Actualidad | 15 de noviembre

Animación por Pablo Domrose

A un año de la desaparición del ARA San Juan: una conversación entre Marta Vallejos y Juan Carr

La hermana de Ceslo Vallejos, uno de los 44 tripulantes a bordo del submarino, habla con RED/ACCIÓN sobre cómo vivió este último año, y por qué es importante para los familiares que siga la búsqueda y que avance la investigación de las responsabilidades.

Actualidad | 14 de noviembre

Foto: Romero José / Télam

Presupuesto 2019: ¿qué obras públicas mantendrá Nación y en qué provincias las hará?

El Presupuesto 2019 obtuvo esta madrugada la aprobación del Senado. La propuesta enviada por el Gobierno establece recortes en partidas sensibles como Educación y Cultura; Salud; y Ciencia y Técnica. Incluso, la inversión en obras y gastos de capital también cae: un 16% o un 62%, si se toma en cuenta que la inflación oficial prevista para el próximo año es de 34,8%.

A pesar del recorte, la inversión en obras públicas que Nación prevé ejecutar en el país, sin mediación de las provincias, se mantiene con relación al presupuesto de este año. En ese escenario, hay provincias, como Tucumán, que triplican la inversión que recibirían. Y otras, como La Pampa, que perderían un 30%, sin descontar la inflación.

Los datos surgen del proyecto de presupuesto enviado por el Ejecutivo al Congreso. En ese material, el Gobierno señala que prevé invertir $ 74.900 millones o el 1,79% del presupuesto en obras públicas que ejecutará directamente la administración Nacional. Para 2018, la previsión fue de $ 50.323 o el 1,73% del presupuesto.

Fuente: Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP)

En total, la apuesta de Nación es hacer 912 obras en todo el país. Son 163 menos que las proyectadas para este año. Las siguientes son las principales obras que incluyó el equipo económico de Hacienda en el presupuesto: 

Fuente: Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP)

Qué áreas podrían perder fondos. Si el presupuesto fuera aprobado tal cual fue enviado al Congreso, varias de las funciones más sensibles sumarían nuevos ajustes, ya que su participación en el presupuesto total viene en descenso desde 2016, cuando asumió la nueva gestión.

En esa línea se encuentra la inversión en Educación y Cultura; Salud; Ciencia y Técnica; Vivienda y Urbanismo; Agricultura; Industria; y Ecología y Medio Ambiente. Todas estas áreas perderían participación en el presupuesto total: bajarían entre un 20% y un 67% en relación a lo que le adjudicaron en 2015.

En cambio, si bien la participación de los fondos destinados a Promoción y Asistencia Social bajaría respecto a este año, se mantendría un 2,5% arriba respecto a lo destinado en 2015.

En contrapartida, la proporción de fondos destinada a pagar deuda pública crecería un 133% también en relación a 2015.

Actualidad | 8 de noviembre

Recortan el número de jardines de infantes que se construirán en 2019

El ajuste que impulsa el Gobierno para el presupuesto 2019 hará que el plan para construir jardines pierda financiamiento y los objetivos que Cambiemos se había planteado para ampliar la cobertura del nivel inicial se diluyan.

Del plan original de hacer 3.000 jardines durante los cuatro años de gestión, el Ministerio de Educación de la Nación reconoció que al término de su mandato habrá podido sumar 877 jardines.

En concreto, el Gobierno apuesta a construir durante 2019 exactamente 768 aulas y aumentar la capacidad de los jardines. Para este año, en cambio, había pautado sumar 3.043 aulas. Estos últimos datos fueron transparentados por el Ministerio de Hacienda en el proyecto de presupuesto que el Senado convertiría en ley el miércoles de la semana que viene.

El ajuste es empujado por una quita de fondos en el programa de “Fortalecimiento Edilicio de Jardines de Infantes”: mientras que para este año fueron asignados $ 6.063 millones, la inversión para 2019 cae a $ 2.528 millones. Es decir, sufre un reducción nominal del 41% y una caída real del 69%, contemplando la inflación del 34,8% que estima el Gobierno en el presupuesto.

“Preocupa la reducción del gasto en estos programas y la ausencia de razones explícitas que la justifiquen, sobre todo en un contexto de profundización de la desigualdad y de las brechas en el acceso al derecho a la educación”, advirtió Julieta Izcurdia, abogada del área de derechos económicos, sociales y culturales de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), que analizó el gasto público en infraestructura y equipamiento escolar.

Fuente: www.presupuestoabierto.gob.ar y proyecto de presupuesto 2019.

Otro aspecto preocupante es que de acuerdo a los datos actualizados al 5 de noviembre, de la partida para construir jardines este año sólo se usó un 29%, por lo que en lo que va del año hay una subejecución del programa. 

Cómo se ajustó la promesa de los 3.000 jardines

Durante la campaña presidencial y en los primeros meses de gobierno, Mauricio Macri prometió construir 3.000 jardines para alcanzar una “cobertura universal de las salas de tres, cuatro y cinco años de edad”.

