Quiero escuchar tu historia | RED/ACCIÓN
Bilal |   4 de junio de 2018

28 / Tras las huellas de Bilal: “Gracias”

No sé si en otro país del mundo hubiera encontrado tantas personas desconocidas dispuestas a ayudarme tanto y tan desinteresadamente como en Italia.

Todavía hoy, que ya estoy de regreso, ahora que la historia se ha convertido en una muy distinta a la que imaginé al principio, me sorprende la generosidad de quienes me ayudaron aun sin conocerme.

No podría haber contado nada de esto sin la ayuda y la dedicación de todos ellos. Amigos casuales de Facebook a quienes no había visto nunca me ayudaron a encontrar a otros amigos que, a su vez, me ayudaron a encontrar a las personas que entrevisté después. Enzo Calabrese fue a la escuela a buscar a la maestra Bruna Fioramonti un 26 de diciembre. Bruna aceptó darle mi carta a Bilal y, luego, en Italia, me abrió las puertas de la Scuola di Italiano en Via Giolitti. Paolo Petrucci, a quien sólo conocí personalmente más adelante -el mismo día en que vi a Bilal de lejos por primera vez- me ayudó cuando el proyecto parecía haberse desmoronado, me puso en contacto con Rita del Gaudio, y me dio ánimo para seguir. Lisandro Monaco me puso en contacto con la periodista Claudia Marchione. Claudia Marchione me dio el número de celular de Pietro Bartolo. Sean Sweeney me abrió las puertas del Partido Comunista Italiano. Rita Del Gaudio, una antropóloga apasionada que trabaja en el Ministerio del Interior de Italia, me ayudó –sin conocerme- desde el día en que le conté lo que quería hacer y se convirtió en algo así como la productora general de gran parte de este proyecto. Rita me abrió puertas, consiguió contactos, armó la agenda de las primeras semanas y me acompañó a muchas entrevistas los sábados y los domingos, así como los días de semana cuando terminaba de trabajar. Danilo Benedetti tradujo los primeros cinco capítulos de esta serie al italiano. La generosidad de estas personas me emociona y me sorprende tanto como ese azar que gobierna nuestras vidas: si no me hubiera topado con cada uno de ellos no habría podido contar estas historias. Muchas gracias a todos.

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Actualidad | 21 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Siete días en Venezuela: crónica urgente de un pueblo herido de incertidumbre 

(Desde San Antonio de Táchira, Venezuela).- Llevo poco más de una semana en este país intentando comprender su crisis, hablando con personas de a pie –chavistas y antichavistas–, haciendo esas largas filas que terminan en la puerta de un supermercado o en la de una farmacia, y conviviendo con los que aún no se han marchado. Quiero entender a este país. Pero, por ahora, mi intento se traduce en un absoluto fracaso. Porque la palabra que mejor describe lo que aquí se vive es “incertidumbre”.

El último tuit de Juan Guaidó marca la temperatura de los venezolanos: “Anuncio al país: este #23F nos movilizaremos a todos los cuarteles de Venezuela a exigir el ingreso de la ayuda humanitaria”. Por su lado, Nicolás Maduro se mantiene firme en que no entrará nada. El senador estadounidense Marco Rubio ya anunció que la ayuda “entra o entra”. Y acá en San Antonio de Táchira, una ciudad situada en la frontera con Colombia, con un pequeño centro colonial y cientos de mototaxis, a la que ya todos llaman “el frente de batalla”, la cosa está caliente.

Es que ésta ciudad será el escenario en donde sucederá gran parte de la acción del 23 de febrero. “Señores de la #FANB [Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas], tienen 3 días para acatar a la orden del Presidente (E) y ponerse del lado de la constitución. Esta ayuda es para salvar vidas”, completó Guaidó, que agregó esa “E” de “encargado” en su tuit. Y entonces, ¿qué está pasando en Venezuela?

Nadie lo sabe con certeza. Mucho menos, qué pasará. No es sólo una cuestión de geopolítica: lo que ocurre aquí es diferente a todo.

Aterricé poco más de una semana atrás en Caracas. “Hace años, este aeropuerto era como el de Panamá, pana”, me dijo el hombre que viajaba a mi lado en el avión, un tipo alto, de anteojos y tiempos lentos, con un inquietante parecido al escritor Sergio Ramírez. Ahora, en cambio, es un aeropuerto desolado: en la pista hay tan solo tres aviones, dos de ellos de aerolíneas venezolanas.

El Aeropuerto de Caracas a la hora de llegada con tan sólo tres aviones en la pista.

Todos coinciden en que puede ser definitivo lo que ocurra en los próximos días aquí, en San Antonio de Táchira, la última ciudad venezolana antes de Cúcuta, la primera ciudad colombiana. Táchira es la ciudad fronteriza por donde pasa la mayor cantidad de gente. Primero, los viajeros habituales: gente que cruza a comprar lo que no consigue en Venezuela -harina para hacer pan, por ejemplo-, o personas que van a visitar a un pariente, o a hacer algún trámite comercial. Segundo: las que ya no vuelven. Es que desde 2014 a esta parte, millones de venezolanos que dejan su patria atravesando el puente Simón Bolívar. (Hace décadas fue al revés, cuando Venezuela recibió cerca de seis millones de colombianos).

Aquí mismo sucederá lo que todo el mundo está esperando ver: la entrada de la ya famosa “ayuda humanitaria”. La pregunta es si Maduro la dejará pasar o si se pondrá firme en que nadie entrará a su país sin su permiso. Si éste fuera el caso, probablemente dirá que los materiales son contrabando y opondrá resistencia.

Hace pocos días, entrevisté en Caracas a un chavista muy amable que al verme por primera vez, en la plaza de Altamira, me dió un abrazo fuerte, como si me conociera, y al instante se puso a mirar para los costados con cierto desdén. Tiene 68 años, se llama Rafael y es comunista desde su adolescencia. Después de saludarme, con los movimientos neuróticos de los personajes de Woody Allen, me dijo que esa era zona de la oposición. En su Whatsapp, este hombre tiene un grupo muy activo con el nombre “Ponte duro Maduro”.  Parece anecdótico pero resume el deseo de los chavistas que apoyan al gobierno: quieren que no dé el brazo a torcer y que impida que los Estados Unidos y los demás países entren a Venezuela. Para ellos, la guerra es una posibilidad. Se llaman, los más intransigentes, “rodilla en tierra”, porque están listos para la batalla, en posición de tiro.

Rafael es uno de los famosos “rodilla en tierra”, como se llama a los chavistas más firmes. Es miembro del partido comunista desde su adolescencia.

Cuando uno camina por Caracas siente que es una ciudad de la Unión Soviética metida en Latinoamérica: edificios enormes y grises que muestran un esplendor que ya pasó, calles anchas llenas de baches o interrumpidas por cascotes o gomas de tractor, poca contaminación, poco olor, algo de basura, no tanta. Y barrios populares, casas apiñadas una arriba de la otra con ladrillo a la vista, calles apenas asfaltadas, poca infraestructura… Eso que en Argentina llamamos villas y en Brasil favelas: acá se les dice “barrios”. Toda la ciudad está poblada por ellos, a cada zona pudiente le corresponde uno. Así fue creciendo la capital que soñó Chávez: con los pobres viviendo al lado de los ricos.

Antes de separarme de Rafael le pedí si podía sacarle una foto. Me dijo que sí y posó. Le pregunté si no convenía hacerla en un lugar cerrado, por seguridad. Todo el mundo, incluso por las redes sociales, me había recomendado -advertido, ¡exigido!- que nunca sacara el celular en la calle. “Sácalo sin problemas”, me dijo Rafael. Confié, después de todo está preparado para lo que sea.

La sensación de aprisionamiento en la que viven muchos caraqueños (y en la que me sugirieron vivir) es agotadora. Si uno mira los índices delictivos o habla con la gente, uno nunca querría sacar el celular en la calle. A la noche, la vida cae. Dependiendo del barrio es distinto lo que se ve. Algunos están completamente desolados y a oscuras. Nadie respeta los semáforos -y nadie espera que alguien los respete, ni siquiera de día-. En algunas zonas se ven más autos, pero poca gente de a pie. El clima de la ciudad, incluso en invierno, es perfecto: brisa constante, humedad nula… Pero el clima social es de encierro. La primera vez que me crucé a una brigada de la FAES yo iba en un taxi. Ellos, en una camioneta con caja: ocho tipos parados con máscaras que les cubren el rostro.

Otros personas con las que hablé piensan que Maduro dejará entrar la ayuda, y algunos vaticinan que el 23 de febrero puede ser el día de su caída. Hace pocos días conocí a un guarimbero muy amable en Caracas, me dijo que ya alertaron a la gente del Libro Guinness de récords mundiales para que estén en la ciudad ese día porque –si sucede la caída– “será la borrachera más grande la historia de la humanidad”. ¿Qué es un guarimbero? Un opositor al gobierno que participa de las guarimbas, piquetes en los que se cortan calles y se enfrenta a la Guardia Nacional o las fuerzas de seguridad que lleguen a la zona. Reynaldo, el que charló conmigo,  tiene 55 años y es alto, usa barba candado y su voz es tabacosa, difícil de escuchar. Vive en La Urbina, un barrio de clase media cerca del Petare, que es la villa más grande de Caracas. Me invitó a comer a su casa y preparó pabellón, un plato tradicional con arroz, carne mechada, porotos negros, banana frita y huevo. Nos acompañaban su novia, Saramar, y su hija, Maty. Su hijo mayor está en la Argentina desde 2017: se fue luego de ser víctima de un secuestro express. Su mujer, la madre de sus hijos, fue asesinada en 2014, en la entrada al condominio en el que todavía viven y donde comemos pabellón mientras él fantasea con la caída de Maduro.

Para darse una idea del nivel de tensión que reina en la frontera (y tal vez de paranoia), trascendió que en este momento además de la Guardia Nacional, la Policía y las FAES (Fuerzas de Acciones Especiales), en esta zona en la que me encuentro se supone que se apostan las siguientes organizaciones paramilitares:

  1. Ejército de Liberación Nacional (ELN) (organización paramilitar)
  2. Águilas Negras (banda criminal)
  3. Rastrojos (organización narcoparamilitar y banda criminal)
  4. Autodefensas Gaitanistas de Colombia (organización paramilitar)
  5. Ejército Popular del Pueblo (organización paramilitar)
  6. Ejército Bolivariano de Liberación (mutación de la guerrilla venezolana)
  7. Urabeños (banda criminal)
  8. Bota de Caucho (banda criminal)
  9. Clan del Golfo (banda criminal)
  10. Ejército Popular de Liberación (organización paramilitar)
  11. Ejército Paramilitar Nortesantandereano (organización paramilitar)
  12. Organización Paramilitar Fronteriza (organización paramilitar)
  13. Frente Bolivariano de Liberación (organización paramilitar venezolana)
  14. Colectivos de Seguridad Fronteriza (disidentes de las FARC)
  15. Colectivos del Pueblo (disidentes de las FARC)
  16. Botas Negras (banda criminal)

Además de la entrada (o no) de la ayuda humanitaria, el conflicto en ésta zona ha abierto otro frente. Mañana, en la ciudad colombiana de Cúcuta se realizará un Live Aid por la paz de Venezuela y en repudio del gobierno de Maduro. Cúcuta queda a pocos minutos del puente de Tienditas, uno de los puntos por donde entrará (o entraría) la ayuda.

Hace unas semanas ese puente –luego de que se anunciara lo de la ayuda– estuvo cortado por unos camiones atravesados. El recital será un día antes del Día D. Participarán Peter Gabriel, Alejandro Sanz, Ricardo Montaner, Diego Torres, el Puma Rodríguez, Juanes y muchos otros. Hasta ahí, las cosas claras.

Pero los artistas pro-Maduro tomaron nota y organizaron otro concierto en repudio de la “invasión yanqui”. Se realizará de este lado de la frontera, aquí en San Antonio de Táchira, a menos de 5 kilómetros de Cúcuta. ¿Quiénes estarán? Diego Armando Maradona. (Y, por supuesto, artistas venezolanos).

La oposición especula con que no irá nadie, aunque en los medios locales aquí anuncian que el gobierno entregará miles de cajas Clap, esas con alimentos subvencionados por el Estado.

Alix me recibió en su casa de Caracas. Nunca me dejó salir del departamento sin que comiera al menos una arepa antes. Aquí, posa con una caja Clap.

