Las startups exitosas no hacen del dinero su primer objetivo | RED/ACCIÓN

Las startups exitosas no hacen del dinero su primer objetivo

Las startups exitosas no hacen del dinero su primer objetivo

Algunas personas ven a Silicon Valley como un mundo lleno de buscadores de fortuna que han llegado ahí con el único objetivo de volverse ricos. Es verdad que la zona tiene su parte de mercenarios. Sin embargo, vos nunca has escuchado acerca de las compañías que ellos fundaron o lideraron, porque esas empresas emergentes no pudieron atraer o retener a los buenos talentos, ganar el sólido respaldo de los inversionistas o ganarse la buena voluntad de los consumidores.

Lo que mueve a las startups más exitosas no es el dinero, es la misión. Los fundadores que logran crear el mayor valor para sí mismos y para sus inversionistas son aquellos con la visión de cambiar el mundo en alguna forma.

La gente que está fuera de Silicon Valley suele sorprenderse por la aparente contradicción entre la idea de que las compañías tengan misiones y la meta de grandes ganancias para los inversionistas.

Como Jim Barksdale lo dijo cuando era el CEO de Netscape, “decir que el propósito de una compañía es hacer dinero es como decir que su propósito en la vida es respirar.” Por supuesto, si usted no respira, su propósito en la vida no tiene mucha importancia. Si cree en la misión, entonces adjuntarle un modelo de negocio es un imperativo moral, no hay forma más rápida de alcanzar sus nobles metas.

Sin embargo, para los fundadores que solo van por el dinero, hay demasiadas razones y formas de renunciar antes de que la compañía se convierta en un éxito masivo. Después de todo, comenzar una nueva empresa desde cero es muy, pero muy difícil. Algunas veces las personas abandonan porque no hay más dinero, o a los consumidores no les gusta el producto.

Otras formas de renunciar son menos obvias. Cuando una compañía con misión social se vende a una gran corporación, los fundadores se vuelven ricos y en ocasiones incluso los inversionistas ganan un poco de dinero. Sin embargo, eso también es rendirse. Ninguna compañía ha cambiado el mundo al venderse pronto. Lo que suele suceder es que la compañía que la adquirió eventualmente cancela el proyecto y reasigna o despide a los empleados.

Esta clase de rendición al vender temprano es de hecho más peligrosa y representa una mayor pérdida para los inversionistas que el rendirse ante las dificultades. Para un inversionista en startups, perder toda la inversión es el resultado esperado. Para los buenos inversionistas, las pérdidas se recuperan y compensan con los escasos éxitos masivos, pero una compañía con fantástico potencial no puede volverse un éxito a gran escala si se vende al poco tiempo.

Larry Page y Sergey Brin hicieron crecer a Google a su posición dominante que ahora ocupa manteniéndose fieles a su misión de organizar la información. Era una misión en la que creyeron lo suficiente como para rechazar una oferta de US$ 1.000 millones por parte de Yahoo. Google vale más de US$ 350.000 millones en la actualidad.

Yahoo también le ofreció mil millones de dólares a Mark Zuckerberg por Facebook, cuando aún era un sitio exclusivo que no dejaba unirse a la mayoría de la gente. Él rechazó la propuesta (junto con muchas otras incluso mayores, incluyendo una de Google). Su misión de conectar a todos no se había logrado aún. Actualmente, la compañía vale más de US$ 200 mil millones.

En cada caso, la misión principal de la compañía y su éxito financiero estaban entrelazados.

Por supuesto, cada compañía tiene la obligación de convertirse en un negocio exitoso en términos económicos, pero la razón por la que existe descansa en la misión. Si pierde vista de ella, perderá a su compañía.

Kevin Laws es el oficial operativo en jefe de AngelList, el sitio de internet que conecta a los emprendedores con inversionistas.