Javier Drovetto | RED/ACCIÓN
Sustentabilidad | 5 de febrero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

El desastre minero en Brasil y el estado de riesgo ambiental en la Argentina

Hace casi dos semanas, un dique que contenía miles de millones de metros cúbicos de desechos de una mina de hierro se rompió y sepultó con barro y químicos tóxicos a parte de la ciudad de Brumadinho, en Mina Gerais, Brasil. El desastre causó más de 100 muertes y hay unos 250 desaparecidos bajo el lodo que sigue desplazándose hacia abajo y ya contaminó un río.

¿Podría ocurrir una tragedia semejante en la Argentina? Varios expertos y el Gobierno creen que no. Aunque algunas ONGs advierten de otros peligros. En esta nota te contamos cuántos proyectos mineros hay en el país, dónde están, qué extraen y cuáles tienen diques similares al que colapsó en Brasil. También hablamos de los potenciales riesgos ambientales de un sector en el que 4 de cada 10 empresas no tienen un plan de monitoreo ambiental.

Qué proyectos necesitan ser muy controlados

La actividad minera se concentra a lo largo de los 3.500 kilómetros de cordillera. Según el Censo Nacional de la Actividad Minera de 2017, hay 1.006 empresas. Se dividen en tres categorías de acuerdo a lo que extraen: minerales metalíferos, no metalíferos o rocas de aplicación.

Las minas que potencialmente pueden producir más daño ambiental son las metalíferas. “Porque usan mucha agua, porque necesitan cianuro u otras sustancias tóxicas para separar el metal de la roca y porque son a cielo abierto”, explica Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.

De las minas metalíferas, los cuatro minerales que más aportan a la producción son el oro (27%), el molibdeno (9%), el cobre (6%) y la plata (5%). El grueso se extrae en Santa Cruz, San Juan y Catamarca. El cobre y el molibdeno se extraen en su totalidad en Bajo de la Alumbrera, en Catamarca.

Los principales yacimientos son 20, según un informe de la Secretaría de Gobierno de Ambiente de la Nación. Esos son los establecimientos sobre los que más control debe haber. Siete están en Santa Cruz, cuatro en Jujuy, tres en San Juan, tres en Catamarca, dos en Salta y uno en Río Negro.  

Fuente: Secretaría de Gobierno de Ambiente de la Nación.

El dique de la Alumbrera, en la mira

De los grandes proyectos mineros, solo Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, tiene un dique de colas, como se le llama a una gran pileta donde van a parar los líquidos y barros residuales que quedan después del proceso que se usa para separar, con agua y químicos, el metal de la roca.

El dique de la Alumbrera, donde se extrae cobre, oro y molibdeno, tiene unas 600 hectáreas, casi 25 veces el tamaño del que colapsó en Brasil.

El dique de colas de la Alumbrera tiene unas 600 hectáreas. Crédito:

“El dique de la Alumbrera no podría colapsar porque está en una llanura y entre montañas. No es comparable con el de Brasil porque la topografía es diferente. El de Mina Gerais estaba en altura, en una zona con mucha pendiente y taludes”, afirma Juan Trebino, subsecretario de Fiscalización y Recomposición de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

En la misma línea se expresa Julio Ríos Gómez, presidente del Servicio Geológico Minero Argentino, que depende de la Secretaría de Política Minera de la Nación, y que incluso hace referencia a todos los diques que pudiese haber en el país: “No habría ningún tipo de riesgo de que colapsen”.

Desde la Secretaría de Minería de Catamarca, en tanto, afirman que el dique de Bajo de la Alumbrera “fue construido bajo estándares internacionales” y que “posee una alta capacidad de almacenamiento y de resistencia que permite soportar el grado de sismicidad de la provincia”. Y remarcan que “es monitoreado en forma continua”.

Bajo de la Alumbrera, en Catamarca. Crédito: Centro de Información Minera de Argentina.

Andrés Nápoli, director de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), resalta además que la región donde está el dique brasileño tiene más presión de agua, porque es una zona lluviosa, mientras que el de la Alumbrera está en una zona árida.

Sin embargo, Nápoli advierte: “El riesgo principal en la Alumbrera es que ese barro con químicos drene y contamine la napa. Eso puede ocurrir si la membrana que impermeabiliza el dique cede”.

No es esa la única advertencia de las ONG. Viale remarca que la zona donde está ubicado el dique es “una zona sísmica, lo que agrega vulnerabilidad”.

Cómo trabajan las demás minas y cuáles son los potenciales riesgos

Salvo la Alumbrera, la mayoría de las minas metalíferas procesan lo que extraen en lo que llaman valle de lixiviación, que también es como una gran pileta donde se muelen las piedras y se apilan sobre grandes escalones. Desde arriba, bañan esos trozos con una solución de agua con cianuro u otro químico. Así separan el metal del mineral.

De esa manera trabaja, por ejemplo, Veladero, la mina de oro ubicada en San Juan que en 2015 derramó un millón de litros de esa solución en cauces de aguas de deshielos de la cordillera y que dan a diferentes ríos y arroyos. Lo que ocurrió, a grandes rasgos, fue que se rompió una de las mangueras que inyectaba la solución cianurada en el valle de lixiviación y ese líquido tóxico salió de la planta y contaminó ríos.

Luego, en 2016 y 2017, hubo otros dos incidentes: barros con cianuro desbordaron el valle de lixiviación.

“Si me preguntás qué es lo que más me preocuparía respecto a la operación de las minas en la Argentina es que no haya control y fiscalización. Sin un seguimiento firme y serio de los proyectos mineros, es posible que pasen cosas”, señala Trebino, pero asegura que tras los incidentes en Veladero, “por ejemplo, San Juan tiene hoy un buen equipo de policía minera y de control de los establecimientos”.

Veladero, en San Juan. Crédito: Centro de Información Minera de Argentina.

Lo que ocurre con la actividad minera es que la habilitación y el control depende de cada provincia. Cada jurisdicción tiene sus propias normas. Eso explica por qué sólo el 62,4% de todos los establecimientos mineros cuenta con un plan de monitoreo ambiental en su área de influencia, según datos de la Secretaría de Ambiente de la Nación en base al último censo minero.

Eso ocurre porque muchas provincias no lo exigen. Lo que quiere decir esto es que hay unas 380 empresas que no cuentan con un plan para monitorear si el agua, el aire, la fauna y flora, y los suelos del lugar donde opera tiene algún tipo de alteración.

Para Jaime Bergé, que presidió la Cámara Minera de San Juan durante 26 años y hasta el año pasado, ese porcentaje de empresas que no tiene un plan de monitoreo representa a las pymes del sector. “Los 60 grandes y medianos emprendimientos mineros metalíferos tiene plan de monitoreo”.

Los temores de las ONG y los planes del Gobierno

El foco de las ONG respecto a los potenciales riesgos ambientales asociados a la actividad minera está puesto en en tres aspectos: un uso peligroso de los químicos durante el proceso para extraer el metal; un uso irracional del agua y la posible contaminación de ríos y acuíferos; y un deficiente control de los diques de colas y los valles de lixiviación.

En general, todos estos aspectos están contemplados en la evaluación de impacto ambiental que tiene que hacer cada minera antes de empezar la explotación. “Las empresas la hacen y la presentan ante la provincia. Pero muchas veces son amañados y hechos a medida. A eso se suma que las provincias no tienen una estructura para controlar la actividad ni fuerza política para fiscalizar al sector minero”, opina Nápoli, de FARN.

Algunas cifras ayudan a explicar lo que quiere decir Nápoli. En Santa Cruz, por ejemplo, la minería ofrece el 22% del empleo del sector privado. Veladero, en San Juan, es la primera empleadora privada de la provincia, con cerca de 4.000 trabajadores directos y contratistas. Además, la actividad minera representa el 25% del producto bruto de San Juan.

En Catamarca, en tanto, la minería ofrece empleo a 1500 personas y esa actividad representa el 94% de las exportaciones de la provincia.

Para el Gobierno nacional, que cada provincia exija un tipo de evaluación de impacto ambiental distinto es uno de los problemas a resolver. Por eso, quiere unificar los criterios a través de una ley de presupuestos mínimos, es decir de cumplimiento efectivo en todo el país, sobre estudios de impacto ambiental. “Es una discusión que se está dando en el Consejo Federal de Medio Ambiente y que está avanzada”, adelanta Trebino.

Además, el Consejo Federal de Minería está trabajando en un proyecto de ley de presupuestos mínimos que regule cómo debe ser el plan de cierre de una mina, según confió Trebino.

Ese punto es clave en el caso de la Alumbrera y cómo deberá actuar la compañía para sanear un dique que ocupa 600 hectáreas y estará repleto miles de millones de metros cúbicos de barro, residuos de cobre y químicos tóxicos.

Querés saber más sobre cada proyecto minero del país

Sustentabilidad | 1 de febrero de 2019

Foto: Rubén Quintana / Fundación Humedales

Humedales: evitan inundaciones y purifican el agua pero no hay una ley que los proteja

Ayudan a evitar inundaciones, retienen gases de efecto invernadero y purifican el agua. Sin embargo, y a diferencia de los bosques nativos o los glaciares, no existe una ley nacional que los proteja a los humedales, le ponga un límite a la degradación que sufren y defina qué actividades se pueden hacer en esos ambientes y cuáles no.

A nivel mundial los beneficios ambientales están probados y hasta existe un día que los evoca, el 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales. En ese contexto, varias ONG plantean la necesidad de que este año ingrese al Congreso una ley que los preserve. Mientras tanto, el Gobierno avanza en un inventario de humedales de todo el país.

Qué son los humedales. Son tierras, generalmente bajas y planas, donde se suele acumular agua o se inundan durante algunos períodos. La categoría comprende esteros, pantanos, ciénagas, marismas y turberas.​

Qué superficie ocupan en el país. Alcanzan los 600.000 kilómetros cuadrados, algo así como el 21,5 % de la Argentina, según estimaciones de la Fundación Humedales.

Cuál es la urgencia de una ley. “Es necesario que existe una ley ya, que evite que sigan siendo devastados y degradados a una tasa muy alta como la actual”, advierte Daniel Blanco, director de la Fundación Humedales.

Las amenazas que sufren los humedales son varias, pero principalmente son intervenidos con canales que sirven para sacar el agua y secar el área. De esa manera, introducen ganado o siembran soja u otro cultivo.

Un terraplén en Villa Constitución, Santa Fe, modifica el humedal para introducir ovejas.

Un ejemplo son los bajos submeridionales, que abarcan el norte de Santa Fe y que fueron modificados para introducir ganado. Por las características bajas de esas tierras y las intensas lluvias, esa zona hoy está inundada.

Otra amenaza son las urbanizaciones. Luego de rellenar y elevar terrenos naturalmente inundables, desarrollan countries o barrios náuticos. Hay muchísimos ejemplos a lo largo de la cuenca del río Luján y también en humedales de Escobar y Tigre.

Desarrollo inmobiliario en el humedal del Delta del Paraná. Crédito: Fundación Humedales.

Qué busca instaurarse por ley. El pedido de las ONG, entre las que también se encuentran Aves Argentinas, Fundación Vida Silvestre y Fundación Ambiente y Recursos Naturales, contemplan principalmente estos aspectos:

  • Asegurar la preservación y uso sostenible de los humedales.
  • Fomentar la restauración de humedales dañados.
  • Asegurar que los planes de ordenamiento territorial provinciales incorporen pautas para preservar los humedales.
  • Promover que las actividades económicas en humedales tengan criterios de sustentabilidad.
  • Incorporar a las comunidades locales en el diseño y la implementación de las políticas públicas relativas a los humedales.

Por qué es importante conservar los humedales

  • Reducen o evitan desastres. Los humedales protegen las costas y amortiguan las inundaciones, reduciendo los picos de crecida de los ríos. Retienen el agua después de las lluvias actuando como una esponja, para luego liberarlos lentamente. El riesgo de inundaciones aumenta a medida que los humedales pierden su capacidad de almacenamiento de agua de lluvia.
  • Producen agua potable. Son fuente de agua dulce y además funcionan como un enorme riñón porque depuran el aguas y la infiltración en los acuíferos subterráneos de los que luego se saca agua para consumo humano.
  • Colaboran con el riego. Muchos de los humedales son la base para la producción de alimentos asociada a la agricultura, ganadería, las pesquerías y la acuicultura.
  • Conservan biodiversidad. Tienen una flora y fauna específica, como aves acuáticas, peces, anfibios, reptiles y mamíferos.
  • Reducen la emisiones de dióxido de carbono. Almacenan carbono en elevadas cantidades. Con su conservación es posible mitigar la emisión de gases de efecto invernadero y adaptarnos mejor al cambio climático.
  • Sostienen a comunidades. Suelen ser los motores de economías local, donde el acceso al agua dulce brinda posibilidades de desarrollo, tanto productivo, como de recreación y turismo.
Humedal del Delta. Crédito: Fundación Humedales.

Qué postura tiene el Gobierno. Desde 2013 hasta la actualidad, hubo dos proyectos de ley que consiguieron media sanción, pero luego perdieron estado parlamentario. La principal traba fue la falta de respaldo por parte del sector agropecuario, que teme que la ley limite futuras explotaciones.

La estrategia del Gobierno es avanzar en un inventario de humedales que ayude a despejar dudas respecto al alcance que tendría una futura ley. “Hubo mucha incertidumbre en el sector productivo. Por eso queremos avanzar en el inventario. Estamos definiendo, junto a la Universidad Nacional de San Martín y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, la metodología con la que se hará”, explica Diego Moreno, secretario de Política Ambiental en Recursos Naturales de la Nación.

Moreno estima que a partir de imágenes satelitales podrán tener un inventario de humedales de todo el país en octubre, para luego hacer un trabajo de caracterización de cada humedal en el lugar.

“Queremos generar la información necesaria para definir el alcance territorial y que sirva de insumo para el debate parlamentario”, opina Moreno.   

Laguna de los Pozuelos es un humedal de altura, en Jujuy. Crédito: Fundación Humedales.

Algunos humedales emblemáticos. Delta del Paraná y las Lagunas de Chascomús, en la provincia de Buenos Aires; bañado La Estrella, en Formosa; los Esteros del Iberá, en Corrientes.

También las costa bonaerense de la Bahía Samborombón, la albúfera Mar Chiquita y el estuario de Bahía Blanca. Mientras que en la costa patagónica hay humedales de importancia, como las costas de la Península de Valdez, en Chubut; y las rías de Gallegos y San Julián, en Santa Cruz.

En el extremo sur del país, están los mallines y turbales, característicos de Tierra del Fuego.

En el oeste, asociado a los ambientes de Puna y Altos Andes, donde predominan las zonas desérticas, existen humedales que son verdaderos oasis para la vida, representando la única fuente de agua en la región. Por ejemplo, las lagunas de Guanacache y Llancanelo, en Mendoza; y los humedales de altura, como Laguna de los Pozuelos, en Jujuy.

Sustentabilidad | 29 de enero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

¿La naturaleza o el hombre? Las verdaderas razones detrás de las inundaciones

Al menos 2 millones de hectáreas del Norte y del Litoral del país están inundadas. Son áreas sembradas, con ganado y hasta habitadas. La situación lleva más de dos semanas, registró cuatro muertos, sumó 6.000 evacuados y es tan grave que el viernes el Gobierno declaró la “emergencia y desastre agropecuario” en Santa Fe, Corrientes, Chaco y Santiago del Estero.

Las lluvias abundantes y consecutivas son el principal factor. Pero no el único: la característica inundable de la zona, el aumento de la temperatura que registra el norte del páis, la pérdida de bosques y el uso productivo de terrenos inundables hacen que un fenómeno natural sea más extremo y genere consecuencias graves. En esta nota te contamos por qué se inundó esta región del país.

1. Lluvias extremas cada vez más extremas

En muchas zonas de estas provincias llovieron 500 milímetros en 15 días. “Son zonas donde caen alrededor de 1.200 milímetros en un año”, explica Miguel Taboada, director del Instituto de Investigación del Suelo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Fueron además lluvias extremas. “Que llueva 10 días seguidos es normal para la región y también que sean precipitaciones por arriba del promedio. Pero lo que ocurre, y es mi principal hipótesis, es que el calentamiento global hace el proceso más extremo y con más chances de que las lluvias sean más abundantes”, completa Carolina Vera, especialista del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera y vicepresidenta del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

Así opera el calentamiento global a grandes rasgos: una atmósfera más caliente puede almacenar más vapor de agua (que es el agua en estado gaseoso) y en consecuencia, cuando se enfría, formar más gotas y más lluvia. Y en esa región, como en gran parte del país, la temperatura subió entre 0,5 °C y 1 °C en los últimos 50 años.

“Por eso decimos que el factor principal que explica lo que está ocurriendo es que llueve mucho en poco tiempo. Es decir, la región está sufriendo los efectos de eventos climáticos cada vez más extremos”, concluye Taboada.

Un tweet del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) muestra las lluvias acumuladas hasta el 18 de enero en tres ciudades y sirve como muestra de lo que explican dos de los principales investigadores que tiene el país para analizar el fenómeno de las inundaciones.

Para entender lo extremas que son las lluvias también ayuda comparar lo que llovió entre el 1° y el 18 de enero pasado con las precipitaciones promedio de todo el mes de enero en estas tres ciudades entre 1981-2010, según el SMN:

Para Resistencia (Chaco) es de de 158,5 mm; para Paso de los Libres (Corrientes) es de 130,9 mm; y para Monte Caseros (Corrientes) es de 154,1 mm. Es decir que las lluvias de este enero cuadruplican los promedios históricos.

Por último, en este mapa que hizo el INTA se pueden ver las lluvias acumuladas hasta el 24 de enero y cómo se produce una gran concentración de precipitaciones en el noreste del país:

“Para determinar con exactitud si lo que ocurre en esta región es consecuencia del cambio climático habrá que hacer estudios posteriores, pero lo que sí podemos afirmar con seguridad es que estas zonas tenderán a inundar más seguido y más fuerte”, sostiene Carlos Gentile, secretario de Cambio Climático de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

En la misma línea, el Sistema de Mapas de Riesgo del Cambio Climático que elaboró su área advierte que el Noroeste y el Litoral son las regiones que en un escenario de emisiones de gases de efecto invernadero tal como el actual tendrán de aquí al 2039 cada vez más días de lluvia con más de 20 mm de precipitaciones.

Conocé los registros máximos de lluvia en tu ciudad

2. Una región naturalmente baja convertida en una trampa

El mapa de lluvias muestra que las precipitaciones fueron más intensas en el norte de Santa Fe, sudeste de Chaco y el este de Santiago del Estero. “Son los bajos submeridionales, que por ser tierras bajas y con poca pendiente, tienen muy poca capacidad de evacuar los excedentes de agua”, describe Taboada.

En las últimas décadas, pero principalmente en los ‘90, se construyeron canales de desagüe para reducir anegamientos, obras que son insuficientes y que de hecho el Gobierno nacional intenta complementar. Pero también hubo desmontes para introducir principalmente ganado.

La Bolsa de Comercio de Rosario también destaca que la zona es inundable durante los períodos húmedos como el de este enero, convirtiéndose en una trampa para los productores y miles de vacas. De hecho, así lo expuso en este video la radio santafecina LT10:

La otra provincia muy afectada por las inundaciones es Corrientes, donde justamente el 26% de su superficie son humedales. Es decir, áreas que se inundan de manera permanente o intermitentemente, según las condiciones climáticas. “La característica de los humedales es justamente que retienen el agua”, advierte Taboada.

Sin embargo, y como muestra en la página 66 el último Informe del Estado del Ambiente de la Secretaría de Gobierno de la Nación, en gran parte de los humedales de Corrientes se realiza ganadería extensiva.   

3. Si talamos los bosques, la lluvia lastima

Gran parte del agua que se acumuló en el norte de Santa Fe, bajó de Chaco y Santiago del Estero. “¿Qué hubiese pasado si los bosques nativos de esas dos provincias hubiesen sido preservados?”, se pregunta Enrique Maurtua,
a cargo del área de cambio climático de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Maurtua sabe la respuesta: muchísima menos agua hubiese llegado a Santa Fe: “Un árbol absorbe agua del suelo, pero durante una tormenta retiene mucha agua en sus ramas y hojas”

El INTA lo grafica con números contundentes: el monte nativo absorbe 300 milímetros de agua por hora; una pastura convencional (donde hay ganado), 100 milímetros; y una campo con soja, apenas 30 milímetros por hora.

Lo cierto es que Santiago del Estero y Chaco pierden superficie de bosques desde hace décadas. Sólo en los últimos 10 años, desmontaron 1.026.677 hectáreas en Santiago del Estero y 404.896 hectáreas en Chaco, según el último monitoreo de bosques nativos que hace la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

En Chaco se deforestaron, desde 2007 hasta 2017, 404.000 hectáreas, seis veces la superficie de la ciudad de Resistencia. Crédito: Greenpeace

Junto con Salta son las provincias más afectadas por la deforestación. Y la razón es común a las tres provincias: esos bosques son reemplazados principalmente por cultivos de soja o para hacer ganadería.

4. Cambio de uso del suelo y obras hídricas insuficientes

La mayoría de las hectáreas bajo el agua son áreas que históricamente se inundaban o lo siguen haciendo. Pero como lo fuimos contando en esta nota, esos suelos se fueron modificando para hacer cultivos, introducir ganado o construir viviendas

Esto es justamente lo que hace que las inundaciones de este enero sean graves. Porque donde sólo había vegetación y animales adaptados a ese ecosistema, ahora hay cultivos que se pierden si quedan bajo el agua, vacas que se ahogan y familias que deben ser evacuadas.

Incluso hay rutas que permiten llegar hasta alguno de estos lugares hoy inundados que agravan la situación: “La ruta 30 (tiene unos 120 kilómetros y recorre los bajos submeridionales) no tiene alcantarillas y cuando la zona se inunda funciona como una represa que no deja escurrir el agua y complica la situación”, advierte Taboada.

Esta combinación hace que todo sea más grave. “Somos vulnerables a estas inundaciones principalmente por dos aspectos. En primer lugar, por todo lo que tenemos en esas zonas históricamente inundables. Y en segundo lugar por lo preparados o no que estamos para minimizar esas inundaciones”, reflexiona Maurtua, de FARN.

Este tweet de la Red de Emergencias de Rosario muestra cómo algunas obras operan como diques que contienen el agua y no dejan que escurra naturalmente:

Qué hizo la Argentina para estar prevenida o minimizar el impacto

Para Pablo Bereciartua, secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, en las últimas décadas faltó inversión y planificación en las obras para evitar inundaciones.

“Dentro del Plan del Agua, uno de los ejes son las obras de adaptación al cambio climático y tenemos una inversión comprometida de U$S 10.000 millones. Dentro de ese monto, estamos trabajando en 500 kilómetros de canalizaciones por U$S 2.000 millones”, detalla Bereciartua y remarca que en febrero del año pasado se creó un comité integrado por Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero para definir las obras prioritarias en la región.

Gentile, secretario de Cambio Climático, remarca la importancia de trabajar sobre políticas de uso del suelo de una manera más coordinada entre las provincias. En ese sentido, desde su área trabajan en un Evaluación Ambiental Estratégica en la región del Parque Chaqueño, lo que ayudará a entender qué cambios en el uso del suelo deben evitarse y cuáles deben intentar revertirse.

El área de Cambio Climático de Nación también trabaja en la elaboración de proyectos específicos para adaptar ciudades al cambio climático. Uno de ellos es el que busca trabajar sobre poblaciones cercanas a costa del Río Uruguay. Se trata de un plan binacional ya que trabajará sobre Federación, Concordia, Colón, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Islas del Ibicuy, San José, Villa Paranacito y El Palmar, en Entre Ríos, pero también en Salto, Paysandú, Río Negro y Artigas, del lado uruguayo.

Finalmente, el plan de contar con una ley de humedales que preserve esos ecosistema y determine a nivel nacional qué se puede hacer sobre esas áreas también es fundamental para evitar que el problema lejos de mitigarse se agrave con el establecimiento de más familias o producciones en zonas inundables. Pero esa norma aún no logró el consenso necesario para ser aprobada en el Congreso.

Sustentabilidad | 25 de enero de 2019

Foto: Fundación Mundo Marino

La historia detrás de los 300 animales marinos que aparecieron muertos o lastimados en la costa

En los primeros días de enero, un delfín franciscana, una especie en peligro de extinción, apareció muerto en las playas de Mar de las Pampas. No sobrevivió a las heridas que le causó una red de pesca y se convirtió en el primer caso de 2019 en la costa bonaerense.

Su muerte inauguró un registro anual que el año pasado alcanzó los 363 casos. Es decir, durante todo 2018, 363 animales, entre mamíferos y reptiles marinos, fueron encontrados muertos, lastimados o enfermos en la costa de la provincia de Buenos Aires. De todos ellos, 121 fueron recuperados y reintroducidos a su hábitat natural. Pero hay un dato que debería avergonzarnos: el 90 % de los animales sufrió una herida o enfermó como consecuencia de la acción humana.

Nueve pingüinos rescatados fueron devueltos al mar. Crédito: Fundacón Mundo Marino.

Qué les suele pasar. Aparecen enfermos por desnutrición, lastimados por redes de pesca, intoxicados con plástico y hasta empetrolados. Es decir, afectados por causas vinculadas con la interacción humana.

Mientras tanto, los varamientos de grandes cetáceos, como ballenas, estarían relacionados con causas naturales que son investigadas. Esto es según reveló la Fundación Mundo Marino, que realizó el informe anual y que se ocupa de la mayoría de los rescates de animales marinos en las costas bonaerenses en cooperación con el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS).

Cuáles fueron las especies afectadas. Hubo delfines franciscanas, tortugas, lobos marinos, elefantes marinos, garzas, gaviotas, albatros, pingüinos magallánicos, petreles, ballenas jorobadas y orcas.

Desnutrición. Fue uno de los factores con mayor incidencia, ya que registró 72 casos. El estudio señala que resultó llamativo en los lobos marinos, ya que en los últimos años aumentó la cantidad de estos animales con ese cuadro.

La mayoría de los lobos marinos fueron encontrados con cuadros de desnutrición. Crédito: Fundación Mundo Marino.

“La falta de alimento puede estar ocasionada por la sobrepesca, incluso por el calentamiento global, que muchas veces altera la distribución de presas, y también podría estar generando floraciones algales tóxicas en lugares donde no solía haber”, explicó Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y jefe del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino.

Redes de pesca. La otra gran amenaza para los animales asistidos es el enmalle en redes de pesca, que suelen causarles la muerte. Durante 2018 se registraron 58 casos. La especie más afectada fue el delfín franciscana, de los que se encontraron 41 ejemplares sin vida.

Delfines franciscanas atrapados y muertos por redes. Crédito: Fundación Mundo Marino.

El caso más emblemático ocurrió en enero de 2018 con la aparición de un delfín franciscana y su cría atrapados en una red fantasma (sin dueño a la vista).

Plástico. La tercera causa de muerte o lesiones es la presencia de plástico en el mar. Eso ocurrió en 39 casos.

“Históricamente, la tortuga marina fue la especie más afectada por esta situación. Ellas confunden su alimento natural (medusas y fauna gelatinosa) con las bolsas plásticas. De hecho, hoy el 97 % de las tortugas que asistimos tiene plástico en sus sistemas digestivos. Pero, llamativamente, en los últimos años también nos encontramos con mamíferos marinos y aves afectadas por plástico”, aclaró Karina Álvarez, bióloga y responsable de Conservación de Mundo Marino.

Enterate qué le paso exactamente a cada animal

Sustentabilidad | 22 de enero de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Pesca pirata: el saqueo de 400 barcos extranjeros que se esconden frente a Chubut

La última persecución fue hace un año: un guardacostas de la Prefectura Naval Argentina siguió a un barco chino que pescaba ilegalmente a la altura del Golfo San Jorge. El buque logró escapar, pero tuvo que pagar una multa. Un mes antes, un barco español hizo lo mismo pero fue capturado y debió pagar una multa de $ 7,5 millones.

Lo que pasó el año pasado con esas dos embarcaciones fue una excepción. Porque la mayoría de los 400 barcos extranjeros que pescan sin ningún tipo de control lo hacen un poco más allá de la milla 200, a unos 321 kilómetros de Comodoro Rivadavia, donde la Argentina nada puede hacer porque ya no es Mar Argentino. En esta nota te contamos cómo opera esa flota, de qué países son, con qué especies arrasan, cómo afecta a la producción nacional, dónde descargan la pesca y cuántos marinos murieron durante una práctica cruel que preocupa a la ONU.

El 16 de enero, el conservacionista Milko Schvartzman contó por lo menos 300 barcos pesqueros entre el paralelo 42 y el 46, frente a las costas de Chubut, pero más allá de la milla 200, donde las aguas son internacionales. No tuvo que sobrevolar la zona. Simplemente entró a una plataforma donde la mayoría de los barcos son ubicados en tiempo real de manera satelital.

“Son barcos piratas porque nadie controla qué pescan y cómo pescan. Se esconden detrás de la milla 200, donde la legislación internacional no regula la explotación de los recursos pesqueros”, dice Milko, que lidera el proyecto Oceanosanos, con sede en Montevideo y financiado por la fundación de Leonardo Di Caprio.

No hace falta simplemente creerle. Es mejor mirar esta captura satelital y ver cómo los barcos se amontonan frente a Chubut, pero detrás de la línea roja que marca el fin del Mar Argentino, hasta donde la Prefectura tiene la facultad de vigilar que nadie pesque sin permiso.

Cada círculo amarillo representa un pesquero. Fuente: Oceanosanos

Arrasan con el calamar

La mayoría de los barcos son Chinos, alrededor de un 40%. El resto son de Corea del Sur, Taiwán y España. Cerca de la mitad busca calamar.

“Por año, pescan entre 200 mil y 1 millón de toneladas. Preferentemente capturan calamar, pero también merluza, merluza negra y abadejo”, enumera Eduardo Pucci, director de la Organización para la Protección de los Recursos Naturales del Atlántico Sudoccidental (OPRAS), una ONG local que tiene el respaldo del sector pesquero nacional.

Para Oceanosanos, esa pesca “pirata” factura por lo menos U$S 800 millones al año. Para OPRAS, no baja de los U$S 3.000 millones, U$S 1.000 millones más que lo que representa toda la exportación pesquera Argentina.

Devastar un área naturalmente rica

Las imágenes satelitales son demasiado elocuentes. Todos los barcos en un mismo sector. Y eso tiene una explicación. Esa zona, que en parte se la conoce como Agujero Azul, es muy particular y rica en recursos.

“Lo particular es que la plataforma continental se extiende un poco más allá de la milla 200. Recién unas millas más adentro comienza el talud. Por ahí, entre la plataforma y el talud, se produce una enorme migración de calamar. Y los barcos explotan el beneficio de que eso ocurre justo fuera de la zona económica exclusiva argentina”, explica el biólogo marino Claudio Campagna, director del Foro para la Conservación del Mar Patagónico, integrado por 16 ONG, entre ellas Fundación Vida Silvestre, Aves Argentinas y FARN.

El daño ambiental y a la biodiversidad marina es difícil de medir porque no hay registros de lo que se pesca. “Lo que sí podemos decir es que el daño existe, absolutamente. Es un daño sobre la abundancia de especies y sobre la diversidad”, afirma Campagna.

Milko, de Oceanosanos, agrega que el calamar está en el centro de la cadena alimenticia marina: “Si se ataca a la especie de la cual depende gran parte de los demás peces, se ataca a todo el ecosistema”.

Para Javier García Espil, director Nacional de Gestión Ambiental del Agua y los Ecosistemas Acuáticos, cualquier actividad no regulada tiene impacto. “Dentro del Mar Argentino trabajamos en prácticas de pesca responsables, para evitar por ejemplo la pesca incidental (accidental). También estudiamos la biomasa y cómo fluctúa la población de peces para evitar agotar el stock de peces. Por eso se otorgan cuotas de capturas”, precisa Espil.

Todo eso es lo que no ocurre a partir de la milla 201. Muchos barcos pescan con redes de arrastre y matan accidentalmente albatros o capturan peces que después descartan porque no tienen valor comercial.

“Todo lo que ocurre en esas aguas internacionales impacta en el Mar Argentino porque las especies son migratorias, van de un lado a otro, como las ballenas, orcas, elefantes marinos, tiburones, rayas y calamares”, resalta García Espil.

Por eso es que Pucci, de OPRAS, habla de un pérdida económica del orden de los U$S 500 millones para la flota de 600 pesqueros argentinos.

Subsidios estatales para barcos que suman 53 muertes

Para que la actividad sea rentable, la flota de pesqueros extranjeros recurre a varias prácticas que internacionalmente la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial del Comercio condenan.