¿Qué ayuda humanitaria se espera? Alimentos, medicinas, camiones cisterna con agua y provisiones de todo tipo. ¿Por qué se necesita? Porque la crisis económica y social que envuelve al país hace muy difícil conseguir todo eso. Según Maduro, esta crisis se debe al bloqueo de más de 30.000 millones de dólares que pertenecen al gobierno de Venezuela, y que le tienen retenidos a partir de las sanciones que inició Obama en el 2014. Según la oposición: porque la corrupción y las ansias de poder conducen las acciones de Maduro, que sólo piensa en mantener a la población controlada.

La realidad es que la crisis en Venezuela es brutal. Muy brutal.

Hace pocos días entrevisté en Caracas a una mujer muy amable, que me dijo que en Venezuela sobran los caballeros pero faltan las sillas. La referencia, en un país que no está todavía demasiado preocupado por la agenda de género, es que los hombres cederían el asiento si hubiera un asiento que ceder. En otras palabras, pinta el desabastecimiento que se vive en todo el país. En los supermercados hay algunos productos y en las farmacias hay algunos medicamentos (no todos: insulina, por ejemplo, es muy difícil de conseguir), pero lo que se consigue cuesta demasiado.

Aquí llega la enumeración de la crisis que vi con mis propios ojos:

  • Un salario mínimo de 6 dólares.
  • Una infraestructura abandonada: calles y avenidas sin luces porque los foquitos son robados, y los pocos que quedan aparecen prendidos de día y apagados de noche.
  • Una hiperinflación violenta: el 15 de febrero fui a un supermercado y una leche costaba 4.000 bolívares soberanos (1,33 dólares); cuatro días después, esa misma leche en el mismo lugar costaba 5.600 bolívares soberanos (1,86 dólares). Es decir: un 40% más en cuatro días.
  • Una clase media hundida: en el departamento de una familia de clase media en el que me hospedé no había agua más que dos horas por día. Pero Alix me cuidó como una madre, nunca me dejó salir sin antes darme una arepa, y la única vez que volví tarde sin avisar tenía el susto más grande del mundo.
La leche en un supermercado privado de Caracas (también los hay del Estado). En solo cuatro días aumentó el 40%.

Hace pocos días entrevisté a una psicóloga ex chavista muy amable, también en Caracas. Cobra la consulta privada 9.000 bolívares (3 dólares). Dice que no puede vivir de un solo trabajo, aunque es de clase media. Me contó que con el gobierno de Chávez compró su primera casa en una Misión Vivienda (aún la está pagando, con una cuota de menos de 100 pesos argentinos por mes), pero que una de sus vecinas habló en contra de Maduro y unos días después llegó la FAES (Fuerzas Armadas Especiales) para desalojarla. La psicóloga no sabe quién delató a su vecina. No fue un desalojo por la vía legal; simplemente sucedió. Pero sabe que si ella se expresara en contra, como hizo su vecina, también podría sucederle. Desde entonces, le cuesta defender a un gobierno que, dice, que votó convencida.

Una Misión Vivienda es un edificio de departamentos que el Estado construyó y dio a quienes no tenían casa o vivían en barrios populares. Se construyeron cerca de tres millones de viviendas en aproximadamente seis años. Un número prodigioso y una misión titánica: en tres millones de viviendas entran, mínimo, 6 millones de personas (el 20% de la población de Venezuela). La psicóloga me dice con dolor que está decepcionada.

A su lado, un “rodilla en tierra” la escuchó en silencio. Le pregunté qué opinaba. Me dijo que la crisis era terrible y que votó a Maduro con algo parecido al asco (en realidad, hizo un gesto fácilmente interpretable como asco), pero que el desastre de la administración no quita que el proyecto es “defender al país de la conquista del imperialismo yanqui”, y que va a resistir para que su sueño socialista siga avanzando. Después citó a Bolívar.

Siete días en Venezuela: es difícil eludir la incertidumbre en la que su gente está inmersa. Pero siete días también alcanzan para conocer a un pueblo de gente que sin saber quién soy me invitó a su casa, o que me manda mensajes todos los días preguntándome si estoy bien, o que me ayuda con lo que sea que necesite (tengo, por ejemplo, la tarjeta de crédito de un anónimo, que me la dio por si me pasara algo). Gente muy amable, siempre. Dicen que en las crisis se ve quién es quién, y yo sigo conociendo a este pueblo que, en su peor hora, alcanza momentos de un esplendor que destella por las grietas del desabastecimiento.

Sociedad | 20 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Microcréditos: historias de superación y resiliencia

En Argentina, existen cerca de 98.000 personas excluidas del sistema financiero tradicional que reciben un microcrédito, y el 66% de ellas son mujeres. En todo el país, unas 52 instituciones otorgan préstamos de montos pequeños y cuentan con una cartera de más de 2.660 millones de pesos.

Con un altísimo impacto social y económico, los microcréditos impulsan miles de emprendimientos que alientan el desarrollo de personas y comunidades habitualmente excluidas del mercado. Aquí, casos de organizaciones y personas que entraron en el círculo virtuoso de los préstamos de montos pequeños pero grandes resultados.

Federico Wainhaus, gerente general de FONCAP-empresa privada con participación estatal del Ministerio de Finanzas de la Nación dedicada a lograr la inclusión financiera- define al tomador de microcrédito como una persona que no tiene posibilidad de acceder a servicios financieros bancarios porque le faltan garantías formales para demostrar su voluntad de pago. Por su situación, el sistema financiero estándar no tiene elementos para evaluarlo a la hora de otorgarle un crédito. “Muchas personas desconocen la herramienta del microcrédito y cuando necesitaban dinero terminan recurriendo a un usurero, el cual suele tener tasas de interés abusivas y modalidades de| cobro que son poco convencionales, incluso violentas”, relata Wainhaus

De acuerdo con un informe realizado por la Comisión Nacional de Microcrédito (CONAMI), FONCAP y la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito (RADIM), 52 instituciones de microfinanzas cuentan con una cartera bruta de $2.660.949.548. El 90% de ellas son asociaciones sin fines de lucro, mientras que el 10% son sociedades anónimas. Por otra parte, la mora en esta metodología crediticia en general es inferior al del mercado financiero formal, debido principalmente a la naturaleza de este tipo de créditos, en el que el seguimiento es mucho más personalizado y a medida de cada emprendedor.

Hace 19 años que la organización Mujeres 2000 desarrolla el Programa Emprende en el partido de Tigre y San Fernando. Este proyecto tiene como objetivo el desarrollo de habilidades emprendedoras en mujeres para que puedan concretar ideas de negocio, y alcancen así una mayor independencia y autonomía. “Nosotros ponemos énfasis en que invertir en un emprendimiento no solo tiene una tasa de retorno individual, sino que también tiene un impacto positivo en  la comunidad, ya que se empieza a desarrollar un entramado productivo local. Cuando ellas crecen con sus emprendimientos, empiezan a generar trabajo, consumo y mejoran el entorno de sus barrios”, enfatiza Agustina Valsangiacomo, Directora Ejecutiva de la asociación civil.

Los emprendimientos productivos de las mujeres son muy diversos. Algunas se dedican al rubro gastronómico, otras al textil y hay quienes prefieren realizar manualidades. También hay muchos emprendimientos de servicios como masajista, depiladoras  o peluqueras.

“Como no tenemos requisitos o garantías el eje de nuestro trabajo es la confianza. El primer crédito que otorgamos es el más bajo. Luego, vamos subiendo los montos. Los microcréditos parten de los $4.500 hasta los $20.000. Los ciclos de devolución del préstamo son de seis meses. Tenemos una modalidad de pago semanal y tenemos tasas de interés asequibles para que el repago sea fácil. Entregamos microcréditos y no subsidios porque el objetivo es seguir contando con fondos para dar créditos a otras mujeres. Cuando una emprendedora paga, sabe que está ayudando a otra a recibir su crédito”, explica Valsangiacomo.

Antes de otorgar el crédito Mujeres 2000, propone realizar un curso de cinco clases que capacita en gestión de emprendimientos. “Muchas veces las mujeres tienen un oficio o una habilidad determinada, pero no lo saben  traducir en un emprendimiento rentable y sostenible. Les enseñamos a armar presupuestos, calcular costos fijos y variables, poner precios de venta, y desarrollamos habilidades blandas. Además, brindamos acompañamiento y mentoría durante todo el proceso de duración del crédito” comenta Valsangiacomo.

La directora ejecutiva de Mujeres 2000 cuenta que la problemática de género no escapa a esta temática. Por ejemplo, explica que hay emprendedoras que van acompañadas por los maridos a las capacitaciones porque quieren corroborar que sean solo mujeres. En otros casos, mujeres que asisten sin el conocimiento de sus maridos por temor a que no las dejen ir, o que luego deben entregar el resultado de sus ingresos a su pareja. “No podemos trabajar sobre autonomía económica, sino trabajamos autonomía decisional y física. Tenemos casos en los que se logró salir de esa situación y hoy son mujeres sumamente empoderadas”, enfatiza.

La coyuntura macroeconómica actual afecta a toda la actividad crediticia. “En el caso de los microcréditos relevamos que hasta el momento no hubo un ascenso grande en relación a los niveles de mora. Subió, pero dentro de los parámetros esperables. Las instituciones de microfinanzas están haciendo un trabajo arduo y fructífero. Hoy el principal desafío es ganar una mayor escala para llegar a aquellas personas que necesitan un microcrédito para mejorar su calidad de vida. Hay mucha necesidad insatisfecha en materia crediticia”, señala Wainhaus.

En la misma línea, Valsangiacomo opina: “Actualmente, no tenemos problemas con el repago, la gran mayoría está al día. Ellas ven que sus emprendimientos están estancados porque se trabó el consumo. Por este motivo, se les complica invertir en más mercadería o maquinaria. Hay mujeres que en el camino se caen. Algunas por desmotivación o descapitalización abandonan el emprendimiento, mientras que hay otras que en el camino se reinventan y se van adaptando a las nuevas demandas u oportunidades”.

Microcréditos para micro emprendimientos

En 2012, Zunilda Franco fue la primera en tomar un microcrédito de Semillitas, un centro de ayuda integral para niños y su familia, ubicado en Lanús. En aquel entonces, la organización le dio a la emprendedora un crédito de $500 para comprar telas. Zunilda ya contaba con máquinas de coser y deseaba emprender en el rubro textil. A medida que fue avanzando su proyecto, fue tomando nuevos créditos y logró comprar una estampadora e incluso reformar su casa para poner su local en la parte de adelante.

Zunilda Franco, de Lanús, tomó un microcrédito de Semillitas para desarrollar su emprendimiento textil. Foto: Florencia Tuchin

“Yo hago prendas de acuerdo a las necesidades del barrio. En este momento estoy haciendo los pintorcitos para el jardín. En invierno hago muchas poleras y, para las nenas, llevan muchos tutús para los cumpleaños. El año pasado hice vestidos de novia. Mis clientes llegan por el boca en boca”, relata Zunilda, de 35 años. Explica que en los últimos años fue ganando mucha experiencia: “el año pasado tuve muchos pedidos de guardapolvos en febrero y no di abasto. Perdí muchas ventas. Ahora estoy armando stock con más tiempo porque trabajo sola”.

Mientras Zunilda renovó una y otra vez los créditos, Sabrina Spatafore, de 39 años, se acercó a Semillitas por primera vez hace tres meses para desarrollar su emprendimiento de masajes. “Durante mucho tiempo trabajé en relación de dependencia, pero cuando tuve a mi nene, dejé de trabajar. Antes de que nazca mi segundo hijo, hice un curso de masajes como hobby. Al tiempo, mi marido se quedó sin trabajo y nos mudamos de Capital a vivir a Lanús. Los dos empezamos a buscar trabajo y no encontrábamos nada. Un día, pensando, le dije que iba a buscar gente para hacer masajes. Lo primero que necesitaba era una camilla para poner en la parte de delante de mi casa. Ahí me enteré de los microcréditos que daba Semillitas y pedí que me prestaran $4.000 para devolver en seis meses. Las personas que me atendieron me parecieron súper serias y no me dejaron ninguna duda sobre el crédito. Cuando me pude comprar la camilla estaba tan feliz, que saltaba en una pata. Cuatro días después ya tuve a mi primera clienta”, cuenta Spatafore.

Sabrina Spatafore tomó un crédito para comprar una camilla para su servicio de masajes. Foto: Florencia Tuchin

Actualmente, ella es el único ingreso de la familia, por lo que constantemente está pensando ideas para salir de la situación ajustada en la que se encuentra. “Ahora estoy en contacto con Lanús Emprende, un programa del municipio, para que me asesoren sobre cómo tener más clientes y difusión. Todos los días escribo publicaciones en Instagram y Facebook. También mando mensajes por whatsapp. Estoy pensando en agregar un servicio de depilación.

