Especial Día Mundial del Medioambiente: por un planeta sin contaminación del aire | RED/ACCIÓN

Especial Día Mundial del Medioambiente: por un planeta sin contaminación del aire

Un nuevo 5 de junio que nos invita a reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones en el ambiente que nos rodea. Una edición especial de la newsletter dedicada al tema elegido para este año: la contaminación del aire.

Ilustración: Pablo Domrose

No creo en las casualidades, sí en el destino. Cuando empezamos con SUSTENTABLES en noviembre de 2018 elegimos los miércoles como día de publicación como una suerte de punto de inflexión y reflexión en la semana. Y aquí estamos hoy, un miércoles de junio, en la edición número 30, un miércoles que no es cualquiera y que, casi sin pensarlo, coincide con una de las fechas más importantes en el calendario ambiental: el Día Mundial del Medioambiente. La temática elegida este año para concientizar nos interpela como ninguna. ¿O acaso hay algo más vital e importante que el aire que respiramos?

1. Contaminación del aire: cuando el problema afecta a la salud del ambiente y a la del ser humano   

No lo vemos, pero lo necesitamos. El aire está allí siempre presente ante nosotros. Es indispensable para todo organismo que habita en el planeta Tierra. Sin él, no podemos vivir. Pero no lo vemos… hasta que lo contaminamos. La aparente y mágica condición de invisibilidad del aire desaparece desde el momento en que surgen los problemas.

No advertí la relevancia del aire en el lugar que vivía hasta que viajé hace unos años a Ciudad de México, en plena contingencia ambiental. Caminaba y me faltaba el aire. Llegaba al hotel y encendía el aire acondicionado casi como buscando satisfacer una necesidad con algo artificial. La experiencia se repitió el año pasado al ir a trabajar a Japón. Una suerte de resfrío crónico se estableció como el no más amigable compañero de viaje. Las diferencias eran notorias al pasar de una gran ciudad como Tokio a otras más al sur en contacto con el mar. No vemos el aire, pero lo necesitamos. Estamos enfermando el aire y nos estamos enfermando a nosotros mismos.

Desde 1974, Naciones Unidas designó al Día Mundial del Medioambiente como una oportunidad para despertar conciencia sobre los principales problemas que afectan al ambiente y promover cursos de acción. Si el año pasado fue el boom con la campaña “Por un planeta sin contaminación por plásticos” (y vaya que ha tenido repercusión y consecuencias en políticas concretas), este 2019 el tema elegido es tan cotidiano como indispensable: la contaminación del aire.

Un aire “sucio” afecta todo aquello que toca con su invisibilidad: desde el más diminuto organismo hasta la inmensidad de un bosque. ¿Qué ocurre con nosotros, los seres humanos? Las cifras hablan por sí solas. Nueve de cada 10 personas en todo el mundo están expuestas a niveles de contaminación que superan las directrices de seguridad señaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es decir, ¡más del 90% de la población mundial respira aire contaminado!

Siete millones de personas mueren cada año por la contaminación del aire. Las partículas finas contenidas en el aire contaminado penetran profundamente en los pulmones y el sistema cardiovascular. Así, provocan enfermedades como accidentes cerebrovasculares, cardiopatías, cáncer de pulmón o infecciones respiratorias, entre otras. La contaminación del aire ambiente (exterior) provocó aproximadamente 4,2 millones de muertes en 2016, y la contaminación del aire doméstico -causada por la cocción de alimentos con combustible, por ejemplo- causó 3,8 millones de muertes.

La contaminación del aire también profundiza las desigualdades. Más del 90% de esas muertes se producen en países de ingresos bajos y medianos, principalmente de Asia y África. La contaminación del aire tiene a una triste víctima: los niños. Más del 50% de las muertes en menores de 5 años son causadas por partículas inhaladas en interiores con aire contaminado.

El problema es también un déficit en términos económicos. Según el Banco Mundial, la contaminación del aire cuesta a la sociedad más de 5 billones de dólares cada año. ¿Se entiende que no podemos seguir así? ¿Se entiende que nuestra salud y la del planeta necesita que hagamos algo? Sobre ello, seguimos conversando…

2. “Sé parte de la solución, no de la contaminación”  

Es una de las frases utilizadas como parte de la campaña de este año. ¡Cuánta simpleza y complejidad en una misma oración! El problema de la contaminación del aire evidencia la urgencia con la que debemos actuar para cuidar el entorno que habitamos. Conocer qué podemos hacer ante él, nos obliga a hablar de una etapa previa: las causas. ¿Por qué se genera la contaminación del aire? Podríamos sintetizarlo en cinco causas:

  • al interior de muchos hogares, y por falta de infraestructura, recursos o sistemas tecnológicos, aún se quema madera y otros combustibles para cocinar o calentarse;
  • la producción de energía basada en la explotación de combustibles fósiles, como el carbón;
  • un sistema de transporte -principalmente automotor- que se sostiene con la quema de combustibles fósiles;
  • una agricultura donde el ganado produce metano y amoníaco, y donde se queman residuos agrícolas;
  • la aún persistente realidad de la quema de residuos a cielo abierto y la liberación de dioxinas nocivas de los desechos orgánicos tirados en vertederos.