Esa propuesta luego se ajustó a crear 10.000 salas, sin contemplar si eran nuevos jardines o ampliaciones de edificios. Pero ahora y según detallaron por escrito fuentes del Ministerio de Educación, el objetivo “alcanzable” es llegar a fines de 2019 con 2.087 salas construidas, lo que equivaldría a “877 jardines promedio”.

De alcanzar ese número, representaría un aumento del 4% de la oferta, ya que en 2016 había 20.428 jardines, según datos de la Dirección de Información y Estadística Educativa.

El principal argumento por el que los objetivos fueron recortados es que hubo incumplimientos de las empresas contratistas que llevaron a rescindir contratos en varios puntos del país, como en La Pampa, por ejemplo.

Por esa razón muchas obras fueron descentralizadas y ahora las llevan adelante las provincias, pero con financiamiento nacional. En el informe escrito, el Ministerio de Educación resalta incluso que “no es bueno que el Ministerio de Educación se dedique a construir (jardines) y distraiga su función esencial”.

El nuevo objetivo, pese a ser menos ambicioso, también aparece difícil de cumplir. De acuerdo a los informes oficiales de ejecución presupuestaria, en 2017 se construyeron 25 jardines. Mientras que en los primero seis meses 2018 se hicieron 121 salas, 47 estaban en obras y 105 habían sido contratadas.

Más allá de ese diagnóstico, el Observatorio Argentinos por la Educación analizó el crecimiento de la oferta de jardines entre 2011 y 2016, y expuso que en esos seis años se crearon 959 jardines, entre públicos y privados. Sin especificar cuántos de ellos son estatales.

La falta de jardines afecta más a las familias pobres

En los últimos cinco años, la matrícula que más creció es la del nivel inicial, principalmente porque en los niveles primario y secundario están mucho más universalizados y en consecuencia hay menos margen para que crezcan: 99% y 88% de los chicos, respectivamente, van a la escuela. En cambio, para el inicial (de 3 a 5 años) esa tasa es hoy del 74%.

Fuente: Observatorio Argentinos por la Educación.

Pero más allá de que la cobertura creció casi 7 puntos porcentuales, el Observatorio Argentinos por la Educación señala que los niños y niñas que van a jardines privados son proporcionalmente muchos más que en lo que ocurre en la primaria y la secundario de todo el país, donde tres de cada 10 chicos van a colegios privados.

Eso ocurre principalmente por la falta de jardines públicos. Algunos ejemplos: en la sala de bebés de 45 días a un año, sala de 2 y sala de 3, el 50,2% de los niños matriculados va a jardines privados. En sala de 4 es del 30,1% y en la de 5 es del 28,1%, trayectos que por ley son obligatorios y por eso el Estado ofrece más opciones.

“Lo que dicen estas cifras es que al faltar vacantes en salas de 45 días a tres años, las familias deben recurrir al sector privado”, le explicó a RED/ACCIÓN Rut Kuitca, vicepresidenta de la Organización Mundial para le Educación Preescolar, y remarcó que en las familias pobres no pueden pagar una cuota y desisten de mandarlo a un jardín, lo que “abre una desigualdad de oportunidades a edad temprana”.

Actualidad | 8 de noviembre

Foto: Fabrice Coffrini / AFP

Davos 2019: Un nuevo mundo se nos viene encima y no estamos preparados

Los desafíos de la globalización 4.0 será el foco de la próxima Reunión Anual del Foro Económico Mundial. El mundo está experimentando una agitación económica y política que no cesará pronto. Las fuerzas de la Cuarta Revolución Industrial han introducido una nueva economía y una nueva forma de globalización, que exigen nuevas formas de gobierno para salvaguardar el bien público.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional aunó esfuerzos para construir un futuro compartido. Hoy en día, debe hacer esto de nuevo. Debido a la lenta y desigual recuperación durante la década tras la crisis financiera mundial, una parte sustancial de la sociedad se ha visto atrapada por la insatisfacción y la amargura; y, no sólo con respecto a la política y los políticos, sino también con relación a la globalización y todo el sistema económico que esta sustenta. En una época de inseguridad y frustración generalizadas, el populismo, se ha tornado como una opción cada vez más atractiva, como una alternativa al status quo.

Sin embargo, el discurso populista elude – y a menudo confunde – las distinciones sustantivas entre dos conceptos: globalización y globalismo. La globalización es un fenómeno impulsado por la tecnología y el movimiento de ideas, personas y bienes. El globalismo es una ideología que prioriza el orden global neoliberal sobre los intereses nacionales. Nadie puede negar que estamos viviendo en un mundo globalizado. No obstante, afirmar que todas nuestras políticas deberían ser “globalistas” es muy discutible.

