Las enseñanzas que nos deja Ani, una joven trasplantada de médula ósea - RED/ACCIÓN
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Las enseñanzas que nos deja Ani, una joven trasplantada de médula ósea

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Hoy te contamos una historia de nuestra Argentina generosa. Encontramos un hashtag que decía #PinchasHastaLaMedula. “Pinchas” por “pincharratas”, como se le dice a los seguidores de Estudiantes de La Plata. Así encontramos a Ani Meza.

Las enseñanzas que nos deja Ani, una joven trasplantada de médula ósea

Intervención: Julieta de la Cal

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¡Buenas tardes! Este procedimiento salvó su vida y le dejó numerosos aprendizajes. Y nos invita a reflexionar sobre por qué es vital que se multiplique la cantidad de donantes.

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Intervención: Julieta de la Cal.

Cada día, en nuestro país, entre una y dos personas por día comienzan a buscar un donante de médula ósea compatible. Se trata de un tratamiento muy efectivo cuando los glóbulos blancos sufren una malformación, lo que suele derivar en un diagnóstico de leucemia. Un tratamiento que apareció hace algo más de tres décadas y que en este tiempo evolucionó muchísimo: de una tasa de éxito del 30% pasó a un 80 o 90%.

En Argentina hay 120.000 personas que expresaron su voluntad de donar médula ósea. Sin embargo, es muy difícil encontrar un o una donante compatible. Solo un 25% de los familiares son compatibles. Y si alguien necesitara un donante, en un estadio de fútbol repleto, como el de River o Boca, ¿cuántas personas en ese estadio serían compatibles? Una o dos. Por eso es necesario que más personas decidan ser donantes. Un procedimiento que, además, es muy sencillo.

Lo bueno es que ahora hay un banco mundial y allí hay casi 30 millones de médulas. Pero hace falta seguir diciendo “soy donante” para quienes aún no decidieron. Y, en este sentido, es necesario recordar una distinción importante: la médula ósea no es la médula espinal. La médula ósea, donde se producen las células de la sangre, se encuentra en los huesos. La médula espinal, en cambio, es parte del sistema nervioso y está en la columna vertebral (en esta edición lo explicamos con detalle).

En este contexto, nos conmueve una historia que descubrimos en esta Argentina generosa. Encontramos un hashtag que decía #PinchasHastaLaMedula. “Pinchas” por “pincharratas”, como se le dice a los seguidores de Estudiantes de La Plata. Así dimos con Ani Meza. Una exjugadora del club y hace casi 5 años diagnosticada de leucemia. Le tocó vivir lo que implica el tratamiento, las medicinas y luego el trasplante. Le tocó buscar un donante compatible. Sus familiares no eran compatibles, pero encontraron uno en Brasil. Alguien que había dicho: “Alguna vez quiero donar”.

Ani hoy está muy bien de salud. Su historia conmueve. Ella es una auténtica predicadora de la donación. Tiene su bandera que lleva a todas partes: “Doná Médula. Salvá vidas”, y también dice: “Gracias a mi donante pude volver a UNO”, por el estadio de Estudiantes. En cada sitio que va la agita y multiplica el mensaje. Sabemos que una vez por semana un argentino dona médula ósea. Y los queremos aplaudir.


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Cuatro preguntas a Ana Meza. Ana, de 38 años, se trasplantó en 2018 y el año pasado comenzó con #PinchasHastaLaMedula, la campaña para promover la donación de médula ósea. [Por David Flier]

