Las bicisendas hacen que todos avancemos | RED/ACCIÓN

Las bicisendas hacen que todos avancemos

La obesidad, el aumento del uso de automóviles y la contaminación son los sellos distintivos de las ciudades de rápido crecimiento en todo el mundo. Pero adoptando la cultura del ciclismo e invirtiendo en consecuencia, especialmente en carriles para bicicletas dedicados, los encargados de formular políticas pueden ayudar a enfrentar estos desafíos.

La intersección de Avenida Leste Oeste y Avenida Pasteur en la ciudad brasileña de Fortaleza siempre fue difícil para las bicicletas, especialmente si se iba al este, ya que tres pistas de tráfico se convertían en dos. Los datos muestran que cada 60 minutos durante la hora pico, 360 ciclistas tenían que maniobrar entre 2700 coches, camiones y motocicletas sin protección alguna.

Unas condiciones así no fomentan mucho el uso de la bicicleta, por decir lo menos. Sin embargo estas prometen, tanto como modo de transporte y como manera de que los habitantes de Fortaleza adopten un estilo de vida más activo y resistan la epidemia de obesidad que padece Brasil, donde más de la mitad de la población sufre de sobrepeso o es obesa. Con la obesidad aumentando más del 67% en los últimos 13 años, mi administración se vio ante el desafío de hacer más popular el uso de la bicicleta.

Nuestro objetivo fue hacer que Fortaleza, una hermosa ciudad costera y el quinto mayor municipio de Brasil, con más de 2,6 millones de habitantes, sea más segura y saludable. Así que comenzamos a adoptar medidas para fomentar el uso de la bicicleta, en especial para hacerla una mejor opción de transporte.

La manera más obvia de comenzar era aumentar los carriles para bicis. Cuando las calles no incluyen carriles exclusivos, los ciclistas tienen pocos derechos y escasa seguridad. Entre 2010 y 2018 hubo 222 accidentes con bicicletas en Fortaleza. Demasiadas familias se han visto afectadas porque sus miembros más jóvenes y sanos quedan discapacitados o mueren en sus traslados cotidianos.

A comienzos de 2013, cuando asumimos el cargo, la ciudad solo contaba con 68 kilómetros de carriles bici, y muchas de nuestras aceras se estaban deteriorando o se usaban como aparcamientos, obligando a los peatones a usar calles que ya estaban colmadas de coches. Tras seis años de mejorar nuestra infraestructura, nuestras iniciativas merecieron el reconocimiento internacional por recuperar más de 12 kilómetros cuadrados de ciudad para los peatones y casi cuadruplicar la longitud total de carriles bici, aumentándolos a 263 kilómetros.

Hoy en día, cuatro de cada diez habitantes de Fortaleza vive a menos de 300 metros de una infraestructura para bicicletas, el mejor resultado entre las capitales estatales brasileñas, según el Instituto de Políticas de Transporte y Desarrollo, con sede en Nueva York. Considerando que muchos estudios han concluido que la introducción de carriles bici tiene un efecto económico positivo, especialmente para los negocios locales, creemos que hicimos una inversión sabia.

Por supuesto, no todos pueden subirse a una bicicleta. Por eso también invertimos en carriles dedicados para buses. Los elevamos desde dos millas (3,2 kilómetros) en 2013 a 72 millas en 2019, permitiendo que pasen de velocidad peatonal a velocidad de bicicletas. Esperamos que estas mejoras estimulen a la gente a que adopte un modo de transporte más saludable, rápido y ambientalmente sostenible en sus idas y regresos del trabajo.

Uno de los mayores obstáculos para transportarse por bici es que no mucha gente posee una. Las principales barreras son los robos y el coste de adquirir y repararlas. El uso compartido de bicis elimina una de esas barreras. En Fortaleza, un nuevo proyecto de bicis compartidas, llamado Bicicletear Corporativo, da acceso a los empleados citadinos a bicicletas de 16 estaciones ubicadas en el área del centro. El programa sirve de modelo a compañías privadas a la hora de considerar cómo estimular a su personal a que haga la transición hacia el uso de la bicicleta.

Todas estas mejoras, así como eventos como el Día sin Coches, realizado en septiembre, apuntan a hacer la ciudad más segura, no solo para los ciclistas sino para todos en las rutas. Y han funcionado. Entre 2014 y 2018, las muertes por accidentes de tráfico registradas por las autoridades sanitarias y camineras se redujeron en un 40%, desde 377 a 226.

Hoy se puede ir en bici en un carril dedicado por la Avenida Leste Oeste y cruzar la Avenida Pasteur de manera segura. En el viaje de regreso se puede ir por el carril este: se han reorganizado las medianas y parte de la calle se ha reservado permanentemente para bicicletas. Entre las últimas medidas de mejoramiento de la seguridad adoptadas en la ciudad se encuentran la instalación el año pasado de nueva señalética, marcas de carriles y áreas reservadas para bicicletas frente a los semáforos.

Mantenerse al ritmo de las actuales tendencias del transporte puede mejorar la salud pública y elevar el crecimiento económico. En Fortaleza abrazamos la tendencia al uso de la bicicleta porque los beneficios son enormes. Nuestra ciudad está cambiando para mejor. Más personas se suben a una bici, y lo hacen con más seguridad que nunca, aportando a un aire más limpio y a un mayor bienestar en cada viaje. Otras ciudades también pueden hacerlo. Las que mantengan sus calles estrictamente para el tráfico de automóviles se quedarán atrás en las décadas venideras.

Roberto Cláudio Rodrigues Bezerra, alcalde de la ciudad brasileña de Fortaleza, es miembro a la Asociación para las Ciudades Saludable, red apoyada por la Organización Mundial de la Salud, Bloomberg Philanthropies y Vital Strategies.

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