Javier Sinay | RED/ACCIÓN
Actualidad | 26 de marzo de 2019

Un soldado sirio vigila Baghouz, el 25 de marzo. Foto: Giuseppe Cacace / AFP

El fin del califato de ISIS, explicado

“Me complace anunciar que, junto con nuestros socios de la Coalición Internacional Contra el Estado Islámico, Estados Unidos ha liberado todo el territorio controlado por el Estado Islámico [ISIS] en Siria e Irak, el 100 por ciento del califato”, dijo el presidente de los Estados Unidos Donald Trump el último sábado, en un comunicado divulgado por la Casa Blanca. “Si bien estos cobardes resurgirán en algunas ocasiones, han perdido todo prestigio y poder. Son perdedores y siempre lo serán”.

QUÉ PASÓ. El sábado 23 de marzo a la mañana, milicias kurdo-árabes tomaron, con apoyo aéreo de la coalición internacional, el reducto final del ISIS: Baghouz, un pueblo fronterizo con Irak, donde los yihadistas estaban atrincherados detrás de una montaña.

Eran los últimos combatientes de una fuerza transnacional que en su apogeo, en enero de 2015, había superado 60.000 hombres (y controlaba un territorio de 88.000 kilómetros cuadrados: desde el oeste de Siria al este de Irak, con una población de ocho millones de personas). El líder de ISIS, Abubaker Al Bagdadi, no estaba entre ellos: su destino se desconoce.

Los kurdos entraron en la guerra contra ISIS en septiembre de 2014, cuando el autoproclamado califato tomó el cantón kurdo de Qobane, en el norte de Siria. En 2017, la coalición internacional (que ha comprendido a 74 países) conquistó en Raqqa, la capital del Estado Islámico, y los yihadistas derrotados huyeron con sus familias hasta llegar a Baghouz, su último escondite.

LOS NÚMEROS DE LA GUERRA CONTRA ISIS. Los yihadistas de ISIS detenidos luego de la ofensiva se cuentan por miles. Los sirios han capturado a unas 67.000 mujeres con sus hijos; y a más de 5.000 combatientes. Hay 800 hombres, 700 mujeres y 1.500 niños de origen europeo. Washington quiere que los países de origen los recuperen y los juzguen.

En sus cinco años de historia (2014-2019), el califato dejó, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, más de 5.000 ejecutados, decapitados y lapidados. Mujeres iraquíes y sirias han sido víctimas de secuestros, violaciones y esclavitud sexual: 3.000 están todavía desaparecidas.

Abubaker Al Bagdadi, en una de las pocas imágenes que de él se conocen.

CUÁNTA $$$ TIENE HOY. Pero los servicios de inteligencia estadounidenses calculan que la red de ISIS es amplia en el norte de Irak, y que puede mantener un status clandestino y llevar a cabo nuevos atentados. Se cree que ISIS, aún sin su territorio, conserva entre US$ 300 y 50 millones (en efectivo), y que continúa generando ingresos mediante actividades criminales y donaciones desde el exterior.

LOS COMBATIENTES DE ISIS. Según un informe de Naciones Unidas, de febrero, todavía hay 18.000 combatientes de ISIS en Irak y Siria, incluyendo 3.000 extranjeros. James Jeffrey, representante de Estados Unidos ante la coalición internacional, dijo en marzo que había 20.000 “simpatizantes armados activos”.

POR QUÉ NO SE PUEDE CANTAR VICTORIA. La región queda convulsionada porque ahora Siria buscará expulsar a las tropas kurdas, a las que define como un grupo terrorista. Sin embargo, éstas cuentan con el apoyo de los Estados Unidos… pero el presidente Trump había anunciado que se retiraría una vez derrotado el Estado Islámico. Aún quedan 400 “tropas pacificadoras” estadounidenses allí: Trump lo pensó bien y dijo que no se irán. El asunto más complejo es reconciliar a las facciones rivales, de todo signo político y étnico, en ambos países.

Actualidad | 22 de marzo de 2019

El accidente del Boeing 737 MAX 8, explicado

QUÉ PASÓ. El 10 de marzo, un Boeing 737 MAX 8 de Ethiopian Airlines se estrelló en Adis Adeba, la capital etíope, seis minutos después de despegar. No hubo sobrevivientes: murieron 157 personas. El accidente fue relacionado rápidamente con otro similar, ocurrido el 29 de octubre de 2018, cuando, 12 minutos luego del despegue, un avión del mismo modelo, de Lion Air, cayó al mar de Java en Indonesia. Hubo 189 víctimas.

REPERCUSIÓN ECONÓMICA. Un día después de la catástrofe de Adis Adeba, China e Indonesia prohibieron que el 737 MAX 8 y el 737 MAX 9 volaran en sus territorios, y las acciones de Boeing se hundieron en Wall Street un 11%, lo que significó su mayor caída desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York (uno de los aviones estrellados contra las Torres Gemelas había sido un Boeing 767-223 ER).

La empresa perdió 27 mil millones de dólares en capitalización, y ese día lanzó un comunicado que decía: “Ahora mismo, con la información que poseemos, no tenemos base suficiente para publicar nuevas perspectivas de futuro a los mercados”.

Días después, Donald Trump lanzó una orden ejecutiva para detener los 737 MAX 8 y 9 en Estados Unidos (algo que ningún otro presidente estadounidense había hecho jamás) y Aerolíneas Argentinas puso en pausa sus cinco aeronaves de este modelo, lo mismo que hicieron alrededor de otras 3.000 compañías alrededor del mundo.

ERROR EN EL DISEÑO. El modelo fue lanzado al mercado en 2017, en competencia con el Airbus 320, y es una actualización de un modelo anterior, el Boeing 737 NG, respecto del que el MAX es más económico porque reduce el consumo de combustible en un 15%. Entre sus novedades está la ubicación de los motores (que son más grandes), que es más elevada. Y eso cambió también la aerodinámica del avión, una variable delicada.

QUÉ FALLÓ. La consecuencia es que el 737 MAX tiene una tendencia a sobreelevar la “nariz” en las primeras fases del vuelo, apenas después del despegue. Para evitar que la nariz exceda los límites de seguridad, Boeing instaló un sistema corrector con sensores externos. Se llama MCAS: Maneuvering Characteristics Augmentation System. Pero esos sensores parecen haber fallado en Etiopía y en Indonesia, indicándole información errónea a la computadora del avión.

Ésta procedió a bajar la nariz del avión, apuntándola hacia la tierra. Aparentemente, ni siquiera desconectando el piloto automático hubo solución: en ambos casos, los pilotos lucharon contra el avión sin saber cuál era la causa exacta del problema.

“Los pilotos en general desconocíamos la existencia de este sistema que actúa sobre los mandos”, dice Martín Villagra, un piloto argentino que trabaja en temas de seguridad aérea y que ha comandado un Boeing 737 MAX 8. “El manual del avión, el Flight Crew Operationss Manual, tiene 2.500 páginas y en ningún lugar dice nada sobre este sistema que mueve los mandos incluso cuando estamos volando en control manual”.

Algunos especialistas, críticos con Boeing, dicen que la compañía promovió capacitaciones insuficientes para los pilotos y no hizo todo lo que estaba a su alcance para prevenir este tipo de accidentes con el MAX 8 desde un principio. La compañía se apresuró en obtener la certificación del Departamento de Transporte de los Estados Unidos, y en ese apuro habría resignado, indirectamente, seguridad.

Al mismo tiempo, los aviones están ofreciendo a los pilotos de todo el mundo una experiencia de vuelo cada vez más automatizada (también los de Airbus), y eso no siempre es lo mejor.

“La automatización ha sido positiva: hay cada vez menos accidentes”, dice el piloto Villagra. “Pero los pocos accidentes graves que hay ahora se deben a la automatización y a la no comprensión del piloto de lo que está haciendo el avión”.

QUÉ HARÁ BOEING. Boeing, que atraviesa un momento económico muy crítico, debe elegir ahora entre rediseñar la aerodinamia del 737 MAX (lo que sería crear un nuevo modelo) o hacer apenas un upgrade en el software de la nave (lo que estaría muy mal visto por los especialistas en seguridad aeronáutica).

Tecnología | 11 de marzo de 2019

Daniel Simons: los videojuegos te pueden salvar la vida

Hasta hace poco, Daniel Simons se despertaba en la villa 1-11-14 (en una casa a la que describe como “un rancho”) e iba a trabajar a su oficina en la Torre Bellini de WeWork, un espacio cowork de 25 pisos vidriados, con cerveza y café gratis para CEOs, founders y otros animales del ecosistema emprendedor. Simons, en cambio, es un creador de videogames. En ese rascacielos terminó de desarrollar su primer juego, Bildo, y comenzó con el segundo, Guardianes de Nibiru. Pero antes de que todo este sueño se hiciera realidad, los videogames habían sido su refugio en un hogar surcado por las discusiones y la depresión. “Si estaba todo el día pensando en mis problemas, agarraba el joystick y automáticamente me olvidaba de todo, me concentraba e incluso aprendía del juego”, dice. “Los videojuegos me salvaron la vida”.

Y realmente lo hicieron: los games le dieron a Simons una pasión y una ocupación a la que le dedica todo el día, todos los días. A los 25 años, es el director de su propia compañía, Dalesi, donde trabaja con otras 18 personas (recientemente, se mudó de WeWork al Centro Metropolitano de Diseño porque necesitaba más espacio). Además, dio una charla TED (“Los videojuegos ¿pueden cambiarte la vida?”) y tuvo encuentros, como joven talento del sector informático, con dos presidentes: Cristina F. Kirchner y Mauricio Macri. Pero sigue viviendo en una callejuela embarrada que parece no tener nombre, cerca del estadio de San Lorenzo, en la villa más grande de la ciudad de Buenos Aires. “En un rancho que levantó mi padre cuando yo nací”, sigue. “Él tenía 15 años y mi mamá, 18”.

Simons es un chico flaco que hoy viste una remera donde se lee el nombre de su estudio de videogames. Habla, de un modo muy locuaz, en la sala de juegos del área común de la Torre Bellini, en el piso 12 de WeWork (eligió este lugar para hacer la entrevista porque aquí sigue siendo bien recibido). Lo acompaña su novia, Belén Kachoroski, que es la directora de marketing de Dalesi y que trabaja en el diseño de los games.

Bildo, un juego de plataforma (donde el personaje corre, salta y esquiva peligros, al estilo de Mario Bros. o Prince of Persia), fue financiado por crowdfunding con Ideame. Así se presentaba Simons en 2015:

“Hola! mi nombre es Daniel, tengo 21 años y soy diseñador de videojuegos independiente, estudié 1 año en la facultad privada Da Vinci en la carrera de diseño y programacion de videojuegos, pero lamentablemente no pude terminar de pagarlo ya que he perdido mi empleo. Bildo es mi primer juego desarollado 100% por mi, y quisiera recaudar fondos para poder publicarlo en Steam y cumplir mi sueño de poder vivir de lo que me apasiona en la vida… hacer videojuegos.”

En la secundaria había ganado el concurso de videojuegos “Dale Aceptar” de la Fundación Sadosky. Ya sabía, desde muy chico, que quería dedicarse a hacer games, pero a veces le faltaba el convencimiento de saber que era bueno. Como premio, recibió una Playstation, fue invitado a la Casa Rosada y la expresidenta Cristina Kirchner le entregó un diploma. Su espíritu despertó: Simons se dio cuenta de que tenía talento.

En 2012, Simons ganó el concurso “Dale Aceptar” de la Fundación Sadosky.

Pero cuando la panadería donde trabajaba (y con la que se pagaba sus estudios) cerró, todo volvió a oscurecerse. “Me llegó la bajada, la depresión”, recuerda. “El día en que eso pasó, estuve solo, reflexionando, intentando encontrar una excusa que me mantuviera en vida, viendo por qué había llegado a eso, por qué, a pesar de que siempre intentaba, parecía que estaba destinado a irme mal”.

En esa época solía volver de la panadería y se pasaba la noche programando. “Por eso”, dice su novia, “si yo quería compartir tiempo con él, tenía que hacer cosas que le gustaran, como jugar con él a los videojuegos. Había momentos en los que él estaba muy motivado y otros en los que caía y decía: ‘Si estoy en la villa, ¿para qué seguir con este proyecto? ¿Quién va a querer jugar a mi juego?’”.

Su madre (a quien Simons recuerda como “depresiva y muy nerviosa”) se había quitado la vida cuando él iba a primer año del colegio secundario. De hecho, antes ya lo había intentado muchas veces. “Estaba casi todo el día medicada”, dice Simons, “y mis hermanos y yo teníamos un padre ausente, porque estaba trabajando, y una madre tirada en la cama. Nos quedábamos en la casa cocinándonos, lavándonos la ropa y limpiando”.

El último intento fue con pastillas. Y aunque el padre de Simons la llevó a un hospital adonde le hicieron un lavado gástrico y le dieron el alta, su cuerpo no lo soportó por muchas horas. Al día siguiente, cuando el padre los despertó, los tres hijos vieron a la madre echada en el piso, sin vida.

Así fue como, algunos años después, en el momento en el que perdió su trabajo sin esperárselo, Simons la volvió a recordar. “Se me cruzó la idea de repetir lo que había hecho ella”, dice. Ni siquiera había regresado a su casa desde la panadería; eligió pasar la tarde en el Parque Chacabuco, sentado en un banco, ensimismado en sus idas y vueltas. “Si uno está solo, se encuentra consigo mismo”, sigue. Y, al final, se concedió una oportunidad: “Pensé en dedicarme ciento por ciento a Bildo, que era lo que me gustaba y que ya venía programando en mis ratos libres. No tenía nada más que perder”.

Llegó a su casa con los últimos 200 pesos que le quedaban. Belén, su novia, lo esperaba. Él le contó todo. Tuvieron una charla, se dieron cuenta de que no era imposible salir adelante haciendo games. Belén le dijo que lo acompañaría en su aventura. En esos días, no era raro que ella lo empujara: le decía, en momentos de tristeza, que el hecho de que él hubiera nacido en la villa 1-11-14 no lo marcaba para toda la vida; que era solamente una parte de su historia. “Él quería avanzar y ser alguien, y tenía un sueño gigante”, recuerda ella. Así que, al final, tomaron un aerosol y escribieron la fecha de ese día en la pared: 29 de agosto de 2016. Era un inicio.

En la pared de su casa, Simons y Kacharoski escribieron la fecha “29/8/16”.

“Cuando uno se larga a hacer lo que ama, siente que no está preparado”, dice ahora Simons. “Uno no sabe cómo va a hacer la plata, ni nada. Lo único que tiene es confianza en sí mismo. Ese es el salto de fe que se necesita. Y el tiempo me demostró que si uno tiene talento y pasión, hay dos personas que te dicen que no lo vas a conseguir y ocho que están dispuestas a ayudarte”.

Unos días después vendieron algunos muebles y una moto. Buscaron formas de financiarse y encontraron el método del crowdfunding. Vieron los proyectos publicados online y los estudiaron. “Cuando tengo que hacer algo, veo quién lo hizo bien y cómo lo hizo”, dice ahora Simons. “Esto lo aprendí con los videojuegos: si había un jugador superior a mí, yo estudiaba de qué manera jugaba y, replicando lo que él hacía, obtenía el mismo resultado”.

Así que hizo todo lo que pudiera llamar la atención. Intencionalmente, armó el video de Ideame un día antes de su cumpleaños, para contárselo a todos los que lo fueran a saludar, y posteó en Taringa algo con un título bien vendedor: “De la villa a diseñar videojuegos”. Poco después, un montón de personas lo estaban comentando. Y luego los medios comenzaron a hacerle entrevistas.

Cuando Simons y su novia se habían conocido, en abril de 2015, él le había contado todo el proyecto de Bildo: sonaba a cuento de hadas. Un año más tarde, el game estaba en el mercado.

Bildo está centrado en el universo de Nibiru”, explica Simons. “Cuenta la leyenda que a medida que iba avanzando la luz, iba creando planetas. Y generaba vacíos que eran ocupados por la oscuridad. Y a medida que avanzaba la oscuridad, los iba destruyendo. Entonces la luz decide quedarse en este planeta, Nibiru, y empieza a enfrentarse con la oscuridad. Los niberianos eran asediados por la guerra entre la luz y la oscuridad. La oscuridad los afectaba a través de pensamientos negativos, depresivos, envidiosos, rencorosos. Pero, gracias al poder de la luz, los niberianos podían materializar un color de acuerdo a sus características: si uno tenía mucha energía, creaba el color amarillo, que representa la energía; si era muy puro, creaba el color blanco; si tenía mucha adrenalina, creaba el rojo. Estos niberianos se transformaron en guardianes y decidieron utilizar el color para luchar contra la oscuridad”.

Bildo es una catarsis de las condiciones más duras de la vida en una villa. “Los videojuegos son un arte”, dice Simons, “y con este arte puedo expresarme y compartir lo más profundo que pienso de la vida. Quería representarlo todo en el juego para que el jugador se sintiera reflejado, y pudiera encontrar la solución que tanto busqué yo. Di todo lo que tenía en mi cabeza: Bildo, que te enseña cómo vencer a la oscuridad aunque parezca que ya no hay esperanzas, es el juego que yo hubiera necesitado”.

Para jugar en PC o Playstation a Guardianes de Nibiru, el segundo game (cuya historia es una precuela de Bildo), aún falta un año de desarrollo. “Estamos utilizando un motor gráfico de última generación, Unreal Engine, que es el mismo que usa Fortnite”, dice Simons. “Y estamos presentando el proyecto a distintos publishers y buscando financiación”.

A su lado, su novia lo mira con ternura. “Ahora no hay manera de que le puedas hacer ver a él que su sueño no se va a cumplir”, dice.

Actualidad | 27 de febrero de 2019

En una villa de José León Suárez, el Padre Pepe rehace su vida y vuelve a dar batalla

En la oficina de una capilla situada en el barrio José León Suárez, en el partido de San Martín, el cura José María Di Paola, más conocido como Padre Pepe, está bien custodiado: en las paredes cuelgan retratos del Padre Mugica, de Don Bosco, del obispo Enrique Angelelli, del obispo Oscar Romero y de Jorge Bergoglio (antes y después de su llegada al papado).

Esta selección de superestrellas con sotana es la guardia espiritual de un sacerdote que hace diez años, cuando vivía en la villa 21-24, denunció al narcotráfico con un sonado documento público. “Fue muy intenso”, dice ahora. “Yo era un cura común y todo esto me cambió el tablero”.

La repercusión de esa denuncia (firmada con otros 18 curas) fue grande y las amenazas no tardaron en llegar: primero hacia él, luego hacia sus colaboradores. El Padre Pepe tuvo que dejar la villa y pasó dos años en un pueblo en Santiago del Estero. Cuando volvió, eligió José León Suárez: el conurbano profundo.

El sacerdote José María Di Paola en el patio de su parroquia, en José León Suárez. Foto: JS

Luego de superar la desconfianza inicial de los vecinos (“No estaban acostumbrados: pensaban que les íbamos a pedir algo”), construyó una iglesia muy amplia en la que también hay una escuela, atención sanitaria y cursos de oficios: computación, gastronomía, reparación de celulares y también de motos. La iglesia está situada justo donde comienza la Cárcova, una villa en la que viven unas 13.000 personas, cerca de un basural del CEAMSE.

Pero aquí también hay droga. En 2013, cuando Di Paola llegó, tres niños fueron asesinados en tiroteos entre bandas narco. “En la Argentina no nos tomamos los temas en serio”, dice el cura. “Hay muchos temas distractivos y éste, en el que está en juego la vida, debiera ser uno de los más importantes”.

Por eso, el sacerdote –que es el coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia– viene pidiendo desde hace algún tiempo una ley de emergencia nacional en adicciones. “El presidente Macri la aprobó, pero después no dio los fondos necesarios para cubrir la emergencia”, dice. Marihuana, cocaína y paco son sustancias muy parecidas: “Hay pibes de clase media que las pueden manejar, pero hasta ahí”, explica. “En cambio, en los barrios populares, hay un solo paso de la marihuana al paco. Lo que para algunos es consumo recreativo, para nosotros termina siendo consumo problemático”.

Las paredes de la oficina del Padre Pepe están cubiertas de fotos y retratos del Papa Francisco, el Padre Mugica y Don Bosco. Foto: JS

Di Paola administra una comunidad en la que hay nueve capillas repartidas en cuatro asentamientos. Él, que vive en uno de esos barrios, ha sido por seis años el único párroco. “Pero en marzo viene un cura de Buenos Aires para ayudarme y un entrerriano a hacer una práctica”, dice.

Cada día se despierta temprano y reza. Luego atiende gente, planea actividades, visita esas capillas, viaja a la ciudad de Buenos Aires y a La Plata. Tiene 56 años; es hijo de un empleado bancario que se recibió tardíamente de médico y de un ama de casa; y es el mayor de tres hermanos criados en el barrio de Caballito. Es el único cura de su familia. En el colegio Dámaso Centeno, donde estudió, un grupo juvenil andino y un sacerdote llamado Raúl Perropato guiaron hacia el clero su vocación de servicio, que también podría haberlo llevado a ser un médico, un maestro rural o un enviado a África.

En un estante de la biblioteca del Padre Pepe conviven imágenes del obispo salvadoreño Oscar Romero y de Don Bosco. Foto: JS

Mientras tanto, las necesidades materiales y espirituales en las villas no han cambiado demasiado. “Creo que en 2019 se va arrastrando un problema muy fuerte que tiene que ver con la falta de trabajo y las tarifas altas”, dice. “El alto costo de vida repercute en la clase media, que deja de contratar changas como cortar el pasto o pintar una pared. Esos trabajos, típicos de los barrios nuestros, se empiezan a caer y el panorama es bastante complicado”. Los planes sociales son el único soporte. “En la crisis de 2001, yo estaba en la villa 21 y ahí no había nada. Hoy, en cambio, los planes son un ingreso”.

En 1997, después de pasar diez años en tres parroquias de barrio, Di Paola había llegado a esa villa con el aval de Jorge Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires. “Tenía y sigo teniendo dos carismas fuertes”, dice, “trabajar con los niños y los jóvenes; y una opción preferencial por los pobres. Entonces, en la villa sentía que todo eso se daba en un mismo lugar y yo era como un maxikiosco: trabajaba las 24 horas”.

Bergoglio fue también quien lo apoyó cuando los narcos lo amenazaron. Una vez, el ahora Papa Francisco contó en Roma una anécdota sobre Di Paola y uno de sus fieles: “Aquel hombre decía que el sacerdote [Di Paola] era un grande que le decía las cosas en la cara y que esto lo ayudaba a combatir”. A su vez, el Padre Pepe ha dicho que Bergoglio es un guía que en un momento de crisis de fe lo acompañó “como un padre, con gran delicadeza de ánimo”. Se vieron el año pasado, cuando Di Paola hizo un viaje a Italia.

“El Padre Pepe es un verdadero cura que imita a Jesús”, agrega ahora Martha Pelloni, una monja que ha enfrentado al poder político y criminal. “Vive en la villa con los pobres, pero no solo eso, sino que además se ocupa de los más vulnerables, que tienen la pobreza de haber sido tragados por la adicción de la droga. Nos vemos en paneles y encuentros por temas comunes: Pepe es un hermano y un amigo”.

Di Paola no cuenta demasiado sobre esa crisis de vocación en la que intervino Bergoglio, pero dice que la fe es como un camino de montaña. “Pasás por paisajes muy lindos y por algunos abismos”, explica. “Nunca es un paisaje monótono como el de una playa. Y uno puede estar a prueba muchas veces: he visto cosas muy chocantes y han muerto chicos y familias muy cercanas a mí. Uno se pregunta a dónde está Dios cuando pasa eso, pero lo que sé es que tengo que seguir adelante porque hay otros chicos que me necesitan. Dios está siempre, pero los hombres a veces no”.  

En 2008, Bergoglio y el Padre Pepe lavan los pies de los fieles en la capilla de la villa 21. Foto: cortesía del Padre Pepe.

En Santiago del Estero, donde partió entre 2011 y 2013, se acostumbró a dejar el auto con la puerta abierta y a viajar a las parroquias de los parajes. Vivía en un pueblo llamado Campo Gallo. “Aprendí a ver una iglesia más grande”, dice. También se interesó sobre la historia de los hacheros y el camino de la soja, y profundizó su relación con lo divino. “La tranquilidad de esos lugares te permite estar más conectado con Dios. Hay mucho tiempo en camioneta para visitar los parajes, estás dando misa y entran las gallinas… La naturaleza ayuda a fortalecer el vínculo”.

El Padre Pepe en su oficina. Foto: JS

Pero volvió apenas pudo. “Mi identidad pasa por la villa”, dice. “En la villa hay mucho por hacer”. De hecho, el tiempo de la entrevista ya se acaba y algunas personas se reúnen frente a la puerta de su oficina: lo están esperando.

El Padre Pepe luce una camisa celeste gastada, tan gastada que se ve algo decolorada. Lleva el cabello un poco desprolijo y unas viejas zapatillas negras. Se ríe con la pregunta sobre su ropa. “Hasta que no se rompe del todo, no la cambio”, explica. “Soy medio… Soy muy simple en la vida”.

Actualidad | 21 de febrero de 2019

Embajadora de Guaidó: “El 23 de febrero va a ser un día histórico en Venezuela”

Es la última hora de la tarde y en el restaurante de un hotel de Recoleta, Elisa Trotta Gamus, la embajadora de Juan Guaidó para la Argentina, se ve cansada luego de una larga sucesión de reuniones. Representa a un presidente interino que repudia la autoridad de Nicolás Maduro y que es reconocido en su cargo por Estados Unidos, buena parte de América Latina (incluyendo la Argentina y Brasil) y los países más poderosos de Europa.

Entre los embajadores de Guaidó (también están en Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos y algunos otros países), Trotta Gamus fue la primera en ser recibida por el presidente local. La flamante embajadora tiene 36 años, vive en la Argentina desde 2011 y hasta hace poco trabajaba como directora general del área de Desarrollo Institucional en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Ahora está apuntando todos sus esfuerzos para apoyar la entrada de ayuda humanitaria a Venezuela, prevista para el sábado 23 de febrero. “Va a ser un momento histórico”, dice, “para que cese la usurpación de Maduro y el gobierno de transición de Guaidó pueda establecerse con todas las letras”. Pero Maduro quiere impedirlo y nadie puede saber qué es lo que va a ocurrir realmente.

–¿Cómo va a entrar la ayuda humanitaria el 23 de febrero?
–Va a entrar con la colaboración de todos los voluntarios que se han registrado en la página de Voluntarios x Venezuela, que al día de hoy alcanza los 300.000. A través de las fronteras de Cúcuta y de Roraima, y probablemente pueda abrirse una frontera también a través del mar Caribe.

–¿Qué pasa si Maduro lo prohíbe?
–Aspiramos a que los militares entiendan que ponerse en contra de esta medida es ponerse en contra no sólo de la Constitución y de las leyes, sino también del pueblo venezolano. Les proponemos [a los militares] primero la colaboración, con esta entrega de ayuda humanitaria, para no construir este muro que está pretendiendo alzar Maduro. Esperamos que se pongan de nuevo bajo la Constitución y las leyes, garantizándoles, como lo ha dicho la ley de amnistía, los derechos que correspondan.

–Si los militares no aceptan la propuesta de ustedes, ¿qué pasará el 23 de febrero?
–Nosotros estamos apostando bajo todos los mecanismos a que la ayuda pueda entrar porque sabemos que esto es algo que necesitan todos los venezolanos, no importa de qué lado estén. No importa si están del lado de Maduro o en su contra. El pueblo venezolano está viviendo una grave crisis humanitaria, así que estamos totalmente esperanzados y convencidos de que ese día será histórico, no sólo para Venezuela, sino para el mundo, donde se va a poder evidenciar que ésta colaboración a nivel mundial y que se han propuesto los venezolanos dentro y fuera de Venezuela.

¿Qué hace falta para que Guaidó termine por ser el único presidente de Venezuela?
–El cese de la usurpación por parte de Maduro y de aquellos que lo acompañan.

¿Cuáles son las medidas de Guaidó para lograr el cese?
–Todas las medidas en las que venimos trabajando: este gobierno de Guaidó está construyendo una estructura que permite garantizar su gobernabilidad, como por ejemplo el nombramiento de los representantes diplomáticos y de puestos directivos dentro del estado venezolano.

–¿Con eso va a lograr que cese la usurpación?
–Esperamos que el señor Maduro termine de entender que su contrato con el pueblo venezolano se acabó el 10 de enero de 2019. Que está usurpando un cargo que no le corresponde, que debe dar paso a un gobierno de transición que ha tenido el apoyo de la mayoría del pueblo venezolano porque un 90% ha demostrado que quiere un cambio; y también tiene el apoyo de la comunidad democrática internacional y el de la Constitución y las leyes.

–¿Qué tareas hace su embajada acá?
–Nosotros estamos representando al gobierno del presidente interino Guaidó ante el gobierno argentino, ante los distintos líderes y organismos; y entablando también una representación del pueblo venezolano que hoy está en Argentina.

–¿Los venezolanos pueden recibir asistencia de su embajada?
–Estamos trabajando para ello, inicialmente orientándolos con respecto a dónde y cómo recibir asistencia, y esperamos que muy pronto podamos empezar a dar respuesta concreta ante las distintas situaciones que están viviendo.

¿A dónde se pueden contactar los venezolanos?
–En principio, a través de mis redes sociales. (En Twitter: @EliTrotta)

–¿Hay una embajada o sólo una embajadora?
–En principio, soy yo la única representante diplomática nombrada por el presidente Guaidó y la Asamblea Nacional, contando con un equipo maravilloso de colaboradores. Esto ha sido un logro en conjunto de todos los venezolanos que, desde hace muchísimos años, venimos trabajando en pos de la recuperación de la democracia en Venezuela.

–¿Hay alguna relación entre usted y los funcionarios de la embajada de Maduro?
–No, hasta ahora no. No hemos tenido contacto con ellos, pero por supuesto que estamos abiertos al diálogo que corresponde, empezando por el reconocimiento del presidente Guaidó y el atenerse a la Constitución y las leyes.

–¿Cómo era su vida acá hasta antes de ser nombrada embajadora?
–Era una vida un poco más tranquila [se ríe]. Me desarrollaba profesionalmente en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, en un trabajo al que renuncié el mismo día en que acepté el cargo de embajadora. Y presidía la organización Alianza por Venezuela, que es una red de organizaciones venezolanas que hacen vida en Argentina con la idea de poder procurar ayudar a los venezolanos que se encuentran en situación de vulnerabilidad, orientarlos y asistirlos en sus necesidades.

–¿De qué se habló en su encuentro con el presidente Macri?
–Fue un encuentro corto, muy ameno. Fue el primer encuentro que tuvo un presidente con alguno de los representantes diplomáticos nombrados por el presidente Guaidó, así que evidenció una vez más el apoyo inequívoco que ha dado el presidente Macri a la lucha por la recuperación de la democracia en Venezuela y al pueblo venezolano que se encuentra en Argentina. Pude agradecerle en nombre del presidente Guaidó por este apoyo; y en nombre de los venezolanos, por las políticas que ha desarrollado a lo largo de los años de su gestión, entendiendo principalmente que los venezolanos que han venido a Argentina han tenido que dejar su país dada la grave crisis humanitaria que lo acosa.

–¿Conseguir recursos argentinos para el gobierno de Guaidó es parte de su trabajo como embajadora?
–Estamos trabajando con el gobierno argentino en el envío de ayuda humanitaria en esta coalición internacional.

¿Medicinas…? ¿Alimentos…?
–Estamos trabajando en ello, viendo las necesidades que hay desde Venezuela para canalizarlas dentro de las posibilidades que tenga el gobierno argentino.

–¿Guaidó le pidió algo especial a usted?
–Sí, venimos trabajando en las tres fases en las que se está trabajando en Venezuela: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Venimos trabajando con el gobierno argentino y con todos los factores de la sociedad argentina que deciden acompañar este pedido, no sólo de ayuda humanitaria, sino de avance en elecciones libres. Y, en la medida de nuestras posibilidades, asistiendo a la gran masa de venezolanos que ha llegado a estas tierras.

–¿Cómo es Guaidó? ¿Habló con él cara a cara?
–No he tenido la oportunidad ni el honor de conocerlo. He podido hablar con él en un par de oportunidades estando yo en Argentina y él en Venezuela. Es una persona amena que tiene muy claro cuál es el rol histórico que está encabezando, y que está convencida de que el camino democrático es el que se está llevando adelante.

–¿Ustedes evalúan la chance de que haya un enfrentamiento armado en Venezuela?
–Esperamos que no. Estamos trabajando y haciendo todo lo posible para que ello no suceda y si lamentablemente eso sucede, quedará única y exclusivamente en la conciencia de aquellos que le han dado la espalda al pueblo venezolano. Sería la continuación de un derramamiento de sangre que tiene muchos años ocurriendo en Venezuela, y nuestra única intención es que eso cese de manera inmediata.

–¿En cuánto tiempo cree que habrá un desenlace de esta situación de dos presidentes en Venezuela?
–Definitivamente, el 23 de febrero va a ser una fecha importantísima respecto a este muro que ha tratado de construir Maduro para prohibir la asistencia con ayuda humanitaria a millones de venezolanos que hoy en día sufren las consecuencias del perverso régimen que él ha encabezado.

Salud | 15 de febrero de 2019

Foto: Javier Sinay | Intervención: Pablo Domrose

La historia del hombre que hizo más de 60 trasplantes cardíacos infantiles

En la agenda de Horacio Vogelfang nada es cien por ciento seguro. En un día cualquiera, este médico de 67 años y dos matrimonios, de modales pausados y palabras precisas, puede estar cenando con sus amigos, viendo una película en el cine con su esposa, tomando un té con una de sus cuatro hijas o leyendo un libro en soledad, pero si en el teléfono suena cierta llamada, todo se interrumpe.

Vogelfang es el fundador y el jefe del servicio de trasplante cardíaco del hospital pediátrico más importante de la Argentina, el Hospital Garrahan: su trabajo consiste en colocar un nuevo órgano en un pecho donde hubo un corazón muy enfermo. Cuando alguien lo llama para avisarle que en algún lugar del país hay un corazón esperando, el operativo de trasplante comienza y Vogelfang arde en un torrente para el que ha venido entrenándose toda la vida. Pero su primer obstáculo es el tiempo. “Se supone que el deterioro de un corazón empieza después de las cuatro horas”, dice. “El límite son las seis horas”. Tan poco como seis horas entre la muerte de un donante y la colocación del órgano en el pecho de un niño.

Ahora es lunes al mediodía. Vogelfang ocupa una pequeña oficina repleta de papeles en ese hospital gigantesco por el que, cada día, pasan unas 10.000 personas. Su guardapolvo cuelga de una percha; un bastón de mango curvo duerme contra la pared. Vogelfang padeció de poliomielitis cuando tenía cuatro años y han quedado secuelas. A los 20 comenzó a visitar al mismo psicólogo que aún hoy visita. Una foto de Sigmund Freud sobresale entre libros de cirugía cardiológica.

Horacio Vogelfang en su oficina. Foto: JS

“Trabajamos cuando hay agujeros entre cavidades que no deben estar”, dice. “Arterias, válvulas tapadas, diminutas, algunas ausentes; porciones del corazón que deben ser reemplazadas por prótesis. Cuando no hay posibilidad de mejorar o corregir al corazón enfermo o con defectos, se recurre a una cirugía más excepcional: el trasplante”.

En esas cuatro o seis horas que hay antes del trasplante ocurren muchas cosas. Vogelfang evalúa en la primera llamada (en la que del otro lado de la línea hay alguien del INCUCAI, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) si el órgano sirve. Puede ser que ese corazón sea demasiado grande o demasiado chico, o que tenga un grupo sanguíneo diferente al del niño receptor, o que la forma en la que falleció el donante complique las cosas. En todo caso, Vogelfang lo piensa y lo discute también con algunos de los cirujanos de su equipo. Si lo acepta, el INCUCAI le indica el horario de extracción (el término técnico es “ablación”) coordinado con otros equipos que van a trabajar sobre otros órganos: por cada donante se pueden obtener hasta siete.

El equipo de trasplante cardíaco del Hospital Garrahan, en pleno trabajo. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang,

Paso dos: Vogelfang llama a su secretaria. Es una mujer que trabaja con él desde 1995, cuando no hacía trasplantes de órganos, sino de tejidos. Su nombre es Gisela Abad, y después de hablar, ella hace, a su vez, unas 30 llamadas telefónicas. El operativo está en marcha.

Si el órgano se encuentra a más de 100 kilómetros, el equipo de ablación (compuesto por unas seis personas) viajará a buscarlo en un avión Learjet. La secretaria llama: averigua si hay chance de despegar desde Aeroparque y si el clima presenta buenas condiciones. Llama también a una compañía de taxis aéreos y ésta se encarga de enviar remises para los médicos, y de coordinar la custodia policial que, entre el Aeroparque y el hospital, deberá acompañar a la ambulancia que llevará el órgano.

Más llamadas: hay que avisar a los cirujanos del segundo grupo, que trabajarán sobre el paciente receptor. Si ese niño se encuentra en terapia intensiva, sus médicos encargados lo preparan para el quirófano. Si el niño está en una sala común, la secretaria llama y avisa; lo mismo si está en su casa. (Un niño que se encuentra inscripto en la lista de emergencia del INCUCAI siempre tiene un remís listo para un eventual traslado urgente al hospital). La secretaria llama también al puesto de vigilancia del hospital para advertir que habrá policías, autos y movimientos.

El equipo de ablación, a punto de despegar. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Cuando el equipo de ablación despega, es tiempo del paso tres: el otro equipo lleva al paciente al quirófano. Los padres del niño –nerviosos, felices, aterrados– acaban de firmar un consentimiento para la operación y, un rato después, los anestesistas lo inducen en un sueño profundo. Ya no hay marcha atrás.

En un operativo de trasplante hay poco tiempo para pensar: el plan de acción no deja lugar a las dudas. La ciencia del trasplante, tan esforzada y admirable, pero también tan compleja e inquietante, es un triunfo de la técnica que parece estar más allá de nuestra comprensión cotidiana. “No es que me hayan abierto, hendido, para cambiarme el corazón”, escribió el filósofo Jean Luc Nancy en El intruso, un pequeño tratado filosófico sobre su trasplante cardíaco. “Es que esta hendidura no puede volver a cerrarse”. Pero no hay tiempo, y Nancy sólo pudo filosofar al respecto ocho años luego de la operación.

“El corazón nos llega unas cinco horas después de la ablación”, sigue Vogelfang. “Pero el receptor ya está con su corazón enfermo extraído, con circulación extracorpórea conectada a una máquina y con el tórax libre. Sin pérdida de tiempo, empieza la sutura del nuevo corazón con los elementos vasculares del receptor”.

Carpetas y fotos de pacientes, en la oficina de Horacio Vogelfang. Foto: JS.

Conocemos la importancia de la donación y la necesidad de hacer más trasplantes en un país como el nuestro, donde 7.586 personas necesitan uno para salvar su vida, pero no estamos demasiado al tanto acerca de lo que pasa en un quirófano como el del Hospital Garrahan, donde unas 30 personas trabajan durante seis o más horas.

Los cirujanos usan lentes de aumento. Una parte del corazón original (la que conserva las venas que llegan del pulmón con sangre oxigenada) queda en el cuerpo. ¿El resto? Se corta y se extrae. A la pieza original se le agrega el nuevo corazón. Para eso, hay que conectar la arteria aorta –que envía sangre a todo el cuerpo–, suturándola con la aorta del nuevo corazón. Lo mismo con la pulmonar. Las venas y las arterias se cosen entre sí punto a punto, con una cercanía muy inferior al medio milímetro. Se cosen a mano, con agujas e hilos muy delicados, y sólo ese trabajo puede hasta llevar dos horas.

“El momento más importante”, dice Vogelfang, “llega cuando terminamos de hacer ciertas conexiones y queremos que el nuevo corazón empiece a latir adentro del tórax del receptor, justo en el momento en que la sangre empieza a circular y llega a él”. Esto ocurre antes de terminar todas las suturas para que, con la recepción de sangre, el órgano reviva cuanto antes. “Vemos que empieza a latir y se produce una distensión del equipo”, dice Vogelfang. “Seguimos trabajando, pero sabemos que el corazón responde”.

El trabajo en el quirófano, a principios de la década de 2000.
Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Vogelfang habla sin demasiados tecnicismos; es fácil entenderlo y quizás por eso la charla TED que dio en 2013 sea tan emocionante. Pero, al mismo tiempo, no usa tantas palabras coloquiales. Vogelfang se mantiene en equilibrio y, en general, parece un hombre sereno.

Desde el año 2000, hizo 63 trasplantes. En los últimos tiempos ha llegado a hacer hasta diez por año y a participar también en tres renales cada mes.

“Vogelfang es muy agradable, una persona que no cambió con los años”, lo describe su secretaria, Gisela Abad. “Humilde: su grandeza te deja sin palabras”, dice Carolina Occhiuzzi, la madre de una niña llamada Abril Dispenza, que fue trasplantada en 2004. “Venía caminando desde la puerta del quirófano, sacándose el barbijo y sonriendo con satisfacción”, lo recuerda Sergio Dispenza, el padre de Abril. La operación había durado ocho horas y Vogelfang había aplicado un inusual protocolo canadiense para que Abril recibiera un órgano con un grupo sanguíneo incompatible. Una hazaña médica. “Tuvo la hombría de hacerlo”, dice Dispenza, aún emocionado. “Vogelfang es una persona que no espera que le den las gracias”, agrega la propia Abril.

El equipo que realizó el primer trasplante cardíaco en el Hospital Garrahan, el 1 de octubre de 2000. Vogelfang está en la última fila, en el centro. Foto: cortesía de Horacio Vogelfang.

Pero a Vogelfang no le gusta ser un héroe. Cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo reconoció en 2017 como Personalidad Destacada de las Ciencias Médicas, él pidió que todos los miembros de su equipo fueran mencionados y aparecieran en la foto. “La estrella de un trasplante es quien decidió donar el órgano”, dice ahora. “Generalmente no es quien falleció, sino un familiar que está atravesando el momento de máximo dolor y alcanza, para mí, la categoría de héroe”.

Dos días después de nuestro primer encuentro, sentado en su escritorio, de nuevo el bastón contra la pared y muchos papeles en todos lados, dice que se convirtió en un cirujano de trasplantes con el correr del tiempo y por las necesidades de los pacientes. Que en la etapa del aprendizaje (en Argentina, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Alemania) veía el quirófano con cierta distancia y con el interés de un principiante, pero que cuando empezó a operar él mismo, sintió la responsabilidad de trabajar con “algo que se donó”, algo que sólo funciona bien si la cirugía se hace bien. Que trata de hablar con los padres para que sean conscientes de los riesgos y que necesita que ellos formen parte del equipo. Que enfrentarlos si un niño ha fallecido es algo que no puede dar por aprendido y que aún lo golpea. Que su mayor satisfacción es haber desarrollado el único servicio de trasplante cardíaco en un hospital estatal pediátrico. Que es tarde. Y que ya se tiene que ir.

Un letrero de Abril Dispenza, en la oficina de Vogelfang. Foto: JS.

El encuentro inicial había sido un lunes. Después de la entrevista, Vogelfang se fue del Hospital Garrahan e hizo una operación en un sanatorio privado en el que también trabaja: una cardiopatía congénita. El niño ya está comiendo, sin respirador. El martes, Vogelfang realizó otra. De nuevo una cardiopatía congénita. Terminó a las diez de la noche. El paciente está en cuidados intensivos, evolucionando bien. “Hoy a la tarde tengo otra más”, dice el miércoles. Así es la vida de los cirujanos. Cada día, un acto quirúrgico. Algunos los ven como los príncipes de la medicina: una casta superior que camina con sus delantales al viento.

Sin embargo, Vogelfang ni siquiera quería ser un cirujano.

“Para mí, el cirujano no era un príncipe, sino un tipo cuadrado, que no pensaba, que hacía cosas con las manos”, dice. Soñaba con ser un psiquiatra o un psicoanalista y se sacó un 4 en la materia de cirugía en la Faculta de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Pero ingresó en algunas guardias de los hospitales, de a poco empezó a hacer cirugías y al final terminó apasionándose por ese ejercicio tan desarrollado que, a la vez, tiene algo de artesanal.