Lorena Leiva es trabajadora social y la asesora de crédito de Semillitas de ambas emprendedoras. Ella las visita mensualmente, pero está en contacto para acompañarlas cotidianamente. Si bien es voluntaria de la organización hace muchos años, hace un año tomó este rol. “El programa sirve para potenciar a las familias, que asisten al centro comunitario”, enfatiza Leiva.

Mejorar la vivienda

Los microcréditos de Fundación Vivienda Digna están destinados a las familias que quieren mejorar o terminar su casa, pero que no pueden acceder a créditos bancarios para lograrlo. En este momento, la organización está trabajando en los municipios de San Martín, San Isidro, San Fernando, Tigre, Malvinas Argentinas y Pilar en la provincia de Buenos Aires. Y en el municipio de Wanda de la provincia de Misiones. Los montos de los créditos son desde $3.000 hasta  $15.000, el valor se determina entre la familia y la Fundación, según la necesidad de mejora.

“Las familias que dan este paso tienen en el horizonte la mirada puesta en alcanzar una mejora en la calidad de vida. Seguro lo hacen pensando en que sus niños y niñas no corran riesgos dentro de su casa. Un techo con agujeros o una pared sin revocar, es una invitación a tener humedad dentro del hogar, y de ahí a enfermedades respiratorias y de todo tipo, no hay más que un sólo paso. Por eso, quien decide tomar un microcrédito suele ser consciente de la dificultad, pero es más fuerte la voluntad de alcanzar condiciones más saludables para que su familia viva mejor”, cuenta Fernando Collado, Director del programa de Microcréditos de Fundación Vivienda Digna.

Las familias multiplican el rendimiento del recurso monetario que reciben a través del microcrédito, gracias a que en su mayoría, cuentan con el conocimiento directo de los oficios de la construcción. O a través de la solidaridad de un familiar, de amistades o de la colaboración de los vecinos del barrio. Además, cuentan con el aporte de los arquitectos voluntarios que acompañan a quienes toman los microcréditos.

Encontrá la institución de microcréditos más cercana a tu domicilio.

Opinión | 20 de febrero de 2019

Las vacunas pueden evitar 1,5 millones de muertes por año

GHAZIABAD, UTTAR PRADESH – Una niña de cuatro años recientemente acudió a la sala de guardia donde trabajo como médica residente. Estaba retorciéndose de dolor y tenía convulsiones. Mi equipo y yo actuamos rápidamente para activar el protocolo de convulsiones, aplicar un goteo intravenoso y suministrar todos los medicamentos apropiados. Luego realizamos una prueba: soplé aire en su dirección y colapsó de dolor; le ofrecí agua y su agonía se agudizó profundamente. El diagnóstico era claro: tenía rabia, y ya era demasiado tarde para salvarla.

La familia de la niña sabía que la había mordido un perro, pero les habían dicho que unas hierbas tradicionales la curarían, así que se demoraron en llevarla al hospital. Murió menos de un día después de que la atendiéramos. Si sus padres la hubieran llevado al hospital de inmediato para que le aplicaran el suero antirrábico y la vacuna adecuada, todavía estaría viva. Los gritos atormentados de su madre desconsolada todavía me retumban en la cabeza.

Como médica residente en pediatría, no soy ajena a la muerte. Pero ver cómo una niña inocente sucumbe ante una enfermedad que se puede prevenir tan fácilmente mediante una simple intervención es un dolor muy profundo. Después de todo, la niña que vi morir ese día no era una anomalía.

A pesar del enorme progreso en la expansión de la vacunación global, la Organización Mundial de la Salud informa que la cobertura se ha estancado en aproximadamente el 85% en los últimos años. Según UNICEF, casi 20 millones de niños de menos de un año no recibieron las tres dosis recomendadas de DPT (la vacuna triple para la difteria, la tos convulsa y el tétanos) en 2017, y casi 21 millones no recibieron una dosis única de la vacuna contra el sarampión. La OMS estima que 1,5 millones de muertes podrían evitarse todos los años si aumentara la cobertura de la vacunación global.

Es más, se han producido déficits persistentes en el suministro de suplementos de vitamina A –un componente importante de los protocolos de vacunación, muchas veces administrado junto con las vacunas de rutina-. Esto ha contribuido a la ceguera en 1,4 millones de personas, de las cuales el 75% vive en Asia y África.

La historia en mi país, la India, es consistente con esta realidad global. La India tiene un sistema de atención médica fuerte. Y, en 1985, el gobierno creó el Plan de Vacunación Universal, un programa aclamado que apunta a ofrecer una cobertura de por lo menos el 85%.

Sin embargo, según UNICEF, el promedio nacional de vacunación de la India está en apenas el 62%, y se ha progresado poco en los últimos años. La India tiene más niños sin vacunar -7,4 millones- que cualquier otro país.

Como suele suceder, la cobertura de la vacunación refleja inequidades profundas. Los niños en zonas rurales tienen menos probabilidades que sus pares urbanos de haber recibido un conjunto completo de vacunas; las niñas reciben muchas menos vacunas que los varones; y los niños pobres están en peores condiciones que los más adinerados.

El hospital en el que trabajo está ubicado en los barrios marginales de Ghaziabad, India, que tienen una enorme población de migrantes que han abandonado sus pueblos en busca de empleo. Las condiciones son difíciles: la superpoblación, las malas condiciones de higiene y un suministro de agua errático y de baja calidad minan la salud de todos los residentes –especialmente los niños-. La drogadicción es endémica.

En muchos casos, ambos padres deben trabajar muchas horas para llegar a fin de mes. No tienen el dinero suficiente para comprar alimentos saludables y variados, y alimentan a sus hijos esencialmente con arroz de muy mala calidad. No sorprende que tengan poco tiempo o recursos para dedicar a satisfacer las necesidades de atención médica básica de sus hijos, como la vacunación.

Esta injusticia es indefendible. Recién cuando ahondamos en las verdades más profundas nos damos cuenta de la magnitud de las atrocidades en el mundo. Los niños que se enferman, que quedan discapacitados o que muchas veces mueren por causas prevenibles están entre los fracasos más vergonzosos de la humanidad, particularmente si consideramos que, según la OMS, ninguna intervención médica preventiva es más costo-efectiva que la vacunación.

Si bien expandir la cobertura de la vacunación es, sin duda, difícil, no hay excusas para no hacer un progreso sostenido con soluciones de bajo costo, escalables y sostenibles. Para llevar los planes de vacunación a las puertas de los desventajados, los gobiernos y la sociedad civil deben trabajar en conjunto para establecer y expandir canales eficientes de suministro de vacunas, que tengan en cuenta las diferentes barreras que van desde la falta de conciencia hasta el costo de bolsillo.

Si hubiera sido vacunada contra la rabia, esa niña de cuatro años podría haber vivido, ir a la escuela, hacer amigos, enamorarse, sufrir desengaños amorosos y volver a enamorarse. Podría inclusive haber decidido dedicarse a estudiar para recibirse de médica como yo. En cambio, murió, habiendo apenas vivido, con una horrible agonía.

Debe hacerse frente a las brechas persistentes en la cobertura de vacunación como en condiciones de guerra. Los niños seguirán sufriendo y muriendo –y las madres devastadas seguirán llorando por ellos- si no entablamos la batalla. De no hacerlo, seguiremos perdiendo vidas inocentes y habrá madres que se lamentarán en voz alta y durante mucho tiempo. Ya no podemos hacer la vista gorda ante su sufrimiento. No podemos desoír sus lamentos.

Radhika Batra, médica clínica, es fundadora y presidenta de Every Infant Matters, India.

@ Project Syndicate

Vida | 20 de febrero de 2019

Ilustración: Lars Leetaru / The New York Times

Cinco estrategias para viajar sin estrés

Tené en cuenta estos consejos para tu próximo viaje y viajarás con más soltura, pasando más tiempo disfrutando de tu destino, y hasta puede que te relajes un poco más.

Yo viajo mucho. Paso meses todos los años viviendo y trabajando alrededor del mundo. También he afinado mi proceso para sentirme tan cómodo en la ruta como en casa. Pero no siempre fue así. Como la mayoría de las personas, solía tomar vacaciones una vez al año, con una valija enorme y un itinerario rígido, saltando de hotel a hotel, estresado por las conexiones de trenes y las reservas de excursiones.

Era todo estrés innecesario durante las dos semanas al año en que debía relajarme. Mientras trabajaba durante años como un nómada digital, descubrí algunas formas de minimizar ese estrés. Estas son algunas de ellas.

1. Empacar menos

He pasado 4 meses y medio lejos de casa con una mochila apenas más grande que una valija de mano. He conocido hombres y mujeres que empacan mucho menos (la mayor parte de mi volumen de equipaje está relacionado con el trabajo). Si te vas por más de una semana, dedica algunas horas durante el viaje para lavar la ropa, o presupuesta unos pocos pesos para pagar el servicio de lavandería. Ser más móvil es maravillosamente liberador. Si no estás seguro de qué dejar atrás, tenemos algunas sugerencias.

2. Planea menos

Este es otro consejo aparentemente contrario a la intuición, pero si planificas menos vas a estar menos estresado. Claro, tener un itinerario con cada segundo planeado puede parecer un regalo para persona futura de vacaciones, pero una vez en tu destino, te hará sentir apurado y ansioso por hacer tu próxima parada.

Obviamente es buena idea mantener una lista de las cosas que se quiere hacer, pero hay que permitir mucha flexibilidad. No vas a ver todo, así que disfruta de lo que puedas y no te apresures. Una menor planificación te permite permanecer más tiempo en los lugares que te gustan y salir temprano de los lugares que no.

3. Andá más despacio

Esta es una difícil. Puede sonar como predicación y lo siento, pero abarrotar 15 ciudades en 14 días te hará sentir miserable. Yo intento pasar al menos tres días en cada lugar. Eso te da suficiente tiempo para ver cómo te sentís y decidir si querés quedarte o ir a otro lugar. Todos tienen su propio ritmo, pero si cambias de alojamiento cada dos días, vas a estar agotado.

4. Mantene tu teléfono en funcionamiento

Desactiva tu correo electrónico y las notificaciones de trabajo, pero mantene tu acceso a Internet. Google Maps, Google Translate, sitios de reserva de viajes, además de aplicaciones de mensajería para mantenerte en contacto con las personas en casa estarán al alcance de tu mano.

5. Instala las aplicaciones correctas

Solo tengo un puñado de lo que yo llamaría aplicaciones de “viaje” de las que no puedo prescindir. Google Maps y Translate son obvias. Ambas también funcionan en gran medida sin conexión, si descargas cierto contenido antes de tiempo.

Aplicaciones de reserva como Booking, Orbitz, Hostelworld, etc., también son útiles. Un servicio muy útil es Rome2Rio. La aplicación puede ayudarte a ir virtualmente a cualquier lugar, desde cualquier lugar, por cualquier medio disponible: autobús, ferry, tren o avión. Ofrece una visión mucho más completa de las opciones de viaje disponibles y sus costos que incluso Google Maps.

© 2018 The New York Times

Harvard Business Review | 20 de febrero de 2019

Los líderes que enfatizan lo negativo son percibidos como más poderosos

En la última década, a través de fronteras y sectores, hemos visto un creciente número de líderes conocidos por un estilo cáustico y punitivo. Esto me llevó a preguntar cómo la retórica positiva o negativa afecta nuestra percepción del liderazgo. Mi investigación subsecuente muestra que instintivamente tendemos a empoderar a los detractores.

Como investigaciones previas han mostrado, los seres humanos creamos jerarquías para preservar el orden y formamos expectativas de cómo se comportarán los poderosos. Hemos evolucionado para ser sensibles a las pistas de conducta que señalan estas dinámicas de poder. Por ejemplo, solemos asociar la altura física de la persona con poder, lo que nos lleva a atribuirle más poder y estatus a las personas altas. Mi propia investigación se enfoca en si es que las personas identifican a la oposición –el acto de negar, refutar o criticar- como una clase similar de señal de poder.

Los 11 experimentos controlados que conduje sugieren que existe una vinculación causal entre el oponerse y las percepciones de poder. En un estudio le pedí a 518 votantes estadounidenses que leyeran cuatro pares de declaraciones hechas por candidatos presidenciales de Estados Unidos durante debates televisados a nivel nacional en 1980 y 2008. No se les dijeron los nombres de los candidatos o cuándo tuvo lugar cada debate. Cada par incluía una declaración positiva en respaldo del futuro de América, y la segunda era crítica y negativa.

Los participantes del estudio consideraron que los candidatos críticos eran más poderosos. También predijeron que ellos serían más efectivos en el cargo, y revelaron que estaban más dispuestos a votar por el candidato crítico que por el optimista.

