Cómo es el trabajo de la organización que ayuda a mujeres de contextos vulnerables a emprender | RED/ACCIÓN

Cómo es el trabajo de la organización que ayuda a mujeres de contextos vulnerables a emprender

Agustina Recalde, encargada de desarrollo institucional de Nuestras Huellas, repasa en esta entrevista valores humanos claves para fortalecer a este grupo.

Nuestras Huellas es una organización sin fines de lucro que promueve el desarrollo de mujeres en situación de vulnerabilidad social para que alcancen libertad económica. Para ello, organizan y coordinan bancos comunales: grupos de mujeres a las que se les enseña a trabajar juntas, la cultura del ahorro y a quienes se les entregan microcréditos.

—¿Cómo la pandemia afectó su trabajo?
—Tuvimos que desafiarnos y pensar otras maneras. Las reuniones quincenales que se hacían en las casas de las emprendedoras, con ocho o diez personas, se transformaron en videollamadas o conferencias de Facebook. Tuvimos que acompañar a las emprendedoras para que incorporaran herramientas tecnológicas, aunque debimos adaptarnos porque el acceso a tecnología es poco y malo. Por otra parte, muchas tuvieron que reinventarse, buscar otras actividades para emprender. Y también debieron usar algo que fomentamos mucho: el ahorro. En muchos casos, además, fue clave lo colectivo: agruparse para hacer una compra más grande a algún proveedor y conseguir mejores precios.

—¿Qué enseñanzas transmiten más allá de lo estrictamente financiero?
—Una de las principales es la comunicación respetuosa. Trabajamos con grupos de ocho a diez mujeres que se reúnen como en una asamblea cooperativa: ponen cosas en común, preguntas, dudas, decisiones que hay que tomar de manera unánime; para eso hay que conocer la opinión de cada una. Nuestro rol es lograr que todas puedan expresar su voz. En general, cuando llegan al banco comunal se muestran de manera más sumisa, no están acostumbradas a dar su opinión y a que se las escuche. Pero luego aprenden a escuchar la opinión de la otra, a no juzgar ante el primer hecho. Por ejemplo, en cuanto al manejo del dinero, cuando alguien tuvo un problema y no pudo hacer frente al pago de un crédito. Siempre ayudamos a problematizar porque lo que subyace es más profundo. “¿Por qué creen que le pasó esto?”, es lo que solemos usar como preguntar disparadora. A veces, la respuesta es que tenía la mamá enferma y tuvo que atender otra situación.

—Se genera empatía, entonces…
—El ejercicio de buscar empatizar es uno de los grandes valores del banco comunal, y apoyarse y alentarse en un grupo es una tremenda ventaja en un contexto de crisis. Conocen un montón a su grupo, saben apoyarse, conocen las fortalezas y debilidades de cada una, se alientan mucho entre ellas. Hay un sentimiento de pertenencia con otras mujeres emprendedoras que se acompañan desde el negocio.

—¿Cómo equilibran el crecimiento de este vínculo humano con las responsabilidades que hay detrás de créditos y emprendimientos?
—El crédito es individual pero el aval es grupal. Todas las emprendedoras dan el aval de que esa persona va a pagar. Si esa persona no paga por algún motivo es su grupo (aquí no hay garantías ejecutables como en un banco) el que da la palabra y se tiene hecha una previsión, “la caja solidaria”: un sobrecito que se guarda con el mayor valor de la cuota que cada una tiene. En general se va construyendo con el tiempo. Se va sumando peso a peso, muy poquito. A la vez, somos muy tajantes en que queremos que las emprendedoras terminen de pagar sus créditos. Esto tiene que ver con empoderarse, con decir: “Yo cumplí con mi palabra”. Hay una satisfacción muy grande. No importa el monto, es un tema de compromiso. También atendemos mucho el sobreendeudamiento y fomentamos el ahorro, que resultó muy importante en esta crisis.

—¿Qué genera en mujeres emprendedoras que se les demuestre confianza?
—Tiene un valor enorme cuando el otro ve en vos cosas que ni vos mismo ves. Para nosotros es un trabajo de varios pasos pequeños para que ellas crean que pueden emprender y crecer. Pero cuando las ves de pie, luego de tantos años, son una inspiración.

Podés colaborar con el trabajo de Nuestras Huellas acá.


Esta entrevista fue publicada originalmente en Oxígeno, la newsletter que edita Juan Carr. Podés suscribirte en este link.


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