Basado en Hechos Reales: se presentó la programación de la gran fiesta del periodismo | RED/ACCIÓN
Cultura |   16 de octubre de 2018

Basado en Hechos Reales: se presentó la programación de la gran fiesta del periodismo

La segunda edición del festival dedicado al periodismo narrativo, la crónica y la no ficción se realizará el 1, 2 y 3 de noviembre en el CCK. Habrá invitados nacionales e internacionales que darán charlas y talleres. La biógrafa de Malala Yousafzai será una de las estrellas.

Qué pasó. Se presentó la segunda edición del Festival Basado en Hechos Reales, que reúne en 3 días a lo mejor del periodismo narrativo y la no ficción. Será el 1, 2 y 3 de noviembre en el CCK, con entrada gratuita y una amplia agenda de actividades. Habrá invitados nacionales y grandes figuras del periodismo mundial.

Entre charlas, talleres, muestras de fotos y proyección de documentales, habrá más de 35 actividades que se pueden ver en la programación completa.

Por qué es importante. Organizado de manera autogestiva por periodistas y gestores culturales, es el primer festival argentino dedicado a uno de los géneros que, en términos de mercado editorial, más está creciendo en nuestro país y en el mundo. El año pasado asistieron a la primera edición más de dos mil personas, entre periodistas y público general.

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Quienes vienen. Habrá 10 invitados internacionales. La británica Christina Lamb, conocida por su biografía de Malala Yousafzai, Yo soy Malala, que fue luego llevada al cine. El italiano Doménico Quirico, periodista especialista en Medio Oriente (estuvo secuestrado por grupos terroristas en Siria durante cinco meses). La peruana Nelly Luna Amancio (fundadora de Ojo Público y parte de la investigación de los Panamá Papers).

También vendrá el español Agus Morales (director de la revista 5W, donde se publicó el texto ganador del último Premio Gabo) y los periodistas Camila Segura (Clombia), Carlos Manuel Álvarez (Cuba), Marcela Turati (México) y Sacha Batthyany (Suiza).

Los participantes de nuestro país. En total en el festival participan más de 50 periodistas. Algunos de ellos son Hernán Casciari, Betina González, Ana Wajszczuk, Julián Gorodischer, María O’Donnell, Carolina Reymúndez, Alejandro Wall, Paula Varsavsky, Sonia Budassi, Alejandro Seselovsky, Horacio Convertini, Pablo Plotkin y Luciana Peker. Además, en representación de nuestro medio, dará una charla Lucía Wei He, una de las periodistas de Red/Acción.

Qué otras actividades habrá. Habrá una librería especializada en No Ficción (muchos de los libros de los autores internacionales y nacionales se podrán conseguir allí); y una muestra de fotos organizada por el colectivo de fotógrafos Nano Festival. Además, se proyectarán documentales curados por Sergio Wolf.

Todas las mañanas habrá talleres gratuitos sobre técnicas narrativas para podcasts, periodismo de viajes, periodismo deportivo, técnicas de autogestión para medios y mucho más. Quienes estén interesados en los talleres deben inscribirse previamente en basadoenhechosreales.com.ar/talleres

Quiénes lo organizan. Es un festival autogestionado por periodistas y gestores culturales. Entre ellos están Cecilia González, Silvina Heguy, Luciana Mantero, Victoria Rodríguez Lacrouts, Víctor Malumián y Ana Prieto.

Los organizadores del #BaRH ??@vmalumian, Victoria Rodríguez Lacrouts, @lumantero, @anaprieto, @ceciazul y @SilvinaHeguy pic.twitter.com/f9cDrZfjIH

— BaHR (@FestivalBaHR) 16 de octubre de 2018

Dónde puedo informarme más. Haciendo click acá.

Sociedad | 24 de marzo de 2019

Foto: gentileza María del Carmen Roqueta | Intervención: Pablo Domrose

María del Carmen Roqueta, la mujer que le dio a Jorge Rafael Videla su última condena

Es 5 de julio de 2012 en la ciudad de Buenos Aires. Jorge Rafael Videla está sentado en la sala del Tribunal Oral Federal Número 6, del lado de los acusados. “Vamos a dar lectura al veredicto”, anuncia María del Carmen Roqueta, presidenta del tribunal. La sala está colmada, y el público mira expectante, como si estuviera asistiendo a una película de suspenso y palpitara el momento cúlmine. Pero lo que sucede aquí —lo saben bien— no tiene nada de ficción.

“Este tribunal resuelve: condenar a Jorge Rafael Videla por ser autor penalmente responsable de los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de un menor de diez años en los siguientes casos:…”. A continuación la lista de nombres es enorme.

El acusado escucha y mira fijo con el ceño fruncido. Contrae y retrae la boca con ese espasmo involuntario de los hombres de cierta edad. La jueza continúa: “(…)Condenar a Jorge Rafael Videla a la pena única de reclusión perpetua, inhabilitación absoluta perpetua y accesorias legales”.

Videla tiene un saco azul grisáceo, una camisa blanca, una corbata bordó con pintas. Tiene algo de pelo cano a los lados de la cabeza y en la nuca, un bigote blanco, labios pálidos apretados. Tiene 86 años, y una expresión compungida. Y una cadena perpetua.

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El 18 de marzo de 2019 suena el timbre en un edificio de pocos años con puertas acristaladas en el corazón de Palermo Hollywood. Desde afuera se ve un fondo con césped prolijamente afeitado que se ofrece al sol de los últimos días de verano. La exjueza abre la puerta y conduce hacia allí. Al lado del pasto hay una pileta, y luego un deck de madera oscura y más atrás, una parrilla. Todo está rodeado de luces que la tarde azul vuelve innecesarias.

—Sentí que había ofrecido un juicio con calidad, con administración de Justicia, como todos pretenden, más en estos casos tan trascendentes.  

Si se piensa en la jueza que condenó a Videla, sin conocerla, quizás la imaginación delinee una mujer mayor, endurecida por un barniz de rigidez y severidad. Pero no hay rastros de eso en ella. A María del Carmen Roqueta se la conoce como “Marita”. Tiene una melena corta y lacia color miel, y ojos verdes con destellos ambarinos. Tiene 65 años.

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Roqueta nació en 1953, en la ciudad de Buenos Aires. Fue la menor de una familia “sencilla, humilde”, de padres comerciantes, dueños de un almacén de ramos generales, con dos hijas mujeres. Su hermana mayor murió hace un mes. Durante su niñez vivió en Lomas del Mirador y en Valentín Alsina. Ahí cursó la escuela primaria y la secundaria.

—Siempre fui una chica muy inquieta, muy curiosa, y lo sigo siendo. Me gustaba estudiar, siempre me apasionó la historia argentina, así que pensaba seguir esa carrera o periodismo. Pero en algún momento pensé que si cursaba Derecho iba a poder hacer todo. Además, en mi casa se hablaba mucho de política y la conciencia social estaba muy presente. Mi mamá decía: “Hay que ver la pobreza, la marginalidad, las injusticias cotidianas”. Ese era mi impulso: trabajar por la justicia. Y salí a intentar cambiar el mundo en plenos años 70.

Hizo su carrera universitaria a los saltos. Los primeros años trabajando de cadeta y luego de administrativa en una empresa constructora; después de empleada de un banco donde conoció al que sería su marido y el padre de su hija: el director de televisión, cine y teatro, Claudio Ferrari, que en ese momento también era bancario. Además ella militaba en el centro de estudiantes de la UBA. Cuando la dictadura la intervino, dejó de ir.

—Fueron años aterradores. Se llevaron a muchos compañeros. Ya no se podía ir. Preparaba algunas materias libres para no perder la regularidad, por eso mi carrera se hizo larga, como hasta el 80 no volví a cursar. Recuerdo haber llamado a una compañera desde el teléfono público de Florida y Diagonal Norte, decirle: “Hola” y ella: “Se llevaron a fulanito. Cortá”. ¿Viste cuando te das vuelta, ves la ciudad y decís: “Ahora, a dónde voy, qué hago”? El recuerdo de sentirme sola. Y el miedo. Mucho miedo.

Esos años estuvieron para Roqueta rodeados de ausencias: en 1978 murió su papá. Dos años después se casó. En 1984 murió su mamá, y en 1986 su matrimonio terminó. Pero de esa relación, en 1982, nació su hija, Flora Ferrari.

—Desde ahí la batallé sola. Terminé la carrera después de tener a mi nena, con un divorcio en el medio. Y después sí volví a militar en el peronismo. Siempre me había interesado la política pero lo que me marcó fue el levantamiento de los carapintada en semana santa. Ese domingo de Pascuas agarré a Flor, que era chiquitita, y me fui a la Plaza. Sentía que uno tenía que salir con los hijos, que después de todo lo que había pasado había que seguir apostando por la vida.

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Ya instalada la democracia, la entonces abogada comenzó a trabajar junto a Chacho Álvarez. Luego fue “redactora de leyes y decretos” en La Plata, cuando Antonio Cafiero ganó la gobernación de la Provincia, y cuando Menem asumió la Presidencia, se fue al Ministerio del Interior de la Nación con las mismas tareas. “Trabajé mucho”, recuerda.

Inquieta, con el deseo de crecer en su profesión, a principio de los 90 estaba lista para pasar a otra cosa. Su objetivo era ambicioso: el Poder Judicial.

—Había logrado una entrevista con el secretario de un juzgado y me dijo: “Esto es Penal. El juez no quiere mujeres”.

Roqueta volvió a intentarlo.

—Cuando se dio, creo que fue porque estuve en el lugar correcto, en el momento indicado y despierta.

En 1993 juró como jueza del Tribunal Oral Federal número 6, donde ejerció hasta abril de 2016, cuando se jubiló.

El camino no fue apacible. En los primeros años debió lidiar con los prejuicios y las suspicacias de sus colegas por ser mujer, por ser joven, y porque no venía del mismo riñón judicial sino de la política. También con las críticas de los medios que, para pegarle al Gobierno del cual ella era parte, se encargaban de ella.

—Publicaron que era la amante de Corach. ¡Nada que ver! —exclama y ríe como si la sola idea le resultara tan inverosímil como un animal mitológico. —Decían que era una tarada, que no sabía nada. En el momento fue durísimo. Nos pegaban a todos. Y ¡pum!, me pegaron a mí. Clarín me pegó, Página 12 me pegó, Verbitsky ​me pegó. Ellos ponían: “Joven abogada, sin experiencia en el Poder Judicial”. Eso fue lo que más me costó: que me reconocieran. Ser la única mujer, y jueza. Fácil no fue.

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La causa conocida como “Plan Sistemático” entró a su tribunal por sorteo. Videla había sido juzgado y sentenciado a reclusión perpetua en el Juicio a las Juntas de 1985. En diciembre de 1990 Carlos Menem indultó a todos los condenados. Ese decreto se sumaba a las leyes de Obediencia Debida (1987) y Punto Final (1986), pero esas leyes no incluían las causas por robo de bebés, y las Abuelas de Plaza de Mayo no descansaron hasta demostrar que había habido un plan sistemático para apropiarse de los niños nacidos en cautiverio.

—Era un tema que en el juicio de 1985 no se había podido probar porque todavía no había información suficiente  —explica Roqueta—. Después, en 2003, 2004, cuando se anulan las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y se reabren las causas, Videla es investigado también por otros casos. Nosotros le dimos 50 años que era el límite por esos delitos, pero teníamos que unificar la condena con la causa original, entonces fue perpetua.

—¿Qué recordás del juicio?

—Para mí fue mucho, mucho, trabajo. Era importante contar con un buen equipo, con mucha empatía, que entendieran qué estábamos haciendo. Y hacer un juicio como se hacía cualquier otro: con las mismas garantías y la protección de los imputados, y de las víctimas. Mantener la objetividad al máximo. Difícil.

Roqueta, mujer menuda, de modos amables pero enérgicos, recuerda que los condenados nunca mostraron arrepentimiento: “No, ninguno. Videla reivindicaba todo y negaba el robo de bebés. Sí se hacía cargo de las órdenes que había impartido. Como soldado decía que era responsable de lo que había pasado: ‘Una guerra infame pero guerra al fin’”. También recuerda que siempre le hablaron con cordialidad y respeto: “Todos. Videla era militar así que era conocedor de la jerarquía. Y la jerarquía la tenía yo. Y encima era una mujer” —dice y ríe.

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Desde que está jubilada disfruta de no tener horarios y aprovecha su tiempo para hacer yoga, salir con amigas, pasar tiempo con su hija, ver maratones de Friends en Netflix, escribir y viajar.

Aunque no extraña el ejercicio de la profesión sigue atenta las causas que ocupan la agenda nacional. “No, no me puedo desconectar. Tantos años trabajando y marcando una jurisprudencia de protección de las garantías procesales y ahora veo cosas que me indignan muchísimo.” Cree que la Justicia argentina tiene agujeros profundos.

—Da la sensación de que es algo sucio, corrupto y alejado de la sociedad. No es así en todos sus sectores, pero esta es la imagen que se tiene. Y la estructura es un desastre. Creo que como en su momento fue política de Estado avanzar con los juicios de lesa humanidad, debería haber un acuerdo para armar una Justicia que sea creíble y accesible. Eso es lo más importante: que cualquier persona que pise este país tenga un acceso sencillo.

Respecto a la condena a Jorge Rafael Videla (que falleció el 17 de mayo de 2013 a los 87 años y mientras estaba detenido en el penal de Marcos Paz) Roqueta señala:

—Lo que tratás de decir al final es: “Hice un juicio justo”. Me quedé muy tranquila porque era una sentencia recontratrabajada. Decir “hacer justicia” es algo muy fuerte, una trata de administrar de la mejor manera.

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El 24 de marzo de 1976, cuando se despertó, su madre le dijo que había un golpe de Estado. Roqueta se puso a llorar. Tenía 22 años.

Estaba en tercer año de Derecho. El 23 de marzo, en la facultad, el ambiente era denso. El golpe se palpitaba fuerte. El 24 a la mañana fue a la oficina de la empresa constructora donde trabajaba como administrativa, en el centro porteño.

—Estaba aterrada. Siempre me acuerdo que uno de los jefes que trabaja ahí como tesorero me dijo: “Aprendé a mirar a la gente que camina por la calle. Vas a ver que van con la cabeza baja”. Empecé a prestar atención y era cierto. “Cuando vos ves que la gente comienza a caminar con la cabeza baja estamos muy pero muy mal”.

