Juan Mascardi | RED/ACCIÓN
Sociedad | 10 de diciembre

Foto: Captura Fox Sports

River – Boca y un símbolo de paz

Pablo Pérez está en primer plano. Es el rostro de las lágrimas y de la derrota. La transmisión en vivo que llega a los 200 millones de televidentes globales, se detiene. El capitán de Boca se mantiene erguido e incólume luego de triunfo de River por 3 a 1 en una final de Copa Libertadores demorada por los incidentes, las piedras y los ojos irritados. Ya no existe la estela de los gases lacrimógenos que quedó flotando luego de la disuasión de los seguidores de River hace apenas unas semanas en el barrio de Núñez.

Pablo Pérez llora. Pero los jugadores del archirival no lo dejan solo. Los campeones de América se acercan. Y hasta allí llega Milton Casco. Le habla al oído. La TV no puede entrometerse en la intimidad. Las cabezas de Pablo y Milton se chocan, sus miradas están en primerísimo primer plano. Los campeones del equipo del Newell´s de Martino del 2013, se vuelven a encontrar, cinco años después. Ahora, la gloria del triunfo es de uno. La dignidad es de ambos.

Milton Casco y Pablo Pérez, en abril de 2013, celebran después de marcar un gol para Newell’s Old Boys. Foto: Norberto Duarte / AFP

Ya no hay discursos morales que culpan a la sociedad de enferma, ese que desestima la violencia que el mismo fútbol acuñó en tribunas y en la TV con la cultura del “aguante”. Porque nadie aguanta el dolor de la derrota. Y la derrota es tautológica: el dolor duele. La vulnerabilidad del hombre es un patrimonio humano que enseña sin pretensión de enseñar.

El clásico del gran Madrid se jugó en la capital del mundo hispanoparlante. En el epicentro futbolístico que entiende que la pasión es también un negocio rentable para los 570 millones de hablantes del español.

El mundo hispano, que no se divide por el Atlántico, transformó una crisis magnificada de intolerancia en una oportunidad de negocios en donde la paz era la única protagonista, más allá de cualquier resultado. No quedaba otra chance. Pero los intérpretes del Bernabéu eran los mismos de siempre: los jugadores que recorrieron cada rincón de Sudamérica para llegar a esta instancia límite.

Y el límite no es la gloria o el ocaso. El límite es la tolerancia. La tolerancia entre colegas de colores distintos. El abrazo de Casco no comenzó en Madrid. Casco y Pérez ya se habían cruzado en la primera final.  A los 22 minutos del primer tiempo en La Bombonera, Casco discutió con el colombiano Sebastián Villa por la disputa de una pelota. Fue un momento caliente. Pablo Pérez se acercó al lugar del conflicto e intentó calmar al defensor de River. Habló y no se tapó la boca para que las cámaras no le lean los labios: “¿Vos tenés amarilla?”.

El mediocampista de Boca no buscó la amonestación para el adversario. Lo alejó de la situación para que no sea sancionado por el árbitro chileno Roberto Tobar. Algunos medios titularon poniendo énfasis en el enojo de los hinchas de Boca ante la actitud de Pablo Pérez. Fue un detalle insignificante que cobraría dimensión casi un mes después.

Como si el fútbol y las emociones no pudieran escaparse de toda ley física, detrás de una acción hay una reacción. Y la reacción de Casco, la del campeón continental, la del pibe de Entre Ríos, la del defensor que tapó un disparo del amigo salvando el arco de River llegó después del alargue, con una palabra al oído. Esas palabras que no tienen traducciones pero que todos entendemos. El lenguaje del fútbol puede ser pacífico. Sea quien sea el mejor.

Salud | 10 de diciembre

Foto: Alejandro Torrigino

Macarena es ciega, aprendió a filmar e inspiró una nueva forma de enseñar

Este es el audio de la nota leída desde braile por Macarena Dealesandro:

Macarena Dealesandro es una joven no vidente que se graduó en la licenciatura en Periodismo por la Universidad Abierta Interamericana de Rosario. El director de la carrera y docente de Periodismo Televisivo cuenta en primera persona cómo fue enseñarle a filmar y el desafío que asumió toda la comunidad educativa para acompañarla en su carrera.

Las historias nunca comienzan cuando el narrador lo desea. Las historias preceden al narrador y continúan cuando el narrador se marcha. Pero esta, al menos para mí, se enciende en mi pequeña oficina de la universidad hace cinco años atrás.

Yo estoy detrás de mi escritorio. Inclino mi cabeza hacia la derecha para que el monitor de la computadora no me tape. Macarena y Liliana, su mamá, están en frente encogiendo las rodillas para no chocarlas contra el escritorio. La madre está llena de interrogantes pero se percibe un aplomo que se sustenta en el amor. La madre me dirá, cinco años después, que se siente muy feliz. Y yo la miraré a los ojos tratando de sostener la mirada mientras siento que Macarena escribió un renglón más en una historia que no comenzó con aquella primera reunión en mi oficina, sino hace 23 años: el 17 de marzo de 1995 cuando nació en el Sanatorio de la Mujer de Rosario.

A Macarena no sé cómo mirarla.

Foto: Alejandro Torrigino

¿Qué miramos cuando le hablamos a una persona no vidente? Pueden ser sus ojos, su boca, sus manos. O perdemos la vista en un punto de fuga como si ese gesto íntimo fuera un pacto unilateral para equilibrar los sentidos. Macarena quiere ser periodista. Yo dirijo una carrera de periodismo. Hay una reunión. Un diálogo, Un gesto. Y al fin, una decisión.

Declamar la inclusión no es complejo. Ejercer la inclusión es un acto de interpelación íntima y una tarea colectiva que nos empuja a derribar nuestros propios muros y construir sobre los escombros que dejamos en ese transitar. De aquella primera reunión me quedaron recuerdos transformados en fugacidades. Palabras dichas como un conjuro para tratar de creerme a mí mismo en tiempo presente: que ella será una más, que la universidad será una ayuda para su propia maduración, que no habrá ni caridad ni privilegios ni lástima, que una cosa es la solidaridad y otra cosa es la pena, que necesitará de la colaboración de sus compañeros, que todos los docentes tendremos que volver a aprender cómo enseñar, que las aulas tienen paredes transparentes y que el saber es un flujo. Que hay que aprender haciendo. Pero todavía hay un hacer que no lleva gerundio.

La tesis de Macarena

Hoy, cinco años después, Macarena Dealesandro obtuvo su título de Licenciada en Periodismo con un trabajo final denominado “Inclusión laboral de personas con discapacidad visual en medios de comunicación audiovisuales públicos de Rosario”.

Foto: Macarena Dealesandro

Hoy a Macarena la miro a los ojos. Mientras tanto, ella prepara su texto en braille.

En Argentina viven más de cinco millones de personas con alguna dificultad o limitación permanente, lo que equivale al 12,9% de la población total. Del total de la población con discapacidad permanente, la mayoría (el 59,5%) padece atrofias visuales. Estos datos oficiales corresponden al último Censo Nacional realizado en 2010. Con frecuencia, este grupo de personas se ven marginados de la sociedad, principalmente porque no pueden elegir un trabajo que los integre.

En frente están Liliana, la mamá, Leonardo, el papá, Pamela, la hermana mayor. Están sus excompañeros de curso, entre ellos Verónica. Hay amigos, docentes y el jurado de la tesis. Yo estoy a su izquierda, cargo una presentación en la computadora con datos, estadísticas, imágenes y argumentos. Ella me pregunta si está la primera placa. Le contesto que sí. Hacemos la presentación formal.

