¿Quién mató a Nisman?, comentado por Diego Rojas | RED/ACCIÓN

¿Quién mató a Nisman?, comentado por Diego Rojas

¿Quién mató a Nisman?
Pablo Duggan
Planeta

Selección y comentario por Diego Rojas, periodista y escritor.

Uno (mi comentario)

Si bien la justicia en la Argentina está teñida por la sospecha de la poca probabilidad de su realización, la muerte del fiscal Alberto Nisman le agregó especulaciones magnicidas, teorías conspirativas y horas de discusión mediática y en las veredas. Desde 2015 –cuando el titular de la Unidad Fiscal de Investigación sobre el atentado a la AMIA falleció– el periodismo tuvo un rol protagónico permanente y no ahorró energías a la hora de esgrimir las conjeturas más estrafalarias (desde la acción de killers iraníes y venezolanos en el domicilio del fiscal a la postulación de un asesinato llevado a cabo para callar a la verdad). ¿Quién mató a Nisman? es el libro periodístico de Pablo Duggan que, a través de casi 600 páginas, recorre expedientes, pericias y testimonios que indagan en los acontecimientos que culminaron con la muerte del hombre que había denunciado por encubrimiento en atentado a la AMIA a la entonces presidenta Cristina Fernández y que debía declarar en el Parlamento acerca de la gravísima acusación. Un día antes, falleció.

El “¿Quién mató…” tiene su origen en las novelas pulp (de tirada masiva y producción industrial) del policial negro estadounidense pero en la Argentina adquirieron otro significado a partir de ¿Quién mató a Rosendo?, el clásico de Rodolfo Walsh: ese título es el santo y seña de producciones periodísticas que buscan justicia. El libro de Duggan tiene, en este sentido, un doble camino ya que el caso Nisman tuvo diversas instancias judiciales con resultados distintos: la última indica que el fiscal fue asesinado. Duggan desanda esta conclusión, la desmonta mediante la exploración y publicación de los materiales oficiales que constan en la causa judicial, que incluyen mensajes de whatsapp emitidos y recibidos, conversaciones telefónicas posteriores a la muerte de Nisman, la transcripción de las conclusiones de la autopsia y los peritajes realizados por expertos. También trata de indagar en la polémica personalidad del fiscal, los sobresueldos cobrados, su relación con acompañantes VIP y el trato despótico con sus subordinados, además de su gran soledad. Un elemento novedoso es la inclusión de una causa de acoso telefónico, sexual y soez que indica como responsable a Nisman.

Una consecuencia de las intervenciones mediáticas sobre el caso Nisman fue que se convirtió en un elemento más de “la grieta” y sus adeptos de un lado y otro se posicionaron sobre su muerte a veces sin demasiada razonabilidad. “El Doctor Bisman tenía, digamos contra la presidenta, y lo que dijo tenía todo confirmado, todo cierto, o sea que él estaba apuesto a todo, o sea que puso el pan sobre la mesa, al pan pan, al vino vino, sobre las cartas la mesa, y con mucha verdad, nada de mentira”, fueron las palabras de una mujer que sostenía la hipótesis del asesinato y por ello se manifestaba. Quizás, el libro de Duggan (que, antes de ser republicado por Planeta fue autoeditado por el autor) sirva para disminuir la confusión.

Dos (la selección)

Como era de esperar, eso no ocurrió: ni la Policía Federal ni el Cuerpo Médico Forense participaron de las pericias realizadas por Gendarmería. El fiscal federal volvió a fojas cero dando una motivación basada en datos inexactos, nombró a nuevos peritos y mandó a hacer todas las pericias de nuevo. Adiós Policía Federal y adiós Cuerpo Médico Forense. Empezó todo de nuevo. La razón saldrá a la luz cuando la pericia se presente. La pregunta que debe hacerse es: ¿puede Gendarmería hacer una pericia de estas características? ¿Está mejor preparada que el CMF y la Policía Federal? La respuesta es contundente: no. Hay un abismo de diferencia entre la capacidad y experiencia de los médicos del CMF y lo de Gendarmería. Los del CMF realizan más de cuatro mil autopsias por año, son los que más experiencia tienen en todo el país. Y los de Gendarmería no hacen autopsias regularmente, muy rara vez participan de una reautopsia. Cada distrito tiene su CMF que hace autopsias. Gendarmería no tienen experiencia en eso.

