Cómo hizo Gran Bretaña para reducir a la mitad las muertes por cáncer de mama

Aplicando planes sistemáticos de prevención, diagnóstico precoz y hábitos saludables, en 40 años se pudo aumentar la supervivencia en el cáncer femenino más usual de un 40% a un 78%.

Por Guadalupe Piñeiro Michel

31 de agosto de 2018

CancerDeMamas

Para muchas mujeres, la visita anual al ginecólogo es un momento tan necesario como tenso. De hecho, no son pocas quienes en algún momento de su vida temieron un diagnóstico nada inusual: cáncer de mama. Este miedo no es infundado: según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año esta enfermedad se lleva la vida de más de 20.000 mujeres de todo el mundo.

En Argentina, de acuerdo con el Ministerio de Salud de la Nación, diariamente se descubren 52 nuevos casos de cáncer de mama, un diagnóstico de más de dos casos por hora. Se trata del tipo más frecuente entre los tumores femeninos. “Si bien en Argentina se ha logrado mucho, todavía hay un largo camino por recorrer”, señala la doctora. Florencia Perazzo, expresidenta de la Asociación de Oncología Argentina y actual oncóloga clínica en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC). Y explica que “todavía hay lugares de Argentina donde las pacientes no se pueden hacer una mamografía”.

Pero no todas son malas noticias. Especialmente, si se tienen en cuenta los avances mundiales que se lograron en los últimos años, tanto en los tratamientos como en la prevención de este tipo de cáncer, resultan muy alentadores.

En este sentido, el Reino Unido se ha convertido en uno de los epicentros de la intensa lucha de la medicina por disminuir la cantidad de casos fatales que ocasiona esta enfermedad en el planeta.

Luego de un arduo trabajo, tanto en investigación como en concientización de las mujeres, en los últimos 40 años el Reino Unido consiguió incrementar los casos de supervivencia al cáncer de mama casi al doble:  pasando de un 40% a un 78%.

Desde el Manchester Breast Centre, uno de los principales institutos británicos dedicados al tema, aseguran que el objetivo que se persigue es claro: conseguir que el diagnóstico de cáncer de mama no suene en la cabeza del paciente a una situación irreversible.

Los avances

Según explicó a RED/ACCIÓN Rob Clarke, director del  Manchester Breast Centre, las estrategias que implementaron y con las que lograron tan alentadores resultado consistieron en que “mejoraron la detección, el diagnóstico y la cirugía efectivos centralizando esos servicios en equipos especializados en cirugía mamaria, asegurando que trabajen según protocolos estrictos”.

En este sentido, Clarke agrega que “el protocolo incluye la provisión de radioterapia, quimioterapia y terapia endocrina de manera estandarizada después de la cirugía”.

En la misma línea, para reducir los diagnósticos de cáncer de mama, el gobierno del Reino Unido implementó un plan de acción a cinco años, que se puso en marcha en 2010. Los tres primeros años estuvieron focalizados en campañas para incentivar hábitos saludables, tales como poner en marcha una dieta sana, evitar el exceso en el consumo de alcohol y el tabaquismo. Estas dos últimas conductas son un caldo de cultivo para la aparición del cáncer.

Desde 2013 se sumó, también desde el gobierno, el programa “Seamos claros sobre el cáncer” que consistió en una serie de campañas regionales y nacionales de información sobre la enfermedad.

Un tercer paso en esta lucha fue una inversión del gobierno británico de 23 millones de libras para mejorar el acceso a la Radioterapia de Intensidad Modulada, técnica esencial para el tratamiento del cáncer de mama en Gran Bretaña.

Un abordaje interdisciplinario

Además del tratamiento propiamente dicho, las mejoras obtenidas en los casos de diagnóstico de cáncer de mama también fueron fruto de un trabajo de investigación de varias áreas de manera coordinada. En esta línea, el director del Manchester Breast Centre enfatiza que “estos centros tienen reuniones de equipos multidisciplinarios que analizan todos los casos”.

Clarke también especifica que, entre los especialistas que investigan y siguen los diferentes casos de cáncer de mama “están representados los puntos de vista de los radiólogos, cirujanos, patólogos, médicos oncólogos clínicos y enfermeras”.

La situación en Argentina

Nuestro país se encuentra todavía muy lejos de poder alcanzar algunos de los logros que hoy exhibe el Reino Unido, en esta materia. De hecho, según el Ministerio de Salud de la Nación, Argentina es el segundo país –el primer puesto lo tiene Uruguay- de América con la tasa de mortalidad más alta por cáncer de mama. Los datos del ministerio muestran que de cada 100.000 mujeres, 20 fallecen a causa de esta enfermedad. Por esta causa mueren 5.600 mujeres por año.

Para comenzar a revertir este número de muertes, Clarke señala que el primer paso en el que debería trabajar la Argentina es “garantizar que todas las mujeres tengan un buen acceso a la detección, el diagnóstico, la cirugía y los mismos tratamientos efectivos, según el tipo de cáncer de mama que tengan”.

Según el especialista, otro aspecto en el que hay que hacer énfasis para reducir la mortalidad por cáncer de mama es profundizar en la investigación y la implementación de políticas públicas para concientizar a la población, ya que este es el primer paso para el cuidado del cuerpo.

La prevención

El conocimiento de los síntomas de un posible cáncer de mama resulta fundamental para su prevención. En ese sentido es importante saber que se trata de un tipo de cáncer que afecta principalmente a mujeres que se encuentran entre los 45 y 70 años de edad.

Tetas x Tetas, campaña de preveción del cáncer de mama del MACMA.

Hay que tener en cuenta que su detección temprana es fundamental dado que, así, las posibilidades de curación son más elevadas. Por eso, es vital que se efectúen controles ginecológicos periódicos que incluyan mamografías y ecografías como parte de la consulta.

Otro dato que muchos desconocen es que en la vida diaria también se puede prevenir: el ejercicio físico y una dieta saludable son conductas que disminuyen las posibilidades de contraer el cáncer y además, ayudan a tener una vida más saludable.

Finalmente, la comunicación con el ginecólogo es vital en la curación. En este sentido, Perazzo concluye: “la manera de hablar con el paciente ayuda a que se pueda pelear el diagnóstico y alcanzar la cura de la enfermedad”.

Foto: Luis Robayo - AFP

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