Hoy, 24 de marzo de 2019, María del Carmen Roqueta va a ir a la Plaza de Mayo. A marchar.

Salud | 21 de marzo de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

Cómo evitar la principal causa de muerte en adolescentes y jóvenes: los siniestros de tránsito

Los incidentes viales son la principal causa de muerte entre los jóvenes en Argentina. Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en 2017 fallecieron 5611 personas en las calles y rutas del país, de los cuáles 2.339 tenían entre 15 y 34 años. Es decir, cada 4 horas muere un joven por causas que podemos evitar. Qué está haciendo el estado para mitigar la epidemia y el ejemplo de Mendoza que logró reducir la mortalidad por incidentes de tránsito.

“Manuel no murió en un accidente. A mi hijo de 18 años lo atropelló un jóven de 20 años, que conducía alcoholizado, y lo mató”, precisa Ema Cibotti. Y enseguida explica: “es que un accidente es algo fortuito, inesperado e infrecuente. Y los choques, vuelcos, atropellos, embestidas no tienen nada de eso. Se pueden prevenir y evitar”.

La corrección semántica parece un detalle, sin embargo contiene la esencia del problema: las muertes provocadas por la violencia vial pueden prevenirse.

Manuel murió el 15 de mayo de 2006, en la ciudad de Buenos Aires. Tiempo después, Cibotti fundó la Asociación Civil Trabajar Contra la Inseguridad y la Violencia Vial (Activvas), que promueve el debate en torno a estas conductas.

Hoy, una estrella amarilla con el nombre de Manuel se erige en el sitio en el que lo mataron. Con estas señales, los familiares de las víctimas no sólo buscan recordarlos, también pretenden despertar la consciencia de quienes conducen, acompañan o caminan por las calles. En el país ya hay más de 50.000 estrellas bajo el lema “De vos depende no sumar una estrella más al cielo”.

Ema Cibotti. Foto: Pablo Tesoriere

Según los últimos datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), en 2017 se produjeron 137.567 siniestros viales que no solo provocaron 5.611 muertos. También hirieron a 118.550 personas, de los cuales 89% fueron leves y 11% graves.

En coincidencia con los datos nacionales, un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que analizó las causas de muerte entre 2000 y 2014 en las personas de entre 10 y 24 años de todo el continente americano, demuestra el impacto de los siniestros viales en los adolescentes y jóvenes. Y destaca que Argentina es unos de los países en los que se han registrado los mayores aumentos.

Los accidentes de tránsito son una de las principales causas de muerte entre los jóvenes en casi todos los países del mundo. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 93% de las víctimas fatales menores de 20 años tiene lugar en países de ingresos medios y bajos, donde se ubica la Argentina.

A tal punto las muertes por esta causa preocupan a escala mundial que en marzo de 2011 la Asamblea de las Naciones Unidas lanzó la Década de Acción por la Seguridad Vial con un objetivo de máxima: colocar a la seguridad vial en la agenda de todos los gobiernos del mundo.

Para hacerse una idea, según expone la OMS, cada año mueren en el mundo aproximadamente 1,24 millones de personas por incidentes de tránsito. Y el 80% de esas muertes tienen lugar en los países de ingresos medios, los que representan el 72% de la población mundial con tan sólo el 52% de los vehículos registrados en todo el mundo.

También hay que decir, que si bien dentro de latinoamérica la Argentina no se encuentra entre los países con mayor tasa de mortalidad por siniestros de tránsito, sí supera el valor establecido por la OMS para que una enfermedad sea considerada como una epidemia.

¿Cómo somos conduciendo?

Los factores de riesgo determinados por la OMS son la velocidad, la conducción bajo los efectos del alcohol y otras sustancias psicoactivas, el mal uso de elementos de retención (cinturones de seguridad y sillas para niños, por caso), el mal uso del casco, elementos de distracción y la somnolencia y la fatiga.

Es decir, todas causas que pueden prevenirse y así disminuir la probabilidad de siniestros viales. Por eso también son las variables que los estados analizan al desarrollar políticas públicas para reducir el número de siniestros en calles y rutas.

En Argentina, la ANSV a través de su Observatorio Vial ya ha estudiado en profundidad a algunos de los factores:

Conducir alcoholizados. En marzo de 2018, el observatorio presentó un informe que sostiene que el mayor consumo de alcohol en general, no necesariamente al momento de conducir, se da entre los jóvenes de 18 a 24 años y es del 79%. Mientras que la franja que va de los 25 a los 34 años solo reducía levemente su consumo.

Según el mismo estudio, Argentina es el segundo consumidor de alcohol puro por bebedor más alto de América del Sur detrás de Perú, con 16 litros por año. Y si bien no existen estadísticas nacionales precisas, el informe estima que en 2015 las muertes por siniestros viales relacionados al consumo de sustancias representaron cerca del 5%. De hecho, del total de jóvenes conductores que asistieron a un hospital público con motivo de un siniestro vial, el 28% había consumido alcohol en las horas previas.

El estudio también reveló que en 2016 el 27% de los jóvenes argentinos de entre 16 y 35 años conductores de autos y el 29% de los jóvenes conductores de motos, según sus propias declaraciones habían conducido bajos los efectos del alcohol en el último año.

A modo de conclusión el informe observó que para los jóvenes manejar es símbolo de mayor libertad, independencia y adultez. Mientras que tomar alcohol implica mayor sociabilidad, disfrute y compañía con amigos. A su vez, los jóvenes no sienten que pueda tener costos el consumir alcohol y manejar. Por un lado, porque no perciben el riesgo de sufrir un siniestro vial al conducir en esas circunstancias y, por el otro, porque no sienten que el Estado los controle y sancione.

Foto: Agencia Nacional de Seguridad Vial

Entonces, ¿por qué los jóvenes deberían dejar de realizar una acción que a ellos les genera tanta utilidad? El estudio considera que la decisión de beber y conducir debería ser penalizada. Para ello es vital la implementación de controles y sanciones que favorezcan el cambio de conducta.

También recomienda sensibilizar a los jóvenes acerca de los riesgos (físicos y psíquicos) implicados ante la eventualidad de un siniestro vial ocurrido por causa del alcohol. “La concientización debe incluir la implementación de campañas masivas, cuyo contenido incluya los hallazgos de esta investigación con el objetivo de que los jóvenes se interpelen sobre su accionar”, cierra el informe.

El uso del cinturón de seguridad. En el último estudio observacional sobre la Situación de la Seguridad Vial en Argentina que realizó la ANSV y publicó en marzo de 2018, determinó que en Argentina solo el 43,6% de los vehículos transitan con todos sus ocupantes protegidos mediante el uso del cinturón de seguridad. Es decir, solo 4 de cada 10 vehículo. Aunque el uso del mismo está normado en la Ley de Tránsito desde 1994 y posee amplio conocimiento por parte de la población.

La última medición del Estudio Observacional del comportamiento de conductores y ocupantes de vehículos de 4 (o más) y 2 ruedas realizado en 2016 por el Observatorio Vial, determinó que en Argentina sólo el 43,6% de los vehículos transita con todos sus ocupantes protegidos mediante el uso del cinturón de seguridad.

El relevamiento también observó que cuando el conductor usa cinturón de seguridad, es mayor el uso del dispositivo en los demás ocupantes del vehículo. Y que las mujeres al volante se protegen más que los hombres (58,4% y 48,6% respectivamente).

Por supuesto, el uso de cinturón de seguridad, independientemente de la posición, varía de acuerdo a la región. La zona de Cuyo observa una tasa de uso muy superior a la media nacional, mientras que las regiones del NEA y el NOA registran las tasas de uso más bajas del territorio nacional.

El informe también observó que 7 de cada 10 menores de edad (0 a 17 años) viajaban totalmente desprotegidos, ya sea por el no uso del cinturón de seguridad o por su uso incorrecto.

El uso de luces diurnas. Otro aspecto importante relacionado con los elementos de seguridad del automóvil es el uso de luces durante el día. El informe sostiene que, aunque desde 2013 viene aumentando el uso de luces diurnas reglamentarias, para 2016 solo 4 de cada 10 vehículos las usaban.

Las motos y los cascos. La ANSV registra a escala nacional un crecimiento sostenido en el uso del casco desde 2011 hasta 2014, mostrando estabilidad hacia 2016. Pero con ese incremento, solo 6 de cada 10 motos observadas circula con todos sus ocupantes protegidos con cascos.

Foto: Agencia Nacional de Seguridad Vial

Por otro lado, los relevamientos evidencian que el norte argentino es la región que menos elementos de seguridad vial usa. El dato adquiere gravedad cuando observamos que esta es la región que presenta la tasa más altas de motorización motovehicular y tiene un escaso uso del casco.

“En este marco, se visualiza el desafío de continuar realizando campañas de concientización focalizadas en el uso del casco y en el desarrollo de planes locales de seguridad vial con énfasis en el motociclista”, recomienda el estudio sobre la Situación de la Seguridad Vial en Argentina.

Como ocurre con los cinturones de seguridad, el uso del casco por parte del conductor incide positivamente en su uso por parte del resto de los ocupantes de la moto.

Por último, solo 4 de cada 10 motos utilizan las luces diurnas reglamentarias. Siendo las regiones del NEA y el NOA las que registran los niveles más bajos de uso de luces.

Vale subrayar que el uso de elementos de seguridad vial en vías urbanas es menor al que se da en ámbitos ruteros, si bien en éstos últimos tampoco se alcanza un nivel de uso deseable.

Tras analizar estas variables la ANSV sostiene “que los comportamientos viales en Argentina se caracterizan por altos niveles de transgresión a las normas de tránsito. Transgresión asociada, por un lado, a cuestiones percibidas del contexto y, por el otro, con cuestiones actitudinales como la falta de hábito, creencias instaladas en torno a la conducción, y aspectos sensoriales que afectan el uso de elementos de seguridad vial. Todo esto, como se pudo observar, se enmarca en una cultura argentina caracterizada por la falta de apego a la ley”.

Las provincias con más siniestros

El diagnóstico de la situación de la seguridad vial en Argentina permitió establecer que en el país existen dos zonas altamente comprometidas con la seguridad vial. Una zona que concentra la mayor cantidad muertos por siniestros viales: el Área Metropolitana de Buenos Aires y la región pampeana. Y otra donde en términos relativos se observan las tasas más elevadas de mortalidad: el norte argentino.

Entrá y mirá los datos de tu provincia

En el marco de un país federal, la ANSV se ha propuesto una serie de desafíos a escala nacional: continuar impulsando la creación de observatorios viales en todo el territorio, investigar temáticas aún no exploradas que permitan brindar soluciones y promover mejoras en las normas legales con el objetivo de incrementar la eficiencia y efectividad de los controles.

Mendoza lo está logrando

En esta provincia, la tasa de uso de elementos de seguridad vial es muy superior a la media nacional.

Por eso la ANSV decidió investigar los factores que lo hicieron posible, con el fin de elaborar un manual de buenas prácticas de gestión que pudiera ser compartido con el resto de las jurisdicciones que quieran generar cambios positivos en materia de seguridad vial en sus territorios.

De ese relevamiento se desprende que en Mendoza, 8 de cada 10 conductores utilizan el cinturón de seguridad, mientras sólo 3 de cada 10 ocupantes traseros lo hacen. Así, la provincia exhibe los niveles de uso de cinturón más altos del territorio nacional.

Es importante considerar que, según la OMS, el uso del cinturón de seguridad disminuye el riesgo de muerte de los ocupantes delanteros de un vehículo entre 40% y 50%, y entre 25% y 75% el de los pasajeros de asientos traseros.

Foto: Gobierno de Mendoza

Al igual que con el uso del cinturón, el uso de sistemas de retención infantil apropiados en la provincia de Mendoza es superior a la media regional y nacional, alcanzando al 71,3% de los niños entre 0 y 4 años que se trasladan en la parte de atrás del auto.

En el mismo sentido, las OMS, observa que los medios de sujeción de niños, si se instalan como es debido y se usan correctamente, reducen un 70% las muertes de los menores de un año, y entre 54% y 80% las de los niños de corta edad.

Lo mismo ocurre con el uso de casco por parte de los motociclistas. Puede reducir el riesgo de muerte casi un 40%, y el riesgo de un traumatismo grave en más del 70% (OMS). En Mendoza 9 de cada 10 personas que van en moto usa casco.

En cuanto a circular con luces encendidas, se observó que solo 4 de cada 10 vehículos de 2, 4 o más ruedas lo hace a nivel nacional. Mientras que en la provincia de Mendoza, la tasa de uso asciende al 88,4% entre vehículos de 4 (o más ruedas) y al 82,3% entre vehículos de 2 ruedas.

No obstante este decrecimiento, la tasa de mortalidad en Mendoza (14,4) fue superior a la tasa registrada para el total nacional (12,7) para el año 2016, evidenciando la problemática que debe seguir enfrentando la provincia en cuanto a la siniestralidad vial. Es más, en Mendoza, el 44.3% de los muertos por siniestros viales tienen entre 15 y 34 años.

Las medidas que implementó

Para lograr estos avances, Mendoza sancionó una ley de tránsito que priorizó la obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad, casco y luces reglamentarias, generando concientización y acciones concretas para incrementar el nivel de utilización por parte de los ciudadanos.

Luego, la provincia buscó el consenso entre los diferentes municipios, prohibiendo legalmente que éstos pudieran entrar en conflicto con la normativa provincial, la cual adhería en espíritu a la normativa nacional.

Esta coordinación de prioridades favoreció la creación y designación de los órganos intervinientes en la gestión y control de la seguridad vial, aspecto que fue clave para implementar los mecanismos de control y sanción de manera efectiva.

Foto: Agencia Nacional de Seguridad Vial

También se trabajó en preparar a la ciudadanía en la aceptación de los nuevos requerimientos viales, cuestión que se vuelve esencial cuando de lo que se trata es de la modificación de conductas socialmente arraigadas.

Además, hubo un período de gracia que incluyó mecanismos para hacer más accesible la adquisición de elementos de seguridad. Tras el cual se desplegaron fuertes controles a los vehículos, con sus consecuentes sanciones, generando visibilidad del poder de fiscalización en las calles para generar mayor legitimidad.

Foto: Gobierno de Mendoza

El estudio sobre Mendoza concluye enumerando los próximos desafíos: “la provincia registra una tasa de mortalidad por siniestros de tránsito más alta que la nacional, que podría estar explicado por otros factores de riesgo no estudiados hasta el momento como, por ejemplo, el exceso de velocidad, el consumo de alcohol previo a la conducción, o las distracciones al conducir”.