“Yo me di cuenta de que no está bien saber algunas cosas”, dice, en algún momento. “Todo esto es algo que le da sentido a mi vida, pero ¿por qué lo hago? No sé. Puede haber razones de la infancia, de los desafíos que uno adopta en la vida. No sé”.

¿Superar la poliomielitis? No lo dice él. Es una pregunta. Pero no duda en su respuesta. “Sí”, afirma, breve. “El desafío fue ese”.

Actualidad | 8 de febrero de 2019

El Gobierno prepara un manual de lenguaje inclusivo destinado a periodistas

“La generalización del discurso cotidiano, basado en prejuicios y en sentidos comunes ampliamente extendidos sobre el rol que ocupan varones y mujeres en la sociedad, es un reproductor de desigualdades”, se lee en un manual acerca de las perspectivas y el lenguaje de género, destinado a periodistas, que el gobierno está a punto de lanzar.

Se titula “Propuestas para una comunicación política equitativa y paritaria”, tiene 28 páginas y fue realizado por el Ministerio del Interior y el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM).

Aunque el manual ya circula en Internet, una fuente del INAM dijo a RED/ACCIÓN que aún no se realizó el lanzamiento oficial y que por eso Fabiana Túñez, su directora, no hablaría del tema. La fuente dijo que el manual se filtró en Internet.

Qué dice. El decálogo de propuestas del manual incluye como primera sugerencia “reparar en la importancia que cumple el lenguaje en la construcción y reproducción de los estereotipos de género”. Se recomienda, en ejemplos tomados de títulos reales publicados en medios online, no usar “los diputados” sino “Diputados y Diputadas”. No se propone usar “diputades” ni se hace mención a la letra “e” en ningún momento.

Otras propuestas son: “evitar destacar actitudes, vestimenta o aspecto físico de las mujeres en detrimento de las acciones o el hecho generador de la noticia, o en una situación de entrevista”; “proponerse un proceso de deconstrucción de los estereotipos”; “incluir citas de autoridad tanto de varones como de mujeres”; y “asegurar la paridad de invitados de ambos géneros”.

Contexto. El manual toma como marco un estudio realizado por IDEA Internacional y ONU Mujeres en América Latina. “La cobertura mediática que reciben las mujeres”, se lee allí, “no sólo es distinta a la recibida por los varones en sus características cualitativamente, sino que también lo es cuantitativamente en términos del tiempo de exposición recibido por unos y otras en medios audiovisuales y en la prensa escrita”.

Actualidad | 7 de febrero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

Personas perdidas: qué redes se activan para buscarlas en la Argentina

Un niño de 8 años que vivía en una provincia de la Argentina se perdió el 19 de noviembre de 2017. Es decir, dejó de estar en su hogar y su padre no sabía a dónde podría estar. Un hombre mayor, una suerte de abuelo afectivo, llamó a Missing Children, la ONG dedicada a buscar chicos, y contó que, desde hacía casi un año, el padre tenía la custodia del niño.

La ONG hizo público el caso y, tres semanas más tarde, una persona se contactó por Facebook. Dijo que al lado de su casa vivía, desde hacía 15 días, un niño que se parecía al buscado. Contó que la madre del chico se drogaba y que tenía otra hija con una nueva pareja. Luego, por Whatsapp, el hombre envió una foto algo difusa del chico, pero fue suficiente para convencer a Missing Children de que la pista podía ser buena.

“Hablamos  con el padre y le explicamos que teníamos datos de dónde podría estar su hijo”, dice ahora Lidia Grichener, la presidenta de Missing Children. “Se remitió toda la información a la Justicia y a partir de ese momento, comenzó un operativo entre dos provincias. Dos días después, el 13 de diciembre, recibimos una foto muy emocionante de padre e hijo abrazados”.

Personas perdidas en el sitio web del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Este caso fue uno de los 653 que Missing Children tuvo en 2017. Ese año, por conflictos familiares se fueron de su hogar 230 chicos; por sufrir lo que en las estadísticas aparece como “crisis de identidad”, 288; por situaciones de discapacidad mental, 19. Se perdieron 25 y fueron sustraídos 91. El 75% tenían entre 13 y 17 años. El 41% de ellos vivía en la provincia de Buenos Aires; el 40%, en la Ciudad de Buenos Aires; el resto, en el interior del país. 464 eran niñas; 189 era niños.

“Nuestro primer consejo es: haga la denuncia policial”, dice Grichener. “Es falso que la policía puede negarse a tomarla en las primeras 24 o 48 horas. Deben hacerlo desde el primer segundo”. La primera hora en la que alguien se pierde es la más importante: se la conoce como “hora de oro”. Es cuando hay testigos que recuerdan posiblemente cada detalle de lo que hayan visto.

En la Argentina existe, desde 2016, el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (SIFEBU), que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación (con reporte directo a la ministra Patricia Bullrich) y que registra todos los casos de personas perdidas; y también los casos de personas halladas con identidad desconocida (NN).

El Sistema trabaja de manera interinstitucional junto a comisarías, fiscalías, juzgados, ONGs nacionales y ONGs provinciales. Reúne las estadísticas totales del país, lleva adelante mesas de trabajo con fiscalías especializadas como la Procuraduría contra la Trata y Explotación Sexual (PROTEX) y todos los casos que llegan son retransmitidos de inmediato a nivel nacional, a través del Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (SIFCOP).

Las estadísticas dicen que de octubre de 2016 a julio de 2018 se han perdido 21.613 personas, de las que 10.945 fueron halladas y 10.668 continúan siendo buscadas. El 54% son mujeres; el 46%, varones.

“Pero tenemos un problema: a veces no nos comunican que una persona fue encontrada y permanece en el sistema como si estuviera perdida”, dice Leticia Risco, la coordinadora del SIFEBU.

Los números argentinos son mucho más pequeños que los de Estados Unidos (1.900.000 personas desaparecidas cada año), Reino Unido (378.000), Alemania (337.000) y Brasil (75.000). Es, en primer lugar, porque la Argentina tiene menos población. “Pero además estamos trabajando para contar con más y mejor información, de manera sistemática”, dice Risco.

Uno de los casos de éxito del Sistema es el de Claudio Alberto Alvear, quien se reencontró con su familia en febrero de 2018, luego de 27 años de ausencia. Alvear había estado internado durante nueve años en el hospital San José, de la localidad correntina de Paso de los Libres, con identidad desconocida y un diagnóstico de esquizofrenia. Ahí adentro le decían “Luisito”.

Cuando se cotejaron sus huellas dactilares con los legajos policiales, se descubrió que la policía de la provincia de Córdoba tenía una ficha de él. Esa información fue ampliada con datos del Registro Nacional de las Personas (RENAPER): el paciente NN ahora tenía un nombre y un DNI. Luego de la intervención administrativa de otros organismos nacionales y provinciales, Alvear fue trasladado a San Lorenzo, donde reconoció a su hermana y a su cuñado apenas los vio.

Sin embargo, para Máximo Cash, el hermano de María Cash –quien permanece desaparecida desde 2011–, las cosas no están tan bien. Desde 2012, él y su familia vienen proponiendo la creación de una Agencia Federal de Búsqueda de Personas y ya juntaron 119.125 firmas en change.org y otras tantas en planillas de papel. “El proyecto es crear una agencia o una secretaría que dependa del Poder Judicial y que capacite al personal de las fuerzas de seguridad”, dice.

“El SIFEBU ayuda, pero no puede ser lo único que tengamos”, sigue Cash. “Ese sistema funciona con alertas que se envían a todas las comisarías, pero ¿qué hacemos si una comisaría está implicada en la desaparición de una persona? Además, hay comisarías en las provincias que no tienen recursos o que están en contacto con los círculos de trata de personas”.

De su hermana María no hay novedades. “Siguen pasando los años y no hay nada…”, dice él.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene un Registro de Búsqueda de Personas con Padecimientos Mentales e Incapaces, que depende del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. El Registro funciona, desde 2003, centralizando y entrecruzando información (dentro de la Ciudad, pero también junto a los organismos federales y provinciales) para la búsqueda de mayores de 18 años con condiciones psiquiátricas, neurológicas, adictivas u otras.

El Registro recibe unas 350 consultas anuales, entre las que hay personas que buscan familiares y, por otro lado, personas halladas que no pueden informar su propia identidad. Alrededor del 35% de los casos se incorporan para una búsqueda propia y el resto se deriva a otros organismos.

Hay alrededor de 250 búsquedas en marcha. Cada año se soluciona el 30% de los casos. Las dificultades son la falta de datos y la desorganización de la información.

En la sociedad civil, la novedad se da en los teléfonos de los voluntarios de Red Solidaria: Alerta Solidaria es una red de Whatsapp con unos 11.000 miembros, repartidos en unas 520 ciudades argentinas. Así, la ONG complementa con una comunidad su sitio web Personasperdidas.org.ar. “Cuando alguien desaparece, disparamos desde Whatsapp y, en unos 25 minutos, su foto está en manos de toda esa gente”, dice Juan Carr, el creador de la ONG.

Hubo alrededor de 200 búsquedas en Alerta Solidaria, de las que unas 170 terminaron con hallazgos. “La mayoría de esas personas aparecieron en minutos u horas”, dice Carr. “Por eso, sea como sea, siempre hay que hacer como en la playa: si alguien se pierde, se aplaude. Y cuantos más seamos, y lo hagamos más rápido y más fuerte, mejor”.

Actualidad | 1 de febrero de 2019

Foto: Andressa Anholete / AFP

Interpol capturó a un estafador húngaro en la Argentina y trabaja para dar con otro centenar de prófugos

Qué pasó. La semana pasada, un estafador húngaro con pedido de captura internacional fue detenido en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Se llama Gergely Tibor K., tiene 45 años y fue el encargado de las finanzas de dos empresas entre 1998 y 2005. Se lo acusa de 13 delitos por fraude, falsificación de documentos privados y quiebra fraudulenta.

En octubre de 2018, la Policía Federal (desde la división de Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones) recibió una circular roja de Interpol para encontrar y apresar a Tibor K. Este tipo de circulares –las mismas que tanto se mencionaron en el caso del atentado a la AMIA– se utilizan para “solicitar la localización y detención de una persona buscada por las autoridades judiciales de un país determinado o por un tribunal internacional con miras a su extradición”, según el reglamento de Interpol.

Investigación. La primera pista había surgido de la base de datos de ese organismo: se establecía a la Argentina como uno de los destinos posibles del húngaro. Aquí se analizaron domicilios y lazos familiares, y se buscó en sistemas informáticos públicos y privados. El hombre fue ubicado: trabajaba como un guía turístico. Ofrecía sus servicios a turistas húngaros y se anunciaba en las redes sociales. Uno de los sitios donde se dejaba ver era el Hotel Claridge. Allí cerca, mientras caminaba por la calle Tucumán, fue detenido.

Policías detienen al prófugo húngaro. Foto: Ministerio de Seguridad de la Nación.

Contexto. Como Gergely Tibor K., hay alrededor de cien prófugos extranjeros en nuestro país, buscados por Interpol. Una fuente oficial dijo a RED/ACCIÓN que es difícil establecer el número exacto de prófugos porque las notificaciones rojas son miles (en 2017, por ejemplo, hubo 13.048) y la información que aporta Interpol al Ministerio de Seguridad de la Nación va variando. Los prófugos buscados en la Argentina, como en cualquier país, se van renovando.

Qué son las circulares. Las circulares o notificaciones, anuncia Interpol, son avisos internacionales empleados por la policía para transmitir información sobre delitos, delincuentes y amenazas. Son difundidas por la organización a los 194 países miembros, a petición de un país o de una entidad internacional autorizada.

Hay circulares de distintos colores: las azules sirven para localizar o identificar a una persona que presenta un interés para una investigación policial, u obtener información sobre ella; las verdes, para alertar sobre las actividades delictivas de una persona; las amarillas, para localizar a una persona desaparecida o descubrir la identidad de una persona incapaz de identificarse a sí misma; las  negras, para conseguir información sobre cadáveres sin identificar; las naranjas, para alertar acerca de un acontecimiento, una persona, un objeto o un procedimiento que supongan una amenaza; y las moradas, para pedir información sobre modus operandi, procedimientos, objetos, dispositivos o escondites utilizados por los delincuentes.

El prófugo húngaro fue detenido en el centro porteño. Foto: Ministerio de Seguridad de la Nación.

Todas las circulares tienen datos de identificación (descripción física, fotografías, huellas dactilares, número de documentos de identidad) y datos jurídicos (delito del que se acusa a la persona, referencia a las leyes que reprimen el delito o en las que se basa la declaración de culpabilidad y datos sobre la orden de detención o la sentencia judicial impuesta).

En 2017, la Secretaría General de Interpol publicó unas 22.000 notificaciones.

Sociedad | 31 de enero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

Laura Quiñones Urquiza explica de qué se trata el arte de perfilar a los peores criminales

Pasa sus días haciendo algo parecido a esos dibujos en los que se une puntos para obtener un perfil. Es una metáfora: en realidad, ella no dibuja, pero sí une puntos y finalmente llega a una figura. Quiñones Urquiza es una perfiladora criminal.

Su trabajo consiste en proponer una hipótesis sobre la personalidad, el sexo, la edad, la ocupación, el nivel socioeconómico y el estilo de vida del autor de un delito. Los jueces de instrucción, los fiscales o los policías toman su informe como una herramienta en la investigación. Y, claro, es un trabajo nada sencillo.

“Los perfiladores analizamos el método necesario para la comisión del delito; o sea, el modus operandi”, dice Laura Quiñones Urquiza, cuyo último libro es Lo que cuenta la escena del crimen. “Lo separamos de las firmas o huellas psicológicas; es decir, de aquello que no es necesario para la comisión del delito. Si un delincuente sexual viola a una mujer y la golpea excesivamente, está mostrando una violencia expresiva”.

Foto: Penélope Mendiguetti

“Lo mismo ocurre con lo que les dicen los violadores a las víctimas”, sigue. A la hora de buscar a un agresor todo lo que haya hecho o dicho durante el ataque es una pista. “Cada expresión verbal tiene un significado. Esto no es analizable por sí solo, sino en un conjunto y en todo lo que implica la interacción víctima-victimario-lugar del hecho”.

En la Argentina, Quiñones Urquiza (a quien se puede leer en columnas de La Nación y Perfil; y ver frecuentemente en Telefé Noticias) es una de las pocas especialistas en perfilación criminal. Desde hace 10 años viene trabajando para juzgados de instrucción, fiscalías y fuerzas policiales a lo largo del país.

La perfilación, una herramienta complementaria de la criminología, nació en la década de 1970, con el trabajo de tres agentes del FBI que buscaban obtener y organizar datos para resolver casos análogos. La serie Mindhunter, de Netflix, cuenta aquella historia.

¿En qué elementos te basás para perfilar?
Leo todo el expediente y pido todas las fotografías, que suelen ser 200 o 250. Lo mismo con las autopsias: no uso solamente las fotos que están en un expediente, pido todas las que se tomaron. Busco las lesiones, me fijo en su naturaleza de acuerdo a lo que escribió antes el médico. Las manchas de sangre son importantes para mí. También pido las pericias informáticas. Y a veces, pido que me pasen la información policial que hay sobre la víctima y las declaraciones de los testigos.

¿Y qué hacés con eso?
Un informe técnico consultivo que sirve para reducir el número de sospechosos. Pero a mí no me importa si ya hay sospechosos reales porque eso sería adaptar el perfil criminal a un sospechoso con nombre y apellido. Hace un par de años me llegó el caso de una muerte dudosa. El sujeto había aparecido en su living, parecía que se había caído y golpeado. Pero cuando se hizo la autopsia se vio un pequeño rasguño, se abrió el cráneo y apareció una fractura. Esa caída que se había querido presentar no era consistente con las lesiones que se deberían haber encontrado en la espalda, en la nuca o en los brazos. Así comenzó la pregunta: ¿fue un accidente o fue un homicidio? Empecé a armar el perfil de un posible homicida con todo el material que me fueron pasando. Solicité que volvieran a citar a dos testigos y que averiguaran otras cosas. Hice un esquema de preguntas. El perfil coincidía con una persona allegada. La fiscal la citó y esa persona confesó. Había sido un homicidio.

¿Los asesinos y los violadores siguen patrones cuando repiten sus ataques?
Sí. Hay cosas que van experimentando o mejorando. También hay conductas muy estancadas. Aunque los violadores pueden cambiar su conducta filmando o amenazando a las víctimas. En asesinos, veo que aumenta cierta voracidad. Deja de ser ensayo y error, como en los comienzos.

¿Cuáles dirías que son las principales fuerzas que llevan a una persona a agredir a otra?
La venganza, el sexo y el dinero. Son pocas. Y todo está englobado en una cuestión de poder.

¿Qué hay en la mente de los asesinos y de los violadores?
Un océano de “sí”: “sí” a violar, “sí” a matar. No hay reglas. Muchos de ellos son indetectables porque Hollywood ha contribuido a que los imaginemos como personas con cara de malos, pero las personas que matan o violan no son así. Son personas comunes y corrientes que tienen necesidades distintas y que, para mí, no deberían estar caminando entre nosotros. En perfilación tenemos un lema: el que lucha con monstruos deberá procurar no convertirse en uno de ellos. En realidad, no estamos hablando de monstruos, sino de seres humanos con conductas monstruosas.

¿Y cómo es el “sí” de los asesinos y los violadores?
Se permiten hacer lo que les da la gana con su víctima. Lo único que tienen en común los diferentes tipos de violadores es que se creen con la potestad de elegir con quién, cómo, cuándo y dónde tener relaciones sexuales. Lo que los excita es violar; no es que violan porque están excitados desde antes.

¿Por qué creés que esta disciplina está tan extendida en los Estados Unidos pero todavía no en la Argentina?
Tal vez sea porque hay un cierto arraigo por cargar a la psicología con cosas para las que no está preparada. A la psicología se le piden cosas que corresponden a la criminología y no se puede psicologizar a la criminología. Hace un tiempo le pedí una opinión sobre un descuartizamiento a un psicólogo forense que había hecho un curso online de perfilación criminal. Le mostré las fotos y se descompuso. Pero un perfilador no puede tenerle asco a nada porque el asco te contamina de subjetividad y el perfil es objetivo. El perfilador no ve gente muerta; el perfilador ve datos.

Por último, ¿te gusta la serie Mindhunter?
Sí. Mindhunter transmite la obsesión, muy real, que tenemos los perfiladores. Cuando me llega un caso, no me quiero dedicar a otra cosa más que a ese caso. Y espero con ansias los resultados de las pruebas, las respuestas que me puedan dar los testigos, más fotos y reconstrucciones planimétricas. Hasta que no entiendo bien al agresor no encuentro paz.

Cultura | 25 de enero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

2019 es el Año de las Lenguas Indígenas: cuántas, cuáles y cómo se hablan en la Argentina

Unos 40 estudiantes de la Universidad Nacional de Formosa se reunieron para revitalizar sus raíces wichíes y regresar a sus pueblos una vez recibidos. Se autodenominan “la Comunidad”. También cantan, con su grupo Honhat Les. “Allá en las comunidades hablamos en wichí todo el tiempo, es complicado el cambio de idioma en la ciudad”, dice Bruno Vega, uno de ellos. Tiene 27 años y es uno de los dos jóvenes que han salido en los últimos años de El Potrillo, un pueblo de 2.500 habitantes, para ir a la universidad.

Allí, donde la escuela da clases en lengua wichí, aún hay ancianos que no hablan español. “El idioma wichí es muy difícil”, dice Vega. “Pero tenemos que conservar nuestra lengua y nuestra cultura para mantenernos como pueblo”.

Vega es uno de los 370 millones de indígenas que hay en el mundo. Así lo calcula la Organización de Naciones Unidas (ONU), que acaba de proclamar a 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas (IYIL2019, por su sigla en inglés).

Una mujer wichí jutno a sus hijos en la Comunidad de Lote 8, en Formosa. Foto: Gentileza Patricio Sutton / RCR

La ONU estima que sólo el 3% de la población mundial habla el 96% de las casi 6.700 lenguas que hay en el mundo, y el resto habla conglomerados idiomáticos gigantes como el inglés, el chino mandarín o el español. En cambio, los pueblos indígenas constituyen menos del 6% de la población mundial, pero hablan más de 4.000 lenguas.

Lenguas en peligro de extinción

El panorama es dramático: algunas estimaciones advierten que más de la mitad de las lenguas del mundo se habrán extinguido para el año 2100 y según el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro, unos 3.000 idiomas están hoy mismo en riesgo de desaparecer.

Comunidad Ambay Potý, en Misiones. Foto: Gentileza Patricio Sutton / RCR

“Las lenguas indígenas no son únicamente métodos de comunicación”, indica el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, “sino que también son sistemas de conocimiento amplios y complejos que se han desarrollado a lo largo de milenios. Son fundamentales para la identidad de los pueblos indígenas, la conservación de sus culturas, sus concepciones e ideas y para la expresión de la libre determinación. Cuando las lenguas indígenas están amenazadas, los pueblos indígenas también lo están”.

En la Argentina, según el último censo nacional, 955.032 personas se reconocen como pertenecientes o descendientes de pueblos originarios. Sin embargo, no hay estadísticas recientes respecto a cuántas de ellas hablan las lenguas de esas culturas y ni siquiera se sabe cuántos idiomas hay en nuestro país.

Pero sí se puede indicar que hay cinco predominantes: guaraní (idioma oficial en la provincia de Corrientes), mapuche (o mapuzugun), quechua (o runa simi), toba-qom (o qomlaqtaq) y wichí (o wichíhlamtés). También se habla pilagá, mocoví y tehuelche. El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas ofrece en su web una carta de derechos traducida a aquellas cinco lenguas.

“Las lenguas aborígenes nos hablan de una diversidad evolutiva que viene de tiempos literalmente inmemoriales”, dice Patricio Sutton, el director ejecutivo de la Red Comunidades Rurales. “Son también fuente de una identidad y de un orgullo cultural esenciales para que cada individuo pueda desarrollarse en forma plena y con sentido comunitario, para que no se sienta avasallado, menospreciado o segregado”.

Los maestros, celadores de otros mundos

“La lengua materna es sagrada”, dice Vilma Sosa, una maestra de comunidades indígenas de Formosa. “Y si en las escuelas de las comunidades la enseñanza de esas lenguas es efectiva, es gracias a los docentes indígenas, que lucharon durante muchos años por ganarse su lugar”.

En esa provincia hay unos 500 maestros indígenas para alrededor de 20.000 alumnos. Son MEMA: Maestros Especiales de Modalidad Aborigen. Trabajan en unas 350 escuelas bilingües a donde muchas veces los niños más pequeños llegan hablando no más que qom, wichí o pilagá.

“En las comunidades del monte, todos hablan la lengua”, sigue Sosa. “Pero en algunas comunidades periurbanas la lengua se va perdiendo porque los que la hablan son discriminados”.

Una maestra y una alumna durante una actividad de la Red Comunidades Rurales en la comunidad wichí de Tucumancito, en Formosa. Foto: Gentileza Hernán Pérez Aguirre / RCR

Si, como pensaba el filósofo y lingüista Ludwig Wittgenstein, la experiencia de hablar un idioma conduce a una percepción determinada del mundo, entonces el mundo no es el mismo para los idiomas originarios que para el castellano. La concepción circular del tiempo, un universo sin marcas diferenciales de género y la marca de la experiencia vivida en los tiempos verbales son un ejemplo.

“La cosmovisión de nuestro pueblo es muy diferente”, dice Javier Karai Villalba, un referente comunitario mbyá guaraní que fue elegido por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. “Nuestra lengua expresa nuestra espiritualidad, nuestras comidas, nuestra salud, nuestras plantaciones y mucho más. Hay bastantes palabras en guaraní que no tienen traducción en castellano”.

Una de ellas es “Yvy Marãe’y”: se refiere a la “Tierra Sin Mal”, a la idea de un sitio donde existe un equilibrio entre mente, cuerpo y ambiente.

El Cacique Francisco Benítez da su testimonio y Javier Karai Villalba lo traduce . Imágenes: Hernán Pérez Aguirre / Red Comunidades Rurales. Grabado en Ambay Poty, una comunidad mbyá guaraní en Misiones.

Villalba nació en una aldea de 300 familias llamada Perutí, situada en Misiones, una provincia en la que hay unas 140 comunidades guaraníes que reúnen a 15.000 habitantes. Sólo el 5% del suelo misionero está habitado por estas comunidades (justamente, la falta de tierra es uno de los desafíos más grandes que enfrentan las comunidades aborígenes y ese es un factor para que los jóvenes se vean forzados a migrar a las ciudades, y pierdan sus raíces).

“El mundo avanza muy rápido”, sostiene Villalba, “y nosotros, como pueblo indígena, hemos quedado acorralados para mantener nuestra cultura”. En esas comunidades, mucha gente tiene celulares. “Es más fácil aprender la cultura del exterior que la propia, y así el sentido de un pueblo se pierde”, dice Villalba.

Sin embargo, las lenguas originarias logran contraatacar y en la ciudad de Buenos Aires hay sitios donde son enseñadas. Por ejemplo, en el Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UBA. En este verano de 2019, hay dos cursos de quechua: uno intensivo y otro de acercamiento a través de la música. Durante el año, hay clases en seis niveles. Además, hay lecciones de guaraní y de mapuche.

“A medida que avanzás en el idioma, te adentrás en un mundo completamente nuevo”, dice Josefina Navarro, profesoras de quechua y coautora del libro de aprendizaje Akuychis: Kichwata Rimanaychispaq. Tiene 32 años y nació en Jujuy, pero vino a Buenos Aires a estudiar Filosofía. Descubrió que en la facultad dictaban clases de la lengua que hablaba su abuela, y que sus padres nunca habían aprendido. “La quise recuperar”, dice. Ahora ella misma la transmite.

“Nos cuesta comprender que estas lenguas no son barreras sino puentes”, dice  Sutton, de la Red Comunidades Rurales. “Que poseen conceptos, expresiones y cosmovisiones.  Que nos nutren en todo sentido. Todo lo que podamos hacer para cuidarlas, comprenderlas y saber utilizarlas será nuestro legado a las generaciones futuras. Que sean un tesoro o apenas unas monedas rotas depende de nosotros”.

Actualidad | 18 de enero de 2019

Ilustración: Mana Le Calvet

Detectives con ADN: el Gobierno planea crear un banco genético de delincuentes

A las próximas sesiones legislativas extraordinarias, de febrero, el Gobierno pretende llegar con un proyecto que ha preparado para ampliar las investigaciones criminales con ADN. ¿Cómo lo haría? Agrandando el banco genético de violadores (que funciona desde 2018 y que fue impulsado por Isabel Yaconis, cuya hija, Lucila Yaconis, fue asesinada en 2003). Así, abarcaría a condenados por homicidios, robos y otros delitos dolosos.

Hasta hoy, Mendoza es la única provincia donde existe un sistema tan amplio. El año pasado, por ejemplo, gracias a un cotejo de ADN en una lista con 25.870 registrados se supo que M.A.M., detenido tres veces por robo, era también el autor –hasta entonces desconocido– de algunos ataques sexuales. Pero la creación de un banco de ADN para todos los condenados trae un debate: ¿debe el Estado administrar nuestros datos más íntimos?

“El proyecto está listo”, dice Fernando Soto, director de Ordenamiento y Adecuación Normativa de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, del Ministerio de Seguridad de la Nación. “No sólo abarca a condenados, sino también a imputados por cualquier delito doloso”.

Imagen: www.argentina.gob.ar

Se trata de un proyecto que saldrá del Ministerio de Seguridad de la Nación, tendrá el apoyo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y la colaboración del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. “Trabajamos en conjunto con el Ministerio de Justicia por una cuestión registral y porque el software que usamos es provisto por el FBI al Ministerio de Seguridad”, dice Soto, quien tiene a su cargo el contacto con el FBI para instalar el software CoDIS (Combined DNA Index System). Mendoza, Córdoba, la Policía Federal y Gendarmería ya lo están usando.

El proyecto apunta a modificar la ley 26.789, que ha ordenado el funcionamiento del actual Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual (que también usa CoDIS). Esa ley -sancionada en 2013, pero reglamentada en 2016- también refiere al funcionamiento de los laboratorios, y al almacenamiento y la sistematización de las muestras ADN.

“El Registro es una herramienta para los investigadores”, dice Martín Casares, jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. “En el futuro, en una causa sin imputado se verá si el ADN de la escena del crimen hace match con algún ADN incluido en el Registro”.

Algunos criminalistas dicen que en el año 2019 un equipo de investigación no puede carecer de un genetista: el ADN revolucionó las pesquisas, su utilidad se disparó en los últimos diez años y en el mundo ya hay 59 países que tienen un programa como el que el Gobierno quiere aplicar.

El ADN que se utiliza en las investigaciones criminales es extraído de restos biológicos hallados en la escena del crimen o en el cuerpo de la víctima: saliva, sangre, semen, fluidos, pelos. Incluso tocando algo podemos dejar nuestro ADN: desprendemos células epiteliales de la piel de nuestras manos. Todo se recoge con hisopos o con cinta adhesiva, se guarda en frascos o en tubos de plástico, y a su vez se coloca en un sobre. Luego, con una cadena de custodia, la muestra llega a los laboratorios.

“Con un banco de ADN se puede construir y analizar la evolución en el modus operandi de un sujeto, y ver si va desinhibiendo ciertos rituales”, dice la perfiladora criminal María Laura Quiñones Urquiza, que colaboró en la investigación de cientos de delitos. “Aparece su comportamiento a lo largo del tiempo”.

El caso de Ángeles Rawson, por ejemplo, se resolvió cuando los peritos confirmaron, con estudios de ADN, que los restos de piel que la adolescente había rasguñado pertenecían al portero Jorge Mangeri.

“Un banco de datos siempre te acerca a la verdad más rápido”, agrega Fernando Castelli, jefe de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas del Poder Judicial de la provincia de Misiones, consultado acerca del proyecto del Gobierno.

“Pero hay una cuestión muy delicada con el ADN”, sigue. “Si su infalibilidad es del 99,99%, ¿a quién se le da el acceso a la información y cómo? Con una prueba de ADN en contra, ya te presumen culpable: sería complicado dejar esto al arbitrio de las fuerzas de seguridad y debería existir contralor judicial”.

Houria Moumni y Cassandre Bouvier, en Salta, en 2011.

Sin embargo, a veces el ADN se discute. Por ejemplo, en el caso de Houria Moumni y Cassandre Bouvier, las dos francesas asesinadas en Salta en 2011. Los informes de ADN que se hicieron en Francia indican que hay tres perfiles genéticos (encontrados en el cuerpo de una de las víctimas) que aún hoy son desconocidos: las muestras podrían haberse contaminado perjudicando a uno de los condenados, cuya sentencia ahora la Corte Suprema de la Nación debe revisar .

“Las discusiones se dan por la manera en que se hace la prueba”, explica Gustavo Penacino, el director de la Unidad de Análisis de ADN del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, donde se procesan hasta 200 muestras por día, para casos criminales o de paternidad. “No todos los laboratorios tienen protocolos contra la contaminación o los errores humanos. El ADN se puede contaminar muy fácilmente”.

Mientras tanto, en el marco del trabajo actual con el Registro Nacional de Datos Genéticos de agresores sexuales, el Ministerio de Ciencia está inspeccionando laboratorios a lo largo del país para sumarlos a este sistema.

El Registro Nacional de Datos Genéticos recolecta muestras de ADN en estos frascos. Foto: twitter.com/jorgedotto

Pero algunos se oponen al plan del Gobierno. “Este proyecto merece severas objeciones constitucionales”, afirma el abogado Néstor Oroño, ex presidente del Instituto de Derecho Penal y Procesal Penal del Colegio de Abogados de Santa Fe. “Bajo la idea de eficientizar las investigaciones penales, se pretendería etiquetar, con el rango de sospechosos o de enemigos sociales, a un universo de sujetos que podrían haber cometido un delito. No se advierte la utilidad de una prueba genética en la investigación de un delito cualquiera: ¿qué relación puede tener la producción de una prueba de ADN en un delito contra la administración pública?”.

El Registro Nacional de Datos Genéticos está en funcionamiento desde hace pocos meses. En esta primera etapa hay un equipo de abogados que está mandando notas a los jueces para pedirles que envíen las muestras biológicas (hisopados bucales tomados en 30 segundos) de 11.000 condenados por agresiones sexuales. Se trata de la mitad de los 22.000 que existen, entre los presos y los que ya cumplieron su condena. “Las muestras están en camino”, dice el genetista Jorge Dotto, director del Registro. “Algunas personas se negaron a que se les tomaran las muestras. En esos casos, informamos a la Justicia para que el juez decida qué hacer”.

“Los perfiles genéticos que almacenamos son archivos digitales: información en números”, sigue Dotto. “Siguiendo los estándares del FBI, tenemos información de 20 marcadores de los cromosomas, con dos números por cada uno de los 20 marcadores. No hay información del color de piel, ni del color de ojos, ni de las enfermedades. Sólo lo justo y necesario para identificar a las personas”.

El actual Registro empieza con casos ocurridos hace diez años y cada ADN que entra, va a ser conservado durante 100 años.

El primer perfil cargado en el Registro fue el del hombre que intentó violar y finalmente asesinó a Lucila Yaconis. Aún no se sabe quién es: es un ADN sin nombre, pero los genetistas esperan que un cotejo con otra muestra permita, algún día no muy lejano, llegar a su identificación.

Actualidad | 16 de enero de 2019

Foto: twitter.com/nicolasmaduro

La crisis política de Venezuela, en 5 puntos

Qué pasó. La Asamblea Nacional de Venezuela, que es el parlamento y tiene una mayoría opositora, acordó “declarar formalmente la usurpación de la Presidencia” por parte de Nicolás Maduro. La crisis comenzó el 10 de enero, cuando Maduro asumió como presidente de Venezuela por segunda vez.

Por qué es importante. La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, Estados Unidos y varios otros países de América consideran que las elecciones presidenciales de Venezuela (llevadas a cabo en mayo de 2018) fueron ilegítimas.

Contexto. Las elecciones presidenciales fueron ordenadas por la Asamblea Constituyente (de corte oficialista) y tuvieron una abstención del 52%, la mayor de la historia venezolana. Maduro fue reelegido con 68% de votos.

En detalle. La crisis en Venezuela se ha pronunciado desde que Maduro llegó al poder en 2013. Las reservas del país disminuyeron de 35.000 millones de dólares en 2009 a 10.300 millones en 2018. El Fondo Monetario Internacional prevé una hiperinflación del 10.000.000% para 2019 y una pérdida del 60% de la riqueza per cápita para el período 2013-2023. Esta crisis ha llevado a unos 4 millones de venezolanos a migrar a otros países, incluyendo la Argentina.

Qué sigue. Ahora, siguiendo lo establecido en la Constitución para casos como éste, los opositores ven al presidente de la Asamblea Nacional, el antichavista Juan Guaidó, como una alternativa para tomar el mando del país. Guaidó está en la mira de Maduro: fue detenido el domingo pasado durante unas horas.

Mientras tanto, se espera una manifestación de oposición masiva para el 23 de enero y Maduro contraatacó aumentando en un 300% el salario mínimo (equivalente a casi 21 dólares).

Juan Guaidó. Foto: twitter.com/jguaido

Lo que no se sabe. La gran pregunta es: ¿cómo va a hacer Guaidó para arrebatarle el poder a Maduro, que cuenta con el apoyo de los militares? No la tiene fácil y el líder opositor Henrique Capriles lo advirtió con este tweet:

Cultura | 14 de enero de 2019

La sinfonía de migración y esperanza de Latin Vox Machine

“¿Hasta cuándo vamos a seguir poniéndole nombres aburridos y pretenciosos a las orquestas?”, se pregunta Omar Zambrano, el creador de una orquesta de música clásica integrada por más de cien venezolanos que migraron hacia la Argentina.

“Si queremos que nuestra música sea consumida por todos, hay que hablar un lenguaje que todo el mundo entienda”. Y así, la orquesta tiene un nombre muy pop: Latin Vox Machine. “Es que detrás de todo esto hay producción”, dice Zambrano.

Él fue quien, hace dos años, vio a un chico de 19 años tocando el corno francés en la estación Pueyrredón del subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires. Inmediatamente se dio cuenta de que ese chico era venezolano y de que muchos otros compatriotas estaban dispersos en esos túneles tocando música, como aquel, con un gran nivel: con nivel de academia.

Omar Zambrano en Parque Patricios, en enero. Foto: JS

En ese mismo momento Zambrano, que había llegado a la Argentina en 2016 luego de vender todo lo que poseía para financiar su partida (incluido su piano), y que trabajaba cada tanto para una productora audiovisual, tuvo la idea de organizarlos.

Hoy tiene 36 años y es el director ejecutivo de esta orquesta que se está convirtiendo en la nueva sensación de la música clásica local. En el último mes de octubre, Latin Vox Machine tocó en el CCK a sala llena y en diciembre lo hizo en el Teatro Coliseo ante 1.800 personas, bajo el auspicio de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en el Día de los Derechos Humanos (y con dos músicos sirios).

-¿Qué pensaste cuando viste a ese chico tocando el corno francés en el subte?
-Pensé que alguien tenía que hacer algo. Yo no tenía propósito en mi vida en la Argentina. Los inmigrantes llegan sin propósito, o pierden los propósitos en el camino, y no hay nada peor que eso. Yo estaba en cero y necesitaba reconstruirme. Así descubrí un propósito muy poderoso que atesoré y compartí.

César Pérez, de Latin Vox Machine, tocando en una estación de subte en octubre de 2018. Foto: Latin Vox Machine

Los integrantes de Latin Vox Machine son músicos académicos que recibieron una formación de excelencia en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela: una red masiva de escuelas de música insertadas, desde hace 40 años, en las comunidades y en los barrios. “La música clásica en Venezuela es como el fútbol en la Argentina: está en todos lados”, dice Zambrano. El director Gustavo Dudamel, que a los cuatro años comenzó a tocar el violín en una de esas orquestas y que hoy es el gran director de la Filarmónica de Los Ángeles y de la Sinfónica Simón Bolívar, es el representante más conocido.

A través de las redes sociales y de mensajes de Whastapp, Zambrano convocó a los músicos que habían migrado a la Argentina para armar la orquesta. Luego tomó contacto con el maestro coreano Jooyong Ahn, que había dirigido en el Carnegie Hall de Nueva York y el Academy Hall de Filadelfia, y que se encontraba trabajando para el Ministerio de Educación argentino. Ahn aceptó dirigir temporalmente a la orquesta de los venezolanos.

“Se fueron uniendo voluntades importantes”, dice Zambrano. Después de reunir a 35 músicos, los llamó a todos para filmar el ensayo. “No nos íbamos a lanzar sin registrar lo que estamos haciendo para promocionarlo”, dice. “Quería construir una plataforma comunicacional interesante, que llamara la atención”.  Así que se reunieron en la Casa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y grabaron esta pieza:

“Fue el primer encuentro y fue muy emotivo: había gente que se veía, se encontraba y no sabía que estaba acá”, dice. “Ahí los chicos decidieron seguir tocando”.

Durante los primeros meses del año 2018, para Latin Vox Machine todo fue “muy artesanal”: los músicos ensayaban en un galpón, sin impresoras para imprimir nada y ni siquiera atriles. La percusión, que era costosísima (el alquiler de un set de timbales cuesta 8.000 pesos), era prestada. Los ensayos, los fletes, los traslados y la comida también eran una complicación. Pero lograron continuar. Ahora las cosas están cambiando de a poco. Para 2019 hay muchos planes: el primer concierto pautado es el 5 de mayo en el anfiteatro del Parque Centenario. En julio habrá otro, de nuevo en el CCK.

“Nuestra producción es muy osada y no todas son flores, también hay espinas y duelen, por ejemplo cuando nos cuestionan que hagamos cierto repertorio con cierta iluminación”, dice. “En Venezuela había instituciones muy rígidas que no nos permitían hacer ciertas cosas a los músicos, pero ahora no tenemos a nadie encima que nos financie ni que nos diga nada”.

-¿Fue difícil comenzar en la Argentina?
-Yo no entendía nada… Y después entendí que no tenía que esforzarme tanto en entender. Tratar de acomodarse en un nuevo lugar es un gran esfuerzo y me costó mucho, hasta que decidí ser como soy. Me preguntaba: “¿Qué hice? ¿Tomé la decisión correcta? ¿Es el país correcto?”. A todos nos pasó. Parece que hablamos el mismo idioma, pero no.

-Pero la música sí es el mismo idioma…
-¡Y eso es lo fantástico de este proyecto! La nota do siempre es do. Por eso en la orquesta han convivido muchos venezolanos, seis argentinos, dos chilenos, dos sirios y un coreano. No es un gueto venezolano, sino una orquesta multicultural donde todos aprendemos de todos. Más que la excelencia musical, perseguimos la excelencia ciudadana porque en una orquesta debe haber organización: si uno se equivoca, se equivocan todos; si uno suena mal, suena mal todos. Ese acto constante crea un comportamiento colectivo que se fija en cada uno de los músicos y se queda con él todo el tiempo. La orquesta funciona para la vida en general, es una máquina de ética, de integración, de respeto.

Foto: Latin Vox Machine

-¿Cuál es la misión de Latin Vox Machine en este momento?
-Nuestro mensaje es de esperanza. Nosotros nunca imaginamos que esto nos iba a pasar: nosotros, los venezolanos, éramos los que recibíamos a los desplazados de Colombia. Pero esas son las paradojas de la vida. Uno nunca sabe… Como sea, no somos víctimas sino que aprendimos a seguir adelante en un nuevo país sin asistencialismo, con trabajo genuino.

-¿Los músicos de la orquesta siguen trabajando en el subte?
-La mayoría sí, pero nuestra meta es ser sustentables para que eso deje de ser así en algún momento. ¿Va a costar? Sí. Pero vamos por un buen camino.

¿Querés pertenecer a Latin Vox Machine?

Sustentabilidad | 9 de enero de 2019

Salven a las abejas: en Finlandia desarrollan una vacuna comestible para protegerlas

Un equipo de científicos de la Universidad de Helsinki desarrolló la primera vacuna comestible para abejas. Previene algunas infecciones microbianas (como la loque americana) y se administra mediante una pieza azucarada que come la abeja reina. Luego, transmite su inmunidad a sus crías.

Las abejas están amenazadas en todo el mundo, entre otros factores por los pesticidas. El glifosato, el agroquímico más usado en la Argentina, mata la flora y le quita alimento a las abejas. Al mismo tiempo, los neonicotinoides, que se usan en el cultivo de maíz, intoxican a las abejas, provocándoles una pérdida en su orientación que impide que vuelvan a la colmena. Eso, multiplicado por miles de abejas, ha sido estudiado y tiene un nombre: colapso de colonias. Y una consecuencia: el vaciamiento de las colmenas.

En Estados Unidos, por ejemplo, se calcula que la cantidad de colmenas comerciales ha descendido a la mitad en los últimos 75 años, al tiempo que los cultivos que requieren de polinización han aumentado en un 300 por ciento.

La vacuna desarrollada en Finlandia es novedosa porque hasta hace poco tiempo se creía que los insectos carecían de anticuerpos y que, por lo tanto, era imposible vacunarlos. Pero en 2014 el equipo de Helsinki encontró que las mariposas podían transmitir su inmunidad a sus crías. Y luego continuó sus investigaciones con abejas.

“Si podemos salvar aunque sea a una pequeña parte de las abejas con este invento, creo que haríamos nuestra buena acción, salvando un poco al mundo”,  dijo Dalial Freitak, la directora del proyecto, a la agencia AFP. “Un aumento del 2 al 3 por ciento de la población de las abejas sería incluso enorme”.

El apicultor Marcelo Sosa inspecciona una colmena en la que ya no hay abejas en Córdoba, en marzo de 2018.

La vacuna no está aún en el mercado, pero su existencia es una buena noticia para los apicultores. Los científicos de Helsinki aseguran que su tecnología podrá usarse junto con otras soluciones en el futuro también para combatir enfermedades fúngicas y otras infecciones bacterianas.

