Sin inmigrantes no hay crecimiento

Los países deben competir por los trabajadores migrantes para impulsar sus economías. El país que cuente con la política inmigratoria más abierta será el mejor posicionado para tener éxito en la economía global.

Por Melissa Tandiwe Myambo

28 de mayo de 2018

Tanto los políticos como los medios gastan enormes cantidades de energía debatiendo el tema de la migración, utilizando muchas veces una retórica xenófoba, populista y nacionalista. Todo esto a pesar del hecho de que, desde 2017, sólo tres de cada cien personas ( 3,4 % de la población mundial) han abandonado sus países de origen para emigrar a un nuevo país.

El mensaje de gente como el presidente norteamericano Donald Trump y de los que votaron por el “Brexit”en el Reino Unido, es que los inmigrantes debieran ser mantenidos afuera a toda costa para “salvar” sus economías. Sin embargo, muchos académicos sostienen que el hecho de atraer y mantener a los inmigrantes resulta esencial para la competitividad económica en un mundo que se globaliza. Algunos países están respondiendo de forma positiva a este tipo de argumentos, abrazando los beneficios que los inmigrantes pueden ofrecer a sus economías. Otros, países africanos entre ellos, están mucho más rezagados en este sentido.

Los países en vías de desarrollo los más vulnerables

Muchos países en vías de desarrollo son los que pueden sufrir los efectos negativos por la emigración.  En 2017, el 74% de todos los inmigrantes tenían edad apta para trabajar. Tiene sentido que la pérdida de este vital factor demográfico pueda dañar la economía de un país, y que el hecho de atraer estos trabajadores pueda ayudar a crecer la de otro.

Esto ha sido confirmado por la historia: en el siglo XIX, países de inmigrantes como los Estados Unidos crecieron más rápido que los países de donde emigraban, como Italia e Irlanda. Esos emigrantes pasaron a engrosar la fuerza laboral del país de destino en tanto que dejaron a sus países de origen con una cantidad menor de trabajadores.

En mi investigación sobre la emigración descubrí que países como Vietnam, India y China están tratando activamente de reclutar gente de sus diásporas para ayudar a sus economías. Mi investigación se centra en la “migración de frontera”: el movimiento de gente, tecnología, ideas y capital de una economía “desarrollada” hacia otra “en vías de desarrollo”.

Hay un creciente número de inmigrantes que regresan, es decir que nacieron y se criaron en un país, lo abandonan por algún tiempo, pero ahora optan por volver. Los investigadores acostumbraban a dar por sentado que una vez que la gente emigraba hacia Occidente, ellos y sus hijos se quedarían allí. Pero es cada vez menos así. Otra categoría en la que me centro es la de los inmigrantes con herencia: aquellos que se criaron en la diáspora y que regresan a la tierra de sus orígenes étnicos.

Estados Unidos está saliendo perjudicado

El país más poderoso del mundo y la economía más grande del planeta, Estados Unidos, era conocido hasta hace poco como una nación de inmigrantes.

Desde 2017, la administración Trump ha venido impulsando una serie de medidas que apuntan a mantener afuera a los inmigrantes y refugiados: la construcción de un muro en la frontera con México, límites a los refugiados y hasta la eliminación de la frase “nación de inmigrantes” de un documento oficial. En todo caso, este cambio no comenzó con Trump. Se inició en realidad luego de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.

El investigador de tecnología y emigración Vivek Wadhwa viene advirtiendo desde hace años que la creación de barreras a la inmigración reducirá la ventaja económica, tecnológica e innovadora de Estados Unidos. Después de todo, muchos negocios en EE.UU. fueron iniciados por inmigrantes, y más de la mitad de las mil millones de emprendimientos  cuentan con al menos un fundador inmigrante.

La investigación de Wadhwa se centró en estudiantes graduados en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, que llegaron a Estados Unidos para hacer estudios de posgrado. El estudio reveló cambios alarmantes. Antes de 2001, la mayoría de este tipo de estudiantes se quedaban en Estados Unidos después de concluir sus estudios. Pero desde 2001, las hostilidad hacia los inmigrantes “los empujaron” a convertirse en “inmigrantes de frontera” que regresan a sus países de origen, principalmente India y China.

Estados Unidos se vio forzado a modificar sus políticas de modo de contrarrestar la tendencia.

India y China también se han dado cuenta del valor de atraer sus propias diásporas de regreso a casa y de reclutar talentos de otras partes del mundo.

China modificó, por ejemplo, su política de visados de forma tal de que “los chinos de ultramar” (fuera del país) puedan contar con visas de ingreso múltiple por cinco años, en lugar de por uno.

Robin Li, el multimillonario empresario que está detrás de la empresa de Internet Baidu, conocida como la Google china, es uno de los que han dicho que la pérdida de Estados Unidos podría ser la ganancia de su país. Señaló en este sentido que “este es un buen momento para que China se ponga de pie y diga: ‘hey, vengan con nosotros’, les damos la bienvenida a los inmigrantes”.

China y Estados Unidos se encuentran inmersos en una batalla para ver cuál de los dos países será el que domine en el siglo XXI desde el punto de vista tecnológico, y la inmigración figura en el centro de esta contienda.

De todos modos, no son sólo los inmigrantes del área de la tecnología los que agregan valor a una economía. Se necesitan trabajadores con habilidades diferentes. La agricultura de Estados Unidos, por ejemplo, depende de trabajadores extranjeros, y Japón, una nación altamente industrializada con una población que envejece, necesitará atraer a su suelo cada vez más trabajadores extranjeros jóvenes para poder sobrevivir.

¿Beneficios políticos para África?

Los países africanos no están aprovechando la oportunidad que ofrece el nexo migración/economía.

Tan sólo un puñado de países africanos, entre ellos Liberia y Etiopía,  han trabajado activamente para traer más inmigrantes.

He descubierto que la gente en general y los de ascendencia africana en particular, tanto en África como en Occidente, están especialmente interesados en mudarse a Sudáfrica para trabajar. Esto se debe a que Sudáfrica cuenta con una infraestructura bien desarrollada y a que ofrece lo que muchos inmigrantes llaman “estilo de vida”, una buena calidad de vida.

Sudáfrica está tratando de posicionarse como la puerta de entrada al continente africano y necesita una economía sólida para poder hacerlo. Por ende, el país se beneficiaría tremendamente con una política que les diera la bienvenida a los inmigrantes.

La construcción de una economía sólida siempre exigió la presencia de trabajadores inmigrantes de todo tipo. Esto no es algo que vaya a cambiar en lo inmediato. El país que cuente con la política inmigratoria más abierta será el mejor posicionado para tener éxito en la economía global.

Melissa Tandiwe Myambo es investigadora asociada del Centro de Estudios de la India en la Universidad de Witwatersrand

© The Conversation
(Traducción: Silvia S. Simonetti)

Foto: Télam - AFP/Rene Gomolij

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