—¿Qué pensaste que te llevó a promover la donación de médula ósea?
—Más que pensar fue sentirlo en lo más profundo de mi corazón. El día que me dieron el diagnóstico (10 de noviembre de 2017) y cuando me dijeron que para recuperarme sí o sí iba a necesitar un trasplante de médula ósea (diciembre 2017), no sabía de qué me estaban hablando. A la fuerza aprendí mucho y conocí muchas historias de vida en torno a la leucemia. Lo que realmente despertó mi propósito fue una entrevista que me hicieron el 30 de noviembre de 2019, el día que Estudiantes volvió a jugar en su cancha después de 14 años, porque para ese día hice una bandera que dice “Doná médula, salvá vidas. Gracias a mi donante yo pude volver a UNO”.  Conté brevemente mi historia y la de la bandera, se viralizó. Un montón de gente me empezó a preguntar qué era la médula ósea, cómo se podía registrar como donante y, sabiendo que yo me había preguntado lo mismo dos años antes, dije: “¡Acá hay que hacer algo!”. Me encantaría que nadie más tuviera que pasar por lo que pasé yo, pero eso no depende de mí. Lo que sí puedo es hacer es algo por aquellas personas a las que les toque a futuro y para honrar la vida de quienes no pudieron encontrar su donante a tiempo.

—¿Qué pasa por la cabeza de una persona cuando le dicen que necesita buscar un donante compatible y sabe que es complejo encontrarlo?
—En ese momento no tenía mucha idea de lo difícil que es encontrar una persona compatible. Lo que sí me habían dicho los médicos es que, ante la incompatibilidad de mi único hermano, burocráticamente la búsqueda iba a llevar más tiempo de lo previsto y yo tenía que seguir haciendo quimioterapia para que la enfermedad no avanzara. Lo que más deseaba era que todo se terminara para poder volver a mi vida. Y en un momento me pesó tanto que solté ese deseo y dije: “Voy a dejar todo en manos de Dios y confiar en que todo va a salir bien”. A los tres meses ya habían encontrado a una persona compatible en Brasil. Cuando comencé con la campaña de concientización tuve que hacer un curso de INCUCAI de promotores de la donación de CPH (médula ósea) y ahí entendí que en realidad lo mío había sido casi un milagro. La compatibilidad es de aproximadamente una persona en 40.000 y hay personas que han estado esperando hasta un año para encontrar a su donante. Eso me dio más impulso para el desarrollo de la campaña, porque cuantas más personas se registren, más posibilidad de encontrar una compatible para las que lo necesiten.

—¿Qué respuesta tuviste con la campaña?
—¡Realmente fue increíble! Desde el día de esa nota en la tele me empezó a escribir mucha gente contándome su historia de vida o la de alguien cercano que había pasado por lo mismo que yo o similar, agradeciéndome por hacerlo visible. Acepté lo que me estaba sucediendo desde el día 1 y jamás permití que eso me definiera. En la medida en que pude siempre seguí haciendo mi vida y todo lo transité con una sonrisa, hasta en los peores momentos. Hoy estoy en contacto con enfermos o familiares de enfermos de leucemia y me dicen que mi historia es una luz de esperanza entre tanto dolor y sufrimiento.
Cuando decidí comenzar con la campaña, dos amigas pinchas me dijeron que querían ser parte y colaborar: ¡un regalo a hermoso! Una de ellas lo sigue haciendo hasta el día de hoy. Además, la gente de Estudiantes me ha dado su apoyo incondicional; el club y la Fundación Estudiantes me ayudan a darle visibilidad. Educar sobre estas cuestiones es uno de los objetivos principales que tenemos con la campaña.

—¿Qué aprendiste en todo este camino, desde el trasplante hasta hoy?
—Aprendí a ver la vida con otros ojos. Que lo que se compra con plata es barato y que hay muchos corazones solidarios en el mundo. Aprendí que el primer paso siempre es aceptar y que más importante que lo que nos sucede es la actitud con la que lo enfrentamos. Aprendí que el amor es la fuerza más poderosa y también cura. A ser agradecida por todo lo que soy, lo que tengo y lo que me pasa y que siempre está la posibilidad de mirar una situación o circunstancia desde el lado del aprendizaje, para evolucionar. Aprendí a quererme y cuidarme porque si no lo hago yo, no lo puede hacer nadie. Siento en lo más profundo de mi corazón que una de las razones por las cuales tengo la posibilidad de contar mi historia es para crear conciencia así que nada ni nadie me va a detener.