Al describir y comprender las causas, rápidamente se visualizan las acciones a desarrollar en pos de la solución. Y he aquí el dato interesante: no le corresponde a un sólo actor, sino a múltiples. ¿Empezamos por los gobiernos? El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres lo resume sin pelos en la lengua: “Mi mensaje a los gobiernos es claro: gravar la contaminación, dejar de subvencionar los combustibles fósiles y dejar de construir nuevas centrales de carbón. Necesitamos una economía verde, no una economía gris”. Para traducir a Guterres a decisiones políticas que deberían tomarse: más energías renovables, menos petróleo y gas; más transporte público eléctrico, menos autos particulares a nafta y diesel.

¿Seguimos por las empresas? Cada una de ellas debiera identificar sus fuentes de contaminación del aire, tanto en sus instalaciones como en sus cadenas de suministro, para implementar acciones en consecuencia. Fuentes renovables para su sistema de energía y una correcta gestión de los residuos son dos de las múltiples actividades que pueden desarrollar.  

¿Pasamos a los ciudadanos? Ello nos llevará al final de esta edición de SUSTENTABLES con tips especiales.

3. El caso de Buenos Aires. ¿Buenos aires?

Por la cantidad de emisiones contaminantes generadas por los sectores de energía y transporte, sumado en algunos casos a la escasez de espacios verdes, las grandes ciudades se presentan como uno de los principales protagonistas de las causas y los efectos de la contaminación del aire. Y la ciudad de Buenos Aires no está exenta.

El año pasado, la organización ambientalista Greenpeace Argentina realizó, junto a vecinos porteños, un monitoreo sobre la calidad del aire en distintos barrios y alertó que los valores de partículas contaminantes superan los niveles guías establecidos por la OMS.

Entre los componentes analizados, se encuentran el dióxido de nitrógeno (NO2) y el material particulado 2.5 (PM 2.5), procedentes de las emisiones liberadas, principalmente, por colectivos y camiones.

Consulté con el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad y me contaron que tienen cuatro estaciones de medición ubicadas estratégicamente.

Según informan los resultados de material particulado menor a 10 micrones (PM 10), el promedio anual del 2018 se ubica próximo al establecido como guía por la OMS, pero aún lo supera.

Sin embargo, las críticas giran en torno a la falta de mediciones de materiales más pequeños y peligrosos para la salud, como el PM 2.5. Al respecto, desde el gobierno informan que desarrollaron la metodología y pronto será puesta en práctica.

Mientras tanto, la necesidad de fomentar y profundizar acciones para una ciudad más amigable con el ambiente y la salud de las personas se hace evidente. Contar con datos e información sobre la calidad del aire es el primer paso para actuar en pos de disfrutar de “buenos aires”. ¿O acaso qué mejor que hacerle honor al nombre de nuestra ciudad?

4. De Buenos Aires a Incheon: vivir con aire contaminado, en primera persona

Él es Martín, mi novio. Desde octubre del año pasado vive y trabaja en Incheon, ciudad metropolitana de Corea del Sur. Es decir, del otro lado del mundo en todo sentido, desde cómo lo ubica el mapa hasta cómo lo señala el reloj.

Vivir en otro país implica aprender un idioma distinto, costumbres culturales nuevas y hasta adaptarse a condiciones del ambiente diferentes a las conocidas. La realidad parecía allá muy distinta a Buenos Aires. Por medio de una videollamada me mostró cómo la contaminación del aire cubría los edificios. Y pronto se vio en la obligación de cambiar la rutina que tenía en suelo porteño: no salir a correr por un parque sino hacer ejercicio en el gimnasio, colocarse barbijo al estar en el exterior y hasta utilizar un purificador de aire en su dormitorio.

La app Air Visual se convirtió en su principal aliada: le brinda alertas y le ofrece información sobre las características del estado del aire. Ello le permite saber si podrá hacer actividad al aire libre o tendrá que protegerse con el barbijo.

¿Por qué tanta diferencia entre un lugar y otro? Según un informe de la empresa responsable de dicha aplicación Corea del Sur se ubica en el puesto número 27 en el ranking global de países sobre niveles de material particulado 2.5. De igual forma lo hace la ciudad de Incheon en el ranking de ciudades. Plantas de carbón para generar energía, uso prioritario del auto como medio de transporte y el “hwang sa” (o polvo amarillo que procede del desierto de Gobi en China y de la contaminación de la actividad industrial) son las razones que explican una realidad atípica para nosotros, pero ahora común para Martín y para muchas personas en múltiples países.

“Ningún lugar en el mundo es perfecto, cada uno tiene cuestiones positivas y negativas. Aquí podés podés estar muy seguro, pero lo que te limita es la contaminación del aire. Solemos dar algunas cuestiones por sentadas y garantizadas. El aire limpio aún no es una garantía en todo el mundo”, reflexiona Martín en su blog.

