y mortalidad materna.

La escasez de clínicas rurales refleja una falta de profesionales de la salud cualificados. Para mantener una atención básica para la población de un país, la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 22,8 profesionales de la salud por cada 10.000 personas, y la cobertura universal precisa de al menos 34,5 profesionales por cada 10.000 personas. Sin embargo, en Guyana la cifra es de 11,4 profesionales por cada 10.000 personas, lo que revela una insuficiencia de personal que afecta cada aspecto del sistema de salud.

Por último, Guyana es un país conservador en lo social, y los sesgos hacia la actividad sexual de los jóvenes permean la atención de salud y la vida doméstica. Algunas enfermeras prefieren no dar anticonceptivos a las chicas, mientras muchos padres creen que hablar de sexo solo estimulará el comportamiento sexual. Todo esto, sumado a la falta de educación sexual en las escuelas, deja a los jóvenes guyaneses con pocos lugares donde buscar consejo antes de volverse sexualmente activos, o donde encontrar ayuda cuando quedan embarazadas.

Son obstáculos que se pueden superar, y Guyana puede reducir su tasa de embarazo adolescente. Pero para ello se necesitarán importantes cambios en el modo como los guyaneses ven y abordan la actividad sexual juvenil.

Algunas recomendaciones

Para comenzar, Guyana debe implementar una educación sexual completa y velar para asegurase de que los profesores reciban capacitación para entregar información y datos imparciales. Se debe dar a conocer a los y las adolescentes los servicios a su disposición, además de promover que los padres y miembros de la comunidad den apoyo a estos programas y su expansión.

Además, las comunidades tienen que aumentar el acceso a anticonceptivos y otros servicios de salud sexual; una manera de hacerlo sería revivir o crear espacios y centros juveniles donde se pueda compartir información. Estarían abiertos después de la escuela y en fines de semana, atendidos por adultos que dominen los temas y sean empáticos. Se debe prestar especial atención a las regiones rurales y personas con necesidades especiales, un segmento a menudo descuidado de la población joven.

Estas reformas son esenciales para mejorar las perspectivas de vida de los jóvenes guyaneses. Mientras más adolescentes tengan acceso a anticonceptivos y educación sexual, las vidas de menos chicas se verán interrumpidas por el embarazo. Solo si se empodera a las mujeres y chicas con los recursos para controlar su reproducción las tristes estadísticas que por largo tiempo han asolado a Guyana y a muchos otros países comenzarán a cambiar para mejor.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

© Project Syndicate 1995–2019

Actualidad | 21 de enero de 2019

Foto: Eitan Abramovich / AFP

Desigualdad en aumento: la brecha entre ricos y pobres en el mundo sigue creciendo

Las 26 personas más ricas del mundo concentran más del 50% de la riqueza mundial y el año pasado su fortuna aumentó en un 12%, el equivalente a US$ 2.500 millones diarios, mientras la de la mitad más pobre de la población mundial se redujo en un 11%.

Las cifras las revela el informe anual de Oxfam Internacional que coincide con el inicio del Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, donde están reunidos los principales líderes políticos y económicos del mundo, y se publica en medio de un intenso debate global acerca de la desigualdad y la justicia tributaria. El informe dice que la creciente brecha entre ricos y pobres está alimentando la indignación de los ciudadanos en todo el mundo y son una amenaza a la estabilidad social.

El informe, titulado “Bienestar público o beneficio privado”, muestra cómo la creciente brecha entre las personas ricas y pobres está poniendo en peligro la lucha contra la pobreza, perjudicando nuestras economías y alimentando la indignación de las ciudadanas y ciudadanos en todo el mundo.

El informe advierte que los Gobiernos están exacerbando la desigualdad al no dotar los servicios públicos, como la educación y la salud, de la financiación necesaria, al conceder beneficios fiscales a las grandes empresas y las personas más ricas, y al no frenar la elusión fiscal. El informe también afirma que la creciente desigualdad afecta especialmente a las mujeres y las niñas.

Fuente: Oxfam

Algunas cifras relevantes:

  • Desde la crisis económica de 2008, el número de multimillonarios se ha duplicado y en tan solo el último año su riqueza aumentó en US$ 90.0000 millones.
  • La riqueza está cada vez más concentrada: en 2018, 26 personas poseían la misma riqueza que 3.800 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad; en 2017, esta cifra era de 43 personas.
  • La fortuna de Jeff Bezos, fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo, se disparó y el 1% de su fortuna equivale a la totalidad del presupuesto sanitario de Etiopía, un país donde viven 105 millones de personas.
  • Si el 1% más rico pagase solo un 0,5% más de impuestos sobre su riqueza, podría recaudarse más dinero del necesario para escolarizar a los 262 millones de niñas y niños que actualmente no tienen acceso a la educación, y proporcionar asistencia médica que podría salvar la vida de 3,3 millones de personas.
  • En 2015, tan solo cuatro centavos de cada dólar recaudado a través de impuestos correspondían a impuestos sobre la riqueza, el impuesto sobre sucesiones o sobre la propiedad. Estos tipos de impuestos se han reducido o incluso eliminado en un gran número de países ricos y apenas se aplican en los países en desarrollo.
  • También se han reducido drásticamente los tipos impositivos aplicables a las grandes empresas y a las grandes fortunas. Por ejemplo, en los países ricos, el tipo marginal máximo en el impuesto sobre la renta personal se ha reducido, pasando del 62% en 1970 al 38% en 2013. En los países en desarrollo, el tipo marginal máximo en el impuesto sobre la renta personal se sitúa, en promedio, en el 28%.
  • En algunos países, como Brasil, el 10% más pobre de la población dedica al pago de impuestos un porcentaje mayor de sus ingresos que el 10% más rico.
Fuente: Oxfam

La realidad de América Latina

  • El equipo de Oxfam también realizó cálculos para América Latina y el Caribe, donde mientras aumentó la riqueza de los multimillonarios, la pobreza extrema continuó creciendo, alcanzado su nivel más alto desde 2008 y afectando a 62 millones de personas (10,2% de la población).
  • La fortuna acumulada de los mutimillonarios de la región asciende a US$ 414.000 millones, un monto mayor al PIB de casi todos los países de la región, excepto Brasil, México y Argentina.
  • El 10% de los más ricos paga solo un 4,8% de impuesto sobre la renta, aunque debería pagar en promedio un 28%.
  • Con el dinero que las empresas dejan de pagar cada año por beneficios fiscales en el impuesto sobre la renta, se podría contratar a 93.000 médicos en Guatemala o 349.000 en Brasil, construir 120.000 viviendas en República Dominicana o 70.000 en Paraguay, y contratar a 94.000 docentes en Bolivia o 41.000 en El Salvador.

El informe también señala que los servicios públicos sufren un déficit crónico de financiación o se subcontratan a empresas privadas que excluyen a las personas más pobres. En muchos países, los servicios de educación o salud de calidad se han convertido en un lujo que solo se pueden permitir las personas ricas.

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Sociedad | 15 de junio de 2018

Una idea para incorporar a jóvenes de barrios marginados a la economía digital

En el mundo hay más de 71 millones de jóvenes que están buscando trabajo pero no lo encuentran. Este número representa al 13% de todos los jóvenes del mundo, y es una tasa de desempleo 3 veces mayor a la de los adultos. Además, de los jóvenes que sí trabajan, 152 millones viven en la pobreza. Estos datos surgen del último estudio de la Organización Internacional del Trabajo, dependiente de las Naciones Unidas, sobre el desempleo juvenil.

En la misma línea, el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) considera que estamos atravesando una “crisis global de desempleo juvenil”, y Argentina no es la excepción. Según datos del Banco Mundial, 24.7% de los jóvenes argentinos están desempleados, la tasa más alta de sudamérica luego de Brasil.

“Una mezcla tóxica de factores ha contribuido a esta crisis”, declaran en el WEF. Que van, “desde el rápido crecimiento de la población joven en regiones en vía de desarrollo, hasta la creciente incompatibilidad entre las habilidades que tienen los jóvenes y las habilidades que necesitan las empresas”.

Esta incompatibilidad de habilidades ha sido exacerbada por el rápido crecimiento tecnológico que ha ocurrido en los últimos años.

Mientras que la UNESCO refuerza la hipótesis: “Existen importantes desigualdades debido a la falta de habilidades digitales. Estas habilidades que antes eran consideradas opcionales ahora son críticas”, declaran desde el organismo de las Naciones Unidas para la educación, ciencia y cultura.

Para pensar soluciones al problema, organismos internacionales como el WEF y la UNESCO recomiendan observar políticas públicas integrales y urgentes para responder a la desigualdad digital que afecta particularmente a los jóvenes marginalizados por el mercado laboral, ya sea por su nivel socioeconómico, género, nivel de educación o geografía.

En Argentina, una empresa de servicios tecnológicos está logrando achicar esta brecha digital con un modelo de negocios innovador.

Una solución Argentina

Cuando Ana terminó el colegio, su interés por la tecnología la llevó a inscribirse en la carrera de análisis de sistemas de la Universidad de Buenos Aires. Pero no pasó mucho tiempo hasta que se encontró con su primer barrera.

“En el primer día de la carrera me di cuenta que todos mis compañeros tenían un conocimiento extenso en análisis de sistemas, y eso me asustó mucho”, cuenta Ana, que ahora tiene 27 años. “Yo no sabía nada de tecnología, ni siquiera sabía prender una computadora”.

A recomendación de su profesor, empezó a buscar cursos de testing, o testeo de calidad de productos tecnológicos, para empezar a ganar experiencia en sistemas. Pero para Ana, quien vive en el Bajo Flores en la Ciudad de Buenos Aires, todos los cursos que encontraba eran demasiados caros o lejos.

Fue entonces que, a través de una conocida, conoció Arbusta, una empresa de servicios tecnológicos que entrena a jóvenes de barrios marginados sin conocimientos en tecnología para integrarse como fuerza laboral en la economía digital.

Luego de una capacitación intensa de 3 meses en el 2015, Ana comenzó su primer trabajo en el equipo de datos de Arbusta, trabajando con clientes como Mercado Libre, L’Oreal y Disney.

“Me enseñaron de todo, desde prender la computadora, hasta hablar, soltarme, tener reuniones con los clientes”, cuenta Ana. “Ahora soy líder de varios proyectos. Trato de enseñarles a los nuevos que ingresan todo lo que me enseñaron a mí.”