Con el potencial de llegar a todo el país, la ANSV lanzó hace pocas semanas la Red Federal de Asistencia a Víctimas y Familiares de Víctimas de Siniestros Viales. El organismo brinda asesoramiento legal, psicológico, social y de rehabilitación en la post emergencia vial. Nuclea provincias, municipios y organismos privados, que ponen a disposición sus recursos y articulan a nivel interjurisdiccional.

Para Ema Cibotti, como mamá de una víctima de la violencia vial, la Red Federal de Asistencia a Víctimas y Familiares de Víctimas de Siniestros Viales es un logro enorme. “Porque lo peor es el día después. No sabés qué hacer y en general las decisiones que tomas no son las mejores”, explica en tono suave. Como repite varias veces ella misma durante la entrevista: “modificar los hábitos sociales que producen la violencia vial es un trabajo colaborativo a largo plazo. Tenemos que ser tenaces y no bajar los brazos”.

Sociedad | 21 de marzo de 2019

De qué trata la Iniciativa Spotlight contra femicidios presentada por el gobierno

En un acto oficial en el Centro Cultural Kirchner, el presidente Mauricio Macri anunció el lanzamiento de la Iniciativa Spotlight para eliminar violencia contra las mujeres y niñas. Junto a representantes de la Unión Europea y las Naciones Unidas, el Presidente informó que se hará una inversión de $5 millones de euros para la implementación de la primera fase del programa. “La violencia contra las mujeres es uno de los desafíos más urgentes de la humanidad”, declaró Macri en su discurso.

De qué trata la iniciativa. La Iniciativa Spotlight es una alianza entre la Unión Europea, las Naciones Unidas, y distintos países que busca eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas en el mundo. Pone especial énfasis en tratar temas de violencia doméstica, violencia sexual, trata de personas, y la explotación sexual y económica de las mujeres. Es una iniciativa global que prevé una inversión de por lo menos $500 millones de euros, con la Unión Europea como principal contribuyente.

Por qué Argentina. La Iniciativa Spotlight se llevará a cabo en diversos países alrededor del mundo. En América Latina, se implementará en Argentina, El Salvador, Guatemala, Honduras y México. Durante el anuncio oficial en el CCK, representantes de la UE y la ONU destacaron el compromiso demostrado del Estado argentino hacia temas de violencia de género. Algunas de las políticas que resaltaron fueron el Primer Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres y la sanción de la Ley Brisa y la Ley Micaela en 2018.

Cómo será la implementación. La iniciativa tendrá dos fases. Durante la primera (diciembre de 2018 a diciembre de 2020), se trabajará a nivel nacional y con las provincias de Buenos Aires, Salta y Jujuy, las cuales fueron seleccionadas por sus altas tasas de femicidios. La segunda etapa será hasta finales del 2022 y se contempla una inversión total de $8 millones de euros para ambas etapas. Del total de la inversión, el 10% se asignará a un fondo para proyectos impulsados por organizaciones de la sociedad civil.

Cuáles son algunos de los proyectos. Durante el acto oficial, se dieron a conocer dos iniciativas concretas que se llevarán a cabo en el marco de Spotlight. La primera, en Jujuy, involucrará la creación de servicios móviles para mujeres indígenas que viven en la puna jujeña y no pueden acceder de otra manera a asistencia en casos de violencia. La segunda, en Salta, implementará la digitalización de toda la información sobre casos de violencia de género, creando un registro único y coordinado sobre el tema. Este registro estará disponible en Español y en lengua Wichí.

Ejes de trabajo. El esquema de trabajo apunta a:

  • Reforzar los sistemas de recolección de datos sobre femicidios.
  • Mejorar la prevención de la violencia.
  • Acompañar a las víctimas a través de servicios de atención accesibles en los que puedan confiar.
  • Apoyar a la sociedad civil en sus iniciativas para lograr la erradicación de la violencia.
  • Fortalecer las capacidades de las instituciones y del Estado para el diseño e implementación de políticas públicas que den respuesta a la violencia.
  • Desarrollar un marco legislativo con leyes específicas y ajustadas a las convenciones y estándares internacionales.

La violencia de género en Argentina en datos. Fuente: Ministerio de Seguridad de la Nación y Defensor del Pueblo de la Nación.

  • Cada 32 horas una mujer es víctima de femicidio.
  • En 2017, ocurrieron 274 femicidios en todo el país.
  • Las provincias con las tasas más altas de femicidio son Salta, Santiago del Estero, Jujuy y Formosa.
  • En el 72,7% de los casos, el femicidio ocurrió en el domicilio particular de la víctima.
  • El 61,7% de las víctimas tenían una relación de pareja íntima con el femicida, y el 18,6% tenían relación familiar.
  • En 2017, la cantidad de hijos menores y personas a cargo de las víctimas de femicidios fue 206.

Si vos o alguien que conocés vive alguna situación de violencia, llamá gratis a la línea 144

Sociedad | 22 de marzo de 2019

Foto: ONU | Intervención: Pablo Domrose

Acceso al agua: el desafío de no dejar a nadie atrás

Abrimos la canilla y el agua sale, tanto que casi no nos damos cuenta que esa no es, aún la realidad de todos. Tres de cada 10 personas en el mundo carecen de acceso a servicios de agua potable seguros, según Naciones Unidas (ONU). El desafío está ante nosotros: garantizar el acceso y no dejar a nadie atrás.

Desde 1993, cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. Una excusa para generar conciencia sobre la importancia del recurso. Una oportunidad para tomar medidas para cambiar la situación. Si bien son múltiples los problemas asociados al agua, hay uno que es la columna vertebral de todos: la falta de acceso.

Unas 2100 millones de personas viven sin agua potable en sus hogares. Más de 700 niños menores de cinco años mueren todos los días de diarrea, a causa del agua insalubre o un saneamiento deficiente. Casi dos tercios de la población mundial padecen escasez grave de este recurso durante al menos un mes al año. Las cifras de ONU reflejan un estado de situación preocupante. Convocan a tomar conciencia del poder y la urgente necesidad de cada gota.  

Un lema con propósito

Detrás de esos números hay personas. Individuos que no sólo sufren la falta de acceso al agua sino a sus problemas asociados: pobreza, afectaciones en la salud, dificultades económicas, falta de sostenibilidad ambiental. Por eso, este año se adoptó la promesa central de la Agenda 2030 al Día Mundial del Agua: “No dejar a nadie atrás”. Su razón es obvia: todo el mundo debe beneficiarse del progreso del desarrollo sostenible.  

En esa lucha por acceder al agua, hay grupos que son marginados: las mujeres, los niños, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, entre otros. El sexo y el género; la raza, etnia o religión; la edad o el estado de salud; el lugar de residencia o la situación económico-social; la degradación del ambiente y los flujos migratorios se constituyen como motivos de discriminación ante los cuales esas personas resultan desfavorecidas en el acceso al agua potable. Por eso la meta es no dejar a nadie atrás.

Soluciones locales para un problema global

Antonella Vagliente se preocupó por el agua desde su infancia en Córdoba. Rápidamente se convirtió en una referente del tema a nivel nacional e internacional. La experiencia le permitió hacer un diagnóstico sobre las soluciones que se proponían. “Había becas para estudiar, o concursos para ganar un grant para determinado proyecto. Brindar sólo conocimiento y asesoramiento técnico es un apoyo parcial. Otorgar financiamiento ayuda mucho, pero también es un apoyo incompleto. Hacía falta oportunidades para que los jóvenes pudiesen implementar las soluciones de agua para beneficiar a sus comunidades”, cuenta a RED/ACCIÓN desde Bruselas, Bélgica, donde vive.  

Junto con otros 15 jóvenes profesionales de distintos países, creó en 2015 Young Water Solutions. La organización ofrece un fellowship, es decir un paquete de apoyo con capacitación, mentoreo y financiamiento dirigido a jóvenes de entre 18 y 30 años de países en desarrollo que emprendan socialmente en soluciones de agua y saneamiento. “Por falta de experiencia o de herramientas suficientes, se ha dejado atrás a los jóvenes, se los ha excluido de un montón de grupos”, explica Vagliente.

La mitad de los beneficiarios del programa proceden de las comunidades que sufren la problemática de acceso al agua. ¿El motivo? “Hay una constancia en la falta de mantenimiento. Muchos proyectos de agua que se hicieron hace décadas o años, no cuentan luego con una estrategia de conservación. Algunas organizaciones proveen sistemas de agua y luego se van, dejando a millones de comunidades con un sistema que está roto”, explica la joven argentina.

En ese “No dejar a nadie atrás”, Vagliente destaca que las mujeres son uno de los grupos más vulnerables. Según el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2019 presentado esta semana por la Organización de ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en 25 países del África Subsahariana las mujeres pasan por lo menos 16 millones de horas al día acarreando agua, mientras que los hombres pasan seis millones de horas y los niños cuatro millones de horas en la misma tarea. En esa región se encuentra Kenia, un país del que procede una de las fellows: Elizabeth Ntukai. Como mujer miembro de la tribu Masai, madre de tres hijos y con estudios secundarios, a sus 25 años desarrolló un proyecto pensado para beneficiar a otras mujeres: Maji Mamas, un emprendimiento social que emplea a mujeres de la comunidad para hacer bloques -simil ladrillos de adobe- con técnica tradicional y fabricar tanques de recolección de agua de lluvia y letrinas de pozo. Vagliente ha observado la brecha de género en la problemática del agua desde sus inicios en Argentina con la iniciativa que co-fundó SedCero, que hoy beneficia a 8000 personas en el Gran Chaco Americano. La historia de Elizabeth es para ella representativa de la situación en la cual nos encontramos aún hoy en 2019: “Sólo a partir de empezar a trabajar con su empresa, sólo ahí, Elizabeth empezó a ser respetada por la comunidad”.

La primera convocatoria al fellowship de la organización, recibió 800 aplicaciones de 95 países. Como Elizabeth, los otros 19  jóvenes de África, América Latina, Asia y Europa que ya se vieron beneficiados con el programa, recibieron capacitación en Europa y cinco mil euros de capital semilla. Sus iniciativas son de lo más diversas: cisternas con botellas plásticas de descarte, filtros de agua con distintos diseños y utilidades, baños públicos, sistemas de agua por bombeo solar o humedad del aire, entre otros. Con el reciente apoyo del gobierno de Suiza, la iniciativa va por más. “No se trata sólo de ideas, sino de poder transformar esos emprendimientos en empresas sociales, en modelos de negocio que tengan un impacto positivo”.  

El caso de Ciudad del Cabo y su “Día Cero”

Los títulos de un futuro apocalíptico parecían encontrar su correlato real durante el año pasado en Ciudad del Cabo. El “Día Cero”, el 4 de junio de 2018, estaba por llegar. La histórica sequía y la escasez de agua, las dificultades en la gestión pública y la urbanización sin control obligaban a la ciudad a tomar la drástica decisión de cerrar sus canillas. Cada habitante pasaría a depender de la recolección de 25 litros de agua por día. ¿Era mucho o poco? Una descarga del inodoro utiliza nueve litros de agua. Una ducha de cinco minutos emplea 100.

El conjunto de medidas implementadas para evitar esa situación tuvo su efecto positivo y continúa. Vivir con no más de 50 litros de agua por día, bañarse menos seguido o con un balde, no lavarse el pelo, no lavar el auto, no tirar la cadena en cada oportunidad. Empresas que invirtieron en tecnologías alternativas como tratamiento de aguas residuales o desalinización. Tarifas más elevadas y menor presión de agua, desde la ciudad. Todo ello permitió que no llegase el “Día Cero” o que, al menos, se prolongue un tiempo más. “El mayor contribuyente al ahorro de agua fue un cambio de comportamiento desde los residentes individuales a las grandes empresas”, cuenta Bianca Capazorio, portavoz de Beverley Schafer, ministra de Oportunidades Económicas en el Cabo Occidental, provincia cuya capital es Ciudad del Cabo. “Se logró reducir a la mitad el consumo de agua pasando de 1200 millones de litros por día en 2015 a alrededor de 511 millones de litros en el punto más alto de la crisis de sequía”, agrega.

Desde Sudáfrica, Capozorio explica que la crisis del agua tuvo un impacto negativo en actividades económicas tan importantes como el turismo, pero también generó iniciativas comunitarias: “Una estación de radio local, SmileFM, inició la campaña Water Warriors para animar a los residentes a ahorrar el agua”. La joven vocera es consciente de la realidad actual: “La gente se ha adaptado a usar menos agua y, aunque los niveles de las represas de la ciudad han mejorado, el uso del agua sigue siendo menor y no ha regresado a los niveles anteriores a la sequía. La gente es consciente de que lo peor aún no está detrás de nosotros”.

Capozorio reflexiona sobre la problemática y el aprendizaje que deja para todo el mundo: “El agua es vital para la supervivencia. La sequía en la provincia ha demostrado el tipo de impacto que la falta de agua puede tener en las personas, las comunidades, la economía, la creación de empleos y la agricultura. El impacto de la escasez de agua en esta región ha sido masivo y, como tal, un tema como ‘No dejar a nadie atrás’ es particularmente importante”.

La realidad argentina

Siete millones de personas no tienen acceso a agua segura en Argentina. Un millón de ellas pertenecen a poblaciones rurales. Las cifras condicen con los datos globales de ONU: el 80% de las personas del mundo que tienen que usar fuentes de agua no seguras o no protegidas vive en zonas rurales.

Tras años de impulsar el Movimiento Agua y Juventud, el director ejecutivo del Capítulo Argentino del Club de Roma, Gonzalo del Castillo promueve proyectos en el que se entregan capacidades a los miembros de la comunidad para desarrollar soluciones  en escuelas rurales o centros comunitarios con tecnologías apropiadas, de bajo costo, que duren en el largo plazo.

Con financiamiento del sector privado, próximamente se llevarán soluciones a cuatro comunidades de Santiago del Estero y Salta, que incluyen obras de aljibes, filtros de agua y sistemas de bombeo manual. “El Plan Nacional de Agua -que busca garantizar el derecho al agua potable y al saneamiento- es prometedor, pero está dirigido a áreas urbanas y periurbanas; deja atrás a un millón de personas de comunidades rurales”, explica del Castillo. Para él, el gran desafío en la Argentina es la visibilización: “Hay que visibilizar a ese millón de personas para que la sociedad tome conciencia. Por eso trabajamos para llegar allí donde el Estado no llega”.

