José Manuel Cimadevilla | RED/ACCIÓN

Bailar le sienta así de bien al cerebro

Los menos habilidosos se limitan a mover alguna parte de su cuerpo al ritmo de la música, y los más atrevidos pueden incluso realizar gráciles piruetas y vistosos giros corporales. Los hay que van más allá y se apuntan a clases de flamenco, de danza, de baile de salón, de salsa o de break dance. Lo importante es bailar como nos guste, como nos motive, al ritmo de la música que nos haga vibrar, solos, solas, en pareja o en grupo.