Por qué nuestra forma de alimentarnos está haciendo que desaparezcan especies animales | RED/ACCIÓN

Por qué nuestra forma de alimentarnos está haciendo que desaparezcan especies animales

Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre, destaca que los cambios en el uso del suelo para la actividad ganadera y agrícola intensivas han llevado a reducción de animales silvestres, a la vez que aumentan los que nos sirven de alimentos. "Tenemos que restaurar ecosistemas naturales y productivos: no podemos seguir perdiendo tierras", advierte.

Foto: WWF LIVING PLANET REPORT 2020. © Chris van Swaay - Dutch Butterfly Conservation / Butterfly Conservation Europe.

"Planeta Vivo" es el título del reporte presentado la semana pasada por el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), que evidencia que hubo una disminución del 68% de las poblaciones estudiadas de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces entre 1970 y 2016. Sobre sus resultados más destacados, conversamos con Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre, sección en Argentina de WWF.


—¿Cuál es el rol del cambio climático en la reducción de especies?
—El informe muestra que el cambio climático va camino a ser la principal amenaza y es un factor de estrés que potencia las otras amenazas. Asigna a la forma en cómo nos alimentamos la mayor responsabilidad en la pérdida de especies. Esto se vincula con el cambio en el uso del suelo y con la sobreexplotación de especies (el sobreuso de especies en el mar que genera una cascada de pérdida de individuos de las poblaciones). El 94% de la biomasa animal de vertebrados que hay en la Tierra somos nosotros y nuestros animales domésticos (como vacas). Eso muestra un recambio: sacamos animales silvestres, y aumentamos nosotros y los animales de los cuales nos alimentamos.


América Latina y el Caribe presentan el mayor porcentaje de reducción de especies. ¿Cómo se explica este protagonismo negativo?
—La región nuclea gran parte de los climas tropicales y subtropicales que son de mayor interés para el avance de la actividad agrícola y ganadera. A su vez es donde había más tierras vírgenes y disponibles para ser compartidas, porque en Europa y Norteamérica ya se habían transformado. América Latina es el banco al cual van todos a buscar tierras para cultivar, a precios más accesibles, con legislaciones más permisivas, con comunidades más necesitadas de promesas de desarrollo que no terminan llegando. Es un modelo bastante perverso.


A partir de estas cifras y resultados, ¿qué acciones son cruciales para poner en práctica en la próxima década?
—Tenemos que trabajar en distintas áreas juntas para revertir esta curva de pérdida de biodiversidad; sólo con conservación no alcanza. Tenemos que aumentar la cantidad y calidad de la conservación. Restaurar ecosistemas naturales y productivos: no podemos seguir perdiendo tierras. Planificar a escala de paisaje y usar los recursos que ese paisaje tiene para ofrecerle a las comunidades locales. Mejorar los sistemas productivos y de comercio. No podemos seguir utilizando tierras y produciendo alimentos para terminar tirándolos. Tenemos que modificar las dietas para que sean más saludables: alimentos de estación, de producción local, dietas basadas en plantas.


Este contenido fue publicado originalmente en Planeta, la newsletter con información para actuar y cuidar al planeta que edita Tais Gadea Lara. Podés suscribirte en este link.


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