Qué son los equipos de orientación escolar bonaerenses y por qué quieren que trabajen en varias escuelas a la vez | RED/ACCIÓN
Educación |   14 de agosto de 2018

Qué son los equipos de orientación escolar bonaerenses y por qué quieren que trabajen en varias escuelas a la vez

Qué pasó. El ministerio de Educación provincial quiere que los psicólogos, trabajadores sociales y psicopedagogos, entre otros especialistas, que conforman los equipos de orientación escolar que funcionan en la mitad de las escuelas estatales pasen a ocuparse de varias escuelas simultáneamente.

  • El principal argumento es que de esta manera más escuelas podrán acceder, aunque de manera regionalizada y no en cada escuela, a un equipo de orientación.
  • La medida fue dispuesta a través de la resolución 1736, firmada por el ministro de Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny.
  • Pretenden que el cambio empiece a operar a partir del año que viene.

Consultar la resolución que modifica el funcionamiento de los equipos de orientación escolar

Por qué es importante. Los equipos de orientación escolar tienen un gran protagonismo en el armado de las estrategias para lograr inclusión social y educativa a través de la escuela.

  • Trabajan para identificar y revertir las causas que originan ausentismo, deserción, repitencia y fracaso escolar.
  • Como los equipos están conformados por profesionales de varias disciplinas, tienen capacidad para intervenir en problemas de múltiples orígenes.
  • Orientan soluciones en casos de pobreza, violencia, abuso y adicciones: son un nexo para que las familias puedan conocer y acceder a los programas y herramientas que ofrece el estado en cada situación.
  • Cumplen un rol pedagógico porque colaboran con los directores y los docentes para elaborar el proyecto educativo institucional y para que los contenidos y las clases respondan a las necesidades de la comunidad donde está ubicada la escuela.
  • Su rol tiene más peso en los barrios populares y se vuelve más necesario en épocas de crisis económica y social.
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Cuántos equipos existen hoy. Alrededor del 50% de los 10 mil jardines, primarias y secundarias estatales que hay en la provincia cuentan con equipo de orientación escolar, según detallaron desde la Dirección provincial de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social, que está al frente del área.

  • En total son unos 15 mil profesionales, entre psicólogos, asistentes sociales, psicopedagogos y licenciados en educación. Algunos equipos cuentan con fonoaudiólogos y hasta médicos.
  • Según los gremios, agrupados en el Frente de Unidad Docente Bonaerense, donde hay mayor proporción de escuelas con equipos de orientación es en el nivel primario. El porcentaje desciende en el nivel inicial y es poco habitual en el secundario.
  • Un ejemplo de ese diagnóstico es el distrito de Moreno. Actualmente cuentan con equipo de orientación 58 de las 83 primarias; 11 de los 65 jardines y 27 de los 77 secundarios.

Cuáles son los argumentos de la provincia. En primer lugar, desde la Dirección General de Cultura y Educación prometen que no se perderá ningún cargo y que los profesionales que trabajan en los equipos de orientación y deban ser reubicados serán reasignados dentro de su mismo distrito.

  • Afirman que con este reagrupamiento la cobertura será “mayor”, aunque reconocen que no llegará a todas las escuelas, por lo que “será acompañada con otras medidas”.
  • Aseguran que hay 200 equipos que trabajan en escuelas donde ya hay equipos. Es decir, están duplicados. Eso ocurrió, según explican, cuando al reorganizar el nivel medio en las actuales secundarias de seis años se integraron escuelas polimodales que tenían equipos de orientación con EGB que también lo tenían.
  • Y revelan que hay escuelas que tienen 10 alumnos y cuentan con equipo, mientras que otras de 1800 estudiantes no tienen.

“El objetivo es mejorar la distribución de los equipos en función de poder atender a más estudiantes, optimizar el diagnóstico de las necesidades pedagógicas para lograr mayor asistencia, profundizar un enfoque preventivo y disponer la reasignación inmediata de los más de 200 equipos de excedencia, para garantizar la equidad de la atención de los alumnos de los diferentes niveles”, explican desde la Dirección de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social.

Qué denuncian los gremios docentes. Afirman que se trata de un ajuste impulsado por la provincia, ya que en lugar de crear nuevos equipos en las escuelas que no los tienen, le asigna más escuelas a los que existen actualmente, lo que “desnaturaliza” y “empobrece” el trabajo.

  • Argumentan que la resolución incumple el artículo 43 de la ley provincial de Educación, que habla de “conformar equipos de orientación escolar en todos los establecimientos educativos”.
  • Exponen que en el anexo de la resolución con la que se pretende instrumentar el cambio, la Dirección General de Cultura y Educación habilita la posibilidad de que los equipos puedan funcionar con apenas un miembro.
  • Destacan que el principal argumento que citan en la resolución es que la cobertura resulta poco equitativa, ya que hay escuelas que no tienen equipo de orientación. Por lo que, según entienden, de esa manera reconocen que la necesidad es la de crear equipos en todas las escuelas.
  • Advierten que la reasignación de los equipo puede no contemplar el conocimiento que los profesionales ya tienen de la comunidad en la que vienen trabajando.

“La medida empobrece a los equipos que ya están conformados porque desconoce su pertenencia a un lugar y provoca desarraigo. Además, niega lo complejidad del equipo y su carácter multidisciplinario al habilitar la chance de que funcionen con un solo miembro”, consideró Patricia Romero Díaz, secretaria de Derechos Humanos de Suteba, que compartió el rechazo junto con la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), AMET y Udocba.

Consultar los argumentos del rechazo de los gremios docentes

Qué puede ocurrir a partir de 2019. Básicamente, la Dirección General de Cultura y Educación planea tres escenarios posibles.

  • Muchos equipos seguirán trabajando de la misma manera y en una única escuela. Ocurrirá cuando la necesidad de esa dedicación esté justificada.
  • Los equipos que tengan “capacidad disponible” asistirán a escuelas cercanas, en muchos casos dentro del mismo edificio, ya que se suelen compartir instalaciones.
Sociedad | 18 de marzo de 2019

Fotos: Rodrigo Mendoza | Intervención: Pablo Domrose

Escuela de Líderes: los jóvenes que buscan transformar la realidad a través de la solidaridad

Desde 2017, la Escuela de Líderes para la Comunidad, organizada por Red Solidaria, reúne a jóvenes de entre 16 a 24 años que sueñan con formarse como líderes del futuro para generar un cambio positivo en su comunidad. A través de encuentros con referentes en lo social, deportivo, artístico, científico y tecnológico, los jóvenes aprenden herramientas y forman equipos de acción para implementar sus propios proyectos. Algunos llegan allí buscando respuestas; otros, sabiendo que éste es el espacio que siempre estuvieron buscando. Pero todos, con un mismo objetivo: transformar la realidad a través de la solidaridad. Aquí te presentamos a los jóvenes que dirigen la escuela de líderes, que este año arranca el lunes 25 de marzo.

“La escuela surge de la idea de transformar sueños en realidad. Saber que cualquiera de nosotros puede triunfar en lo suyo, pero lo que necesita el mundo actual, además de un líder, es un equipo, con una preocupación ética y moral por la sociedad”, dice Martin Giovio, voluntario de la Red Solidaria. “Es un espacio para pensar, crear, escuchar y compartir ideas, sueños, experiencias e historias de distintos líderes de distintos sectores de nuestra comunidad”.

Desde 2017, llegaron a la Escuela de Líderes para compartir sus experiencias y proyectos Matías Lammens (Presidente de San Lorenzo), Charly Alberti (baterista de Soda Stereo), Margarita Barrientos (fundadora del comedor Los Piletones), Horacio Vogelfang (trasplantólogo del Hospital Garrahan), Luján Rey (madre de víctima de la tragedia de Once), Rodolfo Donofrio (Presidente de River), Gabriela Michetti (Vicepresidenta de la Nación) y Gino Tubaro (fundador de Atomic Lab), entre muchos otros.

¿Quiénes son los jóvenes que, desde distintas partes del país, llegan a la escuela para aprender cómo hacer sus sueños realidad? Conocimos a cinco de ellos y te contamos sus historias.

Mercedes Márquez, 19 años, creó Doná Sangre, Regalá Vida. Foto: Rodrigo Mendoza

Mercedes: festejar dando vida

De chica, Mercedes Márquez (19) siempre supo que quería dedicarse al desarrollo social, pero al terminar el colegio, no sabía qué carrera la ayudaría a tener el mayor impacto en su comunidad. Fue así como llegó a formar parte de la primera Escuela de Líderes en 2017.

“Justo había terminado el colegio y estaba bastante perdida vocacionalmente, laboralmente, en mi casa, en todos lados”, cuenta Márquez. “La escuela me enderezó mucho, me hizo darme cuenta de muchas cosas que yo quería. Y me dio herramientas para ver que había cosas que yo quería que eran posibles”.

Hoy, Márquez estudia psicología y trabaja de docente. En agosto de 2018, creó la iniciativa “Doná Sangre, Regalá Vida”, a través de la cual invita a las personas a festejar su cumpleaños donando sangre e invitando a sus amigos a donar.  

“Antes de cumplir los 18 años, todas mis amigas me preguntaban qué iba a hacer, y yo les decía que iba a donar sangre. En mi vida la donación de sangre fue algo que siempre estuvo muy cerca mío. Cumplir los 18 para mí no era sobre poder salir al boliche, sino para poder donar también”, cuenta Márquez.

Para Márquez, poder donar sangre durante un cumpleaños es una manera de agradecer su vida y su salud. “Donar sangre es algo hermoso. Es dar algo con mucha gratitud, de que uno puede donar”, dice Márquez. “La sangre no hay otra manera de darla que no sea saliendo del cuerpo de uno, por ahora no hay sangre artificial. Creo que ahí tiene que pasar la conciencia, de que si no somos nosotros no hay nadie. Si no soy yo, si no somos nosotros, ¿quién es?”

Tomás Chaufan, 23 años, ayuda a personas en situación de calle. Foto: Rodrigo Mendoza

Tomás: acercarse a personas en situación de calle

Voluntario de la Red Solidaria desde muy jóven, Tomás Chaufan (23), participó de la primera Escuela de Líderes en 2017 con el objetivo de aprender nuevas herramientas y proyectos para continuar a las personas en situación de vulnerabilidad.

“La escuela te abre mucho las puertas para darte cuenta que las acciones solidarias son en el día a día. Tal vez acercarte al principio es difícil, pero una vez que ya pudiste romper la barrera, te das cuenta de que no es nada de otro mundo, y no es nada difícil ayudar a la gente. Una vez que encontrás esa necesidad en el otro, son acciones pequeñas que van haciendo un cambio”, dice Tomás.

El tema que más moviliza a Chaufan es el de las personas en situación de calle. Por ello, cada año, participa activamente de la campaña Frío Cero de Red Solidaria, que ofrece comida, ropa y compañía a las personas en situación de calle durante los meses más fríos del año.

“Al vivir en capital y moverme mucho por el centro, lo tengo muy cercano al tema de personas en situación de calle”, cuenta Chaufan. “A las personas en situación de calle hay que acercarse como a cualquier otra persona con la que quieran hablar. Acercarse, y desde una conversación preguntarle cómo está, si necesita algo urgente. Es más fácil y rápido y ayuda un montón”.

Para Chaufan, ese acercamiento puede cambiar todo en la vida de una persona. “Un ‘hola, ¿cómo estás?¿qué necesitás?’ hace toda la diferencia. Muchas veces la persona viven en la calle en la esquina de mi casa, y es un vecino más. Hay que tratarlo como tal, y no tratarlo como una persona que casi no es una persona, eso hace que sea mucho más difícil para ellos”, dice Chaufan y llama a las pequeñas acciones: desde acercar una campera o un par de medias secas, hasta compartir un plato de comida caliente.

Joaquín Martínez Christensen, 26 años, creó Festejo Solidario. Foto: Rodrigo Mendoza

Joaquín: festejar para devolver la niñez

Licenciado en Administración de Sistemas, Joaquín Martínez Christensen (26) quería arrancar el 2017 con un cambio positivo en su vida. “Mi lema era: si esto que te propones no te hace mal, dale para adelante”, cuenta con una sonrisa. Fue así como, luego de leer sobre la Escuela de Líderes en el diario, decidió sumarse a la propuesta.

“Lo que más me marcó de la escuela fue el pequeño aporte. Yo tenía un concepto de que para ser solidario había que hacer el viaje a África e inmolarse a lo Angelina Jolie y adoptar a 25 hijos”, recuerda Martínez Christensen. “Pero a través de los proyectos que íbamos conociendo, me di cuenta que realmente el impacto, el cambio, pasaba por pequeños aportes de un montón de personas. De que si todo el mundo hacía un pequeño aporte, llegábamos a ese gran objetivo”.

Mientras cursaba en la escuela, la inminente llegada de su cumpleaños lo inspiró a crear un proyecto: Festejo Solidario.

“Las semanas antes de mi cumpleaños mis padres me preguntaban qué querían que me regalen, y yo les decía que no necesitaba nada. De repente cayó la idea de que el día de mi cumpleaños en vez de recibir, quería dar. Yo realmente no quiero nada, pero hay alguien que si lo necesita”.

La propuesta de Festejo Solidario surge de un dato: el 17% de los niños del país de entre 1 a 12 años no festejó su último cumpleaños. La mayoría de ellos, viven en situación de vulnerabilidad.

“Detrás del festejo de cumpleaños, hay un desarrollo de psiquis muy importante. Los chicos con los que festejamos son chicos que han tenido una maduración muy acelerada. Por ahí tienen 7 años y ya son un pequeño amo de casa, o están trabajando”, dice Martínez Christensen. “Festejarles el cumpleaños es decir, no tenés 20 años, tenés 7. Y así, de alguna manera, le devolves la niñez”.

Todos los meses, un grupo de voluntarios de Festejo Solidario visita 6 centros recreativos en barrios vulnerables en el conurbano bonaerense para festejarle el cumpleaños a todos los niños que hayan cumplido ese mes. Llevan comida, regalos, animación, piñatas, bolsas de golosinas, y tortas con velitas para los cumpleañeros.

Hasta el día de hoy, el proyecto le ha festejado el cumpleaños a 400 chicos, y este año Martínez Christensen y su co-fundador Tomás Ordoñez planean expandir el proyecto a un centro en la Villa 31 y otro en el interior del país.

Clara Martorello (23) y Agustín Sundblad (21), de la primera camada de la Escuela de Líderes. Foto: Rodrigo Mendoza

Clara y Agustín: orientar a otros jóvenes hacia un camino solidario

Clara Martorello (23) y Agustín Sundblad (21) formaron parte de la primera camada de la Escuela de Líderes y hoy siguen participando de la iniciativa como “orientadores” de los nuevos estudiantes.