5. Una fecha entre fechas: del paseo en dos ruedas a la profundidad del océano

Así como SUSTENTABLES es ese punto de inflexión y reflexión en el medio de la semana, siempre pienso que junio es ese mes a mitad del año con fechas destacadas que nos “obligan” amistosamente a concientizar y promover cambios de acción. Hablamos del transporte como una de las causas de la contaminación del aire y ahí es donde la bicicleta aparece como el medio más amigable con el ambiente.

El lunes 3 de junio pasado se celebró su día mundial, una ocasión para recordar la importancia de su impacto positivo (no genera emisiones y contribuye al bienestar de nuestra salud), pero también para resaltar la necesidad de promover y garantizar su uso, especialmente en las grandes ciudades. Algunas urbes -principalmente europeas- lideran la cuestión, otras inician ese recorrido -como Buenos Aires- y en otras aún hace falta mucho por hacer.

De los pies firmes en los pedales, el ambiente me invita a ir a otros de mis lugares favoritos: el inmenso y armonioso azul, el océano. El próximo sábado 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos. Podría escribir mucho sobre los argumentos por los cuales debemos protegerlos, pero como hoy el aire es protagonista de nuestra newsletter, me limitaré a uno. Los océanos nos proveen del 50% del oxígeno que respiramos. Son esos otros pulmones de la naturaleza sin los cuales no podríamos vivir.

Me pareció muy interesante que el foco de las celebraciones de este año esté puesto en la cuestión de género y en cómo se puede trabajar para garantizar la igual participación de la mujer en la investigación científica marina, la pesca, el trabajo en el mar, las formulaciones de políticas y la gestión. No hay mujer más vinculada al océano que la extraordinaria bióloga y exploradora Sylvia Earle. Si no la conoces, te invito a que veas en Netflix el documental sobre su vida: Mission Blue.

6. Y una excepción al tema, porque es una buena noticia para nuestros glaciares

Después de muchas idas y vueltas, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictaminó que la Ley 26.639 de protección de glaciares que rige en Argentina es constitucional. El fallo surge ante una demanda presentada por la empresa Barrick, responsable del proyecto minero Veladero en San Juan y dicha provincia. Al momento, tenían en suspenso la puesta en práctica de la normativa.

Las preguntas que se abren después del dictamen rigen en torno a qué ocurrirá con los más de 40 proyectos de explotación minera (activos o en planificación) sobre cuerpos de hielo y zona periglaciar; y cuál será el impacto de la medida en el desarrollo de una actividad de amplio atractivo para la economía del país, pero con un alto impacto negativo en el ambiente. Podés conocer más sobre el tema en esta nota de Laura Rocha en Infobae.

7. Ser sustentables: y actuar por un planeta sin contaminación del aire

Con el efecto multiplicador de las redes sociales como aliado, Naciones Unidas invita a la comunidad internacional a asumir retos para hacer frente al problema. Aquí, los cuatro principales:

  • movilizarte con un medio de transporte más limpio, como andar en bicicleta, priorizar el transporte público, compartir el viaje en auto con otras personas o, simplemente, caminar;
  • reducir el consumo de carne y priorizar las verduras en tu dieta;
  • plantar un árbol con amigos;
  • juntar y separar residuos.

Y haciendo uso de esas redes, consultamos con algunos seguidores de Red/Acción y me llevé estas (buenas) impresiones: lo que más vienen haciendo es reducir el consumo de carne y separar los residuos. Ro Centeno aseguró implementar los cuatro retos  y Agustín Fernández Madero logró incorporarlos en tan sólo los seis meses que van del año. ¡Bien!

Como sé que seguramente también vos venís desarrollando muchas de estas acciones, te agrego otros tips 😉

  • usar eficientemente la energía, es decir, usarla sólo cuando sea necesario;
  • reciclar productos de cartón, papel o metal, y compostar residuos orgánicos;
  • elegir equipos de refrigeración y calefacción de alta eficiencia energética.

Desde Corea del Sur, Martín agrega el siguiente consejo: descargarte la app “Air Visual” para conocer el estado de aire de tu ciudad y tomar los recaudos necesarios ante niveles elevados de contaminación. Es decir, busquemos reducir las causas del problema, pero también cuidémonos ante sus efectos ya inevitables.

Esta semana compartí en mi Instagram esta foto como un recuerdo de un paseo en bicicleta por los extensos parques de Londres, Reino Unido; pero también como la síntesis de una semana cargada de información, de toma de conciencia, de puesta en acción.

Mucho escuché este último tiempo sobre si las pequeñas acciones sirven o sólo se requieren de grandes políticas. Me gusta pensar que ambas son esencialmente necesarias y van de la mano como complemento. Elegir usar la bicicleta o el transporte público, por sobre el auto particular no es “un simple acto de rebeldía” sino el aporte individual a un esfuerzo colectivo por vivir en un planeta mejor.

No estamos hablando únicamente de cuidar al ambiente, sino también de hacerlo para cuidarnos a nosotros mismos. ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados esperando políticas mientras millones mueren al año? ¿O vamos a también hacer nuestra parte? “La vida es un hermoso paseo”, dice una frase para referirse a la bicicleta. Hagamos que sea con el mejor impacto positivo posible, hoy ¡por un planeta sin contaminación del aire!

Hasta la próxima semana,  

Tais

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