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Arbusta es una empresa que provee servicios tecnológicos como testeo de calidad de software y gestión de contenidos digitales. Pero además de ser una empresa digital, también es una empresa que busca tener un impacto social.

En Buenos Aires, Rosario y Medellín entrena a jóvenes de barrios marginales que no poseen formación ni experiencia previa en la industria, y les dan su primer empleo proporcionando servicios para empresas nacionales y multinacionales.

“En el mundo de la tecnología en Latinoamérica faltan recursos calificados. Hay una brecha enorme entre la demanda y la oferta de trabajos digitales”, sostiene Federico Seineldin, director y cofundador de Arbusta. “Hay un alto potencial en los jóvenes de los barrios populares que podrían aspirar a conectarse a este mercado laboral, pero nadie los está mirando. Nuestro objetivo es preparar a esos jóvenes para acortar esa brecha”.

A través de sus redes sociales o referentes en las distintas villas, Arbusta identifica a jóvenes interesados en trabajar en la economía digital y los entrena a través de capacitaciones presenciales y virtuales. Al final del proceso, los jóvenes se incorporan a los centros de operaciones de Arbusta, donde muchos adquieren su primer experiencia laboral. Allí, proveen servicios tecnológicos competitivos en calidad y precio con el resto de la industria.

“Yo vivo en la villa, no tenía experiencia de trabajo en blanco, no tenía un título. Con ese perfil no hubiese conseguido el tipo de trabajo que tengo en Arbusta en ningún otro lugar”, cuenta Ana.

“En otras empresas uno sería discriminado por vivir en una villa. Acá en Arbusta no pasa eso, acá se enfocan en tus capacidades, no si sos del barrio más rico o el más pobre”, coincide Gonzalo, quien vive en la Villa 15 y empezó a trabajar en Arbusta hace tres años.

Hoy en día trabajan más de 240 personas en las 3 sedes de Arbusta, de las cuales el 59% son mujeres. Muchos de estos jóvenes estudian carreras universitarias paralelamente y buscan crecer profesionalmente. Luego de trabajar en Arbusta por algunos años, la empresa incentiva a los jóvenes a seguir desarrollando su carrera en otras empresas digitales, generando así lugares a una nueva generación de jóvenes.

“Mucho más que generar un trabajo, lo que visionamos cuando diseñamos Arbusta es facilitar un punto de inflexión en la vida de las personas, un cambio radical en su posibilidad de futuro”, dicen desde la empresa.

Según Bruno Ezequiel Di Vincenzo, el coordinador de operaciones de Arbusta, el modelo de servicios de Arbusta tiene el potencial de ser replicable en otras empresas, no solo de servicios tecnológicos sino de diversas industrias.

“El modelo cubre las necesidades de un mercado que necesita gente trabajando y la necesidad de una sociedad de incorporar a estos jóvenes que han sido históricamente marginalizados”, dice Di Vincenzo. “Lo único que hace falta son las ganas de las grandes corporaciones. Si nuestros clientes nos siguen eligiendo año tras año, algo debemos estar haciendo bien”.

Actualidad | 21 de enero de 2019

Foto: World Economic Forum

Davos 2019: la irrupción de los millennials, la emergencia del trabajador precario y la agenda de género dominarán el debate

El tema central de la reunión de este año es la Globalización 4.0: crecimiento económico con inclusión social y la emergencia de una nueva clase social: el precariado. En juego está la gobernabilidad.

El desafío es cómo hacer para que la globalización funcione para todos, no solo para unos pocos. Los votantes están cada vez menos dispuestos a aceptar los excesos. Un informe de Oxfam publicado ayer revela que la fortuna de los multimillonarios aumentó en un 12% en el último año, el equivalente a US$ 2.500 millones diarios, mientras la de la mitad más pobre de la población mundial se redujo en un 11%. 

En el debate de los próximos días también estará la agenda de género, el calentamiento global, los ataques al multilateralismo y las sombrías perspectivas económicas que harían más difícil tomar acciones colectivas para hacer frente a crisis graves y urgentes.

La organización también se hizo cargo de la irrupción de los millennials. Este año reclutó a seis jóvenes líderes como co-presidentes del evento de este año. Eso si, a pesar del esfuerzo, la demografía general del evento todavía es mayor. El promedio es de 54 años para los hombres y 49 para las mujeres, de acuerdo a cálculos de Bloomberg.

Este Davos también marca el tercer año consecutivo en que la mayoría de las co-presidentes del Foro Económico Mundial (WEF) son mujeres, un claro compromiso de diversidad pero que no ha movido la aguja para el evento en su conjunto. La proporción general de mujeres asistentes sigue siendo menos de una de cada cuatro personas, de acuerdo al informe de Bloomberg.

Quienes estarán en Davos. Alrededor de 3.000 poderosos hombres y mujeres de negocios, políticos, líderes de sociedad civil, arte, cultura y medios. Por una semana el centro de esquí en los alpes suizos se convierte en un refugio para políticos y ejecutivos que buscan un respiro de un 2019 que apenas tiene semanas y ya está demostrando ser turbulento: la desaceleración de China, el desenlace de Brexit y el cierre del gobierno de los EE. UU.

Brillarán por su ausencia este año los presidentes Donald Trump (EE.UU.), Emmanuel Macron (Francia), Xi Jinping (China) y la primera ministra de Inglaterra, Theresa May. Sí estará Jair Bolsonaro, el polémico nuevo presidente de Brasil. También asistirán tres jefes de gobierno del Grupo de los siete países más industrializados: Shinzo Abe (Japón), Angela Merkel (Alemania) y Giuseppe Conte (Italia).

Delegación argentina. Es la primera vez que desde que llegó a la Casa Rosada el presidente Mauricio Macri no asistirá. Si dirá presente el equipo económico liderado por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris. Además de mantener una reunión con la directora del FMI Christine Lagarde, los dos funcionarios ratificarán el rumbo económico ante inversores y continuarán las negociaciones con Brasil para un nuevo acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

También dirán presente, de acuerdo a la lista oficial del WEF, los empresarios Sebastián Bagó (Grupo Bagó), Alejandro Bulgheroni (Bridas), Marcos y Juan Martín Bulgheroni (Pan American Energy), Martín Eurnekian (Corporación América), Victor Dosoretz (Cámara Argentina de Comercio, Eduardo Elsztain (IRSA) y Saúl Zang (Banco Hipotecario).

Opinión | 21 de enero de 2019

Disrupción tecnológica, concentración económica y la nueva economía

Raghuram G. Rajan, fue director del Banco Central de la India entre 2013 y 2016 y es profesor de Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago.

El auge de Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google ha generado enormes cambios económicos estructurales que los académicos y los responsables de la formulación de políticas públicas apenas están empezando a comprender. Sin embargo, algunas tendencias ya son perceptibles y plantean preguntas urgentes sobre el futuro de la competencia, la innovación y la desigualdad en los Estados Unidos y en todo el mundo.

El dominio tecnológico de firmas como Google, Amazon y Facebook ha generado un intenso debate sobre la relación entre eficiencia y poder de mercado mientras plantea preguntas también sobre qué significará en el futuro la cambiante estructura de los mercados para la innovación y distribución de la riqueza.

El Simposio de Políticas Económicas Jackson Hole celebrado en Wyoming, organizado por el Banco de la Reserva Federal de Kansas City, ofreció una excelente cantidad de ensayos y comentaristas sobre el tema.

Con respecto a la eficiencia y la competencia, ya hay motivos para preocuparse. John Haltiwanger, de la Universidad de Maryland, mostró que la velocidad de ingreso al mercado de empresas nuevas cayó marcadamente, en especial en los últimos 12 años. En tanto que Jay Ritter, de la Universidad de Florida, mostró una caída igualmente marcada en las ofertas públicas anuales de acciones.

Todos estos datos sugieren que las empresas jóvenes están aviniéndose cada vez más a ser adquiridas, en lugar de a tratar de crecer para convertirse en firmas públicas grandes.

Al mismo tiempo, la velocidad de salida dentro de muchas industrias se mantuvo en un nivel relativamente chato a pesar de un aumento en dispersión de productividad. En otras palabras, los productores más débiles no están siendo expulsados del mercado, lo que implica una falta de dinamismo en muchos sectores de la economía.

En el interín, las mediciones sobre concentración de mercado, como la participación en ventas de las cuatro empresas más grandes, subió en varias industrias de los Estados Unidos, si bien todavía no está claro qué conclusiones deberían sacarse de esto último.

Hay debates sobre si la concentración también está aumentando en Europa, en donde hay vigentes políticas anti monopolio algo más duras. De no ser así, entonces las políticas anti monopolio explicarían la diferencia entre Europa y EE.UU. en este punto.

De igual modo, la rentabilidad corporativa parece ser más alta en EE.UU. que en Europa, pero, una vez más, no está claro qué significa esto. Algunos lo ven como una señal de una mayor monopolización de las industrias estadounidenses. Otros lo ven como una señal de que las empresas estrella de EE.UU. más dominantes están innovando más y cosechando los beneficios de una mayor productividad. Pero si esto es así, uno debe todavía enfrentar la realidad de un crecimiento general de la productividad que es bajo en todo el mundo. Si la innovación es tan alta ¿por qué el crecimiento de la productividad es todavía tan bajo?

Disrupción tecnológica concentrada

Antes de llegar a esta pregunta, analicemos lo que sabemos. Las investigaciones actuales sugieren que la concentración creciente es un reflejo no del poder de mercado sino de un cambio en la participación de mercado hacia empresas más innovadoras, mejor administradas -aquellas que atraen a los mejores empleados. Después de congregarse en unas pocas firmas super estrella, los capaces se volvieron super capaces.

Esto parecería ser algo bueno, en tanto que sugiere que las firmas están ganando participación de mercado al volverse más eficientes y no simplemente al tomar otras empresas mientras las autoridades anti monopolio se hacen a un lado. Uno esperaría que la concentración/monopolización de mercado conduce a precios más altos, pero no existen muchas pruebas que muestren que esto es lo que está pasando. Desde ya que las firmas podrían estar mejorando eficiencia sin dejar pasar los ahorros, en cuyo caso hasta los precios chatos podrían ser una fuente de preocupación.

Otro hecho es la creciente importancia de “imponderables” como el software y la propiedad intelectual, que en opinión de Nicolas Crouzet y Janice C. Eberly de la Northwestern University podrían estar impulsando un aumento en la concentración de mercado. Además, si hacemos una diferencia entre las industrias, muestran que la mayor concentración tiene un correlato con una mayor productividad en algunos sectores, y con un creciente poder de mercado en otros.

