Cómo aprenden estudiantes a partir de resolver problemas de (y con) su comunidad | RED/ACCIÓN

Cómo aprenden estudiantes a partir de resolver problemas de (y con) su comunidad

Nieves Tapia es fundadora y directora del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS), un espacio desde el que fomenta la enseñanza a través de proyectos solidarios. En esta entrevista explica que se trata de algo más que proyectos asistenciales y que el modelo puede aplicarse a todos los niveles de enseñanza. La pandemia, destaca, es un terreno propicio para el modelo.

Un proyecto de mosaiquismo en el Jardín de Infantes “Arturo Capdevilla”. Foto: Gentileza CLAYSS.

Nieves Tapia / Foto: CLAYSS


Por estos días se está realizando el 23º Seminario Internacional de Aprendizajes y Servicio Solidario, que es gratuito y se transmite por YouTube. En este contexto, charlé con Nieves Tapia, fundadora y directora del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS).


—¿Qué es es el Aprendizaje y Servicio Solidario?
—Es un modelo educativo y de intervención social que se da cuando se desarrollan proyectos protagonizados por estudiantes, que tienen simultáneamente dos objetivos: encontrar una solución a un problema de la comunidad y aprender a través del trabajo solidario aplicando contenidos de aprendizaje de la currícula. Es decir, los estudiantes no trabajan con modelos ficticios, sino que lo hacen sobre realidades. Eso motiva a los chicos y vuelve significativo al aprendizaje, se ve su potencial.


—¿Cómo se da eso en la práctica?
—Se puede estudiar historia de la manera tradicional o con el fin de poner en valor un lugar histórico de la propia comunidad. Se puede estudiar biología para la prueba o para resolver un problema de contaminación en la zona. En las escuelas técnicas podés hacer maquetas, simulando situaciones, o desarrollar un producto que necesita la comunidad.


—¿En qué niveles de enseñanza puede aplicarse?
—Desde el jardín de infantes a la universidad. Y no solo en instituciones educativas, sino también en organizaciones, donde adultos mayores ayudan a jóvenes de barrios vulnerables, por ejemplo.


Pero, las escuelas suelen tener proyectos que buscan ayudar a la sociedad…
—Es que tenemos una tradición enorme de solidaridad. Y eso cuando hay una emergencia está muy bien. Pero los proyectos de Aprendizaje y Servicio Solidario dejan de ser proyectos asistenciales, de recolección y distribución, para pasar a ser realmente transformadores de la comunidad. Eso ocurre, por ejemplo, cuando no solo juntamos alimentos, sino que los estudiantes trabajan para ver cómo se pueden organizar huertas orgánicas o invernaderos en la puna y así familias que no accedían a verduras, lo puedan hacer. Además, en la propuesta de Aprendizaje y Servicio Solidario la gente de la comunidad no es solo destinataria, es parte del proyecto. Ellos ayudan a identificar el problema, dicen qué necesitan exactamente, prueban las propuestas. Hay un ida y vuelta, entre los estudiantes y la comunidad, en el que intercambian conocimientos y saberes populares.


¿Cómo puede acceder una escuela, una universidad u otra organización a la formación que requiere el trabajo de este modo?
—Desde CLAYSS desarrollamos materiales de capacitación y manuales que son gratis y están en nuestra web. A partir de ahí, cualquier docente puede desarrollar su proyecto libremente. También tratamos siempre de conseguir fondos para programas de apoyo a las escuelas e instituciones de Educación Superior. Por ejemplo, ahora acompañamos a algunas escuelas y universidades de Argentina, Colombia, Brasil con asistencia técnica y algo de dinero para la implementación de sus proyectos en torno a las Artes.


Teniendo en cuenta la pandemia y el hecho de que la Educación esté siendo revisada, ¿qué rol cree que puede jugar este modelo educativo en el futuro?
—La pandemia demostró la importancia de aprender a cuidarnos y a cuidar de nuestra comunidad. Sin solidaridad no vamos a salir de la pandemia ni de sus consecuencias. De hecho, armamos un sitio para que todos los que estén desarrollando proyectos solidarios en este contexto puedan compartirlos. Muchas instituciones que venían trabajando con Aprendizaje y Servicio Solidario le encontraron la vuelta para seguir haciéndolo. Por ejemplo: una escuela que tenía huerta comunitaria hoy enseña a armar huertas familiares a los vecinos de su comunidad. Desde otra escuela que acompañaba a adultos mayores visitando geriátricos, hoy les hacen videos, les mandan cartas. También vemos proyectos nuevos. Algunos son virtuales, como el de una escuela mexicana que empezó a hacer infografías con datos básicos sobre COVID-19 y sobre cómo detectar información falsa, y las tradujo a las lenguas originarias de la zona. Muchas escuelas fabricaron mascarillas o produjeron alcohol en gel. Miles de voluntarios universitarios están trabajando en los operativos de testeo, en la atención a personas vulnerables, todos ellos seguramente están aprendiendo muchísimo de sus actividades solidarias durante este tiempo.


Esta entrevista fue publicada originalmente en Reaprender, la newsletter sobre educación que edita Stella Bin. Podés suscribirte en este link.

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