Desde 1981 en nuestro país existe la Ley Nº 22.431, la cual en 2003 pasó a ser Ley Nº 25.689. La misma obliga al Estado Nacional y a las empresas públicas a ocupar como mínimo el 4 por ciento de los puestos de trabajos con personas que tengan alguna discapacidad. Sin embargo, en el último informe sobre el cumplimiento del cupo laboral publicado por la Jefatura de Gabinete de Ministros en 2015 se observó que de una muestra de 315.583 personas con discapacidad sólo 2.468 tienen trabajo, es decir el 0,78 por ciento del total.

Foto: Alejandro Torrigino

Comienza la disertación y jamás lee el texto en braille que tiene como ayuda memoria. Comienza por un resumen, sigue el objetivo general, los específicos, la hipótesis y recuerda a sus tutores, el profesor de Introducción al Pensamiento Científico, Sebastián Llansa y la profesora de Metodología de la Investigación, María Julia Rizzotto.

Una de las grandes dificultades que tienen los empresarios es que asocian a las personas con discapacidad visual con la imposibilidad de desempeñar tareas laborales. Sin embargo, las personas ciegas poseen la capacidad para formar parte de un puesto de trabajo. El propósito de esta investigación reside en comprobar la situación actual de inserción laboral que presentan los medios de comunicación audiovisuales públicos de Rosario en relación con este grupo, porque al igual que los demás, merecen tener un trabajo digno. La inclusión laboral de estas personas es un proceso que debe permitir el empleo integrado en empresas. Esto implica que el trabajo se realice en las mismas condiciones de tareas, sueldos y horarios que el de cualquier otro trabajador sin discapacidad.

Verónica, su amiga

Si bien nació en Rosario, Macarena llegó de Leones, una pequeña ciudad de la provincia de Córdoba. No le costó adaptarse al ritmo urbano por los lazos solidarios de la comunidad que, según ella, está acostumbrada a ver a personas ciegas en las calles: “Salvo las veredas rotas, siempre percibí mucha generosidad por parte de la gente”.

Macarena aprendió a memorizar los nombres de las calles, a cocinarse, a lavar los platos, a organizar sus horarios y a moverse. Dice que a sus padres le costó soltarla. Y que si bien, un año antes de su llegada a Rosario, había intentado moverse sola en Leones, no lo había logrado. Hasta que llegó el primer día en la universidad.

Sube a un ascensor. Se encuentra con otra estudiante. Hablan. Ambas van a la misma charla. Es una jornada de apertura donde se explica el funcionamiento académico y se brindan detalles específicos de la carrera. Se presentan.¿Cómo te llamás?

– Verónica. ¿Y vos?

– Macarena. ¿De dónde sos?

– De un pueblito de Entre Ríos, pero no lo vas a conocer.

– No, no, decime.

– De Maciá.

Macarena empezó a los gritos con signos de exclamación. Cuando está feliz esa es una de sus características. “Sí, lo conozco por la Sole”. Macarena es fanática de la cantante folclórica. Mucho de lo que conoce Macarena del país es por seguir a la Sole por toda la Argentina.

Macarena y Verónica el día que se conocieron, en marzo de 2014. Foto: Macarena Dealesandro

Verónica atribuye a ese encuentro algo especial. Si bien consolidaron una amistad con el correr de los años, esos segundos en los que tarda en subir un ascensor -y donde por lo general nunca ocurre nada interesante- ellas tuvieron la potencia como para reconocerse, aceptarse y percibir un sentimiento mutuo. “Nos complementamos”, dice Verónica. “Somos un equipo”.

De ese instante surgió una amistad y un camino académico de trabajos prácticos, ideas y proyectos. “Macarena me enseñó a ver que no es lo mismo que mirar”, afirma Verónica entre convencida y emocionada. Y no es una frase hecha.

Foto: Alejandro Torrigino

“Por una cuestión biológica, Macu no puede mirar. Pero el ‘ver’ tiene ‘que ver’ con el percibir. Yo empecé a percibir sensaciones que las aprendí al estar en contacto con ella. Los que tenemos la posibilidad de mirar, muchas veces pasamos por alto esas percepciones, como por ejemplo la respiración. Nosotros nos distraemos con lo visual. Y vemos cómo estamos vestidos, cuestiones más superficiales. Ahora estoy más conectada”.

Cuando un periodista con discapacidad visual consigue trabajar en un medio de comunicación, se enfrenta a obstáculos que debe superar. Una de esas dificultades radica en que las empresas periodísticas no cuentan con entornos informáticos accesibles para estos profesionales, ya que priman las presentaciones gráficas o visuales. Por lo tanto, la mayoría de las veces, estos comunicadores requieren de la colaboración de una empresa de informática externa que preste apoyo tiflotécnico. Otras veces, el éxito de la integración laboral del profesional con discapacidad visual ocurre gracias al ingenio del personal informático de la empresa que se aventura con voluntad a proporcionar algunas técnicas que salvan la situación a niveles básicos.

Enseñar de manera inclusiva

En la tesis de Macarena se habla de los obstáculos pero también del ingenio y de la voluntad. Y, durante su paso por la Universidad, siempre nos empujó a intentar vencer las barreras. Las propias y ajenas. En cada reunión del claustro docente siempre se debatió sobre cómo, de qué manera hacer la vida académica más inclusiva. Y así fuimos adaptando programas, clases, contenidos, apuntes, entornos digitales. En mi caso, como docente de Periodismo Televisivo, enseñar los planos, los encuadres y los movimientos de cámara fueron una aventura.

Macarena parada en un extremo del aula. Yo en el otro y a los gritos.

– Macuuuuu, ¿me escuchás?

– Sí, Juan.

– Bueno, te estoy hablando en plano general.

Acto seguido, contarle un secreto, en primerísmo primer plano. “Las confesiones y los secretos se dicen en primerísmo primer plano”. Para luego terminar la clase haciendo un trencito emulando un trávelin: el movimiento de cámara que puede ser frontal -hacia adelante o hacia atrás- lateral -de derecha a izquierda y viceversa- o circular.

Es necesario concientizar a la sociedad para que promuevan la inserción laboral de personas con discapacidad e incentivar a este colectivo vulnerable a que comience a buscar empleo en las empresas públicas. La incorporación laboral de personas con discapacidad es un desafío al cual se deben enfrentar todas las empresas.

Imaginar desde el tacto y la escucha

Para Macarena, el periodismo se construye entre todos. “A veces los medios desvirtúan la realidad cuando no existe el chequeo de datos”, sostiene. Y si tiene que elegir un medio, prefiere la televisión. Y se excusa. “Si bien yo no veo, me gustan las cámaras, conocer sobre la imagen, las posibilidades estéticas de la televisión”, argumenta. “Pero si vos te presentás en la postulación para un trabajo y no tenés chances, es muy difícil volver a postular porque predecís la respuesta”. Y las predicciones están basadas en la estadística. Eso demuestra su tesis. En los medios públicos audiovisuales no hay ninguna persona con discapacidad visual trabajando.

A Macarena siempre le preguntan si ve algún tipo de color.

“Yo soy ciega. No veo ni colores. Ni blanco, ni negro. No siento nada en los ojos. Sí, me imagino las cosas. Porque las toco. Porque escucho”. 

Foto: Alejandro Torrigino.

Y ahora escucha los aplausos, cinco años después de una reunión en una pequeña oficina. Macarena es licenciada en Periodismo. Sus palabras son una acción que ponen en movimiento un deseo y que desnudan las desigualdades de una sociedad que -pese a las leyes- es muy injusta. Este cronista, después de las miradas, le dirá a la editora de RED/ACCIÓN de publicar una nota. Y le advertirá que no podrá ser objetivo. Que utilizará la primera persona. La editora hará una contraoferta: ¿Macarena podrá leer la crónica?. El cronista se comunicará con Macarena y le hará la oferta. Macarena dirá que sí, pero pasará el texto en braille. Y advertirá que, cuando lo lea, necesitará la ayuda de alguien para apretar el botón de ‘grabar’, porque ella tendrá sus manos ocupadas, leyendo. Y este no será el final de la historia.