En industrias de trato directo con los consumidores, en donde Crouzet y Eberly descubrieron ganancias de productividad, Alberto F. Cavallo, de la Harvard Business School, sugiere que los consumidores se han beneficiado en la forma de precios más bajos. El punto más allá es que no podemos afirmar de forma definitiva que la mayor concentración haya sido dañina para los consumidores.

Con todo, el sector de la salud ofrece una historia aleccionadora. Este también está muy concentrado, pero las firmas dominantes parecen estar decididas a exprimir a los consumidores y no todas muestran altos niveles de productividad. La pregunta, entonces, es si las super estrellas de hoy, sumamente productivas, de otros sectores, van eventualmente a transitar el mismo camino.

Después de todo, mientras que líderes del mercado muy conocidos, como Facebook y Google, han estado ofreciendo muchos productos y servicios gratis (lo que obviamente beneficia a los consumidores), sus modelos de negocios han planteado varias preguntas apremiantes.

Uno debe considerar, por ejemplo, si el intercambio de datos personales para el uso de ese tipo de servicios constituye un trato o comercio justo. Está también la cuestión de a quién le cobran estas compañías por los servicios y si estos costos (por las propagandas que uno se ve obligado a ver, por ejemplo) son derivados a los consumidores.

Resta por ver si durará el actual arreglo -en el que los usuarios reciben servicios gratuitos a cambio de ver publicidades y renunciar a datos, las empresas les pagan a las plataformas para tener acceso a estos clientes, y las plataformas a su vez arman una enorme red de clientes a cambio de sus innovadores servicios-. Más importante aún: está la pregunta aún no respondida de si esto va a mantener el dinamismo en estos mercados en el largo plazo.

El poder de Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google

La siguiente pregunta importante es si la estructura de las industrias clave está atrasando las inversiones, la investigación y el desarrollo, o bien la difusión de la innovación por parte de las firmas super estrella. La mayoría de los economistas diría que la innovación es impulsada por la competencia, tanto dentro de una industria como más lejos, como por la amenaza de competencia futura. Por ello, aún si uno no está muy preocupado por los efectos de la concentración en la innovación, hoy, uno debe considerar aún así si esto puede ser una amenaza para el dinamismo futuro.

Y aquí creo que hay razones para preocuparse, dada la menor velocidad de nuevos ingresos al mercado y la creciente tendencia entre las firmas más jóvenes a ser compradas. Las más de las veces, este tipo de adquisiciones son usadas básicamente por las firmas dominantes para desmantelar o asimilar productos nuevos que podrían plantear un desafío competitivo en el futuro. Hay muchas pruebas de que esto está pasando en la industria farmacéutica, pero también sabemos que las FAANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google) van a recurrir a este tipo de medidas a medida que así lo necesiten.

Además de ahogar a la competencia, esta práctica también está desalentando la financiación por parte de capitalistas de riesgo, que ahora hablan de una “zona de muerte” que rodea a los principales productos de las firmas de tecnología más importantes. En este momento, los capitalistas de riesgo son renuentes a financiar cualquier cosa que caiga en la zona de muerte, porque no hay perspectiva de crecimiento allí -sólo adquisiciones express.

Otra ventaja importante para los actores dominantes es la capacidad de monopolizar el acceso a los clientes o de aprovechar los datos de los consumidores. En un estudio a un millón de ofertas de tarjeta de crédito, Hong Ru y Antoinette Schoar del MIT mostraron que las empresas estarían explotando información basada en datos sobre la conducta de los individuos para sacar una renta de allí. Otra ventaja obvia para los líderes del mercado de hoy es el carácter cautivo creado por los efectos de las redes, que tiende a producir resultados en donde el ganador se lleva todo.

A la luz de estas ventajas por titularidad, ya no veríamos tanta competencia como vimos en un pasado reciente, cuando las empresas se disputaban todavía parte del mercado en sectores clave de la economía. Hay una preocupación afin a esto que fue la planteada por Adam Smith hace 250 años. A medida que baje la cantidad total de firmas, habrá un riesgo mayor de colisión tácita o explícita incluso, tanto con respecto a los clientes como en los mercados por bienes intermedios y laborales.

Es posible que la mayor preocupación de todas sea la desaceleración de la difusión tecnológica. Los datos actuales sugieren que las ideas nuevas no están propagándose desde las firmas super estrella al resto de la economía. Mientras que algunas empresas muestran un fuerte crecimiento de productividad y la dispersión de la productividad dentro de las industrias baja, también estamos viendo un crecimiento de la productividad menor en líneas generales.

Existen una serie de razones posibles por la baja difusión, desde protecciones a la propiedad intelectual a limitaciones a la movilidad laboral entre las empresas. Pero independientemente de la causa, está claro que debiéramos estar preocupándonos aún más por el futuro de la productividad que por su presente.

El impacto en la desigualdad

Una preocupación final es la desigualdad. A riesgo de simplificar demasiado, hemos llegado a un punto en el que quienes más ganan están concentrados en unas pocas empresas, mientras que el resto carece mayormente de ese tipo de oportunidades para ganar. En otras palabras, no son los pocos en la cima de cada empresa los que están ganando sueldos muy grandes sino los muchos en cambio que están en unas pocas firmas super estrella. La cuestión es si esto debiera hacernos sentir mejor.

Obviamente, ninguno de los escenarios es muy atractivo. Cuanto más se congreguen en un selecto número reducido de empresas super estrella las personas más capacitadas, más se preguntarán aquellos que quedaron rezagados por qué razón las elites siguen llevándose todo. Parece poco justo que aquellos que se llevan la parte del león de las recompensas estén también tan concentrados en unas pocas empresas sobre las costas, en lugar de estar diseminados de forma más pareja en distintas firmas, sectores y regiones.

En cuanto a los que quedan atrás, Alan B. Krueger, de la Princeton University, ha advertido que una variante del problema de Smith, a saber, la colisión entre unas pocas firmas del mercado laboral, se ha vuelto cada vez más importante. En determinados mercados, al menos, estaríamos siendo testigos del aumento de monopsonios (cuando hay un único comprador), en lugar de monopolios (un único vendedor). En el caso del mercado laboral, una compañía que goce de una posición de monopsonio -o que haya colisionado implícitamente con otras firmas- puede presionar a la baja los sueldos en todos lados.

Krueger sospecha que mientras que el poder de los monopsonios “existió probablemente siempre en los mercados laborales(…)las fuerzas que lo contrarrestaban tradicionalmente (…) se erosionaron en las últimas décadas”. Al mismo tiempo que los sindicatos perdieron miembros, las empresas se han embarcado cada vez más en prácticas que debilitan el poder de negociación de los trabajadores -desde cláusulas de no competencia a personal externo en las empresas.

Después de haber evaluado los datos sobre concentración del mercado, innovación y distribución de ingresos, debiéramos ahora volcarnos al punto de las implicancias de estas tendencias en materia de políticas. En mi opinión, los encargados de la creación de políticas o normas para la sociedad debieran estar especialmente preocupados sobre la forma cómo la conducta de las empresas super estrella de la actualidad podría afectar la competencia en sus industrias el día de mañana.

Tanto los políticos como los responsables de regulaciones debieran analizar cuidadosamente si las acumulaciones de IP (Internet Protocol) y de patentes no están siendo usadas para ahogar la competencia o para evitar la difusión de nuevos conocimientos y tecnologías en todos los sectores. Y debieran considerar instrumentos (políticas) que vayan más allá del ámbito del anti monopolio convencional.

Algunos han sugerido, por ejemplo, que los individuos deberían tener derechos sobre sus datos. Esto podría mejorar potencialmente la difusión, ya que las firmas se convertirían en compradores de datos en lugar de ser vendedores. Al no estar atados a ninguna plataforma, los individuos podrían distribuir sus datos entre empresas competidoras entre sí. Y los responsables de la formación de políticas podrían también comenzar a presionar para una mayor interoperabilidad entre las plataformas, que limitarían a su vez la dosis en la que los usuarios se atan a una estructura en particular.

En términos laborales, las autoridades podrían intervenir de varias maneras. Podría existir, por ejemplo, la norma de acciones anti monopolio contra contratos “no competitivos”, que imponen básicamente restricciones al comercio (del trabajo en este caso). De manera similar, se podrían tomar medidas para reducir el poder de regímenes de permiso de trabajo (como el que existe para los esteticistas o plomeros) que tienden a estar dominados por la gente que tiene el mayor interés en el proteccionismo. ¿Por qué aquellos que tienen una licencia son los que fijan reglas sobre permisos? Uno tiende a pensar que es un cuerpo más neutral el que debería determinar el alcance de los permisos de trabajo.

La tarea nada envidiable de los bancos centrales

Como sea, uno de los efectos más importantes de los actuales cambios estructurales económicos ha tenido lugar sobre la economía política de la banca central. El temor al cambio tecnológico, la declinante calidad de los empleos y las perturbaciones causadas por empresas super estrella han dado a la gente muchas razones para estar infelices. A pesar de la baja tasa de desocupación, muchos trabajadores no están contentos. Están atrapados en empresas que no son estrella, en donde albergan un resentimiento general post Gran Recesión en contra de las elites y sus agendas.

Y de todas las elites la banca central parece recibir los mayores ataques. La mayoría cuenta con funcionarios con un doctorado que hablan en un lenguaje que nadie más entiende. “Ciudadanos de ningún sitio” por excelencia, esta gente se reúne con frecuencia a puertas cerradas en la lejana Basilea, en donde discute condiciones financieras globales y los efectos sistemáticos de las políticas monetarias. De lo que no habla esta gente, muchos creen, es de la calle, salvo cuando entran en juego discusiones sobre la inflación.

No sorprende por ello que haya habido una baja tan marcada en la confianza pública. Ya es bastante grave que el ciudadano común apenas pueda entender el complejo equilibrio entre inflación y desempleo. Y es peor cuando uno agrega la queja del público por los rescates financieros de Wall Street y la sensación de que los banqueros están centrados en las condiciones globales en lugar de en las preocupaciones locales. Sí, la tarea de todo banquero es pensar en este tipo de cosas, pero ésta es vista con una sospecha cada vez mayor por aquellos que no están en el ambiente.

La banca es algo lo suficientemente difícil tal como está. Se vuelve más difícil cuando hay políticos que tratan de anotarse puntos atacándola. Uno no debiera envidiar a los banqueros ya que ellos son los que navegan por el clima actual de desconfianza y escarnio, que es en sí un producto de los cambios estructurales más grandes que ocurren en la economía.