En estudios subsecuentes, a lo largo de otros siete contextos, los participantes asociaron consistentemente la crítica con poder. Aunque percibieron a los detractores como menos agradables y no más competentes que los optimistas o los líderes que hicieron declaraciones más neutras, las participantes respaldaron a los primeros como líderes de todas las entidades por las que les pregunté. Esto fue cierto incluso cuando a los participantes se les dijo que ellos quedarían sujetos al liderazgo del detractor.

¿Por qué? Sospecho que, al criticar activamente a otra persona o entidad, los detractores pudieron ser percibidos como si actuaran de forma independiente, un factor clave del poder. Esto, a su vez, alimenta la percepción de que el poder de los detractores no está afectado por limitaciones sociales o los recursos de otras personas, haciéndolos parecer incluso más poderosos. De hecho, los datos de cuatro de mis estudios respaldan el rol de la autonomía como la causa subyacente de este efecto.

También me pregunté si el actuar como detractor hace que la persona se sienta más poderosa. Para averiguarlo, realicé una serie de experimentos en los que las personas tomaron los roles de un detractor, un optimista o una parte neutral en una serie de ámbitos. Los resultados revelaron que, de hecho, los detractores se sintieron más poderosos que los otros dos grupos, incluso aunque su oposición no alimentó su sentido de competencia en el tema que estaban criticando.

Ya que tantas interacciones y comunicaciones interpersonales ocurren remotamente y se basan en texto, la influencia de la retórica en nuestras percepciones de poder podría ser más fuerte que nunca. Ya sea que estemos seleccionando líderes o desarrollando nuestras propias habilidades de liderazgo, nos corresponde entender cómo funcionan estas dinámicas, para bien o para mal.

© HBR, distribuido por The New York Times Syndicate

Sociedad | 20 de febrero de 2019

Mayra Arena: “Si queremos realmente una Argentina con pobreza cero, además de los planes sociales necesitamos educación”

¿Qué tienen los pobres en la cabeza? Es la pregunta que se hace Mayra Arena, una joven de 26 años, en una charla TED que ya lleva acumulada más de 3 millones de visualizaciones. Proveniente de Mariano Moreno, un barrio humilde de Bahía Blanca, Mayra nos invita a cuestionar los prejuicios que construimos como sociedad.

En esta conversación con RED/ACCIÓN, hablamos con Mayra sobre las acciones que pueden tomar individuos para ayudar a quienes están en situaciones de vulnerabilidad, el rol de los planes sociales y el Estado en combatir la pobreza, y cómo generar más empatía.

¿Cuál era tu objetivo original con tu charla TED?¿Qué mensaje querías comunicar?

Hay una incomprensión genérica hacia el pobre, no se entiende por qué se gasta la plata en Coca-Cola, por qué no la ahorra para dejar de ser pobre. Podría haber resumido mi charla diciendo que un millón de Coca-Colas no compran una vida de clase media. Lo que yo quería decir es esto: que cada acto que hacemos, cada acto de consumo, a la hora que decidimos tener hijos, a la hora que somos violentos, tiene todo una explicación, todo tiene un origen. Sin justificarlo, quería explicar por qué es así, desde mi punto de vista.

Si entre las 3 millones de personas que vieron tu charla hubiera una persona que además de sensibilizarse y emocionarse, quisiera dar dos pasos más para ayudar, ¿qué le propondrías?

Es una linda pregunta, porque en realidad, ¿qué hacemos por los pobres? Les llevamos un paquete de polenta, una bolsa con aceite, arroz, ropa limpia, lo que hace todo el mundo. Es una ayuda y sirve un montón. Pero al otro día el pobre sigue siendo pobre. ¿Cómo hacemos? Porque hay gente que tiene ganas de ayudar pero tampoco puede generar trabajo, o no se siente en condiciones de combatir la pobreza en toda su extensión.

Ahí diste una respuesta fuerte. ¿Generar trabajo es definitivamente un arma contra la pobreza?

Si, si. Mientras sea trabajo digno y no trabajo esclavo, sin duda. El trabajo es una escalera. Es una forma de meterte en la sociedad, porque cuando vos estás afuera, nadie te acepta. Pero cuando te aceptan en un trabajo ya te sentís dentro del sistema de alguna manera. Y también te sentís útil, y también te da otra autoestima: recibir algo a cambio de lo que vos hiciste. Sonará muy pro-sistema, y por ahí a alguien muy de izquierda no le va a gustar. Pero para mi el trabajo es el primer escalón de movilidad social.

¿En algún lugar estás en contra del sistema?

Soy pro-sistema, te lo tengo que reconocer. Pero sí creo que al sistema hay que hacerle algunos ajustes, para que entremos todos. Porque entramos todos, y cómodos. Así como hay gente que tiene 10 casas, y 9 las tiene vacías, lo mismo ocurre con el trabajo, con la riqueza, y hasta con la comida. Mientras hay gente que tira comida, hay gente que come de esa basura.

No me parece para nada justo ese sistema. Pero no me parece que tenga sentido anular todo lo construido históricamente, revolucionar todo, tirar todo y arrancar de cero. Romper todo no. Aunque a veces dan ganas, muchas ganas.

Pero me parece que con lo construido, mejor administrado, más justamente administrado, podemos hacer muy buenas cosas.

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Hay un debate eterno sobre los planes sociales. ¿Los viviste, los vivió tu familia? ¿Cómo los ves?

Uno de los días más felices de mi vida fue cuando mi vieja cobró el primer plan Jefes y Jefas. Nos compró un yogur a cada uno de mis hermanos, y una campera. Una sola campera para todos. Con esa campera, uno iba a la escuela, al que le tocara. Así que te imaginarás lo que es para mi la ayuda del Estado.

Sí creo que hay que ponerse las pilas, si queremos un Estado eficiente, en que la educación sea transformadora, y en que el programa social vaya acompañado de educación, de capacitación, de formación. Y no hablo necesariamente de oficios, sino de hasta lo más básico. Porque hay gente que también necesita aprender hasta lo más básico. Si queremos realmente una Argentina con pobreza cero, con desnutrición cero, donde los chicos puedan ir a la escuela y aprender, y donde puedan desarrollarse y tener un ideal de futuro, además de los planes sociales que son súper necesarios para tener alimento y para tener lo que esa familia considere que está necesitando, también necesitas educación. Sin la educación no sos nada.

Si yo hubiera dependido de la formación de mi madre (padre no tengo)… mi madre apenas sabe leer y escribir. Jamás nos pudo ayudar con la tarea, jamás nos pudo enseñar a hacer nada, ni siquiera cocinar. Entonces realmente es importante la presencia del Estado educando y formando.

Pareciera que el mundo social se divide entre pro-Estado y anti-Estado. ¿Cómo lo sentís vos?¿Es posible una integración?

El argentino tiende a hacer un River-Boca de todo. O Estado sí, o Estado no. O plan si, o plan no. No hay un término medio, no hay un gris. La realidad es que, ni todo estatal ni todo privado. Me gustaría un Estado presente donde tiene que estar. El que está totalmente en contra del Estado no parece ser consciente que, por ejemplo, el estallido del 2001 fue porque no había contención de ningún tipo.

Por otro lado, los que están extremadamente a favor, a veces suelen festejar la contención social como si fuera un logro en sí mismo. Y en realidad la contención social no es un logro. Debería ser un impasse. Y debería verse simplemente como un acto de justicia. Nadie tiene que pasar hambre, y por eso el Estado está ahí, es simplemente lo que tiene que hacer. Para celebrar va a ser el hecho de que ese pibe el día de mañana pueda terminar el colegio a pesar de que nació en la adversidad.

¿Cómo hace uno para revertir los prejuicios sobre la pobreza?

Ir al barrio, ir a dar la leche, ir a la iglesia, ir a un comedor. Pero no un rato, porque si solo vas un rato te vas a ir como viniste, con los mismos prejuicios. Pero quedáte un ratito más, andá dos o tres semanas seguidas, y te vas a empezar a dar cuenta que no es tan fácil.

¿Es necesario atravesar la dificultad para tener empatía con la dificultad y marginalización de otros?

Ojalá que no, porque sería como pensar que solo vamos a hacer rampas si a todos nos cortan las piernas. Me parece que la empatía se trata de saber o intentar sentir lo que sufre el otro, sin necesidad de haberlo sufrido.

Sie7e Párrafos | 20 de febrero de 2019

Mi libro enterrado, comentado por Daniel Guebel

Daniel Guebel. Novelista, cuentista y autor teatral. Publicó, entre otras, las novelas: "La perla del Emperador" (premio Emecé), "Matilde", "El caso Voynich" y "Las mujeres que amé".

Mi libro enterrado
Mauro Libertella
Random House Mondadori

Uno (mi comentario)

Mauro Libertella escribió un tratado sobre el dolor de la pérdida, con la discreción y la ternura de un hijo sabio.

Dos (la selección)

Mi padre murió hace cuatro años, un mediodía de octubre, en su departamento de dos ambientes en el que ahora vivo yo. Me acuerdo de ese momento con especial nitidez, porque unos segundos antes de que dejara de respirar supe que a la cuenta regresiva le había llegado, literalmente, su último suspiro. Fue un instante al mismo tiempo suave y dramático: yo arrodillado en el piso, él acostado en su cama inconsciente hacía horas.

Tres

Y sin embargo, lo recuerdo todo con levedad y ternura, sin estridencias. Tomaba tragos cortos de un vaso de vidrio que nosotros inclinabamos en su boca: era un autómata en su último gesto de supervivencia. Tomá un poco más, tomá un poco más, le pedíamos nosotros, obstinados, repitiendolo como una plegaria. El último trago le cortó al fin la respiración, que era ya un hilo tenue y frágil. Así lo vi morir, con la cabeza apoyada en la almohada y los ojos cerrados. Supongo que fue una linda forma de morir, entre sus libros y en su propia casa, donde en sus últimos años ya había estado muriéndose de a poco.

Cuatro

En esos años, cada vez que lo llamaba y no atendía pensaba que mi papá había muerto, así que la paranoia empezó a tomar consistencia. Disqué su número cada quince minutos, siempre sin respuesta, hasta que a las doce de la noche no aguanté más y salí para su casa. Llegué al rato y subí hasta el sexto piso, donde vivía. Desde adentro no se escuchaba ningún ruido, y las luces parecían apagadas. Toqué timbre y golpeé dos o tres veces la puerta. Nada. Entonces abrí con mi llave y vi una imagen escalofriante. El living estaba a oscuras y la escena se iluminó de a poco, con la luz tenue que proyectaba la bombita amarillenta del pasillo. Mi viejo acostado en la cama, vestido, con la boca abierta por completo, como petrificado.

Cinco

Nos sentamos los dos en la cama, uno al lado del otro, él a mi izquierda, las espaldas apoyadas en la pared. El hospital estaba en completo silencio, como apagadas, las luces del lugar eran tenues y estaban encendidas aisladamente, como en fragmentos. Yo estaba nervioso: no sabía cómo había reaccionado él ante la noticia. Cuando nos acomodamos apoyò su mano en mi hombro, una mano pesada y grande que contrastaba notablemente con su cuerpo enflaquecido y casi transparente, y me dijo: “ya lo sé”. No lloramos.

Seis

Un día se me acercó uno de ellos, un médico de mediana edad, alto y corpulento, al que terminé respetando mucho, y me dijo que era momento de tomar una decisión. Ellos no podían hacer mucho más. Si lo dejaba en el hospital, iba a morir en una cama de habitación compartida, posiblemente sólo, con un vaso de agua en la mesa de luz y todo lleno de cables y botones. Por el contrario, podíamos llevarlo a casa, en donde no iba a tener las garantías de un equipo médico especializado ni iba a disponer de una infraestructura preparada, pero moriría en el lugar en donde vivió, acompañado por su familia. Cuando el médico leyó mi mudez como una respuesta, se permitió por única vez la primera persona. Si fuera mi padre yo lo llevaría a su casa, me dijo.

Siete

Otra foto que me gusta es una en la que estamos en una cocina, los dos en pijama, de noche. No recuerdo esa cocina, pero era pequeña y cálida. Él está arrodillado en el piso y yo aparezco de pie al lado suyo, a su misma altura. Sonríe y me señala la cámara. Yo sonrío. Es una foto alegre y simple, y evoca una época de despreocupada cotidianeidad que mi memoria fue borrando.


En SIETE PÁRRAFOS, grandes lectores eligen un libro de no ficción, seleccionan seis párrafos, y escriben un breve comentario que encabeza la selección. Todos los martes podés recibir la newsletter, editada por Flor Ure, con los libros de la semana y novedades del mundo editorial.

