Juan Carr | RED/ACCIÓN
Sociedad | 20 de febrero de 2019

Mayra Arena: “Si queremos realmente una Argentina con pobreza cero, además de los planes sociales necesitamos educación”

¿Qué tienen los pobres en la cabeza? Es la pregunta que se hace Mayra Arena, una joven de 26 años, en una charla TED que ya lleva acumulada más de 3 millones de visualizaciones. Proveniente de Mariano Moreno, un barrio humilde de Bahía Blanca, Mayra nos invita a cuestionar los prejuicios que construimos como sociedad.

En esta conversación con RED/ACCIÓN, hablamos con Mayra sobre las acciones que pueden tomar individuos para ayudar a quienes están en situaciones de vulnerabilidad, el rol de los planes sociales y el Estado en combatir la pobreza, y cómo generar más empatía.

¿Cuál era tu objetivo original con tu charla TED?¿Qué mensaje querías comunicar?

Hay una incomprensión genérica hacia el pobre, no se entiende por qué se gasta la plata en Coca-Cola, por qué no la ahorra para dejar de ser pobre. Podría haber resumido mi charla diciendo que un millón de Coca-Colas no compran una vida de clase media. Lo que yo quería decir es esto: que cada acto que hacemos, cada acto de consumo, a la hora que decidimos tener hijos, a la hora que somos violentos, tiene todo una explicación, todo tiene un origen. Sin justificarlo, quería explicar por qué es así, desde mi punto de vista.

Si entre las 3 millones de personas que vieron tu charla hubiera una persona que además de sensibilizarse y emocionarse, quisiera dar dos pasos más para ayudar, ¿qué le propondrías?

Es una linda pregunta, porque en realidad, ¿qué hacemos por los pobres? Les llevamos un paquete de polenta, una bolsa con aceite, arroz, ropa limpia, lo que hace todo el mundo. Es una ayuda y sirve un montón. Pero al otro día el pobre sigue siendo pobre. ¿Cómo hacemos? Porque hay gente que tiene ganas de ayudar pero tampoco puede generar trabajo, o no se siente en condiciones de combatir la pobreza en toda su extensión.

Ahí diste una respuesta fuerte. ¿Generar trabajo es definitivamente un arma contra la pobreza?

Si, si. Mientras sea trabajo digno y no trabajo esclavo, sin duda. El trabajo es una escalera. Es una forma de meterte en la sociedad, porque cuando vos estás afuera, nadie te acepta. Pero cuando te aceptan en un trabajo ya te sentís dentro del sistema de alguna manera. Y también te sentís útil, y también te da otra autoestima: recibir algo a cambio de lo que vos hiciste. Sonará muy pro-sistema, y por ahí a alguien muy de izquierda no le va a gustar. Pero para mi el trabajo es el primer escalón de movilidad social.

¿En algún lugar estás en contra del sistema?

Soy pro-sistema, te lo tengo que reconocer. Pero sí creo que al sistema hay que hacerle algunos ajustes, para que entremos todos. Porque entramos todos, y cómodos. Así como hay gente que tiene 10 casas, y 9 las tiene vacías, lo mismo ocurre con el trabajo, con la riqueza, y hasta con la comida. Mientras hay gente que tira comida, hay gente que come de esa basura.

No me parece para nada justo ese sistema. Pero no me parece que tenga sentido anular todo lo construido históricamente, revolucionar todo, tirar todo y arrancar de cero. Romper todo no. Aunque a veces dan ganas, muchas ganas.

Pero me parece que con lo construido, mejor administrado, más justamente administrado, podemos hacer muy buenas cosas.

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Hay un debate eterno sobre los planes sociales. ¿Los viviste, los vivió tu familia? ¿Cómo los ves?

Uno de los días más felices de mi vida fue cuando mi vieja cobró el primer plan Jefes y Jefas. Nos compró un yogur a cada uno de mis hermanos, y una campera. Una sola campera para todos. Con esa campera, uno iba a la escuela, al que le tocara. Así que te imaginarás lo que es para mi la ayuda del Estado.

Sí creo que hay que ponerse las pilas, si queremos un Estado eficiente, en que la educación sea transformadora, y en que el programa social vaya acompañado de educación, de capacitación, de formación. Y no hablo necesariamente de oficios, sino de hasta lo más básico. Porque hay gente que también necesita aprender hasta lo más básico. Si queremos realmente una Argentina con pobreza cero, con desnutrición cero, donde los chicos puedan ir a la escuela y aprender, y donde puedan desarrollarse y tener un ideal de futuro, además de los planes sociales que son súper necesarios para tener alimento y para tener lo que esa familia considere que está necesitando, también necesitas educación. Sin la educación no sos nada.

