Guadalupe Piñeiro Michel | RED/ACCIÓN
Salud | 8 de enero de 2019

Cómo funciona la “nariz electrónica” argentina que podría detectar asma, diabetes y tabaquismo

El invento de un equipo liderado por un investigador del CONICET utiliza sistemas olfatométricos y sensores que ya se aplican en alimentos, productos de farmacia y cosmética. Pero la gran novedad es su potencial uso medicinal para diagnosticar enfermedades.

En noviembre obtuvo el Premio “Disruptive Technology Award”, en la premiación de la Edición 2018 del Programa Explorer Jóvenes con Ideas, en Madrid, y este año comenzará a probarse en el hospital Municipal de la ciudad bonaerense de Trenque Lauquen. Aquí, su historia.

“El desarrollo de inventos para la detección precoz de enfermedades no transmisibles era una demanda de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, explica Carlos Rinaldi, investigador del CONICET en la Comisión Nacional de Energía Atómica y profesor de la Universidad Nacional de San Martín, y uno de los creadores de la “nariz electrónica”.

La clave del funcionamiento de la “nariz electrónica” –cuyo nombre técnico es SiSenCO2– consiste en el sistema de quimiometría, señala Rinaldi. “Se entrena con diferentes aromas y, cuando la nariz incorporó esos olores, compara los nuevos estímulos con los anteriores”.

En el caso de la diabetes, el invento funciona a partir de un análisis de orina, realizando una comparación olfativa. En cambio, para la detección del asma se aplica a la respiración del paciente: se lo hace exhalar en una bolsa de Tedlar -donde se retiene el aire- y luego se utiliza la nariz electrónica. A través de los sensores que contiene, es posible identificar una serie de sustancias llamadas compuestos orgánicos volátiles (COV), que indican si el paciente posee una enfermedad respiratoria como el asma. En ambas situaciones, la respuesta es casi inmediata. “En menos de una hora se obtienen los resultados”, puntualiza Rinaldi.

La “nariz electrónica” fue desarrollada por la Fundación Argentina de Nanotecnología, y surgió en 2014 de la mano de los cordobeses Carlos Rinaldi, su hijo Javier -estudiante de la Universidad de Buenos Aires (UBA)- y Ricardo De Simone, ingeniero metalúrgico y empresario.

Pero fue recién a partir de la fabricación de los sensores, que antes se importaban, que la creación adquirió todo lo necesario para funcionar. Una vez que la empresa comenzó a elaborar los sensores de manera independiente el proyecto adquirió peso propio, y estuvo listo para salir a mostrarse al mundo.

Proyectos para mejorar el mundo

En Madrid, el invento argentino compitió en la final con otros cinco inventos de los 1.000 proyectos provenientes de la península ibérica, Portugal y Argentina. Entre las otras creaciones estuvieron “Energy MOD”, originado en la ciudad española de Oviedo, es un modelo de estación de servicio marítima para la recarga de embarcaciones eléctricas mediante energías renovables.

Javier Rinaldi, durante la recepción del premio, en Madrid

Otro de los participantes fueron Solum (un proyecto surgido en Sevilla y que consiste en una aplicación para aprender idiomas), Vlinfy (una startup que transforma la basura orgánica en residuos de alta calidad listos para su reutilización) y Purple Blob (un sistema para recoger y monitorizar información anónima cuyo análisis permite una mejora en las ciudades).

El reconocimiento que recibió la “nariz electrónica” en España es vital para el emprendimiento: el premio de 3000 euros permitirá impulsar su difusión en esta etapa inicial. Rinaldi asegura que el próximo paso es la puesta en marcha de este producto en un centro de salud argentino: “en 2019 este sistema comenzará a funcionar en el hospital Municipal de la ciudad bonaerense de Trenque Lauquen”, relata el cordobés. Una gran oportunidad para medir el potencial impacto de este invento aplicado a la prevención médica.