Porque las historias jamás finalizan cuando lo decide el narrador.


Cultura | 21 de septiembre

Cuando la radio une a tres generaciones

Un experimento del Laboratorio Sonoro de la licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario busca rescatar las experiencias de la vida cotidiana de una generación que creció al lado de la radio.

Hay un libro que no solo se lee sino también que se escucha.

No porque posea un cedé, ni porque tenga una versión digital en podcast, ni disco, ni casete. Simplemente porque está escrito con las voces de la gente. Y, escribir como habla la gente es escribir con tonos, colores, ritmos, repeticiones. Ese libro se llama ¿Qué pasa que no está encendida la radio, qué pasa? y forma parte de un experimento de Laboratorio Sonoro de la licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario. La idea es sencilla pero innovadora: un grupo de estudiantes dirigidos por las profesoras Andrea Calamari y María Clara López, entrevistaron a sus abuelos procurando rescatar de la memoria las vivencias de una generación al lado de la radio. Pero el libro no solo se trata de la radio. El libro es un signo de los tiempos, los cambios y la vida cotidiana. Un libro como bitácora del pasado. Como faro de un futuro en el presente.

La radio puede ser una excusa. O es esa botella que se arroja al mar para recupera un diálogo generacional. Son voces del pasado en tiempo presente donde se repasa la historia del primer gran medio de comunicación de masas. Es un recorrido histórico desde las vivencias cotidianas a través de las palabras que quedaron grabadas en la conciencia colectiva. Palabras que se emitieron desde ese aparato mágico en el que había voces que llovían desde el cielo.

Rita y Martín dialogan.

—Contame cómo era la radio cuando vos eras chica…

—De lo que yo más me acuerdo es que las radios funcionaban a batería, a acumulador. Y poníamos la radio pero la radio no funcionaba todo el día porque había que guardar carga.

En la página 186, se reproduce uno de los tantos diálogos entre los jóvenes estudiantes de Comunicación y sus abuelos. El libro, de un refinado diseño, intercalan las entrevistas con frases de teóricos de la comunicación, novelistas, publicidades e hitos históricos.

Martín vive en la localidad de Funes. Cuando terminó la presentación del libro le llevó un ejemplar del libro a su abuela Rita Lirusso. Rita no contuvo sus lágrimas, será porque el libro la transportó a través de las ondas radiales, a esos años de infancia. En el casete 54, está la entrevista.

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Son las veinte y veinticinco,
hora en que Eva Perón pasó a la inmortalidad

—Lo de Eva Perón nos impactó. Eso nos impactó porque lo vi llorando a mi papá, que me conmovió (…) Porque viste cómo hicieron que a la hora que murió ella ponían música así especial…

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Las autoras del libro, en diálogo con RED/ACCIÓN, también rememoran sus propios hitos durante sus infancias. Clara López, oriunda de Junín, Buenos Aires, recuerda cuando escuchaban Los cebollitas madrugadores, a la mañana bien temprano en LT20 Radio Junín. “Íbamos los cinco en el Renault 12 blanco: manejaba mi papá y nos llevaba a los tres al colegio y a mi mamá al trabajo en la farmacia. Él iba a trabajar al hospital Ferroviario, que ya no existe más. Como era la más chica iba sentada atrás, en el medio de mis dos hermanos y me acuerdo ver el frente de la radio en el tablero, con dos perillas y el dial manual. Podría cantar la canción de memoria: ‘cebollitas, cebollitas, me encanta jugar’”.  

Andrea Calamari recuerda que en su familia el único que escuchaba la radio era su papá cuando estaba en la carpintería. Ella iba a sacarle punta a los lápices con el formón o a jugar con viruta y aserrín. “Entonces escuchaba fragmentos de radio, algunos tangos, las voces verdes y sucias de la AM siempre amenazada por la mala sintonía. No sé si alguna vez supe lo que decían o eran sonidos nada más, sin portar ningún tipo de significado. Los domingos a la mañana me despertaba siempre el sonido del ‘top’ para los autos de Turismo Carretera y lo que más me acuerdo es el odio que llegué a sentir por la radio cuando los domingos a la mañana eran después de un sábado de trasnoche”.

“Las entrevistas no fueron pensadas para formar parte de una investigación o un libro, eso fue una cosa posterior, fruto de los encuentros”, agrega Calamari, también directora del proyecto académico Escuchar las prácticas. Pero cuando se remontan al inicio, se sitúan en el año 1997, en un salón de la bautizada Siberia –así se denomina a la Ciudad Universitaria de Rosario por el frío casi polar durante los inviernos, y por la lejanía del casco céntrico de la ciudad-.

En aquel encuentro hubo algunos interrogantes que sirvieron como un motor: ¿Cómo se hacía radio en los comienzos? ¿Cómo se escuchaba?

—¿Saben en qué época comenzaron las primeras transmisiones radiales?

Silencio.

—Alguna idea… ¿más o menos en qué época?

Un alumno se arriesga y, a media voz, dice: “En la Edad Media”.

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Desde aquel encuentro de hace dos décadas atrás, hoy muchos de esos interrogantes se encuentran en el libro. Reflexiones de la cátedra, voces, dudas y mucho diálogo entre generaciones. El libro no propone un recorrido histórico cronológico, sino que el orden es a partir de las experiencias, los recuerdos y la vida cotidiana.

No es un manual, es un libro vivo, plagado de voces.

Venga del aire o del sol
del vino de la cerveza
cualquier dolor de cabeza, don Juan
lo quita con un Geniol.
Hágame usted caso a mí
Y calmará su dolor
podrá volver al pic-nic con tomar
tan sólo medio Geniol.

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La presentación del libro se realizó en el Centro de expresiones Contemporáneas de Rosario, a metros del río Paraná. Más de cien personas siguieron las instancias de una presentación singular en donde los conductores del evento salieron a escena con una vestimenta a tono con la década de los treinta y, el editor Nicolás Manzi, acompañó entonando las publicidades que más recordaron los entrevistados.

Gabriel Bisang – LOCUTOR 1: Aquí nos encontramos celebrando una vez más, y como es costumbre en estas latitudes, la majestuosa conmemoración de la semana de la radio, al cumplirse el nonagésimo octavo aniversario de aquella épica transmisión de los locos de la azotea, que diera origen a la radiodifusión en nuestro país

Gabriel Levin – LOCUTOR 2: Ya vibra en notas vigorosas la música levantadora. Se siente en el ambiente una fiesta de alas. Los mil caminos del aire van a poblarse de voces enérgicas y cordiales, voces que se encuentran reunidas en un prodigio literario que hoy estamos presentando a todos ustedes.

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Ya en la adolescencia, Clara recuerda a FM Kiss. “Besos y canciones, era el slogan”. De 14 a 15 había un programa que era para pedir canciones y dedicarlas, en una época sin redes sociales, la radio era la mensajera de los piropos. “Era el horario de la siesta y por eso yo podía usar el teléfono sin que mis viejos se enteren. Nos dedicábamos temas entre amigos, entre varias chicas le dedicábamos al mismo chico que nos gustaba -y con el que nunca habíamos hablado porque era él iba al secundario- y ese era la mejor hora para grabar los temas, porque aprovechábamos el momento de la dedicatoria para poner REC”.

La escritora oriunda de Junín, describe con perfección el radiograbador Casio, con casetera, reproductor de discos compactos y radio, de color gris y con una figura “de bochita”. Dice que lo compró a 133 pesos en una casa de electrodomésticos reconocida a nivel nacional. López no se olvida del precio, porque cuando terminó de devolverles el dinero en cuotas a sus padres, la casa de electrodomésticos se fundió y cerró la sucursal de Junín. Los recuerdos son más persistentes que algunas inversiones.