Muchos de los barcos que pescan en alta mar, lejos de sus puertos de origen, logran ser rentables gracias a subsidios que reciben por parte de sus estados. A esa conclusión llegaron investigadores de la National Geographic Society, la Universidad de California en Santa Bárbara, Global Fishing Watch, el proyecto Sea Around Us (El mar que nos rodea), la Universidad de la Columbia Británica y la Universidad de Australia Occidental, que estudiaron en conjunto la pesca en alta mar.

“A esto hay que sumarle el trabajo esclavo. Cada barco tiene entre 35 y 40 tripulantes. Los cinco de mayor rango son del país de bandera, pero el resto suelen ser filipinos, indonesios o de países africanos. Y trabajan en condiciones a bordo que suelen ser terribles. Hemos visto en el puerto de Montevideo a tripulantes de un barco chino que tenían marcas de grilletes en los tobillos”, denuncia Milko.

Tripulantes indonesios en un barco coreano. Crédito: Oceanosanos

Es más, la Armada de Uruguay, ante un pedido de informe que hizo la Organización para la Conservación de Cetáceos, debió detallar los incidentes registrados en el puerto de Montevideo vinculados a la tripulación de los barcos extranjeros que atracan ahí.

La contestación de la Prefectura Nacional Naval de ese país incluye un dato escalofriante: desde 2013 y hasta marzo de 2018, los pesqueros extranjeros bajaron 53 personas muertas. Casi una por mes:

La triangulación vía Montevideo

Una de las principales medidas que tomó la Argentina para desalentar la pesca furtiva en alta mar fue prohibirle el ingreso a los puertos locales. “Nuestro país no permite el ingreso de buques extranjeros que operan en alta mar a puertos nacionales”, remarcaron por escrito, y ante la consulta de RED/ACCIÓN, desde la Subsecretaría de Pesca de la Nación, que está a cargo de Juan Bosch.

En la misma nota, la Subsecretaría destaca que “la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada… puede inclusive llegar a provocar el colapso total de una pesquería o perjudicar gravemente los esfuerzos por restaurar poblaciones agotadas”.

Brasil y Chile tomaron la misma decisión que la Argentina y le cerraron sus puertos. Pero no fue suficiente porque Uruguay, vía Montevideo, recibe parte de la pesca que los barcos realizan frente a Chubut.  

En un comunicado oficial difundido en el sitio de Presidencia de Uruguay, la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos anuncia una serie de esfuerzos para controlar a los barcos pesqueros que ingresan a Montevideo pero reconoce que durante 2015 hubo más de 1.500 descargas y remarca que “más de la mitad fueron de barcos que fueron trasbordados en alta mar”, lo cual se entiende como una “situación de riesgo que puede cubrir pesca ilegal”.

Barcos extranjeros en las inmediaciones del puerto de Montevideo. Crédito: Oceanosanos

“Lo que ocurre es que barcos reefers o congeladores abordan a los pesqueros en alta mar y cargan la captura de hasta 15 pesqueros”, explica Milko y sigue: “Antes de ingresar a Montevideo con la carga, Uruguay le exige al capitán que informe qué lleva, dónde lo capturó, de qué barcos proviene. Finalmente, ese barco congelador llega al puerto, hace la descarga, la sube a un contenedor y ese contenedor viaja en un carguero hacia Asia, Europa o donde fuera. Pero nadie observa si es cierto o no lo que dijo el capitán que traía. Además el reefer tiene mezclada la carga de 15 barcos”.  

Milko asegura que los barcos eligen Montevideo porque hay pocos controles y por una cuestión de costos, ya que “en ese puerto no pagan IVA y además la captura no paga tasas de importación y exportación porque es zona franca”.

Durante una entrevista publicada en noviembre por la Revista Puerto, el presidente de la Administración Nacional de Puertos de Uruguay, Alberto Díaz Acosta, aseguró que en el puerto de Montevideo se realiza “un control físico” sobre los barcos, aunque reconoció ciertas debilidades: “Desconozco si el método de control es aleatorio o por denuncia”.

Las soluciones posibles y el problema de Malvinas

La Convención de la Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, de 1982, es un tratado multilateral al que adhirió la Argentina, y es la norma que intenta organizar la actividad en el mar.

Entre otras cuestiones, este acuerdo dispone límites a las zonas marítimas; las zonas económicas exclusivas de cada país; la plataforma continental y alta mar. También legisla sobre derechos de navegación. Pero es muy poco clara sobre la explotación de los recursos en aguas internacionales.

“Sin embargo, esa convención dice que los Estados deben cooperar en adoptar medidas para la conservación de los recursos vivos de alta mar. Y ese es un punto del que podría agarrarse la Argentina para trabajar en una solución”, consideró Rucci, de OPRAS.

Para Claudio Campagna, el hecho de que en la zona donde los buques extranjeros pescan sin control haya especies transzonales, es un elemento para “ejercer soberanía”.

Para Milko, de Oceanosanos, son varias las herramientas legales que tiene Argentina: “En los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas hay uno dedicado a la vida marina”. Ese punto llama a “de aquí a 2020, reglamentar eficazmente la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y las prácticas pesqueras destructivas”.

Milko señala que también se podría recurrir a la Organización Mundial del Comercio para denunciar los subsidios a este tipo de pesca y a la Organización Internacional del Trabajo por las condiciones en las que trabaja la tripulación.

“Lo que hacen otros estados es trabajar con los países de la región para restringir el acceso de esta flota depredadora con algún tipo de acuerdo que logre reconocimiento de la ONU, como la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, que logró ordenar la pesca en esa zona”, ejemplifica Milko.

En la necesidad de llegar a un acuerdo regional coinciden muchos de los actores interesados en el tema, pero hay un riesgo latente que hasta ahora ningún gobierno estuvo dispuesto a correr: “Si se quisiera llegar a un acuerdo con los países costeros del Atlántico Sur, se podría estar reconociendo indirectamente a las Islas Malvinas como estado ribereño”, advierte Pucci.

En Cancillería de la Argentina prefirieron no hacer ningún tipo de declaraciones sobre el tema. Mientras que la Subsecretaría de Pesca se limitó a decir: “Argentina continuará trabajando en forma conjunta a nivel internacional, en tanto que a nivel regional forma parte de la red de intercambio de información y experiencias entre países de América Latina y el Caribe para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada”.  

Los esfuerzos de Prefectura y la línea invisible

Hace 32 años que Carlos Villarreal trabaja en Prefectura. Es desde hace unos años el Jefe del Servicio de Tráfico Marítimo y uno de los principales encargados de custodiar la milla 200 del Mar Argentino.

“Ahora, viendo los equipos de monitoreo que tenemos, te puedo decir que hay unos 200 barcos en el paralelo 46, a la altura de Comodoro Rivadavia, pero entre la milla 201 y la 210”, señala por teléfono.

Villarreal asegura que tienen prácticamente las 24 horas del día los 365 días del año a un guardacosta, y hasta dos, patrullando esa zona. “Pero no entran al Mar Argentino, por lo que nosotros no podemos hacer nada”, explica.

Crédito: Prefectura Naval Argentina.

A veces, muy de vez en cuando, entran. “Los detectamos, porque tenemos el guardacosta en la zona, porque desde 2014 tenemos un avión Beechcraft 350 destinado a este trabajo y porque tenemos un sistema de control satelital”, enumera Villarreal.

Desde 1983 hasta hoy, 75 buques fueron capturados por Prefectura pescando ilegalmente en el Mar Argentino. Mucho. O poco, si se tiene en cuenta que unas millas mar adentro, fuera de la zona económica exclusiva argentina, hasta 400 barcos pescan lo que quieren y como quieren sin ningún control.

Actualidad | 21 de enero de 2019

Ilustración: Pablo Domrose

¿Somos más delincuentes los argentinos en España que los extranjeros en nuestro país? Sí.

La proporción de extranjeros detenidos en las cárceles argentinas es del 6%, una relación que se mantiene así desde hace 13 años. Actualmente hay en el país 4.943 presos que no son argentinos. Son el 0,22% de los extranjeros que viven en el país. ¿Qué pasa si analizáramos la población de argentinos presos en otros países? En España, por ejemplo, esa relación escala al 0,57%.

Por qué es importante. El Gobierno y líderes de la oposición insisten en la necesidad de acelerar el proceso de expulsión de extranjeros que hayan delinquido. Pero organizaciones de derechos humanos advierten que ese discurso contribuye a estigmatizar al inmigrante y distorsionar la realidad. Y que son dos maneras de generar consenso para promover leyes que provoquen incertidumbre en los 2,2 millones de extranjeros que viven en el país.

Cómo evolucionó la población carcelaria. Desde 2002 a 2005, el porcentaje de extranjeros sobre el total de presos aumentó de un 5% a un 6%. Desde entonces se mantuvo en esa proporción, según un informe de la Procuración Penitenciaria de la Nación. Es decir, van 13 años sin cambios.

Si se toman sólo las cárceles del servicio penitenciario federal, a donde se aloja el 14% de los presos del país y donde derivan a la mayoría de las personas acusadas o condenadas por tráfico o comercialización de drogas, la relación de extranjeros crece. Pero aunque pasó de un 15% en 2003 a un 22% en 2007, luego de ese año la relación bajó y se estabilizó en torno al 20%.

Desde su trabajo cotidiano en las cárceles del país, el análisis de Ariel Cejas Meliare, director General de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria de la Nación, coincide con lo que reflejan los datos. Es decir, “no hay un problema actual y específico vinculado a los extranjeros y el delito. La proporción de extranjeros presos es una variable que se mantiene estable en los últimos años”.

Meliare agregó además que la mayor proporción dentro de las cárceles federales está vinculado con delitos por drogas, en la mayoría de los casos protagonizados por personas en situación de muchísimas vulnerabilidad social y económica, por lo que se ven de alguna manera “obligados” a pasar droga por la frontera o dedicarse al narcomenudeo, algo que es aún más marcado entre las mujeres.

¿Y si analizamos la población de argentinos presos en otros países?

En todo el mundo hay 1.715 argentinos presos en cárceles de todo el mundo. La población más grande está en España, donde hay 412 presos.

Si tomamos en cuenta que según el Instituto Nacional de Estadística de España, hoy viven 72.190 argentinos en ese país, la relación entre población argentina y argentinos presos es muy alta: 0,57%.

Es decir que la tasa de presos argentinos en España es un 159% más alta que la de extranjeros presos en la Argentina.

Los riesgos de endurecer el discurso contra inmigrantes que delinquen

En línea con los argumentos esgrimidos por la Procuración, Diego Morales, experto en migrantes y director de litigio del Centro de Estudios Legales y Sociales, remarcó: “Cuando se sancionó la actual ley de Migraciones, en 2004, la proporción de extranjeros presos en cárceles argentinas era prácticamente la misma que hoy. Por lo que no es verdad que exista ahora un problema nuevo”.

Para Morales, endurecer el discurso sobre los extranjeros que delinquen tiene esencialmente dos consecuencias: “Por un lado, puede estigmatizar al inmigrante y generar un efecto sobre el trabajo de las fuerzas de seguridad y funcionarios de salud, educación y otras dependencias”. Es decir, puede aumentar la discriminación.

“Finalmente, hay un segundo riesgo y es que la asociación entre migración y delincuencia contribuya a crear condiciones para entender que es necesario promover normas más restrictivas. Lo que provocaría mucha incertidumbre en las comunidades de inmigrantes en el país”, concluyó Morales.

Es decir, pueden instaurarse reglas que afecten a 2.200.000 extranjeros radicados en el país sólo basados en que un 0,22% de ellos está preso por cometer un delito. Si analizamos de igual manera a toda la población argentina, el porcentaje de argentinos presos en nuestro país es del 0,18%.

Cuál es el porcentaje de presos extranjeros en otros países

El Instituto de Investigación de Política Criminal de la Universidad de Londres estudia la población carcelaria del mundo y releva el porcentaje de extranjeros presos en cada país.

De un total de 185 países relevados y ordenados de mayor a menor proporción de extranjeros presos en sus cárceles, Argentina se encuentra en el puesto 85, por debajo de la mayoría de los países europeos, pero con mayor proporción que la mayoría de los países de América Latina.

Caracterización de los extranjeros presos en Argentina

Si contemplamos la nacionalidad de los 4.943 extranjeros detenidos en 2017 dentro del total de la población carcelaria argentina (85.283), el 83% provienen de países limítrofes y Perú.

Fuente: Procuración Penitenciaria de la Nación

Esa concentración de detenidos provenientes de países de la región se explica principalmente en que exactamente la mitad de los extranjeros detenidos están acusados o condenados por tráfico, microtráfico, y comercialización de drogas. Es decir, delitos que muchas veces son detectados en pasos fronterizos y cometidos por personas que no necesariamente están radicadas en la Argentina.

Principales delitos que se les imputan a los extranjeros presos:

Fuente: Procuración Penitenciaria de la Nación
Tecnología | 16 de enero de 2019

Foto: Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima

Argentina logró extender la vida de una central nuclear y así bajar las emisiones de gases de efecto invernadero

En diciembre de 2015, la central nuclear de Embalse, en Córdoba, dejó de producir energía: terminó el ciclo ideado por los canadienses que la pusieron en marcha en 1984. Sin embargo, la Argentina tiene demasiada experiencia en tecnología nuclear como para dejar que la central simplemente se apagara. Por eso encaró una mega obra y logró lo que sólo siete países del mundo podrían haber hecho: renovó la central, le dio más potencia y el 4 de enero encendió el reactor que generará electricidad para 3 millones de personas durante 30 años más.

Para el país es un hito tecnológico que incluso podría exportarse: en el mundo hay 50 centrales como la de Embalse que necesitarán una renovación y Argentina podría competir en esas licitaciones. La obra, además, ofrece una segunda oportunidad para las centrales nucleares: constituirse en el complemento ideal de las energías renovables, ya que a diferencia de las centrales térmicas de gas o fuel oil, no generan los gases de efecto invernadero que alimentan el cambio climático.

Sólo siete países podrían haberlo hecho

“Lo que pasó en Embalse demuestra que Argentina domina la tecnología CANDU, que es la de la central cordobesa. Y es un hito tecnológico en términos de habilidades y capacidad de organizarse y articular esfuerzos privados y públicos para darle una nueva vida útil a una central nuclear”, considera el físico Diego Hurtado, director del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica de la Universidad Nacional de San Martín.

Francia, China, Estados Unidos, Rusia, Japón y Corea del Sur son los otros países que dominan esta tecnología. También son los únicos que construyen centrales nucleares destinadas a generar energía.

Para entender la dimensión del proyecto que llevó adelante Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal operadora de las tres centrales que tiene el país, sirve analizar algunas fechas y números. En primer lugar, el plan para extender la vida útil de Embalse empezó a diseñarse en 2005 y la obra en sí demandó tres años. La inversión global fue de US$ 2140 millones, casi cinco veces el presupuesto que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) tiene asignado para todo 2019.

Crédito: Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima.

En el proyecto participaron 650 ingenieros, técnicos y especialistas. Y 4200 operarios. Todo el personal fue entrenado dos años antes de la obra y durante la ejecución de los trabajos.

Explicar la ingeniería de los trabajos llevaría muchas líneas, aunque se puede leer en un documento interno que lo resume. Pero las tareas más relevantes fueron el retubado del reactor, el cambio de los generadores de vapor, el aumento de potencia y la actualización de toda la instalación.

Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero

La esencia de una central nuclear sucede en el núcleo del reactor. El de Embalse es de unos cinco metros de diámetro y paredes de acero. Ahí adentro ocurre de manera controlada un fenómeno físico: un átomo muy pesado, el uranio, se parte en dos cuando es bombardeado por neutrones, que son partículas muy pequeñas que conforman el átomo.

En ese proceso, además de los dos fragmentos en los que se divide el átomo, se liberan dos o tres neutrones que a su vez golpean otros átomos de uranio. Ese proceso, llamado fisión, produce una enorme cantidad de energía. Y esa energía es la que calienta el agua, generar vapor y alimentar una turbina que produce electricidad.

Lo podés entender fácil en este video de un minuto:

Fuente: Nucleoeléctrica Argentina.

Con la extensión de vida, Embalse también ganó potencia: pasó a ser de 683 megavatios, un 6 % más que antes. Es decir, cuando en invierno ya esté funcionando al 100 % de su capacidad, producirá energía como para 3 millones de personas. Y a un costo por debajo del promedio actual: US$ 47 el megavatio por hora, mucho menos que los US$ 75 promedio que paga hoy el Estado por la energía.

Con las tres centrales argentinas (sumando Atucha I y II) funcionando a pleno, la energía nuclear pasará a representar el 6 % de la matriz energética. Hoy, sin Embalse, es el 4,8 %.

Pero embalse representa algo más que un hito tecnológico. También, para varios especialistas, es una segunda oportunidad para la energía nuclear por su capacidad de complementar a las energías renovables sin emitir gases de efecto invernadero.

“La energía solar y eólica son intermitentes porque dependen de las condiciones climáticas para su generación. Por eso, las energías renovables deben complementarse con energía de base. Y lo que logramos al sumar energía nuclear es reemplazar en alguna proporción parte de la energía que la Argentina produce con las centrales térmicas, que son las que más gases de efecto invernadero producen”, analiza Julián Gadano, subsecretario de Energía Nuclear de la Nación.

Ocurre que en el país la energía eléctrica se produce en un 65 % por generación térmica, es decir en centrales que operan con combustibles fósiles: gas, fuel oil o carbón. Mientras que las centrales hidroeléctricas aportan un 27,5 % y las nucleares cerca del 5%. El resto, menos del 3% lo aportan las renovables.

Este gráfico muestra la evolución de la producción de energía eléctrica en Argentina, por tipo de fuente, en gigavatio-hora, para el período 1992-2017:

Fuente: Cammesa 2017

En gran medida por la composición de esta matriz es que el principal generador de gases de efecto invernadero es el sector energético.

“La central de Embalse va a evitar el equivalente de las emisiones anuales de seis centrales térmicas a gas o las emisiones equivalente a 1 millón de autos”, graficaron desde la Secretaría de Gobierno de Ambiente de la Nación.

Un pastilla de uranio (combustible de las centrales nucleares) del tamaño de una moneda de 25 centavos produce la misma cantidad de energía que 40 garrafas de gas natural o que una tonelada de carbón mineral o que 477 litros de petróleo, tal como lo ejemplifica este gráfico:

Fuente: Comisión Nacional de Energía Atómica.

Para el investigador de la Universidad Nacional del Centro, Gabriel Blanco, experto en emisiones y sus efectos en el cambio climático, las centrales nucleares efectivamente son más limpias en cuanto a la generación de gases de efecto invernadero, pero presentan otras dudas ambientales.

“El principal problema es qué hacer con los desechos combustibles (el uranio se mantiene radioactivo durante 10 mil años y por eso por ahora es almacenado en piletones dentro de los mismo predios de las centrales) y cuáles son los daños ambientales que genera extraer uranio”, remarca Blanco.

Las dudas sobre la cuarta central

La idea de que Argentina construya una cuarta central nuclear sigue en pie y está en la agenda del Gobierno. Sin embargo, para eso hay que pensar en una inversión que no baja de los U$S 6.000 millones. El socio para financiar esa central sería China, como se viene barajando desde hace por lo menos cuatro años, sin embargo por ahora no hay precisiones.

Desde la Subsecretaría de Energía Nuclear simplemente deslizan que en marzo puede haber novedades. “La intención es que Argentina pueda llegar al año 2050 con el 10 % de su energía producida por centrales nucleares”, se limita a decir Gadano.

Si bien Argentina domina gran parte de la tecnología nuclear, proporcionalmente genera menos energía nuclear que la media mundial, que es del 11 %.

Proporcionalmente, de los 30 países que tienen las 448 centrales nucleares del mundo, Francia es el país que más energía nuclear usa (72,8 % del total), seguido de Eslovaquia (54 %) y luego por Bélgica y Hungría (51,2 %). Para Estados Unidos representa el 19,6 %.

Mientras que de América Latina, sólo México (3,5 %) y Brasil (2,6 %) tiene centrales nucleares, pero con una incidencia menor dentro de su matriz energética que la que tiene la Argentina.  

La oportunidad de exportar conocimiento

“Lo que se logró en Embalse es sumamente importante. Porque una gran parte de las centrales CANDU están llegando a su fin de ciclo de vida útil. Por lo que la experiencia que obtuvo la Argentina es útil pensando en los reactores que tiene Canadá, Corea del Sur y China. En general todos los países están pensando extender el ciclo de vida. Y Argentina puede salir a ofrecer esos servicios”, considera Carla Notari, fundadora y decana del Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson, de la Universidad Nacional de San Martín.

Nucleoeléctrica Argentina podría ser la encargada de salir a pelear ese mercado. Al menos eso aventura Julián Gadano: “Estamos estableciendo contactos para que Nucleoeléctrica tenga un perfil más exportador”.

La tradición argentina en tecnología nuclear ya le permitió al país exportar reactores de producción de radioisótopos para uso medicinales a varios países: Perú, Egipto, Argelia y, el último en 2006, a Australia. Mientras que actualmente, la estatal rionegrina INVAP fabrica uno para Holanda.

A eso hay que sumarle el diseño que realiza la Comisión Nacional de Energía Atómica de un pequeño reactor de potencia (para generar energía) que podría ser exportado y sumar operaciones por no menos de U$S 50.000 millones en las próximas dos décadas. Suena exagerado, pero aparece como posible: el prototipo de reactor, llamado CAREM, lo está construyendo la CNEA en Lima, partido de Zárate, y prevén terminarlo en 2021.

Podría convertirse en el desarrollo más importante en toda la historia nuclear nacional. El modelo, llamado CAREM, puede sentar las bases para que la Argentina de pelea en un mercado mundial que podría llegar a demandar 425 reactores de este tipo de aquí a 2035, según un informe de la Agencia de Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Actualidad | 14 de enero de 2019

Foto: Alfredo Leiva / Télam

Hantavirus: qué medidas se tomaron en Epuyén para contener el brote

Qué pasó. Diez personas murieron en Chubut como consecuencia de un brote de hantavirus y ya son 28 los casos confirmados en esa provincia patagónica. El brote genera miedo en la población e incertidumbre respecto a qué se está haciendo para contener el problema.

Qué se hizo. El 14 de noviembre se confirmó el primer caso de hantavirus en Epuyen y el 5 de diciembre, con la existencia de más casos, el Ministerio de Salud de Chubut declaró la existencia del “brote”. Luego, el 19 de diciembre, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación emitió una alerta epidemiológica. Desde entonces se tomaron una serie de medidas que resumimos en esta nota.

La situación actual

  • Si bien Epuyén no está cerrado ni aislado, por orden judicial y por recomendación sanitaria hay una orden de aislar en sus casas a 94 pobladores que estuvieron en contacto con personas que contrajeron el virus. Esa medida se mantendría por 30 días.
  • Para resguardar que se cumpla esa medida, hay 40 efectivos recorriendo el pueblo. La orden judicial también establece que el estado provincial garantice las necesidades cotidianas de esas personas que deben permanecer aisladas.
  • A nivel provincial, hubo giro de fondos adicionales para los hospitales de la región que están atendiendo los casos.
  • El pueblo, esencialmente turístico, vive una crisis económica importante porque el grueso de los visitantes canceló las reservas y decidió no ir a Epuyén. Estiman que 120 mil visitantes pasan cada verano por el pueblo y unos 40 mil duermen en el lugar, según narra Clarín.

Las primeras medidas

  • Se conformó un Comité de Contingencia provincial y una Mesa Multisectorial de Trabajo formada por el Ministerio de Salud de Chubut y la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación.
  • Se realizaron charlas y recomendaciones de prevención a la comunidad educativa y a la comunidad de la localidad de Epuyén.
  • Se realizó el trampeo de roedores en las viviendas de los casos y otros posibles lugares de infección, resultando negativo la captura de roedores. Se continuará con dicha actividad.
  • Se realiza el estudio epidemiológico pertinente, con las entrevistas de los casos confirmados y sus contactos. Se encuentra en proceso la caracterización clínica y epidemiológica de los casos.
  • Se visitan e inspeccionan los ambientes eco-epidemiológicos de riesgo relacionados con los casos.
  • Se realizan conferencias y partes de prensa diarios.
  • Se participa desde la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación en las acciones de terreno en Epuyén y en el procesamiento de las muestras de los pacientes.
  • Se postergaron las fiestas de la Fruta Fina (El Hoyo), Artesanos (Epuyén), Tren a Vapor (El Maitén) y Del Bosque (Lago Puelo).

Qué medidas tomar si viajás a la zona

Claves para entender el brote

La gravedad del brote. Entre 2013 y 2018, en Argentina hubo 111 fallecimientos confirmados por hantavirosis, con una letalidad del 18,6 %. El brote actual en Chubut eleva la letalidad al 35,7 %.

Se trata del brote más grave y letal, ya que en las últimas tres décadas (1988-2018) en Chubut se habían registrado 107 casos con 35 fallecimientos como consecuencia de esta enfermedad viral que transmiten los ratones. Además es un brote “inusual” porque incluye la transmisión entre personas.

A nivel nacional, el brote de Chubut también resulta muy significativo, ya que en los últimos seis años las víctimas fatales por hantavirus fueron 111, a razón de 18,5 por año, pero contabilizando brotes en 11 provincias.

Qué es el hantavirus. Es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus Hanta que ataca los pulmones del ser humano.

Cómo se contagia. Los ratones silvestres lo transmiten a las personas, eliminando el virus a través de la saliva, las heces y la orina. Al secarse se combinan con el polvo y se transportan por el aire. También se puede contagiar por mordeduras o contacto directo con estos roedores.

Contagio entre personas. El Ministerio de Salud de Chubut explicó que se trata de un brote “inusual y extraordinario” porque la relación entre los casos identificados y los resultados de la investigación en el terreno les permitió “concluir que la vía de transmisión de este brote sería de persona a persona”.

Cuáles son los síntomas. Se parecen a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, dolores de cabeza, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Después de algunos días puede haber dificultad respiratoria que puede agravarse produciendo lo que se conoce como síndrome cardiopulmonar por hantavirus.

Actualidad | 9 de enero de 2019

El brote de hantavirus en Chubut es el más grave, letal e inusual de su historia

Qué pasó. Nueve personas murieron en Chubut como consecuencia de un brote de hantavirus en esa provincia patagónica. Mientras que los casos confirmados se elevan a 24, según difundió hoy el Ministerio de Salud local.

Por qué es importante. Se trata del brote más grave y letal, ya que en las últimas tres décadas (1988-2018) en Chubut se habían registrado 107 casos con 35 fallecimientos como consecuencia de esta enfermedad viral que transmiten los ratones. Además es un brote “inusual” porque incluye la transmisión entre personas.

A nivel nacional, el brote de Chubut también resulta muy significativo, ya que en los últimos seis años las víctimas fatales por hantavirus fueron 111, a razón de 18,5 por año, pero contabilizando brotes en 11 provincias:

Qué es el hantavirus. Es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus Hanta que ataca los pulmones del ser humano.

La letalidad. Entre 2013 y 2018, en Argentina hubo 111 fallecimientos confirmados por hantavirosis, con una letalidad del 18,6 %. El brote actual en Chubut eleva la letalidad al 37,5 %.

Cómo se contagia. Los ratones silvestres lo transmiten a las personas, eliminando el virus a través de la saliva, las heces y la orina. Al secarse se combinan con el polvo y se transportan por el aire. También se puede contagiar por mordeduras o contacto directo con estos roedores.

Contagio entre personas. El Ministerio de Salud de Chubut explicó que se trata de un brote “inusual y extraordinario” porque la relación entre los casos identificados y los resultados de la investigación en el terreno les permitió “concluir que la vía de transmisión de este brote sería de persona a persona”.

Cuáles son los síntomas. Se parecen a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, dolores de cabeza, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Después de algunos días puede haber dificultad respiratoria que puede agravarse produciendo lo que se conoce como síndrome cardiopulmonar por hantavirus.

Qué medidas tomar en zonas rurales

Qué medidas tomar si vas a un camping

Conocé las medidas preventivas si vivís o vas a viajar a Chubut

Actualidad | 9 de enero de 2019

Foto: Unicef Argentina / Pepe Mateos

Cómo se criaron los jóvenes de 16, 17 y 18 años que están presos en la Argentina

El Gobierno anunció que busca impulsar cambios en el Código Penal para bajar a 15 años la edad de imputabilidad para delitos graves, actualmente limitada a los 16 años.

Unicef considera que la reforma del sistema penal juvenil no requiere bajar la edad de punibilidad sino que para prevenir el delito se necesitan políticas que promuevan la educación, el deporte y la salud de los adolescentes. Una forma de argumentar esa hipótesis es detallar cuál fue la trayectoria de los jóvenes de 16, 17 y 18 años que están presos en cárceles para jóvenes.

En el estudio “Las voces de las y los adolescentes privados de libertad”, publicado en octubre de 2018, Unicef encuestó a 508 adolescentes, lo que representa el 40% de los 1.305 detenidos del país que atraviesan algún conflicto con la ley penal.

Cuál es la trayectoria de los adolescentes. El informe es concluyente respecto a que las detenciones recaen sobre quienes durante su infancia y adolescencia fueron vulnerados en sus derechos elementales.

  • La mitad no iba a la escuela cuando los encerraron.
  • 1 de cada 3 chicos encerrados llegó a vivir en la calle.
  • Un 14% pasó por un hogar porque sufrió maltrato en su casa.
  • En promedio, empezaron a trabajar a los 13,9 años de edad.
  • La mitad de los chicos consumió cocaína y pastillas. Y 23%, pasta base.
  • 1 de cada 4 adolescentes tiene al menos un hijo a cargo.
  • El 60% dijo no haber recibido ayuda del Estado en la casa donde se crió.

La postura de Unicef es clara: “El mayor encarcelamiento de adolescentes no mejora la seguridad pública”. Y de hecho, elaboró una campaña en redes saliendo a exponer esa tesis:

El estudio de Unicef también releva testimonios de adolescentes que están en prisión y que ayudan a reconstruir sus trayectorias:

Mariano, 16 años. Provincia de Buenos Aires.

“Cuando mis papás se separaron nos fuimos a vivir debajo de un puente, ahí por Parque Patricios, estuvimos un mes, pedíamos para comer”.

Brian, 16 años. Mendoza

“Dejé en primer año de secundario porque tenía que ayudar a mi mamá. Mi papá estaba preso en ese momento y yo salí a trabajar”.

Con este diagnóstico, las recomendaciones que finalmente hace Unicef para prevenir el delito juvenil son varias:

  • Incrementar la oferta de servicios de salud para el tratamiento de consumo de drogas, alcohol y tabaco.
  • Promover la educación sexual y políticas de cuidado en salud sexual y reproductiva en niños, niñas y adolescentes.
  • Erradicar el trabajo infantil.
  • Fortalecer las capacidades del sistema educativo.

Conocé los argumentos de Unicef para oponerse a la baja de la edad de imputabilidad

¿Qué ocurre en el resto de la región?

Sociedad | 8 de enero de 2019

Foto: Bodegas de Argentina | Intervención: Mariana Le Calvet

El consumo de vino se desploma pero las bodegas argentinas tienen un plan para salvarlo

¿Cuándo dejamos de tomar tanto vino? O mejor dicho, ¿cuándo empezamos a reemplazar el vino por otras bebidas? La respuesta es bastante simple: pasó cuando comenzamos a tomar más cerveza y mucha gaseosa. Y también cuando en la mesa de miles de argentinos hubo cambios de hábitos que ya no tienen vuelta atrás.

De los 92 litros que en promedio tomaba en un año cada argentino mayor de edad en 1970 pasamos a tomar 20 litros en 2017. Y ya se sabe que cuando terminen de hacer las cuentas de 2018, esa relación estará por primera vez en la historia debajo de los 20 litros. Sin embargo, la industria del vino piensa dar pelea y evitar un derrumbe más estrepitoso: ya planea vender vino tirado en barril y en lata; sacar cortes livianos, con menos alcohol; y apostar a la publicidad conjunta. ¿Qué ocurre en el mundo?

El día que la cerveza destronó al vino

La caída en el consumo de vino lleva en la Argentina medio siglo. Pero hubo un año en que el principal competidor lo destronó como principal bebida alcohólica del país: 2001. Ese año se consumieron 36 litros de vino por persona, pero la cerveza consiguió estar apenas unos centímetros cúbicos arriba.

Desde entonces, la pelea fue despareja o tuvo un ganador elocuente: en 2017 los argentinos consumimos en promedio 42 litros de cerveza. Más del doble que de vino, que en 2013 fue declarada nuestra bebida nacional.

“Históricamente, el 75 % del vino que consumían los argentinos era en caja, de damajuana o en botella, pero de mesa. Es decir de un precio bajo. La cerveza irrumpió con un valor similar o más barato. Y lo hizo con una inversión publicitaria enorme que caló hondo en los argentinos”, analiza Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino.