La globalización necesita una nueva estructura

Al fin y al cabo, este momento de crisis ha planteado preguntas importantes sobre nuestra arquitectura de gobernanza global. Teniendo en cuenta que cada vez más y más votantes exigen “recuperar el control” de las manos de las “fuerzas globales”, el desafío que se enfrenta es la restauración de la soberanía en un mundo que necesita de la cooperación entre partes. En lugar de cerrar las economías a través del proteccionismo y la política nacionalista, debemos forjar un nuevo pacto social entre los ciudadanos y sus líderes, para que todos se sientan lo suficientemente seguros dentro de su propio país como parar permanecer abiertos al mundo en general. Si esto falla, la continua desintegración de nuestro tejido social podría, en última instancia, provocar el colapso de la democracia.

Además, los desafíos asociados con la Cuarta Revolución Industrial (4IR) coinciden con el rápido surgimiento de restricciones ecológicas, el advenimiento de un orden internacional cada vez más multipolar y una creciente desigualdad. Estos sucesos integrados están marcando el comienzo de una nueva era de globalización. Si esta nueva era va a mejorar la condición humana dependerá de si la gobernanza corporativa, local, nacional e internacional se puede adaptar a estos sucesos, a tiempo.

De manera paralela, un nuevo marco para la cooperación público-privada global ha ido tomando forma. La cooperación público-privada consiste en aprovechar el sector privado y los mercados abiertos para impulsar el crecimiento económico para el bien público, teniendo siempre en cuenta la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. Sin embargo, para determinar lo que comprende el bien público, primero debemos identificar las causas de la desigualdad.

Por ejemplo, si bien los mercados abiertos y la mayor competencia ciertamente producen ganadores y perdedores en el ámbito internacional, también pueden tener un efecto aún más pronunciado sobre la desigualdad a nivel nacional. Es más, la creciente brecha entre quienes forman parte del precariado y los privilegiados se está reforzando con los modelos de negocios de la Cuarta Revolución Industrial (4IR), que a menudo hacen que las ganancias sean para quienes son dueños del capital o de la propiedad intelectual.

El capitalismo necesita recuperar la confianza de la gente

Cerrar esa brecha requiere que reconozcamos que estamos viviendo en un nuevo tipo de economía impulsada por la innovación, y que se necesitan nuevas normas, estándares, políticas y convenios globales para salvaguardar la confianza del público. La nueva economía ya ha perturbado y recombinado innumerables industrias, y ha desplazado a millones de trabajadores. Esta nueva economía desmaterializa la producción a medida de que aumenta la intensidad del conocimiento en la creación de valor. A su vez, también aumenta la competencia dentro de los mercados nacionales de productos, capitales y trabajo, así como entre los países que adoptan diferentes estrategias de comercio e inversión. Y, aviva la desconfianza, en especial con relación a las empresas de tecnología y la forma como estas administran nuestros datos.

El ritmo sin precedentes del cambio tecnológico significa que nuestros sistemas de salud, transporte, comunicación, producción, distribución y energía – sólo para nombrar unos pocos – se transformarán completamente. Gestionar ese cambio requerirá no sólo de nuevos marcos para la cooperación nacional y multinacional, sino también de un nuevo modelo de educación, complementado con programas específicos para enseñar nuevas habilidades a los trabajadores. Recurriendo a avances en robótica e inteligencia artificial en el contexto del envejecimiento de las sociedades, tendremos que pasar de una narrativa de producción y consumo a una de compartir y cuidar a las personas.

La globalización apenas ha comenzado; pero, ya estamos muy poco preparados para ella. Aferrarse a una mentalidad obsoleta y llevar a cabo pequeños ajustes a nuestros procesos e instituciones existentes, no será para nada suficiente. En cambio, debemos rediseñar estos procesos e instituciones desde cero, con el propósito de poder aprovechar las nuevas oportunidades que nos esperan, mientras paralelamente evitamos el tipo de perturbaciones que presenciamos hoy.

A medida que desarrollamos un nuevo abordaje para dirigirnos hacia la nueva economía, debemos recordar que no estamos jugando un juego de suma cero. Este no es un tema de dicotomías: libre comercio o proteccionismo, tecnología o empleos, inmigración o protección de los ciudadanos, crecimiento o igualdad. Todas esas dicotomías son falsas, y las podemos evitar desarrollando políticas que favorezcan la palabra “y”, haciendo que prevalezca sobre la “o”, permitiendo que se pueda ir tras la consecución de la totalidad de los mencionados intereses, de manera paralela.

Los nuevos desafíos no se solucionan sin cooperación

Sin duda, los pesimistas argumentarán que las condiciones políticas se interponen en el camino de un diálogo global productivo sobre la Globalización 4.0 y la nueva economía. Pero, los realistas utilizarán el momento actual para explorar las brechas en el sistema actual e identificar los requisitos para un futuro abordaje. Y, los optimistas se aferrarán a la esperanza de que las partes interesadas con visión de futuro crearán una comunidad de intereses compartidos y, en última instancia, un propósito compartido.