English | 18 de julio de 2018

Mr. Kim is alive and is in Argentina, but in North Korea his family doesn’t know it

He was born in Pyongyang, he fought in the Korean War and in 1957 he came to Argentina with 11 other prisoners. His story is intimately linked to the handshake of Kim Jong-un and Donald Trump. Help us find his relatives.

* * *

Sometime in the year 1950, perhaps in August or September, a 20-year-old boy named Kim Kwan Ok marched to the front in the Nakdong River, just at the southern tip of Korea: until a few days ago, this same boy was working in a courtroom, helping with paperwork and the simplest things, earning little money to feed his family. His father had died, and his mother and three younger brothers relied on him.

Kim Kwan Ok did not know how to make a pass  or fire a weapon, but he had been forcibly recruited by the communist government of North Korea and had been assigned to an anti-aircraft battery composed of a group of teenagers who were driving a Soviet cannon: the Korean War has just started and would keep the world in suspense for the next three years—  and even longer. Its consequences continue to this day.

“That day in the Nakdong River many died, I was lucky,” says Kim Kwan Ok, who is about to turn 89 years old. “I saw it all. God saved me. Many died, some were left without legs, others without arms. It was ugly, very ugly. I was lucky”.

Soldados preparándose para una de las batallas del río Nakdong. Foto: Wikimedia.
Soldados preparándose para una de las batallas del río Nakdong. Foto: Wikimedia.

Mr. Kim lives in Buenos Aires. He was born in 1929 in Pyongyang, a city that today is the capital of North Korea, a country that usually appears in the Anglo-Saxon press as the “Hermit Kingdom” because it is the most isolated/isolated/shut-off in the world and escaping is almost impossible. It is also a communist dictatorship embarked on a nuclear race that right now, after its leader Kim Jong-un shook hands with President Donald Trump, seems to have slowed down.

Mr. Kim drinks coffee at a restaurant on Avenida Independencia. He speaks Spanish with Oriental accent and mixes it with frequent smiles. His slanted eyes have become smaller with age and while conversing they get lost in the memories of Korea: his fifteen days in the war, the American planes in the sky, his improvised brown uniform, the soldiers who screamed at night in their dreams “Mom!”, the fear and confusion. Mr. Kim does not know anything about his three brothers, who stayed in Pyongyang. Such are the stories of the Korean War.

Kim Kwan Ok nació en Pyongyang en 1929. Foto: JS

The war began in 1950, when the communists led by Kim Il-sung (the grandfather of the current North Korean leader) marched south with the help of the Chinese and reached the Nakdong River. They were about to take the entire peninsula when a coalition of 16 countries led by the United States entered to expel them. After three years of fighting, the situation was tied and a ceasefire was signed. But not peace: technically, the two Koreas are still at war until today.

Kim Il-sung, líder norcoreano, firmando el armisticio en 1953. Foto: Wikimedia.
Kim Il-sung, líder norcoreano, firmando el armisticio en 1953. Foto: Wikimedia.

“When the Americans entered, they ordered us to return to the North,” Mr. Kim continues. He, who was not a communist nor a military man, did not want to continue fighting. “We were walking through mountain trails. We were a group led by an officer. At a moment, at night, several of us escaped: we were afraid of what could happen to us if they discovered us, but we did it anyway.”

Mr. Kim  uses gestures when he can’t find the words he is looking for in Spanish. Now he’s aiming a rifle, now he’s raising his hands: somewhere in the province of Chungcheong North, a South Korean patrol found the deserters and captured them.

“And I became a prisoner,” he continues. “Prisoner of South Korea. They sent me to a prison camp in Busan. We were all from the North and China: all together, 7,000. Half Chinese, half Korean.” It was the Geoje-do prisoners war camp.

– How long were you there?
– Three and a half years.

-What was life like in that camp?
– Ugly, ugly! Inside that camp… they killed people! They killed people they did not know and nothing happened. There was no law.

Prisioneros chinos y norcoreanos en un campo cerca de Busan, en abril de 1951. Foto: Gahn, State Dept.  (USIA)/ Wikimedia.

We know the story of Mr. Kim thanks to Lee Kyo Bum, another immigrant like him, who wrote about Korean immigration in Argentina, and published a book with the Sunyoungsa publishing house in Seoul, in 1990. The book tells the odyssey, almost forgotten today, of the twelve North Korean prisoners who arrived in Argentina after the war.

When the conflict ended, in the camp of Geoje-do the prisoners were given the choice to return to North Korea, stay in South Korea or emigrate, with the help of the United Nations, to a neutral country.

Mr. Kim thought he could not return to the North, from whose army he had escaped: “They would have kill me, for sure.” But in the South he had no money, no property, no relatives. His life had changed completely.

The repatriation of the prisoners was one of the most delicate points in the armistice signed by the two Koreas in 1953. The Neutral Nations Repatriation Commission, headed by India, oversaw the return of 83,000 North Koreans to the North and the resettlement of another 22,000 in the South. A minority of 88, composed of 76 North Koreans and 12 Chinese, preferred to emigrate. Many wanted to go to the United States, but since it was not a neutral country, they could not. They asked for Mexico, to travel later to the north. But Mexico did not open its doors.

On the other hand, Argentina and Brazil did.

El primer contingente de prisioneros norcoreanos se embarca hacia Argentina, en 1955. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.
El primer contingente de prisioneros norcoreanos se embarca hacia Argentina, en 1955. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.

On February 9, 1954, these prisoners left Korea on a ship for their first stop: Madras (now Chennai), in India. From there, after three years in another camp (although less restrictive), they would be transferred to South America.

Mr. Kim examines the list of the twelve prisoners who chose to come to Argentina, among whom he finds himself.

  • Lim Ik Kan: “He’s alive. He has a daughter who lives in Canada. “
  • Han Yong Mo: “He went to North America.”
  • Park Chang Kun: “He is in North America. He lives”.
  • Park Sang Shin: “I do not know where he is”.
  • Hong Il Sob: “He’s in Korea. I do not know if he is fine. “
  • Jang Ki Doo: “I do not know where he is”.
  • Jung Jung Hee: “I do not know where he is”.
  • Kim Kwan Ok: “Me.”
  • Jung Choo Won: “He passed away. He was a ship captain. “
  • Cho Chol Hee: “He went to North America. He died”.
  • Son Jae Ha: “He lived here, but he died. He has two daughters. “
  • Lee Cho Kyun: “I do not know where he is”.
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asosiación de Coreanos en Argentina.
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.

When he arrived in Argentina, Mr. Kim had a hard time getting a job. But he found a Japanese dry cleaners by chance, “in Viamonte Street, number 366”, and he worked there for one year. Then he entered the laboratory of Otto Hess, an optics company with a photography section. Later he got a position as party photographer in La Boca and Barracas neighbourhoods. “I had a Konica camera,” he says. “I couldn’t buy a famous machine: I did not have money.” Over the years, he also became a public auctioneer and worked in the fields and in a supermarket.

In the meantime he got married, had a son, founded the Argentine-Korean Association and became its first president: Mr. Kim facilitated the resettlement of 2,000 Koreans and was invited later to Seoul, where the South Korean government condecorated him. He then traveled there twice more, also invited.

Over the years, Mr. Kim became a respected man of the Korean community in Argentina: one of his patriarchs.

He only needs to fulfill a mission in his life: to reunite with his family. “In this situation, I do not know if it will happen,” he says, with a bit of melancholy. “I’m waiting, but how long? I will have to wait a hundred years, at least. A lifetime. How sad, it’s very sad.” To this day he continues to dream, sometimes, with his mother. Her name was Hang Su-ok.

– Do you want to go back to North Korea?
– When it’s free, I’ll go back. When there are no communists, then yes, I will go at once. Not before. If I go, they kill me! Totally, no, won’t go.

– Do you think your brothers are alive?
– I think so. Some of them probably have died, but they are three.

– Do you think your brothers believe that you died in the war?
– Of course, of course! I sent them letters several times. They never answered. The communist government does not allow letters to arrive. For them, I do not exist anymore. But I was here all these years.

Kim Kwan Ok, en Buenos Aires, en julio de 2018. Foto: JS

Epilogue

The Korean War is a problem in the present time: divided families, like Mr. Kim’s, have been distributed throughout the world. And while they can not recover contact, the crime of their partition is still alive.

Telling the full story of the twelve Korean prisoners who arrived in Argentina in 1956 and 1957 will allow us to better understand how the conflict of Kim Jong-un, which may seem strange or distant, is much closer to us than we believe.

Help us find the other 11 Korean immigrants, those men who changed their destiny as prisoners and who in Argentina became pioneers of a strong and struggling Korean community.

If you know something about them or their descendants, please write to [email protected]

We want to know more.

Actualidad | 21 de diciembre de 2018

Foto: Twitter Yael Bendel

#MiraComoNosPonemos en el Poder Judicial

Qué pasó. Juezas, defensoras, fiscales, secretarias y otras mujeres del Poder Judicial celebraron el encuentro Mujeres de la Justicia para debatir sobre las prácticas, los procesos y los abordajes que podrían garantizar una justicia con perspectiva de género ante la ola de denuncias de maltrato y de abuso sexual.

Fue en una reunión convocada por la asesora general tutelar del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires, Yael Bendel, quien luego tweeteó: “La sociedad está hablando, y nosotras, las#MujeresDeLaJusticia, estamos escuchando”.

El contexto. El encuentro se da en el marco de las masivas denuncias por acoso, abuso y violación que alcanzaron un auge luego de que la actriz Thelma Fardin señalara a Juan Darthés. Al mismo tiempo, la Línea Nacional contra el Abuso Sexual Infantil registró un aumento del 240%: de 16 llamadas a 55 por día.

La jueza Inés M. Weinberg de Roca (de verde) en el encuentro. Fuente: twitter.com/yaelbendel

Cómo hacerlo. Las mujeres reunidas buscan que el proceso de justicia sea práctico en los casos de violencia de género y que la coordinación del trabajo juegue a favor de la víctima.

“El proceso que lleva a una víctima a denunciar es absolutamente personal, cada uno lo hará cuando esté preparado, cuando esté fortalecido, cuando sienta que es el momento correcto”, escribió la asesora general tutelar Bendel en el diario Perfil. “Y nosotros, como Poder Judicial, debemos dar respuesta de manera ágil y sin revictimizaciones para penalizar los abusos”.

Actualidad | 20 de diciembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

Denuncias de abusos: la catarsis colectiva se expande y miles se animan a hablar

Luego de la acusación de la actriz Thelma Fardin contra Juan Darthés, las denuncias por abuso sexual se dispararon en todo el país. La Línea Nacional contra el Abuso Sexual Infantil registró un aumento del 240%: de 16 llamadas a 55 por día. La línea 137, que acompaña a víctimas de violencia familiar y sexual en Buenos Aires, tuvo un aumento del 18%: de 626 a 736 llamadas por día.

Muchos de esos casos habían permanecido silenciados durante años, incluso el que denunció Thelma Fardin. Y las expertas coinciden en que hay algo terapéutico o sanador en levantar la voz junto a otras personas.

“Cuando las víctimas sienten el acompañamiento de la sociedad, se animan a contar lo que les pasó”, dice Ada Rico, la presidenta de La Casa del Encuentro, una ONG que lucha contra toda forma de violencia hacia mujeres, niñas y niños. “Las consultas de acoso, abuso y violación que nos llegan se multiplicaron y superaron nuestra capacidad normal: esto es un aluvión, un hito”.

Las actrices Araceli González, Reina Reech, Eva de Dominici y Mery del Cerro; las periodistas Romina Manguel, Fernanda Iglesias y María Julia Oliván; y la bailarina Magui Bravi también denunciaron acosos y abusos en estos días. Además, los senadores Juan Carlos Marino (UCR) y Jorge Romero (FPV) fueron incriminados en otros episodios. Y, en el punto más trágico de esta ola nacional, Luis María Rodríguez, un funcionario de San Pedro, se quitó la vida luego de ser acusado de una violación.

Para Eleonor Faur, doctora en Ciencia Sociales y autora del libro Mitomanías de los sexos (junto a Alejandro Grimson), este episodio masivo de denuncias y testimonios marca un antes y un después. “Se empezó a desnaturalizar este tipo de prácticas”, dice. 

En las redes sociales los testimonios fueron y siguen siendo masivos, especialmente bajo los hashtags #MiraComoNosPonemos y #NoNosCallamosMás, y también con la frase “Hermana, yo sí te creo” (que también tiene su versión en hashtag). Es lo que algunos llaman “el #MeToo argentino” (en referencia a la ola de denuncias y testimonios que siguió al caso de Harvey Weinstein en Estados Unidos).

La cocinera Tefi Russo, por ejemplo, compartió el primero de esos hashtags en su perfil de Instagram y escribió “Solo pone ‘YO’ acá abajo si alguna vez sufriste abuso. Solo para que entiendan, la magnitud de lo que vivimos por ser mujeres… HASTA AHORA. #noesno”. Recibió más de 34.000 comentarios.

Este tweet, con el que la propia Thelma Fardin agradeció todo el apoyo que recibió, tuvo más de 130.000 likes:

Y desde que ella denunció a Juan Darthes, las búsquedas de sus nombres en Google se dispararon exponencialmente:

“Hay algo muy terapéutico en poder encontrar que nuestro dolor es compartido por otras”, dice la psicóloga Antonella Dalessio, fundadora de la Red de Profesionales Feministas (de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires). “No es lo mismo ser la única víctima de violación que saber que esto es algo muy común. De ese modo, al sabernos acompañadas en el dolor, entendemos nuestra biografía dentro de una trama sociohistórica en la cual podemos, muchas veces, dejar de lado la culpa que nos causa no haber podido frenar un ataque sexual”.

El caso de Thelma Fardin es paradigmático en más de un sentido. No sólo porque quedará en la historia como iniciador de algo grande e importante, sino también porque a esta actriz le llevó diez años juntar el valor necesario para contar públicamente su calvario.

Las esperas pueden ser eternas. En febrero de este año, cuando el movimiento #MeToo ya llevaba unos meses de historia, Stephanie Sigman, una actriz mexicana, contó que cuando tenía 22 años y estaba haciendo fila para entrar al baño en una fiesta, un director de cine muy conocido (cuyo nombre no reveló) la agarró del pelo, la empujó y la metió con su esposa a un cuarto oscuro, donde la comenzaron a tocar.

Cuando, algunos días después, le preguntaron por qué había esperado tanto para hacer la denuncia, Sigman respondió con un tweet y 12 argumentos. No son mexicanos, son universales:

Son incontables las razones por las cuales es difícil hablar de abusos, acosos y violaciones. “Son hechos traumáticos que involucran algo muy íntimo: la sexualidad humana”, dice Dalessio. “La posibilidad de hablar también está obturada porque las violaciones se dan, en la mayoría de los casos, de un modo distinto al que nos muestran los medios de comunicación y entonces la culpa recae sobre las víctimas: a dónde estaban, por qué no dijeron nada, por qué no gritaron. La realidad es que el cuerpo se paraliza y muchas veces las mujeres intentan, al menos, negociar el uso del preservativo o convencer al varón de que no es necesario forzar la situación. Todo esto, más la culpabilización y el circo de los medios y la Justicia, logra que el silencio permanezca por años”.

El Índice Nacional de la Violencia Machista, realizado por el colectivo Ni Una Menos en noviembre de 2016, señala que el 70% de las mujeres y mujeres trans que sufrieron algún tipo de violencia de género no hicieron la denuncia. Y el 97% respondió que se sintió víctima de algún tipo de acoso en espacios públicos o privados.

Por otro lado, según los datos relevados por La Casa del Encuentro, hubo 225 asesinatos por odio de género en la Argentina entre enero y noviembre de 2018 (o sea, un femicidio cada 32 horas) y sólo 16 de las víctimas habían realizado una denuncia antes (es decir, el 7%).

Si necesitás ayuda, conocé La Casa del Encuentro

Luego de contar en Showmatch que el encargado de un edificio abusó de ella cuando tenía 11 años, Mery del Cerro dijo algo más en el programa Los especialistas del show, que conduce junto a Marcelo Polino: “Fue algo que borré de mi cabeza”. Agregó que no supo qué le pasó después de la denuncia de Thelma Fardin, pero durante dos días le tembló el cuerpo y sintió frío en las manos. Durante 22 años había callado ese mal recuerdo.

“Contarlo sana el dolor y concientiza”, posteó en Instagram, “y es este punto donde me sentí obligada de hacerlo público”.

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Ayer luego de 22 años de no poder contarlo me salió animarme a decirlo Estos últimos dos dias fueron muy duros, todo lo que había tapado mucho tiempo se me vino encima Los casos cercanos y todo lo que está pasando me removieron todo Creí y creo, que era y es el momento, no callarlo más, poder contar y soltar. A raíz de eso miles y miles de mensajes me mandaron contando que ellas también lo sufrieron. Contarlo sana el dolor y concientiza, y es este punto donde me sentí obligada de hacerlo público. Hoy, siento Mamá, veo la importancia de cuidar y prevenir para que ninguna mas sufra abusos. Si era el lugar o no, no lo sé. Me salió así, todo pasa muy rápido y hace dos días que me venía callando sin poder hacer mi vida normalmente. No podía ensayar, en el programa me quebraba, en el día me faltaba el aire, me costaba concentrarme. En el momento que me dieron el puntaje y me empezaron a decir que me veían cara de pánico y como ida, se me empezaron a aflojar las piernas. Y así y todo seguía dudando de contarlo. Lo mire a Meme dos veces buscando el apoyo y aval para contarlo y El como siempre acompañándome y sabiendo lo que venía, me dijo que haga lo que sienta. Gracias a Dios tengo una persona al lado que me apoya en todo, y que con fuerza me dijo que me apoyaba si sentía contarlo. Luego de haber mal dormirlo toda la noche, hoy me levante con mucha fuerza, con ganas de ir para adelante, ensayar, bailar, ir al programa. Pareciera que me saque una mochila de 500 kilos y que ese peso que tenía encima ya no pesa tanto. No puedo dejar de Agradecer la cantidad de mensajes que recibi en redes, de amigos, de familia, el apoyo de todos. También la contención de mi equipo @Facumazzei y @lanzicar, de La Flia desde @Marcelotinelli , @Hoppefede y @elChatoprada @gfernandezok y todo el equipo. Mis compañeros que estaban ahí todos, las Parejas que bailaban ayer, el Jurado, Var, La bailarinas y todos ,a mi agencia @multitalentoficial @paulgarcianavarro @willygarcianavarro y @vanepellizzeri @caritoando por la contención , Me sentí muy respaldada y contenida por todos GRACIAS! A nuestro Sueño y todos los que apoyaron vamos para adelante. Con más fuerzas que nunca! ❤

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El propio sistema judicial puede llegar a conspirar contra las víctimas y eso se vuelve otra razón para callar. “Algunas policías mujeres tienen una actitud condenatoria sobre las denunciantes: ser mujer no significa de por sí tener una mirada de género”, dice la psicoanalista Miriam Maidana.

“Por otro lado”, agrega, “cuando el abuso se da en la infancia puede quedar reprimido mucho tiempo y aparecer después como un trauma que rompe la cadena del olvido generalmente en la adolescencia. A veces, esto tiene que ver con que el abusador esté ligado a una figura de amor: un abuelo, un tío, etcétera. Y, además, el abusador infantil amenaza a la víctima”.

Mientras el tema se convierte en un océano de declaraciones, nuestra sociedad aprende a hablar de algunos tabúes. “Salir de este silencio ha sido reparador a nivel colectivo”, dice Eleonor Faur. “Vimos que el silencio no era algo individual, sino que nadie hablaba porque había un sistema de silenciamiento. Los abusos fueron miles”.

Sustentabilidad | 13 de diciembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

La carrera de obstáculos del arándano argentino: aranceles, competidores y… smoothies

Hace pocos días partió a China, por primera vez en la historia, un cargamento de arándanos argentinos: 720 kilos desde un campo de Concordia, en Entre Ríos. Destino: Shenzhen. El Secretario nacional de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, apareció en una fotografía con los dueños del campo: la negociación con el gobierno chino había llevado seis años.

El arándano está de moda, y no sólo en tu smoothie o en tu yogurt con granola, sino también en la balanza comercial: es la tercera fruta más exportada de la Argentina (luego del limón y la pera) y genera ingresos por 100 millones de dólares. Aquí es un fruto relativamente nuevo, pero en su breve historia pasó de ser un cultivo casi desconocido a un producto top de los agronegocios, y de orgullo nacional a víctima de los impuestos. China abre lo que un fruticultor calificó como “posibilidades alucinantes”, pero ¿podrá el arándano argentino aprovecharlas?

“No es un negocio para cualquiera: cultivando arándanos hemos tenido mucha gente, y mucha fracasó”, dice Federico Bayá, el presidente del Comité Argentino de Blueberry.

Cuando esta historia comenzó, en las verdulerías argentinas era raro encontrar un kiwi o siquiera un pomelo rojo. Año: 1992. El pionero fue Francisco Caffarena, un ingeniero empleado en una empresa automotriz, que, envalentonado por la maestría de negocios que acababa de terminar, compró 3.000 plantas de arándanos en Estados Unidos y las sembró en un pequeño campo en Zárate.

“Cuando viajaba al exterior, veía unas pelotitas azules muy simpáticas, que empecé a apreciar por el gusto”, dice Caffarena, que hoy tiene 65 años y sigue en el negocio con su firma Vergel. “Yo no las conocía y mis amigos tampoco, pero como se dice tanto eso de que acá se puede cultivar de todo, decidí hacerlo”.

No fue fácil: consultó agrónomos que le dijeron que iba a fracasar y en el antiguo Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal (IASCAV, hoy reemplazado por el SENASA) no sabían de qué hablaba cuando quiso iniciar los trámites de importación. Ninguno de ellos había probado jamás un smoothie. Pero al final Caffarena lo logró.

Francisco Caffarena en su campo de Zárate, en 1993. 

“Desde el principio pensé que el negocio estaba en la exportación”, dice. Se trataba de abastecer al hemisferio norte en contraestación y en “primicia”: cosechando en septiembre, antes que lo hiciera en noviembre la competencia chilena, que ya venía con experiencia.

Caffarena pasó los siguientes años viajando: a lo largo de la década de 1990, abrió algunos mercados europeos (Reino Unido, Francia, Bélgica) y, luego de fabricar una compleja cámara de fumigación (que costó alrededor de 200.000 dólares), también logró exportar a Estados Unidos, el principal comprador de arándanos del mundo.

Como por goteo, otros jugadores entraron en el negocio: durante diez años hubo apenas 500 hectáreas sembradas y Caffarena les vendía las plantas a los demás. Pero con la devaluación de 2002, ese número se multiplicó a 1.200 hectáreas y un año después, a 2.000.

Los arándanos no crecen como una flor silvestre en el monte. Necesitan capital: una hectárea sembrada puede llegar a demandar 50.000 dólares de inversión. Se paga por las plantas, las mallas antigranizo, el sistema de riego, el sistema antiheladas y la mano de obra (10 a 20 personas en la época de cosecha, trabajando de lunes a lunes). No es un costo barato, pero aún así la superficie cultivada creció por la entrada al negocio de algunos de los fruticultores más poderosos de la Argentina (los productores tucumanos de limón) y también por los novatos del sector privado (grupos de amigos que se asociaban para cultivar 15 0 20 hectáreas).  

Todos ellos iban detrás de un sueño y no era preparar los mejores smoothies de la ciudad, sino entrar en la ventana del hemisferio norte, que era grande y podía dar muchas ganancias a un país estancado en el crack de 2001/2002.

Así, la curva del arándano se disparó. En 2003, el diario La Nación publicó un artículo titulado “Un cultivo nuevo, azul y rentable” y para 2005, ya había 2.800 hectáreas sembradas. Por un kilo de arándanos, un productor recibía hasta 10 dólares (tres veces más que hoy). Para 2007, eran 3.000 hectáreas. Y para 2008, 4.000. Mientras Tucumán, Entre Ríos y Buenos Aires se convertían en los territorios principales para el negocio, empresas estadounidenses y chilenas llegaban a la Argentina a comprar campos.

Pero, cuando ya se exportaban 15.000 toneladas de arándanos y el país parecía estar listo para pelear contra Chile por el primer puesto como productor en el hemisferio Sur, algo ocurrió: la crisis de 2008 sacudió los campos.

Las superficies comenzaron a caer tan exponencialmente como antes habían crecido. Según un estudio del INTA, en 2009 las hectáreas decrecieron a 3.500; en 2011, a 2.900; en 2013, a 2.600. Y ahí se han estancado hasta hoy (la meseta sólo vio un pico en 2014). Chile, por su parte, tiene 16.500 hectáreas: su modelo sin fisuras es como el pasto muy verde del vecino perfecto. Para la Argentina, en cambio, exportar ahora a China es una apuesta esforzada por recuperar un pasado que se recuerda idílico.

Superficie sembrada  con arándanos en la Argentina, entre 2001 y 2014. Fuente: INTA.

Entonces, no más fiesta de smoothies: ¿qué pasó? “Fue como un proceso de depuración”, dice Bayá. “Mucha gente fracasó porque había puesto cualquier variedad de arándanos en cualquier tierra”.

Una pequeña explicación: en 2008, el año de la crisis, el 80% de los campos de arándanos estaban sembrados con la variedad O’Neal. Para lograr más kilos de una fruta que además fuera más apetecible, hubo que hacer lo que los productores llaman “recambiar el plantel varietal” y traer nuevo “material genético”. Así fueron llegando otras variedades. Snow Chaser, Emerald, Jewell, Farthing: arándanos desarrollados por universidades estadounidenses, que tardan más en marchitarse y que pueden resistir mejor un viaje de varios días por mar (desde hace cuatro años, la producción argentina está abandonando el flete aéreo por sus costos).

La temporada de arándanos 2018 comenzó en octubre. Foto: Comité Argentino de Blueberry.

“En todos estos años, la inflación en pesos, el dólar atrasado, la carga salarial alta y las retenciones hicieron que la Argentina perdiera competitividad”, sigue Bayá. El país cobra un 12% de derechos de exportación de arándanos para todos los destinos, mientras que Chile y Perú, los competidores más directos, tienen tratados de libre comercio con China, la Unión Europea y los Estados Unidos (muchos smoothies garantizados).

Y ésta es la mala noticia por detrás del reciente gran anuncio: para comerciar con China, un productor argentino de arándanos debe pagar un 30% de arancel, un flete caro y ese impuesto local del 12%.

Las cajas de arándanos argentinos listas para partir a China. Foto: Comité Argentino de Blueberry.

Por todo esto, en los últimos cinco años Perú (empujado por la instalación de compañías chilenas) le arrebató a la Argentina el segundo puesto como exportador austral. “Nos pasó por arriba”, dicen los productores argentinos.

Pero hay un posible remedio. Bayá cree que funcionaría una ley de promoción de economías regionales para el sector frutícola. “Esta ley debería contemplar la reducción de cargas sociales, la eliminación de retenciones, el aumento de reintegros, y un plan fitosanitario nacional para controlar y erradicar de plagas que ponen en riesgo el acceso a mercados”, explica.

Los optimistas dicen que se podría llegar a exportar a China dos tercios de la producción local. Sólo el tiempo dirá si la Argentina está lista para esta oportunidad.

Tecnología | 13 de diciembre de 2018

Fútbol, dinero y muerte: qué somos los argentinos según Google

Somos lo que buscamos. Y con los reportes de Trends de cada fin de año, Google nos dice qué buscamos; en 2018, los argentinos quisimos saberlo todo (bueno, o al menos algo) sobre este top 5: el Mundial de Rusia, los vaivenes del dólar, las muertes de Débora Pérez Volpin y de Stan Lee, y los matches de Juan Martín del Potro.

Si somos lo que buscamos, entonces somos fútbol, dinero, muerte, más muerte y tenis.

Entre las personas más buscadas, también estuvieron Pity Álvarez, el líder de Viejas Locas e Intoxicados que este año mató a una persona; y Luis Miguel, cuya vida dio guión a una de las series más vistas.

En las tendencias internacionales, el Mundial de Rusia también fue lo más buscado. Y Stan Lee quedó en el cuarto lugar.

Francia y Croacia, en el Mundial 2018. Foto: Sportingnews.com

Meghan Markle, la esposa del príncipe Harry (ahora, Meghan, duquesa de Sussex), fue la persona más buscada en el índice propio de personas.

En su libro Everybody Lies: Big Data, New Data, and What the Internet Can Tell Us About Who We Really Are, Seth Stephens-Davidowitz, un ex analista de datos de Google, dice que Google Trends da cuenta de quiénes somos y de cuáles son nuestros intereses, mucho mejor que las encuestas. “Estoy ahora convencido de que las búsquedas en Google son el conjunto de datos más importante jamás recopilado sobre la psiquis humana”, dijo.

Esta ha sido nuestra verdad en 2018: los argentinos quisimos saber también qué significa “skere”, qué se celebra el 9 de julio y qué es el Misoprostol. 

Trap, historia y aborto (“Cómo va la votación del aborto en el Senado” rankeó en el segundo lugar en el índice propio de “Cómo”).

Checkeá todos los Trends para Argentina acá. Y los globales, acá.

Sociedad | 7 de diciembre de 2018

Jubilación con cambio de género… y otros desafíos para la administración pública y privada

A los 59 años, Sergio Lazarovich, un empleado de la sección salteña de la AFIP, cambió de género y se convirtió en Sergia. Fue en 2017, y cuando el 18 de enero siguiente cumplió 60, inició, como cualquier mujer de esa edad, los trámites de jubilación. Si se hubiera jubilado bajo la categoría de varón, tendría que haber esperado a los 65 años.

“Lo hice porque estoy convencida, las motivaciones son mías y no tengo que explicarle nada a nadie”, dijo Sergia cuando fue acusada de hacer el cambio para dejar de ir a trabajar. Su caso motivó una discusión en torno a los desafíos que los asuntos de género  proponen a la administración pública y privada.

La ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social), en su circular número 18 del año 2012, ya había tratado el tema de la modificación de datos filiatorios: “Toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género”, se lee allí. Y, según la Ley de Identidad de Género, “ninguna norma, reglamentación o procedimiento podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de género de las personas, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre a favor del acceso al mismo”.

Crédito: https://www.gba.gob.ar/radioprovincia/

Una propuesta de algunos abogados previsionalistas para casos como el de Sergio/Sergia Lazarovich es que la jubilación sea compuesta y proporcional a los años trabajados bajo cada género. De esta manera, una persona que cambia de género podría retirarse, quizás, no a los 60 ni a los 65, sino a los 63 años.

“La Ley de Identidad de Género es muy reciente y querer solucionar todos estos temas en pocos años es una locura”, dice Adrián Frascino, un abogado que cuenta en su haber con más de 4.000 jubilaciones iniciadas. “A la administración pública hay que darle tiempo: sus tiempos nunca son los tiempos de la gente. Lo que debemos hacer mientras tanto es resolver en favor de los derechos previsionales de la gente”.

Desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género, casi 7.000 personas cambiaron su documento. Y el 2 de noviembre pasado, María Carolina González Devesa, de 32 años, se convirtió oficialmente en Carolina Gerónimo González Devesa: en su DNI y en su partida de nacimiento ahora figura la categoría indefinida de sexo. Es el primer caso de sexo indefinido en el mundo.

Todo esto genera algunas confusiones no resueltas.

Por ejemplo, en el registro de músicos del Instituto Nacional de la Música (INAMU). Allí hay casi 50 mil personas: el 18% llevan sexo femenino y el 82%, masculino, pero unos pocos casos, menos de cinco, se registraron sin un género determinado. Y eso trae una pregunta puertas adentro del Instituto: ¿cómo otorgar un subsidio a una persona sin género preciso cuando el sistema pide uno?

Incluso el sistema de administración de viajes de una aerolínea puede entorpecerse. A mediados de noviembre, Alessandra Fernandes, una chica trans de 25 años, quiso cargar unas millas que tenía pendientes de dos vuelos que había hecho antes de iniciar un trámite de cambio de género. Es decir, cuando todavía usaba un documento donde figuraba un nombre masculino diferente a “Alessandra”.

“No podía subirlas al sistema con mi nombre actual: me indicaba error”, dice. “Me comuniqué con la empresa y me respondieron que no podían acreditarme las millas porque yo había volado con mi nombre anterior”. 

Entonces Alessandra lanzó un tweet, y cuando la historia se hizo viral, la compañía le acreditó las millas. “Respondieron de manera rápida”, dice. “No me molestó el error, pero sí la forma en que se comunicaron. Sentí que se invisibilizaba a las personas que el sistema no considera”.  

Dos diputadas nacionales (Silvia Horne y Lucila de Ponti, del Movimiento Evita) presentaron un proyecto para eliminar la categoría “sexo”de todos los documentos de identidad y papeles oficiales. “El Estado debe respetar el género autopercibido de acuerdo a cómo lo siente cada persona”, se lee en el texto. Y la diputada de la provincia de Buenos Aires Alejandra Lordén (UCR) elevó un proyecto para que esa cámara de diputados se dirija a la Nación y pida a la ANSES que altere el prefijo del CUIL de las personas que han cambiado su género.

El asunto es que el prefijo identifica al género: “20” para los varones y “27” para las mujeres. También se usa un número indefinido (“23”), pero su número final indica, de nuevo, género masculino (“9”) o femenino (“4”). Por lo tanto, si una persona trans quiere obtener una constancia de CUIL, aparece su género original. “Modificar este trámite en la ANSES se corresponde a los derechos adquiridos por las personas transgénero”, se lee en el proyecto de la diputada Lordén, “y que han quedado plasmados en la Ley 26.743 [de Identidad de Género]”.

El sistema del CUIL es un sistema rector de la identidad que luego es replicado en muchos otros sistemas. “Creemos que el CUIL, así como está hoy, puede ser fuente de discriminación laboral en el futuro para una persona trans”, dice Mauro, un técnico en informática cuyo hijo es un varón trans de 14 años llamado Gonzalo (prefiere no dar su apellido). “En la obra social a la que estamos afiliados, por ejemplo, duplicaron el registro de Gonzalo por error, manteniendo en ambos casos el mismo número de CUIL, y cuando íbamos a la farmacia su credencial a veces estaba dada de baja”.

La administración de las obras sociales no siempre funciona perfectamente con las personas trans: las prestaciones están separadas por género y no es usual que un varón trans (o sea, alguien nacido mujer) pueda hacerse cada año un checkeo ginecológico; por ejemplo, una prueba de Papanicolaou. “Este tipo de cosas, y la falta de profesionales amigables, genera que muchísimas personas trans no vayan al médico ni para un checkeo”, dice Mauro, el padre de Gonzalo.

“Poco a poco se podrá ir demostrando que la categoría legal del sexo carece de sustento jurídico”, dice Eleonora Lamm, la subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Mendoza, que acompañó a la persona que protagonizó el primer caso de género indefinido. “Porque la categoría sexual no se corresponde con la Ley de Identidad de Género, que habla de ‘género’ y no de ‘sexo’. Por ende, no hay inconveniente en otorgar derechos sobre la base de otras pautas, o de ninguna pauta, o sin tener en cuenta el sexo”.

Actualidad | 5 de diciembre de 2018

Foto: Juan Mabromata / AFP

Las razones por las que el gobierno lanza en este momento el polémico nuevo reglamento de uso de armas de fuego

Al aprobar la nueva normativa para las fuerzas federales (Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval y Policía de Seguridad Aeroportuaria), la Casa Rosada gatilló un fuerte debate sobre la política de seguridad.

La posición oficial del Gobierno es aclarar la normativa y dar certezas con el nuevo Código Penal a las fuerzas para el uso de las armas de fuego. Aseguran que no hay un cálculo político e insisten en que el nuevo reglamento es consistente con el derecho internacional y lo que se hace en otros países.

Además, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, responsable de avanzar con la iniciativa, deslizó que detrás del timing no hubo un cálculo político al explicar que la medida es parte de un compromiso “que nosotros tomamos con nuestro electorado: la lucha contra el narcotráfico, la lucha para tener mejor seguridad y la lucha para que la figura central sea la víctima y no el victimario”.

La mirada política a la nueva doctrina

El timing del nuevo reglamento da lugar a una lectura política. “Hay tres razones que se combinaron: dos contextuales y una estratégica”, dice el politólogo Andrés Malamud, de la Universidad de Lisboa.

“Las contextuales son la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, que amplió el rango de lo aceptable, y el éxito del G-20, que dejó ‘dulce’ al gobierno y a la sociedad, reduciendo los anticuerpos ante medidas polémicas. Patricia Bullrich es la ministra más popular y efectiva del gobierno y la que, al mismo tiempo, polariza mejor. Hasta que maten a un inocente, esta política será popular. Y quizás después también”.

Malamud también ve una razón estratégica: “La necesidad de colocar una medida política popular en medio de la recesión económica”.

El timing según el Gobierno

Según fuentes del gobierno, estaba planeado tratar el tema en el marco de la reforma del Código Penal, pero ésta se demoró. Para no seguir esperando, el Ministerio de Seguridad lanzó la reforma ahora. “Es una derivación de una política que venimos llevando adelante”, dijo a RED/ACCIÓN una fuente oficial. “Buscamos mayor capacitación, formación y empoderamiento para las fuerzas de seguridad. Por otro lado, hicimos muchas consultas con jueces y encontramos que pedían una reglamentación clara para los hechos en los que hubiera fuerzas de seguridad involucradas”.

Desde el gobierno aseguran que el momento del anuncio de la medida no tiene relación con los problemas del partido entre River y Boca, ni con el operativo exitoso del G-20. Y, aunque este tipo de decisiones tienen un impacto fuerte en la opinión pública, los funcionarios niegan que haya un cálculo político.

“No hicimos encuestas para medir la aceptación”, dijo a RED/ACCIÓN la fuente. “Esto estaba en estudio hace bastante”. Pero, por ejemplo, una encuesta de Latinobarómetro para el PNUD indica que un 19% de los latinoamericanos señala que la delincuencia es el problema más importante de su país (la segunda posición, luego de los problemas económicos).

La polémica al interior de Cambiemos

Ayer Elisa Carrió tweeteó: “La reglamentación para fuerzas de seguridad dictada por la ministra Bullrich viola los derechos humanos fundamentales. Nosotros no vamos a ir al fascismo”.

También se opusieron públicamente a la que llaman “doctrina Chocobar” organizaciones como CELS, CORREPI y Abuelas de Plaza de Mayo. Y el ex juez federal de La Plata Carlos Rozansky denunció a Bullrich por los delitos de abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público.

Sustentabilidad | 29 de noviembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

La carne de laboratorio argentina quiere llegar a tu plato

En pocos años (muy pocos: tres, cuatro, cinco), una hamburguesa como la que hoy estás comiendo en tu almuerzo podría provenir ya no de una vaca, sino de un laboratorio. Será carne y tendrá las mismas células que la carne vacuna, pero habrá sido creada (¿fabricada?) en una incubadora de células llamada “biorreactor”.

Estados Unidos, Holanda, Israel y ahora también Argentina son los cuatro países que compiten en la carrera por el desarrollo de esta nueva carne a la que se conoce como carne celular, sintética o cultivada. Los investigadores quieren resolverlo cuanto antes: saben que a medida que la población del planeta se multiplica, el tiempo se agota.

“Hacia el año 2050, un esquema ganadero como el actual no va a ser sostenible”, dice Sofía Giampaoli, una ingeniera química de 29 años que está liderando el proyecto argentino de carne celular, llamado Granja Celular, nacido como una tesis de una maestría del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y presentado en BioArgentina 2018, el encuentro de nuevas ideas en biotecnología.

“Hoy se necesitan 56 billones de animales para satisfacer la demanda anual en el mundo”, sigue. “Hacia 2050 está producción se va a duplicar, pero eso no es sostenible y necesitamos alternativas proteicas a los animales: por ejemplo, una alternativa proteica animal para la que no se necesite criar a esos 56 billones de animales”.

Crédito: Granja Celular.

El procedimiento comienza con un poco de células tomadas de una vaca viva (microbiopsias de 15 a 20 miligramos de tejido, obtenidas del músculo del glúteo). De esas microbiopsias se aísla el tejido muscular, que es cortado en pequeños pedacitos de 2 milímetros cuadrados. Cada uno de estos pedacitos es colocado en una placa que contiene “alimento” para células (nutrientes, sales, aminoácidos y azúcares), dentro de una incubadora con atmósfera controlada a 37 grados. Dos semanas después, hay suficientes células madre como para dejar de lado la biopsia y trabajar con estas nuevas células.

El proceso continúa. Las células se “amplifican”: cada cuatro o seis días se separan en otras placas para que sigan creciendo. Esto se repite hasta 30 veces, buscando identificar a las células que se multiplican más. Así se convierten en “células inmortales”: son las células útiles para hacer carne en el laboratorio.

En otras palabras, se replica el mismo proceso biológico que sigue una célula hasta convertirse en carne, pero afuera de la vaca.

De aquí a unos cinco años, se espera que el proceso funcione para el mercado y que la “fabricación” de una pieza similar a la carne picada lleve alrededor de un mes.

Para la década de 2030 habrá, además, bifes y otros cortes de carne: productos pensados en su textura, que se realizarán con técnicas de bioimpresión o impresión 3D.

Con el apoyo de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y de la aceleradora de negocios Grid Exponential, la ingeniera Sofía Giampaoli y su socia, la biotecnóloga Carolina Bluguermann (becaria posdoctoral del CONICET), planean trabajar el año que viene en la selección y en la multiplicación de las células, y en el desarrollo del tejido muscular.

Para el año 2020 esperan tener listo un prototipo; es decir, una pieza de carne con tejido adiposo y muscular. Para 2021, contar con un biobanco de líneas celulares de distintas razas de animales (como Aberdeen y Hereford). Y, si todo va bien, llegar al mercado.

Foto: Sofía Giampaoli

“Será un producto más saludable (porque se podrá controlar la cantidad de grasa), más sustentable (porque la agroindustria es muy contaminante y ya no habrá espacio para los animales) y más considerado con la ética animal (porque no habrá que sacrificar vacas)”, dice Giampaoli.

Aunque suena a futurismo, no lo es. Diego Luzuriaga, el director de la Maestría en Dirección Estratégica & Tecnológica del ITBA, donde nació el proyecto de Granja Celular, dice: “Estamos lejos de que la carne celular sea masiva, pero la tecnología para hacerla está al alcance de la mano”. Este tipo de emprendimientos empiezan pareciendo de ciencia ficción y se ven aparentemente difíciles, pero en un punto ocurre la innovación tecnológica: “Aparecen los actores interesados y se aceleran todos los procesos”, dice.

Un ejemplo: el científico Mark Post, de la universidad holandesa de Maastricht, presentó en agosto de 2013 la primera hamburguesa de carne celular (de tejido muscular, sin tejido adiposo). Le costó 290.000 euros. Pero ahora mismo, Post dice que, llevada a escala de mercado, esa misma hamburguesa costaría sólo 9 euros.

“Desde muy chica me interesó el impacto ambiental que generamos como especie”, dice Giampaoli. “Y también la escasez y la mala distribución de los alimentos”. Ahora ella misma se ha metido entre las quince compañías que en todo el planeta trabajan en el desarrollo de un nuevo alimento. “A nivel mundial, todo está en sus primeros estadíos: hay mucha incertidumbre, pero también muchas oportunidades”.

Sociedad | 22 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Una ley busca acompañar a los chicos criados en “hogares” cuando salen al mundo

“En la vida en el hogar se ve un poco de todo”, dice Cristian Guarasci, que tiene 31 años y dejó, hace una década, el hogar de menores donde fue criado desde que su madre perdió su custodia. “Te levantás, te hacés la cama, barrés la habitación, ayudás en la cocina. Pero, en general, es un vida buena. Para mí fue genial porque yo con mi vieja no iba a tener un buen futuro: ella nos descuidaba todos los días”.

Como él, en la Argentina hay unos 9.800 chicos que no están siendo criados por su familia, sino en “dispositivos formales de cuidado”: familias de acogimiento, familias sustitutas, pequeños hogares y hogares convivenciales (ya no existen los orfanatos de otras épocas). El problema, para todos ellos, ha sido cómo resolver la vida cuando, a los 18 años, salen al mundo. Pero una nueva ley intenta resolver el asunto.