Rada remarca que las gaseosas, las aguas saborizadas y la infinidad de opciones de bebidas con alcohol, como el fernet, también ayudaron a desestabilizar al vino a lo largo de las últimas décadas.

De hecho, Argentina lidera desde 2013 el ránking mundial de consumo de bebidas azucaradas, con 137 litros al año por persona. Esa situación contribuye, además, a que la Argentina ocupe el primer lugar de América Latina en los índices de obesidad: el sobrepeso alcanza al 60 por ciento de la población.

Pero no fue sólo una cuestión de precio y poder de fuego a partir de la publicidad. La mesa de los argentinos mutó. “El vino siempre estuvo presente en la mesa de los argentinos, a la noche y también al mediodía. Pero hace años que la mesa del mediodía casi no existe, que la jornada de trabajo es de corrido. Además ya no es sólo el hombre el que elige qué bebida se toma en la mesa, por lo que hay más diversidad de bebidas”, asegura Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, cámara que nuclea a las bodegas que con sus ventas tienen el 60 % de lo que el país consume en envases de cartón (tetra brik) y el 85 % del vino que se vende en botella.

Los planes para enfrentar la crisis

Inspirado en lo que ocurre en Estados Unidos, donde el consumo de vino en copa y despachado en barriles creció un 37% durante 2017 con respecto al año anterior, desde el Observatorio Vitivinícola Argentino aseguran que ese es uno de los planes que podría tener buena penetración sobre todo en el ambiente gastronómico, donde las cervecerías artesanales están copando el mercado.

“Esta alternativa acaba de ser aprobada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) con una resolución. Habilita a envasar vino en barriles de acero inoxidable de 50 litros”, detalla Juan Carlos Pina.

Crédito: Bodegas de Argentina.

En la estrategia de la industria del vino también tienen dentro de su radar otra presentación alternativa, también habilitada por el INV: vender vino en lata, lo que también permitiría un consumo fraccionado y apuntado a generaciones jóvenes. Las ventas de vino enlatado también crecieron en Estados Unidos un 43 % de un año a otro.

“La posibilidad de envasarlo en latas o barriles de hasta 50 litros es una forma muy interesante de fomentar el consumo de vino en bares y cervecerías, espacios en los que salvo raras excepciones, el vino prácticamente no tiene un lugar ganado”, opinó hace dos meses Martín Bruno, de la Asociación Argentina de Sommelier, elegido mejor sommelier de Argentina en 2017.

Hay un dato que para muchas bodegas no pasa para nada desapercibido y es el del turismo vinculado al vino y a las bodegas. Casi todas las regiones tienen su ruta y el Observatorio estima en 1.833.000 los turistas que pasan por las bodegas y consumen vino.

Crédito: Bodegas de Argentina.

Algunas bodegas comenzaron a experimentar en la presentación denominada “bag in box”, que es como un tetra brik de tres litros, pero con el vino embolsado, lo que ofrece mejores condiciones de conservación una vez abierto.

Desde 2013, cuando las bodegas comenzaron a comercializarlo, a la actualidad, su crecimiento fue exponencial: en el país ya se venden 1 millón de litros al año. Aunque aún representa apenas el 0,1% de los 890 millones de litro que se consumen en el país.

Las bodegas que hicieron punta en este formato son Casarena, Viña Las Perdices, Chakana y CarinaE. La experiencia está recogida de países como Australia o Dinamarca, donde el consumo de vino en bag in box alcanza al 50 % y el 20 %, respectivamente, del mercado interno.

En 2014, el enólogo Marcelo Miras tuvo una idea que ahora otras bodegas empiezan a imitar: sacó un vino “liviano” que tiene una graduación alcohólica de 10 grados, entre tres o cuatro grados por debajo de un vino promedio.

“El Pinot Salvaje es un vino de la línea joven, más ácido, frutado y fresco. Y la idea es ofrecer un vino que se pueda tomar al mediodía, que pueda competir con otras bebidas en el break del mediodía”, cuenta Marcelo, que fundó en el Alto Valle de Río Negro la bodega que lleva su apellido en 2006.

Otra apuesta que están haciendo las bodegas es hacer publicidades de mayor alcance a través de inversiones conjuntas desde las cámaras que las representan, de manera tal que sus publicidades puedan tener el alcance de las que hacen las cervecerías, una industria que a diferencia del vino está concentrado en un puñado de empresas.

El Fondo Vitivinícola de Mendoza, por ejemplo, lanzó una serie de publicidades con buen alcance. Las llamó “El vino nos une”:

Una crisis que pone en jaque economías regionales

“Todas las iniciativas de las que hablamos por ahora son inicipientes pero apostamos a que vayan logrando un buen efecto. De todos modos, es importante aclarar que el vino también está retrocediendo en países con mucha tradición, como Italia, España y Francia”, señala Juan Carlos Pina y estima que el consumo de vino en la Argentina puede bajar hasta un mínimo de 15 litros al año por persona.

En España el consumo anual descendió, prácticamente por las mismas razones, a 21 litros, cuando en 1995 estaban en el doble. En cambio Francia e Italia, con 42,5 y 33,3 litros, respectivamente, siguen en un promedio muy superior al de Argentina, pero por debajo de los 60 litros a los que habían llegado a fines de los ‘90.

Sin embargo, hay mercados, con menos tradición, que crecen, como el de Estados Unidos y Canadá, que ya están en un promedio de 10 litros y 14 litros anuales por personas, respectivamente. En los años ’70, el consumo en ambos países rondaba los 4 litros por personas.

De la evolución del sector vitivinícola argentino dependen miles de familias y varias economías regionales. En el país hay 831 bodegas en 220 mil hectáreas de 18 provincias. Sin embargo, la mayoría de los viñedos que proveen de uvas a las bodegas están en Mendoza, con el 68% de la producción; San Juan (26%), La Rioja (2,89%) y Salta (1,38%).

Entre todas, emplean 106 mil personas de manera directa. Aunque estiman que crean 279 mil puestos indirectos, según datos del Observatorio Vitivinícola.

Crédito: Bodegas de Argentina.

Exportaciones que no despegan

La Argentina es actualmente el quinto productor mundial de vinos. En 2017 produjo 14,5 millones de hectolitros de vino. Solo es superado por Italia (48,5), Francia (46,4), España (40,9) y Estados Unidos (23,9).

“Entre 2001 y 2011, las exportaciones de vino argentino crecieron de manera fenomenal. Pero luego se estancaron. Y la reciente devaluación, que pudo habernos hecho competitivos, también encareció componentes importados como el corcho, el capuchón, la etiqueta, parte del packaging y hasta algunas botellas”, explica Daniel Rada.

Los principales destinos son Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Brasil. En total se giraron al exterior 220 millones de litros de vino por 809 millones de dólares.

En ese sentido, durante 2017 las exportaciones de vino argentino cayeron un 17%. Mientras que para 2018, Rada tiene su pronóstico, que no es nada positivo: “Bajará entre un 3% y un 5%”.

Pero más allá de cuál sea ese dato, la industrial del vino no deja su futuro atado al azar, sino que puso en marcha un abanico de variantes para reconquistar viejos consumidores y seducir nuevas generaciones. En botella, tirada, en lata o en bag in box, en los próximos años sabremos cómo siguió evolucionando el consumo de nuestra bebida nacional.

Sustentabilidad | 4 de enero de 2019

Foto: Secretaría de Energía de Jujuy.

Mirá cuánta de la energía que usamos ahora en la Argentina es renovable

Qué pasó. Un nuevo parque solar comenzó a producir energía en Ullum, provincia de San Juan. Tiene capacidad como para abastecer a 20.000 hogares. Es el octavo parque solar que se suma a la red desde 2016 y el número 24 de energías renovables si se suman los proyectos eólicos, pequeñas hidroeléctricas y centrales de biomasa y biogás.

Por qué es importante. Permite ampliar el porcentaje de renovables dentro de la matriz energética nacional, que por ley ya debería representar el 8 % y llegar al 12 % a fines de este año, pero que hoy está lejos de esos porcentajes. En esta nota te contamos exactamente cuánta de la energía que estamos usando ahora mismo proviene de fuentes renovables

El dato preciso, ahora. Cammesa, la empresa que administra el mercado mayorista eléctrico del país, ofrece el dato preciso, y en cualquier momento del día, del porcentaje de energía renovable que estamos usado.

Por ejemplo, ahora, a las 11.20 de este viernes 4 de enero, el 3,64 % de la energía que demanda el país es producida por fuentes renovables.

Querés saber qué porcentaje de energía renovable consumimos ahora

Cuál es la capacidad máxima de cada fuente. La aplicación de Cammesa permite, además, saber qué sector de las renovables es el que está satisfaciendo en mayores proporciones la demanda y qué capacidad instalada tiene, por lo que si se dieran las condiciones climática ideales (mejores viento o sol, por ejemplo) podrían aportar más energía al sistema.

Cómo evolucionó el sector. La construcción de centrales y parques de energía renovables fue una de las promesas de campaña de Mauricio Macri. Y aunque no lograron avanzar con el vértigo que se anunció, en tres años se construyeron y entraron en operaciones 24 centrales con una potencia de 625 megavatios. En total ya son 82 las plantas de energía renovable.

Con ese panorama, la evolución del aporte de las renovables a la demanda de energía pasó de un 1,9% en diciembre de 2015 a poco más del 4% en noviembre de 2018, tal como lo muestra este gráfico.

Fuente: Subsecretaría de Energía Renovables de la Nación.

Además, hay 93 obras para construir parques solares, eólicos, de biomasa y biogás que aportarán 3.834 megavatios. Cerca del 80% de esos planes estarían listos durante 2019, según aseguraron desde Subsecretaría de Energías Renovables de la Nación.

Qué ocurre en el mundo. El país está lejos de lo que ocurre a nivel global, donde las renovables aportan en promedio un 10,4% de la energía, según Ren21, una red global que monitorea el avance de las energías renovables.

La cifra también está lejos de la incidencia que tienen las energías limpias en Uruguay (44%, con predominio de las eólicas), Brasil (19%, combinando eólica y pequeñas hidroeléctricas) o Chile (17%, también con eólica e hidroeléctricas), según el sitio Climatescope, que permite comparar las matrices energéticas de los países.

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Sustentabilidad | 2 de enero de 2019

Foto: Leonardo Zavattaro / TELAM – AFP

Qué efectos tendrá en cada rincón de la Argentina el cambio climático

Existe un dato preciso y una proyección: la temperatura mundial promedio subió 1 °C desde la época preindustrial, mientras que si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero esa suba será de 1,5 °C entre 2030 y 2052. Es un problema grave y esencialmente global.

Sin embargo y pese a que la mitigación del cambio climático depende de acciones globales, hay precisiones sobre las consecuencias que sufre la Argentina. Sabemos cómo varió la temperatura en cada provincia y cuáles son sus efectos sobre el ambiente. Y lo que es más sorprendente, podemos saber dónde la temperatura escalaría hasta 5 °C, qué ríos se están secando y qué costas son devoradas por el mar. Te lo contamos en esta nota y te mostramos cómo podés saber lo que podría pasar exactamente en tu ciudad.

Brevísima explicación sobre por qué cambia el clima

Como consecuencia de la producción de energía, la quema de combustibles fósiles, la generación de residuos urbanos, la agricultura y la deforestación aumenta en la atmósfera la concentración de gases (como el dióxido de carbono) que se llaman de efecto invernadero.

Justamente se los denomina así porque producen un efecto similar al de un invernadero: atrapan parte de radiación terrestre. Y eso hace que suba la temperatura del planeta y se altere el clima.

Así cambió la temperatura de nuestro país

Según la región, subió entre 0,5 y 1 °C. Hay zonas de provincias como Río Negro, Chubut, San Juan, Mendoza o Entre Ríos donde la temperatura promedio está 1 °C arriba que hace medio siglo, como lo muestra este mapa al sombrear en rojo los sitios donde subió la temperatura y en cuántos grados:

Fuente: Informe del Estado del Ambiente 2017 hecho por la Secretaría de Gobierno de Ambiente de la Nación.

“Si a nivel global siguiéramos con los mismo niveles de emisiones de gases de efecto invernadero, el máximo aumento de temperatura será en el Norte y Noroeste de nuestro país, con temperaturas promedio, para el período 2081-2100, 5 °C más altas que las promedio del corte 1986-2005”, explica Inés Camilloni, experta del Centro de Investigaciones del Mar y de la Atmósfera de la UBA y parte de los científicos que colaboran con el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).

En cambio, sigue Camilloni, la Patagonia tendría para el mismo período entre 2 °C y 3 °C más que hoy.

Ya existen varias muestras del daño que el cambio climático puede causar en el país con tormentas fuera de lo común, inundaciones y olas de calor. Lo que hicieron especialistas de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) es mapear los padecimientos y riesgos de cada una de las regiones del país en base a estudios científicos de la Secretaría de Ambiente de la Nación y del IPCC, entre otras investigaciones.

Ciudad y Gran Buenos Aires: inundaciones y avance del dengue

Se proyecta que las precipitaciones y el nivel del Río de la Plata seguirán aumentando a lo largo del siglo. Esto incrementaría la frecuencia de las inundaciones.

“El Río de la Plata ya subió 20 centímetros desde los primeros registros. Si sigue creciendo, el riesgo de inundaciones en la cuenca baja de los ríos Matanza, Riachuelo y Reconquistas será mayor”, advierte Enrique Maurtua, a cargo del área de cambio climático de FARN.

Pero además se espera un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor. “Con temperaturas más cálidas y condiciones más húmedas, aumenta el riesgo del avance de vectores, como el mosquito del dengue o la vinchuca, por ejemplo”, completa Maurtua.

Como varias villas están sobre los márgenes de arroyos y ríos, como en el caso del Riachuelo, aparece un desafío: realojar esos barrios para evitar que se inunden.

La Plata es uno de los municipios bonaerenses golpeados por las inundaciones. Foto: Eva Cabrera

Región centro: sequías prolongadas y olas de calor

En La Pampa, San Luis, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco y Formosa se proyectan más olas de calor, en especial al norte de esta región. También más al norte, las sequías serán más prolongadas y podría haber grandes pérdidas económicas por bajo rendimiento de cultivos.

Mientras que en contraposición se espera aumento de lluvias en la zona sur y centro de esta región, por lo que habrá más condición de humedad y en consecuencia podría expandirse la frontera agrícola.

Fuente: FARN

“Será más factible introducir cultivos que hoy no sobrevivirían en determinadas zona”, señala Maurtua y advierte, entonces, que el desafío es “afianzar sistemas productivos sustentable para evitar el deterioro de los suelos y la degradación ambiental”.

Litoral y pampa húmeda: inundaciones y más sequías

El informe de FARN remarca que las sequías y olas de calor serán más frecuentes. Sirve recordar que la sequía que en 2018 afectó Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa generó pérdidas en cosechas de soja y maíz por 6.000 millones de dólares y fue incluida como uno de los 10 fenómenos climáticos más destructivos del año en el mundo.

Pero en la misma región, habrá que prever lluvias más intensas e inundaciones. “Los cambios en el uso del suelo de esta región han incrementado los caudales de los ríos de la cuenca del Plata, potenciando el riesgo de inundaciones”, dicen desde FARN y explican que la necesidad de salvaguardar ganado de las inundaciones en el Litoral es un buen ejemplo de que el fenómeno ya se está dando.

La sequía provocó estragos en Benito Juárez. Foto: Juan Mabromata – AFP

Noroeste: temperaturas extremas y escasez de agua

La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy conforman la región donde se proyectan los mayores aumentos de temperatura y de días con olas de calor. Las altas temperaturas podrían continuar acelerando la evaporación del agua y de esa manera disminuir la disponibilidad en la región.

“Es la región que corre mayores riesgos de impacto social debido a las olas de calor y el estrés hídrico”, apunta FARN.

A su vez, estiman que habrá una fragmentación y reducción de los humedales altoandinos. “Esto puede traer problemas ecosistémicos que afecten a la población de llamas. Y en consecuencia a producciones locales que trabajan con su lana”, ejemplificó Maurtua y remarcó que las temperaturas “podrían afectar las horas de trabajo y de esparcimiento al aire libre en las épocas más cálidas”.

Cuyo: deshielo y menos disponibilidad de agua

Las principales consecuencias del cambio climático en Mendoza y San Juan están vinculadas al agua. Se espera que disminuyan aún más las áreas de los Andes que están cubiertas por hielo.

Ese deshielo y la disminución de las precipitaciones están acelerando el agotamiento de las aguas superficiales, por lo que se prevé mayor vulnerabilidad de varias economías regionales.

“La industria del vino depende de los ríos de deshielo y es uno de los sectores que mayor previsiones está tomando al respecto”, advierte Maurtua y remarca que se espera una reducción significativa de los caudales de los ríos San Juan, Mendoza y Atuel.

Estepa patagónica: desertificación y erosión costera

Se estima una disminución de las lluvias y un aumento de la temperatura, lo que provocaría un escenario de mayor aridez en la estepa de Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz.

Ese cuadro puede acelerar el proceso de desertificación de miles de hectáreas como consecuencia de la degradación del suelo. Lo dramático es que cada año en todo el país, aunque principalmente en la Patagonia, 2 millones de hectáreas se suman a las 100 millones de hectáreas secas del país que están en proceso de degradación y desertificación.

En Ingeniero Jacobacci, Río Negro, el suelo es casi desértico. Crédito: INTA Bariloche.

A su vez, el aumento del nivel del mar podría acelerar los procesos erosivos sobre las costas, aumentando el retroceso de las playas y acantilados.

Andes Patagónicos: reducción de glaciares e incendios forestales

El aumento de la temperatura acelera la reducción de las zonas cubiertas de hielo en Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Se espera que también disminuyan las lluvias, lo que reduciría el caudal de muchos ríos, por ejemplo el Santa Cruz, y en consecuencia se daría un retroceso de los bosques patagónicos. Estas condiciones más secas, aumentarían además el riesgo de incendios forestales.

“La falta de recursos hídricos generaría nuevos desafíos para el sector productivo de frutas y hortalizas. Además, el caudal insuficiente de los ríos podría afectar negativamente la producción de energía eléctrica”, señalan desde FARN.

Qué puede pasar en la ciudad en la que vivís

A partir de datos estadísticos respecto de cómo cambió el clima en el país, distintos escenarios futuros y datos socioeconómicos de cada ciudad, hoy es posible identificar cuáles son los principales riesgos del cambio climático en el lugar donde vivís.

Es factible gracias a una herramienta interactiva que armó la Secretaría de Gobierno de Ambiente de la Nación. Se trata del Sistema de Mapas de Riesgo del Cambio Climático (Simarcc).

Este sistema permite proyectar, municipio por municipio, el nivel de riesgo en un futuro cercano (hasta 2039) o lejano (hasta 2100) respecto a las noches tropicales, días de olas de calor, temperaturas máximas, períodos de sequías o de precipitaciones intensas.

El nivel de riesgo que otorga la herramienta se da al proyectar cómo evolucionarán esos aspectos climáticos en dos escenarios (de emisiones altas o medias de gases de efecto invernadero) y al cruzarlos con índices de pobreza, mortalidad infantil y acceso agua de la ciudad seleccionada.

Por ejemplo, en Iruya, Salta, el riesgo de que aumenten los días de olas de calor es alto, tal como lo muestra este mapa hecho con esta aplicación:

“Es un aporte para definir políticas públicas y acciones de adaptación al cambio climático. Es aplicable en la orientación de programas, elaboración de planes sectoriales, planificación del territorio, actividades preventivas y planificación de inversión”, explica Carlos Gentile, secretario de Cambio Climático de la Nación.

Gentile lo cuenta de manera gráfica: “Uno puede proyectar a partir de esta herramienta cómo deben ser las líneas de alta tensión o los rieles de un tren como para que soporten determinado aumento de temperatura; qué viabilidad futura tiene una hidroeléctrica en determinado río; hacía dónde se corren las isohietas con precipitaciones indicadas para determinados cultivos; qué vectores tropicales (como el dengue) pueden aparecer en nuevas áreas o qué poblaciones necesitarán una asistencia respecto a la accesibilidad al agua”.

Querés saber cómo evolucionaría el clima en tu ciudad

Qué hace Argentina para mitigar la emisión de gases

El país espera no exceder las 483 mega toneladas de dióxido de carbono para 2030. “Para un país en vías de desarrollo y que necesita crecer, eso significa una reducción del 18% respecto a los niveles de emisiones a los que llegaríamos si instrumentáramos las medidas que tenemos planeado hacer. Además trabajamos en un segundo escenario de mayor esfuerzo que implicaría una reducción del 37%”, aseguró Gentile.

Para lograrlo, se creó en 2016 un gabinete de cambio climático que conforman los ministros. De ahí salieron las propuestas para alcanzar la meta. El aporte más sustancial lo deberá hacer el área de Energía, con el incremento de renovables en la matriz energética.

En segundo lugar, el gobierno apuesta a no seguir perdiendo superficie de bosques e implantar nuevos, algo que hoy se evidencia como difícil. El Ministerio de Producción deberá trabajar con las cámaras sectoriales para alcanzar mayor eficiencia energética y que aprovechen procesos productivos para generar su propia energía.

El área de Transporte debe apuntalar al transporte público para desalentar el uso de autos y mejorar rutas y trenes, para así hacer más eficiente el transporte de cargas. Finalmente, Agroindustria debe trabajar en la incorporación de prácticas productivas más sustentables.

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Sociedad | 27 de diciembre de 2018

Intervención: Pablo Domrose | Crédito: FUAR

El rugby argentino toma medidas para evitar lesiones como las que ya dejaron en silla de ruedas a 34 jugadores

Argentina tuvo en 2016 el peor récord de la historia del rugby y uno de los más alarmantes a nivel mundial: en dos meses tres jugadores sufrieron lesiones cervicales en un scrum. Dos de ellos quedaron cuadripléjicos y uno se recuperó pero tiene débil el lado izquierdo de su cuerpo.

La Unión Argentina de Rugby (UAR) reaccionó y ese año creó un plan para evitar lesiones catastróficas, como llaman a las que dejan secuelas invalidantes. Hubo cambios de reglas y se corrigió el scrum. No volvió a haber lesiones en esa formación, que por los cambios perdió importancia. El juego se tornó más dinámico y acciones como el tackle y el ruck ganaron relevancia. Casualidad o no, en 2017 dos rugbiers se lastimaron la cervical exactamente en esas jugadas. Uno de ellos quedó cuadripléjico. Aunque en el 2018 no hubo nuevos lesionados, la UAR planea medidas para sostener las mejoras en el tiempo.

En la Argentina, 70 mil personas juegan al rugby y están fichadas en la UAR. Cada provincia tiene su unión de rugby y unos 400 clubes compiten en las distintas divisiones. Además hay otras 70 mil personas, la mayoría chicos, que practican el deporte en escuelas o clubes de barrio, por ejemplo.

Por eso, cuando ocurre una lesión grave en un partido de rugby, las preocupaciones escalan a todo el país y a miles de familias.

El desafío que tiene ahora la UAR es lograr que a esa red de clubes lleguen certezas y se difundan las medidas que tomaron y algunas nuevas que se lanzarán el año que viene.

“El rugby es uno de los deportes que más evoluciona en busca de la seguridad del jugador. Y lo que estamos haciendo ahora es revisar cómo programamos el desarrollo físico y técnico de los jugadores desde que empiezan a jugarlo. Queremos generar una coherencia evolutiva con la que puedan trabajar los entrenadores”, explica Alexis Padovani, coordinador de Rugby Seguro, el programa que la UAR fundó en octubre de 2016.

El foco de esta planificación está puesto en cómo formar a los jugadores en cuatro destrezas vitales: tackle, scrum, ruck y line. En gran medida, todo lo que se acuerde se podrá repasar en un campus virtual que servirá para formar a los entrenadores.

Además, el programa implica una revisión sobre cómo y cuándo deben ir incursionando en estas habilidades los chicos de las divisiones juveniles. Por ejemplo, hoy el tackle se práctica desde los 6 años. En 2019, es una duda.

El origen de los cambios: un scrum peligroso

Para entender las medidas que tomó o analiza implementar la UAR hay que entender cuál es el problema.

El 23 de octubre de 2016, Federico Bocelli, de 17 años, disputaba un scrum. Pero la formación se desplomó. Los jugadores se levantaron, pero Federico, de Tala de Córdoba, quedó tirado, inmóvil. El desplazamiento de una vértebra le lesionó la médula espinal.

Un mes antes, el 23 de septiembre, le pasó algo parecido a Jerónimo Bello, pilar del SIC de 23 años. En ese partido hubo 15 scrums, de los cuales 12 se derrumbaron. En el último, Bello se lastimó la cervical.

También ese año, pero el 3 de septiembre, Ignacio Maeder, de 23 años, disputaba un scrum para Duendes de Rosario. La formación colapsó e Ignacio, que había caído con una mala postura, se lesionó la cervical.

Esos casos llevaron a que el país alcanzara la tasa de lesiones invalidantes más alta de su historia: 4,68 cada 100 mil jugadores. El doble de la que registraba el país entre 1977 y 1997. Se pasó de un promedio de un lesionado por año a tres en dos meses. A fines de 2016, las lesiones catastróficas del rugby local escalaban a 35 en toda su historia.

Varios de los lesionados del rugby argentino se juntaron para la cena anual de la FUAR. Crédito: FUAR

Además, los tres casos llevaron a que la incidencia local fuera cuatro veces mayor que la de Irlanda (0,89 cada 100 mil), el doble que la de Francia (1,7) y Nueva Zelanda (2), y por arriba de la de Sudáfrica (4,5). Sólo en Fiji (10) y Australia (6,8) se superaban los registros argentinos, según diversas investigaciones médicas. 

En esta situación había un componente local: a diferencia del mundo, donde las lesiones prevalecen en el tackle, en la Argentina se producían en el scrum: el 51% de los 35 lesionados hasta ese año se lastimaron en esa formación. ¿La razón? El rugby argentino era reconocido mundialmente por la potencia de su scrum y muchos clubes, como SIC, Belgrano o Tala, hacían un “culto” del scrum, al que consideran una herramienta para someter física y psicológicamente al rival.

Sobredimensionada la importancia de esa formación, aparecieron mañas antirreglamentarias para ganar la disputa de la pelota en el scrum y hacer retroceder al rival: empujar antes de que la pelota entrara en juego, hacer presión hacia abajo para derribar el scrum o empujar en diagonal.

Juan Gastaldi, jugador del CASI lesionado y en sillas de ruedas hace tres años, me reconoció hace dos años que hizo esas “mañas” y que se las enseñaban los propios entrenadores. Ahora, Federico Bocelli me cuenta que el día que se lesionó, entró al scrum con la cabeza un poco cruzada y que el colapso de la formación lo sorprendió: “Son mañas de hooker, para incomodar al rival. Pero obvio que hay que evitar ese juego”.

A diferencia de Bello y Maeder, Bocelli volvió a caminar, aunque tiene menos fuerza en el lado izquierdo de su cuerpo.

Cómo se evitaron nuevas tragedias en el scrum

La lesión de Bocelli fue la última que se registró en un scrum y no fue casualidad. A fines de 2016, la UAR creó Rugby Seguro. Y rápidamente introdujo modificaciones, en acuerdo con la World Rugby, que terminaron con gran parte del riesgo al que se exponían los jugadores. 

Se obligó además a que todos los jugadores de la primera línea del scrum (hooker y pilares) tengan que hacer un curso de seguridad y lealtad en el juego antes de poder ocupar esos puestos, los más sensibles del scrum.

También se dispuso que el jugador que se ubica al final de la formación ya no tenga que esperar a que la pelota llegue a sus pies para agarrarla, sino que la puede tomar de los pies de sus compañeros de la segunda línea. El empuje, en tanto, no puede producir un desplazamiento del scrum de más de 1,5 metros, una reglamentación que solo rige en nuestro país.

Además, la infracción en esta formación empezó a penalizarse con más rigor. Y un asistente entra a la cancha para asistir al referí.

La buena postura en el scrum es fundamental para evitar que la formación se derrumbe. Crédito: UAR

Las medidas dieron resultado: bajó a la mitad la cantidad de scrums “reseteados” o colapsados y la cantidad de pelotas jugables desde los scrums aumentaron en un 22%. También bajó la cantidad de penalidades en esta formación. Estiman que ahora la pelota está en juego, fuera del scrum, entre 8 y 10 minutos más que antes.

El tackle y el ruck, las nuevas preocupaciones

“Ahora el juego es más dinámico. Hay más juego abierto. Y se le da más importancia a la defensa. Entre otras cosas, hay más tackles”, analiza Ignacio Rizzi, gerente de la FUAR, una fundación que se ocupa de ayudar a los jugadores argentinos de rugby que por una lesión dentro de la cancha quedaron cuadripléjicos, parapléjicos o con una discapacidad severa permanente.

Rizzi remarca que no volvieron a haber lesionados en el scrum pero advierte que en 2017 dos jóvenes se lesionaron la cervical gravemente. Juan Manuel Marchetto, de Yaguá Pitá de Rojas, quedó cuadripléjico tras disputar un tackle. E Ignacio Spontón, de Rafaela, tuvo una luxofractura cervical en la disputa de un ruck tras un tackle. Fue operado y, aunque tiene algunas secuelas, volvió a caminar.

Los dos nuevos lesionados llevan a 37 los lesionados, 34 de los cuales quedaron cuadripléjicos o parapléjicos. Es decir, no volvieron a caminar.

“En el mundo las lesiones en el scrum no eran tan frecuentes como las que tuvimos nosotros. Pero sí en el tackle”, asegura el traumatólogo Mario Larraín, que es miembro de la FUAR y fue médico de Los Pumas durante casi dos décadas.

¿Cuál es el riesgo del tackle? “Lo más peligroso es cuando es alto (por arriba de la línea de los hombros), porque el impacto produce un latigazo en el rival que puede provocar una lesión cervical. También existe riesgo cuando hay una carga contra el jugador que está en el aire, que por gravedad puede caer de cabeza”, detalla Larraín.

La World Rugby elaboró un manual con las situaciones peligrosas en el tackle.

Nadie se anima a relacionar directamente las últimas dos lesiones con el mayor dinamismo del juego. Pero sí exponen los riesgos.

“Perdió importancia la disputa del scrum y el juego es más veloz. Por eso se necesitan jugadores veloces y potentes. A mayor velocidad y potencia, los puntos de contactos, como el tackle, tienen mayor intensidad”, señala Carlos Hernández, ex pilar y hooker de Tala, referí de divisiones juveniles e impulsor de “Se ve venir”, un método que busca darles herramientas a los árbitros para que puedan corregir posturas en el scrum para evitar lesiones.

Hernández fue uno de los invitados a una charla que un ex rugbier, Agustín Woinilowicz, organizó en Tigre Rugby Club como parte de una iniciativa que llamó Derrumbe Cero y con la que busca generar conciencia para un juego más seguro. El grupo que creó en Facebook ya tiene más de 17 mil seguidores y las charlas tendrán continuidad.

La universidad neozelandesa de Massey estudió el físico promedio del equipo de los All Blacks en 2005 y los comparó con el de 1905. Demostró que los de 2005 tenían en promedio 187 centímetros de altura, 12 cm más alto. Y que su peso, de 102,5 kilos en promedio era 7,5 kilos más pesado que el más grande de 1905.

Las medidas que analiza tomar la UAR

De los 34 jugadores lesionados que quedaron en silla de ruedas, 24 se lesionaron en un scrum, 3 se lastimaron en un ruck y 7 en un tackle. 

“En nuestro eje para evitar lesiones catastróficas estamos revisando cómo programamos el desarrollo físico y técnico del jugador en cinco destrezas, entre las cuales está el tackle y el ruck”, cuenta Alexis Padovani, coordinador de Rugby Seguro, ex pilar del CASI.

Alexis se mueve en una silla de ruedas por una lesión sufrida en 1997 durante el derrumbe de un scrum en un partido organizado justamente para juntar fondos para ex jugadores lesionados.

La UAR también está revisando la forma de entrenar y practicar el scrum y el line. Y están analizando a qué edad los jugadores juveniles deben empezar a trabajar con contactos físicos.

Lo interesante es que toda la progresión que se defina será parte de los contenidos que deberán aprender los entrenadores que quieran enseñar rugby. Esos contenidos serán accesibles desde un campus virtual que la UAR lanzará el año que viene. Lo que no se sabe aún es cuándo esos cursos pasarán a ser una condición para estar al frente de un equipo, sea juvenil o de adultos.

Es decir que una vez consensuada la progresión, las nuevas maneras de formar al jugador llegarán hasta los 400 clubes, que ya debieron nombrar un referente de seguridad.

Lo que sí ya se aplicó es una especie de protocolo de actuación en caso de conmociones cerebrales en cancha. “Se trata de reconocer, retirar y reportar. Es decir que si se sospecha que el jugador sufrió una conmoción, se lo retira de la cancha. Luego se confirma o se descarta la conmoción y en caso de que se confirme, se realiza un retorno gradual”, explica Padovani.