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Sociedad | 19 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

En México sólo confían en el Equipo Argentino de Antropología Forense

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, acaba de anunciar un programa para buscar e identificar a los 40 mil desaparecidos que ha dejado la guerra contra el narcotráfico. En esa tarea, será fundamental el Equipo Argentino de Antropología Forense, organismo respetado por los familiares de los desaparecidos y que, en 16 años de trabajo en ese país, ya logró identificar a alrededor de 300 víctimas.

Mercedes Doretti, la antropóloga forense argentina fundadora del EAAF y directora del equipo que trabaja desde hace 16 años en México, explica que el trabajo representa un desafío descomunal, y que lo encara con esperanza y cautela. El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense ya desembarcó en más de 40 países alrededor del mundo.

El 17 de marzo de 2011, Carlos Alberto Osorio Parada, un joven salvadoreño de 27 años, se despidió de su mamá, Bertila, y de su papá, Jorge Alberto, para convertirse en uno más de los cientos de miles de migrantes centroamericanos que atraviesan el territorio mexicano con la ilusión de llegar a Estados Unidos.

Diez días después de su partida, Carlos Alberto habló con su mamá por teléfono. Le contó que ya estaba en Monterrey, a sólo 216 kilómetros de la frontera. Fue la última vez que Bertila supo algo de él.

Trabajo de laboratorio del Equipo Argentino de Antropología Forense en Chihuahua, México. Foto: Cedhem

El joven desapareció, al igual que desaparecieron más de 40 mil personas en México en los últimos 12 años, a raíz de una guerra contra el narcotráfico que recrudeció la violencia y fortaleció a las organizaciones criminales que se diversificaron y que, además de traficar drogas ilegales, se dedicaron a secuestrar, extorsionar, asesinar y desaparecer a víctimas en masa, migrantes incluidos. En varios casos, con complicidad del propio Estado.

Como ocurrió con muchas de las Abuelas de Plaza de Mayo, a Bertila la desaparición de su hijo la transformó en activista. Pidió el apoyo de las autoridades mexicanas y salvadoreñas, pero en todo momento se sintió sola, desamparada, hasta la tarde en que un joven argentino la llamó por teléfono para decirle que querían ir a tomarle muestras de sangre para hacer un ADN porque creían que habían encontrado a su hijo.

“Ahí me enteré de que existía el Equipo Argentino de Antropología Forense. Eran personas humanitarias que venían a ayudarnos. Para nosotros fue muy importante porque no teníamos dinero para hacer investigaciones por nuestra cuenta, ni siquiera para viajar a México”, recuerda Bertila.

A fines de 2013, le avisaron que la coincidencia genética era de un 96%. Sí, era el cuerpo de Carlos Alberto. El joven salvadoreño formaba parte de la lista de 193 víctimas de la llamada “masacre de San Fernando”, un asesinato en masa ocurrido en el estado de Tamaulipas en abril de 2011 y que, como todas las matanzas ocurridas en el marco de la guerra narco, sigue sin esclarecerse.

Bertila cuenta que “fue un momento muy traumatizante, yo esperaba encontrar a mi hijo internado en un hospital, pero vivo. Fue un dolor muy profundo. Pero al mismo tiempo la noticia trajo un poco de paz a mi corazón, ‘al menos lo encontramos’, pensé. Otras familias siguen buscando a sus desaparecidos”.

La tragedia no había terminado. Las autoridades mexicanas trataron de convencerla para enviarle el cuerpo cremado al Salvador, pero ella necesitaba ver a su hijo. Temía, como ya les había pasado a varios familiares de desaparecidos, que les entregaran restos de otras personas, incluso de algún animal. Después de meses de trámites y peleas burocráticas, gracias a la intervención del EAAF, la cremación no se llevó a cabo y, en enero de 2015, casi cuatro años después de la desaparición de Carlos Alberto, Bertila logró ir a México y llevarlo de regreso al Salvador, en donde pudo enterrarlo.

“Me siento totalmente agradecida con el Equipo Argentino. Los familiares de los migrantes desaparecidos sólo confiamos en ellos. Cuando fui, Mimí me dio el informe forense, contestó todas mis dudas. Ellos nos dan tranquilidad a las familias. Yo llevo al Equipo en mi corazón, están muy entregados a las familias de los desaparecidos. Yo nunca les iba a creer a los del gobierno mexicano ni a mi gobierno si me decían ‘aquí está tu hijo’. Nomás les creemos a los del Equipo porque les patean los talones a las autoridades, les enseñan a hacer su trabajo. Aunque encontré a mi hijo, sigo participando en el Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos. Cuando vienen los del Equipo, o hablamos con Mimí en México, los sentimos como parte de las familias, ellos entienden el dolor que llevamos en nuestro corazón y nos echan la mano”, dice la activista.

La “Mimí” que Bertila menciona a cada rato es Mercedes Doretti, quien dirige equipo que trabaja desde hace 16 años en México. Los peritos argentinos llegaron en 2003, por pedido del Alto Comisionado de Derechos Humanos, para realizar un protocolo de autopsias, pero luego se quedaron para trabajar en los femicidios de Ciudad Juárez, un caso de asesinato masivo de mujeres en la frontera México-Estados Unidos que tuvo repercusión internacional.

Mercedes doreti (izq) habla durante la conferencia de prensa de enero último en Chihuahua en la que el EAAF identifico a 15 desaparecidos. A la derecha sentadas, dos familiares de desaparecidos. Foto: Cedhem

En entrevista con RED/ACCIÓN, Doretti explica que el EAAF nunca había trabajado en temas de femicidios ni de migración, “así que este trabajo nos introdujo a la problemática migrante. Nos dimos cuenta de que había una ausencia de bases de datos forenses nacionales y centroamericanas. Encaramos el tema regionalmente y cada vez se hizo más grande”.

Pocos años después, en 2006, comenzó la guerra narco, se multiplicaron las desapariciones masivas y el EAAF fue cada vez más requerido por los familiares que buscaban a una hija, un hermano, un esposo. Desde entonces, la intervención de los expertos argentinos comienza con la solicitud de alguna organización de familiares de víctimas de desaparición forzada, desaparición por particulares o de ejecuciones extrajudiciales.

“A veces, para poder intervenir, tenemos que ser nombrados como peritos de la familia, pero en otros casos hemos firmado convenios de colaboración con fiscalías locales o la PGR (Procuraduría General de la República). Por ejemplo, ahora estamos trabajando en la Comisión Forense, que está formada entre PGR y el Equipo Argentino con 10 organizaciones de la sociedad civil de México y Centroamérica, e incluye la identificación de restos de tres masacres importantes del noreste de México”, señala la antropóloga.

El EAAF tiene trabajo para rato. Además de la identificación de cuerpos en estados como Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua, también participa en colectivos que diseñan políticas públicas en el área forense y que están siendo consultados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien el 4 de febrero anunció un programa inédito para buscar a las más de 40 mil personas desaparecidas en los últimos 12 años.

Alejandro, Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, reconoció ese día que “México es una fosa común”, tal y como venían denunciando hace años familiares de desaparecidos que, ante la ausencia del Estado, se organizan y excavan con sus propias manos la tierra para buscar a sus desaparecidos. Encinas calculó que a lo largo del país había 1200 fosas con miles de cuerpos amontonados, sin identificar. Se quedó corto: una investigación coordinada por las periodistas Alejandra Guillén, Mago Torres y Marcela Turati demostró que en México hay, por lo menos, 2000 fosas clandestinas.

Carlos Alberto, el hijo de Bertila, ya no forma parte de esa lista de desaparecidos. Tampoco las más de 200 víctimas que el EAAF ha logrado identificar en México, y a las que se le suman otros 90 mexicanos y centroamericanos identificados en Estados Unidos.  

Basurero de Cocula, México, donde el EAAF realizó un peritaje a pedido de las familias de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. Foto: EAAF

Es una tarea en la que, como reconocía y agradecía Bertila, la activista salvadoreña, los peritos argentinos priorizan el trato con los familiares.

“Ellos son centrales”, subraya Doretti, “nosotros no intervenimos si los familiares no están de acuerdo, si no nos dejan hablar con ellos, entregarles el dictamen y tener completa transparencia. Los primeros años era bastante complicado hacer entender nuestra relación con los familiares, no había mucha tradición de que los forenses se involucraran con ese trato. Es importante establecer un vínculo de confianza porque no hay nada que ocultar, nada que no pueda decírseles, los familiares agradecen que uno sea lo más honesto posible con ellos”.

El trabajo no ha sido fácil. Suele haber trabas para que el EAAF acceda a los expedientes para analizar peritajes previos, lo que retrasa la investigación; también complica el caudal de información que se fragmente en docenas de agencias federales y estatales. Y, en particular, dice Doretti, la ausencia de voluntad política para resolver los casos.

Hoy, el escenario parece diferente. En su asunción presidencial, López Obrador anunció la creación de una comisión especial para investigar la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, una historia que conmocionó a la opinión pública internacional en septiembre de 2014. La intervención del EAAF, que con sus peritajes demostró que el gobierno mentía, fue fundamental para evitar que el ex presidente Enrique Peña Nieto cerrara el caso. Hoy, la antropóloga reitera “las gravísimas irregularidades” que hubo durante la investigación, entre ellas la manipulación de la evidencia forense.

Doretti dice que ven este nuevo proceso “con esperanza”, ya que el gobierno está consultando a la sociedad civil, a los familiares y a los equipos forenses.

“Es un nuevo acercamiento. Si la Ley de Desaparición aprobada en 2017 realmente se implementa, si este mecanismo nuevo se hace de una manera apropiada, hay esperanzas de que podamos saber qué ha pasado con una parte importante de las personas desaparecidas”, señala.

Sin embargo, aclara que no se pueden generar demasiadas expectativas porque se trata de una cifra descomunal de 40 mil víctimas.

“Ninguna solución va a ser inmediata. Hay mucho trabajo por delante para poder dar respuesta a un número importante de personas. Pero es cierto que, después de un momento crítico, estamos ante una ventana de oportunidad. Ojalá salga para adelante, ojalá se pueda hacer un salto importante”, dice Doretti, invocando el mismo deseo que tienen los familiares de los desaparecidos.

El documental “Los días de Ayuzinapa” debate el informe del gobierno mexicano sobre cómo y por qué desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en Iguala, en 2014. Cecilia González, autora de esta nota, participó en su producción periodística.

Opinión | 19 de febrero de 2019

La abrumadora evidencia del poder de una educación de calidad para todos

Amina J. Mohammed es Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y fue ministra de Medio Ambiente de Nigeria.

En este mundo interconectado de hoy, los beneficios de los sistemas educativos sólidos e inclusivos son de gran impacto. Una educación de calidad les brinda a las personas el conocimiento que necesitan para reconocer la importancia de salvaguardar los recursos finitos del planeta, apreciar la diversidad y resistir la intolerancia, y actuar como ciudadanos globales informados.

Si todas las niñas de todo el mundo recibieran 12 años de educación de calidad, los ingresos de por vida para las mujeres podrían duplicarse, alcanzando los 30 millones de millones de dólares. Y, si todas las jóvenes y los jóvenes completaran la educación secundaria, se podría sacar de la pobreza a 420 millones de personas.

Pero también he visto lo que sucede cuando se priva a los jóvenes y a sus comunidades de la educación y consecuentemente se les quita el optimismo que la educación genera.

A lo largo de mi vida, he evidenciado el poder de la educación. He sido testigo de cómo una educación de calidad para todos puede apoyar la creación de economías dinámicas y ayudar a mantener la paz, prosperidad y estabilidad. También he observado cómo la educación inculca en las personas, de manera individual y sin importar sus circunstancias, un fuerte sentido de identidad, así como confianza sobre su lugar en el mundo y sus perspectivas futuras.

En mi país, Nigeria, el grupo militante islamista Boko Haram retira deliberadamente a los jóvenes, especialmente a las mujeres jóvenes, de los establecimientos de educación para diseñar una generación perdida. Las consecuencias son múltiples: pérdida de dignidad, exclusión, deterioro de la salud, pobreza y estancamiento del crecimiento económico, y negación de derechos.

Sabemos que cada año adicional de escolaridad eleva el crecimiento anual promedio del PIB en 0,37%, a la par de que aumenta las ganancias de un persona individual hasta en un 10%. Según un informe del Banco Mundial del año 2018, la educación secundaria universal podría incluso eliminar el matrimonio infantil.

