La eficacia de las vacunas contra el COVID | RED/ACCIÓN

Cómo se calcula la eficacia de las vacunas contra el COVID-19

Frecuentemente escuchamos hablar sobre las distintas eficacias que garantizan las dosis de Sputnik V, Covishield, Moderna, Pfizer o Johnson & Johnson. En este video te explicamos cómo se calculan esos números y por qué no deberíamos hacer una comparación tan simple.

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Una de las palabras claves cuando hablamos de vacunas es la eficacia. Estamos acostumbrados a escuchar que hay vacunas que son más eficaces que otras, pero ¿qué quiere decir esto? ¿Hay vacunas mejores y peores?

Las tres fases para medir la eficacia de las vacunas

La fase 1 clínica empieza en grupos reducidos, donde se busca saber si las vacunas tienen efectos adversos. En la fase 2, el grupo de personas es mayor y ya se puede empezar a medir de mejor manera la dosis y su seguridad. 

Pero la fase en la que se mide la eficacia de la que solemos hablar es la fase 3. 

En esta fase, para las vacunas para prevenir el COVID-19 se hace un estudio de doble ciego aleatorizado. Es decir, se toman dos grupos más grandes de personas, y a uno se le da la vacuna y al otro un placebo.

Ahí se mide después de cierto tiempo, cuántas personas se enfermaron. Por ejemplo, si 100 personas se enfermaron del grupo con placebo y ninguna en el grupo de vacunados, la efectividad es del 100%.

En el caso de la vacuna rusa Sputnik V, se hizo la prueba en un grupo de 19.866 personas. A las cuales a 4902 se les dio un placebo y al resto la vacuna. 21 días después de recibir la primera dosis, 62 personas del grupo que recibió el placebo se contagiaron del virus, mientras que solo 16 del grupo de vacunados. Esto dio como resultado una eficacia de casi el 92%.

La eficacia de la vacuna y su relación el país y el momento en el que se testeó

Sin embargo, un factor importante a la hora de medir la eficacia de la vacuna, es la situación epidemiológica en la que se encontraba el país en el momento en que se desarrolló la fase 3.

Por ejemplo, la fase de 3 la vacuna Covishield del Instituto Serum de India, fue realizada en dos países con situaciones diferentes: Reino Unido y Brasil, con resultados dispares en cada lugar.

"Un caso muy claro de esto es la vacuna de Oxford y AstraZeneca que se hizo en distintas poblaciones, incluso con algunos esquemas distintos y daba distintas eficacias", dice Florencia Bruggesser, médica epidemióloga de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE). "Iban desde el 70% hasta el 80 y pico por ciento. Incluso ese fue uno de los datos que hizo pensar en alargar el periodo entre la primera y la segunda dosis".

Otro ejemplo de esto es lo que pasó en Estados Unidos con las pruebas de las vacunas de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson.

Las pruebas se hicieron en momentos en los que la cantidad de casos era muy diferentes. Por lo que también fue un motivo para que la eficacia entre ellas sea tan variable.

Mientras que la de Moderna y Pfizer se hicieron en un momento en el que había menos de 40 casos cada 100 mil habitantes, la de Johnson & Johnson se hizo en un momento en el que empezaron a circular nuevas variantes del virus y con un contagio de casi 80 casos cada 100 mil habitantes.

Las respuestas a tus preguntas sobre las vacunas

La eficacia para evitar la enfermedad leve, moderada o grave

Es por eso que cuando hablamos de eficacia, hay que hacer una diferencia clave: la eficacia para evitar la enfermedad leve o moderada, y la eficacia para evitar los cuadros graves, hospitalizaciones y muertes.

"En el segundo tipo, todas las vacunas tienen una eficacia que llega al 100%. Ninguno de los vacunados por ninguna de estas vacunas ha fallecido o ha tenido cuadros graves", dice Bruggesser. "Y eso es algo muy importante, si bien podemos tener la enfermedad, no vamos a requerir una internación grave o no vamos a morirnos por la enfermedad".

Más allá de esto, mientras avanza el proceso de vacunación, las medidas de cuidado personal siguen siendo muy importantes.

"Hay que seguir usando las otras medidas de prevención, que tienen que ver con la utilización de barbijo, el distanciamiento, el lavado de manos, la ventilación de los ambientes", dice Bruggesser. "Creo que en este momento, cuando hay escasez de vacunas para pensar la inmunidad de rebaño o inmunidad de grupo creo que tenemos que, hasta que eso ocurra seguir utilizando el resto de las medidas de prevención, eso es fundamental. Las vacunas solas no pueden hacer el trabajo en estas circunstancias".

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