Cómo leer todos esos libros que se acumulan y no volverme loca | RED/ACCIÓN

Cómo leer todos esos libros que se acumulan y no volverme loca

Tanta lectura está construyendo monstruos. Cuando freno, después de sesiones maratónicas, aparecen en mi cabeza las imágenes de miles de páginas. Además: tres preguntas a Leonardo Oyola.

¡Hola! Leer, se sabe, es un gran placer. Pero leer por trabajo, frenéticamente, produce un placer frenético. Mi casa, entre la cuarentena y la Biblioteca de Babel, se convirtió en mi infierno favorito.

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Procrastinar es malo. En un desierto de aburrimiento, un oasis de terror. ¿Era eso lo que decía Baudelaire? No importa, bien podría ser mía esa frase. Tan mía que a mi desierto pandémico, con trabajo y más trabajo, lo fui convirtiendo en mi propio, adorado, oasis de terror. Estas semanas, por ejemplo.

  • Resulta que soy jurado de un premio literario (aunque se supone que no debo decirlo, pero espero que no salga de acá). Y por la cuarentena, los libros me llegaron en PDF en lugar de impresos, lo que me resulta un engorro. Es decir, me separa un poco de ellos. Además, entre mi procrastinación vocacional, el tiempo que mutó a rarísimo durante el confinamiento y yada, yada, yada, me atrasé mal. Mucho. Muchísimo. Cuestión que si no leo 5 novelas por semana, no llego a evaluarlas a todas. Así que así estoy: con breves interrupciones para hacer gimnasia, limpiar y cocinarles (y mandarles) a mis hijos y amigos sus comidas preferidas (todo sea para que nos sintamos juntos de algún modo), pero, sobre todo, leyendo psicopáticamente.

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La pesadilla de Babel. Tanta lectura está construyendo monstruos. Cuando freno, después de estas sesiones maratónicas, aparecen en mi cabeza las imágenes de miles de  libros que juntos arman una biblioteca que solo existe adentro de mi cráneo, y en la que se alojan todos los libros posibles y todos arbitrariamente ordenados o sin orden (me suena a que esto se lo robé a Borges), y para colmo, todos con una pátina de polvillo coronaviroso, ¡y yo sin alcohol 70 ni lavandina para limpiarlos! Tamara Kamenszain, en su último libro, Libros chiquitos, publicado por Ampersand, dice sobre la lectura de los jurados: al leer como jurados siempre hay “factores alucinatorios” que nos pueden marear. ¡Allá vamos!

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Todos los libros que esperan mi lectura.

Frankenstein y Fabián Casas. Mi amigo Fabián Casas dice que sin una dosis de ficción la vida se vuelve muy hostil, pero ¿y con tanta ficción, Fabián? No sé, pero de a poco me fui haciendo de este extraño compañero: hoy convivo con un Frankenstein literario que nunca sé para qué lado va a agarrar. Pero eso es la literatura, ¿no?

Una rara compañía ensamblada por nosotros mismos que en el momento menos pensado, ¡pum! hace caer su rayo misterioso y algo se nos ilumina. Y esos momentos de epifanía que alegran el alma y ordenan las ideas (ya lo cité mil veces, pero Santiago Llach dice que toda literatura es autoayuda, ¡sí, señor!), me doy cuenta, se me dan más y mejor en soledad. ¡Salud, corona!

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Did you see more glass? Para colmo de exceso de lecturas, estoy trabajando muchísimo con Pez Banana (¡Ey!, no me dieron ni bola…), el club del libro que tenemos con Santiago Llach. Y en ese tren empecé a leer ¿Hay alguien ahí?, de Peter Orner. Se trata de la última magia de esa nueva editorial llamada Chai editora. ¿Ya hablamos de este sello? ¡Espero que sí! El ojo de estos editores (y su cuidada selección, no solo de títulos, sino de traductores) es sensacional. Apareció en 2019, ese año que vivimos hace cuatro mil años, y es de San Javier, Córdoba. El criterio de su catálogo es simple: buscan compartir los libros que les gustan y que no están disponibles en castellano. Así, su selección se basa en el placer y la experimentación. Y como explican ellos, el “catálogo es la biblioteca que querríamos tener en casa”.

Peter Orner
  • Comparto: Tengo todos sus título y son todos buenos y mi biblioteca está feliz. Y si mi biblioteca está feliz, yo también. Por ahora llevan publicados solo siete títulos. Búsquenlos, hay una garantía de goce en este sello. Si recién empiezan: Tiempo sin lluvia, de Cynan Jones, e Insomnio, de Marina Benjamin. Y, por supuesto, ¿Hay alguien ahí?, del que quiero destacar la traducción de Damián Tullio.

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Volviendo a Orner. Este libro, de Peter Orner, es un libro sobre libros. ¡Bingo! ¡Más locura para mí! ¡Lecturas que se multiplican al infinito! Son cuarenta y siete textos sobre lecturas en diferentes momentos de su vida. Son críticas literarias, trenzadas con su autobiografía, que quizás rocen la ficción. Y no importa si leíste al autor o la obra a al que hace referencia (aunque obvio que suma) porque lo divino es el vínculo mágico que establece con cada lectura. Leyendo a través de la distancia y la pérdida. Hay de sus autores que no leí o que no recuerdo y sin embargo el hechizo funciona. Y es inevitable, cada tanto, cerrar este libro por un segundo para respirar y pensar “qué maravilla son los libros, qué compañía, qué distracción, qué salvación”.

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Foto: Alberto Zárate

Tres preguntas a Leonardo Oyola [por Javier Sinay]. En su nueva novela, Ultra/Tumba, narra una historia de amor entre mujeres, en una cárcel sacudida por un motín de zombis. Ante el cambio de era actual, el autor de Kryptonita nos recuerda en esta entrevista el valor de cumplir nuestros sueños.

  • ¿Qué comparten la cárcel de Ultra/Tumba y las cárceles argentinas en la era de covid-19?
    Lo mismo que antes de la pandemia: maltratos, abandono e invisibilidad de quienes están cumpliendo condena, y a las que y a los que se trata por la carátula de un expediente y no como seres humanos que están pagando un precio altísimo por haberse equivocado.
  • Apostaste mucho para vivir de la escritura y lo lograste. ¿Qué consejos le darías a quien quiere seguir su sueño?
    Ser honesto con uno mismo. Jamás dejar de amar a lo que te dedicás. Respetar a las que y los que están en la misma y nunca sentirlos como una competencia. Y si escuchás una voz que te habla no estás loca ni loco ni sos el Ray Kinsella de Kevin Costner: escuchala atentamente porque te viene a confirmar que estás insatisfecho y que tenés una asignatura pendiente.
  • ¿Qué fue lo mejor que leíste últimamente?
    Rojo Floyd de Michele Mari. Lo estiré todo lo que pude porque no quería terminarlo. Una fiesta. Muchas emociones. Es una ficción que recoge varios testimonios  a la manera del Rant de Chuck Palahniuk o el Guerra Mundial Z de Max Brooks para hablar de una de las bandas más emblemáticas de la historia de rocanrol, profundizando en la huella y figura de Syd Barrett. Se impuso después escuchar completa y cronológicamente la discografía de Pink Floyd.

Espero que te haya gustado el envío de hoy. Yo me retiro a seguir buscando libros. ¿Dudas? ¿Sugerencias? ¿Lecturas? Escribime, a mí o a Javier Sinay, a [email protected]

Va un fuerte abrazo,
Flor

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Sobre libros y escritores. Todos los martes, por Javier Sinay.

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