“Yo siempre pensaba que para ayudar tenías que tener ciertas capacidades, diferentes cualidades. Y lo que me dí cuenta en la Escuela de Líderes es que no, que nada que ver, que todos somos distintos y que esas diferencias nos ayudan a potenciarnos”, dice Martorello. “Todos trabajamos o estudiamos cosas distintas, y nos vamos ayudando entre nosotros y enseñando las distintas cosas que sabemos hacer”.  

Ambos coinciden en la importancia de que los jóvenes lideren iniciativas de solidaridad para lograr un futuro mejor.

“Todos tenemos una meta, un ideal de lo que queremos lograr para el mundo. Pero que todos nos estemos juntando en la escuela de líderes para intentar transformar la realidad, eso ya es el éxito”.

¿Te interesa sumarte a la camada de este año? Los encuentros comienzan el 25 de marzo y finalizan el 3 de junio, y se llevarán a cabo todos los lunes por la tarde en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Las inscripciones son gratuitas a través de [email protected] o a través del Instagram de Red Solidaria.

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Sie7e Párrafos | 18 de marzo de 2019

La dificultad, comentado por Mariana Arias

La dificultad
Tomás Abraham
Random House

Uno (mi comentario)

El magnetismo de Tomás Abraham siempre me atrajo. Lo seguí durante un tiempo, casi un año, con la intención de entrevistarlo. Finalmente aceptó cuando publicó su autobriografía novelada La Dificultad. Tomás (Nicolás en la ficción), define este singular libro (el más personal de toda su rica bibliografía) de la siguiente manera: “Escribir sobre una experiencia de la vida que no entendía y que había sido muy importante para mí. Narrar quirúrgicamente una historia propia desde afuera, de manera impersonal, sobre recuerdos vivos. Iluminar cómo uno se enamora, el tiempo de la escuela, los viajes, la relación con el padre (determinante). Mirar, desde afuera, cómo Nicolás resuelve situaciones. Escribir para entender cómo es posible que la vida tome un curso y que, de repente, haya un cambio total, y un día, por un gesto de distracción, uno está afuera del atolladero”.

La tartamudez era su más evidente dificultad, aunque no la única. La voz, esa manera de comunicarse, un puente hacia los otros, estaba roto. “La vida del que tiene la comunicación cortada lo hace sentirse muy cerca del abismo”, dice. Y sigue: “Para ser miembro de una sociedad tenés la obligación de hablar; cuando no es posible expresarse de manera fluida, aparece la torpeza, se pueden percibir las miserias.”

A los 15 años ya sabía quién quería ser; sin embargo, el camino fue sinuoso hasta llegar a cumplir su deseo. Los mandatos del “Big man” (su padre), un hombre exigente, admirado, seductor, creador de Hilos Tomasito, que fabricaba las famosas medias Ciudadela, eran difíciles de esquivar. Esa fue otra dificultad: enfrentar a un señor tan respetado y llegar a ser como él. Y revelarse en el camino. Viajar, volar, con la insolencia de la juventud, hasta destinos remotos, en busca de una identidad propia. Y tras la vuelta al mundo, la calma, la obediencia, la necesidad y la obligación de hacerse cargo de la herencia, de esa fábrica de medias que funcionó para Tomás como una nueva iniciación. Aprender a trabajar, a situarse en el mundo real. De Tokio a Ciudadela, Tomás ha recorrido un largo camino hacia sus propios orígenes, como una suerte de parábola que lo trajo de vuelta, pero con más experiencia y sabiduría. Aunque la filosofía, su gran pasión, siempre estuvo del otro lado del puente, al acecho, a mano. Ese sería su próximo destino.

Tomás Abraham hipnotiza con su prosa, a veces desarticulada y casi siempre desgarradora. Los sentimientos en bruto que expresa y el descenso a su lado más oscuro tocan su dolor de quien ha trabajado incansablemente por encontrarse a sí mismo. “Escribir no es vivir, ni revivir, por eso la autobiografía es un género de ficción, de inventiva, de creación”, expresa en sus últimas páginas. Pero es también una manera de descubrirse a uno mismo, de contarse quién fue y quién es.

Elegí algunos párrafos al azar, a los que nombré desde lo personal.

La Dificultad. El amor del padre. La indefensión. La pareja. El fracaso. El amor y el cuidado.

Dos (la selección)

La pareja. No es el matrimonio ni el noviazgo. Ser dos. Entrar en una confitería juntos. Ir al cine juntos. Salir juntos. Compartir el signo de la dignidad adulta del nuevo ideal de completud. La nueva sociabilidad argentina. La pareja se escapaba por la tangente de la tutela familiar. Todavía eran tiempos en los que el divorcio era una rareza. Además las parejas de jóvenes mantenían la virginidad mutuamente consentida. Las calenturas no tenían desahogo sino recarga. Recorríamos la ciudad solos los dos. Íbamos a Gotán a escuchar a Gelman y Cedrón. Al Lorraine a descubrir a Bergman, Fellini y Truffaut. Leíamos a Sartre y Simone de Beauvior. A Cortázar. Arlt. El sueño literario.

Brisa terminó el bachillerato con notas sobresalientes e ingresó a la facultad para estudiar Filosofía: peligro. Sentí el peligro. Sabuesos intelectuales merodeaban por las aulas y hacían ostentación de bibliografía seleccionada. El mercado era difícil. Todavía me debatía en la secundaria mientras ella era parte del mundo filosófico. Rostros con bigote en gancho, lentes prominentes, volúmenes pesados bajo el brazo, voces cavernosas, conversaciones cultas frente a pocillos de café, la armada letrada no carecía de artilugios para seducirla. Tantas cosas interesantes descubriría cada día.

Tres

Amar es cuidar. Cuando amaba cuidaba. Este amor-cuidado se daba con las personas y con todo lo que pudiera llegar a ser personificado como los animales y ciertos juguetes. Por eso sentía que mi mamá no me amaba, porque no me cuidaba, y que mi papá sí porque me cuidaba, a su modo, claro, como todos lo hacen, de un cierto modo.

Cuatro

Es la civilización la que ha generado la idea de la madre santa y la del padre proveedor. La indefensión infantil nos demora en un estado psicolactante un cuarto de nuestra vida, si es que no deriva en una estructura obcecada que lo perpetúa hasta la muerte.

Cinco

Pero el momento llegó. Apareció mi padre, al mediodía. Comieron en silencio, serios. Luego al living. Que fuera invitado al living era la antesala de la muerte. Como ser invitado una tarde a dormir en un ataúd. Todo era tan dramático. Una insoportable pesadez del ser. Las situaciones terminales abundaban. No se bromeaba. Nadie se burlaba de nadie. Mi padre sentía que siempre estábamos al borde de una crisis. Ante la frustración doméstica bramaba. Hambre de inmigrante que le dicen. Vivir bajo amenaza para un judío que no pudo tener juventud. En todo caso, ya no estábamos en Rumania sino en la generosa Argentina, y la opresión ya no era hitleriana ni estalinista sino meramente porteña.

Ingresé a la sala del juzgado en la que el juez dictaría la temida sentencia. Se precibía la aparición de algo rotundo, de un castigo doloroso, difuso, incierto. La silla eléctrica judía. ¿Qué pasaría una vez que mi padre se sentara con su porte de empresario joven, diestro en asumir todas las funciones de la autoridad, aun las más desagradables como despidos, suspensiones, regateos salariales, pago de proveedores, exigencias disciplinarias y conducta de los hijos?

Seis

Se dice que la tragedia se define por los amores prohibidos que se desencadenan en las familias. Los amores incestuosos. En las comedias estos amores se dan por malentendidos y picardías lícitas. En los culebrones, con las mucamas y las cuñadas. Pero en las tragedias, entre padres e hijos, o entre hermanos. Entre un padre y un hijo. Es fácil echarle la culpa a un padre por enamorarse de su hijo. ¿Qué culpa tiene el padre de no poder sacarle la vista de encima a un hijo?

Siete

Era tartamudo. No podía leer en clase. En realidad, lo hacía por pedido de la “señorita”. La quijada endurecida y la lengua pegada al paladar se resolvían más bien en gemidos. Tampoco escribía. Era un zurdo contrario. Varias sesiones con las manos atadas lograron acostumbrarme a aceptar que la otra mano estaba muerta para la escritura. Era como volver a nacer pero al revés. Alguien le había dicho a mi padre que si dejaba que su hijo escribiera con la mano izquierda se convertiría en un ser infeliz toda su vida.

Mariana Arias es periodista, licenciada en comunicación (UCA). Conductora en La Nación Más. Escribe en Lanacion.com y Perfil.com. Es productora y conductora en Radio Milenium #dimelotuaire (Martes a las 23 hs). Escribió: Dimelo tu, una conversación Íntima. Una recopilación de su programa Dimelo Tu, que condujo durante 14 años como entrevistadora de más de 500 personalidades. Y Una Mujer en La Mitad de La Vida, entrevistas sobre la problemática femenina.


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100 Mujeres | 18 de marzo de 2019

Foto: Alina Negoita | Intervención: Pablo Domrose

Valeria Kechichian, la mujer que creó la comunidad más grande de longboard femenino

En todos los ámbitos de la cultura se habla de una mayor inclusión de la mujer y de romper estereotipos. Valeria Kechichian lo sabe bien.

Nacida en el seno de un hogar armenio-argentino, como tercera generación en nuestro país, Kechichian decidió autoexiliarse para tomar distancia de una situación familiar compleja. Empezó su inusual recorrido en Madrid, donde luego de realizar todo tipo de trabajos creó la comunidad más grande dentro de lo que se conoce como Actions Sport Industry (deportes extremos): la Longboard Girls Crew. Un grupo que practica longboard y skating que, además, tiene la particularidad de ser 100% femenino. Mujeres en un campo en el que estamos más habituados a ver varones, chicos y adultos, saltando, cayendo al suelo y haciendo piruetas.

A diferencia de muchos skaters profesionales o conocidos Valeria no llegó al longboard sino hasta los 28 años, cuando trataba de escapar de los malos hábitos (drogas, desórdenes alimenticios) y de superar su adicción al alcohol. Cuando tuvo que empezar a reemplazar aquellas prácticas por actividades recreativas dio con la tabla y ya no se bajó más. Aunque admite que es bastante torpe y trata de no accidentarse practicando lo interesante de su iniciativa, basada en la unión y la camaradería entre chicas longborders amateurs de todo el mundo, es cómo logró proveer una espacio y una plataforma de encuentro y apoyo entre mujeres. En el proceso, Kechichian, de 39 años, se propuso también hacer un aporte para cambiar los estereotipos en la industria y cómo se mostraba a las deportistas hasta entonces: sexualizadas, poniendo el foco en la belleza física más que en aptitudes como la destreza, la agilidad, la coordinación o la osadía, entre muchas otras cosas que se necesitan para subirse a cualquiera de las tablas (surf, skate, longboard, wakesurfing, snowboard).

Llevo años trabajando en mí misma, sanando, curando heridas, limpiando odio, rencores y traumas pasados para dar lugar a lo nuevo. Inclusive en épocas complicadas de cambios, de tener que desapegarme de gente que quiero, de procesos de transformación interna que suelen ser bastante incómodos, intento entender todo como parte de un desarrollo y no identificarme con esa incomodidad”, cuenta. Su testimonio echa luz sobre el valor de esta actividad, no solo como forma de mantener a las chicas y jóvenes alejadas de factores de riesgo (embarazo adolescente, violencia doméstica, adicciones) sino también como herramienta para fortalecer la autoestima, la resiliencia, la autopercepción, el sentido de los logros y, por supuesto, la pertenencia a una comunidad.

La agrupación que creó en 2010 comenzó como algo local, en Madrid, mostrando en un video el costado divertido y accesible del deporte practicado entre chicas. Luego, se convirtió en fenómeno. Hoy en día tienen una comunidad activa de casi 100.000 seguidores en Instagram, sus videos son vistos por millones de personas, tienen 70 embajadores y presencia en casi 100 países.

Tienen también una ONG, Longboard Women United, que lleva adelante proyectos e intervenciones en las áreas de género, salud e inclusión; en sitios tan disímiles como Cambodia, Brasil, India y Holanda. Trabajan con mujeres, niños, refugiados, personas con habilidades diferentes, poblaciones de zonas vulnerables y adultos mayores.

Pese a todos estos logros Valeria suele contar lo dificultoso que fue el camino; sobre todo teniendo en cuenta que este, como tantos otros ámbitos, estaba copado por hombres que no veían con buenos ojos el crecimiento de la comunidad. “Hacer las cosas de forma diferente siempre asusta”, dice.

Quizás lo más valioso que las mujeres que participan de Longboard Girls Crew se llevan, y que puede extrapolarse a otras áreas, es la idea de que juntas podemos lograr más cosas, dejar atrás nociones caducas en torno a la mujer y su relación con otras chicas. “A medida que crecimos y nos apoyamos más unas a otras, sin competir entre nosotras, nos dimos cuenta de que esto que estábamos haciendo en la comunidad del longboard podía aplicarse afuera —dice Kechichian—. Al final, lo estuvimos haciendo mal todo este tiempo porque así nos educaron. Hoy sé que quiero ayudar y contar lo que he aprendido y voy aprendiendo cuando me deshago de esos mandatos: hay una vida maravillosa más allá de todo lo que nos han dicho y enseñado” .

Foto: Noelia Otegui

Nombre: Valeria Kechichian
Edad: 38 años
Profesión: Skater y promotora de cambio
Sector en el que trabaja: Deportes, sociedad, género
Lugar de Nacimiento: Buenos Aires, Argentina
Lugar en el que desarrolla su actividad: En todo el mundo

1. ¿Cuál es tu motor interior? ¿Qué te inspira a hacer lo que hacés? 

Tengo fe ciega en que si estás trabajando por un bien mayor, por algo más grande que vos, el universo te ayuda. Lo he comprobado cientos de veces y es hermoso. Siempre estoy atenta a las sincronicidades. Creo que cualquier cosa que hagamos, nos la hacemos primero y principalmente a nosotros mismos. Estar enfadada con algo o alguien consume muchísima de mi energía y me come por dentro. Estar de buen humor y sentirme en armonía con el entorno me llena y expande. Intento tirar por ahí.

2. ¿Qué te hace feliz? 