Se trata de la Ley 27.364, sancionada en mayo de 2017 (y reglamentada la semana pasada): la Ley Nacional de Egreso. Reconoce el derecho de estos jóvenes de contar con un apoyo personalizado en su tránsito a la vida adulta y establece que, a partir de los 13 años, podrán tener un referente que los acompañe y, una vez que dejen el hogar o la familia, también recibirán una asignación económica mensual hasta los 21 años (o hasta los 25 si están estudiando). Será el 80% de un salario mínimo.

“Las principales dificultades que enfrentan son el acceso a la vivienda y al trabajo digno, y la falta de estudios y de apoyo”, dice Mariana Incarnato, la directora ejecutiva de Doncel, una asociación civil que impulsó la sanción de la Ley y que –junto a Aldeas Infantiles SOS, Fundación Voz, UNICEF y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia– organizó, el martes pasado, el primer Festival Mandate / Foro Nacional de Jóvenes Sin Cuidados Parentales, donde se reunieron más de 120 chicos y chicas.

“Comparativamente, a otros chicos de esa edad tan corta no les toca enfrentar todo eso”, dice Incarnato. Doncel trabajó con jóvenes que ya habían dejado los hogares: con ellos armó el colectivo Guía Egreso, un espacio de acción y discusión que confluyó en una propuesta a la diputada Ana Carla Carrizo (UCR), quien llevó el tema al Congreso. “A mayor autonomía y edad, menor cuidado, pero ese cuidado no se puede cortar de modo abrupto”, sigue Incarnato.

Cristian Guarasci, que trabajó en el proyecto de ley desde Guía Egreso, vivió casi diez años en el hogar Alborada, del barrio porteño de Villa Devoto, al que llegó en diciembre de 1999. Antes había estado con familias. Tiene seis hermanos que corrieron una suerte parecida, a los que sigue viendo. “Yo iba a visitarlos siempre que podía, pero eso no era muy seguido porque trabajaba y tenía dos horas de viaje; ellos estaban en un hogar en Garín”, recuerda. Hace nueve meses trabaja como repositor. Vive con uno de sus hermanos y se acaba de comprar una moto con la que se mueve a todos lados.

“Cuando yo me fui, alquilé una casita cerca del hogar: estaba solo y no tenía ni a quién mandarle un mensaje, pero ahora los chicos van a tener más apoyo”, dice. “Ya no va a pasar más que un chico se vaya del hogar sin ayuda”.

Una investigación paraconocer la situación

Doncel y Guía Egreso realizaron una investigación en la ciudad de Buenos Aires sobre la alta vulnerabilidad social que los jóvenes que vivieron en instituciones de cuidado enfrentan en su vida adulta. Detectaron que el 45% de ellos no terminó la educación obligatoria y no está estudiando, pero al 90% le gustaría continuar sus estudios. Entre los que tienen más de 25 años y egresaron de hogares (u otros dispositivos), el porcentaje sin estudios secundarios llega al 66%, mientras que para la población promedio de su misma edad es del 25,1%.

“La imposibilidad para seguir estudiando en ese período generalmente marca la interrupción definitiva de sus trayectorias educativas”, se lee en la investigación. “Esto se suma a las dificultades para conseguir vivienda y para lograr inserción laboral y a la falta de apoyo económico y emocional como los principales obstáculos que enfrentan quienes egresan de hogares, al cumplir la mayoría de edad”.

El 46% no trabaja y está buscando empleo, y sólo el 34% tenía trabajo al momento del egreso. Más de la mitad señaló que el dinero no le alcanza nunca o casi nunca para cubrir sus gastos básicos. El 31% vive en situaciones habitacionales precarias (hotel, pensión, parador u hogar de tránsito) y un 30% vivió alguna vez en la calle. Por otra parte, el 30% fue madre o padre antes de los 20 años (un porcentaje considerablemente alto si se lo compara con el 7,1% de toda la población adolescente de la ciudad de Buenos Aires que fue padre o madre).

Según el estudio, viven en promedio 6 años de su vida en estas instituciones, aunque la ley indica que este tipo de situación debería ser excepcional y que una familia sustituta debería acogerlos cuanto antes. Algunos, incluso, se quedan en los hogares luego de cumplir 18 años: es difícil iniciar la vida afuera sin sostén económico y por eso alargan su estadía allí.

Mara Bustamante tiene 20 años y vive en el hogar Aldeas Infantiles, en Luján, desde hace nueve años. “Nosotros, con mi hermano, peleábamos mucho para que nos adoptara alguien”, dice. “No queríamos llegar a los 18 años y ser sacados del hogar sin un techo, sin trabajo ni nada”.

Dos de sus siete hermanos fueron adoptados. Mara estudia en una escuela secundaria técnica de electromecánica y sueña con anotarse en la carrera de Veterinaria (en el hogar hay dos gatos y dos perros). Y trabaja: los días de semana en el kiosco de la escuela; los fines de semana, vendiendo entradas en una cancha; y de noche, vendiendo entradas en un boliche y en la barra. “Estoy cerca del egreso y sé que va a ser difícil vivir sola en las primeras semanas”, sigue. “Pero me siento preparada”.

Mara sonríe. Ella podría ser, cuando la ley comience a aplicarse, una de las primeras beneficiadas por la nueva legislación.

Salud | 19 de noviembre de 2018

Cómo es el protocolo del estudio de cannabis medicinal en el Hospital Garrahan

Hace tres semanas comenzó un ensayo clínico con marihuana medicinal en el Hospital de Pediatría Profesor Dr. Juan Pedro Garrahan. Está dirigido a pacientes con epilepsia refractaria (en casos que no responden a anticonvulsivos, dietas especiales ni cirugías) y ha sido ideado y supervisado por los mismos médicos del hospital.

El objetivo de la investigación es, según los voceros del hospital, evaluar la eficacia y la seguridad del nuevo fármaco (aceite de marihuana provisto por el laboratorio APHRIA de Canadá, que lo dona para todos los pacientes en los que se demuestre que funciona) y contar con sustento médico y académico para su administración.

La modalidad del estudio es ambulatoria y los controles se realizan por consultorios externos. Roberto Caraballo, jefe de Neurología a cargo de este estudio, dijo que “el uso del cannabis medicinal puede ser una esperanza para los pacientes y las familias”. El cannabis será suministrado por vía oral y como un fármaco de complemento al tratamiento. 

El trabajo en el laboratorio del hospital. Fuente: Hospital Garrahan.

Luego de que la ley 27.350 fuera aprobada por unanimidad y creara el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis, los pacientes ya forman parte del ensayo y tienen entre 1 y 16 años. Se incorporarán ocho niños por mes hasta llegar a al menos 50 de los que se atienden en el Hospital Garrahan, y otros 50 que se atienden en centros de salud de otras provincias.

El estudio cuenta con la aprobación de la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación y es el primero en Latinoamérica referido a uso de cannabis medicinal en pediatría como parte del tratamiento en pacientes con encefalopatías epilépticas.

Aunque la investigación durará dos años, los primeros resultados se obtendrán en marzo de 2019.

CAMEDA (asociación civil de Cannabis Medicinal Argentina) informa que la planta de marihuana se utilizó por miles de años en distintas culturas alrededor del mundo para distintos fines; entre ellos, la medicina. La planta posee distintos principios activos: los cannabinoides, que tienen muchas propiedades medicinales y que se pueden usar para tratar cáncer, epilepsia, glaucoma, esclerosis múltiple, fibromialgia, dolor crónico, etcétera. Por ahora, la epilepsia refractaria es la única patología contemplada para la investigación en la Argentina.

Según un comunicado del hospital, 1 de cada 100 niños y niñas tiene epilepsia. Y muchos de ellos presentan casos severos de la enfermedad. En el Garrahan se trata la mayoría de los casos de epilepsias refractarias.

Mamá Cultiva Argentina, la ONG de las madres que se autoproveen de cannabis cultivada en casa para tratar a sus hijos, fue una delas fuerzas principales para que se apruebe la ley en el Congreso, en 2016. Agrupadas,las madres se convirtieron en una voz poderosa e informada.

Aunque dos familias de la organización entraron al programa de Garrahan, no hay un contacto formal entre las madres y las autoridades médicas. “Nosotras venimos denunciando desde hace mucho que los médicos no nos acompañan en los tratamientos con cannabis”, dice ahora Valeria Salech, la madre de Emiliano (que ya hace cuatro años usa cannabis medicinal) y la presidenta de Mamá Cultiva.

En un comunicado reciente, la organización dice que celebra el inicio del ensayo clínico, pero: “no podemos dejar de notar que en las declaraciones vertidas por las autoridades del Hospital en el diario Clarín, se omite e invisibiliza lo insuficiente de la investigación para dar respuesta a miles de personas para quienes el cannabis para la salud YA ES UNA REALIDAD CONCRETA: personas que adquieren aceites en el mercado clandestino o que se han empoderado en sus terapias y están ejerciendo su soberanía sanitaria a través del autocultivo”.  

Valeria Salech. Fuente: www.instagram.com/mamacultivaargentina

Valeria Salech dice que las madres se dieron cuenta, en su recorrido, de que los tratamientos son personalizados, con lo cual las cepas y las dosis dependen de cada quien, de la auto-observación y de la atención constantes. Pero el ensayo clínico del Garrahan será un test sobre un solo aceite.

“El estudio que tan pomposamente se anuncia es sólo pediátrico”, dice el comunicado de la organización. “Nos preguntamos: ¿qué pasará durante esos dos años con los miles de adultes, con múltiples condiciones de salud, que siguen a la espera de una respuesta por parte del Estado Nacional? ¿Qué pasará con los miles de niñes que padecen o no epilepsia refractaria y quedarán fuera de la pequeña muestra seleccionada para esta investigación? ¿Qué sucederá si, como es posible que pase (ya que el protocolo del estudio implica misma dosis para todes), la investigación fuera insuficiente o no alcanzará resultados positivos?”.

Sociedad | 14 de noviembre de 2018

Intervención por Pablo Domrose

Qué es el género indefinido y por qué llegó para quedarse

El 2 de noviembre pasado, María Carolina González Devesa, de 32 años, se convirtió oficialmente en Carolina Gerónimo González Devesa: a un nombre de mujer y a uno de varón se sumó, en su documento y en su partida de nacimiento, la categoría indefinida de sexo.

Ocurrió en Mendoza, donde el Registro Civil procedió con una una resolución administrativa enmarcada en la Ley de Identidad de Género. Y fue el primer caso de sexo indefinido en el mundo. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de “género indefinido”?

Hay mucha gente que no se siente ni hombre ni mujer, y ni siquiera trans. De hecho, en el Grupo de Atención a Personas Transgénero del Hospital General de Agudos Carlos G. Durand (uno de los pocos hospitales que en la Argentina atiende este tema), la consulta por el género indefinido o fluido es la que, en los últimos tiempos, más ha crecido entre los adolescentes, y hoy ocupa entre un 15% y un 20% de todas las consultas que se registran allí.

Frente a esta realidad, las taxonomías son escasas: el género ha pasado a ser flexible y su condición binaria ya parece algo de los tiempos del Arca de Noé.

“Soy una persona de género fluido, gender fluid nos dicen”, escribe SaSa Testa en el libro Soy Sabrina, soy Santiago: Género fluido y nuevas identidades, que es la primera autobiografía de una persona no binaria publicada en la Argentina. “Como sea, no me autopercibo ni totalmente mujer ni totalmente varón. Me chupa un huevo si, cuando me cruzan por ahí, me ven XX o XY o andrógino”.

SaSa Testa. Gentileza: Editorial Planeta

“Correrse del binario y saber que no se es ni hombre ni mujer”, dice ahora SaSa Testa, “te hace dar cuenta de que el mundo en sí mismo está pensado de una manera binaria, con una lógica dicotómica, que hace que estés adentro o afuera de algo”.

SaSa nació como Sabrina Betania pero más tarde se asumió como Santiago Nicolás Testa. Tiene 33 años, da clases de Castellano, Literatura y Latín, y ya había publicado antes otros dos libros. Aunque el mundo siempre espera definiciones, SaSa asegura que una persona puede elegir no darlas. En su libro escribió: “¿Qué lugar nos queda para lxs que no estamos a gusto ni allá ni acá? Me cuestan las certezas. La contradicción permanente también es una forma de habitar el mundo. No le debo a nadie la coherencia”.

El trámite que se siguió en el caso de Mendoza fue el mismo que en cualquier otro de cambio de identidad de género. “Cuando completó el formulario, le aconsejé que en el apartado de sexo pusiera: Ninguno, conforme me habilita la Ley de Identidad de Género”, dice Eleonora Lamm, la subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la provincia, que acompañó a la persona que protagonizó este caso.

Luego del capítulo mendocino, dos diputadas nacionales (Silvia Horne y Lucila de Ponti, del Movimiento Evita) presentaron un proyecto para eliminar la categoría “sexo” de todos los documentos de identidad y papeles oficiales. “El Estado debe respetar el género autopercibido de acuerdo a cómo lo siente cada persona”, se lee en el texto.

La creciente liberalización de las identidades pone en jaque al sistema administrativo público: pensiones, salud y elecciones son sólo tres áreas, entre muchas, ordenadas de un modo binario. “Poco a poco se podrá ir demostrando que la categoría legal del sexo carece de sustento jurídico”, dice Eleonora Lamm.

“La categoría sexual no se corresponde con la Ley de Identidad de Género, que habla de ‘género’ y no de ‘sexo’. Por ende, no hay inconveniente en otorgar derechos sobre la base de otras pautas, o de ninguna pauta, o sin tener en cuenta el sexo”, dice Lamm. Cada área deberá adaptarse, y la jubilación se podría otorgar sobre la base de los años trabajados.

Alexis pasa música y tiene una línea de ropa.

Alexis tiene 22 años y no nació con este nombre, sino con un nombre femenino que hoy define como su “deadname”. De hecho, la única condición que puso para darme una entrevista fue que no le pregunte aquel primer nombre. “Ese otro nombre es como si fuera de otra persona”, dice. “Y no sé quién es esa otra persona”.

Ahora ocupa sus días trabajando en su propia línea de ropa, pero eso no le da mucho dinero y siente la precarización de una persona trans. Algunas noches organiza encuentros en los que pasa música. Desde que era una niña fue consciente de que había ciertas actividades de nena que le gustaban (jugar con muñecas y maquillarse) y también otras de nene (patear una pelota o mover autitos), pero recién a los 16 años, gracias a lo que encontró en Internet, comprendió que existían vivencias del género no clásicas.

Luego, en fiestas queer como Brandon, Eyeliner y Turbo, pero también en Facebook, tumblr y reuniones “marica-queer”, vislumbró lo que llama “un escape del mundo cis heternormado” y conoció a muchas de sus amigas trans, fluidas y no binarias que le dieron empoderación y contención en momentos confusos, difíciles.

“Yo no me siento una chica, pero tampoco quiero ser del todo un chico”, dice Alexis. “Me muestro acorde a mis ganas y defino mis tiempos de fluctuación de un género a otro. Hay puntos del espectro que me gusta habitar más tiempo que otros”.

Hace un tiempo inició un tratamiento de reemplazo hormonal que le produjo cambios en la voz, en el vello corporal y en la contextura física. No lo hizo para verse completamente como un varón, sino para explorar ese territorio incierto que existe en su propio cuerpo. “Se siente como muchas emociones juntas”, explica. “Es gratificante porque me veo como creo que soy, con mis estándares de belleza, en un cuerpo no binario. Así quise construirme. Pero también da miedo. Porque cuando cambiás tu imagen te exponés a violencias y discriminaciones para las que nadie te prepara”.

Alexis eligió su nombre por su cualidad unisex. Y también eligió un segundo nombre, Perseo, porque significa “destruir”. “Tuve que destruir muchas cosas para ser quien soy ahora”, dice.

Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET (Grupo de Atención a Personas Transgénero), en el Hospital Durand. Foto: JS.

Al mismo tiempo que en Mendoza se labraba ese primer documento de identidad de sexo indefinido, el género fluido se consolidó como uno de los grandes temas en el XXV Simposio de la Asociación Mundial de Profesionales de la Salud Transexual, que se celebró en Buenos Aires. Y también será un tema principal en el próximo Congreso Argentino de Psiquiatría, en Mar del Plata, en abril del año que viene.

“Es el gran tema”, dice Adrián Helien, médico psiquiatra, director del Grupo de Atención a Personas Transgénero (del Hospital Durand) y autor del libro Cuerpxs equivocadxs: Hacia la comprensión de la diversidad sexual (en coautoría con la periodista Alba Piotto). “Hay que deconstruir las categorías binarias aunque puedan ofrecer un carácter tranquilizador: el género no soporta las clasificaciones estancas”.

En su sala de consultas, Helien acompaña a los pacientes en su búsqueda. “Algunos hacen un tratamiento hormonal, otros no”, dice. “La solución tiene que ser a medida de cada uno. Se trata de la diversidad corporal y de las distintas conformaciones corporales. Sin extremos”.

Dentro de lo incierto, es claro que estamos viviendo un radical cambio de época y que no hay vuelta atrás. “En lugar de insistir en que los hombres y las mujeres pueden ser y pueden hacer cualquier cosa, yo y otras personas no binarias nos preguntamos por qué sólo categorizamos a las personas como mujeres y hombres”, escribe, en un artículo titulado Why be nonbinary? (publicado en aeon), el profesor de Yale Robin Dembroff.

Sigue: “Las preguntas por las categorías que deben guiar nuestra vida social no pueden responderse describiendo el mundo, porque lo que en realidad preguntan es cómo debemos describir el mundo. Son preguntas normativas. Los filósofos han discutido durante mucho tiempo las razones por las cuales algunas categorías son mejores que otras. Las identidades no binarias nos obligan a colocar las categorías binarias de género bajo un escrutinio similar a las consideraciones morales y políticas. Debemos preguntarnos no solo cuáles son estas categorías, sino también si debemos continuar usándolas, y por qué”.

SaSa Testa, a su modo, lo dice más crudo: “Al principio, cuando no podía verbalizar casi nada de esto, quizás era un poco más condescendiente con los demás. Ahora, en cambio, no puedo dar más definiciones que ésta: no soy ni hombre ni mujer”.

Salud | 14 de noviembre de 2018

Cómo es la vida de los niños con diabetes de tipo 1 y por qué la información es vital

Theo tiene 12 años y vive con diabetes desde los 2. Es diabetes de tipo 1, una enfermedad crónica que se caracteriza por la falta de producción de insulina y, en consecuencia, por el aumento de la glucosa en la sangre. Theo se cuida y toma precauciones pero, por lo demás, hace una vida normal.

Los niños y los adolescentes tienen más chance de desarrollar diabetes de tipo 1 que cualquier otra enfermedad crónica. Hoy es el Día Mundial de la Diabetes y en una charla que tuvo lugar el viernes pasado, organizada por el Centro de Información de Naciones Unidas (CINU) y por la Asociación para el Cuidado de la Diabetes en Argentina (CUI.D.AR), siete niños, algunos de sus padres y dos médicas contaron cómo es el asunto.

“Desde los 2 años, me empecé a medir [la glucosa] seis veces por día, empecé a contar todos los carbohidratos que comía y a aplicarme insulina”, dice Theo. “Porque si no, la glucosa me subía por las nubes”. Theo sabe que una medialuna se come a conciencia, y algunas otras cosas por el estilo que sus amigos desconocen. “Esto no es tan fácil de manejar, pero tampoco es imposible”, dice. “Depende de si sos responsable o no”.

Crédito: Cui.d.ar

Una persona puede ser diagnosticada con diabetes de tipo 1 a muy temprana edad, pero si recibe atención constante (lo que los médicos hoy llamaron estar “bien adherido” a un tratamiento), su expectativa de vida es la misma que la de alguien sin diabetes de tipo 1. Una de las médicas mencionó el caso de una paciente que actualmente tiene 82 años y que fue diagnosticada a los 7. Y el de Elizabeth Hughes Gossett, que en 1918 se convirtió en una de las primeras niñas en ser tratadas con insulina y que, luego de unos 42.000 pinchazos, alcanzó los 75 años, una carrera como jueza y la maternidad de tres hijos.

¿Cuáles los signos más claros de la diabetes de tipo 1? El niño o la niña toma mucha agua, orina mucho y pierde peso.

Según un estudio de 2011 del Comité de Pediatría de la Sociedad Argentina de Diabetes, el 12% de los chicos con diabetes de tipo 1 en nuestro país tienen menos de 12 años. Pero muchos pediatras no están demasiado entrenados en la detección temprana de esta condición: a menor edad, el diagnóstico se hace menos claro y tarda más en llegar. Hay casos de bebés con diabetes de tipo 1 en los que se creyó que sufrían de asma, de infecciones gastrointestinales o de cuadros meníngeos.

Mientras tanto, el Senado argentino tiene en carpeta un proyecto de ley para ordenar protocolos respecto a niños con diabetes en las escuelas.

“Los chicos pueden comer de todo, pero antes de hacerlo tienen que medirse la glucosa y aplicarse insulina”, dice Gabriela, la madre de Theo. “Es muy abrumador al principio y uno cree que no va a poder. Pero después los chicos se adaptan, hacen un hábito y saben que el ejercicio también es muy bueno”.

Conocé la campaña #VivirConDiabetesNoImpideSoñar

Tecnología | 9 de noviembre de 2018

De qué forma Tinder modifica los modos en los que nos relacionamos

Un nuevo documental explora la forma en que Tinder y las apps de citas están provocando mutaciones en nuestro modo de relacionarnos: Swipe: Citas en la era digital (Swipe: Hooking up in the digital era) estrena en HBO esta semana.

Escuchar a Sean Rad, uno de los fundadores de Tinder y CEO de la compañía durante dos períodos, decir que tomó cursos de gerencia y de psicología para desarrollar mejor su app puede resultar inspirador y tranquilizador. O, quizás, un poco aterrador.

En el documental, Rad se presenta como el creador del botón de swipe en Tinder: gracias a este hijo de una familia de inmigrantes iraníes de Los Ángeles, estamos aceptando o rechazando gente con un solo movimiento de nuestro dedo gordo.

A esta altura se ha vuelto una acción tan usual (Tinder sola registra 1,5 millones diarios de swipes) que parece mentira que alguien la haya diseñado.

Pero el documental no te deja con una idea inspiradora o tranquilizadora sobre las aplicaciones de citas (también OKCupid, Grindr, Bumble, Hinge y, aunque no está mencionada en la película, podríamos incluir a happn): te deja con una idea aterradora.

Una imagen de Swipe

Lo que a lo largo de 127 minutos muestra la directora Nancy Jo Sales es la escasa profundidad a la que estas apps llevan nuestros noviazgos, las mutaciones que le dieron a lo que entendemos por “cita”, la gamification que generan en las relaciones (y la ludopatía que nos ensombrece), la fugacidad de nuestra atención a otros humanos e incluso cómo evoluciona una nueva dimensión de los asuntos de género (¿existe alguna chica que, en estas apps, no haya recibido nunca la foto –no solicitada– de un pene?).

“Mi opinión es que debemos mirar las intenciones corporativas detrás de estas aplicaciones”, dijo Nancy Jo Sales en una entrevista. Unos 40 millones de estadounidenses pasan en las apps 10 horas cada semana. “Nunca atribuiría ninguna culpa a los usuarios. Veamos cómo esta industria está configurando nuestra cultura y cuáles son los objetivos de la gente que diseña estas plataformas: el objetivo de estas plataformas es lograr que las personas las utilicen tanto como sea posible”.


Una imagen de Swipe.

En Swiped hay entrevistas con varios de los líderes de la industria, con académicos e investigadores, y con muchísimas personas que swipean a diario. En una parte del documental, Jonathan Badeen, uno de los directivos de Tinder, habla con franqueza sobre el modo en que el diseño de la acción de swipe se inspiró, en parte, en un experimento con palomas y granos realizado por el psicólogo conductual B.F. Skinner. El experimento concluyó que si las recompensas de granos no eran predecibles ni regulares, las palomas se quedaban repitiendo y repitiendo la acción que eventualmente podía conducirlas a esas recompensas.

En una entrevista con RED/ACCIÓN, Didier Rappaport, el creador de happn, decía que su app no está remoldeando los vínculos. Quizás los protagonistas de la industria no lo puedan vislumbrar, pero lo interesante de Swipe es que reflexiona en torno a todo esto.

Han pasado seis años desde que Tinder apareció y las apps de citas ya ocupan el segundo modo en el que las parejas hetero se conocen (y el primero entre las homo). Todo se ha dado tan rápido que aún nadie logra entender por completo de qué se trata… y qué nos espera en el futuro.

Swipe: Citas en la era digital se puede ver en HBO el lunes 12 de noviembre a las 22:00; el martes 13 a las 20:30; el jueves 15 a las 14:30; y el domingo 18 a las 24:00. También estará desde el lunes 12 de noviembre en HBO Go.

Cultura | 12 de noviembre de 2018

En Buenos Aires se festejó el cumpleaños del Emperador de Japón

El último jueves, pasadas las siete de la tarde, las estrofas de Kimi ga yo, el himno nacional de Japón, sonaron en el jardín de la residencia del embajador de Japón en la Argentina, y así comenzó una ceremonia en la que se festejó el natalicio del Emperador.

El evento se repite todos los años y no es una reunión de amigos con una torta, algunas botellas de champagne y muchos regalos, sino un ritual que se llama “Tennō tanjōbi” y que en Japón marca un día feriado: en el país que alberga a la casa real más antigua del mundo (125 generaciones), el cumpleaños del Emperador es algo muy serio.

El himno nacional de Japón es uno de los más breves: dura 1 minuto y 46 segundos, y tiene apenas una estrofa. La letra dice:

Que tu vida [o tu reino]
dure mil generaciones,
ocho mil generaciones,
hasta que los guijarros
se hagan rocas
y de ellas brote el musgo.

Y ya: eso es todo (se sabe que los japoneses son maestros en el arte de lo mínimo). Así que, en una tarde porteña soleada, este himno suena como el soundtrack de un infrecuente sueño de verano. 

Akihito, el actual monarca, nació el 23 de diciembre de 1933. Es hijo del famoso Hirohito, el emperador derrotado en la Segunda Guerra Mundial. Su reinado comenzó en 1989 y fue, comparado con el de su padre, muy tranquilo. Por eso tuvo tiempo para continuar con su interés por la biología marina (incluso ha escrito artículos para revistas científicas) y por la historia de la ciencia durante el período Edo y la era Meiji.

El festejo del natalicio en Buenos Aires suele adelantarse para evitar los congestionamientos de agenda y de tráfico de fin de año, y algunos de los concurrentes lo agradecen recordando el calor intenso de Tennō tanjōbi en 2016. Porque ésta es una ceremonia de gala, y si hay 38 grados es difícil mantener las buenas formas con vestidos largos, sacos y corbatas.

En Tokio, en cambio, el Emperador cumpleañero sale a saludar desde un balcón del Palacio Imperial (que durante el resto del año está cerrado al público). Lo acompaña la Emperatriz Michiko, lo protege un vidrio antibalas, lo rodea la nieve que cae, lo aclama una multitud.

Llegan los invitados. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

En la ceremonia porteña del último jueves, con protocolo diplomático, el embajador Noriteru Fukushima recibió en la puerta a cada uno de los cientos de invitados. Muchos de ellos pertenecen a la colonia local. El embajador los saludó con un apretón de manos. Cinco mujeres en kimono lo rodeaban.

El embajador N. Fukushima. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Luego dio un discurso. Dijo que las relaciones bilaterales han cumplido 120 años y la embajada de Japón en nuestro país, 100. Y que en 2018 la relación comercial se intensificó y creció la participación de las empresas japonesas en la Argentina. La tendencia comenzó cuando Mauricio Macri asumió la presidencia: “Es una época de oro en las relaciones bilaterales”, dijo Fukushima, un embajador activo que ha trabajado detrás de los encuentros que el presidente argentino ya tuvo algunas veces con el Primer Ministro Shinzo Abe.

Protagonistas de la danza folclórica. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Hubo un número de danza folclórica (de la prefectura de Kochi) y hubo mucha comida: sushi, carne wagyu, tempura, arroz en varias formas y (serenos) ríos de sake. María Eugenia Suárez, la actriz, estaba ahí con su pareja, Benjamín Vicuña. A ella le dicen “China”, pero en verdad sus bisabuelos eran japoneses y por eso ella es @sangrejaponesa en Instagram.

También estaban ahí los cocineros Donato de Santis, Takehiro Ohno y Ximena Sáenz; la escritora y guionista Carolina Aguirre (muy fan de Japón), el escritor y periodista Osvaldo Bazán; y nuestra hāfu más famosa: María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, hija de Yosaburo Kodama, detrás de dos grandes lentes de sol ovalados.

El año que viene, el Emperador Akihito abdicará del trono, que va a heredar su hijo Naruhito. Será la primera vez que un emperador japonés lo haga en casi 200 años. Eso significa que la ceremonia de Tennō tanjōbi cambiará de día porque se celebrará el 23 de febrero; o sea, en el cumpleaños del futuro emperador.

Acompañantes del embajador. Crédito: 
Jason K Photo para Embajada del Japón.

Todo fue un perfecto evento diplomático y a las nueve y media de la noche comenzó a sonar por un parlante la “Canción del adiós”. Es una manera sutil que en Japón indica que algo ha terminado y que hay que dejar el lugar. Suele sonar en los shoppings y en los supermercados. Así que los invitados comenzaron a irse de la residencia.

El embajador Fukushima los esperaba de nuevo en la puerta, ofreciéndoles la mano, ahora con unas palabras de despedida y una última tradición: un calendario de regalo.

Sociedad | 8 de noviembre de 2018

Cómo impactaría en Buenos Aires el proyecto de Código Urbanístico que debate la Legislatura

Esta semana terminaron, en la Legislatura, las audiencias públicas por el nuevo Código Urbanístico de la ciudad de Buenos Aires (y por el Código de Edificación que lo acompaña), que reemplazará al de 1977, aún vigente (aunque con modificaciones en 1989 y 2000).

Pero aún no hay consenso acerca de su efectividad: para algunas voces críticas, el código (que según el Gobierno de la Ciudad es un instrumento de planificación urbana que regula y ordena el tejido y los usos del suelo urbano) no es todo lo bueno que podría ser.

El código tiene diferentes funciones: establece qué, cómo y dónde se puede construir, y regula la actividad del sector constructor privado en “armonía” (cita textual) con el espacio público. En definitiva, el código es el marco clave para determinar cómo crecerá la ciudad en el futuro. ¿Más? Leelo acá.

La Legislatura de la ciudad deberá votar en las próximas semanas a favor o en contra de un proyecto que trabaja sobre cinco ejes, que son cinco problemáticas. Muchos especialistas, algunos a favor del proyecto oficial y otros en contra, coinciden en que estos ejes merecen un debate; sin embargo, hay diferentes opiniones en torno a cómo avanzar sobre ellos.

  1. Ciudad homogénea: las alturas máximas de cada cuadra estarán igualadas.
  2. Mixtura de usos: los barrios serán, a la vez, residenciales, comerciales, industriales y mucho más.
  3. Cuidado del patrimonio histórico: se crearán herramientas para promover la puesta en valor.
  4. Ciudad verde y sustentable: se incorporarán técnicas como riego hídrico.
  5. Ciudad integrada: las villas miseria serán urbanizadas.

Una de las preguntas más discutidas es ¿qué se puede construir? El nuevo código propone una ciudad homogénea; o sea, con altura fija para los edificios de la misma cuadra, y con alturas máximas en avenidas, calles y pasajes. De hecho, habrá seis alturas máximas.

Esto significa que la ciudad será (un poco más) previsible porque los vecinos sabrán qué altura máxima se podrá construir en su cuadra. Se busca más simpleza y claridad al eliminar los parámetros matemáticos (FOT: Factor de Ocupación Total; FOS: Factor de Ocupación Suelo; tangente) que hasta hoy rigen la ecuación respecto a la altura de los edificios.

El modelo de manzanas de alturas parejas es de tradición europea y, a esta altura, también es un modelo clásico. Basta ver el Ensanche de Barcelona como un caso testigo y aquí se aprecia en los edificios de la Diagonal Norte.

Pero algunas voces críticas se preguntan: ¿es la altura homogénea de por sí algo bueno? París, una ciudad construida en ese modelo, tiene también un modelo para generar irregularidad intencionadamente en su rive gauche (la orilla izquierda del río Sena) y lo mismo ocurre con los proyectos MVRDV en algunas ciudades de Holanda.


Fuente: GCBA

Aunque en septiembre Franco Moccia, el ministro porteño de Desarrollo Urbano y Transporte, dijo que “la Ciudad de Buenos Aires está cada vez más cerca de tener un marco normativo adaptado a los desafíos del siglo XXI”, unas 130 asambleas y organizaciones contrarias al proyecto habían conformado algunos meses antes el Frente por una Planificación Ciudadana Integral.

Desde esa tribuna lanzaron un “Manifiesto en rechazo al tratamiento legislativo del nuevo Código Urbanístico y del nuevo Código de Edificación”: dicen que si el proyecto se aprueba, se avanzará en un ciclo de entrega de tierras públicas a manos particulares, privatizaciones de servicios públicos y consolidación de negocios inmobiliarios especulativos.

“Una de las grandes críticas que le hacemos al proyecto es por los temas que no trata”, dice Jonatan Baldiviezo, abogado urbano, ambientalista y de derechos humanos, y presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad. “El Plan Urbano Ambiental es el mandato normativo que ordena la actualización del código, pero este código sólo habla detalladamente sobre la capacidad constructiva de las parcelas. No se refiere al espacio público, que en una ciudad suele ser el 40% del territorio, ni tampoco a las relaciones entre las personas. Es un código urbanístico hecho para el sector inmobiliario”.

Baldiviezo señala que en Río de Janeiro los espacios verdes y el mar están incorporados a la ciudad, y que en Buenos Aires eso no está contemplado.

El sector de los constructores tampoco está satisfecho. El presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), Damián Tabakman, señala la larga duración del debate y se refiere a las torres, que ya no podrán germinar libremente. Las más altas sólo serían construidas en áreas en desarrollo: sobre la Avenida General Paz y en parcelas sobre el Riachuelo.

“Los desarrolladores no consideramos esto como lo más óptimo, pero estamos dispuestos a admitir lo que se estaría aprobando democráticamente por la mayoría”, dice Tabakman. “De todas formas, lo que más nos preocupa en este momento es que no se termine la etapa de debate y que continúe habiendo incertidumbre al respecto, lo cual dificulta la valuación de terrenos”.

Fuente: GCBA

Hay algo que atraviesa el Código: más allá de la ubicación de las torres, la nueva norma incrementará la constructibilidad en la ciudad. Buenos Aires tiene un volumen edificado de 104 millones de metros cuadrados, pero su capacidad es de más de 200 millones y Carlos Colombo, el subsecretario de Planeamiento Urbano, le dijo a Clarín que “la Ciudad está construida en un 66% de acuerdo a los parámetros que marca el código vigente”.

En el Plan Ambiental Urbano se habla de “recupero de la valorización del suelo”: es un modo de que el Estado perciba un impuesto o un tributo cuando se aumenta la capacidad edificatoria en zonas beneficiadas con, por ejemplo, una estación de subte o un parque. Pero el proyecto de Código Urbanístico casi no toca el tema.

“El Código Urbanístico aumenta la edificabilidad pero, si no implementa un recupero de la valorización del suelo, está regalando todo el valor de ese suelo que aumentó”, explica Luis Baer, investigador del CONICET y del Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires.

Cuando Bogotá construyó su sistema de buses Transmilenio (en el cual se inspira el metrobús porteño), se ordenó una contribución en las propiedades de la avenida de circulación y del entorno inmediato. Una parte de lo recaudado se utiliza para planes de vivienda social.

“La oportunidad de hacer un nuevo código debería servir para discutir otras cosas, como vivienda social y transporte”, dice Lorena Vecslir, investigadora del CONICET y del Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires. “En Barcelona, por ejemplo, cada emprendimiento debe destinar un 30% a vivienda social. El proyecto de Código Urbanístico de Buenos Aires dice que en algunos casos se podrá promover la vivienda social, pero no habla de exigir”.

La discusión continuará la semana que viene, cuando la Legislatura vuelva a tratar el tema.

Sociedad | 31 de octubre de 2018

El viaje de dos Cascos Blancos hacia una misión humanitaria por los migrantes venezolanos

El buque hospital USNS Comfort, de la Armada de los Estados Unidos, está navegando por Perú y asistiendo cada día a unos 750 pacientes. La Argentina, que se sumó a la misión, envía ahora a otros dos voluntarios.

“Ser voluntario, solamente por trabajar una en salud, es algo innato”, dice Carolina Piagentini, una instrumentadora quirúrgica que dedica sus días a la guardia del Hospital Argerich y a la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias y que ahora, un domingo a las 3:46 de la madrugada, viste una camiseta de Cascos Blancos y viaja en un remís hacia el aeropuerto de Ezeiza. A Piagentini la acompaña Aldo Buffa, un enfermero de la ciudad de Santa Fe que, como ella, es voluntario de Cascos Blancos.

Todavía es de noche pero cuando se haga de día los dos despegarán en un vuelo hacia Perú. Allí abordarán el buque hospital USNS Comfort, de la Armada de los Estados Unidos, que se encuentra en una misión para dar asistencia sanitaria a los migrantes venezolanos en Ecuador, Perú, Colombia y Honduras.

Piagentini y Buffa son el recambio de otros cinco enviados que, como ellos, son voluntarios civiles de Cascos Blancos (una iniciativa de ayuda humanitaria creada por la Argentina, que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y que está avalada por la ONU y la OEA).

Aquellos cinco voluntarios (una médica pediatra, una odontóloga, un odontólogo, una psicóloga y una enfermera) trabajaron en el barco durante 18 días, desde que éste zarpó de la Estación Naval de Norfolk, Virginia. Hoy mismo, en el aeropuerto de Ezeiza, se cruzarán con Piagentini y Buffa para darles algunos consejos y contarles cómo será su vida a bordo de esa nave que cuenta con 12 quirófanos, un tomógrafo computarizado y máquinas de rayos X.

“Los voluntarios nos conocemos trabajando en momentos no muy gratos, en emergencias, cuando hay que actuar”, dice Buffa, mientras la ciudad de Buenos Aires va quedando atrás. “Para uno, tratar de ayudar a las personas es parte de la vida, sabiendo que trabajar en una situación crítica es una responsabilidad muy grande: hay que cuidar y atender a otra persona, siendo uno frío para actuar pero teniendo el corazón tierno”.

El barco Comfort puede recibir 200 nuevos pacientes al día, tiene la misma capacidad operativa de un hospital y en esta nueva misión busca aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios de los países que reciben el flujo de los migrantes venezolanos. El gobierno colombiano indicó que unos 400.000 venezolanos regularizaron su situación en Colombia, donde la cifra de atención de urgencias viene creciendo desde 2015. Al mismo tiempo, las estimaciones indican que entre 1 millón y 5 millones de personas han emigrado de Venezuela en los últimos dos años, lo que representa entre el 3% y el 16% de la población de ese país.

El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.

El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.

Para Piagentini y Buffa, ésta es la primera misión con Cascos Blancos fuera de la Argentina. Además de ellos, en el barco hay otros civiles provenientes de California y algunos latinoamericanos.

Un rato más tarde, ya en el aeropuerto de Ezeiza, se encuentran con Paul Dal Din, una médica pediatra que integró el primer grupo de enviados argentinos y que acaba de aterrizar en Ezeiza esta misma madrugada. Los otros cuatro voluntarios aterrizarán en un rato. Mientras Dal Din estuvo en el Comfort, el barco ancló a ocho millas de la costa ecuatoriana. Desde allí se trasladaban hacia el puerto, en botes para 40 pasajeros y helicópteros para 20, pacientes y médicos.

Ahora, mientras toman un café entre turistas y viajeros ansiosos, Dal Din les cuenta a Piagentini y a Buffa que vio gente que hizo fila durante tres días para ser atendida; que en los puestos de atención en tierra había un laboratorio con máquinas de ultrasonido y rayos X, y que en el barco se hacían ecocardiogramas y tomografías; que el Comfort tiene tres niveles de acción: misión de combate, situación de desastre (por ejemplo, terremotos y huracanes) y misión humanitaria (donde provee atención masiva sin alta complejidad). Que cada noche se anuncia el horario en el que hay que presentarse al día siguiente y que la atención a los pacientes comienza a las 8:30 de la mañana. Que hay que adecuarse al ritmo militar, un ritmo distinto al civil. Que los enchufes son de patas rectas, al estilo estadounidense, y que no hay camas, sino cuchetas.

“Nosotros vamos a una cita a ciegas”, dice Piagentini. “No sabemos con qué patologías nos vamos a encontrar, ni con qué cirugías. Pero estamos listos para que nos den las indicaciones y para trabajar”. El check-in en el mostrador de la línea aérea ya está hecho y, en breve, los dos voluntarios argentinos pasarán el control de migraciones. Ya amaneció. Entonces llega la hora. Cada vez está más cerca el despegue y, por ende, el USNS Comfort y los migrantes.

Sociedad | 29 de octubre de 2018

El III Encuentro Mundial de Jóvenes reúne en Buenos Aires a 500 estudiantes

Hoy comenzó el III Encuentro Mundial de Jóvenes en la ciudad de Buenos Aires: unos 500 estudiantes de 30 ciudades de todo el mundo se reúnen en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD) para realizar actividades desde el arte, el juego y el pensamiento; y aprender metodologías educativas para poner en práctica en su comunidad. El objetivo es renovar la educación recibida y plasmar en un documento la agenda mundial desde su propia perspectiva.

El Encuentro, que se realiza entre los días 29 de octubre y 1 de noviembre, está organizado por ORT Mundial y Pontificia Scholas Occurrentes, siguiendo un acuerdo firmado ante el Papa Francisco en la Ciudad del Vaticano en octubre de 2017. “ORT y Scholas comparten un objetivo común: hacer del mundo un lugar mejor a través de la educación”, dice Darío Werthein, presidente de ORT Mundial. “Esta colaboración nos permitirá llegar a más lugares y que todos y cada uno de los niños desarrollen su potencial, sin importar de donde provengan”.

Jovenes 2

Los estudiantes tienen entre 14 y 18 años y llegan desde Brasil, Colombia, España, Estados Unidos, Haití, Israel, Italia, México, Mozambique, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana y Sudáfrica.

Para los próximos días, las actividades incluyen salidas de campo y visitas al Museo Nacional de Bellas Artes, al Congreso de la Nación y a la Casa Rosada; y una charla con sobrevivientes del Holocausto.

Educación | 26 de octubre de 2018

Francesco Tonucci y algunas ideas para mejorar las escuelas

El pedagogo italiano abogó por la inclusión real de cada niño en su colegio.

“¿Por qué la escuela, como institución, tiene problemas?”, preguntó ayer ante un auditorio lleno Francesco Tonucci. Pedagogo italiano nacido en 1940, dibujante y autor de muchos libros en los que aboga por la inclusión de todos los niños en el sistema escolar, Tonucci dio una conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. “La escuela tiene problemas porque es para pocos. Por ejemplo, un niño que puede reparar el motor de un auto en 10 minutos pero que no es bueno en álgebra, es considerado un burro”.

La conferencia, titulada “Necesitamos la niñez para transformar la escuela”, fue organizada por la Fundación Arcor y por la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP). En días anteriores, Tonucci se había presentado en las ciudades de Arroyito, Villa María y Córdoba.

Tonucci (en el medio) en la conferencia de ayer, en la Facultad de Derecho de la UBA.


Tonucci (en el medio) en la conferencia de ayer, en la Facultad de Derecho de la UBA.

Tonucci se apoyó varias veces en la Convención internacional sobre los derechos del niño y de la niña, donde se acuerda que hay que llevar la capacidad de los chicos al máximo. Para Tonucci, el hecho de que los niños se adapten a la escuela y no al revés, es contrario a la Convención. “Necesitamos una escuela que promueva y apruebe a todos los alumnos”, dijo, “pero no porque los alumnos sean buenos, sino porque la escuela sea buena y pueda ofrecer a cada alumno los instrumentos para desarrollar sus capacidades y vocaciones: aquellos para los que nació”.