Tres

La relación de Nisman con estas mujeres adquiere relevancia por dos motivos. Uno es el nivel de gastos que exhibía el fiscal en sus tarjetas de crédito. Era excesivamente alto para sus ingresos en blanco. La mayoría de esos gastos tenían que ver con compras en casas de ropa femenina y de accesorios como carteras y alhajas. ¿Cómo solventaba todos esos gastos un fiscal con un sueldo que no superaba los 90.000 pesos por mes? El otro aspecto relevante era la voracidad sexual del fiscal, la superficialidad de esas relaciones y el vacío emocional que parecía afectarlo. Estos elementos pueden sumar datos a una compleja personalidad. En sus últimas horas, ninguna de estas chicas estuvo cerca de él. Intercambió algunos mensajes con varias de ellas, pero siempre fueron superficiales y de ocasión. El tipo de relaciones que procuraba con el sexo opuesto no lo aportaba más que soledad.

Cuatro

Niz llega hasta la puerta del baño del dormitorio principal. Intenta abrirla pero no lo logra. Algo la traba desde el interior. Solo puede abrirla unos centímetros. Ve que en el piso hay sangre. Por el lado de las bisagras de la puerta hay un resquicio que permite ver algo del interior. Armando Niz ve claramente al fiscal Nisman inmóvil en el piso.

-¡Acá está! ¡Acá está!- grita el custodio.

Sara está detrás suyo. Intenta abrir la puerta, pero no puede hacerlo. Decide no forzarla. Apenas se asoma y alcanza a ver un gran charco de sangre. Se aparta shockeada. De inmediato, decide llamar al servicio de emergencia de Swiss Medical.

Cinco

En otro momento del programa Lanata dice que él siempre pensó que había sido un homicidio y que, cuando vio que la llevaron a la madre a la casa, se terminó de convencer. Dice:

“Si vos te cargaste al tipo, llevar a la madre para que reconozca la escena es la mejor forma manera de blanquear todo, metés ahí a una persona nerviosa, afectada por la situación, que te va a decir todo que sí. Y le hacés firmar lo que sea y después la mandás a la casa”.

Es evidente que no conoce todo lo que ocurrió el domingo 18 de enero hasta que entraron a la casa de Nisman. Nadie llevó a la madre, su intervención fue a instancias de las colaboradoras más cercanas y de mayor confianza del fiscal. A partir de la aparición de la madre, es ella quien da las órdenes, quien decidió cómo entrar a la casa, quien se manifestó contraria a romper la puerta, quien llamó al cerrajero, quien -una vez dentro- controló la escena del hecho, estuvo presente en cada pericia en la casa, contó la plata encontrada, inspeccionó el automóvil y se retiró a las siete de la tarde del día lunes 19 de enero llevándose la plata encontrada y un pedazo de carne, cuando ya lo principal y prioritario se había hecho. También fue la primera en negar el suicidio, los dichos de Lanata tienen poco que ver con lo que ocurrió en realidad. Estos hechos, sobre los cuales tiene información errónea, son los que lo convencen del asesinato.

Seis

Alguien tiene mala memoria. Pero esto no es todo: hay una tercera versión, la del chofer de la ambulancia. Este testimonio es interesante. Facundo Cardozo es un personaje especial. En su declaración contó que luego de haber participado en este caso se tuvo que tomar una licencia psiquiátrica por diez meses, al cabo de los cuales lo echaron de Swiss Medical porque le pedían que se reincorporara y él no quería hacerlo. Luego de eso, se fue a vivir a Córdoba. Más adelante sabremos por qué. Esto es lo que contó Cardozo:

“La enfermera Jésica se asomó de nuevo por la puerta y dijo ‘acá hay un arma y tiene un disparo en la cabeza’. Cuando dijo eso se revolucionó el ambiente, y alli la madre preguntó ‘¿¿se suicidó??’ y allí la abrazó a la otra mujer y le dijo ‘es por lo de la mañana, no aguanto la presión’. Allí el jefe de prefectura les pidió a todos que salgan y clausuró el lugar. (...) Que cuando Jésica dice que había un arma y entre la gente dicen se suicidó y el custodio le dijo al dicente que se suicidó, ahí ya empieza a pensar de otra manera, que ya no es un servicio de ambulancia ni un código rojo, sino que es un suicidio, entonces uno lo toma de otra manera. (...) Uno de los custodios le dijo al dicente que Nisman se suicidó porque no tenía pruebas para lo del otro día. Que el custodio era una persona de pelo oscuro, de camisa, de unos 50 años, contextura robusta”.

Siete

El viernes, almuerza con un periodista y lo visitan funcionarios de la UFI-AMIA en su casa. Nisman ofrece una falsa postura de seguridad. Sigue la preparación de su presentación en el Congreso. Nisman le recrimina a su encargado de prensa el no haber estado con él el miércoles. Se descarga como en su costumbre. Cuando lo dejan solo, vuelve a comunicarse con Mazzino muy preocupado; Jaime no le atiende el teléfono. Lleva tres días llamándolo sin éxito. Mazzino no tiene respuesta para el destrato de Stiuso. Nisman cree que sigue enojado. Lo ha dejado solo.

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