¿Pueden los banqueros recuperar la confianza del público, mantener la estabilidad económica global y hallar formas para acomodar las perturbaciones tecnológicas generalizadas al mismo tiempo? Esta será una pregunta clave en 2019 -y más allá.

© Project Syndicate 1995-2019
Traducción: Silvia S. Simonetti

Yo reciclo, ¿y vos?

¿Sabías que hay lugares de reciclaje en todo el país?

Buscá en tu ciudad

100 Mujeres | 30 de abril de 2018

Ilustración: Mana Le Calvet

María Angélica Pivas: “Cuando era chica ya quería ser abogada, asociaba a la Justicia con la felicidad”

Es la primera jueza en la Cámara del Crimen de Gualeguay. Lucha contra la trata de personas desde hace años y cumplió su sueño de que se cerraran los prostíbulos en Entre Ríos. Intervino en los casos Reggiardo, Yabrán, Soria y Gilda, entre otros.

Casa de chicas malas. Ese eufemismo usaban los grandes para explicarle a María Angélica “Ely” Pivas qué era el prostíbulo que había en la esquina de su casa de Gualeguaychú, en Entre Ríos.

Ella veía pasar a esas mujeres por la puerta de su casa. “Iban con la cabeza gacha, como avergonzadas. Para el barrio eran ‘las putas’. Lo que yo veía eran mujeres tristes y sin nombres, a las que les habían quitado su identidad. Las llamaban por algún atributo: eran ‘la culona’, ‘la tetona’, ‘la colorada’. Ya estaban cosificadas. Sólo supe el nombre de una, Laura, porque con ella conversaba a escondidas. No eran prostitutas, eran mujeres prostituidas por un cafisho que sí tenía nombre”.

María Angélica era chica, pero estaba segura de que esas mujeres no estaban ahí porque les gustaba, como decían las comadronas del barrio. Cuando una vecina les gritó: “¿Por qué no se buscan un trabajo decente?”, ella le contestó con otra pregunta: “¿Usted se lo daría en su casa?”.

“Creo que sin saberlo ya había comenzado mi lucha”, dice quien con el tiempo se convertiría en la primera mujer en la Cámara del Crimen de Gualeguay y un emblema contra la trata de personas con fines de explotación sexual. “No podía hacer nada entonces, pero cuando fuera abogada…”.

A los nueve años decidió que sería abogada. Aunque, en realidad, lo que deseaba profundamente era dejar de ver infeliz a su familia. Por entonces, su padre, Miguel, que era mecánico, había denunciado un contrabando de repuestos y autopartes de Fray Bentos a Gualeguaychú. “No sabía que se estaba metiendo con una mafia colosal, con conexiones que le garantizaba impunidad. Todos terminamos amenazados de muerte. Yo misma encontré un papel en nuestro zaguán, una amenaza anónima que la advertía a mi madre que iba a quedar viuda y nosotros huérfanos, si mi padre ratificaba la denuncia. Primero quise romperlo, pero lo dejé donde estaba y le avisé a mi mamá. Nunca supo que yo también lo había leído”. Ya nada fue igual. Tuvo que aprender a ser fuerte.

Por esos años, en la escuela, la maestra de grado propuso una consigna: “¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?”. Y María Angélica no dudó: “Abogada”, escribió. “Para que la gente sea feliz,” remató.

Estudió derecho en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe. Y sostiene que en treinta años de carrera no recuerda haber llorado con algún caso, aunque hay historias, imágenes que no se le borrarán nunca más.

El primer caso que la marcó, por el ensañamiento con las víctimas, fue el del triple crimen de la familia Soria. También actuó en el litigio por la millonaria herencia del estanciero José Reggiardo. Y fue fiscal en la causa por la muerte de la cantante Gilda.

Con su relato sobre el caso Yabrán podría escribirse como mínimo otra nota. Por entonces, era secretaria del Juzgado de Instrucción de Gualeguaychú. “Le tomamos declaración a todos porque todo era dudas: ¿Era Yabrán? ¿Se había matado o lo habían matado? Ordené el secuestro de todas las armas, a todos les hice el derminotrotest. Un comisario se me acercó sin disimular su enojo: ‘¿Por qué hace esto?’, me dijo. ‘Simple’, respondí. ‘Porque además de verificar la identidad de este masculino tenemos que saber si se mató o lo mataron, y los que estaban en el lugar al momento de la muerte, eran ustedes.’ Le dije que después me lo iba a agradecer”.

Todos dieron negativo, también los caseros, y sí, el comisario se lo terminó agradeciendo. Esa noche, para preservar las pruebas, tuvo que frenar a la Gendarmería, a la Prefectura, y hasta a los enviados del Presidente.

Habían pasado muchos años desde que esas mujeres cabizbajas, pasando por la puerta de su casa, la movilizaran. Sin embargo, la trata todavía ni siquiera estaba tipificada en la Argentina y ella tuvo que intervenir en el caso VML. “Era una chica de 15 años que había sido captada por una familia y era explotada sexualmente. La madre la tenía encerrada en la casa y el hijo mayor la violaba, la golpeaba, la quemaba con vidrios calientes y le hacía cosas tan horribles que duele contarlas. Entendí que estaba frente a un hecho de connotaciones mayores a los delitos de competencia ordinaria conocidos”.

Por entonces, se requería de mucha valentía. Las mafias y sus complices operaban sin límites. En la Argentina, la Ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas se sancionó recién en 2008. Pivas reconoce que muchas, muchísimas veces, ha sido y sigue siendo discriminada en el ámbito de la Justicia. “Lo vi y viví cuando se producía una vacante de cargo, que generalmente era ocupado por hombres. La Justicia no escapa a la sociedad en la que vivimos, que es machista. Yo veo que en el Poder Judicial de Entre Ríos está cambiando, no casualmente, de la mano de mujeres”.

Por eso, en 2014 festejó cuando la provincia de Entre Ríos creó el Centro Judicial de Género.

Fue la primera mujer en la Cámara del Crimen de Gualeguay. “Alguien me dijo una vez que a mí no me ofrecían un cargo porque ‘molestaba a los muchachos’. Molestaba porque quería cerrar los prostíbulos de la provincia”.

Más allá de esos dichos, sumando el coraje de muchos que se arriesgaron como Pivas, hoy en Entre Ríos ya no existen prostíbulos habilitados por el Estado. “Creo que ese funcionario puso en palabras una realidad: mi lucha jugaba en contra de mi carrera judicial, ¡pero pucha que valió la pena!”.

pivas

Nombre: María Angélica Ely Pivas
Edad: 57 años
Profesión: Jueza
Sector en el que trabaja: Justicia
Lugar de Nacimiento: Entre Ríos
Lugar en el que desarrolla su actividad: Entre Ríos

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Lo que a mí me inspira es la justicia y la intolerancia a la injusticia. Los vulnerables, las personas en situación de vulnerabilidad. La indiferencia de los que tienen poder y podrían operar un cambio.

2. ¿Qué te hace feliz?
El recuerdo más feliz que tengo es el nacimiento de mi hija. Soy demasiado casera: mi esposo, que es mi compañero de ruta, también me hace feliz. En mi vida, el mejor refugio es mi familia.

3. ¿Qué cosa no te deja dormir?
Normalmente no tengo problemas para dormir. Cuando no puedo dormir, casi seguro tiene que ver con que tengo alguna cosa pendiente en el trabajo. Entonces, lo que hago es prevenir y me pongo a trabajar toda la noche.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?
Se me ocurren varias situaciones, y todas son disímiles. Me gustaría que no hubiera pobreza y todas las consecuencias que conlleva; que se terminaran las guerras; que se cuidara el medio ambiente; que hubiera equidad de género. También creo que si nosotros creamos estas situaciones, de nosotros debe partir la solución, haciéndonos cargo de todo el mal que hacemos. El diálogo es fundamental, acompañado de educación. Comenzando por casa, la ciudad donde vivimos, la provincia, el país y luego un gran diálogo internacional.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Yo cuando era chica ya quería ser abogada. La injusticia que vivió mi padre motorizó mi vocación. En mi familia la pasamos mal, muy mal. Yo sentía que en ese momento no podía hacer nada más que cuidar a mi hermanito que era muy chico, pero cuando fuera grande iba a ser abogada, para que la gente no pasara por esas tristezas y fuera feliz. Indudablemente asociaba la Justicia con la felicidad, con la alegría, el bienestar de vivir en paz, en familia.

Sociedad | 18 de julio de 2018

El señor Kim está vivo y está en Argentina, pero en Corea del Norte su familia no lo sabe

Nació en Pyongyang, luchó en la Guerra de Corea y en 1957 llegó a nuestro país con otros 11 prisioneros. Su historia está íntimamente ligada al apretón de manos de Kim Jong-un y Trump. Ayudanos a encontrar a sus compañeros.

* * *

En algún momento del año 1950, quizás en agosto o en septiembre, un muchacho de 20 años llamado Kim Kwan Ok marchó al frente de batalla en el río Nakdong, justo en el extremo sur de Corea: hasta hacía unos días, este chico estaba trabajando en un tribunal, ayudando con el papeleo y las cosas más sencillas, ganando algo de dinero para darle de comer a su familia. Su padre había muerto, y su madre y sus tres hermanos menores dependían de él.

Kim Kwan Ok no sabía hacer la venia ni disparar un arma, pero había sido reclutado a la fuerza por el gobierno comunista de la región norte de Corea y había sido asignado a una batería antiaérea compuesta por algunos adolescentes que manejaban un cañón soviético: la Guerra de Corea acaba de comenzar y mantendría en vilo al mundo en los tres años siguientes, y aún más. Sus consecuencias continúan hasta hoy.

“Ese día en el río Nakdong muchos murieron, yo tuve suerte”, dice Kim Kwan Ok, que está a punto de cumplir 89 años. “Yo vi todo eso. Dios me salvó. Un montón murieron, algunos quedaron sin piernas, otros sin brazos. Feo, muy feo. Yo tuve suerte”.

Soldados preparándose para una de las batallas del río Nakdong. Foto: Wikimedia.
Soldados preparándose para una de las batallas del río Nakdong. Foto: Wikimedia.

El señor Kim vive en Buenos Aires. Nació en 1929 en Pyongyang, esa ciudad que hoy es la capital de Corea del Norte, un país que en la prensa anglosajona suele aparecer como el “reino ermitaño” porque es el más cerrado del mundo y escapar es casi imposible. También es una dictadura comunista embarcada en una carrera nuclear que ahora mismo, luego de que su líder Kim Jong-un estrechó la mano del Presidente Donald Trump, parece haberse desacelerado.