El joven médico Nicolás Wertheimer coincide con el diagnóstico: “El principal problema del acceso al agua en la Argentina es que justamente no se sabe mucho sobre él”. Tras años de ver los impactos de las deficiencias en el acceso a un agua no segura en la salud de sus pequeños pacientes, decidió dejar el trabajo en hospital y crear su propia empresa social. En una labor articulada con el sector público y privado, desde 2015, Agua Segura acerca soluciones concretas a escuelas rurales, periurbanas y urbanas, centros comunitarios y hogares. Las soluciones van desde el empleo de tecnología, con sistemas de filtración, recolección de agua de lluvia y protección de vertientes; hasta la promoción de la educación como una herramienta para el cambio con información sobre el empleo de las soluciones, los hábitos saludables para prevenir enfermedades y la comprensión sobre el ciclo del agua.

“Desde que empecé con Agua Segura, noté que hay más actores trabajando en la temática y es más fuerte su presencia en la agenda del sector público. Pero aún el principal desafío en el país es la diversidad de fuentes de agua y la dispersión de las distintas localidades, donde hace muy complejo abastecer a comunidades por su falta de organización territorial”, analiza Wertheimer.  

Involucrarse más allá de cerrar la canilla

Los referentes consultados coinciden en que cada individuo puede aportar a la temática de múltiples formas. “Contacten a las organizaciones de sus países que estén trabajando en proyectos de agua y pregúntenles qué necesitan”, aconseja Vagliante y describe: “Se puede contribuir donando tiempo o aportando dinero para apoyarlas financieramente”.

La joven argentina agrega una recomendación: “Cada producto tiene una huella hídrica detrás, una cantidad de agua que se utiliza a lo largo de todo el proceso de producción. Presten atención a eso. Como consumidores, tiene mucho poder a la hora de elegir qué comprar”.

Para del Castillo, el cambio es más profundo: “El simple hecho de tener conciencia sobre la importancia del agua en tanto fundamento de vida hará que estén predispuestos a no usar el agua en exceso. Es un cambio que tiene que ir más allá de una fecha en particular”.

Actualidad | 22 de marzo de 2019

El accidente del Boeing 737 MAX 8, explicado

QUÉ PASÓ. El 10 de marzo, un Boeing 737 MAX 8 de Ethiopian Airlines se estrelló en Adis Adeba, la capital etíope, seis minutos después de despegar. No hubo sobrevivientes: murieron 157 personas. El accidente fue relacionado rápidamente con otro similar, ocurrido el 29 de octubre de 2018, cuando, 12 minutos luego del despegue, un avión del mismo modelo, de Lion Air, cayó al mar de Java en Indonesia. Hubo 189 víctimas.

REPERCUSIÓN ECONÓMICA. Un día después de la catástrofe de Adis Adeba, China e Indonesia prohibieron que el 737 MAX 8 y el 737 MAX 9 volaran en sus territorios, y las acciones de Boeing se hundieron en Wall Street un 11%, lo que significó su mayor caída desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York (uno de los aviones estrellados contra las Torres Gemelas había sido un Boeing 767-223 ER).

La empresa perdió 27 mil millones de dólares en capitalización, y ese día lanzó un comunicado que decía: “Ahora mismo, con la información que poseemos, no tenemos base suficiente para publicar nuevas perspectivas de futuro a los mercados”.

Días después, Donald Trump lanzó una orden ejecutiva para detener los 737 MAX 8 y 9 en Estados Unidos (algo que ningún otro presidente estadounidense había hecho jamás) y Aerolíneas Argentinas puso en pausa sus cinco aeronaves de este modelo, lo mismo que hicieron alrededor de otras 3.000 compañías alrededor del mundo.

ERROR EN EL DISEÑO. El modelo fue lanzado al mercado en 2017, en competencia con el Airbus 320, y es una actualización de un modelo anterior, el Boeing 737 NG, respecto del que el MAX es más económico porque reduce el consumo de combustible en un 15%. Entre sus novedades está la ubicación de los motores (que son más grandes), que es más elevada. Y eso cambió también la aerodinámica del avión, una variable delicada.

QUÉ FALLÓ. La consecuencia es que el 737 MAX tiene una tendencia a sobreelevar la “nariz” en las primeras fases del vuelo, apenas después del despegue. Para evitar que la nariz exceda los límites de seguridad, Boeing instaló un sistema corrector con sensores externos. Se llama MCAS: Maneuvering Characteristics Augmentation System. Pero esos sensores parecen haber fallado en Etiopía y en Indonesia, indicándole información errónea a la computadora del avión.

Ésta procedió a bajar la nariz del avión, apuntándola hacia la tierra. Aparentemente, ni siquiera desconectando el piloto automático hubo solución: en ambos casos, los pilotos lucharon contra el avión sin saber cuál era la causa exacta del problema.

“Los pilotos en general desconocíamos la existencia de este sistema que actúa sobre los mandos”, dice Martín Villagra, un piloto argentino que trabaja en temas de seguridad aérea y que ha comandado un Boeing 737 MAX 8. “El manual del avión, el Flight Crew Operationss Manual, tiene 2.500 páginas y en ningún lugar dice nada sobre este sistema que mueve los mandos incluso cuando estamos volando en control manual”.

Algunos especialistas, críticos con Boeing, dicen que la compañía promovió capacitaciones insuficientes para los pilotos y no hizo todo lo que estaba a su alcance para prevenir este tipo de accidentes con el MAX 8 desde un principio. La compañía se apresuró en obtener la certificación del Departamento de Transporte de los Estados Unidos, y en ese apuro habría resignado, indirectamente, seguridad.

Al mismo tiempo, los aviones están ofreciendo a los pilotos de todo el mundo una experiencia de vuelo cada vez más automatizada (también los de Airbus), y eso no siempre es lo mejor.

“La automatización ha sido positiva: hay cada vez menos accidentes”, dice el piloto Villagra. “Pero los pocos accidentes graves que hay ahora se deben a la automatización y a la no comprensión del piloto de lo que está haciendo el avión”.

QUÉ HARÁ BOEING. Boeing, que atraviesa un momento económico muy crítico, debe elegir ahora entre rediseñar la aerodinamia del 737 MAX (lo que sería crear un nuevo modelo) o hacer apenas un upgrade en el software de la nave (lo que estaría muy mal visto por los especialistas en seguridad aeronáutica).

Opinión | 22 de marzo de 2019

El desafío de regular la Inteligencia Artificial

Masayoshi Son, CEO del conglomerado multinacional japonés SoftBank y un entusiasta inversionista en Inteligencia Artificial (IA), dijo recientemente que su compañía busca “desarrollar robots cariñosos que puedan hacer sonreír a las personas”. Pero si la IA realmente logra hacer que las personas sean más felices, y de paso ayuda a construir una mejor sociedad, tenemos que ponernos de acuerdo acerca de como regularla.

En los márgenes de la última reunión del Foro Económico Mundial en Davos, el ministro de comunicaciones e información de Singapur anunció discretamente el lanzamiento del primer marco nacional del mundo para la gobernanza de la inteligencia artificial. Si bien los medios del planeta se han dado un festín con este anuncio, su significado va mucho más allá de Singapur o el pueblo suizo donde se hizo público. Es un ejemplo que el resto del mundo debe seguir urgentemente, y sobre el cual sentar las bases del futuro.

En los últimos años, a través de la iniciativa estatal AI Singapore, el gobierno de Singapur ha estado trabajando para posicionar al país como el líder mundial en el sector de la IA. Y ha hecho sólidos avances: junto con Shanghái y Dubái, Singapur atrajo la mayor parte de las inversiones destinadas a IA el año pasado. Según una estimación reciente, la inversión en IA debería hacer que Singapur duplique el tamaño de su economía en 13 años, en lugar de 22.

Por supuesto, la IA se extiende por todo el mundo. Según un informe reciente de McKinsey, la IA podría sumar hasta el 16% del crecimiento mundial del PIB para 2030. Considerando su potencial, se está intensificando la inversión e innovación en IA, y se puede predecir que Estados Unidos y China irán a la vanguardia. Sin embargo, hasta ahora ningún gobierno ni entidad supranacional ha buscado desarrollar los mecanismos de gobernanza necesarios para aprovechar al máximo el potencial de la IA, además de manejar sus riesgos.

Esto no se debe a que los gobiernos consideren trivial la IA, sino que para hacerlo las autoridades y corporaciones tienen que abrir una caja de Pandora de preguntas pendientes. Piénsese en el impacto social de la IA, mucho más difícil de cuantificar y, de ser necesario, mitigar, que sus efectos económicos. Por supuesto, las aplicaciones de IA en sectores como el de la salud pueden ofrecer importantes beneficios sociales. Sin embargo, los gobiernos y corporaciones no han internalizado el potencial de uso indebido o manipulación de los datos que reúnan para estas aplicaciones y que puede originar riesgos mucho mayores que aquellos relacionados con escándalos pasados de privacidad de la información, además de los daños a su reputación.

Como se observa en otro informe de McKinsey, “la realización del potencial de la IA para mejorar el bienestar social no ocurrirá de manera natural”. Para tener éxito se necesitarán “intervenciones estructurales de las autoridades, combinadas con un mayor compromiso de los participantes de la industria”. Por más que los gobiernos y las autoridades quieran demorar estas medidas, no se debe subestimar los riesgos de eso conllevaría, también para su propia reputación.

De hecho, en tiempos en que muchos países enfrentan una crisis de confianza en el gobierno, fortalecer la gobernanza de temas relacionados con la IA es, de muchas maneras, tan importante como enfrentar los fallos de gobernanza corporativa o política. Después de todo, como lo expresara en 2018 el Director Ejecutivo de Google, Sundar Pichai, “la IA es una de las cosas más importantes que la humanidad está desarrollando en la actualidad. Es más profunda que, no sé, la electricidad o el fuego”.

La Comisión Europea parece ser uno de los pocos actores que así lo reconocen, tras publicar a fines del año pasado un “esbozo de pautas éticas para una IA fiable”. Mientras las pautas de Singapur se centran en fomentar la confianza del consumidor y garantizar el cumplimiento de estándares de tratamiento de datos, el modelo europeo aspira a dar forma a una IA centrada en el ser humano con una finalidad ética.

Sin embargo, ni el marco de gobernanza de la IA de Singapur ni las pautas preliminares de la UE dan respuesta a una de las preguntas más fundamentales sobre la gobernanza de la IA: ¿dónde recaen la propiedad del sector de la IA y la responsabilidad de ella y sus tecnologías relacionadas? Esta pregunta expone el problema fundamental de la responsabilidad de la IA, y de si significa un enorme avance social o nos mete en un sistema kafkiano de apropiación y manipulación de datos.

Las pautas de la UE prometen que “se implementará un mecanismo que permita a todos los interesados apoyar y registrarse formalmente en las Pautas, de manera voluntaria”. El marco de Singapur, también voluntario, no aborda el tema para nada, aunque las recomendaciones apuntan claramente al sector corporativo.

Si la IA ha de proporcionar progreso social, la responsabilidad de su gobernanza tendrá que ser compartida por los sectores público y privado. Para este fin, las corporaciones que desarrollen aplicaciones de IA o inviertan en ellas deben establecer vínculos sólidos con sus usuarios últimos y los gobiernos deben ser explícitos en el grado en que se comprometen a proteger a los ciudadanos de tecnologías potencialmente dañinas. De hecho, un sistema de responsabilidad compartida para la IA representará una prueba de fuego para el modelo de “capitalismo de partes interesadas” que se debate hoy.

La tensión de lo público frente a lo privado no es la única que debemos afrontar. Como señalara una vez Francis Fukuyama, “a medida que se despliega la tecnología moderna, da forma a las economías nacionales de un modo coherente, entrelazándolas en una vasta economía mundial”. En una época en que los datos y la tecnología fluyen libremente y traspasan fronteras, es posible que el poder las de las políticas nacionales para gestionar la IA sea limitado.

Como han mostrado los intentos de gobernanza de Internet, será todo un reto crear una entidad supranacional para regir la IA, debido a imperativos políticos en conflicto. En 1998, la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN), con base en Estados Unidos, se creó para proteger la Internet como bien público, garantizando a través del mantenimiento de las bases de datos la estabilidad y seguridad del funcionamiento de la red.

Sin embargo, cerca la mitad de los usuarios mundiales de Internet todavía sufren censura en línea. Lo muchísimo que hay en juego con la IA subrayará el desafío de crear una entidad supranacional, a medida que los líderes tengan que abordar asuntos políticos similares, y potencialmente incluso más complejos.

Masayoshi Son, Director Ejecutivo del conglomerado multinacional japonés SoftBank y entusiasta inversionista en IA, declaró hace poco que su compañía busca “desarrollar robots afectuosos que hagan sonreír a la gente”. Para lograrlo, los gobiernos y el sector privado tienen que concebir modelos de colaboración sólidos para regir la IA de importancia crítica de hoy. El resultado será decisivo para saber si la humanidad prevalecerá en la creación de tecnologías de IA que nos beneficien sin destruirnos.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Alissa Amico es Directora Ejecutiva de GOVERN, el Centro de Gobernanza Económica y Corporativa.

© Project Syndicate 1995–2019.