Todo eso queda registrado en una herramienta que se instrumentó a principios de este año: la tarjeta electrónica. En esa ficha, donde están todos los jugadores del partido, el árbitro puede ver qué jugador está inhabilitado para jugar porque sufrió en la fecha pasada, por ejemplo, una conmoción cerebral o porque no hizo el curso de primera línea sobre seguridad en el scrum.

“Cuando un jugador sufre una conmoción cerebral, hay un período ventana durante el cual es muy vulnerable a una segunda conmoción. Existe entre 4 y 6 veces más posibilidades de que vuelva a tener una conmoción. Por eso se le suele dar como mínimo 12 días de descanso, para los adultos, y por lo menos 4 semanas para los juveniles”, explica el neurólogo Fernando Salvat, jefe del área de Dolor de la clínica Fleni. Y detalla: “El promedio actual es de una conmoción cerebral cada seis partidos”.

La conmoción cerebral es una lesión producida por un golpe en la cabeza, directo o indirecto, que produce un alteración, por lo general transitoria y reversible, en el funcionamiento del cerebro. Se acompaña de signos y síntomas neurológicos como dolor de cabeza, trastornos de memoria, confusión, alteraciones visuales, inestabilidad y mareos. 

Salvat y un equipo de médicos están terminando una investigación sobre lesiones catastróficas en el rugby local. Recorre el período que va desde 1966 a 2016 e incluye entrevistas a 32 jugadores lesionados. “Se trata de un estudio cuantitativo y cualitativo”, adelanta.

Tres muertos en Francia elevan los temores

La preocupación respecto a las conmociones cerebrales y el tackle no es exclusiva de la Argentina. Este año Francia atraviesa algo todavía más trágico que lo que sufrió nuestro país a fines de 2016. Concretamente, tres jugadores de rugby murieron tras distintas situaciones en el campo de juego.

En mayo, Adrien Descrulhes, un jugador de 17 años, fue encontrado muerto en su cama la mañana después de haber sufrido una conmoción cerebral en un partido para menores de 18 años.

En agosto, Louis Fajfronwski, de 21 años, se desplomó en el vestuario luego de haber sufrido un fuerte tackle.

A principios de diciembre, Nicolas Chauvin, de 19 años, murió tras sufrir un tackle a la altura del cuello.

Por estas muertes, en Francia reclaman que la autorización de tacklear de los hombres hacia abajo pase a ser desde la cintura para abajo.

Es tan generalizada la necesidad de volver más seguro la práctica del rugby que muchos otros países tienen programas como el de la UAR. El programa Rugby Seguro, de hecho, tiene como modelo a Boksmart, el plan que conformó Sudáfrica con prácticamente los mismos objetivos.

“Las principales áreas de enfoque del programa son la prevención de lesiones, la gestión de lesiones, la seguridad en el rugby y el rendimiento del jugador, con atención específica en lesiones graves y catastróficas de cabeza, cuello y columna vertebral”, se presentan en Boksmart, que además de diversas políticas para darle seguridad al juego, genera información científica sobre las lesiones más peligrosas.

A nivel mundial, también existen otras iniciativas del mismo tono: el “Rugbysmart” de Nueva Zelanda y el “Smartrugby” de Australia.

Cómo el universo del rugby ayuda a sus lesionados

Ignacio Rizzi, gerente y fundador de la FUAR, sufrió una lesión cervical en un tackle durante un partido que jugó en Francia. Está en silla de ruedas desde 1992. 

Lo que ofrece la FUAR es algo así como un padrinazgo de los jugadores que por una lesión durante un partido de rugby quedaron cuadripléjicos o con una discapacidad grave.

Desde el punto de vista económico, cuando un jugador sufre una lesión de esas características lo primero que hace la fundación es darle un subsidio único para resolver los problemas urgentes. En 2018, ese seguro estaba calculado en $ 1.400.000. Pero nadie lo necesitó porque no hubo nuevos lesionados. Además, todos los lesionados reciben una mensualidad. 

La financiación de la fundación surge en gran medida de un fondo solidario constituido por alrededor de $200 al año que aporta todo jugador fichado en la UAR. Además reúnen fondos de donaciones y de torneos de golf, cenas y partidos a beneficio.

Rizzi suele decir que desde la fundación trabajan justamente para no tener más socios. Porque los “socios” a los que hace referencia son los lesionados a los que asisten: actualmente 34. Pero también siente, como me lo dijo una tarde en la sede de la UAR, que desde la FUAR tienen una misión: “Cuando un jugador se lastima nos comprometemos a darle una mano el resto de sus vidas”. 

Conocé más sobre cómo la FUAR ayuda a los jugadores lesionados

Sustentabilidad | 20 de diciembre de 2018

Crédito: Proyecto Yaguareté

El retorno del yaguareté: el felino más grande de America está de vuelta en zonas de Chaco y Formosa

Qué pasó. Pobladores locales y guardaparques encontraron pisadas de yaguaretés en el norte de Chaco y Formosa. Las huellas fueron fotografiadas y luego un grupo de investigadores del Conicet confirmó que efectivamente eran pisadas del felino más grande de América.

Por qué es importante. Los registros reafirman que el yaguareté no está extinto en zonas de esa región de parque chaqueño donde no se habían encontrado rastros desde hacía 12 años. Los científicos calculan que en toda esa región quedan entre 15 y 20 animales, por lo que más allá de la buena noticia, la vulnerabilidad de la especie sigue siendo altísima.

Dónde fue el hallazgo. En Chaco, las pisadas se encontraron en El Impenetrable. Mientras que en Formosa fueron en un área cercana a Paraguay, por lo que se cree que los yaguaretés se mueven entre ambos países, cruzando a nado el Pilcomayo.

Por qué no se precisa el sitio. Lo hacen para evitar que cazadores ilegales se acerquen al lugares. Ocurre que la principal amenaza actual es la caza, que está prohibida.

Los matan por tres razones: hay pobladores que lo hacen por una cuestión cultural o de tradición, hay quienes lo cazan con la idea de resguardar su ganado y hay casos en los que la captura se da por el “temor” que provoca o por miedo a que mate animales domésticos.

En qué otras zonas hay yaguaretés. En el país hay tres poblaciones, aisladas una de otras, que suman entre 200 y 250 animales, por lo que se encuentra en peligro crítico de extinción.

• La más grande está en la selva de yungas de Salta y Jujuy. Ahí creen que hay entre 100 y 150 animales.

• En la selva misionera, principalmente dentro del parque nacional Iguazú. Estiman que hay entre 60 y 80 yaguaretés. Es la única población de la que hay certezas de que está creciendo.

• La del parque chaqueño, que abarca parte de Chaco, Formosa y Santiago del Estero, es de entre 15 y 20 felinos.

• Finalmente, hay un proyecto de reintroducción de yaguaretés que la Fundación CLT lleva adelante en los Esteros del Iberá, donde por ahora hay cinco adultos y dos cachorros, pero están en corrales de cría.

Por qué hay tan pocos. Históricamente, el yaguareté vivió desde el norte de la Patagonia hasta el norte del país. El territorio que ahora habitan representa el 5% de la superficie que originalmente ocupó. Esa pérdida se debe principalmente al avance de la frontera agropecuaria. Mientras que la depredación de animales se dio principalmente por la caza, que recién fue prohibida en la década del ’80. Miles de pieles se exportaban todos los años.

Fuente: Red Yaguareté

Qué hacen con los registros. “Una vez que identificamos las huellas, coordinamos con los guardaparques y armamos mapas para establecer cuáles eran los mejores lugares para ubicar las cámaras que nos van a permitir conocer las características de estos animales y cuáles son sus hábitos”, explica Verónica Quiroga, investigadora del Conicet en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal de la Universidad Nacional de Córdoba.

Parte del equipo que halló los rastros en Chaco. Crédito: Proyecto Yaguareté.

Qué se está haciendo para protegerlo. A nivel país, existe el Plan Nacional de Conservación del Monumento Natural Yaguareté, que apunta a la conservación y recuperación de la especie y su hábitat. También hay varias leyes provinciales, en Salta, Misiones y Chaco, que apuntan a proteger la especie.

Guardaparques se ocupan de patrullar las reservas para evitar la caza. 

El Proyecto Yaguareté, en tanto, está liderado por científicos e investigadores especializados en biodiversidad y conservación. Tiene una doble misión: crear información científica del tema y promover acciones concretas.

También hay varias iniciativas de asociaciones, como la Red Yaguareté o la Fundación CLT.

Si viste un yaguareté en cautiverio o querés aportar algún dato que creas de interés, podés informarlo ahora 

Sociedad | 18 de diciembre de 2018

Animación por Pablo Domrose / Fotografía: Red de Comunidades Rurales

Vivir sin energía: el día a día de 120 mil familias aisladas

Luis Palacios cree que soy un funcionario y que intento decirle que por fin la energía eléctrica llegará a la zona de la selva misionera donde él y otras 14 familias guaraníes viven en ranchos de adobe y techos de caña tacuara.

Habla mejor el guaraní que el español. Por eso y porque está en el medio del campo, en el único punto con señal de celular, tarda en entender que lo llamo para saber cómo se las arregla para vivir sin electricidad, un servicio que el 99% de los argentinos naturalizamos. Su hogar es uno de los 120 mil del país que jamás tuvieron energía eléctrica y a los que el Estado planea equipar con paneles solares en los próximo dos años.

Luis dice que el principal problema es el agua: sin bombas extractoras, la tiene que sacar del pozo con baldes y cargarla en bidones hasta su casa. Sin heladera, lo que cazan o faenan lo comen en el día. Cuando oscurece, usan velas hechas con cera de abeja. Hablamos 20 minutos con una interrupción: se quedó sin batería y tuvo que pedir prestado un celular: “Lo cargamos en la escuela, pero está 6 kilómetros a pie”.

Luis vive a 170 kilómetros de Posadas. Historias como la de él y su familia abundan en la selva misionera, el monte santiagueño, el parque chaqueño, la puna salteña y la selva correntina. Muchos son sitios a los que se llega después de medio día de cabalgata o travesías en camioneta. Otros son parajes poco poblados pero cercanos a pueblos que tienen energía, por lo que la solución parece más a mano.

De todos modos, esas no son las únicas zonas donde hay hogares en estas condiciones, ya que, aunque en menor proporción, las demás provincias también tienen poblaciones aisladas, dispersas y sin energía eléctrica. La mayoría, además, es pobre, no tiene agua, ni gas, ni acceso a atención médica. Y tiene muchas dificultades para progresar, entre otras razones, porque no tienen energía.

Niñas de la comunidad guaraní de Misiones leen bajo la luz tenue de velas de cera de abeja.

“Contar con energía eléctrica es fundamental. En primer lugar porque está ligado al acceso al agua, una de las condiciones básicas para mejorar la calidad de vida. Se necesitan bombas para llevar agua desde una vertiente o pozo hasta las casas. Y el agua en el hogar es sinónimo de higiene y la higiene es salud”, remarca Patricio Sutton, director ejecutivo de la Red de Comunidad Rurales.

Sobre la dificultad para acceder al agua hay datos precisos, actualizados y escalofriantes: 122.000 familias del país consiguen agua en un arroyo o capturando la lluvia. Llegan a dedicarle hasta seis horas por día a esa tarea.

“Tener energía es importante también para iniciar un emprendimiento: trabajar la madera o la caña, elaborar queso o conservar fresco un alimento. Y un emprendimiento es lo que les puede permitir salir de la pobreza extrema”, agrega Sutton.

Muchas comunidades guaraníes de Misiones caminan para buscar agua. Fuente: Red de Comunidades Rurales.

Cómo conservan la comida y estudian de noche

A los que vivimos en las ciudades nos cuesta imaginarnos una vida sin electricidad. Hugo Da Silva, rector de una escuela agrícola de Dos de Mayo, una localidad rural de Misiones, se crió sin electricidad y ahora trabaja con comunidades a las que aún no llegó la red.

“Empecemos por lo básico, la leche para los más chicos. Lo que hacen es comprar leche en polvo o tienen su propia vaca, a la que ordeñan cada día”, explica y continúa: “Cuando matan un animal, con lo que no comen en el día suelen hacer charque, una carne salada que secan al sol para que pierda la humedad y se conserve. O la fríen en grasa y la dejan tapada en esa grasa”.

¿Cómo pasan Fin de Año? “Cuando quieren festejar de noche, encienden fogatas”, cuenta Da Silva. Y si por alguna situación especial quieren ver televisión, como durante la final del Mundial que disputó Argentina en 2014, consiguen un televisor y lo conectan a la batería de un auto.

A los chicos les es difícil estudiar. La mayoría va a la escuela y cuando vuelve ayuda en el campo con los animales o los cultivos. A la noche, sin luz, es raro y costoso mantener encendido un mechero a kerosene o lámparas a pilas. Por eso y porque la mayoría de los padres hizo apenas algunos años de la primaria, la mayor parte de los jóvenes tiene su único estímulo educativo en la escuela.

Para la noche de Fin de Año, hay comunidades que festejan alrededor de fogatas. Foto: Red de Comunidades Rurales.

En la Secretaría de Gobierno de Energía de la Nación estiman en $ 400 el costo mensual promedio en pilas, kerosene o garrafas que usan como fuente de iluminación. Y remarcan que una de las consecuencias de la deficiente iluminación es la fatiga ocular. Además reconocen que los mecheros emiten dióxido de carbono y vician el aire, lo que significa un riesgo latente para un hogar.

La migración hacia las ciudades

“Una consecuencia de esa vida es la migración del campo hacia los pueblos”, describe Marisa Pizzi, una ingeniera agrónoma bonaerense radicada en Nueva Pompeya, un pueblo de 2.300 habitantes de El Impenetrable chaqueño, a 190 kilómetros de Resistencia.

“Por la falta de energía, los primeros que se vienen al pueblo son los jóvenes y las madres con sus hijos. Los tientan comodidades como poder tener celular, Internet, ventilador o un televisor. Esa situación afecta la economía de la familia, porque las mujeres son las que suelen ocuparse de los animales chicos, como las cabras”, cuenta Marisa, que trabajó hasta 2015 en la Secretaria de Agricultura Familiar de la Nación justamente promoviendo la productividad de comunidades rurales.

Esas migraciones forzadas son muchas veces las que consolidan asentamientos en la periferia de los cascos urbanos.

Esa situación asecha a Nueva Población, una comunidad de wichís y criollos conformada por 100 familias. “Ellos necesitan energía para trabajar la algarroba y preparar el chaguar, una planta con la que hacen artesanías. Pero a pesar de estar a 20 kilómetros de Nueva Pompeya, donde hay un generador, a ellos no les llega energía”, expone Marisa.

Podés sumarte a mejorar las condiciones de vida de hogares rurales desde aquí.

Por qué es tan difícil hacer llegar la energía

La principal dificultad es la distancia. Es decir, el número de familias y la potencia energética que demandarían no es el principal desafío.

“Para llevar energía de un sitio con abastecimiento a otro sin servicio pero que queda a 100 kilómetros, es necesario que ese transporte se haga por líneas de media o alta tensión. Y si se hiciera esa inversión, que de por sí es costosa y necesita mucho mantenimiento, habría que poner un transformador en la bajada a cada hogar al que se quiere abastecer, porque habría que pasar la energía de 300 mil voltios a 220”, explica Salvador Gil, director de la carrera de Ingeniería en Energías de la Universidad Nacional de San Martín.

Gil expone que si un trayecto de 100 kilómetros se hiciera con un tendido de baja tensión, el 90% de la energía enviada se perdería en el camino por las características técnicas de esas líneas.

Más allá de que aún hay 120 mil hogares sin energía, en la Argentina la red se expandió mucho en los últimos 30 años: mientras en 1990, accedía el 90% de la población, según datos de Banco Mundial, ahora lo hace el 99%. Con ese indicador, el país está por sobre el promedio mundial de acceso, que es del 87%.

Crédito: Subsecretaría de Energías Renovables y Eficiencia Energética.

Una solución: instalar equipos solares

Que miles de familias rurales no tienen energía eléctrica en sus casas no es una revelación para el Estado. Desde hace casi dos décadas existe un programa especifico dentro del área de Energía estatal que busca equipar con paneles solares a esas poblaciones. Se lo llama Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales (Permer).

En general distribuyen equipos que permiten producir energía en el lugar, almacenarla y alimentar equipos con los que se puede iluminar algún ambiente durante varias horas por noche, encender una radio y cargar un celular.

Entre el año 2000 y el 2012, ese plan permitió que 29.884 familias tuvieran algo de energía a partir de paneles solar. Ahora, de hecho, se están distribuyendo 14.600 paneles en 11 provincias: Catamarca, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Cruz y Tucumán. De ese lote, unos 6.000 ya fueron instalados.

Salta es una de las provincias donde ya instalaron paneles solares en hogares rurales.

Desde Permer, que depende de la Secretaría de Gobierno de Energía, aseguran que a partir de marzo comenzará el plan más ambicioso que encaró el área: llegar con estos kits solares a los 120 mil hogares dispersos del país antes de 2020.

Para eso, se hizo una licitación internacional y la empresa estadounidense D. Light Desing ganó ese concurso, que ya fue adjudicado y prevé una inversión de 17,5 millones de dólares, fondos que son financiados por el Banco Mundial.

La previsión es que a partir de abril empiece la distribución e instalación, a través de las provincias, de una primera tanda de 23.000 equipos. En cada hogar colocarán un panel solar fotovoltaico, es decir que convierte la energía solar en voltios. También les llegará una batería de litio para almacenar esa energía y dos lámparas Led de 200 lúmenes (equivalen a 25 watts) y una lámpara Led de 400 lúmenes (60 watts). El kit incluirá un puerto USB para cargar celulares y una radio AM/FM con batería recargable.

“Este equipo tendrá la capacidad de brindar iluminación fija a 3 ambientes: una sala comedor y dos habitaciones. Estimamos que cada lámpara podrá estar encendida 5 horas al día. Y desde la batería central se pondrán recargar teléfonos celulares y la radio”, explicaron desde Permer.

Los funcionarios del área reconocen que una vez que se avance con este programa, el desafío pasará por sumar potencia a esos equipos, de forma tal que puedan generar energía suficiente como para mantener una heladera.

Otro desafío será el mantenimiento, ya que al ser poblaciones aisladas resulta muy difícil el acceso para una revisión. De hecho ese fue el punto más problemático de la primera etapa del Permer.

“Cuando se descompone un equipo, pueden pasar meses sin que llegue el técnico que pone la empresa provincial que queda a cargo del mantenimiento. Eso al menos pasó en muchas comunidades de El Impenetrable”, cuenta Rolando Nuñez, coordinador del Centro Mandela, una ONG chaqueña que asiste a comunidades rurales e indígenas.

Las redes monofásica: una apuesta para distancias más cortas

Una alternativa que encontraron en Mendoza para llevar energía a poblaciones rurales no tan alejadas (unos 50 kilómetros de pueblos con servicio) es hacerlo a través de redes de baja tensión monofásica.

“Así ya llegamos a 1500 productores rurales. La energía viaja a 680 voltios y cada hogar tiene su transformador. Sabemos que hay pérdida de energía en el camino, que no es eficiente la línea, pero es la manera que encontramos de abastecerlos”, explica Pablo Magistocchi, gerente general de Empresa Mendocina de Energía Sociedad Anónima.

Una línea monofásica en Misiones. Crédito: Hernán Pérez Aguirre / Red Comunidades Rurales

Algo parecido ocurre en Misiones, donde la Organización para el Desarrollo Humano, Ambiental y Tecnológico, una ONG, está llevando electricidad a seis comunidades mbya guaraní. Con financiamiento de Naciones Unidas a través del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), llevaron una red monofásica hasta el ingreso a esas comunidades.

“Ya instalamos el transformador en la bajada a las comunidades y ahora no falta la distribución interna, hogar por hogar”, cuenta Javier Villalba, referente de esas comunidades, que agrupan a 120 familias.

Javier estudió abogacía y tiene 41 años. Cuando era chico no tenía luz en su casa y recuerda haber sufrido especialmente dos situaciones: no tener agua fresca cuando la temperatura araña los 50 grados y no poder leer de noche los cuentos que le daban en la escuela. 

Actualidad | 19 de diciembre de 2018

Fuente: Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena

Uno de cada 10 presos del país está condenado o acusado por violación

La cantidad de personas encarceladas crece desde hace una década, pero hay un delito por el que se encierra a miles de personas que crece muchísimo más que la propia población carcelaria y que cualquier otro delito: las violaciones.

En los últimos 11 años, entre 2006 y 2017, la cantidad de personas presas condenadas o a las que se le imputa una violación pasaron de ser 3.124 a alcanzar las 9.919. Es decir, aumentaron en un 217%, cuatro veces más que la suba del 57% que tuvo la población carcelaria, que en el mismo lapso pasó de 54.000 detenidos a 85.283.

De estas cifras oficiales surge un dato por lo menos alarmante: al 11,63% de los presos alojados en cárceles federales y provinciales argentinas se les imputa o fueron condenado por una violación. Algo así como uno de cada 10 presos. Hace 11 años, eran el 5,78% o uno cada 20. 

La información se desprende del último informe oficial de la Dirección de Política Criminal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Al mismo tiempo, el delito de violación es el cuarto más recurrente entre los presos del país. El primero es robo y tentativa de robo, que recae sobre 32.554 presos. Le siguen delitos vinculados a la Ley de Drogas, que incluye tenencia, comercialización y tráfico y suma 12.279 menciones. Mientras que los homicidios dolosos recaen sobre 11.567 personas privadas de la libertad.

Cantidad de personas privadas de la libertad, según el tipo de delito y cómo evolucionó desde 2006:

Fuente: Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena

La semana pasada, la actriz Thelma Fardin denunció por violación al actor Juan Darthés. La actriz lo acusa de haberla violado hace nueve años en una habitación de un hotel de Nicaragua, a donde había ido por una gira del programa televisivo Patito Feo. El caso desencadenó durante los días siguientes denuncias públicas de otras mujeres por delitos sexuales al propio Darthés, a políticos y otras personalidades.

Fardin difundió la denuncia acompañada del colectivo de Actrices Argentinas. Y ocurre tres años y medio después del surgimiento de Ni Una Menos, un movimiento que logró imponer en la agenda pública Argentina la violencia contra la mujer y su consecuencias más graves: el femicidio, las violaciones y los abusos.

¿Pudo haber influido esa situación en la proporción de encarcelados por violaciones?

“La mayor visibilidad que tiene el tema pudo haber disminuido lo que se denomina la cifra negra, que son los delitos que no se denuncian. Pero no podemos asegurar que el hecho de que haya aumentado la cantidad de personas detenidas acusadas o condenadas por violaciones implica que hay más violaciones”, analiza Paula Litvachky, directora del área de Justicia y Seguridad del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Lo que sí puede afirmarse es que después de que se masificara la lucha de miles de mujeres en todo el país por visibilizar la violencia que sufren, las denuncias por violaciones crecieron. De hecho, en 2017 se registró la tasa más alta de los últimos tres años: 8,9 denuncias de violaciones cada 100.000 habitantes.

Víctimas de violaciones cada 100.000 habitantes:

Fuente: Sistema Nacional de Información Criminal.
Educación | 13 de diciembre de 2018

Foto: Ministerio de Educación de la Nación.

Qué profesiones necesita cada región del país y cuáles son los incentivos para estudiarlas

Las carreras más elegidas por los jóvenes no son las relacionadas con las principales actividades económica de cada región ni las que demanda el mercado laboral. Ese es el primer diagnóstico de un estudio que hizo este año el Ministerio de Educación de la Nación.

De ese trabajo surgen las profesiones que necesita cada región de la Argentina. Para esas carreras estratégicas, que pueden revisarse en un mapa interactivo, existen incentivos estatales, como becas y programas que buscan interesar a los jóvenes desde el secundario.

Región Metropolitana: más técnicos y enfermeros

El 94 % de los jóvenes estudia carreras de grado. Y de esos, 4 de cada 10 se forman en áreas de la salud (principalmente del campo de la medicina y la salud mental), la administración y el comercio. 

Sin embargo, los principales requerimiento de profesionales en la región Metropolitana es de técnicos (carreras de pregrado) vinculados a procesos productivos, diseño y construcción. Mientras que en el área de salud, el perfil más buscado es el de enfermero. 

Interior bonaerense: producción agropecuaria y procesos productivos

El estudio remarca que el 27% del empleo privado registrado en la región se da en el rubro de la construcción y la industria. Mientras que un 8% se ocupa en temas de producción agropecuaria, alimentaria y de salud animal, por lo que existe una gran vacancias en profesionales vinculadas a esas áreas.  

Cuyo: más perfiles técnicos que de carreras de grado

El 20% de los estudiantes cursa alguna carrera vinculada a la salud, sin embargo el 30% del empleo en blanco se da en la industria y la construcción, campos que apenas eligen el 10% de los estudiantes. 

El informe del Ministerio de Educación remarca que la mayoría de los perfiles buscados en Cuyo tiene que ver con carreras de pregrado. Es decir, técnicos.

Noreste: el turismo demanda nuevos profesionales

Casi 2 de cada 10 estudiantes eligen una carrera vinculada a la medicina. Pero, como ocurre en varias regiones, la principal demanda es de perfiles técnicos relacionados con la industria y la construcción. 

En esta zona aparece una particularidad relativamente nueva para la región: una mayor búsqueda de perfiles vinculados a hotelería, gastronomía y turismo, actividades que suman el 9% del empleo en blanco. 

Centro: surge la necesidad de especialistas ambientales

El 28% del empleo privado lo da la construcción y la industria, por lo que la búsqueda de perfiles técnicos de esos dos campos sigue siendo alta.

Sin embargo, la necesidad de hacer más amigable con el ambiente las actividades industriales y productivas hace que los profesionales entendidos en gestión ambiental y recursos renovables sean de los más pretendidos. 

Sur: las energías renovables renuevan los perfiles

En esta región se están desarrollando emprendimientos vinculados con la producción de energía, tanto tradicional (Vaca Muerta) como alternativa (parques eólicos).  Sin embargo, no existe la suficiente formación de recursos humanos calificados para trabajar en la producción, transporte y distribución de energía, principalmente las renovables.

Es por eso que muchos profesionales que se emplean en el área vienen de otras regiones. Es que en el Sur solo el 3 % de las ofertas de títulos corresponden a estas disciplinas.

Noroeste: enfermeros y universitarios para atender al turismo

Como en prácticamente todo el país, la enfermería es uno de los campos deficitarios de la región. Y como ocurre también en el NEA, en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca y Santiago del Estero existe una gran demanda de graduados en especialidades como hotelería, gastronomía y turismo. Porque si bien representan el 9% del empleo registrado, apenas el 1% de los estudiantes sigue alguna de esas disciplinas.  

Qué incentivos ofrece el Estado

Las becas Progresar ofrecen desde $ 1600 mensuales para quienes estudien carreras universitarias y terciarias. Pero quienes estudien carreras consideradas estratégicas para el país, como las de ciencias básicas, ciencias aplicadas y enfermería, por ejemplo, acceden a una beca superior, que arranca en $ 1800 y asciende a $ 4900 mensuales sobre el final de la carrera cuando para el resto de las ramas alcanza los $ 2300.

En el Ministerio de Educación, desde el año pasado, también existe el programa Nexo, que busca articular la finalización del secundario con el ciclo superior con distintas políticas. Entre ellas, la de instaurar la idea de continuidad del estudio como horizonte y la de favorecer la elección temprana de la carrera. Y es en este último punto donde existe un trabajo específico para difundir en la escuela secundaria las carreras de ciencias básicas y aplicadas.

Una herramienta de gestión para las universidades 

Para el Ministerio de Educación, el informe es útil para guiar a las universidades sobre hacia dónde debe crecer la oferta académica en cada región y provincia. 

“En los últimos años el sistema universitario creció de forma poco estratégica, con carreras que se superponen en un mismo territorio y más de 13.000 ofertas de títulos universitarios. Todo esto sin la imprescindible evaluación de las necesidades productivas de las diferentes provincias ni las salidas laborales de los futuros profesionales”, asegura Alejandro Finocchiaro, ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Y agrega: “Por eso sostenemos distintas iniciativas para ir hacia una educación superior articulada y de calidad, que responda a un mundo en constante evolución que demanda ofertas académicas acordes”.

Sustentabilidad | 12 de diciembre de 2018

Crédito: Lyra Films / CLT

Crean por ley dos reservas marinas y 2018 es récord en la instauración de áreas protegidas

El Senado convirtió en ley el plan para darle protección al 10% del Mar Argentino al crear dos áreas marinas protegidas frente a Tierra del Fuego.

Con la sanción de este proyecto, el país concreta el mayor avance de su historia hacia la conservación de su mar: pasó de proteger un 3% a alcanzar el 10%, un compromiso internacional al que adhirió cuando se suscribió al Convenio sobre la Biodiversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establece justamente preservar el 10% de las zonas costeras y marinas antes de 2020.

La propuesta instaura dos parques oceánicos del tamaño de las provincias de Formosa y Misiones con distintos niveles de protección, desde la prohibición absoluta de toda actividad hasta zonas donde se podrá pescar o navegar pero de manera controlada.

Además, con la materialización de este proyecto, 2018 pasó a ser el año en el que más áreas protegidas se crearon, ya que a estos dos parques marinos se le suman Aconquija (Tucumán), Iberá (Corrientes), Traslasierra (Córdoba) y Ciervo de los Pantanos (provincia de Buenos Aires).

De esa manera se supera la marca alcanzada en 1937, año en que se crearon cinco parques nacionales, entre los cuales figuran Perito Moreno, Los Glaciares y Lanín.

La importancia de las áreas protegidas marinas. Un informe de la Administración de Parques Nacionales dice que las redes de pesca dejan una huella en el fondo del mar y arrasan con invertebrados, como corales, esponjas, medusas y estrellas de mar. Cuando el daño se perpetúa, hablan de huellas de mar muerto. Y también advierten sobre la pesca incidental de peses que luego descartan y la muerte de aves y otras especies que quedan atrapadas en las redes.

Las protecciones que se instaurarán están contempladas por ley y ofrecen distintos niveles, que van de más restrictivos a más permisivos. En este gráfico se entienden fácilmente cuál es el objetivo de esa gradualidad:

Ahora veamos qué tipo de protección le darán exactamente a las futuras áreas marinas protegidas. Yaganes tendrá proyectada una zonificación tridimensional.

  • El fondo marino constituirá una reserva nacional marina estricta. Es decir, se prohibiría toda actividad salvo la investigación científica y la necesaria para monitorear el lugar. No se puede pescar, explorar el suelo en busca de hidrocarburos, visitar la zona ni hacer ejercicios militares.
  • Un amplio sector, el más alejado de la costa, tiene su columna de agua zonificada como parque nacional marino. Ahí no podrá haber actividades pesqueras pero sí educativas y turísticas, pero en armonía con la conservación.
  • Finalmente, la columna de agua cercana a Tierra del Fuego será una reserva nacional marina de usos múltiples, dónde sí se permitirá pescar, pero con métodos menos agresivos, más controlados y limitados en cuanto a períodos estacionales y volúmenes.

Burdwood II se dividirá en dos sectores:

  • Al oeste, en el sector proyectado como reserva nacional marina, se contempla el uso sostenible. Es decir que se podrá pescar pero bajo las reglas que se disponga en el plan de manejo. También se habilitarían actividades turísticas y educativas. 
  • Al este, operará el sector propuesto como reserva nacional marina estricta. Es decir, de absoluta conservación, pero con la posibilidad de realizar actividades científicas.

Quiénes respaldan la plan. El plan fue impulsado por las 16 ONG que conformaron el Foro para la Conservación del Mar Patagónico, como Fundación Vida Silvestre, FARN y Aves Argentinas. También de la comunidad científica y de otras ONG, como The Conservation Land Trust Argentina (CLT), que impulsa la campaña Sin Azul no hay Verde, que justamente hace foco en la necesidad de proteger el mar.

Sociedad | 11 de diciembre de 2018

Ilustración: Pablo Domrose

Mujeres en prisión: pobres y con hijos, la mayoría está encerrada por pasar droga en la frontera o venderla al menudeo

Su mamá la abandonó en un hogar apenas nació, no terminó la primaria y quedó embarazada a los 14. Se las arregló como pudo y sola: vendió trapos de piso en la calle y ropa en una feria. Varios años fue empleada de seguridad. Pero a principios de 2015, con 37 años, sin trabajo y con hijos de 3, 5 y 9 años, aceptó una oferta: vender cocaína en la casilla que alquilaba en la Villa 20 del barrio porteño de Lugano.