El señor Kim toma un café en un restaurante de la Avenida Independencia. Habla español con acento oriental y lo mezcla con sonrisas frecuentes. Sus ojos rasgados se han hecho pequeños con la edad y mientras conversa se pierden en los recuerdos de Corea: sus quince días en la guerra, los aviones norteamericanos en el cielo, su improvisado uniforme marrón, los soldados que de noche gritaban “¡mamá!”, el miedo y la confusión. El señor Kim ya no sabe nada sobre sus tres hermanos, que quedaron en Pyongyang. Así son las historias de la Guerra de Corea.

Kim Kwan Ok nació en Pyongyang en 1929. Foto: JS

La contienda comenzó en 1950, cuando los comunistas encabezados por Kim Il-sung (el abuelo del actual gobernante norcoreano) marcharon al sur con la ayuda de los chinos y llegaron hasta el río Nakdong. Estaban a punto de tomar toda la península cuando una coalición de 16 países encabezada por Estados Unidos entró para expulsarlos. Luego de tres años de combate, la situación quedó empatada y se firmó un cese de fuego. Pero no la paz: técnicamente, las dos Coreas siguen en guerra hasta hoy.

Kim Il-sung, líder norcoreano, firmando el armisticio en 1953. Foto: Wikimedia.
Kim Il-sung, líder norcoreano, firmando el armisticio en 1953. Foto: Wikimedia.

“Cuando los norteamericanos entraron, a nosotros nos ordenaron volver al Norte”, sigue el señor Kim. Él, que no era comunista ni militar, no quería seguir combatiendo. “Íbamos por senderos de montaña. Éramos un grupo dirigido por un oficial. En un momento, de noche, varios nos escapamos: teníamos miedo de lo que nos podía pasar si nos descubrían, pero igual lo hicimos”.

El señor Kim actúa algunos gestos cuando no encuentra las palabras. Ahora hace como que apunta un rifle, ahora como que levanta las manos: en un lugar de la provincia de Chungcheong del Norte, una patrulla surcoreana encontró a los desertores y los capturó.

“Y ya quedé prisionero”, sigue. “Prisionero de Corea del Sur. Me mandaron a un campo de prisioneros en Busan. Todos éramos del Norte y chinos: todos juntos, 7.000. Mitad chinos, mitad coreanos”. Era el campo de Geoje-do.

– ¿Cuánto tiempo estuvo ahí?
– Tres años y medio.

– ¿Cómo era la vida en ese campo?
– ¡Feo, feo! Adentro de ese campo… ¡mataban a la gente! Mataban a la gente que no conocían y no pasaba nada. No había ley.

Prisioneros chinos y norcoreanos en un campo cerca de Busan, en abril de 1951. Foto: Gahn, State Dept.  (USIA)/ Wikimedia.

Conocemos la historia del señor Kim gracias a Lee Kyo Bum, otro inmigrante como él, que la escribió en La inmigración coreana en Argentina, un libro publicado por la editorial Sunyoungsa en Seúl, en 1990. Allí se cuenta la odisea, hoy casi olvidada, de los doce prisioneros norcoreanos que llegaron a Argentina luego de la guerra.

Cuando acabó el conflicto, en el campo de Geoje-do les dieron a elegir a los prisioneros: podían volver a Corea del Norte, podían quedarse en Corea del Sur o podían emigrar, con la ayuda de Naciones Unidas, a un país neutral.

El señor Kim pensó que no podía regresar al Norte, de cuyo ejército había escapado: “Me matan, seguro”. Pero en el Sur no tenía dinero, ni propiedades, ni parientes. Su vida cambió totalmente.

La repatriación de los prisioneros fue uno de los puntos más delicados en el armisticio que firmaron las dos Coreas en 1953. La Comisión de Repatriación de Naciones Neutrales, con India a la cabeza, supervisó el regreso de 83.000 norcoreanos hacia el Norte y el asentamiento de otros 22.000 en el Sur. Una minoría de 88, compuesta por 76 norcoreanos y 12 chinos, prefirió emigrar. Muchos quisieron ir a Estados Unidos, pero como no era un país neutral, no pudieron. Pidieron por México, para viajar luego hacia el norte. Pero México no abrió sus puertas.

En cambio, Argentina y Brasil sí lo hicieron.

El primer contingente de prisioneros norcoreanos se embarca hacia Argentina, en 1955. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.
El primer contingente de prisioneros norcoreanos se embarca hacia Argentina, en 1955. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.

El 9 de febrero de 1954, estos prisioneros dejaron Corea en un barco rumbo a su primera parada: Madras (ahora Chennai), en la India. Desde allí, luego de tres años en otro campo (aunque menos restrictivo), serían trasladados a Sudamérica.

El señor Kim examina la lista de los doce prisioneros que eligieron venir a Argentina, entre los que él se cuenta.

  • Lim Ik Kan: “Está vivo. Tiene una hija que vive en Canadá”.
  • Han Yong Mo: “Se fue a Norteamérica”.
  • Park Chang Kun: “Está en Norteamérica. Vive”.
  • Park Sang Shin: “No sé a dónde está”.
  • Hong Il Sob: “Está en Corea. No sé cómo andará”.
  • Jang Ki Doo: “No sé a dónde está”.
  • Jung Jung Hee: “No sé a dónde está”.
  • Kim Kwan Ok: “Yo”.
  • Jung Choo Won: “Falleció. Fue capitán de barco”.
  • Cho Chol Hee: “Se fue a Norteamérica. Murió”.
  • Son Jae Ha: “Vivía acá, pero ya murió. Dejó dos hijas”.
  • Lee Cho Kyun: “No sé a dónde está”.
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asosiación de Coreanos en Argentina.
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.

Cuando llegó a Argentina, al señor Kim le costó conseguir un empleo. Pero encontró una tintorería japonesa de casualidad, “en Viamonte 366”, y allí trabajó durante un año. Luego ingresó al laboratorio de revelado de Otto Hess, una compañía de óptica, con sección de fotografía. Más tarde consiguió un puesto como fotógrafo de sociales en La Boca y Barracas. “Yo tenía una cámara Konica”, dice. “Famosa máquina no podía comprarme, no tenía plata”. Con los años, llegó a ser también martillero público y a trabajar en el campo y en un supermercado.

Kim Kwan Ok fue fotógrafo y martillero público, entre otras cosas. Foto: JS

Y mientras tanto se casó, tuvo un hijo, fundó la Asociación Coreana y se convirtió en su primer presidente: el señor Kim consiguió la radicación de 2.000 coreanos y por eso fue invitado después a Seúl, adonde el gobierno surcoreano lo condecoró. Luego viajó dos veces más, también invitado.

Con los años, el señor Kim se convirtió en un respetado personaje de la comunidad coreana: uno de sus patriarcas.

Sólo le falta cumplir una misión en la vida: reencontrarse con su familia. “En esta situación, no sé si ocurrirá”, dice, con un poco de melancolía. “Estoy esperando, pero ¿cuánto tiempo? Va a haber que esperar cien años, por lo menos. Toda la vida. Qué triste, es muy triste”. Hasta el día de hoy sigue soñando, a veces, con su madre. Ella se llamaba Hang Su-ok.

– ¿Quiere volver a Corea del Norte?
– Cuando esté bien, volveré. Cuando no haya comunistas, entonces sí, iré en seguida. Antes no. ¡Si voy, me matan! Totalmente, no, en contra.

– ¿Intuye que sus hermanos están vivos?
– Yo creo que sí. Alguno seguro murió, pero son tres.

– ¿Será que sus hermanos creerán que usted murió en la guerra?
– ¡Claro, claro! Les mandé cartas varias veces. Nunca me contestaron. El gobierno comunista no permite que lleguen las cartas. Para ellos, yo no existo más. Pero estuve acá todos estos años.

Kim Kwan Ok, en Buenos Aires, en julio de 2018. Foto: JS

Epílogo

La Guerra de Corea es un problema en tiempo presente: las familias divididas, como la del señor Kim, se han repartido a lo largo del mundo. Y mientras no puedan recuperar contacto, el crimen de su partición continúa vivo.

Contar la historia completa de los doce prisioneros coreanos que llegaron a Argentina en 1956 y en 1957 nos permitirá comprender mejor de qué se trata el conflicto que protagoniza Kim Jong-un, que nos puede parecer extraño o lejano, pero que en realidad está mucho más cerca de lo que creemos.

Ayudanos a encontrar a los otros 11 inmigrantes coreanos, aquellos hombres que cambiaron su destino de prisioneros y que en Argentina se convirtieron en pioneros de una comunidad esforzada y pujante.

Si sabés algo de ellos o de sus descendientes, por favor escribinos a [email protected]

Queremos saber más.

English version of this article

Mr. Kim is alive and is in Argentina, but in North Korea his family doesn’t know it

He was born in Pyongyang, he fought in the Korean War and in 1957 he came to Argentina with 11 other prisoners. His story is intimately linked to the handshake of Kim Jong-un and Donald Trump. Help us find his relatives.

Sometime in the year 1950, perhaps in August or September, a 20-year-old boy named Kim Kwan Ok marched to the front in the Nakdong River, just at the southern tip of Korea: until a few days ago, this same boy was working in a courtroom, helping with paperwork and the simplest things, earning little money to feed his family. His father had died, and his mother and three younger brothers relied on him.

Kim Kwan Ok did not know how to make a pass  or fire a weapon, but he had been forcibly recruited by the communist government of North Korea and had been assigned to an anti-aircraft battery composed of a group of teenagers who were driving a Soviet cannon: the Korean War has just started and would keep the world in suspense for the next three years—  and even longer. Its consequences continue to this day.

“That day in the Nakdong River many died, I was lucky,” says Kim Kwan Ok, who is about to turn 89 years old. “I saw it all. God saved me. Many died, some were left without legs, others without arms. It was ugly, very ugly. I was lucky”.

Mr. Kim lives in Buenos Aires. He was born in 1929 in Pyongyang, a city that today is the capital of North Korea, a country that usually appears in the Anglo-Saxon press as the “Hermit Kingdom” because it is the most isolated/isolated/shut-off in the world and escaping is almost impossible. It is also a communist dictatorship embarked on a nuclear race that right now, after its leader Kim Jong-un shook hands with President Donald Trump, seems to have slowed down.