También dijo que los alumnos deben ser parte del gobierno de una escuela: “Una escuela no puede ser adecuada si no conoce qué piensan los alumnos. Por eso deben ser parte de su gobierno. Y también porque de este modo podrán sentirla ‘su’ escuela y vivirla como un regalo”.

Sociedad | 25 de octubre de 2018

Qué podés hacer si te discriminan: conocé tus derechos

El domingo pasado, una pareja gay fue agredida por besarse en una pizzería. Ahora, el INADI anuncia que dará una capacitación a los empleados del establecimiento.

El INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) acaba de anunciar que dará una capacitación a los empleados de la pizzería Accademia della Pizza (en Avenida Scalabrini Ortiz y Avenida Santa Fe), donde el domingo pasado dos varones gays, novios, de 22 y 21 años de edad, fueron agredidos por besarse. El encargado de la pizzería, el lavacopas y el mozo que los atendieron fueron quienes los insultaron, incluso persiguiéndolos en la calle.

Luego de que el dueño de la pizzería despidiera a esos tres empleados, el 5 de noviembre el INADI dará este taller para sensibilizar y concientizar a todos los empleados del lugar “con la intención de brindarles herramientas para prevenir prácticas discriminatorias en la atención al público, en cumplimiento con las leyes nacionales”, de acuerdo a un comunicado.

Según la Ley de Actos Discriminatorios 23.592, discriminar es impedir, obstruir, limitar o menoscabar el pleno ejercicio de los derechos y garantías de una persona utilizando como pretexto su género, etnia, creencias religiosas o políticas, nacionalidad, situación social o económica, orientación sexual, edad o caracteres físicos, entre otras condiciones, que pueden ser variables.

Tenés derecho a que no te discriminen, y si lo hacen podés denunciar. Pero antes es conveniente que te asesores en la sede central del Instituto (Avenida de Mayo 1401, ciudad de Buenos Aires, de 9:30 a 15:30; también hay delegaciones en otras ciudades del país). Además, de lunes a viernes, de 8 a 18 horas, el INADI recibe las denuncias con el formulario ya completo y firmado, que podés descargar previamente de la web. La denuncia también se puede remitir por correo postal a Avenida de Mayo 1401. Todos los días del año hay una línea telefónica gratuita para hacer consultas: 0800 999 2345.

“La capacitación es una de las principales herramientas que tiene el INADI para promover un cambio cultural”, dicen sus autoridades en el comunicado respecto al episodio de la pizzería, “de manera que la sociedad argentina sea cada día más plural e igualitaria, celebre la diferencia y la diversidad como un valor que nos enriquece”.

Sociedad | 25 de octubre de 2018

Niñas, niños y adolescentes trans: cómo acompañarlos en su viaje personal

“¿Cuándo comenzó la transición de Gonzalo?”, pregunta Mauro, un técnico informático de 42 años, acerca de su hijo, un varón trans de 14. “No lo sé. Eso lo sabe él. Es difícil decir cuándo empezó, pero para nosotros fue hace un año y medio, cuando la persona que yo creía que era mi hija de 12 años me dijo que era mi hijo y que había elegido el nombre de Gonzalo”. Desde entonces, Mauro y su pareja, una luthier de 37, siguen y aprenden de su hijo día a día. ¿Cómo acompañar a alguien joven (o incluso muy joven) en su transición? No hay recetas.

Me viene naciendo un hijo de 12 años

— MauroEnConstrucción (@_elmauro) 6 de mayo de 2017

En este campo las cosas cambiaron drásticamente cuando, en el año 2012, entró en vigencia la Ley de Identidad de Género: en la Argentina los niños, las niñas y les niñes en general tienen un respaldo legal para tomar en sus propias manos y sobre sí mismos una decisión respecto a quiénes son y cómo quieren ser vistos y nombrados.

Esa decisión se ve muy difícil a ojos de los adultos, pero no siempre lo es para les niñes y los, las y les adolescentes. “Nunca fui a un psicólogo para hablar sobre mi identidad de género”, dice Leandra Levine, que tiene 20 años y que se convirtió en la primera egresada trans del colegio Carlos Pellegrini, al que había ingresado en primer año con un nombre masculino. “La identidad de género no le conflictúa tanto a une misme como lo hace a la sociedad”, sigue. “A mí sólo me faltaba adecuar mi aspecto a lo que la gente pudiera percibir para que estuviera en sintonía con mi identidad de género”.

Leandra Levine tiene 20 años y se convirtió en la primera egresada trans del colegio Carlos Pellegrini.

Leandra Levine tiene 20 años y se convirtió en la primera egresada trans del colegio Carlos Pellegrini.

“Lo más importante es que los padres puedan deconstruir las ideas que tienen respecto al binarismo de género”, dice Levine. “Ese binarismo no ayuda al proceso de acompañamiento de une hije trans porque puede inculcarle ideas que no le permitan expresarse con total libertad. Lo más importante es dejar que se exprese como le salga. A fin de cuentas, cada persona tiene una mezcla de cosas femeninas y masculinas”.

Desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género, casi 7.000 personas cambiaron su documento. De ellas, unas 100 son niñas, niños y niñes. Este año, la televisión viene dando cuenta del tema con 100 días para enamorarse, la tira de Telefé en la que Maite Lanata interpreta a Juani, una adolescente lesbiana que explora su identidad de género sin recurrir a los adultos.

La Ley de Identidad de Género no patologiza la condición trans y establece que toda persona tiene derecho a “ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada”. Y esto contempla también a los menores de edad, algo que nunca antes había sido legislado en ningún otro país. Aunque la Ley no pide una intervención quirúrgica por reasignación genital, tratamientos hormonales, recetas firmadas por psiquiatras ni tampoco terapias psicológicas, los menores de 18 años deben tramitar su nuevo documento con sus padres y con un abogado.

Así que un año después de su promulgación, un niño que al nacer había sido anotado en su documento como Manuel cambió su nombre al de Luana y se convirtió, a los 6 años, en la primera niña trans en obtener su nuevo DNI. La primera niña trans en la Argentina, y la primera en el mundo.

“[Lulú] no quería esos genitales que determinaban que era varón; hasta quiso que no existieran más y ahí fue cuando me desesperé. Sentí miedo de que pudiera lastimarse”, contó Gabriela Mansilla, su madre. A los dos años, su entonces hijo le decía: “Yo, nena”. “Y cuando yo le decía: ‘No, sos un varón’, se daba la cabeza contra la pared”, dijo la madre, que ya escribió dos libros contando su historia y la de muchos otros, y que fundó la organización Infancias Libres de Violencia y Discriminación.

“Si decidís acompañar a tu hijo o hija en esta transición, te morís de miedo”, dice ahora Mauro, el padre del niño trans Gonzalo. “Le preguntás a tu psicólogo, o buscás uno. Pedís cita con el o la psicóloga de tu hije, si es que tiene. Te fijás en Internet y te da más miedo porque leés que el promedio de vida de la gente trans es de 35 o 40 años, que en la comunidad trans está todo por hacerse, que el mundo no está listo, que hay una Ley de Identidad de Género a la que en realidad nadie conoce y que no hay protocolos para que se cumpla. A la vez, hacés un proceso interno con tu familia. Se trata de acompañar a tu hije, de llamarle por el nombre que eligió para sí. De escucharle. De preguntarle qué necesita”.

Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET (Grupo de Atención a Personas Transgénero), en el Hospital Durand. Foto: JS.

Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET (Grupo de Atención a Personas Transgénero), en el Hospital Durand. Foto: JS.

La medicina también puede acompañar de algún modo a quienes quieren dar el paso. Uno de los pocos hospitales que en la Argentina atiende estos casos es el Hospital General de Agudos Carlos G. Durand. Allí, en la División de Urología, funciona el Grupo de Atención a Personas Transgénero (GAPET), un equipo interdisciplinario nacido en 2005.

“Obviamente, la identidad de género diversa no es una patología”, dice Adrián Helien, médico psiquiatra y director del GAPET, autor del libro Cuerpxs equivocadxs: Hacia la comprensión de la diversidad sexual (en coautoría con la periodista Alba Piotto). “Pero cuando un chico o una chica reclama atención y se angustia de forma insistente, persistente y coherente respecto a su identidad de género, hay que hacer algo. Si los padres no escuchan, esto se convierte en un tema de salud porque a la larga ese niñe tendrá seis veces más de posibilidad de sufrir una depresión y hasta ocho más de cometer un suicidio”.

Helien explica que todo cambió desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género, pero habla de “una deuda en el sistema de salud: la Ley es realmente de avanzada y otorga derechos pero no tiene un correlato activo en las políticas públicas de atención a las personas trans en el país porque en muy pocos lugares se las atiende de forma integral”. Sigue: “No hay formación profesional, no existe en grado ni en posgrado y los profesionales mantienen esto por su propio esfuerzo”. Sin embargo, la gente necesita ayuda: sólo este año, Helien viajó a dar conferencias a Posadas, Corrientes, Santiago del Estero y Bariloche; y a Mendoza, Rosario y Cipoletti, adonde colabora con la creación de nuevas unidades médicas especializadas en transgénero.

En el Hospital Durand, Helien coordina –desde 2016 y dentro del área general trans– un equipo especial para niñes y adolescentes compuesto por dos pediatras, una endocrinóloga infantojuvenil. Y por él mismo. “Trabajamos en la salud transicional, en cuerpo y mente, de un niñe hacia su verdadera identidad de género, que generalmente también es una transición social”, dice. Hay grupos de apoyo para jóvenes y padres en los que participan alrededor de 70 niñes. La consulta es una vez por semana, una vez cada dos, o cada tres. “Algunes niñes vienen a explorar su situación genérica, a reafirmar su identidad de género, a una sola consulta, o trabajamos sobre la aceptación de los familiares o el respeto en las escuelas”, dice Helien. Si la escuela no integra a un alumno o a una alumna, él puede escribir una nota dirigida al establecimiento o dar parte a las trabajadoras sociales que también están en su equipo. Ellas llaman a los directivos escolares y les explican que esta situación está amparada por la ley. “Si eso no funciona, asesoramos para hacer una intervención legal”, dice Helien.

Para los padres y para los médicos, las decisiones más delicadas llegan en la pubertad de los hijos, de las hijas y de les hijes. La pregunta es: ¿iniciar tratamientos para bloquear el desarrollo hormonal o no iniciarlos? Depende, entre otras cosas, de las necesidades que siente cada niñe. “Es algo que hay que hablar mucho y cada caso es único”, dice Mauro, el padre de Gonzalo.

Leandra Levine en la tapa de la revista Viva, de Clarín.

Leandra Levine en la tapa de la revista Viva, de Clarín.

Al lado de todo eso, cambiar el DNI parece sencillo. “Sólo es un trámite”, dice Leandra Levine, que lo hizo a sus 18 años. La tarea consiste en pedir la partida de nacimiento con el nuevo nombre, y luego encargar el documento de identidad definitivo. El asunto entero lleva algunos meses.

Pero la burocracia aplicada a una ley sin protocolos claros siempre puede complicarlo todo: “El expediente de la partida de nacimiento de Gonzalo se perdió por un tiempo y eso nos demoró”, dice su padre. “Después lo encontraron. Para tramitar el DNI, los empleados nos pidieron la partida de nacimiento vieja y, como sabíamos que eso no era necesario, tuvimos que conseguir que una autoridad nos hiciera una nota para avanzar con el trámite. Al final, lo logramos. Nos enviaron el DNI a casa. Llegó el mismo día en que Gonzalo cumplía años: fue como si volviera a nacer”.

Actualidad | 25 de octubre de 2018

Quién es Alejandro Roisentul, el odontólogo argentino que podría ser postulado al Premio Nobel de la Paz

Desde que comenzó la guerra civil en Siria, más de 15.000 médicos han abandonado ese país y hasta el 80% de sus instalaciones sanitarias han sido dañadas. Por eso el trabajo persistente de un cirujano maxilofacial argentino, Alejandro Roisentul, que atiende a los heridos sirios en el hospital israelí Ziv (situado en la zona de Safed, cerca de la frontera entre Israel y Siria), ha destacado a tal punto que una fundación llamada Friends of Ziv lanzó en septiembre una campaña global para postular a Roisentul y a sus colegas al Premio Nobel de la Paz.

Roisentul, que tiene 53 años y egresó de la carrera de Odontología de la Universidad de Buenos Aires en 1986, es ahora el director de la Unidad de Cirugía Maxilofacial del hospital. Ha atendido, desde 2013 y junto a su equipo, a unos 4.000 sirios gravemente heridos, de los cuales el 17% eran niños. Lo ha hecho sin importar que Siria e Israel sean enemigos históricos. “La medicina es el antídoto al odio”, afirma la fundación Friends of Ziv.

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Empezando otro día de trabajo en la sala de cirugía Starting a new day at the surgical room @doctor.story @docsclub #oralandmaxillofacialsurgery #oralandmaxillofacialsurgeon #cirugiaoralymaxilofacial

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“Yo he jurado el juramento Hipocrático cuando me recibí en la UBA muchos años atrás”, dijo Roisentul a Radio Jai, “y aprendí que uno tiene que tomar las decisiones no sólo en favor personal, sino que hay que pensar en la comunidad y el bien general de la humanidad. Mucho no hablamos con los pacientes, pero existe el lenguaje de los ojos, ese que es más fuerte y que no miente”.

Actualmente hay 331 candidatos para el Premio Nobel, entre los que se cuentan 216 personas y 115 organizaciones. “Me siento súper orgulloso de poder, de alguna manera, representar el arduo trabajo de muchos enfermeros, paramédicos y médicos”, dijo Roisentul, “que desde hace ya años están brindando asistencia médica a niños, adolescentes, mujeres y jóvenes que han escapado de los horrores de la guerra civil de Siria”.

Salud | 18 de octubre de 2018

Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama: el impacto de esta enfermedad en la Argentina

La tasa de mortalidad disminuye en la Argentina de manera sostenida desde 1996, pero aún es alta. Con causas no muy claras, la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad.

El 19 de octubre es el Día de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y las acciones para aumentar la atención, la detección precoz, el tratamiento y los cuidados paliativos se refuerzan en la Argentina a lo largo de todo el mes de octubre.

Las causas del cáncer de mama no están muy claras, por lo que la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad. Cuando se detecta a tiempo y se establece un tratamiento adecuado, las posibilidades de curación son elevadas.

La mamografía es el método de diagnóstico que ha demostrado ser efectivo en descubrir el nódulo cuando es muy pequeño y asintomático.

La decisión de hacer o no una mamografía debe ser personalizada y conversada con la médica o médico, según la pertinencia de realizar el estudio. pic.twitter.com/MNeXOrAktN

— Instituto del Cáncer (@inc_argentina) 16 de octubre de 2018

El Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama (PNCM) del Instituto Nacional del Cáncer (INC) presenta una charla virtual sobre esta enfermedad, disponible online hasta el 9 de noviembre. Más información: aquí y en www.campus.inc.gob.ar.

El Ministerio de Salud de la Nación estima que al final de este año se habrán producido más de 21.000 nuevos casos en el país, lo cual representa el 31,8% de todos los cánceres entre las mujeres. La tasa de casos más elevada se registra en la provincia de San Luis (21 casos por cada 100.000 mujeres) y la más baja, en Santiago del Estero (10,8 casos por cada 100.000 mujeres). Por otro lado, más del 75% de las mujeres con cáncer de mama no tienen ningún antecedente familiar de esta enfermedad.

Luego de Uruguay, la Argentina es el país de América con la tasa de mortalidad más alta por este cáncer. En nuestro país el cáncer de mama es el de mayor incidencia en mujeres, con una tasa de 73 casos por cada 100.000. Y es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres: se producen más de 5.800 fallecimientos cada año. Sin embargo, esta mortalidad ha disminuido de manera sostenida desde 1996, a un ritmo anual de 0,9% durante el período 1996-2013 y luego 2,1% entre 2013 y 2016.

Actualidad | 17 de octubre de 2018

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Los Cascos Blancos participarán en una misión humanitaria para asistir a los migrantes venezolanos

El buque hospital USNS Comfort, de la Armada de los Estados Unidos, partió el pasado 10 de octubre de la Estación Naval de Norfolk, Virginia, para llevar a cabo una nueva misión: dar asistencia sanitaria a los migrantes venezolanos en Ecuador, Perú, Colombia y Honduras. El barco, que aún está navegando con rumbo sur, tiene 894 pies (272 metros) de eslora y cuenta con 12 quirófanos, un tomógrafo computarizado y máquinas de rayos X. La misión durará 11 semanas, tratará a unos 750 pacientes por día y realizará hasta 20 cirugías diarias a bordo. En la primera etapa de esta misión del Comfort, participan cinco voluntarios de Cascos Blancos.

Vale destacar que Cascos Blancos es una iniciativa de ayuda humanitaria creada por la Argentina, que depen del del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y avalada por la ONU y la OEA.

Los cinco argentinos abordo son: una médica pediatra, una odontóloga, un odontólogo, una psicóloga y una enfermera. Todos ellos trabajarán integrados al equipo multidisciplinario de los Estados Unidos.

El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.

El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.
Los voluntarios de Cascos Blancos y el Embajador Alejandro Daneri, antes de zarpar, en Virginia, Estados Unidos. Foto: Cancillería Argentina.

Los voluntarios de Cascos Blancos y el Embajador Alejandro Daneri, antes de zarpar, en Virginia, Estados Unidos. Foto: Cancillería Argentina.

“Los Cascos Blancos están formados por voluntarios civiles”, explica el Embajador Alejandro Daneri, presidente de Cascos Blancos (una organización netamente argentina), que estuvo en Norfolk cuando la nave zarpó. “Somos una red de redes entre las que hay agencias nacionales, internacionales, organizaciones públicas y privadas, universidades, clubes y más”. Sus acuerdos con entidades van desde la ONU hasta la UBA, por ejemplo.

Gracias a los @CascosBlancos de Argentina que serán parte de la misión humanitaria de EEUU que brindará asistencia sanitaria a migrantes de #Venezuela https://t.co/5AGpNzWTcY

— EmbajadaEEUUArg (@EmbajadaEEUUarg) 11 de octubre de 2018

En la última década, el USNS Comfort ha visitado 18 países en el Caribe, América Central y América del Sur, dando tratamiento médico (con más de 6.000 cirugías) a casi 390.000 personas. El barco puede recibir 200 nuevos pacientes al día, tiene la misma capacidad operativa de un hospital y en esta nueva misión busca aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios de los países que reciben el flujo de los migrantes venezolanos.

Las estimaciones indican que entre 1 millón y 5 millones de personas han emigrado de Venezuela en los últimos dos años, lo que representa entre el 3% y el 16% de la población de ese país. El gobierno colombiano indicó que unos 400.000 venezolanos regularizaron su situación en Colombia, donde la cifra de atención de urgencias viene creciendo desde 2015.

Los voluntarios de Cascos Blancos en Cúcuta, en el puesto argentino de asistencia para migrantes en la frontera entre Colombia y Venezuela.

Los voluntarios de Cascos Blancos en Cúcuta, en el puesto argentino de asistencia para migrantes en la frontera entre Colombia y Venezuela.

En total, la Argentina enviará a la misión del USNS Comfort a 18 voluntarios, repartidos en cinco grupos. Como ellos, todos los miembros de los Cascos Blancos desarrollan sus actividades a través de la cooperación, la solidaridad y la participación comunitaria.

“Es un organismo enteramente civil, que actúa a solicitud de un Estado afectado o en el marco de un llamamiento internacional bajo los principios de imparcialidad, neutralidad, independencia y humanitarismo”, sostiene Daneri. Los Cascos Blancos ya han participado, desde 1994, en más de 420 misiones a lo largo de 81 países, en los cinco continentes: principalmente en África, Asia, Sudamérica y el Caribe.

En los últimos dos años, por ejemplo, dieron apoyo (en coordinación con ACNUR) a los refugiados sirios en el campamento Jarahiye, en la zona de Bekaa occidental, a 55 kilómetros de Beirut y prestaron asistencia médica (en coordinación con la ONU) en Haití luego del huracán Matthew. En junio de este año, los Cascos Blancos instalaron una unidad sanitaria en la ciudad colombiana de Cúcuta, justo en el paso de frontera con Venezuela, que asistió a más de 3.000 migrantes venezolanos.

“Los Cascos Blancos, siendo líderes en la región, actuamos en la asistencia humanitaria, la gestión integral del riesgo, la resiliencia y la rehabilitación y reconstrucción”, resalta Daneri. Y conluye: “Por eso nos embarcamos en esta nueva misión”.

Sociedad | 15 de octubre de 2018

Cómo superan por amor las diferencias culturales los venezolanos y los argentinos

Las relaciones de pareja abren un nuevo capítulo en la migración venezolana a la Argentina: un encuentro de idiosincrasias que puede influir en nuestros comportamientos

Cuando Andrea –una venezolana– se bajó del colectivo en la parada de la Avenida Nueve de Julio, Matías –un argentino que iba sentado un poco más atrás– también se paró y la siguió. Él no había podido dejar de mirarla desde que ella se había subido. Así que la alcanzó y la tomó del brazo, y cuando Andrea se aterró, él tuvo que pedirle perdón y explicarle que no quería atacarla. “Pará, pará, no te asustes”, le dijo, “es que sos re linda, ¿no me das tu número?”. Gilberto –un tatuador venezolano– y Lucía –una argentina que pinta y hace bordados– se likeaban fotos en Instagram antes de chatear y de tomar la decisión de verse. Ella, que estudiaba en Córdoba, viajó hasta Buenos Aires para conocerlo. Ahora viven juntos. Carmen –una venezolana que trabaja en un call-center y estudia Psicología– conoció a Maximiliano –un argentino que atiende en un negocio familiar de repuestos de autos– en la red social Badoo. En Venezuela ella nunca había usado una app de encuentros. Elan –un venezolano– esperó a que Analía –una argentina– se quedara dormida para irse de su casa. Quería evitar una discusión luego de una noche de mal sexo. Mariano –un argentino– trabajaba como administrativo en el mismo sanatorio en el que Yaritza –una doctora venezolana– atendía pacientes. Primero fueron buenos amigos. Ahora, novios. Se van a casar en marzo de 2019.

Todos ellos, y muchos más, son los protagonistas de un nuevo capítulo de la migración venezolana a la Argentina: las relaciones de pareja que van surgiendo con mayor o menor formalidad. Una ola expansiva cultural, un encuentro de idiosincrasias que, a la larga, generará una mixtura en nuestros comportamientos.

Mariano y Yaritza se conocieron en el trabajo y se van a casar.
Mariano y Yaritza se conocieron en el trabajo y se van a casar.

En febrero de este año, la Dirección Nacional de Migraciones otorgó radicaciones temporarias y permanentes a unos 4.000 venezolanos. Esto significa un 53% más que en febrero de 2017, cuando el número fue de 2.600. En nuestro país, unos 44.000 venezolanos recibieron radicaciones temporarias y permanentes entre 2016 y 2017, y la comunidad venezolana, que hace tres años no era demasiado numerosa en el país, hoy es la tercera más grande, luego de la paraguaya y la boliviana. Según la Asociación de Venezolanos en la República Argentina (ASOVEN), cerca de 70.000 venezolanos viven hoy en la Argentina y alrededor del 70% son profesionales jóvenes que trabajan en el área de servicios.

Carmen y Maximiliano: se conocieron por Badoo.
Carmen y Maximiliano: se conocieron por Badoo.

“Culturalmente, argentinos y venezolanos pueden verse muy similares, pero hay algunas diferencias”, dice Sergio Yepez, un psicólogo venezolano que trabaja con parejas en Buenos Aires y que está al frente de la Asociación Mutual Argentino Venezolana. “La mujer venezolana que llega a la Argentina, en su condición de mujer migrante, busca un compañero, alguien que la acompañe, la proteja y comparta su felicidad. La mujer argentina, en cambio, toma un compañero de juego que luego podrá convertirse en un socio, incluso en lo económico: las salidas se pagan a medias”. Los hombres también pueden comportarse diferente: “El venezolano tiende a ser más galante y siente una responsabilidad por la mujer. Es lógico que pague las salidas. El argentino puede ser más seco y directo”.

Hace un año y seis meses, cuando llegó sola y con 22 años a Buenos Aires, Carmen consiguió un trabajo para pagar las cuentas. Estaba muy enfocada en su objetivo: terminar la carrera de Psicología. La vida social quedaba en un segundo plano, pero sus amigas, desde Venezuela, le insistieron en que usara una app para conocer a alguien. Los viernes a la noche se quedaba estudiando y extrañaba a los suyos. “Quítate los prejuicios”, le dijeron ellas desde allá.

Carmen empezó a hablar con Maximiliano en Badoo; luego pasaron a Instagram. Chatearon durante tres semanas y para la primera cita ella eligió ir a Plaza Serrano, un lugar bien concurrido, porque temía ser víctima de una red de trata. “No tenía ninguna referencia, no lo podía relacionar a él con un colegio ni con una universidad, ni con nada porque yo no soy de aquí”, dice. “Por eso fui con un poco de resistencia. Pero después de buscar lugar en dos bares y de quedarnos al final en el tercero, me sentí cómoda con él, bastante cómoda”.

Gilberto y Lucía, un venezolano y una argentina, ahora viven juntos.
Gilberto y Lucía, un venezolano y una argentina, ahora viven juntos.

Los primeros encuentros de parejas argentino-venezolanas se dieron en Venezuela en las décadas de 1960 y 1970. El país vivía un auge económico impulsado por la industria petrolera: el producto bruto interno por habitante se multiplicaba 2,5 veces, la inflación era baja y la democracia era sólida. Muchos gerentes de las corporaciones transnacionales afincadas en Venezuela habían llegado desde la Argentina, al igual que una estampida de exiliados políticos.

La segunda ola de parejas, que está ocurriendo ahora mismo en la Argentina, no tiene una combinación clara. Hay hombres argentinos con mujeres venezolanas, hay mujeres argentinas con hombres venezolanos, hay hombres argentinos con venezolanos y hay mujeres argentinas con mujeres venezolanas.

Catherine Fulop y Osvaldo Sabatini, el dúo más famoso de esta especie, se casaron en 1998 y son padres de dos hijas. Se conocieron en un estudio de televisión. “No podíamos dejar de hablarnos o vernos”, dijo ella. “Yo sabía que algo importante me iba a pasar con ese hombre”.

“El color del Caribe es más dulce: el ‘mi amor’ y el ‘te quiero’ aparecen de parte de los venezolanos más pronto”, dice el psicólogo Sergio Yepez. En Venezuela, una mujer “cuaima” es una mujer que se impone en la relación, muy dada, cariñosa pero también celosa. “Los hombres y las mujeres venezolanas se enredan con el histeriqueo argentino: no lo entienden”, sigue Yepez. “El cortejo es diferente. Incluso el baile es distinto: en Venezuela, el baile es entretenimiento, no es sólo la antesala a la relación sexual. Para una venezolana, el perreo no es más que un paso de baile”.

Caracas Bar, en Palermo, es el principal punto de reunión nocturna de la comunidad venezolana en Buenos Aires.
Caracas Bar, en Palermo, es el principal punto de reunión nocturna de la comunidad venezolana en Buenos Aires.

Se ve cómo bailan un hombre y una mujer, ambos venezolanos, en una noche en Caracas Bar, el punto de reunión nocturna de la comunidad: se mueven al ritmo de un track de Nacho (la estrella de reggaetón criada en Maracaibo), bajan, llegan a estar casi en cuclillas. Y esto es un bar, ni siquiera es una discoteca. “Con un argentino todo es más ‘in your face’”, dice Félix Ovalles, el gerente del bar. “Pero cuando la distancia cultural se supera, viene lo lindo, viene la pregunta del primer desayuno juntos: ¿arepas o medialunas?”.

Andrea, que al final le dio su teléfono a Matías cuando éste la persiguió bajando del colectivo, piensa que a los hombres argentinos no les gusta comprometerse demasiado, sino vivir el momento y ya. “Van por lo que quieren”, dice.

Fue en agosto. Él tenía 33 años; ella, 30. Los dos acababan de separarse. Matías le chateó un poco después de pedirle su número y tuvieron una cita en una cervecería de Avellaneda, que no fue muy distinta a una cita en Caracas y que incluyó un primer beso. A ella, él le pareció “súper guapo y simpático”. Unos días después, Matías le propuso pasar un fin de semana en Villa Gesell. “La facilidad para hablar, para comunicarse, para expresarse sin barreras”, dice Andrea, “todo es muy distinto”. Ahora ella está en Barcelona. Fue a visitar a su hija, una niña de 10 años que vive allá con su padre. No sabe cuándo vovlerá a la Argentina. “Si hubiese conocido antes a Matías, con más tiempo, seguro que me enganchaba”, piensa ella.

Cultura | 12 de octubre de 2018

Cirque du Soleil creará un espectáculo sobre Messi

Lio Messi tendrá su propio espectáculo del Cirque du Soleil. Se estrenará el 10 de octubre en Barcelona y luego hará un tour mundial en 2020. Según el comunicado oficial de prensa, “se inspirará en el increíble talento y los logros de esta leyenda del fútbol, que encarna el espíritu y los valores únicos de su deporte”.

“Me parece increíble y a la vez una locura que el Cirque du Soleil cree un espectáculo basado en mi vida, mi pasión, mi deporte”, dijo Messi. “Cirque du Soleil es uno de los shows favoritos de nuestra familia”.

El Cirque du Soleil viene de reestrenar “Séptimo día”, su homenaje a Soda Stereo, en el Luna Park. La compañía parece vivir la vida trashumante de un circo clásico, pero en realidad es el circo más convocante del planeta y tiene ahora 20 tours en unas 120 ciudades. A lo largo de un año, presenta más de 6.000 funciones frente a 9 millones de espectadores. También hubo espectáculos de homenaje a a los Beatles, Elvis Presley y Michael Jackson.

“Estamos encantados de trabajar con semejante leyenda viva”, dijo Jonathan Tétrault, presidente y director de operaciones del Cirque du Soleil. “Estamos convencidos de que dar vida al legado de Messi en el escenario emocionará a las audiencias y hablará con todos los fanáticos del fútbol. Tenemos la oportunidad de trascender el deporte y presentarlo de una forma totalmente nueva para inspirar al mundo”.

messi cirque

El show está producido en conjunto con PopArt Music y Sony Music. “Es un orgullo para PopArt Music participar en este proyecto junto con el Cirque du Soleil y Leo Messi”, dijo Sergio Lavié, cofundador de PopArt Music. “Además estoy seguro que este show batirá todos los récords, de igual manera que Messi lo hace en el fútbol”.

Sociedad | 11 de octubre de 2018

Se aprobó una modificación a ley de donación de alimentos

Qué pasó. Ayer el Congreso modificó la ley 25.989, conocida como Ley Donal, cuyo objetivo es incentivar las donaciones de alimentos y contribuir a satisfacer las necesidades de las poblaciones más vulnerables. Luego de que el proyecto fuera aprobado en la cámara de Diputados en julio, ahora la cámara de Senadores lo confirmó: la modificación consiste en la reincorporación a esta ley de su artículo 9, un artículo que en la versión original del texto (del año 2004) establecía que, en caso de haberse entregado los alimentos en buena fe, cumpliendo con las exigencias bromatológicas, el donante quedaba liberado de responsabilidad por los daños y perjuicios que pudieran producirse (salvo que se tratase de hechos u omisiones dolosas).

Qué puede pasar. Con esta modificación, la Red Argentina de Bancos de Alimentos (una organización que logró el consenso de la industria y de los Ministerios de Agroindustria y Desarrollo Social de la Nación para que el tema se tratara en el Congreso) evalúa que se podría pasar de rescatar 9 millones de toneladas de alimentos a 30 millones de toneladas; aumentar de 2.100 a 5.000 el número de organizaciones comunitarias que reciban las donaciones; y extender las personas beneficiarias de 300.000 a 800.000.

¡Con mucha alegría y orgullo les contamos que se acaba de APROBAR LA #LEYDONAL!
Significa: + donaciones – menos desperdicios + alimentos para los que + necesitan. Los Bancos de Alimentos celebramos juntos esta gran noticia en el Mes de la Alimentación. GRACIAS a todos x el apoyo! pic.twitter.com/K2CUJp4Wby

— RedBancosdeAlimentos (@RedBdeA) 11 de octubre de 2018

En 2017, los bancos de alimentos argentinos rescataron el equivalente a 28 millones de platos servidos. Pero según un estudio del Ministerio de Agroindustria, de 2015, en Argentina se pierde cerca del 45% de la producción frutihortícola en la cadena de producción y aproximadamente el 12,5% de la producción total de alimentos. “Tenemos que entender cómo prevenir y evitar que la comida se siga desperdiciando”, sostiene Natascha Hinsch, la directora ejecutiva de la Red Argentina de Bancos de Alimentos.

Sociedad | 9 de octubre de 2018

Los Bancos de Alimentos funcionan en nueve provincias argentinas.

Los senadores discutirán la modificación de la ley de donación de alimentos

Mañana, la Cámara de Senadores tratará la reforma a la ley 25.989, conocida como Ley Donal, cuyo objetivo es incentivar las donaciones de alimentos y contribuir a satisfacer las necesidades de las poblaciones más vulnerables. Los senadores votarán acerca de la reincorporación a esta ley de su artículo 9, un artículo que en la versión original del texto (del año 2004) establecía que, en caso de haberse entregado los alimentos en buena fe, cumpliendo con las exigencias bromatológicas, el donante quedaba liberado de responsabilidad por los daños y perjuicios que pudieran producirse (salvo que se tratase de hechos u omisiones dolosas). Así, es posible que mañana la nueva Ley Donal quede a la espera de la promulgación del Poder Ejecutivo.

La norma original se sancionó en el año 2004 y establece quiénes pueden donar, qué productos y cómo, pero el artículo 9 de su primer proyecto fue vetado en ese momento. Ahora, luego de 14 años, se tratará de nuevo en la Cámara de Senadores (a principios de julio, la Cámara de Diputados se pronunció a favor de la reincorporación de este artículo con 145 votos afirmativos, 48 negativos y dos abstenciones).

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“Esperamos que con la reincorporación del artículo 9, las empresas se animen a donar más”, dice Natascha Hinsch, la directora ejecutiva de la Red Argentina de Bancos de Alimentos (REDBdA), una organización que logró el consenso de la industria y de los Ministerios de Agroindustria y Desarrollo Social de la Nación para que el tema se tratara en el Congreso. “Con el resguardo del artículo 9, podríamos presentarle el modelo a empresas nuevas de un modo distinto”.

En 2017, los bancos de alimentos argentinos rescataron el equivalente a 28 millones de platos servidos. Pero la Red Argentina de Bancos de Alimentos evalúa que si se reforma la ley, en los próximos años se podría pasar de rescatar 9 millones de toneladas de alimentos a 30 millones de toneladas; aumentar de 2.100 a 5.000 el número de organizaciones comunitarias que reciban las donaciones; y extender las personas beneficiarias de 300.000 a 800.000.

“Hay empresas que no donan alimentos a causa de la ausencia de aquel artículo 9”, dice Hinsch. “Muchas confían en nosotros, pero así y todo hay otras que prefieren no entregar sus productos. La industria sigue presentando temores. Nosotros queremos allanar el camino”.

Según un estudio del Ministerio de Agroindustria, de 2015, en Argentina se pierde cerca del 45% de la producción frutihortícola en la cadena de producción y aproximadamente el 12,5% de la producción total de alimentos. “Tenemos que entender cómo prevenir y evitar que la comida se siga desperdiciando”, dice Hinsch.

Hay distintas formas de colaborar con la Red de Bancos de Alimentos


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Tecnología | 9 de octubre de 2018

Cómo es el modelo de innovación y start-ups en Israel

“Nosotros no contamos con recursos naturales como el agua, la tierra y el petróleo, y es por eso que decidimos invertir en la capacidad humana en innovación y los seguiremos haciendo por los próximos 70 años”. Así explicó el embajador de Israel en Argentina, Ilan Sztulman, la razón por la cual su país es el tercero entre los más innovadores del mundo (según la edición 2017 del Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, y luego de Suiza y de Estados Unidos). Lo hizo el jueves pasado, cuando participó de una charla pública con el CEO de WeWork LATAM, Pato Fuks, en el piso 24 de la Torre Bellini de WeWork, en el centro de la ciudad de Buenos Aires.

Israel tiene 1 start-up por cada 1.844 habitantes. El modelo de negocios es múltiple: hay un programa que promueve la enseñanza tecnología en las  escuelas y también un sistema a través del cual cualquier ciudadano puede presentar sus proyectos de innovación, tecnología y sociedad para obtener financiación del Estado. La Autoridad de la Innovación, el organismo a cargo (que responde directamente al Primer Ministro), no demora más de dos semanas en responder y, si el proyecto es aprobado, además de obtener el 50% del financiamiento, recibe un lugar para trabajar y un tutor que ayudará en el desarrollo.

Ilan Sztulman, el embajador de Israel en Argentina, en el piso 24.

Ilan Sztulman, el embajador de Israel en Argentina, en el piso 24.

El embajador Sztulman mencionó los ejemplos de Waze y MobilEye, los dos nuevos desarrollos estrella del mismo país que ya había dado al mundo ICQ, Wix.com, Easy-Taxi, los procesadores Pentium y Celeron, y el USB.

“Nuestro objetivo es fomentar la creatividad y hacer que la gente quiera probar hacer cosas nuevas”, dijo el embajador Sztulman. “Si el proyecto funciona,  la empresa crece y luego se devuelve el dinero prestado. Si no funciona, no hay problema. Nosotros no tenemos límite. Es más, incentivamos a que pueden volver a intentarlo tantas veces como quieran porque creemos que ante el error se desarrollan mejores ideas. Se puede fallar y volver a intentar: creemos que el camino es más interesante que la meta”.

“No sabía que te fondean y que si fallás, podés ir de nuevo”, dijo a su turno el CEO Fuks. “Ustedes le hacen fácil la vida al que quiere emprender”. El embajador Sztulman le respondió: “Y ustedes pueden hacerlo con nosotros: como somos pocos, apenas 7 millones, firmamos acuerdos con otros países para exportar nuestro modelo. Y con Argentina ya lo hicimos. Los emprendedores argentinos pueden contactarnos en nuestra embajada. Creemos que el conocimiento tiene que ser internacional”.

Si querés emprender y te interesa recibir más información, contactate con la Embajada de Israel en Argentina.

Sociedad | 28 de septiembre de 2018

Barcelona: el problema de ser uno de los destinos más visitados de Europa

Una manifestación recorrió ayer algunos de los principales puntos de la ciudad de Barcelona portando un féretro, en una representación de un imaginario cortejo fúnebre del “turismo masivo”. Decenas de personas caminaron con el ataúd (decorado con fotos de hoteles, de Airbnb y de cruceros) desde la Plaza de Catalunya hasta la Plaza de Sant Jaume, y allí hicieron un falso entierro. Ayer fue el día Mundial del Turismo y en Barcelona, una ciudad de 1,6 millones de habitantes que cada año recibe a más de 30 millones de turistas (y que ya es la quinta más visitada de Europa, luego de Estambul, Londres, París y Roma), la fecha no pasó desapercibida.

“Hay toda una serie de conflictos generados por la explotación turística de la ciudad y de los barrios y en realidad, todos confluyen en lo mismo: la exclusión de los vecinos y la mercantilización de la ciudad”, dice Daniel Pardo, miembro de la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible, que lucha contra la “turistificación” que comenzó en 1992 con los Juegos Olímpicos.

La Asamblea organizó el cortejo fúnebre, que llevó en primera fila un letrero que decía: “Contra el turismo de masas, decrecimiento turístico”. En el discurso del entierro, uno de sus portavoces dijo: “El turismo es una industria extractiva y de las más contaminantes”.

“La expulsión directa de los vecinos se da con el desplazamiento del parque de vivienda a usos de alojamiento turístico”, sigue ahora Daniel Pardo, en un bar de la zona del Borne, un antiguo barrio obrero devenido en uno de los más cotizados de la ciudad. “Y también con la transformación del tejido comercial: el comercio de uso cotidiano es desplazado por negocios y servicios turísticos que a los vecinos nos resultan inútiles. En el medio hay un tejido mixto, como por ejemplo de bares, pero los que están enfocados hacia el turismo tienen unos precios que resultan inasumibles, con lo cual también somos expulsados de esos lugares y tenemos que ir a buscarlos más lejos, lo cual dificulta la vida cotidiana”.

Daniel Pardo, en una calle del Borne, en septiembre. Foto: JS

Daniel Pardo, en una calle del Borne, en septiembre. Foto: JS

¿Cuáles son los barrios más afectados?
Toda la Ciutat Vella (Ciudad Vieja): la Barceloneta, la Rivera, el Gótico y el Raval. También hay fuertes impactos en el Poble Sec y en Sant Antoni. Y afecta ya a una corona grande: Gràcia, el Eixample, Poblenou, Sagrada Familia. Lo que hace diez años era Ciudad Vieja e inmediaciones, hoy ha hecho una expansión que deja pocas periferias fuera.

¿Qué consecuencias tiene la relación entre el sector turístico y el sector inmobiliario?
El sector turístico y el sector inmobiliario están íntimamente ligados. Eso pone a los residentes a competir, por las viviendas, con unas capacidades adquisitivas internacionales que no tienen nada que ver con los salaries locales. Todo eso redunda en la no renovación de contratos de alquiler para los vecinos. Hay que decir que también hay estudios en los cuales se estudia la exclusión por los pisos turísticos y hoteles, y posteriormente las afectaciones más directas. Existe la convicción de que ésta es una cuestión de salud pública, en tanto y en cuanto acaba creando problemas de nervios y de salud mental a la gente; especialmente a colectivos sensibles como la gente mayor o las criaturas.

Flyer web del cortejo fúnebre por el turismo masivo, organizado por la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible.

Flyer web del cortejo fúnebre por el turismo masivo, organizado por la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible.

La industria turística dice que los ingresos del turismo son vitales para la ciudad.
Es cierto, la industria turística provee cada vez más de puestos de trabajo directos e indirectos a la ciudad, pero no hay que engañarse, no son puestos que llegan de la nada. La economía turística está ocupando la economía de la ciudad y esos trabajos pasan a ser de un sector que tiene algunas de las peores condiciones laborales. El salario medio en el sector del turismo es aproximadamente la mitad del salario medio en la ciudad. Está, además del desplazamiento de las viviendas de los vecinos, el hecho de que el turismo va acompañado por un monocultivo de ocio nocturno, lo cual especializa la economía y además tiene repercusiones serias en el descanso nocturno de los vecinos. Se está excluyendo a la gente.

¿Qué es el turismo sostenible?
Es un turismo compatible con una ciudad sostenible, compatible con la vida propia de la ciudad como ecosistema. Ahora mismo, la industria del turismo es extractiva. No es una convivencia justa: básicamente, está erosionando a las comunidades en los barrios de Barcelona y eso no es sostenible.

Los miembros de la Asamblea, en una reunión en el Ayuntamiento de Barcelona.

Flyer web del cortejo fúnebre por el turismo masivo, organizado por la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible.

¿Cómo tendría que ser el turismo en Barcelona?
No lo sabemos porque esto ha crecido demasiado: no sabemos en qué momento se sobrepasó el límite. Lo que nosotros tenemos como propuesta firme es un camino de decrecimiento turístico. Se está imponiendo un sector que no es justo con la ciudad porque muchísimo dinero no se redistribuye nada bien y además provoca una serie de impactos que a nivel de derechos sociales es bestial. Toda economía que se implante en un lugar debería aspirar a mejorar la vida de su población. Hay una forma de enfocarlo que es muy clara: la industria turística produce unos beneficios terribles, pero eso es mentira. Es decir, en la práctica es así, pero es una mentira porque hay un montón de gastos extras que están externalizados al sector público. Empezando por la promoción: hay mucha promoción pública del sector turístico. Toda esta afluencia turística provoca una serie de gastos a nivel del nivel de seguridad, mantenimiento y rehabilitación urbana de la ciudad. Todo eso sale de nuestros impuestos y el medio de transporte utilizado en la ciudad los turistas es la red pública de transportes, subvencionaba por igual para todo el mundo. Hay una población que está pagando los impuestos y que viene a abaratar los costos que tiene la industria turística. Si tuviéramos un marco de legislación laboral razonable que exigiera que el sector turístico pagase los salarios como los tiene que pagar, no sería negocio y al día de hoy quién está detrás del sector turístico a nivel mayor son los fondos de inversión que les da igual adónde ir porque lo que buscan es la máxima rentabilidad.

