Cómo reconectar con los estudiantes desvinculados de la escuela | RED/ACCIÓN

Computadoras, ajedrez y caminatas por el lago: cómo hacen las escuelas para reconectar con más de un millón de estudiantes desvinculados por la pandemia

La interrupción de clases presenciales agudizó el problema de la cantidad de estudiantes que cada año quedan fuera del sistema educativo. Ante este panorama, tanto el gobierno nacional como las distintas jurisdicciones trabajaron, sobre todo en el verano, para reconectarlos. Al 8 de febrero ya habían logrado restablecer vínculos con 160.000 estudiantes. A su vez, Mendoza y Río Negro —cuyos casos contamos en esta nota— llevan adelante programas provinciales que buscan acercar la escuela a chicos y chicas a través de distintos recursos.

Intervención: Denise Belluzzo

Juana(*) es la mayor de cinco hermanos y vive con su familia en una zona rural del departamento de Maipú, al sur de la ciudad de Mendoza. Durante el 2020, ella cursó su último año de secundaria en la escuela 4.028, Paula Albarracín de Sarmiento.

“Es una excelente alumna, muy comprometida, fue elegida presidenta del Centro de Estudiantes de la escuela dos años seguidos y el año pasado fue segunda escolta de la bandera”, la describe Beatriz Vila, la directora de la escuela. Sin embargo, cuando la pandemia del COVID-19 obligó a pasar las clases a modo virtual, sigue Beatriz, “la familia de Juana solo contaba con un celular para sus cinco hijos y su vínculo con la escuela comenzó a debilitarse”.

En julio, cuatro meses después de haberse interrumpido las clases presenciales, Beatriz se enteró de que la supervisión tenía una computadora para entregar. “Conté la situación de Juana y logré que se la dieran”, dice la directora.

Así, no solo logró terminar el secundario con excelentes notas, sino que ahora Juana está haciendo el preuniversitario de Abogacía. “Su madre me dijo que la computadora fue para ella el alma para completar el secundario e iniciar la universidad”, cuenta Beatriz.

Escuela Paula Albarracín de Sarmiento, en Maipú, Mendoza / Foto: Beatriz Vila

Se podría decir que la historia de Juana tuvo un final feliz. Pero otra es la historia de más de un millón de estudiantes en todo el país (de nivel inicial, primario y secundario) que no lograron sostener el vínculo con la escuela en el 2020, según datos del Ministerio de Educación de Nación.

No sostener el vínculo con la escuela significa que los y las docentes perdieron contacto con esos estudiantes en algún momento del año, o sólo lograron conectarse muy esporádicamente, o recibieron muy pocos trabajos de ellos. Aunque también hay que decir que el problema no es nuevo. El sistema educativo ya tenía serios problemas para retener a sus estudiantes (sobre todo en secundario) y la pandemia los profundizó.

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De hecho, contemplando esta situación es que surgió el programa nacional Acompañar: Puentes de Igualdad, que tiene como objetivo prioritario revincular a los y las  estudiantes con la escuela. El programa fue una propuesta del Ministerio de Educación de Nación que avalaron los 24 ministros en el Consejo Federal de Educación (resolución 369), en agosto del 2020. Dos meses después, se puso en marcha en 21 provincias —no se sumaron CABA, Jujuy y San Luis—.

Acompañar, en esta primera etapa, se propuso buscar y conectar a estudiantes a través de actividades lúdicas, recreativas, deportivas y educativas, que se realizan en distintos espacios.

Para eso, el programa financió “las actividades que cada provincia creyó más apropiadas a su contexto y necesidades: se trabaja desde robótica hasta bicicleteadas”, explica la coordinadora del programa nacional Acompañar: Puentes de Igualdad, Delia Méndez.

El 8 de febrero pasado, sigue Méndez, “todas las provincias hicieron un primer corte evaluativo y del millón aproximadamente de niñas, niños y adolescentes (de inicial, primaria y secundaria) que no pudieron sostener un vínculo con la escuela durante el 2020, lograron conectar e incorporar a alguna actividad a más de 160.000. Habrá que esperar a marzo para saber el número final de estudiantes reconectados en esta primera etapa”.

Delia Méndez

En una segunda etapa —que abarca de marzo 2021 a marzo 2022—, Acompañar trabajará no solo en conectar sino ya en incorporar a las escuelas a alumnos y alumnas que quedaron fuera del sistema educativo.

Para eso, detalla Méndez, “hay un fuerte dispositivo con distintos actores de la sociedad civil, que forman la mesa consultiva del Acompañar: organizaciones sociales, representantes de credos y religiones, representantes sindicales, de las cámaras empresariales, de organismos de derechos humanos, que van a acompañar al programa en la búsqueda de los chicos que no están yendo a la escuela y que la descontinuaron por distintos motivos, pero fundamentalmente por la falta de algún dispositivo tecnológico”.