El 27 de noviembre de 2015, la policía pateó la puerta de esa casilla y encontró a Gilda en su casa, con 300 dosis de cocaína, unos 100 gramos. Fue presa sin condena y su hermano quedó a cargo de sus hijos. “Gilda es mi nombre real. No me da vergüenza contar lo que me pasó. No vendía droga por ambición, lo hice por desesperación. Lo que me da es pena porque casi pierdo a mis hijos y los hice sufrir”, asegura Gilda, que está en libertad condicional.

Pobre, sin educación, madre soltera y jefa de hogar. Gilda ejemplifica a la perfección la historia de vida más repetida entre las 3.602 mujeres que están presas en la Argentina. Como ella, la mayoría tampoco tenía antecedentes penales, fue encerrada sin condena y su primer delito fue vender o traficar drogas en pocas cantidades.

“Una gran mayoría de las mujeres encarceladas son mulas que por desesperación, por su situación socioeconómica, aceptan pasar por la frontera la droga que se pueden tragar en pequeñas cápsulas o que pueden esconder en su cuerpo. O se dedican al narcomenudeo, que es una comercialización a muy baja escala”, afirma Mariana Lauro, jefa del área de grupos vulnerables de la Procuración Penitenciaria de la Nación.

La estadística respalda ese diagnóstico. De los 85.283 presos que hay en el país, solo el 4,2% son mujeres. Pero mientras la mayoría de los hombres está detenido por robo y apenas un 12% por causas vinculadas a la venta o tráfico de drogas, entre las mujeres esos dos delitos explican el 43% de las causas de su encierro. 

Crédito: Procuración Penitenciaria de la Nación.

La tendencia es todavía más evidente si se analizan únicamente las cárceles del Servicio Penitenciario Federal, a donde derivan a la mayoría de los detenidos por violar la ley de drogas, ya que en la mayoría de los casos se trata de un delito de jurisdicción federal. En esas unidades, el 60,6% de las mujeres está presa por violación a la ley de drogas.

Saber qué delitos se les imputa a las mujeres presas por su vínculo con las drogas ayuda a entender qué rol tenían en una hipotética red criminal. El 56% está presa por comercialización, el 32% por tenencia y el 12% por tráfico.

“Si analizamos los datos de quienes tienen condenas, vemos que al 84,7% recibió 4 años o menos, que es la pena mínima para quien comercia estupefaciente. Por eso no hay dudas de que estas mujeres son el eslabón más débil y el último. Encerrarlas es una pena desproporcionada”, considera Victoria Darraidou, investigadora del equipo de Seguridad Democrática y Violencia Institucional del CELS.

Madres, con hijos a cargo y “desesperadas”

La Dirección Nacional de Política Criminal en Materia de Justicia y Legislación Penal del Ministerio de Justicia y Derechos Humano de la Nación coincide con el diagnóstico: “Tradicionalmente, el rol de las mujeres en el tráfico de drogas se circunscribe a enlaces prescindibles e intercambiables en los dispositivos de venta de drogas, no representan piezas significativas y son fácilmente captadas por las fuerzas de seguridad”, destacan en un informe publicado el año pasado.

El recorrido o trayecto de las mujeres presas por droga explica esa “desesperación”, como la llamó Gilda, que a muchas las pudo haber empujado a vincularse con el comercio de drogas. Solo el 13% de las presas por drogas del país terminó la primaria o el secundario y casi la mitad no tenía empleo. Mientras que el 80% es madre y tienen en promedio 3 hijos a cargo, según datos de la Procuración Penitenciaria de la Nación.

¿Querés conocer el análisis del estado sobre drogas y encarcelamiento?

“Lo que ellas hacen es trabajar de mulas o con el narcomenudeo para organizaciones. En ese sentido, la proporción de mujeres que estaba armada al momento de cometer un delito es mucho menor a la de los hombres. Y cuando participan de un delito, las mujeres mayormente suelen estar acompañadas”, remarca Carolina Bologna, investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Seguridad y Violencia (CELIV), de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que analizó el contexto de encierro de las mujeres en América Latina.

Lo que da a entender Bologna es que la mujer, además de desesperada, es “usada” por otras personas que se aprovechan de su situación.

Crédito: Procuración Penitenciaria de la Nación.

Un caso paradigmático en este sentido es el de Claudia, una mujer boliviana que estuvo presa durante alrededor de un año por cruzar la frontera hacía la Argentina con algo más de un kilo de cocaína en un maletín, un trabajo con el que buscaba juntar 500 dólares que necesitaba para pagar la quimioterapia de su hijo de 13 años, diagnosticado con cáncer.

Cuando el periodista Fernando Soriano hizo público el caso, el juez que lleva la causa permitió que la mujer se reencontrara con su hijo por razones “humanitarias”. El nene finalmente murió y unos días después el juez aceptó excarcelar a la mujer “de manera extraordinaria y excepcional” ante “la situación socio-económica, laboral y familiar”. De esa manera, Claudia pudo volver a Bolivia reencontrarse con sus tres hijas y aguardar el juicio en libertad.

Situaciones como ésta explica en parte por qué una de cada cuatro mujeres detenidas por drogas es extranjera, en su mayoría de Bolivia, Paraguay y Perú.

La mayoría está presa sin condena 

“La situación de las mujeres presas se agrava con otro dato preocupante, que es el uso excesivo de la prisión preventiva. Es decir, tenés mujeres muy vulnerables, que delinquen por primera vez y que son el último eslabón, y que además las mantienen presas sin una condena”, advierte Ariel Cejas Meliare, director General de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria de la Nación.

El dato, en ese sentido, es alarmante: el 70% de las mujeres presas en el servicio penitenciario federal no tienen condena. Es decir que están con una prisión preventiva, un recurso que debiera utilizarse excepcionalmente cuando el juez considera que existe un riesgo de fuga o entorpecimiento de la investigación.

En los hombres presos en el servicio penitenciario federal, el 58% está sin condena. En gran medida, esto se debe a que justamente las mujeres están acusadas principalmente por delitos de drogas, que recaen en juzgados federales, muchos de ellos abarrotados de causas y con investigaciones de repercusión nacional, por lo que tienen mayor morosidad.

Esto ocurre a contramano de lo que pasa en la mayoría de las cárceles provinciales del país, donde desde hace dos años se logró que sean más los presos que tienen condena que los que sólo están procesados.

“Una de las principales consecuencias del encierro es que rompe el tejido social. Porque una vez que se aisló a la mujer de sus hijos, de sus amigos, de su familia, salir en libertad es tan difícil como estar adentro. Porque las cárceles aíslan, mantienen a la persona ausente del contacto directo con sus vínculos en el medio libre”, asegura Liliana Cabrera, docente de poesía de YoNoFui, un colectivo feminista integrada por mujeres cis, lesbianas, trans y travestis que da talleres de artes y oficios dentro y fuera de los penales.

El arresto domiciliario busca aliviar la pena

En el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación son conscientes de la situación. De hecho, tienen algunas iniciativas muy orientadas a subsanar estas situaciones a través de la prisión domiciliaria, principalmente la que contempla el monitoreo con pulseras electrónicas, que comenzó en junio de 2015.

Ese programa de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica beneficia hoy a 707 personas que estaban presas en cárceles federales, de las cuales 292 son mujeres, un 42%, una relación muy alta si se tiene en cuenta que en esas cárceles las mujeres son el 8% de la población. Además, de las mujeres que hoy están en sus casas pero monitoreadas con una pulsera electrónica, 263 están procesadas o condenadas por delitos de drogas.

Crédito: Anita Caraffa / Fundación Net.

“Con este programa apuntamos a determinados colectivos de personas en condiciones de vulnerabilidad y tiene una gran impronta de género”,explica Mariel Viladrich, directora del programa y funcionaria del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Viladrich explica que “estas mujeres, en general se encuentran con una vulnerabilidad socioeconómica que es aprovechada por los narcotraficantes, que las utiliza, en el marco del crimen organizado, siendo detenidas cuando entran o salen del país con droga”.

Gilda, la mujer con la que empezamos esta nota, fue una delas que alcanzó el beneficio de la pulsera. “Estuve presa seis meses y al final me dieron la pulsera. Fue un gran alivio. Me pude reencontrar con mis hijos. Como no podía salir de casa, me las arreglé lavando ropa en casa para otras familias. Y ahora, hace dos meses, me dieron libertad condicional. Así que ya puedo trabajar: cuido dos abuelas y compro ropa en Once para revender”, cuenta Gilda, que debe cumplir una condena de 4 años y 3 meses.

También hay un incremento en el otorgamiento de arrestos domiciliarios simples, es decir sin el monitoreo de la pulsera. La Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal de la Corte Suprema de la Nación pasó de otorgar 70 arrestos domiciliarios a mujeres en 2016 a 178 actualmente. Y del total de personas beneficiadas, las mujeres pasaron de representar el 40% a ser el 55%.

Una parte de estas políticas surgen como respuesta a la ley 26.472, de 2008, que amplía la posibilidad de prisión domiciliarias a mujeres embarazadas, con niños menores de 5 años o con una persona discapacitada a cargo.

En YoNoFui está integrada por 40 personas que trabajan en el equipo docente y las demás áreas, muchas de ellas ex detenidas. Una de sus principales apuestas es tender un puente entre el “adentro” y el “afuera”. Y con ese objetivo instauraron varios cursos, principalmente en la cárcel de mujeres de Ezeiza y José León Suárez, en la provincia de Buenos Aires, y de Santa Rosa, en La Pampa. Enseñan carpintería, tejido en telar y encuadernación, entre otras disciplinas. 

Mucho de lo que producen las personas durante el encierro o ya en libertad, lo venden en un mercado virtual. De hecho, la organización está constituida como una cooperativa, lo que ofrece cierto horizonte para el futuro. 

Actualidad | 11 de diciembre de 2018

Foto: Osvaldo Fanton / Télam

Cada 23 horas una persona muere por la actuación de las fuerzas de seguridad

El nuevo reglamento de uso de armas de fuego para las fuerzas federales de seguridad sumó respaldos y cuestionamientos tanto en el interior del Gobierno como en la oposición. Quienes criticaron el protocolo fueron las organizaciones de derechos humanos; entre ellas, la Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional), que lleva un registro de muertes ocurridas como consecuencia de la acción de las fuerzas estatales.

Según esa base de datos, en la Argentina muere una persona cada 23 horas por acciones de policías, gendarmes, prefectos, agentes del servicio penitenciario y fuerzas armadas. El trabajo expone que hace 10 años era una persona cada 41 horas. Y marca que la mitad de los fallecidos tenía menos de 25 años.

A través de una resolución, el Ministerio de Seguridad de la Nación aprobó la semana pasada un nuevo reglamento para el uso de armas para los efectivos de Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval y Policía de Seguridad Aeroportuaria. El punto que causa más polémica es el que autoriza a los agentes a disparar sin necesidad de dar primero la voz de alto. También pueden abrir fuego cuando el sospechoso “se fugue luego de haber causado, o de haber intentado causar, muertes o lesiones graves”.

Para la abogada María del Carmen Verdú, titular de la Correpi, los cambios “amplían al infinito las hipótesis de uso del arma”.

Más allá de ese cuestionamiento, el registro de la organización expone que las muertes por intervención de fuerzas estatales vienen creciendo desde 1996 y acumulan 5.462 casos.

Al analizar las muertes ocurridas durante las últimas cinco gestiones de gobierno, se advierte un incremento muy significativo, al pasar de 0,65 casos por día durante la presidencia de Fernando de la Rúa, a 1,01 en la de Mauricio Macri.

Si los casos se agrupan por la fuerza de seguridad que participó de esas muertes, más de la mitad de las muertes fueron producidas por policías provinciales. Mientras que los agentes penitenciarios son responsables del 27%. La Policía Federal, con el 9,78%, es la fuerza federal con más víctimas.

Las principales causas de muerte, siempre de acuerdo al relevamiento que hace la Correpi, es el gatillo fácil, en el 44% de los casos. Mientras que un 40% de las muertes ocurrió mientras las personas estaban detenidas.

La edad de las personas muertas es uno de los datos más alarmantes: el 50% tenía menos de 25 años.

Respecto a la distribución geográfica, el 46% de los casos ocurrió en la provincia de Buenos Aires, el 10,8% en Santa Fe, el 7,5% en Córdoba, y el 6,8% en la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, si los casos se ponderan en relación a la cantidad de habitantes de cada jurisdicción, Tierra del Fuego, Santa Fe y Buenos Aires son los que más casos registran cada un millón de habitantes.


Cómo hacen el registro. La CORREPI incluye todo caso que por aplicación de política represiva estatal y la utilización de los recursos del aparato estatal tenga como resultado una muerte.

¿Querés saber más sobre cómo se hace el registro de la Correpi?

Sustentabilidad | 6 de diciembre de 2018

Crédito: Kevin Zaouali-Lyra Films / Sin Azul no hay Verde

Qué se podría hacer y qué no en las áreas marinas protegidas aprobadas por Diputados

El plan para darle protección al 10% del Mar Argentino dio un primer paso ayer, cuando la cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proyecto de ley que crea dos áreas marinas protegidas frente a Tierra del Fuego.

La propuesta busca que dos áreas oceánicas del tamaño de las provincias de Formosa y Misiones tengan distintos niveles de protección: desde la prohibición absoluta de toda actividad hasta zonas donde se podrá pescar o navegar pero de manera controlada.

Antes de conocer cómo funcionarían estas reservas en el medio del océano, veamos por qué es importante lo que ocurrió ayer en el Congreso.

Desde el punto de vista “formal”, si no se lograba la media sanción, el proyecto iba a perder estado parlamentario y la discusión legislativa debía arrancar de cero el año que viene. Ahora, en 2019 sólo habrá que generar consenso en el Senado para que el plan se convierta en ley.

Unanimidad: todos los diputados presentes en la sesión de ayer respaldaron el plan.

Además, el país pasaría de tener apenas un 3% de su mar protegido a alcanzar el 10%, un compromiso internacional al que adhirió cuando se suscribió al Convenio sobre la Biodiversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establece proteger el 10% de las zonas costeras y marinas antes de 2020.

La importancia ambiental. Un informe de la Administración de Parques Nacionales dice que las redes de pesca dejan una huella en el fondo del mar y arrasan con invertebrados, como corales, esponjas, medusas y estrellas de mar. Cuando el daño se perpetúa, hablan de huellas de mar muerto. Y también advierten sobre la pesca incidental de peses que luego descartan y la muerte de aves y otras especies que quedan atrapadas en las redes.

Crédito: Leo Tamini, Aves Argentinas / Foro para la Conservación del Mar Patagónico

La pesca y la explotación petrolera en el mar atentan contra la salud de los océanos, que a su son determinantes para el planeta: absorben el 90% de la radiación solar, generan el 50% del oxígeno, concentran el 80% de la biodiversidad del planeta y el 40% de la población depende de la variedad de vegetales y animales marinos y costeros.

Sin embargo, la salud de los océanos está en duda: el agua es un 32% más ácida que antes de la revolución industrial, hay 13 mil trozos de plástico por km2 y el 31,4% de las poblaciones de peces de interés comercial están sobre explotadas, según la ONU.

Qué propone el proyecto. Las dos áreas marinas protegidas que se buscan instrumentar por ley son Yaganes y BurdwoodII. La primera estaría 90 millas (144 kilómetros) al sudeste de Ushuaia y abarcaría 69.000 km2, casi la misma superficie que Formosa. La otra se ubicaría al este de la Isla de los Estados y al sur de las islas Malvinas. Tendría 28.900 km2, como la superficie de Misiones, y sería una ampliación de BurdwoodI, la única reserva estrictamente marina que hoy tiene el país, creada en 2013.

Las protecciones que se instaurarían están contempladas por ley y ofrecen distintos niveles, que van de más restrictivos a más permisivos. En este gráfico se entienden fácilmente cuál es el objetivo de esa gradualidad:

Crédito: Foro para la Conservación del Mar Patagónico.

Ahora veamos qué tipo de protección le darían exactamente a las futuras áreas marinas protegidas. Yaganes tendría proyectada una zonificación tridimensional.

  • El fondo marino constituirá una reserva nacional marina estricta. Es decir, se prohibiría toda actividad salvo la investigación científica y la necesaria para monitorear el lugar. No se puede pescar, explorar el suelo en busca de hidrocarburos, visitar la zona ni hacer ejercicios militares.
  • Un amplio sector, el más alejado de la costa, tiene su columna de agua zonificada como parque nacional marino. Ahí no podrá haber actividades pesqueras pero sí educativas y turísticas, pero en armonía con la conservación.
  • Finalmente, la columna de agua cercana a Tierra del Fuego sería una reserva nacional marina de usos múltiples, dónde sí se permitiría pescar, pero con métodos menos agresivos, más controlados y limitados en cuanto a períodos estacionales y volúmenes.

Burdwood II se dividiría en dos sectores:

  • Al oeste, en el sector proyectado como reserva nacional marina, se contempla el uso sostenible. Es decir que se podrá pescar pero bajo las reglas que se disponga en el plan de manejo. También se habilitarían actividades turísticas y educativas. 
  • Al este, operaría el sector propuesto como reserva nacional marina estricta. Es decir, de absoluta conservación, pero con la posibilidad de realizar actividades científicas. 

Quiénes respaldan la idea. El plan es impulsado por las 16 ONG que conformaron el Foro para la Conservación del Mar Patagónico, como Fundación Vida Silvestre, FARN y Aves Argentinas. También de la comunidad científica y de otras ONG, como The Conservation Land Trust Argentina (CLT), que impulsa la campaña Sin Azul no hay Verde, que justamente hace foco en la necesidad de proteger el mar.

Educación | 5 de diciembre de 2018

Tres provincias están reinventando la secundaria con mejoras en la repitencia, el abandono y el aprendizaje

La crisis que vive la secundaria en la Argentina se puede explicar en un puñado de cifras: de cada 100 chicos que la empiezan, solo 45 la terminan en el tiempo previsto. En los sectores más pobres, esa cifra baja al 40%.¿Algunas razones? Cada año abandona el 2,5% y repite el 10%. De los que llegan a quinto, 7 de cada 10 no resuelve de manera satisfactoria problemas de matemática. Mientras que 1 de cada 10 jóvenes directamente no va a la escuela.

Por eso existe un gran consenso sobre la necesidad de transformar la secundaria. Provincias como San Luis, La Rioja y Córdoba experimentan cambios que empezaron a mostrar mejoras en la promoción y los aprendizajes. Prueban sumando tecnología; ideando clases flexibles y más prácticas; y evaluando a los alumnos de forma integral o por proyectos. Todos invierten en el pago de horas adicionales para que los docentes puedan planificar las clases y en obras para mejorar la infraestructura de los colegios.

Un diagnóstico crítico impulsa la transformación

Mercedes Miguel, secretaria de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación, remarca que en la secundaria “existe una bajísima tasa de egresos y la pérdida de estudiantes está naturalizada”. Y ejemplifica la percepción de irrelevancia que sienten miles de alumnos: “Los chicos se la pasan levantando la mano y preguntando: ‘¿Esto para que me sirve?’”.

A esa disociación se le suman dificultades socioeconómicas. “Argentina es un país muy desigual. Muchas chicas y chicos no pueden acceder a la secundaria. Y cuando lo hacen, muchos no logran terminarla porque la secundaria no consigue garantizar una escuela relevante para todos, una escuela que permita construir un proyecto de vida”, analiza Cora Steinberg, especialista de educación de Unicef.

En 2017 Unicef relevó por qué los adolescentes abandonan la secundaria. A partir de encuestas, concluyó que el 29% deja de ir porque no la considera necesaria o no le gusta. Otro 14% abandona para ir a trabajar y un 10% porque transita un embarazo o tiene un niño a su cargo. Y un 9% no va porque no tiene plata para viajar o mantenerse en la escuela.

Mercedes Miguel afirma que ese diagnóstico llevó a que el 6 de diciembre de 2017, los ministros de Educación de todo el país acordaran una resolución que plantea hacer cambios en el secundario para “erradicar el fracaso escolar”, “lograr aprendizajes relevantes” y construir una “sólida articulación” entre la escuela, el proyecto de vida, la educación superior y el trabajo. A ese plan lo llamaron Secundaria 2030 y todas las provincias están comprometidas a instrumentar ajustes. Según Miguel, 600 secundarias del país ya prueban transformaciones.

Córdoba: tecnología orientada a aprendizajes útiles y con profesores capacitados

Desde 2014, la provincia de Córdoba empezó a trabajar en una modalidad de secundarias que llamó PROA y que pone el foco en usar herramientas tecnológicas de manera transversal en todas las materias.

El proyecto se sostiene en tres ejes: orientaciones que tienen mejor horizonte laboral y buena recepción por parte de los jóvenes (desarrollo de software y biotecnología); una selección de docentes por concurso y con capacitaciones; y un sistema de evaluación más integral.

“Para ser docente en una de estas escuelas, el aspirante debe presentar un proyecto en el que detalla cómo dará los contenidos aprovechando proyectores, notebooks, simuladores y otras herramientas. Luego debe transitar una serie de capacitaciones y reelaborar su plan a partir de lo aprendido. Recién después se elige al docente que se queda con el puesto”, explica Gabriel Scarano, coordinador operativo del programa cordobés.

Crédito: Ministerio de Educación de Córdoba.

Actualmente son 15 escuelas PROA y el año que viene se sumarán 26. Scarano asegura que la repitencia en estas escuelas es del 6,7 %. Mientras que el promedio de las estatales de Córdoba es de 11,8 %. En gran medida se debe a que la decisión de hacer repetir a un chico es una resolución institucional que toman todos los profesores juntos.

Incluso hay alumnos que pueden pasar de año adeudando más de tres materias porque lo que se reevalúan son los aprendizajes y no toda la materia. Es decir, hay chicos que pueden estar cursando cuarto año, pero deber contenidos específicos de cuatro o cinco materias de tercero. “Para no aburrirlos y frustrarlos al hacerlos repetir el año; y al mismo tiempo conseguir que aprendan lo que queremos que aprendan, recursan solo esos aprendizajes específicos”, apunta Scarano.

Otro aspecto resalta del modelo: la jornada es de 8 horas reloj, casi el doble que en el resto de las escuelas, por lo que hay espacio para talleres de ciencia, robótica, arte y deportes. Mientras que todos los profesores tienen y cobran, además de sus horas frente a sus alumnos, una hora semanal dedicada al colegio y una hora de tutorías.

La principal inversión en este modelo es en horas cátedra y en herramientas tecnológicas.

San Luis: escuelas en clubes, sin grados y con un propósito común

La de la provincia de San Luis es una de las apuestas más disruptivas. Se trata de 17 escuelas secundarias, públicas y gratuitas, que fueron creadas a partir de 2016 en clubes e instituciones barriales.

Se las llamó Escuelas Generativas, la mayoría está ubicada en barrios pobres y tienen orientaciones específicas: deportes, arte, comunicación, agro y ambiente, y artes visuales. Usan estos ejes como vehículo del proceso de aprendizaje. Ese proceso se da a partir del interés del alumno, la creatividad, la autonomía, la espontaneidad, la observación y la investigación.

“¿Un ejemplo?”, propone Victoria Vega, jefa del Programa de Innovación Educativa de San Luis. “Este año, por el Mundial, varias escuelas que funcionan en clubes planificaron la mayoría de los espacios disciplinares, como historia, geografía, literatura y matemática, a partir del fixture. Trabajaron en la ubicación geográfica, sistema económico, idioma y referentes de la literatura de los países que jugaron el torneo. Eso generó un vínculo grande con los contenidos a partir de un disparador cercano”.

Crédito: Ministerio de Educación de San Luis.

A diferencia de una escuela convencional, los chicos no se agrupan por grados sino por grupos con intereses comunes. “Es más parecido a un plurigrado de las escuelas rurales. Cada profesor trabaja con un grupo de no más de 20 alumnos y ningún colegio tiene más de 150 chicos. De esa manera el docente puede seguir muy de cerca la trayectoria del chico”, considera Vega.

En San Luis destacan varios logros de esta modalidad. Resaltan haber logrado incluir en la secundaria a chicos que directamente no iban a la escuela y remarcan un ausentismo bajo: del 10%.

Sobre la repitencia, Vega cuenta que por ahora no tuvieron chicos que hayan tenido que volver a completar un mismo trayecto (año), pero sí que debieran retomar algún aprendizaje puntual al año siguiente. Y sobre la calidad del aprendizaje, asegura que los dos colegios creados en 2016 (Sporting Club Victoria y Horizonte) atravesaron una prueba Aprender y “tuvieron un desempeño por arriba del promedio de las escuelas de San Luis”.

Ese progreso lo vincula a que estas escuelas resultan “interesantes” para los chicos y ofrecen más contención a partir de un trato personalizado, ya que los profesores trabajan en el colegio durante toda la jornada de 5 horas y hasta tienen asignada una hora diaria adicional para la planificación institucional.

¿La inversión? En principio, acondicionar la sede donde se crean. Y además de los salarios docentes, se hace una inversión adicional por cada chico de $ 1.200 por mes.

La Rioja: los alumnos eligen el trayecto final y cambian de aulas

Desde hace dos años, La Rioja empezó a transformar algunas de sus escuelas secundarias bajo el modelo InnovarTE, un plan que implica un cambio en cuatro ejes: los chicos no cursan en un aula sino que rotan en salas específicas de cada materia; los profesores tienen una concentración horaria que les permite trabajar sólo en uno o dos colegios; suman tecnología a las clases; y los chicos aprenden a partir de problemas de su comunidad y pueden elegir qué cursar.

“Se fomenta la investigación, la curiosidad y el estudio por proyectos que impliquen el uso de la tecnología. Por ejemplo, varias materias pueden organizar sus aprendizajes a partir de un problema: la basura en su comunidad”, explica Darío Vega, director de Educación Secundaria de La Rioja.

La principal inversión fue en horas cátedra, ya que hay contenidos nuevos y materias que se dan con dos profesores para lograr un enfoque multidisciplinario. También hubo una apuesta a la compra de herramientas: notebooks, microscopios, proyectores, televisores táctiles e insumos de robótica.

Muchas de las materias nuevas son justamente las opcionales que en cuarto y quinto año puede elegir los alumnos. Por ejemplo, pueden optar por contenidos como club de ciencia, fotografía, diseño gráfico, producción audiovisual, teatro, danza y hasta observatorio escolar, desde donde investigan temáticas sociales.

Los logros que empezaron a visualizar son menor repitencia (La Rioja, de todos modos, tiene una tasa muy baja, del 3,3% en promedio), sobre todo alentado por el hecho de que el régimen académico permite que los chicos pasen de año incluso con más de tres materias adeudadas, ya que establecen planes especiales para recuperar esos aprendizajes.

Aún no cuentan con valores para comparar la calidad del aprendizaje según las pruebas Aprender.

El desafío de universalizar las experiencias, tener presupuesto y lograr consenso

A las tres experiencias expuestas se les podría sumar el plan que lleva adelante la ciudad de Buenos Aires en 19 secundarios; la propuesta que hace Tucumán junto a Unicef en 16 colegios; y de la de las secundarias de Río Negro.

Varios especialistas en educación hacen hincapié en la necesidad de que comprobado su éxito estas experiencias escalen hasta convertirse en norma y no en una excepción.

“Sabemos que el formato actual es rígido y que no permite que todos los jóvenes puedan transitarlo. Sabemos que las trayectorias de los jóvenes desbordan el formato de los regímenes académicos y eso hay que cambiarlo. Sabemos que el sistema de horas cátedras no funciona y que hay que ir por docente por cargos. Es decir, conocemos el diagnóstico y compartimos gran parte del camino a transitar. Ahora en lo que hay que trabajar es cómo las políticas públicas pueden ayudar a recorrer ese camino”, asegura Alejandra Cardini, directora de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), que a fines de noviembre organizó justamente una jornada sobre la escuela secundaria.

Uno de los principales desafíos para generar cambios es lograr consensos para llevarlos adelante de manera generalizada. Eso opina Alberto Croce, director ejecutivo de Voz, una fundación que promueve políticas públicas para transformar la secundaria: “Cualquier cambio tiene que partir de la escucha de los docentes, los directivos, los alumnos y los padres. ¿Y cuándo hay plena seguridad de esa escucha? Cuando el que quiere ser escuchado siente que fue escuchado”.

¿Querés compartir experiencias interesantes en secundarias?

Las enseñanzas de Escocia y Canadá

La necesidad de mejorar la infraestructura escolar y la inversión en educación es otro aspecto determinante para la transformación de las secundarias. “La extensión de la oferta educativa está muy vinculada a la infraestructura de nuestras escuelas, que hoy es insostenible. Es muy difícil hacer una escuela atractiva para el adolescente si el edificio se cae a pedazos”, remarca la investigadora de la Universidad de General Sarmiento Felicitas Acosta, que estudió cómo se organiza el secundario en otros países.

Acosta destaca el caso de Escocia, que “trata de traer la vida real al aula”: “Se trata de un currículum creativo y flexible que incluye a niños, padres y maestros. Los niños aprenden de muchas maneras diferentes, por ejemplo a través del juego y proyectos o haciendo viajes fuera de la escuela”.

Belén Sánchez, investigadora y coordinadora de Educación en CIPPEC, también analizó secundarios de 11 países pero con el foco puesto en la estructura curricular. “Donde logran ser completamente o muy exitosos es donde cada parte del engranaje del secundario está centrado en el estudiante y en su proyecto de vida”, considera Sánchez y elogia el caso de Ontario, estado de Canadá, que organiza la cursada en torno a un sistema de créditos que se obtienen a partir de las materias que los mismos alumnos eligen y que contempla 40 horas de trabajo comunitario.

Nación quiere que los ajustes estén para 2025

En el Ministerio de Educación de la Nación están convencidos de que la transformación de la secundaria tendrá que hacerse en por lo menos cuatro campos. “El primero es la organización de los aprendizajes. Hay que repensar los espacios de enseñanza, promover el desarrollo de capacidades, fortalecer los saberes prioritarios y acercar formatos motivadores. Y empezar a trabajar los saberes de una manera vinculada con la realidad de los estudiantes”, señala Inés Cruzalegui, directora nacional de Planeamiento de Políticas Educativas, donde tienen la expectativa de universalizar los cambios en la secundaria de aquí a 2025.

El trabajo docente es otro de los campos prioritarios. “Hay que pensar propuestas en donde los docentes puedan planificar en conjunto y aprender de otros, donde puedan hacer un seguimiento más personalizado. Esto requiere que tengan horas institucionales para poder hacerlo”, apunta Cruzalegui y reconoce que esa necesidad de instaurar horas institucionales es un desafío “difícil” porque requerirá mayor inversión en horas.

Los otros dos campos son la formación docente, ya que cualquier transformación requiere acompañamiento y la necesidad de que los profesores incorporen herramientas para llevar adelante los cambios; y el régimen académico. Concluye Cruzalegui: “En el régimen hay que proponer reglas de juego que reconozcan la trayectoria y que los estudiantes, más allá del recorrido que hagan, puedan alcanzar los aprendizajes necesarios”.

Actualidad | 4 de diciembre de 2018

Foto: Ivan Pisarenko / AFP

La estadística nos alertó que la agresión de hinchas de River al micro de Boca “tenía” que suceder

La final de la Libertadores fue suspendida porque hinchas de River le tiraron piedras y botellas al micro en el que el plantel de Boca llegó al Monumental. Varios jugadores resultaron heridos y la Conmebol decidió suspender el partido y que se juegue este domingo pero en Madrid.

Más allá del fracaso del operativo de seguridad que derivó en la renuncia de un funcionario porteño, la estadística sobre hechos de violencia en el fútbol expone que lo que sucedió fue algo que está dentro de lo probable e incluso “tenía” que suceder: el promedio de los últimos 12 años marca que por mes hay una agresión de hinchas a jugadores.

El dato surge de un relevamiento hecho por los investigadores Diego Murzi y Fernando Segura Trejo, miembros de la asociación Salvemos al Fútbol, una ONG que asiste a víctimas de hechos violentos en el fútbol argentino, analiza las actuaciones de los responsables de la seguridad y busca inspirar soluciones.

El trabajo recopila los episodios que incluyeron violencia física entre 2006, cuando nació la ONG, y 2017. En ese período, los hechos documentados se duplicaron al pasar de 32 a 70, con un pico de 82 en 2014.

Cuando se analiza el tipo de incidente, al tope quedan las peleas entre hinchas del mismo equipo (154), peleas entre hinchas de equipos rivales (121) y agresiones de hinchas a jugadores (113).

Si tomamos los ataques de hinchas a jugadores, vemos que en 12 años hubo un promedio por año de casi 10 agresiones similares a las ocurridas el 24 de noviembre pasado en la esquina de Libertador y Quinteros.  Y si se tiene en cuenta que al año, la actividad oficial de los equipos de fútbol se concentra en 10 meses, no es exagerado pensar que en noviembre, cuando sucedió la agresión al micro de Boca, ese episodio “debía” ocurrir para “respetar” la estadística de un incidente de este tipo por mes.