Los cambios que están en curso hoy en día no son cambios aislados que afectan a un país, una industria o un problema en particular. Son cambios universales; y, por lo tanto, requieren de una respuesta global. La no adopción de un nuevo abordaje cooperativo sería una tragedia para la humanidad. Con el propósito de elaborar un plan para una arquitectura de gobernanza global compartida, tenemos que evitar quedarnos atascados en el momento actual de gestión de crisis.

Específicamente, esta tarea requerirá dos cosas de la comunidad internacional: un compromiso más amplio y una mayor imaginación. El compromiso de todas las partes interesadas en un diálogo sostenido será crucial, al igual que la imaginación para pensar de manera sistémica, y más allá de las propias consideraciones institucionales y nacionales cortoplacistas.

Estos serán los dos principios organizativos de la próxima Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos-Klosters, que se reunirá para considerar el tema “Globalización 4.0: Configuración de una arquitectura global en la era de la Cuarta Revolución Industrial”. Estemos listos o no, un nuevo mundo se nos viene encima.

Traducción por Rocío L. Barrientos.

Klaus Schwab es presidente ejecutivo y fundador del Foro Económico Mundial.

© Project Syndicate 1995–2018

Actualidad | 8 de noviembre

Fotos: Nicolas Asfouri y Ted Aljibe / AFP

A cinco años del peor tifón de su historia, Filipinas avanza en su reconstrucción

En la madrugada del 8 de noviembre 2013 Filipinas se vio azotada por el Tifón Yolanda, el más mortífero que haya tocado tierra, causando 7.360 muertos y desaparecidos. A cinco años de la tragedia, el país sigue su reconstrucción, amenazado por nuevos fenómenos climáticos. En la foto, Elsie Indic, una sobreviviente del tifón, durante una procesión religiosa en memoria de las víctimas. A continuación, una galería de fotos que muestran el daño provocado por el tifón, y algunas imágenes de la reconstrucción.

Foto: Ted Aljibe / AFP

La foto superior fue tomada el 10 de noviembre de 2013. Muestra a  residentes caminando en medio de casas destruidas y cadáveres por una calle de la ciudad de Tacloban, en la isla oriental de Leyte, a los dos días de que el tifón azotara la ciudad. La segunda foto fue tomada una semana antes y muestra a automovilistas a lo largo de la misma calle, disfrutando el panorama.

Foto: Ted Aljibe / AFP

La foto de arriba muestra a residentes de Tacloban caminando entre escombros y casas destruidas después de que el tifón golpeó la ciudad. La segunda foto muestra la misma esquina, pero una semana antes. 

Foto: Ted Aljibe / AFP

La foto de arriba fue tomada el 14 de noviembre de 2013 y muestra a un barco anclado junto a una serie de casas destruidas después de que fue arrastrado a tierra por el tifón. La segunda foto muestra la misma calla con automovilistas la semana antes de que la tormenta azotará a la ciudad.

Foto: Ted Aljibe y Nicolas Asfouri / AFP

La primera foto muestra a personas del barrio que caminan junto a los escombros causados por el tifón en la ciudad de Tacloban. La segunda foto fue sacada dos semanas antes y muestra la misma calle con automovilistas que pasan en frente al templo chino en la ciudad..

Foto: Ted Aljibe / AFP

Esta combinación de fotos muestra el aeropuerto de Tacloban antes y después del tifón. La primera muestra a sobrevivientes haciendo cola para recibir artículos de socorro y la segunda foto es una vista general del edificio de la terminal tomada el 1 de noviembre de 2018. 

Foto: Ted Aljibe / AFP

Residentes de la ciudad de Tacloban caminando en medio de casas destruidas y cadáveres por una calle de la ciudad, dos días después de que el tifón golpeó la isla. La segunda foto fue tomada una semana antes  y muestra a un residente caminando por la misma calle.

Actualidad | 5 de noviembre

Ilustración por Pablo Domrose

Las elecciones parlamentarias de Estados Unidos en tres gráficos

Es el tercer socio comercial de la Argentina y la principal fuente de inversión directa. En momentos en que el Gobierno de Mauricio Macri apuesta a las exportaciones para salir de la crisis, una victoria de los demócratas este martes pondría freno a los impulsos nacionalistas y anti globalización de Donald Trump y daría un impulso al comercio global.

El 6 de noviembre se celebran los comicios de mitad de término en Estados Unidos, en los que se elige a la totalidad de los miembros de la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado, este último compuesto por 100 escaños. Desde las elecciones presidenciales de 2016 ambas cámaras son de mayoría republicana.

Ha sido la campaña electoral más cara de la historia por unas elecciones legislativas en Estados Unidos. El consenso es que el resultado de este martes arrojará un Congreso dividido en el que los demócratas se quedarían con el control de la Cámara de Representantes y los republicanos retendrían el del Senado.

Lo que dicen las encuestas

Los sondeos y analistas electorales apuntan a que los demócratas podrían obtener el martes los 23 escaños que necesitan para recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes, lo que les permitiría frenar la agenda legislativa de Trump e investigar a su administración.

