Proponen que los adolescentes arranquen las clases una hora más tarde

Especialistas en medicina del sueño advierten que hasta las 9 de la mañana el mecanismo fisiológico de los jóvenes los predispone más a dormir que a estar atentos a una clase. En Estados Unidos demostraron que retrasar una hora el ingreso mejora el rendimiento. Funcionarios de Educación bonaerense y de la Nación analizan el tema.

Por Javier Drovetto

3 de julio de 2018

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El horario en el que los adolescentes y preadolescentes entran a la escuela en el turno mañana no está abiertamente en discusión en la Argentina pero podría estarlo o se aproxima a que así sea. Sobre todo porque existe una certeza sobre qué es lo más conveniente: especialistas en medicina del sueño y funcionarios de educación coinciden en que la primera hora, esa que según la escuela arranca entre las 7 y las 8, es la menos productiva desde el punto de vista del aprendizaje.

“Los adolescentes alcanzan su nivel óptimo de alerta un par de horas más tarde que los adultos”, afirma Daniel Pérez Chada, director de la Clínica del Sueño del Hospital Austral. Lo explica de manera sencilla. Hay una hormona, la melatonina, que se libera en el organismo y es la inductora del sueño. En los adultos, comienza a aumentar al anochecer, pero en los adolescentes un par de horas más tarde. Por eso los chicos, a partir de los 9 años, no quieren irse a dormir a la hora en que los adultos lo hacen. Así es como a la mañana siguiente, cuando en los adultos esta sustancia comienza a disminuir en las primeras horas del día, en los chicos comienza a bajar un poco más tarde.

“Estamos enviando a los chicos a la escuela en un horario en el que sus mecanismos fisiológicos los predispone más a dormir que a estar atentos a una clase”, concluye Pérez Chada.

Se basa en uno de los pocos estudios científicos locales, uno que lideró justamente él. Ese relevamiento se hizo sobre 2200 chicos y fue categórico: quienes no alcanzaban un promedio de 9 horas diarias de descanso, tuvieron peor rendimiento en matemáticas que aquellos que habían dormido lo suficiente.

Una noche prolongada por las pantallas

“La sociedad extendió la vigilia en la noche y los adolescentes no están ajenos. Pero a ellos, eso los hace estar incapacitados para concentrarse. De eso, no hay ninguna duda”, agrega Daniel Cardinali, doctor en Ciencias Biológicas y director de Docencia e Investigación de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) y describe que “los jóvenes somnolientos tienden a representar sentimientos menos controlados y más exagerados”.

Los celulares son en gran medida responsables de la prolongación de la vigilia y la dificultad para conciliar el sueño: “Emiten una luz que engaña al sistema nervioso central, que para liberar la hormona de la melatonina espera recibir un indicio de la noche: oscuridad”, explica Pérez Chada.

Lo que todavía no fue estudiado en la Argentina, pero sí en otros países, es cuánto mejora el aprendizaje de los chicos si se retrasa la entrada a la escuela.

En Estados Unidos, la Universidad de Minnesota analizó el rendimiento y comportamiento de estudiantes de escuelas secundarias públicas que comienzan sus clases a las 8.30 o más tarde. En las conclusiones, el estudio afirma que el retraso del horario permitió que "más del 60% de los estudiantes obtuviese al menos ocho horas de sueño por noche” y demostró que el rendimiento académico  “mejora significativamente”.

Impulsan una encuesta nacional

Un primer paso para tener datos certeros y a escala nacional se dará cuando se complete una encuesta abierta sobre cuánto, cómo y cuándo descansan los argentinos. La convocatoria, impulsada por los científicos Diego Golombek, María Juliana Leone y Marina C. Giménez, se llama Crono Argentina y ya reunió 15.000 respuestas. Aspiran a sumar 100.000.

Golombek propone que una vez que haya datos concretos del mapa del sueño de los argentinos, habría que hacer una prueba piloto en algunas escuelas y retrasar el comienzo del turno mañana. “Se ha demostrado que retrasando la entrada media hora o idealmente una hora se obtienen grandes resultados en los alumnos. Los chicos se sienten mejor, faltan menos a la escuela y tienen mejores notas. Si das la oportunidad a los chicos de que duerman un poco más, el resultado es tremendo”, sostiene el científico.

El análisis de los funcionarios

Las sugerencias de los especialistas es estudiada en los ministerios de Educación de varias jurisdicciones. “Apoyamos el análisis porque está demostrado empíricamente que sobre todo en los adolescentes el cerebro se activa y está mejor predispuesto al aprendizaje más tarde que el horario habitual de ingreso por la mañana”, reconoce Agustina Blanco, dirección de Evaluación y Planeamiento bonaerense.

Blanco explica que retrasar media hora el ingreso es una idea que analizan pero no está en agenda ahora. El principal impedimento a resolver es cómo hacer para  que un eventual corrimiento del horario no afecte a la cursada de los chicos que cursan por la tarde o incluso por la noche, ya que la mayoría de las escuelas tienen dos turnos diario y algunas hasta tres, ya que ofrecen escuela nocturna.

“Una sugerencia a considerar sería pensar en que las primeras materias de la mañana sean aquellas que requieran menor concentración. Por ejemplo, educación física”, apunta Blanco.  

En la misma línea, en el Ministerio de Educación de la Nación asumen que un ingreso a las 9, por ejemplo, favorecería el aprendizaje. “El horario más productivo de los adolescentes es a las 14 horas, según nos consta de varios estudios. Pero retrasar una hora el ingreso a clase demandaría una ingeniería compleja y difícil de lograr, ya que casi todas las jurisdicciones del país necesitan más de un turno por escuela para poder matricular a todos los chicos”, explican desde el Ministerio y agregan que la existencia de comedores también hace más complejo el corrimiento horario.

En el Ministerio aseguran que el tema del sueño o la somnolencia de los adolescentes en la primera hora de clase es analizado . “Que estén bien descansados y alerta es uno de los factores conducentes al logro escolar. Pero las prioridades son la capacitación docente, mejorar el material didáctico y sumar infraestructura”, afirman desde el Ministerio.

Pérez Chada asume que la instrumentación de la sugerencia es difícil de cristalizar porque no es sólo un cambio de modelo educacional sino también de modelo social: "Muchos padres dejan en el colegio a los chicos en coincidencia con el inicio de su horario laboral. Muchas escuelas cumplen también un rol de contención social en el horario ya establecido. Muchos docentes trabajan en dos o más escuelas por día y tienen el tiempo justo. Por eso, el cambio es realmente complejo".

Foto: Télam | Prensa Educación

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