Sustentabilidad | 3 de enero de 2019

Foto: Alberto Pighin

Capioví, el pueblo que combina el espíritu navideño con el arte de reciclar

Apenas 6000 habitantes y un espíritu inquebrantable de colaboración. Esos son los dos ingredientes básicos de la receta de una Navidad como la que se vivió una vez más en la localidad misionera de Capioví.

La particularidad es la decoración de la ciudad hecha exclusivamente con material reciclado. Botellas de plástico, cajas de cartón, bolsas y chapitas fueron las grandes “vedettes” de las Fiestas. La tradición que comenzó en 2009 ya reutiliza más de 100.000 botellas cada año para la decoración navideña. Y otras ciudades del país ya los están imitando.

La idea inicial de la propuesta surgió de la mano de Alberto “Beto” Pighin y su mujer Mirta Fischer, que hicieron un viaje a Brasil 10 años atrás y advirtieron que el pueblo de Gramado -ubicado a 80 Km. de Porto Alegro- celebraba la Navidad utilizando material reciclable. “Vimos eso y quisimos traer esa idea acá”, contó Pighin a RED/ACCIÓN. Y remarca: “Pensamos en algo que quede, que supere lo religioso y que sea significativo”.

Por entonces, la esposa de Pighin daba clases de catequesis en la localidad. Y puso en marcha esta propuesta en las aulas, de la mano de la artesana Úrsula Kleiner. Esa tradición luego salió del ámbito religioso y creció hasta transformarse en una costumbre local. Para la decoración, los vecinos de Capioví recolectan botellas plásticas que luego son moldeadas con fuego y pintadas.

Foto: Alberto Pighin

De esta manera, no solo llenan de “espíritu navideño” a la localidad, además contribuyen a frenar la contaminación del río homónimo a la ciudad, que antes recibía miles de botellas anualmente, que hoy son reutilizadas.

Para recolectar los materiales para la decoración, los habitantes de Capioví colocan cestos y bolsas en distintos espacios como fiestas municipales y escolares. Por cada bolsa de residuos juntan entre 20 y 30 botellas. “Cuando comenzamos con esto, también algunos pueblos vecinos nos ofrecían elementos para colaborar”, recuerda Pighin.

Uno de los problemas que encontraban quienes arrancaron con esta propuesta en 2009 era la dificultad para hallar un espacio que les permitiera guardar durante todo el año las botellas hasta la llegada de la Navidad siguiente. Entonces, la solidaridad hizo lo suyo.

“Al principio, los habitantes prestaban sus patios para moldear y cocer los materiales y las botellas se almacenaban en la torre de la iglesia del pueblo o en los garajes de los mismos vecinos”, relata Pighin. Pero con el paso del tiempo, se construyó un espacio con este fin específico. Hasta allí serán llevadas en pocos días las estructuras que adornaron al pueblo estas fiestas.

Premio al vecino que cuida su jardín

Pero la “Navidad reciclada” no es la única iniciativa medioambiental que identifica a Capioví. Habitualmente, municipalidad pone en marcha diferentes propuestas para cuidar el planeta tales como la plantación de árboles, la recolección de botellas y una muy particular: los concursos anuales de parquización. Estos certámenes premian a los vecinos que tengan el jardín de su casa mejor cuidado y en buen estado con una exención impositiva. “El primer premio consiste en un ahorro total de las tasas municipales del año y el segundo, en un 50% de descuento en el pago de estas retenciones”, resumió Pighin.

A partir de esta serie de iniciativas, los habitantes de la localidad comenzaron a modificar su visión sobre la ecología en general, y el cuidado de los espacios públicos de su ciudad, en particular. “En un principio, los vecinos desconfiaban de la ‘Navidad reciclable’, pensaban que la gente iba a romper todo y que la decoración no iba a durar nada”, rememoró Pighin.

Pero, finalmente, “todos cuidaron de esta propuesta y, si alguna vez hubo algún daño, inmediatamente los mismos vecinos lo arreglaron ya que la Navidad de Capioví se convirtió en propiedad comunitaria”.