Si yo hubiera dependido de la formación de mi madre (padre no tengo)… mi madre apenas sabe leer y escribir. Jamás nos pudo ayudar con la tarea, jamás nos pudo enseñar a hacer nada, ni siquiera cocinar. Entonces realmente es importante la presencia del Estado educando y formando.

Pareciera que el mundo social se divide entre pro-Estado y anti-Estado. ¿Cómo lo sentís vos?¿Es posible una integración?

El argentino tiende a hacer un River-Boca de todo. O Estado sí, o Estado no. O plan si, o plan no. No hay un término medio, no hay un gris. La realidad es que, ni todo estatal ni todo privado. Me gustaría un Estado presente donde tiene que estar. El que está totalmente en contra del Estado no parece ser consciente que, por ejemplo, el estallido del 2001 fue porque no había contención de ningún tipo.

Por otro lado, los que están extremadamente a favor, a veces suelen festejar la contención social como si fuera un logro en sí mismo. Y en realidad la contención social no es un logro. Debería ser un impasse. Y debería verse simplemente como un acto de justicia. Nadie tiene que pasar hambre, y por eso el Estado está ahí, es simplemente lo que tiene que hacer. Para celebrar va a ser el hecho de que ese pibe el día de mañana pueda terminar el colegio a pesar de que nació en la adversidad.

¿Cómo hace uno para revertir los prejuicios sobre la pobreza?

Ir al barrio, ir a dar la leche, ir a la iglesia, ir a un comedor. Pero no un rato, porque si solo vas un rato te vas a ir como viniste, con los mismos prejuicios. Pero quedáte un ratito más, andá dos o tres semanas seguidas, y te vas a empezar a dar cuenta que no es tan fácil.

¿Es necesario atravesar la dificultad para tener empatía con la dificultad y marginalización de otros?

Ojalá que no, porque sería como pensar que solo vamos a hacer rampas si a todos nos cortan las piernas. Me parece que la empatía se trata de saber o intentar sentir lo que sufre el otro, sin necesidad de haberlo sufrido.

Sociedad | 11 de febrero de 2019

Qué es la “Emocracia” y por qué tenemos que estar atentos

El rechazo creciente a los inmigrantes, que se manifiesta en el debate de atenderlos o no atenderlos en nuestros centros médicos, evidencia que empezó a dar vueltas por las redes sociales y otros canales de comunicación un axioma complejo (que no se dice con firmeza pero se intuye).

Es aquel que sugiere que hay individuos con mayor valor y otros con menor valor, y a estos segundos se los presenta como portadores de menos derecho a la vida. ¿O no es eso decirle a alguna gente que tiene que pagar por ser atendida, mientras otra gente no?

Pareciera que hace tiempo nuestra comunidad se viene cubriendo de mensajes falsos, fake news, que generan un malestar y profundizan esta idea excluyente. Para nuestro dolor, son ideas con cierta aceptación. Aparece de vuelta la intención de poner la culpa en los extranjeros. Y vuelven de pronto las viejas teorías conspirativas. Pero no son resultado de análisis profundos que dan pie a estas teorías, no.

Son mensajes superficiales atados a la emotividad. Mensajes que justamente agitan, antes que nuestra razón, nuestros sentimientos. A estos agitadores de emociones se los llama “emócratas”, y en algunos lugares del mundo generan “Emocracias” fundadas en mensajes que marginan a los otros, que apelan siempre a lo peor de los otros.

Entonces, los “emócratas” empiezan a decir cosas como: “aunque seas pobre, si sos extranjero tenés que pagar”. Y, apañados por alguna gente, están generando cordones sanitarios. En su carrera por agitar miedo y discriminación, terminan por aislar lo mejor de nosotros. Ya lo escribió Fernando Pessoa el siglo pasado: “Las sociedades están dirigidas por agitadores de sentimientos, no por agitadores de ideas”. No dejemos que eso pase. Que nuestros corazones se mantengan a salvo. Es la única manera de mantenernos a salvo todos.

