Julia Saez: "Los docentes deben trabajar para que los chicos se miren y hablen entre ellos" | RED/ACCIÓN

Julia Saez: "Los docentes deben trabajar para que los chicos se miren y hablen entre ellos"

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Cómo se propone Corrientes trabajar las emociones que enfrentan estudiantes y docentes al regresar a las aulas, tras un año sin clases presenciales. Se lo preguntamos a Julia Saez, directora del organismo encargado de aplicar la Ley de Educación Emocional que la provincia sancionó en 2016.

Julia Saez: "Los docentes deben trabajar para que los chicos se miren y hablen entre ellos"

Julia Saez / Foto: Gentileza Julia Saez

Tras un año sin ir a la escuela, niñas, niños y adolescentes tienen sentimientos encontrados a la hora de regresar a la presencialidad. Por un lado están las ganas de volver y reencontrarse con sus compañeros. Por otro lado, el miedo, la angustia y hasta el enojo con el que no se cuida.

Igual los y las docentes, reconocen que es imprescindible volver, pero sienten miedo a contagiarse y enojo con las familias que desconocen el esfuerzo hecho durante el 2020. 

Julia Saez es la titular de la Dirección de Servicios Educativos de Prevención y Apoyo (DISEPA) de Corrientes. El organismo, conformado por equipos de orientación escolar, es el responsable de la implementación de la Ley 6.398 de Educación Emocional, sancionada en 2016.

Conversé con ella sobre cómo Corrientes, a partir de la experiencia acumulada estos años, se propone trabajar con las emociones de estudiantes y docentes en este regreso a las clases  presenciales.

—¿Con qué sentimientos llegaron docentes y estudiantes a esta primera semana de clases presenciales?
—Las docentes con las que hablé estos días me dijeron que querían volver, que saben que es prioritario hacerlo, pero que a pesar de estar trabajando con los protocolos tienen miedo. Y eso requiere empezar a poner en palabras lo que nos sucede. Por otro lado, si bien los docentes están preocupados por recuperar contenidos, los estudiantes están atravesados por diversas emociones que implican el regreso a la presencialidad.

—¿Qué les pasa a los chicos y a las chicas?
Por un lado, vemos que respetan los protocolos. Por otro, cuando les preguntamos si están contentos de volver, no pueden contestar, hay una gimnasia de lo social que hay que recuperar. En el caso de los estudiantes de primaria aunque tampoco responden, rápidamente empiezan a mostrar las mochilas y los útiles nuevos que tienen para trabajar. Y ahí, mientras ellos muestras se abren posibilidades de escucha y de que ellos cuenten qué les pasa con el hecho de volver de esta forma. Entendemos que debemos acompañar a los docentes en la búsqueda de un equilibrio de prioridades entre protocolo, contenidos pedagógicos y paralelamente las emociones. Ante esa situación nosotros decidimos acompañar a las escuelas a que se adapten a la nueva normalidad y disminuyan las ansiedades, que la aplicación del protocolo se vuelva una rutina. Para a partir de allí focalizar en las emociones. Yo creo que eso no va a demandar más que un par de semanas.

—¿Y cómo planifican trabajar con las emociones?
—Me parece que cada escuela debería trabajar en un taller con sus docentes generando espacios para dialogar sobre los miedos y las ansiedades que aparecen en esta situación nueva. Tienen que empezar a hablar de sus sentimientos, de los enojos, y gestionarlos. Otro factor importante es el trabajo con las familias sobre las emociones, establecer acuerdos y proponer un trabajo conjunto. Ya que los actores fundamentales de nuestra ley son estudiantes, docentes y familias. Luego, los docentes deben trabajar para que los chicos se miren y hablen entre ellos. Porque al no poder tocarse, ni prestarse útiles, ni moverse de sus espacios, están sentados como estatuas, sin mirarse. Ahora, para eso hay que hablar de los miedos que tienen los chicos. Preguntarles qué es para ellos el virus. Porque el miedo que ellos sienten es ni más ni menos que el miedo a perder a alguien. Aparece la idea de cómo me encuentro con mis compañeros, si por eso puede morir alguien. Por eso, es necesario generar esos espacios de escucha y diálogo para poder por lo menos convivir emocionalmente mejor.

—Ahora, ¿no hubo un pedido a nivel nacional de atender la salud emocional de chicos y docentes?
No, para nada. Y sería muy útil, sobre todo para las jurisdicciones que no tienen una ley como la nuestra. Es más, sin desconocer el sistema federal de gobierno que tenemos, reconozco que cuando algo se promueve de Nación tiene otro impulso y otro impacto. por ejemplo, nosotros pusimos en el calendario escolar el “Día para hablar de la pandemia del COVID-19” en el aula, espacio propicio para conversar sobre las emociones. Lo que no puede pasar es que los chicos se sientan mejor teniendo clases virtuales, sin tener contacto con docentes y pares. Para la escuela el desafío debe ser entusiasmar a los chicos de nuevo con la escuela, aún en esta nueva normalidad y con estas características. Ahora, para eso y para poder incorporar saberes es necesario primero hablar de las emociones.

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Esta entrevista fue publicada originalmente en Reaprender, la newsletter sobre educación que edita Stella Bin. Podés suscribirte en este link.

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