Cuando Calamari llegó a Rosario a estudiar, escuchaba la FM de LT3 que pasaba música de moda todo el día y ella se sentía feliz porque hasta entonces la música había sido un bien escaso en su vida. También escuchaba un programa de humor que pasaban a la noche, cree que en Radio Rivadavia, con ficciones, aunque no se acuerda el nombre, ni los conductores. “Creo que yo no sería una buena entrevistada para nuestro libro”, se ríe.

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“Antes, en la radio, todo tenía que estas perfectamente escrito”, dice el entrevistado Abel Estrada. La entrevistadora es María Victoria Echeverría. Abel habla de los músicos en vivo e ironiza: “la vieja que tocaba el arpa era una harpía”. Abel cuenta que su papá era un periodista y que él fue quién le consiguió el primer trabajo a Javier Portales en Rosario.

Abel, se anima, y canta los jingles de la época:

Yo tengo trajecito para este verano
que es requetefresquito,es requeteliviano,
yo tengo trajecito que Angelini me vendió
yo tengo el trajecito para el requetecalor.

Es requetefresquito,
es requeteliviano,
es requetefresquito que Angelini me vendió
es requetefresquito para el requetecalor.

Luisina Viviani, que entrevistó a su abuela Quica, son de Gualeguay, Entre Ríos, y no pudieron llegar hasta la presentación del libro. Los recuerdos viajan entre las publicidades de Odol y Glostora. “Cuando pusieron un parlante en las esquinas de Gualeguay, salíamos a propósito a hacer los mandados para escuchar la radio en la calle”. Luisina no puede creer que la radio se escuchara en los parlantes callejeros. “Si había viento sur, se escuchaba desde más lejos”, se ríe, Quica.

“A Andrea la conocí como docente, fui su alumna en Audiocreativa y en el taller de tesis. Después fui ayudante de cátedra, y me dirigió la tesina. Me acuerdo cuando di la primera clase de mi ayudantía y la sensación de aprender todo de nuevo al trabajar con ella”, recuerda Clara. “Hay frases suyas de las que me fui apropiando con el tiempo y que determinan, de alguna manera, mi manera de pensar lo que hago: ‘las ciencias sociales son literatura’, ‘la comunicación es una excepción’”, cita Clara a su exprofesora y ahora colega y coescritora. Y, tal vez, en esa mixtura de ciencias sociales, literatura y comunicación, está la verdadera génesis del libro.

Un libro que está encendido. Y que no necesita ni bateria, ni corriente eléctrica para que funcione. Un libro hecho de voces que resuenan en la memoria como recuerdos. O como herencia. Un capital intangible en el colectivo de una sociedad que bailó, se informó, lloró, se emocionó y se abrazó con las voces de ese aparato mágico que nos hizo cómplices de una historia sin comienzo. Y sin final.

Fotos: Archivo Fotográfico Museo de la Ciudad “Wladimir Mikielievich” – Magalí Drivet

Salud | 12 de septiembre

La historia de los oftalmólogos que le devolvieron la vista a 400 salteños

Dos de los médicos que en 4 días operaron a pacientes sin obra social de la provincia de Salta, hace pocas semanas, cuentan su historia. Una es Elena Barraquer, que llegó de España para participar del dispositivo. El otro es Rubén Lorenzetti, un médico de Santa Fe que tras la misión solidaria se siente “más humano”.

* * *

Ella es un corazón con patas.

Una metáfora. Un símbolo. Tres palabras.

corazón
con
patas

Ella es Elena Barraquer. Oftalmóloga catalana que se especializó en Estados Unidos a fines de los setenta durante once años y regresó a su país para transformar la profesión en un acto de solidaridad. En un acto de fe. En una religión sin milagros.

Él es quien pronuncia las tres palabras: Rubén Lorenzetti. Médico argentino de 45 años, hijo de un productor agropecuario y de una ama de casa, que partió en los noventa de su Chovet natal, una colonia del sur de Santa Fe poblada de descendientes croatas, para estudiar medicina en la Universidad Nacional de Rosario.

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Fotos: Elena Barraquer y Rubén Lorenzetti

Rubén está en Rosario, a metros del río Paraná y a 1173 kilómetros de Salta, ciudad del noroeste argentino donde en el mes de agosto se realizó una misión solidaria y operaron a 400 personas de cataratas. Muchos de ellos volvieron a ver. Elena está en Barcelona, ultimando detalles para despegar hacia Mozambique. “Por favor, pregúntame lo que quieras, pero hazlo ahora, ya que a partir de mañana no tendré señal en mi estadía en África”.

La misión de Salta es el pasado pero es mucho más que un recuerdo. Es la primera acción de la Fundación Elena Barraquer en Argentina. Es la historia colectiva de pacientes sin obra social, médicos, instrumentadores quirúrgicos, voluntarios y enfermeras. Un antes y un después.

Y nadie habla de milagros.

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Fotos: Elena Barraquer y Rubén Lorenzetti

El antes del antes

-Pertenecer a una cuarta generación de oftalmólogos, ¿le generó alguna presión a la hora de elegir su profesión?
-No representó ninguna obligación para mí. Es más, cuando estudié medicina solo el 25 por ciento eran mujeres. Tal vez, mi hermano Rafael tuvo más responsabilidad en continuar la saga.

-¿Y qué influyó en usted?
-Lo que influyó en mí fue la pasión de mi padre y de mi abuelo.

Ignacio Barraquer, el abuelo. Nació en 1884 en el seno de una familia de científicos y médicos oftalmólogos. Mientras otros niños jugaban, él aprendía las técnicas médicas de su padre, José Antonio, y a los 13 ya realizó su primera intervención. Estudió Física y Química, también Histología en París. Sentía una atracción particular por los animales al punto de tener un pequeño zoológico en el jardín de su casa. Adoraba los espectáculos de circo. Fue coleccionista de autos, y uno de ellos, el singular Mercedes-Benz – 300 S Coupe sería la llave para las misiones hacia África 50 años después. También se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona y llegó a ser un experto en mecánica y modelado, allí desarrolló una habilidad manual detallista que luego lo benefició en sus cirugías. Creó el erisífaco, un instrumento que permitió extraer la catarata por succión. En una publicación de España Oftalmológica, su trabajo es así descripto:

“Evitar toda presión sobre el órgano y el uso de instrumentos cortantes, dentro de las cámaras oculares, es la única manera de ver desaparecer, con toda seguridad la pérdida de humor vítreo (…) Consiste en adaptar a la superficie de la catarata una pequeña ventosa que hace presa de ella y permite su movilización, su separación del ligamento, de modo tan completo y suave, que basta la acción de retirar el instrumento, sin tracción ni fuerza alguna, para ver salir enteros el cristalino y su cápsula, con pasmosa facilidad, sin la menor violencia para el ojo; ninguna compresión se necesita, ni la entrada en el ojo de otro instrumento”.

Si esta es una historia sobre la herencia, Elena evoca a su abuelo por los lazos fundados en la solidaridad. “Recuerdo que llegaba la gente con su certificado de pobreza que el Alcalde de cada barrio les entregaba y mi abuelo los operaba sin cobrar nada”. Ignacio, el abuelo, se casó con Josefina Moner, con la que tuvo siete hijos: entre ellos, Joaquín, el padre de Elena.

Si, la solidaridad -al igual que la pasión- también se hereda.

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Fotos: Elena Barraquer y Rubén Lorenzetti

Joaquín Barraquer, el padre. Cuando Ignacio murió, en mayo de 1965, su hijo Joaquín le extrajo las córneas, como había sido su voluntad. Mientras la madre recibía los pésames, el hijo se las estaba implantando a dos pacientes sin recursos económicos. “Gracias a mi padre, esas personas consiguieron ver. ¿Qué más podría pedir?”, contó a los 89 años en una entrevista en el diario La Vanguardia.