“La idea de que un partido que cruza a los dos equipos más convocantes del país, definiendo el torneo más importante a nivel continental, pudiese ocurrir sin que la violencia se hiciera presente era algo difícil de creer”, escribió en Perfil el sociólogo Diego Murzi, autor del trabajo. 

Estos son ocho de los casos más relevantes de agresiones a jugadores:

  • En mayo de 2009, unos 30 miembros de la “barra” de Deportivo Morón ingresaron al vestuario de su equipo con armas blancas y golpearon a los jugadores, amenazándolos con matarlos si no clasificaban a la siguiente fase del torneo.
  • En octubre de 2010 fue arrojada una piedra desde la tribuna de Independiente que impactó en la cabeza del arquero de Defensor Sporting de Uruguay, Martin Silva.
  • En abril de 2013, “barras” de Deportivo Español ingresaron al vestuario visitante y golpearon a los jugadores de Berazategui.
  • En febrero de ese mismo año, el micro que trasladaba a los jugadores de Excursionistas fue baleado en las inmediaciones del estadio de El Porvenir.
  • En septiembre de 2014, el arquero de Boca Agustín Orión recibió el impacto de un proyectil arrojado desde la tribuna de Rosario Central.
  • En 2015 un jugador de Lanús, Matías Fritzler, fue golpeado por un hincha, sin relación alguna con la “barra”, cuando daba una entrevista luego de una derrota.
  • En mayo de ese año, un hincha de Boca tiró gas pimienta a los jugadores de River cuando estos salían a disputar el partido, provocando un escándalo de dimensiones internacionales que terminó con la descalificación del equipo de la copa Libertadores.
  • En marzo de 2017, la “barra” de Gimnasia y Esgrima de Jujuy golpeó, robó y amenazó a sus propios jugadores.

El trabajo también hace foco en los casos en los que la hinchada de River estuvo involucrada. Si bien la mayoría de los 40 incidentes registrados entre 2006 y 2017 tiene que ver con peleas internas de la hinchada, en cinco oportunidades hubo agresiones a jugadores o árbitros.

Lógicamente, en muchos casos los episodios terminan con víctimas fatales. El trabajo remarca que entre 1984 y junio de 2017 murieron en Argentina 210 personas por episodios vinculados con el fútbol.

En los 62 años que pasaron desde el registro de las primeras víctimas en el fútbol (1922) hasta 1983, murieron 2 personas por año en promedio. Desde 1984 hasta 2017 esta ratio se elevó a 6.

Sustentabilidad | 27 de noviembre de 2018

El plan para proteger el 10% del Mar Argentino se demora y hasta podría retroceder

La posibilidad de que el 10% del Mar Argentino sea protegido por ley a través de la creación de dos parques nacionales frente a Tierra del Fuego se demora y hasta podría retroceder si antes de fin de año la Cámara de Diputados no le da media sanción al proyecto.

El plan, que tiene consenso científico y de ONG ambientalistas, fue presentado en el Congreso en noviembre de 2017. Pero si antes del 31 de diciembre no logra ser tratado en una sesión extraordinaria, el proyecto perderá estado parlamentario y deberá ser presentado de nuevo en 2019, un año en el que el parlamento estará muy condicionado por las elecciones presidenciales.

Por qué está demorado. El proyecto de ley tiene dictámenes de las comisiones de Relaciones Exteriores y de Presupuesto, pero requiere que también sea aprobado por Intereses Marítimos. Es ahí donde encuentra observaciones por parte del diputado del Frente para la Victoria por Entre Ríos, Julio Solanas, que preside esa comisión.

Solanas apoya la idea de crear áreas marinas protegidas pero pidió más tiempo para estudiar los argumentos técnicos que llevaron a elegir preservar esas zonas y no otras. Además duda sobre si la Administración de Parques Nacionales, que quedaría a cargo de las áreas, puede realmente hacerse cargo de la gestión. “Hay que desdramatizar la situación y garantizar un estudio y debate de mayor profundidad”, argumentaron desde su entorno.

Qué propone el proyecto. Las dos áreas marinas protegidas que se buscan instrumentar por ley son Yaganes y Burdwood II. La primera estaría 90 millas (144 kilómetros) al sudeste de Ushuaia y abarcaría 69.000 km2, casi la misma superficie que Formosa. La otra se ubicaría al este de la Isla de los Estados y al sur de las islas Malvinas. Tendría 28.900 km2, como la superficie de Misiones, y sería una ampliación de Burdwood I, la única reserva estrictamente marina que tiene el país, creada en 2013.

Las reservas estarían frente a Tierra del Fuego. | Crédito: The Conservation Land Trust

Las futuras áreas se sumarían a los 43.000 km2 de espacios marinos protegidos que suman Burdwood I y las 25 reservas provinciales que incluyen porciones de mar. De esa manera, el país pasaría de tener un 3% del mar protegido a alcanzar el 10%, un compromiso internacional al que adhirió cuando se suscribió al Convenio sobre la Biodiversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establecen proteger justamente el 10% de las zonas costeras y marinas antes de 2020.

Yaganes está en los inicios de la corriente de Malvinas, que se mueve hacia el norte y la describen como la columna vertebral del Mar Argentino. Es un área de conexión física y biológica entre el Pacífico y el Atlántico. Los biólogos la ejemplifican como un supermercado de aguas frías, profundas y rico: hay desoves, reproducción y alimentaciones de especies carismáticas, como pingüinos, lobos y elefantes marinos. La zona es importante, además, para dos especies amenazadas: el albatros errante y la ballena fin.

En Burdwood II el propósito es salvaguardar una muestra bien conservada de hábitats de alta profundidad para proteger especies raras o con funciones clave en el ecosistema, como esponjas y corales. También incluye sectores de reproducción de peces de interés comercial, como la polaca, merluza negra y sardina fueguina. Y ayudaría a preservar a los pingüinos de penacho amarillo, cachalotes, delfines, petreles y albatros.

Qué dicen los impulsores del proyecto. “Será frustrante e incomprensible dejar pasar esta oportunidad luego de dos años de trabajo con los mejores científicos argentinos, equipos de profesionales del estado nacional en seis ministerios, la gobernación de Tierra del Fuego, la sociedad civil, el sector privado, y todos los que participaron activamente en el consenso del proyecto de ley”, se lamentó Emiliano Ezcurra, vicepresidente de la Administración de Parques Nacionales.

El plan tiene el respaldo de las 16 ONG que conformaron el Foro para la Conservación del Mar Patagónico, que viene reclamando por el avance del proyecto en el Congreso. “El concepto de parques nacionales es un concepto de bien común, porque el fin principal es la conservación, salvaguardar el ambiente. Sería lamentable que no pudiese avanzar el proyecto”, señaló el biólogo marino Claudio Campagna, presidente del Foro. 

Una de las principales amenazas del Mar Argentino es la pesca inmoderada. A lo que se le suma la pesca ilegal: unos 400 buques de otros países se ubican en el límite de la milla 200 (unos 370 km), entran y salen de la jurisdicción nacional sin permiso. Esa sobreexplotación pone en jaque la biodiversidad del océano porque provoca desequilibrios en la cadena de alimentación: 59 tipos de aves, peces, tortugas y mamíferos están tipificados como amenazados de extinción, de acuerdo al listado elaborado por la ONG The Conservation Land Trust Argentina (CLT).

Esta ONG, una de las impulsoras del proyecto, lleva adelante el programa de Conservación Marina de CLT, que impulsa la campaña Sin Azul No Hay Verde. Así también desde las redes reclaman por el avance del proyecto.

Por qué es importante proteger el mar. Un informe de la Administración de Parques Nacionales asegura que las redes de pesca dejan una huella en el fondo del mar y arrasan con invertebrados, como corales, esponjas, medusas y estrellas de mar. Cuando el daño se perpetúa, hablan de huellas de mar muerto.

La salud de los océanos es determinante para el planeta y resulta sencillo de argumentar con cifras: absorben el 90% de la radiación solar, generan el 50% del oxígeno, concentran el 80% de la biodiversidad del planeta y el 40% de la población depende de la variedad de vegetales y animales marinos y costeros.

Sin embargo, la salud de los océanos está justamente en duda: el agua es un 32% más ácida que antes de la revolución industrial, hay 13 mil trozos de plástico por km2 y el 31,4% de las poblaciones de peces de interés comercial están sobreexplotadas, según la Organización de las Naciones Unidas.

Sustentabilidad | 27 de noviembre de 2018

Foto: Federico López Calsina | Ilustración: Pablo Domrose

La producción sin pesticidas ni fertilizantes gana terreno: la Argentina es el segundo país con más hectáreas destinadas a alimentos orgánicos

Cada vez que cosechan alguna verdura o fruta, Federico López Calsina se pone a sacar fotos. De él y de los que trabajan en su huerta. Posan junto a rabanitos, paltas y zanahorias en la quinta de 12 hectáreas que tiene en Palma Sola, un pueblo ubicado a 160 kilómetros de la capital jujeña. Suena exagerado pero siente que producir alimentos de forma natural y sin afectar la tierra y el ambiente es un hito. Y lo festeja con fotos.

Federico no usa fertilizantes, pesticidas ni semillas modificadas genéticamente. Cuida cada gota de agua y rota los cultivos para no agotar los nutrientes del suelo. Lo hace desde 2015 y no es un hippie verde. Es uno de los emprendedores que hicieron que la Argentina sea el segundo país del mundo con más hectáreas destinadas a la producción orgánica de vegetales y animales.

En el país hay 3,2 millones de hectáreas cultivadas o con ganado gestionadas con los cuidados que permiten certificar como producto orgánico, según el último informe del Senasa. Esa superficie equivale al tamaño de la provincia de Misiones.

Sólo Australia, con 22,6 millones de hectáreas, destina más superficie al modelo productivo agroecológico, de acuerdo al ranking que elabora todos los años el Instituto de Investigaciones de Agricultura Orgánica de Suiza.

Federico Calsina tiene 12 hectáreas de cultivos orgánicos en Jujuy. En esta foto, posa junto a un gran rabanito. Crédito: AgroHolon.

“Lo más interesante es que este sector tiene muchísimo para crecer. De total de alimentos a nivel mundial, los orgánicos son sólo el 3% o 4%. Y en el país apenas superan el 1%. Y que el sector tenga espacio para crecer es bueno para todos”, se entusiasma Ricardo Parra, presidente del Movimiento Argentino de Producción Orgánica (MAPO).

Es bueno para todos, insiste Parra, y se basa en un círculo que describe virtuoso: si el sector crece, mayor superficie productiva quedaría bajo prácticas que no afectan el ambiente; más personas accederían a alimentos más sanos; y el país aumentaría las exportaciones, ya que la inmensa mayoría de lo producido tiene gran demanda afuera.

Los números le dan la razón. El sector orgánico argentino está en ascenso desde hace unas dos décadas. En superficie productiva, el año pasado creció un 12%. Ya hay 1.157 productores que lograron certificar su campo como orgánico. Mientras que otros 350 iniciaron el proceso de transición para certificar, algo que les puede llevar hasta tres años, pero que pronostica que la expansión continúa.

“Lo que más quiero es vender las frutas y verduras en Jujuy, que la gente de acá pueda alimentarse de mi huerta, comer sano. Después que pueda cumplir eso, compraré más hectáreas y pensaré en exportar”, señala Calsina, del emprendimiento jujeño AgroHolon.

Las aspiraciones de Calsina van a contramano de la generalidad. Porque el 97% de lo que se produce como orgánico certificado en el país se exporta. Estados Unidos, Europa (principalmente Alemania y Suiza) y Japón son los principales destinos.

“Lo que ocurre es que migrar de un campo productivo convencional a uno certificado como orgánico lleva tres años durante los cuales las cosechas de esas temporadas tienen mayores costos pero no las podés vender a precio orgánico, que es entre un 30% y un 50% superior al convencional. Por eso, lo más común es que el productor decida la conversión una vez que firma un acuerdo comercial para exportar por cinco años o más”, explica Parra y cuenta que para minimizar el costo de la transición el Mercado Central tiene el stand Paralelo Orgánico, donde se venden cosechas bajo prácticas orgánicas pero aún no certificadas.

Esta situación explica en gran medida que la producción orgánica del país no sea exactamente representativa de la matriz agrícola nacional, ya que responde a una demanda y no estrictamente a la oferta. Hoy los cuatro principales cultivos son los de soja, trigo, pera y manzana, con volúmenes que van de 20 mil a 30 mil kilos.

Video: Orgánico Argentina

De la producción animal, la lana de oveja lidera el ranking con unos 650 mil kilos, seguido por unos 525 mil kilos de miel. De carne vacuna apenas se producen unos 2.500 kilos. Mientras que de los productos industrializados, la azúcar de caña, el vino, la harina de soja y el puré de pera son lo más producido.

Apuntalar el mercado interno es uno los desafíos del sector. Y en esa apuesta se ponen en juego dos variantes. Por un lado, la necesidad de bajar los costos para que el precio de los orgánicos se acerque lo más posible al precio de los alimentos convencionales. Y en segundo lugar, difundir los atributos de lo orgánico como producto y como concepto sustentable.

“Los costos podrán ir bajándose a medida que se logre mayor escala productiva (hoy sólo el 2% de la superficie productiva del país es de orgánicos). También pueden ayudar los desarrollos tecnológicos para conseguir mayor rendimiento con el mismo cuidado ambiental”, considera Parra y aclara que la producción orgánica requiere una certificación del establecimiento (entre $ 10 mil a $ 15 mil) y de cada cosecha, lo que implica una supervisión del campo y de los procesos por parte de técnicos especializados y de una certificadora, que a su vez se queda con el 1% del valor de venta.

La panificadora Hausbrot tiene 1500 hectáreas de cultivos orgánicos en Tres Arroyos. Produce panificados para 34 sucursales. Crédito: Hausbrot. 

En gran medida, las políticas para bajar costos y desarrollar tecnología saldrán del plan estratégico que está elaborando la Comisión Asesora para la Producción Orgánica. Entre otros aspectos, el plan permitirá fomentar la producción de materias primas orgánicas que permitan a su vez elaborar productos industrializados orgánicos.

“El potencial que tenemos para crecer es enorme”, coincide Mario Schneider, dueño e hijo de los fundadores de Hausbrot, la panificadora de orgánicos que nació en 1988 y ya tiene 34 locales y 1.500 hectáreas de cultivos orgánicos en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires. “Por ejemplo, nos cuesta mucho conseguir leche orgánica, lo que hace que no podamos certificar como orgánicos algunos productos elaborados con leche”, explica Schneider.

Es que en todo el país hay sólo dos tambos certificados como orgánicos. Otro producto que no se puede hacer es mayonesa, porque nadie en el país produce vinagre orgánico.

La difusión es el otro punto clave. Ya existe un catálogo para conocer, contactar y comprarle directamente a los productores que hay en el país. También existen ferias que rotan por la ciudad de Buenos Aires y el país.

Mirá el catálogo y contactá a un productor

“El consumidor argentino no está muy informado respecto a qué significa que un producto sea orgánico. Por eso, ahora, entre el 4 y el 7 de diciembre hacemos la primera Semana Nacional de los Alimentos Orgánicos, con una feria en el Obelisco que abrirá de 12 a 19”, cuenta Mercedes Nimo, directora Nacional de Alimentos y Bebidas, que depende de la secretaría de Agroindustria, que a su vez incluyó a los orgánicos entre los 20 sectores prioritarios para apuntalar dentro del plan Argentina Exporta.

Pedro Landa, director técnico de la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), una de las cuatro certificadoras del país, considera que el consumidor argentino comenzó a demandar productos orgánicos, “lo que generó desarrollo de proyectos específicos para abastecerlos” y que “grandes exportadores de productos dejaran de exportar una parte de su producción para volcarla al mercado interno”.

Sin embargo, por ahora el consumo interno de orgánicos representa el 1,2% del total. Los países que más desarrollado tienen este mercado superan el 5%. Dinamarca es el máximo exponente, con un 8,5%. Lo sigue Suiza (7,7%), Luxemburgo (7,5%), Suecia (7,3%) y Austria (6,5%).

Sustentabilidad | 20 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

Iberá: la región de ex cazadores que lidera la restauración de fauna más grande de América Latina quiere vivir del turismo

Bruno Leiva dejó de cazar. Guardó el lazo y la escopeta. Vendió las últimas pieles de yacarés, ciervos e iguanas. Los mismos que le prohibieron vivir de la caza en los Esteros del Iberá le dieron trabajo: vigilar que nadie hiciera lo que él y cientos de cazadores hacían con los animales.

Bruno tiene 67 años y ese cambio lo vivió en 1983, cuando Corrientes declaró área protegida al humedal más grande del país. Tenía 32 años, había crecido entre bañados y pastizales, y siempre llevaba un cuchillo en la cintura. Ese fue el punto de partida de un plan asombroso: en Iberá se lleva adelante la restauración y reintroducción de fauna más importante de América Latina.

Dimensionar el proyecto es difícil. Primero hay que considerar su extensión física para entender por qué el Gobierno correntino pronostica que la recuperación de los esteros y la reaparición masiva de animales harán que se incrementen las visitas y que por lo menos 7 municipios puedan vivir del turismo y otros 15 se beneficien indirectamente.

Los Esteros del Iberá ocupan parte del norte y centro de Corrientes, y suman 1.300.000 hectáreas o el 15% de la provincia. De esa superficie, 550 mil hectáreas están protegidas bajo la figura de un parque provincial.

Otras 157 mil hectáreas serán preservadas con la creación de un parque nacional que la cámara de Diputados aprobaría en la sesión de la semana que viene a partir de la donación de tierras hecha por la fundación The Conservation Land Trust (CLT), del filántropo estadounidense y creador de la marca de ropa North Face, Douglas Tompkins, fallecido hace tres años. La suma de las dos áreas instaurará el Parque Iberá, de 700 mil hectáreas.

Fuente: The Conservation Land Trust.

Sobre los bordes y límites de los esteros hay siete pueblos, con unos 29 mil habitantes, que empezaron a orientar su economía al turismo. Son Concepción, San Miguel, Mburucuyá, Loreto, Chavarría, Carlos Pellegrini y Yofré, que a su vez son algunas de los sitios desde donde se puede entrar a los esteros.

“Estos siete pueblos vivirán del turismo. No hay dudas. Y algunos más también. Hoy los esteros son visitados por 60 mil personas al año, un 20% son turistas de otros países. Se quedan en promedio dos noches. Pero de acá a cinco años proyectamos que llegarán 200 mil visitantes por año, con mayor proporción de extranjeros, que gastan unos 200 dólares por día”, augura Sergio Flinta, coordinador del Comité Iberá, el ente que elaboró el plan maestro para la zona y que está integrado por los gobiernos nacional, provincial y municipales.

La actividad además, se derramará por otros 15 municipios, que suman 170 mil habitantes, que están un poco más alejados pero que ofrecen otros servicios: abastecimientos, bancos, centros médicos y aeropuertos. Por ejemplo, Mercedes, Santo Tomé e Ituzaingó.

Uno de los atractivos de Iberá es que resulta sencillo poder ver animales. Crédito: CLT.

El modelo de desarrollo de Iberá tiene dos ejes. Por un lado, la producción de naturaleza. Así le llaman a la restauración del ecosistema y a la reintroducción de especies extintas, lo que aumenta la presencia de animales silvestres. Restituidas esas condiciones, el interés de los turistas por visitar un sitio que reúne 350 aves y el 30% de la biodiversidad del país es un hecho.

El otro eje pasa por crear infraestructura, como vías de acceso, hospedajes y gastronomía, pero revalorizando la cultura local: su música (el chamamé), la comida regional, el idioma guaraní, sus creencias, sus artesanías y su vestimenta.

La restauración del ecosistema de Iberá es lo que vuelve al proyecto único en América Latina y comparable a experiencias internacionales como las de los parques nacionales de Sudáfrica.

En gran medida, la población de animales, como por ejemplo el yacaré y el carpincho, se empezó a recuperar en 1983, con la instauración de los esteros como reserva. Sin embargo, otras especies, como el oso hormiguero, el tapir, el yaguareté, el lobo gargantilla, el pecarí y el guacamayo rojo, directamente estaban extintas como consecuencia de la caza y principalmente por el avance de la ganadería y la agricultura, que les quitó territorio. Además había muy pocos venados de las pampas, pavas de monte y grandes águilas, como la coronada.

Esas especies son las que CLT empezó a reintroducir desde 2006. La ONG viene trabajando en el lugar desde 1998, cuando Tompinks compró las estancias que suman 157 mil hectáreas y están siendo donadas al Estado nacional. Parte de esas tierras eran campos arroceros, explotaciones forestales de pinos o estancias ganaderas.

Actualmente ya hay unos 100 osos hormigueros en Iberá. Crédito: Matías Rebak (CLT)

La bióloga Sofía Heinonen, directora de CLT Argentina, cuenta que si bien Brasil tuvo éxito en la reintroducción del mono tití leoncito y Ecuador logró la recuperación de las tortugas en Galápagos, ningún proyecto de América Latina incluyó tantas especies. “Nuestro modelo se inspira en el de Sudáfrica, el del parque Kruger, donde fueron reintroducidas unas 40 especies de fauna local, como el rinoceronte blanco”, revela Heinonen.

Ahora 70 personas trabajan en la reintroducción de especies y dan cuenta de la evolución de la población en el sitio de la fundación. Hay animales que vienen de familias que los tenían en cautiverio, de zoológicos o de otras reservas del país o Sudamérica. Los venados llegan en helicópteros, de a uno, desde el noreste de Corrientes, donde los capturan para hacer lo que llaman “traslocación”.

Los tapires llegaron de reservas de Tucumán y Salta, y de un zoo de Mendoza. Crédito: CLT. 

De yaguareté hay por ahora cinco adultos y dos cachorros, pero están en corrales de cría. Los osos hormigueros son casi 100, como los venados- Los tapires sueltos son seis y los pecaríes de collar, alrededor de 50. Por ahora, hay solo siete guacamayos rojos sobrevolando la reserva. Y los ciervos de los pantanos, que eran unos 2.000, pasaron a ser cerca de 8.000.

“Pronto vamos a traer una pareja de lobos gargantilla”, adelante Heinonen y revela que en el programa de reintroducción de especies se llevan invertidos unos 15 millones de dólares. Mientras que destinarán 1 millón por año más de aquí a 2026, cuando planean tener poblaciones “fuente” los suficientemente numerosas como para que las especies se reproduzcan solas.

En CLT se entusiasman con la idea de que, como ocurrió en Sudáfrica, los estancieros que tienen campo en el entorno del Parque Iberá reconviertan su economía y se dediquen al turismo. Es que dentro de las 1.300.000 hectáreas de esteros, hay 600 mil hectáreas en poder de particulares, pero dentro de un área de reserva provincial, por lo que sólo pueden hacer actividades agropecuarias de bajo impacto ambiental.

“Una habitación de una posada permite facturar 15 mil dólares al año, que es lo mismo que se produce de carne bovina en 250 hectáreas”, afirma Heinonen y remarca que la ganadería da 1 empleo cada 1.000 hectáreas mientras los hospedajes dan mucho más trabajo. Por ejemplo, la Hostería Rincón del Socorro, de CLT, tiene 9 habitaciones y emplea 40 personas.

Los esteros tienen 1.300.000 hectáreas. Y unas 700 mil forman el Parque Iberá. Crédito: Douglas Tompkins (CLT).

En CLT tienen a mano un estudio del mes pasado con el que buscan sustentar la hipótesis de que la demanda turística vinculada a la naturaleza crece exponencialmente: la consultora Elypsis relevó que los parques nacionales recibieron 2,7 millones de visitantes residentes y 1 millón de extranjeros. Eso marca que en los últimos 20 años las visitas se multiplicaron por cinco, muy por arriba del crecimiento general del turismo.

Un buen ejemplo para explicar lo que está ocurriendo en los siete pueblos desde donde se puede acceder al Iberá es contar lo que pasa en Carlos Pellegrini, un pueblo de 1.000 habitantes ubicada a 350 kilómetros de la capital correntina y a dos horas en auto desde la ciudad de Mercedes.

“Pellegrini tenía 2.000 habitantes y en pocos años quedaron solo 500. Se sumaron tres factores: bajó el precio del arroz y quebraron las arroceras; reubicaron la ruta 14 que pasaba por la zona; y se prohibió la caza. La gente tuvo que irse. No había trabajo. Pero ahora están volviendo porque hay empleo y oportunidades ligadas al turismo”, reconstruye Diana Frete, vice intendenta de Pellegrini.

En 1997 se abrieron tres hospedajes, que fueron inversiones de familias porteñas. A partir del año 2000, pobladores locales empezaron a adaptar sus casas para alojar huéspedes. “Ahora tenemos una capacidad de 700 camas en 25 emprendimientos. Y somos mil habitantes”, cuenta Fretes.

En Pellegrini muchos de los cazadores ahora guían turistas que quieren observar aves y animales de la zona, organizan salidas a caballo y los llevan en bote por el Lago Iberá, desde donde es muy fácil ver yacarés, ciervos y carpinchos. “Trabajé como guardaparque hasta 1995 –cuenta Bruno Leiva, el cazador con el que arrancamos esta nota-. Pero ahora me dedico con mi hijo y mi nieto a pasear y guiar turistas. Les cuento las historias de cuando era cazador”.

Muchos habitantes de Pellegrini trabajan como guardaparques o guías turísticos. Crédito: CLT

Esa reconversión de Pellegrini se dio de manera controlada a partir de la elaboración de un nuevo código de edificación. Las construcciones tienen que ser de techos a dos o cuatro aguas (tradicionales de la zona), con frentes adornados con lajas y de solo una planta. Además, no se puede tener más de cinco habitaciones por hospedaje, de manera tal que sean más las familias que puedan vivir del turismo.

Hoy las cifras oficiales marcan que en Pellegrini, el 80% de la población de 15 a 64 años trabaja. Mientras que el 55,4% de esos ocupados está empleado en el sector privado, principalmente turístico. “Cuando llegamos a la zona, la pobreza alcanzaba al 85% de los habitantes. Hoy sigue siendo alta, porque está en el 36%, pero logramos mejorar muchísimo”, señala Heinonen, que también participa en la discusión pública para desarrollar los pueblos del entorno de Iberá.

Junto al turismo llegaron las inversiones públicas. El comité Iberá prevé cerrar el año con un desembolso de unos $ 400 millones en infraestructura para la zona. En Pellegrini hicieron unas diez obras: están trazando una pista de aterrizaje para vuelos charters, hicieron de ripio unas 50 cuadras de tierra; armaron una peatonal y un centro de artesanos; trazaron cloacas y una planta de tratamiento; hicieron llegar el tendido eléctrico; y acaban de instalar una puesto de gendarmería.

Leiva dice que desde que dejó de cazar y se dedicó a cuidar a los animales y llevar a turistas a que los puedan ver vive mejor. Afirma que la mayoría de los cazadores que ahora guían turistas viven mejor que antes. Y reconoce que tiene un sueño: ver un yaguareté. Porque cuando tenía 18 años y empezaba a cazar, en los Esteros del Iberá ya estaba casi extinto. “Sé que hay varios ejemplares en un corral de cría. Pero para mí, esto va a estar completo cuando el Iberá vuelva a tener yaguaretés”.

Actualidad | 16 de noviembre de 2018

Advierten que hay más comisarías bonaerenses clausuradas que de todos modos alojan detenidos

Seis hombres que estaban presos en una comisaría de Esteban Echeverría murieron como consecuencia de un incendio ocurrido ayer. Familiares y organismos de derechos humanos afirman que el fuego se inició en reclamo de mejores condiciones de alojamiento y la policía insiste en que fue tras un intento de fuga.

Más allá de las causas que originaron el fuego, hay un dato revelador: los calabozos estaban clausurados desde marzo y había una orden para trasladar a los detenidos porque el lugar incumplía condiciones de seguridad y habitabilidad. Ese contexto se da en gran parte de la provincia: 1.269 personas están encerradas en 109 comisarías con sus celdas inhabilitados, según datos de la Comisión Provincial por la Memoria.

La prohibición de alojar presos en la comisaría 3° de Esteban Echeverría regía desde marzo. El fallo es del Juzgado de Garantías N°2 de Lomas de Zamora, que además ordenó trasladar a los detenidos, que eran 27 y estaban encerrados en calabozos preparados para 10 personas.

Pero el Ministerio de Seguridad bonaerense, de quien dependen las comisarías, y el de Justicia, a cargo del servicio penitenciario provincial, no hicieron cumplir la orden. Independientemente de la investigación que se inició y las responsabilidades que se determinarán, alrededor de cien comisarías están en condiciones similares.

El informe presentado este año por la Comisión Provincia por la Memoria señala que en territorio bonaerense hay 109 comisarías inhabilitadas por orden judicial o administrativa que violan la ley y se usan para alojar a 1.269 personas.

Mientras que oficialmente, la provincia de Buenos Aires reconoció ayer que hay 3.910 detenidos en 137 comisarías con capacidad para 1011 personas. Es decir, con una sobrepoblación del 290%.

Finalmente, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) advirtió que al 31 de octubre pasado las personas encerradas en calabozos de comisarías bonaerenses eran 4.052, lo que representa un récord en los últimos diez años.

Una de las principales causas por las cuales las comisarías aumentaron la cantidad de presos en sus calabozos es que en los últimos años las detenciones aumentaron más que las plazas que sumó el Gobierno provincial en las cárceles bonaerenses, donde la sobrepoblación alcanza también porcentajes récord.

La última cifra, difundida hoy, marca que en las cárceles bonaerenses hay 41.746 presos, unos 12.500 más que la capacidad habilitada. Es decir, tiene una sobrepoblación del 43%.

Las seis personas muertas son Jeremías Rodríguez, de 19 años; Elías Soto, de 20 años; Jorge Ramírez de 30 años; Miguel Ángel Sánchez, de 31 años; Juan Lavarda, de 59 años; y Eduardo Ocampo, de 60.

De aquí al fin de su mandato, en diciembre de 2019, el Gobierno provincial tiene como plan ampliar la capacidad del servicio penitenciario en 2331 plazas o el 8% de la capacidad actual.

De ese proyección, 1.718 plazas ya están en obra:

Mientras que las obras para sumar otras 613 plazas comenzarán en 2019:

Actualidad | 14 de noviembre de 2018

Foto: Romero José / Télam

Presupuesto 2019: ¿qué obras públicas mantendrá Nación y en qué provincias las hará?

El Presupuesto 2019 obtuvo esta madrugada la aprobación del Senado. La propuesta enviada por el Gobierno establece recortes en partidas sensibles como Educación y Cultura; Salud; y Ciencia y Técnica. Incluso, la inversión en obras y gastos de capital también cae: un 16% o un 62%, si se toma en cuenta que la inflación oficial prevista para el próximo año es de 34,8%.

A pesar del recorte, la inversión en obras públicas que Nación prevé ejecutar en el país, sin mediación de las provincias, se mantiene con relación al presupuesto de este año. En ese escenario, hay provincias, como Tucumán, que triplican la inversión que recibirían. Y otras, como La Pampa, que perderían un 30%, sin descontar la inflación.

Los datos surgen del proyecto de presupuesto enviado por el Ejecutivo al Congreso. En ese material, el Gobierno señala que prevé invertir $ 74.900 millones o el 1,79% del presupuesto en obras públicas que ejecutará directamente la administración Nacional. Para 2018, la previsión fue de $ 50.323 o el 1,73% del presupuesto.

Fuente: Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP)

En total, la apuesta de Nación es hacer 912 obras en todo el país. Son 163 menos que las proyectadas para este año. Las siguientes son las principales obras que incluyó el equipo económico de Hacienda en el presupuesto: 

Fuente: Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP)

Qué áreas podrían perder fondos. Si el presupuesto fuera aprobado tal cual fue enviado al Congreso, varias de las funciones más sensibles sumarían nuevos ajustes, ya que su participación en el presupuesto total viene en descenso desde 2016, cuando asumió la nueva gestión.

En esa línea se encuentra la inversión en Educación y Cultura; Salud; Ciencia y Técnica; Vivienda y Urbanismo; Agricultura; Industria; y Ecología y Medio Ambiente. Todas estas áreas perderían participación en el presupuesto total: bajarían entre un 20% y un 67% en relación a lo que le adjudicaron en 2015.

En cambio, si bien la participación de los fondos destinados a Promoción y Asistencia Social bajaría respecto a este año, se mantendría un 2,5% arriba respecto a lo destinado en 2015.

En contrapartida, la proporción de fondos destinada a pagar deuda pública crecería un 133% también en relación a 2015.

Sociedad | 13 de noviembre de 2018

Ilustración por Pablo Domrose

7000 artesanos del país necesitan vender sus tejidos y ya hay una manera de contactarlos directamente

Berta Ponce tiene el telar a la sombra de un algarrobo porque en Santiago del Estero siempre hace calor. Aprendió a tejer viendo a su mamá y su mamá aprendió de su abuela. Lleva 50 de sus 64 años hilando lana de oveja y tejiendo.