Mr. Kim drinks coffee at a restaurant on Avenida Independencia. He speaks Spanish with Oriental accent and mixes it with frequent smiles. His slanted eyes have become smaller with age and while conversing they get lost in the memories of Korea: his fifteen days in the war, the American planes in the sky, his improvised brown uniform, the soldiers who screamed at night in their dreams “Mom!”, the fear and confusion. Mr. Kim does not know anything about his three brothers, who stayed in Pyongyang. Such are the stories of the Korean War.

The war began in 1950, when the communists led by Kim Il-sung (the grandfather of the current North Korean leader) marched south with the help of the Chinese and reached the Nakdong River. They were about to take the entire peninsula when a coalition of 16 countries led by the United States entered to expel them. After three years of fighting, the situation was tied and a ceasefire was signed. But not peace: technically, the two Koreas are still at war until today.

“When the Americans entered, they ordered us to return to the North,” Mr. Kim continues. He, who was not a communist nor a military man, did not want to continue fighting. “We were walking through mountain trails. We were a group led by an officer. At a moment, at night, several of us escaped: we were afraid of what could happen to us if they discovered us, but we did it anyway.”

Mr. Kim  uses gestures when he can’t find the words he is looking for in Spanish. Now he’s aiming a rifle, now he’s raising his hands: somewhere in the province of Chungcheong North, a South Korean patrol found the deserters and captured them.

“And I became a prisoner,” he continues. “Prisoner of South Korea. They sent me to a prison camp in Busan. We were all from the North and China: all together, 7,000. Half Chinese, half Korean.” It was the Geoje-do prisoners war camp.

How long were you there?
Three and a half years.

What was life like in that camp?
Ugly, ugly! Inside that camp… they killed people! They killed people they did not know and nothing happened. There was no law.

We know the story of Mr. Kim thanks to Lee Kyo Bum, another immigrant like him, who wrote about Korean immigration in Argentina, and published a book with the Sunyoungsa publishing house in Seoul, in 1990. The book tells the odyssey, almost forgotten today, of the twelve North Korean prisoners who arrived in Argentina after the war.

When the conflict ended, in the camp of Geoje-do the prisoners were given the choice to return to North Korea, stay in South Korea or emigrate, with the help of the United Nations, to a neutral country.

Mr. Kim thought he could not return to the North, from whose army he had escaped: “They would have kill me, for sure.” But in the South he had no money, no property, no relatives. His life had changed completely.

The repatriation of the prisoners was one of the most delicate points in the armistice signed by the two Koreas in 1953. The Neutral Nations Repatriation Commission, headed by India, oversaw the return of 83,000 North Koreans to the North and the resettlement of another 22,000 in the South. A minority of 88, composed of 76 North Koreans and 12 Chinese, preferred to emigrate. Many wanted to go to the United States, but since it was not a neutral country, they could not. They asked for Mexico, to travel later to the north. But Mexico did not open its doors.

On the other hand, Argentina and Brazil did.

On February 9, 1954, these prisoners left Korea on a ship for their first stop: Madras (now Chennai), in India. From there, after three years in another camp (although less restrictive), they would be transferred to South America.

Mr. Kim examines the list of the twelve prisoners who chose to come to Argentina, among whom he finds himself.

Lim Ik Kan: “He’s alive. He has a daughter who lives in Canada. “

Han Yong Mo: “He went to North America.”

Park Chang Kun: “He is in North America. He lives”.

Park Sang Shin: “I do not know where he is”.

Hong Il Sob: “He’s in Korea. I do not know if he is fine. “

Jang Ki Doo: “I do not know where he is”.

Jung Jung Hee: “I do not know where he is”.

Kim Kwan Ok: “Me.”

Jung Choo Won: “He passed away. He was a ship captain. “

Cho Chol Hee: “He went to North America. He died”.

Son Jae Ha: “He lived here, but he died. He has two daughters. “

Lee Cho Kyun: “I do not know where he is”.

When he arrived in Argentina, Mr. Kim had a hard time getting a job. But he found a Japanese dry cleaners by chance, “in Viamonte Street, number 366”, and he worked there for one year. Then he entered the laboratory of Otto Hess, an optics company with a photography section. Later he got a position as party photographer in La Boca and Barracas neighbourhoods. “I had a Konica camera,” he says. “I couldn’t buy a famous machine: I did not have money.” Over the years, he also became a public auctioneer and worked in the fields and in a supermarket.

In the meantime he got married, had a son, founded the Argentine-Korean Association and became its first president: Mr. Kim facilitated the resettlement of 2,000 Koreans and was invited later to Seoul, where the South Korean government condecorated him. He then traveled there twice more, also invited.

Over the years, Mr. Kim became a respected man of the Korean community in Argentina: one of his patriarchs.

He only needs to fulfill a mission in his life: to reunite with his family. “In this situation, I do not know if it will happen,” he says, with a bit of melancholy. “I’m waiting, but how long? I will have to wait a hundred years, at least. A lifetime. How sad, it’s very sad.” To this day he continues to dream, sometimes, with his mother. Her name was Hang Su-ok.

Do you want to go back to North Korea?
When it’s free, I’ll go back. When there are no communists, then yes, I will go at once. Not before. If I go, they kill me! Totally, no, won’t go.

Do you think your brothers are alive?
I think so. Some of them probably have died, but they are three.

Do you think your brothers believe that you died in the war?
Of course, of course! I sent them letters several times. They never answered. The communist government does not allow letters to arrive. For them, I do not exist anymore. But I was here all these years.

Epilogue

The Korean War is a problem in the present time: divided families, like Mr. Kim’s, have been distributed throughout the world. And while they can not recover contact, the crime of their partition is still alive.

Telling the full story of the twelve Korean prisoners who arrived in Argentina in 1956 and 1957 will allow us to better understand how the conflict of Kim Jong-un, which may seem strange or distant, is much closer to us than we believe.

Help us find the other 11 Korean immigrants, those men who changed their destiny as prisoners and who in Argentina became pioneers of a strong and struggling Korean community.

If you know something about them or their descendants, please write to [email protected]

We want to know more.

Sociedad | 18 de enero de 2019

Foto: Alberto Raggio / AFP

Recortan el presupuesto de políticas públicas destinadas a niñas, niños y adolescentes

Qué pasó. Desde Infancia en Deuda advierten que el Poder Ejecutivo recortó, a través de una decisión administrativa firmada el 11 de enero pasado, por el Jefe de Gabinete Marcos Peña y el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, 56% la partida para la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes, 59% los fondos destinados a la Comisión Bicameral encargada de la designación del Defensor o Defensora, y 21% a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.

Cómo se hizo el recorte. Cuando el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de Presupuesto 2019, Infancia en Deuda advirtió que las partidas asignadas a estas áreas implicaban un recorte real de fondos, porque no compensaban la inflación estimada por el Gobierno.

De allí que, tras la presión de las organizaciones, como se puede ver en el artículo 16 del presupuesto aprobado en noviembre, se contemplaron aumentos en todas las áreas.

Sin embargo, la decisión administrativa firmada este enero “distribuye el presupuesto para estas áreas solo con los montos que el Ejecutivo había contemplado en el proyecto original de presupuesto, sin tener en cuenta que el Congreso había aumentado las partidas a estas áreas”, explica Julieta Izcurdia, abogada y miembro de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), una de las organizaciones que conforma Infancia en Deuda.

Cuál es el monto final asignado a cada área. De esta manera, el presupuesto para la Defensoría, que luego de las modificaciones al proyecto en el Congreso había quedado en 50.174.283 pesos, ahora volvió al monto original trazado por el Ejecutivo, de 22.174. 283 pesos, como se puede ver en las páginas 101 y 102 de la decisión administrativa del 11 de enero. Lo que significa un ajuste de 28 millones de pesos.

Mientras que en el caso de la Comisión Bicameral, la partida quedó en 2.771.786 de pesos (ver páginas 93 y 94) cuando el Congreso había otorgado 6.771.786 pesos. Recortado así, 4 millones.
En tanto a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia le corresponderán 3.305.474.918 de pesos (la suma de los programas detallados en las página 2703, 2763, 2773, 2783 y 2796). Es decir, las partidas no incluyen los 900 millones extra que le había asignado el Congreso y con los que había alcanzado los 4.205.474.918 de pesos.

No es la primera vez que el Poder Ejecutivo reasigna partidas presupuestarias, pero las organizaciones consideran que la decisión es inconstitucional. “La Constitución establece que son las y los integrantes del Poder Legislativo quienes tienen que discutir democráticamente cuántos recursos destinar a diferentes políticas públicas y el Ejecutivo lo que debería hacer es distribuir e implementar ese presupuesto”, asegura Izcurdia.

Por qué es importante. Trece años después de la sanción de la Ley nacional 26.061 de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, la elección del Defensor o Defensora sigue sin concretarse. Aunque en los planes originales la decisión de la Comisión Bicameral estaba planeada para el 20 de noviembre, eso no sucedió y ahora las organizaciones apuestan a que sea tratado en sesiones extraordinarias durante febrero. La Comisión elige y las cámaras de Senadores y Diputados deben aprobar esa elección.

El recorte del presupuesto enciende las alarmas porque reduce la partida anual destinada a la puesta en marcha y funcionamiento de la Defensoría. “Cuando es muy importante que la Defensoría tenga presupuesto para funcionar durante 2019”, advierte Izcurdia.

2019 es un año “en que esperamos se cree esta institución, que tiene mucha relevancia en el monitoreo de políticas públicas de niñez a nivel federal, sobre todo teniendo en cuenta que en Argentina el 48% de las niñas y niños se encuentran en una situación de pobreza, no solo a nivel económico sino también en el acceso a sus derechos”, concluye Izcurdia.

Abierto por vacaciones

¿Sabías que 65 chicos por día necesitan sangre en el Hospital Garrahan?

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Actualidad | 18 de enero de 2019

Ilustración: Mana Le Calvet

Detectives con ADN: el Gobierno planea crear un banco genético de delincuentes

A las próximas sesiones legislativas extraordinarias, de febrero, el Gobierno pretende llegar con un proyecto que ha preparado para ampliar las investigaciones criminales con ADN. ¿Cómo lo haría? Agrandando el banco genético de violadores (que funciona desde 2018 y que fue impulsado por Isabel Yaconis, cuya hija, Lucila Yaconis, fue asesinada en 2003). Así, abarcaría a condenados por homicidios, robos y otros delitos dolosos.