La innovación continuó en la saga Barraquer de la mano de Ignacio. Su desarrollo en la cirugía de la catarata y del glaucoma revolucionaron las técnicas quirúrgicas del momento. También fue pionero con la inclusión de lentes intraoculares para corregir la miopía. En 2003 no solo constituyó la Fundación Barraquer sino que vendió el Mercedes Benz de su padre y el dinero recaudado se transformó en misiones solidarias con destino africano.

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Fotos: Elena Barraquer y Rubén Lorenzetti

“Había solo tres modelos de ese Mercedes Benz en el mundo. Un día apareció una oferta millonaria de un americano, mi padre lo vendió y así pudimos realizar las misiones solidarias. Yo digo que ese es el coche que más ha viajado en el mundo”, recuerda Elena quien se prepara para partir –una vez más- hacia Mozambique, el país que cuenta con solo 18 oftalmólogos, de los cuales solo nueve realizan operaciones.

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Fotos: Elena Barraquer y Rubén Lorenzetti

El ahora

Rubén siente que después de la misión de Salta él se hizo “más humano”. Repasar lo vivido durante cuatro días en el noroeste argentino, donde se hicieron 450 operaciones de cataratas, lo lleva a un territorio de emocionalidad que no puede ocultar ni en el brillo de sus ojos ni en la piel de gallina que se trasluce en sus brazos. El oftalmólogo rosarino llegó a integrar el equipo de los 17 profesionales que operaron en el hospital Materno Infantil de la mano del bonaerense Gerardo Valvecchia, quien fuera el nexo con Elena Barraquer a la hora de idear, diseñar y ejecutar la primera misión en suelo argentino.

“Gerardo es como mi hermano, por su generosidad y por la potencia que posee a la hora de enfrentarse a los obstáculos que genera proyectar este tipo de acciones”, sostiene Lorenzetti, el autor de la metáfora “corazón con patas”.

El primer día, recuerda Rubén, cuando anunciaron el dispositivo que les permitió operar a cien pacientes por día, le comunicaron que la primera operación la iba a hacer junto a Elena y a Joaquín Fernández, un oftalmólogo de Almería. “Yo entré al quirófano sintiendo que tenía a Messi por izquierda y a Maradona por derecha. Ellos bajaron, se pusieron a mi nivel y fueron tan generosos que me permitieron tirar mis propios tips”, sonríe Rubén, quien vive la oftalmología con la misma intensidad que el fútbol. De hecho hasta el año pasado fue DT de San Martín, equipo de su Chovet natal. Cada operación fue un gol. Por algo cuando terminó la operación 450 se abrazaron y simularon una especie de vuelta olímpica en el quirófano al grito de “Dale campéoooooon, dale campéoooooon”.

Elena recurre a los adjetivos para graficar la experiencia salteña. Dice que prefiere hablar más de la gente que de los paisajes de la ciudad que los argentinos bautizamos como “la Linda”. De hecho, los organizadores locales organizaron un tour para que la comitiva de extranjeros pudieran recorren los sitios típicos en su estancia de cuatro días, y ellos preferían estar en el quirófano.

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Fotos: Elena Barraquer y Rubén Lorenzetti

“Me he sentido maravillosa. Hay tanta gente necesitada. Yo pensaba que la problemática en Argentina estaba más resuelta. Es que siempre faltan oftalmólogos, siempre faltan recursos. Hay 40 millones de personas no videntes en el mundo y 19 millones podrían recuperar la visión porque son casos reversibles”, enumera Barraquer con la potencia que implican los números en la magnitud de una problemática que es reversible, en cuanto exista el compromiso de los gobiernos en materia de políticas públicas igualitarias.

El antes

El celular es como una memoria colectiva extraíble que está en las manos y que hace volver a pasar los recuerdos en tiempo presente. El médico rosarino abre su WhatsApp y el antes se hace presente. En un video Rubén está con el histórico Daniel Perrone, quien había sido su maestro durante sus residencias. Rubén dice que Daniel es parecido a Harrison Ford, tal vez por el mismo carisma que transmite el intérprete de Indiana Jones en sus filmes y le dice que tiene “manos mágicas”. Daniel y Rubén se abrazan y antes que el video se corte, el maestro le dice a su alumno: “Estoy viejo y melancólico”. Se ríen. Se ríen después de recibir el afecto de las personas que volvieron a ver.

Daniel Sosa es un profesor de matemáticas que da clases en una escuela rural y que tenía cataratas en ambos ojos. Uno de ellos, sin visión. “Volví a nacer”, dice. Y promete que quiere viajar al interior de la provincia para continuar sus clases. Marta vive en San Antonio de los Cobres. San Antonio es el protector de las mulas y patrono de arrieros y viajeros., El poblado está enclavado en las cercanías de la sierra de Cobre, rica en ese mineral. Marta está preocupada.

-¿Voy a volver a coser?
-Vos vas a volver a vivir—le responde Rubén, a la mujer que posee un telar y mantiene a una familia entera.

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Fotos: Elena Barraquer y Rubén Lorenzetti

Elena atiende un caso complicado. Una mujer joven que posee catarata congénita. La paciente tiene temores. Está nerviosa. Elena la toma de la mano y se queda durante una hora acompañándola, hablándole, tranquilizándola. Siempre tomadas de la mano. Rubén, mientras opera, observa la escena. “Al lado de Elena no te queda otra opción que hacer las cosas bien, ella inspira”.

Tal vez, porque la inspiración tiene ese aroma que se transmite de generación en generación. O porque la inspiración no es necesariamente una corriente vertical de herencia sanguínea, sino una atmósfera que contagia, los médicos, enfermeros, voluntarios y pacientes durante cuatro días de agosto del 2018, transitaron en Salta un ritual donde el mejor milagro estuvo en una comunión compartida.

Cierta vez, el padre de Elena, dijo en un programa de televisión que la visión depende del cerebro. Es el cerebro quien tiene que interpretar las imágenes que envía el ojo. El ojo es como una cámara de fotos y el cerebro las interpreta. Y esta vez, además del cerebro, todos vimos un poco más con la señales del corazón.

Uncategorized | 30 de agosto

Harry Potter y el reclamo de la universidad pública

Las generaciones cambian. Y así, las formas de reclamo y visibilidad. Procuran que sus voces se escuchen pero que no sean solo sus palabras y expresiones sino también sus argumentos. Mientras recrudece un plan de lucha de docentes, personal administrativo y estudiantes, que reclaman una actualización salarial acorde con el índice inflacionario y mayor presupuesto para las universidades públicas del país, un grupo de docentes y estudiantes de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario organizó una maratón de 24 horas de proyección de las películas de Harry Potter.

El argumento o la excusa. Todos los años, el 1° de septiembre comienzan las clases en el universo literario de Harry Potter. Pero más allá del mundo mágico, los organizadores invitan a la comunidad educativa y al público rosarino en general a participar. Ellos desean que la universidad esté de puertas abiertas durante el reclamo, quieren mostrar lo que se produce en el interior de esta casa de altos estudios, y no por ello dejar de reclamar, como ocurre en las 57 universidades públicas de Argentina. La actividad comenzará el sábado a las 11 y finalizará el domingo 2 a la misma hora.

La Maestría en Literatura para niños -creada en el 2003- participará activamente en la jornada. Su directora, María Luisa Miretti, sostiene que la maratón es “una buena oportunidad para repensar que, luego de 15 años, seguimos transitando el campo de la literatura infantil y juvenil, con el propósito de seguir investigando y acercándola a los niños”. Además de la proyección de las películas, durante la jornada habrá música en vivo. Los integrantes de la Camerata EM, de la Facultad de Humanidades y Artes, interpretarán la canción “Hedwig’s Theme” de John Williams, pieza característica de la saga. La ambientación y escenografía de la Maratón estará a cargo de Estudiantes de las carreras de Bellas Artes, Letras, Filosofía y Música.