Por su parte, los republicanos podrían conservar su pequeña mayoría en el Senado, actualmente de dos escaños, con lo que mantendrían el poder para aprobar el nombramiento de los jueces de la Corte Suprema.

Actualmente, los republicanos controlan con un escaso margen de 51-49 el Senado, pero los demócratas enfrentan una ecuación extremadamente difícil: deben ganar 26 de los 35 escaños en juego, incluidos varios en los estados que votaron por el republicano Trump en 2016.

Relevancia para la Argentina

Para la Argentina, el resultado de las elecciones es relevante: Estados Unidos es el tercer socio comercial de la Argentina y la principal fuente de inversión directa. En momentos en que el gobierno de Mauricio Macri apuesta a las exportaciones para salir de la crisis, una victoria de los demócratas este martes pondría freno a los impulsos nacionalistas y anti globalización de Donald Trump y dar un impulso al comercio global.

Lo que está en juego

Para los 435 escaños de la Cámara de Representantes, que serán renovados por dos años, la pelea se concentra de hecho en unas 60 circunscripciones, pues el resto están sólidamente ancladas a uno u otro bando.

En el Senado están en juego 35 de los 100 escaños, para mandatos de seis años. Por el azar del calendario, esos 35 estados están en zonas tradicionalmente conservadoras, lo que dificulta una reconquista demócrata.

Los estadounidenses votarán también por gobernadores en 36 estados.

Crédito: AFP

Niveles de participación

Estas elecciones parecen beneficiarse de una movilización inédita para una cita que habitualmente convoca a 40%-45% del electorado, contra 60% en las presidenciales.

Más de 32 millones de electores ya votaron por correspondencia. Eso ya representa un 20% más que el conjunto de votos anticipados en las elecciones de medio mandato de 2014, según el experto.

Crédito: AFP

Si se confirma lo de las encuestas y los demócratas se quedan con la Cámara de representantes, el vuelco electoral iría en sintonía con lo sucedido en la historia moderna de Estados Unidos: solo Bill Clinton y George W. Bush consiguieron aumentar el número de escaños de su partido en los comicios legislativos de mitad de periodo frente a los presidenciales.

Crédito: Statista
Actualidad | 1 de noviembre

¿Puede un país acelerar su crecimiento endeudándose en el extranjero?

A propósito del debate en la Argentina, que un país se endeude en el extranjero no es necesariamente malo. Si se hace responsablemente, se fomenta el crecimiento. Ese endeudamiento ha permitido que países como Corea del Sur y Singapur se desarrollen. Pero es necesario cambios profundos de las reglas del juego internacionales de modo que los países que se endeudan para invertir no queden a merced de los caprichos de los mercados internacionales de capital. El tema será debatido en la Cumbre G20 de Buenos Aires.

“Hoy día, es pecado incurrir en un déficit de cuenta corriente, lo que es una locura”, lamentó el Vice Primer Ministro de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial sostenida en Bali a principios de octubre. Los ministros que pudieron, se jactaron del equilibrio de sus cuentas corrientes, mientras que las autoridades de países con déficits fueron tratadas como herejes. No obstante, Tharman recordó ante el público, países como Corea del Sur y Singapur “crecieron incurriendo en déficits de cuenta corriente en las etapas tempranas del desarrollo, para poder así invertir y hacer posible el crecimiento mientras acumulábamos ahorros”.

La teoría económica concuerda plenamente con Tharman. Para adquirir una casa, una familia no necesita esperar que el monto de sus ahorros equivalga al valor del inmueble. Por el contrario, es razonable pedir un préstamo mientras los padres son jóvenes y tienen ingresos relativamente bajos, y repagarlo más adelante cuando su situación económica es más sólida. Esta misma lógica se aplica a un país en desarrollo, el cual, para salir de la pobreza, debería incurrir en un déficit y endeudarse cuando todavía es pobre.

Endeudarse como estrategia de desarrollo

En un país pobre, el capital –ya sean fábricas, infraestructura o escuelas– es escaso, de modo que la tasa de retorno de una inversión nueva es alta. Es precisamente la brecha entre la rentabilidad de su inversión y la tasa de interés de sus deudas lo que permite que un país pobre prospere. Esta es la estrategia que hizo ricas a Singapur, Corea del Sur y otras naciones exitosas.

A los países que incurren en déficits se les trata como pecadores, porque al hacerlo pasan a depender del tristemente impredecible capital extranjero. Endeudarse en el exterior puede fomentar el crecimiento económico de un país, pero al mismo tiempo lo deja vulnerable frente a las crisis.

Los riesgos de financiar el crecimiento con deuda

Todo marcha bien siempre que los inversores extranjeros sigan prestando y el país siga invirtiendo. Pero si los inversionistas se espantan, la resultante “parada súbita” en los flujos de capital exige que, de la noche a la mañana, el país disminuya importaciones clave, gatillando una recesión.