Cuando medito todas las mañanas soy feliz, abrazar a mi chico me hace feliz, salir a patinar, estar con mi familia y amigos, hablar con gente, comer cosas ricas, la conciencia social, hacer deporte, la naturaleza, transplantar una planta y que le salgan flores, hacer algo por alguien, ver cómo prospera la comunidad y los proyectos de nuestra ONG, cualquier animal bebé de cualquier raza (quizás las cucarachas no, pero todo el resto), ver crecer la conciencia medioambiental en el planeta y mil cosas más supercursis que me encantan.

3. ¿Qué no te deja dormir?

Intento que nada. Si yo no estoy bien no puedo hacer nada. Pero el tráfico humano, la esclavitud o la mutilación genital femenina son temas que me sacuden profundamente. Hay más de 40 millones de personas viviendo en alguna forma de esclavitud en el planeta: sexual, laboral, matrimonios infantiles… No concibo vivir con mis privilegios sin ayudar a quienes están pasando por situaciones inimaginables.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?

Me gustaría ayudar a despertar la conciencia social a la vez que la personal. Que entendamos que siempre podemos hacer algo, que no hace falta que tengamos altos cargos en ninguna entidad o que tengamos poder sobre nada. Ya lo tenemos, ya tenemos ese poder de cambiar las cosas, pero creo que el cambio siempre empieza en nuestro interior. Darnos cuenta de que la separación es una ilusión. Que el “no me importa porque no lo conozco” no es real.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?

No lo sabía. Y de grande tampoco lo supe. Recién hace unos años me di cuenta de lo que quería ser y hacer. Uno de los mayores problemas de la educación tradicional es que no nos enseñan a mirar ni a buscar soluciones dentro, a pensar, a querernos. No nos dicen que tenemos un potencial maravilloso. Nos adoctrinan en lo que al sistema le conviene. Pero no conocemos otra cosa y la gente sigue con esas vidas armadas en un sistema que no está diseñado para nuestra felicidad sino para lograr los beneficios de muy pocos basado en la opresión de muchos.

Actualidad | 18 de marzo de 2019

Mercedes D’Alessandro: “Me decepcionan quienes piensan que ser feminista es odiar a los hombres”

Autora del libro “Economía feminista”, la economista Mercedes D’ Alessandro dice que las masivas marchas de este mes ayudaron a exponer las desigualdades y confirmaron que el movimiento está logrando poner en discusión el sistema entero.

Opinión | 18 de marzo de 2019

El problema del capitalismo moderno

Detrás de los trastornos populistas de hoy, hay un reconocimiento generalizado de que la economía ya no sirve al bien público, ni a los intereses de la mayoría de la gente. Para entender por qué, uno debe identificar lo que se ha perdido entre tanta ganancia material.

Casi de repente, el capitalismo se ha puesto visiblemente enfermo. El resurgido virus del socialismo infecta una vez más a los jóvenes. Otros más prudentes que aprecian los logros pasados del capitalismo y quieren salvarlo proponen diagnósticos y remedios. Pero sus propuestas a veces se superponen con las de quienes querrían hacer pedazos el sistema; y las distinciones tradicionales entre izquierda y derecha ya no dicen nada.

Felizmente, Raghuram G. Rajan, exgobernador del Banco de Reserva de la India y profesor de Economía de la Universidad de Chicago, ha puesto su conocimiento y experiencia sin igual a la tarea de analizar el problema.

En su nuevo libro, The Third Pillar: How Markets and the State Leave Community Behind [El tercer pilar: cómo los mercados y el Estado se olvidan de la comunidad], Rajan sostiene que el cáncer que aflige al capitalismo contemporáneo no es un problema de “Leviatán” (el Estado) ni de “Behemot” (el mercado), sino de la comunidad, que ya no actúa como freno a ambos monstruos. De modo que receta un “localismo inclusivo” para reconstruir comunidades que den a la gente un sentido de dignidad, estatus y significado.

El libro de Rajan, igual que The Future of Capitalism [El futuro del capitalismo] de Paul Collier (economista de la Universidad de Oxford), es exponente de un género cada vez más nutrido de críticas del capitalismo desde dentro. Rajan defiende el capitalismo, pero comprende que ya no está trabajando al servicio del bien social y que es preciso ponerlo otra vez bajo control.

The Third Pillar hace un profundo análisis del contexto histórico para explicar el momento actual; pero sus mayores aciertos son cuando recapitula los acontecimientos posteriores a la Segunda Guerra Mundial para explicar por qué todo empezó a descomponerse allá por 1970.

Hasta entonces, el mundo había estado ocupado en la recuperación y la reconstrucción, y el crecimiento económico había recibido un impulso adicional gracias a la adopción de tecnologías de frontera por medio de la inversión en reemplazos.

Pero después de 1970 el crecimiento tendencial se desaceleró, lo que explica muchas de las dificultades actuales. Mientras eso sucedía, los gobiernos no tuvieron idea de cómo hacer frente a la desaceleración, más que prometer la restauración del perdido paraíso de la posguerra.

En la mayoría de los casos eso supuso más endeudamiento. Y en Europa, las élites se lanzaron a la unificación continental, con el elevado propósito de poner fin a la reiteración de episodios de matanza. Pero en su prisa por obtener los beneficios obvios de la integración, se olvidaron de sumar a la ciudadanía. Fue así como finalmente aprendieron que después de la hibris llega la némesis.

El éxito de la socialdemocracia en la posguerra debilitó el poder del mercado para actuar como una influencia moderadora sobre el Estado. Según Rajan, ambos debilitados actores, en Europa y en Estados Unidos, quedaron mal parados para lidiar con la inminente revolución de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, de modo que la gente tuvo que hacer frente sola a las amenazas.

Y las corporaciones, en vez de ayudar a sus trabajadores a manejar la disrupción, la empeoraron, al usar la vulnerabilidad de sus empleados para enriquecer a sus accionistas y ejecutivos.

¡Y cómo se enriquecieron! Conforme la mediana de ingreso de los hogares se estancó y aumentó la concentración de la riqueza, el capitalismo se volvió manifiestamente injusto y perdió el apoyo popular. Para poner a raya a sus oponentes, el Mercado llamó en su auxilio al Estado, sin comprender que un Estado populista de derecha al final se come al Mercado.

Hay que destacar dos puntos de la exposición de Rajan. En primer lugar, la desaceleración del crecimiento es una causa fundamental (aunque de ritmo lento) del malestar social y económico de la actualidad. En segundo lugar, las consecuencias desafortunadas de la revolución digital no son propiedades inherentes del cambio tecnológico; más bien reflejan una “falta de modulación de los mercados por parte del Estado y de los mercados mismos”.

El autor no insiste en esto, pero el segundo punto nos da motivos de esperanza, porque implica que la revolución tecnológica no nos condena a un futuro sin empleo; todavía hay lugar para una formulación de políticas esclarecida.

Rajan hace una muy buena exposición de la mala conducta de las corporaciones. Según explica, el cuasi absolutismo de la doctrina de la primacía de los accionistas sirvió desde el inicio para proteger a los ejecutivos a expensas de los empleados, y sus efectos perjudiciales se agravaron por la práctica de pagar a los ejecutivos con acciones.

En The Future of Capitalism, Collier hace una exposición similar desde Gran Bretaña, con la historia de la empresa británica más admirada de su infancia (y de la mía): Imperial Chemical Industries. En aquel tiempo todos crecíamos soñando trabajar algún día en ICI, una empresa que proclamaba como misión “ser la mejor compañía química del mundo”. Pero en los noventa, ICI cambió de norte, al adoptar el principio de valor para los accionistas. Y según Collier, ese único cambio destruyó a la empresa.

¿Y la comunidad? En otros tiempos, Estados Unidos fue un país líder en educación pública, cuyas comunidades locales ofrecían a niños de cualquier nivel de talento y condición económica escuelas donde aprendían juntos. Y cuando la educación primaria dejó de ser suficiente, también empezaron a proveer acceso universal a la educación secundaria.

Pero hoy para triunfar se necesita título universitario, y los jóvenes más talentosos van a buscarlo muy lejos de su comunidad de origen, y terminan autosegregándose en ciudades cada vez más grandes, de las que los menos talentosos quedan excluidos por los altos costos de vida. Protegidos en sus relucientes claustros, los que triunfan forman una meritocracia en la que a sus hijos –y a casi nadie más– les va tan bien como a ellos.

Collier cuenta la misma historia en Gran Bretaña, donde el talento y la participación en el ingreso nacional se han ido concentrando en Londres, y se generó vaciamiento y resentimiento en las localidades del interior. Pero como señala Janan Ganesh, del Financial Times, las élites metropolitanas ahora se encuentran “encadenadas a un cadáver”.

Rajan considera que la meritocracia es un producto de la revolución digital y tecnológica. Pero yo sospecho que viene de antes. No olvidemos que el sociólogo británico Michael Young publicó su presciente distopía The Rise of the Meritocracy [El ascenso de la meritocracia] en 1958. De hecho, Collier y yo somos parte de la primera camada de la meritocracia británica. Y tal como predijo Young, nuestra cohorte dejó el sistema inservible para las generaciones siguientes, sin dejar de alabar sus virtudes.

En Escocia, donde crecí, los talentos locales, intelectuales, escritores, historiadores y artistas, todos partieron a buscar mejor fortuna, o renunciaron simplemente a competir con las superestrellas de los mercados de masas. Y eso nos empobreció a todos.

Como Rajan, creo que la comunidad es una víctima de la captura de los mercados y del Estado por una élite minoritaria. Pero a diferencia de Rajan, dudo de que comunidades locales más fuertes o una política de localismo (inclusivo o no) puedan ser la cura del mal que nos aqueja. El genio de la meritocracia salió de la botella y ya no hay modo de volver a meterlo.

Traducción: Esteban Flamini

Angus Deaton es Premio Nobel de Economía de 2015

© Project Syndicate 1995–2019.

Educación | 15 de marzo de 2019

Crédito: Ministerio de Educación

La mitad de los estudiantes de sexto grado del país asegura que nunca trabajó en clase el tema embarazo

En casi todas las primarias del país, los directivos aseguran haber trabajado en la escuela temas de educación sexual y los docente reconocen que tienen materiales para abordar el tema. Sin embargo, hay contenidos que los niños y niñas de 11 y 12 años todavía no ven en clase: la mitad afirmó que nunca trabajó el tema embarazo y dos tercios de los alumnos dicen no haber hablado sobre cómo evitar abusos sexuales. Los datos son parte de los resultados de las pruebas Aprender difundidos por el Gobierno.

Las pruebas Aprender sirven para evaluar cómo evoluciona el aprendizaje en el país y en consecuencia qué políticas educativas deberían ser ajustadas. Fueron tomadas en octubre pasado a todos los estudiantes de 6° grado de las primarias públicas y privadas: unos 574.000 chicos y chicas. Se los evaluó sobre el aprendizaje alcanzado en las materias de Lengua y Matemática, pero esta vez les hicieron un cuestionario complementario con preguntas referidas a la implementación del programa nacional de Educación Sexual Integral (ESI), creado por ley en 2006 pero poco implementado en muchas escuelas.

Más abajo veremos cómo mejoró el aprendizaje en Lengua y cómo empeoró levemente en Matemática. Antes, expondremos en gráficos los contenidos vinculados a educación sexual que los estudiantes de 6° aseguran haber trabajado en clase con más regularidad.

Hablan de sus derechos pero poco de embarazo

En este gráfico de barras vemos que temas como el cuidado y los cambios del cuerpo, la igualdad de derechos entre mujeres y varones, los derechos de niños, niñas y adolescentes, y la importancia de comunicar las ideas son contenidos que la mayoría de los estudiantes asegura haber trabajado.

Pero el alcance de otros temas, como el embarazo, los métodos para prevenirlo, las formas de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual y las maneras de evitar un abuso sexual, es mucho menor: llega al 50% o menos de los estudiantes.

Fuente: Aprender 2018

Esto ocurre a pesar de que el año pasado hubo un acuerdo entre los ministros de educación de las provincias reunidos en el Consejo Federal de Educación para que durante la primaria se vean, entre otros temas, los siguiente contenidos:

  • Embarazo: aspectos biológicos, sociales, afectivos y psicológicos.
  • Métodos anticonceptivos.
  • Prevención de las infecciones de transmisión sexual.
  • Abuso sexual, la violencia de género y la trata de personas.
  • Decir “no” frente a interacciones inadecuadas con otras personas.
  • No guardar secretos que los hacen sentir incómodos, mal o confundidos.
  • Nuevas formas de masculinidad y femineidad en el marco de la equidad de género.
Imagen de las preguntas que le hicieron a los estudiantes.

Actualmente, organizaciones de la sociedad civil, centros de estudiantes y docentes reclaman por el cumplimiento del programa de educación sexual en las escuelas, tal como lo contamos en RED/ACCIÓN a fines del año pasado.

Ocurre que según una encuesta de la consultora D’Alessio IROL, solo 2 de cada 10 alumnos argentinos reciben educación sexual de manera habitual en el aula.

En las escuelas afirman que dan educación sexual

Desde el Ministerio de Educación destacaron las cifras como un avance, sobre todo partiendo de lo que declararon los directivos y docentes: “El 98% de los directivos aborda educación sexual integral en su escuela”, “un 99% de los docentes cuentan con materiales para abordar esos contenidos” y ” “más del 70% de los docentes ha recibido capacitaciones en esta temática”.

Fuente: Aprender 2018

Una mejora importante en Lengua

Los resultados difundidos por el Gobierno evidencian una mejora en Lengua en todas las provincias del país respecto de los exámenes de 2016.

Las pruebas marcan que el 75% de los estudiantes alcanzó un nivel satisfactorio o avanzado, lo que representa un incremento de 8,5 puntos porcentuales a nivel nacional con respecto a los resultados que habían alcanzado los alumnos en las pruebas Aprender de 2016.

Fuente: Aprender 2018

Ese 25% que quedó por debajo del nivel satisfactorio (1 de cada 4 chicos) nno puede jerarquizar información ni establecer secuencias de ideas
en textos expositivos. Tampoco incorporó la práctica de la relectura total o parcial y por eso se le dificulta encontrar información literal cuando no está destacada o reiterada.

Además, no maneja conceptos básicos de la asignatura y esto los lleva a realizar lecturas poco profundas en textos literarios más complejos en los que es necesario reflexionar sobre el tipo de narrador o las características psicológicas de los personajes.

Matemática: una leve baja agrava el diagnóstico

A contramano de lo que ocurrió con Lengua, el porcentaje de los estudiantes que consiguió un nivel avanzado o satisfactorio en la prueba de Matemática bajó del 58,6% al 57%.