Su especialidad son los ponchos e imagina “un milagro”: fantasea con que ahora que su celular está en un registro online de artesanos textiles, un grupo de folklore la llama y le encarga seis ponchos. Tendrá trabajo para un año y compensará lo “justo” que vive con la jubilación mínima. Se sentará a tejer “como lo hacía mamá, en el lugar más fresquito, debajo del algarrobo”.

Berta vive en el campo, en Villa Atamisqui, a 120 kilómetros de la capital santiagueña. Es una de los 6.900 artesanos y artesanas -95% son mujeres- que fueron identificados e incluidos en un registro de hilanderos y tejedores del país que sirvió para armar una plataforma desde la que cualquier persona puede contactarlos.

Los objetivos son varios: darle visibilidad a su trabajo, apuntalar sus economías familiares y fomentar el trabajo en red. En la medida que se logren esas pautas, se podrán sostener cadenas productivas regionales y será más sencillo preservar oficios tradicionales de gran patrimonio cultural.

Berta Ponce teje en Santiago del Estero. Usa un telar “plantado” o sujeto con palos fijos a la tierra. Foto: ReNATRA

“Intentamos darle voz a artesanos que trabajan de manera silenciosa y que por lo general están ocultos debajo de los intermediarios”, asegura Sofía Marré, del Centro Textil del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que trabajó en el armado del registro junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Secretaría de Cultura de la Nación.

Marré explica que el Registro Nacional de Artesanos Textiles de la República Argentina (ReNATRA) no tiene antecedentes en el país y crea un canal directo con el consumidor. “El artesano va a tener que aprender a administrar y negociar con quien los llame, pero achica el camino y le abre puertas para darse a conocer en el mercado, que pueden ser empresas, diseñadores o particulares”.

Fuente: ReNATRA

Contactá a un artesano

El primer aporte del registro es saber dónde están los artesanos y quiénes son: cómo se llaman, en qué parajes viven, cómo se los puede contactar y qué tipo de tejido o hilado hacen.

“Yo hago el hilado del vellón de oveja en un rueca, que es una máquina de pie. Y después sé tejer en telar de cintura y a dos agujas”, cuenta Lucrecia Cruz, que nació en Salta y ahora, a os 57 años, vive en Huacalera, muy cerca de Tilcara, en Jujuy.

Lucrecia es aimará, aprendió el oficio de su mamá y teje en grupo junto a otras 10 personas. “Hacemos guantes, mantas, pie de camas y alfombras. Le vendemos a gente que después lo vende en Buenos Aires. También vamos a ferias. Pero el oficio se está perdiendo. Lo que necesitamos son más pedidos. Nosotras podemos hacer hasta 20 piezas más por mes”, asegura y cuenta que ya tienen un perfil en Facebook.

Lucrecia Cruz compra el vellón de oveja y hace el hilado con la rueca. Teje mantas, alfombras y pie de camas en Huacalera, Jujuy. Foto: Familia Cruz

El relevamiento se empezó a trabajar en 2013 y no es definitivo, ya que se amplía a medida que se logra ubicar o se suman espontáneamente más artesanos. Hay criollos, como Berta; comunidades de pueblos originarios, como Wichí o Qom; colonias de inmigrantes europeos, como en el Litoral; y también artesanos urbanos.

“Dentro del rubro artesanos, el textil es el más numeroso del país. Son mucho más que los orfebres o los que trabajan la madera o el cuero”, asegura Roxana Amarilla, directora del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales de la Argentina (MATRA), que depende de la Secretaría de Cultura.

Roxana reconoce que no saben exactamente cuántos artesanos textiles hay en el país ni cuánto aportan al PBI. “Esa información es una deuda pendiente”, dice y resalta que el registro es un primer paso. Afirma que ayudar a sostener el trabajo que hacen estos 6.900 artesanos es ayudar a sostener una “manifestación viva de la cultura”.

El registro logró reunir artesanos de todas las provincias. Formosa (1.371 artesanos) Neuquén (792), Salta (511), Buenos Aires (489), Río Negro (432) y Chubut (386) son las que más artesanos relevados tiene.

Sobre el tipo de fibras, la mayoría trabaja con lana de oveja y camélidos, como llamas, guanacos y vicuñas. Aunque también hay algunos, como las artesanas wichí, que usan vegetales, como el chaguar, que es una planta fibrosa con las que tejen las carteras conocidas como yica.

Arte y Esperanza es una ONG que desde 1986 compra y vende artesanías hechas por comunidades de pueblos originarios en dos locales, uno en San Isidro (provincia de Buenos Aires) y otro en el barrio porteño de San Telmo. Trabaja con 500 artesanos de pueblos Qom, Wichí, Pilagá, Kolla, Mapuche, Guaraní, Diaguita y Chané. Y tienen un catálogo online:

Mirá el catálogo de productos

“Lo que hacemos es comprarles sus productos a un precio justo y así acompañar el desarrollo y reconocimiento cultural. De hecho, pagamos los productos por adelantado. Por eso creemos que visibilizar su trabajo con este registro es importante”, considera Sebastián Homps, vocero de la ONG, que en lo que va del año invirtió $1.200.000 en la compra de artesanías, un 15% textiles.

La ONG Arte y Esperanza le compra a un precio justo las producciones de 500 artesanos de comunidades de pueblos originarios. Foto: Arte y Esperanza

La importancia productiva de la actividad artesanal textil se basa en que son muchos los actores que participan. En la obtención de la materia prima intervienen criadores de animales, esquiladores y transportistas. También hay personas que trabajan en el armado de las herramientas, como el telar y sus partes. Y dentro de ese proceso, algunos aportan maderas.

En el hilado y en el teñido se suman nuevos roles, incluso niños y niñas que hilan an­tes de saber tejer. En los distintos momentos de la ejecución del tejido, suele haber mujeres u hombres que tienden la urdimbre y combinan los colores en el momento del armado de la urdimbre. Luego hay quie­nes simplemente pasan la trama para armar el tejido.

“Esa trama social sustenta la actividad textil y, a su vez, es la actividad textil la que, en gran par­te, genera profundas relaciones sociales que suelen extenderse no solo a lo largo de una familia sino a lo largo del pueblo y de una región”, analiza la investigadora del Conicet, Cecilia Pérez de Micou en el libro “Reflexiones sobre las artesanías argentinas”.

Por eso el producto textil es reconocible como originario de un lugar aunque aparezca en otro muy alejado. Estos textiles son un sello de origen, una marca de identidad que está relacionada con la aceptación tácita de todos y cada uno de los que intervienen, sigue Pérez de Micou.

Tapiz del monte de la artesana Negucha Mendoza, en Catamarca. Foto: ReNATRA.

En general, la mayoría de los artesanos hacen, en paralelo, alguna actividad. Tienen cultivos o crían animales. O tienen un empleo público de medio tiempo. Pero también hay excepciones en las que la producción de artesanía textil es el principal sostén de la economía familiar: pasa en pueblos como Londres (Catamarca), Iruya (Salta), Victorica (La Pampa) o Valcheta (Río Negro), por citar algunos.

Para Mario Vucetich, un porteño de 67 años, las artesanías textiles fueron (y son) su sustento de vida desde los 19 años. Mario es autodidacta y tiene su taller en La Paternal. “Mal no me fue. Tengo mi casa, mi auto y crié a mi hijo. Yo lo que hago son artesanías urbanas, pero con la misma técnica del telar europeo que introdujeron los españoles en el 1700”, cuenta.

Cuando alguien le pregunta cuánto tarda en hacer una manta de unos 2 metros cuadrados, tiene una respuesta armada que ayuda a explicar por qué es necesario visibilizar su trabajo, que sea rentable y que encuentre herederos de ese saber: “Me preguntás eso y te digo que tardo 40 años. Ese es el tiempo que me llevó aprender a preparar la urdimbre, enhebrar 2 mil hilos y tejer en un telar del 1700”.

Sociedad | 13 de noviembre de 2018

Unicef advirtió que el encierro de adolescentes castiga a los pobres y es ineficaz como sanción

El organismo de la Naciones Unidos relevó las condiciones en las que viven los adolescentes encarcelados en centros de detención del país y llegó a la conclusión de que se trata de una “medida sancionatoria ineficaz para cumplir con los fines educativos y de reinserción social”.

El estudio expone que durante el encierro suelen ser maltratados y viven en condiciones ilegales. Además advierte que es un método de sanción “selectivo” porque la mayoría de los adolescentes recluidos vienen de hogares pobres, vivieron en la calle o no iban a la escuela.

Cómo llegaron a esas conclusiones. Unicef encuestó a 508 adolescentes, lo que representa el 40% de los 1305 detenidos del país que atraviesan algún conflicto con la ley penal.

Las encuestas se hicieron buscando que sean representativas del universo total, de forma tal que se pudiese establecer un diagnóstico. El trabajo ya está online y puede ser consultado.

Crédito: ©UNICEFArgentina / Pepe Mateos

Cuál es la trayectoria de los adolescentes. El informe es concluyente respecto a que las detenciones recaen sobre quienes durante su infancia y adolescencia fueron vulnerados en sus derechos elementales.

  • El 94,3% son varones, y 7 de cada 10 tiene 16 o 17 años.
  • La mitad no iba a la escuela cuando los encerraron. Y el 77% había repetido.
  • 1 de cada 3 chicos encerrados llegó a vivir en la calle.
  • Un 14% pasó por un hogar porque sufrió violencia y maltrato en su casa.
  • El 61% empezó a trabajar cuando tenía menos de 16 años, la mayoría en albañilería.
  • La mitad de los chicos consumió cocaína y psicotrópicos (pastillas). Y 23%, pasta base.
  • 1 de cada 4 adolescente tiene al menos un hijo a cargo.
  • Solo el 40% dijo haber recibido alguna ayuda del Estado en la casa donde se crió.

“El sistema de justicia juvenil es claramente selectivo”, advirtió Hernán Monath, especialista en Protección de Derechos y Acceso a la Justicia de Unicef. “El estudio muestra que los adolescentes que ingresan a los centros son los que tienen mayor vulnerabilidad y menores recursos para enfrentar tanto los riesgos sociales como el proceso penal, y eso determina que se los encierre”, agregó.

Monath fue categórico respecto del rol del Estado antes y durante el encierro: “Hay una ausencia marcada del Estado para garantizarles tempranamente derechos básicos, pero una intervención férrea a través del sistema penal y las medidas de encierro cuando se les imputa haber infringido la ley”, explicó.

Qué ocurre durante el encierro. Como la mayoría de los adolescentes no pudo acceder a derechos fundamentales (como casa, afecto y educación), Unicef resaltó que es necesario que los centros restituyan esos derechos. Sin embargo, en gran medida ocurre lo contrario:

  • El 30% fue maltratado durante el encierro, principalmente física y verbalmente. Mayormente señalan al personal de seguridad. Y el 89% afirma que no pudo hacer ninguna denuncia.
  • Entre quienes sufrieron maltrato, el 3,2% aseguró que le suspendieron las comidas.  
  • El 27% no va a la escuela durante el encierro.
  • El 54% nunca habló con el juez que lleva su causa y el 71% no sabe cuánto permanecerá recluido
  • Casi la mitad de los detenidos dijo que la comida era insuficiente.
  • El 48,3% de los detenidos es reiterante.

Por qué es importante el estudio. Para tener un diagnóstico respecto de cuál es el trayecto de los adolescentes detenidos y en qué condiciones están. Además, permite discutir políticas públicas con información.

“En el debate público sobre la reforma pendiente del sistema de justicia juvenil argentino, se suelen escuchar argumentos que señalan la necesidad de aumentar las sanciones penales, incluyendo las medidas privativas de libertad, como estrategia adecuada para mejorar su efectividad. Sin embargo, estos argumentos no presentan en ningún caso evidencias que permitan establecer la relación entre el aumento de las penas y el logro de los objetivos de inserción social y posterior desistimiento por parte de las y los adolescentes que cumplen sanciones privativas de la libertad”, argumentó Ana de Mendoza, representante de Unicef en la Argentina.

Qué propone Unicef.

  • Se deben aplicar políticas públicas para garantizar la igualdad de oportunidades y evitar que derechos fundamentales no estén asegurados en los niños y adolescentes.
  • Promover un sistema de justicia juvenil especializado, centrado en la prevención del delito y en las causas que podrían originarlo.
  • Impulsar medidas alternativas, como mediaciones, reparación de daño, probation, entre otras herramientas.
  • Crear y fortalecer mecanismos de supervisión y monitoreo de los centros de encierro.
  • Reforzar los programas que acompañen el egreso y permitan el trabajo articulado con las familias.
  • Destinar recursos públicos suficientes al trabajo con adolescentes.
Actualidad | 8 de noviembre de 2018

Recortan el número de jardines de infantes que se construirán en 2019

El ajuste que impulsa el Gobierno para el presupuesto 2019 hará que el plan para construir jardines pierda financiamiento y los objetivos que Cambiemos se había planteado para ampliar la cobertura del nivel inicial se diluyan.

Del plan original de hacer 3.000 jardines durante los cuatro años de gestión, el Ministerio de Educación de la Nación reconoció que al término de su mandato habrá podido sumar 877 jardines.

En concreto, el Gobierno apuesta a construir durante 2019 exactamente 768 aulas y aumentar la capacidad de los jardines. Para este año, en cambio, había pautado sumar 3.043 aulas. Estos últimos datos fueron transparentados por el Ministerio de Hacienda en el proyecto de presupuesto que el Senado convertiría en ley el miércoles de la semana que viene.

El ajuste es empujado por una quita de fondos en el programa de “Fortalecimiento Edilicio de Jardines de Infantes”: mientras que para este año fueron asignados $ 6.063 millones, la inversión para 2019 cae a $ 2.528 millones. Es decir, sufre un reducción nominal del 41% y una caída real del 69%, contemplando la inflación del 34,8% que estima el Gobierno en el presupuesto.

“Preocupa la reducción del gasto en estos programas y la ausencia de razones explícitas que la justifiquen, sobre todo en un contexto de profundización de la desigualdad y de las brechas en el acceso al derecho a la educación”, advirtió Julieta Izcurdia, abogada del área de derechos económicos, sociales y culturales de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), que analizó el gasto público en infraestructura y equipamiento escolar.

Fuente: www.presupuestoabierto.gob.ar y proyecto de presupuesto 2019.

Otro aspecto preocupante es que de acuerdo a los datos actualizados al 5 de noviembre, de la partida para construir jardines este año sólo se usó un 29%, por lo que en lo que va del año hay una subejecución del programa. 

Cómo se ajustó la promesa de los 3.000 jardines

Durante la campaña presidencial y en los primeros meses de gobierno, Mauricio Macri prometió construir 3.000 jardines para alcanzar una “cobertura universal de las salas de tres, cuatro y cinco años de edad”.

Esa propuesta luego se ajustó a crear 10.000 salas, sin contemplar si eran nuevos jardines o ampliaciones de edificios. Pero ahora y según detallaron por escrito fuentes del Ministerio de Educación, el objetivo “alcanzable” es llegar a fines de 2019 con 2.087 salas construidas, lo que equivaldría a “877 jardines promedio”.

De alcanzar ese número, representaría un aumento del 4% de la oferta, ya que en 2016 había 20.428 jardines, según datos de la Dirección de Información y Estadística Educativa.

El principal argumento por el que los objetivos fueron recortados es que hubo incumplimientos de las empresas contratistas que llevaron a rescindir contratos en varios puntos del país, como en La Pampa, por ejemplo.

Por esa razón muchas obras fueron descentralizadas y ahora las llevan adelante las provincias, pero con financiamiento nacional. En el informe escrito, el Ministerio de Educación resalta incluso que “no es bueno que el Ministerio de Educación se dedique a construir (jardines) y distraiga su función esencial”.

El nuevo objetivo, pese a ser menos ambicioso, también aparece difícil de cumplir. De acuerdo a los informes oficiales de ejecución presupuestaria, en 2017 se construyeron 25 jardines. Mientras que en los primero seis meses 2018 se hicieron 121 salas, 47 estaban en obras y 105 habían sido contratadas.

Más allá de ese diagnóstico, el Observatorio Argentinos por la Educación analizó el crecimiento de la oferta de jardines entre 2011 y 2016, y expuso que en esos seis años se crearon 959 jardines, entre públicos y privados. Sin especificar cuántos de ellos son estatales.

La falta de jardines afecta más a las familias pobres

En los últimos cinco años, la matrícula que más creció es la del nivel inicial, principalmente porque en los niveles primario y secundario están mucho más universalizados y en consecuencia hay menos margen para que crezcan: 99% y 88% de los chicos, respectivamente, van a la escuela. En cambio, para el inicial (de 3 a 5 años) esa tasa es hoy del 74%.

Fuente: Observatorio Argentinos por la Educación.

Pero más allá de que la cobertura creció casi 7 puntos porcentuales, el Observatorio Argentinos por la Educación señala que los niños y niñas que van a jardines privados son proporcionalmente muchos más que en lo que ocurre en la primaria y la secundario de todo el país, donde tres de cada 10 chicos van a colegios privados.

Eso ocurre principalmente por la falta de jardines públicos. Algunos ejemplos: en la sala de bebés de 45 días a un año, sala de 2 y sala de 3, el 50,2% de los niños matriculados va a jardines privados. En sala de 4 es del 30,1% y en la de 5 es del 28,1%, trayectos que por ley son obligatorios y por eso el Estado ofrece más opciones.

“Lo que dicen estas cifras es que al faltar vacantes en salas de 45 días a tres años, las familias deben recurrir al sector privado”, le explicó a RED/ACCIÓN Rut Kuitca, vicepresidenta de la Organización Mundial para le Educación Preescolar, y remarcó que en las familias pobres no pueden pagar una cuota y desisten de mandarlo a un jardín, lo que “abre una desigualdad de oportunidades a edad temprana”.

Sociedad | 8 de noviembre de 2018

Los bancos de alimentos tendrán una app que ayudará a sumar donaciones

Qué pasó. Más de 50 representantes de bancos de alimentos del país se reunieron en Tucumán para potenciar el trabajo en red y analizar las oportunidades de rescate de alimentos que se abren a partir de la reciente aprobación de la ley Donal, que incentiva las donaciones de alimentos.

En este sentido, se presentó un plan para incorporar una aplicación que permita conectar fácil y rápidamente a quienes tienen alimentos para donar con los bancos de alimentos. El trabajo lo hará la Red Argentina de Bancos de Alimentos (REDBdA) y Nilus, una organización sin fines de lucro que aplica tecnología y modelos de economía colaborativa para reducir las pérdidas y los desperdicios de alimentos.

Nilus ya creó una plataforma de crowdsourcing –como se conoce a la colaboración masiva en Internet para resolver un problema– que funciona a través de geolocalización. En ella, las empresas o supermercados avisan que están por desechar alimentos y Nilus le ofrece estos alimentos a los comedores de su red.

Por qué es importante. Los referentes reunidos en Tucumán trabajaron sobre las nuevas oportunidades de rescate de alimentos que se abren a partir de la aprobación de la ley.

Según estimaciones de la red, la nueva normativa permitiría pasar de rescatar 9 millones de toneladas de alimentos a 30 millones de toneladas; aumentar de 2.100 a 5.000 el número de organizaciones comunitarias que reciban las donaciones; y extender las personas beneficiarias de 300.000 a 800.000.

Unos 50 representantes de bancos de alimentos se juntaron en Tucumán. Crédito: REDBdA

El Encuentro Nacional de Bancos de Alimentos se hizo el 30 y 31 de octubre, fue organizado por la red y  tuvo como anfitrión al Banco de Alimentos de Tucumán.

“La red tiene como misión potenciar el trabajo conjunto de los bancos de alimentos para reducir el hambre, la malnutrición y el desperdicio de alimentos en nuestro país. El enorme volumen de alimentos que se pierden y desperdician en la Argentina cada año mientras 1 de cada 5 niños no accede a los alimentos que necesita, nos desafía a multiplicar el impacto”, aseguró Natascha Hinsch, directora ejecutiva de la REDBdA.

Quiénes conforman la red. Agrupa a 15 bancos de alimentos, 3 en formación, 2 iniciativas y 2 organizaciones adherentes, por lo que tiene presencia en 11 provincias. Fue creada en 2003 como una iniciativa para potenciar el trabajo conjunto, acompañar su desarrollo, fomentar la creación de nuevos bancos y favorecer alianzas estratégicas que contribuyan a la construcción de una Argentina bien nutrida y sin hambre. Además es miembro certificado de The Global Foodbanking Network.

Cómo colaborar. Hay diferentes maneras de sumarse a la misión de la red. Donando dinero, ya que por cada $13 distribuimos 8 platos de comida a quienes pasan hambre. Pero también se puede ayudar como voluntario, acercando donaciones o ofreciéndose como transportista. 

Querés colaborar. Encontrá el banco más cercano a tu casa en el sitio de la red:

Quiero colaborar

Sustentabilidad | 6 de noviembre de 2018

Foto: Administración de Parques Nacionales

Qué regiones del país necesitan con más urgencia ser protegidas con parques nacionales

El país sumó en 2018 tres parques nacionales y el Congreso se prepara para aprobar la creación de otros cuatro, lo que puede hacer que la última década sea una de las más prolíficas en cuanto a conformación de áreas protegidas nacionales.

Sin embargo, la Argentina necesita preservar 10,8 millones de hectáreas más para lograr que el 17% de la superficie terrestre nacional tenga algún resguardo antes de 2020, tal como se comprometió el país en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el acuerdo de mayor consenso internacional.

Ese incremento de áreas protegidas debe darse esencialmente en regiones que están poco protegidas y en muchos casos muy degradadas: Gran Chaco, Espinal, Pampa, Delta y Altos Andes.

Hoy el país tiene 46 parques o reservas naturales nacionales. Mantienen intangibles 4,6 millones, dos veces la superficie de la provincia de Tucumán. Pero ese espacio no es representativo de todas las ecoregiones.

Mientras en el sur el 32% de los Bosques Patagónicos están preservados, el resto de las regiones no llega al 6%. Y hay áreas como los pastizales pampeanos que solo tienen el 0,01% de sus suelos protegidos, tal como lo expone el siguiente gráfico:

Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Si a las áreas protegidas nacionales se le suman las reservas provinciales y municipales, el país alcanza las 36,6 millones de hectáreas protegidas en 483 áreas. Eso representa el 13% del territorio, lo que ubica al país por debajo del promedio mundial del 15%, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Por eso la Argentina necesita incorporar 10,8 millones de hectáreas más para alcanzar la meta internacional del 17%.

Al ordenar las zonas protegidas por provincia queda expuesta la baja preservación de tierras en Córdoba (0,72%), La Pampa (0,76%), Santiago del Estero (1,50%), Buenos Aires (5,10%) y San Luis (5,55%).

Esas referencias coinciden justamente con la poca protección que existe en las regiones mencionadas al principio de esta nota.

Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Un sistema originado desde el sur

“El sistema de parques nacionales ofrece una gran preservación de Bosques Patagónicos porque cuando nace la figura había grandes superficies fiscales en esa zona y porque en aquel momento la conservación estaba más asociada al paisajismo”, explica Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Los primeros seis parques fueron creados entre 1934 y 1937. Más allá de Iguazú, los otros cinco resguardaron bosques de la Patagonia. Esos parques -Nahuel Huapi, Los Glaciares, Perito Moreno, Los Alerces y Lanín- conservan 2,2 millones de hectáreas, la mitad del área que cubren todos los parques del país.

El 32% de los Bosques Patagónicos está protegido por parques. Foto: Administración de Parques Nacionales.

Entre la década del ‘40 y de los ‘80, no hay una gran expansión de los áreas protegidas. Pero en los ‘90 se produce un importante crecimiento del sistema, con la creación de 11 parques y el objetivo puesto en asegurar la biodiversidad y proteger especies amenazadas.

“Existe en la década del ‘90 una decisión de ampliar el sistema de la mano de especialistas que venían de la conservación y se sumaron a la gestión pública, como Juan Carlos Chébez. Y también porque hay mayor participación de las provincias, que son las que deben ceder la jurisdicción ambiental a Parques Nacionales para que se pueda crear un área protegida”, explica Sofía Heinonen, presidenta de la Fundación Flora y Fauna.

Un tironeo político y económico

La dificultad de conformar parques nacionales en las zonas subrepresentadas son varias. La primera tensión es económica.

“Donde el suelo es productivo es más complejo porque hay más intereses. Me refiero a zona donde predomina la agricultura y la ganadería, como el espinal o la pampa; o la minería en los Altos Andes, en San Juan”, apunta Giardini.

Heinonen remarca que para preservar áreas de Espinal o Pampa habría que hacer más bien un trabajo de restauración, ya que en gran medida es una región que se perdió. “La selva de Montiel, en Entre Ríos, o la depresión del río Salado, en Buenos Aires, podrían ser zonas donde el monte tiene cierta conservación y sería importante impulsar áreas protegidas”, considera Heinonen.

La ecoregión del Gran Chaco es una de las menos resguardadas por parques. Foto: Administración de Parques Nacionales.

El Gran Chaco representa una quinta parte del suelo argentino, pero los parques nacionales preservan el 0,56% de la subregión del Chaco Húmedo y el 0,93% del Chaco Seco.

Desde hace 20 años esa ecoregión sufre una gran deforestación por el avance de los cultivos de soja y la ganadería intensiva. Y de hecho fue el área más deforestada el año pasado.

“En esta región hay que crear áreas protegidas extensas, que agrupen zonas de valor paisajístico, ríos, puntos de avistaje de fauna y buenos accesos. De esa manera, el parque podrá generar una productividad asociada al turismo, algo que pueden aprovechar las comunidades de los alrededores, muchas de ellas muy pobres”, explica Heinonen y marca un segundo desafío, más político: que las provincias asuman un rol protagónico para impulsar nuevas áreas protegidas en la zona.

De las 5,6 millones de hectáreas que ocupan el Delta y las Islas del Paraná, apenas 11 mil están protegida por parques o reservas nacionales. “En esa zona hay mucho desarrollo urbano por lo que sería importante ampliar el área de conservación. Y también asegurar las nuevas formaciones, ya que el Delta está en continuo crecimiento”, señala Heinonen.

Los Altos Andes es una de las regiones que necesita ampliar su sistema de resguardo. Foto: Administración de Parques Nacionales.

Cuatro futuros parques nacionales

En lo que va de 2018 se crearon tres parques nacionales: Aconquija, en Tucumán; Traslasierra, en Córdoba; y Ciervo de los Pantanos, en el partido bonaerense de Campana.

Además hay cuatro proyectos de ley para conformar nuevas áreas: Iberá, en Corrientes; Mar Chiquita, en Córdoba; y Yaganes y Burdwood II, dos parques nacionales marinos.

Aconquija, Iberá y Mar Chiquita son áreas que se consolidaron o están a punto de hacerlo gracias a la compra y donación de tierra por parte de filántropos, un patrón que marca el modelo de expansión de esta década: los nuevos parques nacionales se consolidan principalmente por la donación de tierras por parte de fundaciones como las creadas por el estadounidense Douglas Tompkins –fallecido- o el suizo Hansjörg Wyss.

“Los proyectos sobre la superficie terrestre nos permitirían incrementar en un 25%, aproximadamente, el área continental protegida por parques nacionales. Mientras que con las dos áreas marinas llegaríamos al 10% de todo el Mar Argentino”, aseguró Emiliano Ezcurra, vicepresidente de la Administración de Parques Nacionales.

El rol de las áreas protegidas

Son una estrategia fundamental para la conservación a largo plazo de la diversidad biológica y cultural. También ayudan a proteger cuencas hidrográficas y suelos; colaboran con la regulación del clima; y proveen recursos y materias primas, alimentos y medicinas.

Además contribuyen al control biológico de plagas y enfermedades; y brindan el marco ideal “in situ” para la investigación científica, la educación y la capacitación ambiental.

También permiten el desarrollo de actividades turísticas y recreativas sustentables que habilitan el desarrollo social y económico local y regional.

Educación | 1 de noviembre de 2018

Unas 600 escuelas del país y del mundo hicieron acciones solidarias y lo festejaron jugando al fútbol

Plantaron árboles, limpiaron la escuela, arreglaron aulas, armaron una biblioteca o mejoraron caminos de acceso. Lo hicieron un mismo día, el 26 de octubre pasado, y en todos los casos lo festejaron jugando al fútbol. La movida la organiza desde hace 10 años la Red Comunidades Rurales y este año sumó la adhesión de Naciones Unidas.

El viernes pasado no fue un día como cualquier otro en muchísimas escuelas rurales del país y del mundo. Ese día, y por una iniciativa argentina, la comunidad educativa de 600 escuelas de 50 países llevaron adelante acciones solidarias de todo tipo.

Hay quienes decidieron plantar árboles, limpiar la escuela, desmalezar el entorno, reciclar basura, arreglar aulas o armar una biblioteca. Otros acordaron equipar una sala de computación, crear una plaza con juegos, mejorar los caminos para que pueda llegar una ambulancia, pintar un mural o simplemente hacer una peña.

Pero hay dos aspectos que atravesaron a todos los docentes, alumnos y familiares: lo hicieron un mismo día, el viernes 26 de octubre, y en todos los casos se festejó de una misma forma: jugando al fútbol.

La movida lleva el nombre de Encuentro Global de Fútbol Comunitario Rural, es organizado desde hace 10 años por la Red Comunidades Rurales, una ONG argentina, y este año tuvo un espaldarazo institucional internacional: recibió la adhesión oficial del Programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo (PNUD).

En Río Blanquito, Salta, plantaron árboles nativos. Crédto: Almudena Van der Ghote.
En Río Blanquito, Salta, plantaron árboles nativos. Crédto: Almudena Van der Ghote.

“El principal objetivo es compartir el sentido comunitario mediante el ejemplo y con los recursos disponibles, fortaleciendo de ese modo los lazos entre alumnos, docentes, familiares y miembros de la comunidad. Se trabaja uniendo voluntades por una meta común que es planificada y organizada en cada lugar, sin importar lo lejos o aislado que se encuentre”, cuenta Patricio Sutton, director Ejecutivo de la Red Comunidades Rurales, cuya misión es articular esfuerzos y movilizar recursos para acompañar el desarrollo de los pobladores rurales.

El encuentro sirve para que niñas, niños y jóvenes en edad escolar puedan vivenciar cómo sus familiares, maestros, profesores y otros miembros de su comunidad se unen con un objetivo en común: hacer algo que beneficie a su escuela o comunidad.

De arreglar un pizarrón a dar charlas productivas

En la escuela N°149 de Fortuna, San Luis, el encuentro generó varias iniciativas. “La comunidad está colaborando para reparar los pizarrones, arreglando el jardín y colocando juegos en el patio. También se construyó la cancha de pelota al cesto y se marcó una canchita de fútbol. Y se comenzó a marcar una de vóley playero”, enumera Mónica Maricel Fernández, directora de la escuela.

En Fortuna, San Luis, hicieron mejoras el parque. Crédito: Mónica Maricel Fernandez.
En Fortuna, San Luis, hicieron mejoras el parque. Crédito: Mónica Maricel Fernandez.

“También contamos con el apoyo de la Municipalidad de nuestro pueblo, que nos envió la máquina para emparejar el terreno. Y médicos veterinarios y un ingeniero agrónomo se acercaron para dictar un curso de triquinosis porque en nuestra zona se caza el jabalí y para muchos ese es su sustento”, agrega Fernández.

En Río Negro, también hubo actividades. La directora Sandra Hernández, de la escuela N°143 de Valle Azul, contó que para el encuentro hicieron una rampa de acceso para personas con movilidad reducida y carteles viales. Y que también pintaron parte de la escuela.

La actividad en Formosa fue interprovincial. Hubo un partido de fútbol entre chicas de las escuelas de Mayor Villafañe (Formosa) y José de San Martín (Chaco). Carlos Mareco, director de la escuela formoseña, explica que se reunieron en un encuentro para erradicar la violencia de género y promover el empoderamiento de las.mujeres. Además armaron un ropero comunitario para familias vulnerables de ambas comunidades.

Entre las escuelas de otras partes del mundo que se sumaron al encuentro, muchas compartieron sus experiencias a través de las redes sociales de la Red Comunidades Rurales.

Hubo movidas en colegios de Chile, Perú, Italia, Turquía y Serbia, por enumerar algunos. En Kampala, Uganda, la comunidad de un orfanato se juntó para limpiar el predio del orfanato y la escuela.

En Tailandia, Malasia y Bhután, el impulsor del encuentro en esos países, Kalaimani Supramaniam, detalló que juntaron útiles y libros para bibliotecas escolares.

En Tailandia, los docentes consiguieron 10 bicicletas para sus alumnos. Crédito: Kalaimani Supramaniam.
En Tailandia, los docentes consiguieron 10 bicicletas para sus alumnos. Crédito: Kalaimani Supramaniam.