En ese momento, los inversionistas asustados no solo pueden negarse a otorgar nuevos préstamos, sino que también pueden exigir el repago de los previos. En ese caso, la banca y las empresas locales se ven obligadas a liquidar inversiones. Pero si hay muchos vendedores y pocos compradores, los precios de los activos solo pueden bajar bruscamente, lo que se traduce en quiebras y una profunda crisis financiera. Con ello se reivindican las expectativas pesimistas iniciales de los inversionistas.

El ejemplo de Argentina

Esto es exactamente lo que ha sucedido en numerosas economías emergentes durante el último cuarto de siglo. Es también lo que sucedió en Argentina no hace mucho: luego de una freno súbito en los flujos de capital, el peso perdió la mitad de su valor y la economía cayó en recesión (menos mal que una crisis financiera generalizada no fue la consecuencia). No sorprende, entonces, que los déficits de cuenta corriente parezcan pecaminosos.

Los países emergentes que comprenden estos riesgos suelen hacer una de dos cosas: aplicar políticas fiscales y monetarias tan estrictas que los déficits de cuenta corriente son imposibles, o mantener amplios stocks de reservas internacionales. La primera estrategia equivale a que una familia prescinda de todo préstamo al adquirir una casa propia. La segunda equivale a endeudarse solo en la misma cantidad que ya se tiene ahorrada. Ninguna de las dos estrategias es muy razonable desde el punto de vista de la eficiencia.

La propuesta al G20

Volvamos a Tharman, quien presidió un grupo nombrado por los gobiernos del G20 para proponer reformas financieras internacionales (yo fui uno de sus integrantes). En un informe que presentó a los ministros de hacienda y a los presidentes de los bancos centrales reunidos en Bali, el grupo sostiene que es posible que los países se beneficien de préstamos desde el extranjero sin correr el riesgo de crisis ni de una excesiva volatilidad de los mercados. Pero esto requiere de cambios profundos en los marcos de las políticas locales y globales.

El informe comienza por reconocer que las economías emergentes deberían desarrollar sus mercados financieros locales. Una parte del financiamiento de las inversiones tiene que provenir de fuentes locales, del mismo modo que la cuota inicial del pago de una casa debe provenir de los ahorros de una familia prudente. Además, los préstamos locales suelen ser en la moneda nacional, lo que protege a los deudores del riesgo cambiario.

El rol de un red de seguridad financiera global

El informe también propone un mecanismo mejorado de vigilancia global. El hecho de que algunas crisis financieras sean causadas por el pesimismo autocumplido no debería ocultar la realidad de que otras obedecen a políticas erradas. Si se identifican y corrigen estos errores antes de que sea demasiado tarde, el mundo tiene una probabilidad más alta de evitar la próxima ronda de colapsos. Y puesto que las crisis financieras contagian e imponen costos a otros países con buenas políticas, una vigilancia más efectiva significa que los chicos “bien comportados” del vecindario también gozarán de mayor seguridad.

En su aspecto más crucial, el informe propone crear una red de seguridad financiera global muy mejorada, que asegure a los países una buena protección frente a la volatilidad excesiva de los flujos de capital y a los pánicos autocumplidos en los mercados financieros.

La red de seguridad financiera global se ha ampliado desde la crisis de hace una década. El informe indica que en 2006, el 90% de los recursos de la red provenía del FMI, pero en 2016 este organismo proveía solo un tercio de dichos recursos, mientras que el resto provenía de acuerdos financieros regionales y de convenios de canje bilaterales.

Sin embargo, los acuerdos regionales no existen en todos los continentes, y solo un número limitado de bancos centrales tiene acceso a convenios de canje. Todavía más, según el informe, estos nuevos mecanismos de financiamiento “no han sido probados en una crisis”, “están sujetos a las condiciones que imperan en los países que los proporcionan”, y “no cubren” varias economías de importancia “sistémica”. Por último, pero no por ello de menos peso, “el sistema en general carece de la coordinación necesaria”.

A fin de asegurar que los países tengan acceso oportuno a ayuda pasajera durante las crisis de liquidez, es preciso conectar los diversos componentes de la red de seguridad financiera global. Y el corazón de una red mejorada debería estar constituido por una nueva línea permanente de liquidez en el FMI. Para garantizar que este financiamiento adicional sea suficiente para enfrentar crisis de liquidez semejantes a la de 2008-2009, el FMI necesitará acceso a mayores recursos, ya sea a endeudándose directamente en el mercado o por otros medios.

Los escépticos señalarán que los intentos previos por establecer líneas permanentes de liquidez en el FMI han fracasado porque acceder a ellas era demasiado engorroso o estigmatizante. Pero esa no es una razón para no volver a intentarlo, especialmente dado que cada vez hay más evidencia de que las crisis de liquidez fácilmente se transforman en problemas de solvencia que con rapidez traspasan fronteras regionales y nacionales. Las pérdidas resultantes en los ámbitos del empleo y la producción causan gran sufrimiento humano que se habría podido evitar si hubiesen existido las políticas adecuadas.