Foto: Alberto Pighin

A su vez, los primeros niños que colaboraban con la actividad, y en ese momento tenían 10 años, hoy superan los 20 y colaboran con la difusión del evento, del que también participan.

Inspirar a otros

La propuesta que nació una década atrás una pequeña localidad misionera tuvo tal éxito que, con el paso del tiempo, sus creadores comenzaron a notar que el interés por la ‘Navidad eco-friendly´ trascendía las fronteras de la provincia que le dio origen. “En la localidad santafesina de Franck nos preguntaron cómo lo habíamos hecho y ellos también lo implementaron, pero con su propio estilo”, explicó Pighin.

En estas fechas, los vecinos de Capioví se muestran orgullosos de este logro que llevó años construir. Y que en la última Nochebuena hizo brillar a toda la localidad bajo un espíritu de amor y cuidado que trasciende a sus habitantes que desde su lugar trabajan para mejorar el planeta.

Sociedad | 19 de octubre de 2018

La odisea de encontrar talles grandes en la Argentina

“En tu talle, no lo tenemos”. Esta sencilla frase que muchas personas escuchan al ingresar en un negocio en Argentina puede resultar terrible a los oídos de quienes recorren los locales de las marcas más reconocidas para renovar su placard. Especialmente, si se trata de adolescentes. Es cierto que en el país existen varias normativas que exigen a las firmas ofrecer una amplia gama de tamaños en todas las prendas que se venden. Sin embargo, esta regla con frecuencia se desobedece y obliga a algunos clientes a dirigirse a una tienda especializada para poder comprar lo buscado.

Si bien en el terreno publicitario y en las redes sociales se impone la reivindicación de los “cuerpos reales”, a la hora de ir de shopping en las calles y centros comerciales de todo el país es otra la realidad.

Hecha la ley, hecha la trampa

En la Ciudad de Buenos Aires rige desde 2012 la ley 3.330, mejor conocida como la Ley de Talles. Allí se plantea claramente –en su artículo 1°- que “los establecimientos de venta, fabricación y/o provisión de indumentaria deberán asegurar la oferta de al menos ocho talles diferentes correspondientes a medidas corporales normalizadas en las normas IRAM 5300 y sus actualizaciones”. Por otro lado, el artículo 4° de dicha ley señala que, en el caso de las prendas elastizadas, las marcas deben tener por lo menos dos tamaños para cada uno de los artículos.

En la provincia de Buenos Aires existe la Ley 12.665, que establece que, para las firmas de ropa para adolescentes, “es obligación la disposición de stock de los talles comprendidos del 38 al 48, para cada uno de los modelos ofrecidos a la venta”.

A pesar de que en el territorio nacional en general hay en total 14 leyes que se proponen regular la existencia de variedad de talles en los comercios, ninguna de ellas se cumple. Lo que se plasma en sus textos no es lo que sucede una vez que se ingresa a un local de ropa, donde muchas veces encontrar algunos talles se vuelve casi una “misión imposible”.

La gran odisea

Según explica a RED/ACCIÓN Sharon Haywood, fundadora de la ONG AnyBody Argentina en favor de una moda inclusiva, “este país está muchos pasos atrás de lo que pasa afuera”.  Lo que ocurre, detalla, es que “los talles que van desde el 44 hasta el 48 son los más difíciles de encontrar”.

La investigadora canadiense, cuya fundación forma parte del movimiento internacional Endangered Bodies, señala que los resultados de las investigaciones realizadas entre 2012 y 2018 son alarmantes. “Entre un 65% y un 70% de las mujeres de la Argentina se topan con dificultades a la hora de encontrar talles”, indica y agrega que “apenas un 5% de ellas no tiene ningún inconveniente para hallar prendas de su tamaño”.

Otros de los problemas que afectan a muchas mujeres de talles XL aparecen en una etapa posterior, cuando finalmente encuentran una prenda de su tamaño. En estos casos, suele pasar que la indumentaria les queda bien, pero es siempre ropa para señoras grandes, dado que no se ajusta a los parámetros de la moda.