Hasta hoy, Mendoza es la única provincia donde existe un sistema tan amplio. El año pasado, por ejemplo, gracias a un cotejo de ADN en una lista con 25.870 registrados se supo que M.A.M., detenido tres veces por robo, era también el autor –hasta entonces desconocido– de algunos ataques sexuales. Pero la creación de un banco de ADN para todos los condenados trae un debate: ¿debe el Estado administrar nuestros datos más íntimos?

“El proyecto está listo”, dice Fernando Soto, director de Ordenamiento y Adecuación Normativa de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, del Ministerio de Seguridad de la Nación. “No sólo abarca a condenados, sino también a imputados por cualquier delito doloso”.

Imagen: www.argentina.gob.ar

Se trata de un proyecto que saldrá del Ministerio de Seguridad de la Nación, tendrá el apoyo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y la colaboración del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. “Trabajamos en conjunto con el Ministerio de Justicia por una cuestión registral y porque el software que usamos es provisto por el FBI al Ministerio de Seguridad”, dice Soto, quien tiene a su cargo el contacto con el FBI para instalar el software CoDIS (Combined DNA Index System). Mendoza, Córdoba, la Policía Federal y Gendarmería ya lo están usando.

El proyecto apunta a modificar la ley 26.789, que ha ordenado el funcionamiento del actual Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual (que también usa CoDIS). Esa ley -sancionada en 2013, pero reglamentada en 2016- también refiere al funcionamiento de los laboratorios, y al almacenamiento y la sistematización de las muestras ADN.

“El Registro es una herramienta para los investigadores”, dice Martín Casares, jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. “En el futuro, en una causa sin imputado se verá si el ADN de la escena del crimen hace match con algún ADN incluido en el Registro”.

Algunos criminalistas dicen que en el año 2019 un equipo de investigación no puede carecer de un genetista: el ADN revolucionó las pesquisas, su utilidad se disparó en los últimos diez años y en el mundo ya hay 59 países que tienen un programa como el que el Gobierno quiere aplicar.

El ADN que se utiliza en las investigaciones criminales es extraído de restos biológicos hallados en la escena del crimen o en el cuerpo de la víctima: saliva, sangre, semen, fluidos, pelos. Incluso tocando algo podemos dejar nuestro ADN: desprendemos células epiteliales de la piel de nuestras manos. Todo se recoge con hisopos o con cinta adhesiva, se guarda en frascos o en tubos de plástico, y a su vez se coloca en un sobre. Luego, con una cadena de custodia, la muestra llega a los laboratorios.

“Con un banco de ADN se puede construir y analizar la evolución en el modus operandi de un sujeto, y ver si va desinhibiendo ciertos rituales”, dice la perfiladora criminal María Laura Quiñones Urquiza, que colaboró en la investigación de cientos de delitos. “Aparece su comportamiento a lo largo del tiempo”.

El caso de Ángeles Rawson, por ejemplo, se resolvió cuando los peritos confirmaron, con estudios de ADN, que los restos de piel que la adolescente había rasguñado pertenecían al portero Jorge Mangeri.

“Un banco de datos siempre te acerca a la verdad más rápido”, agrega Fernando Castelli, jefe de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas del Poder Judicial de la provincia de Misiones, consultado acerca del proyecto del Gobierno.

“Pero hay una cuestión muy delicada con el ADN”, sigue. “Si su infalibilidad es del 99,99%, ¿a quién se le da el acceso a la información y cómo? Con una prueba de ADN en contra, ya te presumen culpable: sería complicado dejar esto al arbitrio de las fuerzas de seguridad y debería existir contralor judicial”.

Houria Moumni y Cassandre Bouvier, en Salta, en 2011.

Sin embargo, a veces el ADN se discute. Por ejemplo, en el caso de Houria Moumni y Cassandre Bouvier, las dos francesas asesinadas en Salta en 2011. Los informes de ADN que se hicieron en Francia indican que hay tres perfiles genéticos (encontrados en el cuerpo de una de las víctimas) que aún hoy son desconocidos: las muestras podrían haberse contaminado perjudicando a uno de los condenados, cuya sentencia ahora la Corte Suprema de la Nación debe revisar .

“Las discusiones se dan por la manera en que se hace la prueba”, explica Gustavo Penacino, el director de la Unidad de Análisis de ADN del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, donde se procesan hasta 200 muestras por día, para casos criminales o de paternidad. “No todos los laboratorios tienen protocolos contra la contaminación o los errores humanos. El ADN se puede contaminar muy fácilmente”.

Mientras tanto, en el marco del trabajo actual con el Registro Nacional de Datos Genéticos de agresores sexuales, el Ministerio de Ciencia está inspeccionando laboratorios a lo largo del país para sumarlos a este sistema.

El Registro Nacional de Datos Genéticos recolecta muestras de ADN en estos frascos. Foto: twitter.com/jorgedotto

Pero algunos se oponen al plan del Gobierno. “Este proyecto merece severas objeciones constitucionales”, afirma el abogado Néstor Oroño, ex presidente del Instituto de Derecho Penal y Procesal Penal del Colegio de Abogados de Santa Fe. “Bajo la idea de eficientizar las investigaciones penales, se pretendería etiquetar, con el rango de sospechosos o de enemigos sociales, a un universo de sujetos que podrían haber cometido un delito. No se advierte la utilidad de una prueba genética en la investigación de un delito cualquiera: ¿qué relación puede tener la producción de una prueba de ADN en un delito contra la administración pública?”.

El Registro Nacional de Datos Genéticos está en funcionamiento desde hace pocos meses. En esta primera etapa hay un equipo de abogados que está mandando notas a los jueces para pedirles que envíen las muestras biológicas (hisopados bucales tomados en 30 segundos) de 11.000 condenados por agresiones sexuales. Se trata de la mitad de los 22.000 que existen, entre los presos y los que ya cumplieron su condena. “Las muestras están en camino”, dice el genetista Jorge Dotto, director del Registro. “Algunas personas se negaron a que se les tomaran las muestras. En esos casos, informamos a la Justicia para que el juez decida qué hacer”.

“Los perfiles genéticos que almacenamos son archivos digitales: información en números”, sigue Dotto. “Siguiendo los estándares del FBI, tenemos información de 20 marcadores de los cromosomas, con dos números por cada uno de los 20 marcadores. No hay información del color de piel, ni del color de ojos, ni de las enfermedades. Sólo lo justo y necesario para identificar a las personas”.

El actual Registro empieza con casos ocurridos hace diez años y cada ADN que entra, va a ser conservado durante 100 años.

El primer perfil cargado en el Registro fue el del hombre que intentó violar y finalmente asesinó a Lucila Yaconis. Aún no se sabe quién es: es un ADN sin nombre, pero los genetistas esperan que un cotejo con otra muestra permita, algún día no muy lejano, llegar a su identificación.

Opinión | 18 de enero de 2019

Foto: Richard Finn Gregory / GOODWORK

Idioma e identidad: lecciones de una comunidad “afrikaans” única en la Patagonia

Ryan Szpiech es profesor del Departamento de
Literatura y Lenguas Romance de la Universidad de Michigan y tuvo la colaboración de media docena de colegas de la facultad para hacer esta investigación
.

El desierto patagónico en el sur argentino es un medio ambiente duro. Es poco lo que parece crecer en sus planicies rojizas aparentemente interminables y sus suelos resecos.

Con todo, en este difícil lugar hay una comunidad bilingüe única. Está integrada por los descendientes de habla afrikaans y español de los cerca de 650 boers sudafricanos que llegaron a la Patagonia en la primera década del Siglo XX.

Los boers tienen su origen en la población holandesa que se estableció en la punta meridional de Africa durante el Siglo XVII. Estos se enfrentaron al imperio británico a medida que éste se expandió en la región, culminando en la segunda Guerra Anglo-Boer de 1899-1902. Muchos boers, renuentes a aceptar la dominación británica, buscaron reubicarse en otro sitio, incluyendo a la Argentina.

Las primeras generaciones boer de la Patagonia subsistieron a duras penas de forma aislada. Pero luego, hacia el 1950, se registró un cambio cultural a medida que estos colonos aumentaron su contacto con las comunidades cercanas de Sarmiento y Comodoro Rivadavia. Hoy, los miembros más antiguos de la comunidad -los de más de 60 años- todavía hablan afrikáans, si bien su lengua dominante es el castellano. Como las generaciones más jóvenes, que sólo hablan castellano, están totalmente integradas con la sociedad argentina, la comunidad bilingüe está desapareciendo rápidamente.

Para muchos, el lenguaje de la comunidad es una reliquia del pasado. Sin embargo, contra todo pronóstico, se ha comenzado a registrar un renacimiento.

Como parte de esto, nuestro proyecto en la Universidad de Michigan, titulado “De Africa a la Patagonia: voces del destierro”, está llevando adelante una original investigación sobre los boers de la Patagonia y sus dos idiomas. El valor que tiene el estudio de esta extraordinaria comunidad es difícil de exagerar.

El dialecto afrikaans de la Patagonia, que no se habla en ningún otro sitio, conserva elementos del afrikáans de antes de 1925, cuando el gobierno sudafricano lo reconoció como lengua oficial. Ofrece por ende una mirada única sobre la historia del afrikáans de un período previo al momento en que sus variedades de dialecto se vieron reducidas a través de la homologación o estandarización.

Nuestro equipo está recogiendo datos sobre un período en el desarrollo del afrikáans sobre el que existen pocos testimonios orales o escritos. Nuestro archivo de entrevistas nos permite analizar las complejas relaciones entre la identidad bilingüe, la cultura y el idioma de la comunidad. Aporta datos también para futuros proyectos de los investigadores.

¿Cápsula del tiempo?

Como la comunidad había estado viviendo fuera de Sudáfrica durante más de un siglo, la desaparición de la herencia de sus antepasados parecía inevitable. Para fines del 1980, los observadores caracterizaron a la comunidad como virtualmente “extinta”. Con todo, en las últimas dos décadas hubo un resurgimiento del interés en promocionar la identidad cultural de los boers, que no tiene precedentes. Es así como se adquirió un lugar que albergará un museo y un centro cultural. Pero también revivieron tradiciones que se creía desaparecidas, como un festival de juegos anual.

Este renovado interés no se ha visto limitado a la comunidad. En 1995, el antropólogo Brian du Toit publicó Colonia Boer, la primera historia académica sobre el asentamiento. En 2002, las periodistas Liliana Peralta y María Morón hicieron una reseña sobre la comunidad en En las tierras del viento, última travesía boer. En 2015, la comunidad fue el eje de un documental titulado Los boers del fin del mundo (director Richard Gregory), que ganó tres premios de la Televisión y Cine Sudafricano y despertó un importante interés internacional.