En el mundo profundamente interconectado de hoy, los beneficios de los sistemas educativos sólidos e inclusivos se extienden aún más. La educación les brinda a las personas el conocimiento que necesitan para reconocer la importancia de salvaguardar los recursos finitos del planeta, apreciar la diversidad y resistir la intolerancia, así como también para actuar como ciudadanos globales informados.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas que fueron creados en el año 2000 para guiar el desarrollo mundial durante los siguientes 15 años, dieron un nuevo impulso a los esfuerzos en pos de garantizar la educación para todos. Desde el año 2000 al 2015, la matriculación en la escuela primaria en el mundo en desarrollo aumentó del 83% al 91%, reduciendo la cantidad de niños en edad escolar que no asisten a la escuela primaria de 100 millones a 57 millones. Además, desde el año 1990 al 2015, la tasa mundial de alfabetización en el grupo etario entre 15 a 24 años aumentó del 83% al 91%, disminuyendo, también, de manera sustancial la brecha entre hombres y mujeres.

Sin embargo, queda mucho por hacer. A nivel mundial, al menos 263 millones de niños no asistían a la escuela en el año 2016. Esta cifra incluye a la mitad de todos los niños con discapacidades en los países en desarrollo. Además, la mitad de todos los niños en edad preescolar (que son los años más cruciales para su desarrollo cognitivo) no están matriculados en educación infantil temprana.

La situación se deteriora aún más en las zonas de conflicto, donde las niñas tienen casi dos veces y media más probabilidades de no asistir a la escuela que sus pares en países con estabilidad. Y, esto no cubre a los aproximadamente 617 millones de niños y adolescentes en edad para asistir a educación primaria y secundaria –cantidad que representa el 58% de quienes forman dicho grupo etario– que no están alcanzando la aptitud mínima en lectura y matemáticas.

Para ayudar a cerrar estas brechas, el sucesor de los ODM, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también enfatizan la educación. El objetivo de desarrollo sostenible 4 (ODS4) sobre la educación mundial compromete al mundo a garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, esencialmente para aprovechar el poder de la educación con el propósito de desbloquear el potencial de cada persona. A pesar de la magnitud del desafío y las diversas barreras que pueden restringir e interrumpir el aprendizaje, sabemos lo que conllevaría una estrategia efectiva.

Primero, para ser una verdadera fuerza de cambio, la educación misma debe transformarse en respuesta a las realidades de la globalización acelerada, el cambio climático y los cambios en el mercado laboral. Si bien las tecnologías avanzadas (como por ejemplo: la inteligencia artificial, la computación en la nube y el blockchain) plantean nuevos desafíos, ellas pueden desempeñar un papel en la mejora de los resultados educativos. Las habilidades digitales deben formar parte de cualquier plan de estudios; y, de manera activa se debe ir en la búsqueda de nuevas alianzas con el sector tecnológico, alianzas, que a su vez, pueden proporcionar información valiosa sobre estos temas.

En segundo lugar, es esencial un enfoque inclusivo y de por vida, centrado en llegar a las poblaciones más marginadas y vulnerables. Como muestra el informe de UNICEF denominado Report Card N.° 15 de Innocenti, esto no significa sacrificar altos estándares. De hecho, como señala el mencionado informe, los niños de todos los orígenes tienden a tener mejores desempeños cuando se encuentran en un entorno escolar más integrado socialmente. Un enfoque tan inclusivo requerirá compartir las mejores prácticas e invertir en lo que se ha demostrado que funciona. Entre tanto, los asociados para el desarrollo deben brindar apoyo a largo plazo que enfatice el desarrollo de capacidades e instituciones, así como también equilibre los imperativos humanitarios, económicos y de seguridad.

Sin embargo, para que los sistemas y servicios educativos sean verdaderamente inclusivos, es necesario que dichos sistemas y servicios también no deben dejar a nadie atrás, como por ejemplo a los refugiados.

El más reciente Informe de Monitoreo Global de la Educación de la UNESCO estima que los refugiados han perdido 1,5 mil millones de días escolares desde el año 2016.

Si bien ocho de los diez principales países anfitriones (incluidos entre ellos varios países de ingresos bajos y medios) han soportado costos considerables, a pesar del estrés al que someten a sus sistemas educativos para garantizar que los refugiados asistan a la escuela junto con los nacionales, la mayoría de los países excluyen a los refugiados de los sistemas educativos nacionales o los asignan a instalaciones separadas.

Esto refuerza la desventaja y dificulta la integración social. Los dos pactos globales sin precedentes sobre migración y refugiados adoptados por los Estados miembros de la ONU en diciembre pasado señalan el camino para enfrentar este desafío.

Lograr la transformación educativa necesaria requerirá mucho más financiamiento del que se ofrece actualmente. En su forma actual, la brecha de financiamiento anual global para la educación asciende a casi 40 mil millones de dólares. Cerrar esta brecha requerirá no sólo un aumento del financiamiento interno, sino también un compromiso renovado de los donantes internacionales.

Toda persona tiene derecho a recibir educación. Mantener este derecho –y lograr el objetivo de desarrollo sostenible (ODS4) sobre la educación– requerirá de estrategias bien diseñadas, junto con un compromiso prolongado con respecto a la implementación y cooperación efectiva entre todas las partes interesadas pertinentes. La ONU y sus agencias continuarán apoyando tales acciones, a la par de que nos esforcemos para garantizar que nadie se quede atrás.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

© Project Syndicate 1995–2019

Sie7e Párrafos | 19 de febrero de 2019

López Rega, comentado por Graciela Fernández Meijide

Graciela Fernández Meijide, docente. Participó en ONG de defensa de los DD HH en Argentina. Integró la CONADEP. Fue Diputada y Senadora nacional, Ministra de Desarrollo Social.

López Rega. El peronismo y la triple A
Marcelo Larraquy
Sudamericana

Uno (mi comentario)

Cuando finalizaba un programa sobre los años 70 en radio Ciudad, Marcelo Larraquy le recordó a Hilda Sábato que había sido su alumno en la carrera de Historia en la UBA y le preguntó por qué en las clases se hablaba tan poco de aquellos años violentos. Hilda contestó que estaban entonces, democracia recién recuperada, demasiado cerca de los hechos y eso dificultaba la objetividad. Leí casi todos los libros de Marcelo que, preferentemente, indagan sobre distintos aspectos de aquella época y mientras se desarrollaba aquel diálogo pude imaginar al joven curioso, de alrededor de 20 años, que habría cursado parte de su secundario todavía en dictadura, dedicado ya adulto, munido de las herramientas del investigador, a desmenuzar cada momento, cada protagonista de ese angustiante escenario de nuestra historia. (…)

Ahora termino de leer “López Rega. El peronismo y la triple A” y uno se puede preguntar cómo es posible que semejante personaje pudiera llegar a acumular tanto poder, a gozar de tanta impunidad. Caído por fin en desgracia, fue extraditado de su exilio. Juzgado, estuvo en la cárcel varios años hasta que murió, en 1989 en una clínica privada. Afecto al esoterismo, apegado al rito umbanda, con la convicción de estar tocado por Dios, fue cantor, autor, mayordomo servil, intrigante Rasputín en los oídos de Isabel de Perón. Ministro de Desarrollo Social, desde el edificio en el que se asentó cuando sintió que había tocado el cielo con sus manos, convertido en “el imán de la derecha de cualquier sector”, había impulsado con fe doctrinaria y armamento concreto la violencia estatal clandestina encubierta por el paraguas de la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) . En este libro Larraquy pinta un fresco de pugnas, intrigas, competencias propias de la política más confrontativa y de lealtades inexplicables en el que la figura central es un “brujo”.

Dos (la selección)

Hacia fines de la década de los treinta, José López era uno más de los anónimos muchachos que jugaban a las barajas en el club El Tábano. En ese tiempo no tenía apuro por llegar a ningún lado y nada le interesaba tanto como indagar en las cuestiones del espíritu. Su padre, Juan López, era un inmigrante español que se había ganado la vida en Buenos Aires conduciendo un taxímetro, un viejo Buick negro. A su madre, Rosa Rega, no llegó a conocerla. Murió el 17 de octubre de 1916, en el mismo momento en que lo estaba pariendo.

Los primeros cincuenta años de su vida, López los vivió en la casa familiar de Guayra 3761, del barrio de Villa Urquiza. Pasó la infancia y buena parte de la primera adolescencia intentando sobrellevar la ausencia de su madre y jugando con cualquier bicho que apareciera bajo la tierra. Allí, en el patio de la casa, formaba ejércitos de soldados en miniatura y les daba instrucciones a los generales. Siempre recordaría que en esas tardes aprendió los significados de la soledad. Sin embargo, no podía entender quién era, de dónde había venido y hacia dónde iba. Esas cuestiones lo inquietaban. Su padre no sabría ayudarlo a develar esos misterios, pero cada tanto lo llevaba a un boliche de Congreso y Estomba para que lo acompañara, y eso resultaba, en parte, aliviador.

Tres

Mientras tanto, Perón se aferraba a la máquina de escribir para levantar la moral de sus seguidores. El 11 de julio de 1956 le escribió a Cooke:

El odio y el deseo de venganza ya sobrepasaron todos los límites tolerables hasta en nosotros mismos frente a tanta infamia y espíritu criminal. Es necesario confesar que aunque fuéramos santos tendríamos que descuartizar a los traidores y asesinos de inocentes ciudadanos y prisioneros indefensos. Yo dejé Buenos Aires sin ningún odio pero ahora, ante el recuerdo de nuestros muertos y asesinados en prisiones, torturados con el sadismo más atroz, tengo un odio inextinguible que no puedo ocultar.

Pero la pieza clave de toda esa etapa fueron las Instrucciones generales, que hizo llegar a los peronistas de la resistencia y de los comandos de exiliados para que las difundieran y aplicaran. Relataba cómo realizar crímenes contra sus enemigos y cómo preparar la “guerra de guerrillas” para el asalto final. Las Instrucciones… exhibían un grado de violencia tan manifiesto que muchos creyeron que eran apócrifas, pero él mismo se ocupó de confirmar su veracidad.

Cuatro

Durante su estadía en Ciudad Trujillo —actual Santo Domingo—, Perón se desembarazó de John William Cooke. El ex diputado había sido funcional a su estrategia de guerra revolucionaria durante más de dos años, responsable del armado de la “línea dura” del peronismo con activistas de la Resistencia Peronista. Pero luego de la firma del pacto con Frondizi, Perón comenzó a erosionar su liderazgo interno y lo puso en pie de igualdad con aquellos que habían buscado acomodarse primero con la Revolución Libertadora y luego con la política “integracionista” de la UCRI, seducidos por el calor oficial.

La influencia de Cooke dentro del Movimiento se vio reducida con la creación del Consejo Coordinador y Supervisor Peronista, un nuevo organismo de representación, “brazo táctico” de Perón, que integraban múltiples dirigentes, la mayoría de ellos pertenecientes a la “línea blanda”. Todos ellos se vigilaban entre sí y reportaban directamente al General. Con esta estrategia Perón lograba un efecto doble: por un lado, socavaba el poder interno de Cooke; por el otro, al integrar a la “capa blanda” a la conducción del Movimiento, evitaba la diáspora, aunque, según sus cartas, Perón confiaba en su propio poder de aniquilación.

Cinco

“López Rega resistió cada desprecio de Perón; se mostraba inmune a la burla y la ironía. Aguantar fue parte de su estrategia de largo plazo. También fue astuto. Los primeros tiempos empleó un raro ingenio para sostenerse en las mentiras más banales. Una vez apareció en el living de la residencia vestido de smoking. Estaba impecable. Dijo que durante dos años había sido primer mozo de salón del Hotel Savoy y que ahora iba a aplicarse para conseguir que la residencia funcionara del mismo modo. Empezó a dar instrucciones a la cocinera y a la mucama, y puso en práctica todas las reglas de protocolo que había aprendido de Buba Villone en Brasil, para servir la mesa del General y su esposa, como si fuera el mayordomo de una comedia italiana. En otra oportunidad, Perón lo encontró llorando en su cuarto de la planta baja. López Rega le dijo que su biógrafo, Enrique Pavón Pereyra, lo había tratado como a un perro. Al día siguiente el General organizó un careo entre su biógrafo y el mayordomo para aclarar el asunto. Pavón Pereyra aseguró que no existió entredicho alguno. Solamente le había ordenado a López Rega que no tocara la correspondencia del escritorio porque “Perón pone las cartas urgentes de un lado y las no tan urgentes de otro, y él las estaba mezclando”. Admitió que le había dicho dos veces “no toque eso” en tono enérgico. López Rega, por su parte, subrayó que, en la vehemencia de su orden, Pavón Pereyra le había dicho “¡fuchs, fuchs!”, como se trata a los perros. El biógrafo admitió que pudo haber actuado así, pero aclaró que su intención no había sido la de descalificarlo. Perón zanjó el incidente pidiéndole a Pavón Pereyra que tratara bien a López Rega para que no volviera a llorar por la noche.