Un deporte que transciende culturas y clases sociales

La iniciativa nació en 2008. La idea fue impulsada por la Red Comunidades Rurales luego de una charla con docentes y directivos durante una visita en octubre de 2008 a una escuela rural en el medio de la selva salteña.

Hablaban de la necesidad de algo que movilizara a la comunidad y la respuesta estaba frente a sus ojos: mientras conversaban sobre los desafíos que representa construir una comunidad educativa y lograr el involucramiento y participación de las familias, los chicos y chicas de distintas edades jugaban al fútbol durante el recreo.

La propuesta entonces fue organizar un encuentro local de fútbol para celebrar esas acciones comunitarias. Cada uno desde su lugar sin importar cuán lejos o aislada se encuentre la escuela y comunidad. La fecha: el último viernes de octubre.

Aprovechando, los referentes que la red conocía en otros países y de argentinos que vivían en el exterior, la primera edición reunió a 50 escuelas de Argentina, Uruguay, Malasia y Sri Lanka.

La 10° edición, en tanto, llegó a los 50 países de todos los continentes. “El fútbol es un gran espacio de encuentro porque trasciende clases sociales, lenguas y cultura”, considera Sutton.

Si trabajás en una comunidad rural y querés sumarla al encuentro, podés anotarte como impulsor en la Red Comunidades Rurales:

Inscribite

Respaldo internacional y nuevos planes para 2019

La edición del viernes pasado obtuvo un respaldo internacional que hace pensar en una edición 2019 todavía más transcendente. El Programa de las Nacionales Unidad para el Desarrollo (PNUD) sumó su adhesión al Encuentro Global de Fútbol Comunitario Rural.

El objetivo es unir esfuerzos con la Red Comunidades Rurales para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como el hambre cero, el trabajo decente y la igualdad de género, entre otros, en cientos de escuelas y comunidades rurales de Argentina y muchos otros países.

Morimoto, directora de PNUD en Argentina, adhirió al encuentro. Crédito: PNUD Argentina.
Morimoto, directora de PNUD en Argentina, adhirió al encuentro. Crédito: PNUD Argentina.

“Cada uno de nosotros, en el lugar donde vivamos, está en capacidad de hacer algo para lograr los 17 Objetivos. Las comunidades que se organizan, crean espacios y lazos comunes, y pueden traducir en acciones concretas el mensaje del cuidado de las personas que las integran, de su ambiente y de sus recursos, son los cimientos de esta visión. Esperamos contribuir con la Red Comunidades Rurales para que esta visión sea una realidad”, resumió Silvia Morimoto, directora de PNUD en Argentina.

Fotos: Red Comunidades Rurales. Foto de portada: Vilma González.

Sustentabilidad | 30 de octubre de 2018

Foto: Greenpeace

Las multinacionales prometen reducir el plástico que producen y usan como embalaje

Empresas como Coca Cola, PepsiCo, Danone y Unilever firmaron ayer un compromiso para eliminar los envases plásticos innecesarios y sustituir los modelos descartables. Buscan que en 2025 todo el embalaje de plástico se pueda reutilizar y reciclar de forma fácil.

Qué pasó. Más de 250 organizaciones, entre las que se encuentran algunos de los mayores productores de envases plásticos, firmaron ayer en Bali, Indonesia, un acuerdo global que busca “erradicar” la generación de residuos y la contaminación por plásticos.

El “Acuerdo Global de la Nueva Economía del Plástico” está liderado por la ONG británica Fundación Ellen MacArthur en colaboración con la ONU Medio Ambiente y fue presentado durante la 5° conferencia internacional Nuestro Océano (Our Ocean).

Qué objetivos asumieron. Según detalla la ONU, son tres:

  • Eliminar los envases plásticos problemáticos o innecesarios y sustituir los modelos de empaques desechables con otros reutilizables.
  • Innovar para garantizar que 100% del embalaje de plástico se pueda reutilizar, reciclar o compostar de forma fácil y segura para 2025.
  • Aumentar significativamente las cantidades de plásticos reutilizados y convertidos en nuevos empaques o bienes para circular el plástico que ya se ha producido.

Quiénes lo acordaron. Ente los firmantes hay compañías que utilizan el 20% de los envases de plástico producidos a nivel mundial, entre las que figuran Danone, Grupo H&M, L’Oréal, Mars Incorporated, PepsiCo, The Coca Cola Company y Unilever.

También asumieron el compromiso grandes productores de envases como Amcor y fabricantes de plásticos como Novamont y el especialista en gestión de recursos Veolia.

Por qué es importante. Según la ONU, el impacto del plástico en el ambiente es muy grave:

  • Desde 1950 a hoy se generaron más de 8.300 millones de toneladas de plástico, la mayoría productos descartables.
  • Alrededor de 13 millones de toneladas de plástico son tiradas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y potencialmente nuestra salud.
  • El plástico puede tardar más de 400 años en degradarse, así que la mayoría del material todavía existe en alguna forma.
  • El 99% de los plásticos se producen a partir de productos químicos derivados del petróleo, el gas natural y el carbón, todos los cuales son recursos no renovables.
  • Si siguen las tendencias actuales, para 2050 la industria del plástico requerirá el 20% del consumo total de petróleo del mundo.

Qué pasa en la Argentina. Hace dos semanas, la Secretaría de Ambiente de la Nación presentó el Informe de Estado Ambiental y le dedicó algunos párrafos al plástico:

  • En 2014 se reciclaron 235.000 toneladas de plástico, lo que representa apenas el 12 % del total generado. Pero en 2016 ese recupero bajó a las 200.000 toneladas.

Foto: Greenpeace

Sustentabilidad | 30 de octubre de 2018

Las empresas argentinas que quieren ser las mejores para el mundo

Exactamente 75 pymes y grandes empresas del país adoptaron como propósito generar mejoras sociales y ambientales. Lo incluyen en sus estatutos y certifican ese compromiso con una norma internacional conocida en el país como Sistema B. Se trata de un modelo mundial en el que la aspiración ya no es ser la mejor empresa del mundo sino la mejor para el mundo. ¿Cuáles son las firmas nacionales que tomaron este camino?

El negocio de Matías Portela es negocio para todos. Es un círculo virtuoso para la ciudad de Córdoba. Si vende más juegos para chicos, habrá más nenes desafiando su ingenio. Los cartoneros que le consiguen el material que usa para hacer las casas, castillos y aviones para armar y colorear sumarán más ingresos.

Las fábricas que recorren los cartoneros en busca de descartes enviarán menos basura al relleno sanitario. Y las mujeres de barrios humildes que se encargan de la terminación de los juegos y el empaquetado tendrán más trabajo.

Cuando Matías, un ingeniero industrial de 34 años, renunció a su carrera en Volkswagen, lo hizo para idear un negocio en el que no hubiese perdedores: “Desde 2011, cuando nació Ondulé, hasta hoy vendimos 92 mil juguetes, reciclamos 47 mil kilos de cartón y le dimos empleo estable a 15 mujeres que trabajan desde sus casas, jamás le financiamos el pago y respetamos sus plazos de entrega”.

La pyme de Matías es una de las 75 empresas del país que lograron certificar como empresas B o Benefit corporations, según su nombre en inglés. Se trata de un modelo de negocio que además de buscar la rentabilidad tiene como propósito conseguir un impacto social y ambiental positivo.

Ondulé produce juegos con cartón reciclado por cooperativas.
Ondulé produce juegos con cartón reciclado por cooperativas.

El propósito es parte del ADN y también del estatuto

“A diferencia de los programas de Responsabilidad Social Empresaria (SRE) o las donaciones, la empresa B tiene ese propósito como génesis. Sucede desde adentro, es parte de su ADN”, explica Francisco Murray, director Ejecutivo de Sistema B, representante en la Argentina de B-lab, la ONG estadounidense que en 2007 desarrolló la herramienta de evaluación de sostenibilidad y el proceso de certificación para empresas llamadas de triple impacto: económico, social y ambiental.

En 2013, un año después de aterrizado el modelo en la Argentina, en el país había 15 empresas certificadas. Cinco años después se multiplicaron por cinco hasta llegar a las 75 que existen hoy.

“Crece la cantidad de empresas B porque hay mayor compromiso de los empresarios, que entienden que ya no alcanza con pagar los impuestos y que el Estado se encargue del resto. Estos emprendedores entienden que lo correcto es buscar el propósito dentro de la misma empresa”, analiza Murray, que en su época de emprendedor fundó Páez, una empresa de calzado que certificó como empresa B.

Mientras que en toda América Latina hay 414 empresas trabajando bajo esa filosofía, la Argentina es el tercer país de la región con más firmas dentro del ecosistema, solo detrás de Chile y Brasil. En el mundo, en tanto, son 2.655.

El propósito que trabaja cada empresa debe ser incluido en el estatutos, de modo que sus directores y gestores deben rendir cuentas ante los accionistas, por ejemplo, sobre el impacto logrado. Y al mismo tiempo, los directores pueden no ceder ante un reclamo de los accionistas orientado a trabajar exclusivamente en la rentabilidad.

“Cuanto más crecemos, más gente tiene agua para tomar”

A las empresas que persiguen este modelo les gusta decir que no pelean por ser la mejor empresa del mundo sino la mejor empresa para el mundo. Mucho de eso hay en la historia de Proyecto Agua Segura, el emprendimiento que hace tres años creó el médico Nicolás Wertheimer, de 29 años.

“Cuanto más crecemos, más gente va a tener agua para tomar”, dice Nicolás, que empezó él solo comercializando unos filtros suizos para que las comunidades aisladas del país puedan purificar y tomar el agua de ríos, lagunas o de lluvia.

Proyecto Agua Segura busca dar accceso al agua en comunidades aisladas.
Proyecto Agua Segura busca dar accceso al agua en comunidades aisladas.

Ahora, la firma tiene 20 empleados y trabaja con varias ONG, empresas y el sector público. “Hacemos diagnósticos, relevamientos e instalaciones que buscan asegurar el acceso al agua a través de distintas tecnologías”, cuenta y revela que la decisión de dejar la guardia del hospital municipal de Vicente López por este proyecto fue muy sencilla: “Puse en Google la frase ‘inventos que cambian el mundo’ y me apareció el filtro que después traje al país”.

Entre las empresas B argentinas no hay un rubro que predomine ni una facturación promedio. Lo único que las une es la convicción de combinar el negocio con aportes sociales y el cuidado del ambiente en el que se desarrolla.

Hay bodegas que cuidan el ambiente al extremo, textiles que trabajan con telas recicladas, proyectos forestales sustentables, imprentas que solo trabajan con materiales biodegradables, productoras de agua, restoranes que no desperdician nada de comida, joyerías que reutilizan cuero de descarte y empresas que se dedican exclusivamente a aprovechar la basura.

Hay emprendimientos pequeños y empresas multinacionales, como Danone y Natura. Y también empresas históricas, como la licorería Porta Hermanos, fundada en 1882 y actualmente con 550 empleados.

“Nuestro crecimiento estará siempre enfocado a generar valor a la sociedad en la que vivimos y a nuestra gente y sus familias, en particular. Más empleo, de mejor calidad, y sustentable. Más oportunidades para nuestra gente, mayor vinculación con nuestros vecinos. Mejor utilización de los recursos, mayor eficiencia energética. Procesos que recuperen subproductos con la meta de reducir la generación de residuos”, cuenta Inés Castro Castellanos, directora de Institucional y Marketing de Porta.

Porta tiene 550 empleados y uno de sus propósitos es lograr que progresen.
Porta tiene 550 empleados y uno de sus propósitos es lograr que progresen.

El modelo también ofrece ventajas competitivas

Además de la vocación de colaborar con la comunidad, las empresas que certifican también encuentran beneficios. Como la certificación debe renovarse cada tres años, promueve un proceso de mejora continua; además logran un mejor posicionamiento porque suelen ser destacadas por los medios e invitadas a eventos; y atraen talentos, ya que muchos jóvenes prefieren trabajar en una empresa que tiene propósitos sociales y ambientales.

“También se les abren mercados internacionales. Porque muchos países buscan y pagan más por productos que tienen esta certificación”, señala Pedro Cascales, director de Comunicación de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), donde tiene una serie de programas para capacitar y formar a las pymes en iniciativas sociales y ambientales.

Por ejemplo, trabajan en eficiencia energética y en tres programas federales para colaborar en comunidades vulnerables con útiles escolares, al inicio declases; abrigos, cuando arranca el invierno; y regalos, en la previa de las fiestas de fin de año.

Otro beneficio es el de ser parte del ecosistema B, ya que muchas empresas prefieren elegir proveedores que tengan la misma filosofía. “Dos de nuestros clientes son empresas B, pero también tenemos de cliente a Mercado Libre, que nos elige por el propósito que tenemos”, cuenta Andrea Jatar, quien en 2014 fundó una empresa de viandas y catering.

Andrea tiene 50 años y es ingeniera en sistemas. Después de trabajar 20 años como empleada en una consultora, decidió abrir De la Olla, una empresa que prepara y entrega a domicilio viandas saludables. El negocio genera varios impactos. Uno social, porque emplea a personas con discapacidades; y otro ambiental, porque los envíos los hace en envases retornables y porque toda la materia prima que usa son productos orgánicos.

“Y un tercer impacto es en la salud, porque quienes consumen nuestras viandas reciben una comida saludable”, asegura Andrea, que estudió gerenciamiento de cocina en la escuela del Gato Dumas.

De la Olla prepara viandas con alimentos orgánicos y emplea discapacitados.
De la Olla prepara viandas con alimentos orgánicos y emplea discapacitados.

El proceso de certificación como empresa B puede llevar hasta un año. Comienza con un cuestionario de unas 200 preguntas sobre cinco áreas de la empresa: gobernanza, modelo de negocios, prácticas ambientales y laborales. Para poder seguir el proceso de certificación hay que lograr que el puntaje que se obtiene luego de contestar las preguntas no baje de 80.

Por ejemplo, Proyecto Agua Segura obtuvo 108,9, De la Olla sacó 129,1 y Ondulé 86,2. Los resultados de todas las empresas que certificaron pueden revisarse en el sitio web.

Luego del cuestionario y de verificar el puntaje, es necesario presentar la documentación así como también recibir y superar una auditoría.

Quienes ya certificaron y también los que lideran Sistema B ahora trabajan para que a nivel nacional haya una ley que reconozca a este tipo de empresas, tal como existe en países como Estados Unidos e Italia.

El proyecto de ley, que ya está redactado y fue enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo, se encuentra en análisis en la cámara de Diputados. “La ley no propone alcanzar un beneficio impositivo, sino que el objetivo es identificar, reconocer y promover a los emprendimientos de impacto social y ambiental. Los diversos beneficios surgirán del mercado o de políticas que el Estado pueda implementar a través de programas de compras públicas preferenciales, facilidades de acceso al crédito o a fondos”, explicaron desde Sistema B.

Si tenés una empresa y querés saber cuál es el impacto social y ambiental de tu negocio podés medirlo con este test gratuito


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Educación | 29 de octubre de 2018

Qué propuestas llevaron al aula los 10 equipos docentes del país que serán premiados mañana

El Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología premiará mañana a los 10 equipos docentes de ocho provincias del país ganadores del certamen que desde hace tres años distingue a los maestros que lograron mejoras en el aprendizaje de los estudiantes a partir de proyectos innovadores.

En esta tercera edición de “Maestros Argentinos” participaron 1.400 proyectos de todo el país y ya hay 10 finalistas, quienes se repartirán $ 2,9 millones para fortalecer o expandir el proyecto con la compra de materiales y equipos, o con capacitaciones.

Mañana a las 9 en el Centro Cultural Kirchner, el Ministerio anunciará cuál de esos 10 equipos se quedará con el primer premio y quienes ocuparán los siguientes lugares, ya que el reconocimiento económico va desde $ 1.000.000 para el primero a $ 100.000 para el décimo.

Acá te contamos quiénes son, de qué escuelas y qué iniciativas tuvieron los 10 equipos docentes que serán premiados.

Proyecto: LEER Lecturas Expandidas en Red

Escuela y ubicación: Primaria 15, Florencio Varela, provincia de Buenos Aires

Nivel y modalidad: Primaria común

Síntesis del proyecto: Los docentes proponen que los estudiantes de 4° y 5° grado descubran la pasión por la lectura en voz alta a través de distintas etapas: desde la lectura como una propuesta de juego, hasta la grabación de cuentos y socialización de los audios en un sitio web. Los chicos comparten sus lecturas en Internet con estudiantes de otras escuelas del país y de América Latina. De esta manera el proyecto ha ayudado a mejorar los indicadores de lectocomprensión, así como reducir los elevados índices de repitencia que presentaba la escuela.

LEER (6)

Proyecto: El arte como mediador de la inclusión

Escuela y ubicación: Espacial 1, Posadas, Misiones

Nivel y modalidad: Primaria especial

Síntesis del proyecto: El proyecto consiste en la formación de una compañía de danza inclusiva a través de talleres y participación en distintos eventos. El plan tiene un impacto altamente positivo en los niños con discapacidades y sus familias, promoviendo el desarrollo de competencias comunicacionales, capacidades artísticas, la construcción de valores para la convivencia y el fortalecimiento de vínculos afectivos. Trabajan el desarrollo de aprendizajes significativos integrando contenidos de danzas, educación física, arte y tecnología.

Compañia de Arte (6)

Proyecto: Cultivo in vitro de especies autóctonas junto a pueblos originarios

Escuela y ubicación: Agrotécnica “Prof. Miguel A. Torres”, Tafí del Valle, Tucumán

Nivel y modalidad: Secundaria técnica

Síntesis del proyecto: El avance de la urbanización en zonas rurales redujo el espacio para el cultivo natural de plantas ancestrales de los pueblos originarios, poniendo en peligro su supervivencia. Para enfrentar esa problemática, docentes y estudiantes de la escuela se contactaron con representantes de los pueblos originarios, investigaron sobre los aspectos culturales y biológicos de las plantas ancestrales y experimentaron para desarrollar cultivos in vitro de especies vegetales autóctonas. Se destaca por la extensión a la comunidad, innovación y protagonismo de los estudiantes, quienes no sólo desarrolla el cultivo sino que además capacitan a los pueblos originarios para replicar la experiencia.

PDEF6787

Proyecto: La escuela rural, el mejor lugar para prevenir la hidatidosis

Escuela y ubicación: Primaria 35, Olavarría, provincia de Buenos Aires

Nivel y modalidad: Primaria rural

Síntesis del proyecto: La hidatidosis es una peligrosa zoonosis endémica en la zona rural de Olavarría que se transmite por el ganado ovino y estos la contagian a los perros llegando así a los humanos. Desde 2014, docentes y estudiantes de la escuela han organizado campañas de prevención y hábitos saludables para concientizar a la población poniendo en acto conocimientos de ciencias naturales, ciencias sociales, matemática, lengua, educación artística y uso de nuevas tecnologías. También llevan adelante, con colaboración del municipio, la entrega de pastillas antiparasitarias que envía la Dirección de Zoonosis provincial con sede en Azul.

PABC6187

Proyecto: Mi escuela al escenario

Escuela y ubicación: Primaria 9, Saladillo, provincia de Buenos Aires

Nivel y modalidad: Primaria rural

Síntesis del proyecto: Es una acción colectiva de toda la escuela (estudiantes, docentes, directivos, auxiliares y padres) para poner en juego los contenidos curriculares a partir de la realización de puestas de danza y teatro. Los estudiantes suben al escenario, actúan, bailan o se responsabilizan de los soportes audiovisuales, de tramoyas, iluminación y sonido. También en muchos casos actúan auxiliares o docentes. En tareas como la propuesta e investigación de las obras a interpretar, el montaje o la difusión los estudiantes trabajan capacidades de áreas como prácticas del lenguaje, ciencias sociales y educación artística.

C0079T01

Proyecto: Producir Educando

Escuela y ubicación: Técnica 1, Paso de los Libres, Corrientes

Nivel y modalidad: Secundaria técnica

Síntesis del proyecto: Surge de observar que muchas veces los artículos ortopédicos de fabricación comercial no se adaptaban a las necesidades de los estudiantes y habitantes de Paso de los Libres, entre otros aspectos, por lo irregular del terreno. Por eso, desde 2001 los estudiantes de la escuela idean, prototipan y construyen artículos ortopédicos adaptados al contexto de su distrito.

PDEF5604

Proyecto: Tejiendo redes de cooperación, el juego nos une

Escuela y ubicación: Centro Educativo Provincial Integral  21 (Unidad Penitenciarias 21 y 22), Cutral-Có, Neuquén

Nivel y modalidad: Primaria en contexto de encierro

Síntesis del proyecto: Reúne a estudiantes de dos unidades de detención, una de ellas de máxima seguridad. A partir de la creación de juegos didácticos en madera y materiales reciclables para otras escuelas de la provincia, el proyecto hace partícipes a los estudiantes de una tarea colaborativa y cooperativa que colabora en su resocialización. Ya han llegado a muchas escuelas de la provincia, con más de 2000 chicos beneficiados, colaborando también a disminuir la deserción escolar.

Tejiendo Redes (3)

Proyecto: Revestimos reciclando por un mundo mejor

Escuela y ubicación: Técnica 1, Caleta Olivia, Santa Cruz

Nivel y modalidad: Secundaria técnica

Síntesis del proyecto: Surge de la observación de los estudiantes sobre la falta de pavimentación en muchas calles de Comodoro Rivadavia. El equipo docente propuso la construcción de revestimientos asfálticos y para veredas incorporando materiales reciclados para hacerlos más sustentables y resistentes. Se evidencia un proceso de “aprender haciendo” donde los jóvenes son participantes activos y protagonistas del proyecto, a cargo de investigar, producir y relacionarse con otros actores de la comunidad, y donde la escuela se convierte en un laboratorio.

Revestimos Reciclando (5)

Proyecto: EsTuArte

Escuela y ubicación: Secundaria Artística 788, Lago Puelo, Chubut

Nivel y modalidad: Secundaria artística

Síntesis del proyecto: Proyecto de jornadas de talleres artísticos abiertos a la comunidad desarrollado en una escuela con las dos especialidades artísticas: Artes visuales y nuevos medios y Teatro popular. EsTuArte concentra, refleja y canaliza la identidad artístico-cultural de la comunidad durante una semana en que se desarrollan distintas propuestas artísticas, exposiciones, talleres y producciones. Integra en forma transversal, como metodología de trabajo, la labor de todos los docentes de la escuela.

PDEF6611

Proyecto: Vigilantes del Agua

Escuela y ubicación: Secundaria 124, ciudad de Córdoba

Nivel y modalidad: Secundaria común

Síntesis del proyecto: Los estudiantes de 6° año se propusieron abordar la principal problemática ambiental del barrio: la contaminación del agua por efluentes cloacales. Investigaron y evaluaron distintas alternativas y optaron por una solución natural para depurar de contaminantes químicos el agua a través de la fitorremediación, formando lagunas artificiales donde la acción de las algas permite purificar el agua. El proyecto integra conocimientos de disciplinas como metodología de la investigación, química, ecología y ambiente, desarrollo y sociedad.

Vigilantes del Agua (7)

Fotos: Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.

Educación | 11 de septiembre de 2018

El maestro rural que es “juez” y ayuda a mantener la armonía en un pueblo de frontera

Marcelo Benítez es docente y director de la escuela de El Progreso, un paraje misionero en el límite con Brasil. El colegio es la única institución estatal y Marcelo se ocupa de educar a 85 chicos y resolver los conflictos que surgen en una comunidad campesina de 500 familias.

Se podría decir que Marcelo Benítez pasó un tercio de su vida en la escuela y dedicado a la escuela. Tiene 48 años y desde hace 18 que vive con su familia en una casa que se hizo con un crédito Procrear a 50 metros de la primaria pública N°634 de Misiones.

Marcelo es uno de los cuatro maestros y, además, el director. También se podría decir que es como un juez o una especie de delegado gubernamental. Porque la única presencia del estado en ese paraje ubicado a 1500 metros del límite con Brasil es esa escuela de frontera.

“En El Progreso el maestro sigue siendo la máxima autoridad y lo que pasa en la escuela es central para las 500 familias campesinas que viven en un territorio de 10 kilómetros a la redonda”, dice Marcelo en un día especial, el Día del Maestro, una profesión que dice hacerlo feliz y que volvería a elegir.

En muchos casos, la armonía del paraje está en sus manos. A veces debe dirimir dónde termina un campo y empieza el del vecino. O conversa con la familia de una chica que se enamoró y quiere irse de la casa. “¿A quién recurrirían? La escuela es desde hace 18 años el centro de contención de las familias en todos sus aspectos”, asegura.

becas

Marcelo es uno de los 363.557 maestros de escuelas primarias que tiene el país y uno de los 56.257 que trabajan en escuelas primarias rurales. Esa relación se podría establecer incluso dentro de su propia familia, de 14 hermanos, todos nacidos en Colonia Guaraní, cerca de Oberá. “Soy uno de los 10 hermanos que elegimos la docencia: 8 somos maestros de grado y dos son profesores”, cuenta.

A El Progreso llegó en 1997 y se sumó a la escuela en el año 2000, cuando los gendarmes del cuartel de la ciudad cabecera de Colonia Aurora terminaron de construir la escuela con dinero que donó la Asociación de Clubes Argentinos de Servicios, una ONG que construye, asiste y mantiene a escuelas ubicadas en zonas de frontera. Lo acompañó su mujer, Claudia, y su hija, Ayelén, que ahora tiene 20 y estudia para ser maestra del nivel inicial. Bianca, de 11, nació en El Pogreso.

A la escuela van 85 chicos de 4 a 12 años. Pasan ocho horas, de 8 a 16. Desayunan, almuerzan y meriendan. Y los cursos son plurigrados, es decir integran a chicos que están cursando distintos años. Esa es una de las características de las escuelas rurales aisladas. De lo contrario necesitarían mucho más que cuatro maestros.

La escuela tiene otra característica muy especial. La mayoría de los chicos son hijos de familias brasileñas que se asentaron en la zona para cultivar tabaco. Como los inmigrantes son tantos, Marcelo tuvo que aprender portugués para dar clases. En la práctica, es una escuela bilingüe. “También tenemos hijos de una comunidad guaraní. Digamos que la multiculturalidad es uno de los desafíos que enfrentamos al momento de dar clases”, cuenta Marcelo.

La mayoría de las familias vive de los cultivos de tabaco. Algunos plantan soja y maíz. Y casi todos tienen animales para consumo propio: vacas, gallinas y chanchos. En los últimos años, Marcelo tiene un desafío adicional: evitar los abandonos. “Estamos teniendo una deserción más alta y creemos que es por la situación económica de país”, dice.

En El Progreso muchos chicos ayudan a sus padres en la siembra y cosecha de tabaco. También hay hijos de peones que cobran por día y que sus economías son muy vulnerables. Algunos chicos comen pocos. Y varios están bajos de peso. De los que trabajan en el tabaco, varios tienen retraso madurativo. La hipótesis de Marcelo es que los afectan los pesticidas que usan en el campo.

En gran medida, el futuro de una nueva generación de vecinos de El Progreso depende de Marcelo y otros tres maestros. Así de simple y así de transcendental.

La escuela fue construida en el año 2000, pero necesita reponer los pisos, que están destruidos. Tiene agua de pozo y luz eléctrica, pero no cuenta con Internet, algo que sería importante para darle mayor utilidad a las computadoras donadas por la Asociación de Clubes Argentinos de Servicios, que lleva hechas 18 escuelas en zonas de fronteras. “También necesitaríamos algún tipo de apoyo para el comedor escolar”, pide Marcelo.

Conocé los programas de la Asociación de Clubes Argentinos de Servicios y cómo colaborar

Si querés ponerte en contacto con la escuela, podés escribirle un mail a Marcelo Benítez:


CONTACTATE


Salud | 25 de octubre de 2018

Por qué es importante donar los medicamentos que no se usan

Qué pasó. La decimocuarta Campaña Nacional de Recaudación de Medicamentos que organizó la Fundación Tzedaká fue un éxito. Este año, unas 300 instituciones de todo el país se sumaron como sitios receptores de las donaciones que ayudan a abastecer al Banco Comunitario de Medicamentos, un centro que asiste a personas que necesitan remedios pero no los pueden pagar.

Los organizadores contabilizarán las donaciones en las próximas semanas y esperan una recaudación exitosa. De todos modos, llamaron a que la gente siga donando remedios que ya no necesita porque en los últimos dos meses se duplicó la demanda de ayuda.

doná

Por qué es importante. El banco asiste a pacientes de centros de salud, hospitales y organizaciones sociales de 20 provincias. Sólo en 2017, ayudó a 35.000 personas con medicamentos por un valor de $ 64 millones.

Cómo se desarrolló la campaña. Se hizo entre el 16 y el 23 de octubre. Unas 300 instituciones, entre escuelas, empresas, organizaciones sociales, clubes, templos y parroquias de todo el país, fueron las encargadas de recibir los remedios.

Seguir colaborando con el banco. En los últimos dos meses se duplicaron los pedidos de remedios, principalmente por el aumento de la pobreza y del precio de los medicamentos. Entre las donaciones más necesarias figuran, entre otros, remedios para la hipertensión, el colesterol y el parkinson.

“Se puede ayudar con una caja completa o un blíster. Lo importante es que el medicamento no esté vencido, ni requiera cadena de frío y si es un frasco, que no esté abierto”, detallo Ruth Heymann, directora de comunicación de la fundación.

Educación | 24 de octubre de 2018

En 2019 los estudiantes argentinos volverán a tener menos horas de clases que los países desarrollados

Las escuelas de la Argentina volverán a ofrecer el año que viene menos días de clases de los que las provincias y la Nación se habían propuesto dar y en consecuencia las horas de clase que tendrán los estudiantes del país en 2019, que serían unas 744, volverían a estar por debajo del promedio de los países más desarrollados, que es de 799 horas. Y también de países de la región como Chile (1039), Brasil (800) y Colombia (1000).  

El Consejo Federal de Educación resolvió ayer que las clases comenzarán el 6 de marzo y terminarán el 13 de diciembre. Por lo que habrá como máximo 186 jornadas de clase. Son 6 días más que 180 días obligatorios por ley pero 4 días menos de los que los ministros de educación del país se comprometieron a alcanzar en 2012, de acuerdo a la resolución 165.

Teniendo en cuenta que la mayoría de las escuelas del país (el 91% en las primarias, según la UCA) ofrece jornada simple de cuatro horas, la Argentina ofrecería en 2019, como máximo 744 horas de clase. De esta manera, si se lo compara con un relevamiento hecho por el Centro de Estudios de Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, el país quedaría muy por debajo de la oferta global.

“En Chile, un chico de cuarto grado de la primaria alcanza las mismas horas de clase que uno argentino que la termina”, aseguró Alieto Guadagni, director del CEA.

Además, Argentina llegará a los 186 días de clase si no hay días de capacitación docente, nuevos feriados puente o paros, algo difícil de esperar si se tiene en cuenta que en los últimos años hubo en promedio 10 días de huelga, según relevó el CEA.

De hecho hoy se hace el noveno día de paro nacional mientras que en la provincia de Buenos Aires suman con la de hoy 27 huelgas en reclamo de una recomposición salarial que compense la inflación.

Actualidad | 23 de octubre de 2018

Presupuesto 2019: qué ajustes se prevén en las partidas para educación, ciencia, salud, vivienda, ambiente, industria y agricultura

El proyecto de presupuesto 2019 avanza en el Congreso y mañana obtendría media sanción en la Cámara de Diputados.

Según la argumentación que envió al legislativo, el Ministerio de Hacienda prevé una inflación de 23% y un dólar a $40,10 para el año próximo. Además, estima una caída del PBI del 0,5%.

En ese contexto, la previsión marca una tendencia al ajuste, algo que de hecho ya se está dando este año: el Gobierno bajó el déficit primario un 47% en los primeros nueve meses del año y lo redujo al 1,1% del PBI.

¿Qué áreas podrían perder fondos?

Si el presupuesto fuera aprobado tal cual fue enviado al Congreso, varias de las funciones más sensibles sumarían nuevos ajustes, ya que su participación en el presupuesto total viene en descenso desde 2016, cuando asumió la nueva gestión.

En esa línea se encuentra la inversión en Educación y Cultura; Salud; Ciencia y Técnica; Vivienda y Urbanismo; Agricultura; Industria; y Ecología y Medio Ambiente. Todas estas áreas perderían participación en el presupuesto total: bajarían entre un 20% y un 67% en relación a lo que le adjudicaron en 2015.

En cambio, si bien la participación de los fondos destinados a Promoción y Asistencia Social bajaría respecto a este año, se mantendría un 2,5% arriba respecto a lo destinado en 2015.

En contrapartida, la proporción de fondos destinada a pagar deuda pública crecería un 133% también en relación a 2015.

Foto apertura: Juan Mabromata – AFP