La comunidad ha seguido atrayendo la atención de investigadores. Pero su exclusiva naturaleza ha exigido un innovador método de investigación. Durante la filmación de Boers, nuestro equipo recogió información en Argentina de forma paralela. Vimos entonces con claridad la necesidad de trabajar más allá de las disciplinas académicas para documentar la variedad de afrikáans de la comunidad y tomar nota de todo su dinámico contexto cultural y sociolingüístico.

Nuestro proyecto involucra a un equipo de más de 40 profesores, investigadores post doctorado y estudiantes de todos los niveles. Provienen de una amplia gama de campos, incluída la lingüística, la historia, la antropología, la literatura y los estudios religiosos. A lo largo de dos viajes de investigación, realizamos cerca de 100 entrevistas con miembros de la comunidad, en afrikáans y en castellano.

Las entrevistas ofrecen un rico caudal de información lingüística así como nuevas pruebas sobre el papel determinante del idioma, la identidad, la religión y las ideologías raciales en la integración de los colonos boer en la Argentina.

La comunidad es, en cierta forma, como una cápsula de tiempo, que refleja la pronunciación y sintaxis de una era anterior. Por ejemplo, la palabra para “nueve” en afrikáans, “nege”, se pronuncia “niaxa” en sudafricano moderno, pero con una “g” fuerte, como “niaga” en Patagonia.

Al mismo tiempo, algunos elementos son maravillosamente modernos, incluido el vocabulario para el siglo XXI. Un aeropuerto, por ejemplo, no es, como en la Sudáfrica moderna, un “lughawe”, que es una palabra que no existía cuando la comunidad desembarcó primero en la Argentina. Es un “vliegtuigstasie” (“estación de aviones” literalmente), palabra compuesta acuñada por la comunidad.

Crecimiento futuro

Nuestro trabajo despertó interés entre linguistas de Europa y Sudáfrica y condujo también a profundas conexiones en la Patagonia -en especial con las generaciones más jóvenes.

Los hijos y nietos de los miembros de más edad de la comunidad respondieron a nuestra visita en 2014 buscando un profesor que ofreciera clases online de afrikáans. Nuestro objetivo desde entonces es lograr que un público más amplio llegue a ver a esta comunidad tal como la ven sus miembros: no como una descolorida reliquia del pasado sino como un grupo que sigue floreciendo a pesar del nuevo paisaje socio cultural.

La importancia de este proyecto nos quedó clara este año durante nuestro segundo viaje de investigación. En un momento dado invitamos a tres primos a charlar únicamente en afrikáans, incluída Rebecka Dickason, que habló sólo este idioma hasta sus diez años. Durante la conversación, su hija Tecky, que habla castellano, fue testigo de un cambio en la conducta de su madre. Rebecka sonreía y gesticulaba a medida que conversaba a sus anchas en su lengua nativa original.

Fue un momento fuerte para Tecky, que nos agradeció después con lágrimas en sus ojos, ofreciendo una nueva sensación de esperanza y vitalidad:

“Ustedes no saben lo que han hecho por mi madre. Le han insuflado vida”.

Traducción: Silvia S. Simonetti

The Conversation
Actualidad | 18 de enero de 2019

Oliver Stuenkel: “Hay más que divide a Macri y Bolsonaro que lo que los une”

El profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas es considerado uno de los analistas más influyentes de Brasil. Su lectura de la primera reunión entre Mauricio Macri y Jair Bolsonaro es que los dos líderes van ignorar sus diferencias porque saben que se necesitan.

Stuenkel, que escribe regularmente para El País de España, dice que más allá de las posturas del nuevo presidente, el vecino más importante de Brasil siempre será Argentina. Y advierte que hay grupos organizados muy poderosos que van a luchar contra la agenda liberal de Bolsonaro para proteger sus privilegios.

#NiñasYNiñosJugando

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Firmá la petición

Tecnología | 18 de enero de 2019

Foto: David McNeW / AFP

Los usos de la inteligencia artificial que deberíamos seguir de cerca

Muchos expertos en tecnología con una visión catastrófica aseguran que la inteligencia artificial tomará el control de nuestros empleos y dominará el mundo. Por ejemplo, Elon Musk. Otros, mucho más racionales, como Will Knight y Karen Hao, especialistas del MIT, explicaron cuáles son los temas relacionados a la inteligencia artificial a los que deberíamos prestarles atención sin perder tiempo.

  • Autos que se manejan solos: Las compañías como Tesla o Google tienen tecnologías de avanzada para los vehículos que se manejan solos. Pero si este tipo de tecnologías funcionan mal significa que un auto pueda colisionar y, potencialmente, herir a seres humanos. Ya ha pasado en marzo de 2018.
  • Bots de manipulación política: A principio del año pasado vimos cómo Cambridge Analytica utilizó sistemas de inteligencia artificial para mostrarle a los usuarios información para cambiar su intención de voto. Este tipo de tecnologías mejoraron notablemente en los últimos meses y seguiremos viéndolas en 2019.
  • Algoritmos en la guerra: La inteligencia artificial está inundando cada aspecto de nuestras vidas y la guerra no se queda afuera. Durante el 2018 vimos cómo se armó un escándalo en Google por el proyecto llamado Maven a través del cual el buscador quería venderle algoritmos a la Fuerza Aérea de Estados Unidos para que utilice en el campo de batalla.
  • La vigilancia de rostros: Países como China están utilizando cada vez más el reconocimiento facial a nivel Estado para identificar no solo dónde están sus habitantes, sino lo que están haciendo. Es preocupante.
  • Deep fake: Es un tema que ya toqué en FUTURO. Se trata de una tecnología que permite usar la inteligencia artificial para crear videos pornográficos sorprendentemente convincentes pero falsos.
  • Discriminación a través de algoritmos: Hay ejemplos de sobra en los que en los equipos que desarrollan los sistemas de inteligencia artificial no hay la diversidad suficiente y, por ese motivo, cuando son aplicadas nos encontramos con sistemas que discriminan a grupos minoritarios.

Hay que dejar de tenerle miedo porque sí a la inteligencia artificial y prestarle atención a los usos que, de verdad, podrían generar problemas sociales en todo el mundo. Y esos problemas no son que los robots tomen las armas, sino que discriminen, que manejen vehículos sin ser lo suficientemente inteligentes o que sean utilizados para la guerra.

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Sie7e Párrafos | 18 de enero de 2019

De Rosario, con amor

Crónica canallas
Santiago Llach
Blatt & ríos

Selección y prólogo por Klaus Gallo, doctor en Historia Moderna e historiador.

Uno (mi comentario)

Crónicas canallas, de Santiago Llach, entra en una categoría literaria que ya es casi un género en sí mismo: los relatos en primera persona de hinchas de fútbol. Este género alcanzó su punto máximo con el magnífico Fiebre en las gradas, de Nick Hornby, donde éste volcaba toda su pasión por el club Arsenal. Como aquel libro mítico, Llach cuenta sus aventuras y desventuras siguiendo a su equipo del alma, Rosario Central, que intercala con cuestiones puntuales referidas al juego, vivencias personales y familiares, anécdotas y reflexiones de toda índole, envueltas en un lenguaje elegante y pleno de ironía. (…)

(sigue mi comentario)

A diferencia del autor inglés, Llach se centra en un período concreto: el año que siguió la campaña de su equipo en el Nacional B, cuando los “canallas” lograron el ascenso deseado. De los numerosos viajes a distintos estadios de la capital federal, el conurbano y varias provincias del interior del país, así como a la casa propia, el “gigante de arroyito” en Rosario, surge un relato pormenorizado de aquella campaña, que traza al mismo tiempo una suerte de anatomía del hincha argentino. Crónicas canallas es una lectura ineludible y plenamente disfrutable sobre la obsesión más difundida del mundo.

Dos (la selección)

El trabajo del zaguero de la B tampoco es fácil: mantiene a su familia cabeceando pelotas altas. Vive de eso: un laburante de cuello azul que tiene un turno de dos horas por semana. El más riguroso de los pateadores de penales de rugby envidiaría la cara de concentración que ponen Pepinno y Valentini cada vez que el arquero rival volea. Lo del cuello azul es literal, en este caso.

Tres

Algo que no registran las crónicas del fervor turistico: en el fin de semana largo, Mar del Plata fue copada por Central. Uno de los números más exitosos de la Peralta Ramos eran tres ancianas con vestidos tristemente sexies interpretando temas de cumbia. Religión y reviente a cargo de unas Cindy Laupers del subdesarrollo, para la familia canalla (mucho bebé, mucho niño, muchas más mujeres que lo habitual en este adelanto de los torneos de verano).

Cuatro

Por supuesto que yo tengo gran parte de la responsabilidad en todo esto. Prometí, en mi relato de la ida al Bajo Flores, que ayer lunes 18 de marzo habría un Llach en el Gigante. Ese Llach no estuvo, y ese Llach era yo. Y escribo esto por el mismo motivo por el que tenía que haber un Llach en el Gigante: porque las cábalas nos confirman que el Universo está ordenado según la arbitrariedad de nuestra pasión de hinchas. No es en broma, esta religión. Pude ser católico, ateo, progresista, facho, cheto, intelectual, palermitano, chabón, vago o workaholic. Pero soy, fui y seré de Central, y de nadie más. Mi familia es una patrulla perdida de esta utopía insistente.

Cinco

Cuando volvimos, pasamos por la plaza central de Junín y:posamos para una foto en la escuela Catalina Larralt de Estrugarnou, bautizada con el nombre de una tatarabuela nuestra, donde hizo la primaria Eva Duarte.

Seis

Jugábamos contra el último, Chicago, que con 27 goles (uno solo menos que Central) había hecho 18 puntos (26 menos que Central). Esta estadística pinta al óleo al equipo Russo: una defensa que fue aprendiendo a ser sólida a pesar de sus efervescentes limitaciones, un mediocampo con niegas reminiscencias barcelonescas y una delantera muy por abajo de la línea de pobreza.

Siete

Todas las probabilidades empiezan a jugar a favor del ascenso. Pero esto es Central, esto es Argentina, esto es la vida. No faltan tampoco las señales ominosas: pónganse todos de pie, se los pido, que, como para ponerle intriga a este final (faltan como 100 páginas todavía para que este libro termine), Jesús Méndez, el líder futbolístico del equipo, salió lesionado.


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