Es decir que 4 de cada 10 niños o niñas no logran identificar propiedades específicas de las figuras geométricas ni calcular el área o trabajar con equivalencia de medidas de longitud. Y muestran dificultad en resolver situaciones problemáticas que involucran operaciones con fracciones o la división de números naturales con análisis del resto.

Vida Cotidiana | 18 de marzo de 2019

Ilustración: Timo Kuilder / The New York Times

Cómo hablar en público

La preparación asegurará que usted pueda entregar efectivamente un discurso que transmita el mensaje que desea entregar. Una de las mejores ideas que he escuchado sobre hablar con grandes audiencias provino de Marcus Ryu, el C.E.O. del software Guidewire. En mi entrevista de Corner Office con él, me explicó a qué he empezado a llamar la “Teoría de la Comunicación de Einstein”.

“Me he dado cuenta de que no importa cuán inteligentes sean las personas con las que te estás comunicando, cuantos más hay, más tonta es la colectividad”, me dijo Ryu. “Y entonces podrías tener una habitación llena de Einsteins, pero si hay 200 o 300 de ellos, entonces todavía tienes que hablar con ellos como si fueran personas promedio. A medida que la audiencia crece, su mensaje debe simplificarse cada vez más y la lista de puntos debe ser más corta “.

Esto no quiere decir que simple sea fácil o signifique simplista. Significa que realmente debería conocer la idea central de su conversación y expresarla en un lenguaje claro al principio y al final.

Pregúntese: ¿Cuál es la pregunta central que está haciendo y respondiendo? Si está creando una presentación que va a utilizar muchas veces, intente de que dure de 30 a 35 minutos para asegurarse de que tiene una presentación sustancial, y luego prepárese para hacer una versión más corta, si es necesario.

Luego, use viñetas para cristalizar tus subtemas. Asegúrese de que nadie pueda perderse el punto de su charla.

Puede sentirse como si estuviera “entorpeciendo” su charla para que sea tan clara, pero ese no es el punto. La visión de Ryu te ayudará a resolver impulsos que compiten entre sí. Sí, sabes que tu audiencia es inteligente, pero debes mantenerlo realmente simple.

Consigue un editor. Todo el mundo necesita un editor y los discursos no son diferentes; encuentre a alguien en cuyo juicio usted confíe y haga una prueba de presión para hablar con esa persona. ¿Es clara? ¿Tiene sentido el arco temático? ¿Cuál es el conocimiento clave? ¿Son claras las conclusiones?

© 2019 The New York Times

Harvard Business Review | 18 de marzo de 2019

Cómo usar los privilegios para ayudar a otros

Suelo olvidar que soy heterosexual. Simplemente, no pienso mucho al respecto. Cuando me preguntan qué hice este fin de semana, o al poner fotografías familiares en mi oficina, no tengo motivos para preguntarme si incomodará a alguien. Nuestra cultura está planteada para que personas heterosexuales, como yo, seamos nosotras mismas sin pensarlo mucho. Sin embargo, para los colegas gays o las colegas lesbianas, una simple pregunta sobre el fin de semana o una decisión sobre cómo decorar el espacio de trabajo conlleva un significativo estrés. Un estudio reciente encontró que el 46% de los empleados LGBTQ no hablan de su orientación sexual dentro de sus lugares de trabajo, por razones que van desde el temor a perder su empleo hasta el ser estereotipados. Es muy poco probable que una persona no heterosexual tenga el privilegio de pasar un día entero sin recordar su orientación sexual.

Este privilegio, de poder olvidar parte de lo que usted es, no es exclusivo de los heterosexuales. Lo mismo sucede, si usted es blanco, cristiano o no tiene discapacidades. En esos casos, puede vivir su vida sin pensar constantemente acerca de esas identidades. Este privilegio es ordinario porque se mezcla con las normas y las personas a nuestro alrededor, y por ello es fácilmente olvidado.

Este privilegio ordinario es de hecho una oportunidad. Los investigadores de la temática confirman que aquellos con privilegios tienen el poder para alzar la voz en defensa de quienes carecen de este y tienen una influencia particularmente efectiva cuando lo hacen. Muchos de nosotros, que buscamos la oportunidad de pelear contra los prejuicios y sesgos en el lugar de trabajo y en la cultura en general, podríamos estar perdiendo la oportunidad que tenemos frente al espejo: usar la naturaleza ordinaria de lo que somos como una fuente de poder extraordinario.

He aquí algunas cosas que puede hacer:

  • Comience a aprender cuáles son los desafíos que las personas que carecen de su privilegio encuentran en el trabajo, la escuela y en sus comunidades. Puede usar internet como punto de partida para encontrar relatos en primera persona.
  • Busque oportunidades de hablar y actuar. Confrontar a las personas es sólo una de las muchas formas en que podemos usar nuestro privilegio. También podemos hacer preguntas, plantear temas y añadir perspectivas que no están emergiendo orgánicamente en las discusiones. Podemos introducir datos, invitar a personas a las conversaciones y crear interés en ideas distintas. Podemos amplificar las opiniones de las personas que no están siendo escuchadas en las reuniones y traer conversaciones de regreso cuando alguien es interrumpido. Podemos dar crédito por el trabajo de las personas y esparcir la voz sobre su talento. 
  • Debe ser cuidadoso de no hablar por encima del grupo al que pretende respaldar. No es inusual el ponernos accidentalmente en el centro, en lugar de colocar ahí a las personas de las que tratamos de ser aliados. En lugar de ello, de un paso al costado y aprenda de las personas cuyas vidas son directamente afectadas por la situación.

Aquello en lo que menos pensamos podría ser el lugar desde el que podemos hacer el mayor bien. Cada uno de nosotros tiene una forma de privilegio, y eso son buenas noticias, porque significa que casi todos tenemos más influencia de la que nos damos cuenta.

Dolly Chugh es profesora asociada en la Stern School of Business de New York University.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

Sociedad | 15 de marzo de 2019

Intervención: Pablo Domrose

Familias de acogimiento: el compromiso de dar amor por tiempo limitado

Abandono, maltrato o enfermedad de los padres son algunos de los motivos por los cuales ciertos niños se encuentran privados del cuidado de sus familias biológicas. En estos casos, el Estado adopta medidas de protección, cuya finalidad consiste en el resguardo o la restitución de sus derechos. Una de las alternativas de cuidado para los pequeños que se encuentran transitando los primeros años de vida es el acogimiento familiar. En la primera infancia el apego y el contacto personal resultan especialmente importantes, y la institucionalización en hogares o residencias puede generar consecuencias negativas en el desarrollo vital.

En Argentina, la trayectoria de los programas de Acogimiento Familiar es muy heterogénea. Aún no existe un registro a nivel nacional, ni iniciativas que unifiquen los criterios. Cada provincia dispone de sus propias reglas. Por ejemplo, el programa de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a funcionar en 2015 a través de la Dirección General de Niñez y Adolescencia (DGNyA) del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. Actualmente, hay 20 familias involucradas y hace falta que se sumen 200 más. “Si logramos llegar a este número, vamos a poder trabajar en la individualidad de cada chico”, señala Gabriela Francinelli, Directora General de Niñez y Adolescencia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Cuando se detecta a un niño que atraviesa una situación de vulnerabilidad, el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes interviene para tomar una medida de protección. Se presenta el caso en un juzgado de familia y se pide la vacante en la DGNyA. A partir de entonces, se decide qué familia va a alojar al chico.

Para poder participar del programa en la ciudad de Buenos Aires hay una serie de requisitos: contactar a la DGNyA; asistir a charlas informativas y participar del proceso de evaluación psico-social del grupo familiar; obtener la certificación de aptitud como familia de acogimiento luego del proceso de evaluación; realizar capacitaciones básicas en legislación, cuidados y RCP, entre otras. Pueden ser familias acogedoras todas las que sean residentes en la Ciudad, que posean capacidad para brindar cuidados y que cuenten con una organización familiar que permita acompañar por un tiempo el desarrollo de un niño o niña. El Gobierno de la Ciudad brinda un subsidio mensual (equivalente al 75% del salario mínimo, vital y móvil), además de la entrega de pañales y leche, a la familia, en beneficio del niño.

“Esta es una política pública pensada para chicos que van de cero a seis años”, explica Francinelli. “Estos primeros años de vida son constitutivos de la  subjetividad y la vida emocional futura. El tiempo que están en las familias de acogimiento es corto. La mayoría no supera los seis meses. De todas formas, hay algunas excepciones que pasan ese período. Luego, los niños vuelven a su núcleo familiar, a la familia ampliada, o se recurre a otra estrategia de derechos como la adopción”.

El programa garantiza el respeto a la familia de origen del niño o niña y a su identidad cultural. El acogimiento familiar supone siempre una experiencia temporal que no debe confundirse con la adopción ya que justamente uno de los requisitos para participar de este programa es no estar inscripto en ningún Registro de Aspirantes a Guarda. Por este motivo, en general los perfiles más buscados son personas que ya tienen hijos. Francinelli cuenta que también participan matrimonios igualitarios y madres o padres solteros (hogares monoparentales).

Por otro lado, la funcionaria aclara que el programa no es la mejor opción en todos los casos. Por ejemplo, cuando hay grupos de hermanos se prioriza alojarlos a todos juntos. Agrega: “No podemos albergar a seis hermanos que van de cero a 16 años en una familia. En esa situación recurrimos un hogar de niñez”.

Familias Solidarias es el nombre que recibe el programa en Provincia de Buenos Aires. Actualmente, participan 180 familias y se espera que este año estén involucradas 230. La propuesta empezó en 2016, en convenio con municipios  y ONGs. Las familias son llamadas por convocatorias públicas y las interesadas se acercan al Servicio Zonal correspondiente, donde reciben asesoramiento. En este caso, el programa está pensado para niños de cero a tres años. Los requisitos para la postulación de la pareja o de la persona son: tener entre 25 y 65 años; que todo el grupo familiar conviviente esté de acuerdo con la participación; y no tener antecedentes penales. El programa abarca desde Ramallo hasta Bahía Blanca y del Partido de la Costa a Adolfo Alsina.

Una de las organizaciones que trabaja con la Provincia en la implementación del programa es Familias de Nazaret, que se encuentra en San Isidro. Actualmente, tiene 15 bebés a cargo y 43 familias anotadas.

“El principal obstáculo que tiene el programa es el miedo al despegue”, relata Nora Villagra, directora de Familias de Nazaret. “Todos aquellos que participan tienen que tener en claro que de ninguna manera pueden quedarse con estos niños. Cada partida es un agujerito que te queda en el corazón, pero también es muy gratificante saber que se dio lo mejor por alguien. Es una experiencia de amor diferente. Estás amando a alguien que no sabés de dónde viene, ni cuánto se va a quedar. Si el niño o niña se da en adopción hay posibilidad que la familia siga en contacto, si vuelven con la familia biológica no suelen quedar en contacto”.

Lucia Sentous y Cristian Andrada ya tenían cuatro hijos cuando decidieron sumarse al programa Familias Solidarias. “La mamá de unos compañeros del colegio de mis hijos pasó por la experiencia y cuando vi de qué se trataba me interesó. Primero, se lo comenté a Cristian y después lo hablamos con los chicos. Fue algo muy pensado en familia. Mi miedo era que suframos mucho. Es muy difícil no encariñarse con un bebé”, relata Sentous muy emocionada.

Con la decisión tomada, los Andrada se pusieron en contacto con Familias de Nazaret. Al poco tiempo, los llamaron para contarles que Rodolfito, un bebé de dos meses, estaba en el hospital, sin que nadie lo viera, y necesitaban que una familia se hiciera cargo. Aceptaron llevarlo a casa y Rodolfito compartió unos meses con ellos.

“Fue divertido tener a Rodolfito. Jugábamos con él y le dábamos la mamadera”, cuenta Pilar Andrada, la hija de 10 años del matrimonio.

Finalmente, la familia de origen de Rodolfito pudo acomodarse y recibir nuevamente a su hijo. Los Andrada no conocieron a los padres biológicos y tampoco saben sus historias.

Tras la partida de Rodolfito, Lucia, Cristian y los chicos necesitaron un tiempo para hacerse a la idea y procesar la experiencia. A los seis meses, ya estuvieron listos para recibir a Dylan, un bebé de un año.“Como mamá de tránsito lo que uno busca es dejar huellas, de las que no se van a acordar, pero que van a marcar sus vidas”, señala Sentous.

Dylan también volvió con su familia biológica, por lo tanto los Andrada ya no están en contacto con él. “Cuando los chicos se van, armamos un álbum con fotos, que ilustra lo que vivió con nosotros. También anotamos en un cuaderno toda la información médica del bebé”, cuenta Sentous.

La última experiencia de los Andrada fue como familia de apoyo. Es decir, ayudaron a una familia de acogimiento, que tenía un viaje ya planeado al exterior y no podía llevar al chico fuera del país. “Nosotros nos convertimos en los tíos de tránsito”, destaca Lucía.

Ahora, la pareja decidió tener un hijo más: los chicos pedían un bebé que se quede y no se vaya.

La familia Alvarado también tuvo dos niños en su casa, pero en el caso de ellos fueron experiencias más largas y ninguno de los dos volvió a su familia de origen, sino que fueron adoptados.

“Desde el primer momento, nos dejaron en claro que nuestra misión era cuidar y entregar al bebé. Los tratábamos igual que a nuestros hijos, pero sabíamos que no eran nuestros y que se iban a tener que ir. Nosotros no tenemos intención de adoptar. Nos encargamos de dar afecto en los primeros años de los chicos. Son cosas distintas”, cuenta Miguel Alvarado.

Miguel y Paula tienen dos hijos, Matías y Bautista. Ellos aseguran que una cuestión muy importante para ser familia de acogimiento es el diálogo y el consenso sobre el proyecto. Recurrentemente, se sentaban los cuatro para ver cómo iban con la experiencia.

L. llegó a la casa de los Alvarado con tres meses y se quedó un año y medio. “Tuve que darle 15 remedios por día durante varios meses. Estaba en el hospital por problemas nutricionales. Cuando lo vi, le dije a Miguel que lo quería tener en casa”, relata Paula. El segundo niño llegó con 10 meses y se fue con cuatro años.

“Tenemos buena relación con las familias que los adoptaron. Cada tanto, los traen a casa”, dice Miguel.

Tanto los Andrada como los Alvarado coinciden en que muchas personas se acercan a ayudar cuando se enteran que tienen a un bebé de tránsito. Se genera una onda de solidaridad que se va expandiendo con la gente de alrededor. Si bien no recibieron subsidios, en ambos casos Familias de Nazaret les dio leche y pañales. Además, el Círculo Médico de San Isidro les da la obra social a los chicos.