¿Cómo es el plan que lograron ustedes con el Ayuntamiento de Barcelona con respecto a los pisos de alquiler (especialmente, a los de AirBnB)?
Uno de los proyectos estrella del Ayuntamiento fue lo que se llamó el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos, que pretendía estudiar la ciudad en cuanto a presencia y densidad de alojamientos turísticos; y en base a diferentes niveles de saturación, establecer normativas. Para eso hubo un proceso en el cual nosotros, como Asamblea, participamos activamente. El Ayuntamiento defendía que había zonas en las que había que permitir la existencia de nuevos pisos, que es lo que acabó pasando. El plan que se aprobó quedó lejos de lo que queríamos: nosotros pensamos que no puede haber nuevos pisos turísticos en ningún sitio de la ciudad.

Turistas en Barcelona, en septiembre. Foto: JS

Turistas en Barcelona, en septiembre. Foto: JS

¿En Barcelona hay más regulaciones para AirBnB?
La regulación del AirBnB entra en la regulación de apartamentos turísticos. Desde la moratoria de 2015 no hay nuevas licencias de pisos turísticos en muchas zonas de Barcelona y en el distrito Centro no las hay desde 2005. Eso no quiere decir que no haya más pisos turísticos: hay muchísimos más, pero son todos ilegales. La capacidad de inspectores es limitada y la capacidad sancionadora también. Si los vecinos del edificio quieren que un departamento ya no sea para AirBnB, tienen que hacer un acuerdo general un trámite para cambiar los estatutos de la comunidad. Desde el movimiento vecinal se pide que sea al revés: que por defecto no se pueda abrir un nuevo piso para AirBnB y que, si se consigue el acuerdo en el edificio, se pueda.

Pero… ¿Barcelona podría prescindir del dinero que llega con el turismo?
Las preguntas son: ¿La ciudad podría prescindir de sus habitantes? ¿Qué es más importante? ¿La actividad económica o los habitantes? ¿El beneficio o los derechos? Nuestra propuesta no es tan ingenua como para decir: “No, fuera el turismo”. Si eso ocurre de la noche al día se provocaría una crisis bestial. Lo que estamos promoviendo es una transición. Y de hecho hablamos de la necesidad de fomentar otras economías que vengan a ocupar ese mismo lugar. Hay que pensarlo en términos de reconversión industrial. No es fácil, no tenemos una respuesta mágica. Creemos que es un debate en términos de soberanía económica, de que la ciudad pueda decidir a qué quiere dedicar sus esfuerzos económicos. Pero el decrecimiento turístico va a llegar antes o después. Puede ser accidental y salvaje o puede ser consensuado y trabajado, seguro que duro, pero pensado.

Salud | 26 de septiembre de 2018

“En trasplante de órganos, lo más importante es detectar al donante”

Cada noche, tres aviones sobrevuelan los cielos de España llevando órganos en pequeñas heladeras. La actividad de donación y trasplantes en este país es intensa y apresurada: España es el líder mundial, con un índice de 47 donantes de órganos por millón de personas (hay unos 5.000 trasplantes anuales; o sea, 13 por día) y este número crece desde hace 25 años. Es casi cinco veces superior al registro argentino, donde hay 10 donantes por millón de personas. “Todo está muy coordinado”, dice Jaume Tort, el director de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT).

“Normalmente, los procesos de traslado de órganos ocurren de tarde y de noche. Por la mañana se detecta a los enfermos. Si fallecen, se habla con la familia y se consiguen las autorizaciones. O con el juez, si hiciera falta. Luego se mandan los datos del donante y se cuadran en la lista de espera a ver cuál es el receptor. Si hay que viajar a buscar el órgano, una ambulancia recoge a un equipo de médicos y lo lleva al aeropuerto. Otra ambulancia espera en el aeropuerto de destino y los lleva directo al hospital y al quirófano. El mismo equipo médico del trasplante hace la extracción del órgano y regresa a toda velocidad”.

La Organización Catalana de Trasplantes funciona en un edificio grande y silencioso, de pasillos amplios, en el Poblenou, cerca del puerto de Barcelona. Esta región, donde en 1965 se realizó el primer trasplante de riñón de España, es récord del país: en 2017 se hicieron 1.106 trasplantes, un 5,7% más que el año anterior. Cataluña es el sitio en el que se hacen más trasplantes en el mundo.

“Hay pacientes que están en fase muy crítica y para ordenarnos usamos criterios clínicos objetivables”, dice Tort. “La prioridad es del enfermo que está peor y luego, su localización; como más cerca esté alguien, menos tiempo perderemos en el proceso. Para un trasplante de riñón hay doce horas. Pero para pulmón y corazón, cuatro horas. La literatura científica habla de hasta ocho horas, pero según la experiencia de nuestros equipos no es más de cuatro”.

Crédito: OCATT

Crédito: OCATT

¿Por qué Cataluña es la región récord?
Cataluña destaca más en trasplante que en donación porque aquí hacemos mucho trasplante de donante vivo: entre el 40 y el 45% de trasplante con donante vivo de riñón y de hígado de España se hace en Cataluña. Por lo demás, tenemos el mismo modelo que el resto del país.

¿Cómo hace España para tener un modelo tan eficaz?
Hay varios elementos que explican por qué estamos en esta posición de liderazgo desde hace tantos años. Primero, la sociedad es solidaria. Pero, según algún estudio que se hizo, no lo somos más que muchos otros países. La clave del modelo español es el sistema organizativo que hay alrededor de la donación, más que del trasplante. El sistema se basa en tres niveles de coordinación: uno, a nivel del Estado; otro a nivel regional; y luego, y ésta es la clave real, a nivel hospitalario. La clave es la figura del coordinador hospitalario de trasplantes. Cada hospital tiene uno. En un inicio era un nefrólogo, porque se hacían más trasplantes de riñón, pero ahora es un intensivista, un médicos especialista en unidades de cuidados intensivos, o un anestesista, porque hay muchos de ellos en las unidades de enfermos críticos.

¿Qué hace exactamente el coordinador hospitalario de trasplantes?
Detecta al donante. Si nadie busca o se entera de que una persona va a fallecer en poco tiempo, no vas a tener donantes. Alguien tiene que estar mirando eso cada día, y no sólo viendo a los enfermos que están en la fase final, sino también viendo las defunciones que se producen en el hospital. El medico famoso que sale en la televisión es el cirujano que hace el trasplante, pero este señor es famoso gracias a un compañero suyo que nunca es famoso, pero que ha detectado al donante y ha hablado con la familia.

¿El hospital es el territorio clave?
Sí. El paciente donante tiene que estar en la unidad de cuidados intensivos porque cuando se certifica la muerte cerebral, los órganos tienen que seguir trabajando; si no, no funcionarán.

¿Y si alguien fallece en la calle no puede ser donante?
Es más difícil. Lo tienes que remontar. Te da pocos minutos: cinco, diez, quince. Cada persona es distinta, cada parada cardíaca es distinta. ¿Personas en la calle que hagan una parada cardíaca? Se habla de diez minutos sin reanimar. Pero esto es muy poco frecuente. Un donante habitual en países como el nuestro es alguien de edad que fallece en el hospital. Además, ahora hay mucha menos accidentabilidad en las carreteras. Un efecto secundario de los pocos accidentes de tráfico es que no hay donantes jóvenes. Los donantes por accidente de tráfico, en nuestro caso, no llegan a ser el 5%.

Crédito: OCATT.

Crédito: OCATT.

En la Argentina, la Ley Justina, sancionada recientemente, indica que todo el mundo es donante, salvo quien diga lo contrario. ¿En España es igual?
España tiene un sistema de opting out; o sea, de consentimiento presunto. Esto quiere decir que todos somos donantes por ley. Pero, de hecho, no lo aplicamos en un sentido estricto. ¿Qué hacemos? Siempre, siempre, siempre hablamos con la familia. La familia tiene la última palabra. Si la familia dice que no, es no.

¿Por qué lo hacen así, si la ley no lo indica?
Porque ¿cómo sabemos cuál era la opinión de un donante? Pues a través de sus familiars. No tenemos un registro en España de quienes han dicho que no. Los que no lo quieren se lo dejan dicho a la familia o lo dejan escrito en sus “voluntades anticipadas”. En definitiva, en España finalmente está todo en manos de la opinión de tus propios.

¿Cómo hizo España para comenzar a ser tan eficaz hace 25 años?
Había una tradicion médica muy potente, especialmente aquí, donde se hicieron los primeros trasplantes. El modelo de coordinación se creó en Barcelona antes que en España, un poco con la necesidad de ordenar el trabajo que se hacía.

Crédito: Wikimedia.

Crédito: Wikimedia.

¿En qué puede seguir mejorando el sistema?
Nuestro gran objetivo es contener la lista de espera. El año pasado hicimos 160 trasplantes de hígado y tenemos 119 personas en la lista: parece un asunto solucionado, pero no lo es porque el tema es que el donante y el receptor sean compatibles.

Y ahora, ¿siempre hay en marcha campañas de concientización sobre el tema?
¿Campañas como tales? No hacemos. Por suerte, no nos hacen mucha falta porque tenemos una tasa de donación muy alta. Pero sí hay un trabajo en determinados entornos; por ejemplo, en los medios de comunicación, donde intentamos ser muy transparente. También trabajamos en las escuelas y en los institutos. Trabajaríamos más, pero no tenemos recursos. Aunque el sistema no ha puesto nunca un reparo económico ante un trasplante.

¿El mayor número de trasplantes ha generado más dilemas éticos?
No, no tenemos en este momento temas éticos. Creo que el sistema está muy, muy consolidado.

Sociedad | 19 de septiembre de 2018

Top Manta, la tienda de ropa con la que los manteros africanos sorprenden a Barcelona

DESDE BARCELONA-. La remera que dice “Black Manters – Barcelona” es un éxito de ventas. Se trata, en realidad, de un juego de palabras entre “Black Panthers” (el nombre de la organización socialista, nacionalista negra y revolucionaria​​ de los Estados Unidos) y “manteros”, el término con el que se conoce a los vendedores ambulantes en todo el mundo hispano. Aquí, en Barcelona, un grupo de manteros africanos abrió hace un año su propia tienda de ropa, donde venden remeras y buzos con quince diseños diferentes, bolsas de tela, zapatillas y muchos libros sobre temas africanos. “Nosotros mismos hacemos todo”, dice Mansour Dgite, detrás del mostrador. “Ésta es la creación de los africanos”.

La tienda es una experiencia única en el mundo, funciona en la calle de En Roig, del barrio del Raval (en la Ciudad Vieja), y se llama Top Manta, lo mismo que la marca de ropa propia. Según el diccionario de la Fundéu (la Fundación del Español Urgente de la agencia EFE), “‘top manta’ es el negocio o el puesto ambulante en el que se venden copias ilegales de discos, películas, camisetas deportivas y muchos otros productos a precios mucho más baratos que los del artículo original”.

Pero las camisetas sobre las que Top Manta estampa sus diseños, que son de la marca Continental Clothing, tienen la etiqueta Fair Wear Foundation (FWF), que asegura las buenas condiciones de los trabajadores textiles; el sello Global Organic Textile Standard (GOTS), que es la norma internacional de procesamiento textil para fibras orgánicas; la etiqueta Fairtrade Cotton, que asegura que la prenda se ha fabricado con algodón de comercio justo certificado y que proviene de productores de comercio justo; y la etiqueta Fair Share, que incluye una pequeña tasa que se añade directamente al salario de los trabajadores textiles.

En el negocio de Top Manta hay remeras, buzos, bolsas de tela, zapatillas y libros. Fotos: JS

En el negocio de Top Manta hay remeras, buzos, bolsas de tela, zapatillas y libros. Fotos: JS

El inicio de Top Manta (bajo la protección del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona) demandó nueve meses de preparación y diseño, y una campaña de crowdfunding en la que, con el lema de “Ropa legal hecha por gente ilegal”, se juntaron más de 67.000 euros para lanzar una asociación registrada oficialmente y arrancar un proyecto de empresa social en el mundo de la moda.

Según esa propuesta de crowdfunding, por cada 100 euros recaudados, 35 se invierten en ropa. De los 65 restantes, 50 son para gastos de la asociación y 15 para el “beneficio colectivo”. Luego de cuatro asambleas, el Sindicato decidió la distribución de los recursos del “beneficio colectivo” en: un Fondo de vivienda, un Fondo legal, un Fondo de salud, un Fondo de educación, una Futura cooperativa, Participación política y Cultura.

Ahora, en un buen día de comercio (cuando, además de la tienda, las prendas de Top Manta se ofrecen en fiestas y reuniones), se venden hasta 300 remeras. Cada una cuesta 15 euros.

Según la propuesta de crowdfunding, por cada 100 euros recaudados, 35 se invierten en ropa. De los 65 restantes, 50 son para gastos de la asociación y 15 para el “beneficio colectivo”.

Según la propuesta de crowdfunding, por cada 100 euros recaudados, 35 se invierten en ropa. De los 65 restantes, 50 son para gastos de la asociación y 15 para el “beneficio colectivo”.

Mansour Dgite tiene un hermano que migró hacia Buenos Aires y una mujer y dos hijos en Dakar, la capital de Senegal. Allí nació él hace 44 años. Hoy viste una remera negra, que también es una creación de Top Manta, en la que se lee: “Fake Sistem. True Clothes” (“Sistema falso. Ropa verdadera”). “Nuestras camisetas viajan: van adonde quieren los que las llevan puestas”, dice Dgite. “Pero la gente que las ha hecho no se puede mover de aquí. Ellos son ilegales, pero hacen algo legal”.

Se calcula que en Barcelona hay entre 400 y 600 manteros (es la ciudad española con más manteros; en Madrid hay entre 150 y 200). Trabajan 12 horas por día para ganar 30 euros. La mayoría son africanos (la organización Espacio del Inmigrante indica que también hay unos 50 paquistaníes y 15 latinoamericanos) y carecen de documentos: su situación es muy precaria. Unos 150 pertenecen al Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Y 15 trabajan en Top Manta.

“Mantero” y “migrante” son palabras asociadas en España, donde hasta fines de julio 20.992 habían llegado a través del Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Ese número era casi idéntico a la totalidad de 2017: 22.108 personas. La tasa de muerte hacia España es de casi 1 de cada 70 migrantes, y este país ya ha superado a Italia y a Grecia como primer destino para quienes cruzan el Mediterráneo.

Mientras tanto, la ministra de Industria, Comercio y Turismo de España, Reyes Maroto, acaba de anunciar en Madrid nuevas medidas para combatir la venta ambulante ilegal y también una campaña de concienciación para consumidores. Según el diario El País, dijo que el “top manta” supone una forma de “competencia desleal” que perjudica a las tiendas y “distorsiona” la imagen de España.

El senegalés Mansour Dgite sostiene el diseño más vendido de Top Manta.

El senegalés Mansour Dgite sostiene el diseño más vendido de Top Manta.

Pero en abril, la marca Top Manta mostró sus diseños (creados con la ayuda del Centro Universitario de Diseño de Barcelona) en un desfile organizado junto a la plataforma digital PlayGround. “Queremos sacar de la calle a las personas que están invisibilizadas pero que tienen un gran potencial”, dijo entonces el director de PlayGround Do, Cristian Palazzi. “Y queremos dejar de vender productos de otras personas y ofrecer los nuestros”, agregó uno de los diseñadores africanos, Lamine Sarr.

“Los migrantes no nacieron manteros”, dice Mansour Dgite. “No queremos ser manteros”. Él mismo tenía su tienda de zapatos y zapatillas en la ciudad de Dakar: vendía Tim Duncan, Nike Gary Payton y otros modelos. “Pero aquí me dicen que no tengo derechos, que soy ilegal. En el mundo somos todos iguales: la gente ilegal en realidad no existe. El mundo no es de los que dicen que uno es ilegal, el mundo es de todos”.

Además de la falta de un trabajo con todos los derechos, los manteros sufren la vigilancia y el hostigamiento de las autoridades. En marzo, la policía persiguió en Madrid, desde Sol hasta Lavapiés, a un mantero que en ese mismo momento sufrió un ataque al corazón y murió. Se llamaba Mame Mbaye, tenía 35 años y había llegado desde Senegal hacía más de diez años. “Un mantero es un chico que viene a buscar su vida, a buscar algo para comer”, dice Dgite, indignado por lo que pasó. “Ellos dicen que son más normales que él, pero al final lo han matado”.

España ha superado a Italia y a Grecia como primer destino para quienes cruzan el Mediterráneo.

España ha superado a Italia y a Grecia como primer destino para quienes cruzan el Mediterráneo.

Sin embargo, aquí en Barcelona el negocio va bien y los encargados de Top Manta sueñan con abrir una tienda en Madrid y otra en Valencia. “Es una cuestión de voluntad”, dice Dgite, orgulloso. “Has dejado a toda tu familia allá, has cruzado el mar, días y días en el mar, has llegado aquí, todo eso…”.

Su viaje hasta Europa, en 2007, duró nueve días, incluyendo dos en el puerto senegalés de Saint Louis, de donde zarpó junto a otros compañeros a través de un mar embravecido. Dgite no cuenta los detalles; simplemente dice: “Me fui porque quería hacer algo, crecer. No había ninguna guerra, pero el sistema… ya sabes… Todavía la colonización pesa sobre África. Es un continente muy rico pero esa riqueza no es para nosotros, sino para otra gente”.

Unos 150 manteros pertenecen al Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Y 15 trabajan en Top Manta.

Unos 150 manteros pertenecen al Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Y 15 trabajan en Top Manta.

Algunos de los que estaban a punto de irse de Senegal con él no conocían nada acerca de España, pero igual compartían entre todos las ideas que tenían para el futuro. “Éramos optimistas”, dice Dgite. “Sabíamos lo que estábamos por hacer. Muchos de los chicos eran pescadores y conocían muy bien el mar. En el barco había comida y no teníamos miedo. Hay que tener cojones para hacer ese viaje: es un viaje muy triste, pero es un desafío para recordar toda la vida”. Dgite sólo volvió a Dakar en 2010; desde 2014 sus papeles no están perfectamente en regla y si saliera de España ya no podría volver a entrar.

Justo entonces, mientras evoca sus antiguos días en casa, dos chicas entran en la tienda. Vienen a buscar unas prendas que compraron en la campaña de crowdfunding. Se toman un rato para revisar los buzos y al final eligen el de “Black Manters”. Dgite, como cualquier vendedor de ropa, le dice a una de ellas que se lo pruebe y que se mire al espejo. “Le queda muy bien”, agrega luego.

Cultura | 5 de septiembre de 2018

La extraordinaria vida nómade de los acróbatas de Séptimo Día

El show de Cirque du Soleil que homenajea a Soda Stereo volvió al Luna Park con 36 acróbatas y artistas llegados de 18 países. Cómo es la vida trashumante del circo más convocante del planeta.

* * *

“Soy la única acróbata en un grupo de saltos tumbling y cada día entreno con cuatro o cinco muchachos haciendo mis rutinas: verdaderamente, ellos se han convertido en mis hermanos”, dice Betsy Zander, una de las artistas del Cirque du Soleil que viene recorriendo toda América con el espectáculo “Séptimo día”. Zander tiene 26 años y estudió en la Escuela de Negocios de la Universidad George Washington, pero desde hace un año y medio todos los días (salvo los lunes) se pone en la piel de Soda, uno de los personajes de esta obra que la compañía canadiense le dedica a Soda Stereo. “Nos hemos convertido en una familia porque el elenco es muy pequeño”, sigue ahora, en un rincón del Luna Park, mientras a su alrededor tres acróbatas rusos saltan varios metros. “Compartimos los camarines y mantenemos una relación con cada cual, mucho más de lo que ocurre en un show de 100 artistas donde la gente apenas se saluda”.

Junto a Betsy Zander viajan otras 81 personas, de las cuales 36 son artistas, saltarines y acróbatas. La compañía parece vivir la vida trashumante de un circo clásico, pero en realidad ésta es apenas una de las veinte, o más, que el Cirque du Soleil, el circo más convocante del planeta, tiene ahora tours por unas 120 ciudades y que, a lo largo de un año, presentan más de 6.000 funciones frente a 9 millones de espectadores. “Séptimo día”, que está narrado en torno a los temas de la banda de Gustavo Cerati, inició sus funciones en Buenos Aires el año pasado y ya pasó por 16 destinos (Los Ángeles, Ciudad de México, Lima y Santiago, entre ellos). Esta semana ha regresado al Luna Park: aquí, donde en su debut hizo 73 funciones y alcanzó un récord histórico, el show se despedirá.

“Si uno viaja por diferentes países con la gente con la que trabaja, se hace amigo y encuentra similitudes en ellos aunque todos seamos de diferentes sitios”, sigue la acróbata Betsy Zander.

Sus compañeros han nacido en 14 países. Los del equipo de banquine (que son una docena de cirqueros que realizan pirámides humanas y secuencias de acrobacias sincronizadas) nacieron en Rusia y en Ucrania, y también hay uno que viene de Kazajistán. El número de “Hombre al agua”, que se realiza en una pecera de 6,3 metros de alto, está a cargo de un especialista hawaiano en apnea y de una ex deportista japonesa que integró el equipo de nado sincronizado de su país. El clown que protagoniza el fragmento de “Sobredosis de TV” es argentino. El personaje de L’Assoifé, un muchacho que al ponerse los auriculares hace que cobre vida el mundo circense de Soda Stereo, está a cargo de Noah Nielsen, un genio del diábolo que se crió en un pueblito canadiense. Los dos médicos que cuidan al staff son de Brasil y de México. También hay franceses, ingleses y españoles. Y una belga y una danesa.

Ésta es la cuarta colaboración creativa del Cirque du Soleil (que nació en Quebec en 1984) con músicos de renombre internacional. Las otras tres fueron con la música de Elvis Presley, los Beatles y Michael Jackson, lo que devuelve a Soda Stereo –quizás la banda más grande del rock en español– a un nivel de trascendencia que ya había alcanzado en su gira de despedida de 1997 (la de “Gracias totales”) y en la de su regreso de 2007, cuando dio conciertos en nueve países para más de un millón de fans.

“Séptimo día”, una gran apuesta del Cirque du Soleil para América Latina, se convirtió en uno de sus mayores éxitos: fue el primer show en la historia de la compañía que vendió más de 500.000 tickets antes de su estreno y el primero que habilitó un sector para el público de pie (como si fuera un show de rock). Esta idea del “campo” fue propuesta por los dos Soda Stereo sobrevivientes, Charly Alberti y Zeta Bosio, quienes el jueves pasado fueron a ver una función en el Luna Park y recibieron una ovación.

Pero mover este show-récord implica un trabajo minucioso. Además de las 82 personas que lo hacen posible hay 20 acompañantes (parejas, hijos, amigos). Y 23 camiones que recorren las rutas, país a país, con unas 60 toneladas de luces, piezas de escenario, cables, pantallas y parlantes. En cada ciudad hay un grupo de asistencia de 50 empleados y una cocina que prepara 300 platos de comida por día (incluido el de un único acróbata vegano). Y, a la hora de hacer las reservas de hotel, todos los artistas duermen en habitaciones individuales.

“El circo se convirtió en mi casa”, dice Guillermo “Toto” Castiñeiras, que lleva ya 12 años en el Cirque du Soleil. “Viajé por todos lados, pero siento que en realidad estuve en un solo lugar, que es mi trabajo: la actuación. Vivir viajando es como nunca aburrirse, es como tener un mapa nuevo para recorrer todo el tiempo. Hay adrenalina porque no sabés con qué te vas a encontrar, pero en verdad la esencia de la gente es siempre la misma y la encontrás cuando salís a la calle y la mirás a los ojos”.

En este show hay dos disciplinas que Cirque du Soleil nunca antes había puesto en escena. Una se llama “cadena aérea”: Oleg, uno de los acróbatas rusos, se sujeta de una cadena larguísima que pende del techo y la trepa y la desanda retando a la gravedad durante varios minutos, mientras suena “En la ciudad de la furia”.

La otra es suspensión capilar, y es uno de los números más increíbles del espectáculo. Zendra Tabasco, que nació en Emiliano Zapata, un pueblito del estado mexicano de Tabasco, se hace un peinado con muchísimas trenzas entre las que se coloca un gran aro de acero. El aro pende de una cuerda que cae desde el techo, y Zendra Tabasco pende del aro. Así parece que flotara mientras suena “Luna roja”. Al verla, uno piensa que su cuero cabelludo debe estar ardiendo mientras soporta los 45 kilos que ella pesa, pero luego de su ensayo Tabasco cuenta que si el peinado de trenzas está bien hecho, no hay dolor.

Así que se relaja. Habla de otra cosa: “Volver acá es cerrar el ciclo donde empezó y es muy emocionante”, dice. “Estamos todos bastante movidos porque han sido casi dos años de convivencia muy íntima e intensa. Convivir con gente tan diversa, pues, te abre ventanas mentales que antes no estaban ahí”. En un rato, ella estará en el escenario junto al resto de la troupe. Sonarán los acordes de “Prófugos” y, como cada noche, Soda Stereo volverá a ser puro presente.

Fotografía: Prensa Soda Stereo SEP7IMO DIA by Cirque du Soleil

Sociedad | 29 de agosto de 2018

El nuevo comienzo de los venezolanos en la Argentina

María López, una médica venezolana de 32 años que migró a la Argentina en febrero de 2017, se presentó en la Universidad Nacional de Córdoba tres veces, en julio y agosto de este año, para rendir tres exámenes. Al aprobarlos logró revadilar su título de Medicina. “Estaba tan nerviosa al momento de presentarme: ¡había bajado siete kilos en dos meses!”, dice. “Era mucho tiempo y mucho dinero invertido”. Eso, sumado a los trámites que hizo en los ministerios de Educación y de Relaciones Exteriores de Venezuela para apostillar su diploma.

En diciembre ya había rendido otros tres exámenes: todo le costó 11.000 pesos y ahora debe pagar el equivalente al 70% del sueldo de un profesor universitario (aunque ella todavía no sabe cuánto dinero es) para completar el trámite y obtener su título argentino de Medicina.

Especializada en Ginecología y Obstetricia, desde que llegó a la Argentina ha trabajado en un kiosco y también cocinando arepas. Vive en Quilmes junto a toda su familia, que migró siguiéndola a ella y a su hermano Ángel, un abogado que aquí está empleado en un call center y estudia en la Universidad Nacional de Quilmes. El otro hermano, Ramón, es un ingeniero petrolero que programa apps. El padre, también llamado Ramón, es un licenciado en Administración de empresas que trabaja como encargado de una funeraria. Y la madre, Gloria, cocina junto a su hija, la joven médica que ahora, luego de aprobar los exámenes, tiene en trámite un título provisional que le permitirá obtener una matrícula provincial con la que podrá empezar a trabajar en Córdoba. Después buscará una matrícula nacional.

Entre 2016 y 2017, unos 44.000 venezolanos recibieron radicaciones temporarias y permanentes en la Argentina. Crédito: Luna Maximiliano - Télam

Entre 2016 y 2017, unos 44.000 venezolanos recibieron radicaciones temporarias y permanentes en la Argentina. Crédito: Luna Maximiliano – Télam

En la Argentina, las organizaciones de venezolanos calculan que hay cerca de 70.000 inmigrantes llegados de Venezuela. Vincenzo Pensa, el presidente de la Asociación de Venezolanos en la República Argentina (ASOVEN), dice que “el 70% son profesionales jóvenes”. Uno de los asuntos más importantes para ellos es la revalidación del diploma. “Muchos consiguen trabajo, no lo podemos negar, pero es precarizado o está fuera de su área: hay ingenieros químicos lavando autos”, explica Pensa.

Esos migrantes también conducen autos de Uber, atienden bares, venden ropa, hablan en call centers y limpian pisos. Toman cualquier trabajo y envían parte del dinero que ganan a Venezuela para ayudar a mantener a la familia que ha quedado allá.

En febrero de este año, la Dirección Nacional de Migraciones de la Argentina otorgó radicaciones temporarias y permanentes a unos 4.000 venezolanos: un 53% más que en febrero de 2017, cuando el número fue de 2.600. Por la crisis económica que perjudica a Venezuela, los ciudadanos están abandonando masivamente su país: una encuesta de Datos Group mostró en marzo que el 40% de los venezolanos quiere migrar y se calcula que 5 millones lo han hecho en los últimos años, lo que representa más del 16% de la población. Entre 2016 y 2017, unos 44.000 recibieron radicaciones temporarias y permanentes en la Argentina. Esto es un 10% del total de radicaciones concedidas oficialmente a todas las personas que las han solicitado. Aunque ya Venezuela no forma parte del Mercosur, el gobierno argentino les exige la misma documentación que la que deben presentar los ciudadanos de un país de esa alianza.

“La Argentina es un país de puertas abiertas”, dice el psicólogo venezolano Aquiles Rafael Pérez Delgado. “Completamente. Lo certifico”. Él llegó al país junto a su esposa, una ingeniera química que fue trasladada a la filial local de una compañía transnacional, y decidió hacer dos posgrados al mismo tiempo para relacionarse con sus colegas locales. Tres años después hizo la revadilación de su título en la Universidad de Buenos Aires: lo obtuvo sin rendir ninguna materia nueva; dice que tuvo suerte. “El argentino valora mucho la recomendación directa”, explica. En el colegio secundario en el que trabaja como tutor de alumnos ya ha recomendado a dos personas y fueron contratadas.

El psicólogo Aquiles Rafael Pérez Delgado hizo dos posgrados en la Argentina.
El psicólogo Aquiles Rafael Pérez Delgado hizo dos posgrados en la Argentina.

Según los datos oficiales, de los 31.167 inmigrantes que llegaron en 2017 desde Venezuela, 15.680 eran universitarios. Entre ellos había 4.136 ingenieros, 1.599 administradores de empresas, 1.143 técnicos, 856 abogados, 615 periodistas, 245 chefs y 250 arquitectos.

Para la mayoría, el problema de confirmar su diploma tiene dos causas: es caro (la Universidad de Buenos Aires cobra alrededor de 20.000 pesos por la revisión y revalidación) y lleva tiempo (entre 10 meses y un año).

Gerlis Márquez acaba de recibir su DNI y espera revalidar su título pronto.

Gerlis Márquez acaba de recibir su DNI y espera revalidar su título pronto.

Mientras tanto, para muchos el secreto es mantener en alto el ánimo. “Hay que hacer bien el trabajo porque nos honra, sea lo que sea”, dice Gerlis Márquez. Tiene 45 años, es licenciada en Educación especial y Psicopedagogía, y llegó en febrero de este año.

Su vida había cambiado completamente entre 2012 y 2017: antes era la directora y la dueña de una escuela preescolar en Caracas, tenía una casa en un barrio residencial llamado Los Rosales y un buen auto. “Vivíamos muy bien”, dice. En apenas cinco años tuvo que cerrar la escuela, perdió el dinero para pagar un seguro de medicina para sus dos hijas y para sí misma, y se quedó incluso sin servicio de agua. Finalmente, vendió todo y migró con sus dos niñas y con su padre, que la siguió poco después.

En Buenos Aires, adonde vivió al principio compartió un monoambiente con otras cuatro personas (entre las que estaban sus dos hijas), la recibieron una amiga y también el hijo mayor de su ex pareja. Ahora vive en Beccar y trabaja cuidando a un anciano de 93 años. “Hay mucho trabajo aquí”, dice. “Cerca de donde vivo, de cada cinco trabajadores en los negocios, vendedores o meseros, dos son venezolanos. Sí, muchos son profesionales, pero igual están felices”.

La semana pasada, Márquez obtuvo su DNI. Ahora, con el documento en la mano, va a pedir un turno para convalidar su diploma. Sueña con trabajar como psicopedagoga o acompañante pedagógica. “Tengo muchas ganas de empezar de nuevo”, dice. Es pura esperanza.

Cultura | 22 de agosto de 2018

El auge del aymara, el idioma de las palabras alucinantes como “Aruskipt’asiñanakasakipunirakispawa”

Un grupo de estudiantes pasa al frente a dar una lección sobre hierbas medicinales y remedios naturales en un aula donde se dictan clases de lengua aymara. Llevan consigo ramitas de ruda, de chachacoma y de lampaya, y las muestran hablando en ese idioma, que fue de los collas y de otros pueblos andinos que habitaron las tierras de Bolivia y Perú. Pero como el idioma aymara es mucho más que palabras y sonidos, la clase termina con una degustación de papas y ajíes. “La lengua sin la cultura no es lengua, y la cultura sin la lengua no es cultura”, dice Sonia Siñani, la profesora, que viste una amplia pollera, una mantilla clara y un sombrero al estilo tradicional de las cholas paceñas.

En El Alto, una populosa ciudad satélite de La Paz, Siñani se toma tres autobuses y taxis compartidos para venir todos los días a dar clases en tres turnos: mañana, tarde y noche. El aula está adentro de la radio San Gabriel, que fue fundada por un sacerdote en 1955 para evangelizar y alfabetizar a la población originaria, y que desde 1986 da clases de aymara a distancia y también en presencia. “Aquí en Bolivia, las 36 lenguas originarias han recuperado su importancia”, dice Siñani. “Se trata de revalorizar nuestra cultura y de comunicarnos con los hablantes aymaras de las provincias”.

El renacimiento de la lengua aymara viene desde 2012, cuando Bolivia, reconvertido en un Estado Plurinacional, dictó su Ley General de Derechos y Políticas Lingüísticas. Allí, entre otras cosas, se ordena “recuperar, vitalizar, revitalizar y desarrollar los idiomas oficiales en riesgo de extinción, estableciendo acciones para su uso en todas las instancias del Estado Plurinacional de Bolivia”.

El aymara había sido declarado como un idioma oficial de este país ya en 1977, pero en la actualidad los 360.000 funcionarios públicos deben aprenderlo (o alguna otra lengua originaria), son traducidas las leyes y las disposiciones, y las escuelas enseñan esos idiomas nativos junto al castellano y a los extranjeros (por eso, desde 2013 el gobierno ha capacitado a unos 138.000 profesores de lenguas originarias). Pero todavía no hay una academia de la lengua aymara y su escritura no ha sido homologada. “Nos hace falta”, dice Siñani.

Todo esto ocurre en tiempos de conglomeración lingüística, cuando idiomas colosales como el inglés, el chino mandarín y el español avanzan por sobre los idiomas locales u originarios. Según el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro, unos 3.000 idiomas están en riesgo de desaparecer, de un total de 7.000 existentes en el mundo. El 4% de los idiomas son hablados por el 96% de la población mundial y, por otro lado, el 96% de las lenguas son utilizadas por el 4% de los habitantes. Hay más de 200 idiomas que tienen apenas 10 hablantes.

La escritura del aymara aún no ha sido homologada por una academia de la lengua y los lingüistas piden una. Foto: JS.

La escritura del aymara aún no ha sido homologada por una academia de la lengua y los lingüistas piden una. Foto: JS.

Tan temprano como en 1584, en un informe titulado Anotaciones generales de la lengua Aymara, producido en el III Concilio de Lima (una asamblea de la provincia eclesiástica del Perú acerca de la cristianización de los indígenas), se lee: “Esta lengua aymara es copiosa y de mucho artificio, y suave de pronunciar; y en frases y modos es tan elegante y pulida como la Quichua en el Cuzco, y en la copia de vocablos, sinónimos, y circunlocuciones mucho más abundante”.

El aymara es un idioma sufijante, aglutinante y algebraico: a una raíz nominal o verbal se pueden sumar hasta 15 sufijos.

Por ejemplo, “Aruskipt’asiñanakasakipunirakispawa” es una sola palabra que significa “Tenemos que conversar, no más, siempre” o “Debemos comunicarnos, no más, siempre”.

“Cuando hablas el idioma, ahí está toda la cultura aglutinada: el llanto, la risa, las bromas”, dice Siñani. “Nuestros ancestros vivían en comunión con la Madre Tierra y con el cosmos. Respetaban a las plantas, a los animales, a las piedras sagradas, a los cerros y a las deidades. Convivían: pareciera que cada objeto tenía vida para ellos. Pero con la invasión de los españoles, todo eso se ha roto”.

Sonia Siñani, en El Alto, en la puerta de Radio San Gabriel. Foto: JS.

Sonia Siñani, en El Alto, en la puerta de Radio San Gabriel. Foto: JS.

Siñani, que además de dar clases en el aula también las da por radio, nació en la provincia de Los Andes, al oeste de La Paz. Trabajó como maestra de escuela en los valles y en el altiplano por una década antes de mudarse a El Alto, adonde ya vivían sus tres hijos. Llegó a la radio para dar clases de alfabetización en castellano, pero terminó enseñando aymara. Su padre, Juan, era un profesor de escuela, como ella. Su madre, Valentina, en cambio, fue una campesina que sólo sabía hablar en aymara.

El aymara viaja a todo el mundo con los migrantes. “Algunos ya no quieren hablarlo, pero es difícil que olviden su identidad”, dice Siñani. “Pueden pensar: ‘Allá seré otro pero cuando vuelva, volveré a ser yo mismo’”.

Papas y ajíes en la clase de aymara de la profesora Sonia Siñani. Foto: JS.

Papas y ajíes en la clase de aymara de la profesora Sonia Siñani. Foto: JS.

En los primeros días de noviembre de 2016, Fabiola Acarapi Álvarez, una estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Católica Boliviana que por entonces tenía 18 años, decidió crear una app para aprender aymara. Estaba terminando su segundo curso de Programación y se entusiasmaba haciendo aplicaciones básicas. Algunos de sus amigos cursaban una materia de aymara en la universidad y no les resultaba fácil, así que ella (que además aprendía inglés por su cuenta con Duolingo) les dijo: “¿Por qué no buscan una aplicación?”. Pero no había ninguna demasiado buena. “Me dije: ‘¿Por qué no hacerlo? Tengo las habilidades y el tiempo. Lo hago’. Y lo hice”, cuenta ahora.

Usó Android Studio. Le llevó un mes. Cuando la tuvo, se la pasó a sus amigos y ellos, a los suyos. Luego le agregó más palabras, más frases y más verbos, y decidió invertir 29 dólares para subirla a Play Store con el nombre de “Aprende Aymara”. En marzo de 2017 ya tenía 5.000 descargas. Se expandió hacia Chile y Perú. Y un año y medio después tiene 17.000 descargas, algunas desde sitios tan alejados como los Estados Unidos y el Reino Unido. Ahora Acarapi Álvarez está desarrollando una nueva versión para niños: su hermanita de 13 años es la tester principal.

Fabiola Acarapi Álvarez en La Paz, en agosto de este año. Foto: JS.

Fabiola Acarapi Álvarez en La Paz, en agosto de este año. Foto: JS.

Acarapi Álvarez es hija de un profesor de Matemáticas en colegios alejados de El Alto y de una vendedora de instrumentos musicales. Todo lo hace sola, de modo independiente y gratis. “Dar un nivel básico de aymara no debe ser monetizado”, dice. “No gano dinero, pero aprendo haciendo y además logro un impacto social con chicos a los que les gusta el aymara. Estoy enfocada a crear un impacto social, a ver soluciones con la tecnología”.

Su tío, que vive lejos de La Paz, y su abuelo, que tiene 92 años y que nació a orillas del lago Titicaca, son sus dos ayudantes principales y quienes ponen voz a las grabaciones de la app. “El Ministerio de Educación ha editado muchos diccionarios, pero ¿por qué no hacerlos en digital y públicos, abiertos a todo el mundo?”, dice.

Mucha gente le escribe. Hace poco, un hombre le preguntó cómo se dice “guerrero” en aymara: quería llamar así a su hijo.

Aprende Aymara

De las lenguas autóctonas de Sudamérica, el aymara es la tercera más extendida luego del quechua y el guaraní. Es hablada también en Perú, en Chile y escasamente en Argentina, y se calcula que es el primer idioma del 18% de los bolivianos, que son casi 2 millones de personas, y que otro millón también lo conoce. En esta nueva edad dorada del aymara, Álvaro García Linera (el vicepresidente de Evo Morales, el líder que impulsó la creación del Estado Plurinacional en 2010) dijo que “en el futuro, el que no sepa una lengua indígena estará perdido, será considerado un ignorante”.

Si, como pensaba el filósofo y lingüista Ludwig Wittgenstein, la experiencia de hablar un idioma conduce a una percepción determinada del mundo, entonces el mundo no es el mismo para el aymara que para el castellano. “El idioma aymara es de una riqueza muy dulce para la comunicación y la conversación; mucho más que el castellano”, dice la profesora Sonia Siñani. “En aymara te hablan muy ‘suavito’ y con sentimiento, por eso es ameno y cariñoso”.

Cultura | 16 de agosto de 2018

La cruzada de Matías Martin para que los nietos llamen a los abuelos

“Esta sección funciona como un homenaje”, dice Matías Martin acerca de “Llamá a tus abuelos”, un segmento en el que cada martes uno de sus oyentes le dice a su abuelo, al aire, cuánto lo quiere. Ocurre en el programa Basta de todo (lunes a viernes, 13 a 17 hs., Metro FM 95.1) y se ha convertido en una de las secciones más tiernas de la radio.

“La idea surgió de una frase que yo decía mucho al aire: ‘No te cuesta nada llamar a tus abuelos para decirles que los querés, te demanda un minuto y medio o dos minutos y a ellos les cambiás el día’”, dice Martin. “Lo dije muchas veces al aire, después lo probamos como sección y funcionó”. Desde 2016, cuando comenzó el formato, más de 100 oyentes participaron: primero ellos hablan con sus abuelos, luego intervienen los conductores del programa. “La sección más simple termina siendo una de las mejores”, dice Martin.

Él no conoció a sus abuelos, pero sí a sus abuelas. Rosario, la madre de su padre, se ocupaba de 25 nietos. “Tenía buena onda, pero éramos muchos”, dice él. En cambio, con Nelly, la madre de su madre, tenía una relación muy cercana. “Ella trabajaba en un sindicato minero y después del trabajo nos juntábamos a comer”, recuerda Martin. “Nos hacía regalos y nos cocinaba”.

Ahora, dos de sus hijos (y de Natalia Graziano) tienen una sola abuela: la madre de Martin, que para ellos es la abuela Betina. Pero su hijo mayor, Luca, tiene otra madre (Nancy Duplaá) y otros abuelos. “Por supuesto que yo estimulo ese vínculo con los nietos”, dice él. “Cuando nuestros hijos son chicos, nosotros, los padres, necesitamos a los abuelos para que nos ayuden a criarlos”.

Hubo muchísimos abuelos que salieron al aire. La abuela Filomena, por ejemplo, había sido víctima de un cuento del tío con el que le había sido robado todo el dinero con el que pretendía viajar a conocer el pueblo de su niñez, y Basta de todo le devolvió esa oportunidad que parecía perdida y la envió a Italia. Fue, quizás, el mejor episodio de “Llamá a tus abuelos”.

La abuela Gladys, una de las mujeres llamadas en el programa.

La abuela Gladys, una de las mujeres llamadas en el programa.

“Le pregunté a una oyente que había sentido cuando le dijo a su abuelo que lo quería mucho”, dice Martin. “Uno en general no le dice eso a su abuelo, sino que se lo demuestra acompañándolo”. Ella le respondió que había sentido palpitaciones y que las manos se le habían puesto frías. “Y lo que me queda es que si querés vivir una situación emocionante, de adrenalina, no tenés que ir a buscarla a ningún lado, sino que podés encontrarla diciéndole a tu abuelo cuanto lo querés”.

Más información:

Llamá a tus abuelos: la sección más emotiva de la radio [Clarín]

Sociedad | 1 de agosto de 2018

El largo viaje de los venezolanos hacia la Argentina

Preguntamos a qué comunidades de inmigrantes en Argentina les gustaría conocer y entre las propuestas, estaba la comunidad Venezolana. Aquí la segunda de una serie de artículos que iremos publicando.