Para hacer frente a las objeciones de siempre sobre el riesgo moral, la nueva línea exigiría que los países precalificaran demostrando que tienen políticas internas sólidas. Y, precalificar para la ayuda del FMI también implicaría acceso al acuerdo financiero regional relevante, de existir, con lo que se contribuiría a integrar el sistema en general.

En la reunión de Bali, el Banco Mundial develó su nuevo Índice de Capital Humano, en el que Singapur y Corea del Sur ocupan los primeros puestos. Las economías emergentes deberían apuntar a emular los logros en educación y salud de estos dos países y, al mismo tiempo, emular el modo en que Singapur y Corea del Sur financiaron todas sus escuelas y hospitales: endeudándose en el exterior e incurriendo en déficits externos cuando fue necesario. Pero ello será imposible sin tener políticas globales nuevas y audaces, que controlen la dañina volatilidad de los flujos de capital. El informe muestra cómo; ahora hace falta la voluntad política para hacer posible ese cambio.

Traducción de Ana María Velasco

Andrés Velasco, ex Ministro de Hacienda de Chile, es Decano de la Escuela de Políticas Públicas de la London School of Economics and Political Science. Es autor de numerosos libros y artículos sobre economía internacional y desarrollo, y ha sido catedrático de la Universidad de Harvard, de la Universidad de Columbia y de New York University.

© Project Syndicate 1995–2018 | Foto: Juan Mabromata – AFP

Actualidad | 31 de octubre

La receta para ciudades más inclusivas es apostar por la economía del conocimiento

Es la conclusión de un seminario que discutió cómo evolucionará el mercado laboral en América Latina y el impacto que tendrá en ciudades como Buenos Aires. América Latina es la región más urbanizada y la más vulnerable a la automatización del trabajo. Dos de cada tres chicos que ahora entran a la escuela van a terminar trabajando en empleos que hoy no existen.

El desafío

El 80% de la gente en la región vive en ciudades y si se quiere combatir la pobreza, disminuir la desigualdad y aumentar la inclusión, es ahí donde deben comenzar los cambios. Y la receta para desarrollar ciudades más inclusivas pasa por adaptarse a la economía del conocimiento

América Latina es la región más urbanizada y más vulnerable a la automatización del trabajo y dos de cada tres chicos que hoy entran a la escuela van a terminar trabajando en empleos que en el presente no existen. El Banco Mundial dice que el 57% de los trabajos en las economías desarrolladas están amenazados por la robotización y la inteligencia artificial y la automatización está creciendo a una tasa de 15% anual.

Qué está haciendo el Gobierno de la Ciudad

La buena noticia es que la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de las dificultades económicas, está haciendo lo que recomiendan los expertos: apostar a la economía del conocimiento invirtiendo en infraestructura y educación para luchar contra la exclusión social y la desigualdad.

IMG_7232

Dónde fue el debate

Un evento organizado por la influyente revista Americas Quarterly y la fundación Citigroup, del que participó el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, sirvió de marco para discutir cómo evolucionará el mercado laboral en América Latina y el impacto que tendrá en sus grandes capitales y centros urbanos.

Larreta destacó que 4 de los 6 “unicornios” regionales nacieron en Buenos Aires, como Mercado Libre y Globant, que ya tienen un valor de más de US$ 1.000 millones.

“Estamos apostando a la economía del conocimiento. Para ello creamos polos de desarrollo y por eso queremos vincular a la educación con la nueva economía y las industrias del futuro” dijo Larreta. Y agregó que es urgente “adaptar nuestro sistema educacional a la revolución tecnológica que estamos viviendo”.

Hay consenso de que las ciudades tienen que atraer capital humano para crecer y para ello es clave el atractivo cultural, la calidad del transporte público y la interconectividad. La combinación de esos tres factores tiene un impacto económico enorme. “La calidad de vida en la ciudad está fuertemente vinculada con la calidad del transporte público. La gente tiene que estar cerca de donde trabaja y de donde se divierte”, dijo el Jefe de Gobierno de la Ciudad. Brian Winter, el Editor en Jefe de Americas Quarterly, dijo que Buenos Aires está haciendo lo correcto y “lo está haciendo con poca plata, buena gestión y diálogo”.

IMG_7231

La mirada de un economista

El economista Eduardo Levy Yeyati Levy dijo que los trabajos que perduraran en el tiempo serán los que involucren creatividad, empatía y habilidades “blandas”. “La creatividad es más importante que el conocimiento y la empatía es la última trinchera de lo humano”, dijo el decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato De Tella. Pero advirtió que “el problema es que muchos de esos trabajos pagan mal”.

A modo de ejemplo, Marta Cruz, cofundadora y directora de NXTP Labs, un fondo de inversión que se enfoca en startups tecnológicas de América Latina, reveló que han invertido en 154 empresas que han creado directa o indirectamente 154 mil empleos de calidad.

