El desafío de acceder a una educación sexual integral | RED/ACCIÓN

El desafío de acceder a una educación sexual integral

Foto: FEIM

Si bien el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, o Ley 26.150, existe desde el 2006, sólo 2 de cada 10 alumnos argentinos reciben hoy en el aula educación sexual de manera habitual.

La disparidad entre las escuelas es muy grande. Actualmente, organizaciones de la sociedad civil, centros de estudiantes y docentes toman la iniciativa.

Según una encuesta de la consultora D’Alessio IROL, solo 2 de cada 10 alumnos argentinos reciben hoy en el aula educación sexual de manera habitual y entre quienes accedieron, el 95% refirió que se trataron aspectos de enfermedades de transmisión sexual y el aparato reproductor, dejando de lado temas como igualdad entre varones y mujeres, diversidad sexual, violencia contra las mujeres y formas de prevenir el acoso. El tema, que hubiera sido una falencia más del sistema educativo, adquirió otra dimensión cuando, una vez que no progresara la legalización del aborto, varios de los grupos más activos pusieron la revisión del alcance y contenidos de la Educación Sexual Integral (ESI) al tope de la agenda legislativa.

Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, gran parte de los legisladores plantearon la necesidad de revisar la plena vigencia de la ESI y programas para prevenir el embarazo no planificado en la adolescencia.

Si bien el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, o Ley 26.150, existe desde el 2006, la legislación no se aplica homogéneamente en todas las provincias ni en todas las escuelas. “Santa Fe es la provincia que más avanzó en la implementación de la ley.  Por lo general, en las provincias del norte del país no se implementa la ESI. En realidad, hay que reconocer que se aplica muy poco en todo el país”, señala Mabel Bianco, presidente de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM).

Originalmente, la Ley 26.150, establece que todos los niños, niñas y jóvenes que asisten a escuelas públicas y privadas del país tienen derecho a recibir educación sexual integral, articulando sus aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.  Y para cada nivel fija contenidos y orientaciones para su tratamiento.

La Cámara de Diputados de la Nación comenzó a trabajar sobre un proyecto de modificación de la ESI que consiguió un dictamen por unanimidad el pasado 4 de septiembre en el plenario que unificó a las comisiones de Educación y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia. Las modificaciones, ahora, deberán ser consideradas en el recinto de la Cámara de Diputados, para luego, pasar al Senado.

La diputada de la Coalición Cívica, Marcela Campagnoli no firmó el proyecto con las modificaciones porque consideró que era sacar un dictamen a los atropellos. De todos modos, asegura que la correcta aplicación de la ESI fue uno de los argumentos que esgrimió para evitar los abortos.

Debe considerarse que en el proyecto de presupuesto para 2019 presentado por el Poder Ejecutivo Nacional, la partida asignada al programa de Fortalecimiento de ESI pasó de $22 millones a $103 millones. Además, el programa de Desarrollo de la Salud Sexual y Procreación Responsable pasó de $245 millones a $560 millones.

¿Qué se entiende por educación sexual?

“Advertimos que el problema de la ley, que se creó en 2006, era que dejaba contentos a todos. Por el interés de generar un consenso, se sancionó una norma que tiene poca aplicabilidad. En Argentina, llamamos educación sexual a cosas diferentes y un defecto de la ley es la ambigüedad. ¿Los argentinos estamos dispuestos a ponernos de acuerdo con el piso mínimo? Todos vamos a tener que ceder un poco. Se necesita un instrumento que sea aplicable”, enfatizó Mariano Narodowski, pedagogo y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella.

Foto: FEIM

El mayor punto que enfrenta posiciones es el artículo 5 de la Ley 26150. El mismo dice: “Cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros”.

Aquellos, que buscan la reforma de la norma, pretenden que la misma sea obligatoria en las currículas, porque argumentan que aquellas instituciones que adecuan la ESI a su ideario y a su contexto limitan la correcta aplicación de la ley. Según Bianco, los programas de ESI favorecen a que los adolescentes puedan decir no a tener relaciones sexuales y plantea trabajar sobre el consentimiento y el respeto a la decisión de cada uno.

La referente de FEIM agrega: “Enseña a defenderse y eliminar la violencia sexual. Además, pone foco en aspectos sobre cómo cuidarse durante las relaciones sexuales para prevenir Enfermedades de Transmisión sexual y también embarazos no planificados”.

Narodowski considera que es necesaria una base obligatoria para que el Estado proteja a los menores de edad. Según el referente, estos puntos deberían ser: el conocimiento biológico con fundamentación científica; el cuidado en las relaciones sexuales; el respeto y reconocimiento a la diversidad sexual; y la concientización y cuidados  respecto a los abusos sexuales y la violencia de género.

Otras posiciones, sobre todo de sectores religiosos, apelan a que las escuelas puedan adecuar los contenidos a su ideario. Por ese motivo, alentaron la consigna “Con nuestros hijos, NO”, que exige a los colegios que se abstengan de realizar actividades referidas a la sexualidad que atenten con sus valores, tradiciones y convicciones.“La controversia se genera en relación a la ideología de género. No hay que focalizarse en eso que es lo que nos divide. Todas las provincias van a tener que enseñar educación sexual científica”, aclara Campagnoli.

La Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado el 3 de octubre, donde se expresa a favor de la educación sexual, pero en contra de la modificación del artículo 5. Dice: “La escuela pública en general y la católica en particular, pueden apoyar la insustituible tarea y derecho que tienen los padres a la educación sexual de sus hijos e hijas, con elementos teóricos, científicos y pedagógicos, aprovechando el hecho de que los niños, niñas y adolescentes pasan mucho tiempo en las instituciones educativas. Sin embargo, es muy importante que los chicos y chicas reciban en la escuela un mensaje coherente, alineado, complementario, respecto de aquel que reciben en el hogar”.

Mónica del Río es miembro de la Junta Ejecutiva de la Red Federal de Familias, organización que propone educar en el amor para el matrimonio y la familia. Ella opina:“Estamos en desacuerdo con que el Estado usurpe un rol que no le corresponde en materia educativa. Rechazamos la temprana y sistemática erotización de los niños, cosa que los confunde y corrompe”.

Los estudiantes y las organizaciones civiles

Mientras tienen lugar los debates, gran parte de los estudiantes de los distintos niveles educativos no reciben la educación necesaria para ejercer su derecho. Según la Unesco, demasiados jóvenes reciben información confusa y contradictoria sobre las relaciones y el sexo a medida que hacen la transición de la niñez a la edad adulta.

“En el Mariano Acosta, tuvimos una jornada de ESI bastante buena tocando temas como el machismo y el consentimiento. En nuestro caso, se aplica porque fue un reclamo de les estudiantes y porque tuvimos un montón de reuniones con docentes para poder llegar a acuerdos. Todas las actividades que tenemos son iniciativas puramente del estudiantado y algunes docentes. Particularmente mi colegio es privilegiado a comparación con otros”, cuenta Mora Torras, estudiante del Colegio Mariano Acosta, una escuela de nivel secundario de la ciudad de Buenos Aires.

Además, la adolescente resalta que más allá de las actividades que generaron entre estudiantes y docentes, desde la currícula escolar se trató lo básico de lo básico: cómo poner un condón y algunas enfermedades que se pueden transmitir mediante una relación heterosexual.

Foto: SonRisas

Mejor hablar de ciertas cosas es un taller que lleva adelante la Asociación Civil SonRisas en sus centros sociales, en la localidad bonaerense de Esteban Echeverría en Monte Grande. Allí, un sábado cada quince días adolescentes de entre 12 y 15 años se reúnen durante una hora y media con voluntarios de la organización para debatir y reflexionar sobre distintas cuestiones vinculadas a la sexualidad.

“Muchas veces llegan con la teoría sobre los métodos anticonceptivos, pero el taller es el espacio donde pueden preguntarse qué les pasa respecto a eso temas, qué les pasa con la identidad y cómo usan los anticonceptivos. Muchas veces cuentan que les da vergüenza usar el preservativo o que no saben cómo usarlo”, relata Valeria Gimeno, psicóloga y coordinadora del taller.

En relación a las madres de los y las adolescentes que participan del taller, Gimeno cuenta que al principio ellas creían que hablar de sexualidad despertaba en sus hijos ganas de no cuidarse y de tener relaciones. Desarrolla: “Creían que hablábamos de cosas obscenas. En algunas oportunidades las invitamos a participar y ahora, son ellas las que me piden que hable de determinadas cuestiones en el taller”.

Con mis hijos no te metas es un colectivo que nació en Perú y se replicó en Argentina. Nadia Márquez es abogada y forma parte del colectivo. Dice: “Estamos de acuerdo con la educación sexual. El problema es cuando se quiere enseñar a través de la ideología de género. Cuando el Estado adopta una ideología deja de ser laico y afecta a la libertad de pensamiento. No se puede meter en la parte moral, porque eso atañe a cada familia. Con la ideología de género, están confundiendo a los chicos”.

En tanto, para Cecilia Valeriano, Coordinadora en la Fundación Huésped, la escuela es el espacio, donde se garantiza un piso de igualdad. Explica:“Las trayectorias diversas se tienen que enriquecer en el ámbito educativo. Eso no desvaloriza el aprendizaje en los hogares. Frente a la emergencia del feminismo aparecen nuevos disparadores y de eso es imposible volver atrás. La visibilización de la temática hace que haya más presión para la efectiva aplicación de la ESI y la misma se notó en las escuelas. Que la educación sexual sea integral es lo más importante porque de ese modo se marca un posicionamiento ético, que tiene que ver con cómo se entiende la salud desde el Estado”.

Este sábado 15 de diciembre a las 11 hs. se realizará el Hackatón Jóvenes por la ESI para crear contenidos de difusión, que formarán parte de una plataforma digital sobre el tema. El encuentro será en la Universidad Tecnológica Nacional y está organizado por distintas ONGs.


¿Sabías que Amnistía Internacional está juntando firmas para que se aplique la Ley de Educación Sexual en la escuelas?

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