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Sociedad | 14 de enero de 2019

Foto: Foto Alfredo Leiva – Télam | Intervención: Mana Le Calvet

Carta abierta a los ciudadanos de Epuyén, por Juan Carr

Queridos Amigas y Amigos de Epuyén:

En este momento tan complejo que les toca vivir queremos enviarles un abrazo enorme. Bien grande. Seguimos con atención día tras día lo que va sucediendo en su Comarca. Están demostrando a toda la Argentina y al mundo como se comporta una comunidad frente a una dificultad tan inesperada. Están demostrando su solidaridad, compromiso y responsabilidad. Es conmovedor.

Cuánta responsabilidad en cada familia, cuánta generosidad entre todos ustedes. Una población que tiene semejante capacidad humana para atravesar estos momentos merece nuestro aplauso. ¡Queremos decirles que no están solos! Queremos decirles que miles de argentinos (y constantemente hay más que se van enterando y se van sumando), estamos con Ustedes. Ustedes con mayúscula, con todo el énfasis que la admiración permite.

Somos muchos los que estamos orgullosos de pertenecer al mismo país, a la misma Patria que tiene una comunidad formidable como la de Epuyén. Seguiremos juntos colaborando para salir adelante, aprendiendo a ser mejores ciudadanos, mejores compatriotas, y superando las adversidades. El ejemplo que nos dan es formidable.

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Sociedad | 31 de diciembre de 2018

Cada 18 personas (adultas) que vemos pasar por nuestra vida, una es un paciente curado de cáncer

Vimos un tuit de una persona que con tremenda alegría contaba que le habían dado el alta de una leucemia, después de cinco años y medio, y luego vimos miles de retuits de personas que festejaban su recuperación. Una enfermedad que nos inquieta mucho, pero también es importante tener en cuenta lo que ha progresado la medicina, de modo que el cáncer ya no genera el impacto en la salud que generaba hace dos décadas y hace tres generaciones. Ese mensaje en las redes nos da, a todos, mucha fuerza y mucha esperanza.

Aunque no nos demos cuenta, las estadísticas nos favorecen, y siguen mejorando con el paso del tiempo. En la Argentina, cada 18 personas (adultas) que vemos pasar por nuestra vida, una es un paciente curado de cáncer. 100 mil pacientes son diagnosticados cada año, y bastante más que la mitad están curados, cinco o diez años después. En diez años entonces tenemos 500 mil personas que ya terminaron su tratamiento y viven su vida con toda naturalidad. En 20 años, 1 millón. (¡Imaginarnos 15 estadios de fútbol repletos de aquellos que dieron esa batalla y la superaron!) 

Pasar por un tratamiento médico es una experiencia compleja. Muchas veces, difícil. Admiramos profundamente a quienes saben mirar en su interior para encontrar el sentido y el coraje que requieren esos momentos y aplaudimos vivamente a tantas familias, tantos amigos y tantos afectos que se reúnen alrededor de quienes pasan y han pasado por estas experiencias.

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Sociedad | 24 de diciembre de 2018

¿Por qué Papá Noel debería ser azul?

Hace poco me contaron que Papá Noel, el original, no iba necesariamente vestido de colorado, de rojo, sino que hoy lo conocemos así por una famosa marca de gaseosas que le pidió a un dibujante un Papá Hecho a su medida. ¿De qué color era Santa inicialmente? No lo sé, pero somos muchos los que creemos que sería bueno que sea azul.

En los últimos tiempos la humanidad ha crecido en ternura, en afecto, en sensibilidad, en ciencia, en medicina, en tecnología. Hemos descubierto nuevos modos de ser, de sentir y de pensar. Y de encontrarnos entre nosotros. Chicos y chicas que en apariencia estaban “fuera” de nuestro universo (y que en realidad no estaban en otro mundo, sino en el nuestro) hoy sabemos que se trataba del autismo. Y ahí empezamos a hablar de autismo.

Pregunté una vez por qué el color azul identifica al autismo. Me contaron que las manifestaciones ligadas al autismo se veían de un modo tormentoso, agitado, y otras veces en cambio parecían serenas, de horizontes espejados y calma y tranquilidad. Es el comportamiento, de los océanos, de ahí el azul.

Las personas con autismo se ven muy afectadas por la pirotecnia. Pensemos en ellos. Sería otra manera de hacer que el festejo sea completo e inclusivo. Abracemos a los nuestros y a los ajenos, festejemos responsablemente y si podemos -y sé que podemos- que el Papá Noel azul nos recuerde todo esto. #HablemosDeAutismo #PirotecniaCero, amigos. Vayamos hacía ahí.

