En Buenos Aires se festejó el cumpleaños del Emperador de Japón | RED/ACCIÓN

En Buenos Aires se festejó el cumpleaños del Emperador de Japón

El último jueves, pasadas las siete de la tarde, las estrofas de Kimi ga yo, el himno nacional de Japón, sonaron en el jardín de la residencia del embajador de Japón en la Argentina, y así comenzó una ceremonia en la que se festejó el natalicio del Emperador.

El evento se repite todos los años y no es una reunión de amigos con una torta, algunas botellas de champagne y muchos regalos, sino un ritual que se llama “Tennō tanjōbi” y que en Japón marca un día feriado: en el país que alberga a la casa real más antigua del mundo (125 generaciones), el cumpleaños del Emperador es algo muy serio.

El himno nacional de Japón es uno de los más breves: dura 1 minuto y 46 segundos, y tiene apenas una estrofa. La letra dice:

Que tu vida [o tu reino]
dure mil generaciones,
ocho mil generaciones,
hasta que los guijarros
se hagan rocas
y de ellas brote el musgo.

Y ya: eso es todo (se sabe que los japoneses son maestros en el arte de lo mínimo). Así que, en una tarde porteña soleada, este himno suena como el soundtrack de un infrecuente sueño de verano. 

Akihito, el actual monarca, nació el 23 de diciembre de 1933. Es hijo del famoso Hirohito, el emperador derrotado en la Segunda Guerra Mundial. Su reinado comenzó en 1989 y fue, comparado con el de su padre, muy tranquilo. Por eso tuvo tiempo para continuar con su interés por la biología marina (incluso ha escrito artículos para revistas científicas) y por la historia de la ciencia durante el período Edo y la era Meiji.

El festejo del natalicio en Buenos Aires suele adelantarse para evitar los congestionamientos de agenda y de tráfico de fin de año, y algunos de los concurrentes lo agradecen recordando el calor intenso de Tennō tanjōbi en 2016. Porque ésta es una ceremonia de gala, y si hay 38 grados es difícil mantener las buenas formas con vestidos largos, sacos y corbatas.

En Tokio, en cambio, el Emperador cumpleañero sale a saludar desde un balcón del Palacio Imperial (que durante el resto del año está cerrado al público). Lo acompaña la Emperatriz Michiko, lo protege un vidrio antibalas, lo rodea la nieve que cae, lo aclama una multitud.

Llegan los invitados. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

En la ceremonia porteña del último jueves, con protocolo diplomático, el embajador Noriteru Fukushima recibió en la puerta a cada uno de los cientos de invitados. Muchos de ellos pertenecen a la colonia local. El embajador los saludó con un apretón de manos. Cinco mujeres en kimono lo rodeaban.

El embajador N. Fukushima. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Luego dio un discurso. Dijo que las relaciones bilaterales han cumplido 120 años y la embajada de Japón en nuestro país, 100. Y que en 2018 la relación comercial se intensificó y creció la participación de las empresas japonesas en la Argentina. La tendencia comenzó cuando Mauricio Macri asumió la presidencia: “Es una época de oro en las relaciones bilaterales”, dijo Fukushima, un embajador activo que ha trabajado detrás de los encuentros que el presidente argentino ya tuvo algunas veces con el Primer Ministro Shinzo Abe.

Protagonistas de la danza folclórica. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Hubo un número de danza folclórica (de la prefectura de Kochi) y hubo mucha comida: sushi, carne wagyu, tempura, arroz en varias formas y (serenos) ríos de sake. María Eugenia Suárez, la actriz, estaba ahí con su pareja, Benjamín Vicuña. A ella le dicen “China”, pero en verdad sus bisabuelos eran japoneses y por eso ella es @sangrejaponesa en Instagram.

También estaban ahí los cocineros Donato de Santis, Takehiro Ohno y Ximena Sáenz; la escritora y guionista Carolina Aguirre (muy fan de Japón), el escritor y periodista Osvaldo Bazán; y nuestra hāfu más famosa: María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, hija de Yosaburo Kodama, detrás de dos grandes lentes de sol ovalados.

El año que viene, el Emperador Akihito abdicará del trono, que va a heredar su hijo Naruhito. Será la primera vez que un emperador japonés lo haga en casi 200 años. Eso significa que la ceremonia de Tennō tanjōbi cambiará de día porque se celebrará el 23 de febrero; o sea, en el cumpleaños del futuro emperador.

Acompañantes del embajador. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Todo fue un perfecto evento diplomático y a las nueve y media de la noche comenzó a sonar por un parlante la “Canción del adiós”. Es una manera sutil que en Japón indica que algo ha terminado y que hay que dejar el lugar. Suele sonar en los shoppings y en los supermercados. Así que los invitados comenzaron a irse de la residencia.

El embajador Fukushima los esperaba de nuevo en la puerta, ofreciéndoles la mano, ahora con unas palabras de despedida y una última tradición: un calendario de regalo.

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