“Cuando alguien me pregunta cómo hago para entregar a los chicos, les explico que puedo hacerlo porque tengo en claro que el bebé no es mío”, enfatiza Miguel. “Claro que los extrañamos y es un desgarro cuando se van, pero uno está contento porque sabe que les dio todo lo que se pudo. Si bien uno queda cansado, tanto por lo físico como lo emocional, después uno se reacomoda”.

Buscamos Familia

En casi todas las provincias argentinas hay niños, adolescentes y grupos de hermanos esperando encontrar una familia que los adopte

Conocé las convocatorias

Actualidad | 15 de marzo de 2019

El temor que genera en los bancos los US$ 1.850 millones que levantó Mercado Libre esta semana

Qué pasó. Esta semana, con la inflación anual superando el 50%, el dólar arriba de los 43 pesos y el Gobierno negociando con el FMI más flexibilidad para usar los fondos para contener la divisa, Mercado Libre logró recaudar US$ 1.850 millones para financiar su expansión en la Argentina y en la región.

“No hay empresa argentina que podría haber levantado casi US$ 2.000 millones en cuatro días con el país viviendo una durísima recesión”. El comentario es de uno de los banqueros más importantes del país y refleja la confianza que le tienen los inversionistas de todo el mundo a la empresa que fundó y lidera Marcos Galperin.

Por qué es importante. Los fondos le permiten a la empresa financiar sus planes de expansión, cuyo foco es el sector financiero. Analista que lo siguen de cerca dicen que Mercado Libre va camino a ser un banco con una fintech integrada. Y eso genera temor en los bancos.

La propia empresa lo desliza en el comunicado a través del cual anunció la operación: “Los fondos permitirán consolidar el liderazgo de Mercado Libre como proveedor tecnológico de soluciones integrales de inclusión financiera en la región”.

Quienes invirtieron: PayPal se puso con US$ 750 millones. La empresa estadounidense es líder mundial en sistemas de pagos en línea y transferencias de dinero entre usuarios. El fondo de inversión Dragoneer se sumó a la operación con US$ 100 millones. Mientras que el resto de los fondos fue recaudado en Wall Street, donde a través de una emisión de acciones, Mercado Libre logró captar US$ 1.000 millones.

Las acciones de Mercado Libre acumulan un alza de 26% en Wall Street y la empresa tiene un valor en bolsa de US$ 23.000 millones. Desde que debutó en la bolsa de Nueva York, en 2007, las acciones han subido alrededor de 1.000%, o sea un dólar invertido ese día serían hoy mil dólares.

Fuente: Nasdaq

Los números. En 2018 Mercado Libre generó US$ 1.400 millones en ingresos netos, un crecimiento del 18%. Para llegar a esa cifra fue clave el negocio financiero, que comprende Mercado Pago y Mercado Crédito.

  • En los últimos tres meses de 2018 Mercado Pago creció 22%: las transacciones se dispararon en un 72%, generando un volumen de US$ 5.300 millones. En total, el año pasado las transacciones tocaron los US$ 18.000 millones.
Fuente: Statista
  • La compañía destacó en sus presentaciones a los inversores que durante 2018 “implementó exitosamente el servicio de préstamos y créditos dentro de Mercado Libre a través de Mercado Pago y Mercado Crédito, mientras que continuó desarrollando innovadoras soluciones de pagos online por fuera de la plataforma de e-commerce”.
Fuente: Mercado Libre

El temor de la banca. La empresa está apostando fuerte a la inclusión financiera y quiere que Mercado Pago se posicione como el proveedor líder de soluciones tecnológicas financieras integrales. “En particular, en aquellos segmentos de la población de América Latina que han sido históricamente marginados del sistema financiero tradicional y que, en muchos casos, operan en la economía informal de la región”, dice una presentación que tiene publicada en su sitio web.

Este foco en el sector financiero es el que genera preocupación en la banca. “Mercado Libre hace mucha de las cosas que hacemos nosotros, pero es mucho más ágil, no tiene la regulación financiera que tenemos nosotros, y opera con costos más bajos y márgenes mucho más altos”, se queja un ejecutivo de un banco local.

Los analistas que estudiaron la operación de esta semana dicen que toda la plataforma fintech de Mercado Libre ya es mucho más que un sistema de pagos digital y destacan que los inversores encuentran muy atractiva la propuesta de la empresa argentina. Apuntan a la baja bancarización de la región y la posición líder de Mercado Libre. Aún hay más de 400 millones de consumidores que no tienen cuenta de banco o historia crediticia.

Lo que dice a Wall Street. En un informe ante la SEC, el regulador de la bolsa de Nueva York, Mercado Libre destacó el lanzamiento de MercadoCredito. Dijo que “aprovecha nuestra base de usuarios, que no solo es leal y está comprometida, sino que también ha sido históricamente desatendida o ignorada por las instituciones financieras y adolece de falta de acceso al crédito necesario” y genera nuevos puntos de contacto e incentivos adicionales para utilizar MercadoPago.

También hizo hincapié que en la segunda mitad de 2018, entró al negocio de administración de activos para individuos en Argentina y para individuos y empresas en Brasil y que lo ve como un pilar fundamental del crecimiento. Dice que la rentabilidad que ofrecen sus productos es mayor que la de las cuentas corrientes tradicionales de los bancos.

Y revela que en Argentina, en los seis meses posteriores al lanzamiento, los fondos invertidos a través de MercadoFondo representaron casi el 40% del dinero almacenado por los usuarios MercadoPago.

Las especulaciones del mercado. Aunque el consenso es que Galperin usará los fondos para ponerle nafta a sus planes de expansión, hay analistas que ven la operación de esta semana como una jugada de PayPal para aumentar su presencia en la región y no dejarle el mercado a Amazon.

La analista de MoffettNathanson, Lisa Ellis, dijo a Bloomberg que la inversión es un ejemplo de cómo PayPal puede utilizar sus US$ 10.000 millones de caja para asociaciones únicas que pueden impulsar el crecimiento fuera de Estados Unidos.

Otra teoría es que PayPal buscaría eventualmente quedarse con Mercado Pago, que la ven como la “joyita” de Mercado Libre. En Wall Street estiman que Mercado Pago valdría US$ 8.000 millones por separado. Eso sí, un emprendedor local que conoce de cerca cómo piensa Galperin, descarta que esté dispuesto a venderlo.

Sie7e Párrafos | 15 de marzo de 2019

Camino al este, comentado por Fernando Santillan

Camino al este
Javier Sinay
Tusquets

Uno (mi comentario)

En Camino al Este, Javier Sinay hace la crónica de un viaje en busca del amor. Cuando su novia argentina de antepasados japoneses gana una beca para estudiar en Japón el arte del té, el camino del té o Chado, él decide ir a buscarla en un viaje en soledad. Ella se llama Higashi, que en japonés significa “Este”, y él viajará 14.953 kilómetros, siempre hacia el Este, usando su oficio de periodista para indagar sobre el amor y sobre los viajes. Su camino tiene una parada especial en la ciudad de Grodno, en Belarús. Es la ciudad desde donde emigraron los antepasados de Sinay, su alter heim (old home, antiguo hogar).

¿Existe ya una literatura así, empezando por ejemplo con Everything is Illuminated de Jonathan Safran Foer, por ahí cerquita?) Aunque dice que viaja “en busca de una mujer” (p. 19), esa parada y los recuerdos sobre otras mujeres en su propia historia (Riva, Natalia, Inés) hacen de este un viaje no solo hacia el Este sino también hacia adentro, una reflexión sobre el origen (la reflexión sobre los antepasados propios y ajenos está siempre cerca) y sobre la vida y el camino del cronista. Los personajes y los temas que desfilan muestran la diversidad humana y la del amor: un chamán en Siberia; las historias de amor de un joven inmigrante de Gambia en Madrid; una pareja de actores porno en Barcelona; un inmigrante paquistaní que vende candados para que los enamorados los pongan en los puentes parisinos y una militante contra esa práctica. El amor se enlaza con la muerte (que al fin y al cabo es el final de un camino) en Berlín, en Ekaterimburgo – que “parece una continuidad de cementerios” (p. 181) – y en Irkutsk; y en Tokio vemos las extrañas costumbres de una zona roja donde se busca más hablar que tocar. El libro tiene por momentos temas de registro, con un idioma neutral o español que suena raro en un periodista porteño – “Muhammad se asentó donde unos amigos en Segovia” (p. 54), Riva “era de izquierdas” (p. 138) – y no todas las situaciones y los personajes tienen el mismo valor narrativo. Pero el texto es rápido, va de una situación hacia otra, de una ciudad hacia otra, y cuando nos preguntamos por el mérito de alguna cuestión siempre se recupera el sentido por la vía más obvia: el sentido es la dirección, el camino, el Este, Higashi: esa mujer que es origen y destino de este viaje.

Dos (la selección)

(Amor)

“Cuando me di cuenta de que había comenzado este viaje alrededor del mundo tan sólo para estar cerca de una mujer, me pregunté qué cosas hace la gente por amor y me propuse contar esas historias en cada uno de los sitios que recorriera. Pero la pregunta no estaba completa: el amor no es sólo el amor; es también la sexualidad y es el desamor y es la compañía y la soledad.” (p. 20)

Tres

(Soledad)

“Durante muchos años creí que ir solo no era la mío. A veces uno no sabe que está listo hasta que las cosas se imponen, y viajando solo, alejado de mis queridos, de mis objetos y de mi casa, pero también de mi pasado y de mi futuro, me encuentro con algo que se parece demasiado, para bien y para mal, a la esencia de mí mismo. Así descubro que estoy preparado para un trayecto que pocos se animarían a andar y, luego, que el camino me está transformando en un nómade astuto.” (p. 159)

Cuatro

(Este)

“En Alemania encontré por primera vez el Este: en los rubios, en los eslavos, en la sobriedad, en el Muro y en el viejo comunismo. Todo eso fue un cambio de paradigma, un nuevo mundo que apareció más allá de una cultura occidental en la que el individuo es un dios que hace lo que quiere. Ahora, cuando camino por Ulaanbaatar y veo por todos lados a personas tímidas y sencillas con el rostro muy redondo y los ojos muy rasgados, me doy cuenta de que me he adentrado mucho más en el Este. Como en Alemania, esto también ocurrió en un degradé lento y suave, tremendamente sutil, que sólo se deja ver cuando ya ha ocurrido.” (p. 233)

Cinco

(Grodno)

“¿Qué había entre España y Japón? Un país. O varios. Pero uno, especialmente. Uno que había querido visitar desde que descubrí que había sido el suelo enigmático de mis ancestros. Uno del que se sabía poco y al que entraban escasos aviones con turistas. Uno que, cuando llegaba a las noticias, parecía inverosímil. Belarús, Bielorrusia. La Rusia Blanca. Y ahí, Grodno: la ciudad donde vivió el abuelo de mi abuelo, y la que dejó para siempre cuando a fines del siglo XIX se embarcó hacia la colonia agrícola de Moisés Ville en Santa Fe, Argentina, América. Grodno, la joya de mi mitología personal. Yo tenía que ir ahí.” (p. 36)

Seis

(Diversidad)

“Viajo en el Tren Transiberiano en siete tramos, en total a lo largo de 5.793 kilómetros, y alcanzo latitudes situadas mucho más allá de Rusia. Llego a estar veintiocho horas a bordo. En el camino -o, mejor: en los vagones- conozco a tres parejas de argentinos (…); a John, un cantonés new rich que prueba delante de mí su primer plato de borsht (y no le gusta); a Slava y a Igor, dos entrenadores de boxeo que se emborrachan felizmente para pasar el tiempo; a Maxim, un estudiante enamorado; a un hombre místico que reza con una pequeña Biblia y me prohíbe que le tome fotografías; a otro, Slava, que administra un bar en Krasnoyarsk; a una rusa que da clases de surf en Bali; a Oyvind, un ingeniero noruego que a los 52 años se pregunta si es mejor vivir en el presente o planificar el futuro.” (p. 195-196)

Siete

(Camino)

“Teníamos muchas cosas en común con Higashi: los libros, la música, muchos amigos. El karate que yo practicaba era un do, como el Chado: un camino que se recorre buscando la perfección, sabiendo que nunca se va a alcanzar, donde lo que vale es el camino. Así que cuando ella me habló sobre la ceremonia del té, la encontré fascinante y comprensible.” (p. 313)

Fernando Santillan es politólogo y padre de tres hijas. Es aficionado al fútbol, el whisky y la literatura. Escribe en www.750aRetiro.blogspot.com y Flanders, su primera novela, está en imprenta. En Twitter es @santillanf.


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100 Mujeres | 15 de marzo de 2019

Foto: Rodrigo Mendoza | Intervención: Pablo Domrose

Victoria Pascual: “A mí no me cambia el precio, quiero a todos los caballos por igual”

Victoria Pascual todavía no hablaba y ya montaba a caballo. Su carrera comenzó de la mano de su padre, Domingo “Cacho” Pascual —ganador de dos premios Carlos Pellegrini junto a Jorge Valdivieso—, y con el antecedente y la trayectoria de su abuelo, Elías Pascual. Entrenadora de caballos y jockey, es una de las pocas mujeres que se dedica a esta actividad en Argentina. “Siempre se sorprenden cuando digo que entreno caballos de carrera”, comenta, sentada a metros de la tribuna Paddock en el Hipódromo de Palermo, después de repetir la rutina diaria que arranca a las 6.30 en la Villa Hípica.

Cuando tenía 17 años, al volver de unas vacaciones en Punta del Este, Victoria le dijo a su papá que ella también quería ir al stud (el sitio donde se crían y cuidan los caballos) a trabajar, igual que lo hacían los hombres de su familia. Lo convenció y ese verano entrenó durante todo febrero. Para que la dejaran seguir y poder terminar el colegio secundario se pasó de una escuela privada y diurna a una pública y nocturna. Lo hizo en compañía de Gonzalo, su hermano mellizo. Al tiempo se metió de lleno en el turf  (las carreras de caballo donde corren apuestas) y se anotó en la Tecnicatura en Producción Agropecuaria de la Universidad de Belgrano para cumplir con el mandato paterno y alcanzar un título universitario.

A los 20 se emancipó y del Hipódromo de San Isidro se mudó al de Palermo para trabajar con la caballeriza Haras Don Arcángel. Ese fue su primer “patrón”, como se dice en la jerga para referirse a quien contrata a un entrenador.