Vida Cotidiana | 22 de marzo de 2019

Ilustración: Antoine Corbineau / The New York Times

Las tres reglas para liderar una reunión

Todos hemos estado atrapados en una mala reunión. Llegas a tiempo solo para que la reunión comience con 10 minutos de retraso. ¿La agenda? Poco clara. ¿La persona a cargo? También. Nada está realmente decidido y la reunión concluye, mientras lamentas en silencio la hora perdida. Hay una mejor manera. Aquí te pasamos las tres estrategias que necesitas ya mismo:

  • ESTABLECER LA AGENDA: puede parecer un requisito obvio, pero muchas reuniones comienzan sin un claro sentido de propósito. La agenda se puede resumir en una hoja impresa, escribirse en una pizarra o discutirse explícitamente desde el principio, pero todos deben saber por qué se han reunido y qué se supone que deben lograr.
    “Si no tengo una agenda frente a mí, me voy”, dice Annette Catino, directora ejecutiva de QualCare Alliance Network. “Si no sé por qué estamos en la reunión y usted no sabe por qué estamos allí, entonces no hay razón para una reunión”.
  • COMIENCE A TIEMPO / TERMINE A TIEMPO: Al establecer las reglas informales de una organización, los empleados responden a la persona que se encuentra en la oficina de la esquina. Si esa persona quiere que las reuniones comiencen a tiempo, las reuniones comenzarán a tiempo.
    “Si la reunión es a las 8, no llegas a las 8:01, llegas a las 8, porque la reunión comenzará a las 8”, dice Terry Lundgren, el presidente de Macy’s.
    Tan importante como comenzar a tiempo es terminar a tiempo. Un tiempo final definitivo ayudará a garantizar que se cumpla con lo que está en su agenda y que las personas regresen a su trabajo rápidamente.
  • TERMINE CON UN PLAN DE ACCIÓN: deje los últimos minutos de cada reunión para discutir los próximos pasos. Esta discusión debe incluir decidir quién es responsable de qué y cuáles son los plazos. De lo contrario, todo el tiempo que pasara en la reunión será en vano.
    A Shellye Archambeau, directora ejecutiva de MetricStream, una firma que ayuda a las compañías a cumplir con los estándares de cumplimiento, le gusta terminar sus reuniones preguntando: “¿Quién tiene el balón?”
    “Cuando estás jugando un deporte y te lanzan la pelota, tienes la pelota y ahora tienes el control de lo que sucede a continuación”, dice. “Es tuyo. Se convierte en un concepto muy visible para asegurarse de que realmente hay propiedad para asegurar que las cosas se hagan “.

© 2019 The New York Times

Harvard Business Review | 22 de marzo de 2019

Cuál es el impacto de la automatización según el tipo de trabajo

¿Qué tanto amenaza la automatización a los trabajadores? Un nuevo estudio, realizado por uno de nosotros (James Bessen) junto con Maarten Goos, Anna Salomons y Wiljan van den Berge, brinda la primera evidencia cuantitativa a gran escala de cómo la automatización afecta a los trabajadores de manera individual. Se usaron datos gubernamentales de 36.000 empresas en los Países Bajos, en el periodo del 2000 al 2016, cubriendo aproximadamente a cinco millones de trabajadores por cada año.

El estudio ilustra una imagen de la automatización, que no respalda las opiniones más alarmistas. El 9% de los trabajadores de la muestra están empleados en firmas que realizan grandes inversiones en automatización cada año. Sin embargo, relativamente pocos trabajadores resultan afectados negativamente. Solo un 2% de los trabajadores de planta en empresas, que se están automatizando, se van ese año como resultado de la automatización; después de cinco años, un 8.5% se habrá ido (No podemos diferenciar entre quienes deciden irse y quienes son despedidos).

Aquellos que se van sufren significativos costos económicos, principalmente debido a las consecuencias del desempleo. Esto afecta tanto sus prospectos económicos como su bienestar en general. Además, aunque los programas de asistencia, como el seguro de desempleo, suelen plantearse como la forma de atender estos costos, nuestros datos confirman que los mismos no se acercan ni siquiera al ingreso que pierden los trabajadores.

Esta carga cae con mayor frecuencia en trabajadores altamente educados y con altos salarios. Al contrario de lo que supone el sentido común, ellos son quienes tienden a salir con mayor frecuencia de las compañías como resultado de la automatización, aunque también parecen encontrar nuevos trabajos con más rapidez. Por lo tanto, los efectos son más severos para trabajadores con salarios más bajos.

En la muestra se observa que cada año solo un 0,7% de todos los trabajadores en promedio dejan sus empresas a causa de la automatización. En contraste, en los Países Bajos, cada año entre un 3,5% y un 7,2% pierden su trabajo en recortes masivos (En los Estados Unidos, la tasa comparable es de 4,4%).

El verdadero impacto de la automatización es en el ingreso y en el tiempo que la persona se pasa desempleada. Después de un pico, los trabajadores de planta pierden aproximadamente 3.800 euros en salarios durante un periodo promedio de 5 años (aproximadamente el 9% del ingreso de un año). Las contrataciones más recientes también experimentan un impacto negativo, pero de solo un 3% del ingreso anual. Solo un 12% de esas pérdidas son compensadas por el pago de desempleo, apoyos sociales o de discapacidad, lo que es comparable al monto que los trabajadores reciben después de un despido masivo. 

Por lo tanto, se puede concluir que el peso de la automatización sobre los trabajadores es menor al creado por los despidos masivos y cierres de plantas, que se originan a partir de situaciones como la reducción en la demanda o la quiebra. Aun así, la carga que experimentan los trabajadores afectados es substancial, y los actuales programas de seguridad social no les están brindando mucha seguridad económica. Asimismo, por supuesto, el impacto de la automatización podría empeorar en el futuro. Posteriores investigaciones mostrarán lo que le sucede al empleo neto tras la automatización, y a los trabajadores contratados después de esta.

James Bessen es director ejecutivo de la Technology and Policy Research Initiative en la Boston University School of Law. James Kossuth es el director asociado de la iniciativa.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

Sociedad | 21 de marzo de 2019

Foto: ACIJ | Intervención: Pablo Domrose

Cómo revertir el riesgo eléctrico en las villas de la Ciudad de Buenos Aires

El acceso a la energía eléctrica constituye una herramienta esencial para el desarrollo personal, sin embargo, gran parte de los vecinos de las villas de la Ciudad de Buenos Aires lidian con un servicio deficitario. Cortes de luz, incendios e incluso la electrocución son las consecuencias de un sistema precario, que pende de un hilo. La emergencia eléctrica en la Villa 21-24 es la más notoria porque la Justicia falló a favor de los vecinos, exigiendo al Gobierno de la Ciudad que adoptara medidas urgentes para eliminar el riesgo eléctrico. Por su parte, el Gobierno asegura brindar respuestas a través de planes de urbanización: en la Villa 31 las obras del tendido eléctrico habrían avanzado en un 50% y se espera terminar para fin de este año. El sector privado concentra sus esfuerzos en capacitar en el consumo responsable de energía. Aquí un informe de la situación.

Según el Registro Nacional de Barrios Populares, existen 48 asentamientos en la Ciudad de Buenos Aires, donde viven más de 82 mil familias. En el 77% de las villas porteñas, la mayoría de las personas no tiene conexión formal a la energía eléctrica. Solo en el 10,4% de los asentamientos, gran parte de los habitantes cuentan con medidor domiciliario y en el 12,5% tienen medidor comunitario. El relevamiento lo llevaron a cabo distintas organizaciones de la sociedad civil -TECHO, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC)  y Cáritas- junto al Gobierno Nacional.

El abogado Jonatan Baldiviezo, integrante del Movimiento Popular La Dignidad y presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad comenta: “el gran problema de la red eléctrica en las villas es que no hay ningún organismos puntual haciéndose cargo de la problemática. Las concesionarias, Edenor y Edesur, colocan un transformador colectivo y, a lo sumo, el gobierno paga el consumo de esos medidores. Se creó la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS), que tiene como objetivo asistir en situaciones de emergencia en algunos barrios. Es decir, solo resuelve si se quema un cable o si se daña el transformador, pero no hace cambios de fondo en la infraestructura.  El sistema tal como está ofrece un servicio de mala calidad, que pone en riesgo la integridad física de los habitantes”.

Baldiviezo explica que las familias fueron construyendo sus propias redes sanitarias y de electricidad por la falta de un servicio adecuado. “En los últimos años el gobierno estuvo interviniendo con algunos arreglos, pero no atacó el problema de fondo. No puede haber una prestación de servicios discriminada por barrios”, destaca.

En relación a las tarifas, Baldiviezo señala que si bien, en general, estos barrios no pagan por los servicios públicos, es un mito que no quieren pagarlos. “Hace mucho tiempo que se viene peleando por la urbanización y los vecinos quieren tener facturas individuales de agua, gas y luz. El tema es que estamos en una situación económica que hace difícil que las familias lleguen a pagar las tarifas actuales. Si se incorpora a estos barrios a la prestación formal de electricidad van a tener que pensar en tarifas especiales. La falta de capacidad económica no se puede traducir en un corte de servicio”, enfatiza.

Una demanda desatendida en la Villa 21-24

La Villa 21-24 se encuentra al sur de la ciudad, en Barracas, y se caracteriza por ser la más grande y populosa, ya que ocupa 65 hectáreas de extensión, en las que residen más de 50 mil habitantes. Allí, la gestión y el mantenimiento vecinal de los postes y cableados en la vía pública, junto con la distribución eléctrica a cada vivienda, se volvió una tradición.

Desde la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires desarrollaron un relevamiento sanitario y eléctrico que involucró a más de 250 viviendas. “Uno de los datos que más nos llamó la atención fue que el 76% de los hogares relevados declara sufrir cortes de luz frecuentes. Otro dato que me parece bastante importante es que el 15% de las viviendas sufrió, en alguna oportunidad, algún incendio. Además, el 50% de los encuestados refiere que sufre filtraciones y esto es un problema porque en los barrios se encuentran muchos cables sueltos”, señala María Eva Koutsovitis, coordinadora de la cátedra.

Koutsovitis comenta que a partir de estos datos, se va a elaborar un Índice de Riesgo Eléctrico que va a establecer prioridades para las distintas manzanas del barrio para que los organismos competentes intervengan de manera inmediata. La especialista va a recomendar adecuar las instalaciones eléctricas de las viviendas, dotándolas de elementos de seguridad como térmicas y disyuntores; la entrega de luces de emergencias para aquellas manzanas, cuyo índice de riesgo eléctrico sea elevado; y la concesión de matafuegos.

Foto: ACIJ

El 26 de noviembre de 2010, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Defensor General de la Ciudad de Buenos Aires iniciaron un amparo colectivo pidiendo que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) diera solución al estado de grave riesgo eléctrico existente en la villa. En aquel entonces, el juzgado de primera instancia dispuso una medida cautelar por medio de la cual se ordenó al GCBA que adoptara de forma inmediata todas las medidas urgentes que sean necesarias para eliminar el riesgo eléctrico en sus aspectos más perentorios y, asimismo, a diseñar e implementar una campaña de información para alertar a los vecinos sobre los riesgos eléctricos, las precauciones que deberían adoptarse y la forma de reclamar ante emergencias eléctricas.

“Regularmente, el GCBA fue presentando recursos judiciales que le permitieran no realizar las acciones a las que el Poder Judicial lo condenó para garantizar un servicio eléctrico adecuado en la villa. Finalmente, el 18 de diciembre de 2018, el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad rechazó los recursos planteados por el GCBA, para así darle cierre a la causa en el ámbito local, confirmando lo resuelto oportunamente por la Cámara de Apelaciones. El GCBA deberá elaborar e implementar el plan integral de prestación y mantenimiento del servicio de energía eléctrica para la Villa 21-24, el que debe ser cumplido dentro del plazo de 105 días hábiles administrativos, y de esta forma, hacerse cargo de su responsabilidad en la prestación segura y efectiva de este servicio básico, para así resolver el riesgo eléctrico que amenaza a la comunidad. Si bien el riesgo eléctrico es un problema de todos los barrios populares, en el caso de la Villa 21-24 tomó más notoriedad porque hay una disposición a favor de los vecinos”, cuenta Pablo Vitale, coordinador de Derecho a la Ciudad de la ACIJ.

Natalia Molina es miembro de la Junta Vecinal de la villa 21-24 y está participando de las audiencias por la emergencia eléctrica. Relata: “sufrimos cortes repetitivos, tenemos marañas de cables mal instalados, sin mantenimiento, postes caídos que no dan abasto de tantos cables que cruzan. Otro problema recurrente es que los electrodomésticos se rompen por sobrecargas o descargas, lo que implica un gasto enorme para los vecinos. Para terminar con este sistema precario, la idea es que se arme una mesa de trabajo con la Junta Vecinal, los representantes de gobierno y Edesur”.

Los planes para urbanizar la Villa 20, 31, Rodrigo Bueno y Fraga

Según datos relevados por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) en 2016, en Villa 20, el 86,1% de los hogares tiene electricidad sin medidor, el 13,6% con medidor y el 0,4% no tiene conexión; en Rodrigo Bueno, el 99,2% no tiene medidor y el 0,8% no tiene conexión; y en Fraga (Playón Chacarita), el 90,4% no tiene medidor, el 9,3% cuenta con medidor, y el 0,2% no tiene conexión.

Villa 20, Rodrigo Bueno y Fraga son los proyectos más avanzados en la producción de viviendas nuevas para los vecinos, según dice Christian Werle, Director General Desarrollo Habitacional del IVC. “En total, estamos construyendo medio millón de metros cuadrados, lo que equivale a 4500 viviendas. En materia de electricidad, vamos a dejar todas las condiciones que nos exige Edesur. En esta primera instancia, la intención es adecuar la distribución eléctrica y a medida que avancemos en el proyecto apuntamos a la regulación de las parcelas para que puedan conectarse con medidor.Todas las urbanizaciones las trabajamos en conjunto con las prestatarias para que nos aprueben la infraestructura y luego las operen”, aclara Werle.

Foto:
Secretaría de Integración Social y Urbana de GCBA

En paralelo, la Secretaría de Integración Social y Urbana trabaja en la urbanización del Barrio 31. Según lo establecido en el Plan Integral de Infraestructura, para fines de 2019, todos los vecinos tendrán acceso a los servicios básicos y también las mismas responsabilidades de pago, pudiendo adherir a la tarifa social en los casos que corresponda. Además, se conectarán los tendidos con los de la Ciudad. Por lo tanto, para la fecha establecida, el objetivo es completar 12.794 metros lineales de media tensión, 33 cámaras transformadoras y 24.750 metros lineales de baja tensión. Al día de hoy, se avanzó en un 50%.

La iniciativa privada en Los Piletones

“Llegamos al barrio Los Piletones cuando estaba atravesando el proceso de urbanización. Nuestro primer acercamiento fue brindando talleres acerca de soluciones para un consumo responsable de energía”, cuenta Gislene Santos Rodrigues responsable de Sostenibilidad de Enel Argentina. “La idea es acompañar con orientación para consumo a los nuevos clientes de la compañía. Les damos herramientas para leer una factura o ciertos tips para economizar en el uso de electrodomésticos. Ahora, también estamos trabajando en la Villa 21-24 en el mismo proceso. Como empresa podemos complementar el trabajo del agente de desarrollo local o del Estado”, agrega. Recientemente, Enel, la multinacional productora y distribuidora de energía eléctrica y de gas, desarrolló en Los Piletones obras de adecuación eléctrica interna del edificio del Centro de Atención a Víctimas de Violencia Familiar y al Vagón Comedor de la Fundación Margarita Barrientos.