Seis

El 25 de mayo de 1973 López Rega llegó al poder del Estado con amplias posibilidades de acción. Disponía de un amplio presupuesto para lanzar planes de obras públicas, entregar subsidios, responder a las necesidades populares. Y también podía movilizar recursos para formar y controlar grupos políticos y realizar alianzas con caudillos provinciales. El Ministerio le permitía construir poder y prestigio personal. Aspiraba a que su acción social fuese recordada como la de Evita. Y estaba dispuesto a mostrarle a la sociedad la idea que había formado sobre sí mismo: sería el hombre que salvaría a la Argentina. Perón le había dado esa oportunidad y le había demostrado su preferencia: el 26 de junio, un día antes de que lo sacudiera el infarto, recorrió con él los pasillos del Ministerio. En cambio, nunca visitó a Cámpora en la Casa Rosada durante los días de su fugaz gobierno.

Siete

López Rega partió en fuga hacia la nada, con la cobertura armada de seis de sus custodios y aferrándose al tubo negro que contenía el diploma que lo acreditaba como embajador extraordinario y plenipotenciario. Decidió hacer escala en el Brasil y encontrarse con Claudio Ferreira. La profunda amistad que lo unía con su hermano umbanda desde hacía casi veinticinco años, una amistad marcada a fuego a través de confesiones íntimas, búsquedas energéticas y retiros espirituales, a ojos de los otros parecía uno más de los aspectos misteriosos y exóticos —quizá también siniestros— de la personalidad del ex ministro.

López y Ferreira estuvieron dos días encerrados en el departamento 604 de avenida Atlántica 1186 de Río de Janeiro. Revivieron sus conversaciones nocturnas con los rosacruces de Uruguayana en los años cincuenta, recordaron la noche en que Ferreira, sin desprenderse de su pipa, le enseñó a bailar samba a Isabel en Puerta de Hierro bajo la mirada risueña de Perón, al que Ferreira se daba el lujo de tratar de “che” mientras el General, que le retribuía la confianza, lo llamaba “indio”. Los dos, Ferreira y López, vislumbraron que el sueño del retiro definitivo en la fina arena de Sombrío, donde pensaban montar un complejo turístico, se desvanecía. No hacía falta ponerlo en palabras: perderían para siempre la paz de esas playas. Los buenos tiempos habían terminado. Pero López Rega, tratando de que la hermandad que los unía no terminara, le pidió que lo acompañara a Europa con su pareja y su pequeño hijo, del cual él era el padrino. El dinero acumulado —dijo— les alcanzaría para vivir cómodos por bastante tiempo. Ferreira rehusó la oferta: no encontraba razones para escapar. Tenía intenciones de recuperar su nacionalidad brasileña, para impedir que la justicia argentina pudiera extraditarlo. En cuanto a sus bienes, Armonía, la hacienda de una veintena de hectáreas que había comprado en Mato Grosso, estaba a nombre de su pareja. En todo caso, le costaría recuperar los 56.000 dólares depositados en el Banco de la Nación Argentina, dinero que en verdad ya daba por perdido. Cada argumento con el que explicaba su negativa era parte de la despedida, y cada vez que decía que no, Eloá Copetti Vianna, su mujer, se enorgullecía más de él: Ferreira no era un criminal, de modo que no tenía razones que lo obligaran a escapar de su casa y someter a su familia a los peligros de una fuga dorada. En cambio, a López, Eloá lo miraba con tristeza: después de tantos años de sacrificio, después de tanto empeñarse en las prácticas mágicas para hacer retornar al General y salvar la Argentina, ahora tenía que largar todo e irse. Solo. Eloá lo miraba y pensaba: “Todos los muertos no le sirvieron de nada. Toda la atrocidad fue inútil, no había ninguna justificación. Muertos por nada”.


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Vida | 19 de febrero de 2019

Ilustración: Jaime Jacob/The New York Times

Cómo tener conversaciones difíciles con empatía

Conversaciones respetuosas y honestas pueden ser de gran ayuda para abrir la mente de las personas. Aquí hay algunos consejos para tener ese tipo de conversaciones.

Aprende a estar tranquilo. Si no te sentís cómodo con el tema de la conversación, o si alguien te ha dicho que dijiste algo ofensivo, el primer paso es escuchar. Algunos errores comunes, dicen los expertos, son: centrarse en tus propios sentimientos en lugar de los de la otra persona; hacer la conversación sobre vos mismo; culpar a la víctima o negar que sus experiencias sucedieron. Aquí hay algunas cosas que hacer en su lugar:

  • Paso Uno: No digas nada. Sólo escucha.
  • Paso dos: Si ofendiste a alguien, discúlpate (y discúlpate seriamente).
  • Paso Tres: Investiga. Lee artículos escritos por personas que han tenido experiencias de primera mano con lo que estás discutiendo.

Aprende a escuchar. Escuchar a alguien de verdad requiere un compromiso activo. Estos son algunos consejos de Helen Riess, psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard y científica líder de Empathetics, que brinda capacitación sobre empatía a los profesionales de la salud:

  • Usa el lenguaje de tu cuerpo para mostrar que estás abierto a escuchar: descruza tus brazos, inclínate ligeramente hacia adelante, haz contacto visual.
  • Presta mucha atención a las expresiones faciales y al lenguaje corporal de quien está hablando, que pueden transmitir más emociones que sus palabras.
  • No interrumpas.
  • Hacé preguntas abiertas.
  • Guarda tu teléfono.

© The New York Times Syndicate

Harvard Business Review | 19 de febrero de 2019

Cómo las grandes empresas deberían explorar nuevas tecnologías

Muchas industrias inician el nuevo año con un viaje hacia alguna gran exposición comercial, como el Consumer Electronics Show en Las Vegas. Cada una brinda un vistazo las tendencias, cambios tecnológicos y empresas emergentes que tienen el potencial de afectar a una industria en particular. 

Son elementos útiles para los individuos y equipos que logran ir. Sin embargo, aquellos que no asisten escuchan solo débiles ecos de lo que sucedió. Resulta que la mayoría de las empresas gastan más tiempo y dinero explorando tendencias y tecnologías emergentes que compartiendo los resultados de su trabajo de exploración con otros dentro de la compañía, o creando formas de realizar pruebas piloto relacionadas con lo que observan.

Resolver esos dos problemas es una gran oportunidad para crear ventaja competitiva -o quizá sólo sobrevivir como una organización que es relevante para sus consumidores en el siglo XXI.

Las grandes compañías entienden que necesitan un sistema de radar que pueda ayudarlas a ver lo que está adelante, y una encuesta que mi empresa, Innovation Leader, realizó a finales de 2017, encontró que la mayoría de ellas tienen múltiples grupos responsables de operar ese radar, en departamentos como marketing, investigación y desarrollo, desarrollo de nuevos productos o laboratorios de innovación. (La encuesta fue respondida por 140 personas en compañías con más de mil millones de dólares en ingresos). Sin embargo, en una escala de cero a 10, nuestros encuestados le dieron a sus compañías una calificación promedio de 5 en cuanto al tomar acciones respecto a las tendencias de consumo que observaron, y un 4.8 en cuanto a actuar en relación con tecnologías emergentes.

¿Los cinco principales desafíos para mejorar? De acuerdo con los encuestados, el grado de conectividad de la compañía, la habilidad de identificar qué áreas explorar, el tiempo disponible, las capacidades del personal y el financiamiento son áreas que pudieran afectarlas para tomar acción. Atender esos desafíos involucra plantear el argumento de por qué la actividad exploratoria es importante, y mostrar que puede brindar valor al negocio forma concreta.

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Para obtener más valor del trabajo exploratorio que está haciendo su compañía, piense acerca de quién participa y quién tiene acceso a este – ¿sólo los altos sacerdotes de la investigación y el desarrollo?

Nuestra encuesta reveló que sólo el 22% de las compañías facilitaba el acceso a los datos de tendencias y exploración tecnológica. Y no están usando nada especialmente sofisticado para hacerlo. Crean blogs o series de vídeos en línea, realizan sesiones de información o usan software ampliamente disponible, como Microsoft SharePoint. Si usted cree que muchas personas en la organización podrían ser “sensores” importantes para el cambio, y que muchas personas podrían beneficiarse de un mejor entendimiento de lo que está sucediendo fuera de sus paredes, entonces ¿por qué no facilitar que más personas contribuyan y observen la información de las exploraciones?

Los resultados de la actividad exploratoria -ya sea que suceda en un centro de convenciones, un campus universitario o el día de demostraciones de una empresa emergente – necesita compartirse en forma mucho más amplia y uniforme. Además, si usted está interesado en entender cómo cambia el mundo a su alrededor, también necesita invertir en las relaciones y sistemas que le permitirán actuar rápidamente con base en lo que descubra.

Scott Kirsner es el editor de Innovation Leader y columnista de amplia trayectoria para The Boston Globe.
© HBR. Distribuido por The New York Times Syndicate

Tecnología | 18 de febrero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Estonia: cómo el modelo de la sociedad más digital del mundo se aplica en Neuquén

Gustavo Giorgetti es un ingeniero civil especializado en fabricar puentes. Supo hacer puentes para cruzar ríos, pero desde hace unos 25 años su especialización se fue mudando hacia los temas de calidad, comportamiento humano y tecnología digital. Entonces comenzó a trazar puentes entre los sistemas y entre los paradigmas. Nació en Bahía Blanca, vive en Neuquén, y allí procura instaurar un modelo que lo eclipsó: los principios de gobierno digital de Estonia.

La República de Estonia es la sociedad digital más avanzada del mundo. Situada en el norte de Europa, esta antigua república soviética es uno de los países menos poblados dentro de la Unión Europea, pero cualquier persona puede convertirse en residente electrónico. Allí, se puede abrir una empresa en 18 minutos. Ese es un récord mundial. Y estos servicios no solo están abiertos a los estonios. En 2014, el país abrió sus servicios digitales al mundo: más de 40 mil personas de 150 países diferentes han recibido la residencia electrónica estoniana. Su objetivo es tener 10 millones de e-estonios para 2025.

“Estuve en Estonia por primera vez en 2007 participando de un viaje de estudios, organizado por el Banco Mundial, sobre ‘buenas prácticas de Gobierno Electrónico’. Regresé allí en 2017 a presentar en el Congreso e-Governance2017 lo que habíamos implementado en Neuquén con lo aprendido de ellos”, cuenta Giorgetti. Es que en Estonia el 99% de los trámites oficiales pueden realizarse en cualquier momento. Solo las operaciones inmobiliarias, casarse o divorciarse exigen su presencia física. En Estonia no existen las colas. La firma digital reemplazó a la firma física. Pueden votar, consultar las notas de los niños en la escuela o acceder a una historia médica. Pero el cambio no solo es digital. Lo que cambió en Estonia es un paradigma.

—¿Cuáles son los méritos principales del sistema de Estonia?

—Una verdadera transformación digital, no una mera digitalización de lo que hacemos. Estonia -habiendo estado muy, pero muy mal, quebrado- luego de su separación de la Unión Soviética logró innovar y crear desde cero y sin recursos. Un modelo inédito que, a pesar de estar operando desde hace más de 15 años, hoy igue siendo el más evolucionado del mundo.

Los principios subyacentes del modelo de Estonia permiten eliminar todos los problemas de la burocracia como hoy la conocemos, al mismo tiempo que mejoran la seguridad, la integridad y la confidencialidad de los datos personales. Giorgetti enumera los principios que fueron los ejes para ese cambio de paradigma:

Principio Once Only: “Ninguna oficina u organismo puede pedirle al ciudadano un dato que otra oficina u organismo del Estado ya tiene”. Esto elimina todo tipo de peregrinaje entre diferentes oficinas y organismos o incluso entre portales web, escaneando, bajando y subiendo documentos por parte de las personas. Elimina todo el papel que se traslada en la calle por el ciudadano haciendo de cadete.

Procesos Push: “Todo proceso debe completarse, generando la próxima acción del ciclo de vida del ciudadano o consultándolo directamente a él ante la existencia de múltiples opciones”. Esto elimina toda posibilidad de hacer colas. Este mismo principio llevado al interior de los organismos y procesos Interáreas, elimina los papeles internos.

Interfaz abierta: “Cualquier desarrollador debe poder reemplazar e integrar con otras aplicaciones la interfaz del usuario”. Esto permite soportar la diversidad de necesidades presentes y futuras. Elimina las operaciones engorrosas entre aplicaciones y sistemas.

Auditoria inmutable del uso de datos: “Todos los actores incluido el ciudadano, pueden auditar a quien ha utilizado sus datos”. Esto permite generar una auditoría distribuida del uso de los datos. Elimina el uso indebido y oculto de ellos.

