Fernando Reimers: "Los estudiantes deberían trabajar de manera colaborativa con estudiantes de otras escuelas y países" | RED/ACCIÓN

Fernando Reimers: "Los estudiantes deberían trabajar de manera colaborativa con estudiantes de otras escuelas y países"

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Desde la Universidad de Harvard, Reimers, profesor especializado en educación global, explica paso a paso cómo familias y docentes pueden educar a ciudadanos y ciudadanas globales. Y por qué es importante.

Fernando Reimers: "Los estudiantes deberían trabajar de manera colaborativa con estudiantes de otras escuelas y países"

Fernando Reimers / Foto: Gentileza Fernando Reimers

“Si uno ve los resultados globales de las pruebas PISA, un tercio de los estudiantes dice que no le ve sentido a su vida, un tercio sostiene que sufre bullying en la escuela, un tercio reconoce que es infeliz con su vida. Ante esta realidad, creo que los educadores tenemos que preguntarnos por qué pasa esto", analiza Fernando Reimers. Y sigue: "Parte de la respuesta está en que es bajo el porcentaje de profesores que involucran a estudiantes en proyectos de grupo, que proponen buscar respuestas a los problemas”.

Para transformar esta realidad Reimers propone trabajar desde la educación global.

Él es profesor de Educación Internacional y Director de la Iniciativa Global de Innovación Educativa y del Programa de Maestría en Políticas de Educación Internacional, de la Universidad de Harvard. Especializado en la educación global, su investigación y enseñanza se centran en comprender cómo educar a los niños, niñas y jóvenes para que puedan prosperar en el siglo XXI. Es miembro de la comisión de alto nivel de la UNESCO sobre los futuros de la educación.

Ahora, ¿de qué hablamos cuando hablamos de educación global? De educar a alguien que conozca y comprenda el mundo en general, y su lugar en él. Desarrolle un rol activo en su comunidad y trabaje con otros para hacer que el planeta sea más igualitario, justo y sostenible. Es decir, comprenda cómo influyen en sus vidas asuntos tales como el cambio climático, el comercio internacional o la cooperación científica, y desde ahí actúe con otros para modificar los problemas que enfrenta.

Con Reimers conversé sobre cómo familias, escuelas y gobiernos pueden promover la educación global en los y las estudiantes.

—La pandemia nos viene demostrando desde hace más de un años que muchos problemas a los que nos enfrentamos diariamente y sus soluciones son globales. Visto así, una educación global es indispensable. Ahora, ¿de qué manera las familias podemos educar en ese sentido?
—Conversando con sus hijos. Sobre cualquier tema que les interese a ellos, y aprender juntos. El objetivo es que los acompañen a descubrir las conexiones entre lo local y lo global de distintas maneras. Por ejemplo, a partir de la cotidianeidad de sus vidas pueden tomar un hecho, una actividad, y seguir la pista para estudiar de qué forma este hecho ilustra esta interdependencia entre lo local y lo global. Pueden comenzar examinando la ropa que visten, la comida que comen, los artículos que utilizan, y preguntarse de dónde vienen, trazar la cadena de valor agregado que resulta en ese producto, para entender los muchos puntos de interconexión global que se expresan en un teléfono móvil, en una computadora, una heladera o una camisa. Exploren los orígenes de sus propias familias, las de sus vecinos y amigos, y tracen los itinerarios que recorrieron varias generaciones hasta llegar al presente. Averigüen por qué migraron, cuáles eran las condiciones de vida en los lugares de migración de origen y de destino. Y pueden observar a las olas de migración reciente, a los refugiados, y hacer las mismas preguntas: por qué migran y en qué condiciones se encuentran por migrar. El objetivo final es descubrir juntos esa interdependencia entre lo local y lo global y así educar a hijos para quienes nada de lo humano les sea ajeno.

—En la presentación de tu libro Educación Global para Mejorar el Mundo (organizada por Educar 2050) dijiste que la educación global se ha discutido mucho en ámbitos académicos, pero falta que la incorporen los y las docentes a sus programas de enseñanza ¿Cómo pueden empezar a trabajar las escuelas para implementarla?
Voy a detallar un paso a paso: 1️⃣ Organizar un equipo en la escuela a cargo de impulsar un proyecto de educación global. 2️⃣ Estudiar los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) aprobados en la Asamblea General de Naciones Unidas, en 2015. (Acá podés verlos). 3️⃣ A partir de los ODS definir las competencias que debe tener un egresado de la institución para contribuir a alcanzar dichos objetivos. 4️⃣ En base a ese perfil de egresado evaluar que se hace ya en la escuela que cultiva dichas competencias. 5️⃣ Definir qué puede hacerse un poco mejor y proponerse un desafío que permita mejorar la educación de ciudadanos globales, pero que sea un desafío alcanzable. 6️⃣ Llevar a cabo ese proyecto. 7️⃣ Evaluarlo. 8️⃣ Hacerlo mejor una segunda vez, y así sucesivamente. Este ciclo de innovación y mejoramiento continuo puede acelerarse si las escuelas se articulan con otras en redes de mejoramiento. Hay muchas escuelas en diversos países del mundo haciendo esto basadas en los programas que he desarrollado.

—¿Qué deberían hacer los gobiernos y cuáles son los principales trabas que encuentran para implementar sus políticas hacia una Educación Global?
—Deberían apoyar la construcción de redes de innovación educativa, darles autonomía para que innoven y promover la construcción de alianzas entre escuelas. También deberían sumarles la conexión con otras instituciones, como universidades, que puedan aumentar la capacidad de la escuela

—¿Qué lugar ocupa la tecnología en la implementación de una Educación Global?
—Sin duda la utilización de la tecnología es fundamental para funcionar en un mundo muy interdependiente. Permite comunicarnos y colaborar sin barreras geográficas o de horarios, y organizar colaboraciones muy eficaces. Con el uso de la tecnología, obligados por la pandemia, los profesores han experimentado la forma más moderna de poder e influencia: la de las redes que empoderan a individuos gracias a la comunicación rápida vía tecnologías. Y que hayan descubierto esa forma de colaboración y de organización, les empodera para ser creadores, constructores, partícipes de las soluciones a los desafíos educativos de formas sin precedentes. Ellos podrían ahora acompañar a sus estudiantes a que experimenten algo semejante, aprendiendo de manera colaborativa juntos con estudiantes diversos en distintas escuelas y en distintos países. Son estas experiencias, precisamente, las que les permitirán desarrollar las capacidades para construir un mundo mejor.

Más información. Sobre el trabajo de Fernando Reimers: acá.

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Esta entrevista fue publicada originalmente en Reaprender, la newsletter sobre educación que edita Stella Bin. Podés suscribirte en este link.

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