En una era de posverdad, noticias falsas y operaciones políticas, los organizadores buscan una vía que está lejos de la irritación social y muy próxima a la creatividad. Abrir las puertas para mostrar el impacto que genera la universidad pública en la sociedad, en este caso la literatura y la niñez. Mientras, las clases aún no comienzan.

Muchos de los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Artes vivieron su infancia y juventud leyendo y esperando que lleguen los libros y películas de Harry Potter al país. En el 2001, cuando los estudiantes de hoy recién nacían o transitaban sus primeros años de infancia; Argentina vivía su peor crisis económica. Mientras, J. K. Rowling -la creadora de la saga- se convertía en la mujer que más dinero ganaba en el Reino Unido desplazando, con sus 36 millones de dólares anuales, a la reina Isabel II y a Madonna.

Los fanáticos que están organizando esta jornada siguen páginas de memes que comparan el universo mágico de Harry Potter con la realidad del país y a sus personajes y escenas con conflictos que hoy los interpelan. Como por ejemplo la Fan Page “El profeta argentino”  que cuenta con más de 51 mil seguidores.  Durante la jornada utilizarán en redes sociales dos etiquetas: #MaratónHarryPotter #UNRalways.

Según los organizadores, las similitudes con este universo son múltiples: “defendemos la educación pública y gratuita al igual que los personajes de ficción, Hermione, Ron y Harry, defendieron su colegio de los deseos destructivos de Lord Voldemort y sus seguidores. Además, el parecido arquitectónico de la Facultad de Humanidades y Artes con Howgarts es increíble”, afirmó una de las estudiantes organizadoras.

Para los docentes que participarán de la jornada, la literatura fantástica de J. K. Rowling  “es un caso paradigmático de promoción de la lectura”. Chicos y jóvenes empezaron a leer desde un lugar de disfrute gracias a la historia de Harry Potter y su escuela de magia y hechicería. Una historia con la que se identificaban, que querían para ellos mismos y que pudieron seguir año a año, creciendo junto a ella.

“La literatura es ciertamente un código narrativo, metafórico, aunque también es el lugar en el que se encuentra comprometido un inmenso saber político”, escribió Roland Barthes en 1975, uno de los pilares teóricos de la Maestría en Literatura para Niños. “Es por eso que afirmo que sólo hay que enseñar literatura, porque se le pueden aproximar todos los saberes”.

Esta maratón de Harry Potter en defensa de la Universidad Pública es una excusa que llevarán a cabo estudiantes y docentes, o el argumento que les permite reunirse a ver películas o encontrarse para debatir. “Estar todos juntos, a salvo. Al menos por un momento”, sostienen.

Educación | 22 de agosto

Se conocen los seleccionados para el primer Taller de Periodismo Transmedia del Laboratorio de Experimentación Periodística de Rosario

El viernes 24 de agosto comenzará el primer Taller de Periodismo Transmedia del Laboratorio de Experimentación Periodística en la Universidad Abierta Interamericana de Rosario.

Esta es la lista de estudiantes seleccionados:

  1. Ayelén Portaluppi – ISET XVIII y UNR
  2. Micaela Oviedo – Universidad Abierta Interamericana
  3. Lara Martina – Lic. en Letras – UNR
  4. Sabrina Fernanda Krivocapich – UNR
  5. Blas Rubinich – ISET XVIII y UNR
  6. Alida Könekamp – TEA Rosario
  7. Natali Tovares – ISET XVIII y UNR
  8. Chiara Ibarra – UNR
  9. Sofía López King – UNR
  10. Luz Buchensky – Licenciatura en Ciencia Política – UNR

Lista de espera

  • Lisandro Cucco – UNR
  • Ileana Boero – UNR

Los estudiantes seleccionados deben enviar un correo a: lab@redaccion.com.ar

¿Cuándo y dónde se desarrolla el Taller?

El Taller de Periodismo Transmedia se desarrollará en la Universidad Abierta Interamericana, Sede Rosario (Av. Pellegrini 1618 –aula a designar)

Viernes 24 de agosto: 12 a 15 horas

Presentación del Laboratorio.

Puesta en marcha del andamiaje digital.

Diseño transmedia de la propuesta.

Viernes 31 de agosto: 9 a 11:45 horas y 12:15 a 15 horas

Primer turno – Módulo Audiovisual: Entre la crónica diaria, el microrrelato y el vivo constante. Diferenciación entre la crónica audiovisual de largo aliento.

Segundo turno – Módulo de Periodismo de datos: Obtención, procesamiento y visualización – Con cuáles y qué tipo de datos necesitamos trabajar – Por qué un gráfico… y cual – La visualización como arte funcional.

Viernes 7 de septiembre: 9 a 11:45 horas y 12:15 a 15 horas

Primer turno – Módulo Audiovisual: La cobertura de acontecimientos y la micronarrativa (videos breves, boomerangs, loops, gifs, etc.) – Del fotorreportaje al video.

Segundo turno –  Módulo de Hipertexto: Diseño inmersivo, lúdico e interactivo – Potencialidades narrativas ofrecidas por el hipertexto en sus diferentes formatos: Escrito, Visual, Audiovisual – De qué manera pueden piezas de estas características enriquecer los proyectos.

Viernes 14 de septiembre: consultas online asincrónica y sincrónica

Viernes 21 de septiembre: 12 a 15 horas

Puesta en común de la versión final de los proyectos

Salud | 14 de agosto

Un equipo de oftalmólogos operará gratis, en Salta, a 300 personas que no pueden ver

El proyecto lo lidera el oftalmólogo Gerardo Valvecchia, quien hace dos años se contactó con una organización que atiende a personas que han perdido la vista por falta de atención médica, en África. Tres meses después fue a operar a Mozambique y esta semana hará lo mismo en Argentina.

El hijo de Carlos, el carpintero, y de Rosa, la ama de casa que trabajó siempre en su hogar de Quilmes, en la zona sur del conurbano bonaerense, está en el Foro de oftalmología FacoElche de España. En un momento se encuentra con Elena Barraquer Compte, la catalana que pertenece a la cuarta generación de la saga de oftalmólogos Barraquer. El médico argentino Gerardo Valvecchia se acerca con la decisión de aquellos que tienen en claro cuál es el camino de su deseo y le dice:

—¡Quiero que me lleves a África!

Valvecchia conoce en detalle el trabajo de la Fundación que encabeza Elena. Como directora ejecutiva del Programa de Cooperación Internacional de la Fundación realizó más de cien misiones médicas en países subdesarrolados. Durante 13 años operaron de cataratas a 12 mil personas indigentes, atendieron a más de 80 mil pacientes y entregaron más de 50 mil lentes. Los números reflejan una pasión.

“Mi pasión son los viajes a África. También vamos a Sudamérica, donde hay más necesidad, donde te das cuenta de que tu ayuda es fundamental”. Elena Barraquer sostiene que con las operaciones de cataratas no solo se les devuelve la vista a los pacientes sino que le devuelven la posibilidad de ganarse la vida, de vivir y de alimentar a sus familias.

El encuentro entre el argentino y la catalana ocurrió en 2016. Tres meses después de ese diálogo Valvecchia viajó a Mozambique en una de las misiones de la Fundación Elena Barraquer. Dos años después, se realizará la primera misión en Argentina: será en Salta del 18 al 21 de agosto próximo. La campaña de cirugía de cataratas es organizada en conjunto por la Sociedad de Oftalmología de Salta y la Fundación Barraquer de España, con la colaboración de Ministerio de Salud de la provincia del noroeste y del Consejo Oftalmológico Argentino. Programan realizar 300 cirugías.