En relación a la injerencia de la empresa en los asentamientos, Santos Rodrigues explica que regularizar el uso de la electricidad de estos barrios depende de un plan de urbanización. “La iniciativa debe surgir del Estado y luego desde la empresa llevamos la solución. De otro modo, no podemos entrar, no tenemos la competencia”, enfatiza.

Sie7e Párrafos | 21 de marzo de 2019

Maniobras de evasión, comentado por Claudia Piñeiro

Maniobras de evasión
Pedro Mairal
Emecé

Uno (mi comentario)

Leer a Pedro Mairal siempre me resulta placentero. Sus novelas son de las que más he regalado y recomendado de autor o autora argentino. Pero este libro, Maniobras de evasión, va a parar a otro estante, uno destacado, el que reservo para libros de escritores que hablan de la escritura. Dicho esto, Maniobras de evasión podría parecer un libro de nicho, de esos que sólo leen autores.

Todo lo contrario, este también será un libro que regalaré y recomendaré. Porque si bien Marial se mete con el ser escritor, esa parte del relato no está escindida del ser padre, o ser pareja, o ser hijo. Nos descubre la trastienda de la escritura pero también nos cuenta esa otra parte, todo el mundo que lo completa. Así, el narrador es ese escritor que se levanta por las noches a darle agua a su hijo en un vaso de Dragon Ball Zeta, el que llora porque su madre se ha hundido en el silencio, o el que nos enseña cómo escaparse de los cocteles sin saludar a nadie. Maniobras de evasión es un libro exquisito, de esos a los que uno quiere volver, una larga conversación con un narrador generoso, honesto, con un gran sentido del humor, un observador perspicaz que encuentra las palabras justas.

Dos (la selección)

Hasta acá llegué cuando de pronto apareció mi hijo en el marco de la puerta tomándose lo que quedaba del agua en su taza de Dragon Ball Z. Tengo mucha sed, pa. Me levanté, él me siguió a la cocina y abrimos la heladera. Saqué el botellón y le serví. Mientras se tomaba el agua helada a grandes sorbos, lo miré y lo vi como por primera vez, porque estábamos metidos dentro de un poema breve y simple que decía que a mí me gustaría escribir así, como dándole agua a mi hijo en medio de la noche.

Tres

Se me ocurren varias cosas que me dan vergüenza, por ejemplo: despedirme de alguien con un gran abrazo a la salida de una fiesta y después ir caminando los dos para el mismo lado. Que un mago me elija como voluntario. Los diálogos de ascensor. Salir del cuarto oscuro y poner el voto en la urna. Ganar. Contestar preguntas sobre el oficio de escritor en los períodos en los que no estoy escribiendo. El fútbol. O, mejor, el desinterés por el fútbol. Ese desinterés te vuelve un poco menos argentino, un pocos menos hombre. Yo padecí eso toda la vida. Me hubiese gustado ser parte de la gran hermandad futbolística, poder integrarme a la memoria colectiva de cada domingo y hablar después durante la semana, como los porteros, de vereda en vereda, como los oficinistas, de escritorio a escritorio, burlándose por derrotas y rivalidades, insultándose de esa manera tan colorida y ocurrente. Pero el fútbol siempre me expulsó.

Cuatro

Vuelvo. Ya cae la noche. Estoy cansado. Quiero un dios que tenga culo. Los perros de la Trapa no ladran, me hacen notar Roberto. Vemos el cielo rojo. Tomamos un té y entramos para el último oficio. Éste es a oscuras y es el más largo. Los monjes se congregan frente al vitral de la Virgen. Le cantan. Yo tenía hace tiempo una estampita de la Virgen Desatanudos con una errata. Decía: «Madre, desata los mudos», con eme. Yo no quiero enmudecer como mi madre. Quiero decir y cantar. Podría creer en la Virgen, no en dios que me parece muy abstracto. El vitral de la Virgen es alto y rosado y amarillo. La Virgen sostiene a su hijo con un brazo y en la otra mano sostiene una luz o una flor. Los cánticos se elevan hacia ella. ¿Alguien sabe adónde está mi mamá?

Cinco

Si las cosas pierden su nombre, entonces el límite de las cosas se desdibuja: el plato no tiene nombre, no tiene borde, es una sola cosa con el individual que tampoco tiene nombre. Por eso ella agarra todo para levantarlo, agarra lo levantable, agarra lo individual y lo levanta junto con el plato, para llevar todo a la cocina. Quería hacer un licuado con las frutas que tenía en el plato. Las cosas pierden su nombre y se pegan a las cosas vecinas. Se funden y se confunden.

Seis

Al retirarse de un cóctel conviene no saludar. Puede retirarse en paz. Ir hasta el compacto corazón del cóctel para saludar el anfitrión no sólo sería trabajoso, sino también incómodo para el anfitrión mismo, que puede hasta recibir con alarma (probablemente fingida) la noticia de nuestra partida. Esto sin contar con las múltiples posibles intercepciones en trayecto, esa sucesión de diálogos breves, graciosas y disculpantes, como un viacrucis de simpatía, hasta llegar al centro. La situación incluso se podría repetir al hacer el camino inverso tratando de salir. Por eso lo mejor es irse con un decidido silencio, aplicar el yo y desaparecer, restarse importancia, regalar las valencias sobrantes, transparentarse un poco para irse y aceptar, por fin, la soledad.

Siete

Señor, déjame seguir así, siempre joven. Sigue haciendo envejecer a mis colegas. Haz que echen canas y panzas y peladas. Déjalos volverse solemnes y tomarse cada día más en serio hablando bien de sí mismos en los programas culturales. Déjame estar siempre con la nueva generación, inmortal, enamorado de las poetas y las escritoras más hermosas, aunque nunca me den bola. No permitas jamás que yo diga: «Los nuevos escritores no saben escribir», «hay que ver quiénes quedan con el tiempo.» Y cuando la nueva generación tome el poder, déjalos ir con su gloria, sus fugaces novedades tecnológicas, sus manifiestos amarillos, sus bibliotecas, sus alianzas, sus futuras lápidas de obras completas, su queja de que nunca los canonizaron como corresponde. Déjame hablar siempre de lo que todavía no es considerado literatura y, cuando eso pase a ser literatura, sálvame, y deja entrar a los nuevos, los que se ríen, los que todavía tiene curiosidad. Señor, permíteme habitar en la energía de la constante construcción y deconstrucción del arte.

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Sociedad | 21 de marzo de 2019

La carga de criar solas

El hashtag “Yo crío sola” circuló masivamente durante la semana y dejó en evidencia la necesidad de madres e hijos de poner en manifiesto una problemática irresuelta que tiene que ver con el cuidado, el cual recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Según la Encuesta Permanente de Hogares, el 85% de las familias monoparentales está a cargo de una mujer. Por esto mismo, en la red social Twitter se planteo el uso del término monomarental.

Según datos de la Dirección General de Estadística y Censos porteña, en Argentina una de cada 10 familias es monoparental. La monoparentalidad no es una categoría homogénea y es una de las estructuras familiares que más ha crecido en las tres últimas décadas, en especial como consecuencia del auge de las separaciones y divorcios. La no convivencia en pareja es una de las condiciones fundamentales para que una familia pueda ser considerada de este modo.

Una madre adolescente y su hijo que viven con los abuelos; una madre separada de 30 años que vive con hijos y es microemprendedora; un ama de casa de 55 años que es viuda y vive con su hijo menor; o una mujer profesional de más de 40 años que ha decidido adoptar sola un hijo son todos ejemplos de monoparentalidad. Lo que tiene en común esta estructura familiar heterogénea es, que en general, la principal carga de cuidado de los hijos recae sobre las mujeres, ya sea porque los tuvieron solas, porque la pareja nunca existió o ante la separación.

La actual organización social del cuidado es injusta en términos de género, pero también de clase. Aquellas mujeres de sectores más privilegiados pueden contratar los servicios ofrecidos en el mercado. Es decir, recurren a trabajadoras de casas particulares para que las ayuden con sus hijos o buscan guarderías privadas. En el otro extremo de la pirámide social, las madres se conforman con arreglos familiares o comunales con otras mujeres como casi única fuente de apoyo. “Cuando estas redes están disponibles ayudan muchísimo. Lo cierto es que los abuelos ya no siempre son cuidadores disponibles porque también trabajan”, comenta Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

En esta forma de organización familiar se intensifican los obstáculos que atraviesan las mujeres en el mercado laboral y la sobrecarga de responsabilidades a la que se enfrentan al desempeñar, sin suficiente apoyo, el doble rol de cuidadoras y trabajadoras. Por este motivo, desde ELA señalan que es fundamental ampliar la infraestructura estatal para el cuidado. Gherardi menciona la importancia de generar una mayor oferta de jardines maternales que sean compatibles con los horarios del mundo laboral y escuelas públicas de doble jornada. “Otro punto a resolver es el de las licencias. Las mismas deberían cubrir más allá del momento biológico del nacimiento”, enfatiza.

Gimena De León, la investigadora asociada del programa de protección social de CIPPEC, comenta que cuanto más joven es la mujer, mayor es la probabilidad de que la crianza de sus hijos sea en soledad. Según un informe del think thank, en Argentina una de cada seis mujeres tiene su primer hijo antes de los 19 años. La maternidad adolescente se da mayormente en contextos de desigualdad: 7 de cada 10 madres jóvenes pertenecen a hogares de bajos ingresos. Ellas enfrentan grandes dificultades para continuar sus estudios o trabajar, lo cual tiene consecuencias críticas para su autonomía, su empoderamiento y la construcción de su ciudadanía.

Opinión | 21 de marzo de 2019

Periodismo y tecnología, una atracción fatal

No hay nada de malo en usar la tecnología para resolver problemas, incluidos los creados por la propia tecnología, o para dar a una empresa una ventaja competitiva. Pero ni siquiera la tecnología más avanzada salvará a la industria de los medios de comunicación si no se tiene en cuenta a las personas, a los periodistas y al público.

Se suponía que la tecnología iba a solucionar algunos de los mayores problemas del mundo. Si todos estaban conectados a Internet, se pensaba en algún momento, la democracia vendría después. Si se recopilaban suficientes datos, todas nuestras preguntas encontrarían respuesta. Si poníamos todo online, los algoritmos se ocuparían del resto. El mundo prácticamente se manejaría solo.

En cambio, ahora sabemos que la tecnología digital se puede utilizar para minar la democracia; que plantea más preguntas que respuestas; y que un mundo que se maneja solo se parece más a una pesadilla orwelliana que a un objetivo noble. Pero si bien la tecnología no es la solución, en verdad tampoco es el problema; sí lo es la obsesión absoluta que tenemos por ella.

Consideremos la experiencia de la industria de medios, donde la revolución digital ha causado estragos en los modelos de negocios prevalecientes en los últimos diez años. Las editoriales y los editores respondieron depositando toda su fe en la tecnología: rastreando todo tipo de métricas, abrazando el periodismo de datos, contratando equipos de video y abriendo estudios de podcasts.

Más recientemente, las organizaciones periodísticas han virado su atención hacia las soluciones de inteligencia artificial que rastrean las preferencias de la audiencia, producen automáticamente contenido deseado y traducciones, alertan a los periodistas sobre las primicias y mucho más. En el último informe anual del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo sobre las tendencias en los medios, el 78% de los participantes en una encuesta no representativa de líderes de medios internacionales dijo que pensaba invertir más en IA este año.

Pero la frontera final en la búsqueda por salvar al periodismo, muchos creen, es la cadena de bloques (blockchain), la tecnología de registros distribuidos que sustenta criptomonedas como el Bitcoin. Eso está por verse: el primer intento por aprovechar la cadena de bloques para liberar a los periodistas de los modelos de negocios basados en la publicidad, por parte de Civil Media Company, tuvo un arranque accidentado.

No tiene nada de malo utilizar la tecnología para solucionar problemas, incluidos aquellos generados por la propia tecnología, o para darle a una compañía una ventaja competitiva. Eso es lo que The Washington Post, por ejemplo, ha venido haciendo en los seis años desde que el fundador de Amazon, Jeff Bezos, lo compró (en un momento en que perdía dinero a raudales y eliminaba puestos de trabajo).

Pero ni siquiera la tecnología más avanzada salvará a la industria de los medios si no hay un debido respeto por la gente que la utiliza. Y eso no significa sólo las audiencias. Después de años de buscar las últimas tendencias tecnológicas, la industria de los medios cada vez más confronta un agotamiento entre los gerentes y el personal existentes, y una reserva cada vez menor de talento nuevo.

Según el informe del Instituto Reuters, aproximadamente el 60% de los líderes de medios están preocupados por el desgaste de sus equipos, y el 75% ahora está interesado en retener y atraer personal. Otro informe, Going Digital. A Roadmap for Organizational Transformation de Lucy Kueng, muestra que hace un tiempo que los gerentes medios, en particular, vienen abandonando la industria.

Esto no debería ser una sorpresa. Los periodistas siempre han enfrentado presión a la hora de manejar la agitación generada por situaciones noticiosas urgentes, demandantes y constantemente cambiantes. Pero, en el pasado, al menos contaban con la estabilidad y la consistencia que les ofrecían las organizaciones periodísticas que los empleaban. Ahora, también deben navegar un cambio organizacional incesante, impulsado por la tecnología, muchas veces mal explicado e introducido a las apuradas. El nivel de incertidumbre puede ahuyentar hasta al personal más leal.

Sin duda, el cambio es inevitable; la era digital exige una adaptación constante. Pero hacer los ajustes necesarios sin destruir la moral requiere implementar una estrategia orientada hacia la gente. Éste no es un proceso directo. Para soluciones tecnológicas, los gerentes pueden asistir a conferencias digitales relucientes, tomar algún consejo del equipo de ventas, firmar un contrato y verter las nuevas herramientas en sus redacciones. Con la gente, tienen que escuchar atentamente, llegar a entender el problema en profundidad y luego diseñar su propia estrategia.

Un buen lugar para empezar es el liderazgo. En cualquier industria, las responsabilidades esenciales de los líderes de una organización incluyen hacer que sus empleados se sientan seguros y valorados. Eso significa prestar atención a las necesidades de los empleados y fomentar una cultura organizacional que les ofrezca una sensación de pertenencia y propósito.

Una estrategia similar debe aplicarse a las audiencias. Ni siquiera las métricas más precisas pueden ofrecer la guía necesaria, si nadie entiende qué es lo que realmente significan, por qué se las eligió o cuál sería su impacto psicológico (en las audiencias o el personal). Mientras que los datos pueden ofrecer información útil sobre las preferencias de las audiencias, escuchar a la gente puede derivar en impresiones y conclusiones muy diferentes.