Daniel Martínez, actual intendente de Montevideo, dice que estamos viviendo un momento de transición en el que lo antiguo no termina de morir y lo nuevo aún está naciendo. Y eso genera desconfianza social con gran impacto político” y el Estado tiene que tener un rol clave para generar inclusión social”.

El evento de este miércoles coincidió con el Día Mundial de las Ciudades, que se estableció con el objetivo de promover el interés en la urbanización y fomentar la cooperación entre los países.

Actualidad | 31 de octubre

El día de la democracia, los jóvenes contaron qué significa para ellos

En nuestro país se festeja cada 30 de octubre en conmemoración del día en que fue electo Raúl Alfonsín en 1983, cuando volvió la democracia a nuestro país. Para celebrar los 35 años de aquel evento histórico, le preguntamos a jóvenes qué es para ellos poder votar y vivir en democracia.

En nuestro país, el Día de la Democracia se celebra cada 30 de octubre. No es una fecha menor: ese mismo día en 1983 resultaba electo Raúl Alfonsín, primer presidente democrático después de los siete años de la última dictadura militar.

A 35 años de aquella jornada histórica, la democracia en nuestro país ha ido evolucionando, enfrentándose a nuevos desafíos. Por nombrar uno de los cambios: desde las elecciones legislativas de 2013 la edad mínima para votar pasó de ser los 18 a los 16 años. Sin embargo, recién a los 18 toma carácter obligatorio.

Para saber cómo entienden la democracia los jóvenes (esos justamente nacidos en democracia), salimos a hacerles algunas preguntas que depararon respuestas de todo tipo. Mirá los videos.

¿Qué es la democracia?

¿Cuándo fue la primera vez que votaste?

Voto Obligatorio vs Voto Optativo

¿Tuviste suficiente información para tu primer voto?

¿Qué no te gusta de este sistema democrático?

¿Cómo te gustaría que fuera nuestra democracia?

Actualidad | 30 de octubre

En Estados Unidos, los plutócratas están ganando

Los alborotos del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, contra programas sociales y regulaciones ambientales son en parte producto de su ignorancia y narcisismo. Pero también representan algo más: la corrupción del sistema político estadounidense.

La política estadounidense se ha convertido en un juego de, por y para poderosos intereses corporativos, con recortes de impuestos para los ricos, desregulación para los contaminadores y guerra y calentamiento global para el resto de nosotros. Trump no es más que un síntoma, aunque chocante y peligroso, de un malestar político mucho más profundo.

Las políticas de Trump incluyen prioridades ampliamente respaldadas por los republicanos en el Congreso de los Estados Unidos: reducir los impuestos para los ricos a expensas de los programas para los pobres y la clase trabajadora; aumentar el gasto militar a expensas de la diplomacia; y permitir la destrucción del medio ambiente en nombre de la “desregulación”.

Divergencia de intereses entre el poder y la ciudadanía

Pero estas no son las prioridades compartidas por la mayoría de los estadounidenses, ni siquiera cerca. La mayoría quiere cobrar impuestos a los ricos, ampliar la cobertura de salud, detener las guerras de Estados Unidos y combatir el calentamiento global. Trump y sus cómplices se oponen a la opinión pública, no la representan.

Lo están haciendo por una razón: el dinero. Las políticas de Trump sirven a los intereses corporativos que financian campañas electorales y administran efectivamente el gobierno de los Estados Unidos. Hoy en día, las compañías mega-contaminantes ya no necesitan presionar; Trump les entregó las llaves del Departamento de Estado, la Agencia de Protección Ambiental y el Departamento de Energía. Los expertos de la industria también ocupan cargos de personal superior del Congreso.

Gran parte del dinero corporativo puede ser rastreado; el resto fluye de forma anónima, como “dinero oscuro” que evita el escrutinio público. La mayor fuente de dinero oscuro son los hermanos Koch, David y Charles, quienes, con un valor neto combinado de unos $ 100 mil millones, han gastado libremente durante décadas esencialmente para comprar el sistema político de los Estados Unidos. Sus esfuerzos están teniendo éxito.

Un partido Republicano cooptado

Cuando se trata de política fiscal y cambio climático, el Partido Republicano está casi completamente en manos de los hermanos Koch y sus amigos de la industria petrolera. Su objetivo inmoral es simple: reducir los impuestos corporativos y desregular el petróleo y el gas, independientemente de las consecuencias para el planeta. Su maldad es escalofriante, pero es real. Y Trump es su factotum.

Ahora es tarea del resto del mundo decir no a la temeraria avaricia corporativa de los Estados Unidos y a los propios estadounidenses reclamar sus instituciones democráticas mediante la eliminación del dinero oscuro y la malevolencia corporativa que suscribe. Los estadounidenses, y el mundo, merecen algo mejor.

Jeffrey D. Sachs, Profesor de Desarrollo Sostenible y Profesor de Política y Gestión de Salud en la Universidad de Columbia, es Director del Centro de Desarrollo Sostenible de Columbia y de la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

© Project Syndicate 1995–2018 | Foto: Nicholas Kamm – AFP