Se estima que en nuestro país viven cerca de 70 mil venezolanos. En lo que va del año ya se otorgaron 4.000 radicaciones temporarias y permanentes. Muchos llegan por tierra, en travesías en ómnibus que duran entre 11 y 15 días. Paran en las fronteras y en las grandes ciudades, y llegan agotados pero con los sueños intactos.*

Orlando Aponte, que es venezolano y tiene 41 años, llegó a la Argentina el 28 de enero pasado. Había salido de Caracas en ómnibus 11 días antes. Luego de trabajar en Direct TV por 14 años como ejecutivo de ventas, la compañía lo despidió cuando la importación de decodificadores mermó. Después trabajó por tres meses en una empresa de impresoras y de computadoras. Finalmente, en una fiambrería. María Victoria Maceda, originaria de Coro, una ciudad colonial situada a seis horas de Caracas, también vino en ómnibus. Estuvo 12 días en las rutas sudamericanas y llegó a la terminal de Retiro el 22 de noviembre del año pasado. Eligió la Argentina junto a su novio porque ya tenían familia aquí y no querían seguir dispersándose. Mayluth Mujica tenía en Venezuela auto y trabajo, pero cada vez que salía a la calle veía que a todo el mundo le faltaba alimentos y medicamentos. Se fue por tierra hasta Boa Vista, en Brasil, y luego voló hasta Buenos Aires. Su marido llegó hace unas semanas. La primera hija de ambos nacerá en diciembre.

Trasandes

Orlando, María Victoria y Mayluth son tres migrantes que se vieron forzados a dejar su vida en su país y que eligieron rehacerla aquí. No son exiliados políticos ni refugiados con estatus protegido, sino gente más o menos común que ya no pudo continuar con una rutina digna y que se sumó a otros 70.000 que, según la Asociación de Venezolanos en la República Argentina (ASOVEN), ya viven aquí.

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La mayoría llegó en los últimos dos años. Muchos vienen en ómnibus desde Caracas: el viaje dura alrededor de 15 días y el cambio de vehículo se da en las capitales o en las fronteras. Es el modo más barato de llegar y cuesta alrededor de 600 dólares. En la ruta algunos hacen amigos, pero también hay peligros.

En Cúcuta, donde está el paso de frontera más transitado entre Venezuela y Colombia, hay una fila larga y desordenada: llegar hasta la ventanilla en un día cualquiera puede demandar ocho horas. A veces, los agentes maltratan a los migrantes. A veces se quedan con su dinero. Por eso los migrantes lo guardan del modo más imaginativo que se les ocurre. La mayoría de ellos va a Colombia, a Ecuador y a Chile. En general, cruzan el territorio colombiano en un solo autobús y cambian en la frontera con Ecuador, adonde también hay muchísimos venezolanos. Otros se suben al micro en el lado colombiano de la frontera y se bajan después de dos días y medio, ya en Lima.

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“Cuando vas cruzando la frontera, la idea de volver duele mucho porque sabes que sólo será posible en el largo plazo”, se lamenta Mayluth Mujica. “Nunca hubiese querido partir porque soy muy apegada a mi familia, pero allá no tenía nada y mi sueldo era de 5 dólares por mes”, dice María Victoria Maceda. “Hay momentos en el ómnibus en los que pierdes la noción del tiempo”, asegura Orlando Aponte, que casi no durmió en todos esos días por la expectativa que tenía y que, como muchos, recuerda el viaje como una aventura irreal.

Angely Pacheco, 30 años, médica

“Me crié en el barrio El Valle, de Caracas, una zona de clase trabajadora. Soy hija de una costurera y de un operario de seguridad industrial, y hermana de un empleado de call center y de una madre de dos hijos. Alguna vez fuimos parte de una clase media pujante, pero ya no. El 24 de agosto de 2017 dejé Venezuela porque ya ni siquiera podía pagar mis gastos y tengo una niña de 9 años, que ahora vive con su padre en Barcelona pero que espero ver pronto: quiero revalidar mi título de Medicina y traerla.

El viaje fue bien apresurado y lo hice con Bárbara, una amiga y colega. Llevé un bolso grande de 15 kilos con dos pantalones, dos pares de zapatos, tres camperas, algunas remeras y unas pocas cosas más; entre ellas, mi diario de viaje, donde tomé nota de todo.

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Volamos en avión hasta Táchira y luego fuimos en una combi hasta la frontera, que pasamos a pie. Llegamos a la mañana y recién a la noche, ya del lado colombiano, pudimos tomar un bus a la próxima frontera: Rumichaca, con Ecuador. Ese bus tenía unos asientos muy incómodos, iba mucha gente y hacía mucho frío: fue un viaje de 12 horas, pero no dormimos. En Rumichaca había muchos venezolanos humildes y profesionales: cuando te exilias de tu país, todos nos vemos igual de mal y de miserables.

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En el viaje haces amigos y yo conocí a Diana y a Olexis, que también venían a la Argentina. Casi nadie habla de sus penurias en la ruta porque ya todos las conocemos. ¿De qué se habla? Del plan a futuro, de la comida y de la compañía. Así fuimos conociendo gente y paramos en Guayaquil, donde nos recibió un amigo y nos quedamos cuatro días descansando.

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De ahí fuimos a Lima, con una parada en la frontera, que era horrible y desolada, y donde ya no se veían más venezolanos. Todo ese trayecto se me hizo eterno, pero al menos pude dormir. Cuando despertaba, lo que veía por la ventanilla era un cielo marrón o grisáceo, y neblina. Perú es súper vasto y parecía que nunca íbamos a pasarlo. En Lima estuvimos sólo tres horas y ahí tomamos otro bus hacia Tacna, justo antes de la frontera con Chile. Fue, de nuevo, súper largo. El paisaje cambió a montañas, medanales, curvas, desfiladeros, valles, arrozales y, a veces, pueblitos. Allí, en una parada, una señora subió a vendernos fruta; le compramos porque sólo veníamos comiendo galletas y sándwiches de miga.

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De Tacna pasamos a Cálama, ya en Chile. La frontera había sido bien meticulosa, y me sorprendió ver muchos peruanos y bolivianos con bultos de papel higiénico: nunca supe para qué llevaban tantos. En Tacna nos quedamos un día y medio en un hostal, y seguimos hacia Salta, bordeando la frontera con Bolivia. Ese tramo, con nieve y flores, fue el más bello de todo el viaje.

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En la frontera argentina, un oficial me selló el pasaporte y cuando me preguntó a qué venía, le dije la verdad. “Felicidades, bienvenida”, me respondió. “Todo te va a salir bien. Tenés 90 días para regularizar tu situación”.

Luego de 18 horas llegamos a Salta, cenamos panchos y tuvimos que dormir en la terminal. Fue horrible. Pasaban los policías y nos despertaban con sus cachiporras, pero nosotras no podíamos más del sueño que teníamos.

El bus a Buenos Aires tardó 20 horas y llegamos a la mañana. Una amiga nos esperaba. La entrada a la ciudad se veía muy fabril, pero cuando salí de la terminal de Retiro fue un amor a primera vista. La mayor parte de este largo viaje fue un disfrute. A fin de cuentas, sabía que no podía estar peor que antes”.

Félix Mendoza, 22 años, músico

“Con un amigo nos queríamos ir a Europa, pero no era tan sencillo, y aunque en la Argentina no teníamos amigos ni parientes, sabíamos que este país daba muchas facilidades a los inmigrantes y por eso lo elegimos: decidimos empezar de cero y así estuve un año ahorrando, dentro de lo posible, para venir. Al final viajé solo. ¿La despedida? Nunca vas a sentir algo así en tu vida hasta que lo hagas, pero para mí era ahora o nunca, así que lo hice y el 18 de diciembre de 2017 a las siete de la tarde me subí al ómnibus.

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Me bajé en la frontera con Colombia y la crucé caminando. Había una fila inmensa y como yo estaba rodeado de mucha gente, le dije al guardia que iba en un grupo, le mentí, y así pasé más fácil. De Cúcuta me tomé un bus hasta Lima. A bordo no te daban comida y en una zona muy alta de Colombia me dio un dolor de cabeza extraño y me desmayé. Según me contó mi compañero de asiento, empecé a convulsionar. Me desperté rodeado de gente, no sé cómo fue. Pararon el bus, bajé a tomar aire, tomé agua, me dieron un dulce… Creo que me pasó porque sólo estaba alimentándome con pan y tortillas con mayonesa y atún. Quizás no era bueno. Y me asusté: no tenía a nadie, iba a mi suerte y luego, cada vez que el bus subía una montaña, le pedía a mi compañero de asiento que estuviera atento a mí, por si me volvía a desmayar. Pero por suerte ya no se repitió.

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En Ecuador todo anduvo bien y el 24 de diciembre llegamos a Lima. Allí conseguí un boleto a Buenos Aires por 200 dólares y un amigo de una amiga me recibió allí tres días. Lima es una ciudad súper ajetreada, pero luego de una hora de colectivo y otras tres de caminar, llegué a la casa de él, justo a tiempo para la cena de Navidad. ¡Fue mágico!

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Estuve tres días en Lima y después seguí, todo recto hacia Chile. Traté de alimentarme bien, pero sólo tenía un desayuno de una galleta con café, un almuerzo y un sándwich para cada noche. Pasamos a Chile luego de un trámite de mucha tensión en la frontera, porque nos preguntaron muchas cosas. Vi gente que tuvo que dejar ollas y frutas.

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Cuando el bus entró a Argentina por Mendoza, me sentí como en el cielo. La frontera argentina fue la primera en la que me dijeron “Bienvenido”, y yo casi me pongo a llorar de la emoción. A alguien que ha dado todo para venir acá, que le digan eso es muchísimo.

Desde Mendoza me tomé un último autobús y 16 horas después llegué a Buenos Aires. Ver la ciudad fue como vivir el momento en el que vuelves a nacer. Yo estaba hipnotizado ante la ventanilla mirando los peajes, los edificios y los estadios; y pasamos por un puente desde el que vi el Obelisco por 3 segundos, pero para mí fue como si hubieran sido 10 horas.

En Retiro no me esperaba nadie, pero tenía un contacto y lo llamé. Vino a buscarme 6 horas después. Aproveché ese tiempo para comerme mi último pancito”.

Sociedad | 25 de julio de 2018

¿Qué buscan los venezolanos en la Argentina?

Preguntamos a qué comunidades de inmigrantes en Argentina les gustaría conocer y entre las propuestas, estaba la comunidad Venezolana. Aquí el primero de una serie de artículos que iremos publicando.

En febrero de este año, la Dirección Nacional de Migraciones otorgó radicaciones temporarias y permanentes a unos 4.000 venezolanos. Esto significa un 53% más que en febrero de 2017, cuando el número fue de 2.600. Por la crisis económica que perjudica a Venezuela, los ciudadanos están abandonando masivamente su país: se calcula que 5 millones han emigrado en los últimos años, lo que representa más del 16% de la población.

En nuestro país, unos 44.000 venezolanos recibieron radicaciones temporarias y permanentes entre 2016 y 2017. Esto es un 10% del total de radicaciones concedidas oficialmente: la comunidad venezolana, que hace tres años no era demasiado numerosa en Argentina, hoy es la tercera más grande, luego de la paraguaya y la boliviana.

“Calculamos que hoy hay cerca de 70.000 venezolanos en Argentina”, dice Vincenzo Pensa, el presidente de la Asociación de Venezolanos en la República Argentina (ASOVEN). “Lo duro en Venezuela empezó hace tres años y ahí comenzó la desesperación de la gente por salir. El 70% de los migrantes son profesionales jóvenes”.

Sergio Yépez, un psicólogo que está al frente de la Asociación Mutual Argentino Venezolana, dice que es de Caracas, pero que tiene amigos en todas partes: “Mi familia terminó fragmentada en Colombia, Panamá, España y Alemania”. Yépez explica que en Argentina hay dos generaciones de migrantes venezolanos: “Una de jóvenes profesionales y otra de estudiantes que dejaron sus estudios allá y los retomaron acá. Ellos, mientras estudian, trabajan y financian la vida de los padres, algo que es antinatural”.

Crédito: Instagram/psicologosvenezolanos.ar

Crédito: Instagram/psicologosvenezolanos.ar

El itinerario

Muchos vienen en ómnibus desde Caracas, en un viaje que dura alrededor de 15 días y en el que cambian de vehículo en las capitales o en las fronteras. Es el modo más barato de llegar.

“En Venezuela un dólar representa un sueldo”, dice Pensa, de ASOVEN. “Un pasaje de avión sale alrededor de 1.200 dólares, sea por la ruta Caracas-Panamá-Buenos Aires o por Caracas-Boa Vista-Buenos Aires. Por eso la mayoría viene por tierra y entra a Argentina por Salta, Mendoza y Puerto Iguazú”.

Los que salen de las provincias orientales del país van por Manaos hasta Foz do Iguazú, y desde ahí a la terminal de ómnibus de Retiro. Otros eligen combinar tierra-aire yendo en ómnibus hasta algún aeropuerto de Brasil. Por ejemplo, hacen la ruta Caracas-Manaos-San Pablo-Buenos Aires.

En el camino muchos se hacen amigos, pero también hay peligros. “Supe de una chica que le sustrajeron el pasaporte en Brasil, estuvo dos o tres meses trabajando para una familia y fue abusada”, dice Yépez, de la Asociación Mutual Argentino Venezolana. Según una versión, a algunas mujeres les han ofrecido 1.000 dólares en Venezuela para viajar a nuestro país, diciéndoles que una vez que llegaran podrían devolverlo trabajando como empleadas, aunque aquí las forzarían a prostituirse. Los referentes de las asociaciones dicen que no conocen casos, pero que están atentos.

Un stand en BA x Venezuela. Crédito: Facebook ASOVEN

Un stand en BA x Venezuela. Crédito: Facebook ASOVEN

En Argentina

La mayoría de los venezolanos vive en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano. Se habla incluso de “Palermo Caracas”: muchos viven en el barrio de Palermo cuando llegan, pero después, por los precios, se reparten por toda la ciudad. También hay núcleos en La Plata, Córdoba, Rosario, Mendoza y Neuquén (donde se asientan los que trabajaron con el petróleo en Venezuela).

Los referentes de las asociaciones coinciden en que los venezolanos en Argentina necesitan dos cosas: un trabajo digno y una vivienda digna. Pero, para eso, antes que nada necesitan un DNI, que puede ser temporario o permanente.

Giovanni Meza, de la Unión de Venezolanos en la Argentina (UVENAR), dice que no es difícil conseguirlo, porque el gobierno dictó una resolución para facilitarlo. “Pero igual sigue habiendo un problema porque la cantidad de migrantes es cada vez mayor”, agrega, “y por lo tanto el DNI se retrasa y llega luego de dos o tres meses”.

Uno de los obstáculos que muchos tienen para conseguir su DNI argentino es la falta de un certificado apropiado de antecedentes penales, que deben traer desde Venezuela. “Se complica conseguirlo y puede costar hasta 7 millones de bolívares; o sea, 7 sueldos: es una trama de corrupción muy grande”, dice Pensa, de ASOVEN.

A veces un migrante lo recibe firmado a mano, sin el apostillado oficial internacional, pero de ese modo aquí no sirve. Cuando la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina lo rechaza y pide un número internacional de verificación electrónica, intima al migrante y lo envía al consulado venezolano a seguir con el trámite. Pero el consulado venezolano en Argentina no acepta ese certificado de antecedentes penales hecho a mano en Venezuela.

“Lo correcto sería que el consulado acepte ese certificado, pero no lo hace”, dice Meza, de UVENAR. “Esto pasa también en Chile y en Perú, donde los gobiernos les dieron más atribuciones a sus direcciones de Migraciones para resolver este tipo de cosas sin depender de los consulados venezolanos en esos países”. Ahora, el gobierno argentino también hace lo mismo.

Otro de los asuntos es la revalidación de los títulos profesionales para trabajar. “Muchos consiguen trabajo, no lo podemos negar, pero es precarizado o está fuera de su área: hay ingenieros químicos lavando autos”, explica Pensa.

Un show en BA x Venezuela. Crédito: Facebook ASOVEN

Un show en BA x Venezuela. Crédito: Facebook ASOVEN

Los que quedan en Venezuela

“El venezolano no es migrante por naturaleza; no le gusta irse para siempre”, dice Yépez. “Hay un doble objetivo en migrar: salvarse y salvar a los que quedaron allá. Por eso hay que enviar dinero todos los meses”.

Venezuela no tiene cambio directo y los bancos reciben el dinero a una taza oficial, que no es la real. Por eso la plata se manda por medios muy diversos, pero no es a través de los bancos, sino de financieras e individuos. Por cada 100 dólares, se cobran 50 de comisión. Con la diferencia en el cambio, que es abismal, hacen negocio los que transfieren: siete casas financieras en Buenos Aires que envían el dinero a Caracas. Algunas lo transfieren a Brasil y desde allí se pasa a pie por la frontera a Venezuela, donde finalmente se deposita en la cuenta del destinatario.

“No conozco un solo venezolano que no envíe todas las semanas 1.000 o 2.000 pesos”, dice Yépez. “Y las transferencias se hacen apenas se puede, porque la inflación en Venezuela crece todos los días”.

Sociedad | 19 de julio de 2018

Prisioneros norcoreanos, ya en Argentina. Foto: libro “La inmigración coreana en Argentina”, de Lee Kyo Bum, editorial Sunyoungsa, Seúl, 1990.

Los 12 prisioneros norcoreanos y el historiador que los rescató para la memoria

En los años 1956 y 1957, 12 prisioneros de guerra norcoreanos llegaron a la Argentina. Kim Kwan Ok fue uno de ellos: tenía 27 años cuando arribó sin conocer el idioma español ni casi nada sobre la Argentina. “¡Únicamente la vi en el mapa!”, dice hoy, a punto de cumplir 89 años. “Nunca pensé en llegar acá… ¡Corea del Norte, usted sabe qué lejos está!”.

Como él, también los otros 11 norcoreanos eran muy jóvenes y venían de pasar un tiempo en el frente de batalla de la Guerra de Corea (1950-1953) y otro en el enorme campo de prisioneros de Geoje-do, en las inmediaciones de la ciudad de Busan.

Kim Kwan Ok, en Buenos Aires, en julio de 2018. Foto: JS
Kim Kwan Ok, en Buenos Aires, en julio de 2018. Foto: JS

La paz nunca se acordó y técnicamente las dos Coreas siguen en guerra hasta hoy, pero cuando se firmó un cese de fuego, la repatriación de miles de prisioneros (entre los que también había soldados chinos) fue uno de los puntos más delicados. Una comisión formada por naciones neutrales, con India a la cabeza, supervisó el regreso de 83.000 norcoreanos hacia el Norte y el asentamiento de otros 22.000 en el Sur. Una minoría de 88, compuesta por 76 norcoreanos y 12 chinos, prefirió emigrar. Muchos quisieron ir a Estados Unidos, pero como no era un país neutral, no pudieron. Quisieron probar en México, para viajar luego hacia el norte. Pero México no abrió sus puertas.

En cambio, Argentina y Brasil sí lo hicieron.

“Brasil me parecía muy caluroso y por eso elegí Argentina”, dice el señor Kim.

Prisioneros chinos y norcoreanos en un campo cerca de Busan, en abril de 1951. Foto: Gahn, State Dept.  (USIA)/ Wikimedia.
Prisioneros chinos y norcoreanos en un campo cerca de Busan, en abril de 1951. Foto: Gahn, State Dept. (USIA)/ Wikimedia.

Antes de llegar a la Argentina, él y los demás fueron enviados a la India, adonde pasaron otros tres años en un nuevo campo de prisioneros en Madras (ahora Chennai); sin embargo, podían deambular por la ciudad con menos restricciones que en Geoje-do. Allí el señor Kim aprendió el oficio de criador de pollos y el de fotógrafo.

“El viaje a la Argentina fue en avión”, dice. “En ese momento, era un avión de cuatro motores a hélice. India, Suiza, Francia, España, África, Montevideo, Buenos Aires: bastante largo el viaje. La única parada de varios días fue en Francia, pero como éramos de un país comunista no nos dejaron salir. Tres días vivimos en el aeropuerto. Ni siquiera en un hotel”.

Venir a Argentina fue una odisea para esos 12 emigrantes que ya nunca más volvieron a ver a su familia. Corea del Norte se convirtió en el territorio más cerrado del mundo: sus fronteras están ultravigiladas.

Ese país está tan lejos de Argentina que en 2017, cuando parecía que el líder Kim Jong-un y el Presidente Donald Trump desatarían una guerra nuclear, Mar del Plata fue señalada como el sitio más seguro del planeta porque era el más apartado de Pyongyang.

En 1995, la prensa surcoreana publicó una historia sobre los prisioneros norcoreanos en Argentina.
La historia en la prensa surcoreana.

La comunidad coreana en Argentina

Como sea, los 12 prisioneros aquí se convirtieron en pioneros de una comunidad que comenzaría a formarse oficialmente casi diez años más tarde, cuando Argentina y Corea del Sur firmaron un acuerdo intergubernamental para promover la inmigración. En 1965, un grupo de trece familias se asentó en Choele Choel, en la provincia de Río Negro, y se convirtió en el primer contingente. El señor Kim, que las recibió, fue también el primer director de la Asociación Coreana Argentina.

La comunidad coreana alcanzó un máximo de unas 50.000 personas en 1996; desde entonces, mucha gente se ha ido. Hoy hay 20.000 personas: muchas se destacan en el comercio, en la industria, en la cultura y en la gastronomía.

Kim Kwan Ok, el primero a la izq., junto a otros prisioneros norcoreanos, ya en Argentina. Foto: libro "La inmigración coreana en Argentina", de Lee Kyo Bum, editorial Sunyoungsa, Seúl, 1990.
Kim Kwan Ok, el primero a la izq., junto a otros prisioneros norcoreanos, ya en Argentina. Foto: libro “La inmigración coreana en Argentina”, de Lee Kyo Bum, editorial Sunyoungsa, Seúl, 1990.

Contar el cuento

Conocemos la historia del señor Kim gracias a Lee Kyo Bum, otro inmigrante como él, que la escribió en La historia de la emigración coreana en la Argentina, un libro publicado por la editorial Sunyoungsa en Seúl, en 1990 (su título original, en coreano, es levemente distinto y podría traducirse como “La inmigración coreana en Argentina”). Allí se cuenta la odisea, hoy casi olvidada, de los doce prisioneros norcoreanos que llegaron a Argentina luego de la guerra.

“En la Argentina, Lee Kyo Bum escribía todos los días”, dice Christina H. Lee, que se crio con él y con su familia en el barrio de Flores, y que ahora es una profesora de la Universidad de Princeton. “Estaba muy preocupado por legar al futuro la historia de la inmigración coreana y le interesaba mucho la cuestión de la integración”.

2La historia de la emigración coreana en Argentina", el libro de Lee Kyo Bum

Lee Kyo Bum nació en 1922 cerca de Seúl y estudió Historia en una universidad de Tokio, aunque nunca se graduó. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado en el ejército japonés y enviado a combatir a Manchuria. En algún momento, escapó del ejército. Como los japoneses habían ocupado cruelmente Corea durante varias décadas, Lee Kyo Bum se unió a los chinos.

“Luego de la victoria, pensó que los chinos lo dejarían regresar a Corea, pero, en cambio, fue enviado a un campo de reeducación comunista donde vio unas matanzas y una crueldad que en la guerra no había conocido”, dice su nieta, Christina H. Lee. También escapó de ese campo de reeducación: Lee Kyo Bum atravesó varias provincias y por fin volvió a Seúl. La Guerra de Corea comenzaría en poco tiempo, pero esta vez él no lucharía.

Los años pasaron y en agosto de 1977 emigró a la Argentina. Dejó Corea del Sur porque uno de sus cuatro hijos estaba participando demasiado activamente en la nueva política progresista que se oponía al Presidente Park Chung-hee, el hombre que dirigía el despegue económico del lado capitalista coreano. Oponerse a Park no era algo gratuito en los años setenta, cuando las dos Coreas vivían bajo la tensa influencia de Estados Unidos, la Unión Soviética y China. El padre consideró que existía un peligro real de que su hijo fuera encarcelado o incluso asesinado. Y como en los años setenta la comunidad coreana ya estaba organizada en la Argentina y había facilidades para la inmigración, Lee Kyo Bum decidió que viviría aquí con su familia.

Lee Kyo Bum y su mujer, Kim Min Jung, en Corea, en la década de 1990.
Lee Kyo Bum y su mujer, Kim Min Jung, en Corea, en la década de 1990. Foto: Gentileza Christina H. Lee.

“En esa época, los coreanos que venían a la Argentina eran gente que buscaba más oportunidades; sabía que éste era un país con mucha tierra, y no más”, dice Christina H. Lee.

Su abuelo se pasaba el día escribiendo y pensando, y tenía discípulos entre los coreanos en la Argentina. “Su libro sobre la comunidad coreana le llevó mucho tiempo: unos cinco años”, dice su nieta. “Viajó también a Brasil y a Japón para buscar precedentes de la inmigración coreana”. Lee Kyo Bum, que también fue director de la Asociación Coreana Argentina, tenía la idea de que la inmigración coreana debía llegar a integrarse tanto como la italiana.

Pero con los años, la familia Lee se dispersó y uno solo de los cuatro hijos vive aún en la Argentina. Los demás están repartidos entre Corea y Estados Unidos. Él mismo volvió a Seúl, adonde quería morir. Su nieta lo visitó allí y luego viajó en 2011 a su funeral, que fue al estilo tradicional y duró varios días. Ella cree que si no fuera por todo lo que su abuelo la estimuló, jamás habría llegado a Princeton.

Adenda: en busca de los 12 prisioneros

La Guerra de Corea es un problema en tiempo presente: las familias divididas, como la del señor Kim, se han repartido a lo largo del mundo. Y mientras no puedan recuperar contacto, el crimen de su partición continúa vivo.

Los 12 prisioneros coreanos que llegaron a Argentina en 1956 y en 1957 son:

  • Lim Ik Kan
  • Han Yong Mo
  • Park Chang Kun
  • Park Sang Shin
  • Hong Il Sob
  • Jang Ki Doo
  • Jung Jung Hee
  • Kim Kwan Ok
  • Jung Choo Won
  • Cho Chol Hee
  • Son Jae Ha
  • Lee Cho Kyun
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asosiación de Coreanos en Argentina.
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.

Contar la historia completa de ellos nos permitirá comprender mejor de qué se trata el conflicto que protagoniza Kim Jong-un, que nos puede parecer extraño o lejano, pero que en realidad está mucho más cerca de lo que creemos.

Ayudanos a encontrar a los 12 inmigrantes coreanos, aquellos hombres que cambiaron su destino de prisioneros y que en Argentina se convirtieron en pioneros de una comunidad esforzada y pujante.

Si sabés algo de ellos o de sus descendientes, por favor escribinos a [email protected]

Queremos saber más.

* * *

Ésta es la segunda nota sobre los prisioneros norcoreanos que llegaron a la Argentina en 1956 y 1957. Leé aquí la historia completa de Kim Kwan Ok.

Sociedad | 18 de julio de 2018

El señor Kim está vivo y está en Argentina, pero en Corea del Norte su familia no lo sabe

Nació en Pyongyang, luchó en la Guerra de Corea y en 1957 llegó a nuestro país con otros 11 prisioneros. Su historia está íntimamente ligada al apretón de manos de Kim Jong-un y Trump. Ayudanos a encontrar a sus compañeros.

* * *

En algún momento del año 1950, quizás en agosto o en septiembre, un muchacho de 20 años llamado Kim Kwan Ok marchó al frente de batalla en el río Nakdong, justo en el extremo sur de Corea: hasta hacía unos días, este chico estaba trabajando en un tribunal, ayudando con el papeleo y las cosas más sencillas, ganando algo de dinero para darle de comer a su familia. Su padre había muerto, y su madre y sus tres hermanos menores dependían de él.

Kim Kwan Ok no sabía hacer la venia ni disparar un arma, pero había sido reclutado a la fuerza por el gobierno comunista de la región norte de Corea y había sido asignado a una batería antiaérea compuesta por algunos adolescentes que manejaban un cañón soviético: la Guerra de Corea acaba de comenzar y mantendría en vilo al mundo en los tres años siguientes, y aún más. Sus consecuencias continúan hasta hoy.

“Ese día en el río Nakdong muchos murieron, yo tuve suerte”, dice Kim Kwan Ok, que está a punto de cumplir 89 años. “Yo vi todo eso. Dios me salvó. Un montón murieron, algunos quedaron sin piernas, otros sin brazos. Feo, muy feo. Yo tuve suerte”.

Soldados preparándose para una de las batallas del río Nakdong. Foto: Wikimedia.
Soldados preparándose para una de las batallas del río Nakdong. Foto: Wikimedia.

El señor Kim vive en Buenos Aires. Nació en 1929 en Pyongyang, esa ciudad que hoy es la capital de Corea del Norte, un país que en la prensa anglosajona suele aparecer como el “reino ermitaño” porque es el más cerrado del mundo y escapar es casi imposible. También es una dictadura comunista embarcada en una carrera nuclear que ahora mismo, luego de que su líder Kim Jong-un estrechó la mano del Presidente Donald Trump, parece haberse desacelerado.

El señor Kim toma un café en un restaurante de la Avenida Independencia. Habla español con acento oriental y lo mezcla con sonrisas frecuentes. Sus ojos rasgados se han hecho pequeños con la edad y mientras conversa se pierden en los recuerdos de Corea: sus quince días en la guerra, los aviones norteamericanos en el cielo, su improvisado uniforme marrón, los soldados que de noche gritaban “¡mamá!”, el miedo y la confusión. El señor Kim ya no sabe nada sobre sus tres hermanos, que quedaron en Pyongyang. Así son las historias de la Guerra de Corea.

Kim Kwan Ok nació en Pyongyang en 1929. Foto: JS

La contienda comenzó en 1950, cuando los comunistas encabezados por Kim Il-sung (el abuelo del actual gobernante norcoreano) marcharon al sur con la ayuda de los chinos y llegaron hasta el río Nakdong. Estaban a punto de tomar toda la península cuando una coalición de 16 países encabezada por Estados Unidos entró para expulsarlos. Luego de tres años de combate, la situación quedó empatada y se firmó un cese de fuego. Pero no la paz: técnicamente, las dos Coreas siguen en guerra hasta hoy.

Kim Il-sung, líder norcoreano, firmando el armisticio en 1953. Foto: Wikimedia.
Kim Il-sung, líder norcoreano, firmando el armisticio en 1953. Foto: Wikimedia.

“Cuando los norteamericanos entraron, a nosotros nos ordenaron volver al Norte”, sigue el señor Kim. Él, que no era comunista ni militar, no quería seguir combatiendo. “Íbamos por senderos de montaña. Éramos un grupo dirigido por un oficial. En un momento, de noche, varios nos escapamos: teníamos miedo de lo que nos podía pasar si nos descubrían, pero igual lo hicimos”.

El señor Kim actúa algunos gestos cuando no encuentra las palabras. Ahora hace como que apunta un rifle, ahora como que levanta las manos: en un lugar de la provincia de Chungcheong del Norte, una patrulla surcoreana encontró a los desertores y los capturó.

“Y ya quedé prisionero”, sigue. “Prisionero de Corea del Sur. Me mandaron a un campo de prisioneros en Busan. Todos éramos del Norte y chinos: todos juntos, 7.000. Mitad chinos, mitad coreanos”. Era el campo de Geoje-do.

– ¿Cuánto tiempo estuvo ahí?
– Tres años y medio.

– ¿Cómo era la vida en ese campo?
– ¡Feo, feo! Adentro de ese campo… ¡mataban a la gente! Mataban a la gente que no conocían y no pasaba nada. No había ley.

Prisioneros chinos y norcoreanos en un campo cerca de Busan, en abril de 1951. Foto: Gahn, State Dept.  (USIA)/ Wikimedia.

Conocemos la historia del señor Kim gracias a Lee Kyo Bum, otro inmigrante como él, que la escribió en La inmigración coreana en Argentina, un libro publicado por la editorial Sunyoungsa en Seúl, en 1990. Allí se cuenta la odisea, hoy casi olvidada, de los doce prisioneros norcoreanos que llegaron a Argentina luego de la guerra.

Cuando acabó el conflicto, en el campo de Geoje-do les dieron a elegir a los prisioneros: podían volver a Corea del Norte, podían quedarse en Corea del Sur o podían emigrar, con la ayuda de Naciones Unidas, a un país neutral.

El señor Kim pensó que no podía regresar al Norte, de cuyo ejército había escapado: “Me matan, seguro”. Pero en el Sur no tenía dinero, ni propiedades, ni parientes. Su vida cambió totalmente.

La repatriación de los prisioneros fue uno de los puntos más delicados en el armisticio que firmaron las dos Coreas en 1953. La Comisión de Repatriación de Naciones Neutrales, con India a la cabeza, supervisó el regreso de 83.000 norcoreanos hacia el Norte y el asentamiento de otros 22.000 en el Sur. Una minoría de 88, compuesta por 76 norcoreanos y 12 chinos, prefirió emigrar. Muchos quisieron ir a Estados Unidos, pero como no era un país neutral, no pudieron. Pidieron por México, para viajar luego hacia el norte. Pero México no abrió sus puertas.

En cambio, Argentina y Brasil sí lo hicieron.

El primer contingente de prisioneros norcoreanos se embarca hacia Argentina, en 1955. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.
El primer contingente de prisioneros norcoreanos se embarca hacia Argentina, en 1955. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.

El 9 de febrero de 1954, estos prisioneros dejaron Corea en un barco rumbo a su primera parada: Madras (ahora Chennai), en la India. Desde allí, luego de tres años en otro campo (aunque menos restrictivo), serían trasladados a Sudamérica.

El señor Kim examina la lista de los doce prisioneros que eligieron venir a Argentina, entre los que él se cuenta.

  • Lim Ik Kan: “Está vivo. Tiene una hija que vive en Canadá”.
  • Han Yong Mo: “Se fue a Norteamérica”.
  • Park Chang Kun: “Está en Norteamérica. Vive”.
  • Park Sang Shin: “No sé a dónde está”.
  • Hong Il Sob: “Está en Corea. No sé cómo andará”.
  • Jang Ki Doo: “No sé a dónde está”.
  • Jung Jung Hee: “No sé a dónde está”.
  • Kim Kwan Ok: “Yo”.
  • Jung Choo Won: “Falleció. Fue capitán de barco”.
  • Cho Chol Hee: “Se fue a Norteamérica. Murió”.
  • Son Jae Ha: “Vivía acá, pero ya murió. Dejó dos hijas”.
  • Lee Cho Kyun: “No sé a dónde está”.
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asosiación de Coreanos en Argentina.
La lista de los 12 prisioneros coreanos. Foto: Asociación de Coreanos en Argentina.

Cuando llegó a Argentina, al señor Kim le costó conseguir un empleo. Pero encontró una tintorería japonesa de casualidad, “en Viamonte 366”, y allí trabajó durante un año. Luego ingresó al laboratorio de revelado de Otto Hess, una compañía de óptica, con sección de fotografía. Más tarde consiguió un puesto como fotógrafo de sociales en La Boca y Barracas. “Yo tenía una cámara Konica”, dice. “Famosa máquina no podía comprarme, no tenía plata”. Con los años, llegó a ser también martillero público y a trabajar en el campo y en un supermercado.

Kim Kwan Ok fue fotógrafo y martillero público, entre otras cosas. Foto: JS

Y mientras tanto se casó, tuvo un hijo, fundó la Asociación Coreana y se convirtió en su primer presidente: el señor Kim consiguió la radicación de 2.000 coreanos y por eso fue invitado después a Seúl, adonde el gobierno surcoreano lo condecoró. Luego viajó dos veces más, también invitado.

Con los años, el señor Kim se convirtió en un respetado personaje de la comunidad coreana: uno de sus patriarcas.

Sólo le falta cumplir una misión en la vida: reencontrarse con su familia. “En esta situación, no sé si ocurrirá”, dice, con un poco de melancolía. “Estoy esperando, pero ¿cuánto tiempo? Va a haber que esperar cien años, por lo menos. Toda la vida. Qué triste, es muy triste”. Hasta el día de hoy sigue soñando, a veces, con su madre. Ella se llamaba Hang Su-ok.

– ¿Quiere volver a Corea del Norte?
– Cuando esté bien, volveré. Cuando no haya comunistas, entonces sí, iré en seguida. Antes no. ¡Si voy, me matan! Totalmente, no, en contra.

– ¿Intuye que sus hermanos están vivos?
– Yo creo que sí. Alguno seguro murió, pero son tres.

– ¿Será que sus hermanos creerán que usted murió en la guerra?
– ¡Claro, claro! Les mandé cartas varias veces. Nunca me contestaron. El gobierno comunista no permite que lleguen las cartas. Para ellos, yo no existo más. Pero estuve acá todos estos años.

Kim Kwan Ok, en Buenos Aires, en julio de 2018. Foto: JS

Epílogo

La Guerra de Corea es un problema en tiempo presente: las familias divididas, como la del señor Kim, se han repartido a lo largo del mundo. Y mientras no puedan recuperar contacto, el crimen de su partición continúa vivo.

Contar la historia completa de los doce prisioneros coreanos que llegaron a Argentina en 1956 y en 1957 nos permitirá comprender mejor de qué se trata el conflicto que protagoniza Kim Jong-un, que nos puede parecer extraño o lejano, pero que en realidad está mucho más cerca de lo que creemos.

Ayudanos a encontrar a los otros 11 inmigrantes coreanos, aquellos hombres que cambiaron su destino de prisioneros y que en Argentina se convirtieron en pioneros de una comunidad esforzada y pujante.

Si sabés algo de ellos o de sus descendientes, por favor escribinos a [email protected]

Queremos saber más.

Sociedad | 11 de julio de 2018

La Visita de las Cinco: un nuevo modo de construcción de memoria en la ex ESMA

En los últimos dos años, las visitas guiadas por el edificio del Casino de Oficiales de la antigua ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) se volvieron un evento en el que sobrevivientes, analistas e invitados especiales se unieron al público y también a un cronista para descender juntos a un infierno argentino y muy real. Aunque en realidad, se trata de un ascenso: el principal espacio recorrido son los altillos. Ahora, el libro La Visita de las Cinco, de descarga gratuita, recopila la experiencia.

Carlos "Maco" Somigliana, del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Carlos “Maco” Somigliana, del Equipo Argentino de Antropología Forense.

“La Visita de las Cinco es una visita pero también un recorrido performático”, dice Alejandra Naftal, la directora ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA, el organismo que funciona en el antiguo Casino de Oficiales, un edificio destinado originalmente al esparcimiento y descanso de los marinos.

Por “performance” se entiende, por ejemplo, la visita del 30 de julio de 2016, en la que se habló de la identificación de los restos de las madres de la Iglesia de la Santa Cruz, con Carlos “Maco” Somigliana y Mabel Careaga como invitados, y Diego Golombek como cronista; la visita del 25 de marzo de 2017, que trató la muerte y la desaparición de Rodolfo Walsh, con Horacio Verbitsky y Martín Gras como invitados y Marcelo Figueras como cronista; o la del 27 de agosto de 2016, que se refirió a la anulación de las leyes de impunidad, con Graciela Lois y Darío Sztrajnszrajber como invitados, y Luis Bruschtein como cronista.

La cantante Celsa Mel Gowland participó de una visita en la que fueron representadas las mujeres de la Iglesia de la Santa Cruz, secuestradas en 1977.

La cantante Celsa Mel Gowland participó de una visita en la que fueron representadas las mujeres de la Iglesia de la Santa Cruz, secuestradas en 1977.

En los altillos de la ESMA, conocidos puertas adentro como “Capucha” y “Capuchita”, fueron apiñados entre 1976 y 1983 muchísimos detenidos desaparecidos, y en los sótanos fueron interrogados y torturados. Se calcula que unos 5.000 estuvieron secuestrados aquí, aunque el número exacto sigue siendo un enigma. La mayoría fueron arrojados vivos al mar en los vuelos de la muerte; unos 600 sobrevivieron.

En 2004, la ESMA pasó a ser una administración del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y desde un primer momento se abrieron las visitas guiadas por el Casino de Oficiales, aun cuando algunas áreas estaban siendo utilizadas por los funcionarios que instruían la megacausa ESMA. Desde 2016, cuando se cumplieron 40 años del golpe de Estado, el último sábado de cada mes se destina a la Visita de las Cinco.

Victoria Montenegro y Sebastián Rosenfeld: los dos, hijos de padres hoy desaparecidos. Rosenfeld, como otros 33 niños, nació en la ESMA.

Victoria Montenegro y Sebastián Rosenfeld: los dos, hijos de padres hoy desaparecidos. Rosenfeld, como otros 33 niños, nació en la ESMA.

“Cuando pensamos en este proyecto, lo imaginamos como algo cómodo para el incómodo e incómodo para el cómodo”, dice Naftal, la directora ejecutiva. “Con esto queríamos decir que éste tenía que ser un espacio de reparación, de homenaje y de contención para las víctimas, pero también un espacio de incomodidad, de interpelación y de sacudida para los indiferentes”.

En la Visita de las Cinco también han participado los familiares de los desaparecidos. “Encontraron en esta actividad un espacio de contención y de encuentro”, dice Naftal. Cuenta que la familia de Lelia Bicocca (quien fue secuestrada en 1977 y quien, durante su cautiverio, dibujó un comic llamado Il Capuchino) se juntó por la visita en la que ella fue recordada y desde entonces su hermano va a todos los encuentros; y lo mismo pasó con la familia del periodista Enrique Raab, que permanece desaparecido. Ahora, otros parientes de otras víctimas que también fueron retenidas en la ESMA le piden a los organizadores que se hagan visitas en torno a esos casos.

La inauguración de la muestra sobre el Mundial de 1978. Desde la izq.:  Alejandra Naftal, Ricardo Coquet, Cristina Muro, Jorge Olguín y Alfredo "Mantecol" Ayala.

La inauguración de la muestra sobre el Mundial de 1978. Desde la izq.: Alejandra Naftal, Ricardo Coquet, Cristina Muro, Jorge Olguín y Alfredo “Mantecol” Ayala.

“La Visita de las Cinco es un polo que atrae atención y genera interés y conciencia”, dice el carpintero Ricardo Coquet, que estuvo secuestrado en la ESMA desde marzo de 1977 hasta diciembre de 1978. Ahí adentro fue obligado a trabajar en un taller y en tareas administrativas; y a escribir “Montoneros” en una bandera para simular que los miembros de esa organización eran quienes habían secuestrado de las monjas francesas Alice Domon y Leónnie Duquet.

Hace poco, en el Sitio de Memoria se inauguró la muestra “El Mundial en la ESMA”, a propósito de la vida en el centro clandestino durante la Copa del Mundo de 1978. Esa muestra se puede ver en estos días. Ricardo Coquet fue invitado al evento de apertura junto a otros sobrevivientes y allí pudo hablar con Jorge Olguín, campeón del mundo con la Selección Argentina en ese momento.

“Olguín me dijo que sentía culpa por no saber lo que había pasado, pero nosotros no le reclamábamos nada a los jugadores; al contrario, los alentábamos desde el sótano, en medio de esa dicotomía que sentíamos”, dice Coquet, que también participó de la Visita de las Cinco. “Para mí, volver a este lugar tiene su carga emocional… pero siento que tengo que hacerlo para cumplir con mi deber de testigo”.

Desde la izq.: Lita Boitano (de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas), Vera Jarach (madre de Franca Jarach, una estudiante de 18 años desaparecida y vista por última vez en la ESMA) y Alejandra Naftal.

Desde la izq.: Lita Boitano (de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas), Vera Jarach (madre de Franca Jarach, una estudiante de 18 años desaparecida y vista por última vez en la ESMA) y Alejandra Naftal.

Alejandra Naftal, la directora ejecutiva del Sitio de Memoria, fue secuestrada a los 17 años y permaneció desaparecida en el Vesubio, un centro clandestino de detención del Ejército, antes de ser enviada a otros lugares. “Para mí, haber podido hacer el proyecto de la Visita de las Cinco es como el moño del paquete”, dice. “Desde que salí de estar detenida, en algún lugar mío siempre estuvo inscripto que algo tenía que hacer con esta historia”.

En esos años, Naftal estudió Cine, Letras, Ciencias de la Educación, Química y finalmente Museología. Mientras tanto, siempre tuvo claro que tenía que dar su testimonio. Apenas recuperada su libertad, se había exiliado y había declarado ante Amnistía Internacional. Cuando volvió a Argentina, lo hizo ante la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y en el Juicio a las Juntas.

