¿Cómo Netflix puede servir de ejemplo para el trabajo?

¡Quiero un jefe que sea como Netflix!

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

A través de las múltiples y diarias interacciones con el usuario, la plataforma registra una infinidad de datos y los transforma en información para poder presentar una serie de propuestas que coinciden con las preferencias de quien está frente a la pantalla. A mayor interacción con la plataforma, mejor será la precisión de sus recomendaciones. ¿El comportamiento de este tipo algoritmo serían las actitudes ideales que podría tener un jefe?

¡Quiero un jefe que sea como Netflix!

Foto: Unsplash

Es martes, son las once de la noche, mis hijos ya están acostados y tengo un chocolate en la mesa de luz. Prendo la TV, pongo Netflix, y me pasa siempre lo mismo; no sé qué elegir y siento cierta frustración frente a tanta abundancia de opciones al alcance de un solo click: serie o película, nacional o extranjera (inglesa ó americana), premiada, independiente, larga, corta, etc, etc.

Pero de repente, algo sucede, mágicamente una nueva opción subyace en el menú: "Nuestra selección para vos". Inmerso a mi estado de indecisión esa alternativa me da esperanza, empiezo a bucear por las opciones y dichosamente descubro que todas me seducen. Eso me da tranquilidad, y rápidamente pude elegir una película. Mi noche de martes fue un pequeño éxito.

¿Qué hizo Netflix para poder ofrecerme una experiencia personalizada, siendo yo, solo uno entre sus más de 200 millones de usuarios? Simple; Netflix me conoce.

A través de mis diarias y múltiples interacciones con la plataforma, Netflix captó infinidad de datos que, gracias al mundo digital, registró y luego transforma en información para presentarme propuestas que coinciden con mis preferencias.

A mayor interacción con la plataforma mayor será la precisión que Netflix tendrá en sus recomendaciones.

¡Yo entonces quiero un jefe que sea como Netflix! Y les cuento por qué:

Netflix se adapta a mí, y no yo a él: hace poco tiempo nos llegaba la revista del cable cada mes, y nos tomábamos el trabajo de marcar “esa” película que el cable nos proponía ver el sábado a las 22hs. No había otra oportunidad, era en ese canal, y a esa hora. Cada suscriptor tenia que adaptarse a esa propuesta, que, además era para todos igual.

  1. Hoy Netflix nos hace una propuesta imbatible, una propuesta que flexible que se adapta a lo que cada usuario necesitar; la podemos ver en cualquier horario, en cualquier dispositivo, en mi casa o en el tren, en cualquier idioma, de corrido o en tramos, etc, etc.
  2.  Netflix me presta atención y toma nota: se interesa por mí, sabe si me gustan las series o las películas, y de que género. Sabe si las veo de corrido o en tramos, también sabe si me gustan más las americanas que las inglesas, incluso sabe que están viendo mis hijos al mismo tiempo que yo. Netflix probablemente conoce mucho más acerca de mis preferencias y conductas que yo mismo. Pero la clave es que lo registra, lo tiene todo “anotado”.
  3. Netflix utiliza todo lo que sabe de mí a mi favor: con todos los datos que tiene sobre mí, Netflix elabora información que sirve para hacerme recomendaciones personalizadas, ajustadas a mi perfil y que van a hacerme sentir bien. Lo que me hará confiar cada día más en sus recomendaciones, y fortalecerá mi vínculo con la plataforma.

Les propongo que reemplacemos la palabra “Netflix” por "Mi jefe" y probablemente podríamos definir los tres aspectos más deseados de un líder en esta coyuntura digital:

  1.  Netflix Mi jefe se adapta a mí, y no yo a él: El paradigma del liderazgo cambió. El modelo del jefe que crean “seguidores”, que exigen respeto, que están legitimados por su capacidad de crítica, y por la determinación al momento de dar órdenes, está tan en desuso como la revista del cable. El Líder que hoy es el que crea más líderes, que se ganan el respeto, que están legitimados por su capacidad de escucha y por la determinación al momento de empoderar. Estas características demandan un liderazgo que se adapte, que sea flexible porque esa es la manera mas efectiva y eficiente para obtener la mejor versión de cada persona.
  2. Netflix Mi jefe me presta atención y toma nota: realmente, como líder, ¿Cuánto conozco a cada persona de mi equipo? ¿Cuánto sé acerca de su preferencia, de sus motivaciones, de su entorno, etc.? Paradójicamente el mundo digital nos da la oportunidad y responsabilidad de introducirnos de manera más íntimamente en la realidad de cada persona. Cuanta más informacion tenemos acerca de cada individualidad, más efectivo será nuestro liderazgo. Tengo que saber si tiene hijos (y si aparecen durante la video-llamada llorando, y lo llamó por el nombre, ¡mejor!), tengo que entender si están compartiendo un espacio amplio o acotado, si su red de wifi es buena, con quién convive, si almuerza temprano o tarde, etc, etc. Es crítico poder conformar el contexto en la que cada persona está inmersa y cómo ese contexto lo condiciona al momento de vincularse con el trabajo, su líder y la cultura organizacional. El espacio “hogar” hoy está atravesado por el espacio “trabajo” y, contextualizarlo, es lo que nos va a permitir que convivan productivamente.  “Prestar atención y tomar nota” es una actividad central para que genuinamente tengamos un liderazgo más personalizado, empático y por lo tanto, más efectivo e inspirador.
  3. Netflix Mi jefe utiliza todo lo que sabe de mi a mi favor: la informacion es poder, y el poder es un recurso que es administrado por el líder. A partir de la informacion, un Líder (con mayúscula) tiene la oportunidad de generar acciones cada vez más humanizadas. Una acción "Humanizada" es la que logra converger la personalización y la empatía. Esta “Humanización” parecería contrastar con la “Digitalización”, pero paradójicamente en contextos de mayor virtualidad debemos aportar mayor humanidad.

En este nuevo paradigma, el liderazgo está atravesando una crisis de identidad. Muchas de las herramientas con las que contábamos para navegar el ecosistema analógico no funcionan o son sustancialmente menos efectivas en la virtualidad. El líder que "caminaba la oficina", ya no tiene donde caminar. El que hacía “lobby” en la máquina de café, no tiene más máquina. El que te convencía mirándote a los ojos, ya no tiene a quien mirar.

Al igual que cada uno de los usuarios de Netflix, cada uno de nosotros generamos infinidad de información cuando trabajamos; que hacemos bien, que mal, que nos gusta, que no, que nos motiva, que nos desmotiva, que nos da ansiedad, que nos entusiasma, con quien nos gusta trabajar, con quien no tanto, y como nos gusta aprender.

La era digital nos impone un nuevo desafío a aquellos que nos apasiona liderar: desarrollar la habilidad de la Empatía Virtual que significa despertar nuevos sentidos, eliminar sesgos y estar aún más alerta a todo lo que las personas nos están diciendo, aún, sin decirlo.

Quienes vean en esto una oportunidad de transformarse y de aprender, tendrán una ventaja competitiva enorme y, además, disfrutarán mucho más del arte de liderar.

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