Por ejemplo, los datos podrían demostrar que más contenido significa más páginas vistas; pero si las audiencias buscan menos distracciones y un periodismo de mejor calidad, inundar el mercado con contenido producido por robots no las satisfará. De la misma manera, los usuarios podrían hacer un clic en un porcentaje mayor de artículos si se utilizan algoritmos para personalizar su experiencia; pero si a los usuarios los empiezan a aburrir los mismos temas y perspectivas, la personalización no ayudará.

Las soluciones basadas en la tecnología son un medio, no un fin. Es por eso que The New York Times, por ejemplo, está sacando ventaja de su éxito digital para invertir más en periodismo. El año pasado, la compañía sumó 120 empleados en la redacción, llevando el número total de periodistas allí a un pico histórico de 1.600.

Para las organizaciones sin el peso y el ingreso digital del Times, una estrategia orientada hacia la gente también puede ser necesaria para garantizar la inversión. Ahora que los límites del modelo de negocios impulsado por la publicidad se están volviendo cada vez más evidentes, muchos líderes de medios, cerca de un tercio, según la encuesta del Instituto Reuters, creen que en el futuro las fundaciones y las organizaciones sin fines de lucro jugarán un papel central a la hora de respaldar a los medios.

Pero persuadir a las fundaciones y a los filántropos de abrir sus corazones y sus billeteras exigirá conexión y compromiso humanos, no algoritmos o software basado en IA. Los potenciales financiadores tendrán que estar convencidos de que el periodismo es una causa tan noble, digamos, como la investigación sobre el cáncer.

La tecnología por sí sola no puede fomentar la democracia, ayudar a responder preguntas importantes y facilitar un liderazgo efectivo aumentando la transparencia. Pero, en alguna medida, el periodismo responsable y de alta calidad puede hacerlo.

Sin embargo, si han de cumplir ese propósito, las organizaciones periodísticas no deben permitir que cada nueva tendencia tecnológica cause estragos. Si tratan a la tecnología como algo más que una herramienta para implementar estrategias centradas en la gente, la gente que necesitan, tanto trabajadores como audiencias, seguirá votando con los pies.

Alexandra Borchardt es directora de los Programas de Liderazgo en el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo.

© Project Syndicate 1995–2019.

Vida Cotidiana | 21 de marzo de 2019

Ilustración: Andrew Roberts / The New York Times

Cómo hacer networking y reconectar con viejos conocidos

No hay forma de evitarlo: las redes tienen una mala reputación. Pero existe un acuerdo casi unánime entre los investigadores de que construir y fomentar relaciones con personas, colegas actuales y anteriores y personas que respetamos en el negocio, proporciona una base sólida para una carrera vibrante y un colchón para situaciones no planificadas. Si siente que los músculos de su red necesitan algo de ejercicio, aquí hay algunas formas de comenzar.

  • COMIENZA PEQUEÑO: cuando se topa con un ex compañero de trabajo, diga más que un rápido saludo; tome un momento y averigüe cómo está él o ella. Los trabajos y las responsabilidades siempre están cambiando y, francamente, es agradable cuando alguien se interesa sinceramente.
  • TOMA UN RIESGO: Invita a personas a tomar una copa después del trabajo, o a alguna actividad de voluntario patrocinado por la compañía. El punto aquí es conocer a las personas un poco mejor que durante las horas de trabajo.
  • UTILIZA MEDIOS SOCIALES: Las redes sociales están correctamente difamadas por muchas razones, pero no hay duda de que pueden ser una herramienta profesional efectiva. LinkedIn y Facebook pueden proporcionar una manera efectiva y relativamente indolora de llegar a las personas que conoces, especialmente a aquellos que han cambiado de trabajo. Piense en un colega o compañero de clase con el que haya perdido el contacto y haga contacto con un simple mensaje de “¿qué hay de nuevo?”. Cuente un poco (¡no más de unas pocas oraciones!) sobre lo que ha estado haciendo y pregúntele cómo le ha ido. Lo que hay que evitar aquí es sonar, necesitado o pesado, lo que simplemente confirma los peores estereotipos de las redes.
  • SE SINCERO: Usted está tratando de restablecer las conexiones con algunos viejos compañeros de trabajo. Y no lo tome personalmente si no recibe una respuesta. Si su colega quiere responder, él o ella lo hará. Mantén tus perfiles actualizados. Independientemente de sus sentimientos sobre las redes sociales, un perfil desactualizado no le está haciendo ningún bien.

© 2019 The New York Times

Sociedad | 20 de marzo de 2019

Pasó 15 años en la cárcel y volvió para enseñar literatura: “Soy la utopía”

Carlos Mena tiene 37 años y estuvo preso 15 años. Aprendió a leer cuando tenía 33 gracias a un abogado voluntario que da clases en la cárcel. Ahora recorre penales enseñando literatura, filosofía y boxeo, y se convirtió en el primer ex preso contratado como tallerista por el Ministerio de Justicia bonaerense. La historia de un hombre que trabaja para que su superación no sea una utopía sino algo alcanzable por otros iguales a él.

Actualidad | 20 de marzo de 2019

La ONU se reúne en Buenos Aires para discutir las futuras reglas de la cooperación para el siglo 21

Qué es. Es la segunda Conferencia de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur. Se celebra desde hoy miércoles 20 al viernes 22 en la ciudad de Buenos Aires.

  • Participan más de 1500 representantes de 193 países, incluyendo jefes de estado, ministros, líderes empresariales y miembros de la sociedad civil. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, participó en la sesión inaugural de este miércoles.

Contexto. Es el 40 aniversario del PABA (de allí el hashtag #PABA40 o, en Inglés, #BAPA40), el Plan de Acción de Buenos Aires, que en 1978 marcó una senda del camino a seguir en la cooperación técnica entre países en desarrollo.

Qué es la cooperación Sur-Sur. Implica el trabajo y esfuerzo realizado en conjunto entre países en desarrollo del Sur, basados en el intercambio de capacidad técnica, conocimientos y experiencias de éxitos con el propósito de buscar soluciones y promover la innovación y el desarrollo. Hay múltiples proyectos de cooperación Sur-Sur en áreas de agricultura, derechos humanos, urbanización y cambio climático, entre otros.

  • La clasificación como países del Sur depende de factores económicos y del nivel de calidad de vida de sus poblaciones.
  • La cooperación triangular incluye ese trabajo de intercambio entre dos países del Sur y uno del Norte.

Por qué es importante. Porque representa una oportunidad para que la cooperación Sur-Sur permita alcanzar la Agenda 2030 de Desarrollo Sustentable con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) que buscan terminar el hambre, combatir la pobreza y hacer frente al cambio climático. Se espera que el viernes se presente una declaración con el camino a seguir de la cooperación en esta línea.

La ONU dice que la cooperación Sur-Sur también es clave para alcanzar la el Acuerdo de París.

Macri abrió el evento. El Presidente apuntó a la necesidad de encontrar nuevas áreas de cooperación y dar pasos concretos para fortalecer el sistema de cooperación para el desarrollo.

“La conferencia es una gran oportunidad para fortalecer un sistema que nos permite intercambiar conocimientos. La cooperación puede conducirnos a un futuro mejor”.

“Vivimos en un mundo cada vez más interdependiente con desafíos complejos que requieren que redoblemos nuestros esfuerzos y nos proyectemos como socios para el desarrollo a través de la cooperación”.

Mundial 2030 y Prosur. Macri aprovechó el marco de la reunión de la ONU y hoy fue el anfitrión de un almuerzo en el que se oficializó la candidatura conjunta de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay a ser “países sede”.

Durante ese almuerzo, los mandatarios delinearon el nacimiento de Prosur, el polémico nuevo mecanismo de definiciones y discusión en Sudamérica, que reemplazaría a UNASUR y que se anunciará oficialmente en Chile el viernes 22.

Sie7e Párrafos | 20 de marzo de 2019

La máquina de la corrupción, comentado por Diego Igal

La máquina de la corrupción
Natalia Volosin
Aguilar

Uno (mi comentario)

El anaquel reservado a la temática Corrupción en la gran biblioteca argentina no es todo lo ancho que debiera para erigirse en una tierra del hemisferio sur que cosecha y siembra chanchullos desde la época colonial. Lo publicado hasta hora –de manera más frecuente desde los 90- dio cuenta de (los muchos) ilícitos ya descubiertos y, en menor medida, lo abordó desde la filosofía o el derecho. Muy pocos trabajos buscaron elucubrar y proponer cómo evitar que entre la mano en lata, más que abjurar de los que la metieron.

El trabajo de la joven abogada Natalia Volosin (1981) -cuya génesis fue una tesis doctoral- tiene como primer y gran mérito que acomete el tema desde casi todos los aspectos y antepone el análisis del por qué antes que puntualizar quién/ quienes. Denunciar fue lo que el periodismo y las editoriales vernáculas facturaron en las últimas décadas mientras creían indignar a una audiencia no siempre ávida de conocer lo que por momentos parecen malas novelas/series porque le preocupa más pagar cuentas y parar la olla.
El segundo buen tino del libro de Volosin es que sugiere que es “mejor prevenir que currar” y lista 20 decisiones bien concretas que trascienden los bordes escarpados de la grieta, partidismos y poderes del Estado. Es notable que varias de las recomendaciones sean leyes ya sancionadas que nunca se cumplieron, se implementaron mal o de manera distorsionada.
Lo tercero destacable es que la publicación traza una historia de ilícitos desde el virreinato hasta la época actual y demuestra que lo que se postuló como “la máquina de la corrupción” se perfeccionó y agrandó en los últimos dos siglos.
La autora, sin embargo, no siempre es pareja al pincelar los hechos; habla de expedientes todavía en trámite (con el riesgo de que la resolución desactualice el texto) o que fueron cerrados sin que ella explique o aventure el motivo Eso queda a especulación del lector, aunque no es difícil imaginar si se recuerda que menciona que las investigaciones judiciales demoran promedio 15 años, tardan una década en llegar a juicio y el 2% recibe condena. En algunos casos –en los que no hay sentencia definitiva- da por sentada la responsabilidad de los acusados y hasta llega a calificar de cleptocracia una administración reciente, aunque luego deja caer una presunción.
También puede generar ruido que el tono de la escritura subraye lo escandaloso, adjetive o apele a cierto arrogancia o ironías más efectistas en redes sociales que en un libro, como calificar de afiebrado a un periodista o minimizar el trabajo de otro de gran producción sobre el tema.
Al libro tal vez le falte –o no fue incluido por una decisión del autor o editorial- un abordaje que profundice en la responsabilidad del sector privado en los ilícitos. Y también dimensionar más el interés de la sociedad acerca de la corrupción, que oscila según la realidad económica y el humor social y también en la forma en que se comunican los hechos y efectos de la corrupción que a veces mata en trenes o rutas pero todos los días genera exclusión social.

Dos (la selección)

“La gran corrupción federal se alimenta de los déficits democráticos del país –y viceversa-, lo que afecta por igual al sector público y al privado. En este marco de debilidad estructurales florecen las oportunidades de corrupción y se reducen los incentivos y las capacidades de distintos actores para controlarla”.

Tres

“El sistema penal tiene tantas posibilidades de atacar la máquina de la corrupción argentina como la revolución moralista de (Mariano) Grondona o el nacimiento de la Republiquita de (Elisa) Carrió. Esto es así no solo porque la corrupción es particularmente difícil de probar debido a su naturaleza clandestina, o porque los abogados defensores son expertos en dilatar los procesos o porque algunos jueces y fiscales son corruptos. Todo esto es cierto y, desde ya, contribuye al pesimismo de quienes creen que la situación no tiene arreglo porque las denuncias penales ‘no llegan a nada’”.

Cuatro

“El limitado acceso al mercado, la inestabilidad política, la ausencia de un sistema razonable de frenos y contrapesos, el corporativismo y el autoritarismo deben pensarse como fuentes tanto del desarrollo inverso como de la corrupción. Ello no debería sorprender, pues la literatura especializada indica, en teoría y en aplicaciones práctica al caso argentino, que la corrupción y el desarrollo están íntimamente vinculados”.

Cinco

“Los diez años de gobierno de Menem estuvieron marcados por la extrema concentración del poder que produce el hiperpresidencialismo. Después de 179 años de un arraigado sistema de captura de Estado, solo interrumpido por el interregno cleptocrático de Rosas y los caudillos – y por los fallidos esfuerzos de Alfonsín para restringir el corporativismo-, el nuevo presidente puso la máquina de la corrupción a funcionar en el modo de monopolio bilateral. En esta tipología, los poderosos intereses privados logran resistir algunas demandas de corrupción y todavía ejercer su poder sobre el Estado –como en los sistema de captura-, pero este se organiza especialmente para cobrar sobornos y, como en un monopolio bilateral, el empresario y el político comparten las posibilidades de extraer rentas ilegales, de manera que el tamaño total de la torta y el modo en que se la distribuyen dependen de la fuerza de cada uno”.

Seis

“La Comisión Nacional de Ética Pública creada por ley en 1999 no fue formalmente eliminada, pero sí olvidada por completo. Desde entonces, la política anticorrupción y el control del Poder Ejecutivo pasaron a depender de la OA, un organismo que carece de independencia presupuestaria y administrativa y cuyo titular es designado por decisión exclusiva del presidente con el ministro de Justicia”.

Siete

“Al igual que los caudillos del siglo XIX, los Kirchner acercaron la máquina de la corrupción al tipo cleptocrático, aunque de una manera más sutil. Mucho había cambiado 151 años más tarde, incluyendo la existencia de algunos –débiles- límites constitucionales al poder de turno. La tendencia cleptocrática de los Kirchner fue entonces matizada por algunas limitaciones institucionales. A diferencia de los caudillos, por ejemplo, no fueron dueños directos de las empresas privadas a las que favorecieron desde sus cargos, sino que usaron intermediarios”.

Diego Igal es periodista, investigador, escritor-editor y docente.