Errores de medición

Al incumplimiento de las normas existentes se suma que la legislación sobre talles especiales alberga confusiones desde su misma gestación. Según Haywood, existen dos errores principales en la regulación de este asunto a nivel nacional. En primer lugar, las normativas que existen en el país son, por lo general, provinciales y no existe una unificación legal que permita un mayor control de su cumplimiento.

Además, explica la investigadora, “las leyes están hechas en base a los talles establecidos en las normas IRAM, que son tamaños que no se ajustan a los cuerpos nacionales, sino que toman como modelo las figuras de otros países, que suelen ser más pequeñas. El problema radica en que Argentina importó un estereotipo de belleza de Europa”.

Otros casos en el mundo

A nivel internacional resulta evidente que, con el avance del tiempo, los “cuerpos reales” fueron haciéndose un lugar en las pasarelas del mundo. El caso más famoso es el de Ashley Graham, quien se transformó en todo un ícono de la belleza real. La modelo trabajó para firmas como Levi y llegó a ser tapa de la prestigiosa Vogue.

En algunos países, como España, la incorporación de talles XL de modo masivo sigue siendo una cuenta pendiente. En diálogo con RedAcción, la modelo “curvy” catalana Thais Pellicer cuenta que, “por lo general, las firmas tienen hasta el talle 44”.

La esperanza viene de otras partes del mundo, como Los Ángeles, donde la moda más “real” se impuso de manera contundente. De hecho, la española que trabaja para Estados Unidos señala que allí es posible encontrar hasta el talle 60 con facilidad.

Sin embargo, en Argentina todavía hay mucho por hacer. Así lo afirma Haywood, quien desde el portal change.org presentó un proyecto para la creación de una ley de talles “coherente, inclusiva y nacional” con criterios unificados y una tabla de talles que se ajusten a los cuerpos locales. La propuesta ya superó las 28.000 firmas y arroja una luz de esperanza sobre posibles cambios en esta materia.

Salud | 31 de agosto de 2018

Cómo hizo Gran Bretaña para reducir a la mitad las muertes por cáncer de mama

Para muchas mujeres, la visita anual al ginecólogo es un momento tan necesario como tenso. De hecho, no son pocas quienes en algún momento de su vida temieron un diagnóstico nada inusual: cáncer de mama. Este miedo no es infundado: según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año esta enfermedad se lleva la vida de más de 20.000 mujeres de todo el mundo.

En Argentina, de acuerdo con el Ministerio de Salud de la Nación, diariamente se descubren 52 nuevos casos de cáncer de mama, un diagnóstico de más de dos casos por hora. Se trata del tipo más frecuente entre los tumores femeninos. “Si bien en Argentina se ha logrado mucho, todavía hay un largo camino por recorrer”, señala la doctora. Florencia Perazzo, expresidenta de la Asociación de Oncología Argentina y actual oncóloga clínica en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC). Y explica que “todavía hay lugares de Argentina donde las pacientes no se pueden hacer una mamografía”.

Pero no todas son malas noticias. Especialmente, si se tienen en cuenta los avances mundiales que se lograron en los últimos años, tanto en los tratamientos como en la prevención de este tipo de cáncer, resultan muy alentadores.

En este sentido, el Reino Unido se ha convertido en uno de los epicentros de la intensa lucha de la medicina por disminuir la cantidad de casos fatales que ocasiona esta enfermedad en el planeta.

Luego de un arduo trabajo, tanto en investigación como en concientización de las mujeres, en los últimos 40 años el Reino Unido consiguió incrementar los casos de supervivencia al cáncer de mama casi al doble:  pasando de un 40% a un 78%.

Desde el Manchester Breast Centre, uno de los principales institutos británicos dedicados al tema, aseguran que el objetivo que se persigue es claro: conseguir que el diagnóstico de cáncer de mama no suene en la cabeza del paciente a una situación irreversible.