“Al caballo lo tenés que conocer, saber cómo es el pedigrí, si come o no y para qué distancia es”, explica. Victoria, además, es considerada como una cuidadora; “la cuida”, así la llama toda la troupe que tiene a su cargo: el jockey, el galopador, los peones y el veterinario. “La gente de acá es sana, es buena, yo disfruto mucho. Esto es un equipo y hay que poner la mejor energía porque no depende solo de mí”, comenta.

Entre los momentos más difíciles de su vida está el secuestro que sufrió entrada la década del ‘90. Recuerda que le hicieron una emboscada y la tuvieron dos días cautiva hasta que finalmente pudieron rescatarla. Tras ese episodio y aprovechando una buena oferta laboral se fue a vivir a Estados Unidos donde aprendió casi todo de cero porque las reglas de las carreras son muy diferentes. “Pagué el derecho de piso de a poquito”, dice de ese nuevo comienzo. Estuvo ocho años en Miami, allá nació su hija Sofía que, por supuesto, ya sabe montar.

Instalada nuevamente en Palermo, ahora está al frente del stud Bingo Horse. Siempre rodeada de caballos, esa es su constante: “Quiero tanto al caballo más caro como al que es hijo de uno no muy conocido. A mí no me cambia el precio, quiero a todos por igual”, sintetiza.

Foto: Rodrigo Mendoza

Nombre: Victoria Pascual
Edad: 42 años
Profesión: Entrenadora de caballos
Lugar de nacimiento: San Isidro, Provincia de Buenos Aires
Lugar de trabajo: Palermo

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?

Mi motor es que amo lo que hago. No tengo problema de levantarme a las 5 de la mañana. Lo disfruto.

2. ¿Qué te hace feliz?

Soy feliz haciendo lo que me gusta. Además me hacen feliz mi hija, mi entorno familiar, mis hermanas, mi mamá y mi papá. Nos reunimos dos o tres veces por semana, somos una familia muy unida. Eso me encanta. Vivimos todos en el mismo barrio. Tengo amigas que son de toda la vida, como mis hermanas (Nicole Neumann y Denise Dumas). Me junto con ellas una o dos veces por semana sí o sí. La verdad es que mis afectos son los que siempre me sacaron adelante. Mi contención es mi núcleo íntimo.

3. ¿Qué cosas no te dejan dormir?

Gracias a Dios mi familia está bien de salud. Me puede preocupar algún problema en el stud, si un caballo se enfermó o algo así. Igual en lo posible trato de ser positiva. Lo del secuestro es como que lo hubiese borrado.

4. ¿Qué cambiarías del mundo?

Que no haya guerras ni terrorismo. Que no haya hambre en el mundo ni tanta desigualdad, porque hay muchos que tienen tanto y otros nada. Lo veo también acá, ves gente de mucho dinero y te das vuelta y ves gente muy humilde.

5. Cuando eras chica, ¿qué querías ser de grande?

En esa época estaba con los caballos de salto y soñaba con eso. Competía, llegué a hacerlo profesionalmente, pero después cuando me metí de lleno con los caballos de carrera dejé de hacerlo. Hoy sigo montando pero la satisfacción que me da ver ganar un caballo es diferente.

Opinión | 15 de marzo de 2019

Financiar pensiones sociales con impuestos a los superricos, un debate necesario

Aumentar los impuestos sobre la renta de los millonarios podría proveer a los gobiernos de recursos fiscales para financiar estrategias de desarrollo económico y social.

Este artículo, basado en uno anterior publicado en Ageing International, examina la potencial generación de ingresos al aumentar las tasas impositivas máximas a los superricos para financiar pensiones sociales universales.

Alexandria Ocasio-Cortez se ha puesto recientemente en el punto de mira por proponer una tasa impositiva máxima del 70% para financiar el llamado “Green New Deal”. Aunque esta cifra pueda parecer alta, históricamente hablando no lo es. No hace mucho tiempo, aquellos que contaban con mayores ingresos en Estados Unidos pagaban una tasa impositiva máxima del 91%.

Las pensiones sociales -o pensiones no contributivas- proporcionan un piso de protección social a personas mayores. La seguridad social y los impuestos operan conjuntamente para superar la pobreza económica y reducir la desigualdad de ingresos. Ahora bien, ¿cómo y de dónde podríamos aumentar los ingresos fiscales para financiar esta política social?

¿Qué es un espacio fiscal?

El espacio fiscal se refiere a la creación de un espacio en el presupuesto del gobierno para determinados asuntos. La idea es crear nuevas fuentes de ingresos y expandir las existentes, preservando la sostenibilidad a través del tiempo, para que puedan utilizarse para financiar protección social sin distorsionar la estabilidad macroeconómica.

Los ingresos tributarios, redirección de gastos, mejora de la eficiencia de los gastos, reestructuración de la deuda pública, la financiación exterior y la ayuda humanitaria son algunas de las opciones disponibles de los gobiernos para crear espacio fiscal. Durán-Valverde y Pacheco identificaron distintas estrategias de creación de espacio fiscal adoptadas por ocho países de ingresos bajos y medianos (LMICs) para financiar la extensión de la protección social.

Por ejemplo, Bolivia combina los impuestos a la extracción de recursos naturales, la reducción de la deuda y las ventas de activos estatales, mientras que Namibia aumenta las contribuciones sociales, utiliza los excedentes presupuestarios y la asistencia oficial para el desarrollo. Existe una amplia base bibliográfica sobre cómo crear espacio fiscal para financiar protección social. (ver aquí, aquí,y aquí).

Impuestos sobre la renta al 1% más rico
El aumento de los ingresos fiscales es una opción para crear espacio fiscal, aunque quizás es una de las fórmulas más polémicas. En términos generales, hay dos grandes opciones: aumentar las tasas de impuestos o reducir la evasión fiscal.

No todos los aumentos de impuestos afectan a todos los individuos por igual. Si los gobiernos logran implementar medidas progresivas para aumentar los impuestos, los ingresos resultantes podrán utilizarse como un medio de redistribución.

En el caso de las pensiones sociales, los ingresos recaudados a través de los impuestos se transfieren a uno de los segmentos más vulnerables de la población, que comprende posiblemente el ejemplo más claro del desarrollo de las relaciones entre el Estado y la sociedad: las personas mayores.

Los países con mayores ingresos de la OCDE generan ingresos por los impuestos a la renta de las personas físicas casi tres veces superior que el resto de países (calculado por el autor utilizando datos del IMF-GFS). El aumento de los ingresos a través de la tributación directa en los países de ingresos bajos y medianos es considerablemente más difícil que en los países de la OCDE, sobre todo por culpa de la economía sumergida. Sin embargo, hay alternativas viables.

Según los datos de 2018 de KPMG, once países tienen una tasa de impuesto a la renta de cero. Aproximadamente el 79 por ciento de los países de la muestra (115 de 145) tienen una tasa impositiva marginal máxima por debajo del promedio de 2018 de la OCDE (42,01 por ciento). Teniendo en cuenta estos números, es difícil justificar que hay poco espacio de maniobra para crear espacio fiscal aumentando las tasas del impuesto sobre la renta de aquellos con mayores ingresos.

Figura 1: Espacio fiscal potencial creado al aumentar la tasa impositiva promedio al 1% y 5% más rico

Fuente: The Conversation

La Figura 1 estima el impacto que tendría un aumento de las tasas impositivas de las personas más ricas en 22 países. Utilizando datos del World Wealth and Income database, se calculó el potencial espacio fiscal que se generaría al incrementar las tasas impositivas de la renta al 1% y 5% más rico (fórmula propuesta por Piketty, Saez and Stantcheva) (ver aquí para más detalles sobre la fórmula y variables utilizadas).

En el conjunto de los 22 países, un aumento de 5 puntos porcentuales en la tasa impositiva promedio del 1% más rico generaría un espacio fiscal equivalente al 0,3% del PIB, mientras que un aumento de 10 puntos porcentuales generaría un 0,6% del PIB y un aumento de 20 puntos porcentuales produciría un importe relativo al 1,2% del PIB. Los mismos tres aumentos en las tasas impositivas sobre el 5% más rico generarían, en promedio, un espacio fiscal equivalente a 0,6, 1,3 y 2,5% del PIB.

¿Riesgos para la economía?

Estos números, por supuesto, deben ser tratados con cierta precaución. Los economistas ortodoxos creen que aumentar el impuesto sobre los grupos de ingresos más ricos puede tener efectos económicos adversos. De todas maneras, investigaciones en países con un nivel alto de ingresos evidencian que no existe una correlación entre los recortes de las tasas impositivas máximas desde la década de los 70 y el crecimiento económico.

Del mismo modo, podría darse el caso de que el aumento de las tasas impositivas máximas sobre la renta puedan provocar mayores incidencias de evasión fiscal, disminuciones en la productividad y en el desarrollo de nuevas empresas.

Una vez más, según lo argumentado por Piketty y otros colegas, incluso considerando estas externalidades negativas, las tasas máximas óptimas del impuesto sobre la renta se mantienen entre el 57% y el 83%.

Kinderman y Krueger colocan la tasa máxima óptima del impuesto sobre la renta, para los Estados Unidos, cercana al 90%. Ninguno de los 22 países examinados en la Figura superaría la barrera del 83 por ciento, aún después de aumentar experimentalmente su actual tasa impositiva máxima en 5, 10 o 20 puntos porcentuales.

¿Cuál es el poder de financiación del espacio fiscal creado después de elevar las tasas del impuesto a la renta al 5% más rico en 10 puntos porcentuales?

El impacto en las personas mayores

China podría financiar el 36% de una pensión social básica y universal para todas las personas mayores de 70 años y con un nivel de pensión equivalente al 20 por ciento del PIB per cápita.

Este mismo aumento permitiría a Uruguay financiar el 66% de una pensión social similar, mientras que Islas Mauricio y Malasia podrían financiar el 61% y el 88% por ciento de una pensión social básica universal con una edad de elegibilidad de 65 años. El coste hipotético de las pensiones sociales universales para estos casos se calcularon en un artículo anterior.

Este artículo evidencia que existen opciones política y económicamente viables para financiar política social universal.

Cada país deberá examinar su economía y su realidad social para configurar una estrategia nativa de creación de espacio fiscal. El impuesto sobre la renta de los superricos es sólo una de las muchas estrategias disponibles.

Gibrán Cruz-Martínez es Doctor en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid.

© The Conversation. Republicado con permiso.

Sie7e Párrafos | 14 de marzo de 2019

Morir no es poco, comentado por Florencia Etcheves

Morir no es poco. Estudio sobre la muerte y los cementerios
Cristina Barile y Celeste Castiglione
Continente

Uno (mi comentario)

La muerte es un tema que desvela al hombre desde el principio de la humanidad. Existen todo tipo de análisis, representaciones, maneras de gestionar la falta, pero todo pareciera haber sido y ser una excusa para sobrellevar el miedo a lo desconcido, la pavura por llenar de sentido a ese espacio que todos dejaremos cuándo no existamos más en el plano físico ( si es que existe otro plano, claro).

Morir no es poco de Cristina Barile y Celeste Castiglione navega con rigor histórico sobre el estudio de la muerte y las representaciones colectivas que impactan y generan los vivos. Muertes de Estado, mártires, héroes; muertes de desesperados ( como llaman a quienes se suicidan), duelos y memorias. La tercera parte ahonda sobre los cementerios y los patrimonios funerarios de distintas ciudades de la argentina y latinoamérica. Cada capítulo es un ensayo documentado y sistemático con la virtud de que nunca llega a ser frío o distante. Se cuelan el respeto y el dolor por la pena que provoca la ausencia por muerte para individuos y sociedades.

Dos (la selección)

“Nuestras experiencias habilitan una respuesta a la pregunta inicial con otro interrogante: ¿por qué no estudiar la muerte? Es un tema social y cultural que merece el mismo respeto y rigor científico que cualquier otro, pero también sabemos que es mucho más que ello. La muerte es un objeto privilegiado para las representaciones colectivas que al mismo tiempo tiene efectos en la vida de los individuos. Ambas construcciones (macro y micro) están en un diálogo permanente y al mismo tiempo situadas en un determinado contexto histórico sociocultural. Esta síntesis articulada entre ambas, cargada de un sentido material y simbólico, es justamente nuestro cuerpo de estudio”. Página 11

Tres

“Como señala Vladimir Jankélévitch, existe un vínculo estrecho entre la desesperación y el quitarse la vida. Para el que no tiene más esperanza, cuando ya no es posible percibir una alternativa para poner fin al dolor, solo resta “la única solución que es la ausencia de solución”: darse muerte”. Página 75

Cuatro

“ En síntesis: el manifestar estar cansado, hastiado o aburrido en la vida era una forma de comunicar la desesperación sin dar a conocer aquello que resultaba incómodo, vergonzoso o escandaloso tanto para el suicida como para los integrantes de su red vincular. El suicidio era un hecho que muchos consideraban infamante, signo de cobardía y de ausencia de fuerza para luchar por la vida. Por este motivo, había circunstancias que no eran comunicadas, o solo era transmitidasa familiares y amigos con mucha discreción, sin que esta información fuera escuchada por oídos malintencionados y chismosos”. Página 87

Cinco

“El fallecimiento de Eva Duarte de Perón fue un hecho de máxima relevancia con múltiples consecuencias en el orden nacional pero también local, con manifestaciones de genuino dolor pero que, a su vez, hizo que se mantuvieran latentes las opiniones opositoras. Las características de los eventos desplegados para su velatorio y. entierro se identifican con los de un funeral de Estado. Hubo una irrupción en la rutina que no era posible ignorar ni por partidarios del peronismo ni por los opositores”. Página 94

Seis

“El cementerio puede ser considerado como un ámbito dedicado a la memoria y rememoración de lo que fue y de quienes ya no están, una contracara del olvido. La muerte como concepto y acto es parte esencial de la vida humana. La parcela en el ámbito funerario reconoce un espacio específico donde los familiares pueden rememorar y recuperar la identidad del muerto con diversas acciones. Por esta razón, las construcciones funerarias, por sus características sígnicas y formales hablan del muerto y se su contexto social”. Página 109

Siete

“Numerosas son las razones por las cuales es necesario conservar y difundir los estudios sobre la muerte y el patrimonio funerario. En primer lugar, se puede afirmar que los cementerios construidos durante los últimos dos siglos son conjuntos monumentales que reflejan diferentes momentos históricos de la sociedad que los erigió y los conservó. A su vez, han sido desde su orígenes, lugares de memoria e identidad, con un alto valor simbólico para la comunidad que los rodeaba, pero también fueron espacios de expresión artística. Finalmente, representan un testimonio material de los cambios ocurridos en torno a las ideas de la muerte y, como consecuencia, de la vida humana”. Página 145


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Harvard Business Review | 15 de marzo de 2019

Ideas para integrar a los colegas que trabajan distancia

Una investigación muestra consistentemente que los empleados que trabajan a distancia tienden a sentirse excluidos de la cultura de su compañía. Ellos sienten que se los trata de manera diferenciada y suelen temer que sus colegas estén trabajando en su contra. Cuando surge un problema, casi la mitad de los trabajadores a distancia lo dejan empeorar durante semanas o más.