“Haber estudiado museología tiene que ver con esa búsqueda”, dice. “La ex ESMA, que fue un espacio de horror y de exterminio, hoy se convirtió en un espacio de libertad y de respeto”.

—- Descargá acá el libro La Visita de las Cinco —-

La Visita de las Cinco
Salud | 6 de julio de 2018

“La Ley Justina ayuda a que cada uno haga su decisión sobre la donación de órganos”

El miércoles pasado, la Ley Justina (cuyo texto completo se puede leer aquí) fue aprobada en el Congreso. Los diputados, como antes los senadores, la votaron por unanimidad y así dispusieron que todas las personas mayores de 18 años sean donantes de órganos o tejidos, salvo que dejen una constancia expresa de lo contrario. La norma tiene más de 70 artículos y entrará en vigencia en 90 días, en los que el INCUCAI debe reglamentarla.

Ezequiel Lo Cane fue quien impulsó el proyecto. Su hija, Justina, de 12 años, falleció el año pasado mientras esperaba un trasplante de corazón. “De alguna manera, aportamos un granito de arena para que todo esto mejore”, dice él ahora. “No hay palabras, lo que sentí con la sanción de la ley fue enorme”.

Crédito: Multiplicate x 7

Crédito: Multiplicate x 7

¿Cómo se implementará la ley?
La gente del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) se juntará con las organizaciones de médicos que correspondan para consolidar todo el proceso y reglamentarla. Desde el punto de vista formal, el INCUCAI debe liderar la reglamentación porque es el representante del Ministerio de Salud y del Poder Ejecutivo. Nosotros, desde Multiplicate x 7, veremos cómo podemos aportar con un foco que estará puesto en lo que necesitan las familias y las personas: la contención.

¿Qué decía la ley anterior, que fue modificada por la Ley Justina?
Decía que si uno se muere y no se registró nunca como donante en el INCUCAI, la familia decidía si los órganos se donan o no. Lo mismo pasaba, en general, aunque uno estaba registrado como donante en el carnet de conducir porque en el 80% de los casos, esos registros no se trasladaron al INCUCAI. E incluso si uno se registró como donante, al morirse se le avisaba a la familia que los órganos se iban a extraer y la familia podía decir que no estaba de acuerdo e interponer una acción legal. Si uno se registró como no donante, cuando muere no se le preguntaba nada a nadie. Pero cabía la posibilidad de que la familia lograra que los órganos se donaran igual. La última palabra siempre la tenía la familia.

Justina Lo Cane con su padre. | Crédito: Ezequiel Lo Cane

Justina Lo Cane con su padre. | Gentileza de Ezequiel Lo Cane

¿La Ley Justina simplifica todo?
Sí. Se le quita la decisión a la familia y facilita la decisión del sí y del no. Quien no quiera ser donante, se registra como tal. Decide uno mismo; la familia no. De esta manera se hace una diferencia tremenda en tiempos, y en respeto al dolor y a la situación que atraviesa la familia. Es una cuestión de sensibilidad y de tiempo. Y, por ende, de vida. Ahora se perderán menos oportunidades de trasplantes. Y además, la ley establece artículos que mejoran el proceso de donación y trasplante. Por ejemplo, se fija un traslado prioritario aéreo para quien necesita un trasplante en un sitio lejano: si esta persona va al aeropuerto y no tiene lugar en el avión, se le da prioridad de viaje.

¿Cómo lograste que el tema se tratara de un modo tan rápido y eficiente en el Congreso?
No fue fácil. Demandó tiempo para explicar a los senadores y diputados, y para trabajar y coordinar opiniones diferentes de profesionales, médicos y familiares. Me junté también con policías, abogados, gendarmes, abogados y profesionales del área de trasplantes. Hubo actitud y compromiso de parte de todas las personas con las que estuvimos trabajando; incluso de las que estaban en desacuerdo con algunos puntos. Trabajamos con una gran diversidad de roles. Las cosas como éstas tienen que suceder porque día a día en Argentina mueren unas 6 o 7 personas porque no les llega un trasplante. Tenemos que actuar.

Crédito: Multiplicate x 7

Crédito: Multiplicate x 7

Hay gente que se queja en las redes sociales diciendo que, con la Ley Justina, el Estado pasa a ser el dueño de los cuerpos. ¿Qué le responderías?
Esta ley no toma posesión de nada; al contrario, ayuda a que cada uno tome su decisión. Esa es una posición a la que le falta información para entender la situación. La gente tiene todo el derecho de dudar y nosotros con gusto lo explicaremos siempre que haga falta.

Otra crítica llega desde algunos médicos, que opinan que el sistema de salud no está listo para funcionar con la Ley Justina. ¿Qué les dirías a ellos?
Si algo no está preparado, hay que prepararlo. Y justamente esta ley prepara al sistema de salud. Por ejemplo, en la ley se exige que los centros de salud tengan personal capacitado para donación y trasplante, y guardias; se pide una cantidad de temas mínimos con los cuales capacitar a los profesionales; se establece pedidos muy específicos acerca de qué, cuándo y cómo tiene que comunicar el médico con respecto a estos procesos; y se pide información acerca de las diálisis que se están realizando (hay entre 20.000 y 30.000 personas que no están en lista de espera, pero que deberían ser informadas porque su salud podría empeorar). En sus más de 70 artículos, esta ley, que no es improvisada, contempla todo lo necesario para que el sistema de salud se prepare mejor.

Actualidad | 4 de julio de 2018

Diputados aprobó con modificación la ley de donación de alimentos

La Cámara de Diputados votó con modificaciones la reforma en la ley 25.989, conocida como Ley Donal. Esta es una norma que busca incentivar las donaciones de alimentos para contribuir a satisfacer las necesidades de las poblaciones más vulnerables.

Durante 2017, los bancos de alimentos (que unen las puntas desconectadas del circuito alimentario: el descarte y la falta) rescataron en Argentina unos 9.5 millones de kilos de comida que, en vez de terminar en la basura, se sirvió en 28 millones de platos repartidos en 2.500 comedores y hogares de ancianos o niños.

La Ley Donal se sancionó en el año 2004 y estipula quiénes pueden donar, qué productos y cómo debe hacerse, pero el artículo 9 de su proyecto original fue vetado. Y ese es el que ahora, luego de 14 años, se está tratando de nuevo en la Cámara de Diputados.

“Pedimos que se reincorpore el artículo 9 porque se refiere a la responsabilidad de los donantes”, dice Natascha Hinsch, la directora ejecutiva de la Red Argentina de Bancos de Alimentos (REDBdA), una organización que logró el consenso de la industria y de los Ministerios de Agroindustria y Desarrollo Social de la Nación para que el tema se tratara en el Congreso.

Con la modificación de la ley se espera que aumenten las donaciones de alimentos.

Con la modificación de la ley se espera que aumenten las donaciones de alimentos.

Preguntas y respuestas

1- Entonces, ¿por qué es importante que se reincorpore el artículo 9?

Porque el artículo 9 establecía que, en caso de haberse entregado los alimentos en buena fe, cumpliendo con las exigencias bromatológicas y de inocuidad del código alimentario argentino, el donante quedaba liberado de responsabilidad por los daños y perjuicios que pudieran producirse (salvo que se tratase de hechos u omisiones que significaran delitos).

Sin el artículo 9, el donante de alimentos no tiene ningún resguardo legal. Con su reincorporación,  el donante sólo responderá cuando no haya observado las condiciones de inocuidad aparente y de salubridad de los alimentos donados; cuando no haya  actuado de buena fe; y cuando no haya evitado un daño predecible.

2- ¿Cuánta comida se desperdicia en Argentina?

Según un documento de la REDBdA, se echan a perder cada año unas 16 millones de toneladas de alimentos. A la vez, el 32% de la población se encuentra en situación de pobreza y riesgo alimentario.

3- ¿Con esta ley los Bancos de Alimentos serán los únicos que podrán recibir donaciones?

No, esta ley rige para el proceso de donación de alimentos en general, sea cual sea la organización receptora.

4- ¿Qué puede cambiar con la aprobación de la ley?

La REDBdA evalúa que en los próximos años se podría pasar de rescatar 9 millones de toneladas de alimentos a 30 millones de toneladas; aumentar de 2.100 a 5.000 el número de organizaciones comunitarias que reciban las donaciones; y extender las personas beneficiarias de 300.000 a 800.000.

5- ¿Las empresas ganan plata con esto?

No. Según la REDBdA, hoy a las empresas donar la comida les resulta más caro que tirarla. La donación deja a las empresas sin la posibilidad de recuperar la inversión.

6- ¿Cómo se aseguran los bancos de alimentos de que los productos que entregan son aptos para el consumo?

Los bancos de alimentos cuidan al extremo los procedimientos para la clasificación, almacenamiento y distribución de los alimentos entre las organizaciones comunitarias, según se lee en un documento de la REDBdA. Además, capacitan a las organizaciones comunitarias que reciben los alimentos.

Foto apertura: Fanton Osvaldo / Télam

Sociedad | 4 de julio de 2018

Lenguaje inclusivo: la revolución hablada de los adolescentes

El 12 de junio pasado, mientras once colegios secundarios de Buenos Aires eran tomados por algunos de sus alumnos en apoyo de la despenalización del aborto, la vicepresidenta del centro de estudiantes del Carlos Pellegrini, una adolescente de 17 años, fue entrevistada por un canal de noticias. “Hay poques diputades que están indecises y queremos mostrarles que a nosotres no nos va a pasar por al lado que decidan que sigan muriendo mujeres o decidan frenar eso”, dijo. Luego continuó, siempre cambiando las “o” por las “e” para romper con la convención de un género masculino omnipresente: estaba hablando con lenguaje inclusivo.

El video de la entrevista se viralizó rápidamente. Para algunos (incluido el periodista Eduardo Feinmann, que confrontó en una entrevista con otra adolescente por este asunto) era como un stand-up extravagante; para otros, un ejemplo de la potencia política que puede cargar una lengua.

En los días que siguieron, el lenguaje inclusivo dejó un reguero de pólvora en los medios, al tiempo que estos descubrían la expansión en hablantes muy jóvenes y la contigüidad nada casual con la discusión por el aborto.

“Toda lengua es un organismo vivo y dinámico”, dice Santiago Kovadloff, poeta, filósofo y miembro de la Academia Argentina de Letras y de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. “Estamos viendo un proceso evolutivo que se traduce en fenómenos sintomáticos que provienen de fenómenos sociales: una demanda que no sólo es lingüística y que no podemos prever dónde se va a detener”.

Las lenguas evolucionan por varios motivos: el contacto y la “contaminación” con otras lenguas, el ahorro de energía en la articulación o en la sintaxis, la evolución histórica de la sociedad que la habla, la permanencia de “errores” que se adoptan como usos correctos y también la adopción de nuevos elementos o modos para nombrar o configurar nuevas realidades. En este momento, el idioma español castellano, que se formó en el siglo XI, parece estar atravesando un movimiento de sus placas tectónicas.

Las preguntas de fondo son: ¿Por qué el género gramatical masculino se usa para definir un plural que a veces incluye más mujeres que hombres? ¿Por qué se codificó como lo que los lingüistas llaman técnicamente “género no marcado” y el femenino quedó como “género marcado”?

¿Y por qué hasta ahora nunca nos había llamado la atención?

“Usar el género gramatical masculino fue por mucho tiempo una manera económica y efectiva de llamar a los grupos de acuerdo a la mayoría de sus miembros”, dice Karina Galperin, Doctora en Lenguas y Literatura Romances de la Universidad de Harvard y profesora de la Universidad Di Tella. “Pero la expansión rápida del lenguaje inclusivo se da porque las cosas cambiaron y es ridículo, por ejemplo, hablar de ‘los ministros’ en el nuevo gabinete español, donde 11 entre 17 son mujeres”.

Todo lenguaje es político, dicen algunos lingüistas. “En este caso la modificación no es sólo por una voluntad política”, sigue Galperin. “Todo lenguaje es político, pero también es práctico”.

El lenguaje inclusivo no es sólo un movimiento en el idioma español: también se da en el francés, el portugués, el alemán y el hebreo. En España hay guías publicadas para su uso en dependencias oficiales. En Francia, el gobierno lo prohibió en textos oficiales y la Academia de la Lengua lo describió como una “aberración ‘inclusiva’” que pone al idioma “en peligro mortal”.

El asunto comenzó hace unos 20 años en los ámbitos contraculturales y de activismo político antisexista reemplazando las “a” y las “o” con “@” y con “x”. En vez de “todos” y “todas”, “[email protected]” o “todxs”.

Pero con las “e” las cosas se aceleraron.

“La ‘@’ y la ‘x’ daban una solución al asunto del género gramatical porque imponían un género neutro, pero la ‘e’ trajo una ventaja”, dice Galperin. “Con la ‘e’ se puede hacer una práctica oral del lenguaje inclusivo”.

Hace poco, la Real Academia Española de la Lengua se pronunció en contra del uso de la “e”:

#RAEconsultas El uso de la letra «e» como supuesta marca de género es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos.

— RAE (@RAEinforma) 18 de junio de 2018

“La potencia de lenguaje inclusivo está en el ámbito público”, dice el lingüista Santiago Kalinowski, director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras. “Es un fenómeno discursivo político retórico”.

Mientras que la Academia Argentina de Letras no se ha pronunciado sobre el tema, en un artículo titulado “La lengua en el centro de un debate social: el caso del lenguaje inclusivo”, publicado en el sitio web del Departamento que dirige, Kalinowski sostiene que la discusión debe girar en torno a las percepciones que se asocian a un determinado uso lingüístico, más que a la discriminación esencial de ese uso.

“La lengua no se cambia por decisión, salvo excepciones mínimas y marginales”, dice. “Un cambio gramatical tan grande como éste nunca se vio en la historia: implica nuevos pronombres y nuevas morfologías frente a una estructura que se ubica muy profundamente en las reglas que los hablantes tienen en la cabeza. Por ahora, esto es parte de una lucha política, pero la lengua no va a cambiar tan rápido”.

Hay 577 millones de hispanohablantes y lo que sí parece claro es que la mayoría de los que usan el lenguaje inclusivo son muy jóvenes. En un post de Facebook, la novelista Fernanda García Lao, de 51 años, escribió:

La vida del lenguaje inclusivo recién empieza.

“Incluso los universitarios ya son viejos para hablarlo”, dice Karina Galperin. “Y aunque este componente generacional también tiene que ver con la militancia política, en realidad está más allá de ella. La nueva generación tiene una realidad diferente a la de los mayores. Los jóvenes ven un mundo diferente, más igualitario. Por eso, el lenguaje inclusivo no es un intento de hacer menos machista a la lengua, sino de ponerla a la par de una realidad”.

Foto apertura: Twitter.com/vickyginzberg

REDACCION | 4 de julio de 2018

MONO #2, la revista desplegable de RED/ACCIÓN: la infografía total de Messi, la escritura a mano y Esther Wojcicki

Este mes, MONO, la publicación desplegable de papel para los miembros de RED/ACCIÓN, trae cinco notas con lo mejor de nuestro periodismo.

En la doble página en tamaño Sábana, una infografía total de Leo Messi: sus 613 goles y sus hazañas. Y además, un retrato en el que el periodista y editor español Juan Cruz examina a un 10 tremendo y único que gambetea, avanza, piensa en contra de la velocidad y gestiona la jugada con los ojos cerrados. Messi no es de este mundo y ni siquiera es del mundo del fútbol, y mono propone una pausa para pensarlo.

MONO no es una revista ni un diario; es otra cosa. El truco está en una hoja que se pliega tres veces y que adquiere tres formas diferentes, que son tres muestras de lo que el periodismo puede ofrecer en papel: Sábana, Tabloide y Revista.

En nuestra doble página de Tabloide, el filósofo Santiago Kovadloff plantea algunas reflexiones en torno al fin del hábito (¿o deberíamos decir “el arte”?) de escribir a mano. Frente al avance de los teclados touch, ¿caerán en desuso la tinta y el papel? Las plumas se están volviendo elementos cada vez más infrecuentes, lo mismo que la letra plasmada por la mano, que dice algo único acerca del sujeto: tensiones, sensualidad de movimientos, propensión a la armonía (o al caos), impulsos y psiquismo. Lo mejor: no sólo presentamos aquí las reflexiones del filósofo, sino también, de puño y letra, las páginas originales en las que escribió y corrigió su texto.

Chani Guyot, el director de RED/ACCIÓN, sigue la pista de Kovadloff y en su columna cuenta cómo hace el escritor norteamericano Paul Auster para escribir novelas como 4 3 2 1. Es que él también escribe a mano. Y eso, en todo caso, es dejar una huella. Nosotros esperamos que nuestro camino de periodismo con propósito e impacto también la deje.

MONO tiene una entrevista en su doble página de tamaño Revista con Esther Wojcicki, la “matriarca” de Silicon Valley. “Tenemos que usar a nuestros hijos a usar sus teléfonos para aprender”, nos dijo.

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Cultura | 28 de junio de 2018

Japón se benefició con la regla del Fair Play, pero no fue de casualidad

Japón perdió ante Polonia en el cierre del Grupo H, pero aun así pasó a la rueda de octavos de final del Mundial gracias a la regla del Fair Play. Cuando dos equipos igualan en puntos, diferencia de gol, goles a favor y enfrentamientos entre sí, esta norma define la clasificación del que tiene menos tarjetas rojas y amarillas. Pero no es casualidad que Japón sea el primer equipo en la historia beneficiado por la regla del Fair Play: en este país el respeto es un bien nacional.

Cualquiera de nosotros sabe que los japoneses se saludan haciendo una reverencia. Viajando por Japón durante algunos meses descubrí, además, que allí todo el mundo te atiende con una sonrisa, que incomodar al prójimo es lo peor que puede ocurrir en la vía pública, y que la hospitalidad es como una obsesión. Se llama omotenashi. En el subte está prohibido hablar por teléfono a fin de no perturbar a los demás; en todos los restaurantes te reciben con una taza de té de cortesía; en los correos hay filas de personas que envían postales y saludos a todos sus conocidos; en la calle nadie agrede ni se mete con nadie. Lo vimos también en las gradas de Rusia 2018: al final de cada partido, los hinchas de este equipo recogen su basura.

El equipo concentrado. Fuente: Twitter.com/JFA

El equipo concentrado. Fuente: Twitter.com/JFA

Todo esto tiene su origen en Tokio, una ciudad relativamente joven que nació como un caserío en torno a un castillo feudal en el año 1457. Se llamaba Edo. Su desarrollo fue veloz y ya en 1603 el shogunato Tokugawa, una suerte de gobierno militar informal que tenía el control casi absoluto del país, estableció su sede allí.

La ciudad creció rápidamente, se desarrolló en su economía y alcanzó una demografía sorprendente para la época. Muchos hombres de campo y de otros pueblos migraron a Edo. Si uno quiere darse una idea de sus dimensiones debe evocar el gran incendio de 1657: dejó más de 100.000 muertos. Los historiadores calculan que su densidad de población, entonces y en las décadas siguientes, era cuatro veces mayor a la actual. Y eso, teniendo en cuenta que hoy Tokio es la ciudad más poblada del mundo: tiene 37 millones de habitantes.

Vestuarios de Japón en Ekaterinburg. Foto: Twitter.com/jfa_samuraiblue

Vestuarios de Japón en Ekaterinburg. Foto: Twitter.com/jfa_samuraiblue

Para organizar a esa multitud que había arribado a la ciudad, el shogunato promulgó un código de conducta: el Edo Shigusa, los “buenos modales de Edo”, donde se anotaron reglas de cortesía y de convivencia para que nadie se peleara con nadie.

Mientras tomábamos un café en un bar de Tokio repleto de gente (y a la vez bastante silencioso), Mario Castro Ganoza, un periodista peruano que vivía allí desde hacía más de 25 años, me explicó toda esta historia. “Lo más importante fue la mentalidad o el espíritu con el cual el pueblo japonés aplicó las reglas del Edo Shigusa”, me dijo Mario. “Las convirtió prácticamente en una filosofía, en una forma de afrontar la vida diaria”. Lo mismo que el Fair Play.

Jorge Luis Borges y María Kodama en Japón. Una foto del libro "Atlas", de Kodama.

Jorge Luis Borges y María Kodama en Japón. Una foto del libro “Atlas”, de Kodama.

A Borges, Japón lo fascinaba desde que tenía once o doce años. Siendo un niño había leído algunos libros de Lafcadio Hearn, un escritor de origen grecoirlandés que en el siglo XIX se asentó en Japón, recopiló su folklore y se lo presentó a Occidente. Ya anciano, Borges recorrió Japón con María Kodama. Viajó tres veces –en 1979, 1980 y 1984– y luego lo describió como “un país del todo civilizado”. A Borges no le gustaba el fútbol, pero seguramente habría apreciado la actual clasificación de los nipones a octavos de final.

No es casualidad que Japón sea el primer país en la historia de los mundiales que se beneficia con la regla del Fair Play. Es justicia poética y futbolera.


100 Mujeres | 18 de junio de 2018

Romina Villalba: “Es difícil que los pibes te dejen jugar en su cancha”

Es la capitana del equipo de fútbol femenino del club Padre Carlos Mugica, de la Villa 31, en la ciudad de Buenos Aires. Motiva a sus vecinas para que se pongan la camiseta y desoye los insultos.

Con el número 12 en la camiseta roja, Romina Villalba juega, mete y provoca desde el fondo de la cancha. Eligió ese número con el que se identifica la tribuna de Boca (el club que ella ama), pero su posición en la defensa responde según el esquema clásico al número 2. En la cancha, Villalba es una defensora con carácter, pero afuera es un poco tímida y por eso le costó llevar la cinta de capitana del equipo de fútbol femenino del club Padre Carlos Mugica, de la Villa 31.

“No quería tener esa responsabilidad, pero la profe me la dio porque yo era la que convocaba a las chicas a jugar y la que la apoyaba a ella para arrancar con el equipo”, dice.

Villalba era la que buscaba a sus vecinas en la villa por más que no pudieran ir a jugar porque tenían que cuidar a sus hijos, estudiar en un secundario acelerado nocturno o trabajar. Ella las convencía y les decía que si iban al menos una vez por semana, ya estaba bien. “Sin darme cuenta, fui haciendo muchas cosas para que todas juguemos”, dice. Tiene 19 años; su cinta de capitana es negra, con una “C” blanca.

Esta futbolista también trabaja haciendo tareas administrativas en el Hogar de Cristo (como el club Padre Carlos Mugica, éste se liga con la capilla de Cristo Obrero que fundó el propio Mugica) y estudia con una beca la carrera de Profesorado de Educación Inicial en la Universidad Católica. Su madre y algunos de sus hermanos viven en la villa, pero no desde hace mucho tiempo: son inmigrantes paraguayos llegados en 2013. Villalba nació en Villa Haye, un suburbio semi-rural cerca de Asunción, y allí fue donde comenzó a patear la pelota.

“Sufría mucho la exclusión por ser mujer”, dice. Tenía 12 años cuando vino a vivir a Buenos Aires, a una casa con una sola habitación, una cocina, una sala, un baño y pequeño. La discriminación sexista continuó. “Hay mucho machismo en el barrio: por jugar al fútbol me decían cosas y me las siguen diciendo”, sigue. “Es muy difícil que los pibes te dejen jugar en la canchita de ellos: nos tiraban la pelota arriba de una casa y nos gritaban ‘¡Andate a cocinar!’”.

Por eso, cuando Villalba se enteró de que en el club había clases de fútbol femenino los martes y los jueves, dejó los partidos mixtos para siempre y logró llevar más chicas para armar un nuevo equipo. Ahora el club Padre Carlos Mugica compite con 5 jugadoras en la liga FEFI (Federación Escuela de Fútbol Infantil) de fútbol de salón junto a otros 17 equipos. Pero las condiciones de vida de sus goleadoras siguen sin ser ideales y en el primer partido de esta temporada, el equipo no pudo presentarse porque ese día no había suficientes chicas para jugar.

No importa: a la capitana nada la desanima a la hora de ponerse sus botines negros con detalles verdes. “Cuando juego, siento una desconexión de todo lo que me rodea”, dice. “Y ahora ya sé que en la cancha hay que guiar al equipo. Si bien la profe está afuera, no es lo mismo. Adentro se siente la tensión”.

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Nombre: Romina Belén Villalba Vera
Edad: 19 años
Profesión: Futbolista y estudiante de Profesorado de Educación Inicial
Sector en el que trabaja: Deporte
Lugar
de Nacimiento: Villa Haye, Asunción, Paraguay
Lugar en el que desarrolla su actividad: Ciudad de Buenos Aires

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Sentirme en un espacio mío, poder desconectarme de todo.

2. ¿Qué te hace feliz?
Subir a una montaña y quedarme ahí. Lo hice en San Juan. Sentí paz. De chica soñaba con eso y poder hacerlo me hizo muy feliz.

3. ¿Qué cosa no te deja dormir?
Si me pasa algo malo en el día, me quedo pensando en eso. La angustia me saca el sueño. Hace poco, tuvimos un conflicto entre compañeras en el trabajo y eso me angustió.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?
¡Uf! ¿Tenés tiempo para que te diga todo? tantas cosas… En general, que haya más igualdad para todos. No me gusta el hecho de que no se le puede pedir ayuda a nadie, de que sea tan difícil. Creo que lo que se puede hacer es luchar para lograrlo. Para eso, tenés que juntarte con alguien que tenga el mismo pensamiento que vos.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Quería ser doctora porque jugaba mucho con eso. Después fui teniendo contacto con niños y quise ser pediatra. Cuando fui a orientación vocacional, me salió que ser médica no era para mí porque en realidad me encanta el deporte.

Actualidad | 15 de junio de 2018

Télam 13/06/2018 Buenos Aires: Una plaza que amaneció dividida, verdes por un lado, celestes por el otro, y un enorme espacio liberado por vallas fue la imagen de cómo la sociedad llegó hoy a la sesión que por primera vez discutirá en el Congreso una ley que autoriza el aborto. Foto: Gabriel Cano/Senado/CF

Lo que nos deja la conversación social en torno al aborto

La noche más larga del año –la del miércoles pasado– fue el pico intenso de un debate que comenzó el 6 de marzo, cuando el proyecto de ley sobre la despenalización del aborto entró al Congreso. En todos los días que siguieron después, la conversación pública tuvo momentos de intercambio enriquecedor, de ideas en movimiento y de sinapsis efectiva, pero también de sordera e incluso de agresiones y amenazas.

“Desde el punto de vista relativo a nuestra democracia, lo veo como un hecho auspicioso puesto que se han intercambiado puntos de vista que permiten que la verdad vuelva a transitar por el camino del disenso y del consenso, y no del autoritarismo”, opina el filósofo Santiago Kovadloff.

“Hay en la sociedad una voluntad de protagonizar la valoración de cuestiones que son esenciales para la condición humana y no sólo circunstanciales”, sigue.

Una manifestación por la despenalización del aborto en Tucumán, el jueves 14 de junio. | Foto: Julio Pantoja -Télam

Una manifestación por la despenalización del aborto en Tucumán, el jueves 14 de junio. | Foto: Julio Pantoja -Télam

Fue un gran debate. Así lo cree Alejandro Catterberg, el director de la consultora de opinión pública Poliarquía. “En estas discusiones hay dos tipos de público: el interesado y el desinteresado. El primero tiene generalmente posiciones previas. Y hay una diferencia entre opiniones y valores o actitudes. Un tema como el aborto está mucho más ligado a los valores de una persona, es algo más profundo que una opinión”.

En la noche del miércoles, mientras los diputados debatían la ley, hubo una transmisión en directo que llegó a unos 20 puntos de rating y más de 40.000 espectadores online. “En uno de los temas más difíciles”, sigue Catterberg, “hubo dos meses de debate, gente mirando por televisión y streaming cómo funciona el Congreso y gente criticando para bien o para mal a los legisladores. Fue una clase de educación cívica”.

En contra del aborto en la plaza del Congreso, el miércoles 13 de junio. | Foto: Gustavo Amarelle - Télam

En contra del aborto en la plaza del Congreso, el miércoles 13 de junio. |
Foto: Gustavo Amarelle – Télam

El consultor Sergio Berensztein también tiene una mirada positiva sobre la discusión general. “Cuando los debates son sobre cuestiones materiales es más fácil que cuando son sobre cuestiones simbólicas, y, teniendo en cuenta la complejidad del asunto, el del aborto fue ejemplar”, dice.

Una encuesta de marzo de D’Alessio IROL y Berensztein indicó que el 70% de los consultados (1.005 personas mayores de 18 años de todo el país) querían que el asunto llegara al Congreso.

Berensztein dice también que, aunque la discusión haya sido apasionada, hubo quienes fueron permeables a los argumentos: “Según los sondeos, un 15% cambió su visión en el contexto de este debate, y eso es bastante. El que no cambia, por lo menos escucha y tiene otros matices. Los debates siempre son apasionados. No hay que tenerle miedo a eso”.

Festejos luego de la votación. | Foto: Julio Pantoja - Télam

Festejos luego de la votación. | Foto: Julio Pantoja – Télam

Pero en algunos momentos los extremistas capturaron la conversación pública. Se escucharon imputaciones: unos acusaban a otros de despreciar la vida de los bebés; los otros, de despreciar la de las madres.

“También hubo simplificaciones que prueban que esta democracia es todavía no sólo la expresión de un civismo compartido, sino también la preeminencia fuerte de la necesidad de construir al adversario como alguien que está del lado del error”, dice el filósofo Santiago Kovadloff. “Sigue habiendo una grieta profunda generada por la idea de que el civismo es patrimonio de un sector. Pero no creo que los extremistas hayan primado: nadie renegó del debate y en ese sentido hubo una aceptación del adversario”.

El poeta y sacerdote cristiano Hugo Mujica cree que el debate social se polarizó porque “el diálogo hoy es casi imposible y no nos es dado como una cultura de este tiempo, que es de una complejidad cada vez más desorbitada”.

Desde la posición celeste de Salvemos Las Dos Vidas, el activista Marcos Videla Dorna habla de “una nueva grieta”. “Este fue otro River-Boca, fue una pelea de un bando contra otro y hasta nos dijeron cómo pelearnos”, dice.

El director ejecutivo de Fundación Huésped, Leandro Cahn, que participó como expositor en el Congreso, minimiza las agresiones, pero dice que luego de la votación, cuando salía del Congreso junto a un grupo de gente, “un muchacho con el pañuelo celeste nos dijo: ‘Limpien toda la sangre de los chicos que van a matar’”.

A post shared by Juan Carr (@juancarr1) on Jun 14, 2018 at 3:26am PDT

El poeta y sacerdote Mujica continúa: “En la discusión social actual se trata de generar un acontecimiento que te haga sentir algo; el dato no importa. Vivimos en una saturación del discurso. El futuro se hace pasado sin haber sido presente”.

“El tema merecía una dignidad que no tuvo”, continúa Mujica. “Estábamos hablando de la vida sin tener información clara: me da risa e indignación que se trate a la ciencia como si fuera una entidad monolítica. Todo se redujo a tres o cuatro slogans de cada lado y es tanta la complejidad que nadie se detiene a estudiar el asunto. Creo que nadie se sentó realmente a ver qué le pasaba al otro con sus ideas”.

¿Cómo viste la conversación sobre el aborto en Twitter?

— RED/ACCIÓN (@redaccioncomar) 15 de junio de 2018

Sin embargo, Mujica ve de un modo positivo el debate puntual que hubo en la Cámara de Diputados a lo largo del miércoles 13 de junio: “Tocó valores más humanos que los que se discuten siempre en la política, que en última instancia tienen que ver con la economía. Fue una discusión hecha de una materia sensible y ese contenido logró modificar la estructura del debate”.

A lo largo de los dos meses anteriores, en el Congreso habían tenido lugar quince audiencias en las que dieron su opinión 738 expositores (médicos, científicos, intelectuales, religiosos, artistas, juristas y otras personas afectadas directamente por el tema). A la vez, los plenarios de las comisiones de Legislación General; Legislación Penal; Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia; Acción Social; y Salud Pública comenzaron el 10 de abril y finalizaron el 31 de mayo con 106 horas de debate. Según información oficial, cada jornada tuvo en promedio unos 50 expositores.

Al primer proyecto se le sumaron ideas de otros nueve y así se terminó redactando un dictamen de consenso que incluyó, como cambios sugeridos en la preparación conjunta, la objeción de conciencia, la punibilidad en el Código Penal desde la semana de embarazo número quince y el reemplazo del término “malformaciones” por “incompatibilidad con la vida extrauterina” (como causal para interrupción del embarazo después de la semana número catorce).

Tristeza de los manifestantes anti abortistas por la aprobación de la media sanción. | Foto: Gens - Télam

Tristeza de los manifestantes anti abortistas por la aprobación de la media sanción. | Foto: Gens – Télam

“La metodología general fue muy interesante”, dice Leandro Cahn, el director ejecutivo de Fundación Huésped, que participó como expositor. “El proyecto podría haber quedado como algo testimonial con 71 firmas, pero se buscó que saliera con consenso, sin imponer una posición”.

Para la escritora Claudia Piñero, una de las voces más claras por la despenalización, “hablamos de algo que ya sabíamos todos pero que estaba en silencio, y eso fue reparador para la sociedad”. Y mientras espera la sesión de los senadores, ella ya se muestra satisfecha. “La sociedad ya despenalizó el aborto”, dice, “y es muy difícil encontrar a alguien que piense que una mujer debe ir presa por abortar”.

Tecnología | 7 de junio de 2018

Una cita con el creador de happn

Según el MIT Technology Review, la revista de tecnología del famoso instituto de Massachusetts, las citas online ya son el segundo entre los modos más usuales de conocerse para las parejas heterosexuales y el primero para las homosexuales. Y no sólo eso: los vínculos que nacen online tienden a ser más variados y por lo tanto menos conservadores. Al mismo tiempo, otras voces menos optimistas dicen que las apps de citas hacen que la gente se vea como un objeto.

Como sea, lo cierto es que todo esto, y mucho más, está conduciendo a las relaciones y a los noviazgos a una era nueva y fascinante, y este cambio está ocurriendo justo ahora, delante nuestro.

Argentina se lleva una buena tajada: el Obelisco, en Buenos Aires, es el sitio donde se producen más coincidencias entre usuarios de happn y los argentinos están en el Top 10 mundial de éxito de Tinder.

Didier Rappaport, el creador de happn, la aplicación que conecta a la gente que se cruza en la calle (siempre y cuando hagan un crush: se elijan), ha venido esta semana por primera vez a su inusual quinto mercado –luego de Brasil, India, Francia y Reino Unido–, donde 2 millones de argentinos usan su app.

En un encuentro de la cumbre anual de la Marketing Mobile Association, Rappaport –que también ha sido el inventor de Dailymotion, una plataforma web de videos– presentó una encuesta sobre la percepción de los argentinos de las apps de citas: el 55% las usan o las usaron; el 69% de las mujeres y el 90% de los hombres darían el primer paso para un diálogo en la app; el 45% considera que las apps son un método aceptable para conocer gente; y el 28% cree que happn sirve para iniciar una relación seria.

Rappaport tiene 63 años y está casado desde hace 31, y conoció a su mujer con un método que es como un antepasado lejano de happn. Un dolor de muelas y la inesperada ausencia de su dentista lo llevaron a buscar ayuda en el directorio de Minitel, un viejo servicio de videotex. Así encontró a una dentista cerca de su casa. “Y esa mujer hoy es mi esposa”, dice. “Y déjeme decirle: seducir a alguien con la boca abierta y desde la silla del paciente no es nada fácil”.

Ahora, con happn Rappaport está empeñado en emular la vida real. “Cuando te cruzas con alguien, no sabes qué va a pasar: si sientes una fuerte atracción, puede quedar ahí o transformarse en un enamoramiento”, dice. “Nosotros ayudamos a hacer la primera movida y lo que sigue luego ya no es nuestro trabajo, aunque existan miles de testimonios de gente que se ha enamorado y que incluso ha tenido bebés luego de conocerse en happn”.

Didier Rappaport, en la cumbre anual de la Marketing Mobile Association, en Buenos Aires.

Didier Rappaport, en la cumbre anual de la Marketing Mobile Association, en Buenos Aires.

-Usted ya tenía una larga carrera como emprendedor tecnológico cuando en 2013 desarrolló happn. ¿Por qué lo hizo?
-Pensé que podía traer algo nuevo a este espacio. Yo había iniciado ya muchas compañías digitales a lo largo de mi vida: cuando estoy empezando un nuevo proyecto, siempre checkeo la posibilidad de dar algo diferente. Pensé, luego de hablar con algunas personas sobre las citas, que el hecho de conocer gente nueva era algo importante para todos los seres humanos y por eso quise ayudar a la gente a reconectarse. Y pensé que las apps de citas eran demasiado virtuales y muchas veces engañosas.

-¿Pero por qué hizo una app para el amor?
-No es una app para el amor. Es una app que ayuda a la gente a conectarse. De hecho, cuando hablamos de happn nunca le decimos a la gente: “Vengan a happn y encontrarán el amor”. Quien lo diga, miente. Yo sólo uso la tecnología para ayudar a la gente a conectarse y luego la gente hace lo que quiere.

-Sin embargo, usted sabe que esto es en un contexto romántico…
-Sí, por supuesto. Pero, sabes, el mundo ha cambiado mucho. Hoy conoces a alguien y no sabes qué va a pasar. Por eso, lo más importante es hacer que la gente se conecte. Hoy es muy común empezar teniendo una noche con alguien y luego, quizás, enamorarse. Las cosas son al revés de lo que eran en el pasado. Y estamos viviendo en un mundo conectado digitalmente donde la conexión en la vida real es muy difícil. Ves, por ejemplo, que en Facebook tenés cientos de amigos, pero ¿con cuántos de ellos estás en contacto en la vida real? Nosotros queremos reconectarte con tu propio mundo. Cualquier otro servicio de citas es como un catálogo de personas, pero happn te muestra otra cosa: las personas que están alrededor tuyo ahora. Es lo mismo que si caminaras por la calle y vieras a quienes también están ahí.

-¿Cómo llegó a este concepto?
-Siempre empiezo mis compañías del mismo modo: hay algo que está fallando en el mercado y yo me fijo en eso. Probablemente, tenés muchos amigos solteros, ¿no? Yo también. Cuando les pregunto por qué están solteros, me dicen: “Porque es difícil conocer a alguien”. Eso es lo que está fallando. Entonces me pregunté: ¿Podemos dar una respuesta a esto? Pensé que usando geolocalización y tiempo real podría construir una herramienta que ayudara.

-¿Por qué cree que los argentinos somos tan entusiastas con happn?
-No sé, la gente se siente bien cuando se reconecta con su vida real.

-¿Cómo es la gente que usted ha encontrado aquí en Argentina?
-Muchas veces me dicen que el nivel de la gente que se encuentra en happn es muy bueno. Eso lo escucho en todos lados. Y no me sorprende porque, en realidad, en happn uno sólo ve a quienes lo rodean.

-¿Cómo es la data argentina que happn recolecta, comparada con la de los otros países?
-Podemos decir que en general los usuarios argentinos son muy activos y que las mujeres hacen, más frecuentemente que en otros países, la primera jugada para iniciar un diálogo. Pero el uso de happn alrededor del mundo es más bien homogéneo.

-En un nivel sociológico, ¿las apps de citas, y happn en particular, están dándole una nueva forma a los vínculos?
-No, happn no está remoldeando las relaciones. Mi misión, con esta app, no es proveer amor a mis usuarios, sino ayudarlos a conectarse mutuamente. Y luego, es su elección hacer algo con eso o no. Hoy la gente es muy materialista y no quiere que nadie le diga que va a enamorarse.

Didier Rappaport, en la cumbre anual de la Marketing Mobile Association, en Buenos Aires.

Didier Rappaport, en la cumbre anual de la Marketing Mobile Association, en Buenos Aires.

-¿De verdad no cree que, aunque ciertamente no sea su objetivo, happn y otras apps moldean nuevos tipos de relaciones?
-Okay: sí, lo están haciendo. Y como le dije antes, a la vez no lo están haciendo. Pero sí, lo están haciendo. Déjeme explicarle una diferencia entre Tinder y happn. En Tinder está el swipe, se desliza. Y eso en happn nunca existirá. Swipe es un modo de descartar, pero no una foto, sino a un ser humano. Se hace muy fácilmente, con el movimiento de un dedo. Haciéndolo, se convierte a un ser humano en un objeto. Y así se crean relaciones que son en realidad superficiales porque la persona elegida no es un ser humano sino alguien que no conoces y que puedes descartar. Esto no lo verá en happn. El modo en el que construimos y comunicamos nuestra app es esencial. Iré aún más allá. Muchas veces, la gente dice que usando apps de citas como Tinder o happn las relaciones se convierten en un consumo de perfiles y por lo tanto las citas se vuelven un commodity.

-¿Y es así?
-No. Eso es erróneo porque el modelo de estas apps sigue un nuevo paradigma en la movilidad: “En cualquier momento, en cualquier lugar”. Cualquiera sea la app que construya, debe responder muy rápido al servicio requerido por el usuario. Hoy, el consumo en movimiento se da en un 80% con apps y en un 20% con la web. No es práctico meterte en un website en tu teléfono. Las apps dan esa respuesta sencilla y rápida de la que hablaba. Cuando entra en happn, está listo para tener una cita con dos clicks. No hay formularios declarativos porque eso no es parte del espíritu de la movilidad. Ésta debe ser simple, inmediata, adecuada, rendidora y gamified. Esos son los pilares de la movilidad. Entonces, del mismo modo en que se dice que con happn o Tinder las personas son un objeto a consumir, también se puede decir que en cualquier app uno define qué le gusta y recibe notificaciones. Hoy todo es así. Es un mundo instantáneo. Las apps de citas siguen el paradigma de cualquier app.

-¿happn modifica el destino y el azar de un encuentro entre dos personas?
-No cambia nada. El timeline de happn es la calle por la que el usuario camina. Nunca podemos saber cuándo vamos a encontrar el amor. El destino o el azar en happn y en la vida real son los mismos porque happn es el reflejo de la vida real.

-¿Cómo analizan en happn su data a niveles macro?
-Tenemos mucha data y con ella desarrollamos algoritmos de inteligencia artificial. Los datos públicos de nuestros usuarios que tomamos de Facebook no nos ayudan demasiado, pero a través del análisis de la data que genera happn es como podemos entender quiénes son nuestros usuarios y cuáles son sus comportamientos. A veces es sorprendente; por ejemplo, si veo que alguien se detiene cuatro veces por mes en una locación que es un cine y se queda ahí por tres horas, entonces fácilmente puedo deducir que esa persona es amante de las películas. Y cosas así. Pero hay algo que es muy importante en cuanto a la inteligencia artificial: no podemos entender todo a través de ella. La mayor parte del tiempo, los algoritmos no están comparando los datos en sí, sino la coordinación entre los datos. A veces vemos que hay una correlación fuerte entre los datos y entonces intentamos encontrar grupos o comunidades de personas. No es obligatorio saber qué datos estamos analizando para apreciar la correlación entre ellos.

-¿Cuál es el futuro de happn?
-Nosotros tenemos una identidad muy fuerte basada en el cruce de las personas. Esa es la base de nuestra app y todo lo que verá desde julio son nuevos features fundamentados en las localizaciones. Por ejemplo, si a alguien le gusta ir a un lugar, digamos una cafetería, podrá tener acceso también a los happners que van a esa misma cafetería y con los que nunca se cruza. Se trata de comunidades basadas en localizaciones.

-¿Cómo resuelve la paradoja de que los usuarios de happn que se conocen y que se ponen de novios dejan de usar la app? ¿El éxito personal de los usuarios atenta contra su modelo de negocios?
-Ese es el desafío más grande que tiene la app: cuando haces feliz a tus usuarios, se van. Si la gente dejara la app porque no le gusta, eso sería algo malo. Pero si se va porque ha encontrado a un compañero, nos hace muy felices. Todos los que trabajan en happn aman a la compañía y, créame, recibimos muchos testimonios de las parejas que se han formado. Tenemos una pared llena de las fotos que nos envían. Eso nos hace felices porque ese es nuestro trabajo. Si los usuarios dejan la app, es porque hemos tenido éxito. Y si su historia no funciona, son bienvenidos para regresar a la app.