Los avances

Según explicó a RED/ACCIÓN Rob Clarke, director del  Manchester Breast Centre, las estrategias que implementaron y con las que lograron tan alentadores resultado consistieron en que “mejoraron la detección, el diagnóstico y la cirugía efectivos centralizando esos servicios en equipos especializados en cirugía mamaria, asegurando que trabajen según protocolos estrictos”.

En este sentido, Clarke agrega que “el protocolo incluye la provisión de radioterapia, quimioterapia y terapia endocrina de manera estandarizada después de la cirugía”.

En la misma línea, para reducir los diagnósticos de cáncer de mama, el gobierno del Reino Unido implementó un plan de acción a cinco años, que se puso en marcha en 2010. Los tres primeros años estuvieron focalizados en campañas para incentivar hábitos saludables, tales como poner en marcha una dieta sana, evitar el exceso en el consumo de alcohol y el tabaquismo. Estas dos últimas conductas son un caldo de cultivo para la aparición del cáncer.

Desde 2013 se sumó, también desde el gobierno, el programa “Seamos claros sobre el cáncer” que consistió en una serie de campañas regionales y nacionales de información sobre la enfermedad.

Un tercer paso en esta lucha fue una inversión del gobierno británico de 23 millones de libras para mejorar el acceso a la Radioterapia de Intensidad Modulada, técnica esencial para el tratamiento del cáncer de mama en Gran Bretaña.

Un abordaje interdisciplinario

Además del tratamiento propiamente dicho, las mejoras obtenidas en los casos de diagnóstico de cáncer de mama también fueron fruto de un trabajo de investigación de varias áreas de manera coordinada. En esta línea, el director del Manchester Breast Centre enfatiza que “estos centros tienen reuniones de equipos multidisciplinarios que analizan todos los casos”.

Clarke también especifica que, entre los especialistas que investigan y siguen los diferentes casos de cáncer de mama “están representados los puntos de vista de los radiólogos, cirujanos, patólogos, médicos oncólogos clínicos y enfermeras”.

La situación en Argentina

Nuestro país se encuentra todavía muy lejos de poder alcanzar algunos de los logros que hoy exhibe el Reino Unido, en esta materia. De hecho, según el Ministerio de Salud de la Nación, Argentina es el segundo país –el primer puesto lo tiene Uruguay- de América con la tasa de mortalidad más alta por cáncer de mama. Los datos del ministerio muestran que de cada 100.000 mujeres, 20 fallecen a causa de esta enfermedad. Por esta causa mueren 5.600 mujeres por año.

Para comenzar a revertir este número de muertes, Clarke señala que el primer paso en el que debería trabajar la Argentina es “garantizar que todas las mujeres tengan un buen acceso a la detección, el diagnóstico, la cirugía y los mismos tratamientos efectivos, según el tipo de cáncer de mama que tengan”.

Según el especialista, otro aspecto en el que hay que hacer énfasis para reducir la mortalidad por cáncer de mama es profundizar en la investigación y la implementación de políticas públicas para concientizar a la población, ya que este es el primer paso para el cuidado del cuerpo.

La prevención

El conocimiento de los síntomas de un posible cáncer de mama resulta fundamental para su prevención. En ese sentido es importante saber que se trata de un tipo de cáncer que afecta principalmente a mujeres que se encuentran entre los 45 y 70 años de edad.

Tetas x Tetas, campaña de preveción del cáncer de mama del MACMA.

Hay que tener en cuenta que su detección temprana es fundamental dado que, así, las posibilidades de curación son más elevadas. Por eso, es vital que se efectúen controles ginecológicos periódicos que incluyan mamografías y ecografías como parte de la consulta.

Otro dato que muchos desconocen es que en la vida diaria también se puede prevenir: el ejercicio físico y una dieta saludable son conductas que disminuyen las posibilidades de contraer el cáncer y además, ayudan a tener una vida más saludable.

Finalmente, la comunicación con el ginecólogo es vital en la curación. En este sentido, Perazzo concluye: “la manera de hablar con el paciente ayuda a que se pueda pelear el diagnóstico y alcanzar la cura de la enfermedad”.

Foto: Luis Robayo – AFP