Para mejorar la integración en el lugar de trabajo, mi compañía probó distintas maneras de reunir a nuestros equipos, incluyendo cafés virtuales, clubes de lectura y webinarios enfocados en valores. Algunos de estos esfuerzos impulsaron temporalmente al equipo, pero no resolvieron los problemas culturales, que son inherentes a tener una parte de los trabajadores a distancia.

Nos dimos cuenta que necesitábamos crear una fuerza de trabajo que trascendiera la distancia. Es decir, armar un entorno de cohesión, de buena fe y confianza, a través de relaciones y conversaciones significativas. He aquí las dos estrategias que resultaron más exitosas en términos de incrementar el involucramiento: 

En primer lugar, nos lanzamos a generar conversaciones más profundas entre compañeros, a través de reuniones virtuales, estructuradas de forma parecida a un club de lectura. Por ejemplo, hicimos que todos vieran la misma conferencia TED, leyeran el mismo libro o artículo, o tomaran el mismo curso online. Después, nos reunimos en videoconferencia y le pedimos a todos que compartieran su reacción. Tuvimos éxito al alentar la discusión y la apertura. Empezamos a romper el hielo con preguntas tan simples como “¿Qué tipo de café tomaste esta mañana?” Si dos personas usan leche de avena, podrían inferir que ambas valoran la salud, promoviendo mayor dialogo y cercanía. Reunir esta clase de conocimiento directo acerca de los compañeros de trabajo y crea la clase de confianza, que es especialmente importante en términos globales.

En segundo lugar, use juegos online para ayudar a construir la confianza. Aunque esto podría sonar poco convencional, jugar un videojuego, uno que fuerce la colaboración y ponga al equipo en escenarios que estén destinados a fallar, ayuda a construir confianza y revelar cómo el equipo manejará obstáculos. Estos juegos permiten a los miembros del equipo controlar e incluso utilizar las emociones negativas que pueden surgir durante el proceso de aprendizaje. Elija un juego que obligue al equipo a salir de su zona de confort.

Si bien podría considerarse que compartir un club de lectura o un juego es perder tiempo de trabajo, lo cierto es que han dado a nuestra compañía un sentido de cohesión del que estaba careciendo. Nuestra tasa de rotación había sido significativamente mayor que el de por sí elevado promedio en la industria del software, pero desde entonces nuestra retención ha mejorado. También hemos visto un marcado incremento en el progreso de los proyectos actuales, incluso aquellos que llevaban mucho tiempo en espera, y un mayor involucramiento de los empleados. Con estas mejoras, pudimos definir y cumplir con nuevos estándares para nosotros mismos.

Kuty Shalev es fundador de Clevertech.

©HBR, distribuido por The New York Times Licensing Group

Actualidad | 14 de marzo de 2019

Año electoral, libertad de expresión y amenazas a la prensa en Argentina

La libertad de expresión presupone el correlato de la seguridad; difícilmente tengamos una prensa realmente libre en condiciones de riesgo personal del periodista o de amenazas contra el medio. En Argentina, este presupuesto no está garantizado por igual para todos. Muchos periodistas tienen su seguridad amenazada. El año electoral que comienza abre interrogantes en relación a este punto. A los desafíos naturales de la profesión, coberturas especiales y rapidez de reflejos, este año le suma el estado de alerta ante riesgos por la seguridad personal del periodista o del medio. Así lo indica el nuevo informe del Monitoreo de la Libertad de Expresión de FOPEA, el Foro de Periodismo Argentino, presentado esta semana en Buenos Aires. Contiene el relevamiento de casos ocurridos en 2018 y referencias a los 10 años cumplidos de esta labor de registro y de posicionamientos ante los hechos. Intimidaciones, ataques físicos y psicológicos, amenazas, escuchas, espionaje, ciberataques, hostigamiento judicial son parte de la lista concreta de  agresiones que se registran contra la prensa en Argentina.

Por su gravedad institucional, el dato descollante es el que revela al Estado como el principal agresor contra la prensa en nuestro país. Una tendencia que se mantiene desde hace varios años. En el rubro “Estado”, el informe involucra los ataques perpetrados u ordenados por funcionarios nacionales, provinciales o municipales; legisladores, magistrados y otros integrantes de la Justicia; Policía y fuerzas de seguridad; servicios de inteligencia; jefes de prensa de funcionarios. En un 24%, durante 2018, las agresiones a la prensa y las intimidaciones provinieron del Estado.

Pero hay más. Si al origen estatal le sumamos el origen político en general, la cifra llega al 48% de los ataques. Léase: agresiones y hostigamientos procedentes de activistas y manifestantes políticos (20%), sindicales (2%) y dirigentes partidarios (2%).

Esta fotografía de la realidad abre interrogantes de cara a este 2019. Cuando los datos revelan que casi el 50% de los ataques provienen del mundo relacionado con el poder político, la pregunta que sigue es: qué deparará un año donde el escenario electoral tensará al máximo los ánimos políticos. El primer trimestre del año adelanta indicios, con las denuncias aparecidas en torno al caso D’Alessio, citatorios e investigaciones judiciales a periodistas.

El hostigamiento es la estrategia más elegida. Como novedad, aparecieron en los dos últimos años ciberataques contra medios y hubo una rotación del sector periodístico más afectado por las agresiones: de los periodistas de radio pasó a los periodistas de televisión.

Otro de los datos que se destacan en el informe es el referido a las agresiones contra periodistas mujeres: en 2018, aumentaron en un 58%. Con un dato nuevo: quedó registrado por primera vez en la historia del Monitoreo una denuncia por violencia de género. En Misiones, el intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa, pidió mediante un mensaje de audio a sus partidarios que “alguno de los hombres que estén solteros” abuse sexualmente de la periodista Norma Devecchi, corresponsal en Iguazú del diario “El Territorio” de Posadas.

Este monitoreo de FOPEA acaba de cumplir 10 años. El número total de casos relevados en ese tiempo es 1.394, con un promedio de 140 al año, 11 casos al mes, 1 ataque cada 3 días. En 2018, la tendencia sin embargo se mostró bajante: fue el año con menor número de casos denunciados.

Si vamos a los métodos de apriete o ataque, y si tomamos nota exclusivamente de las agresiones perpetrados por actores del mundo político y estatal en los últimos 4 años, encontramos espionaje, escuchas, acusación de propagar supuestas “noticias falsas”, campañas de desprestigio, confección de listas, periodistas fichados por servicios de inteligencia, ataques durante manifestaciones, destrozos de equipos de trabajo, amenazas de muerte, amenazas de bomba en estudios de televisión, casquillos vacíos en la puerta del periodista, cartas intimidatorias, ingreso violento de militantes al medio, incendios, golpiza a periodistas, robos (contra el domicilio, el auto, la persona), amenazas telefónicas, roturas a la propiedad, baja de anunciantes…

Y una metodología reiterada: hostigamiento judicial, citatorios y allanamientos en busca de información relacionada con personajes ligados a la política o con legisladores y funcionarios, censura judicial, detención ilegítima de periodistas durante manifestaciones, campañas de desprestigio a través de redes sociales o de medios tradicionales, acoso en internet, descrédito, desgaste, acusaciones de generar “noticias falsas” o fomentar hechos de violencia.

Un ataque nunca es “un” ataque ni afecta a una sola persona. El periodista tiene un círculo íntimo, otro más grande de familiares y allegados, el medio periodístico también se ve perjudicado, las onda expansiva crece como advertencia hacia colegas, trabajadores de medios, lectores y audiencias y hacia la sociedad toda: cuando se logra evitar que se publique una nota, se agrede a la comunidad en su conjunto, porque se la privó de información.

 “A medida que las elecciones se acercan, el número de agresiones se incrementa”, alertó en junio de 2018 Emmanuel Colombié, director de despacho de América Latina de Reporteros Sin Fronteras, en referencia a países latinoamericanos. El aporte del periodismo a la democracia se resquebraja cuando alguien debe pensar dos veces cuál es el costo personal de cumplir con su rol social de cubrir una noticia, dijo una vez Fabio Ladetto, ex Presidente de FOPEA. Conocer lo que está pasando debe derivar en estrategias de protección y generación de políticas de cambio. 

Educación | 13 de marzo de 2019

Foto: Inaubepro | Intervención: Pablo Domrose

Cómo Entre Ríos desarrolló el único sistema de becas universitarias del país financiado por sus egresados

En las últimas décadas, Argentina tuvo varios intentos por estructurar un sistema de becas universitarias a escala nacional financiado por los egresados. Por presiones, básicamente de los propios colegios profesionales, los proyectos no prosperaron. Sin embargo, Entre Ríos a escala provincial y Uruguay a escala país lograron desarrollar programas basados en la solidaridad intergeneracional. Es decir, que los egresados financian a los estudiantes que no cuentan con recursos económicos suficientes para afrontar una carrera universitaria. Acá te explicamos cómo se gestionan ambos programas y qué impacto tienen en sus beneficiarios.

“Sin la beca, no hubiese podido hacer la carrera universitaria o no la hubiera hecho en tiempo y forma como la hice. En 2001, por ejemplo, sin esa ayuda me hubiese tenido que volver a mi pueblo”. En el teléfono, la voz de Priscila Pusch suena sin titubeos.

Ella tiene 35 años y se licenció como instrumentadora quirúrgica en 2003, en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Hoy habla desde el lugar en el que trabaja: el hospital provincial Justo José de Urquiza, en Concepción del Uruguay.

Los logros de Priscila son más que ilustrativos del potencial de una beca si se tiene en cuenta que en Argentina solamente el 29,4% de los universitarios se gradúan en el tiempo teórico estipulado. Mientras que el 51,7% comienza a retrasarse ya desde el primer año, de acuerdo a las últimas estadísticas universitarias oficiales. Y cuando hacemos foco en la población universitaria con menores ingresos, la tasa de deserción promedio es del 55%, contra el 25% de quienes tienen ingresos más altos, según el estudio de Abandono de los Estudios Universitarios.

Priscila Pusch.

Priscila pasó su infancia en el campo entrerriano, en Colonia Los Ceibos, una localidad a 27 km. de Concepción. Allí cursó la primaria. Pero para hacer el secundario debió viajar todos los días 17 km hasta Colonia Elías, un pueblo al que el Censo de 2010 le contó 1.566 habitantes. “Mi papá es avicultor, cría pollos, y mi mamá es ama de casa. Fui la primer universitaria de la familia”, destaca con mezcla de agradecimiento y orgullo.

A la beca accedió en segundo año del secundario, en 1997, cuando el colegio, contemplando las necesidades económicas de la familia y el excelente rendimiento académico de Priscila, la alentó a solicitarla.

Y como el sistema de becas entrerriano contempla que mientras las necesidades y los rendimientos del estudiante se mantengan la beca se sostiene, Priscila la sostuvo hasta que terminó sus estudios universitarios, en 2002. “Fue una ayuda muy importante para mi. Sobre todo para estudiar en la universidad, que implicó venir a vivir a la casa de mis abuelos en Concepción, en medio de la crisis de 2001. Lo que mis padres me daban me alcanzaba para pagar el pasaje del colectivo y ayudar con algo de comida a mis abuelos”.

Con la beca solventó los gastos de la facultad propiamente dichos: cuadernos, libros y apuntes “que eran muchos porque por entonces no era tan fácil acceder a Internet, como lo es hoy”, subraya.

Graduados y Estado, un modelo único en el país

La historia de Priscila Pusch no es una historia aislada en Entre Ríos, donde la inclusión universitaria es política de Estado, por lo menos desde 1989. Ese año se creó a través de la Ley 8336 el Instituto Becario Provincial, que desde 1991, al adquirir autonomía, se denominó Instituto Autárquico Becario Provincial (Inaubepro). Su objetivo: asistir con becas a alumnos con recursos económicos insuficientes para realizar una carrera universitaria o terciaria y, así también, aumentar la cantidad de profesionales de la provincia y democratizar el acceso a las universidades.

Las becas se solventan mediante el Impuesto al Ejercicio de Profesiones Liberales que abonan más de 20.000 graduados universitarios que ejercen profesiones liberales en la provincia, sin importar la universidad en la que hayan cursado.

El tributo es del 2% de su facturación con un mínimo de $250 y, como compensación, los aportantes quedan exentos del pago de Ingresos Brutos. Considerando el tiempo de inserción y adaptación al mercado laboral que todo recién recibido necesita, los tres primeros años después de graduados los profesionales están eximidos del pago mínimo.

La recaudación se realiza a través de la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) y cubre el 60% de los recursos que administra Inaubepro; el 40% restante lo aporta el Tesoro Provincial. La ley también establece que el 90% de los fondos deben destinarse, sin excepción, a las becas y sólo el 10% para el funcionamiento del Instituto Becario.

Así, en 2018 el dinero destinado a becas fue de $85.500.000 con el que se beneficiaron 8.000 estudiantes universitarios y terciarios; 3.000 más respecto a 2017.

Las becas son exclusivamente para estudiantes o ingresantes de universidades públicas de Entre Ríos y Santa Fe, más algunos institutos terciarios y profesorados. Aunque también se becan a alumnos que estudian en universidades privadas carreras que no tienen opción estatal.   

Este año Inaubepro prevé abonar $1500 mensuales a los estudiantes universitarios y $1200 a los terciarios. Y el monto asciende a $2000 y $1500 respectivamente si la carrera está dentro del listado de las que la provincia califica como prioritarias para el desarrollo de Entre Ríos. Así las becas también son un incentivo para cubrir profesiones faltantes como Ingeniería Civil, Marketing, Lengua y Literatura, Enfermería y Psicología, solo por nombrar algunas de las 50 profesiones que componen el Mapa Entrerriano de Carreras Prioritarias.

A la beca pueden aplicar los entrerrianos o quienes tengan residencia comprobable por más de 3 años en la provincia.

Para facilitar la gestión de la beca el Inaubepro cuenta con 34 delegaciones distribuidas en los 17 Departamentos de la provincia de modo que el trámite no quede centralizado en Paraná, su capital.