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Sociedad | 17 de diciembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Cuatro mujeres para cambiar el mundo (o cinco, o diez, o todas las mujeres del planeta)

La semana pasada nos juntamos con cuatro mujeres que admiramos profundamente: Catalina Hornos, Elena Santa Cruz, Mayra Arena y Mariela Fumarola. Las cuatro hablaron de su vocación y de su compromiso. De cómo miran ellas la realidad que nos rodea. Lejos del escritorio y cerca del que sufre, del que necesita. Cada una de ellas camina las calles, las casitas y los barrios y sabe, siente y palpita “lo que pasa”.

En una semana en la que el valor de la mujer volvió a manifestarse y a expresarse. Nos impactó, nos conmovió. Nos despertó. La denuncia de Thelma junto a sus compañeras actrices nos hizo sentir que pasó algo. Profundo, contundente. ¿Comenzó la semana pasada un nuevo movimiento? ¿Una revolución cultural? ¿Comenzó mucho antes? Creemos que sí, que está en marcha algo que no vimos nunca. Y es maravilloso.

¿Cómo se suma, como se adhiere a una revolución cultural? Con alegría, con entusiasmo. Las cuatro mujeres del encuentro, como las mujeres que van tomando la valiente decisión de decir, eligieron a otras mujeres para dar la batalla. Los hombres también las podemos contemplar y aprender.. Vayamos todos, que el mundo lo cambiamos juntos.

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Sociedad | 10 de diciembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

Si desde el cielo la Argentina parece un arsenal, vivimos en estado de milagro permanente

La semana pasada estuvo en el centro de la escena la modificación del reglamento para el uso de armas de las fuerzas federales de seguridad. Es una medida que sin duda merece discutirse. Es importante, en momentos como este, intentar entender la mirada del otro, estar del lado de todos. Pero esto no significa estar de acuerdo con todos, sino estar en diálogo, estar a favor del otro, aunque estemos en desacuerdo.

Pero más allá de ese debate particular, hay otro que también merecería tener lugar. Para abordar tangencialmente el debate sobre disparar o no disparar, podríamos aportar una imagen más, tan solo para tenerla en cuenta. Si viéramos desde el aire las ciudades de nuestro país, en cada manzana veríamos cinco armas. Tal es el dato que se desprende de las estadísticas. Y un dato más: dos de esas cinco armas por manzana están listas para ser usadas.

Sin embargo, cada día se cometen “solamente” cuatro crímenes con armas de fuego. Y -“solamente”- dos en situaciones de asalto o delito. Es decir: la Argentina vive en estado de milagro permanente. De las 3.000.000 de armas en poder de la sociedad civil, 1.600.000 están registradas (+ info).

Hace pocos años nos enteramos que en un barrio muy postergado, de 1700 familias que vivían, 1100 hogares tenían un arma. Así vista, la Argentina pareciera un arsenal. ¿No es algo sobre lo que valdría la pena convocar a un debate?

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Sociedad | 3 de diciembre de 2018

Intervención: Pablo Domrose

Lo encontraron en una caja de cartón hace 17 años y ahora busca a sus padres

“Hace 17 años me pusieron en una caja de cartón y me dejaron en la puerta de la casa de mis actuales padres. Yo era un recién nacido y estaba siendo abandonado”. Así comienza un mail conmovedor que recibimos en la Red Solidaria en el último tiempo. Por supuesto, el intercambio continuó y hoy seguimos en contacto.

Nos pedía ayuda para encontrar a sus padres biológicos y para, en última instancia, completar su historia de vida. ¿Cómo se responde a un mail así? Según nos contaba, la caja la encontró quien hoy es su hermano, que al instante alertó a sus padres. Ellos lo tomaron e iniciaron, de inmediato, el proceso para adoptarlo.

Una vez al mes un recién nacido es abandonado en Argentina. Por lo menos, ese es el número de las situaciones de las que nosotros nos enteramos, por lo que habría que decir como mínimo. ¿Pero puede haber mínimo cuando un solo caso ya representa una situación mayúscula?

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Sociedad | 26 de noviembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

Todas las cosas que somos (y las pocas otras que no queremos ser): una reflexión sobre el River – Boca

La suspensión del partido entre River y Boca, provocada por los hechos de violencia sucedidos el sábado, fue un triste espejo en el que mirarnos. Es lógico pensar como sociedad que el problema es profundo y que nace desde el mismo corazón de lo que somos. Así nos vemos y así nos ven, sobre todo en un día en el que todo el mundo estaba viéndonos.