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Educación | 20 de marzo de 2019

Cómo les fue en lengua y matemática a los alumnos de cada provincia en las pruebas Aprender

La semana pasada se dieron a conocer los resultados de las pruebas Aprender tomadas a fines de 2018 y se supo que en general hubo una mejora en lengua y un leve retroceso en matemática respecto a la medición de 2016. Un análisis profundo elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación expone el rendimiento de los alumnos de sexto grado en cada provincia. En Misiones, por ejemplo, consiguieron mejorar el desempeño en ambas materias. Mientra que Chaco fue una de las jurisdicciones en las que hubo un retroceso en el aprendizaje. La Ciudad de Buenos Aires obtuvo los mejores resultados en ambas materias.

¿Cómo les fue en lengua? A nivel país, los alumnos de sexto grado, tanto de escuelas públicas como privadas, mejoraron su rendimiento en lengua: el 75% alcanzó un nivel satisfactorio o avanzado, lo que representa un incremento de 8,5 puntos porcentuales.

El distrito con mayor porcentaje de estudiantes en los niveles de desempeño satisfactorio y avanzado fue la Ciudad de Buenos Aires (87,9%). Le siguieron Tierra del Fuego (83,6%) y La Pampa (83,3%). La provincia con peores resultados fue Chaco, donde apenas el 60,8% de los chicos logró niveles altos de aprendizaje.

¿Cuál fue el rendimiento en matemática? Los alumnos tuvieron más dificultades con los números: solo el 57,4% de los estudiantes obtuvo un nivel satisfactorio o avanzado, lo que representó una baja 1,2 puntos porcentuales respecto de 2016.

En este caso, la Ciudad de Buenos Aires también fue el distrito con mejores resultados, ya que el 75,3% de los alumnos acreditó un buen rendimiento. En cambio, la provincia con peores notas fue Catamarca, donde menos de la mitad de sus alumnos consiguieron un rendimiento satisfactorio o avanzado: apenas el 42,5%.

Hubo provincias que mejoraron y otras que retrocedieron. Misiones fue la provincia con mayor incremento en su desempeño educativo respecto de 2016: obtuvo una diferencia positiva de 14,3 puntos porcentuales en lengua y de 7,1 en matemática. Por otro lado, Chaco fue la que más bajó su rendimiento: apenas aumentó 3,4 puntos en lengua y retrocedió 8,5 en matemática.

Qué son las pruebas Aprender. Son evaluaciones que se toman todos los años a estudiantes de sexto grado de primaria de escuelas públicas y privadas de todo el país. Comenzaron a llevarse a cabo en 2013 y sirven para evaluar cómo evoluciona el aprendizaje en el país y en consecuencia qué políticas educativas deberían ser ajustadas. Fueron tomadas en octubre pasado a todos los estudiantes de 6° grado de las primarias públicas y privadas: unos 574.000 chicos y chicas.

Harvard Business Review | 21 de marzo de 2019

Cinco formas en que los jefes pueden reducir el estigma en la salud mental

Los expertos nos dicen que uno de cada cuatro adultos enfrentará un problema de salud mental a lo largo de su vida. En el trabajo, quienes lo sufren suelen ocultarlo por temor a enfrentar discriminación de parte de sus pares o incluso de sus jefes. Estos estigmas pueden ser superados, pero se requiere más que una política definida desde arriba. También es necesaria la acción empática de los gerentes.

¿Qué debe transmitir a las personas de su equipo para que tengan una actitud comprensiva hacia los problemas de salud mental de los colegas? He aquí cinco formas en que los gerentes pueden ayudar a impulsar una cultura más empática:

Ponga atención al lenguaje. Sea consciente de las palabras que usa, de modo de no estigmatizar los problemas de salud mental. “El seños TOC está desatado otra vez organizando todo” “¡Ella está totalmente ‘psico’ hoy!” “Él estuvo bipolar esta semana, animado un minuto, triste al siguiente”. Estas frases pueden incomodar a un colega que padece algún trastorno de salud mental.

Repiense las licencias por enfermedad. Si un colega tiene cáncer, nadie dudará que necesitará tiempo de licencia para el tratamiento. Si tiene gripe, su jefe le dirá que vaya a casa y descanse. Los gerentes deberían reaccionar de la misma forma ante desbordes emocionales u otras señales de estrés o ansiedad, entre otros.

Aliente conversaciones abiertas y honestas. Estimule espacios para que las personas puedan hablar de sus desafíos, pasados y presentes, sin temor a ser calificadas como “inestables”. Los líderes pueden compartir sus propias experiencias, o historias de otras personas que han enfrentado problemas de salud mental, obtenido ayuda y reanudado carreras exitosas. También deberían alentar a todos a alzar la voz cuando se sientan abrumados o necesiten ayuda.

Sea proactivo. No todo el estrés es malo. Hay personas que trabajan en áreas que se caracterizan por un elevado estrés. Las mismas suelen acostumbrarse a este o desarrollar mecanismos para lidiar con él. Sin embargo, el estrés prolongado y poco manejable puede contribuir a empeorar los síntomas de enfermedades mentales. ¿Cómo pueden los directivos asegurar que sus empleados están encontrando el equilibrio? Ofreciéndoles acceso a programas, recursos y educación sobre manejo de estrés y desarrollo de la resiliencia.

Entrene a las personas para detectar ciertos trastornos de salud mental y responderMental Health First Aid es un programa que incrementa la habilidad de las personas para reconocer las señales de que alguien está enfrentando un trastorno de salud mental y conectarlo con recursos de apoyo. Oriente a sus colegas sobre cómo escuchar sin hacer juicios, ofrecer consuelo y evaluar el riesgo de un colega que está sufriendo un ataque de pánico o viviendo un evento traumático. Estas pueden ser conversaciones difíciles, y pueden llegar en momentos inesperados, así que es importante estar listos para ellas.

Cuando su gente está en dificultades, usted quiere que ellos sean capaces de abrirse y pedir ayuda. Estas cinco estrategias pueden ayudar a cualquier jefe u organización a crear una cultura que deje de estigmatizar las enfermedades mentales.

Diana O’Brien es jefa global de marketing en Deloitte. Jen Fisher es directora nacional de bienestar para Deloitte en los Estados Unidos.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

100 Mujeres | 21 de marzo de 2019

La diseñadora de moda que crea sus colecciones con descartes de medias de nylon

Alejandra Gougy se especializa en aprovechar desechos y objetos en desuso para confeccionar sweaters, sacos, tapados, chalecos, bufandas, pantalones y vestidos. Es una referente de la “ecomoda” y logró reunir a 30 diseñadores de todo el país en la Asociación de Moda Sostenible Argentina que ella misma fundó.

Entre los orígenes del vocablo esgrimir está el verbo germánico skermjan, que significa “reparar”o “proteger”. De ahí también deriva la palabra esgrima, el arte de la espada. No en vano, Alejandra Gougy, diseñadora sostenible, practicó ese deporte entre los 11 y los 24 años. Empezó en su pueblo bonaerense, 9 de Julio, siguió en el porteño Club Francés y más tarde en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

“Me gustó el desafío de hacer las cosas como las hacían los hombres”, dice. Por eso se entrenó de la misma manera que ellos, tanto física como técnicamente. Llegó a ser campeona en las categorías de menores de 15 y 20 años y estuvo sexta en el ranking de mayores hasta que dejó de competir después de la trágica muerte de su hermana Mabel en un accidente automovilístico.

En medio del duelo, intentó continuar, pero al quedar injustamente eliminada en un encuentro en Rosario juró que nunca más volvería a participar de un torneo. No solo cumplió con su promesa, sino que además cambió su camino. Retomó su otra pasión: crear. Comenzó a hacer los moldes de su propia ropa con lo que aprendía en la escuela de corte y confección que estaba cerca de su casa.

“La historia de hoy es la consecuencia, la cosecha, el homenaje, la reivindicación de mucho laburo y de gente que siempre se jugó por lo que quería, por sus valores”, sostiene e inevitablemente alude sus ancestros.

Su abuelo paterno y su padre fueron pioneros en el cultivo de algodón. Ella pasaba sus vacaciones, junto con sus cinco hermanos, en el campo, siendo testigo del recorrido de la producción y de la entrega de toda su familia. “Mi abuelo consideraba que el trabajo era la base de todo. Me crié con ese concepto de vida”, explica. Sebastiana, su abuela materna, siciliana, también fue clave en su crianza: además de transmitirle el amor por lo artesanal, le enseñó a tejer y fue a ella a quien vio reciclar.

Hacienda fue su primera marca. La tuvo con una amiga y después se quedó trabajando sola. Hacía prendas en muselina, de línea retro y romántica a la vez. La segunda firma que tuvo se llamó Herencia, la montó cuando el papá de Clara, su única hija, se quedó sin trabajo. Ante la necesidad, se rearmó y gestó ese nuevo emprendimiento de indumentaria corporativa con el que llegó a confeccionar 70 mil uniformes para empresas. Esa marca se terminó después de que la estafaran.

Con el tiempo se topó con el descarte de medias de nylon y así gestó Cosecha Vintage; la marca que tiene desde el 2007 y que hoy comanda junto a su hija. Es pionera en la práctica del upcycling, generar prendas nuevas a partir de otras ya existentes, y en darle una nueva vida a materiales que si no fuera por esa búsqueda quedarían en desuso.

Con esta firma, participó en la Semana de la Moda de Buenos Aires; llevó adelante la campaña “De los pies al corazón” junto con la actriz Elena Roger; realizó un libro; y se transformó en una referente ineludible de la sostenibilidad local.

Hace dos años, Alejandra se enteró de que padecía una enfermedad de la que hoy ya está recuperada. Una aparente neumonía que había provocado su internación resultó ser cáncer de colon. Mientras esperó la biopsia, durante cuarenta días, se entregó a la voluntad de la Virgen de la Guadalupe, de la que es devota. La tuvieron que operar para extirparle el tumor.

Al terminar la intervención el cirujano le dijo que lo de ella había sido providencial y que la vida le estaba dando una segunda oportunidad: “Entendí que si no tenés salud no tenés nada. Me replanteé disfrutar de otras cosas y darle más importancia a lo que siento”. Por eso se volcó a lo artístico y empezó a hacer instalaciones.

Desde el 2015, desarrolla trabajos para Casa FOA y la nueva gran meta llegó este año con la fundación de la Asociación de Moda Sostenible Argentina (AMSOAR) en torno a la cual reunió a más de 30 diseñadores de todo el país. Pensada como una red de contención para marcas, emprendedores, artesanos, productores, proveedores y a la comunidad en general.

El propósito principal de AMSOAR es concientizar sobre la necesidad de preservar los recursos naturales; reutilizar los descartes de materiales y objetos ya existentes; revalorizar los oficios y las tradiciones locales y regionales; entre otras cuestiones que hacen a la sostenibilidad. Para ello desarrollan proyectos, talleres, seminarios, charlas y eventos, además de acciones e intervenciones en la vía pública.

El día de la presentación de AMSOAR, Alejandra mostró al público una manta hecha con la técnica del patchwork, que además de ser un regalo destinado a la socióloga Susana Saulquin, constituyó un símbolo de este nuevo comienzo. Cada retazo de tela que conforma esa pieza representa el trabajo de cada uno de los socios y el espíritu de la asociación, que insiste en la idea de unir y en definitiva y por qué no, también, de reparar y proteger. “Sentí que esta era mi misión”, sintetiza.

Nombre: Alejandra Gougy
Edad: 58 años
Profesión: Diseñadora sustentable
Sector en el que trabaja: Indumentaria y arte
Lugar de Nacimiento: 9 de julio, provincia de Buenos Aires
Lugar en el que desarrolla su actividad: Ciudad de Buenos Aires

1. ¿Cuál es tu motor, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Mis ganas de cambiar el mundo, mi familia, mis amores, me dan la fuerza para seguir. Nunca tuve miedo a los cambios, los cambios me dieron fortaleza. Me inspiran tantas cosas. Siempre me imaginé haciendo muchas cosas; viajando y generando nuevos caminos. Eso lo mamé de mi viejo, que era re vanguardista. Siempre sentí que adentro mío había algo más y que había que buscar, buscar y buscar. Toda mi vida estuve en una sensación de búsqueda y ahora voy entendiendo de qué se trataba. Esto de trabajar con la gente y poder hacer caminos me encanta. También mi motor es por qué amo lo que hago. Amo ir a una fábrica y ver todos los descartes. Ahí me explota la cabeza y me imagino creando nuevas cosas. Descubrir el mundo del descarte y de la basura me apasiona.

2. ¿Qué te hace feliz?
Ver  feliz a mi hija Clarita y estar con amigos. El amor me hace feliz, querer a alguien. El amor en mi vida es muy importante. Eso es lo que extraño de esta etapa del mundo, el desamor que se vive. Me hace feliz y bien el contacto con la naturaleza. Es algo que sana todo. Me encanta estar cerca del mar. Mi sueño es vivir cerca del mar, creo que en algún momento lo voy a hacer. Tener un lugar grande para trabajar, un taller. Me hace feliz ver un galpón lleno de descartes para trabajar.

3. ¿Qué no te deja dormir?
Si me falta salud, el resto tiene arreglo.

4. ¿Qué cambiarías del mundo?
El egoísmo es una cosa que no tolero de la gente. El egocentrismo: “Yo, yo, yo”. Las divisiones, las guerras. Me duele mucho la falsa amistad. ¿Qué cambiaría? Dejaría de usar el celular, me gustaría que la gente me vuelva a llamar por teléfono y me diga “feliz cumpleaños” y no en un mensaje de texto. Que el mundo sea más personalizado y no tan mecanizado. Cambiaría la pérdida del romanticismo, me gustaría recuperarlo. En la era de las comunicaciones, cada vez nos comunicamos menos, nos olvidamos del abrazo, la sonrisa. La violencia es el resultado de la intolerancia en un mundo malcriado que se convierte en déspota con sus semejantes.

5. Cuando eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Imaginaba que iba a ser una empresaria, que iba a hacer muchas cosas, que iba a trascender. Siempre sentí que era diferente y que tenía un camino para hacer que no iba a ser el habitual de cualquier mujer de mi época. Querían que me casara, tuviera hijos y un marido estructurado, y la verdad es que hice todo lo contrario. Me dediqué a la pintura, a navegar, a esquiar, hacía esgrima, deportes que eran insólitos para una mujer. Imaginé que iba a viajar por el mundo. Siempre me imaginé siendo madre. Creo que no es tan diferente mi vida a cómo la imaginé, salvando algunas cosas que me pasaron y que fueron duras, como la muerte de mi hermana y el problema de  salud como el que tuvo mi hija. Siempre pensé que si la vida me había dado tanto (unos padres divinos, una buena familia, una buena posición económica) había que hacerlo circular y devolverlo.