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Mendoza y su apuesta por la alfabetización

La provincia de Mendoza tiene unos 380.000 estudiantes entre primaria y secundaria. De ese total, “a octubre del año pasado, las escuelas habían perdido el vínculo o tenían poca conexión con unos 19.000 chicos y chicas”, reconoce Ana Martiarena, jefa de gabinete de la Dirección General de Escuelas de Mendoza.

Intervención: Denise Belluzzo / Foto: Dirección General de Escuelas de Mendoza

A esto lo supieron, sigue Martiarena, “porque la provincia implementó desde hace más de cuatro años el Sistema de Información de Gestión Educativa de Mendoza (GEM), que actualizan directivos y docentes y permite ver la trayectoria nominal de cada chico”. Y así detectar previamente el abandono, saber como va la libreta de educación, conocer su estado de salud.

Precisamente, alertados por lo que informaba el GEM, el año pasado la provincia creó la Red de Apoyo a las Trayectorias Escolares (RATE), que busca articular y coordinar acciones entre los organismos, instituciones y actores del sistema educativo para sostener y acompañar las trayectorias de los estudiantes con más dificultades.

De este modo, a través del GEM y la RATE, cuenta Martiarena, se buscó “entender rápidamente qué estudiantes necesitaban dispositivos, cuáles se estaban desvinculando fuertemente de la escuela, quiénes tenían trayectorias debilitadas porque se conectaban de manera esporádica o tenían dificultad en la resolución de tareas porque las familias no los podían acompañar, o no contaban con conectividad”. A partir de ese diagnóstico, señala la funcionaria: “Actuamos en consecuencia logrando vincular al 67% de los 19.000 estudiantes”.

Para sostener la conexión con la mayor cantidad de estudiantes posible, sigue Martiarena, “en el segundo semestre del 2020 acompañamos de distintas maneras a más de 20.000 chicos. Por ejemplo, en noviembre abrimos 700 escuelas a las que asistieron unos 16.000 estudiantes. A esto sumamos, en el tercer trimestre, la entrega de dispositivos tecnológicos a más de 5.000”.

En tanto, el 10 de febrero pasado, detalla: “Abrimos las escuelas que estaban en un marco de protocolo seguro, con el objetivo de buscar y revincular al 33% que nos faltaba, más otros que vimos con trayectorias debilitadas. Así llegamos a unos 30.000 chicos —de primaria y secundaria— con los que se buscó fortalecer la comprensión lectora y contenidos de Matemática”.

Talleres de revinculación en una escuela de Mendoza / Foto: Dirección General de Escuelas de Mendoza

En consonancia con el programa provincial, el 10 de febrero también arrancaron las actividades financiadas por el programa Acompañar, de Nación. En el caso de Mendoza, decidieron dar talleres de alfabetización en 200 escuelas a 4.000 estudiantes de 1er y 2º grado y 1er año de secundaria, con trayectorias pedagógicas muy vulnerables.

“Vale aclarar que el programa Acompañar es extraescolar y termina el 26 de febrero. Eso significa que esos 4.000 chicos y chicas solapan el programa nacional —que ofrece alfabetización desde lo lúdico— a la propuesta provincial. Pero en ambos casos, el objetivo es acercar a los chicos a las escuelas”, refuerza Martiarena.

A cargo de las actividades de Acompañar están docentes o expertos en el tema. Mientras que el programa provincial abrió en las escuelas con directivos y docentes que pudieran asistir. Cada director armó su equipo con la premisa de que, en lo posible, estuvieran los docentes que más conocen a esa comunidad.

Beatriz Vila, la directora de la escuela de Juana, relata: “Estamos trabajando con alumnos que no acreditaron los aprendizajes priorizados para el 2020. El 1 de marzo comenzaremos el nuevo ciclo lectivo y los que no hayan logrado acreditar esos aprendizajes, pasarán al año siguiente con promoción acompañada. Es decir, vamos a desarrollar para ellos diferentes proyectos que contemplen contenidos del 2020 y del 2021”.

Respecto al GEM, dice: “Allí cargamos la información de cada alumno/a y eso agiliza mucho nuestro trabajo, libera tiempo de preceptores y secretarios. Mientras los padres acceden a la información actualizada de sus hijos”. Y en coincidencia con Martiarena, sostiene: “El GEM nos permitió detectar si se debilitaba alguna trayectoria escolar e intervenir de manera más rápida”.