La situación amerita la tristeza y la reflexión. Las acciones de esos 50 inadaptados golpearon de un modo u otro a todo el país. Tal vez, en momentos como este sea válido recordar las muchas otras cosas que también nos definen. Lo escribí el domingo apenas supe de la segunda suspensión, y lo comparto ahora: la Argentina somos los 18.000.000 de trabajadores que van a trabajar cada día, los 12.000.000 de chicos que van diariamente a estudiar, y los 150.000 docentes que van a enseñar.

También somos nosotros las 10.000 médicas y médicos que cada día salen a sanar y a curar, los 200.000 artistas que comparten su arte, los 40.000 bomberos que cada día salvan vidas y las 2.000 personas que hoy van a donar sangre. Somos las 6.000.000 de madres que hoy abrazan a su familia, y los 65.000 espectadores que fueron al estadio y volvieron a casa pacíficamente. Todos ellos, también somos nosotros. Que la tristeza no nos confunda: los 43.000.000 que construyen la Argentina que soñamos… esos, también somos nosotros.

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Opinión | 25 de noviembre de 2018

También somos nosotros

Los hechos de violencia en la final de la Libertadores son un espejo en el que nos vemos reflejados. En un momento triste como este, donde cincuenta personas ejercen la violencia y provocan lo que provocaron, podemos pensar que “el problema somos nosotros”.

Así nos vemos, y así nos ven.

Y eso nos pone más tristes.

Pero también somos nosotros los 18.000.000 de trabajadores que van a trabajar cada día, los 12.000.000 de chicos que van diariamente a estudiar, y los 150.000 docentes que van a enseñar.

También somos nosotros las 10.000 médicas y médicos que cada día salen a sanar y a curar, los 200.000 artistas que comparten su arte, los 40.000 bomberos que cada día salvan vidas, los 15.000 autores que escriben su libro y las 2.000 personas que hoy van a donar sangre.

También somos nosotros las 6.000.000 de madres que hoy abrazan a su familia.

Y los 65.000 espectadores que fueron al estadio y volvieron a casa pacíficamente.

Todos ellos, también somos nosotros.

Que la tristeza no nos confunda.

Los 43.000.000 de argentinos que construyen y edifican la Argentina soñada.

Esos, también somos nosotros.

Sociedad | 8 de noviembre de 2018

El Boca-River podría cubrir la demanda de sangre del Garrahan para todo el verano

El 24 de noviembre 11.000.000 de argentinos van a ver la Superfinal⚽. Si una de cada 1.500 de esas personas dona sangre, entre diciembre y febrero, el Hospital Garrahan se asegura la provisión de todo el verano.

Sumate ahora

¿No vivís en Buenos Aires? ¡No es problema! Encontrá en este mapa todos los centros de donación de sangre del país.

REDACCION | 14 de abril de 2018

Juan Carr / Director de Relaciones con la Comunidad

Desde mi adolescencia tengo una obsesión: llegar al hambre cero en nuestro país, en América Latina y en el mundo.

El movimiento scout me inculcó algo de esto, y también los Padres Pasionistas de origen irlandés. Con esta vocación, empecé como médico veterinario pensando en producir alimentos para los más postergados; continué con la educación (fui docente secundario y universitario) como herramienta para incluir a los que más necesitan; y ahora llegó la etapa de la comunicación como una manera de cumplir con aquello de: “queremos cambiar el mundo”. De cambiar, de transformar, de eso se trata cualquier emprendimiento que reúne sueños, periodismo y tecnología. Como éste.

En mi condición de hombre de mundo (que hasta estudia chino para poder globalizar la solidaridad), en mi condición de ciudadano, de hombre casado hace 30 años con María, padre de cinco hijos y abuelo de una nieta; entiendo que podemos aportar un periodismo más humano y comprometido. Más cívico. Un periodismo que incluya, que reúna, que genere encuentros. Intuyo que es un momento en el que hace falta un medio nuevo y renovado que permita un gran acuerdo. Que permita en serio, incluir a todos, realmente a Todos. En la Argentina y en todo nuestro mundo.

Si este proyecto comunicacional mueve a levantar la mirada, a mirar la realidad del otro, si mueve a alguien a transformar esa realidad, a dar una mano, a dignificar; si esta propuesta sirve para cambiar la realidad de una sola persona o para cambiar la realidad toda; ese será nuestro éxito.