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Crédito fotos: Gerardo Valvecchia

Llegar a la vulnerabilidad

“Existen millones de zonas de vulnerabilidad, pero es muy complejo llegar”, sostiene Valvecchia, quien se graduó en la Universidad de Buenos Aires. Por ello, destaca el rol de los socios locales para ejecutar la logística en los traslados de los pacientes que se van a operar en Salta, ya que la gran mayoría no viven en la capital provincial, sino que llegarán desde pequeñas localidades donde no existen ni hospitales ni sanatorios privados con el equipamiento necesario para realizar las cirugías. De los 300 pacientes, 200 serán trasladados por socios del Club de Leones hasta el centro de salud donde se realizarán las operaciones.

El costo de los equipamientos para las cirugías -que van de 50 mil a 100 mil dólares- más el de los materiales hacen que las operaciones de cataratas sean inaccesibles para un sector de la población que vive en zonas periféricas y que no cuentan con una obra social privada. “Son casos extremos que están por fuera del sistema sanitario. Y lo increíble es que son casos reversibles, miles de personas que pueden volver a ver”, sostiene el médico que también es Director Asociado del Centro de Ojos Quilmes.

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Crédito fotos: Gerardo Valvecchia

Salta: misión argentina

Durante las semanas previas al viaje, Valvecchia comienza su día a las 5 de la mañana. Son horas que le dedica para organizar cada detalle del viaje. Desde distintos puntos del país se van sumando oftalmólogos a esta primera misión argentina, como el caso del rosarino Rubén Lorenzetti. Si bien Salta es el primer destino, ya proyectan viajar a Entre Ríos y a la Patagonia.

Sabiendo que existen muchas zonas vulnerables en el país, a la hora de elegir los lugares donde harán los tratamientos los médicos consideran que no es lo mismo que los pacientes vivan en el conurbano bonaerense o en el gran Rosario donde la distancia en kilómetros hasta un centro de cirugía es menor y eso hace viable que aquellos que necesiten la operación poseen más herramientas y posibilidades para operarse. Pero otra es la realidad en pequeñas localidades y comunas lejanas a las metrópolis.

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Crédito fotos: Gerardo Valvecchia

Detrás de cada operación hay una historia de vida. En Salta esperan para operarse siete niños que actualmente perdieron su visión por distintos accidentes. Poder devolverle la posibilidad de ver a esos niños, motiva a los médicos porque sostienen que les llena el corazón. “Algo hay que devolverle a sociedad. Uno viaja de una manera y vuelve de otra, regresa feliz”, sostiene Valvecchia, quien dijo que esta misión está generando un efecto contagio para poder replicar la experiencia entre tres y cuatro veces por año.

“Vamos a ir a donde nos llamen”, promete el médico, quien describe que las acciones se pueden llevar a cabo gracias al apoyo de diversas empresas que colaboran a través del Consejo Argentino de Oftalmología, organismo que nuclea las voluntades y otorga transparencia a la misión sanitaria. “Cuando yo me retire espero que quede otro al frente de este proyecto. Esta experiencia será un éxito si derrama”, agrega.

La herencia de Mozambique

Al sureste de África, a orillas del océano Índico, está Mozambique. Un país con 22 millones de habitantes, con una esperanza de vida muy baja y con una de las tasas de mortalidad infantil más elevadas del mundo. “En Mozambique hay solo 18 oftalmólogos de los cuales solo nueve realizan operaciones”, grafica Valvecchia quien sostiene que en Maputo, la capital “se convive con la muerte”. El país que consiguió la paz en 1992, tras la descolonización de Portugal y una sangrienta guerra civil, la esperanza de vida es de 47 años. La gente muere de tuberculosis, de lepra o SIDA.

Cuando los oftalmólogos llegaron en la misión de 2016 se hospedaron en el orfanato de un hospital de Maputo. “Nosotros no nos vamos a asustar de esa realidad, que no difiere tanto con ciertas zonas marginales de Argentina. Pero, de pronto, para un europeo entrar a una casa de adobe con piso de tierra, le resulta lejano”, agrega el argentino nacido en Quilmes. Recuerda que, a metros de la habitación donde se alojaron los médicos, había pacientes que agonizaban. Muchos de ellos internados por paludismo.

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Crédito fotos: Gerardo Valvecchia

“Yo me considero un ‘bicho’ de quirófano. Cuando comencé con la oftalmología me atraían los equipos, las máquinas, las computadoras, el rayo láser. Parecía un área de la medicina salida de la ciencia ficción”, sostiene el argentino. Y esa distancia entre la ciencia ficción y la realidad de África se agiganta cuando se topan con los cientos y cientos de personas con ceguera. Valvecchia recuerda la historia de un ingeniero mozambiqueño de unos 50 años que había estudiado en Cuba y hablaba español. Estaba ciego desde hacía un año. Gracias a la operación de cataratas recuperó la visión. Y tres días después, regresó al centro de salud donde operaban para agradecer. En español, dijo: “Volví a vivir”.

Dos abuelas, que habían perdido la visión hacía seis años, vieron por primera vez a sus nietos. En la África profunda, Gerardo Valvecchia sintió que las misiones de la Fundación Elena Barraquer debían llegar a la Argentina. Dos años después de aquel viaje, se cumplirá el sueño del médico de Quilmes que sostiene que encontró su primera vocación en la carpintería de su viejo. “Aprendí a operar gracias a la ductilidad que me dio la carpintería, al lado de mi viejo”. El hijo de la ama de casa y del carpintero jubilado lidera una misión donde 300 personas volverán a ver, a sentir y a vivir el mundo que los rodea.

Sociedad | 13 de julio

Se lanza en Rosario el Laboratorio de Experimentación Periodística de RED/ACCIÓN

Se abre la convocatoria para el primer Taller de Periodismo Transmedia en la ciudad de Rosario. Las inscripciones cierran el 17 de agosto.

El viernes 24 de agosto comenzará el primer Taller de Periodismo Transmedia del Laboratorio de Experimentación Periodística de RED/ACCIÓN en la ciudad de Rosario, Santa Fe. De este modo, se inicia una nueva etapa del medio, en donde estudiantes de periodismo y carreras afines se incorporan en la generación de contenidos.

El Taller de Periodismo Transmedia, que se cursará de manera presencial, tendrá un eje temático: “Una ciudad y un río: Rosario, historias del Paraná” y estará a cargo de los comunicadores sociales Juan Mascardi y Aníbal Rossi. Rosario es una ciudad portuaria. Es un sitio que si bien le dio las espaldas al Paraná, su comunidad mantiene un lazo fuerte ya sea por la actividad económica, cultural, social, deportiva y turística. El primer taller del LAB de RED/ACCIÓN se propone narrar historias que se vinculen con el río Paraná. El objetivo es que los participantes busquen diferentes aproximaciones, y desde allí trabajen en la exploración transmedia de esa historia.

¿Qué es el LAB?

El LAB se propone tender un puente, ser un nexo entre RED/ACCIÓN y los estudiantes avanzados de facultades e institutos de periodismo y comunicación de Argentina. Crecer en red, ser un nexo, recorrer distintos lugares del país, con el espíritu de reconocernos en experiencias innovadoras. Creemos que la tecnología posibilita la exploración en múltiples expresiones narrativas por ello este espacio propone vincular a los estudiantes con el desarrollo de un nuevo medio de comunicación destacando un perfil polivalente.

¿Cuáles son los contenidos del Taller?