Río Negro y su apuesta por la revinculación desde lo social

Río Negro tiene unos 50.000 chicos y chicas que deberían estar cursando la secundaria común. Pero, según un relevamiento oficial, “cerca del 10%, unos 4.900 estudiantes, perdieron vínculo con la escuela o este solo se dio esporádicamente durante el 2020”, informa Mónica Martín, secretaria técnica de la Dirección General de Educación del ministerio provincial y coordinadora del Acompañar en Río Negro.

Intervención: Denise Belluzzo / Foto: Ministerio de Educación de Río Negro


Por eso, sigue Martín: “Arrancamos a trabajar en noviembre y diciembre llamando alumno por alumno o yendo a buscarlos a sus casas porque no tienen conectividad. Así y todo, a veces, no se los encuentra. La idea es contactarlos para sumarlos a ‘Construyendo Puentes. Desafíos de Verano’, el programa que diseñamos y que tiene por objetivo revincularlos con el ámbito educativo”.

A diferencia de Mendoza, en Río Negro pensaron que el primer paso hacia la revinculación con sus estudiantes no podía darse a través de talleres de Matemática o Lengua.

“Creímos que tendríamos más convocatoria si les proponíamos participar de actividades en las que se encontraran con gente de su edad, compartieran, generaran nuevos vínculos. Y que tuvieran que ver con lo artístico; lo deportivo; el ajedrez; oficios como gastronomía, informática o mecánica; o radio. Donde se ven contenidos escolares, aunque no curriculares”, explica Martín.

A mediados de febrero, ya habían logrado sumar a las actividades a 3.500 estudiantes.

Construyendo Puentes se enmarca en el programa nacional Acompañar, “que financió a los entre 260 y 270 talleristas —de los cuales unos 112 son docentes y el resto especialistas en lo que dan: ajedrez, cocina, etc.— y 15 coordinadores —uno por cada consejo escolar— durante enero y febrero”, contó Martín, quien también coordina el programa provincial.

Taller de revinculación de estudiantes del Programa Construyendo Puentes, de Río Negro / Foto: Ministerio de Educación de Río Negro

Los talleres comenzaron el 11 de enero para todos los estudiantes, aunque privilegiando a los que no se habían vinculado. Y no se hicieron exclusivamente en escuelas, sino que se usaron sedes municipales, clubes, comedores, natatorios, playones deportivos, museos, etc.

Cora Langbehn, profesora de Educación Física especializada en deportes de montaña y sensibilización ambiental, tiene a cargo uno de los talleres que se da en la ciudad de Bariloche y que propone caminatas y recorridos en kayak por el lago Gutiérrez.

Los encuentros son tres veces por semana y duran unas tres horas. “Durante las caminatas hablamos sobre las plantas, los animales, el ritmo de las personas. Y si uno encuentra papel higiénico que tira la gente, conversamos sobre cómo y por qué elegir lugares para ir al baño cuando estamos en un entorno natural”, ilustra Cora.

De este taller participan adolescentes que se desvincularon de la escuela. Y Cora describe: “Acá encontraron amigos o vinieron con compañeros. Se reunieron chicos de contextos socioculturales muy diferentes, que comparten y se integran muy bien. Se los ve contentos, comprometidos con los deportes, con hacerlos de un modo seguro: aprendieron a darse vuelta en un kayak, a escalar seguro, a emparchar una bici”.

Taller de revinculación de estudiantes en Río Negro / Foto: Ministerio de Educación de Río Negro

A poco más de 400 kilómetros de Bariloche, hacia el Atlántico, está la localidad de Ministro Ramos Mexia. Allí, vive Yair Etchepareborda, que tiene 14 años: “El año pasado me ayudaron mis padres con las dudas y aprobé todas las materias”. Y enseguida resalta: “Pero se necesitaba a los profesores”. Durante los 9 minutos que duró nuestra charla, repitió esa última oración unas cinco veces.

Yair extraña mucho jugar handball y competir con los equipos de los pueblos vecinos. “Para mí volver a los talleres significó mucho, muchísimo. Ya no sabía con qué entretenerme”.

Si bien en Río Negro iniciaron el trabajo de revinculación a través de actividades sociales, Mónica Martín ya está pensando cómo seguir con el programa para acercar a los chicos a la escuela.

“Como este año seguro la modalidad será una semana presencial y otra virtual, la idea es trabajar con proyectos que integren varias materias y que en la no presencialidad se puedan dar encuentros pedagógicos en los espacios en los que funcionaron los talleres. Y, seguramente sumaremos otros niveles, modalidades (escuelas especiales, adultos) e instituciones de la comunidad”, cierra Martín.

(*) Juana es un nombre de fantasía para proteger la identidad de la estudiante.

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