Como contrapartida y para poder renovar el subsidio, el alumno terciario debe tener aprobado el 70% de las materias previstas para el año cursado y el universitario el 50%. Cabe resaltar que alrededor del 88% de los becarios logran renovar el beneficio. “Este alto rendimiento académico demuestra el impacto positivo de la beca”, traduce Claudia Gieco, Directora Ejecutiva de Inaubepro en una charla telefónica con RED/ACCIÓN.

Claudia Gieco, Directora Ejecutiva de Inaubepro.

La entrerriana Lucía Caminos, que estudia psicología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) coincide con Gieco. “De no tener la beca, podría estudiar en la universidad, pero no podría estar al día con la carrera ni hacer el curso de acompañante terapéutico que terminé el año pasado y que espero me permita una salida laboral más rápida”, sostuvo.

Desde Nogoyá, su pueblo natal, Lucía contó a RED/ACCIÓN que ella es la segunda de cuatro hermanos y que su hermana mayor, que estudia odontología en la misma universidad, al no estar becada no puede mantener al día la carrera. Ella debe trabajar algunas horas cuidando niños para solventar sus gastos.

Acompañar al estudiante desde el inicio

Si bien el Inaubepro se creó para financiar a los universitarios, en los últimos años amplió sus objetivos y a través de diferentes programas incentiva la educación desde el nivel inicial hasta el superior. De allí que en 2018, sin contar las becas a universitarios y terciarios, otorgó 25.000 subsidios.

De hecho, a Lucía Caminos le ofrecieron la beca en séptimo grado, cuando obtuvo el mejor promedio de su escuela. En ese momento su papá estaba sin trabajo y la familia sólo contaba con el sueldo de maestra jardinera de la madre. “La beca me permitió estudiar francés. Con ese dinero pagaba el instituto y los exámenes que se rendían en Rosario, Santa Fe. De hecho, ninguno de mis hermanos pudo estudiar idiomas”.

Inaubepro ambulante en un pueblo de Entre Ríos. Foto: Inaubepro

Daniela Pérez vive en Nogoyá y el último año tuvo a cargo la oficina que tramita las becas en esa ciudad. “Vi familias que esperaban ese dinero para comprar el guardapolvo o la mochila. La beca no es la solución, pero para muchos es una gran ayuda”.

Aunque no lo tienen medido, Gieco asegura que Inaubepro, a lo largo de sus 30 años de actividad, colaboró con la formación de muchas primeras generaciones de profesionales de familias entrerrianas. “Cuando hacemos las recorridas por lo barrios o nos reunimos con diferentes actores sociales, nunca falta un padre orgulloso que nos cuenta que gracias a la beca su hijo logró ser el primer profesional de la familia”, celebra Gieco.

Entre 2001 y 2016, Entre Ríos tuvo un aumento del 158% en la cantidad de estudiantes universitarios, pasando de 18.554 a 47.894. Mientras que a escala nacional, para el mismo período, el incremento fue del 37%. Pasó de 1.412.999 a 1.939.419.

La población de Entre Ríos es de aproximada 1.236.000 habitantes, lo que la convierte en la séptima provincia más poblada del país, y ostenta una tasa de alfabetización del 97.9%, según el INDEC. Es la única provincia argentina con un sistema de becas financiado por sus graduados.

La experiencia uruguaya

Del otro lado del Río de la Plata, Uruguay logró implementar un modelo similar al entrerriano, pero a escala nacional.   

Desde 1994 funciona el Fondo de Solidaridad Universitaria de Uruguay (FSU). Se trata de un ente público no estatal creado para financiar becas económicas para estudiantes de la Universidad de la República (UdelaR), de la Universidad Tecnológica (UTEC) y del nivel terciario del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP – UTU).

Desde su creación el FSU otorgó 118.000 becas. Es decir, 11% de los estudiantes que ingresaron a esas universidades recibieron el subsidio. En 2018 becó a 8582 estudiantes, 350 más que en 2017. El monto anual destinado a becas ronda los U$S17 millones.

Basado en el concepto de solidaridad intergeneracional, al igual que Entre Ríos, son los egresados los que aportan el dinero para financiar las becas de los estudiantes.

Según explicó Magdalena Difilippo, encargada de Comunicación del FSU, el aporte es obligatorio para todos los profesionales graduados de UdelaR, UTEC y CETP cuyos ingresos mensuales sean superiores a 8 Bases de Prestaciones y Contribuciones, que traducidos a valores del 2019 son alrededor de US$ 1000. Los aportantes, que al año 2017 eran 122.187, pagan a partir del quinto año de recibidos, ejerzan o no su profesión y hasta la jubilación.

Además de la ayuda económica, que ronda los U$S 251 mensuales y a la que pueden acceder estudiantes uruguayos o extranjeros con residencia, el FSU cuenta con programas enfocados al apoyo y seguimiento de los becarios ya que algunos estudiantes, pese a contar con la ayuda económica, explica Difilippo, abandonan sus estudios o tienen dificultades para cursar.

A esto se suma un plan de descuentos especiales para que los becarios puedan acceder a talleres de idiomas, clubes deportivos, pasajes y abonos diferenciales de telefonía móvil, entre otros beneficios especiales. Para renovar la beca, el estudiante debe aprobar el 60% de las materias cursadas.

El año pasado, a través de una encuesta, el FSU consultó a los becarios acerca de la relevancia del monto de la beca en relación al total del dinero destinado al estudio. Los resultados demostraron la necesidad del sistema:

  • el 45 % contestó que representa su mayor aporte
  • el 44 % que solo cuenta con ese dinero para solventar sus estudios
  • solo 11%  contestó que es similar o menos que otros aportes con los que cuenta.

Según el informe de resultados 2018, el 90% de los becarios son primera generación universitaria en la familia.

¿Qué pasaría en nuestro país si se creara un sistema como el uruguayo? En diciembre de 2018, el Centro de Estudios de la Educación Argentina, de la Universidad de Belgrano publicó un estudio que sostiene que si bien “nuestra universidad estatal es gratuita, son pocos los estudiantes de hogares humildes que se gradúan en ella”. Y planteó que de adoptar un programa de becas como el de Uruguay, financiadas por todos los graduados (según datos oficiales del 2016, se gradúan por año unos 125.000 estudiantes), se podría llegar a beneficiar a 100.000 estudiantes de origen humilde.

La propuesta no es nueva. Ya a fines de los 90, Hugo Juri, que fue Ministro de Educación durante la presidencia de Fernando de la Rúa y es el actual rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) propuso, inspirado en la experiencia entrerriana y uruguaya, la creación de un fondo universitario con aportes obligatorios de los graduados para becar a los estudiantes más necesitados. Pero la propuesta no prosperó porque, según evalúa hoy, se mal entendió: “Se creyó que todos los graduados debían pagar. No era así, pero los colegios profesionales protestaron, dijeron que no, que ellos ya pagaban impuestos”, recuerda.

Desde el Inaubepro, Claudia Gieco, sostiene que para implementar este sistema a escala nacional “se necesita el apoyo unánime de muchos actores, principalmente de quienes vayan a financiar el sistema; tienen que entender y compartir la finalidad, aceptar las condiciones y tener un espíritu solidario con las futuras generaciones”.   

Alieto Guadagni, director del Centro de Estudios de la Educación (CEA), concuerda: “Para que exista un fondo solidario necesitamos una sociedad solidaria”.

Becas Progresar

Sin un programa de becas basado en la solidaridad intergeneracional, los estudiantes universitarios y terciarios argentinos cuentan con las Becas Progresar, del Ministerio de Educación de la Nación. Financiadas con una partida del presupuesto nacional que para 2019 contempla $9.480.616.767, “que serán destinados exclusivamente al otorgamiento de becas”, sostuvieron autoridades del ministerio, vía mail.

Para acceder a la beca el estudiante debe tener entre 18 y 30 años, ser argentino o residente legal con al menos 5 años en el país y el ingreso de su grupo familiar no debe superar en 3 salarios vitales y móviles. Es decir, $37.500 desde marzo de 2019, teniendo en cuenta que ese salario se estipuló en $12.500 para este mes.

En cuanto a los requisitos académicos para mantenerla, el estudiante debe aprobar al menos 50% de las materias según el plan de estudios y año de cursada.

El monto de las becas van desde los $1600 a los $4900 dependiendo si el estudiante es universitario o terciario y si su carrera está comprendida en las ciencias básicas, ciencias aplicadas o enfermería; áreas que el Estado estableció como estratégicas y prioritarias para el desarrollo del país.

En 2018, Progresar otorgó 379.711 becas (171.132 para estudiantes terciarios y 208.579 para estudiantes universitarios).

Desde el ministerio aseguraron que no hay cupos. “Este es un programa que pretende ser universal, por lo tanto, toda persona que pida la beca y cumpla los requisitos la va a recibir; nadie se va a quedar afuera por falta de presupuesto”, prometen.

La inscripción es a través de la página del ministerio y puede hacerse hasta el 31 de marzo. “Al 8 de marzo tenemos 280.000 inscriptos. Pero esperamos beneficiar como mínimo a 573.000 estudiantes este año”, afirmaron desde el ministerio.

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Todos podemos colaborar

Más allá de los intentos fallidos por estructurar un sistema de becas universitarias a nivel nacional financiado por egresados, en la ciudad de Buenos Aires, en 2007, un grupo de amigos creó la Fundación Integrar. Con el objetivo de apoyar la formación profesional de jóvenes provenientes de contextos socioeconómicos vulnerables. Ya lo hicieron con 560 estudiantes.

Las becas, explica el presidente de la fundación, Juan Ignacio Sánchez Alcazar, son personalizadas. Es decir, son para cualquier carrera, cualquier universidad y con un presupuesto a medida, ajustado a las necesidades reales de cada estudiante. Por lo tanto, si un joven quiere estudiar una carrera específica puede hacerlo, de acuerdo a sus preferencias, en una institución pública o privada.

Belén Coria vive en la Villa 31, situada en el barrio porteño de Retiro. Su padre es operario en una fábrica de calzado y su madre vende tortillas en la vereda. Apoyada por la fundación, el año pasado Belén se recibió de abogada. Estudió en la Universidad de Buenos Aires y esta es su historia.

Además del aporte económico, Integrar pone a disposición del alumno, por un lado, un tutor voluntario de su misma área de estudio que lo acompañará durante su trayecto educativo, y por el otro lado, talleres formativos en habilidades blandas y competencias profesionales. Así se busca favorecer su inserción a la vida universitaria.

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Al final de la charla, la tonada entrerriana de Priscila Pusch vuelve a sonar particularmente alegre: “Para mi era un orgullo poder tener la beca porque sentía que era un premio al esfuerzo que hacía cada día. Y luego, recibirme y trabajar de lo que estudié me hace muy feliz. Si bien al trabajar en unl hospital público no aporto al fondo de beca, siento que retribuyo lo que me dieron eligiendo trabajar en una institución pública”.

Actualidad | 26 de febrero de 2019

Foto cortesía de Berenice José Gómez Marcano

Luchar contra el cáncer en Venezuela: la historia de Berenice (y cómo sumarte)

Berenice tiene 44 años, es madre de tres y hermana de dos. Tiene una sonrisa amplia, se ríe fácil, y se define como enemiga de la injusticia, lo que la llevó a estudiar derecho. Hasta mediados de 2018, se puede decir que Berenice llevaba una vida normal en Isla Margarita, al norte de Venezuela, ejerciendo su carrera de abogada y cuidando de su familia.

Pero en los últimos meses la vida de Berenice dió un vuelco. En julio del año pasado fue diagnosticada con un cáncer de mama de Grado II. Luego de una operación y 6 ciclos de quimioterapia, hoy Berenice tiene apenas energías para salir de su cama. Como miles de otros venezolanos, su lucha contra la enfermedad es una lucha que, a raíz de la crisis económica y política que atraviesa el país, es cada día más árdua.

“Berenice siempre fue la más fuerte de los tres, la que salía en defensa de nosotros en cualquier situación, la peleadora. Siempre tuvo un espíritu de guerrera”, cuenta José Jesús Gómez, el hermano menor de Berenice, desde Uruguay, donde migró a principios de 2018.

No es el único de la familia de Berenice que decidió irse de Venezuela en búsqueda de mejores oportunidades laborales. También a principios de 2018, antes de que Berenice fuese diagnosticada, su marido e hijo mayor migraron hacia Perú en búsqueda de trabajo.

Por casi una década, el Programa Nacional de Cáncer de Venezuela garantizó el acceso gratuito a medicamentos oncológicos y tratamientos de quimioterapia en centros públicos de salud. Sin embargo, en 2016, en el marco de la creciente crisis económica, el Estado redujo la lista de medicamentos prioritarios a comprar, dejando afuera enfermedades crónicas complejas como el cáncer de mama.

La acotación del programa nacional oncológico significó para Berenice tener que buscar tratamiento en instituciones privadas. Desde Uruguay y Perú respectivamente, el hermano y esposo de Berenice pudieron facilitar la mayor parte de los costos de la cirugía, unos $1.000 dólares estadounidenses.

“En la Isla Margarita teníamos una de las unidades oncológicas más importantes del país, pero hace años que no está funcionando”, cuenta Berenice. “A nivel nacional, solo queda un hospital que está aplicando los tratamientos, pero la lista de espera es de 6 a 8 meses. Pero yo no tengo ese tiempo. Por eso no nos queda otra opción que recurrir a las clínicas privadas”.

A pesar de haber finalizado sus tratamientos de quimioterapia a principios de este año, ahora Berenice debe recibir 33 sesiones de radioterapia, un tratamiento para asegurar que no queden células malignas en su cuerpo. El tratamiento, que debe recibir lo antes posible en Caracas, tiene un costo de $3.500 dólares.

“La primer fase del tratamiento la pudimos costear gracias a toda la ayuda de amigos y familiares. Pero con la segunda fase nos vimos obligados a abrir una campaña de recaudación pública, porque el costo es demasiado alto”, dice José, el hermano de Berenice.

La decisión de hacer público su pedido en la plataforma de recaudación GoFundMe no fue fácil para Berenice. Pero de a poco, la campaña está dando sus frutos. Hasta el día de publicación de esta nota, lleva recaudados $1,500 dólares.

“No estoy acostumbrada a pedir nada a nadie”, cuenta con lágrimas en la voz. “Toda la vida he trabajado y he ganado mi dinero. Me da muchísima vergüenza estar recurriendo a los demás, porque sé que cada uno tiene sus realidades. Pero no sé qué más hacer para salir de esto”.

Para Berenice, su lucha no es solo para ella misma, sino también para sus hijos.

“Necesito curarme para estar con ellos, dependen completamente de mi. Yo quiero vivir. Y cada donación suma. De a granito a granito, haremos una montaña”.

Hacé tu donación para que Berenice pueda completar su tratamiento