El Taller de Periodismo Transmedia está dividido en cuatro módulos:

  • Diseño transmedia: Qué historias vamos a contar y de qué manera. Diseño de la estrategia de distribución de la narrativa (qué medio para contar qué cosas). Diseño de la participación de los usuarios.
  • Audiovisual: Entre la crónica diaria, el microrrelato y el vivo constante. Diferenciación entre la crónica audiovisual de largo aliento, la cobertura de acontecimientos y la micronarrativa (videos breves, boomerangs, loops, gifs, etc.). Del fotorreportaje al video.
  • Periodismo de datos: Obtención, procesamiento y visualización. Con cuáles y qué tipo de datos necesitamos trabajar. Por qué un gráfico… y cual. La visualización como arte funcional.
  • Hipertexto, diseño inmersivo, lúdico e interactivo: Potencialidades narrativas ofrecidas por el hipertexto en sus diferentes formatos: Escrito, Visual, Audiovisual. De qué manera pueden piezas de estas características enriquecer los proyectos.

¿Cómo participar?

Un comité de la redacción en conjunto con los coordinadores del LAB seleccionará a diez integrantes. Es condición ser estudiante de periodismo, comunicación social y/o carreras afines. Los estudiantes seleccionados deberán ser oriundos de la ciudad/región del lugar en donde se dicte la capacitación.

Los estudiantes seleccionados firmarán una carta de intención en donde se comprometen a concurrir a la totalidad de los encuentros (presenciales y on-line) y autorizan al medio para la publicación de sus trabajos. A los estudiantes seleccionados se les enviará a su correo electrónico un mensaje de confirmación donde se indicará los detalles de la actividad.

Se designará una nómina de tres suplentes, en caso de surgir alguna baja imprevista. Es condición excluyente el contar con notebook/netbook con disponibilidad de utilizarla
en los encuentros.

Formulario de inscripción: completalo acá
Fecha límite para la postulación: viernes 17 de agosto
Fecha de publicación de los seleccionados: lunes 20 de agosto.

¿Cuándo y dónde se desarrolla el Taller?

El Taller de Periodismo Transmedia se desarrollará en la Universidad Abierta Interamericana, Sede Rosario.

Viernes 24 de agosto: 12 a 15 horas

  1. Presentación del Laboratorio.
  2. Puesta en marcha del andamiaje digital.
  3. Diseño transmedia de la propuesta.

Viernes 31 de agosto: 9 a 11:45 horas y 12:15 a 15 horas

Primer turno – Módulo Audiovisual: Entre la crónica diaria, el microrrelato y el vivo constante. Diferenciación entre la crónica audiovisual de largo aliento.

Segundo turno – Módulo de Periodismo de datos: Obtención, procesamiento y visualización – Con cuáles y qué tipo de datos necesitamos trabajar – Por qué un gráfico… y cual – La visualización como arte funcional.

Viernes 7 de septiembre: 9 a 11:45 horas y 12:15 a 15 horas

Primer turno – Módulo Audiovisual: La cobertura de acontecimientos y la micronarrativa (videos breves, boomerangs, loops, gifs, etc.) – Del fotorreportaje al video.

Segundo turno –  Módulo de Hipertexto: Diseño inmersivo, lúdico e interactivo – Potencialidades narrativas ofrecidas por el hipertexto en sus diferentes formatos: Escrito, Visual, Audiovisual – De qué manera pueden piezas de estas características enriquecer los proyectos.

Viernes 14 de septiembre: consultas online asincrónica y sincrónica

Viernes 21 de septiembre: 12 a 15 horas

Puesta en común de la versión final de los proyectos

¿Quiénes son los capacitadores?

Lic. Esp. Juan Mascardi – @mjuanro

Lic. en Comunicación Social (1996) y Especialista en Comunicación Digital Interactiva (2012), Universidad Nacional de Rosario. Director de la Lic. en Periodismo y la Lic. en Producción y Realización Audiovisual en la Universidad Abierta Interamericana, sede Rosario (2007 – actualidad).

Desde 2014 es Docente de la Cátedra TV y Nuevos Medios del Taller de Formatos Documentales en la Escuela Internacional de Cine y Televisión EICTV, San Antonio de los Baños, Cuba.

En el campo profesional fue productor de Crónica TV entre 1997 -2000. Entre 2011 y 2013 se desempeñó como cronista en ‘Telefé Noticias’ de Canal 5 Rosario Grupo Telefe, donde actualmente es Coordinador de la web y las redes sociales. Escribe y dirige el ciclo de crónicas audiovisuales Sustancias Elementales (Canal Encuentro – Televisión Digital Abierta TDA), dirige en proyecto transmedia Abrazos de agua.

Escribe en la revista Replicante (México), Yorokobu (España), La Nación.com, Vice (México). Es colaborador del suplemento Más del diario La Capital.

Es autor del libro de crónicas “Ni tan héroes, ni tan locos, ni tan solitarios” (Editorial Casagrande – 2016). Premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España 2018 con el trabajo “El jugador que se había olvidado de hacer goles”. El texto fue publicado en La Voz del Interior (Córdoba) el 10 de julio. Mención de honor de los Premios a la Excelencia Periodística SIP 2015 con la crónica: ‘En el Hotel California no hay siquiera un cuadro de los Eagles’ publicada en Yorokobu de España.

En 2007 fue el primer argentino en ser finalista en la categoría Televisión en los Premios CEMEX-FNPI al Nuevo Periodismo, Fundación que presidió el Premio Nobel Gabriel García Márquez por la crónica Gud Mornin Colón, que aborda la difusión de la cumbia en las radios de baja potencia de Argentina. En 2013 ingresó en la Selección Oficial del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo en la categoría Imagen Periodística con el capítulo “Aguas amargas” del ciclo Sustancias Elementales.

Lic. Aníbal Rossi – @contrapunto

Es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Rosario (2004). Actualmente se encuentra cursando la Maestría en Comunicación Digital Interactiva (UNR). Y es docente en distintas universidades, entre otras, en la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Abierta Interamericana.

Coordina el laboratorio interdisciplinar de investigación y producción experimental en narrativas digitales “Narrativas Lab”. Ha dictado cursos y conferencias sobre alfabetización procedural entre las que destaca “Viejos narcisos y nuevos reflejos. Lo que la educación puede aprender del software” en TEDx Rosario 2013.

Lab | 17 de abril

Presentamos el LAB de RED/ACCIÓN

El Laboratorio de Experimentación Periodística será el puente entre RED/ACCIÓN y los estudiantes avanzados de periodismo de Argentina. Un espacio para la exploración de múltiples expresiones narrativas.

El Laboratorio de Experimentación Periodística se propone tender un puente, ser un nexo entre el medio y los estudiantes avanzados de facultades e institutos de periodismo y comunicación de Argentina. Crecer en red, ser un nexo, recorrer distintos lugares del país, con el espíritu de reconocernos en experiencias innovadoras. Creemos que la tecnología posibilita la exploración en múltiples expresiones narrativas por ello este espacio propone vincular a los estudiantes con el desarrollo de un nuevo medio de comunicación destacando un perfil polivalente. Se precisan catalizadores plenos de talento que interpreten los medios como vehículos de desarrollo e inclusión.

Todos los conocimientos y prácticas promovidas por el laboratorio están complementados con contenidos humanísticos, culturales y artísticos, que enriquecen la formación ampliando su universo creativo y humano.

Dentro de los objetivos generales, la capacitación apunta a generar competencias y criterios para la producción de proyectos de comunicación orientados a una narrativa convergente. También es fundamental que los estudiantes desarrollen una conciencia crítica respecto de la realidad y entorno a la concepción de los productos de difusión masiva. Vamos a explorar estéticas y narrativas. Crearemos piezas periodísticas asumiendo un riesgo creativo: no replicar los esquemas preestablecidos por la industria de los medios.

El Laboratorio es un espacio de encuentro. Daremos un salto que es una búsqueda y un encuentro. Narrar es narrarnos. Es, ni más ni menos, un gesto sensible, noble y humano.

Si querés mantenerte al tanto de la actividad del Laboratorio o sugerir alguna propuesta, escribinos a lab@redaccion.com.ar