—¿Es muy complejo cambiar el paradigma de Argentina?

—El principal desafío que plantea el modelo de Estonia es pasar del EGO al ECO, pasar de un esquema de sistemas digitales “aislados” a un ecosistema de aplicaciones articuladas que conforman un ecosistema digital. Esto significa que no es un tema tecnológico, es un tema de cómo usamos la tecnología. En Argentina predominan los modelos EGO: “mi sistema es mejor”, entonces entra y reemplaza a todos los otros. En Estonia todo sirve y debe ser articulado.

—¿Qué están llevando a cabo en Neuquén ahora?

—En Neuquén desarrollamos el Modelo de Integrabilidad, junto con el Ingeniero Rodolfo Laffitte, en su gestión como Secretario de Gestión Pública de Neuquén. Su decisión política de llevar adelante esta transformación fue clave para el éxito del caso.

El modelo de Integrabilidad es una adopción y adaptación del modelo de Estonia a nuestra cultura latina que articula sistemas y cierra la brecha que existe entre la infraestructura digital de conectividad y el gobierno como plataforma: límite exterior del gobierno con la ciudadanía, continuando con el modelo de Gobierno Abierto hasta llegar a los ODS: Objetivos de Desarrollo Sustentable.

Giorgetti ejemplifica utilizando la figura de un triángulo. En su base, figura la conectividad de todos los actores de la comunidad. Luego, hay cuatro niveles:

  • Nivel 1: Compartir respuestas desde las Fuentes Auténticas. Esto permite implementar el principio Once Only.
  • Nivel 2: Cocrear procesos Inter-intra-organismos. Esto permite implementar los Procesos Push desde el punto de vista del ciudadano y entre las áreas.
  • Nivel 3: Liberar Servicios Abiertos y Extensibles. Permite implementar múltiples interfaces abiertas que soportan toda la diversidad de casos
  • Nivel 4: Confianza transversal. Permite realizar una auditoria inmutable –blockchain– de todos los datos por parte de todos los actores involucrados, incluido el propio ciudadano.

—¿Crees que vale el esfuerzo tratar de aplicar este modelo en todos lados?

Como muestra el caso de Neuquén, es un arquitectura descentralizada, de rápido despliegue con alto impacto en la ciudadanía. Por ejemplo: en 2017 un solo certificado ahorró a la ciudadania 108 años hombre, con mínimos ajustes en los sistemas existentes. Hoy tenemos más de un millon de ocurrencias en cientos de servicios, cada uno con su propio impacto. Este enfoque comienza a eliminar el papel en donde más molesta, el que traslada el ciudadano. Es fácil, es posible, se puede hacer ya y ver de inmediato el impacto. Esta es la gran diferencia del modelo EGO y el ECO: en el EGO “alguien” hace cambios en todos lados y eso lleva mucho tiempo y esfuerzo; en el ECO, pequeños cambios hechos de manera distribuida por distintos actores son rápidamente visibles por todos.

—¿Es posible salvar vidas con este sistema?

Cada día nuestras vidas dependen más y más de la calidad de los datos que usamos. Toomas Ilves, expresidente de Estonia, siempre ejemplifica con su tipo de sangre B, diciendo que solo un error de esa letra podría generarle una transfusión mortal. Modelos de bases de datos distribuidas como el de Estonia, donde nadie guarda en su base de datos los registros que no produce y está obligado a consultarlos en línea cuando los necesite, aseguran la calidad de los datos. Es fundamental tomar conciencia que los sistemas que se jactan de tener todos los datos en una base de datos centralizada son justamente los que tienen la peor calidad de datos, simplemente porque sus datos “viven” desactualizados.

—¿Qué es para vos la tecnología?

La tecnología digital es la mejor solución para satisfacer la mayoría de las necesidades de un gobierno, pero es la herramienta, no el fin.  Si la tecnología pasa a ser el fin y pasa a ser la que guía los cambios, cosa que ocurre con mucha frecuencia, solo lograremos digitalizar lo que hacemos, pero no la transformación que podemos alcanzar.

De Estonia a Argentina: el fin de la burocracia en los gobiernos | Gustavo Giorgetti en TEDxRosario
Sustentabilidad | 18 de febrero de 2019

Foto: Tais Gadea Lara I Intervención: Pablo Domrose

Tiendas libres de packaging: ejemplos exitosos de la economía circular

En sintonía con el consumo consciente, Precycle, en Nueva York, y La Quemisterie, en Palermo, son dos negocios que venden sus productos sin packaging o con envases reutilizables. Como emergente de la economía circular, proponen al mismo tiempo reducir residuos y un estilo de consumo responsable.

Las tiendas “sin packaging” surgen ante una realidad alarmante: cada año arrojamos ocho millones de toneladas de plástico a los océanos. Si no modificamos la situación, para 2050 esos océanos tendrán más plásticos que peces. Las cifras de Naciones Unidas evidencian una falla en la gestión de residuos, pero también la necesidad de un cambio de paradigma en la producción y el consumo.

¿Por qué vender un nuevo envase con cereales o shampoo cuando se puede recargar uno usado? ¿Por qué comprar una botella con agua cada día, cuando podemos recargar una de acero inoxidable que dure para siempre?

El concepto “sin packaging” parece responder a una lógica racional, esa que guía un nuevo concepto de economía: la circular. Las tiendas cumplen un doble objetivo: brindar una oferta de productos más amigable con el ambiente, pero sobre todo promover un estilo de vida libre de envases y descartables en cada persona que abre sus puertas.   

De Nueva York…

Katerina Bogatireva nos saluda con una sonrisa al ingresar a Precycle. Inmediatamente, realiza una pregunta: “¿Conocen el concepto de la tienda?”. El olor a nuevo se siente, los cereales componen una obra de arte en dispensers que invitan a recargar frascos enteros, las frutas están libremente “desnudas” de todo papel film o bandeja plástica. Bogatireva recibe a cada cliente de la misma manera. Allí lo que se ofrece no es sólo un producto, sino además experimentar un nuevo paradigma.

Katerina Bogatireva, en Precycle, Brooklyn. Foto: Tais Gadea Lara

Precycle abrió sus puertas en el frío diciembre pasado en el barrio de Bushwick en Brooklyn, Nueva York. ¿Por qué surgió? “Quise consumir con conciencia, sin packaging ni plásticos; y fue muy difícil lograrlo. Me di cuenta que quería abrir una tienda a la cual a mí me gustaría ir a comprar y promover este comportamiento de consumo en otras personas”, nos cuenta.

Originaria de Letonia en la era de la Unión Soviética, Bogatireva vivió en carne propia la necesidad de valorar y no desperdiciar los alimentos. Al llegar a Nueva York, se encontró con un mundo de abundancia y desperdicio constante. Un interrogante de su hijo fue el inicio del proyecto: “Mamá, ¿sabes cuánto tiempo permanecerá el plástico en el relleno sanitario?”.

Precycle, alimentos sin envases. Foto: Tais Gadea Lara

Con formación en marketing y negocios, decidió dar vida a esta tienda centrada en la alimentación. Su lema la define: “Sólo comida, sin packaging”. Cada uno puede llevar su frasco o envase de vidrio y rellenarlo con harina, arroz, cereales, fideos, legumbres. Cada uno puede tomar las peras, los limones, las paltas y colocarlos en su bolsa reutilizable. De la tienda a la bolsa, sin packaging como intermediario, sin la necesidad de generar un residuo innecesario.

Siguiendo una lógica sustentable, los productos tienen dos características distintivas: son orgánicos, es decir, libre de pesticidas, fertilizantes o sustancias sintéticas; y son elaborados localmente en suelo norteamericano, es decir que se reduce su huella de impacto ambiental al, por ejemplo, generar menos emisiones contaminantes en transporte.

Precycle ayuda en otro problema ambiental en agenda: la comida que tiramos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se desperdicia 1/3 de todos los alimentos que se producen alrededor del mundo cada año. La compra a granel facilita que cada consumidor se lleve sólo lo necesario: sin packaging, sin intermediarios, sin excesos que terminan en la basura.

…a Buenos Aires

Al llegar de Nueva York, parecía inevitable preguntarse por un concepto de negocio similar en Buenos Aires. Caminando por la calle Jorge Newbery, en Palermo, se encuentra la respuesta: La Quemisterie. Una propuesta original de productos de ambientación y limpieza a través del sistema de refill (o recarga).

Graciela Oblitas, Daniela Nobili e Inés Abbiati, fundadoras de La Quemisterie. Foto: Tais Gadea Lara

Graciela Oblitas, Daniela Nobili e Inés Abbiati son las protagonistas detrás de esta tienda. Química, editora y profesora, respectivamente. Tres amigas que encontraron el momento oportuno para dar apertura a la tienda en el barrio porteño de Las Cañitas hace dos años. “No existía algo así en Buenos Aires y éramos conscientes de la cantidad de residuos que generan los envases. Decidimos emprender y crear nuestra propia estación de recarga y que sea de productos de consumo masivo para generar más impacto positivo”, nos cuentan.

Al igual que Bogatireva, ellas reciben a diario a todo cliente y le explican los motivos detrás del proyecto y de cada aromatizador, detergente, limpiador, jabón para la ropa, suavizante, jabón y crema de mano. ¿Cómo funciona la propuesta? La primera vez uno compra el envase de, por ejemplo, jabón para la ropa de la fragancia a gusto. Cuando se termina, se regresa a la tienda para volver a llenarlo en la estación de recarga -iluminada con tecnología LED- y sólo se pagará por el contenido, no por el envase. Un plus: si ya se cuenta con uno de otra marca, La Quemisterie lo recepciona para enviarlo a reciclaje y no se cobra por el nuevo envase. Las emprendedoras explican que es necesario que el proceso se mantenga con el material diseñado para garantizar el estándar de calidad y control.

La Quemisterie, en Palermo

Conscientes de la importancia de la sustentabilidad en el ADN del negocio, no sólo se busca reducir la cantidad de residuos generados, sino que también los distintos productos son de elaboración propia, biodegradables, sin ingredientes contaminantes y con fragancias no testeadas en animales. Como química, Oblitas se ocupa de la ingeniería para que luego la producción se realice localmente en el país.

Una tendencia en alza, un nuevo modelo económico

En Holanda, Ekoplaza inauguró el primer pasillo de supermercado libre de plásticos. En Alemania, Unverpackt se presenta como el primer supermercado libre de packaging. La tendencia se expande alrededor del mundo como ejemplo exitoso de la economía circular. Aquella que la Fundación Ellen MacArthur define como un modelo reparador y regenerativo que busca que los productos mantengan su utilidad y valor en todo momento, optimizando el uso de recursos y minimizando los riesgos.

“Es una tendencia que no se detiene y que responde a dos necesidades existentes: la del consumidor y la del productor -explica Petar Ostojic, referente en economía circular y CEO del Centro de Innovación y Economía Circular (CIEC) en América Latina- El 92% de los consumidores prefiere productos que sean sostenibles. Por un lado, hay una exigencia y transformación del consumidor. Por otro, la economía circular pasó de ser un tema desconocido a estar en el interés de los directivos de empresas”.

Las emprendedoras norteamericanas y argentinas coinciden en que la mayoría de los consumidores se acercan a sus tiendas conscientes de la problemática ambiental y comprometidos con aportar un cambio. Como profesora, Abbiati considera que siempre se está “educando” al consumidor para que aproveche el sistema circular de la forma más eficiente posible. Pero también, se forma a proveedores para que comprendan el nuevo paradigma de ganancia a largo plazo. “No somos comerciantes, buscamos educar y generar un impacto positivo”, asegura.

“El 53% de las personas está dispuesto a pagar más por un producto que es sostenible”, argumenta Ostojic. El costo por packaging o material reutilizable se realiza una vez. La inversión inicial luego se capitaliza con una reducción al largo plazo. Las tres amigas aseguran que, incluso en el complejo contexto de la economía argentina, el negocio mantiene una línea de crecimiento.

Mientras que Chile hizo historia recientemente como el primer país latinoamericano en prohibir la entrega de bolsas plásticas en todo su territorio, Bogatireva ansía que eso ocurra en el país del Norte. Mientras, no se queda de brazos cruzados e invita a que otros tampoco lo hagan: “Como consumidores podemos hacer una diferencia porque en cada acto de compra estamos emitiendo un voto. Tenemos que multiplicarnos y expandir esta cultura de consumo consciente”. Para Ostojic, “el gran desafío de la economía circular es cultural y los cambios ya son inevitables”. Frente al actual modelo de una economía lineal del comprar-tirar-comprar, estas tiendas ya muestran la fórmula del éxito: comprar-no tirar-recargar.