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Fotos: @miayudaparaemily. Intervención: Julieta de la Cal.

En abril, desde OXÍGENO te contamos sobre Emily, una niña que debía viajar a Barcelona para realizar un tratamiento contra la leucemia que le diagnosticaron hace más de cinco años. Para ello, gracias al aporte solidario de muchísimas personas, se juntaron más de 80 millones de pesos en solo 15 días. E inmediatamente Emily y su familia viajaron a España.

Allí, en el Hospital San Juan de Dios, llevó adelante su tratamiento. Con días de mejoras y otros de mucho dolor. Hasta que, hace menos de dos semanas, recibió el alta para poder estar fuera del hospital, al que asiste regularmente para controles.

En Instagram, donde cuentan el día a día de su tratamiento, su familia escribió: “Es tan lindo poder disfrutar días de calma... Lejos de sábanas blancas, noches con ruidos de bombas de infusión, olor a hospital y días interminables mirando por la ventana, esperando el minuto en que te dicen: "¡Podés ir a casa! ¡Tenés el alta!" Y hay tanto para agradecer: la llegada de noches de sueños profundos, la comida de mamá, los abrazos de los hermanos, los paseos al aire libre, el amor de los abuelos, los tíos y las primas. 🥰❤️ ¡Qué bendición!”

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Te contamos algunas formas de ayudar a quienes peor la están pasando. Mañana termina la Colecta Nacional de la Cruz Roja Argentina. Vos podés colaborar con una donación para fortalecer el trabajo de los voluntarios de la organización para que las comunidades estén mejor preparadas ante posibles emergencias, desastres y crisis socioeconómicas. Para esto, ingresá acá o llamá al 0810-999-2222.

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Imagen de Amnistía Internacional Argentina para promocionar la campaña de donación para el Banco de Alimentos. Informa que 3 de cada 4 chicos en Argentina se van a dormir con hambre. Y llama a donar un plato de comida.
Imagen: Amnistía Internacional Argentina.

Otra forma que tenés de ayudar a los sectores más vulnerables es mediante una donación a Amnistía Internacional, que recientemente se alió con el Banco de Alimentos. El objetivo es recaudar el equivalente a 20.000 platos de comida caliente “con el fin de darles un invierno diferente a quienes sufren de hambre”, señalan desde la organización. “Si bien este no es el típico trabajo que realiza Amnistía Internacional, en estos momentos tan complejos la solidaridad es clave”, aclaran.

El dinero recaudado será donado en su totalidad a Banco de Alimentos, que distribuye alimentos entre 1.200 organizaciones sociales. Podés hacer tu donación acá.

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Entre hoy y el viernes TECHO Argentina desarrolla la campaña nacional #GeneraciónActiva, que tiene el objetivo de invitar a jóvenes a sumarse al voluntariado en villas y asentamientos. Contará con acciones en redes sociales y una intervención en el espacio público llamada “5.687 viviendas”, que será instalada en la Ciudad de Buenos Aires para visibilizar  situación de más de 5 millones de personas viven en emergencia habitacional en villas y asentamientos del país. Quienes tengan interés en sumarse a la experiencia de voluntariado, pueden hacerlo ingresando acá.

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Día Nacional de la Solidaridad. Este viernes, 26 de agosto, es el Día Nacional de la Solidaridad. La fecha fue elegida para conmemorar un nuevo aniversario del nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta.

Para cerrar esta edición de OXÍGENO, te dejamos, para reflexionar, tres de las muchas frases célebres que nos dejó esta misionera, un paradigma de levantar la vista y advertir las necesidades de los demás.

“No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”.

“La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos”.

“No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz”.


Cuidate mucho, cuidalas mucho, cuidalos mucho.
Te mandamos un gran abrazo.

Juan y David